Reseña: Ryley Walker and KIKAGAKU MOYO.- ‘Deep Fried Grandeur’

El sello Husky Pants, propiedad del músico de Chicago Ryley Walker nos sorprende con ‘DEEP FRIED GRANDEUR’. Un registro en vivo del propio Ryley Walker junto a los japoneses KIKAGAKU MOYO en la actuación que realizaron juntos en el marco de la edición de 2018 del festival holandés de Le Guess Who? que se celebra en la ciudad de Utrech. Se trata de dos jams que se extienden a lo largo de cuarenta minutos hipnóticos y psicodélicos en los que nos presentan una aterradora fusión de rock acido, folk, freak y jazz, en una sesión en la que los sonidos pesados se mezclan con distintas referencias estilísticas. Un enfoque libre de la música que está en los genes de los japoneses, una banda que no duda en unir su talento con otros músicos para disfrutar juntos de su pasión común, hacer música. Tras una tarde de ensayo en la que principalmente bebieron expresos, y fumaron unos cigarrillos, se dijeron:  «Hombre, estaremos bien». Y lo cierto es que solo tienes que escuchar ‘DEP FRIED GRANDEUR’ para descubrir a un puñado de músicos pasándoselo bien. Unidos por un hilo invisible, sus acordes hacen que el caos sea algo controlado. Atmosféricos, psicotrópicos, místicos y con un magnetismo absoluto, los japoneses y el americano, van construyendo sus jams ofreciéndonos siempre un espacio hipnótico lleno de alicientes. Serpenteando entre exóticos sonidos orientales e hipnóticos desarrollos espaciales de vocación kraut, transitan por una senda llena de psicotrópicos creando un efecto narcótico en el oyente. momentos de psicodelia aromatiza, pasajes mucho más ácidos y pesados conviven en un colorista Jardín del edén en el que todo es belleza. Como si dividieran los dos temas en varias etapas ambos tienen el denominador común de la métrica. Divididos en tres partes diferentes los temas evolucionan tanto en intensidad como en armonía ofreciendo un estimulo distinto al oyente. Toda una liberación sensorial desde la improvisación de unos músicos talentosos y creativos.

‘Pour Dampness Down In The Stream’ el flotante sonido del sitar nos introduce con etéreos pasajes a una mágica jam. Misticismo y espiritualidad en una florida atmósfera psicodélica. Incorporando lentamente instrumentos, se va produciendo la lenta metamorfosis. El capullo se convierte en mariposa entre bellas melodías con un denominador común, el caos. Un caos controlado en todo momento como si los músicos estuvieran unidos por un hilo invisible que dirige sus acordes. Al unísono, el tema se retuerce cambiando su fisonomía mientras nos sumerge en un espacio hipnótico. Dulce, pero borroso a su vez, los efluvios psicodélicos nos narcotizan en un trance sensorial que acaba por absorbernos. Bellos y pausados acordes entre loops y acordes en forma free-jazz, van consiguiendo construir una jam que se presenta en distintos niveles. Estratificando su sonido a capa, cada instrumento tiene su protagonismo sin que nada desentone. Una química interpretativa que exuda efluvios psicotrópicos según avanza en su lento caminar. Creando una suave brisa sonora, ésta se ve empujada por vientos más fornidos que hacen la pesadez aflore en un penetrante sonido. Reconfortantes pasajes que consiguen transmitir al oyente un estado sensorial de máxima placidez y relajación hasta producirse el silencio. Tras él el tema ofrece una segunda parte en la que los hipnóticos ritmos nos envuelven en una burbuja psicodelica de la no querrás salir.  Ritmos kraut, efectos espaciales nos trasladan a un espacio sideral en el que encontramos un auténtico calidoscopio sonoro. En su parte final la experimentación freak se impregna de sonidos orientales para cerrar el circulo volviendo a su origen. ¡¡Sencillamente apoteósica!!

La segunda jam, ‘Shrinks The Day’ parte de una atmósfera inquietante e hipnótica. Nuevamente el sitar aportando color y mística tradicional. Mas perturbador desde su inicio la guitarra sucede al sitar ofreciendo ecos a cabello entre el rock sureño y la tradición oriental entre la embriagadora y magnética atmósfera. Un sonido turbio en segundo plano, y los devaneos de los instrumentos aflorando por cada rincón uniéndose a una fiesta colorista. Aumentando la intensidad el sonido se engrandece en una bacanal psicodélica que va cogiendo forma lentamente. Un ritmo dinámico que parece no desfallecer en ningún momento. Solos preciosistas de guitarra que parecen replicarse entre sí, con un denso sonido tras ellos. Con acordes llenos de belleza y luminosidad van describiendo un particular Jardín del Edén. Todo un mundo de color a través de bellas y exóticas melodías. Creando un sonido etéreo y algodonado la mitad de la jam cambia su aspecto para una improvisación Avant-garde. Anárquicos pasajes experimentales crean un momento de confusión aturdiéndonos antes de mutar nuevamente. Tras esos histriónicos momentos, el legado del kraut kosmiche se presenta en un viaje de LSD. Los pasajes más psicotrópicos de la jam logran magnetizar al oyente en un nuevo trance hipnótico de tintes futuristas.  vistiéndose de Hawkwind, la maquinara se eleva a espacios siderales para perderse en el infinito.

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KIKAGAKU MOYO.- «Masana temples»

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En MASANA TEMPLES, la banda quería desafiar sus propios conceptos sobre la música psicodélica. Su potencia se mantiene intacta en este disco, pero definen más sus composiciones haciéndolas más nítidas. Un trabajo que va mutando en constantes metamorfosis para obtener un resultado atractivo, bello e intenso.

Siempre dando rienda suelta a su creatividad y reflejándola con una ejecución magistral que denota el gran dominio que tienen de sus instrumentos. Constantemente en busca de la libertad mental en ese transito entre lo espiritual y lo material. Una espiritualidad a la que nunca renuncian, y lo hacen dándose libertad en la ejecución, como la han hecho desde sus inicios. La libre creación de una música que acaba acoplándose con la complicidad que los miembros de KIKAGAKU MOYO tienen entre si. Todos tienen su protagonismo, parece que estemos ante una banda, que aparentemente no tiene lideres, y cada uno es su propio jefe, sin perder el respeto oriental a los momentos de gloria de los demás. 

El sitar como protagonista en el primer tema del álbum, aportando ese toque oriental tan característico de los japoneses y que les hace una banda única en la escena. Belleza y espiritualidad unidos con la psicodelia nos inician en este viaje desde «Entrance»

Sonidos vintage de los sesenta aparecen desde la guitarra fuzz, con calma. A continuación la susurrante voz de Tomo Katsurada    se mezcla con tonos que coquetean con el jazz y la psicodelia apacible, así como con sonidos de la galería italiana setentera, con teclados y guitarra como protagonistas en «Dripping sun». Un re-confortable paseo  por floridos jardines del edén. Flores de loto y nenúfares despiden fragancias cautivadoras. a continuación la banda sale de ese estado de meditación para iniciar una travesía mucho más tormentosa intensificando su sonido con una sucesión de riffs de guitarra, que confirman ante quienes estamos. Una banda sutil pero sólida  en la que la fragilidad es solo aparente.

Los temas van mutando de la calma al ritmo, y del ritmo al sosiego. «Nazo nazo» refleja entornos de templos japoneses rodeados de flores de loto. El acento oriental lleva en forma de suave brisa reconfortante.

Si algo tienen KIKAGAKU MOYO es la facilidad para combinar y fusionar tonalidades distintas. Psicodelia, kraut-rock, jazz, folk,  todo entra en esas jams que libre y espontáneamente (o no tanto) se convierten en temas oscilantes. lo cierto es que el resultado parece sencillo dentro de la complejidad de algunas estructuras. 

El hipnotismo kraut que vemos en «Fluffy Kosmisch» gracias a la batería y a unos teclados repetitivos, es suavizada sin estridencias por la sutileza de los acordes del sitar para poco a poco ir introduciéndose en una espiral de sonido.

Siguiendo esa linea kraut, «Majupose» se construye sobre una línea de bajo que marca la melodía para ir incorporando elementos e instrumentos sobre la misma.

El smooth-jazz aparece en «Orange peel» sobre repetida estructura hipnótica y repetitiva. En una dinámico avance, estamos ante un corte evolutivo que incluye desde extrañas coros a voces cercanas a registros de bossa. el sitar y la guitarra más densa aparecen para arropar la composición.

En MASSANA TEMPLES encontramos más elementos jazzisticos que en sus anteriores trabajos. El hecho de haber grabado el disco en Lisboa junto al músico de jazz , Bruno pernadas supongo que tiene una gran influencia en ésto.  

A pesar de ser un disco algo más intimista que sus predecesores, los riffs potentes no desaparecen de la creación de la banda. Clara muestra de ello es «Gatherings», seguramente el tema más potente del trabajo, a pesar de que nos volvemos a encontrar elementos folk, una hechizante batería y tonos kraut-rock lisérgicos, la guitarra y el órgano de vocación retro le diferencia de alguna manera del resto de las pistas. 

Para cualquiera que escuche a KIKAGAKU MOYO por primera vez, puede sorprenderle la aparente fragilidad de una banda que logra transmitir toda la sensualidad de sus discos en su directos, pero con una fuerza y potencia que posiblemente no llegue a percibirse en sus surcos.

El disco cierra con una composición acústica en la que los arpegios de guitarra recrean un oasis de paz y relax sensorial ayudados por las aterciopeladas voces. «Blanket song» pone punto final a otro gran disco de KIKAGAKU MOYO

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