Reseña: DUST MICE.- ‘Earth III’

‘EARTH III’ es el primer Lp de DUST MICE, el quinteto de Space-Garage de Seattle. ¡Toda una locura sónica que no te dejará indiferente! Los sintetizadores analógicos, el saxofón distorsionado y la guitarra en bruto se combinan con una sección de ritmo de conducción para ofrecer rock de garaje espaciado con influencias de New Wave Sci-Fi, post-punk y metal clásico. Sus pegadizas armonías contrastan con la fuerza de unos poderosos tambores y unos riffs que no dudan en tornarse pesados entre efluvios jazz, psicodélicos y espaciales, aportados por teclados y saxo. Ecos de los 80’s, de los 90’s y un sonido del nuevo milenio, construyen un ecléctico relato entre lo vintage y lo modernista en el que todo puede sorprendernos. Temas fascinantes en combinaciones imposibles que finalmente resultan muy sugerentes que en cierta manera evocan el sonido de bandas como ECSTATIC VISION, pero que también recuerdan a HAWKWIND en una sesión de baile en un after al amanecer. Los temas líricos exploran cuentos de cultos de magos, androides suicidas, la carga existencial de vivir en una nave estelar de generación X y los fracasos del imperialismo estadounidense. Todo esto viene junto en la versión de Black Sabbath (‘Solitude’), interpretada como una celebración en un garaje espacial del último fracaso de la humanidad. La única nota de esperanza proviene de ‘Desert Bus,’ una oda a la introspección psicodélica y la apertura a la majestuosidad del universo. ‘EARTH III’ sigue la estela de los temas introducidos en su EP, ‘MOON FETUS’. El álbum fue compuesto mientras la banda actuaba activamente, y la forma final de muchas de las canciones se desarrolló en el escenario antes de seguir el álbum en vivo. Para obtener el sonido en capas y fuera de control, DUST MICE se agachó para una sesión de sobre-grabaciones y jams extendidas. Esas pistas se cortaron y mezclaron a lo largo del álbum como tejido conectivo sónico, imitando el caótico asalto sónico de un espectáculo en vivo de DUST MICE.

DUST MICE son:

Patrick Seick: Lead Vocals, Synth, Percussion
Robbie Houston: Guitar, Acoustic Guitar, Backup Vocals
Nate Henry: Saxophone, Backup Vocals
Lewis Hunt: Bass, Acoustic Guitar, Backup Vocals
Zane Graham: Drums, Backup Vocals
Todas las canciones de ‘EARTH III’ fueron escritas por DUST MICE excepto ‘Solitude’ escrita por Iommi, Osbourne, Butler y Ward. Habiendo sido mezclado por Robbie Houston y masterizado por Cass Anawaty, con un diseño grafico y de portada obra de Chad Kesegi.

La maquinaria psico-espacial de DUST MICE pone los motores a máximas revoluciones en el impactante tema ‘Choom wagon’, que ya os ofrecimos en primicia desde DenpaFuzz (aquí). Un híbrido entre el rock espacial, los ritmos de baile de finales de los 80’s, el jazz y la psicodelia. Sus estribillos mas propios de la new wave contrastan con los efectos de los sintetizadores y los poderoso tambores robóticos, casi kraut. Sin duda, el tema tiene fuerza y más con las veleidades del sonido siempre hechizante del saxo. El tema, funciona, que que entre esta espiral futurista, saben incrustar buenos solos de guitarra que hacen que tome un carácter más pesado y contundente.  

Con el marcado sonido del saxo como protagonista, ‘Eye make you eye’ nos ofrece atractivas melodías y estribillos pegadizos en una atmósfera futurista con el jazz en el horizonte. Una conjunción de elementos que funciona logrando un tema atrayente y vistoso. Su sonido, lleno de frescura contrasta con las entrañas pesadas de su línea rítmica y unas guitarras diabólicas que aparecen con sutileza.

‘Hepatitis X’ se muestra más fornido y rugoso en su apertura, antes de ejecutar esas armonías llenas de ritmo más propias de los 90’s. La luminosidad de los vientos hace que el tema adquiera un carácter más elegante sin salirse de su apuesta alternativa con un final turbio. Y espacial.

Los fuertes ritmos del tema de Black Sabbath ‘Solitude’, chocan con la cadencia vocal y un espíritu espacial que coquetea con el jazz en una combinación aparentemente imposible, pero que finalmente resulta de gran frescura. Vientos, guitarras y sintetizadores construyen un tema dinámico y alocado de difícil calificación.

‘Skyy king’ con un sonido más grueso explora los confines cósmicos entre saxo, un poderoso bajo y efectos de sintetizadores sin perder el espíritu de new wave de la banda. Ritmos bailables y un frenesí ritmico y envolvente convierten el tema en una espiral psicodélica ideal para las pistas de baile.

Los mas de siete minutos de ‘Crisis on infinite earths’ permiten los desvaríos electrónicos y espaciales de los Seattle en una especie de caos en el que todo vale. Free-jazz, Avant-garde, rock espacial, electrónica, son muchos los estilos que podemos encontrar en un corte hipnótico, y alienante así como completamente experimental.

‘Desert bus’ nos saca del caos anterior a base de ritmos kraut salpicados con el siempre gratificante sonido del saxo. Frenesí cósmico, con ecos post-punk salvajes en una nueva combinación atrevida. Reminiscencias Hawkwind, con solos ácidos e hipnóticos y trepidantes ritmos. Finalmente, el caos regresa.

Sin salirse de su apuesta futurista, ‘Mountain wizards’ recupera las bolas de colores de las pists de baile de una estación espacial llena de androides moviéndose con ese ritmo hipnótico que los caracteriza. El tema evoluciona incrementando su pesadez a un espacio post-punk, sin perder la dualidad cósmica y alternativa con un final aturdidor y repetitivo.

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Reseña: GREAT ELECTRIC QUEST.- “Live at Freak Valley Festival”

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Aquel viernes 21 de junio mi curiosidad me llevaba al escenario principal del Festival Freak Valley a comprobar “in situ” como se las gastaban los californianos sobre un escenario. Reconozco que a priori no era una de mis bandas favoritas del cartel, pero una vez, que al filo de las tres de la tarde de aquel caluroso día, y recién comido, tras la presentación de Volker, los primeros riffs del tema “In The Flesh” de Pink Floyd hacían que se despertara interés lo que hizo que me acercara al escenario para comprobar como se las gastaba el cuarteto de San Diego. 

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Seguramente no inventen nada, pero el rock and roll siempre ha sido actitud y fiesta, y GREAT ELECTRIC QUEST están sobrados de ambas cosas. Los heavy-rockers de San Diego, tal y como refleja fielmente esta grabación, ofrecieron un variado show con una variada puesta en escena por todo lo alto. Recuperando esa esencia del hard-rock y el heavy metal, defendieron su fe con solvencia.Una hora de show llena de épica y una irreprochable actitud exaltaba a los algo mas de dos mil almas que allí estábamos presentes.

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Basando su actuación principalmente en temas de su último álbum “CHAPTER II – OF EARTH” como “Seeker of the Flame”, las tres partes de “Of the earth” en las que Daniel “MuchoDrums” Velasco, ataviado con una gorra de plato y unas gafas de sol  con su toros al aire, marcaba los tiempos y se permitía un solo de batería a la vieja usanza, en la segunda de ellas. Riffs hirientes de Buddy Donner con su guitarra al viento, en un aquelarre que heavy-rock con tonos oscuros que daba paso a uno de los momentos más emocionantes de la tarde.   

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Si al principio su cantante aparecía en el escenario cubierto por una túnica plateada que ocultaba su rostro, a continuación desaparecía del escenario para ofrecer toda su pose heavy-rock en un show en el que posiblemente el  punto álgido fue la interpretación del clásico de Judas Priest, “Victim of Change” coreado al unísono por todo el personal que en esos momentos ya estaba en “modo fiesta”. Una versión en la que se explayaron, haciendo que el público coreara cada uno de sus estribillos.

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Su cantante, Tyler “T-Sweat” DIngvell agitaba una bandera sobre el escenario, interactuando con sus compañeros y con el público, el cuarteto de San Diego imprimía vigor a cada riff. Subiéndose sobre los amplificadores, zarandando sus instrumentos y con esa puesta en escena colorista, resultaron ser toda una agradable sorpresa para mí. Siempre he sido de la opinión de que en un festival tiene que haber una banda que ponga la electricidad sobre el público, y en la pasada edición del Freak Valley Festival, parte de ese papel lo interpretaron GREAT ELECTRIC QUEST, como queda patente en este álbum que edita el prestigioso sello Ripple Music.

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Si sus anteriores trabajos te engancharon, esta emocionante actuación de una hora de duración llena himnos épicos de trituración y bombeo de puños.

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 Puedes escuchar a la multitud jubilosa, en una hora completa en la que la banda entrega con maestría esas voces épicas, solos de alto vuelos, surcos de proto-metal y cambios cargados de jams por los que son conocidos en cortes como “The madness” o “Heart of the son” en la fase más tranquila de su actuación. La electricidad llenando instantáneamente el aire mientras la multitud se regocija entre sus cautivadores pasajes. 

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Tras esos momentos más pausados, la fuerza regresa con los hilarantes de riffs de “Wicked hands”, el tema de su anterior álbum “CHAPTER II – OF EARTH”. Altas dosis de energía en estado puro que tiene su apoteosis final con los siete minutos del tema de Deep Purple, “Highway star”, con el que ponen fin a su actuación ante el delirio de todos los presentes con infinitos solos. Una grata sorpresa que todos agradecimos como demuestra la gran ovación a la conclusión del show. Como suele decir la cantante de The Bellrays, Lisa Kekuala, en sus actuaciones para motivar al personal…. “This is a rock show!!!!!!” 

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Bandas como GREAT ELECTRIC QUEST, y discos como éste, hacen que muchos vuelvan a tener fe en el rock hecho a la vieja usanza, crudo y directo, con honestidad. Un disco lleno de diversión de ritmos frenéticos y punzantes. Sin sutilezas, el registro refleja fielmente lo que fue una calurosa tarde de rock and roll en la que todos nos divertimos infinitamente. Un registro histórico. 

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Reseña.- RAINBOWS ARE FREE.- “Head pains”

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La banda compuesta por Brandon Kistler (voz), Richie Tarver (guitarra), Joey Powell (guitarra rítmica), Jason Smith (bajo) y Bobby Onspaugh (batería) regresa cinco años después con su tercer álbum, y no podía hacer de mejor manera. Los de Oklahoma, crean un álbum inclasificable pero sobresaliente. Altas dosis de versátil psicodelia que conviven con oscuros momentos góticos mas propios de Sister of Mercy o Bauhaus  con una notable influencia del legado Morrison. Sonidos alternativos con poderosos ritmos y mucho fuzz. Si a esto añadimos que se atreven a sumergirnos en sinfónicos momentos progresivos el cóctel puede parecer atrevido. Pero precisamente de ahí es de donde la banda saca todo lo mejor que tiene dentro. Sin ceñirse a ningún guión, lograr que el post-punk, el hard rock, los sonidos arenosos rebosantes de fuzz confraternicen de la mejor manera posible. Siempre sorprendiéndonos con cada tema, su versatilidad es su mayor aval. Toda una garantía de que escuchando “HEAD PAINS”, no hay lugar para el aburrimiento. La larga espera ha tenido su recompensa y serán muchos los que se congratulen con éste nuevo álbum. Para otros una oportunidad irrechazable de conocer a una gran banda.  El álbum es publicado vía Argonauta Records y Horton Records.

“The sound inside” abre el álbum con esa psicodelia intrigantes que se eleva misteriosa entre oscuras brumas. Cadente y con voces catártica herederas de momentos góticos de los ochenta. La new wave y el post-punk versus la herencia doorsiana entre efectos espaciales y ritmos salidos de catacumbas alternativas.  

Gordos, pesados y primitivos, los sonidos alternativos contemporáneos de RAINBOWS ARE FREE logran conjugar distintas vibraciones en “Electricity on wax” que van desde el blues, la psicodelia, y una oscuridad generada por un grueso manto de fuzz catártico.    Con las mejores galas de estética underground los oscuros ecos de los ochenta hacen acto de presencia entre andanadas de nebuloso fuzz. tormento y desasosiego entre magnícias guitarras.Uno de los mejores temas del album.  

Cadenciosa y misterioso “Shapeshifter” se abre paso entre atmósferas psych que crean la suficiente tensión como para mantenernos atentos. Una cálida voz con tonos bluseros, la insaciable batería y cadente bajo y unos solos incisivos y ácidos lograr crean el clima pretendido por los de Oklahoma. Fuzz nebuloso en un tema gris que se agranda adquiriendo cada vez mas intensidad. Catártico y atractivo puede crearnos una perplejidad que nos hace querer mas. El tema juega con distintos elementos psicodelicos para crean un magnético enjambre sonoro que nos atrapa entre su fauces. Un hechizo catártico  entre las tinieblas en las que tan bien se mueve la banda. dejándose llevar por esta apuesta psicodelia hasta terrenos que rozan la estratosfera. Contraponiendo ritmos gruesos con afilados e hirientes solos bajo los hipnóticos ritmos que evolucionan en una espiral caleidoscópica en la que los alucinógenos salen de cada nota. Se trata del tema mas largo del álbum, y se muestra como una oportunidad para desarrollar toda la psicodelia que llevan dentro. Esa voz a caballo entre las apuestas del rock gótico británico de los ochenta y el Morrison mas chamánico junto a combinación de elementos lisérgicos logra un gran y original resultado.

“Covered in dawn” da un cierto giro de tuerca con sus desérticos riffs humeantes. Fuzz garagero y arenoso y voces alternativas herederas de Bauhaus o Sister of Mercy. Intenso, desgarrador, atormentado, su sonido se engrosa gracias al trabajo del bajo. Otra combinación entre los ecos del desierto y las catacumbas de la escena alternativa de las islas que habitan entre tinieblas.

En un nuevo giro inesperado, “Lady of the Woods​/​Psychonaut” se construyen desde acordes acústico y efectos lisérgicos. Una sinfonísmo en los mismos tonos grises de los temas precedentes pero en esta ocasión con un carácter progresivo. Voces mas propias de hard-progresivo melódicos construyen melodías desgarradoras e intensas. Pareciera que estamos ante otra banda. La guitarras y sus bellos acordes y solos entre ritmos hard-rock. Elementos de distintos estilos que son tejidos con firmeza y gran habilidad para que nada resulte impostado.  Incluso su angelicales coros encuentran un hueco entre el poderoso ritmo y la cadencia del inquebrantable bajo. Completamente sorprendente. 

Para poner la guinda a un pastel que está creado con multitud de ingredientes, “The nile song” nos muestra a RAINBOWS ARE FREE en plena efervescencia hard & heavy ochentera. un tema al que no falta a su cita el siempre presente envoltorio fuzz. 

Mucha mas pesada “A Penny’s worth” incide en los ecos heavy-rock y stoner con una mirada retrospectiva a la escena alternativa del pasado siglo. Solos virtuosos completan un viaje de ida y vuelta a la escena proto-metal bajo autopistas psicodélicas. 

Otra vez la acústica folk se presenta ante nosotros en “Eunice”. Casi medieval, el tema se acompaña de angelicales coros que nos elevan a un luminosos espacio que no habíamos visto en ninguno de los temas anteriores. Un cuento de ensueño que contrasta con la fuerza de todo el álbum mostrando el lado mas sensual de la banda. 

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Reseña.- DUEL.- “Valley of shadows”

a0252300508_10Los rockeros ocultistas de Texas DUEL conjuran otra gran dosis de doom metal de la vieja escuela con su tercer álbum “VALLEY OF SHADOWS” publicado vía Heavy Sounds Records. Más cuentos salpicados de sangre de magia negra, sexo, maldiciones antiguas y demonios en las calles. Ocho desgarradores épicos e infecciosos temas que  nos ofrecen una gama más amplia de las habilidades de de la banda. Desde los himnos de heavy metal psicodélicos hasta las guitarras  Thin Lizzy hasta la destrucción total de Motorhead. Es posible que en este nuevo álbum hayan ido un poco más atrás en su sonido rescatando más vibraciones setenteras que las ochenteras a las que nos tenían más acostumbrados. No debemos olvidar que nacieron un la cuna de grandes y vigorosas bandas como es Texas en aquellos años setenta. En “VALLEY OF SHADOWS” podemos escuchar reverberaciones más propias de Bachman Turner Overdrive hasta los mísmsimos Molly Hatchet.  Grabado en el desierto de Texas en el estudio Red Nova Ranch, a las afueras de Austin, donde pudieron disfrutar de noches humeantes y hongos que hacían cambiar sus percepciones. Siempre rudos en sus riffs y voces, en esta ocasión le dan más importancia a las melodías, sin renunciar a todo su lado salvaje. y uno se pregunta…¿Estamos ante su mejor disco hasta ahora?. La respuesta está en unos surcos llenos de fuerza pundonor y talento. Mejor, decídelo tú mismo.

“Black magic summer”, bien podría definir el contenido de “VALLEY OF SHADOWS”. Sobre una cadencia vocal menos desgarrada de lo habitual, los ritmos del hard rock setentero, presiden un corte en el que la estela humeante está presente. Un tema que se contiene para deflagrar con arreones pesados. Melodías que evocan a Texas natal que muestran el lado más dulce y psicodélico de DUEL. Un corte impactante que nos deja confundidos, pero que que nos regala una sorpresa cojonuda. Evidentemente no están renunciando a su vocación arenosa, otro de los puntos característicos de sus canciones. Siempre encontrarás polvo cegador en alguno de sus riffs.

En “Red moon Forming” consiguen, con esa misma vocación, conjugar vibraciones desérticas con momentos más propios de Bachman Turner Overdrive. Una herencia que aparece en algún corte más como “The bleeding heart”. Igualmente los ritmos Thin Lizzy también están presentes en sus surcos. Afilados, incisivos, psicodélicos, desérticos y melodiosos. ¿Quién da más?. Si a eso añades estribillos pegadizos, la conjunción astral se ha producido.

En una línea parecida, “Drifting alone”, partiendo de sonidos más stoner va bajando la intensidad sin perder su estela arenosa, para avanzar con calma en una tortuosa travesía en la que su característico sonido se nota en cada acorde. no han perdido su esencia, pero parecen más dedicados a que sus melodías sean más atractivas en su torbellino rítmico. La dualidad de voces y guitarras consigue crear un clima de noche loca en garito de rock and roll, donde las sustancias circulan con impunidad. Viajes tanto excitantes como aletargantes.

“Strike and disappear”, parte de bellas melodías psicodélicas con genes blues bajo tonos melancólicos. Con dos partes diferenciadas, su primera mitad se construyen bajo una estructura de pseudo-balada ácida, para evolucionar  con frenéticos y humeantes ritmos más propios de Motorhead en su segunda mitad. Doble ración en el mismo tema. Estribillos heavy-rock que contrastan con las melodías de su inicio. 

Estos tipos no nos permiten un momento de distracción. “Broken mirror”, nos devuelve a los DUEL más enérgicos. Hard-rock con esa persistente aura arenosa y fuzz rebosante, sobre momentos más heavy-rock. Un tema dinámico con una estructura más sencilla y directa. Retomando los sonidos de los ochenta, “Tyrant of the throne”, es el perfecto campo de cultivo para desarrollar toda su vocación heavy-rock. Con protagonismo de las guitarras sobre unos espesos ritmos.

Personalmente les prefiero en su faceta más lisérgica que cuando derrochan riffs más cercanos al metal. “I fell free”, un tema que se construye sobre in riff, ofrece los momentos más cannabicos de los tejanos. Sobre una estructura psicodélica tornean sus guitarras con ese fuzz intoxicante que tan bien saben ejecutar. 

“VALLEY OF SHADOWS” cierra con  “The bleeding heart”. Todo un derroche de energía sureña, en el que se cruzan Bachman Turner overdrive con Molly Hatchet en una fumada colectiva a ritmo del rock and roll más musculoso y contagioso. Nuevamente apabullantes, logran una espiral de riffs envolventes sobre el sólido soporte de una base rítmica cuyos cimientos son profundos. 
El disco fue producido, grabado y mezclado por Jeff Henson en Red Nova Ranch. Masterizado por Alberto de Icaza.

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SPIDERGAWD.- “V”

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Una de las bandas más destacadas en el panorama noruego, SPIDERGAWD parecen ir a contracorriente, con una involución en su creatividad compositiva. A un disco por año, su sonido ha ido modulándose  hasta llegar aquí. Prolíficos como pocos, nos presentan un álbum que es puro hard y heavy rock sin complejos. Un disco que huele a sudor con sus poderosos riffs, pero un trabajo en el que las melodías están mimadas con esmero. Recuperando con su propia identidad vibraciones que ya nos regalaran Kiss, Iron Maiden, Grand Funk, Thin Lizzy, Motorhead, Q.O.T.S.A, etc… y fusionándolos con momentos Tempest. Con la habilidad suficiente para que sus canciones no resultan nada anodinas, SPIDERGAWD construye temas que pudieran convertirse en himnos aportando sangre fresca a un panorama saturado de propuestas cortadas por el mismo patrón. La inclusión de el saxo Rolf Martin Snustad en alguno de sus temas les dota de una versatilidad y un atractivo mayúsculo. Aunque siguen la estela de las reverberaciones heavy-rock de los ochenta y del hard más sudoroso de los setenta, “V”  es una atractiva propuesta huyendo de composiciones con sabor rancio.

“All and everything”, el tema con el que se abre esta quinta entrega, es de esas canciones que en otros tiempos hubiera sido considerado todo un himno, y quién sabe si ahora también. Estribillos pegadizos de los que no puedes dejar de tararear durante días tras su escucha, unido a una energía que no está reñida con la calidad creativa hacen que estemos ante unos de esos temas perfectos. Con una introducción a cargo del saxo, para dejar paso a leves ecos de Grand Funk o de las formaciones más punteras de la escena del hard más pesado de finales de los años setenta o de los primeros ochenta, cuando el heavy-rock estaba en su pleno esplendor, construyen un corte con cuidadas melodías sobre una base rítmica comandada por la implacable batería de Kenneth Kapstad . Esa batería que se convierte, desde mi punto de vista, en el verdadero pilar de la formación. Estribillos y coros que se incrustan en nuestra cabeza sin que podamos escapar hacen el resto para que “All and everything” se convierta en el estandarte de este nuevo trabajo. Si a eso unimos un cierto aura progresiva en sus composiciones, que, aunque más leve que en sus anteriores discos,  la tormenta perfecta está formada.

Solos afilados en pura vena heavy-rock se combinan en “Ritual supernatural” con unas atractivas melodías, tanto vocales como en la composición, para crear un tema que parece una fusión de Thin Lizzy hacia postulados A.O.R. Aderezados con solos de guitarra virtuosa y una densa instrumentación hace que el corte no baje el pistón.

Si antes comentaba que la batería juega un importante papel, no menos importantes es la voz de Per Borten y los coros que la acompañan.

El sonido de Kiss se siente en “Twentyfourseven”. Rudas voces y menos melodías en uno de los cortes más duros. Conjugando heavy-rock con sonidos desérticos. Un tema áspero y profundo.

Tras la tempestad, los noruegos nos dan un fugaz respiro con los primeros acordes de “Green eyes”. En realidad se trata de un pequeño espejismo en el que nos muestras su lado más oscuro tras difusos riffs sobre esa impactante batería. Esparciendo fuzz a diestro y siniestro, van engordando un corte con su rabia habitual envuelta en una nebulosa arenosa. 

Atmosféricos, oscuros y pesados, “Knights of C.G.R”, supone el regreso a escenario heavy-progresivos de gran calado. Una faraónica composición que sigue incidiendo en la apuesta NWOBHM. Muchos son los alicientes que tiene “V”, un disco en el que no faltan riffs retro-rock, con el el caso de “Avatar”, para acabar sumergiéndose en territorios más propios de la escena jazz rock progresiva de mediados de los setenta gracias al sonido de ese saxo tan atípico en este tipo de bandas. Dentro de este catálogo de grandes temas, aparece “Whirlind rodeo”, otro de esos temas a los que no les falta detalle, riffs retro, momentos de hard-progresivo, voces y coros heavy-rock. Todo cocinado bajo una densa y ampulosa instrumentación que jamás pierde el ritmo y en la que se incrustan melodías que nos llevan a espacios más psicodélicos.

A ritmo frenético, “Do I need a doctor”,  no se anda con sutilezas. El lado más bestia de los noruegos se deja sentir en un diabólico corte de heavy-rock sin paliativos. Voces desgarradas sobre ritmos infernales con toda la energía que les queda, que es mucha. Pegadizos estribillos vuelven a adornar otro gran tema al que no falta a su cita el fuzz entre los hirientes solos.

Después de su escucha completa, solo queda volver a darle al play y subir de nuevo el volumen.

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