Reseña: BONGZILLA.- ‘Weedsconsin’

Tras 16 años de letargo desde su último álbum el monstruo del sludge-weed, ¡LA BESTIA HA DESPERTADO!!! El ‘Cannabeast’ está aquí con su nuevo álbum ‘WEEDCONSIN’ para mostrar al mundo toda su fuerza. La fecha elegida para el regreso por BONGZILLA, no está escogida al azar, es hoy, 20 de abril (04/20) una fecha marcada en el calendario para los consumidores de marihuana. La leyenda del 04/20 nacía a primeros de los 70’s cuando aquellos cinco estudiantes californianos se reunían a esa hora para buscar el cultivo de marihuana señalado en un mapa encontrado. Desde entonces, se ha convertido en una fecha clave para los consumidores de marihuana, y si hay alguna banda que defina esto, ellos son BONGZILLA. La banda parece haber plantado sus semillas de marihuana en alguna caverna infecta de la que asoman sus guturales voces entre espeso humo cannabico. Para alguien que no es amante de las voces guturales como yo, es todo un reto adentrarse en un álbum de estas características, pero este obstáculo lo suplen con sus dosis de humante psicodelia pesada. El álbum escrito por los tres miembros originales de BONZILLA: Muleboy (bajo, voz), Spanky (guitarra) y Magma (batería).  Sus seis pistas te dejarán boquiabierto con sus contaminantes sonidos impregnados en tetrahidrocannabinol. Stoner-doom, momentos sludge y narcóticos pasajes heavy-psych. Su pesadez produce un efecto expansivo en la mente del oyente, tonos sónicos que muestran a la banda en una manera diferente, pero igualmente atronadora. El resultado es un álbum pesado, lento pero penetrante y viscoso. Grabado y mezclado por el difunto John Hopkins en Future Apple Tree Studios en Rock Island, Illinois en octubre de 2020. El álbum está masterizado por Carl Saff en Saff Mastering en Chicago, Illinois, y Eli Quinn (Madison, Wisconsin) es el artista detrás de la asombrosa nueva portada. ‘WEEDSCONSIN‘ está disponible vía Heavy Pysch sounds. Sus particulares rocas lunares lunares (cogollos de cannabis bañados en aceite y enrollados en kief) harán que pases cuarenta minutos de aletargante ‘viaje’ al mundo de la marihuana.

‘Sundae river’ abre el álbum con parsimoniosos riffs creando una atmósfera densa. Los ecos sludge se complementan con altas dosis de psicodelia pesada sustentados en un riff que se repite. El tema se desarrolla sobre esos espesos pasajes con solos de guitarra que consiguen atraer la atención del oyente quedando de lado su plomizo base rítmica.

El siguiente tema ‘Free the weed’ se sumerge en un espacio doom. Parsimonioso, cadente, plomizo, el tema avanza lentamente sacando toda la mugre sonora que la banda tiene en sus entrañas. Terroríficas voces mas propias de un ser nacido en el averno nos aterrorizan entre fuertes andanadas de fuzz. Su cadencia contagiosa nos lleva a ese inframundo en el que habita la bestia. Su grueso sonido con esa portentosa línea de bajo y esos tambores ruidosos se salpica de momentos lisérgicos que casi se inclinan por laderas progresivas en los desarrollos de guitarra antes de resurgir como Ave Fénix para retomar la senda doom.

‘Space rock’ nos ofrece los momentos más psicodélicos del álbum. Como si la bestia dormitara el tema camina lento pero seguro por una senda psicodélica. Diez minutos de humeantes sonidos asediados por poderosos riffs guardando una armonía contenida. El tema mantiene una cierta épica mientras se modula haciendo que sus riffs serpenteen con armonías pegadizas. No falta a su cita esa terrorífica voz que parece salir de algún inframundo infecto. Afortunadamente solo lo hace puntualmente, porque en mi opinión sería completamente prescindible. Es cierto, que forma parte de la esencia de la banda, pero, en cualquier caso, en esta ocasión soy capaz de soportarla. Evolucionando a un sonido más grueso el corte abandona de alguna manera el escenario psicotrópico, para ofrecer un sonido espeso, denso, pegajoso que forma parte de su ADN. En la parte final la canción recupera la senda psicodélica, con finos acordes de guitarra mientras no tambores no cesan en su particular batalla rítmica. El corte eclosiona en un final apoteósico y contundente.

Con un interludio lisérgico de medio minuto, ‘The weeater’ da paso al tema más largo del álbum,’Earth bong/smoked/ mad bags’. Una susurrante introducción por un espacio cósmico lleno de magnetismo avanza lentamente en la exploración heavy-psych de BONGZILLA. Casi cuatro minutos para retomar la senda Stoner-sludge de la banda. Voces crudas y riffs pesados caminan dejando un rastro de destrucción a su paso. El trabajo del bajo brilla con luz propia marcando los tiempos del tema con gran destreza. Con un tono casi bélico los ramalazos de su sonido viscoso aparecen entre las embestidas sónicas de la banda. El paseo por las cavidades humeantes se desarrolla con desarrollos de guitarra comedidos. La bestia descansa para dejar paso a los vapores cannábicos antes de proseguir su camino con mas fuerza. La parte final del tema se deja llevar por los dictados del doom pateando con fuerza en andanadas de rabia que muestran todo el poder de una bestia que dormita, pero que cuando despierta golpea con toda su fuerza.

‘Gummiens’ transita por la senda Stoner-doom, con su denso sonido. Lento, cadente y plomizo, el tema nos empapa de thc entre sus fornidos riffs. Desarrollándose con un sonido repetitivo no nos ofrece muchas alternativas resultando por momentos algo monótono en su discurso narcótico. Ahí, precisamente puede residir su encanto; esa espiral que golpea una y otra ve hasta dejarnos exhaustos.

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Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Caravan’

Ármate para la batalla contra bestias gigantescas ya que una vez más, el dúo de padre e hijo a las guitarras ofrecen al oyente una horda de riffs de Iommi aplastantes y difusos, mientras el bajo gigantesco derriba todo a su paso con sus pezuñas ácidas. A su vez, los griegos ACID MAMMOTH nos traen tambores que retumban con ritmos sobrenaturales en una angustiosa oscuridad, mientras que sus fascinantes voces logran hechizarnos con sus lamentos llenos de un dolor que sale de lo más profundo de sus entrañas. Transmitiendo desesperación, logran encontrar el equilibrio entre la pesadez y la acidez para crean un tétrico relato cuya narrativa resulta muy fluida. ‘CARAVAN’ es un claro ejemplo de la evolución de una banda que habita en la oscuridad, pero que también saber ofrecernos otros alicientes más luminosos. Sus dosis de psicodelia pesada y los desarrollos progresivos que encontramos en la parte final del álbum, hacen que su escucha resulte fascinante. Si atendemos a sus influencias, podríamos pensar en Sabbath (evidentemente), pero también en el legado que en los últimos tiempos nos ofrecen bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS u otros grandes del género, como los mismísimos ELECTRIC WIZARD. ‘CARAVAN’ consigue derribar muros con sus colmillos llenos de acidez, voces angustiadas y afligidas así como sus efluvios lisérgicos. Seguramente estemos ante el álbum más pesado de la banda, pero a su vez el más polifacético. Es un álbum de brujas para oídos de brujas, una obra plomiza y turbia, que ha surgido directamente del abismo más profundo y que llega para mostrar al mundo todo el poder del mamut acido. Un poder que está destinado a derribarte hasta el último suspiro.

‘CARAVAN’ es el tercer álbum de larga duración de la banda. Es el sucesor directo de “UNDER ACID HOOF’ del año pasado y el cuarto lanzamiento de la banda con Heavy Psych Sounds Records. Fue concebido, grabado y producido durante un estado de bloqueo total debido a Covid-19, por lo tanto, refleja en gran medida ese estado de ánimo durante estos tiempos oscuros. Es un viaje pesado, sublime y oscuro como la boca del lobo hacia lo vasto y desconocido. Como todos los trabajos anteriores de la banda, ‘CARAVAN’ fue grabado, mezclado y masterizado con Dionysis Dimitrakos en Descent Studio en Atenas, mientras que la batería se grabó en Ignite Studio. La obra de arte fue realizada una vez más por Branca Studio

ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (guitarras y voces), Chris Babalis Sr. (guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).

Una risa sarcástica abre las hostilidades en ‘Berseker’. Desde el primer momento el tema golpea con sus hordas doom. Riffs difusos con incrustaciones psicodélicas atraen a voces rituales que guardan tributo a lo oculto. El legado Sabbath hace acto de presencia entre ese sonido difuso y pesado del que tanto gustan los griegos. Con un aspecto proto-doom, las voces se vuelven melodiosas entre la tormenta de fuzz. Lento, plomizo y con un sonido turbio, en él hay espacio para solo ácidos que se estiran hasta la estuación. Con gran habilidad construyen una atmósfera, densa que parece rendir tributo a las tinieblas. Lo cierto es que el eso de las voces hace que el tema tenga un carácter propio sin renunciar a los efluvios lisérgicos.

Con aires épicos, ‘Psychedelic wasteland’ nos sume en nebulosos bosques bajo inquietantes y misteriosos acordes. Usando una narrativa descriptiva, cada riff ruge turbio y crujiente creando una cortina sónica intoxicante. Con un evidente carácter Sabbath, la desesperación queda reflejada entre la brumosa instrumentación. Nuevamente me sorprende (aunque a estas alturas no debería) lo atractivo de esos registros vocales, agudos y lánguidos dando un carácter particular a cada canción. Si le nebulosa de riff difuso no cesa, consiguen con habilidad ofrecernos pasajes de guitarra ácidas que nos sacan de la monotonía. Sin duda, los griegos tienen claro lo que quieren ser, y su sonido, a pesar de sus genes ocultistas, resulta de lo mas atractivo para el oyente con esas dosis de psicodelia pesada que imprimen a sus temas.

La apertura tenebrosa de ‘Ivory towers’ nos hace augurar otra embestida del paquidermo acido. La inmensidad de la monolítica línea del bajo se equilibra con esos solos lisérgicos. Embutidos en el sonido proto-doom más tenebroso, la herencia Sabbath vuelve a resurgir, si es que en algún momento se ha ido. Poderosos tambores dirigen el caminar del Mammoth a esas lúgubres cavernas en las que guarda todo su poder. Con tonos de esperanza las voces me recuerdan a momentos Uncle Acid. Incesante y potentes sonidos que caminan con lentitud entre los boscosos entornos inexplorados y tenebrosos. Leves pinceladas progresivas aparecen con pequeñas vetas del rocoso sonido del cuarteto. Aturdidor y plomizo, el desarrollo del tema tiene un carácter cansino, pero con él consiguen su objetivo en esa excursión a lo desconocido. 

Efectos envolven y unos rifs que parecen atascarse abren ‘Caravan’ Un tema pesado como un paquidermo que camina lento y poderoso. Intrigante, el tema, Con una instrumentación que coquetea con espacios progresivos transitados previamente por bandas como Elder, el trio crea un monumental corte de doom en línea Electric Wizard con lánguidas voces entre densas y oscuras atmósferas psycho-doom. Toda una monstruosidad hipnótica y absorbente que mantiene vivo el legado de. Uno de esos temas que se te clava en el corazón de los amantes del doom más tenebrista. Déjate aplastar por la acidez Un corte aplastante que imprime acidez al elefante prehistórico griego.

Las hostilidades pesadas persisten en ‘Black dust’. Con sus monolíticos riffs el paquidermo griego sigue avanzando en su peregrinar por la senda del proto-doom ocultista. Lánguidas voces, un muro de sonido y solos incesantes colorean un tema psycho-doom al uso. Sobre algún tono progresivo la canción desfallece en una senda pausada a pesar de su sonido doomy. Sin estridencias consiguen conjugar la pesadez con brillantes momentos melódicos a lo largo de sus nueve minutos. Fieles a su estilo la parte central nos ofrece monumentales pasajes llenos de misterio de los que salen con esos momentos en los que el legado Sabbath hace acto de presencia. Sin duda, consiguen crear un corte atractivo e impactante en el que logran un equilibrio entre la densidad sonoro con los elementos psicodélicos aportados.

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Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: MATHER.- ‘This is the underground’

El debut de los griegos MATHER es uno de esos álbumes que de vez en cuando se me quedan estancados en la bandeja de entrada. Pero en una primera escucha hace meses, fue un trabajo que me llegó profundamente. Tras un tiempo olvidado en la carpeta de pendientes la edición en formato vinilo por parte del sello Violence in The Veins, hace que retome con gusto esa tarea pendiente. Pocos álbumes en los últimos tiempos ha podido ofrecerme una variedad de registros como éste. Desde sus trances liberadores de los sentidos, los chamánicos espacios llenos de un misticismo inquietante, o la aspereza de sus pesados riffs, son todo un aliciente para descubrir a otra nueva banda salida de la fértil escena pesada griega.  

Canciones ricas en texturas que siempre encuentran una salida con la que sorprendernos. Unas cuidadas composiciones que toman elementos de distintos estilos para crear un ‘todo’ diferente en cada tema, haciendo que cada canción sea una experiencia única. Sería difícil definir el sonido predominante en ‘THIS IS THE UNDERGROUND’, pero sin duda las reverberaciones psicodélicas, los cuidados desarrollos progresivos (seguramente soporte de todo) y la crudeza de sus riffs, hacen que estemos ante uno de los álbumes más interesantes de los últimos meses. Coqueteando con momentos COLOUR HAZE, con pasajes más propios de PINK FLOYD, con momentos PORCUPINE TREE, eN espacios del medio oeste en línea ALL THEM WITCHES, con sus chamánicos rituales doorsianos o con sus crujientes riffs Stoner-doom más propios de 1.000 MODS, MATHER consigue que sus temas funcionen y nos enganchen sin remisión en sus surcos. Unos surcos que reflejan la gran calidad que tienen estos chicos y la maestría a sus instrumentos, haciendo que todas las piezas encajen en el complejo puzle sonoro que es este álbum. Seguramente me quedaría con calificativo de progresivo para definir en una palabra su sonido, pero, sin duda no se queda solo en eso, de ahí su grandeza. Letras que versan tanto de temas existenciales como la religión y el paso del tiempo, hasta cuestiones de la vida cotidiana como pueden ser las relaciones humanas o incluso el arte y la pintura.

MATHER es un cuarteto de Patras, Grecia, formado en 2017, que rápidamente generó gran revuelo por su dinamismo en directo. MATHER comenzó como proyecto cuando John (guitarra, voz), Leon (bajo) y Aizen (batería) empezaron a tocar juntos a finales de 2017. Unos meses después, la banda ya estaba participando en numerosos festivales locales. En el invierno de 2018, MoonLoop (sintetizadores, voces) se unió a la banda y los cuatro comenzaron a trabajar en su álbum debut mientras seguían tocando en festivales. Después de muchas reuniones y jams, ediciones, partes y canciones recién compuestas, la banda finalizó las pistas y estaba lista para grabar su álbum debut, ‘THIS IS THE UNDERGROUND’. En enero de 2020 comenzaron el proceso de grabación en NoiseBox Studio con el ingeniero de sonido Sakis Bastas tras la mesa. En abril del mismo  año se completó el álbum. La banda estaba ansiosa por tocar y promocionarlo en vivo, pero desafortunadamente las numerosas restricciones provocadas por la pandemia del Covid cambiaron sus planes.

Tras la breve introducción de ‘Om’ en la que nos llevan a un mágico escenario de psicodelia desértica, con sus magnéticos acordes envolventes, ‘Recoil’ se desarrolla en una fusión en la que parecen juntarse en una encrucijada Colour Haze, Pink Floyd y The Doors. Un bello tema con arropado por un órgano vintage y una chamánica voz que acaba por hechizarnos. Pausa y psicodelia reconfortante van creando una atmósfera lisérgica en un insondable espacio en el que la fuerza de los riffs nos seduce bajo una rica instrumentación. Un tema bien construido que se eleva majestuosos para internarse en un bosque mágico en el que la psicodelia el espacio ideal para desarrollarse de la mejor manera posible. Solos ácidos en un entorno con distintas texturas sonoras que muta según avanza. Una canción que por sí misma hace que este álbum ya merezca la pena.  Todo un trance narcótico liberador de nuestros sentidos.

Bajo una atmósfera más propia del medio oeste, los acordes acústicos de ‘A Night To Remember, a day to Forget’ cambian el aspecto del sonido de los griegos. El tema evoluciona desde su aspecto casi folk con su cálida voz, para volverse más luminoso y rítmico Engrosando su sonido, las voces y coros se yuxtaponen mientras todo se trasforma para llevarnos a un espacio de Stoner arenoso. No estamos ante un corte de sonido convencional, ya que, a pesar de tener elementos ortodoxos, se adorna con ese mágico órgano que hace que su aspecto cambie, mostrándonos distintos sonidos. En su parte central el tema reposa en suaves acordes que van describiendo un espacio apacible en el que la psicodelia se inclina a un espacio más progresivo. Con solo dos temas, se puede apreciar el abanico de registros que utilizan MATHER para dar cuerpo y versatilidad a su sonido. Silencioso y susurrante, la canción flota en narcóticos pasajes que suavizan nuestros sentidos creando una sensación de relajación y bienestar. Así, su parte final nos sorprender con ensoñadoras melodías con coros celestiales antes de una explosión de fuerza con riffs mas pesados. Aquí todo se acelera en una fusión de psicodelia, Stoner e incluso post-rock, creando un monumental y épico epílogo.

Después de los casi diez minutos anteriores, el folk con tonos de americana baja las revoluciones en ‘Give in’. Perturbadores pasajes con esa cálida y penetrante voz que se clava en nuestros sentidos. Un tema acústico en el que una sencilla armonía acompaña a la voz, como verdadera protagonista, y Que me evoca a algunos momentos All Them Witches.

Sympathy For The Gods’ parte de melancolía con voces que se superponen entre si bajo una tenue luz transmitiendo una sensación de desasosiego. Evolucionando hacia una atmosfera más turbia, los efectos de los sintetizadores y la repetición de estrofas intercaladas transmiten una sensación perturbadora y oscura. A modo de tragedia griega el tema nos sume en un espacio gris con un sonido que se va tornando más difuso y pesado con un final explosivo que tiene a postulados casi doom antes de despeñarse por un torrente de crujientes riffs.

Con sus casi trece minutos y postulándose como el tema mas largo del álbum, ‘Co​-​Lapse’ parte de un escenario post-rock con suaves acordes de teclado que se van difuminando para dejar espacio a la guitarra. Casi en tonos pastorales, la cálida voz y los angelicales coros se van mezclando con un espacio más propio de Pink Floyd en una atractiva combinación que conjuga el misticismo con una atmósfera psico-progresiva. Tras la calma inicial una explosión sónica se eleva aupada por el penetrante sonido de su idílico órgano. Aquí nos vemos inmersos en un jardín progresivo mucho más ortodoxos con aterciopelados pasajes entre registro vocales mucho más dulces. Leves pinceladas jazz aparecen entre los cadentes y acogedores acordes para crean un marco sinfónico de gran belleza. Una vez mas se repite la máxima de que cuando más largo es un tema, más oportunidades le ofrece a la banda de mostrar su verdadero potencial. Sin tiempo para el aburrimiento el corte atraviesa mil meandros con constantes giros en su trama y sonido. Tanto envolventes riffs creando monumentales pantallas de sonido, un bajo hipnótico e incisivo y la guitarra llenándose de color. Tonos funky, pasajes folk, y un sinfín de influencias sonoras se ven reflejadas en otro maravilloso corte de los griegos. La canción se diluye en su parte final a un escenario más psicodélico, sin perder su esencia progresiva.

‘Engine’ cierra el álbum entre sonidos experimentales y ácidos solos de guitarra. ‘THIS IS THE UNDERGROUND’ nos ha dejado patente que el cuarteto se desenvuelve bien tanto en la psicodelia pesada, como en el Stoner, lo progresivo e incluso en el dark-folk. Aquí su grueso sonido juega sin voces a combinar su lado más tosco sin desdeñar los efectos de los psicotrópicos. Sus oscuros pasajes se adornan con un exotismo misterioso e inquietante. Una leve concesión en un tema que vuelve a crujir con ásperos riffs  Stoner-doom.

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Reseña: GREEN HOG BAND.- ‘Dark territory’

El prolífico trío Stoner Doom con sede en Nueva York, GREEN HOG BAND, publicaba el pasado año 2020 varios EP y un LP, dejando patente su buen manejo de los sonidos pesados. La pasada semana volvían a la carga con su nuevo EP ‘DARK TERRITORY’, un título bastante evidente del sonido que sus surcos contienen. Formados en 2019, la banda llevaba tiempo tocando juntos, algo que se percibe en unos temas sólidos, plomizos y espesos. Inspirados en el rock pesado de los 70’s y retomando de alguna manera el legado de Sabbath, unen este a la cultura de carretera de los Estados Unidos. Sus temas se dotan de una lírica y narrativa que se ilumina en las películas de terror y el folclore de la Europa del Este, algo que transmiten a unas canciones que en ocasiones son cantadas en ruso. Con un sonido en el que los monolíticos riffs se sustentan en un crujiente y quebrado bajo, consiguen dotar su relato de una psicodelia humeante con el fuzz como protagonista. Lentos, pero siempre con la mirada al frente, las tres canciones de este EP juegan con el Stoner doom en baja fidelidad. Parsimonioso tétricos y acompañados de una voz gutural logran crean un humeante y viscoso ambiente en el que desarrollar sus canciones. Como gran aval del álbum encontramos la solidez con la que se construyen los temas, lo que hace que el resultado no resulte estridente. De esta manera consiguen una atmósfera pesada que no dudan en adornar con el exotismo de alguno de sus pasajes de guitarra, aportando el lado más lisérgico a su sonido. Siempre en la dosis justa, nada parece sobrecargado, excepto ese pilar fundamental en su sonido como es el trabajo de su bajísta Ivan a las cuatro cuerdas, un verdadero sustento para el trio.

‘DARK TERRITORY’ fue grabado en Vivisectors Lab Studio y está disponible vía Swamp Records.

GREEN HOG BAND son: Ivan  (voces, bajo, grabación y masterización), Mike Vivisector( guitarra , Artwork y letras) y Ronan (batería y grabación).

‘Full Moon’ abre este breve pero intenso EP con inquietantes locuciones más propias de film de serie B para golpear con sus oscuros riffs de tientes siniestros. Con una tétrica voz gutural la nebulosa Stoner fluye entre solos narcóticos que adormecen sus pesados riffs. Pasajes de psicodelia pesada que son combinados con la innata vocación doom de los neoyorquinos.  Un hibrido de sonidos sucios en baja fidelidad, que avanza pesado y parsimonioso con un resultado preciso y atrayente. Como si quisieran anunciarnos algo terrible, la maquinaria no se detiene en ningún momento gracias a tempo bien trabajado.  

Si el tema anterior transitaba por oscuros espacios, ‘Desert King’ excava grutas humeantes manteniendo siempre la tensión. Ese ritmo cansino y plomizo nos atrapa en la narrativa del trio haciéndonos partícipes de su relato. Rock ocultista que se adorna con pasajes exóticos en una combinación de lo más atractiva. Un tema cinematográfico que resume la esencia de la banda.

‘Dark Territory’ cierra con un excelso sonido de bajo recuperando el legado de Sabbath. Crujiendo como si fuera a quebrarse el fuzz explota entre los golpazos de las mazas sobre la batería. Siempre poniendo el contrapunto con buenos solos de guitarra crean un doble espacio sonoro. Una base sólida, pesada, y monolítica y los estilismos de las seis cuerdas conjugan otro corte inmenso en el que el Stoner el doom y los ecos heavy-psych conviven en armonía. Toda una barrera sónica que se muestra inquebrantable y pesada, sin resultar estridente. Duros golpeos que sirven de llamada hacia lo incierto y tenebroso.

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