Reseña: BOVEDA DEL SOL.- ‘Traveler Between Worlds’

Cada día nos encontramos con proyectos unipersonales en los que la calidad de las composiciones es digna de cualquier banda al uso. En esta ocasión el ex –FUZZ FORWARD, Jordi Vaquero libera el segundo trabajo con su alter ego BOVEDA DEL SOL. Cuatro años han pasado desde que publicara ‘TERRA FIRMA’, un trabajo en el que el doom predominaba en unos temas de vocación espacial con aditamentos drone. En esta ocasión ‘TRAVELER BETWEEN WORLDS’ con sus quince minutos divididos en dos temas, sin alejarse de esa propuesta, incide más en la psicodelia pesada y los sonidos espaciales con la conjunción de la guitarra y los sintetizadores fundamentalmente. Dos temas gestados a lo largo del presente año con la intención de tener una formación de músicos con la que llevar el proyecto a los escenarios, y poder así presentarlo como es debido. Como todos sabemos la pandemia ha hecho que eso no fuera posible, por lo que Jordi decidió pausar la finalización de lo que iba a ser un nuevo LP (que por otro lado está prácticamente escrito y grabado) y publicar este EP digital y gratuito para resarcirse de las ganas de publicar nueva música. Lo que supone un avance del camino que está transitando con una creación más espontánea que se aleja de la experimentación drone ambiental. Haciendo que los temas surjan de una forma más espontánea.  Precisamente de esas improvisaciones nacen estas canciones. Unos temas instalados en un ‘Empirical space doom’ como lo llama el propio Jordi con influencias tan dispares como Opeth, Bongripper o Oresund Space Collective. El resultado es quince extasiantes minutos en los que atravesamos esa barrera sensorial que muchas veces nos proporciona la música para alejarnos a un mundo lleno de sensaciones.  

En una aromatizada atmósfera psicodélica ‘Traveler Between Worlds’ cuenta con los elementos doom que encontrábamos en su debut y voces salidas de alguna sima tenebrosa para encontrar un mundo con elementos progresivos y exóticas resonancias psicodélicas. Creando un clima lleno de misticismo los graves tambores rituales golpean entre la densa bruma instrumental. Con ciertos tonos rituales, sintetizadores y guitarra van ornamentando un corte de apariencia apacible y ensoñadores pero que en su interior contiene una pesadez abrumadora. Ciertos elementos espaciales creados por los sintetizadores son atravesados por pasajes heavy-psych custodiados por una excelsa línea de bajo. Resulta de lo mas atractiva la combinación de los exóticos vientos traídos por los sintetizadores con la robustez de su cadente y pesado ritmo. Envolvente y hechizante el corte ensambla bien todos sus elementos para mostrarse cohesionado y atractivo.

Emergiendo de un entorno sideral, ‘Zero​-​G Elevator Music’ fluye en un lento génesis al que Jordi va incorporando distintos elementos sonoros. Desarrollándose entre una neblina narcótica todo se desarrolla en un paisaje onírico lento y paciente. Un capullo que tiene su pausada Metamorfosis para ofrecer una estancia apacible y psicodélica en la que se prescinde de los momentos doom del corte anterior. Heavy-psych de muchos kilates que deambula en misteriosos entornos, pero avanzando con paso firme. Encontrando el equilibrio perfecto entre guitarra y sintetizadores navega entre insondables espacios hasta disiparse en un particular cosmos sonoro en el que irremediablemente nos sentidos atrapados.

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Reseña: MANDALA. ‘The echoes of your mind’

El segundo álbum de MANDALA nos trae la crudeza de su sonido analógico contrastando con una pesadez intrínseca entre cuidadas melodías bien construidas. Un fascinante álbum en el que las atmósferas psico-progresivas y la cálida, sensual y hechizante voz, logran crear seductores temas llenos de fuerza y belleza. Cinco años después de la publicación de su debut “MIDNIGHT TWILIGHT”, la banda anglo-noruega MANDALA nos sirve su segundo majar. Un álbum gourmet para los amantes de del rock ácido psicodélico cuyo contenido se compone de entrantes lisérgicos, un plazo principal pesado y crudo, todo ello regado con especias y aromas llegados de oriente en monumentales comitivas. Si a eso unimos la profunda y cálida voz aflorando de esas atmósferas progresivas, estamos ante un menú más propio de un Restaurante de la guía Michelin. Unos temas para degustar en atmósferas sosegadas y dejar que los mismos te pongan los pelos de punta. Sensualidad, mística, garra, son muchos los adjetivos que podríamos usar para describir toda la voz de su líder y guitarra Rhys Marsh. Cualquiera que escuche este álbum sin tener ningún detalle previo de la banda, pensaría que está grabado hace 40 o 50 años, pero no, si escarbamos en sus surcos, podemos vislumbrar entre los mágicos bosques psicotrópicos de sus temas, la pesadez Stoner contemporánea. Siempre con sutileza y elegancia, pero a la vez tratando se originales y sonar auténticos, sin artificios ni sobreproducciones. En tiempos en los que muchas cosas son impostadas, aquí encontramos un oasis de pureza entre las atmósferas psico-progresivas que construyen con tanta delicadeza. Trances místicos, momentos bucólicos, blues pantanosos, sinfonismo, algodonadas melodías, bosques ácidos o monumentales desarrollos palaciegos, componen todo un tesoro para los amantes de la psicodelia. Con la influencia del rock ácido californiano de finales de los 60’s, y también la de grandes dinosaurios del rock progresivo de los 70’s como Génesis, incluso Pink FLoyd pero especialmente King Crimson, crean un brebaje sonoro con multitud de sensaciones gustativas, que nos narcotizará por completo ofreciéndonos 40 minutos de puro éxtasis en los que no tienen ningún obstáculo para experimentar. De esa explotación logran crear temas bien elaborados que no dudan en recoger el legado de bandas como Motorpsycho o God is An Astronanaut, aportando el sonido contemporáneo y combinando mágicos pasajes ensoñadores, en contraposición de momentos pesados sin perder su vocación vintage ni sus fragancias exóticas.

MANDALA lo componen, Rhys Marsh (voz, guitarra), Will Spurling (Batería) y su nuevo bajista Markus Wisth EdvardsenTHE ECHO OF YOUR MIND’  abarca siete temas grabadas en vivo en el estudio de grabación propiedad de Rhys Marsh en Autumnsongs, en el centro de Noruega. Una grabación que se extendió a lo largo de diez días del verano noruego y sus luminosas noches. 

‘A soul in the night’ nos seduce desde sus primeros acordes con pasajes exóticos que son golpeados por riffs secos y tambores poderoso. La profunda voz comienza su hechizo en las primeras estrofas. Una épica llena de mística se apodera del oyente cautivándole en un trance de psicodelia con dulces melodías entre el ocasional estruendo de unos pasajes que envuelven el tema en manto psico-progresivo de tintes vintage. Con desgarradores momentos el corte serpentea entre melodías orientales y la rugosidad de su base rítmica. Esos aromas del medio riente que aparecerán en el resto de los temas son una seña de identidad de los anglo-noruegos.

Con pasajes sinfónicos más propios de los 70’s ‘Alive on the Edge’ sigue la estela psico-progresiva del corte anterior con dulcificadas melodías que nos susurran en gratificante tema en el melancólico estribillo principal se desgarra en un derroche de sentimiento adornado con pasajes orientales de cierta épica.  La elegante melodía y la destreza de una voz sobresaliente hace que caiga rendido al conjuro de MANDALA. El tema entre en una espiral psicotrópica en la que las guitarras se retuercen mostrando su acidez entre un bosque borroso de sonidos y efectos que crean un a atmósfera caótica. Toda una bacanal heavy-psych a la altura de los grandes del género. La parte final se relaja gracias al magnético sonido de un bajo que me evoca a momentos KING CRIMSON, referencia que podríamos encontrar en otros pasajes del tema, a pesar de un cierto trasfondo Stoner de algunos de sus riffs.

La percusión es la encargada de abrir ‘Blood is water’, un corte más bucólico que se sustenta en una base acústica entre nubes de psicodelia que parece proteger sus frágiles pasajes. Sobre esa estructura folk la banda toma elementos vintage para adornarlos pasajes más propios del rock progresivo sin que pierdan su sencillez y dulzura.

‘In the midst of a midnght escape’ se desarrolla en una atmósfera más oscura entre acordes de blues y un aura psicodélica chamánica. Haciendo que todo se desarrolle a cámara lenta para subir la intensidad en momentos puntuales. Elevándose por desgarradores pasajes que transitan entre un bosque enigmático e inquietante en una narrativa que logra atrapar al oyente y en la que el legado de King Crimson parece estar presente nuevamente. Siempre de menos a más, el tema se adorna con buenos momentos de guitarra en extenuantes solos que no reniegan del legado de Pink Floyd antes de que el corte se zambulla en un rico de sustancias lisérgicas.

Con una entrada más propia de un tema de Bob Dylan,  ‘One last circle’ se decora con fragancias orientales entre los acordes repetidos de la guitarra acústica. Ritmos tradicionales más propios de las mil y una noches, con el hechizante sonido del sitar ponen la nota de color en un tema que juega con lo tradicional sin perder su aura piscodélica.

Crudo pesado y difuso, ‘This fading light’ rompe la magica atmósfera del tema anterior para ofrecer el lado más pesado de MANDALA. Riffs Stoner y voces que navegan entre registros más propios del grunge de los 90’s y de otros más setenteros que bien podrían hacer bandas GENESIS. Pero no solo eso, sus giros nos señalan espacios casi doom con un sonido de bajo inmenso, pero también nos muestran bellos prados más cercanos al post-rock. evocándome momentos de bandas como GOD IS AN ASTRONAUT, entre fuertes tambores y un excelso bajo, las curvas del camino son ofrecen un paisaje multicolor y versátil que pasa por palacios progresivos y cauces tortuosos. Salpicando con una neblina narcótica el tema pasa a una fase más psicodélica, algo que no debería sorprendernos a estas alturas, ya que la estructuración de los temas, tiene un patrón prediseñado. En esta ocasión con menos pasajes cantados, la banda experimenta distintos sonidos al largo de sus más de siete minutos. El álbum cierra con ‘Beneath the captive sun’. Un tema de psicodélica chamánica que parece acariciarnos para narcotizarnos entre efluvios de hongos mágicos que expanden su sonido introducirnos en una dimensión desconocida donde todo se sucede con calma. Apacible y con alguna resonancia exótica, el tema se vuelve más áspero y pesado. Un nuevo giro hace que el tema descienda nuevamente a frondosos espacios con ciertos tonos místicos bajo un oscuro manto psico-progresivo en el que los instrumentos analógicos se ejecutan como en décadas atrás. Ese sonido limpio y en bruto supone uno de los alicientes de la banda.  Una arrancada de furia nos deleita con desgarradores momentos que nos sacan de la oscuridad para liberarnos. Épico.

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Reseña: TONY REED.- ‘Funeral Suit’ (Blood And Strings Acoustic Series Ch. 2)

Tony Reed, el líder de MOS GENERATOR publica su nuevo álbum ‘FUNERAL SUIT‘ en la serie de Ripple Music Blood And Strings Acoustic Series Ch. 2′.

En su debut acústico en solitario el multi-instrumentista, vocalista y productor ofrece su trabajo más personal hasta la fecha, desnudándose y llevando la experiencia más allá del enfoque estándar de “hombre con guitarra”. Ya se trate de arreglos delicados, armonías vocales conmovedoras o escapadas basadas en el piano, la amplia gama de emociones resonará en cualquier oyente. Es difícil abstraerse de las atrayentes canciones llenas de sensualidad que contiene este álbum de folk rock conmovedor con un toque progresivo. Un disco denso y multifacético que se puede poner en el mismo estante que Cat Stevens, CSN o Neil Young , un álbum que por momentos me recuerda las últimas entregas de Uffe Lorenzen, ‘FUNERAL SUIT‘, tras su escucha, no te dejará indiferente.

Ocho canciones llenas de belleza que rezuman sentimientos haciendo al oyente partícipe de cada nota, de acorde y cumpliendo la máxima de “menos es mas”, en este trabajo acústico florecen los temas con una naturalidad pasmosa, arrullándonos con su cálida voz y pasajes que transmiten calma y sosiego. Nunca está mal tomarnos un respiro de riffs pesados para dejarnos seducir por la dulzura hecha canción, y aquí tenemos ante nosotros ocho temas sugerentes que derrocha sensibilidad desde una aparente austeridad que esconde un brillante trabajo compositivo.

TONY REED es un tesoro del rock estadounidense y alguien cuya alma sangra en todo lo que crea. Es hora de comenzar a incluir su nombre entre los verdaderos embajadores del rock.

‘Waterbirth’ es un tema a caballo entre Crosby Stills and Nash, con apacibles y hechizantes voces entre suaves acordes, algo que es una constante en el álbum.

En una línea evocadora de Cat Stevens, ‘Moonlightniong’ combina unos pegadizos estribillos llenos de dulzura con la rudeza y la austeridad de los acordes acústicos. Un derroche de belleza que flota entre campos floridos y melodías llenas de magia que cobran una dimensión con la gran voz de Tony. Algún eco blues se entremezcla en una canción con algún momento de tinte progresivo en un marco de austeridad.

Con acordes más graves, y un registro vocal que me recuerda a Uffe Lorenzen, ‘Funeral Shift’ el tema que da nombre álbum se adorna con pasajes sinfónicos de una belleza serena. Como una pequeña incursión en el terreno progresivo,

En un escenario mas ‘americana’ ‘Along the way’ evoca la brisa campestre con un estilo que bien puede asemejarse a Neil Young con un tono de sosiego. Sencillo tema con acordes sobrepuestos

La garra de ‘Lonely one’ un tema sencillo con la guitarra acústica no necesita mas florituras para evocar el porche junto al rio. Parece mentira poder transmitir tanto con tan poco. En el tema flotan algunos sutiles pasajes de guitarra eléctrica entre sus pausados acordes.

‘Wicked willow’ con la ayuda del piano, nos envuelve en un manto de oscuridad y melancolía susurrándonos con delicadeza con su profunda voz.

Los acordes campestres de ‘Might just’ se elevan majestuosos en otro momento de sosiego.

Who goes there’ con sus ecos sureños con algún tono blues crean ‘en una especie de balada que acaba elevándose con estribillos más altos ‘a capella’ dotando de fuerza al tema que finaliza siendo desgarrador con la voz en dos estratos.

TONY REED pertenece a un raro escalón de creatividad implacable. Un rockero de por vida desde sus días de autograbación de demos en cinta cuando era adolescente, ha pasado las últimas tres décadas en una búsqueda cada vez más progresiva de su arte. En bandas como Treepeople , Twelve Thirty Dreamtime, Constance Tomb, STONE AXE y su más firme e influyente, Mos Generator, ha refinado un proceso de composición, interpretación y grabación que no tiene parangón, y ha acumulado una discografía de por vida lo suficientemente amplia como para hacer que el el resto del universo parece completamente vago.

Reed aprovecha la energía de un rockero clásico, pero solo piensa en el futuro en su ejecución y compromiso con su audiencia. En bares de buceo o grandes festivales, su nombre es sinónimo de un nivel de dominio que no es menos suyo que las canciones que escribe.

Con sede en Port Orchard, Washington, su estudio HeavyHead Recording Company es el hogar de una instalación de producción completamente equipada, y aunque Reed la usa con mayor frecuencia para sus propios fines, las palabras “Mezclado y masterizado por Tony Reed se han convertido en un elemento básico de los lanzamientos de la escena pesada underground. Sus colaboraciones con artistas, ya sea a través de lanzamientos divididos o con otras bandas, están generando el respaldo de los oyentes que lo conocen, y su exploración continúa sin cesar.

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Reseña: NARLA.- ‘Till The Weather Changes’

Si miramos hacia atrás y nos remontamos al año 2.014 en el que los australianos NARLA publicaron su ardiente EP homónimo y lo comparamos con este nuevo álbum, podemos encontrar una gran evolución. Dese entonces han ido dosificando sus entregas con varios singles y un EP, ahora publican su álbum debut con todos los honores y por la puerta grande. Algo más de una hora hechizante y cautivadora dividida en nueve temas que son el fruto de horas y horas de exploración en los confines de la psicodelia, el rock progresivo y el blues. Grabado en vivo, el álbum transmite toda la crudeza a través de delicados y profundos acordes salidos de las orillas del rio en el que fue grabado. El trio, tras diez años tocando juntos reflejan su conexión en algo mas de media hora de música llena de sentimiento. A pesar de la ausencia de bajo, la dupla de guitarra juega con las melodías creando una nube narcótica de sonidos que nos arrullan entre acordes de blues pantanoso en un ambiente humeante y lisérgico bajo unos penetrantes tambores. Sin miedo a explorar espacios más progresivos, la versatilidad de los temas hace que este debut sea un álbum rico en matices. Aquí encontraremos momentos doorsianos con un registro vocal a semejanza de jim Morrison pero también paseos psicodélicos en línea Colour Haze, y sobre todo ese blues pantanoso húmedo y lleno de sentimiento.  ‘TILL THE WEATHER CHANGES’ fue grabado en una sola toma en vivo en Sound Recording Studios en Castlemaine, Victoria. Los temas fueron compuestos en largas sesiones a la orilla del rio Hawkesbury entre cervezas a la luz de la hoguera, algo que queda reflejado en un álbum que transmite ese ambiente intimo.

‘Till the weather changes’ el tema que da nombre al álbum, nos hace presagiar todo un trance chamánico. Con una cadente introducción y una voz evocadora de los registros más hechizantes del mismísimo Jim Morrison, el tema va creando una estela humeante entre tambores que chistean y un bajo lleno de magnetismo. Una construcción que inevitablemente me recuerda al clásico ‘L.A. Woman’ de The Doors, va evolucionando hacia un espacio de fuerza y frenesí contenido bajo los desgarradores y profundos registros vocales. Solo un par de minutos y ya me han conquistado. Un aroma sureño evocador de la soleada California se vislumbra en sus crudos acordes.

Con un carácter más hipnóticos, los ritmos pseudo-kraut de ‘Mountain’ nos sugieren un escenario más lisérgico que mantiene el carácter setentero. Creando un sonido ondulante pero siempre vivaz en sus ritmos, van coloreando de matices y armonías un corte que posee cierta pesadez sin perder su aura psicodélica.

Con suaves acordes y delicados acordes susurrante ‘Bedside’ parece describir el rumor del agua en un escenario plácido en el que la psicodelia nos arrulla con momento pseudo-progresivos. Todo un remanso de paz en tonos melancólicos con una melodía lánguida pero hechizante. Sus tonos grises mantienen una calma introspectiva a lo largo de todo el tema con un leve aumento de intensidad en su parte final con una guitarra más incisiva, aunque sin perder la belleza a pesar de su aspecto más inquietante.
Sin perder esos tonos grises del corte anterior, los delicados acordes se suceden entre una línea de bajo repetitiva y envolvente en ‘Detroit’. Otro corte marcado por la característica voz que vuelve a evocar a Morrison en sus tonos melancólicos. Cadente y pausado ese tono chamánico y triste se mantiene entre una neblina con aura psicodélica. Con un carácter bluesero en sus entrañas psicodélicas, el tema es una caricia apacible y placentera en la que podemos encontrar algún vestigio del rock de los setenta junto a momentos más propios de Colour Haze en su faceta más suave.
‘The way’ se desarrolla sobre tonos blues y rock más propios de los 70’s. Entre un ambiente psicodélico, su dinámico ritmo y un groovy de lo más atrayente se combina con la languidez de sus paisajes psicodélicos que se van tornando más progresivos. Destellantes acordes sustentan suaves pasajes entre una voz trascendental que ondula constantemente en una combinación de elementos. Dando la sensación de que va a explotar, el tema se queda en un nivel de tensión que no acaba de eclosionar a pesar de su potente línea de bajo que consigue darle cuerpo a un tema que en su conjunto se establece en ese espacio psico-progresivo tan particular de los australianos.

Delicados acordes abren ‘Think like that’, un silencioso blues pantanoso lleno de sentimiento que nos susurra desde el minimalismo en un ambiente húmedo y nebuloso. Así transcurre la primera parte del tema, describiendo una calma pasmosa que acaba explotando en la segunda mitad del corte.  El tema parece reflejar el entorno en el que fue grabado a la luz de la hoguera junto al rio.

‘Am i sane’ sigue una estela similar al tema anterior, pero incrementando la intensidad. Su cadente ritmo y los acordes de guitarra nos impregnan de blues sobre cálidos registros vocales. Buenos pasajes de guitarras con un groovy contagioso mantienen la calma entre registros chamánicos que acaban llevándote al espacio que los australianos quieren. Jugando con las armonías la dupla de guitarras crean una caótica maraña de sonidos que te atrapan en su interior haciéndote partícipe del tema. Líricamente, la pista se centra en un fatídico encuentro con la pantera que, según el folclore, escapó del circo hace décadas y ahora deambula por los arbustos que rodean el río Hawkesbury

Retomando los aires progresivos ‘Before i do’ nos envuelve entre plácidos momentos de calma atmosférica. Sin prisa para avanzar, el tema ofrece un espacio de relax de gran magnetismo en el tras el zumbido de fondo la guitarra suena con acordes sutiles y fascinantes.

El álbum cierra con ‘Clifftonville’ tema no disponible en su página de bandcamp y en el que a los largo de mas de un cuarto de hora inciden en la exploración introspectiva de la psicodelia y el blues con tonos pseudo progresivos. Una especie de jam de alto voltaje por la calidad de su contenido. Susurrante, chamánico y con sonidos penetrantes, nos invitan a un plácido paseo por humerales narcóticos en los que las guitarras esparcen solos llenos de belleza en un ambiente de calidad.

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Reseña: KAVEE.- “Metempsychosis”

Refugiado en el nombre de KAVEE, Valerio Willy Goattin, guitarrista de SLAP GURU y GALAVERNA saca sus demonios en un álbum acústico mediante el que recorre misteriosos paisajes alejados de los ritmos pesados y de esos arrebatos de rabia a los que nos tiene acostumbrados en SLAP GURÚ. Un escape acústico hacia la dimensión onírica de la música en el que saca sus tormentos en temas llenos de sentimiento dando un paso más en su multidisciplinar trabajo como músico Vestido con el traje de loner-folk, combina relajados temas que habitan en grises atmósferas enriqueciéndolos con elementos progresivos y un aura psicodélica. También el blues aparece tímidamente en sus composiciones. Sencillez y pausa para componer un álbum que nació de la pandemia y el aislamiento y en el que se desnuda emocionalmente. Sus cuidadas melodías y el sosiego resultan ser un aliado para la construcción de canciones profundas que se instalan en sonidos más propios de la Europa de los 70’s en contraposición con el sonido más americano de la discografía de SLAP GURÚ. El sólo se basta para desdoblarse tocando guitarras acústicas y eléctricas, banjo, batería, percusiones, bajo, armonio, sitar para crear un marvillos0 álbum de acid-folk bajo su cálida y hechizante voz. Seguramente los más eruditos podrán encontrar dispares y prestigiosas influencias en su sonido, pero en esta ocasión prefiero quedarme únicamente con el resultado, sin buscar más allá. La respuesta está en una atenta escucha del álbum para poder apreciar todo su potencial que es mucho.

¿Con qué nos sorprenderá en la próxima ocasión?

“Metamorphosis”, el tema que da nombre al álbum nos muestra la sutileza acústica con calmados acordes bajo una tenue aura psych. En una atmósfera gris en la que la melancolía se describe entre tonos folk que nos acarician con delicadeza. De aspecto sencillo, su interior contiene suficientes elementos compositivos que delatan su riqueza. Una tierna conjunción de guitarra acústica y eléctrica resulta todo un acierto que aporta más brillo a esas texturas evocadoras de un oscuro y frio día otoñal frente al fuego. Podríamos decir que estamos ante un tema folk, pero en él no faltan elementos progresivos.

Sin abandonar el camino recorrido en el corte anterior, “The lost of the sun” sigue esa ruta folk-prog arropando la cálida y sugerente voz de Willy. Un corte introspectivo con elementos sinfónicos en ese marco de tristeza, algo que es un denominador común en todo el álbum. Con el punto de vista puesto en los 70’s los acordes de guitarra y la voz parecen mirar al pasado, un pasado gris y melancólico.

Con un mayor protagonismo de las melodías “Indian summer” manteniendo el tono folk, nos ofrece un sonido más europeo del que nos tiene acostumbrados con SLAP GURÚ. Un espacio propicio para incorporar instrumentos tradicionales que son coloreados con finos y elegantes solos de guitarra eléctrica. Un susurrante tema con un persistente zumbido en un segundo plano, como si todo estuviera dispuesto en distintos estratos sonoros añadiendo una atmósfera algo psicodélica.

“Like Morphine” es un bello tema construido sobre múltiples arpegios sobre aparecen susurrantes melodías que nos acarician con delicadeza desde su intrínseca sencillez. De corta duración, pero lleno de intensidad.

Como si buscara la luz “Interstellar” parece querer sacarnos de las atormentadas canciones anteriores para buscar espacios más luminosos. Con un pequeño giro en el registro vocal, la rabia se vislumbra en contraposición con las acarameladas melodías vocales de los temas precedentes. Como si hiciera un ejercicio de redención, los demonios salen de las entrañas. Siempre con gran acierto, la guitarra despliega con mesura unos atractivos solos que complementan la base acústica con la que nace.

“An october evening” con el registro vocal más quebrado y una repetición de acordes va construyendo un tema más rugoso y aguardentoso. En una explosión de fuerza todo se acelera con un vertiginoso ritmo en una caída a tumba abierta.

Ecos americanos afloran en “Awakening”, un tema construido sobre una base blues en los que Valerio pone mayor énfasis con un registro vocal desgarrador. La brillantez de la guitarra electrificada sobrevuela los ritmos acústicos.

El álbum cierra con “0101”, un breve epitafio de un minuto con el que pone colofón a un trabajo notable a través del cual nos transmite sentimientos y estados de ánimo desde la sencillez.

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