Reseña: CARCAÑO.- ‘By Order of the Green Goddess’

‘BY THE ORDER OF THE GREEN GODDESS’ es la segunda entrega de los italianos CARCAÑO. Evolucionando en su sonido a un espacio chamánico en la que los sonidos líquidos de los 60’s y 70’s se enturbian bajo riffs heavy-psych en atmósferas humeantes y narcóticas. Sus lentos riffs, junto a sus hechizantes voces, crean un entorno aletargante, magnético y lleno de fuerza. Aquí la banda se expresa con solvencia en una apuesta sonora que se inclina hacia momentos Stoner-doom, pero que incide en la psicodelia pesada más alucinógena. Su debut de 2018 ya recibió halagos y alabanzas, pero ahora la banda da un paso adelante, consolidándose como una de las bandas pesadas de la escena italiana a tener en cuenta. Las atmósferas psicotrópicas de sus canciones siempre encuentran una salida para la pesadez dentro de sus rituales alucinógenos. Suaves en sus melodías, con una voz llena de gancho, pero contundentes con sus riffs, logran el equilibrio entre la pesadez y el ‘viaje’ a nuevas dimensiones sensoriales. Empapados por el fuzz, sus temas no tienen prisa para desarrollarse, con una cadencia parsimoniosa, van enlazando sus notas para crean canciones que aturden al oyente elevando su capacidad sensorial. Todo un trance sonoro lleno de sustancia alucinógenas en unas canciones con un gran poder magnético.

‘BY THE ORDER OF THE GREEN GODDESS’ es una alegoría de la época en la que vivimos. La naturaleza para el hombre es ajena, ajena, otra, diferente. El género femenino que se le atribuye agudiza la hostilidad y refleja la inherente misoginia del ser humano. Y como prueba de ello, el Hombre inventó el concepto de Dios: el hombre, “a su imagen y semejanza “, desde el punto de vista del sexo y la especie. Pero la única Divinidad es la Naturaleza, una “Mujer”, la Diosa Verde que es tan extraña porque más allá de la idea de ser. Generada a partir de la espuma de los océanos de Marte, Ella dicta los tiempos de existencia de todo el Universo. Pero el hombre sobrio solo concibe su tiempo presente, también le gustaría vivir más allá su propia carne, ignorando que la muerte, en realidad, no existe, sino que es solo el regreso a la Naturaleza, a la corte de la Diosa Verde. Y es por eso que el hombre aumenta la sobriedad, participando en peleas implacables contra todas las “Plantas” que le permitirían conectarse con la Diosa Verde, para experimentar la dicha de regresar a Sus brazos en vida. Por todo esto, la Diosa Verde, cansada de los seres humanos, envía su propio ejército, un cuerpo formado por criaturas nacidas en Plutón durante su verano único, cuando el El sol, acercándose al planeta como nunca antes, ha derretido el hielo que cubre su superficie, generando agua, de ahí la vida. El compromiso es destruirlo todo, dejando solo a 5 personas vivas: 2 hombres y 3 mujeres. Montando elefantes espaciales, el ejército ejecuta. Los dos pares de seres humanos tendrá la tarea de recolectar la oportunidad de que la Diosa, en Su inmensa Gracia, Quería reconocer al Hombre: Recrear la especie. Un soldado de su ejército, el Hijo del Sol, fertilizará a la tercera mujer para crear una nueva especie de criaturas, los nuevos Mesías que enseñarán a los terrestres la dulzura de abandonar el regreso a la naturaleza

CARCAÑO son: Elmore Penoise (voz, guitarra y sintetizadores), El Pez (Guitarra) Ugo “The Doc” (bajo y sintetizadores) y Max “the Mind” (batería).

BY THE ORDER OF THE GREEN GODDESS’ está disponible vía Clostidium Records.

‘Day 1-the begining’ se desarrolla entre crujientes riffs y embestida heavy-psych de alto voltaje. Lento y cadente, el tema baja la intensidad con sus chamánicas voces para crear una atmósfera turbia y narcótica. Con ecos 60’s en los registros vocales en tema nos sumerge en un trance hipnótico.

Con una apertura doomy ‘Day 2-Riding space elephant’, CARCAÑO incide en la fórmula psicotrópica para crear un nuevo entorno hipnótico. Dulce en las melodías vocales y parsimonioso y cansino en su armonía, la canción conjuga la pesadez contemporánea de la escena stoner, con la psicodélica trascendental de los 70’s. Aquí el psycho-doom se fusiona con los elementos característicos de la psicodelia pesada contemporánea. Finalmente, el tema reposa en insondables espacios de psicodelia narcótica con gran magnetismo.

Cambiando aparentemente la fisonomía respecto a los temas precedentes ‘Day 4, The birth’, se despeña entre riff stoner-doom, por un entorno más agreste y dinámico. Aun así, no faltan los solos narcóticos, eso sí, con una ejecución más dinámica.

Instalados en las melodías vocales más propias de la psicodelia de finales de los 60’s ‘Day 5 – the son of the sun’ parece abrirse a la luz entre ritmos más dinámicos. Esta es la canción menos pesada del álbum y en ella encontramos un carácter cercano a los estándares de la psicodelia pop con ritmos más difusos y crudos.

Evidentemente los italianos brillan más en los temas más psicodélicos, y ‘Day 6- i don’t belong here’, con sus casi 7 minutos es el perfecto ejemplo de ello. Inmersos completamente en un escenario psicodélico, sus suaves pasajes nos envuelven en una atmósfera psicotrópica. Todo un bosque lleno de efluvios de hongos mágicos que distorsionan la realidad para ofrecernos un gratificante espacio sensitivo. Lo delicado de sus melodías contrasta con la pesadez que imprimen a otros temas. Construyendo un entorno ensoñador, la magia aflora en cada acorde para proporcionarnos un gratificante estado ideal para la expansión sensorial. Posiblemente el tema más brillante del álbum.

‘Day 7- wasted land’, nos intoxica con sus oscuros riffs de vocación doom en su parte inicial. Generando una atmósfera llena de misterio, la canción gravita lentamente por insondables e inquietantes espacios sonoros en los que la psicodelia va presidiendo la escena. En tono casi depresivo, los elementos progresivos se unen a un tema en el que aparecen inquietantes locuciones que hacen que su turbador ambiente se sienta enriquecido. Un claro ejemplo de que no estamos únicamente ante una banda stoner-doom al uso.

Para cerrar el álbum, ‘Day 8- Running back home’ nos ofrece otra visión más colorista. Sin renegar de la psicodelia, sino todo lo contrario, las voces y una instrumentación acústica van introduciendo al oyente en un corte que rompe la línea argumental del álbum. Aquí la atmósfera psicodélica se desarrolla sin los pesados riffs del resto de los temas. Un curioso final para un brillante álbum.

 

Carcaño

clostridiumrecords

Reseña: CACTUS FLOWERS.- ‘Solace EP’

Inspirados por bandas texanas como 13th Floor Elevators, The Moving Sidewalks y moviéndose hacia los riffs fuzz de ZZ Top con los ecos de SAM GOPAL, el trio de Houston CACTUS FLOWERS publica su trabajo más pesado hasta la fecha. Cuatro canciones con olor a desierto, pero también con aroma a blues sureño. Temas directos que se desarrollan en una persistente tormenta de fuzz de la que emergen la voz llena de garra de Jessica Murillo, el faro que les ilumina. Jessica lleva un peso fundamental en el sonido de una banda que golpea con crujientes riffs enturbiándolo todo, pero que también sabe recuperar un legado del puro hard-rock. Un sonido primitivo y sólido, lleno de pasión que la propia banda denomina psychedelic-fuzz. No seré yo el que cuestione tal calificativo, porque lo cierto es que entre las hordas de fuzz nebuloso, encontramos muchos efluvios psicodélicos. ‘SOLACE’ fue escrito para brindar consuelo a través de narraciones y melodías. Combinando exuberantes tonos fuzz con historias de angustia y fantasías lejanas, la banda quiere ser tu próxima banda sonora favorita tanto en días buenos como malos. Ya sabemos de la calidad y garra que gastan las bandas texanas desde finales de los 60’s, ese legado sigue vigente con formaciones como CACTUS FLOWERS. Un nombre que es toda una revelación de su objetivo, y supone una dualidad que funciona bien entre lo punzante y lo sutil, algo que reflejan con nitidez en sus canciones.

CACTUS FLOWERS son: Jessica Murillo (voz y guitarra), Mark Carcamo (bateria) y Chris Dunaway (bajo).

Grabado durante un período de estancamiento global provocado por la pandemia de COVID, y después de dejar de lado los planes para una gira de primavera de 2020, la banda se refugió con el productor John Griffin (Wild MoccasinsThe Ton Tons, Television Personalities) para capturar un compuesto más pesado se estilo psicodélico, gallardía lírica y todo un puntal de rock duro.

‘SOLACE‘ ha sido masterizado por Heba Kadry (BattlesBlonde RedheadSlowdive), con llamativas ilustraciones de Jaime Zuverza (Sugar Candy MountainGolden Dawn Arkestra) y con Paul Chavez de Baby Birds / Funeral Horse reemplazando a Dunaway en funciones en vivo,  Solace  es increíblemente impresionante capítulo en el viaje en curso de la banda. El EP verá la luz vía People.Parties.Places en cassete verde neón y vinilo de 10 ” el 12 de marzo de 2021.

Razor blade’. Se desarrolla en un ambiente desert-rock en el que los efectos revolotean. Con un carácter alternativo y algún eco blues, la voz de Jessica A.M nos seduce entre ritmos pegadizos y una cortina de fuzz. Conjugando los ritmos difusos con los ocasionales efectos flotantes el tema mantiene un groovy contagioso. Una forma audaz de salir de propuestas repetitivas que toman el stoner rock como un calco unas de otras. Melodías sutiles aparecen discretamente aportando riqueza al tema. Un corte pesado pero lo suficientemente versátil como mostrarse con un gran gancho para el oyente. Sus elementos psicodélicos se unen a las nebulosas sonoras con un tono vintage mientras sus riffs adoptan un cierto tono retro. Sin duda, el tema contiene los suficientes alicientes como para engancharnos a su sonido.
Crujiendo con una cadencia rítmica de puro hard rock, ‘Dirty double’ es comandado por una unos riffs que parece que se fueran a quebrar. La distorsión llevada al extremo, en otra canción cegadora. Usando el particular registro de su vocalista nos sacan de la monotonía con un groovy vacilón y desafiante. Fuzz intoxicante, así como un tempo oscilante y pegadizo van conjugando una canción entre nebulosas arenosas y el legado del hard-rock del siglo pasado. Una cadente y bien trabajada línea de bajo hace que tema adquiere un aspecto más apetecible y atrayente. Sin abandonar la cortina nebulosa en todo el tema, van coloreándolo, gracias especialmente, a la portentosa voz y esos registros más propios del siglo pasado.

‘Swiming trough the sea of mercury’ arranca con poderosos riffs difusos invitándonos a un paseo por arenosos entornos vigilados por el blues. Pesadez, y mucha garra cohabitan en una atmósfera turbia y envolvente. El constante rugido de los riffs, se adorna con acordes más nítidos que no entran en batalla. Ondulante y repitiendo su armonía, los tambores explotan en un ritual tribal mostrando su crudeza. Esto hace que el tema te absorba en sus arenas movedizas atrapándote sin remisión.

El blues, tan presente en los temas precedentes, parece tomar más fuerza en ‘Dirty double’ vision’ la canción que cierra el EP. Entre la horda de riffs crujientes y arenosos, consiguen aportar un fantástico groovy sureño a un tema crudo, pero moldeable. Buscando ese equilibrio entre lo pesado y lo fluido, los tejanos consiguen su objetivo. Su sucio y primitivo sonido a pioneros del desierto resulta atractivo por ese fantástico ritmo que le imprimen.  

CACTUS FLOWERS:

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Reseña: THE RE-STONED.- ‘Thunders of the deep’

Otro artefacto sonoro salido de los tiempos de confinamiento de una banda que tenía una gira prevista y no la publicación de un nuevo álbum. Ante la adversidad la maquinaria rusa se puso a funcionar para componer y darle la vuelta a la situación. Cada vez nos encontramos con más álbumes no previstos que tiene su origen en las largas horas de confinamiento, al menos la pandemia ha tenido algo positivo. La capacidad de su líder Ilya Lypin, para hacer que su guitarra se retuerza en mil acordes y solos impactantes a estas alturas no debería de sorprendernos. THE RE-STONED a estas alturas deberían de ser un referente para la multitud de bandas que practican el stoner instrumental y la psicodelia pesada. No es fácil brillar tanto con la ausencia de voces, pero la creatividad y técnica con las que construyen sus flotantes composiciones, no están al alcance de todos.  Estos chicos llevan una década explorando los confines de la psicodelia pesada, y en esta ocasión han abierto una nueva puerta que amplia el territorio sonoro del género. Puede que no añadan demasiadas cosas nuevas, pero sin duda cada tema puede ofrecernos algo particular y siempre nos brinda una salida fuera de lo convencional. Largos desarrollos instrumentales que juegan con las vibraciones de los 70’s dotando a los temas de un carácter diferente. Un guiño a los dictados de Hendrix insertando su legado en canciones que juegan con las dimensiones del cosmos entre sustancias psicotrópicas. Una inyección de psilocibina con la que impregnan cada nota para narcotizar nuestros sentidos y llevarnos a un viaje a nuevas dimensiones sensoriales con temas llenos de magnetismo y fuerza. Desde las delicadas y aromáticas melodías hasta los rugosos riffs de corte casi doom, el trio ensambla a la perfección las piezas de su maquinaria lisérgica. Toda una hazaña que que se perderán todos aquellos que siempre le ponen reparo a las bandas instrumentales. Aquí tiene una oportunidad de salir de la zona de confort y ampliar sus horizontes sonoros, el viaje, sin duda, merece la pena.

THE RE-STONED son: Ilya Lipkin (guitarras, efectos, mandola, flauta), Vladimir Kislyakov (bajo), Anton Yalovchuk (batería), y en la grabación de ‘THUNDERS OF THE DEEP’ estuvieron acompañados por Ivan Fedotov (wave drum) y Ark Fedotov (sintetizador).

La belleza de los acordes de la breve Intro (A Blaze of Distant Stars) me hace intuir que el contenido del álbum puede ser maravilloso. Delicados pasajes instrumentales en los que la guitarra ofrece su lado más tierno y amable en una atmósfera psicodélica que invita a la introspección.

Con fuertes tambores y poderosos riffs Stoner ‘Farther Beyond Moon Dustes una espacio de casi diez minutos para el virtuosismo de la guitarra de Ilya Lypin. En un cambiante escenario entre el heavy-rock los ritmos Stoner y la psicodelia pesada, los solos hirientes y barrocos se suceden entre firmes tambores creando un torbellino sónico. Golpeando con virulencia la dulzura del corte inicial se desvanece entre pesados riffs y solos extenuantes en sus primeros cinco minutos. A partir de ahí los pasajes lisérgicos se apoderan del tema haciendo descender la intensidad y enturbiando el ambiente con efectos envolventes.  Sin cesar un solo instante las cuerdas se quiebran en mil acordes psicotrópicos. Tras unos minutos de tensa calma, el tema retoma la energía en su parte final por una senda casi 70’s.

Where Heather Bloomsmantiene la tensión entre desarrollos stoner instrumental teñidos de psicodelia ácida con algunos guiños al rock de los 70’s. Insertando pasajes progresivos y salpicando sus clásicos efectos de corte espacial, el tema fluye sin prisa en un espacio psicodélico con numerosos ornamentos sonoros. Siempre con la guitarra como protagonista, pero perfectamente arropada por una base rítmica de muchos kilates. Una constante ondulación que va mutando sus formas ofreciéndonos siempre un aliciente para no caer en la monotonía.

Un espiral de riffs y ritmos acelerados abren ‘Supernova’, un tema con un carácter retro que mama del hard-rock de los 70’s. Constantes usos de pedales nos llevan a esa turbia estancia en la que la psicodelia pesada se siente como en casa. Desarrollos interminables y una batería espeluznante construyen el tema a una velocidad de vértigo. La cara más pesada de la banda queda reflejada en contraposición con sus genes de apacible psicodelia.

‘Rusty shouffle’ recuperan a ritmo de blues a los rusos más reconocibles. Entre brumas pantanosas y sustentado en un riff que se repite, el tema avanza entre efectos rezumando altas dosis de psicodelia.

Los exóticos sonidos de ‘Watch the Undines Playse combina con elementos acústicos para ir creando un tapiz sonoro que juega con el sonido del medio oeste, la psicodelia y la tradición oriental. Prescindiendo de los solos asesinos los rusos van creando un tema apacible sin perder su esencia lisérgica en esta ocasión soportado en sencillos acordes acústicos.

Toda la crudeza y el fuzz arenoso afloran en ‘Sea monk’. Un tema que sube las revoluciones tras la pausa del corte anterior. La guitarra en todo su esplendor repartiendo solos que alargan hasta los confines siderales. El acelerado corte se construye en dos niveles, uno en el que la base rítmica golpea frenéticamente y otro en el que la guitarra goza de total libertad para sucesivos desarrollos psicodélicos. Con distintas fases, los riffs más pegadizos adquieren un aspecto más vintage en la parte central bajando la intensidad sin renunciar a las atmósferas heavy-psych. volviéndose más corrosivo y ácido, el tema juega con los medios tiempos entre solos hirientes.

A modo de interludio, ‘Outro (Moon Eclipse)en poco mas de dos minutos nos golpea con riffs de vocación doom. En un entorno más misterioso y oscuro los devaneos lisérgicos se diluyen en unos pasajes inquietantes que se alejan del sonido del resto de los temas hasta el descenso final en el que pausados acordes entre efectos ponen el epílogo al corte.

Los algo mas de diez minutos de ‘Faced of Earth’ ponen el cierre a un maravilloso álbum de psicodelia pesada ey Stoner instrumental.  Creando un bosque sonoro invadido por la psilocibina en efluvios que brotan de la mágica guitarra. Fuertes riffs Stoner rompen la calma narcótica para ofrecernos la virulencia del sonido de los rusos. Creando un marco difuso y turbio los riffs se repiten antes de un nuevo transitar por atmósferas psicotrópicas en una línea a caballo entre Colour Haze y Earthless. La canción es el escenario perfecto para que Ilya exhiba su técnica en largos solos entre la nebulosa humeante que la base rítmica creada a su alrededor. Después la tortuosa parte centra en la que todo se vuelve más pesado, el corte gravita en un escenario psico-espacial como si hubiera traspasado una puerta a una nueva dimensión sensorial. Aquí emerge lentamente un caleidoscopio de tono y formas que nos deja completamente extasiados. Un momento de gratificante “viaje” que nos acompaña hasta las postrimerías de una parte final que vuelve a transformarse en algo más turbio.

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Reseña: MANDALA. ‘The echoes of your mind’

El segundo álbum de MANDALA nos trae la crudeza de su sonido analógico contrastando con una pesadez intrínseca entre cuidadas melodías bien construidas. Un fascinante álbum en el que las atmósferas psico-progresivas y la cálida, sensual y hechizante voz, logran crear seductores temas llenos de fuerza y belleza. Cinco años después de la publicación de su debut “MIDNIGHT TWILIGHT”, la banda anglo-noruega MANDALA nos sirve su segundo majar. Un álbum gourmet para los amantes de del rock ácido psicodélico cuyo contenido se compone de entrantes lisérgicos, un plazo principal pesado y crudo, todo ello regado con especias y aromas llegados de oriente en monumentales comitivas. Si a eso unimos la profunda y cálida voz aflorando de esas atmósferas progresivas, estamos ante un menú más propio de un Restaurante de la guía Michelin. Unos temas para degustar en atmósferas sosegadas y dejar que los mismos te pongan los pelos de punta. Sensualidad, mística, garra, son muchos los adjetivos que podríamos usar para describir toda la voz de su líder y guitarra Rhys Marsh. Cualquiera que escuche este álbum sin tener ningún detalle previo de la banda, pensaría que está grabado hace 40 o 50 años, pero no, si escarbamos en sus surcos, podemos vislumbrar entre los mágicos bosques psicotrópicos de sus temas, la pesadez Stoner contemporánea. Siempre con sutileza y elegancia, pero a la vez tratando se originales y sonar auténticos, sin artificios ni sobreproducciones. En tiempos en los que muchas cosas son impostadas, aquí encontramos un oasis de pureza entre las atmósferas psico-progresivas que construyen con tanta delicadeza. Trances místicos, momentos bucólicos, blues pantanosos, sinfonismo, algodonadas melodías, bosques ácidos o monumentales desarrollos palaciegos, componen todo un tesoro para los amantes de la psicodelia. Con la influencia del rock ácido californiano de finales de los 60’s, y también la de grandes dinosaurios del rock progresivo de los 70’s como Génesis, incluso Pink FLoyd pero especialmente King Crimson, crean un brebaje sonoro con multitud de sensaciones gustativas, que nos narcotizará por completo ofreciéndonos 40 minutos de puro éxtasis en los que no tienen ningún obstáculo para experimentar. De esa explotación logran crear temas bien elaborados que no dudan en recoger el legado de bandas como Motorpsycho o God is An Astronanaut, aportando el sonido contemporáneo y combinando mágicos pasajes ensoñadores, en contraposición de momentos pesados sin perder su vocación vintage ni sus fragancias exóticas.

MANDALA lo componen, Rhys Marsh (voz, guitarra), Will Spurling (Batería) y su nuevo bajista Markus Wisth EdvardsenTHE ECHO OF YOUR MIND’  abarca siete temas grabadas en vivo en el estudio de grabación propiedad de Rhys Marsh en Autumnsongs, en el centro de Noruega. Una grabación que se extendió a lo largo de diez días del verano noruego y sus luminosas noches. 

‘A soul in the night’ nos seduce desde sus primeros acordes con pasajes exóticos que son golpeados por riffs secos y tambores poderoso. La profunda voz comienza su hechizo en las primeras estrofas. Una épica llena de mística se apodera del oyente cautivándole en un trance de psicodelia con dulces melodías entre el ocasional estruendo de unos pasajes que envuelven el tema en manto psico-progresivo de tintes vintage. Con desgarradores momentos el corte serpentea entre melodías orientales y la rugosidad de su base rítmica. Esos aromas del medio riente que aparecerán en el resto de los temas son una seña de identidad de los anglo-noruegos.

Con pasajes sinfónicos más propios de los 70’s ‘Alive on the Edge’ sigue la estela psico-progresiva del corte anterior con dulcificadas melodías que nos susurran en gratificante tema en el melancólico estribillo principal se desgarra en un derroche de sentimiento adornado con pasajes orientales de cierta épica.  La elegante melodía y la destreza de una voz sobresaliente hace que caiga rendido al conjuro de MANDALA. El tema entre en una espiral psicotrópica en la que las guitarras se retuercen mostrando su acidez entre un bosque borroso de sonidos y efectos que crean un a atmósfera caótica. Toda una bacanal heavy-psych a la altura de los grandes del género. La parte final se relaja gracias al magnético sonido de un bajo que me evoca a momentos KING CRIMSON, referencia que podríamos encontrar en otros pasajes del tema, a pesar de un cierto trasfondo Stoner de algunos de sus riffs.

La percusión es la encargada de abrir ‘Blood is water’, un corte más bucólico que se sustenta en una base acústica entre nubes de psicodelia que parece proteger sus frágiles pasajes. Sobre esa estructura folk la banda toma elementos vintage para adornarlos pasajes más propios del rock progresivo sin que pierdan su sencillez y dulzura.

‘In the midst of a midnght escape’ se desarrolla en una atmósfera más oscura entre acordes de blues y un aura psicodélica chamánica. Haciendo que todo se desarrolle a cámara lenta para subir la intensidad en momentos puntuales. Elevándose por desgarradores pasajes que transitan entre un bosque enigmático e inquietante en una narrativa que logra atrapar al oyente y en la que el legado de King Crimson parece estar presente nuevamente. Siempre de menos a más, el tema se adorna con buenos momentos de guitarra en extenuantes solos que no reniegan del legado de Pink Floyd antes de que el corte se zambulla en un rico de sustancias lisérgicas.

Con una entrada más propia de un tema de Bob Dylan,  ‘One last circle’ se decora con fragancias orientales entre los acordes repetidos de la guitarra acústica. Ritmos tradicionales más propios de las mil y una noches, con el hechizante sonido del sitar ponen la nota de color en un tema que juega con lo tradicional sin perder su aura piscodélica.

Crudo pesado y difuso, ‘This fading light’ rompe la magica atmósfera del tema anterior para ofrecer el lado más pesado de MANDALA. Riffs Stoner y voces que navegan entre registros más propios del grunge de los 90’s y de otros más setenteros que bien podrían hacer bandas GENESIS. Pero no solo eso, sus giros nos señalan espacios casi doom con un sonido de bajo inmenso, pero también nos muestran bellos prados más cercanos al post-rock. evocándome momentos de bandas como GOD IS AN ASTRONAUT, entre fuertes tambores y un excelso bajo, las curvas del camino son ofrecen un paisaje multicolor y versátil que pasa por palacios progresivos y cauces tortuosos. Salpicando con una neblina narcótica el tema pasa a una fase más psicodélica, algo que no debería sorprendernos a estas alturas, ya que la estructuración de los temas, tiene un patrón prediseñado. En esta ocasión con menos pasajes cantados, la banda experimenta distintos sonidos al largo de sus más de siete minutos. El álbum cierra con ‘Beneath the captive sun’. Un tema de psicodélica chamánica que parece acariciarnos para narcotizarnos entre efluvios de hongos mágicos que expanden su sonido introducirnos en una dimensión desconocida donde todo se sucede con calma. Apacible y con alguna resonancia exótica, el tema se vuelve más áspero y pesado. Un nuevo giro hace que el tema descienda nuevamente a frondosos espacios con ciertos tonos místicos bajo un oscuro manto psico-progresivo en el que los instrumentos analógicos se ejecutan como en décadas atrás. Ese sonido limpio y en bruto supone uno de los alicientes de la banda.  Una arrancada de furia nos deleita con desgarradores momentos que nos sacan de la oscuridad para liberarnos. Épico.

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Reseña: THE SILENCE.- ‘Electric Meditations’

Los japoneses THE SILENCE eran una banda desconocida para mí hasta la publicación de ‘ELECTRIC MEDITATIONS’, su quinto álbum. El peculiar cuarteto en activo desde 2014 (¿Dónde he estado yo todo este tiempo?) nos presenta un álbum experimental que recupera el legado de los pioneros de la psicodelia japonesa de comienzo de los 70’s para jugar con vientos de saxo y flauta en distintos escenarios sonoros. A estas alturas tengo claro que la técnica de los músicos japoneses está a prueba de cualquier duda, y aquí queda patente. Igualmente la capacidad para la experimentación y composición de sonidos arriesgados, es otra constante en los músicos del país del sol naciente, por lo tanto, aquí tenemos la ecuación perfecta para salir de lo convencional.

Desde momentos en los que el blues aparece entre nebulosas lisérgicas, hasta un escenario completamente experimental en el que los ruidos y efectos crean momentos de auténtico caos sonoro, que supone la esencia de la banda, la banda juega con ese caos para componer sus canciones impresionantes. En el álbum encontramos atmósferas meditativas, frenesí rítmico y acidez, mucha acidez.  Evidentemente este no es un álbum para todos los públicos, pero sin dudas los amantes del rock ácido y experimental encontrarán con facilidad su espacio en unos surcos que rezuman L.S.D.

Si músicos ácidos japoneses como el pionero Shinki Chen han influido claramente en THE SILENCE, tampoco es descabellado pensar en Damo Suzuki y algunos de sus episodios con CAN como fuente de inspiración a su sonido. si sus gruesas guitarras y las buenas voces son un aliciente, cuando el saxo o la flauta entran en escena, el escenario sonoro cambia completamente. El cálido arrullo de algunos pasajes contrasta con lo incisivo y penetrante de sus momentos más experimentales. Entre esos, existe una innata vocación hard psych de una banda curiosa y particular.

Potentes riffs rasguean la apertura de ‘Tsumi to Warai’ entre una voz desgarrada con un registro que me recuerda a David Bowie Entre esa vorágine de cadentes riffs, el saxo hace acto de presencia en un hechizo, mientras los riffs se repiten con platillos chirriantes y un ritmo sólido. Creando un aparente caos, el saxo sobrevuela la bacanal rítmica mientras la voz parece ir por otro lado. Creando un resultado impactante e hipnótico. De repente el silencio deja paso a una línea de bajo con influencia jazz potente y magnético, el tema retoma los tambores y los vientos mientras el bajo se contonea altivo. En otra arrancada de locura, todo se vuelve diabólico y frenético.

 Con un evidente aroma a 70’s ‘Buttrerfly blues’ parece tomar el legado ácido de Shinki Chen. -un fantástico groovy con tonos funk y el penetrante sonido de saxo nos invitan a entrar en una atmósfera vintage para susurrarnos con una dulce flauta que nos narcotiza. Un espacio de calma en el que conviven los vientos de saxo y flauta entre tambores brillantes. Por momentos con aspecto de jam el tema retoma la acidez en una sucesión de cambios y giros. Aquí la guitarra se desangra en solos hirientes mientras la instrumentación es envuelta en psicotrópicos. Todo un espacio experimental en el que los japoneses parecen sentirse cómodos.

‘Meido Missi’ nos acaricia entre elementos de fusión jazz creando un ambiente cálido y acogedor. Vestigios de Zappa, y el saxo que se eleva luminoso arropado con cadentes sonidos experimentales que generan un espacio apacible. Al igual que en el tema anterior el contraste del sosiego hechizante de flauta y saxo y la penetrante voz, así como el ruido de fondo resulta de lo más estimulante. Con un tempo lento el tema camina parsimonioso engrosando repetidamente su sonido a trompicones. Una repetición envolvente que es silenciada dejando un espacio para el susurro antes de retomar desgarradores pero bellos pasajes.

‘Electric meditations’, el tema que da nombre al álbum recupera la acidez y la rugosidad de las guitarras jugando con el stereo. Golpean con fuerza los riffs hard sin prisa y envueltos en nebulosas psicodélicas recuperan el legado de la psicodelia hard japonesa de los 70’s. Piensa en Shinki Chen y la seducción vocal y rudos y crujientes riffs ejecutados con pausa. Añade el profundo sonido de viento y el espacio mediático ye hipnótico está creado. Amplificando todo crean una cortina nebulosa y difusa que nos envuelve narcotizándonos. Está caro que a estos chicos les gusta experimentar y sorprendernos con constantes cambios y giros en la trama. En la parte final cesa la instrumentación dejando espacio a unos cristalinos desarrollos de guitarra a los que se une el sonido del saxo arrastrando a los tambores para crear otro caos sonoro entre la calma.

Los últimos once minutos que ocupa ‘Improvisation’ suponen un espacio para la experimentción en el que el cuarteto se viste de CAN. Entra campanillas el silencio reina mientras el tema se va armando con extraños efectos.  Creando esa atmósfera meditativa van incorporando distintos instrumentos que crean un ambiente enigmático y catártico en el que todo parece inconexo. Un caos sonoro del que nos saca el saxo entre gruesos tambores y platillos. La experimentación en estado puro.

Alejados de la propuesta paranoide del corte anterior, ‘I’am a man’ retoma el rock enérgico y vibrante de los primeros 70’s. Aquí con el blues en la vena los vestigios de los pioneros ácidos japoneses regresan con fuerza. Poderosos riffs y una voz en tono blues, construyen un tema aturdidor que nos invade entre ritmos pegadizos y contagiosos y una hemorragia ácida y esquizofrénica. Una nueva locura sónica que huye del inquietante silencio del tema precedente para sumirnos en una bacanal sónica descomunal.

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