Reseña: ELARA SUNTREAK BAND.- ‘Vostok 1’

Los alemanes ELARA SUNTREAK BAND publican vía Sulatron Records su nuevo álbum ‘VOSTOK 1’. Un fascinante, exuberante y cautivador álbum en el que se conjugan las vibraciones más ácidas de los 70’s, con cascadas heavy-psych y tormentas de fuzz desértico de vocación cósmica. Teniendo presente tanto el legado de Hendrix, como el del Rey Lagarto, sus largas jams viajan por un cosmos chamánico en el que los genes de Pink Floyd se enriquecen con ornamentos orientales con un resultado impresionante. Un álbum versátil en el que los sonidos retro cobran una dimensión monumental bajo sus complejos y bien cuidados desarrollos. Sin renunciar a los tonos cósmicos de sus anteriores álbumes, el trio rinde su particular homenaje al 60 aniversario del vuelo de inaugural de Gagarin. Un verdadero túnel del tiempo con un camino de ida y vuelta desde el rock ácido de finales de los 60’s hasta las dunas cósmicas del desert-rock del siglo XXI. Psicodelia ácida, rock espacial y desarrollos progresivos, conforman las cuatro largas pistas que completan los mas de 70 minutos de un álbum mágico. Teniendo en cuenta el legado del pasado, sus cuatro canciones oscilan sorteando los meandros de unas canciones ricas en matices y que se ven beneficiadas por la presencia del órgano y el mellotrón de su invitado Christian Wick. Porque en ‘VOSTOK 1’ hay muchas vibraciones del stoner más sideral, pero también podemos encontrar momentos en los que el sonido The Allman Brothers se mestiza con los ecos Sabbath, el karma de The Doors, los viajes futuristas más psicotrópicos de Pink Floyd y la acidez de la guitarra de Hendrix, ¿Se puede pedir más? Todas estas influencias aparecen sutilmente en unos temas con personalidad propia en los que las cuidadas melodías que muestran el lado más bello de su psicodelia sideral con fuertes connotaciones clásicas. ‘VOSTOK 1’ es uno de esos trabajos que cualquier fan de la psicodelia amara hasta el resto de sus días, porque en él siempre encontrarás esa atmósfera que te atrapa y de la que no desearías salir. Una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada en la que el trio alemán confirma todas las buenas sensaciones que nos había ofrecido con anterioridad, y que ahora quedan ratificadas en este maravilloso trabajo lleno de buenos momentos.

‘VOSTOK 1’ está disponible vía Sulatron Records en vinilo azul transparente 2-LP en tapa plegable y CD en digisleeve plegable. Ambos están limitados a 500 copias.

ELARA SUNTREAK BAND son: Daniel Wieland (Bajo, Voz); Martin Wieland (batería, percusión); Felix Schmidt (guitarras, efectos).  Voces invitadas en “Vostok 1” de Felix Seyboth; Órgano Hammond y Mellotron de Christian Wick.

Entre efectos espaciales ‘Nexus’ va tomando forma para eclosionar con riffs desérticos que se despeñan en un torrente heavy-psych. Con una voz ahogada pero llena de fuerza la canción toma un aspecto 70’s. Ese registro vocal a imagen de Ozzy pone el contrapunto al sonido difuso que nos ofrece la banda. Un turbio tema que se siente seducido a lo largo de sus casi veinte minutos por un entorno lisérgico que gran calado. Los solos ácidos toman el protagonismo frente a la barrera turbia del sonido que les custodia. La dualidad entre lo pesado y lo cristalino hace que encontremos dos capas de sonido que se van alternando constantemente. El tercer elemento es precisamente el uso de la voz. Con ese sonido arremolinado, la canción serpentea entre su sonido arenoso y el espacio psicotrópico que describen sus desarrollos de guitarra. Esos solos aplacan la furia del corte para sumergirnos en aguas psicodélicas. Aquí el legado de Hendrix se refleja entre efectos siderales dotando al tema de un tono cósmico. Dejándose llevar por sus instintos van moldeando el tema hasta convertirlo en una jam llena de sonidos psicotrópicos con un aura vintage aportada por las incursiones del órgano. Los sonidos retro afloran con naturalidad antes de decantarse definitivamente por las atmósferas más narcóticas en las que la psicodelia se nutre de los aromas orientales aportadas por esas fragancias exóticas. En la parte central el tema ha mutado completamente respecto de la forma sonora de la que partió. Elementos psico-progresivos se unen a la fiesta aportando nuevas texturas a un tema rico en matices. Estamos ante toda una odisea sonora que explora las fronteras de la psicodelia pesada mostrándonos los distintos escenarios en los que ésta puede desarrollarse. Lo cierto es que todo se hace con una continuidad que nos traslada a magnéticos espacios sonoros más propios de la espiritualidad oriental con cantos tibetanos que ponen el tono místico a un tema profundo y que cala en el oyente con suma facilidad.  Podríamos preguntarnos donde quedaron las vibraciones pesadas herederas del proto-metal de los 70’s, pero, en cualquier caso, los pasajes psicodélicos de la segunda parte del tema nos trasmiten un estado sensorial que abre nuestra mente y gratifica nuestros sentidos.

‘One a drink with Jim’ es un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido. Aquí ELARA se visten de Rey Lagarto para transitar por chamánicos espacios desérticos. Con inequívoco carácter doorsiano, el tema nos ofrece suaves pasajes psicodélicos. Todo un trance en tonos místicos en el que la banda explora pasajes transitados por The Doors décadas atrás. Dando más protagonismo al órgano en su primera parte, el tema se desarrolla entre pasajes trascendentales con las dunas como testigo en un entorno solitario. Prescindiendo de riffs pesados, el tema fluye entre locuciones que dotan a la canción de un aura introspectiva. Su belleza se conjuga con la instrumentación envolvente y cálida para reconfortar los sentidos en un ejercicio introspectivo. Su larga duración, con dieciséis minutos, no impide que el tema fluya con soltura sin que resulte monótono. Deleitándose con esos desarrollos de psicodelia transcendental el tema por momentos parece tomar elementos sureños más propios de Allman Brothers sin perder su vocación psicodélica. Mostrando la destreza con la guitarra, los pasajes ácidos se cubren de color en una espiral que parece no tener fin. El resultado es un tema sólido y solvente que engrosa su sonido con unos poderosos tambores y un sonido estratificado con varios niveles de intensidad. Al igual que el corte anterior, el sonido va mutando según avanza el tema, llevándonos a paisajes completamente distintos en cada momento. Esto lo hacen con la habilidad para que nada resulte impostando, siendo el fruto de su buen hacer.

Los pasajes trascendentales aparecen nuevamente en ‘Vostok 1’. Cadentes acordes llenos de magnetismo nos susurran con delicadeza en una pausa que da la sensación de que algo va a pasar. Un insondable espacio psicotrópico que súbitamente se decanta por la psicodelia pesada en todo su esplendor. Un ‘viaje’ tántrico que se adorna con delicadas melodías vocales. Con guiños floydianos el tema desarrolla garra entre sus psicotrópicos efectos y solos en una combinación que funciona a las mil maravillas. Psicodelia de muchos quilates que a buen seguro hará las delicias de los fans acérrimos del género. Si bien estamos ante otro largo tema psicodélico, los desarrollos progresivos se unen a este trance sonoro para aportar texturas diferentes al sonido de la banda. Sus desarrollos interminables van cambiando su aspecto haciendo que el viaje resulte fascinante para el oyente. Con juegos de voces y coros dotan a la canción de un aspecto ensoñador en un épico final lleno de gancho.

 ‘Orange october’ cierra este maravilloso álbum con sus hechizantes desarrollos psico-progresivos. Con un tono vintage, la melancolía preside la parte inicial del tema antes de invitarnos a entornos reconfortantes con suaves pasajes. Voces llenas de sentimientos nos acarician entre ricos acordes que oscilan balanceándose en un entorno plácido para el oyente. Golpeando con riffs más densos exploran un paisaje psicodélico que se ornamenta con ecos de oriente gracias al sonido del mágico sitar. Una bajada de intensidad que nos invitar a descubrir un mundo mágico con sus reconfortantes melodías. Con menos acidez, la canción se decanta por desarrollos más progresivos en esa búsqueda de un sonido único y hechizante.

Elara Sunstreak Band

Sulatron Records

Sulatron store

Reseña: LIQUID SOUND COMPANY.- ‘Psychoactive Songs For The Psoul’

LIQUID SOUND COMPANY son acid-rock en estado puro, y su nuevo álbum ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ lo deja patente una vez más.

Cuatro álbumes en 25 años, seguramente es una producción escasa para una banda de tanta calidad y con tanto prestigio dentro de la escena psicodélica. Por eso, recibimos el nuevo álbum de los texanos LIQUID SOUND COMPANY como un auténtico tesoro del que disfrutar. ‘PYCHOACTIVE SONGS FOR THE PSOUL’ es una nueva pequeña obra maestra de la banda. 10 años han pasado desde que publicarán ‘ACID MUSIC FOR ACID PEOPLE’, su anterior LP, pero la espera ha merecido la pena. Precisamente por eso, cualquier amante de psicodelia, no debería dejar pasar la oportunidad de sumergirse en unos surcos que emanan fantásticas vibraciones lisérgicas. La banda se muestra en plenitud creativa, en un mágico viaje sensorial que te engulle con cada riff. Creando ácidos sonidos que expanden la mente del oyente, consiguen que nuestro cuerpo flote en sus etéreos y magnéticos sonidos. Todo su brillo cósmico sigue intacto, lo hace que cada canción sea un regalo para el oyente. Un viaje exótico que derrite la mente hacia el placer y las visiones místicas. Con una evolución en el sonido de sus canciones, con la primera parte del álbum más ácida, espacial y psicotrópica, atravesando espacios más hipnóticos con reminiscencias kraut, para transitar por cortes más luminosos, que toman una ruta hacia exóticos entornos llenos fragancias extasiantes. No sé si será premeditado, pero la sensación tras su escucha, es de haber realizado un viaje por todo el espectro de la psicodelia. Un tránsito chamánico, pero también un trance místico, lleno de espiritualidad y tradición, que refleja a la banda ampliando su espectro sónico. Desde temas pesados que parecen estar creados tras una ingesta de LSD, hasta otros, en los que la magia y el color de etéreos poderes del universo, queda reflejados en cada melodía. Seguramente cualquier adjetivo que pueda fluir de mi mente para describir el álbum, no le hará verdadera justicia. Por eso recomiendo que, para su escucha, te pongas cómodo, enciendas tu lampara de lava y te dejes llevar por sus mágicas canciones psicodélicas. Las guitarras de John Pérez y Mark Cook, serán tus guías para este éxodo ondulante, hacia el particular mundo cósmico de LIQUID SOUND COMPANY, una de las bandas pioneras de la neo-psicodelia, que continua en el siglo XXI, manteniendo intacto todo su poder seductor.  Ojalá no tengamos que esperar diez años más hasta un nuevo álbum de la banda y en poco tiempo, tengamos un nuevo álbum de la banda.

LIQUID SOUND COMPANY son:
John Pérez – guitarras, voz
Mark Cook – guitarra Warr, 12 cuerdas, sintetizador analógico
Jason Spradlin – batería, teclados
Allan “Skip” Wise – voz
Ron McCain – teclados

Formados en 1996 por el guitarrista de SOLITUDE AETRUNUS, John Pérez y el batería de LAST CHAPTER, Jason Spradlin, el objetivo de LIQUID SOUND COMPANY ha sido crear sonidos psicodélicos que expandan la mente. Con el núcleo centrado en Perez & Spradlin, la banda ha tenido varios miembros de THE COMPANY en sus filas, como Alan “Skip” Wise, acompañados de Mark Cook y Ron McCain, continúan en su tarea, sin haber perdido un ápice de encanto ácido.

Entre efectos espaciales, ‘Cosmic liquid love’ nos introduce en la odisea psicodélica de estos veteranos lisérgicos. El tema se desarrolla como si de una gran introducción se tratara para hacernos traspasar esa barrera sensorial a la que nos tienen acostumbrados desde hace décadas. El tema nos abre la puerta a un mundo en el que todo se acelera en una atmósfera cósmica. El corte mantiene un cierto tono épico.

Sin perder su espíritu psicotrópico ‘Blacklight corridor’ con voces más propias del underground alemán con un carácter casi kraut, por momentos evocador de bandas como Kraftwerk incluso. Un avance parsimonioso que explota en un entorno cósmico creando un clima calidoscópico. Los desarrollos de guitarras ácidas se precipitan en una espiral sónica con ritmos hipnóticos. Los efectos se suceden haciendo que tema repose en un escenario más calmado y misterioso que atrapa al oyente. La banda saber jugar con las guitarras flotantes ofreciendo su versión más lisérgica.
‘I m geting older’ mantiene esos registros vocales y una armonía más luminosa. Aquí las voces tienen un papel más importante. Mientras, el sonido habitual de LIQUID SOUND COMPANY, sigue hechizando al oyente con bellos pasajes oscilantes y etéreos. Por momentos evocando a Hawkwind, pero también un sonido más propio de los 70’s revolotea entre la psicodélica con sus fragantes aromas. El tema presenta un aspecto más floral sin renunciar en ningún momento a su profunda y magnética psicodelia.

Con tonos más exóticos, ‘And to your left…Neptune’ arropado por unos fuertes tambores y los pedales de las guitarras echando humo, lanza su particular hechizo al oyente. Sus pasajes casi orientales se conjugan con una pesadez rítmica y constantes solos de guitarra que embadurnan el tema de acidez. Controlando el tempo, la canción va modulando su intensidad con breves pausas que bajan las revoluciones. Una nueva odisea espacial que acaba por depositarnos en un mundo mágico con seductores pasajes que no renuncian a un clima de misterio narcótico. La duración del tema hace que puedan desarrollar más la estructura mutando su sonido sin perder su esencia. Seis minutos extasiantes que nos alejan de lo terrenal para invitarnos a explorar los rincones sensoriales de la mente.

‘Mahayuga’ se desarrolla en una exótica atmósfera con aromas orientales y ritmos tribales.  Con un misticismo intrínseco, la psicodelia toma otro matiz diferente a las canciones. En un entorno étnico, en el tema no encontramos el derroche ácido del resto de canciones hasta su parte final, en la que, sin perder el espíritu oriental, se torna más turbio y psicodélico.

Borboteante, y con un nítido acento neo-psicodélico, ‘I feel you’ muestra algún eco 60’s en sus melodías vocales. las cuales, se vuelven más aterciopeladas y su ritmo más pausado. Siguiendo la senda del tema anterior, la psicodelia aromatizada y espiritual se apodera de un tema en el que encontramos algún elemento más pesado. Coloreando su atmósfera, el tema se deja llevar por suaves fragancias en su desarrollo creando un entorno apacible y gratificante para el oyente.  

‘Who puta ll of those things in your’ vuelve a desarrollarse prescindiendo de la acidez para desarrollarse sobre melodías florales que nos trasladan a un ambiente con tonos bucólicos, pero que, a su vez, oscilan balanceándose entre sus persistentes efluvios lisérgicos. El trabajo de guitarra sigue siendo notable.

 ‘Laila was here’ cierra el álbum con el mismo espíritu mágico de los temas anteriores. Deleitando al oyente con pasajes de psicodelia flotante con un gratificante efecto para el oyente. Sus acolchados pasajes instrumentales van describiendo un jardín colorido lleno de aromas florales. Acolchados pasajes con gratificantes sonidos que nos acarician creando una sensación plácida para el oyente.

The Liquid Sound Company

Reseña: ROSTRO DEL SOL.-‘Rostro del Sol’

¿OBRA MAESTRA?. Cuando en el mes de septiembre el quinteto mexicano publicaba su single ‘Cynical mind’ mi instinto me decía que podíamos estar ante algo grandioso. La publicación de su álbum homónimo confirma esa afirmación. ROSTRO DEL SOL ha creado uno de los álbumes más sorprendes e interesantes de los últimos tiempos. De todos es sabido que la cantera mexicana era un territorio fértil del que siempre han salido buenas bandas, pero lo de estos chicos es impresionante. Buenas melodías y una perfecta ejecución de unos temas ricos en matices y texturas. Un gran aval que hace que todo fluya con una naturalidad sombrosa, sin complejos. Cinco hijos de Moctezuma que, con su debut, son merecedores de conquistar el mundo. Media hora mágica en la que el rock progresivo, la psicodelia más ácida, el jazz-rock y los ritmos funk, se visten de tonos vintage al más puro estilo de los 70’s. Imagina una fiesta por todo lo alto con Hendrix y Alvin Lee como anfitriones y con Colloseum, Traffic, Deep Purple, Earthless, Santana, Zappa o Siena Root como invitados. Solos hirientes, mucho Wah, wah, y unos teclados envolventes se salpimientan con el siempre seductor sonido del saxo, uno de los alicientes de este álbum instrumental. Un trabajo impresionante del primero al último tema. Estos músicos noveles tocan como auténticos veteranos, tanto por su destreza, como por su capacidad compositiva llevándonos siempre por el camino correcto. Estamos ante un álbum camaleónico que muta sus formas constantemente ofreciéndonos siempre un aliciente que nos deja extasiados. A veces no se necesitan psicotrópicos para tener un ‘viaje’, ROSTRO DEL SOL nos embriagan con su música de una manera placentera y hechizante. Los álbumes instrumentales siempre tienen algún detractor, pero a éstos, yo les invitaría a dejarse llevar por este monumental trabajo instrumental que no te dejará indiferente. Toda una orgia de sonidos vintage que te llevará al orgasmo en uno de los mejores álbumes de los últimos tiempos.

‘ROSTO DEL SOL’ está disponible vía LSDR Records, y fue grabado entre 2019 y 2020 en Rec-on Estudios en Ciudad de Mexico, por Jorge Trejo, siendo mezclado por Juan Puget, correspondiendo el arte de la portada a Elena Ibañez.

ROSTO DEL SOL son: Mitch Bálänt (Guitarra), Demian Burgos (Batería), Baruch Hernandez (Teclados), Israel Mejía (Bajo) y Dan Samhain (Saxo).

‘Effect of creation’ surge entre distorsiones y efectos, custodiado por el penetrante órgano. Una entrada que no nos hace vislumbrar el camino por el que se desarrollará el tema. Tras un minuto y medio de incertidumbre, el órgano en línea Purple deja espacio a unos desarrollos progresivos con cierta herencia española. evocándome momentos del rock andaluz español de los setenta, el cuarteto mexicano nos sumerge en una fusión de elementos en la que los ritmos jazz, se dotados de una gran acidez. Guitarras chirriantes, en una especie de jam en la que todo se vuelve más loco. Los vientos se unen a una fiesta variada y que cambia constantemente. Giros atractivos que va mutando las vibraciones sobre las que se construye el tema. Toda una exploración de sonidos vintage en la que no existen límites. Hard-progresivo, psicodelia y un hechizante ambiente psicotrópico con solos de guitarra que se estiran hasta la extenuación. El tema acaba por dejarnos noqueados por completo.

Tras el shock del corte de apertura, ‘Solar fire’ mantiene el espíritu vintage con el hammond coloreando el ambiente entre ritmos de vocación Funky. Conversaciones de guitarras ponen una pausa a los ambientales desarrollos progresivos. El tema consigue el equilibrio entre el sonido de los distintos instrumentos, creando la composición en distintos planos en los que cada músico tiene su espacio. Un gran trabajo compositivo para crear un tema rico en matices y texturas, esta vez en tan solo tres minutos. El contraste de la primera canción, con sus casi nueve minutos y la brevedad de ‘Solar Fire’ no desentona en la apuesta de la la banda, solventando a la perfección el gancho de cada una de ellas.

‘Backyard blues’, un nombre lo suficientemente evidente como para intuir que camino tomaran en esta ocasión. El blues, siempre un estilo recurrente para las grandes bandas aparece aquí de forma majestuosa. Heavy-blues y mucho psicotrópico son los ingredientes de este artefacto lisérgico y hechizante.  Creando un sonido mas propio de una banda americana de comienzos de la década de los 70’s, los teclados y las guitarras entran en una lucha hegemónica en la cual, en esta ocasión la guitarra se lleva los honores. Sabiendo ejecutar su papel, los momentos vintage adquieren una dimensión grandiosa. Contagiosos ritmos Funky y una línea de bajo llena de magnetismo amplían el espectro cromático del tema, ofreciéndonos nuevos espacios para la exploración. Si de algo no hay duda, es que, si no te unes al baile con el tema, estás muerto. Un corte adictivo.

Un solo de batería a la vieja usanza es la carta de presentación de ‘Bob C Sketches’. Nuevamente la fusión y el jazz ponen los cimentos para otra obra faraónica. Con ciertos ecos latinos y una guitarra propia del Santana más experimental, la bacanal psicotrópica regresa para narcotizarnos al más puro estilo Alvin Lee. Seducidos por el blues y la psicodelia la espontaneidad y destreza de estos chicos vuelve a quedar patente. Mucho talento y mucha técnica avalan otro blues lleno de acidez en el que los ritmos jazzeros se desbocan en una nueva jam. Envueltos en solos que parecen revolotear sobre nuestra cabeza, antes de que todo se modere. Aquí los vientos y los teclados salen a escena mostrando todo su glamour, seduciéndonos con bellas melodías retro. Entre pasajes jazz rock, las texturas del tema se amplían con distintos sonidos y vibraciones superpuestas para ofrecer un ampuloso corte que vuelve a dejar patente el talento de estos jóvenes músicos. Instalando en ese ambiente de los años 70’s. el jazz rock, y hard-progresivo se fusionan nuevamente en ‘Tales’. Un tema dividido en tres partes ejecutado entre una sutil neblina psych. Un nuevo coctel en el que caben distintos y variados ingredientes estilísticos. Ondulando en sus ritmos y saltando de un estilo al otro los momentos heavy-psych se mimetizan entre ritmos de fusión en una primera parte llena de intensidad. Como si hubiéramos cambiado de canción, la segunda parte habita en atmósferas psicodélicas de manual, con guiños floydianos. En su parte final, aparecen más presente elaborados desarrollos progresivos

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Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Rides again’

Tras quince años arrinconadas en algún rincón, Heavy Psych Sounds, rescata unas grabaciones inéditas de los japoneses SONIC FLOWER (banda formada por el bajista de CHURCH OF MISERY, Tatsu Mikami) efectuadas en las sesiones de grabación de su álbum homónimo de 2005. Tras salir del estudio la banda se separó y las grabaciones quedaron olvidadas hasta ahora que ven la luz en el sello italiano. Siempre es agradable encontrar material inédito de una banda querida por el público, y en esta ocasión estamos ante temas que parecen ejecutados por puro divertimento, lo cual es un aliciente por frescura en su composición y ejecución. Como dignos herederos de los pioneros de la psicodelia ácida japonesa como Shinki Chen o Kuni Kawachi, nos ofrecen una mezcla ácida de blues, hard, psicodelia y ritmos funk. No en vano, ‘RIDES AGAIN’ contiene dos versiones de THE METERS y GRAHAM CENTRAL STATION, dos bandas que sabían combinar la psicodelia con atractivos ritmos funk, y que aquí, esos temas adquieren una dimensión mucho más pesada. Imagina a Earthless en un viaje a los crudos sonidos del blues ácido de los setenta en busca de los pioneros de la psicodelia pesada. Boogie, rock and roll e incluso momentos doom conviven en esta bacanal psicotrópica de proporcionales descomunales. Con temas directos a pesar de que parecen más bien una jam en lugar de canciones al uso, su duración no supera los cuatro minutos, lo que hace que vayan al grano sin dejarse llevar por largos desarrollos. Desde la atronadora batería, hasta la dupla de guitarra hirientes, cada tema se construye desde un riff que se repite y que sirve como punto de parte para sus veleidades psicotrópicas. Si algo tiene los músicos japoneses es una técnica envidiable, y si ha eso unimos el carácter loco de estos chicos, la tormenta perfecta está servida. Con solo escuchar ‘RIDES AGAIN’ te das cuenta de que los japoneses se divierten con lo que hacen, lo que al final redunda en un regalo para el oyente, haciéndonos partícipes de su fiesta psicotrópica.

SONIC FLOWER se formó como un proyecto paralelo de CHURCH OF MISERY en 2001. Tatsu Mikami (bajo) y el ex guitarrista de Church, Takenori Hoshi, se unieron para tocar un rock pesado instrumental de sabor más blues y menos doomy. Fueron influenciados por famosos actos de heavy rock de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. A ellos se unieron rápidamente el guitarrista Arisa y el bateria Keisuke Fukaw. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de blues rock pesado ‘SONIC FLOWER’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental e improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird (proyecto paralelo de Amen) o Acid King en sus shows en Japón. En 2018, Tatsu decidió volver a formar la banda, ya tiene toneladas de canciones nuevas. Esta vez se asoció con el viejo cantante de Church y su viejo amigo.  
SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz y guitarra
Takenori Hoshi – Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería

‘Super witch’ es toda una espiral psicotrópica entre poderosos tambores. Con una bacanal de solos de guitarra rezumando acidez en tema se soporta en una inquebrantable base rítmica. Hipnótico y repetivo ritmo que arrolla al oyente con toda su fuerza. Sobre él la esencia heavy.psych de la banda y notas de blues lisérgico se suceden sin descanso. El tema suena crudo, y la grabación seguramente podría ser mejorable, pero tiene una fuerza arrolladora que compensa las pequeñas carencias que puede tener la producción. La mezcla de su turbio sonido, con la acidez que aflora de la guitarra consigue una combinación de lo más atractiva e impactante.

Con un sonido nítidamente 70’s ‘Black sheep’ juega con el blues y el hard rock más primitivo. Con estos chocos todo suena salvaje y crudo, algo que queda patente nuevamente aquí. Construyendo la canción sobre un riff, los japoneses la adornan estirándolo y encogiéndolo entre tonos retro. Con un fantástico groovy contagioso el tema nos impregna de psicodelia pesada entre sus tonos blues sin que podamos escapar de su diabólica espiral. ¡¡¡Ese riff!!!

‘Jungle Cruise’ se desboca entre tambores tribales y jolgorio para repetir una fórmula que funciona. Sus ritmos en línea Santana se conjugan con la pesadez de una excelsa línea de bajo y continuos solos asesinos de unas guitarras que pelean entre sí para ver cuál de ellas chilla más. Siempre manteniendo el lado lúdico, el tema ofrece momentos más pausados entre sonidos alucinógenos que acaban por extasiarnos. Con la vista puesta en sus ancestros psicodélicos de los 70’s la banda se deja llevar por un aquelarre ácido.

Con palpitantes vibraciones 70’s ‘Captain frost’ suena a hard ácido crudo y primitivo. Rescatando la esencia de los pioneros, nos embarcan en una nueva espiral sónica de proporciones descomunales en la que el blues impregna unos acordes que mutan y oscilan constantemente. Siempre manteniendo el nivel rítmico elevado, quizás sea uno de los temas más estructurados. Rock ácido en estado puro con ese punto de improvisación que aparece en cada una de las canciones.

Rememorando el legado de The Meters, dan la vuelta a su canción ‘Stay away’. Un tema Funky que mantiene el ritmo y su sonido vintage, pero que se convierte en una apisonadora en manos de los japoneses. Los tremendos tambores y el grueso bajo hacen que la canción se transforme sin terminar de perder su esencia.  Más contenidos que en los temas anteriores, aquí la banda se divierte en este viaje al siglo pasado. Con un total protagonismo de la base rítmica, el tema no adolece de solos asesinos, si bien mucho más contenidos.

‘Quicksand planet’ es el ejemplo de: ‘Si algo funciona, ¿Por qué cambiarlo? Con esta premisa el tema sirve de entretenimiento a una banda que transmite un groovy contagioso. Queda patente que estos chicos se divierten tocando estas canciones libremente, y esas vibraciones llegan al oyente con suma facilidad. Acid blues, heavy-psych y tonos retro son un atractivo al que no se pude renunciar, y si se ejecuta con esta calidad, mucho más.

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Reseña: MANDALA. ‘The echoes of your mind’

El segundo álbum de MANDALA nos trae la crudeza de su sonido analógico contrastando con una pesadez intrínseca entre cuidadas melodías bien construidas. Un fascinante álbum en el que las atmósferas psico-progresivas y la cálida, sensual y hechizante voz, logran crear seductores temas llenos de fuerza y belleza. Cinco años después de la publicación de su debut “MIDNIGHT TWILIGHT”, la banda anglo-noruega MANDALA nos sirve su segundo majar. Un álbum gourmet para los amantes de del rock ácido psicodélico cuyo contenido se compone de entrantes lisérgicos, un plazo principal pesado y crudo, todo ello regado con especias y aromas llegados de oriente en monumentales comitivas. Si a eso unimos la profunda y cálida voz aflorando de esas atmósferas progresivas, estamos ante un menú más propio de un Restaurante de la guía Michelin. Unos temas para degustar en atmósferas sosegadas y dejar que los mismos te pongan los pelos de punta. Sensualidad, mística, garra, son muchos los adjetivos que podríamos usar para describir toda la voz de su líder y guitarra Rhys Marsh. Cualquiera que escuche este álbum sin tener ningún detalle previo de la banda, pensaría que está grabado hace 40 o 50 años, pero no, si escarbamos en sus surcos, podemos vislumbrar entre los mágicos bosques psicotrópicos de sus temas, la pesadez Stoner contemporánea. Siempre con sutileza y elegancia, pero a la vez tratando se originales y sonar auténticos, sin artificios ni sobreproducciones. En tiempos en los que muchas cosas son impostadas, aquí encontramos un oasis de pureza entre las atmósferas psico-progresivas que construyen con tanta delicadeza. Trances místicos, momentos bucólicos, blues pantanosos, sinfonismo, algodonadas melodías, bosques ácidos o monumentales desarrollos palaciegos, componen todo un tesoro para los amantes de la psicodelia. Con la influencia del rock ácido californiano de finales de los 60’s, y también la de grandes dinosaurios del rock progresivo de los 70’s como Génesis, incluso Pink FLoyd pero especialmente King Crimson, crean un brebaje sonoro con multitud de sensaciones gustativas, que nos narcotizará por completo ofreciéndonos 40 minutos de puro éxtasis en los que no tienen ningún obstáculo para experimentar. De esa explotación logran crear temas bien elaborados que no dudan en recoger el legado de bandas como Motorpsycho o God is An Astronanaut, aportando el sonido contemporáneo y combinando mágicos pasajes ensoñadores, en contraposición de momentos pesados sin perder su vocación vintage ni sus fragancias exóticas.

MANDALA lo componen, Rhys Marsh (voz, guitarra), Will Spurling (Batería) y su nuevo bajista Markus Wisth EdvardsenTHE ECHO OF YOUR MIND’  abarca siete temas grabadas en vivo en el estudio de grabación propiedad de Rhys Marsh en Autumnsongs, en el centro de Noruega. Una grabación que se extendió a lo largo de diez días del verano noruego y sus luminosas noches. 

‘A soul in the night’ nos seduce desde sus primeros acordes con pasajes exóticos que son golpeados por riffs secos y tambores poderoso. La profunda voz comienza su hechizo en las primeras estrofas. Una épica llena de mística se apodera del oyente cautivándole en un trance de psicodelia con dulces melodías entre el ocasional estruendo de unos pasajes que envuelven el tema en manto psico-progresivo de tintes vintage. Con desgarradores momentos el corte serpentea entre melodías orientales y la rugosidad de su base rítmica. Esos aromas del medio riente que aparecerán en el resto de los temas son una seña de identidad de los anglo-noruegos.

Con pasajes sinfónicos más propios de los 70’s ‘Alive on the Edge’ sigue la estela psico-progresiva del corte anterior con dulcificadas melodías que nos susurran en gratificante tema en el melancólico estribillo principal se desgarra en un derroche de sentimiento adornado con pasajes orientales de cierta épica.  La elegante melodía y la destreza de una voz sobresaliente hace que caiga rendido al conjuro de MANDALA. El tema entre en una espiral psicotrópica en la que las guitarras se retuercen mostrando su acidez entre un bosque borroso de sonidos y efectos que crean un a atmósfera caótica. Toda una bacanal heavy-psych a la altura de los grandes del género. La parte final se relaja gracias al magnético sonido de un bajo que me evoca a momentos KING CRIMSON, referencia que podríamos encontrar en otros pasajes del tema, a pesar de un cierto trasfondo Stoner de algunos de sus riffs.

La percusión es la encargada de abrir ‘Blood is water’, un corte más bucólico que se sustenta en una base acústica entre nubes de psicodelia que parece proteger sus frágiles pasajes. Sobre esa estructura folk la banda toma elementos vintage para adornarlos pasajes más propios del rock progresivo sin que pierdan su sencillez y dulzura.

‘In the midst of a midnght escape’ se desarrolla en una atmósfera más oscura entre acordes de blues y un aura psicodélica chamánica. Haciendo que todo se desarrolle a cámara lenta para subir la intensidad en momentos puntuales. Elevándose por desgarradores pasajes que transitan entre un bosque enigmático e inquietante en una narrativa que logra atrapar al oyente y en la que el legado de King Crimson parece estar presente nuevamente. Siempre de menos a más, el tema se adorna con buenos momentos de guitarra en extenuantes solos que no reniegan del legado de Pink Floyd antes de que el corte se zambulla en un rico de sustancias lisérgicas.

Con una entrada más propia de un tema de Bob Dylan,  ‘One last circle’ se decora con fragancias orientales entre los acordes repetidos de la guitarra acústica. Ritmos tradicionales más propios de las mil y una noches, con el hechizante sonido del sitar ponen la nota de color en un tema que juega con lo tradicional sin perder su aura piscodélica.

Crudo pesado y difuso, ‘This fading light’ rompe la magica atmósfera del tema anterior para ofrecer el lado más pesado de MANDALA. Riffs Stoner y voces que navegan entre registros más propios del grunge de los 90’s y de otros más setenteros que bien podrían hacer bandas GENESIS. Pero no solo eso, sus giros nos señalan espacios casi doom con un sonido de bajo inmenso, pero también nos muestran bellos prados más cercanos al post-rock. evocándome momentos de bandas como GOD IS AN ASTRONAUT, entre fuertes tambores y un excelso bajo, las curvas del camino son ofrecen un paisaje multicolor y versátil que pasa por palacios progresivos y cauces tortuosos. Salpicando con una neblina narcótica el tema pasa a una fase más psicodélica, algo que no debería sorprendernos a estas alturas, ya que la estructuración de los temas, tiene un patrón prediseñado. En esta ocasión con menos pasajes cantados, la banda experimenta distintos sonidos al largo de sus más de siete minutos. El álbum cierra con ‘Beneath the captive sun’. Un tema de psicodélica chamánica que parece acariciarnos para narcotizarnos entre efluvios de hongos mágicos que expanden su sonido introducirnos en una dimensión desconocida donde todo se sucede con calma. Apacible y con alguna resonancia exótica, el tema se vuelve más áspero y pesado. Un nuevo giro hace que el tema descienda nuevamente a frondosos espacios con ciertos tonos místicos bajo un oscuro manto psico-progresivo en el que los instrumentos analógicos se ejecutan como en décadas atrás. Ese sonido limpio y en bruto supone uno de los alicientes de la banda.  Una arrancada de furia nos deleita con desgarradores momentos que nos sacan de la oscuridad para liberarnos. Épico.

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