Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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Reseña.- DR. HAZE & THE WISE LIZARDS.- “To Land Upon A Star (EP)”

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Nacidos como banda el pasado año, el trío suizo con sede en Ginebra DR. HAZE & THE WISE LIZARDS nos presenta su primer EP “TO LAND UPON A STAR”. Formados por Dr. Haze (guitarra, voz y sitar), Weezard (bajo y coros) y Leezard (batería) crean tres temas inspirados en la psicodelia desértica en un envoltorio de finas texturas orientales gracias a la sutileza de los acordes del sitar.  Una combinación en la que conviven en armonía los riffs stoner con los dulces pasajes lisérgicos. Temas llenos de mística y un magnetismo creado por las voces corales. Un liturgia que se rompe con sólidos muros creados por difusos e inquietantes riffs. Con la suficiente cadencia para que las ensoñadoras y enigmáticas atmósferas resulten de lo mas atrayentes. Suiza en los útimos tiempos, no para de emerger como una tierra fértil en bandas con sonidos pesados y viajeros, lo cual es una gran noticia. En este caso puede ser curioso que unos chicos criados entre montañas alpinas utilicen vibraciones tan dispares. Una encrucijada de sonidos entre el este y el oeste con un final, cuando menos emocionante en un magnífico debut..

“Diluvial”, con sus casi ocho minutos navega más sobre esas aguas llegadas de oriente a través de las dulces melodías y voces en la lejanía y el siempre estimulante sonido del sitar. ésto no impide que la tormenta de riffs aparezca sorprendiéndonos en esos remansos de paz creados por sus melodías.  Un misticismo intrínseco en cada nota que se decanta por dar protagonismo en un primer momento al sitar, para luego ceder el testigo a la guitarra ácida. Lángiudas voces en tonos grises que acaban siendo diluidas por fuertes y pesados riffs más propios del desert-rock o la psicodelia pesada. Con dos parte diferenciadas, el tema fluye en una atmósfera de psicodelia apacible, se recupera y renace como el ave fénix en poderoso y difusos riffs.

En el segundo corte, “Wise Lizard”, la banda se ciñe más a los sonidos propios de la psicodelia pesada. Dulces y sosegadas melodías con un contraste entre la calma predominante y momentos de engrosamientos de la guitarra y bajo. Unas nebulosas que no hacen perder el talante de una voces siempre seductoras.

“To land upon the star” nos devuelve en su primeros acordes a susurrantes pasajes en los que los acordes fluyen sin prisa. Repitiendo la fórmula de de partir de escenarios ten los que la tranquilidad nos arropa, para ir oscilando con pesadas resonancias. Voces cercanas al jazz con herencia setentera nos van introduciendo de lleno en momentos de mística reconfortantes. Siempre incorporando potentes riffs de una forma sutil, regresan a la calma psicodélica. Lo atractivo de los temas de los suizos es que su vocación es de tranquilidad, pero se resistir a renunciar a la fuerza arenosa de las guitarras pesada. Un uso medido y calculado que no estropea los temas. su aire místico es atravesado por las areniscas de los vientos desérticos.

Una magnífica carta de presentación para una banda novel que apunta maneras.

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AKTOPASA.- “Muladhara”

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AKTOPASA significa pulpo en nepalí. Nepal se encuentra enclavado en el Himalaya, Es un estado continental, sin salida al mar y arrugado por las montañas más altas de la Tierra. Aquellos que viven en estos lugares remotos e inhóspitos no suelen hablar de pulpo y, probablemente, estas personas nunca han visto uno durante milenios.

Un término, por lo tanto, se acuñó para representar algo que no es parte de la cultura que lo inventó y este es precisamente el principio que está detrás de el trío italiano. Componiendo música diferente a la típica de la cultura de la que venimos insertando algunos elementos con los que experimentan su creatividad. Psicodelia, con ensoñadores temas instrumentales que se introducen en bosques de rock progresivo con cavernas en las que encontramos gemas talladas en jazz o humedades mediterráneas brotando de sus paredes.
Con atmosféricos y relajantes pasajes con sonidos de mar al fondo nos introducen en su particular mundo lisérgico en “Muladhara”, el tema que da nombre al álbum. Con vientos mediterraneos la guitarra brilla y se cimbrea ondulando entre occidente y oriente son exóticos sonidos, culminando en pesados riffs stoner.

Las guitarra drone , nos susurran creando momentos pseudo-espaciales en “Darsana”. Mágicos espacios cercanos al post-rock con bellos momentos de psicodelia apacible. Un solvente bajo rinde pleitesía a una combinación de solos de guitarra que acaban desembocando en una jam conforman un ensoñador viaje a lo largo de doce minutos se reconfortantes estructuras instrumentales.

La combinación de guitarra y bajo en “Cumba niet-hai” reposa en acolchadas alfombras psico-progresivas que son iluminadas por ecos mediterráneos que salen de las seis cuerdas. 

Las costas del mare-nostrum nos están regalando en los últimos tiempos multitud de bandas de estas características. Banda que saben sacarle el jugo a la riqueza de los sonidos de sus aguas. Temas como “Sarma” reflejan esas esencias.

Con elementos de jazz comandados por el bajo, “Galaim-ka” los italianos van trasnformando las influencias para ir conviertiendo el tema en un cortes de psicodelia oscura. Inquietante, misterioso. Generando una fusión de sonidos que evolucionan a postulados stoner para regresar a las calmadas aguas y dejarse mecer con corrientes retro en una compleja composición que demuestra la solvencia y calidad de sus músicos.

Los momentos más contundentes de “MULADHARA”. Camuflados entre resonancias orientales, subyacen sólidos ritmos guiados por un hipnótico bajo sobre las exóticas esencias en forma de notas que salen  de la guitarra de  Lorenzo Barutta. Hechizantes solos arábigos que se incrustan cual gema entre la sólida base rítmica creando joyas sonoras.
AKTOPASA, se formó en noviembre de 2017 por tres jóvenes de 19 a 22 años, Lorenzo Barutta (guitarra) , Silvio Tozzato (bajo) y Riccardo Benvegnù (batería) conformando un nuevo proyecto instrumental Rock progresivo, rock psicodélico con el que quieren abrir los horizontes a las culturas más diversas insertando nuevos sonidos a través de la investigación y la experimentación.

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HERE WERE NOW.- “The Chikipunk Years”

a0298097826_16WE HERE NOW son una banda multinacional compuesta por los prolíficos músicos Pedro ‘Sozinho’ Salvador (Necro) de Brasil, Indrayudh Shome (Queen Elephantine) de India/USA y Panchito, el Sofista (Montibus Communitas) de Perú. Con una libertad creativa que dota de versatilidad al álbum, el trío crea unos espacios difusos ejecutados a gran velocidad. Una luminosidad que se confunde entre la bruma instrumental gracias al derroche de efectos fuzz en sus composiciones. Profundizando en distintas raices culturales, la recuperación de sonidos afro-rock se intercala con vibraciones stoner de corte lisérgico que son aderezadas con elementos tropicales y orientales. Dificilmente clasificables, su sonido en un nuevo soplo de aire fresco dentro de la escena alternativa. Un trabajo para escuchar sin complejos para sacarle todo su jugo, que es mucho. Una libertedad creativa e interpretiva que nos da como resultado un disco con temas directos en el que podemos encontrar elementos que te dejan K.O.

Con un minuto y medio se bastan para introducirnos en su particular mundo en el que el afro-rock y los sonidos tropicales contruyen un mestizaje con ritmos de hard-stonerizado sobre fuzz difuso. “Sonjours” es una patada en culo para ir advirtiéndonos de lo que nos espera.

Dinámicas guitarras con un sonido particular y especial se aderezan con vientos orientales generados por el sonido del sitar. Así “Detachments” rezuma frescura sobre la cuidada y exhuberante instrumentación entre la que destacada el hipnótico ritmo de una batería que se conjuga con ritmos aturdidores en un torbellino sónico de grandes dimensiones. Es posible que el peculiar sonido del sitar destaque por encima del resto de instrumentos pero lo cierto es que el mestizaje es sublime.

Teniendo en cuenta que estamos ante una banda multicultural, las resonancias llegadas de cualquier punto del planeta tienen cabida  en este debut. La fusión de ritmos africanos está presente en temas como “Gathering amd separation” o “Dunka”. Ese afro-rock tan rico en matices que floreció en los setenta y que tan desconocido es para el gran público, está presente en unas voces luminosos y alegres que se combinan entre incisivos solos de guitarras envolventes y los densos ritmos.  “Dunka”, además incorpora elementos psicodélicos que realzan su brillo. elevándose de una manera hipnótica con gran versatilidad de ritmos y efectos con solos que se desdoblan generando un tornado sónico.

Sobre tonos retro WE HERE NOW, a través de unos riffs insistentes, con efectos que revolotean y van cambiando su fisonomía se construyeFrontiers and Determinations” Un tema que puede resultar paranoico debido a su constante experimentación. Fusionando sonidos kraut hipnóticos con esa psicodelia latente en todo el disco, obteniendo un resultado completamente aturdidor. La exploración rítmica de “Planes on inmanence” supone todo una exploración rítmica con efectos revoloteando y giros inesperado. Momentos tropicales sobre cálidas voces se mezclan con magnetizantes estructuras kraut. Tropicalia versus hipnotismo.

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MOHAMA SAZ “Viva el rey”

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“VIVA EL REY” es el tercer LP de MOHAMA SAZ, con un título suficientemente irónico como para librarse holgadamente de la mordaz ley mordaza. El universo de MOHAMA SAZ está en expansión como el Cosmos. Una singladura a través del mar Mediterráneo buscando sus influencias musicales, hasta llegar Turquía para sumergirse en aguas del Anatolian Rock, nublarse con los sonidos norteafricanos, y recorrer el folclore armenio empapándose de sus tradiciones. Retornando a sonidos kraut más propios de mediados de los setenta centro-europeos, para regresar de vuelta incorporando influencias flamencas y dar un tirabuzón con sones llegados de los Andes, no sin antes incluir vibraciones jazzísticas dentro de su propuesta progresiva. “VIVA EL REY” se convierte así, en todo un cajón de sastre donde caben todo tipo de reverberaciones, lo que le hace versátil, exótico y sabroso a la vez.   

Ahora, los madrileños, se convierten en quinteto tras la incorporación de Rubén a las percusiones.

Embriagando con aromas orientales “Los jinetes del destino”, los madrileños nos impregnan los sentidos con misteriosas fragancias a través de cantos arábigos e instrumentación tradicional. Envueltos en un manto psicodélico acordes de guitarra que bien pudiera haber firmado el mismísimo Erkin Koray, un gran trabajo compositivo en el que la percusión juega un papel fundamental.

Esa vocación oriental la encontramos también en “Esplendor de cristal” y “Erzeroumi shoror” en la que las melodías populares son todo un néctar sonoro. La primera nos presenta a la banda más inmersa en sonidos progresivos sin perder la esencia exótica, y con un ritmo hipnótico sobre acogedoras pasajes acolchados. Un confort que va evolucionando en cánticos espirituales absolutamente reparadores Un trance místico en el que los colores psicodelicos hacen acto de presencia para envolvernos con un magnetismo generado por los susurrantes pasajes vocales.

Como parte de una galaxia en crecimiento anárquico, cada canción del disco va en su propia dirección, y es por ello que se puede escuchar por primera vez en la banda ecos de ese “free jazz” aberrante de cuando los negros hicieron daño al poder, y también de otra cara de ese movimiento, el “spiritual jazz”, tan onírico, visionario y acuoso como la canción “Nenúfar”, con suaves melodías ensoñadoras.

Rompiendo su discurso oriental para dar vida a “Altiplano”, en el que traen la melancolía festiva de los andes bolivianos (recrean “Viday/Putucun”, tonadas populares andinas). Un discurso en el que siguen presentes las brisas mediterráneas y momentos en los que el bajo, el saxo y la percusión nos devuelven de ultramar.

Dentro de ésta variedad compositiva que encontramos en cada tema, probablemente “King’s safari” sea el corte en el que se refleja todo el valor de una banda como MOHAMA SAZ. Hipnotísmo kraut-rock desde la sección rítmica con un batería autómata y un bajo pulsante. Psicodelia narcotizante a través de unas guitarras que hablan desde sus cuerdas, momentos orientales con voces arábigas que se asoman a los oscilantes pasajes.

Temas como “Semana Santa” o “La marcha del Rey” reflejan el espíritu progresivo sin alejarse de los tonos orientales. Con momentos de free-jazz el primero y con quejios flamencos incorporados a los coros arábigos, en visionarias atmósferas construidas por una sutil instrumentación acercando su barco al sur de península para amarrarlo en algún puerto andalucí. 

El resultado hace que “VIVA EL REY” sea un disco con claroscuros, en el que las luces y las sombras van y vienen a merced de los vientos que soplan desde una vanguardista y atemporal apuesta compositiva.

MOHAMA SAZ se formó en julio de 2014 por Adrián Ceballos (Batería y voz; Melange, RIP KC, Novak, Javier Colis), Javier Alonso (Baglama Saz y voz; Novak, RIP KC, Richard Hell). Más tarde la formación se irá complementando con Arturo Pueyo (Clarinete y Saxo; Sur Quintet, Groovin’ Santa) y Sergio Ceballos (Bajo; RIP KC, Kropotkin Revival, Melange) y Rubén Mingo (percusión; Mopane y Sou Edipo).

http://www.mohamasaz.com/

https://www.facebook.com/sazmohama/