Reseña: CAUSA SUI.- ‘Szabodelico’

Parece que CAUSA SUI ha querido compensar la espera desde su ultimo EP ‘VIBRACIONES DORADAS’, hace 3 años. Si aquel trabajo nos pareció corto, ahora nos recompensan con un álbum doble con nombre evocador. ‘SZABODELICO’ es un guiño obvio al maestro húngaro GABOR SZABO. Toda una fusión de jazz, rock y sutil psicodelia que como me comentaba Jakob en la entrevista que le hice hace unos días, puede ser el álbum que más odiarán los stoners pero a la vez hay de resaltar, que es el álbum más espontaneo de la experimentada banda danesa y si quizás un espectro de su público pueda verse algo defraudado, habrá otro que por el contrario se sienta muy gratificado. Pintando con una amplia gama de colores cada tema, CAUSA SUI explora sonidos de variadas culturas y épocas sin ningún tipo de complejos. Huyendo de la sobreproducción, los temas se muestran con su virginidad intacta, llenos de una frescura y de una inocencia que es difícil que no te capture. Seductores, elegantes, experimentales, pero bellos y magnéticos. SZABODELICO’ es toda invitación para hacer un paréntesis en estos tiempos convulsos que vivimos y dejarnos llevar por las emociones que transmite. Una brisa suave que da un mayor protagonismo a las melodías en detrimento de los riffs pesados para elevarse hacia algodonados entornos celestiales. El cuarteto, si no lo había dejado claro previamente, aquí demuestra que su capacidad compositiva no tiene límites y que su creatividad puede conducirles a cualquier lado.

Busca un lugar acogedor, una agradable compañía, una botella de buen vino, y déjate llevar por este mar de sensaciones, “SZABODELICO pondrá la luz para llevarte por este placentero viaje sensorial del que no te arrepentirás.

A lo largo de sus 15 años de vida, CAUSA SUI siempre ha tratado de buscar nuevas direcciones, explorando el pasado y el presente de una manera única en cada paso de su progresión sutil: forjar nuevos caminos en un mapa existente. “SZABODELICO” se siente como descubrir una pequeña habitación debajo de las escaleras de su propia casa: familiar, pero nuevo y emocionante (en palabras de la propia banda).

Su última visión es una versión elegantemente dividida en zonas de sí mismo supone un giro hacia adentro. La banda enlazó una larga serie de sesiones en 2019 y principios de 2020 en su estudio en Odense, a menudo priorizando las primeras tomas lúdicas y las buenas vibraciones en lugar de perfección clínica.

Poco doblada y mezclada con un sabor natural y con cuerpo por Jonas Munk durante el verano de 2020, cada pista tiene su propia estética. No hay una ecuación simple para resumir las 13 partes individuales del álbum, pero como un todo crea una entidad que es tan completa como cada una de sus partes.

La respuesta, por supuesto, es: ‘SZABODELICO

CAUSA SUI son: Jakob Scott (batería), Jonas Munk (guitarra) Jess Khar (bajo) y Rasmus Elm Rasmusen (teclados). “SZABODELICO” está disponible vía El Paraiso Records.

‘Echoes of light’ abre con una atmósfera presidida por desarrollos atmosféricos y los tambores de Jakob desbocados. Profundos acordes de guitarra entre el caos impostado y los teclados envolviendo lo que aparentemente es una jam de poco más de dos minutos.

Tras el desconcierto inicial, el sonido típico de CAUSA SUI se manifiesta en ‘Gabor’s path’. Con aderezos exóticos el tema refleja lo que es la música de los daneses. Hechizantes momentos que nos trasladan a otro lugar alejado del mundanal ruido y del estrés cotidiano. 

‘Sole elettrico’ se deja llevar por vibraciones jazz, en una fusión en la que los ritmos insistentes luchan con los teclados en un frenesí sonoro que es apaciguado por la penetrante guitarra de Jonas. Momentos de pausa nos invitan a un paseo por un jardín del Edén sideral en un tema cristalino y que suena a gloria y en el que el trabajo a las cuatro cuerdas de Jess queda también patente.  

Delicados acordes van creando una relajada atmósfera psicodélica en ‘Under the spell’. Una elegante y bella armonía colorista nos seduce a través de la guitarra de Jonas en tonos surf. un tema placido que crea un acogedor ambiente con su repetición de acordes Bajo un manto algodonado el corte masajea al oyente con la repetición de sus acordes, para tornarse más psicodélico. Los tonos de melancolía se tornan coloristas y luminosos entre sus cristalinos sonidos.   En contraste con la gran mayoría de los temas, la batería se muestra mucho más contenida en un tema que opta por engrosarse con pesados sonidos Con una sucesión de efectos y teclados el corte cambia su vocación inicial para sumergirse en un ambiente más nebuloso y psicotrópico. Sus momentos intensos no llegan a alcanzar la pesadez de otros tiempos.  


Los ritmos se vuelven más vivaces en ‘Vibratione’ mientras la guitarra derrocha elegancia en un espacio de fusión sustentado en una armonía que se repite sin dejar de serpentear mostrando tonos casi jazz entre los efectos de los teclados y un ritmo pseudo-kraut. Poco a poco el tema crea un espiral sónica envolvente y precisa con ese vibrato constante. Aquí el legado de Szabo Gabor se presenta para aportar su sabiduría. Sin duda las influencias de CAUSA SUI son diversas y aquí no habría que descartar la influencia del maestro húngaro.

‘Laetitia’, en un entorno psico-progresivo y nebuloso, los sosegados desarrollos optan por permanecer en ese espacio de calma. Si bien ahora con un efecto de flauta construyen una banda sonora misteriosa y envolvente con cuidados pasajes que no elevan su sonido para crear un efecto narcótico y hechizante. Todo un bálsamo sensorial que cuida cada detalle y cada nota para ofrecer un relax ensoñador con un sonido elegante y seductor.


Como el resto del álbum, en ‘Szabodelico’ los daneses creas una banda sonora para una narrativa en la que los insondables espacios se describen bajo unos desarrollos que transmiten una paz salpicada de magnéticos ritmos y guitarras llenas que no pierden su elegancia. Ahora con una guitarra más ácida, sus solos se desarrollan ondulantes entre hipnóticos ritmos. Un sonido de difícil definición que va aumentando su potencial en una evolución a pasajes envolventes que acaban atrapándonos entre psicotrópicos solos que conjugan momentos aturdidores que construyen los pasajes más psicodélicos del álbum.

La sutileza y la distinción se reflejan en ‘Honeydew’. Bellos acordes de guitarra se complementan bajo los desarrollos de los teclados en un melancólico corte ambiental lleno de hermosura que supone un alivio para los sentidos. Apacibles ritmos complementan un tema suave y relajante que arrulla al oyente en un breve sueño mágico. Toda una brisa sensorial en la que las piezas encajan, esta vez con un mayor protagonismo del trabajo de Rasmus a los teclados siempre guiado por la brújula de los tambores de Jakob,

‘Lucient’s beat’ mantiene la calma entre hipnóticos ritmos y teclados que invitan al sosiego. Magnetismo y dinamismo en un perfecto equilibrio en una atmósfera aromatiza y psicodélica con ciertos elementos post-rock en un entorno idílico.

Embarcados en esa experimentación de sonidos ambientales ‘Premonitios’ explora insondables espacios de fusión compositiva creando un relato que describe paisajes vacíos con una armonía que se repite a lo largo de todo el tema que parece un breve interludio de gran hipnotismo.

Los tambores de Jakob, explotan entre calmados y pausados acordes de guitarra en ‘Rosso Di Sera bel Temp si sper’.  La reconocible guitarra de Jonas esparce acordes como el que riega un jardín floral custodiado por la inmensidad sideral. Un nuevo espacio para disfrutar de relajantes armonías alejadas de cualquier atisbo de pesadez bajo una cierta brisa latina acariciando las baquetas de Jakob y la delicadeza de la guitarra de Jonas, que se recrea en la misma melodía haciéndola oscilar de forma seductora.

Los daneses adelantaron ‘La jolla’ como primer single de un álbum diferente. Si bien el tema puede reflejar la faceta más calmada y ensoñadora de la banda, puede que sea uno de los temas en los que encontremos a los CAUSA SUI más reconocibles. Instalados en esos prados acolchados en los que la belleza aflora en cada acorde como tantas veces nos han ofrecido en sus anteriores entregas.

‘Mergin waters’ supone un cierre épico a cámara lenta para el que posiblemente sea el álbum más diferente y experimental de una banda a la que no se le puede cuestionar su calidad. Susurrante y relajado tema que fluye lentamente entre una neblina narcótica. Todo medido y sosegado en un tema aparente sencillo que es como un bálsamo relajante y magnético. Todo un regalo para los sentidos y para buscar la calma interior entre aromatizados pasajes que transmiten relax.  

Lee la entrevista en la que la banda cuenta todos los detalles aquí:

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/11/11/entrevista-interview-causa-sui-jabok-y-jonas-nos-cuentan-todos-los-detalles-de-su-nuevo-album-szabodelico-all-details-about-the-new-albumespanol-ingles/

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Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- “San Diego Sessions”

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

“SAN DIEGO SESSIONS” está disponible vía El Paraiso Records.

“The wedge” abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, “Pauly’s Pentacles”, también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

“Munk’s dream”, un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En “Electric saloon” se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

“Bucket Drips” se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, “Larry’s Jungle Juice” emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

“Stone Steps” cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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Reseña: MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO.- “The Discipline of Assent”

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Los músicos daneses Martin Rude (SUN RIVER) y Jakob Skøtt (CAUSA SUI) se unen bajo el proyecto MARTIN RUDE & JAKOB SKOTT DUO para crear un disco desafiante que rinde tributo a innovadores del jazz como Miles & Trane, Mingus o Sun Ra. Es completamente habitual ver a los miembros de CAUSA SUI en distintos proyectos en los que poder experimentar sin ataduras, aquí una vez más, su batería lo consigue. Estamos ante un trabajo no apto para todo tipo de oídos, un álbum que no entra al oyente a la primera, y que probablemente solo los más fanáticos del género puedan entender, pero aún así, tras varias escuchas, uno puede comprobar que hay mucha calidad en sus temas. Sustentado en la exploración de distintos ritmos de percusión arropados por bajo y sintetizadores principalmente, “THE DISCIPLINE OF ASSENT” juega con el free-jazz y la psicodelia exótica con un sonido estratificado en distintas capas improvisadas con algún elemento raga. El álbum fue grabado en una sesión el 3 de marzo y contó con la colaboración de Jonas Munk en la parte de sonido, antes de la edición efectuada por el propio Jakob manteniendo el espíritu de la improvisación.  Estamos ante la libre creatividad de dos talentosos músicos que plasman distintas atmósferas en temas dispares que no te dejarán indiferente. 

“THE DISCIPLINE OF ASSENT” está disponible vía El Paraiso Records.

“Flaiss & strands” nos introduce a un trabajo en el que la experimentación y la fusión son su leitmotiv. Ecos jazz sustentados en la increíble batería de Jakob jugando con distintos ritmos entre efectos para sumergirse en una especie de free-jazz no apta para todos los oídos. El resultado es un corte aparente inconexo en el que los instrumentos parecen ir completamente por libre. 

Recreándose con los tambores, “A new revival” muestra un gran trabajo de apoyo en el bajo de Martin. Creando una extraña atmósfera psicodélica y con la percusión algo más contenida en el avance del tema, el magnetismo del bajo nos invita a una exploración sideral apoyándose en los sintetizadores. 

En una apacible escenario de intrigante psicodelia “Aurelius Dye” adornado con aromas exóticos el dúo construye un compacto tema lleno de aromas refrescantes y la vez narcotizantes. Una belleza magnética hace que todo esté mucho más ensamblado y se muestre como un tema al uso, en detrimento de la libre experimentación. 

“Setenta y tres” supone el vértice del triángulo en el que la psicodelia los sonidos kraut y el jazz se unen en pos de un único fin. Sobre una atmósfera avant-garde los tambores vuelven a ser los protagonistas en este entorno de libre creación. 

Volviendo a la estructura tradicional de canción “Sequoia sketch” habita en un espacio de apacible psicodelia con suaves acordes bajo un manto lisérgico que cubre una estructura más sinfónica. 

Con vibrantes ritmos y un bajo lleno de magnetismo, “The slip” se construye ladrillo a ladrillo, De una forma anárquica y rodeado de extraños efectos el tema coge forma manteniendo la libertad compositiva.

“The short sun” retoma el espacio psicodélico vistiéndolo de una ambientación más campestre. Incorporando elementos sinfónicos sobre unos ritmos algo más contenidos van tejiendo un corte atmosférico con bellos y luminosos pasajes ensoñadores. En esta ocasión el dúo construyen un corte susurrante y plácido alejándose de alguna manera de la experimentación de la mayoría de las canciones del álbum. 

Los hipnóticos sonidos de vanguardia hacen acto de presencia en “Random treasures”. Inspirados en momentos free-jazz el tema contiene todo un catálogo de ritmos que juegan con los tiempos entre los extraños desarrollos de los sintetizadores. Aún así, el tema posee un gran magnetismo gracias a la cierta inclinación kraut que Jacob imprime a sus tambores.

Para cerrar el álbum nos encontramos con el tema más largo. “Mountain montage” con sus más de once minutos contrasta con la mayoría de los temas que rondan los tres minutos. El corte nos susurra con mágicos acordes de psicodelia exótica con los tambores y platillos mucho más contenidos. Un espacio de calma sobre bellas y delicadas armonías en las que la guitarra toma el protagonismo para regalarnos acolchados pasajes que nos acarician con delicadeza. En contra de lo que suele ser habitual, la larga duración del tema no presenta la experimentación que podría intuirse, sino que por el contrario consigue la canción más “al uso” de todos este peculiar trabajo. Un tema compacto, bien hilvanado, y que pone el colofón con brillantez a un trabajo en el que la experimentación es su meta. 

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Reseña: WIGHT.- “Spank the world”

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Cuatro años después de publicación de su anterior álbum de estudio “LOVE IS NOT ONLY WHAT YOU KNOW”, WIGHT regresan con “SPANK THE WORLD”, un álbum en el que se sumergen profundamente en la fusión. Con el sonido funk como bandera,   los alemanes no van dejan a nadie indiferente.  Son muchos los comentarios que he recibido sobre cual sería el contenido del álbum una vez escuchado “Hot”, el single que lanzaron hace semanas. Sentimientos encontrados entre aquellos que vibraron con sus primeros álbumes y no daban crédito a lo que estaban escuchando, y otros, gratificados por este sonido tan fresco y contagioso. Todos somos libres de opinar, pero siempre debemos de respetar el trabajo de los músicos, y como su cantante y guitarra René me comentaba en la entrevista que les hice hace unos días, “Creo que a algunos les va a encantar,  otros lo van a odiar, y muchos se van a sentir confusos, como debería ser. La música puede ser cualquier cosa, pero no aburrida”. Esa frase (que yo mismo suscribo) bien podría resumir su contenido.  La música es una espacio imaginativo, y en esta ocasión su creatividad se ha decantado por la fusión de ritmos, para un trabajo que bien podríamos haber intuido viendo sus shows en directo, en los que incorporaban muchos ritmos funk que ponían al personal a bailar. Ahora, esos ritmos, son su leitmotiv, y las vibraciones más bailables del final de la década de los sesenta se fusionan con pinceladas de psicodelia, voces que tienden a inclinarse hacia el soul, y desarrollos en los que el jazz, la electrónica y algún momento progresivo tienen también cabida.  Convertidos en cuarteto, el álbum ha sido producido concienzudamente para conseguir un trabajo que es toda una locura en la que nunca sabes por donde puedes salir entre tanto ritmo endiablado.  ¡¡WIGHT son funk!!  

El álbum abre con una “Intro” en la que una locución en una extraña ambientación que nos enlaza con los sonidos funk de “Hot”. El tema que la banda nos adelantó como single en el que las voces con ese particular registro con “falsete”, y el cadente bajo de Philip se desenvuelven como peces en el agua entre los pegadizos ritmos. El tema se eleva en dos estratos, uno más intenso y el otro con ese órgano vintage en un segundo plano entre sutiles coros. El tema cambia su vocación a mitad de camino, tras un parón el ´órgano envolvente y la guitarra con efectos wah wah se recuentas en cómodos sofás psicodélicos. Ante la baja intensidad del ritmo la guitarra de René se estira en cada acorde, mientras el bajo nos golpea entre atmosféricos estribillos para explotar en parte final con gran rabia.

Nuevamente los divertidos ritmos aparecen entre wah wah en “Spiritual gánster”. En un ambiente psico-progresivo, un cadente bajo entre floridos solos de guitarra sucumben a los elementos de fusión.

Enlazado con sintetizadores con el tema anterior, “Nervous” nos envuelve con efectos y sintetizadores de música electrónica con tintes espaciales. A su vez los platillos chasquean junto a un magnético bajo que nos trasladan a la época en la que Queen tocaba su tema “Another one by the dust”. Llegado ese momento se dejan llevar por una orgía de música funky a la que solo le falta la esfera de espejos dando vueltas sobre ellos. Increíble trabajo rítmico y una voz que se torna negroide. La bacanal de ritmos nos arrolla con elementos de fusión que aceleran el corte. Ahora la voz se ahoga entre sonidos de viento y rasgueos de guitarra. Llegados ahí la atmósfera pasa a ser más psicodélica con una versátil instrumentación en varios niveles sonoros que dejan espacio para la experimentación, una de las grandes vocaciones de los alemanes. 

En contraste con la mayoría de los temas del álbum, “Motorgroove” parece tornarse más retro, con momentos hard, progresivos y psicodélicos. Vivaces ritmos, custodian una guitarra que se retuerce hasta quedar extasiada y descansar en espacios más acolchados, amortiguando su sonido el penetrante órgano. En este momento, la guitarra desprende acidez a base de wah wah arrastrando al ritmo en su cadencia. Elementos psico-progresivo arropan el tema creando un manto envolvente que hace que los colores del caleidoscopio sonoro van cambiando sus formas en una oscilación sugerente. Embarcados en una atmósfera lisérgica encontramos brillantes momentos vintage en los que la guitarra brilla con luz propia. Posiblemente el tema más psicodélico de todo el álbum.

Un nuevo interludio con sintetizadores (“Interlude”) y una vocación electrónica con cajas de ritmos y algún viento narcótico nos lleva hasta “Island in the sun”.  La vuelta a los sonidos de fusión nacidos en los años setenta con ese cadente ritmo y ese teclado jazzero. Sin perder el ritmo, el tema explora sonidos jazz-rock, con un sonido de saxo elegante y profundo y acordes repetitivos de órgano. Resulta de lo más atractiva la combinación de esos elementos con el sonido de la guitarra y los tambores, que se resisten a alearse de los sonidos funk.  Bellos pasajes sinfónicos de gran riqueza compositiva se inclinan hacia la frontera de la psicodelia. El tema pasa por distintas fases para concluir con unos majestuosos y lentos acordes del teclado entre voces que vuelven a tornarse con registros negroides. Un autentico tema de fusión, sin paliativos. ”Island” juega con aterciopelada melodías con el blues y el jazz e incluso, por momentos el soul. Con su ritmo pausado y cadente, va evolucionando a espacios más intensos girando con lentitud a espacios soul, funk e incluso rock. Un nuevo tema que me hace mirar atrás para situarme en la escena afroamericana de finales de los setenta.  

Retomando los apacibles espacios, “Bon apocalypso” con un cadente y pulsante bajo y unos teclados atmosféricos van construyendo un corte que, sin renegar de los ritmos, y continuando con momentos de fusión, avanza lentamente a escenarios más psicodélicos. Desde allí, unos brillantes y profundos solos de guitarra revolotean durante largos pasajes

El álbum cierra con “Outro”. Ritmos netamente electrónicos, sin complejos, en los que los sintetizadores y voces ecualizadas nos trasladan a algún after en la noche. Un tema intrascendente.  

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Reseña.- KAMALA.- “Your sugar”

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Nacidos en la floreciente escena artística y musical de Leipzig, el quinteto alemán publica vía Tonzonen Records su tercer álbum “YOUR SUGAR”. Un sello que nos tiene acostumbrados a propuestas que se salen de modas y convencionalismos, lo cual es de agraceder. Su nacimiento en esa cuna creativa, da como resultado un álbum fresco que combina y toma prestados elementos que van desde la psicodelia, el swing, el kraut, las vibraciones Funky, por supuesto el rock y sobre todo el jazz. Tomando el legado de algunos sonidos de los setenta, KAMALA tiene su estilo propio como reflejan los siete temas incluidos en “YOUR SUGAR”. Ritmos divertidos y optimistas que palpitan en una amplia gama de melodías que transitan desde los sonidos más underground hasta momentos de melancolía. Todo envuelto en una vestimenta elegante y refinada.

Con un estilo personal y creativo sus siete temas son un soplo de atrevimiento y excelencia creativa. Desde la complejidad hasta la más absoluta sencillez, los temas fluyen con dinamismo. Delicados y versátiles, la incorporación del sonido del saxo les aporta un aire distintivo.

En temas como el que abre el disco como “Morning Sighs” o “Chronic Burden”, podemos encontrar una cadencia vocal que me recuerda al Zappa de los ochenta. Utilizando sonidos de fusión jazzística, llenas sus sonidos de luz sin renunciar a buenos solos de guitarras. Los temas van moldeándose con agilidad, con giros hacia escenarios rock e incluso algún momento cercano a dictados progresivos. Una cadencia exquisita y elegante en todas sus composiciones.

La ternura con la que transita “The sunshine of your love”, se acompaña de cadentes ritmos que se van tornando cada vez mas sugerentes. Aterciopelados y elegantes, el tema nos ofrece alguna guitarra que evoca algunos momentos del Santana más cercano a la fusión.

KAMALA logra combinar distintos ritmos en cada instrumento, si la batería sigue acordes jazz o kraut, podemos encontrarnos guitarras que transitan por el rock o la psicodelia sin que esto desluzca el tema, sino todo lo contrario. De esta manera la parte final del tema contiene uno de los momentos más intensos del disco.

Un refinamiento que denotan cortes como “Azucena” Ese rock elegante que hace décadas ejecutaron bandas como Steely Dan, y que, de alguna manera se ve ahora reflejado aquí. Las guitarras, bajo un aura de melancólica vocal coquetean con el funky y el swing, pero sin renegar del rock clásico.

En una línea más jazzera, “Country dog” o “Absorver” con los sonidos de vientos, vuelve a vestirse de etiqueta y pajarita. Cortes aterciopelados con reminiscencias de música de club selecto, avanzan divertidos y profundos.

Toda la ejecución se produce con una naturalidad que hace que pasemos del sonido de un saxo profundo a suaves pasajes de guitarra que ejecutan solos de psicodelia atractiva en la que el wah-wah hace acto de presencia enseñándonos la vena más psicodélica de los alemanes. Siempre luminosos, en “Absorver” se muestran algo más experimentales y versátiles todavía, con constantes cambios de registro en su creatividad.

“Losing it sometime” nace a partir de un bajo nítidamente jazz, mientras las armonías pop-rock y la profunda voz parecen ir por otro lado, cuando la realidad que el cuadro que generan tiene todo el sentido. Un oleo multicolor en el que los instrumentos aportan un grado de protagonismo suficiente como que el resultado sea de lo más apetecible con las guitarras más profundas e incisivas de todo el trabajo.

KAMALA está formado por:  Christian Kämper (voces), Henry Mitko (batería), Hannes Gernot Peter Gröschner (bajo), Theo Johannes Maria Rolfs (guitarra), Eric Glatze (guitarra) , acompañados por el saxo de Jörn Kleinbrahm

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