Reseña SPELLJAMMER.- ‘Abyssal Trip’

Cinco años hemos tenido que esperar para recibir un nuevo álbum de los suecos SPELLJAMMER. Ahora, el sello Riding Easy Records publica ‘ABYSSAL TRIP’ dando por finalizado el hiato del trio. El álbum es toda una exploración de sonidos expansivos con multitud de distorsiones así como lentos y plomizos riffs doom que llevan en volandas ahogadas voces con un cierto tono progresivo. Un espacio sombrío y lúgubre con guitarras que retumban en nuestros oídos y dramáticos interludios melódicos que ponen la pausa a sus monolíticos riffs pesados. SPELLJAMMER se toma su tiempo para desplegar unos temas que exploran desoladores abismos en un viaje épico y lleno de oscuridad. Letras contemplativas, y un reino misterio con lúgubres atmosferas en busca de un mundo mejor. Así lo define su bajista y cantante Olsson: “Los temas líricos que abordamos, como la condenación definitiva del hombre y la búsqueda y el anhelo de mundos nuevos y mejores, todavía están ahí”, “El concepto de algo que no se ha descubierto en el vasto vacío está casi siempre presente”. Lo cierto es que nos encontramos con una reflexión pesimista del mundo en el que vivimos, algo que queda patente en unos temas casi depresivos, pero en los que encontramos algún atisbo de esperanza. Con toneladas de fuzz, el álbum nos sumerge en un abismo en el que todo sucede lentamente, de una forma casi enfermiza, pero que finalmente funciona. Hecho en falta un mejor tratamiento de unas voces que quedan en la penumbra, algo que bien puede ser premeditado, pero que empaña su lado lírico y melódico.  

“La inmensidad de todo es algo en lo que pienso mucho”, dice el bajista/ vocalista de SPELLJAMMER, Niklas Olsson. Y ciertamente se nota tanto en los sonidos expansivos y fangosos como en las letras contemplativas del trío con sede en Estocolmo. Después de una pausa de 5 años entre su álbum anterior, ‘ANCIENT OF DAYS’, tal vez dedicado a reflexionar sobre dicha inmensidad, SPELLJAMMER está de regreso con un álbum que une perfectamente las inclinaciones anteriores del rock del desierto de la banda y sus riffs masivos y lentos posteriores. 

El proceso de grabación de ‘ABYSSAL TRIP’, se diferencia de los lanzamientos anteriores en que la banda con el guitarrista Robert Sörling, el baterista Jonatan Rimsbo y Olsson optaron por capturar las actuaciones mientras se escondía en la batisfera mental de una casa en el campo cerca de Estocolmo. “Las canciones se beneficiaron del ambiente relajado de estar lejos de todo”, explica Olsson. De hecho, el álbum suena seguro y meticulosamente arreglado, gracias al aislamiento de la banda. Sörling mezcló el álbum y fue masterizado por el batería de MONOLORD, Esben Willems en Berserk Audio.


El tema de apertura del álbum “Bellwether” comienza dramáticamente con un fade in muy lento, de casi un minuto de duración, de una distorsión retumbante que prepara el escenario para un bajo y una guitarra muy distorsionados que retumban el riff lúgubre durante otro minuto y medio antes de que comience la batería, y de la misma manera que mucho antes de que las voces salgan a la superficie. Sus monstruosos y turbios riffs golpean con toda su fuerza doom creando una atmósfera intoxicante llena de épica. Sus ahogadas voces tratan de aflorar en la parte final mostrando todo su tormento.

Lake” cambia abruptamente de marcha, abriéndose con un galope inusualmente rápido antes de romperse en pasajes Stoner doom atronadores que pronto cae en una ruptura melódica de tono limpio del Medio Oriente. Dando mayor protagonismo a la instrumentación las voces tratan de hacerse su hueco con dificultad en la oscura sima en la que parece desarrollarse el tema. Nebulosas narcóticas cubren sus monolíticos riffs. Por momentos el corte parece reposar su ímpetu en estancias heavy-psych sin perder su monumentalidad. 

Sin renunciar a la épica, los riffs monstruosos de ‘Among the holy’ mantienen la viscosidad. Desde su locución inicial, el tema evoluciona hacia un relato glorioso de tonos ocultistas. Aquí los riffs Sabbath hace acto de presencia entre una bacanal nebulosa de gran calado.  Proto-doom con pinceladas lisérgicas en un relato de misterio que por momento deja la pesadez para sumergirnos en profundidades más psicodélicas hasta evaporarse.

‘Abyssal Tripse’, la canción que principal sirve como pieza central del álbum, comenzando con un siniestro diálogo cinematográfico sobre el sacrificio de sangre que se lanza en guitarras desafinadas y contundentes que retumban sobre tambores que golpean las tripas y voces aullando que escuchan el proto-sludge de ‘The Nile Song’ de Pink Floyd. ”La dinámica cede brevemente por una melodía de guitarra limpia y de construcción lenta antes de que todos los instrumentos se bloqueen en un riff sacudido coronado por un solo en línea Iommi.  El trío aquí se deja llevar a lo largo de 10 minutos explotando todo su potencial.

A modo casi de interludio, teniendo en cuenta la duración de los cortes anteriores, ‘Peregrine’, reposa en calmados acordes con ausencia de voces, creando un espacio para el sosiego que contrasta con la pesadez del resto de canciones.

Tras el reposo del corte anterior, al álbum cierra recuperando toda su fuerza en ‘Silent riff’. Aquí las distorsiones y los gruesos y monolíticos riffs de corte ocultista regresan a escena mostrado todo su poderío. Voces casi espectrales en modo progresivo acompasa los parsimoniosos y pesados acordes. La épica de la narrativa oscura de los suecos se tiñe de psicodelia pesada con hirientes solos de guitarra que tratan de hacerse un hueco entre la densa instrumentación. Un sonido expansivo de proporciones monumentales que no pierde su tono turbio, pero que incorpora más elementos lisérgicos creando una atmósfera narcótica e intoxicante. El tema, en su parte central explora con misteriosos pasajes un entorno enigmático en el que si intuye que algo puede suceder. Un letargo que se rompe como es habitual en este tipo de propuestas con riffs colosales que golpean una y otra vez mientras las voces se vuelven más atormentadas, algo que arrastra al tema a un escenario más aturdidor.

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Reseña: ROSY FINCH.- “Scarlet”

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Con una serie de cambios en la banda,SCARLET” el nuevo álbum de ROSY FINCH, trata de aspirar a ser más y hacer más. Se trata de la idea de que nada eliminará el dolor, pero nada puede detenerlo. Seguramente es su álbum más crudo y directo, un trabajo en el que se dejan llevar por sus instintos más primarios y salvajes. Su álbum más pesado y lodoso con una brutal combinación de voces melódicas y verdaderos desgarros que habitan entre sucias líneas de bajo en oscuras y tenebrosas cavernas sludge. Jugando con los ecos de los noventa y el metal más áspero, nos ofrecen un álbum perturbador e inquietante. La sangre está presente en temas que se desangran en una hemorragia de rugosos riffs y ritmos plomizos. Un álbum conceptual con el rojo como protagonista; ese color que siempre ha representado peligro, lujuria, pecado, culpa, sangre … “, tal y como dice su vocalista y guitarra  Mireia: Cada canción en Scarlet tiene un color rojo en el título y representa diferentes historias de diferentes personas (desde la fantasía hasta la vida real) que siempre van desde el amor hasta la violencia”. Un álbum equilibrado en su parte vocal, con sensuales melodías en contraposición con desgarradores aullidos. Una conjunción muy efectiva que acaba convirtiéndose en uno de los activos del álbum. 

“SCARLET” fue grabado por Lluís Más (batería), Elena García (bajos) Mireia Porto (voces, guitarras y bajos) y Oscar Soler (voces). La nueva formación de ROSY FINCH está compuesta en la actualidad por Mireia Porto (Voces y Guitarras), Oscar soler (Domo/Pyramidal) (Voces y Bajos) y Juanjo Ufarte ( Dry Mouths/Bäläte/Grajo) (Batería).
“SCARLET” ve la luz a través de Lay Bare Recordings, en disco compacto a través de La Rubia Producciones y en cassette vía Spinda Records

Sobre en bajo grueso y crujiente “Oxblood” el fuzz coquetea con el metal. Una voz desgarrada y chillona con coros más melódicos crean un contraste entre la aspereza intrínseca del tema Por un lado los sonidos huecos y chisposos y por otro las sugerentes melodías vocales. Rabia y fuerza pseudo-ocultista entre los rugosos riffs sludge y el stoner-metal en una ambientación tenebrosa y oscura. 

“Lava”, el tema que anticipó la banda, transcurre por una autopista de heavy-rock y stoner-metal. Sus turbios riffs crean el camino sobre el que la ahogada y desgarrada voz de Mireia se retuerce entre el asfalto de los noventa y las vibraciones contemporáneas más pesadas. El metal más alternativo y el sludge fusionados bajo terroríficas voces y momentos de fuzz. 

Cambiando de alguna el registro, “Vermillion” con esas melodías vocales casi indie, tratan de seducirnos entre una estampida borrosa de stoner.-metal. en esta ocasión los de alicante dejan un mayor protagonismo a pasajes más lisérgicos siempre ambientados en oscuras y tenebrosas simas. 

Con vertiginoso ritmo de vibraciones stoner-metal, “Amaranto” incide en la dualidad entre lo sensual y la rabia. Pesado, plomizo la dualidad de los tonos ocultistas y la rabia hace que ROSY FINCH se sientan cómodos explotando desgarradores alaridos sludge en un corte que nos regala numerosos momentos terroríficos e inquietantes. Pocos sutilezas y un ritmo oscilante y borroso construyen la zona de confort de los alicantinos con sus plegarias al viento sobre tétricos pasajes.

Una inquietante introducción abre “Gin fizz”, todo un paseo psicodélico en intoxicantes atmósferas que hacen aflorar la sensualidad entre los descarnados momentos en los que el terror nos acecha. A modo de ritual las plegarias y las desgarrada y atormentada voz van describiendo todo un ceremonial dedicado a las fuerzas salidas de las tinieblas. 

Los ecos del metal regresan con fuerza en “Ruby”. Pesados y monolíticos riffs entre mugrientos tonos sludge del que emergen hechizantes coros que tratan de seducirnos con adormecedores y sensuales pasajes.  Envolviéndonos en una tela de araña, traspasamos el umbral para encontrar inquietantes y oscuras estancias pych recorridas con sigilo. El corte se deja llevar por el fuzz más intoxicante. 

“Alizarina” es un frenético torbellino de heavy-rock stonerizado con voces y coros celestiales. Un canto eclesiástico entre vibrantes y pesados riffs metálicos. Fuerza y pesadez salpicadas de un cierto aura ocultista. 

Con un torbellino de fuzz y rápidos ritmos, “Scarlet”, el tema que da nombre al álbum juega con las melodías más propias del grunge alejándose de los momentos de oscuridad. 

El álbum cierra con “Dark cherry” a golpe de bajo poderoso y huecos sonidos post-metal que van tornándose más sludge,  Melodías pegadizas aplacando la furia de unos riffs mas contenidos. Cantos de sirena flotando entre las olas con momentos en los que el silencio deja paso al fornido bajo para proteger a la divinidad de las tinieblas.

 

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Reseña.- DIEAWAY.- “Light echoes”

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Casi siete años después de su debut  “LEAK OF NOISE” DIEAWAY, la banda de Alcalá de Henares (Madrid) ha alumbrado “LIGHT ECHOES”. Una visión personal de recrear las vibraciones grunge con las que crecieron, para adaptarlas al siglo XXI dotándolas de ciertas dosis de metal, enterrándolas en arenosos desarrollos stoner en los que no faltan unas dosis ácidas. Un disco que deja claro que no nace por el arte de la improvisación. Estructuras trabajadas concienzudamente que no dudan en tomar prestadas resonancias de distintos estilos y acoplarlas a unas cuidadas melodías vocales. El mimo melódico en ningún caso es obstáculo para que su cantante y guitarrista David deje patente todo la garra atesoran sus cuerdas vocales. Su particular Dr. Jekyll y Mr. Hyde que dota de solidez unos temas ásperos y crudos que son capaces de transformarse en seductores lamentos melódicos. A pesar de que su sonido sigue instalado en los noventa, consiguen actualizarlo creando su propia identidad alternativa. Saturados de convencionalismos, nos traen frescos y armoniosos vientos nacidos de tormentas paridas por pesados ritmos. Incisivos a la vez que seductores, sus siete temas te ofrecen un viaje en el tiempo con billete de vuelta al presente.

“Amber nebulae“, el corte que abre el álbum, muestra el rosto de metal de la banda. Transitando por riff stoner-metal que deja una estela de fuzz a su paso, no pierden la carencia grunge de las voces. todo una apisonadora que te aplasta irremediablemente con toda su fuerza y rabia contenida en sus surcos. 

Retomando la herencia grunge que ha sido su seña de identidad, “Continuum, driven” retoma la carencia noventera bajo arenosos ritmos. Los pegadizos estribillos se van modulando a la vez que sus repetitivos riffs se repiten una y otra vez. Borrosos y armoniosas en otro trallazo de tema.

El latido del corazón que se acelera para después reposar en el infinito sirve de argumento para introducir “Chaos view”. Como si hubiéramos pasado a otra dimensión. Un nuevo espacio se abre ante nuestros oídos con tonos más lisérgicos. En realidad estamos ante un oscuro punto de partida para dejar claro que pueden combinar en un mismo tema lo metálico con el stoner más humeante sin perder las melodías.   

Coloreando los ecos grunge, “Light echoes”, el tema que da nombre al trabajo, la banda, bajo tiempos medios, nos hace viajar a áridos desiertos. A caballo entre sonidos de los noventa y de los setenta, crean un cuadro sonoro lleno de matices cromáticos. Especialmente en su parte final, con los tonos sureños de sus ácidas guitarras, profundizan en entornos más propios de la psicodelia más pesada través de tonalidades retro- sureñas.  

“Bounches spiral” se encuadra más en territorios stoner al uso. Recorriendo el espectro más metálico del género con una modulación vocal más propia del heavy-metal. Imperceptible bajo una barrera de nebulosas fuzz, se van vislumbrando rayos de luz de color grunge.  

En una línea similar, “Human notion” se desarrolla por territorios stoner. Emulando a los mismísimos Greanleaf, se visten de tipos rudos, en un corte lleno de músculo. 

Personalmente la joya de la corona de un álbum con muchas halajas, es “Eterneon”. en esa faceta acústica que ya hemos comprobado en sus directos, el derroche de sentimiento que logran transmitir bien merece una escucha con atención. Una calma psicodélica con guitarras que voces que se redoblan. Un desdoble en una especie de balada llena de desasosiego. sentimientos a flor de piel que aparecen envueltas en un cálido manto lisérgico.

DIEAWAY son: Raúl (bajo), David “Daya” (guitarrra y voces) Oliver (batería) y Miguel (guitarra). La banda estará presentando “LIGHT ECHOES” el próximo viernes 31 de marzo en la Sala Siroco de Madrid.

Aquí el evento:

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Reseña.- PRAY.-“Praÿ”

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Primer retoño del trío francés PRAY en el que nos presentan cuatro largos y eleborados temas que no bajan de los diez minutos y que viven en atmósferas heavy-psych con vocación doom. Un EP instrumental con riffs masivos en su interior que se expanden hasta los confines del universo. Tres cuartos de hora en los que la novel formación originaria de Lyon hace su puesta de largo de una manera brillante. Pasajes oscuros que parten de escenarios arenosos en los que el sol es abrasador para gravitar en oscuras atmósferas interplanetarias a la velocidad de la luz. Una guitarra que sabe aprovechar los pedales y la firmeza de una sección rítmica en la que la batería no baja la guardia y el bajo nos golpea con contundencia. Temas que se soportan en la línea de bajo de Jason Rols para reventar las cuatro cuerdas de su bajo y hacer que sus vibraciones golpeen nuestras neuronas con una contundencia hipnótica. Encontramos algunos esquemas tradicionales del género que son explorados con habilidad para generar una creación propia y personal. Si algo tiene este debut es solidez.  Un trabajo que será del agrado tanto de los que gustan de los sonidos pesados y plomizos así como de los que preferimos los “viajes” psicotrópicos.

“First trip” nace de insondables senderos de psicodelia pesada con una intrigante introducción. como si hubieran calentado motores, la maquinaria se pone en funcionamiento transformándose con poderosos y humeantes riffs. En tema que se fundamente en riff que se va moldeando guiado por un firme bajo y que desciende en la oscuridad hasta reposar en prados en los que la psicodelia se apodera  de los acordes. Tras reposar en esos entornos del frenesí previo, el corte recupera la fuerza a base de combustible fuzz para desarrollarse en hirientes solos llenos de efectos. Si el corte se desarrolla en entornos de oscuridad, PRAY tienen la habilidad a través de la guitarra de Maud  para colorear en distintos tonos un tema monocolor. Momentos en los que el contraste de una repetitiva batería y un hipnótico bajo acompañan su hechizo antes de que la bestia despierte y transite por la senda del doom mientras la guitarra se mantiene en espacios lisérgicos.

Siguiendo la misma linea del tema anterior “Heretic eye” se desarrolla en espacios a caballo entre el doom y el heavy-psych. Con una propuesta más desértica, los rasgueos de la guitarra de en tonos psych se suceden. Lo cierto es que aunque los cuatros temas de este Ep mantiene características similares, y de que su duración pudiera parecer excesiva, no se hacen para nada aburridos.  

Partiendo de resonancias stoner-metal “Sulphur” sigue el camino trazado por sus predecesores. Stoner, fuzz y doom conviviendo en armonía. Dos caras de una moneda que permiten el desarrollo de momentos en los que el bajo y la batería toman el protagonismo haciendo que la guitarra pase a un segundo plano para ir evolucionando poco a poco y adueñarse del tema con sus riffs.  Oscuridad y fuzz en otro corte de trazo grueso en el que no faltan los momentos de oscura psicodelia.

Si bien “Bottom Of The Universe” parte de esquemas doom, en los que los riffs se repiten insistentemente a paso lento, esas resonancias poco a poco se van disipando hacia momentos de psicodelia con tonos espaciales. Desarrollos de guitarras que nos susurran con suavidad y ternura mientras el bajo no ceja en su empeño de golpearnos con contundencia. manteniendose en dos planos distintos, uno con la base rítmica en su empeño doom y la guitarra bañada en psicotrópicos por la senda heavy-psych. Penetrante e intenso se alarga hasta la saciedad repitiendo su estructura hasta desbocarse en una huida hacia  adelante a través de frenéticos momentos de stoner-doom bañado en ácido.  

PRAY  son: Maud Gibbons (guitarra)  Jason Rols (bajo) y Antoine Berthet-Bondet (batería).

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Reseña: OREYEON.- “Ode to oblivion”


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Tras dos años de sesiones experimentales en su pequeño estudio de grabación ubicado entre el mar y las montañas del noroeste de Italia, la banda cruza transversalmente las distintas influencias musicales de sus miembros y yendo más allá en las reglas del stoner más ortodoxo.

Un inquietante viaje en un colorido microcosmos de riff monolíticos, letras nihilistas en una espiral en la que el stoner-metal y resonancias heavy-psych están presentes. Con algún registro vocal heredero de los 90’s,  mezclado con la contundencia de una superlativa batería golpea nuestras neuronas con ritmos de vocación doom. No faltan los ácidos pasajes, así como  melodías pseudo-progresiva en un álbum bastante lineal, a pesar de encontrarnos temas que suben y bajan constantemente.

La apertura de efectos espaciales de “T.I.O.” y una hipnótica locución robótica pueden confundirnos en un primer momento. Las dudas desaparecen en cuanto los poderosos riffs doom hacen acto de presencia de una forma cansina. Ásperos riffs de corte metálica van arañando entre efectos consiguiendo un tema macizo que acaba diluyéndose poco a poco en la espiral heavy-psych de su parte final.

Enlazado con el tema anterior, “Trudging to vacuity”, se arrastra por arenas desérticas entre unas voces que se perciben con dificultad. Como si fueran distintos estratos las vibraciones psych se intercalan entre los monolíticos riffs Stoner-metal. Una densa nebulosa que en realidad parecen dos temas superpuestos sonando a la vez. Por un lado, las melodías vocales y por otro los poderosos ritmos que consiguen integrarse entre sí.

Alejándose de los dictados del metal más al uso, “Ode to oblivion”, con sus más de nueve minutos a través de las guitarras fuzz, guiadas por un pulsante bajo, nos llevan a una ondulación sobre estructuras mas calmadas con una cierta vocación progresiva, especialmente en sus melodías. Estamos ante una psicodelia humeante, salpicada de mil efectos que nos trasladan a bellos entornos en los que la calma se apodera de alguna manera, del tema. Una batería al ralentí va generando un clima apacible sobre insondables atmósferas con guitarras estratificadas en distintos planos. En la parte final, el corte retoma los riffs repetitivos elevando la intensidad y nublando cada acorde, convirtiéndolo en borroso y difuso. Se trata del tema más elaborado y destacable del disco.

Mucho más directo, “Big suprise” evocando el legado Sabbath, retoma los momentos de psicodelia pesada y difusa con numerosos riffs fuzz, entre esas distintivas voces espirituales que rozan lo progresivo.

“The ones”, nos devuelve a los espacios que transitaba “Ode to oblivion”. Hipnóticos riffs de vocación doom, se transforman en corte hard-rock stonerizado. Una densa tormenta de arena oscurece las voces en su intento por salir a la luz. Un brusco giro en la trama nos sumerge en una calma tensa, con algún efecto espacial y de una forma susurrante, las casi imperceptibles voces se pronuncian con ligereza, para dar paso a poderoso riffs Sabbathicos en los que un doom lento y plomizo nos amenaza inquietante. Una montaña rusa de intensidad que combina en sus cotas altas los momentos más gruesos, con la delicadeza y suavidad de los momentos de bajada. Bien podríamos definir el tema como un diente de sierra con constantes idas y venidas que no escatiman efectos fuzz humeantes y nebulosos en un versátil trabajo de guitarras.

Si hay algún tema que se encuadre en el Stoner más ortodoxo, ese seguramente es “Starship pusher”. Riffs desérticos sobre ahogadas voces melódicas que nuevamente parecen no terminar de encajar en la arriesgada apuesta. Por momento el tema se debate entre coger un camino con un sonido como el de Elder en su último disco, o zambullirse en el stoner más al uso, destacando algún brillante solo en el camino.

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