Reseña. SUPERSONIC BLUES.- ‘It’s heavy’

Cualquiera que escuche el álbum sin tener referencias de la banda, seguramente pensará que está escuchando una demo de esas bandas pioneras de comienzos de los 70’s que sentían devoción por el blues, la psicodelia ácida y las vibraciones mas pesadas. SUPERSONIC BLUES cuenta en sus filas con miembros de ORANGE SUNSHINE o MERCURY BOYS, lo cual ya nos indica el camino que pueden tomar sus vibraciones de puro proto-metal. Su sucio y primitivo sonido, así como una calidad de grabación manifiestamente mejorable, hace que cada canción rebose autenticidad. A pesar de que la música que tocan ya se inventó hace décadas, lo hacen de una forma auténtica, que no resulta impostada. Escarbando en el legado de pioneros como Cream, Leafhound, Taste, Sir Lord Baltimore y tantos otros, los estribillos pegadizos, sus guitarras ruidosas, y una turbia instrumentación, son el instrumento mediante el cual nos trasladan a un tiempo en el que los amplificadores echaban humo gracias a unos tipos que amaban el rock. Con esa misma ilusión, las siete canciones del álbum son una patada en el trasero que hará despertar a los amantes de los sonidos más crudos y salvajes. Estamos ante un álbum impactante que con una mejor calidad de grabación podría ser memorable.

Grabado por Laurens ten Bergeen The Womb Studio y masterizado en Motorwolf por Guy Tavares. Obra de Ruud Aarbodem y Maarten Donders.

‘IT’S HEAVY’ está disponible vía Who Can You Trust? Records!

Con un sucio sonido de blues añejo ‘High As A Kite’ revolotea en una atmósfera vintage con golpes de rock pesado. Piensa en CREAM, LEAFHOUND o cualquier otro de los pioneros y encontrar el sonido del interior de sus surcos. Denso y crudo, el corte mantiene un groovy pegadizo del que es fácil enamorarse a las primeras de cambio. Estribillos pegadizos conectan de inmediato con ese carácter vacilón de auténtico rock sin aditivos. Los solos de guitarra contrastan con un sonido deficiente que le aporta un valor de autenticidad.

Los ritmos retro de ‘They See Me Comin’ vuelven a ofrecer mas de lo mismo. Un viaje al corazón más underground de comienzos de los 70’s con un sonido arcaico, primitivo, pero lleno de autenticidad.  Blues ácido con solos corrosivos y un ritmo pesado nos llevan en volandas por territorios tantas veces transitados por cientos de bandas, pero aquí encontramos un punto de autenticidad que no todas logran conseguir.

‘It’s Heavy’ suena a proto-metal áspero pero resultón. Un innegable aroma a 70’s revolotea por unos surcos pesados, pero con mucho atractivo. Pinceladas Sabbath se incrustan en su difuso sonido. sumergiéndose en los sonidos más pesados de los pioneros de lo que después sería el heavy-rock, el corte mantiene la frescura. Dejando al lado el blues, crean un tema poderoso con su punto de acidez para mostrarse más auténtico si cabe. Todo un cañonazo abrasivo de rock lleno de autenticidad.

Homenajeando a una banda mítica e infravalorada, encontramos ‘Phantom Child’, una canción original de Lincoln Street Exit, aquella banda de hispanos y latinos americanos que puso patas arriba los cimientos del rock más ácido a comienzos de los 70’s y que recibe una honesta versión de manos de los holandeses. Bastante fiel al original, el tema rezuma solos ácidos sobre su contundente base rítmica. Una canción que encaja a la perfección en el sonido de SUPERSONIC BLUES, una banda que nació en la época equivocada pero que no reniega de los precursores de un género que siguen décadas después dándonos grandes satisfacciones.

Sin abandonar ese sonido crudo y sucio ‘No Good For Conversation’ juega con ganchos en formas de riffs ácidos de gran pesadez. Turbio y frondoso, el tema golpea con un rock oscuro y plomizo durante dos minutos son mas aliciente.

‘Crawlin’ Back’ cruje con riffs diabólicos por una senda retro entre crudas vibraciones con un groovy pegadizo. Un sonido que bebe de la escena de Detroit y que tiene un tono macarra y vacilón con buen derroche de fuzz. Ondulante en su desarrollo, el corte siempre cabalga con la vista al frente con pinceladas blues.

El álbum cierra con ‘Got No Time For Trouble’, otra canción rugosa de blues intoxicante en pura línea Cream. Ritmos contagiosos y armonías hard-rock de nítido carácter 70’s. Avanzando firmemente en su primera mitad con esos envolventes riffs retro, en la segunda mitad dejan aflorar toda la artillería de solos ácidos y corrosivos con una turbia base rítmica.

Supersonic Blues

Who Can You Trust? Records

Reseña: STEW.- ‘Taste’

Definitivamente, tocando un género como el rock-retro, es muy difícil mostrarse originales, pero STEW son capaces de componer canciones de rock de los 70’s llenas de autenticidad, aun haciendo uso de sus influencias. Si con su álbum debut STEW dejaron boquiabiertos a una parte importante de los amantes del rock de siempre. Ahora, con su nuevo LP ‘TASTE’, dejan claro que han encontrado su propio sonido. Evidentemente las referencias de bandas como WHITESNAKE o FREE, son obvias en muchas de sus canciones. Unas vibraciones de hard-rock o de blues desgarrador, que se soportan en un groovy pegadizo, que rápidamente consigue engancharte. Estos restauradores de los sonidos vintage, cuentan con la voz de Markus para transmitir emociones como pocos. Si bien no es un cantante virtuoso, consigue imprimir a cada canción todo el sentimiento con su registro desgarrador, pero también en los momentos en los que se pone mas tierno. Una voz que transmita es algo fundamental en una banda, pero si a eso unes tres jóvenes, pero talentosos músicos, se produce la cuadratura del círculo. Solventes, tanto en momentos más salvajes, como en esas pausas en las que una atmósfera placentera lo inunda todo, STEW sigue con paso firme afianzándose como una banda a tener muy en cuenta. Porque el trío de Orebro tiene algo, tiene magia, y su amor por el hard y el blues rock, es el motor que les mueve. Una banda que en sus directos conquista al publico con su rock directo y desgarrado, como puede comprobar por segunda vez el pasado verano en tierras alemanas, donde dejaron un fantástico sabor de boca a los asistentes al festival Hoflärm Bakyard Session tocando alguna de las canciones contenidas en este álbum.

Por la senda del blues pesado, «Keep On Praying» suena poderoso con sus riffs stonerizado de puro heavy-blues desgarrador. Su turbio sonido nos lleva a una espiral ácida entre buenos estribillos y coros. EL lado negroide de STEW aflora entre vibraciones plomizas consiguiendo un corte sólido e impactante para ir abriendo boca a lo que nos espera.

‘Still got the time’ gravita entre el blues y el heavy-rock.Los ecos de los comienzos de bandas como WHITESNAKE y y un groovy más propio de FREE van moldeando un corte que suena primitivo y auténtico. Sin salirse de su habitual atmosfera 70’s, el tema camina con paso firme sorteando los meandros con buenos solos afilados. El resultado es un corte evocador y lleno de sentimiento.

Vistiéndose de tonos sureños, ‘You don’t need me’ cambia el registro para presentarnos al trio aparentemente más calmado y con cierto carácter bucólico. Guitarras que emulan por momentos a Duane Allman, y un registro vocal completamente penetrante nos ponen en situación. Haciendo balancearse la melodía desde pasajes suaves hasta momentos de una intensidad desgarradora.Sin duda un corte lleno de luz.

‘Earthless woman’ nos trae pegadizos estribillos y una inclinación por los sonidos heavy-rock con algunas incrustaciones sureñas y pasajes en los que se toman una relativa pausa antes de retomar sus embestidas de hard rock desgarrado y potente. A pesar de la fuerza, el tema mantiene un esmerado trato a la melodía para que el resultado sea completamente apetecible para el oyente. En su versatilidad, podemos encontrar alguna reminiscencia de bandas como CREAM.

En una atmósfera descaradamente retro, ‘All that i need’ juega con el ritmo entre riffs heavy-rock. Un tema divertido y pegadizo que insufla vitalidad. Rabia y tonos de blues decoran en envoltorio de rock clásico con mucha fuerza. La dualidad de voces en esta ocasión consigue dar brillo a los pasajes mas intensos. Mientras, el corte desciende a impostados momentos de pausa, ya que el corte está rebosante de energía. Como viene siendo habitual, el trio juega con los tiempos logrando que el resultado sea atractivo por la versatilidad que ofrecen al oyente. EL tema contiene buenos solos de guitarra asesina en línea a lo que nos tienen acostumbrados

‘Heavy wings’ es puro hard rock setentero de altos vuelos. Siempre con esa carencia más propia de Whitesnake, el tema toma elementos blues que le dotan de una cierta acidez a su vez. Las melodías y sus embestidas de rabia complementan una base rítmica que por momentos coquetea con el Stoner sin perder su esencia de puro rock 70’s. Rock rudo, pero con cuidadas voces y coros para que el resultado sea satisfactorio.

En un tono más festivo, los sonidos retro de ‘Stranger in the city’ beben del blues y del hard rock, pero no reniegan de la psicodelia para colorear sus momentos de pausa. Con un fantástico groovy el tema rezuma buenas vibraciones. Un olor a rock vintage de calidad cubre un tema dinámico y con un ritmo contagioso. Una pausa de tambores deja paso a el virtuosismo de unos solos de guitarra que coquetean con el heavy-rock sin perder su esencia. Dejando también espacio a pasajes de calma en los que crean una cálida atmósfera, para reemprender la subida de intensidad final.

Volviendo a su verdadero ser, el blues regresa en ‘New moon’. Otro corte marca de la casa, que se sumerge en el legado de FREE manteniendo ese groovy imperecedero. Que duda cabe que los giros y cambios que imprimen a sus temas hacen que estos, rompan las cadenas del rock retro al uso. Esto nos lleva a canciones en las que los giros y cambalaches son su argumento principal. De esta manera STEW mantiene la creatividad y se gana su propia reputación

Demostrando que son buenos tanto en los momentos de intensidad como en los más intimistas, ‘When lights go out’ refleja el lado más sentimental de la banda. Con una base de blues y soul, las estrofas vocales se cargan de sentimientos, que van aflorando con fuerza según avanza la canción. Elevando la intensidad en los momentos mas desgarradores, el tema se adorna con una neblina psicodélica, con una guitarra que, en esta ocasión, decide seducirnos con bellos pasajes. Una fascinante canción que pone el broche de oro a un álbum que confirma que STEW tienen un sonido personal a pesar de una banda retro-rock, algo que muchos agradecerán.

STEW

Uprising Records

Reseña: JAIL JOB EVE.- ‘Wildfire’

Energía y pasión por rock clásico, hacen que JAIL JOB EVE nos ofrezca fantásticas canciones en las que los sonidos retro se enriquecen con distintas influencias estilísticas que van desde el blues, el soul, la psicodelia, hasta el rock progresivo. Con una descomunal fuerza de la naturaleza como son las cuerdas vocales su cantante Victoria, un cálido órgano vintage, y una guitarra asesina, construyen unas fascinantes fresca canciones. El quinteto de Osnabruek es uno de los estandartes del rock retro alemán, y la calidad de su nuevo álbum ‘WILDFIRE’ así lo corrobora. Tras haber seguido el trabajo de la banda en los últimos tiempos, me pregunto: ¿Por qué esta banda no tiene la repercusión que merece?, calidad no les falta. JAIL JOB EVE se sabe desenvolver a la perfección en las transitadas aguas del rock clásico, pero sabe hacerlo con la elegancia de los ganadores. Esa voz celestial a veces, que se convierte casi en demoníaca en los momentos más desgarradores, y la sólida y versátil base instrumental, son suficiente aval para pensar en tocar el Olympo del rock vintage. Si bandas como Blues Pills , con unos argumentos similares, conquistaron a la audiencia con su propuesta de heavy-rock stonerizado, ¿Qué necesitan JAIL JOB EVE para convencer?. Desde aquí, trataré de poner mi grano de arena para su legado musical llegue a una audiencia mayor, porque una banda que se maneja con solvencia con unos teclados más propios de Deep Purple, una voz quebrada y portentosa a semejanza de Janis Joplin, una base rítmica heredera de Led Zeppelin, y una guitarra ácida, más propia de cualquier discípulo de Hendrix, bien merece un reconocimiento. Sus canciones en vena Siena Root o con los ritmos y ganchos de Rival Sons, son todo un regalo para cualquier amante del rock clásico, ese rock de carretera y de garito humeante como los que tantas noches hemos pasado, es el entorno natural de una banda que sabe muy bien lo que se hace. ‘WILDFIRE’ es un álbum que te costaría ubicarlo temporalmente, ya que su rock de hoy es el mismo rock de ayer, y con bandas como JAIL JOB EVE, seguirá siendo el ROCK de siempre.

‘WILDFIRE’ está disponible vía MIG Music.

‘Down the rabbitt hole’ abre el álbum con un sonido vintage stonerizado, toda una constante en este nuevo trabajo. Envolviéndonos en una neblina psicodélica esa seductora voz a caballo entre el blues y lo lírico va describiendo un entorno sonoro completamente ensoñador. La canción contiene distintas influencias que van desde el rock progresivo y la psicodelia, hasta el rock clásico más ortodoxo. Los teclados y la guitarra realizan un logrado ejercicio instrumental para dotar al tema atrayentes matices sonoros.

Cambiando completamente la propuesta sonora, ‘Mid-flight’ gravita en una atmósfera retro en la que los ecos del blues y el soul rock nos dejan meridianamente clara cual es la esencia de la banda. Con un derroche de registros y de capacidad vocal, el tema cuenta con buenos ganchos de hard rock 70’s. Busca un híbrido entre Janis Joplin y Ellin Larson (Blues Pills) y encontrarás el espacio en el que se mueve su cantante, gran protagonista de la mayor parte de las canciones. Aquí el órgano os envuelve en una cortina de sonidos vintage entre ritmos oscilantes y pegadizos. Un corte con gran fuerza, patente en desgarradores momentos.

Por la senda del hard rock retro con muchos aditamentos soul ‘Hit me with a lightning’ ve a los alemanes llenos de fuerza, tanto en los desgarradores pasajes vocales como en una armonía sólida y contundente. La maquinaria alemana funciona a la perfección en estos momentos de blues-rock de tintes retro. Sus embestidas de fuerza no desmerecen de las de ninguna banda pesada a pesar de estar en un entorno de rock ortodoxo y clásico.

‘Wildfire’, el tema que da nombre al álbum, con sus mas de siete minutos, contrasta con otras canciones más directas e impactantes. Aquí, los ensoñadores paisajes sonoros impregnan de suave psicodelia. Rebosante de sensualidad, el tema tiene una cadencia que me evoca (salvando las distancias) al clásico de Blind Faith, ‘Can’t find my way home’. Solo a modo de referencia, aquí, la banda se recuesta en calmados pasajes con un aura lisérgica, sin perder su esencia vintage. En este escenario, no faltan los elementos progresivos aportados por ese cálido y balsámico órgano. Evolucionando en su intensidad, los ritmos, y una rica composición completan el tema más experimental de todo el álbum; un tema en el que no faltan momentos de oscuridad y de riffs pesados. Este es uno de los grandes avales de un álbum fascinante para los amantes de los sonidos ‘vintage’.

Con ritmos de tonos Funky y con una voz que se inclina por el soul, ‘Lost’ recorre un escenario netamente 70’s. Coros y estribillos pegadizos y ese característico sonido retro, hacen el resto en un corte colorista y lleno de frescura, que invita a la fiesta.

Con el órgano dirigiendo el camino a seguir, ‘Flying V’ es un ejercicio de blues lleno de sentimiento. Escogiendo el lado más colorista, adornan su armonía con incrustaciones preciosas del penetrante sonido del órgano. Como si fuerza a trompicones, el tema parece atascarse por momentos, para salir airoso y esplendoroso.  

Cambiando el tercio, ‘Keet it quiet’ es una balada sacada de manga para sorprendernos con su fuerza y lirismo. Con una instrumentación gruesa por momentos, el tema susurra suavemente al oyente con una seductora voz a la que se acosa con avalanchas de riffs pesados. Así rompen la calma, pero dotar a la canción de una épica monumental.

Los coloristas ritmos retro regresar con más fuerza que nunca en ‘No means no’. Rock de los 70’s con dosis de blues y de soul para salir de la monotonía. Sus cuidadas melodías vocales se complementan con una impactante base rítmica, y continuos rasgueos de guitarra. Aquí el órgano juega su papel en un segundo plano. Como en cada canción, los alemanes siguen insertando matices, que en esta ocasión llegan de la mano de unos solo ácidos que ponene la pausa en su arrollador desarrollo.

Los ecos del hard-progresivo aparecen con sutileza en ‘Neither man nor machine’. Otro tema poderos de rock con momentos desgarradores en los que el blues se une a una elegante fiesta vintage. Si la banda se maneja bien con cualquier registro, en temas como éste en los que el blues es el protagonista, alcanzan cotas muy elevadas de efectividad.

‘Riot’ se mueve entre pasajes Purplelianos, chamánica psicodelia y blues humeante. Con un tempo lento, el tema serpentea por un cauce lisérgico de blues pantanoso. Un magnético y sosegado corte con unas entrañas robustas. Un viaje en busca del legado de Janis Joplin, con elementos contemporáneos. ¡¡¡Desgarrador!!!

Jail Job Eve

MIG music

Reseña: WOODEN FIELDS.- ‘Wooden Fields’

Tres constelaciones de la escena retro rock sueca se unen en una nueva conjunción astral con el nombre de WOODEN FIELDS. El nuevo supergrupo formado por el vocalista y guitarra Sartez Faraj (Three Seasons , Mouth Of Clay) el bajista de Siena Root Samir Erickson y Fredrik Jansson Punkka (Witchcraft, Angel Witch) en la batería, publica su álbum debut vía Argonauta Records. Toda una bacanal de riffs difusos y sonidos penetrantes de guitarra, grandes ritmos con un groovy contagioso unido a voces conmovedoras y características, permiten que WOODEN FIELDS te lleve en un viaje entre las esferas vintage de los 70 y los himnos del rock moderno, pesados, bluseros, ​​pero pegadizos. Estamos ante tres veteranos de la escena hard-rock sueca por lo que este fascinante nuevo proyecto, a buen seguro se convertirá en uno de los referentes de los amantes de retro rock contemporáneo. Este debut es un álbum que te aplasta, haciendo que sus melodías hagan que el corazón de los fans del rock vintage lata más rápido. Está claro que el trio no descubre nada nuevo, pero ¡¡joder!! son muy buenos, y saben cómo componer e interpretar muy buenas canciones. Estamos ante un álbum de puro hard rock 70’s, con canciones que se estructuran con un fascinante groovy y en las que siempre afloran momentos psicodélicos y de blues. Sus ondulantes temas miran al pasado, pero se muestran contemporáneos en sus formas, a pesar de tener una estructura similar. Con un cálido sonido analógico la sensualidad de las melodías vocales, la acidez de la guitarra y el calor del bajo, facilitan que cada canción sea una gratificante experiencia para el oyente. Solo me surge una pregunta, ¿Tendrá continuidad este proyecto? ¿Los veremos pronto sobre un escenario? Me temo que solo el tiempo nos dará la respuesta, pero por el momento, saca tus pantalones de campana, sube el volumen, y disfruta de uno de los mejores trabajos de rock clásico de los últimos tiempos.

WOODEN FIELDS son:
Sartez Faraj – Guitarra, Voz
Samir Eriksson – Bajo, Voz
Fredrik Jansson Punkka – Batería

‘Read the sings’ te atrapa desde sus primeros riffs. Frenético, vintage y con unas seductoras melodías vocales, la canción camina por la senda del rock clásico. Tambores diabólicos, un bajo magnético y unos solos afilados construyen el tema proporcionando al oyente un estado de euforia. Rock a la vieja usanza con un sonido analógico que gravita en una esfera retro en la que el trio se siente con total comodidad. Wah wah, platillos chispeantes y unas cuidadas melodías hacen el resto.  Impactante y directo, el corte no hace prisioneros.  

El wah wah cadencioso de ‘Shiver and shake’ nos introduce en un nuevo viaje en el tiempo. El blues aflorando entre esa guitarra impactante y un groovy portentoso, conquistan al oyente con medios tiempos y un sonido ondulante. Esa atmósfera añeja se complementa con coros que funcionan en su serpenteante deambular. El tema nos ofrece algún guiño psicodélico y un aroma a medio oeste atrapándonos en su cadente y contagioso ritmo. Cualquiera diría que estamos ante una canción compuesta a comienzos de los 70’s, pero no, esto es Suecia en pleno Siglo XXI.

‘Show we care’ es una canción bulliciosa y divertida con estribillos que se repiten en su introducción para cambiar el escenario a prados más psicodélicos en los que el trio se muestra seductor. Aquí, mientras las aterciopeladas melodías nos susurran, la base rítmica se eleva mostrando un sonido grueso. En ese entorno los solos afilados se presentan mostrando toda su acidez. La canción frena su impulso para tomar fuerzas en nuevas arrancadas conjugando pausados pasajes lisérgicos por el retro-rock más reconocible.

Los fuertes tambores de ‘I’m home’ nos presagian una nueva embestida de rock vintage. En esta ocasión amortiguando su sonido, el blues se asoma a un tema que se desarrolla contenido. Los estribillos contagiosos dan paso a pasajes llenos de sentimiento en los que los elementos psicodélicos vuelven a aparecer. Con un registro vocal más desgarrado y la guitarra más afilada, el tema camina entre espacios psicotrópicos custodiados por el magnetismo de la línea de bajo de Samir.

‘Don’t be a fool’, el tema más largo del álbum con sus casi siete minutos muestra a la banda en su faceta más sensual. Aterciopeladas melodías de rock clásico nos seducen con toda su belleza. Suave y algodonado, el tema es un bálsamo gratificante. Elegante y refinado, sus melodías muestran la maestría y buen hacer de estos brillantes músicos en un tema que bebe del blues. La calidez vocal hace que la canción sea un estimulante analgésico para los sentidos, sin que por ello WOODEN FIELDS renuncien a las habituales subidas de intensidad. Esos momentos álgidos son presididos por los solos lisérgicos y una estructura que convierte la canción casi en una jam. El tema es todo un regalo para los oídos más exigentes.    

Los riffs retro rock aparecen nuevamente mostrando todo el carácter de la banda en ‘Wind of hope’. Un corte cantado con voz aguardentosa con poderosos riffs, y un atrayente groovy de rock vintage. Pinceladas de blues, y un tempo lento, construyen con paciencia el tema. Aquí la línea de bajo adquiere un mayor protagonismo mientras sus melodías nos atrapan en una nueva espiral de rock setentero en la que no faltan las atmósferas psicodélicas. Repitiendo la estructura de la mayoría de las canciones, el tema pasa por momentos de calma para elevarse con solos asesinos, así como voces y estribillos con mucho gancho.

Nuevamente las suaves melodías afloran en ‘Endless time’. A modo de balada, la canción refleja un espíritu optimista en el que el rock clásico encuentra su sitio para desarrollarse entre floridas atmósferas. Con constantes meandros en su desarrollo, la guitarra ofrece brillantes desarrollos en los que sus cuerdas se retuercen en solos penetrantes. Un plácido epílogo para un álbum brillante.

  

Wooden Fields

Argonauta Records

Reseña: THE MOOD RINGS.- ‘The arrival’

‘THE ARRIVAL’ es el debut del joven cuarteto vasco THE MOOD RINGS. Un álbum que recupera la esencia del rock clásico, el blues y el soul bajo tonos vintage.Un fascinante trabajo de presentación de una banda que construye canciones a la vieja usanza y a semejanza de bandas como Blues Pills o Heavy Feather. Combinando baladas llenas de sensualidad con cortes más ardientes, el joven cuarteto muestra su amor por el rock de origen 70’s con gran destreza y gancho para el oyente. Con las suficientes dosis de psicodelia, THE MOOD RINGS evocan momentos más propios de Delaney & Bonnie o incluso Janis Joplin enriquecidos con algunos riffs Stoner que dotan sus temas de un aire contemporáneo. No estamos ante una banda que hace canciones apolilladas, sino que por el contrario construye temas frescos que funcionan a la perfección. Toda una fiesta colorista de sonidos retro que atrapará fácilmente a los amantes de ese rock clásico atemporal. Un rock que cuarenta años después sigue estando de actualidad y que, con trabajos como éste, tiene el futuro garantizado. Por momentos viscerales y festivas, por momentos seductoras, las seis canciones que componen el álbum gravitan en una orbita que va desde el rock sureño, con solos de guitarra que se inclinan por la acidez, hasta el soul más elegante y seductor con la incorporación del saxo. Sin duda un trabajo sin artificios que fácilmente te va a enganchar. Desde el sugerente arte de la portada hasta el último de sus surcos, ‘THE ARRIVAL’ es uno de esos álbumes que te invita a viajar al pasado para seguir disfrutando del rock de siempre, ese rock mantiene su magia décadas después. Muchas son las propuestas retro con las que nos encontramos, pero no siempre todas tiene la autenticidad que nos gustaría, este álbum no es de esos. Sustentados en la portentosa voz de su cantante Olatz Ugarte, las canciones cuentan con todos los elementos para ser atractivas para el oyente, ya que no encasillan en un solo género, sino que nos ofrecen un crisol de sonidos vintage que nos invita a ponernos la camisa de flores, los pantalones de campana y nuestra mejor sonrisa. ¿Se puede pedir mas?

‘THE ARRIVAL’ fue grabado durante 4 dias en AME Estudioa (Mutriku), en septiembre de 2020 siendo producido por Axular Arizmendi

THE MOOD RINGS son: Olatz Ugarte (Voces), Xabier Badiola (guitarra eléctrica, slide, coros), Andoni Lopez (bajo y coros), Markel Corral (batería y percusión)
Julen Oruesagasti (Sax en ‘The Arrival‘).

Por la senda del blues rock vintage ‘Sell Me Your Truth’ nos viste de color entre ritmos de blues stonerizados en línea Blues Pills. Una banda con la que los vascos tienen muchas similitudes. El registro de cantante Olatz Ugarte, sensual, salvaje, desgarrado, y los vibrantes ritmos hacen necesaria la comparación. Aportando también dosis lisérgicas el tema danza entre solos más propios del rock sureño en una combinación vibrante que fácilmente nos atrapa. El carácter festivo del tema hace que rápidamente nos sintamos atraídos por el cuarteto.  

Con ritmos más frenéticos ‘Sweet Tea’ incide en el legado del blues negroide. Con un carácter ritual, la magia aflora en un ritual animista mas propio de una ceremonia de vudú. Solos ácidos complementan un corte que parece navegar entre pantanos humeantes con la noche como protagonista. Imposible mantener las articulaciones en estado de reposo.

Ahondando en el blues con raíces, ‘Crescent Moon Blues’ vuelve a tomar el elemento de la noche para envolvernos en una atmósfera psicodélica llena de misterio. Así nos introducen en una sensual balada al estilo que Clapton tocaba junto a Delaney & Bonnie. Pinceladas soul en la seductora voz y un aire bucólico van construyendo una canción llena de belleza ante la que es difícil no caer rendido a su encanto.  Una suave melodía que nos susurra en un cálido abrazo que se envuelve en una colorista atmósfera humeante. Posiblemente el tema más destacado de un álbum fascinante. Delicados solos de guitarra pone el broche de oro a una canción sugerente y llena de magia. Sin duda sus nueve minutos se nos hacen escasos ante lo hechizante de sus notas.

Embutidos en los ropajes retro Remember The Taker’ nos contagia de ritmo. Un tema con tonos funk que enseguida engancha con el oyente. Blues, soul, funk y rock más propios de los 70’s pero que en manos del cuarteto resulta de lo mas actual. Rock de siempre, sin aditivos y con ligeras dosis de vibraciones Stoner complementan otro tema en el que la psicodelia habita en un segundo plano. Más efervescente que los temas anteriores, la canción vuelve a atraparnos.

Dese la sensualidad de suaves acordes,’The Arrival’ se desarrolla entre aterciopeladas melodías que dejan paso a pincelas lisérgicas de una guitarra pomposa y elegante. Con los momentos más sosegados del álbum, el tema se eleva desplegando toda su rabia en arrebatos de furia. Una oscilante canción que a pesar de su tono suave contiene momentos de intensidad que nos despiertan de ese placentero sosiego.

‘The Sun’ pone el cierre al álbum con dulces y suaves acordes en su primera mitad antes de eclosionar en una explosión de fuerza y sentimiento. Con una estructura similar el tema precedente, la balada oscila entre la ternura y la rabia en un equilibrado juego. Con la sensualidad del saxo el tema se muestra seductor y sensual transmitiendo dulzura y sosiego. Algunos guiños jazz contrastan con unos riffs que se vuelven más pesados incrustando vibraciones Stoner a otra maravillosa canción llena de gancho.   

The Mood Rings