Reseña: MYTHIC SUNSHIP.- ‘Light/Flux’

Buscando nuevas ideas, ‘LIGHT/FLUX’, el nuevo álbum de los daneses MYTHIC SUNSHIP, mantiene su particular exploración de la psicodélica con canciones que fusionan ésta con el free jazz. Su adoración por los riffs pesados sigue presente, pero con un enfoque más melódico sin perder su carácter de improvisar permitiendo que las canciones fluyan libremente. Con elementos del rock progresivo, su enfoque de tierra arrasada mantiene el nivel de su personal y autoproclamado ‘Anaconda rock’. Aunque aquí la banda parece abrir un nuevo capítulo sin perder el carácter visceral de sus estimulante y electrizantes composiciones. Suaves por momentos, armónicos, pero siempre destilando ideas nuevas que enriquecen una vez más sus canciones. Una banda visceral e indomable que no queda anclada en convencionalismos para ofrecer un soplo de aire fresco a sus composiciones. MYTHIC SUNSHIP son una joven banda, pero sobradamente experimentada, no en vano que ya atesora varios álbumes sorprendentes, particulares, pero de gran calidad. Seguramente MYTHIC SUNSHIP no sea una banda fácil de escuchar para oídos no acostumbrados, pero es una banda que una vez que has entrado en ella, nunca más querrás salir de su torrente anárquico de vibraciones free-jazz más propias de John Coltrane. Los daneses continúan su viaje sin mirar atrás, buscando nuevos alicientes en un camino plagado de buenas canciones. Space-rock, psicodelia y la suficiente pesadez como para derretir tu cara y hacer que tu cabeza vuele. Maravillosos momentos de melancolía y desolación, encaramados perfectamente en medio de los tradicionales picos de fuego por los que la banda es tan conocida. MYTHIC SUNSHIP siguen manteniendo su frescura y espontaneidad, si bien en esta ocasión, parece que se toman las cosas con algo más de calma, dentro de su habitual histrionismo.


‘LIGHT/FLUX’ está disponible vía Tee Pee Records. Grabado en los legendarios estudios RMV de Estocolmo en el transcurso de cuatro días fríos de diciembre.

Krach am Bach Festival

Los daneses parecen querer invitarnos a explorar su nuevo álbum con pausa. Así ‘Aurora’ con sus elementos jazz, nos susurra entre bellos pasajes psicodélicos. Avanzando a un espacio cósmico, la guitarra muestra todas sus armas con hermosas armonías aderezadas con un ritmo cadente pero firme y el ensoñador sonido del saxo. Esta suave canción solo es el preludio de un álbum que mantiene la exploración de la psicodelia hasta los lugares mas recónditos. Un gratificante bálsamo sonoro con el que los daneses atrapan al oyente en un placentero sueño lisérgico.

‘Blood moon’ se arma lentamente con un cadente ritmo de batería y un hipnótico bajo que preceden al ensoñador sonido del saxo. Una oscuridad latente se dota de una cierta épica. La fusión de jazz y psicodelia acaba por rendirse a penetrantes pasajes de guitarra que nos sumen en un placentero trance.

Sin pausa, ‘Equinox’ fluye entre hipnóticos ritmos de vocación kraut. En una turbia atmósfera los elementos psicotrópicos se amontonan para crear un corte lleno de ritmo que parece abrirse a la luz sin perder su instinto lisérgico. Los elementos espaciales impulsan la canción a un espacio cósmico en el que los daneses se sienten cómodos. Toda una odisea de mas de siete minutos que recoge distintas influencias para enriquecer el sonido de una banda que no se pone fronteras a su creatividad. El tema se precipita por un torrente de jazz cósmico impregnado de una fascinante psicodelia.

‘Decomposition’ parece tener una estructura mas anárquica, algo que MYTHIC SUNSHIP suele permitirse en sus composiciones. Suaves pasajes arropados por un espíritu jazz crean un versátil tapiz sonoro lleno de tonalidades. Siempre aterciopelados, pero también histriónicos, la banda vuelve a la estructura de jam para dejar aflorar su creatividad. Estratificando su sonido en numerosas capas consiguen absorber la capacidad del oyente a una espiral diabólica de sonidos lisérgicos que no cejan en su empeño de flirtear con el jazz mas vanguardista. Como su nombre indica, el tema se va descomponiendo hasta esparcir todos sus elementos al unísono creando una atmósfera completamente aturdidora.

Sin salirse del guion, pero ofreciendo diferentes alicientes, ‘Tempest’ suena más pesado y rockero. Aquí la psicodelia se nutre de elementos que suenan a 70’s. Riffs crudos y persistentes se fusionan con elementos psico-progresivos con el free-jazz revoloteando en el ambiente. La lucha de guitarra y saxo nos ofrece grandes momentos dentro de una canción que habita en una densa atmósfera.

Para poner el borre final al álbum, MYTHIC SUNSHIP opta por la calma en ‘First frost’. Pausados pasajes instrumentales exploran un espacio en el que la psicodelia toma todo el protagonismo. Sobre un ritmo incesante, la banda va coloreando con solos de guitarra que se duplican los surcos de la canción. Posiblemente la canción más psicodélica de todo el álbum, mostrando toda la calidad que atesoran estos jóvenes daneses.

Mythic Sunship

Tee Pee Records

Reseña: MOURA.- ‘Axexan, espreitan’

Los gallegos MOURA lo han vuelto a hacer. Si con su primer álbum nos sorprendieron, ahora con su segundo trabajo ‘AXEXAN ESPREITAN’, vuelven a dejarnos estupefactos. ‘AXEXAN ESPREITAN’ es un mapa del patrimonio inmaterial del pueblo gallego elaborado a base de recuerdos personales, costumbres populares, ritos como elemento social y la presencia de espíritus de los que ya no están. La banda nos observa y nos vigila en un sentido protector; y forman parte de nuestro ser, desdibujando la delgada línea entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Una banda tan particular como MOURA, no renuncia a nada. Si la tradicional del folk celta está muy presente en esta nueva entrega, ésta se enriquece con brillantes desarrollos progresivos como ya hicieron sus paisano NHU décadas atrás. Pero los gallegos no se quedan ahí, ya que se atreven sin ningún rubor, y por el contrario con sumo acierto, a sumergirse en ritmos kraut, para llevarnos a un viaje cósmico del que no sé muy bien si quisiera regresar. Pinceladas jazz, psicodelia ensoñadora envuelta en atmósferas rebosantes de misticismo, y rock pesado. Porque estos chicos se las ingenian para que cada nueva excursión hacia un estilo resulte sumamente placentera para el oyente. Cualquier convencionalismo está alejado del contenido de ‘AXEXAN ESPREITAN’. Esto hace que, a pesar de alejarse de la ortodoxia de los sonidos más underground, su propuesta resulte sumamente gratificante. Hay quién pudiera pensar que MOURA tratan de abarcar un espectro sonoro demasiado amplio, pero una vez escuchado el álbum, estos pensamientos se diluirán, ya que las canciones, con sus oscilaciones estilísticas están compuestas con destreza, para que todo se muestre ante el oyente de una forma natural, sin que nada resulte impostado. Este es uno de los grandes avales de esta fantástica banda de druidas, unos hechiceros que saben cocinar a la perfección su extasiante ‘poción mágica’.

‘AXEXANM ESPREITAN’ fue grabado durante el verano 2021 en una casa de la parroquia de Moruxo (Bergondo) en las afueras de A Coruña por J. Gutiérrez (quien también trabajó en la producción junto a la propia banda); para posteriormente ser mezclado por el propio productor en Cangas (Pontevedra) en otoño del mismo año y masterizado por Álvaro Gallego en Agmastering; yestá disponible vía Spinda Records.


MOURA son: Diego Veiga (voces, guitarra, órgano), Hugo Santerio (guitarras, voces), Fernando Vilaboy (teclados, theremin, sintetizadores, voces), Luis Casanova (batería y percusión), Pedro Alberte (bajo) y Belém Tajes (voces y percusión).


‘Alborada do alén’ nace entre efectos y sintetizadores de vocación espacial. Con un génesis lleno de épica con el que los gallegos nos introducen en la siguiente canción.

Con la tradición celta muy presente y como continuación del tema de apertura, ‘Romance de Andrés d’Orois’ se nutre de voces folk entre su envolvente ambientación psico-progresiva. Elementos tradicionales unidos a delicados acordes psicodélicos van tejiendo este maravilloso tema. Violines, un cálido bajo, un ritmo tenue y una guitarra sencilla arropan los versos que beben de la tradición celta. La combinación resulta completamente fascinante, proporcionando un hechizo sonoro de grandes dimensiones. Susurrante por momentos, pero rico en matices, el corte deambula entre la niebla de la cornisa cantábrica con la mirada puesta en los ancestros. Una gratificante forma de introducirnos en este fantástico trabajo. Una de las canciones de un álbum repleto de alicientes para aquellos que abren su mente a sonidos no demasiado habituales en la escena pesada. Coros celestiales y el legado de la magia de los pueblos del norte son el argumento de estos druidas del siglo XXI.

Enlazado con el tema anterior, ‘Pelerinaxes’ la combinación de guitarra con sonidos de viento de vocación jazz, crea un espacio sonoro por momentos inquietante.  Aquí los elementos progresivos se fusionan con pinceladas folk, (presentes en casi todas las canciones). Posiblemente en los tiempos que vivimos no abunden propuestas como la de MOURA, pero su existencia es todo un regalo para cualquier buen melómano. Loa co0mplejidad de su melodía parece querer abarcar un amplio espectro de vibraciones estilísticas. Aquí, la intensidad viene marcada por una guitarra que se contonea en solos profundos, mientras la base rítmica no cesa en su empeño por ofrecer una composición compleja, pero realmente brillante.

Cambiando el sonido de los temas precedentes, ‘Baile do dentón’ nos invita a un viaje cósmico a través de ritmos kraut envueltos en efectos persistentes. Manteniendo ese espíritu psico-progresivo y el misticismo de sus voces, MOURA crean un corte de gran hipnotismo con el que consiguen un fascinante contraste entre las reminiscencias tradicionales y una armonía mucho más pesada y magnética. Teclados y sintetizadores adquieren un mayor protagonismo en una canción con altas dosis psicodélicas y riffs más pesados. El claro ejemplo de que estos chicos no se ponen barreras a la hora de componer sus canciones. La canción trata sobre la historia del comercio de cornezuelo, un hongo de centeno del que posteriormente se sintetiza el LSD, y sobre los delirios y alucinaciones que causaba entre los campesinos en la elaboración del pan. ¿Te imaginas la escena?

En el siguiente tema, ‘Alalá do Abellón’ regresan los efectos entre coros pastorales que beben de la tradición galaica. Sustentado en esas voces corales, construyen un extraño corte con elementos drone y multitud de disonancias. Finalmente, los cantos tradicionales se adueñan de este enigmático y experimental tema.

‘Cantar do liño’ contiene bellas melodías progresivas en un cierto tono melancólico. Una nueva fusión de la tradición galaica con desarrollos más elaborados en los que los acordes de guitarra se vuelven a enriquecer con una cálida armonía de corte progresivo. Otro fiel reflejo de la fusión de los gallegos.

‘Encontro cunha moura fiadeira en Dormeá’ coquetea con elementos jazz y suaves ritmos coloristas entre sus pasajes psicodélicos. La alternancia de voces masculinas y femeninas logra un gratificante resultado.  Balsámico, ensoñador y sumamente relajante, el corte es otro claro ejemplo de que no hay límites en la creación compositiva de MOURA. Aterciopelado y dulce, el corte es toda una mirada al pasado con un carácter innovador y rebosante de creatividad.  Afiladas guitarras se unen a esta fiesta multicolor aportando gratificantes momentos psicodélicos. Por otro lado, los teclados vintage van dando forma a otro buen ejemplo de psicodelia-progresiva por parte de una banda que no parece querer renunciar a nada para dar brillo a sus canciones.

Para cerrar este segundo álbum, ‘Lúa vermellla’ nos devuelve a los sonidos tradicionales. Embutido en romanticismo clásico, el corte y su espíritu folclórico escarba en el pasado con su narrativa folk. Si nueve minutos de canción suele dar para mucho a la mayoría de las bandas, para alguien como MOURA, es un perfecto escaparate para dejar patente toda su creatividad y amor por la tradición.  Sumergiéndonos en una oscura atmósfera, la parte central se central en pasajes sinfónicos con sus delicados acordes. De ahí, el tema evoluciona a un escenario más rock sin perder las ensoñadoras voces corales aportan esa mística innata en la mayoría de las canciones de la banda.

MOURA

Spinda Records

Reseña: GUIDED MEDITATION DOOMJAZZ.- ‘Summer Let Me Down’

Cinco fascinantes y cautivadoras jams que toman forma de canciones gravitando en una atmosfera psicodélica adornada con elementos jazz, funk, progresivos. Parece que no hay limites para frenar la creatividad Blaise the Seeke, el artífice del proyecto, acompañado de Greg Perlman, y Mathew Doeckel en la batería. Profundizando en la conciencia, esta grabación es una serie de primeras tomas escritas en dos días y grabadas en una tarde. La fórmula de dejar fluir la creatividad espontáneamente funciona siguiendo la máxima de: ‘menos es mas’. Lo cierto es que esta tormenta de riffs insertados en un paisaje onírico consigue atrapar al oyente en un rio de psicodelia que se enriquece con distintas vibraciones con un resultado fascinante. Bajo humeantes atmósferas, consiguen crear un flujo instrumental que va y viene como las olas golpeando a la arena de una playa paradisiaca. Un narcótico viaje meditativo en el que los elementos de jazz, y ciertos ritmos calientes y una acidez corrosiva. Sin duda, uno de esos álbumes para escuchar bajo luz tenue entre inhalaciones de humo cannabico.

SUMMER LET ME DOWN’ está disponible vía Swamp Records y Fuzzy Crackins 

‘Warm me up’ no tarda nada en ir al fondo del asunto. Desde sus primeros riffs, podemos intuir que la canción nace de una jam en la que la psicodelia coquetea con el jazz. Interminables solos de guitarra van contoneándose entre ritmos contenidos, pero siempre luminososRasgueos llenos de fuerza y con un punto de acidez, se suceden acompañados de una hipnótica y férrea línea de bajo. Todo un trance sonoro que da la sensación de estar incompleto, teniendo en cuenta su súbito final.

Modificando un poco el tono, pero sin perder el espíritu de libre creación compositiva, ‘Summer’ y sus cadentes ritmos jazzy,acompañan los devaneos de una guitarra que se erige en protagonista del álbum. Todo un crisol de sonidos psicodélicos se va agolpando según la jam va recorriendo su camino. Ritmos funk entrelazados con esas pinceladas jazz consiguen que la canción adquiera luminosidad. Pero la capacidad creativa de estos chicos hace que el tema vaya modulando su sonido usando con distintas influencias estilísticas. Así, encontramos momentos de pura psicodelia pausada que cambian el carácter del corte. Estos momentos se van modulando hacia un espacio casi progresivo en el que la calma aparece con acordes espaciados que dotan al tema de un tono meditativo que invita al sosiego. Todo un bálsamo para los sentidos con estos narcotizantes pasajes que acaban por sumirnos en un sueño profundo.

Para despertarnos, los dinámicos ritmos jazz de ‘Let me’ nos sitúan en un nuevo escenario colorista. El fuerte y crujiente bajo, y las afiladas notas de la guitarra se van sucediendo con gran fluidez. Aquí nada se ‘atasca’ sino que camina libremente por un entorno psicotrópico al que se dota constantemente de nuevos y versátiles elementos. Aquí la guitarra, muestra todo su repertorio en un arco iris de vibraciones que se unen a esta auténtica locura.

‘Down’ nos ofrece un sonido más grave y pesado en su apertura. Pero el protagonismo de la guitarra contrarresta de inmediato esas difusas notas, para mostrarnos virtuosos pasajes en los que cada nota se clava en el alma del oyente transmitiendo todo el poder de esta nueva jam. Una repetición de acordes entre casqueos de platillos que se modula sutilmente, aunque sin cambiar demasiado el espíritu del corte. Difícilmente clasificable, el oyente puede intuir distintos estilos en este virtuoso corte que solo altera su entidad en una parte final algo mas misteriosa.

Cerrando este hechizante trabajo ‘It’s Winter again’ muestra un sonido mas inquietante en su apertura. El tiempo justo para poner en corte en su camino. Una vía en la que la psicodelia encuentra el espacio perfecto para desarrollarse sin ataduras por una senda calmada. Con un sonido mas cálido, el corte parece acariciar al oyente proporcionando el sosiego para dejar que tu mente escape y se suma en un mundo de sonidos expansivos. En la segunda mitad el corte parece dar un giro y caminar a un espacio más colorista.

Blaise the Seeker 

The Swamp Records

Fuzzy Cracklins

Reseña: FROZEN PLANET….1969.- ‘Not from 1969’

En activo desde hace una década, y con mas de una decena de álbumes a sus espaldas, los psycho-jammers australianos FROZEN PLANET…. 1969 siguen ofreciéndonos mas jams salvajes. Improvisaciones del siglo XX inspiradas en ese mágico año para la psicodelia que fue 1969. Su título es lo suficiente evocador como para aclararnos en que época vivimos, ‘NOT FROM 1969’. En su interior, tres largos temas en los que la psicodelia oriental impregna de aromáticas fragancias sus largos desarrollos. Y que contienen unas reverberaciones que están en constante evolución, ofreciendo distintos aspectos de la psicodelia moderna. Con implacables ritmos unidos a una hipnótica línea de bajo y a una guitarra que se desangra para ofrecernos su mejor versión. Todo cabe en estos anárquicos y magnéticos 45 minutos en los que las vibraciones llegadas de las antípodas nos envuelven en sus habituales atmósferas psicotrópicas. Es complicado reseñar un álbum nacido de la improvisación y que se desarrolla en largos temas (uno de ellos de 27 minutos), pero lo que, si puedo decirte, es que te dejes llevar por este gratificante viaje a los confines de la psicodelia contemporánea. Un viaje impulsado por tres tipos que dejan que su música fluya con un resultado magistral.

FROZEN PLANET….1969 son: Paul Attard (guitarra), Lachlan Paine (bajo), Frank Attard (batería)

Grabado, mezclado y producido por Frank Attard, masterizado por Philip Dust, con fotografía de Matthew Slager y un diseño y maquetación obra de John Debono-Cullen
NOT FROM 1969’  estará disponible en vinilo plateado en una edición limitada a 200 copias a través de HeadSpin Records en el próximo mes de febrero y en Cd desde ahora vía Pepper Shaker Records

Las vibraciones del medio oeste son el punto de partida de ‘Diamond Dust la primera de estas tres jams. Diez minutos de exploración psicodélica en los que las melodías flotantes de la guitarra nos ofrecen aromáticas fragancias de gran belleza. Con un trasfondo pesado, una cortina borrosa cubre los devaneos lisérgicos del trio.  Un corte intenso lleno de gratificantes reverberaciones en un insondable escenario con pasajes más calmados. Un flujo constante que es contenido por momentos para resurgir mas brioso y proseguir su camino por esos exóticos paisajes llenos de encanto. La jam atraviesa entornos más tortuosos en los que los efectos y distorsiones aparecen intensificando su sonido sin que por ello, pierdan el rumbo.

Con ritmos intensos y un bajo hipnótico, ‘Strangelands’ está dotado de un matiz casi espacial, con un guitarra que se contonea entre pedales y wah wah. Implacable en su base rítmica, el corte parece estar hecho de gruesas pincelas que crean un cuadro psicotrópico a semejanza de los que tienen acostumbrados desde hace casi una década. Con la improvisación como base de sus composiciones, consiguen una vez mas crean cortes compactos y con un hilo conductor que se va torneando, aportando diversos matices. Si en el tema anterior la guitarra se erigía como auténtica protagonista, aquí los laureles están compartidos con una línea de bajo completamente implacable. Sobre ella, los acordes de la guitarra se retuercen en mil cabriolas, mientras Frank, no cesa en su torpeo de los parches de su batería. Constantes borboteos con emanaciones de LSD a lo largo de site minutos llenos de color.

Con mas de 27 minutos de improvisación,‘Dissolver’ crea una espiral de sonidos lisérgicos que se amontonan ante el oyente. Una disonancia casi free-jazz en la que la anarquía de tres músicos inquietos y talentosos, que se dejan llevar por sus emociones. De nuevo, el bajo de Lachlan Paine crea ese entorno hipnótico sobre el que desarrollar su jam. Nebulosas coloristas con trazos espaciales con una línea de bajo que se te clava hasta el alma. Devaneos ácidos entre efectos y una variedad de ritmos independientes que consiguen sumirnos en un agujero negro. Las oscilantes reverberaciones van haciendo mutar la atmósfera sin perder su instinto lisérgico. Los tres músicos se retroalimentan con sus armonías, mientras Paul colorea los ritmos con pinceladas de una guitarra que incide sobre la misma nota.  Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en una fiesta llena de ritmos contagiosos con momentos kraut, tonos cósmicos así como juegos replicantes entre instrumentos que llegan a explorar territorios progresivos por momentos

Frozen Planet 1969

Pepper Shaker Records

HeadSpin Records

Reseña: POSSUM.- ‘Lunar gardens’

LUNAR GARDENS, el nuevo álbum del quinteto experimental de Toronto, es toda una experiencia cósmica a través de una exploración psicodélica fusionada con elementos progresivos, jazz, ritmos kraut e incluso vibraciones latinas. Una arriesgada apuesta que funciona a la perfección ofreciendo un álbum colorista, versátil y con un gran trabajo compositivo. Desde la psicodelia de los 60’s heredera de Syd Barret o los intrincados desarrollos progresivos de Soft Machine, hasta momentos en los que la banda se deja llevar por sus emociones a ritmo de jazz, cada canción es un aliciente para el oyente. Ecos Doorsianos envueltos en una atmósfera vintage contrastan con las múltiples texturas que se pueden descubrir en cada canción. Con una guitarra que destaca en los momentos justos, cada tema captura de energía cósmica y la alineación del flujo astral. En la intersección de la influencia y la intuición, POSSUM no renuncian a los ritmos funk para dar brillo a su particular apuesta sonora. Una apuesta bastante intrigante ya que los músicos son todos muy jóvenes, logran hacerlo de una manera nueva a través de texturas sonoras frescas y vibrantes. Es divertido, técnicamente impecable y emana vibraciones positivas y soleadas que son una gran bendición en este momento en particular. ‘LUNAR GARDENS’ usa el espacio como metáfora de la conciencia en todas sus infinitas formas fractales en expansión’, una fantasía espacial escapista surrealista de espacios imposibles: el tipo de lugar al que podrías ir cuando las cosas son demasiado pesadas aquí en 3D. El álbum supone un nuevo puente entre los sonidos de finales de los 60’s y primeros 70’s con la vanguardia más creativa del siglo XXI. Sin duda estamos ante grandes músicos, que se expresan libremente dejando aflorar toda su creatividad en un álbum fascinante, sorprendente y completamente magnético. Elegante a la vez que psicotrópico ‘LUNAR GARDENS’ es de ese tipo de álbumes que se sale de lo común, sacándote a patadas de tu zona de confort para ofrecerte una experiencia sensorial única. Toda una alquimia psicodélica con refinados momentos en los que el jazz, la música kosmiche y el rock progresivo de bandas como Camel, se unen a una fiesta en el particular jardín del Edén Lunar de los canadienses. Allí, las jams en vena King Gizzard y Oh Sees se ven las caras con el legado Can y los ecos del sonido Canterbury, adornados con pincelas del sonido de Zappa.

POSSUM son: Brandon Balk, Tobin Hopwood, Patrick Lefler, Christopher Shannon y Bradley Thibodeau. ‘LUNAR GARDENS’ está disponible vía Idée Fixe Records.

El tema de apertura ‘Clarified budder’ nos sirve para tomar la temperatura de un álbum que gusta de la psicodelia de tintes kraut. Transitando entre vibraciones vintage más propias de Syd Barret o de Soft Machine, y pasajes de neo-psicodelia el corte nos ofrece un brillante trabajo de guitarra entre ritmos coloristas. Con voces que toman elementos 60’s van construyendo un caleidoscopio sonoro multicolor. Hipnótico y con algún aderezo progresivo, la conjunción de elementos del pasado con su modernista sonido hace que el resultado sea bastante sorprendente. Sus elegantes momentos de fusión si intercalan en esos magnéticos ritmos presentes en todo el corte.

‘Gala at the universe city’ juega con el wah wah bajo una cadencia más propia de Jim Morrison en la voz. Esto hace que el tema se inclina a esas vibraciones de finales de los 60’s. mirando de reojo al jazz, los elementos de fusión se muestran nuevamente aquí. La solvente base ritma hace balancearse el corte entre finos y lisérgicos solos de guitarra en sus dos minutos.

Con una apertura que me recuerda inevitablemente al clásico ‘Riders of the storm’ de The Doors, ‘Heywood floyd’ es un espacio para explorar atmósferas psico-progresivas. Etéreos momentos nos acarician suavemente con una versátil instrumentación que no duda en oscilar constantemente cambiando su vocación sonora. Sus constantes giros hacen que el tema se nutra de ritmos jazz en su atmósfera psicodélica. A modo de jam la canción cambia su fisonomía de tal forma que hace que olvidemos como nació. Así el corte acaba sucumbiendo a momentos casi de free-jazz en una auténtica bacanal sonora.

Marcado por el sonido de la guitarra, ‘Guest of the moon’ se desarrolla en una volátil atmósfera psicodélica en la que refinados desarrollos exploran con libertad distintas vibraciones. A estas alturas del álbum podemos percibir que la capacidad creativa de estos chicos parece no tener límites. Voces y coros entre guitarras ácidas y ritmos de fusión construyen un tapiz con distintas texturas sonoras, pero con un acabado fascinante.  Nuevamente la guitarra brilla con luz propia en otra particular orgia psicotrópica de gran elegancia.

Un nuevo elemento aflora en ‘Leyline riders’. Ritmos que se inclinan a lo latino y una base jazzística en vena Herbie Hancock, van construyendo otro tema en el que los elementos progresivos vuelven a hacer acto de presencia en esta particular fusión estilística. Puede que no sean ecos muy ortodoxos, pero su ejecución resulta impecable. Controlando el tempo del tema los ornamentos en forma de coros que replican y los acordes incesantes van moldeando una canción que se sustenta en su magnético ritmo. A partir de ahí, todo vale.

‘Moonjuice’ mantiene el mestizaje de la banda entre sus ritmos casi tropicales, el jazz y la psicodelia. Una atmósfera vintage con un cierto tono kraut, acoge los solos de guitarra en su particular propuesta psicodélica. Casi en forma de jam, la canción aporta momentos de órgano que inciden en sonidos añejos, pero de gran frescura. Envolvente, lisérgico y experimental, la base rítmica sigue soportando con destreza los desvaríos de la guitarra en su particular exploración.

‘Dance of the eclipse’ con sus dos minutos y medio hace las veces de interludio entre delicados pasajes psico-progresivos. A pesar de ello estamos ante una canción con personalidad propia que se disipa en un espacio experimental con pasajes atmosféricos.

Con elegancia y bajo una luz tenue ‘Lunar gardens’ usa suaves elementos de jazz con aterciopelados pasajes vocales. Con su delicada psicodelia, POSSSUM crea un tema que vuelve a evocar a bandas como Soft Machine. Una elegante estructura progresiva adornada con elementos jazz y ese aroma vintage de los primeros 70’s.

Possum

Idée Fixe Records.