Reseña: JESS AND THE ANCIENT ONES.- ‘Vertigo’

Lo que comenzó en el disco anterior, ‘THE HORSE & OTHER WERIRD TALES’, se lleva más y más profundamente, hacia una conclusión sobre su cuarto álbum ‘VERTIGO’. Envueltos en una funda de la vieja escuela adornada con un tornado, las ocho pistas del álbum burbujean en un caldero hirviente de influencia de la cultura pop vintage y paranoia con tintes ocultistas. Posiblemente estemos ante uno de sus álbumes más asequibles para todos los públicos, si bien la vocación ocultista de la banda persiste, en ‘VERTIGO’ todo se presenta con mesura. Comandados por su gran sacerdotisa y cantante Jasmin Saarela los finlandeses nos presentan un álbum con sonidos retro en el que el poder protector del órgano vintage amortigua los sonidos de sus brillantes guitarras. Como si fuera un vodevil, las canciones prescinden de elementos artificiosos para ofrecernos el lado más poético y lírico hasta el momento. Sus melodías cabalgan a lomos de un dócil corcel entre ritmos oscilantes siempre guiados por la seductora voz de Jess. JESS AND THE ANCIENT ONES construyen sus canciones en la oscuridad, pero a diferencia de otras bandas ocultistas, consiguen que sus canciones sean divertidas y no transmitan esa tristeza que aplaca los ánimos del oyente. Sus composiciones melódicas, pegadizas y psicodélicas se adornan con un misticismo reconfortante en el que caben los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitando en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma y en el que no faltan momentos freak. Aún así, tenemos momentos en los que la banda ofrece su faceta más pesada, ofreciendo pasajes que hubieran firmado cualquier banda hard-progresiva de los 70’s. Sin duda, JESS AND THE ANCIENT ONES sigue labrando su carrera con un notable álbum en el que queda reflejado que son una gran banda. ‘VERTIGO’ es uno de esos álbumes en los que cada nueva escucha va a ofrecer al oyente un nuevo aliciente no percibido anteriormente, algo que prueba la calidad que esconden sus mágicos surcos. Un álbum construido sobre una atmósfera retro pero que no suena a ninguna banda del pasado, sino que suena a JESS AND THE ANCIENT ONES en estado puro.

‘VERTIGO’ está disponible vía Svart Records.

 El compositor y guitarrista Thomas Corpse nos comenta: “Para mí, este álbum suena como un caballo oscuro, un hermano del álbum anterior. Hay una extraña sensación siniestra que se cierne sobre todo el álbum, tal vez sea la sensación de nostalgia que surge de la letra “.

‘Burning of the velvet fires’. Abre el álbum marcado por la poderosa voz de Jasmin Saarela y sus cantos ceremoniales. Teclados y guitarras creando una atmósfera vintage en un corte con tintes de cabaret y la esencia lírica de la banda. Espacios progresivos que se salpican con locuciones y una neblina psicodélica crean un aterciopelado espacio sonoro en el que los ritos paganos se desarrollan con un espíritu de los 60’s. Las cuidadas melodías llenas de fuerza habitan entre ritmos oscilantes. Sonidos difusos y el órgano en un primer plano van creando un entorno poético de gran atractivo en el que la psicodelia aparece con mesura. Salpicando pasajes recitados con momentos en los que la intensidad se eleva arrastradas por armonías más pesadas.

De nuevo el órgano toma el protagonismo en ‘World paranormal’. Armonías con inclinación pop revolotean en una canción de gran frescura. Un ritmo sencillo se colorea con suaves acordes y una voz que se inclina por registros más desagarrados.  Alejados de las vibraciones más pesadas los coros y estribillos transitan en esa atmósfera retro bajo los dinámicos ritmos. El tema evoluciona en su intensidad entre guitarras más difusas y persistentes.

‘Taking board’ abre entre locuciones radiofónicas y el órgano pastoral. Instalados en una atmósfera freak, el relato ocultista es narrado por su particular sacerdotisa. Siempre usando los elementos líricos la banda aumenta la intensidad de su relato bajo el pragmático sonido del órgano. Constantes oscilaciones en la trama hacen que el hipnotismo del tema se vea afectado. Pinceladas progresivas colorean el tema dotándole de un aspecto más pesado. Nuevamente encontramos un brillante ejercicio vocal complementado por el tétrico sonido de su órgano en esta bacanal pagana. Aportando risas siniestras el tema se sumerge en ese espacio tenebroso con el que tan bien saber jugar JESS AND THE ANCIENT ONES.

El penetrante sonido del órgano pone ritmo a ‘Love zombi’. Buenos solos de guitarra se unen a esta fiesta en la que los ritmos funk parecen poner banda sonora a una divertida película de terror de serie B. Aquí la banda muestra toda su esencia con versátiles ritmos que danzan en la espeluznante narrativa de los finlandeses. Una cadencia freak de origen 60’s acompaña las armonías del tema para hacer resucitar a los muertos en una nueva danza pagana. Esta vez con un punto de vista festivo.

‘Summer tripping man’ repite la fórmula de las locuciones en su apertura. Los diabólicos tambores acompañan el penetrante sonido del órgano en otro tema que conjuga elementos progresivos con voces atractivas voces líricas. Lleno de dinamismo el tema se eleva con su sonido vintage invitando a la ceremonia de las tinieblas. A diferencia de otras bandas ocultistas, los finlandeses construyen temas divertidos sin renunciar a la oscuridad. Esto supone un soplo de aire fresco a un estilo que suele ejecutarse con los mismos tópicos y parámetros den la mayoría de las bandas.

Dando un pequeño giro, las guitarras retumban en la lejanía mientras las voces se ecualizan en ‘Born to kill’. Otro tema marcado por los acordes de ese vibrante órgano que en esta ocasión soporta un tema más rockero. El sonido se expande mostrando sus aristas bajo poderosos e insistentes tambores. La lucha entre guitarra y órgano se complementa con desgarradores pasajes vocales que toman elementos blues. Sin perder su espíritu vintage, los ecos psicodélicos se muestran más nítidamente. Los gritos de su vocalista imprimen más fuerza a un tema más salvaje.

 De nuevo las vibraciones freak de tintes vodevilescos aparecen en ‘What’s on your mind’. Afiladas guitarras y un ritmo más cadente son amortiguado por los teclados. Ondulando en su intensidad y con mil florituras en su composición la canción se muestra firme y contundente en su sonido. Desde una aparente sencillez, el tema contiene variedad de matices que hacen que su escucha sea bastante atractiva. Incluso con algún elemento sinfónico, la fuerza de la banda queda patente nuevamente en otro tema arrollador. Los estribillos se elevan majestuosos acompañados por una corte sinfónica más propia de una orquesta en una especie de ópera rock.

Poniendo el cierre de oro al álbum, ‘Strange earth illusion’ con sus once minutos, nos muestra a los finlandeses en su esplendor creativo. Con una apertura atmosférica en la que la psicodelia preside el sonido, el tema se muestra como una suite. Los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitan en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma. Con una introducción presidida por la guitarra la entrada del órgano en escena eleva la voz con desgarradores pasajes con los habituales tonos ocultistas. Intercalando locuciones y voces susurrantes el tema transita por un psicotrópico entorno de oscuridad. Sus pasajes progresivos llenos de riqueza compositiva aparecen elevando el tono de la canción. Siempre manteniendo los ecos hard-prog 70’s, el tema avanza hacia un destino indefinido. Dentro de sus desarrollos progresivos, no dudan en incorporar elementos sinfónicos con coros clásicos dotando al tema de una espiritualidad casi celestial. En el tema encontramos pasajes soul en los que la voz vuelve a hechizarnos envuelta en efluvios psicodélicos. Sin duda, el mejor tema de todo el álbum.

Jess and the Ancient Ones

Svart Records

Vendaval de hard & heavy rock clásico con ‘Get In Line’ el debut de los suecos ELECTRIC HAZE

Tras las buenas sensaciones de su EP debut de 2016 los suecos ELECTRIC HAZE publican su álbum ‘GET IN LINE’ a través de Idle North Records  en CD, vinilo y formatos digitales. 

El álbum es una tormenta de riffs heavy-rock y canciones que recuperan la esencia del hard rock de los 70’s. Con un estilo que por momentos se asemeja al legado de bandas como Bad Company, Whitesnake o DIO, los suecos saben incrustar difusos sonidos stoner, en un conglomerado de canciones hard & heavy, llenas de energía, buenas melodías y coros pegadizos. Sus temas van directamente al grano, sin artificios, van creando una banda sonora perfecta para una fiesta de rock and roll. Esto no significa que la banda no repose sus melodías en espacios más sosegados en los que la parte más tierna y sensible, hace acto de presencia. Siempre ofreciendo riffs penetrantes y ritmos pesados, consiguen que su oferta sonora resulte atractiva para los amantes del rock clásico.

La banda nos comenta sobre el álbum: ‘Get In Line’ es un álbum que toca temas de salud mental y exclusión, envuelto en una confianza audaz, rindiendo homenaje a las leyendas del rock que allanaron el camino’.

“El álbum es un viaje, desde el enérgico y desenfadado abridor ‘Succuba’, pasando por la excéntrica y dramática ‘Cavern of Pain’ hasta la pesada, sombría pero catártica estación final ‘Cryin’”.

ELEC TRIC HAZE se formó en 2014 después de que sus amigos Johan (batería) y Tommy (guitarra) se trasladaron los 400 km desde Övertorneå hasta Umeå, donde conocieron a los hermanos André (bajo) y Anton (Sång). La química inmediata resultó en que rápidamente escribieron un par de canciones que sacaron en los escenarios de Umeå y sus alrededores.

Su sencillo debut, “Master & Slave”, vio la luz en 2016 y fue seguido por las canciones “Endless” y “(Shut Up) Shuffle and Deal”. Los sencillos allanaron el camino para el EP homónimo lanzado internamente en plataformas digitales más tarde ese año. Atrajeron la atención en varios blogs y revistas web, lo que supuso un comienzo fantástico para una banda relativamente nueva. El interés en ELECTRIC HAZE ha sido bastante masivo solo en Spotify: el EP ha generado más de 165.000 streams hasta la fecha. Con seis fuertes canciones de rock en su equipaje, ELECTRIC HAZE salió de gira con conciertos en vivo por todo el país.

Después de establecerse como una nueva banda de rock con conciertos en vivo y un EP en la parte posterior, comenzaron a trabajar en 2018 en su primer álbum de larga duración,  ‘GET IN LINE’. Reservaron tiempo en Kapten Studio en Umeå y grabaron nueve canciones pesadas con letras sobre depresión, ansiedad y sentirse excluidos e incomprendidos. La primera canción, “Todo lo que pido”, trata sobre el abuso de poder. Le siguió “Cavern of Pain”, una canción de riff-rock con el espíritu de Dio transformada en una balada compleja.

Cuando se grabaron las canciones, Anton, que trabaja como productor musical a diario, se encargó de completar el álbum. Comenzó un cuidadoso trabajo de seguimiento para encontrar el sonido correcto. Dos años después, el 20 de noviembre, se lanzó el primer single ‘Succuba’. La canción se basa en una antigua creencia popular sobre una demonio que visita a los hombres en sus sueños y los seduce contra su voluntad. Al mismo tiempo que ocurre todo esto, el sello discográfico local Idle North Records firmó con ELECTRIC HAZE en la primavera de 2021 para el álbum debut,  ‘GET IN LINE’.

ELECTRIC HAZE son:
Anton Ekström – Voz
Johan Andersson – Batería
Andre Ekström – Bajo
Tommy Töyrä – Guitarra

ELECTRIC HAZE:
https://www.facebook.com/ electrichazemusic
http://instagram.com/ electrichazemusic
https://twitter.com/ electrichazem

Idle North Records:
https://www.facebook.com/ idlenorth

Reseña: LUCID SINS.- ‘Cursed!’

Siete años después de su álbum debut, el dúo psico-progresivo escocés LUCID SINS vuelve convertido en una bestia más grande y ambiciosa para crear su segundo álbum ‘CURSED!’. Al invitar a varios músicos de su séquito a subirse al tren, LUCID SINS gana en matices, solidez y versatilidad para crear un pequeña obra maestra del rock vintage contemporáneo. Explorando los sonidos hard-progresivos nacidos en los 70’s, los escoceses crean un álbum cálido, excelso y brillante. Sus oscuros y sedosos temas caminan por una senda que ya recorrieron los alemanes KADAVAR en sus últimos álbumes, si bien aquí, los ecos Progresivos son mucho más evidentes, convirtiéndose en el leit-motiv de ‘CURSED!’. Un álbum en el que todo fluye sin estridencias, con suaves melodías, pero que ocultan un trasfondo rítmico de gran solidez en el que la psicodelia aporta su granito de arena. Las canciones siempre nos ofrecen giros inesperados que cambian su aspecto sonoro; esto finalmente, resulta un acierto que hace al oyente estar en todo momento enganchado a las canciones, no sabiendo en que encrucijada en la que se apartarán del camino. Seguramente aquellos amantes del sonido progresivo ortodoxo de los años setenta se van a ver fuertemente atraídos por este trabajo, pero a su vez, otros no iniciados en este género, también encontrarán alicientes suficientes para sumergirse en su sonido orgánico e intrínsecamente más progresivo. Impulsado por una dosis embriagadora de teclados y violines, riffs de dedos líquidos y a veces con tintes de jazz, los ecos folk también están presentes en el álbum. Sus voces sobre-grabadas, se remontan a artistas como Wishbone Ash, Blue Öyster Cult o incluso The Doors en sus meandros más fascinantes, sin que por ello LUCID SINS pierdan sus genes progresivos mas propios de bandas como Jethro Tull, Camel, o de la escena de Canterbury. Si su debut ‘OCCULTATION’ resultó ser un álbum magistral, me atrevo a afirmar, que con ‘CURSED!’ incluso, se han superado. Un álbum que nos ofrece un rico tapiz sonoro lleno de bellos ornamentos inspirados en lo tradicional con sus momentos folk, pero sabe nadar con destreza en las aguas del hard-progresivo de los 70’s.

Con una obra de arte surrealista del ilustrador británico de principios del siglo XX, Alan Odle, ‘CURSED!’, lo convierte en una pieza imprescindible del rock progresivo de los 70. El álbum está disponible vía Totem Cat Records.
LUCID SINS son Andreas Jonsson (voces y guitarra) y Ruaraidh Sanachan (guitarra, bajo, teclados y percusión) y en ‘CURSED!’ estuvieron acompañados por Joe Gallagher (guitarra), Martin ‘Eggy Beard’ McKenna (Violin), Sondre Berge Endegal (bajo) y Stuart Coleman (teclados). Grabación adicional por Clark Neville. Ruaraidh Sanachan y Andreas Johnsson, son los jefes que trajeron una psicodelia explosiva de forma libre a la escena en vivo de Glasgow a través de su primera banda Moon Unit. Con su debut ‘Oscillation’ de 2005, sin mencionar su versión estelar de “Black Wizard” de Medusa, el dúo escocés llamó la atención sobre su marca teñida de oscuridad de la psicodelia de los setenta y el rock clásico, haciendo una irrupción entre sus artistas. compañeros de proto-metal Uncle Acid & The Deadbeats, Witchcraft o Dead Meadow. ‘Oscillation’ se envolvió en una impresionante manga Alasdair Grey, que marcó la pauta para sus aventuras impulsadas por el ocultismo.

‘Joker dance’ seguramente es mejor tema que podían haber elegido los escoceses para abrir el álbum. Si fue el single que previamente habían presentado, no era por casualidad. Una canción pegadiza y seductora que refleja por donde va a transcurrir el devenir de este magnífico álbum. Hard-progresivo de estirpe setentera, con ritmos pegadizos, voces sugerentes y un tempo que te atrapa desde la primera escucha.

‘The serpentin path’ se desarrolla entre alegres armonías retro. Con el registro vocal emulando a Jethro Tull, el tema camina por la senda hard-progresiva predominante en todo el álbum. Sustentado en una sencilla armonía el tema evoca pasajes vintage transitados en los últimos tiempos por bandas como Kadavar. Descendiendo la intensidad, la canción se muestra menos rock en su parte central, lo que no impide que afloren algunos solos de guitarra que complementan sus plácidos pasajes progresivos. Momentos de belleza con el sonido en distintos niveles y el cálido bajo protegiendo el tema de una forma pausada. Tras oscuros pasajes con tonos misteriosos, el tema recupera el color inicial en su parte final con sus atrayentes melodías salidas de la dupla de guitarras.

Instalados en sonidos casi medievales, y emulando el canto de los juglares aparece ‘Sun and the moon’. Un relato de rock progresivo ortodoxo que se desarrolla en una atmósfera vintage. El órgano se siente más presente entre los constantes cambios de ritmo que el tema contiene. Pasajes pastorales en los que el sonido del hammond se erige en protagonista de una narración en la que aparecen ecos folk en forma de coros. Aportando un carácter luminoso al tema, la canción se alborota con resonancias aparente caóticas pero que ofrecen un magnífico resultado.

‘The devil’s sign’ se desarrolla con una orquestación sinfónica entre suaves acordes en tonos grises. Aires de melancolía y sonidos contenidos con voces manejables, que evocan nuevamente el último trabajo de Kadavar. El tema, se torna hard-rock tras sus dos primeros minutos, sin perder su alma progresiva. Aquí guitarras, brillantes y briosas conviven con un violín mágico pero histriónico que adquiere su cota de protagonismo. El tema tiene distintas pausas con las que la banda cambia la fisonomía del tema sin salir de esa tenue luz en la que se desarrolla a lo largo de cuatro minutos tristes.

El órgano pastoral abre ‘Cursed’, el tema que da nombre al álbum, y que con sus casi siete minutos sirve como escaparate del sonido de los escoceses. Acercándose a sonidos de fusión con un carácter más propia de los floridos sonidos west-coast o incluso de la campiña escocesa, mostrando un sonido más rural. Una perfecta combinación de un bajo denso y cálido con las guitarras tomando formas exóticas y un cadente ritmo van construyendo un tema progresivo de innegable carácter setentero. Pausa a mitad del tema y la oscuridad se hace dueña del entorno sonoro de LUCID SINS. La segunda parte del tema se construyen con la dualidad órgano guitarras, aportando una versatilidad bien ensamblada para que todo resulte compacto.

Una breve introducción a modo de banda sonora de película abre ‘Snake eyes’. Tras ella, los riffs más propios de una versión progresiva de Sabbath van avanzando entre voces misteriosas y teatrales. Con esto consiguen crear un aura enigmática a un tema en el que aparecen risas maléficas sin caer en lo fúnebre ni en lo tétrico. La riqueza de sus armonías contrarresta esos juegos vocales y sus repetidas oscilaciones y giros. Muy teatral, pero con buenas guitarras el tema resulta entretenido en su narrativa.

‘By your hand’ es un tema más directo y ortodoxo de hard-progresivo. Guitarras crudas, pero con la suficiente armonía para resultar de lo más sugerentes. Sus ritmos contagiosos hacen que la canción adquiera un tono colorista en contraste con el tema anterior. Prescindiendo del órgano en esta ocasión, el tema resulta más pesado que los cortes precedentes. Sonidos vintage elaborados con unos moldes contemporáneos consiguiendo no sonar a copia de nada.

El paseo por los sonidos del siglo pasado tiene su última parada en ‘The Forest’. Con un carácter folclórico, y de nuevo con el órgano como invitado los ecos del pasado retumban entre aterciopeladas melodías vocales, más propias de bandas como Camel. Salpicando con pincelas de guitarra, y órgano van creando un tema denso pero atrayente en el que su sonido va mutando hacia un entorno más hostil. Allí el sonido se vuelve más denso, sin perder su espíritu retro. Recuperando sonidos tradicionales que se unen a un collage multicolor de reverberaciones coloristas, el tema serpentea entre distintos estilos haciendo que parezcan varias canciones distintas. La parte final sucumbe a acordes acústicos con un tono melancólico de firme vocación folk.

Lucid Sins

Totem Cat Records

Reseña: LIQUID MAZE.- ‘Snake Jazz’

Cinco años después de la publicación de su debut, la banda austriaca LIQUID MAZE, publica su segundo ‘SNAKE JAZZ’. Cinco amigos apasionados por todo tipo de música que funden sus influencias en canciones pesadas, melódicas y originales llenas de detalles y el deseo de escribir la mejor música que puedan escribir … Encerrados durante una semana en un viejo cine de Allentsteig para dejar fluir sus jugos creativos crearon este fantástico álbum . Grabando sus pistas en vivo, con un mínimo de overdubs, han plasmado todo su amor por la música con sangre, sudor y lágrimas. Sin conocer previamente a la banda, me sumerjo en su escucha complemente virgen, sin saber muy bien que me voy a encontrar, pero, tras escuchar los primeros acordes de la primera canción, sabía que este era un álbum para mí. Un álbum para mí y para todos los amantes de la psicodelia, el rock progresivo de los 70’s y el hard-rock stonerizado. Así deambulan sus canciones, en atmósferas cambiantes en las que la intensidad y pesadez van oscilando con constantes cambios. Un álbum tan versátil que en élpuedes encontrar momentos mas propios de The Black Keys, pasajes The Doors, desarrollos en pura vena King Crimson, así como fascinantes riffs retro con narcóticas descargas de fuzz arenoso. Sus canciones se desarrollan entre fascinantes arreglos que hacen que cada una de ellas tenga vida propia, ofreciendo siempre un aliciente que sorprende al oyente. Se nota que aquí se han cuidados los detalles, lo que hace que sus composiciones resulten muy atrayentes. Con un predominante aroma vintage, los temas derrochan fuerza, pero también ofrecen buenas melodías, así como lisergicos pasajes de guitarra. Sus cinco temas finalmente saben a poco, porque la calidad que tienen, nos dejan con ganas de mas, algo, que siempre confirma su gran calidad.

LIQUID MAZE son: Gerald Gimpl (bajo), Sebastian Hödlmoser (batería), Domenic Schleinzer (voz solista y guitarra), Oliver Hacker (teclados y voces) y
Lukas Sukal (bajo y coros). ‘SNAKE JAZZ’ fue mezclado por Sebastian Hödlmoser en  bassteaaudio.com, y masterizado por Alexander Lausch  listencareful.com

‘Mother’s Pie’ abre el álbum a golpe de riff retro con ritmos stonerizados. . El penetrante sonido del órgano en segundo plano aporta la nota vintage a un vigoroso tema. Espirales de fuzz que decaen en narcóticos pasajes psicodélicos con un cierto aroma doorsiano. En menos de dos minutos la banda nos muestra dos registros diferentes lo cual ya es toda una sorpresa. El tema prosigue manteniendo una estructura ondulante, con momentos de hard rock vibrante y otros en los que el blues ácido llena de humo intoxicante la atmósfera. Una voz atormentada y llena de garra arrastra la canción a un escenario más tempestuoso. Los constantes cambios de ritmo, entre parones y arrancadas, la canción sigue desarrollándose en un ambiento netamente 70’s.

Nuevamente los riffs retro sirven para introducir el siguiente tema, ‘Working men’. La canción relata lo que sucede cuando su amplificador de guitarra se apaga durante la grabación y su cantante y guitarrista, Domenic Schleinzer, tiene que conducir por toda la Baja Austria para conseguir uno para reemplazarlo. Bajo un registro más propio de The Black Keys, la psicodelia y el blues salen de las entrañas de los austriacos. Incluso con alguna leve incursión progresiva, la calma tensa evita que la canción se desmelene en exceso. Un estribillo impactante y unos coros pegadizos ponen la nota de color bajo un aura lisérgica. Pasajes de guitarra llenos de acidez conviviendo con el cálido sonido del órgano logran llevar al tema a los momentos de gran esplendor. Una canción bien trabajada que finalmente obtiene los resultados.

‘Dancehall’ se erige como el tema mas largo del álbum con sus cerca de ocho minutos. Cadentes acordes heavy-psych nos sumergen en una atmósfera narcótica entre estimulantes desarrollos instrumentales. Evolucionando en su intensidad, el corte conjuga su innato carácter psicodélico con pinceladas de hard- progresivo. En la parte central la peculiar voz cambia la fisonomía del corte haciendo que explote en una locura de percusión, sintetizadores vocales. Capturando la esencia de los riffs Stoner, el tema combina con acierto distintos estilos para crear un ‘todo’ fascinante. Tras una bacanal de abrumadores sonidos, el corte decae en una pradera psico-progresiva con suaves acordes y un ritmo cadente y susurrante. Melodías de gran belleza aparecen en este nuevo meandro del camino para ofrecer su faceta más sensual con silbidos haciendo de aterciopelados coros que terminan por disiparse en la lejanía. Sublime.

Si alguna vez necesitas una banda sonora para secuestrar un barco, los austriacos nos proponen ‘Pirates of the Amphibia’. Partiendo de una atmósfera misteriosa, el tema borbotea sigilosamente entre efectos y tambores que se aceleran. Con su motor rítmico a toda maquina, el tema conjuga un espacio progresivo con riffs hard algo que parece advertir un corte pesado. Nuevamente la banda nos sorprende cambiando el registro y descendiendo a un espacio más propio de King Crimson para seducirnos con bellas y suaves melodías. Voz y teclados como protagonistas de corte lleno de sentimiento y cierta melancolía. Con un sonido que bien podría llegar de los 70’s dan el salto al siglo XXI con sus atronadores tambores y una guitarra que stoneriza en su sonido. Las incesantes oscilaciones que LIQUID MAZE dotan a sus canciones, hace que cada una de ellas tenga vida propia. Siempre ofreciendo un aliciente al oyente para sorprenderle en todo momento. La conjunción de rock progresivo, hrd, Stoner y esos sonidos vintage, cobra una nueva dimensión en esta canción.

El álbum cierra en una atmosfera tenue con pausados acordes de piano y una sugerente y cálida voz como introducción a ‘Reincarnation’. Otro tema oscuro en el que se refleja un gran trabajo compositivo. Su vaporoso y misterioso sonido usa esos momentos progresivos que contenían los temas precedentes. Efectos, teclados y guitarras afiladas tratan de aflorar en una nebulosa sónica en la que todo parece volverse borroso. Voces que emulan a Herman Hess, armonías en distintos planos y una percusión que augura el paso a un nuevo espacio sonoro. Un corte más temperamental que se recuesta en pasajes más psicodélicos manteniendo la tensión con destreza. Seguramente el corte mas experimental de todo el álbum.

Liquid Maze

Reseña: GRETA VAN FLEET.- ‘The Battle at Garden’s Gate’

El joven cuarteto de Michigan publicaban el pasado viernes su nuevo álbum ‘THE BATTLE AT GARDEN’S GATE’. Desde que sorprendieran al mundo del rock en 2017 con su frescura recuperando el legado de Led Zeppelin y haciendo correr ríos de tinta alabándolos o criticándoles, ahora parecen seguir a la suyo. Hacer canciones de hard-rock clásico, canciones vibrantes, que no se quedan en estereotipos, sino que son capaces que explorar nuevos mundos sonoros. Contundentes, pesados, melódicos, pegadizos, progresivos. En este nuevo álbum nos ofrecen doce gratificantes canciones que hablan de libertad, de esperanza, de espiritualidad, de sueños, de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Su visión serena y comprometida con encontrar un mundo mejor, se refleja en temas llenos de sensibilidad, potencia, garra. Su salto a la fama hizo que muchos pseudo-puristas del underground les miraran con recelo, pero todos ellos, deberían escuchar sin complejos este nuevo álbum y comprenderán que la realidad es otra. Una magnífica banda que sabe a canciones y que no debemos ignorar, ya que nos perderemos una hora de buen rock. Milimétricamente producido, pero sin que ello haga que suene artificial. Sus atronadores tambores, sus guitarras hirientes, y las oscilaciones que dan a sus composiciones hacen que estemos ante un magnífico álbum de rock clásico, que suena a setenta, pero que también suena completamente contemporáneo. Con canciones suaves que exploran un universo progresivo, con tonos melancólicos.

Canciones que suenan a glam rock, con una cadencia mas propia de Slade, y sobre todo esos temas en los que Led Zeppelin parece haberse rencarnado en ellos. GRETA VAN FLEET suenan compactos, con cada uno de sus miembros aportando a la banda. Así logran crean un ‘todo’ majestuoso. Estribillos pegadizos y canciones que te tocan el alma, transmitiendo tristeza y melancolía, pero también cortes que te golpean con fuerza y te hacen activarte porque si algo tienen estos chicos al margen de la parafernalia que les rodea es calidad. GRETA VAN FLEET, alejados de las criticas caminan por un camino firme, lo que sigue aupándoles como una de las bandas mas frescas de la escena hard-rock. Los de Michigan están llamados a un ocupar un lugar el el olimpo del rock contemporáneo, pese a quien pese. Todo un guiño al rock clásico magistralmente presentado.

Greta Van Fleet