Reseña: ECSTATIC VISION.- ‘Elusive Mojo’

El cuarto álbum de ECSTATIC VISION viene cargado de un sonido difuso y aturdidor ejecutado a la velocidad de la luz manteniendo algunos cánones de los sonidos pesados de los 70’s. Estos nuevos psiconautas del espacio dirigen su nave a los confines del cosmos sin importarles las tortuosas adversidades del camino. Retroalimentado por toneladas de sustancias psicotrópicas, su sonido consigue penetrar en las terminaciones nerviosas del oyente, produciendo un efecto perturbador sobre el mismo. Todo un frenesí sónico en el que el rock espacial se mestiza con las vibraciones más crudas de los 70’s en un matrimonio que funciona. Su mezcla de proto-punk de Detroit, y de histriónica psicodelia, gravita a toda máquina por insondables espacios sonoros entre ritmo cavernícolas que sacudirían los dientes restantes de los cráneos de los hermanos Asheton, saxofones abrasadores que harían que Nik Turner se sintiera alto y líneas de bajo lo suficientemente calientes como para derretir la estatua de Lemmy. La fuerte influencia del legado de Hawkwind se introduce en una batidora para crear un cóctel explosivo e impactante en el que todo es posible. ECSTATIC VISION son una locura de banda y en sus locos álbumes caben, tanto los ecos de pioneros del kraut lisérgico como Amon Duul con el robusto sonido Mothorhead, pero también algunos momentos chamánicos mas propios de The Doors,. Sin duda un trabajo atrevido, experimental, pero lleno de magnetismo y atractivos para los oyentes más intrépidos. ECSTATIC VISION ha aprovechado algo que expande el vocabulario del rock pesado y se traslada a una lejana galaxia sónica donde hay música en las esferas, pero las esferas vibran en frecuencias nunca antes contadas.  Así consiguen un álbum espacial, trippy y vanguardista, en el que el rock and roll adquiere una nueva dimensión. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue.

ELUSIVE MOJO’ fue grabado en vivo en una cinta de 2” en su amada ciudad natal de Filadelfia por Joe Boldizar (Sonic Praise) con Bob Pantella (Monster Magnet) y masterizado por su viejo compañero de copas Tim Green (Melvins).  Lo que surgió fue un disco de sonido corpulento, atemporal y único que es difícil saber si se grabó en 1971 o en 2022. El álbum está disponible en varios formatos de vinilo, CD y digital a través de Heavy Psych Sounds.



Sin contemplaciones, el álbum abre con ‘March of the troglodytes’. Un torbellino sonoro a modo de introducción de un minuto en el que ECSTATIC VISION pone las cartas sobre la mesa con su aturdidora apuesta de psicodelia espacial en línea HAWKWIND.

‘Elusive mojo’, el tema que da nombre al álbum, es una canción directa en la que los pedales y los efectos nos arrollan en una embestida sin freno. Buenos pasajes psicodélicos de vocación 70’s, recrean el frenético viaje sideral que nos proponen los de Filadelfia. Custodiado por la acidez de sus solos, la cadencia de la línea de bajo y los atronadores tambores nos llevan en volandas a algún remoto lugar en los confines del cosmos. La incorporación del sonido del saxo aporta un carácter más terrenal a esta apuesta que parece llegada del espacio exterior. Una tortuosa travesía que acaba por dejarnos exhaustos. Su chirriante sonido, junto con las constantes oscilaciones de su ritmo, consiguen crean un corte excelso y exuberante.  

Impulsado por hipnóticos ritmos kraut herederos de la kosmiche music de los 70’s, ‘Times up’ es otra canción psicodélica que se desarrolla entre pesadas vibraciones que miran de reojo al legado de bandas como MOTORHEAD, travestidas de trajes de astronautas. Turbio, difuso y envolvente, el corte es una bacanal psicotrópica en la que ECSTATIC VISION dejan patente su vocación de navegantes del espacio del siglo XXI. Una jam con reminiscencias de los más crudos sonidos del siglo pasado impregnados de altas dosis de dietilamida. La ruda voz ondulante va mutando su intensidad y registro a lo largo de otro tema aderezado con pasajes progresivos con ese mágico sonido de viento que la banda incorpora con acierto a sus canciones. Podríamos decir que la canción es el resultado de una unión bastarda de MOTORHEAD y AMON DUUL con un cierto espíritu doorsiano.

El transitar por los tortuosos espacios sideral prosigue con ‘The kenzo shake’. Otro corte acido de psicodelia espacial con las aristas rugosas y un sonido completamente turbio y difuso. Un espíritu 70’s predomina en unas melodías que tratan de hacerse hueco en la frondosidad de un sonido impactante y frenético. A pesar de la inmensa cortina sónica que genera cada una de las canciones del álbum.  

Está claro que en este nuevo trabajo hay pocas sutilezas, ya que todas las canciones se precipitan en un torrente diabólico- Pero canciones como ‘Venom’ sin terminar de bajar la intensidad, explora otros territorios sonoros. Con un registro vocal lleno de magnetismo, los efectos sobrevuelan los hipnóticos ritmos creando un insondable entorno lisérgico. Entre golpes de blues y boogie, las hostilidades se desatan en una nueva orgía sónica. Estratificando su sonido, la banda crea un tema algo más comedido y con un innegable sabor a 70’s y rebosante de wah wah y sonidos distópicos.  Otra canción superlativa y arrolladora.

Lentamente ‘The comedown’ se arma a partir de suaves acordes repetitivos que poco a poco nos van introduciendo en un particular espacio psicodélicoUnos logrados pasajes de guitarra nos incitan a sumergirnos en un gratificante entorno sensorial rebosante de magnetismo. Teniendo claro su objetivo, los efectos psicotrópicos van adueñándose de ese calmado mundo sensorial. La crudeza de la voz contrasta con sus inquietantes pasajes hasta dejarnos a nuestra suerte en este escenario donde las sensaciones brotan en cada nota. Todo un descanso tras los tortuosos viajes siderales de las canciones previas.

 ‘Deathwish 1970’ pone el broche final a este superlativo y exuberante álbum. Distorsiones, tambores retumbantes, un saxo hilarante y un frenesí rítmico, son los argumentos para un corte vanguardista en el que la psicodelia con genes 70’s, se encuentra de bruces con una narrativa futurista. Indudablemente los cimientos sobre los que se soporta el tema fueron creados por los pioneros de los 70’s, y eso queda patente en sus pesados y dinámicos riffs. La nota corista coquetea con el jazz gracias al predomino de ese saxo que se retuerce en cada nota. Un corte terrorífico que pone el cierre a una hora de intensidad máxima en la que la psicodelia adquiere una nueva dimensión.

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Reseña: THE SKULL GURU.- ‘Sofar nofar’

Presentando canciones más pesadas, THE SKULL GURÚ prosiguen en su nuevo álbum el camino en el punto en el que se quedó su último álbum bajo el nombre de SLAP GURÚ. Una evolución hacia un sonido más crudo y difuso. El blues y el hard-rock siguen estando presentes en un álbum que continúa bebiendo del inagotable manantial del rock de los 70’s, pero que a su vez, explora estilos más contemporáneos en una mezcla que funciona. Dejando algo apartadas las vibraciones folk, o los aires orientales, ‘SOFAR NOFAR’ se recrea más en las vibraciones proto-metal y hard-rock naciadas el pasado siglo, abofeteando al oyente con toda su fuerza retro. Creando unas canciones más oscuras, el cuarteto mantiene en ellas esa atmósfera vintage en la que tan cómodos se sienten. No faltan cortes de hard-progresivo, ni los habituales desarrollos psicodélicos, pero probablemente con un tono más rugoso de lo habitual. Así, sus canciones suenan auténticas, gracias a un sonido orgánico que nos traslada al corazón de los 70’s. SKULL GURÚ son una banda fantástica, y nuevamente, han creado un álbum fantástico, a la altura de su calidad.

‘A Crimson Fire’ bebe de la fuente de Sabbath ofreciendo riffs oscuros y un carácter retro. El tema contiene voces en línea Morrison aportando un tono trascendental que se va tornando más desgarrado con pinceladas de blues ácido. El corte cuenta con un groovy que cala fácilmente en el oyente, sin salirse del estilo hard-rock de inspiración 70’s. El corte finaliza aportado vibraciones de blues psicodélico.

En un giro estilístico, ‘Melting pot’ explota para escarban en el hard-rock vintage, con un tono colorista. Todo un torbellino sónico que muta su aspecto y en el que las voces adquieren un matiz más propio de finales de los 60’s. El contraste con su pesada estructura resulta bastante atractivo, lo que hace que se muestre con un sonido estereotipado. Todo un arco iris de sonidos vintage se dan cita en una canción con muchas aristas diferentes, pero con un objetivo común

‘Underwater’ abre con una melodía Beatles, para lanzarse al vacío impulsado por crujientes riffs y fuertes tambores. Su sonido alternativo se muestra mas rugoso de lo habitual, a pesar de que la psicodelia barroca parece estar presente, su estructura se acerca a un sonido más 90s. Como tantas veces, el puente de ida y vuelta entre 70’s y 90’s se recorre con gran facilidad. El caleidoscopio de las voces instalado en la psicodelia de los primeros Pink Floyd, logra encajar bien con sus trepidantes y cambiantes ritmos. A pesar de las influencias descritas, estaos ante una canción potente y cruda, que se suaviza con voces más acolchadas.

Si la banda se maneja bien con el blues, el hard-rock y la psicodelia, en ‘You own this road’ dejan patente que los ecos proto-metal tampoco tienen secretos para ellos. El fuerte ritmo de la pista nos lleva en volandas a los momentos más salvajes de la década de los 70’s. Un tema sudoroso y pesado, en el que algún elemento progresivo aparece en ese torrente de hard-rock indómito.

‘The risk is me’ nos hace bailar con sus contagios ritmos retro. Pinceladas de blues de garito con olor a bourbon y atmósfera humeante. Su sonido pantanoso se empapa de elementos de psicodelia narcótica y divertida. Una nueva invitación al baile con un groovy magnético y absorbente.  Una buena banda sonora para comenzar una noche de fiesta en algún club de carretera del profundo sur.

El trepidante ‘Rock & roll demonds’ golpea con riffs heavy-rock sobre una estructura de rock vintage. El aguerrido tema contiene solos asesinos y una nebulosa ambientación impulsada por un ritmo diabólico y contundente. Ecos proto-metal afloran en las voces para teñir de sonidos añejos un corte pesado y directo.  

En ‘Moon tide’ se conjugan vibraciones psicodélicas sobre un pausado ritmo con reminiscencias 90’s. Rock atemporal con buenas melodías y coros en una pista con tonos de melancolía y un sonido armónico más contemporáneo. El tema sirve de bálsamo tras las embestidas de pesadez de los cortes precedentes.

Cerrando el álbum ‘The mose’s down’ se desarrolla en una insondable atmósfera psico-progresiva. Mostrándose rugoso, el tema se contiene en su eclosión de pesadez ofreciendo unas armonías que serpentean en su avance dejando desarrollos de suma belleza y prescindiendo de las voces en esta ocasión.

The Skull Guru

Reseña: BBF.- ‘I Will Be Found’

En activo desde 2016 el trio italiano de retro rock BBF publica su álbum más maduro y personal. Este tercer trabajo mantiene el arraigo por los sonidos de los 60’s y 70’s, pero es una fuente de creatividad que mana del contraste entre el ruido y el silencio, así como de lo eléctrico y lo acústico, balanceándose entre gritos y susurros. El nuevo álbum de BBF tiene que ver con el contraste. Ruido y silencio, eléctrico y acústico, gritos y suspiros. ‘YOU WILL FOUND’ presenta una alternancia constante de todos estos elementos. Un álbum más nacido de la frustración de la pandemia, y que trata de transmitir al oyente los paisajes sonoros que brotaban de la evolución ye inspiración surgida en ese periodo. Con seis canciones palpitantes, en las que la psicodelia freak de finales de los 60’s se hermana con el hard-rock y el blues en una nueva excursión al pasado. Gravitando sus canciones en atmósferas vintage impregnadas en psicotrópicos, hacen que éstas, sirvan de imán para hipnotizar al oyente.  No faltan los tonos chamánicos en esta bacanal de vibraciones lisérgicas dando brillo a sus cautivadores temas. Sin duda, un álbum fascinante y sorprendente a la vez, que cualquier amante de los sonidos ácidos del siglo pasado no debería perderse.

‘YOU WILL FOUND’ está disponible vía Argonauta Records.

BBF son: Pietro Brunetti (bajo, sintetizadores y voces), Claudio Banelli (guitarras y voces) y Carlo Forgiarini (batería y percusión)

‘1 Freedom’ abre al álbum con sonidos de blues acústico y una voz susurrante. Con ecos el tema transita durante dos minutos por esa senda antes de explotar en una espiral de hard rock vintage llena de gancho. Un ritmo vibrante y unos estribillos pegadizos nos ponen en órbita.  Buenos pasajes de guitarra y tonos chamánicos ponen las dosis psicodélicas a una canción que palpita entre vibraciones retro más propias de los 70’s. el tema en su parte final sucumbe a los dictados de la psicodelia ácida.

Con magnéticos acordes psicodélicos ‘Cosmic surgery’ incide en esa psicodelia vintage de finales de los 60’s. Un espíritu freak que no tarda en expandirse bajo los dictados de un bajo poderos e hipnótico sobre el que se recuesta la melodía de la canción. Con una fusión de elementos garaje, de psicodelia y de hard-rock, el corte se desarrolla en una atmósfera psicodélica auspiciada por un caleidoscopio sónico invadido por efectos. Su tono contenido, habita entre bellos pasajes lisérgicos impregnados de aromas exóticos.

Sin salirse del guion, ‘Rise’ añade sonidos almibarados a sus genes psicodélicos. Bajo un entorno humeante y lisérgico, el tema reposa en pausadas melodías custodiadas por el cálido sonido del bajo. Un plácido paseo por un escenario netamente psicodélico con un poder terapéutico para el oyente, ya que sus narcóticos y balsámicos pasajes mantienen la calma sin que en esta ocasión se produzca la explosión sónica hasta los momentos finales. Aquí el tema retoma elementos hard-psych que lo enriquecen.

‘T. Rex’ con sus ocho minutos de duración, supone un espacio para escarbar en el garaje-rock de tonos psicodélico.  Un escenario vintage en el que la banda se muestra cómoda para ejecutar su sonido con honestidad. Pero no solo eso, ya que BBF saben cómo sumergirnos en espacios dominados por sonidos lisérgicos en los que el blues hace acto de presencia con un carácter chamánico. En esta senda la banda nos ofrece su mejor versión entre narcóticos desarrollos psicodélicos describiendo un entorno onírico. Tras el ‘viaje’ de la canción anterior, ‘Wake up’ incide en esa ambientación

B.B.F

Argonauta Records

Reseña: HÄLLAS.- ‘Isle of Wisdom’

Inmersos en su particular relato fantástico en el que los mitos y leyendas ancestrales se visten de rock progresivo, con momentos folk y heavy-rock, HÄLLAS presentan su tercer álbum siguiendo su personal estilo denominado por la propia banda :‘Adventure rock’. Si en sus dos álbumes previos encontrábamos más momentos de puro heavy-rock, en ‘ISLE OF WISDOM’ los suecos se siente definitivamente seducidos por el hard-progresivo de los 70’s. Con bandas como Yes, Nektar, Eloy, Genesis o Deep Purple en el punto de mira, pero sin renunciar a los ecos hard-rock y proto-metal, las guitarras se muestran esplendorosas bajo el acogedor manto creado por esos teclados vintage, unos teclados, que, junto a las delicadas melodías, son el eje argumental de todo el álbum. Fieles a sus historias medievales con toque ficticio, crean un nuevo canto nostálgico que genera grandes aventuras para el oyente. Su mítico y auténtico sonido vintage se recuesta en esta ocasión sobre unas canciones en las que predomina la melodía y los teclados en mayor medida que en sus álbumes previos, sin que esto signifique renunciar buenos momentos de heavy rock. Ponte la armadura y enciende las antorchas, ya que ‘ISLE OF WISDOM’ es un trabajo para rendirle tributo con una profunda escucha, ya que en él puedes disfrutar de fascinantes y bellas historias sonoras, en forma de canciones rebosantes de épica.

ISLE OF WISDOM’ está disponible vía Nuclear Blast.

HÄLLAS son:

Tommy Alexandersson – voz / bajo
Marcus Petersson – guitarra
Kasper Eriksson – batería / percussión
Nicklas Malmquist – organo / sintetizador
Alexander Moraitis – guitarra

‘Birth into darkness’ abre el álbum dándonos pistas de por donde irán los suecos en esta ocasión. Evocando los sonidos progresivos de los 70’s sus suaves melodías parecen recostarse en el legado de bandas como Yes o Eloy. Con un predominante sonido de teclados el tema se desarrolla en una atmósfera sombría en la que la épica aflora entre pasajes de atractivas guitarras. Un ritmo constante impulsa el tema entre ondulaciones de intensidad que nos sumen en un espacio más tormentoso sin perder sus genes progresivos.

En una cabalgata vintage, ‘Advent of dawn’ mantiene la vocación retro de la banda elevándola como juglares del siglo XXI sobre el legado de cuentos ancestrales. Mas pesado, pero sin declinarse por el heavy-rock que mostraban en sus álbumes anteriores, lograr equilibrar los intrincados pasajes de los teclados con coloristas melodías vocales y unas guitarra incisivas y potentes. Todo ensamblado con sumo cuidado para que nada suena estridente dentro de la tenue luminosidad en la que se desarrolla la canción. Sin duda escuchando la canción es difícil no pensar en atávicos momentos del pasado.

‘Earl’s theme’ pone de nuevo la pausa con bellos pasajes de guitarra y un bajo sólido y fornido. Aquí, los tonos GENESIS se perciben en una armonía que flota entre majestuosos sintetizadores. La narrativa de corte medieval aparece entre coros y estribillos encantadores. Una canción comedida que mantiene el nivel de intensidad sin sobresaltos. La magia y la épica presentes se perciben en una canción construida a la vieja usanza, pero en la que los detalles parecen perfectamente cuidados. 

Incidiendo más en sonido trovadorescos más propios del medievo, ‘The inner chamber’ nos empapa de bucolismo con un carácter pastoral. Sus suaves tonos la convierten en una de las canciones más plácidas de todo el álbum. Pasando por distintas fases, el tema nos ofrece en todo su esplendor el característico registro vocal de su cantante Tommy Alexandersson sobre un sinfonismo subyacente, especialmente en su parte final.

‘Elusion’s gate’ recupera los plácidos pasajes progresivos de aromas retro empapados de nostalgia. Estribillos y coros pegadizos habitan entre pasajes atmosféricos y bellas melodías. Los efectos de sintetizadores y los dinámicos pasajes de guitarra crean un tapiz sonoro lleno de matices vintage. Un fiel ejemplo de que estamos ante una de las bandas contemporáneas que mejor sabe reflejar en sus canciones esas vibraciones más propias de finales de los 70’s y primeros 80’s.

Elevando la intensidad y consecuentemente la épica, ‘Gallevants (of space)’ parece beber del legado de Purple en otro corte juglaresco que en esta ocasión incide en sonido más pesados sin renunciar a las bellas melodías predominantes en todo el álbum. Teclado, fuertes tambores y unas guitarras que se desdoblan ofrecen una canción impactante y contenida a la vez.  Son muchos los alicientes ocultos en una canción que nos desvela en cada nueva escucha mas y mas alicientes. Todo el arco iris sonoro de Hällas parece contenido entre unos surcos evocadores de lo que realmente son los suecos. Cabalgatas épicas de rabiosas guitarras que se contonean en sus riffs completan esta fascinante y elaborada canción. 

‘Stygian depths’ se sustenta en vibraciones hard-progresivas con unos profundos teclados y un ritmo incesante e imperturbable que opta por la contención para trasmitir de manera más profunda el relato de la banda. Otro ejemplo de que estos chicos miran al pasado sin rubor y continúan creando relatos épicos que recogen la tradición ancestral que sirve de leitmotiv al quinteto.

‘The wind carries the word’ el tema más largo del álbum, nos proporciona la perfecta combinación de pasajes fornidos y virtuosos entre sutiles melodías que ondulan en su intensidad constantemente. Relajados pasajes permiten a la voz tomar el protagonismo antes de subir la intensidad con armonías llenas de atractivo en la que la conjunción de Purple se encuentra con los dinosaurios del hard-prog de los 70’s. Pausados momentos evocadores del legado de Yes aparecen con sigilo para erigirse como protagonistas de los soplos más pausados del álbum. Todo un espejismo que se llena de épica elevando el tema a un espacio de monumentalidad. Siempre controlando el tempo de la canción, el corte va y viene por ese espacio juglaresco más propio de los relatos del pasado. La intensidad heavy-rock de algunos de sus desarrollos logra ser amortiguada con bellos melodías ricas en texturas y en matices. 

Hällas

Nuclear Blast 

Reseña: SATURNA/ELECTRIC MONOLITH.- ‘Turned To Stone Chapter 4: Higher Selves’ (Split)

Dos bandas destacadas de la escena rock de Barcelona: SATURNA y ELECTRIC MONOLITH se unen en esta nueva entrega de la serie ‘Turned To Stone’ del sello californiano Ripple Music. ‘TURNED TO STONE CHAPTER 4: HIGHER SELVES’ hace justicia a la interesante oferta pesada de bandas españolas.  Ambas bandas se han especializado en perpetuar el espíritu del rock’n’roll en su expresión más auténtica y libre de límites: cuando SATURNA toca un rock duro clásico conmovedor con infusión sureña con voces apasionantes y conmovedoras, ELETRIC MONOLITH opera en el más afilado, más lado psicodélico del espectro del rock de los 70. Una pareja épica y estridente que transportará a los oyentes a través de un túnel del tiempo con paredes de riff al cielo de la música pesada clásica. Si bien ambas bandas tienden un puente entre el siglo XXI y los 70’s, en el caso de SATURNA tiene un parada en las melodías grunge de los 90’s, mientras que en el caso de ELECTRIC MONOLITH, estos discípulos aventajados del legado de Sabbath, nos muestras su faceta más psicodélica hasta el momento. Con aroma de blues, de hard-rock rabiosos y de pesadez proto-metal, esta nueva entrega de Ripple, a buen seguro hará las delicias de los fans del género y servirá para mostrar al mundo que en España se hace música pesada de gran calidad.

Fundada en 2010 en Barcelona, SATURNA  es una banda de rock en la vieja tradición del término, una banda que puede crujir riffs estridentes y ritmos contundentes con lo mejor de ellos, pero que al mismo tiempo puede tocar la fibra sensible de sus composiciones. Lanzaron cuatro álbumes de estudio y realizaron giras por España, Europa y Estados Unidos mientras maduraban su música. El hecho de que SATURNA haga esto sin caer en la trampa de sonar «retro» o nostálgico se debe a la frescura y vitalidad que aportan a la mesa, la banda sirviendo recetas clásicas sobre un mantel nuevo. 

El hard-rock de los 70’s aparece stonerizado en ‘Keep Me Trying’. Con un ritmo ondulante los ecos proto-metal afloran en este ondulante de inspiración Sabbath. Fuzz cegador y unas atractivas melodías, completan este corte con aroma a 70’s en el que los coros y estribillos aportan un toque colorista. El legado de KYUSS parece que también es tenido en cuenta en esta composición.

Cambiando el registro, los acordes acústicos de ‘Following the sun’ nos llevan a un luminoso escenario con pausadas melodías de influencia grunge. Un susurrante corte que transita por una senda acolchada en la que los turbios sonidos del corte inicial desaparecen para dejar espacio a una propuesta más campestre y colorista. Una bella canción con acento sureño, que pone la calma al pesado sonido de los barceloneses, algo que ya hemos visto en alguno de sus álbumes previos.

Con un registro diferente a los temas anteriores, ‘Drowning gravita en un espacio más propio del sonido del Seattle de los 90’s. De todos es sabido la facilidad que tiene Saturna para caminar por el puente que une los 70’s con la década de fin de siglo pasado. Un sonido sólido y armonías bien trabajadas dan brillo un corte que contiene diferentes niveles de intensidad, y que, en su conjunto, se aleja de la pesadez. El resultado es una canción de aspecto frágil, con fascinantes melodías, pero con unas entrañas sólidas.

El regreso a las grandes praderas del medio Oeste se produce con ‘Don’t Run’. Otra aterciopelada canción con cuidadas melodías vocales y elementos acústicos. Con alguna sutil pincelada psicodélica, la canción flota sobre el oyente en casi cuatro minutos de calma. Esta claro que los sonidos no son un secreto para los barceloneses, como refleja la hechizante interpretación de esta canción llena de sentimiento.

ELECTRIC MONOLITH  es un power trio formado en 2015 en Barcelona,​​España. Su estilo se inspira en el amplio espectro del rock de los 70, desde el hard rock de estadio, el rock pesado hasta el rock psicodélico. Influenciados por bandas como Black Sabbath, Budgie y Led Zeppelin, hacen un viaje al espacio exterior con un sonido ácido y repleto de riffs que te teletransportará a la era dorada del rock en un segundo a la velocidad de la luz.

‘By My Side’ se desarrolla entre riffs retro-rock con genes blues. Un sonido más propio de los 70’s, que en manos del trio, no resulta añeja, sino que se muestra completamente contemporáneo. Con solos ácidos insertados en su interior, el corte camina con un groovy apetecible y contagioso, lo que hace que su escucha sea muy gratificante.

La susurrante ‘I Hope You Feel Better’ se muestra envuelta en una atmósfera psicodélica. con sus escasos dos minutos, el tema es una especie de interludio.

‘Hold Me Again’ parece beber de bandas como Cream, ya que muestra un sonido vintage lleno de gancho. Sus diabólicos solos de guitarra, su ritmo imperturbable y sus voces y coros hacen de que la canción fluya con naturalidad en un espacio más propio de finales de los 60’s, que del siglo XXI.

Partiendo desde la calma, ‘So Lonely Drying’ nos sume en un gratificante espacio psicodélico. Sus pausados acordes y la voz ecualizada crean un narcótico viaje alejado de los tonos proto-metal a los que nos tienen acostumbrados. Una susurrante y narcótica canción que refleja a la banda en su faceta más psicotrópica alejándose de su pesadez habitual.  

Para cerrar, ‘Nightmares’ retoma el sonido característico de los barceloneses. Regresando a esas vibraciones de los 70’s, el blues y los ecos proto-metal conviven en armonía en una canción luminosa y llena de gancho. Aromas vintage ejecutados con precisión para seducir al oyente en un transito a los primeros 70’s con herramientas del siglo XXI. El tema ondula con un groovy fascinante ofreciendo momentos de pesadez, pero también delicados pasajes de blues ácido. La canción consigue imprimir energía al oyente con sus potentes riffs Sabbhaticos, también nos sume en un trance psicodélico en el que las melodías son cuidadas con esmero para atrapar al oyente en esa espiral lisérgica de tintes balsámicos.

SATURNA:

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