Reseña: ANGINE DE POITRINE.- ‘Vol. II’

He disfrutado de bandas de math-rock tanto en conciertos como en disco, pero nunca había escrito una reseña de un álbum del género, bueno, no estoy seguro del género del que hablo. La locura viral llamada ANGINE DE POITRINE que nació tras su actuación en KEXP y la saturación de los algoritmos de las redes sociales con su performance, me ha llevado a explorar este fenómeno del mundo virtual. Este extraño, excéntrico y pintoresco dúo de hermanos definen su música “Dada-Pitago-Cubista», surge como una broma para tocar varias noches en un local, y se ha convertido en la sensación del momento. Y yo me pregunto: ¿Es para tanto? Su afirmación de que provienen de otra galaxia y de tener 333 años me puede parecer graciosa y ser un buen reclamo publicitario, pero lo que me verdaderamente me importa es calibrar la originalidad y calidad de su música. Con esa intención me detengo en su último trabajo, un álbum que plasma sus referencias al movimiento dadaísta, a las teorías matemáticas de Pitágoras sobre armonía musical y al cubismo artístico. Esta fusión conceptual se materializa en composiciones que utilizan intervalos microtonales, es decir, divisiones del sonido más pequeñas que las 12 notas tradicionales de la escala occidental. He de reconocer que nunca había hablar de esto, pero en ningún caso seré yo el que les quite su mérito. Sonidos repetitivos, esas armonías extrañas y ese caos original a la vez que esquizoide es todo lo que encuentro en su nuevo álbum. Divertidos por momentos, hipnóticos siempre, algunas veces sorprendentes, pero no tengo claro todavía su valía, estoy descolocado. Estas excéntricas marionetas teatrales (o seres de otra galaxia) han sabido como llamar la atención de la audiencia ocultando su personalidad bajo esas mascaras de papier mâché con atuendos surrealistas con los que generan el caos, pero lo que no me queda claro es si esa ingente corte de seguidores, verdaderamente aman la música que hacen, o solo disfrutan del personaje.  No me atrevo a juzgarlo, pero lo que si me cuestiono es si todos ellos han escuchado y siguen a bandas de math rock o trance experimental, o solo son el resultado del mundo en el que vivimos. Ese mundo de la viralidad instantánea y de lo efímero. ¿Todavía no sé si estoy ante ante algo genial, o simplemente ante algo excéntrico y artificial con una buena campaña de marketing?  ¿Alguien me saca de dudas?

‘Fabiek’ parte de un sonido de electrodoméstico roto para ir evolucionando como un robot rítmico. Hipnótico y con giros inesperados, el corte golpea taladrando las neuronas del oyente previamente a dejarse llevar por sonido más convencionales. Toda una espiral hipnótica que te arrastra hábilmente.

Inquietante extraña y vacilona Mata Zyklek golpea con un bajo mortífero y ruidos persistentes. La repetición del math-rock llevada al límite.

‘Sarniezz’ pone la pausa con una línea de bajo magnética y unos tambores repetitivos. Un bucle sonoro que acba en momento de free-jazz no apto para cualquier oído.

El juguetón dúo salta a entornos de fiesta rural con ‘Utzp’. Una canción más propia de feriantes con algún interesante momento de fusión. Intrascendente y vodevilesca.

‘Yor zarad’ viene envuelta en aromas orientales y un ritmo más pesado. Una taladradora más de esta demencia asimetría.

En otra vuelta de tuerca más ‘Ancia’ combina un bajo incisivo y un ritmo caótico. Un bucle que solo muta con incisivos y repetitivos acordes de guitarra con algo de sentido. Pero el sinsentido es la base del dúo. ¿Podrás soportarlo? La parte final es lo más destacable de esta canción.

Angine de Poitrine

Reseña: PAPIR.- ‘IX’

El trio danés PAPIR lleva años en la escena sin hacer mucho ruido, pero con el respeto de la audiencia. Su escasa presencia en festivales y el rango limitado de sus conciertos pudieran hacer dudar a alguien del talento que atesoran, pero la realidad es bien diferente. Han pasado quince años desde su primer álbum y su capacidad para sorprendernos sigue estando intacta. Fieles a su sonido y a la libertad para seguir explorando nuevos territorios en su continuo viaje sonoro, con ‘IX’ nos presenta un trabajo sin cadenas, sin ataduras, con largas canciones que gravitan libremente entre los estilos que la banda lleva investigando desde hace años. Su psicodelia instrumental, se colorea de finas texturas post-rock, impulsadas por hipnóticos ritmos kraut en un caleidoscopio de música ambiental exenta de etiquetas. Hemos tenido que esperar tres años desde su anterior álbum ‘7’ (reseña aquí), y ahora con mas de 70 minutos de mágicas canciones parecen compensarnos con ‘IX’. Puede que la ausencia del 8 en la numeración de sus albúmenes no sea ninguna casualidad (deberé de comprobar este dato), y la banda haya querido compensar la espera. Lo cierto es que estas jams contiene todos los elementos que un amante de la psicodelia y los sonidos ambientales más experimentales desearía escuchar. El viaje auditivo de los daneses presenta composiciones fluidas que se alargan en bucles infinitos que siempre vuelven al redil. Esta capacidad para llevar al oyente a donde quieren es uno de los elementos diferenciadores de su sonido. Largas improvisaciones que van tornando su aspecto en una mutación orgánica entre etéreas atmósferas.

‘IX’ está disponible vía Stickman Records.

PAPIR son:

Nicklas Sørensen – Guitarra
Christoffer Brøchmann Christensen – Batería
Christian Becher Clausen – Bajo

‘I’ ofrece más de nueve minutos de placidos sonidos ambientales en los que las reverberaciones lisérgicas aparecen en bubles acompañando a finas texturas post-rock.

‘II’ es una fusión de elementos ambientales, ritmos kraut y momentos drone en su parte inicial, para convertirse en una locura psicotrópica en un aparente caos instrumental que te volará la cabeza. Con algunos teclados la banda hace que la pista vaya y venga alternando la pusa magnética de sus bellas melodías, con un aquelarre psicodélico de un aspecto caótico. Pero PAPIR se sabe mover en el caos y convertirlo en algo plácido.

Con un sonido algo más ortodoxo, la melancolía parece invadir ‘III’. Otra suave canción que gravita entre luces y claros entre delicados y pausados acordes. Con teclados envolventes la banda se inclina a territorios más progresivos con una sobriedad pasmosa. En una evoluciona un escenario post-rock prescindiendo caóticos pasajes.

‘IIII’ contiene una variedad de sonidos vintage evolucionando en una jam en la que todas las piezas parecen encajar. El virtuosismo de Nicklas a las seis cuerdas hace que las espirales se sucedan entre sus implacables ritmos. La repetición como argumento para desarrollar idead sonoras de lo más dispares y atractivas.

Los ensoñadores pasajes de ‘IIIIII’ corrobora la inclinación hacia la música ambiental de PAPIR. Un lento génesis que se convierte en un gratificante bálsamo para el oyente.

Como continuación de la pista anterior ‘IIIIII’ parece recoger el relevo con un tono más colorista sin renunciar a su esencia ambientales. De nuevo en un tono algo melancólico las bellas melodías se suceden en un escenario sonoro minimalista. Música ambiental en su máxima más hermosa expresión.

Si la mayor parte de los cortes anteriores gravitaban entre los 10 minutos, ‘IIIIIII’ es una jam de más de veinte minutos de devaneos instrumentales en los que la elegancia del jazz, convive con la psicodelia en un sofisticado baile sonoro. Armándose con pausa, la canción contiene elementos que la van moldeando entre espirales rockeras, atmósferas progresivas y por supuesto esa psicodelia ensoñadora que llevan en sus genes. Con un flujo constante la pista ofrece los momentos más pesados del álbum con los instrumentos de los tres músicos brillando con luz propia. Una constante evolución que pule sus aristas haciendo que la fisonomía de la jam mute a cada instante hasta llegar a un susurrante y ensoñador ocaso con el que mecen al oyente  

Papir

Stickman Records

Reseña: SVUCO.- ‘Nagoy’

Con ‘EL GRAN MITO DE SANSARU’, SVUCO se postulaban como una banda Stoner que sabía manejarse con ruidosos ecos alternativos de inspiración 90’s, ahora con ‘NAGOY’ la banda de Granada da un paso adelante en sus composiciones sumergiendo al oyente en espacios mucho más psicodélicos. Fieles a ese espíritu indómito y experimental, SVUCO sigue contando como arma principal un buen arsenal de fuzz, que combinado de la manera precisa hace que sus canciones se desarrollen en dos planos paralelos en los que la música psicodélica coge fuerza con medidas embestidas de vibraciones arenosas. ‘NAGOY’ se postula como un álbum experimental, ricos en matices progresivos, con embestidas de pesadez, pero revelándonos que son capaces de colorear de belleza las atmósferas humeantes en las que hacen desarrollar sus canciones. Seguramente muchos pueden verse sorprendidos por esta evolución en sus composiciones, pero debo decir que este es el camino. Una travesía llena de detalles con los que consiguen canciones expresivas, narcóticas y llenas de sorpresas para el oyente.

‘Lubilubar’ es un ejercicio de experimentación instrumental en el que SVUCO crean fascinantes paisajes sonoros bajo una atmósfera de misterio que no sabemos a donde nos llevará. Entre tonos espaciales, la pista parece brotar en un génesis hacia un mundo mágico diferente al que nos tenía acostumbrados.

Evocando la soledad del desierto ‘Alien del desierto’ es una suave canción psicodélica en la que la banda granadina, plasma su amor por las voces noventeras y los rugosos riffs arenosos. Manteniendo el tono lisérgico la pista contiene detalles de guitarra mágicos y unas melodías vocales que aún con un carácter diferente, encajan en la pista dándole un aire particular. Los elementos cósmicos no faltan a su cita nuevamente.

‘Britba’ se empapa de bellas fragancias orientales que se inclinan a un espacio más propio del post-rock. Su ritmo lento y cadente y la cálida línea de bajo van señalando el camino a una guitarra delicada y hermosa. Elementos reconocibles de psicodelia pesada completan este hermoso crisol sonoro con argumentos suficientes como para caer rendido a sus encantos. ‘Surgido de tiempos bastardos en los que imperan formas bastardas ‘Sodo’ es el resultado de los tiempos pandémicos. Un tema que vió la luz en mayo de 2020 y que usa el ruido domado de la banda como artefacto de liberación sacándose los fantasmas de los tiempos convulsos. Ahora, grabado de nuevo, y con un sonido demencial, pasa a formar parte del legado de ‘NAGOY’

Impregnada en balsámica psicodelia ‘Calipso y la marea’ contiene melodías vocales de carácter alternativo entre sus mágicos y atmosféricos pasajes lisérgicos. La banda pone cuerpo a la pista con algún subida de intensidad a cargo de sus característicos riffs stoner. Una combinación en la que también tiene cabida algunos momentos progresivos haciendo que la pista se muestre más completa.

La inquietante ‘Grazzy’ destila un tono vintage entre su poderosa instrumentación y los arreglos de los teclados haciendo que la pista gravite en dos planos diferentes, pero complementarios.  

‘Kárstica’ es otra canción atmosférica en un espacio sonoro en el que los elementos psicodélicos son predominantes. Meditativa por momentos, y sin prisa para despegar, describiendo hermosos espacios psico-progresivos el ritmo se acelera entre suaves desarrollos de guitarra y un tempo pausado. Una de las mejores canciones de un álbum que no tiene reparos en construir canciones como su fueran jams, a las que pulir sus aristas para ofrecer el mejor producto a sus fans.

En dos escuetos minutos ponen el epílogo al álbum con ‘Desert coconout’. Otra canción que no sube el tono y que se desarrolla envuelta en nebulosas psicotrópicas interpretadas con conciencia y pausa. Los teclados aportando un aroma progresivo son un elemento clave para entender la propuesta sonora del cuarteto.

Svuco