Reseña: THE DRY MOUTHS.- ‘Thödol’

Siguiendo el camino abierto en su álbum ‘MEMORIES FROM PINES BRIDGE’, los almerienses THE DRY MOUTHS publican ‘THÖDOL’. Un álbum con un sonido suave y un cierto carácter introspectivo, en el que se vuelve a reflejar el silencio del desierto. Si los desiertos californianos contaron con YAWNING MAN como artífices de su banda sonora, el desierto de Almería cuenta con THE DRY MOUTHS y su personal narrativa cinematográfica. Un paralelismo que queda reflejado en unos fascinantes desarrollos instrumentales de carácter atmosférico. Aquí la improvisación alcanza cuotas insospechadas, ya que cada canción ha contado con una instrumentación diferente, haciendo que cada una de ellas tenga su propia vida. La banda refleja su particular visión de mundos y sensaciones intangibles y altamente ensoñadoras. Su carácter onírico viene influenciado por ‘El libro tibetano de los Muertos’. Así nos invitan a un viaje sensorial con el que tratan de escapar de esa lucha contra los demonios internos a través de experiencias extrasensoriales. Desert-rock, psicodelia, pinceladas post-rock, y una experimentación stoner que les lleva a barrancos doom en algunos momentos. ‘THÖDOL’ es un bálsamo para los sentidos, un álbum que te transmite paz y te empuja a mirar a tu interior a través de bellas melodías con un aura de misterio. Con canciones que te susurran insuflándote una cálida y reconfortante brisa, THE DRY MOUTHS logran que cada oyente se sienta participe de su propia historia. Un laberinto de vibraciones arenosas en el que no es fácil encontrar la salida, ya que cada canción ofrece giros inesperados, que alteran momentáneamente la trama. Con un cierto tono depresivo, sus temas nadan en la melancolía mostrando su lado más amable y sensual, pero también su carácter más inquietante. Si bien ‘THÖDOL’ es un álbum de escucha fácil, no es menos cierto que en sus entrañas habitan elaborados desarrollos, fruto de la constante experimentación de la banda en los sonidos expansivos.

THE DRY MOUTHS son: Christ O. Rodríguez a la guitarra, sitar y sintetizadores; Víctor Gutiérrez al bajo y Josh Morales a la batería

Producido y grabado por la propia banda en los Desert City Studio de Almería entre los meses de octubre de 2020 y junio de 2021, cuenta con las mezclas de Christ O. Rodríguez y la masterización de Mario G. Alberni. ‘THÖDOL’ está disponible vía Spinda Records,

Abriendo el álbum con sus característicos sonidos atmosféricos, ‘Den-dro sum’ nos sitúa en un escenario ensoñador en el que el horizonte nos muestra el ocaso del día. Un entorno de paz y relajación aparece ante nosotros para gratificar nuestra alma. Sensibilidad y delicados acordes son ejecutados con una pausa balsámica. Los almerienses siguen desarrollando su sonido cinematográfico con notable maestría. Así componen un tema con delicadas melodías y una elegancia superlativa.

Sin salir de ese espacio sonoro, la psicodelia ambiental de ‘Hinaya’ cala en el oyente con pasajes instrumentales llenos de belleza.  Con un trabajo de guitarra evocador del sonido de Colour Haze en su versión más sosegada, este se ve complementado con un sugerente y magnética línea de bajo. Consiguiendo de esta manera presentar un sonido estratificado con el que arrullan al oyente en este tránsito espiritual. Oscuro por momentos, el tema despierta un cierto tono de melancolía, pero su fluidez hace que nos sintamos enganchados a su excitante narrativa. Este sonido expansivo hace de THE DRY MOUTHS una de las bandas nacionales más excitantes del género. Como ya hemos visto en sus anteriores trabajos, la inclinación de la banda por los sonidos del desierto creados por bandas como Yawning Man siguen estando muy presentes en esta nueva entrega. Seis minutos y medio que pasan volando en esa recreación de la soledad de las dunas.

Más delicados e incluso sobre tonos sinfónicos ‘’Kyenay’ se nutre de un sonido envolvente y cálido que amplía el espectro sonoro de la banda, sin renunciar a su esencia. Creando siempre la atmósfera precisa, la música de THE DRY MOUTHS es un relajante natural anti-estrés, como queda patente en esta susurrante y fascinante canción. Un oasis de belleza en la inmensidad de un espacio desértico, el lugar en el que más cómodo se sienten. El tema incluye alguna pincelada post-rock que enriquece este tapiz sonoro envolvente y expansivo.

‘Milam’ aumenta la intensidad respecto a las canciones precedentes. Infinitos desarrollos de guitarra parecen tornarse más pesados en su narrativa. Un relato que no cambia en exceso su fisonomía en los dos minutos y medio que dura el corte.

Estos magos de la música ambiental, nos arropan con sus cálidos pasajes en ‘Dhyana’. Un corte algo más experimental que se nutre de numerosos efectos envolventes entre acordes más empíricos. Su carácter hipnótico parece beber de vientos exóticos para ofrecer un corte más eficiente a pesar ese entorno misterioso en el que se desarrolla. La canción incorpora extrañas voces casi imperceptibles con las que consiguen aportar un tono místico e intrigante.

‘Ngen-dro sum’ golpea con plomizos y cadenciosos riffs de vocación doom, en un cierto cambio en su apacible relato.Haciendo que su sonido se vuelva difuso y turbio incorporan momentos más tenebrosos e inquietantes a su narrativa.

Con elegantes y pausados acordes ‘Chikhai’ utiliza elementos jazz para recrear un espacio de melancolía en una atmosfera gris. Los almerienses dotan a la canción de altas dosis de tristeza en su atmosférico desarrollo. Una especie de descanso que no sé muy bien donde nos llevará, por lo que se convierte casi en un interludio dentro del relato del álbum.

‘Dharmata’ se construye sobre una base de tambores cadentes y una magnética línea de bajo que nos lleva a un entorno difuso y psicotrópico alentado por múltiples efectos envolventes. Repitiendo sus acordes consiguen sumir al oyente en un espacio de misterio con distintas disonancias que se inclinan hacia un cierto sinfonismo.  Un tema oscuro y algo depresivo.

Envueltos en esta atmósfera inquietante, ‘Zhi Tros lha’ recrea silenciosos escenarios en los que nuevamente se pueden percibir los ecos del desierto. Múltiples efectos sobrevuelan por una lenta y suave melodía que vuelve a describir enigmáticos paisajes. Rock del desierto en su versión más atmosférica y ambiental. De nuevo la tristeza alora entre sus agradables y sosegados acordes de sutil psicodelia.

’Chömdyid’ cierra el álbum con un carácter similar a los últimos cortes del álbum. Sonidos ambientales llenos de misterio y con ese carácter arenoso fundido entre sus entrañas. Sinfónico y cadente, el corte parece describir un insondable mundo alejado de lo terrenal.

The Dry Mouths

Spinda Records

Reseña: GUIDED MEDITATION DOOMJAZZ.- ‘Summer Let Me Down’

Cinco fascinantes y cautivadoras jams que toman forma de canciones gravitando en una atmosfera psicodélica adornada con elementos jazz, funk, progresivos. Parece que no hay limites para frenar la creatividad Blaise the Seeke, el artífice del proyecto, acompañado de Greg Perlman, y Mathew Doeckel en la batería. Profundizando en la conciencia, esta grabación es una serie de primeras tomas escritas en dos días y grabadas en una tarde. La fórmula de dejar fluir la creatividad espontáneamente funciona siguiendo la máxima de: ‘menos es mas’. Lo cierto es que esta tormenta de riffs insertados en un paisaje onírico consigue atrapar al oyente en un rio de psicodelia que se enriquece con distintas vibraciones con un resultado fascinante. Bajo humeantes atmósferas, consiguen crear un flujo instrumental que va y viene como las olas golpeando a la arena de una playa paradisiaca. Un narcótico viaje meditativo en el que los elementos de jazz, y ciertos ritmos calientes y una acidez corrosiva. Sin duda, uno de esos álbumes para escuchar bajo luz tenue entre inhalaciones de humo cannabico.

SUMMER LET ME DOWN’ está disponible vía Swamp Records y Fuzzy Crackins 

‘Warm me up’ no tarda nada en ir al fondo del asunto. Desde sus primeros riffs, podemos intuir que la canción nace de una jam en la que la psicodelia coquetea con el jazz. Interminables solos de guitarra van contoneándose entre ritmos contenidos, pero siempre luminososRasgueos llenos de fuerza y con un punto de acidez, se suceden acompañados de una hipnótica y férrea línea de bajo. Todo un trance sonoro que da la sensación de estar incompleto, teniendo en cuenta su súbito final.

Modificando un poco el tono, pero sin perder el espíritu de libre creación compositiva, ‘Summer’ y sus cadentes ritmos jazzy,acompañan los devaneos de una guitarra que se erige en protagonista del álbum. Todo un crisol de sonidos psicodélicos se va agolpando según la jam va recorriendo su camino. Ritmos funk entrelazados con esas pinceladas jazz consiguen que la canción adquiera luminosidad. Pero la capacidad creativa de estos chicos hace que el tema vaya modulando su sonido usando con distintas influencias estilísticas. Así, encontramos momentos de pura psicodelia pausada que cambian el carácter del corte. Estos momentos se van modulando hacia un espacio casi progresivo en el que la calma aparece con acordes espaciados que dotan al tema de un tono meditativo que invita al sosiego. Todo un bálsamo para los sentidos con estos narcotizantes pasajes que acaban por sumirnos en un sueño profundo.

Para despertarnos, los dinámicos ritmos jazz de ‘Let me’ nos sitúan en un nuevo escenario colorista. El fuerte y crujiente bajo, y las afiladas notas de la guitarra se van sucediendo con gran fluidez. Aquí nada se ‘atasca’ sino que camina libremente por un entorno psicotrópico al que se dota constantemente de nuevos y versátiles elementos. Aquí la guitarra, muestra todo su repertorio en un arco iris de vibraciones que se unen a esta auténtica locura.

‘Down’ nos ofrece un sonido más grave y pesado en su apertura. Pero el protagonismo de la guitarra contrarresta de inmediato esas difusas notas, para mostrarnos virtuosos pasajes en los que cada nota se clava en el alma del oyente transmitiendo todo el poder de esta nueva jam. Una repetición de acordes entre casqueos de platillos que se modula sutilmente, aunque sin cambiar demasiado el espíritu del corte. Difícilmente clasificable, el oyente puede intuir distintos estilos en este virtuoso corte que solo altera su entidad en una parte final algo mas misteriosa.

Cerrando este hechizante trabajo ‘It’s Winter again’ muestra un sonido mas inquietante en su apertura. El tiempo justo para poner en corte en su camino. Una vía en la que la psicodelia encuentra el espacio perfecto para desarrollarse sin ataduras por una senda calmada. Con un sonido mas cálido, el corte parece acariciar al oyente proporcionando el sosiego para dejar que tu mente escape y se suma en un mundo de sonidos expansivos. En la segunda mitad el corte parece dar un giro y caminar a un espacio más colorista.

Blaise the Seeker 

The Swamp Records

Fuzzy Cracklins

Reseña: WYATT E.- ‘āl bēlūti dārû’

En mi primera incursión en el sonido de los belgas WYATT E. me encuentro gratamente sorprendido. ‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ es un agujero negro creado por dos largos temas de 18 minutos cada uno, en los que la espiritualidad oriental invade nuestros sentidos en un gratificante y aturdidor transito a una dimensión desconocida. Todo un espacio meditativo con olor a incienso, creado con gran maestría para lograr atraer al oyente a su fascinante y misteriosa narrativa. ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ nos sume en un ritual inmersivo en el que la psicodelia y la mística ambientación espacial nos invitan a un viaje astral a gratificantes escenarios de gran exotismo. Bellas fragancias, efectos envolventes y toda una liturgia psicodélica completan este ecléctico álbum con el propósito de que nos sintamos partícipes de una narrativa cinematográfica, magníficamente construida. No estamos ante un álbum para todos los públicos, ya que la complejidad de su sonido, hace que solo los iniciados perciban la grandiosidad de sus composiciones a la primera escucha. Es importante la predisposición del oyente para disfrutar de este mágico espacio meditativo. Estos visionarios del drone oriental y del post-rock, nos entregan la banda sonora hipnótica de una peregrinación al imperio neo-babilónico que conduce a dioses antiguos, ciudades olvidadas y civilizaciones perdidas. Envuelto en misterio, su segundo álbum ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ («la ciudad eterna» en acadio) es un viaje envolvente que combina paisajes sonoros cargados de efectos y monotonía con instrumentos tradicionales de Medio Oriente. La composición del álbum resulta de un desafiante uso de técnicas e instrumentos nunca utilizados por la banda: saxofones, Saz, uso inusual de voces, efectos y percusiones. Se grabaron 2 kits de batería simultáneamente durante la mayor parte del álbum para crear una especie de vibración desordenada proveniente de una gran multitud. Su sentido de la narración además de la magnífica producción de Billy Anderson (Sleep, Om, Melvins), lo convierte en un disco instrumental esencial para los fanáticos de la música instrumental con visión de futuro.

‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ está disponible vía ‘Stolen Body Records.

Los drones gestan la apertura de ‘Mušhuššu’ (nombre del animal sagrado de Marduk) crean un lento génesis en el que es difícil adivinar que senda llevará la canción. En una densa atmosfera psicodélica los acordes e instrumentos van apareciendo lentamente en escena. Con exóticas vibraciones orientales se gesta una canción llena de un inquietante misterio. Su atmosférico sonido bebe de la inagotable fuente de la psicodelia para crean un espacio de gran misticismo. Efectos y percusiones no tiene ninguna prisa en ensamblar su sonido, de hecho, la banda va incorporando distintos elementos que van dando brillo a este hipnótico corte. EL sonido del saxo, así como de los instrumentos tradicionales suponen todo un chakra sonoro que rápidamente penetra en la sensibilidad del oyente. Uno de esos temas que de va atrapando con su cautivador hechizo sonoro. Místico y rebosante de una inquietante espiritualidad su sonido se modula de una forma casi imperceptible para el oyente, lo que hace que cuando nos damos cuenta, hemos pasado a una nueva dimensión sonora. Siempre susurrante y nebuloso, el corte proporciona un gratificante un efecto narcótico con sus sutiles reverberaciones psicodélicas. El corte retoma los acordes orientales en su parte final, tras un tortuoso tránsito por nebulosas envolventes. Una pista bien equilibrada impulsada por un ritmo de bajo y con Y. Tönnes en el saxofón,

Al igual que el tema anterior, Šarru Rabu’ . («El Gran Rey») mantiene el estilo mostrado en el corte anterior. Una marcha militar mostrando lo mejor de la banda en términos de construir lentamente capas hasta el clímax y comenzar de nuevo hasta la explosión sónica final. Vibraciones orientales a través de instrumentos tradicionales se fusionan con una capa de psicodelia magnética. Con un tono mas espacial en esta ocasión, los drones revolotean por nuestra cabeza proporcionando ese zumbido cautivador omnipresente en todo el álbum. La banda crea un insondable espacio que conjuga lo inquietante con la belleza de sus tenues melodías. Un entorno espiritual y meditativo que se reactiva con un ritmo que evoluciona en su intensidad haciéndonos pasar a una nueva dimensión. La grandeza de la composición reside en la capacidad de modular el sonido haciendo que todo cambie a nuestro alrededor sigilosamente. La conjunción de efectos y drones se vuelve mas grandilocuente si cabe, algo que forma parte de la esencia de esta particular apuesta sonora. Incidiendo en ese espacio psicodélico, extrañas locuciones se unen a este particular ritual inmersivo. El tema se diluye en la inmensidad del cosmos dejándonos con ganas de más.

Wyatt E.

Stolen Body Records

Reseña: SLOTH METROPOLIS.- ‘Moth necropolis’

Inspirándose en una historia Lovecraftiana, los escoceses SLOTH METROPOLIS, crean un álbum ecléctico en el que las vibraciones psicodélicas, progresivas, folk y doom se introducen en una coctelera para ser agitadas por teclados y violines con altas dosis de distorsión. Así crean un álbum conceptual influenciado por las teorías de Timoty Leary, con un sonido evocador de los primeros Gong, arropado por reverberaciones contemporáneas. Su sonido expansivo basado en la improvisación se adorna con recurrentes locuciones que le aportan un carácter reflexivo. Hipnótico por momentos, la psicodelia adquiere dimensiones desconocidas con los coqueteos jazz y elementos más propios de los 70’s. Con intrincados desarrollos progresivos, escapan de convencionalismos para sumirnos en un trance sensorial de carácter reflexivo. Los plácidos desarrollos se dotan de un efecto narcótico que adormece los sentidos del oyente. Pero SLOTH METROPOLIS no se quedan ahí, y también convierten sus canciones en turbios pasajes con aturdidores sonidos. ‘MOTH NECROPOLIS’ es un álbum diferente y posiblemente no apto para todos los oídos, pero sin duda, cualquiera que se sumerja en él con la mente abierta, encontrara un espacio gratificante en el que ampliar su percepción musical.

‘MOTH NECROPOLIS’ está disponible vía Nasoni Records.


‘Fungus’ se desarrolla en una ambientación heavy-psych. Tras una introducción con locuciones, los escoceses nos sumergen en un espacio netamente psicodélico. Aquí los desarrollos de guitarra se suceden creando un atractivo entorno sonoro. Caminando por el lado pausado del género, la inclusión de teclados ocasionales dota al corte de una ambientación vintage. Una neblina narcótica nos envuelve creando un efecto balsámico sobre el oyente. Casi diez minutos instrumentales que los escoceses resuelven con solvencia. Estamos ante una composición versátil que gravita en un espacio psicodélico en el que los elementos 70’s aparecen con destreza.

Cambiando de alguna manera su sonido ‘Moth’ mantiene la fórmula. Locución inicial, y doce minutos de jam por delante. Creando un entorno cautivador, las suaves melodías se suceden en el particular mundo sensorial de la banda. Aquí las voces ensoñadoras aparecen para ofrecernos un mágico espacio reflexivo. Cálidos registros vocales que enriquecen esa suave instrumentación salpican con distintos elementos generadores de un particular estado sensorial. La calma y el relax se transmiten entre sutiles vibraciones más propias del siglo pasado. Inclinándose hacia un entorno más progresivo, el corte sigue transmitiendo paz al oyente con sus balsámicos pasajes.  Elementos acústicos, teclados, y sonidos de viento completan un atractivo tema que parece susurrarnos desplegando todo su encanto. A diferencia del tema anterior, en esta ocasión no aparecen esos solos ácidos e incisivos, decantándose por en espacio sonoro instrumental con numerosos elementos progresivos.

Insistiendo en las introducciones con locuciones, ‘Flea’, se muestra más ecléctico en su sonido. Misteriosos pasajes arropados con efectos nos envuelven entre los chirriantes acordes de una guitarra que muestra su lado más lisérgico. En esta ocasión la duración del tema, con solo cinco minutos, hace que estemos ante un hipnótico y envolvente interludio que parece no llevarnos a ningún sitio, sino que sirve como vía de escape al cuarteto. El corte se torna más turbio y caótico en su parte final.

‘Bacterium’ se deja llevar por vibraciones jazz sin perder el alma psicodélica de la banda. Ecos de los 70’s aparecen gracias a esos mágicos teclados. Un sonido más aturdidor nos empapa con acordes que se repiten creando un turbio ambiente. Tomándose su tiempo, van moldeando las aristas del tema con pasajes psico-progresivos a los cuales incorporan voces devocionales. La importancia del sonido del órgano queda patente en un tema con una línea de bajo magnética y atrayente. El espíritu de los 70’s aflora con naturalidad para hacer que el corte oscile en su hipnótico sonido. Histriónicos pasajes con un aura devocional complementan estos doce minutos cargados de gratificantes momentos en los que los desarrollos progresivos van sucediéndose.

El álbum cierra con las exóticas vibraciones de ‘Starseed’. Psicodelia contemporánea con un aroma retro creando un ambiente colorista gracias a una mayor presencia de las melodías vocales. Un inquebrantable ritmo nos lleva en volandas a palaciegos espacios sonoros en los que los pasajes progresivos regresan. Esos sonidos tradicionales son insertados con acierto para crear un tema lleno de dinamismo y los suficientes atractivos como para quedar atrapados en su sonido.

Sloth Metropolis

Nasoni Records

Reseña: ODDPLAY.- ‘Heritage’

Instalados en un sonido característico, ODDPLAY liberan su quinto álbum, ‘HERITAGE’. Refinando su estilo en una atractiva mezcla de difusos riffs Stoner y la psicodelia instrumental del nuevo milenio, nos ofrecen un viaje emocional. El dúo continúa exhibiendo su sacudida creativa para construir su álbum más maduro hasta el momento. Repleto de ásperos y crujientes riffs pesados, los búlgaros imprimen una narrativa cinematográfica a sus canciones; un relato en el que la psicodelia tiene un importante protagonismo. La dualidad de ese bajo portentoso y plomizo, con la elegancia estilística de sus pasajes de guitarra, hacen que sus canciones siempre ofrezcan una salida a la monotonía. Con muchos estándares del Stoner y de la psicodelia, pero también del heavy rock y la tradición búlgara, las canciones contienen un crisol de sonidos en una montaña rusa de emociones. Aportando un pegadizo groovy para que nada resulte monótono, los meandros del camino son solventados con destreza por un álbum con muchos atractivos para el oyente. Sus relajadas y elaboradas melodías y los constantes rasgueos de sus riff, hacen que lo anodino, desaparezca de su turbio relato, gracias a los flujos y reflujos que soportan sus canciones.


ODDPLAY son: Alexander Enev (guitarrista / productor / ingeniero de tono) y Itso Nickoloff (bajo).

‘Vices’ abre el álbum entre tonos enigmáticos que no tardan en sumirnos en una atmósfera inquietante y oscura. Ganchos de stoner rock con un sonido metálico y buenas dosis psicodélicas. Aquí el dúo incorpora algún elemento exótico que da brillo a la pesadez de sus inquietantes riffs.

Crujiente y nítidamente definido como un tema heavy-psych, ‘Jam of stone’ crea un entorno hipnótico en el que se desarrollan aterciopeladas melodías. Un magnífico trabajo de bajo complementa los devaneos de la guitarra. Con algunos cánones del Stoner instrumental presentes, la canción su muestra sólida y liviana a su vez,. Esto es obra de los constantes cambios en su desarrollo.

Mucho más pausada y con elementos del folclore búlgaro, así como pinceladas progresivas ‘Deboned lamb head’ nos presenta un paisaje más ensoñador y reconfortante. Suaves armonías custodiadas por un poderoso bajo se lanzan en una experimentación de gran eclecticismo. No faltan los golpes de metal para completar un corte versátil en su sonido.  

‘On the surface’ juega con elementos Stoner, post-metalcon un sonido seco y punzante. Una cortina difusa impregnada de gotitas de psicodelia en línea Colour Haze. El tema fluye entre solos psicotrópicos con paradas y arrancadas.

En un tono más colorista Thoughtless’ nos envuelven un su groovy entre ecos desert-rock y elementos psicodélicos. Solos afilados y un bajo que parece que se vaya a partir, construyen una narrativa más propia de la banda sonora cinematográfica. 

‘Blindfolded’ se desarrolla entre exóticas vibraciones psicodélicas con las paredes construidas por sólidos riffs pesados. Sus mágicos tonos describen un apacible escenario lisérgico.

Desde la pausa, ‘Borrow our time’ fluye lentamente para convertirse un balsámico temaque se debate entre la contundencia de los dictados Stoner y las vibraciones más psicotrópicas. Algunas pinceladas heavy-rock afloran entre monolíticos riffs creando dos escenarios paralelos que finalmente se decantan por la calma más envolvente.

Difuso y pesado ‘Tainted heritage’ nace con genes Stoner-doom antes de mostrar sus verdaderas entrañas. La dualidad de una fina guitarra y la contundencia de ese terrorífico bajo transmiten sensaciones inquietantes. Turbio por momentos, sus melodías de ensueño llenan de color otro corte oscuro y dual. 

El cristalino sonido de ‘Lady hawk’ nos devuelva la narrativa de banda sonora entre vibraciones de puro Stoner instrumental con las suficientes dosis de psicodelia como para atrapar al oyente en su oscilante relato.

Mas experimental que los temas anteriores ‘Organic sense’, con su magnético ritmose acaba despeñando por precipicios pesados para resurgir esplendoroso como una canción pausada y cálida con sus exóticos devaneos psicodélicos.

Para cerrar ‘Quell’ prescinde de reverberaciones pesadas y se deja llevar por la psicodelia instrumental más colorista y experimental. Con la sensación de que algo puede pasar, sus pausados desarrollos amagan con explorar en una descarga fuerza de las que nos tienen acostumbrados. Nuevamente el tema sirve de escaparate para dejar patente la maestría de su bajista, verdadero guía de este relato en el que la psicodelia pesada de los búlgaros nos vuelve a atrapar.

Oddplay