Reseña: GREEN LUNG.- ‘Black Harvest’

Dos años después de su alabado Lp debut, los británicos obsesionados con el horror folclórico han resurgido de sus catacumbas abigarradas armados con docenas de riffs recién tallados. ‘BLACK HARVEST’, la secuela de ‘WOODLAND RITES’, es una reinvención más colorida del sonido de la banda.‘Este nuevo álbum de GREEN LUNG viene cargado de ganchos que seducen al oyente con un arco iris de sonidos vintage. Temas enérgicos con aroma retro sobre una base hard-progresivo, heavy-rock y acertadas melodías vocales. ‘BLACK HARVEST’ es un álbum dinámico, retro y lleno de alicientes que rápidamente te atrapan en un viaje al final de los 70’s y a la época dorada del heavy-rock. En cuatro cortos años de existencia, GREEN LUNG ha surgido de la oscuridad del heavy underground del Reino Unido para convertirse en una verdadera banda de culto con seguidores devotos. El éxito y los elogios que recibió su álbum debut ‘WOODLAND RITES’, tienen ahora la confirmación de que no estábamos ante la ’flor de un día’, sino que nos encontramos ante una banda solvente y creativa, que no solo se queda en el binomio Sabbath-Purple, sino que explora los vestigios del hard-progresivo de los 70’s para enriquecer su sonido de puro heavy-rock. El gran trabajo melódico, la capacidad para arreglar las canciones, y la impactante producción, junto a la fuerza de sus impactantes riffs, hacen de ‘BLACK HARVEST’, un serio candidato a colmar las listas de mejores álbumes del año.  Hartos de apuestas repetitivas y de álbumes que suenan igual, los británicos no dudan en incorporar pasajes de órgano más propios de Atomic Rooster, para envolvernos en una atmósfera que no tiene reparos en coquetear con momentos folk. GREEN LUNG son pura energía, pero también son una banda fresca y auténtica, una banda que sabe componer canciones, y sabe presentárselas al oyente, para que este, caiga rendido a sus pies.

Grabado en Giant Wafer Studios en la zona rural de Gales central en el transcurso de dos semanas con el productor Wayne Adams, es un disco más expansivo y texturizado que cualquier cosa que la banda haya hecho antes, con una calidad cinematográfica y más atención. Todas las muestras se obtuvieron del campo local y de instrumentos encontrados en el estudio, incluida la inquietante voz de apertura de ‘The Harrowing’, que se grabó por capricho después de que la banda irrumpiera en la iglesia local (se puede escuchar el órgano crujiendo de fondo). El álbum fue grabado a finales de otoño, y la atmósfera estacional se filtró en una música, que huele a brumas, hojas caídas y la gloria derrumbada de los cementerios Magnificent Seven de Londres, la ciudad a la que la banda llama hogar.

Masterizado por John Davis en Metropolis (Led Zeppelin, Royal Blood), ‘BLACK HARVEST’ viene empaquetado en vidrieras del renombrado artista Richard Wells (, y está disponible en formatos de CD y vinilo plegable.

Ferozmente independiente, la banda rechazó un contrato con un sello importante y, en su lugar, optó por lanzar ‘BLACK HARVEST’ con el sello finlandés de culto Svart Records. Recientemente, encabezó la lista de álbumes de pedidos anticipados de Bandcamp“Es el último bastión de la industria de la música”, dice Templar sobre el servicio ético de transmisión y venta de música, que ha sido un salvavidas para los artistas más pequeños durante el año pasado. “Hemos ganado más dinero con eso que con el anticipo que nos ofreció un sello importante”, agrega. “No estamos tratando de ser una gran banda de rock convencional; solo estamos tratando de hacer nuestras pequeñas cosas. Pero esa cosita se siente como si estuviera creciendo todo el tiempo “.

GREEN LUNG son:

Tom Templar (voz)
Scott Black (guitarra)
Joseph Ghast (bajo)
Matt Wiseman (batería)
John Wright (órgano)

Los británicos nos introducen a su nuevo trabajo con los cantos rituales de ‘The harrowing’ . con la voz, algunos efectos y el profundo sonido del órgano crean un breve corte de hard-rock vintage. Una pequeña locura a modo de apertura que inmediatamente nos enlaza con el siguiente tema.

Instalados en los ecos retro, ‘Old Godfs’ se muestra esplendoroso por una senda hard-progresiva. Rifss potentes y unas voces y coros completan un tema impactante y versátil en el que los británicos dan el do de pecho.  Sus espirales diabólicas y las melodías vocales nos llevan a un escenario más propio de cuentos y leyendas del pasado en el que el heavy-rock más impactante se enriquece con bellos desarrollos prog.

Balanceándose en una dualidad en la que el heavy-rock se fusiona con riffs stoner, ‘’Black harvest’ mantiene el sabor añejo entre densos y pesados riffs. Poniendo la nota de color con el sonido vintage de esos maravillosos teclados el tema avanza con fuerza. El sonido de la canción, sin duda puede grosso modo resultar familiar, pero GREEN LUNG dejan patente su clase para hacerlo atractivo y personal. Voces, cambios de ritmos, teclados pastorales y riffs pesados conforman un denso tapiz sonoro con olor a 70’s con el que rápidamente conectan con el oyente.  Solos virtuosos de puro heavy-rock clásico, buenas melodías, tambores explosivos y un bajo que cruje en cada nota crean una canción llena de gancho.

En una impostada bajada de revoluciones, ‘Reapers’ parte desde la calma, para despeñarse por un precipicio de riffs hard-prog. Rock de alto octanaje con cuidados pasajes en un frenesí sonoro que mira al pasado. Aquí el legado de Sabbath aparece entre coros con falsetes y un ritmo trepidante.  

En un álbum de estas características, no podían faltar pasajes acústicos que miran al folk. Así ‘Graveyard sun’, es una especie de balada pesada que combina esos elementos folk con oleadas de riffs pesados. Sus atmósferas ensoñadoras están impregnadas de una épica oscura y atrayente.

En un oscuro e inquietante entorno nebuloso, ‘Black Harvest’ se despeña entre riffs de puro heavy-rock por una senda contenida pero pesada en la que los elementos doom y progresivos afloran con natural.

‘Upon the altar’ vuelve a ofrecernos esos tonos de vocación proto-metal aderezados con la atmósfera vintage que preside el álbum. Conjugando elementos Sabbath, con tonos más propios de bandas como Kadavar, el corte ondula entre teclados y afiladas guitarras al ritmo de unos tambores poderosos. GREEN LUNG tienen devoción por el heavy-rock de los 80’s, y aquí lo dejan patente una vez más.

Los rugosos y difusos riffs de ‘You bear the mask’ nos embarcan en un vertiginoso tema en el que los elementos Stoner aparecen entre pasajes de hard-progresivo. Amortiguando su fuerza con buenas melodías vocales, los británicos saben bien donde está su objetivo. Golpear al oyente con un sonido poderoso y pesado, pero amortiguándolo con cuidadas melodías vocales, algo, que consiguen con acierto. Eso sí, los riffs de puro heavy-metal aparecen vigorosos como en cada una de sus canciones.

‘Doomsayer’ muestra la potencia de una banda que sabe muy bien a lo que juega. Hard & heavy rock a la vieja usanza. Potentes tambores, estribillos contagiosos y un espíritu vintage conforman un corte pesado con ganchos suficientes para caer rendido a sus pies. Con una poderosa base rítmica, las hordas de riffs empapados de fuzz nos impregnan de virutas stoner en otro potente e impactante tema, en el que la parte más pesada de la banda aflora sin complejos.

Cerrando el álbum nos sorprenden con un tema diferente a cualquiera que hayan compuesto antes. ‘Born To A Dying World’ nos acaricia con bellas melodías en una atmósfera vintage. Aquí la suave psicodelia se complementa con embestidas de riffs y épicos pasajes que por momentos la convierten en una balada himno. Una canción monumental solo al alcance de una banda que sabe como componer canciones impactantes. Una neblina cubre los devaneos de los solos de guitarra virtuosos en los momentos álgidos del tema. Porque, aunque en su conjunto estamos ante una especie de balada, la canción tiene embestidas de furia que la hace sencillamente sublime.

GREEN LUNG 

Svart Records

Reseña: WOODEN FIELDS.- ‘Wooden Fields’

Tres constelaciones de la escena retro rock sueca se unen en una nueva conjunción astral con el nombre de WOODEN FIELDS. El nuevo supergrupo formado por el vocalista y guitarra Sartez Faraj (Three Seasons , Mouth Of Clay) el bajista de Siena Root Samir Erickson y Fredrik Jansson Punkka (Witchcraft, Angel Witch) en la batería, publica su álbum debut vía Argonauta Records. Toda una bacanal de riffs difusos y sonidos penetrantes de guitarra, grandes ritmos con un groovy contagioso unido a voces conmovedoras y características, permiten que WOODEN FIELDS te lleve en un viaje entre las esferas vintage de los 70 y los himnos del rock moderno, pesados, bluseros, ​​pero pegadizos. Estamos ante tres veteranos de la escena hard-rock sueca por lo que este fascinante nuevo proyecto, a buen seguro se convertirá en uno de los referentes de los amantes de retro rock contemporáneo. Este debut es un álbum que te aplasta, haciendo que sus melodías hagan que el corazón de los fans del rock vintage lata más rápido. Está claro que el trio no descubre nada nuevo, pero ¡¡joder!! son muy buenos, y saben cómo componer e interpretar muy buenas canciones. Estamos ante un álbum de puro hard rock 70’s, con canciones que se estructuran con un fascinante groovy y en las que siempre afloran momentos psicodélicos y de blues. Sus ondulantes temas miran al pasado, pero se muestran contemporáneos en sus formas, a pesar de tener una estructura similar. Con un cálido sonido analógico la sensualidad de las melodías vocales, la acidez de la guitarra y el calor del bajo, facilitan que cada canción sea una gratificante experiencia para el oyente. Solo me surge una pregunta, ¿Tendrá continuidad este proyecto? ¿Los veremos pronto sobre un escenario? Me temo que solo el tiempo nos dará la respuesta, pero por el momento, saca tus pantalones de campana, sube el volumen, y disfruta de uno de los mejores trabajos de rock clásico de los últimos tiempos.

WOODEN FIELDS son:
Sartez Faraj – Guitarra, Voz
Samir Eriksson – Bajo, Voz
Fredrik Jansson Punkka – Batería

‘Read the sings’ te atrapa desde sus primeros riffs. Frenético, vintage y con unas seductoras melodías vocales, la canción camina por la senda del rock clásico. Tambores diabólicos, un bajo magnético y unos solos afilados construyen el tema proporcionando al oyente un estado de euforia. Rock a la vieja usanza con un sonido analógico que gravita en una esfera retro en la que el trio se siente con total comodidad. Wah wah, platillos chispeantes y unas cuidadas melodías hacen el resto.  Impactante y directo, el corte no hace prisioneros.  

El wah wah cadencioso de ‘Shiver and shake’ nos introduce en un nuevo viaje en el tiempo. El blues aflorando entre esa guitarra impactante y un groovy portentoso, conquistan al oyente con medios tiempos y un sonido ondulante. Esa atmósfera añeja se complementa con coros que funcionan en su serpenteante deambular. El tema nos ofrece algún guiño psicodélico y un aroma a medio oeste atrapándonos en su cadente y contagioso ritmo. Cualquiera diría que estamos ante una canción compuesta a comienzos de los 70’s, pero no, esto es Suecia en pleno Siglo XXI.

‘Show we care’ es una canción bulliciosa y divertida con estribillos que se repiten en su introducción para cambiar el escenario a prados más psicodélicos en los que el trio se muestra seductor. Aquí, mientras las aterciopeladas melodías nos susurran, la base rítmica se eleva mostrando un sonido grueso. En ese entorno los solos afilados se presentan mostrando toda su acidez. La canción frena su impulso para tomar fuerzas en nuevas arrancadas conjugando pausados pasajes lisérgicos por el retro-rock más reconocible.

Los fuertes tambores de ‘I’m home’ nos presagian una nueva embestida de rock vintage. En esta ocasión amortiguando su sonido, el blues se asoma a un tema que se desarrolla contenido. Los estribillos contagiosos dan paso a pasajes llenos de sentimiento en los que los elementos psicodélicos vuelven a aparecer. Con un registro vocal más desgarrado y la guitarra más afilada, el tema camina entre espacios psicotrópicos custodiados por el magnetismo de la línea de bajo de Samir.

‘Don’t be a fool’, el tema más largo del álbum con sus casi siete minutos muestra a la banda en su faceta más sensual. Aterciopeladas melodías de rock clásico nos seducen con toda su belleza. Suave y algodonado, el tema es un bálsamo gratificante. Elegante y refinado, sus melodías muestran la maestría y buen hacer de estos brillantes músicos en un tema que bebe del blues. La calidez vocal hace que la canción sea un estimulante analgésico para los sentidos, sin que por ello WOODEN FIELDS renuncien a las habituales subidas de intensidad. Esos momentos álgidos son presididos por los solos lisérgicos y una estructura que convierte la canción casi en una jam. El tema es todo un regalo para los oídos más exigentes.    

Los riffs retro rock aparecen nuevamente mostrando todo el carácter de la banda en ‘Wind of hope’. Un corte cantado con voz aguardentosa con poderosos riffs, y un atrayente groovy de rock vintage. Pinceladas de blues, y un tempo lento, construyen con paciencia el tema. Aquí la línea de bajo adquiere un mayor protagonismo mientras sus melodías nos atrapan en una nueva espiral de rock setentero en la que no faltan las atmósferas psicodélicas. Repitiendo la estructura de la mayoría de las canciones, el tema pasa por momentos de calma para elevarse con solos asesinos, así como voces y estribillos con mucho gancho.

Nuevamente las suaves melodías afloran en ‘Endless time’. A modo de balada, la canción refleja un espíritu optimista en el que el rock clásico encuentra su sitio para desarrollarse entre floridas atmósferas. Con constantes meandros en su desarrollo, la guitarra ofrece brillantes desarrollos en los que sus cuerdas se retuercen en solos penetrantes. Un plácido epílogo para un álbum brillante.

  

Wooden Fields

Argonauta Records

Album premiere, reseña y ‘Track by Track por la banda: SNOWY DUNES.- ‘Sastrugi’

Os presentamos en exclusiva ‘SASTRUGI’, el nuevo álbum del cuarteto sueco SNOWY DUNES. La banda nos explica sus impresiones sobre cada canción en un ‘TRACK BY TRACK’ de este magnífico álbum que devuelve al cuarteto de Estocolmo a la actualidad.

Un fantástico trabajo en el que las canciones evolucionan en sus formas y en sus influencias sonoras, ofreciendo al oyente diferentes alicientes y estados de ánimo. Las ondulaciones que encontramos en la estructura de cada canción, es una de las señas de identidad de ‘SASTRUGI’. El álbum es una aventura completamente estimulante para el oyente, ya que cada giro en la trama nos sitúa en un escenario distinto. ‘SASTRUGI’ es el álbum más suave de SNOWY DUNES hasta ahora, pero esto no significa que no tenga ganchos capaces de hacerte volar. Fascinante, hechizante y emotivo, el álbum ofrece momentos desgarradores en los que la voz se quiebra, exhumando atormentados pasajes que parecen beber del legado de The Doors en una conjunción astral con Zeppelin en un viaje de ácido que nos traslada a gratificantes estados sensoriales. Pero precisamente eso hace que los suecos, y su devoción por la psicodelia, acabe siempre en desarrollos heavy-psych de gran monumentalidad y magnetismo.  Como los grandes álbumes, ‘SASTRUGI’ es de esos trabajos que ganan con cada nueva escucha. Si, quizás sea un álbum diferente a lo que nos tiene acostumbrados, con menos riffs Stoner, y una mayor complejidad compositiva, algo, que por otro lado ya nos habían mostrado con anterioridad en alguna de sus canciones.  Pero que el oyente no se lleve a engaño, no es su álbum mas pesado, pero tampoco es un álbum flojo, ya que cada canción tiene unas entrañas robustas que hacen que su sonido oscile de la calma al frenesí psicotrópico. Todo un paseo por los 70’s con atmósferas vintage en las que el blues y la psicodelia adquieren cotas superlativas. ‘SASTRUGI’ es un álbum imprescindible para los fans del blues psicodélico y SNOWY DUNES es una banda que no te debes perder.

SASTRUGI‘ ha sido producido por SNOWY DUNES y Anders Oredson. Grabado, mezclado y masterizado por Anders Oredson: la portada es obra de Tobias Kingstedt y estará disponible en formato físico vía Ozium Records.’

SNOWY DUNES son:

Niklas Eisen – voz solista, percusión, y guitarra acústica.
Christoffer Kingstedt – guitarras
Carl Oredson – Bajo, teclados y mellotron
Jonathan Wårdsäter – Batería y percusión.

Músicos invitados:
Alex Gatica: teclados, guitarra acústica y coros en ‘Let’s save dreams’
Adele Friberg: voces en ‘Let’s save dreams’

TRACK BY TRACK

DenpaFuzz: Un nuevo álbum y un nuevo carril en la autopista del estilo de la banda. Con “SASTRUGI” parece que amplías aún más tu espectro de sonido al utilizar algún elemento cercano al progresivo. El nombre del disco refleja perfectamente su sonido, el viento erosiona el glaciar creando una especie de dunas que le dan un nuevo aspecto y tú moldeas tus canciones con diferentes estilos, ¿es eso? ¿Estamos ante el disco más versátil y menos pesado de SNOWY DUNES?

SNOWY DUNES: (Carl): Podrías verlo así. Nuestro último álbum, Atlantis, fue más un álbum conceptual en el que queríamos ver si podíamos escribir canciones que tuvieran un tema en todas ellas, tanto líricamente como melódicamente. Esta vez no teníamos un plan real para el álbum, sino que pensamos que escribiríamos canciones y veríamos cómo resultaban. Estoy muy contento de cómo terminó todo. También hemos experimentado con algunos otros instrumentos como teclados y mellotron.

DenpaFuzz: La primera canción del álbum ‘Sastrugi’, es una canción abrumadora. Blues, funk, wah wah y puro hard rock de los 70. Es ideal para enganchar al oyente y la canción más reconocible del sonido que hay en tus álbumes anteriores, ¿no?

SNOWY DUNES: (Carl): Sastrugi es solo una buena canción de rock contundente, en nuestra opinión, así que queríamos que fuera lo primero que la gente escuchara. Después de eso, estarás más preparado para adentrarte en el lado más experimental del álbum.

DenpaFuzz: ‘Let’s Save Dreams’ fue la primera canción que desvelaste del álbum hace dos años. ¿Por qué fue este el tema elegido? Su atmósfera vintage se ve reforzada por el sonido de los teclados, invitándonos a un viaje a los años 70. Melodías suaves con cierto tono melancólico y buenos momentos psico-progresivos. ¿Es un canto de esperanza o de anhelo?

SNOWY DUNES: (Carl): Cuando escribimos y grabamos ‘Let’s Save Dreams‘, acabábamos de añadir dos nuevos miembros a la banda y escribimos lo que nos vino naturalmente con el instrumento añadido del órgano. Se grabó solo para ser un sencillo, pero pensamos que la canción en sí era demasiado buena para dejarla como un sencillo, por eso decidimos incluirla en el nuevo álbum también.

DenpaFuzz: ‘Great divide’ tiene un suave comienzo de blues para luego volverse nublado y desgarrador, incluso un poco progresivo. Esto es una constante en vuestras canciones, momentos de calma en contraste con explosiones de intensidad, ¿está completamente premeditado? ¿Cómo nació esta canción?

SNOWY DUNES: (Niklas): Definitivamente es premeditado. El aspecto dinámico es siempre una parte importante en la composición de canciones para nosotros y se utiliza como una herramienta para llevar al oyente a lo largo del viaje. Temáticamente en el caso de esta canción. Es muy personal para mí. Se trata de una ruptura muy dura por la que pasé. Esta canción fue una forma de lidiar con los sentimientos que surgen en ese momento de la vida.

DenpaFuzz: ‘Medicinmannen’ es la primera canción que cantais en sueco. En el tema aparece un crisol de sonidos de los años 70; desde suaves tonos jazzísticos hasta marcados elementos progresivos que se integran con blues psicodélicos. Lo cierto es que las voces en sueco le dan un aire más vintage si cabe a la canción. ¿Qué nos puedes contar al respecto?

SNOWY DUNES: (Niklas): Medicinmannen significa The Medicine Man y musicalmente esta canción es un guiño definitivo a la escena progresista sueca de los años 60 y 70. Es una canción sobre problemas psicológicos y cómo alguien puede ser tratado y percibido por el establecimiento médico en lo que respecta a la salud mental. Es un tema que nos preocupa mucho.

DenpaFuzz: ‘Helios’ tiene lugar en medio de vibraciones de blues psicodélico pantanoso. Desde que te escuché por primera vez, percibí vuestro amor por el sonido más chamánico de The Doors, aquí, de nuevo siento esas vibraciones junto con otros matices….

SNOWY DUNES: (Christoffer): Para nosotros esta es una de esas canciones que lleva mucho tiempo sin terminar. Creo que se me ocurrió la parte del riff en 2013 o 2014, pero nunca pudimos averiguar cómo materializar lo que sentimos internamente que era la vibra deseada del resto de la canción. En otras palabras, esta canción ha sido escrita y reescrita un montón de veces. Al final, decidimos mantenerlo bastante atascado y abierto. Creo que tienes razón cuando lo llamas un ambiente de Doorsiano: cuando nosotros en la banda simplemente improvisamos, creo que a menudo logramos algo parecido The Doors, y eso es lo que pensamos. Gasté mucho tiempo en esta pista en particular. Luego definitivamente hay otras influencias brillando, personalmente en cuanto a la guitarra, estaba conjurando cosas como The Smashing Pumpkins y Quicksilver Messenger Service.

RESEÑA

‘Sastrugi’ nos arrolla con momentos de blues ácido, wah wah y tambores poderosos. La desgarrada voz de Niklas Heisen pone el resto para completar un corte ardiente con sabor a 70’s. Con arrancadas en las que las guitarras se retuercen entre ritmos casi funky el tema nos lleva en volandas. Un corte lleno de fuerza en la línea de los álbumes precedentes de los suecos. Tras el torbellino inicial, la canción baja la intensidad para recorrer brumosos paisajes psicodélicos. Con un tempo lento y con pasajes vocales más melodiosos, va tornándose más ácido con esa conjunción de guitarras y sus solos afilados entre una base rítmica que se va inclinando por el blues.

Después de un comienzo tan impactante, los ritmos tribales de ‘Let’s save dreams’ nos sitúan en un entorno netamente vintage. La aparición de teclados y los pegadizos estribillos nos toda una fiesta colorista de camisas de colores y pantalones de campana. Una canción más elaborada y menos cruda, que nos marca un poco el espíritu de este nuevo trabajo. Melodías flotantes en un caleidoscopio sonoro multicolor que inevitablemente nos traslada a décadas pasadas. Si bien no es un tema pesado, tiene el suficiente gancho para mantenernos con un espíritu positivo. La canción transmite buen rollo sin necesidad de sonidos estruendosos. El tema se torna más alocado en su parte final con aturdidores pasajes psico-progresivos.

Asentados en un espacio de calma ‘Great divide’ nos acaricia con dulzura a base de blues psicodélico. Relajadas melodías nos van conduciendo a un entorno en el que todo se torna más crudo y ácido. Desgarrados pasajes vocales elevan el corte para descender nuevamente a un entorno plácido y susurrante. Esas ondulaciones en cada canción son una de las señas de identidad del álbum. En nuevo giro, los tonos hard-progresivos se adueñan por momentos del tema en una conjugación psicodélica que va mutando sus formas hasta volverse mucho más ácido y psicotrópico. Un viaje realmente estimulante. Que tiene un epílogo en el que la atmósfera retro se muestra exuberante y poderosa.  

Utilizando por primera vez el idioma sueco, ‘Medicinmannen’ con una base rítmica de inclinación jazz, transita por una atmósfera retro entre suaves melodías. Los elementos llegados de los 70’s afloran en el tema mientras se eleva engrosando su sonido. Una evolución que nos eleva a intensos momentos sonoros. Con cuidados ornamentos, la banda hace que el corte, sin perder su rumbo, se cimbree incorporando elementos sonoros que no le hacen perder su esencia. Una montaña rusa con laderas suaves que la banda libra con destreza entre solos afilados que sacan el lado más ácido de SNOWY DUNES. A lo largo de sus diez minutos la banda hace un repaso por las distintas vibraciones de los 70’s para zambullirse en un entorno psicodélico en su parte central. Aquí una instrumentación envolvente y la garra de las voces arrastran el corte a territorios más tortuosos. Aquí los riffs pesados, los efectos y los atronadores tambores conviven con sustancias psicotrópicas produciendo un efecto aturdidor y narcótico a la vez. No nos hemos dado cuenta y el corte a mutado su fisonomía. Esto, dice mucho de la capacidad compositiva del cuarteto, atreviéndose con pasajes de hard-progresivo completamente salvajes.

Sin darnos cuenta, llegamos al último tema del álbum. ‘Helios’ parte de chamánicos momentos de blues psicodélico con tonos pantanosos. Una cadencia Doorsiana se siente en cada estrofa. Con explosiones de intensidad con los diabólicos teclados en un segundo plano, el corte serpentea entre ciénagas humeantes. Blues impregnado en humo cannabico transmitiendo sensaciones en cada nota. Sus momentos turbios, contrastan con los relajados y sigilosos pasajes en los que el corte parece ir de puntillas, sin hacer ruido. Estos momentos hipnóticos consiguen narcotizar al oyente con todo su poder psicotrópico. Aquí aparecen más sonidos sureños en una inclinación a un entorno casi swamp rock, en el que los momentos psicodélicos adquieren todo el protagonismo. El tema cuenta también con pasajes de guitarra acústica haciendo que se me muestre más versátil y atractivo. Sus épicos momentos nos van dirigiendo a ese insondable escenario en el que la psicodelia ácida borbote en cada nota, pero siempre con consistencia.

Snowy Dunes

Ozium Records

Reseña: SCARLET PIMPERNEL.- ‘Scarlet Pimpernel’

No recuerdo haber reseñado nunca un álbum de una banda de Malta, pero el debut homónimo del dúo SCARLET PIMPERNEL tiene todos los alicientes para ser el primero. Con un sonido clásico del blues y rock de los 70’s, el matrimonio compuesto por el guitarrista Chris Grech y la vocalista Jessica Grech, consiguen crean un álbum emotivo y seductor.  Este primer Lp contiene nueve canciones que gravitan en la órbita de los sonidos vintage de los 70’s con el blues como protagonista. Suaves canciones con elementos de hard-rock, algunas pinceladas psicodélicas y un cierto carácter stoner. Sustentados en la dulce voz de Jessica, los temas flotan en una atmósfera propia de bandas como Blues Pills, evocando los sonidos de la década dorada del rock. Un interesante álbum para los fans de los sonidos clásicos con una vibración vintage que fluye en ondulantes canciones, desde la nota inicial hasta los rasgueos finales. El versátil timbre de las cuerdas vocales de Jessica, así como de los atractivos arreglos musicales, energizan esta colección dinámica de canciones que se inspiran en una variedad de temas, desde la belleza natural escénica, los cuentos populares del Norte de Europa, aspectos sociales y psicológicos e incluso historia, esta última en particular centrándose sobre la invasión otomana de Gozo en 1551. Las canciones también sugieren un sutil conflicto de luz y oscuridad en juego que fluye y refluye a través de las notas y los versos. Un agradable soplo de aire fresco que espera ser experimentado por cualquier persona con un gusto por el auténtico rock clásico con grandes momentos de guitarra y seductoras melodías vocales llenas de lírica.

‘March of the trolls’ abre con riffs vintage a caballo entre Thin Lizzy y Led Zeppelin y una oscura cadencia psicodélica. La pesadez de sus riffs se amortigua en la particular voz ondulante de Jessica Grech y su registro en línea Ellin Larson (Blues Pills).

Con una vibra contagiosa en sus ritmos, ‘Embracing the unknown’ se deja llevar por el blues para decaer en sosegados espacios lisérgicos de los que resurge con un sonido pesado coloreado con esa portentosa voz casi lírica.

Contrastando con los cortes anteriores ‘1551’nos invade de dulzura y sensibilidad con bellos y suaves pasajes. Un tema de ida y vuelta en el que su parte central se engrosa hacia un escenario de hard rock clásico, para recostarse en su parte final en pausadas melodías llenas de magia.

Slashing the blue’ muestra al dúo instalado en el blues vintage más ortodoxo. Sonidos retro con mucho gancho en un tema con atractivos momentos que amagan con elevarse, pero se quedan a medio camino, conteniendo su energía.  

Con un inminente espíritu calmado, ‘Dancing with the wind’ nos susurra en una tenue atmósfera melancólica en la que el romanticismo clásico aparece ante nosotros.

Elevando las revoluciones ‘Koliba’ golpea con riffs pesados y una sensual voz guardando el equilibrio y mostrando la dualidad con la que Chris y Jessica crean sus canciones. Un tema dulce pero de gran consistencia y belleza.

Manteniéndose en las suaves atmósferas, ‘Could be sweeter’ camina por acolchados prados aportándonos una brisa cálida. El tema es el perfecto escaparte para demostrar todo su talento, tanto en las melodías vocales, como en los atrayentes solos de guitarra, dejando espacio de lucimiento para ambos.

‘Breaking the spell’ se reviste de blues y hard-rock vintage con un nuevo ejercicio de buenas voces y pasajes de guitarra que se inclinan por la psicodelia con un resultado con el suficiente gancho par el oyente. Ondulante y serpenteante, la canción se contonea ante nosotros mostrando todas sus armas de seducción.

Para cerrar, ‘Leaves of ore’ se muestro sólido y pesado, pero también liviano y duce. Un ejemplo del sonido de SCARLET PIMPERNEL. Blues, psicodelia y rock clásico, unidos en otro tema de aspecto frágil pero de entrañas sólidas.  

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Reseña: LAND MAMMAL.- ‘Slow your mind’

El primer larga duración del dúo de Texas nos confirma las buenas sensaciones que nos dejó su EP debut. Will Weise (fundador de Gypsy Sun Revival) es un escritor de riffs, guitarrista y sitarista que crea composiciones con la ayuda de Kinsley August, un talentoso vocalista, líder, letrista y animador, que sabe cómo atraer y proporcionar una actuación dramática para una multitud. Los dos músicos encontraron una química natural en la composición de canciones que queda reflejado en este gran álbum de rock clásico. Si bien LAND MAMMAL son un dúo, aquí cuentan con distintas colaboraciones entre las que destaca la presencia de Isaiah Mitchel (Earthless). El sonido del álbum se sustenta en el legado de las canciones más campestres y suaves de Led Zeppelin. Un álbum ecléctico y en el que un amplio espectro de oyentes puede encontrar su particular filón. Manteniendo un espíritu pesado en sus composiciones, el bucolismo y los ecos rurales aparecen en unas canciones frescas y luminosas que aportan una fresca brisa al oyente. Destacando las cuidadas melodías vocales, LAND MAMMAL se las arregla para incrustar buenos solos de guitarra y sutiles pinceladas de órgano que aportan un tono vintage a sus canciones. La sinceridad lírica, la inteligencia y las melodías vocales pegadizas, respaldadas por una interpretación apasionada, lo convierten en un álbum memorable en el que cada pista tiene su propio valor. Si te gusta el rock clásico de calidad, este es tu álbum.

LAND MAMMAL son:
Kinsley August (voz y letras)
Will Weise (guitarra y sitar)

Con la colaboración de:
Toby Wilson (Mandolina y dobro) Isaiah Mitchell (Solo de guitarra en ‘Psychedelic Hand’), teclados por Jake Dexter excepto en ‘Psychedelic Hand’, obra de True Turner y ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, Batería en ‘One Woman to Love’ por Taylor Young, Cuerdas en ‘Full Ascension’ por Maria Grigoryeva , Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, desde el principio y Better Days’ Uriah Stake Jake Dexter (teclados) ‘True Turner’ and ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, batería en ‘One Woman to Love’: Taylor Young, Cuerda en ‘Full Ascension’: Maria Grigoryeva, Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, ‘Right From The Start’ y ‘Better Days’ por Uriah Stake.

SLOW YOUR MIND’ está producido por LAND MAMMAL, y Bryan David. Grabado y mezclado por Bryan David en Anthem Recording. Masterizado por Richard Dodd. Arte de portada por Robin Gnista. Disponible vía Kozmik Artifactz.

El álbum abre con ‘Psychedelic hand’. Una canción que marca de alguna manera el devenir del álbum. Un sonido heredero de Led Zeppelin construye un tema en el que el blues y algún elemento stoner dan solidez a la composición. Con la colaboración de Isaiah Mitchell a la guitarra, el tema cuenta con voces desgarradoras y una atmósfera vintage, junto a rugosos riffs.  

‘Ring the bell’ muestra al dúo más calmado. Aquí las melodías vocales se adornan con elementos psicodélicos y una cadencia más propia del rock de los 70’s. Una estructura sencilla, pero que resulta efectiva y en la que encontramos subidas y bajadas de intensidad que no violentan su angustiosa esencia.  

En tonos retro, ‘Fuzzy purple to love’ retoma los dictados Zeppelin. Un ritmo cansino pero pegadizo lleva en volandas un tema colorista con buenas melodías y algunos solos atractivos. Los medios tiempos dominando una canción optimista que irradia luz y color bajo tonos funk..  

‘One woman to love’ nos impregna de aromas florales con un sonido el que encontramos elementos sureños y melodías zeppelinianas. Un corte fresco y radiante con buenas guitarras y unos ritmos contagiosos.

Sin perder la esencia Zeppelin, ‘Grow’ camina por espacios sosegados en los que el órgano cubre de tonos vintage otra canción fresca y luminosa. Con las melodías vocales como protagonistas, los elementos son acoplados con sencillez, con lo que consiguen un tema que acaricia al oyente con dulzura.

Por la senda acústica, ‘Slow your mind’ baja las revoluciones evocando paisajes ensoñadores creando una estampa bucólica de gran belleza. Finas guitarras sureñas aportan su granito de arena ubicar al oyente en el lugar en el que parece desarrollarse la canción. Casi a modo de balada, la canción contiene sólidos ritmos y pinceladas diversas que lo hacen resultón.  

Con una melodía evocadora de espacios más campestres, ‘Right from the start’ índice en una fórmula que funciona. Una sencilla armonía se enriquece con un buen trabajo vocal por la senda del rock clásico.

‘Full ascension’ endurece su sonido con riffs gruesos y unas voces más ásperasen contraste con aterciopelados pasajes. Incorporando pasajes de sitar crean una dualidad que nos lleva a una montaña rusa de emociones.  

Sing me a song’ se siente seducida por el legado del Hendrix más suave en su apertura. A modo casi de balada, la canción se desarrolla en una atmósfera colorista evocadora del sonido west-coast. Sus bellas melodías nos sumen van tornándose más melancólicas. Aquí el sonido del órgano aporta calidez a la canción.

Este fascinante trabajo cierra con ‘Better days (acoustic)’ una canción acústica con la voz como protagonista. Profundo y lleno de sentimiento, Kinsley August se las basta con leves acordes de guitarra que vuelven a describir un plácido espacio rural.

Land Mammal

Kozmik Artifactz