Reseña: HOLY DEATH TRIO.- ‘Introducing…’

‘INTRODUCING…’ es el ardiente álbum debut de los hard-rockers texanos HOLY DEATH TRIO. Seleccionado por el reverenciado bajista de Ozzy,  Blasko  como el primer lanzamiento de su asociación con Ripple Music, los de Austin nos ofrecen un tornado de 9 pistas de rock’n’roll de alto octanaje, empapado en boogie texano, ritmos retro de puro heavy-rock y ganchos de fuego rápido en los que el blues esta presente. Mostrando su amor reverencial por Hendrix, Black Sabbath y con un sonido a caballo entre Radio Moscow y sus paisanos ZZ TOP, ‘INTRODUCING…’ es de esos álbumes que huele a humo y a whisky de garito de carretera. Su bacanal de ardientes riffs y ritmos aplastantes, hacen que el álbum sea una perfecta banda sonora para una fiesta de rock crudo y primitivo con un sonido a semejanza de los pioneros. Texas siempre nos ha dado este tipo de bandas y HOLY DEATH TRIO, son unos dignos sucesores de aquellos precursores. ‘INTRODUCING…’ es un álbum que te invita a abrocharse los cinturones y disfrutar de sus impactantes y sucias canciones, ya que este viaje lleno de riffs, hará volar tu mente. Uno de los detalles que llama mi atención, es el sonido que el trio da a su bajo, una linea de bajo que no cruje al modo de las bandas stoner, pero que se muestra poderosa en cada nota, lo que hace que el oyente se sienta integrado en cada canción. Las ondas sónicas de HOLY DEATH TRIO nos llevan a esos cielos calurosos del medio oeste, y a una auténtica fiesta del rock and roll. Desde sus espirales psicotrópicas en las que las guitarras revolotean entre sustancias alucinógenas, hasta los cadentes ritmos de boogie rock, sus canciones te arroyan pateando tu trasero y haciendo que tu cabeza estalle. ¿Estas deprimido?, ‘INTRODUCING…’ es el remedio perfecto para salir de la monotonía y darte un chute de energía al cuerpo con su rock salvaje.

Una breve introducción nos lleva a ‘White Betty’. Un tema que muestra las intenciones del trio. Ecos heavy-blues sustentados en unos poderosos tambores y riff rugosos y directos. Con un inequívoco carácter 70’s el tema golpea con fuerza.  Lleno de energía desbordante, las rabiosas y pegadizas voces junto a su turbio sonido hace que el corte resulte eficaz. Solos ácidos y diabólicos, un bajo que suena a bajo, y una batería chispeante crean un tema vibrante de hard rock con tonos stoner contemporáneos.

‘Bad vibrations’ se deja llevar por la senda heavy-rock adornándola con distintos elementos. Rock and roll sudoroso con un grovvy macarra y el suficiente gancho como para caer rendido a sus encantos. Ciertos pasajes ácidos se unen a una fiesta en la que el olor a gasolina lo inunda todo. Algunas pinceladas blues ponen el contrapunto perfecto entre solos ácidos.

Sin bajar la intensidad ‘Get down’ incide en la fórmula del heavy-blues más primitivo y salvaje. La desgarrada y aguardentosa voz y unos solos asesinos construyen un tema oscuro y pesado que lleva el ritmo  del boogie rock en sus venas.  

‘Black Wave’ se despeña por un torrente de rock ácido. El cadencioso ritmo del bajo y las embestidas de las guitarras enriquecen los devaneos vocales. Vibrante y bulliciosa, la canción mantiene el espíritu blusero y psicotrópico que encontramos en muchos de los temas del álbum. El tema transita por una senda más propia de RADIO MOSCOW, ofreciendo un espiral psicotrópica en la que el blues nos intoxica a través de riffs asesinos.

A igual que el corte que abre el álbum la banda lo introduce con un corte breve. Tras ella ‘The killer’ se presenta con un excepcional groovy que rápidamente contagia al oyente con una cadencia de la que es difícil escapar. El aroma de los 70’s impregna un tema caliente que se desboca una vez más con una garra elocuente. No cabe duda que estos chicos saben cómo hacer que los sonidos añejos adquieran altas dosis de actualidad. ‘The killer’ es de esos temas en los que es difícil dejar de mover las articulaciones al son de su contagioso ritmo.  Heavy-blues primitivo y efectivo.

Si en el álbum encontramos buenos solos de guitarra y bulliciosos tambores, ‘Fish sticks’ nos recuerda que el trabajo de bajo que contiene el álbum es simplemente soberbio. El blues lisérgico es el entorno en el que se desarrolla uno de los temas más psicodélicos del álbum.  Casi cinco minutos que contiene de todo, riffs stonerizados, pasajes heavy-psych de altos vuelos y una garra innata. Entre bacanales ácidas el corte vuelve a despeñarse por un torrente de ritmos trepidantes y una estructura proto… todo.

El álbum cierra con otro corte impactante como ‘Witch doctor’. Sobre una estructura más pesada, el tema avanza cadencioso entre ecos Sabbath, para transitar por un oscuro bosque en el que los efluvios psicodélicos se unen a la fiesta. La fuerza vocal se une a unos riffs que se inclinan a un espacio más tenebroso y plomizo en el que el blues se siente cómodo. Seis minutos narcóticos llenos de alicientes para poner el punto final a un gran álbum.

 

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Reseña: EARTHOMEN.- ‘Footprints in the Snow’

El pasado mes de julio, desde DenpaFuzz reseñábamos ‘BEYOND THE PALE’ (reseña aquí), el sugerente EP del trio australiano EARTHOMEN. Si en aquel momento sus tres fantásticas canciones me dejaban con ganas de más, solo ha tenido que pasar algo mas de un mes para que mis deseos se vean cumplidos, y encontrarme con esta maravilla de álbum llamado ‘FOOTPRINTS IN THE SNOW’. De nuevo, evocando el épico sonido que SAMSARA BLUES EXPERIMENT nos dejara como legado, aparece en cinco fascinantes canciones en los que el blues más ácido, la psicodelia pesada y los riffs Stoner conviven en armonía. Marcados por la profunda voz de su cantante y guitarrista Jesse James Murphy, y por los electrizantes solos de guitarra que el propio Jesse construye, el álbum nos asegura algo mas de media hora en la que crudos riffs habitan en armonía con ensoñadores paisajes sonoros. Bajo una predominante atmósfera de cierta oscuridad, los susurros y los devaneos psicodélicos serpentean en un espacio en el que la psicodelia pesada se siente como en casa. Repitiendo una fórmula que funciona a la perfección, EARTHOMEN hace que sus temas se desarrollen en una calmada atmósfera que constantemente sufre las embestidas de las fuerzas de naturaleza en forma de crujientes y difusos riffs. Apto tanto para los amantes de los sonidos más pesados, como para los fans de la psicodelia ‘FOOTPRINTS IN THE SNOW’ es una nueva muestra del poder seductor de la escena psicodélica australiana. Pero también es la muestra irrefutable de que las sensaciones que tenía de una banda como EARTHOMEN, estaban fundamentadas plenamente fundamentadas ya que estos chicos hacen un gran trabajo, tanto compositivo, como interpretativo. Mi consejo: ¡¡NO TE LO PIERDAS!!

EARTHOMEN son:

Jesse James Murphy – Guitarra y voces
Sean Andrews – Bajo
Sean Magennis – Batería


‘Let me go’ aflora lentamente con sutiles y pausados acordes antes de elevarse en ese sonido que tanto se acerca al que tiempo atrás nos ofrecía Samsara Blues Experiment. Psicodelia pesada de tintes trascendentales con ondulaciones de intensidad y una voz con gran gancho. Describiendo un entorno enigmático y oscuro los tonos de añoranza presiden un tema solido en el que no faltan embestidas de riffs rugosos sobre su base de blues lisérgico.

En ‘Abyss’ la cálida voz se une a la envolvente instrumentación antes de una explosión de sonidos vintage. Sabiendo combinar los tiempos, el tema se construyen desde la calma, pero ondulando con embestidas de pesadez con potentes riffs y una voz más ruda y desgarrada. La oscilación del tema nos lleva a pasajes de blues y psicodelia entre una poderosa línea de bajo y solo brillantes. El resultado es una canción pausada pero poderosa y rica en matices.

Con un sonido más difuso, ‘The light ref eart’, transita por una senda en la que el blues, los rugosos riffs Stoner y la psicodelia se fusionan creando un espacio ensoñador. Sus tonos trascendentales y su sutil instrumentación hacen que el corte sea un bálsamo para el oyente. Recitando mas que cantando, la calidad y poder de atracción de su cantante, junto a los habituales solos de guitarra consiguen crean un corte fascinante. Si bien el tono general de la canción es calmado, no faltan las embestidas de sus furiosos riffs para darle cuerpo.

En la inquietante ‘Värmdö’ los australianos golpeas con el lado más pesado en su apertura para dar paso a sus ensoñadores pasajes de guitarra. Haciendo aflorar todo su poder psicodélico el tema adquiere tintes épicos en un relato oscuro en el que la añoranza parece ser la protagonista. El resultado es otro corte magnífico con el sello psico-progresivo de la banda.

Dejándose el tema más elaborado para el final, ‘Black cloud’. Bajo una poderosa base rítmica los solos psicotrópicos se suceden como si estuviéramos ante una auténtica jam. Hipnótico, psicodélico y con cierto aroma vintage, la canción eclosiona emulando el sonido que nos dejó como legado Samsara Blues Experiment, una banda que siempre me bien a la cabeza al escuchar a EARTHOMEN. Crudo y pesado, el corte nos arrolla como una manada de búfalos en estampida con sus rugosos riffs así como un sonido denso y difuso. Sin florituras, el trio deja patente toda su calidad con una composición pesada e impactante.

EarthOmen

Reseña: TREBUCHET.- ‘Harbinger’

Si con su primer álbum los británicos TREBUCHET, pasaron desapercibidos para mí, con ‘HARBINGER‘, su segundo LP, redimo ahora mi culpa. Si, porque TREBUCHET son una magnífica banda, que acaba de lanzar un magnífico álbum. Un trabajo en el que cualquiera de sus canciones tiene el suficiente atractivo como para brillar con luz propia, un álbum versátil y sin temas de relleno, que lentamente nos seduce con cada canción, hasta conquistarnos. Vintage, progresivo, psicodélico, doomy, heavy, son muchos los adjetivos y estilos que podrían servirnos para describir un álbum monumental de unos músicos talentosos y con una gran habilidad para componer canciones épicas. TREBUCHET, tomaron su nombre de una enorme honda medieval en la que se catapultan objetos, un nombre que les dio una imagen perfecta para lo que estaba tratando de lograr musicalmente. ¡¡¡Caos total!. Aunque estamos ante un caos controlado, un caos en el que caben por igual el legado de Black Sabbath, como el de Neil Young, pero siempre tomando como referente a los pioneros de proto-doom, y el hard psico-progresivo de los 70’s. Con un cantante que sabe ofrecernos distintos registros para realzar bien el espíritu de cada canción, las vibraciones más pesadas conviven entre atmósferas que se vuelven cada vez más psicodélicas sin remitir en su fuerza. Sus épicos pasajes, parecen ser los narradores de batallas y sonidos del pasado, pero siempre remodelados con un toque más contemporáneo. Sin duda, estamos ante un trabajo en el que los temas largos predominan con el objetivo de dar mayor realismo a sus canciones, Pero también, la breve introducción del tema de apertura, y un interludio de poco mas de un minuto, consiguen no resultar superfluos para el oyente. Hard crudo y primitivo, aliñado con buenas dosis de lisergia a través de solos virtuosos herederos de la época dorada del heavy-rock, así como buenas melodías construyen un álbum impactante.

Inmediatamente ‘Marnstor Moor’ nos golpea con sus riffs proto-metal e hirientes solos heavy-rock. Con una melodía más propia del Neil Young de los 90’s, la canción nos seduce de inmediato. Pegadizos estribillos y constantes juegos de guitarras cabalgas en volandas de un fantástico groovy rítmico. Un sonido vintage que se adorna con un aspecto contemporáneo despierta inmediatamente mi curiosidad. Evolucionando a un espacio psico-progresivo el tema descubre la calidad de la banda.

‘Don’t Burn The Witches’ mantiene entre sus surcos ese sonido hard-rock vintage, realzado por una seductora voz que nos susurra bajo bellas melodías. Con un sonido estratificado, equilibran turbias vibraciones con una voz cristalina y eficaces solos de guitarra. Bajo una sencilla apariencia, el tema contiene un elaborado y acertado trabajo compositivo. Amortiguando su poderosa base rítmica, TREBUCHET crea una canción pesada en la que sus ornamentos le dotan de una belleza cautivadora. Sutilmente, algunos elementos progresivos se unen a la fiesta, para hacer que el resultado final sea fascinante.

Una oscura apertura proto-doom nos introduce en ‘Plague bearer’. Otro tema rugoso en el que la voz toma tintes líricos, como si de un trovador del medievo se tratara. Con una atmósfera casi bélica, los pasajes heavy-progresivos dominan la primera parte del tema. Cargada de tonos épicos, la canción nos ofrece desgarradores momentos llenos de tensión. Una narrativa épica que no prescinde de elementos psicodélicos que hacen que el corte se vuelva más turbio y lisérgico sin deshacerse de su vocación doom. 

‘In dreams we see’ es breve un interludio en el que el folk y lo progresivo se unen para aplacarnos del turbio corte anterior e introducirnos en un nuevo escenario sonoro.

Esta claro que los británicos se sienten cómodos componiendo temas largos, y ‘Night rain’ de nuevo, con casi ocho minutos, es prueba de ella. preparándose con calma la atmósfera en la que desarrollar la canción, una atmosférica y misteriosa introducción va preparando el aterciopelado y vintage espacio al que nos trasladan. La dulce melodía y un ambiente más propio de una banda progresiva de los 70’s, van construyendo un corte melancólico que parece describir relatos del pasado. Con un entorno sinfónico como soporte, el tema prescinde de los sonidos pesados y los riffs hirientes de los temas anteriores, para seducirnos con un relato en tonos grises. Delicado, suave y reconfortante, la canción se soporta en el sonido de teclados para crean su atmósfera.

‘And now we see…’ vuelve a sorprendernos con un nuevo giro. En un espacio heavy-psych los sonidos pesados y lentos aparecen entre solos psicotrópicos. Como un aquelarre lisérgico, la canción se deja llevar por incisivas vibraciones psico-progresivas. Nuevamente la voz aflora mostrándonos un nuevo registro, lo que dota de un mayor brillo y valor a un álbum versátil que poco a poco nos seduce hasta conquistarnos. Jugando con la intensidad, el tema oscila con pasajes más desgarrados y con otros en las que la psicodelia nos narcotiza suavemente.

El álbum cierra con ‘The Work Of A Demon’, otro tema de ocho minutos en el que los británicos vuelven a usar elementos progresivos entre fuertes ritmos y pasajes heavy-psych más propios de los 70’s. Entre voces y coros la psicotrópica instrumentación genera un aturdir estado sensorial. Un corte sorprendente que parece haberse construido de retales, pero finalmente logran encajar a la perfección. Aquí la banda no renuncia a ningún elemento que pueda ‘sumar’ a un tema anárquico en su ejecución, o al menos aparentemente…. Lo cierto es que la canción vuelve a sorprendernos con su gran poder seductor entre pesados y oscuros momentos en contraste con otros mucho más coloristas. Una especie de jam psicotrópica en la que el hard-rock, el doom y lo progresivo compite con sus genes psicodélicos.  Monumental, el tema se pavonea sabiendo de su innegable poder de seducción para el oyente. El resultado es un tema épico que compite para ser el mejor del álbum y en el que queda reflejado todo el talento compositivo de estos chicos.  

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Reseña: THE AGE OF TRUTH.- ‘Resolute’

Si hace cuatro años nos sorprendieron con su fascinante debut ‘THRESHOLD’, ahora, THE AGE OF TRUTH con su nuevo álbum ‘RESOLUTE’ van más allá para presentarnos un álbum impresionante. He de reconocer que en una primera escucha del álbum me quedé un poco frio, pero…… ¿En que estaría yo pensando? Tras retomarlo en nuevas escuchas solo puedo decir que este álbum es fantástico, un trabajo que podríamos decir que tiene de todo. Si bien encontramos ecos de Monster Magnet, ganchos en tonos Clutch o incluso guiños a Soundgarden, el trio de Filadelfia se mueve a la perfección en diversas aguas, y en todas nada con destreza. Un álbum que comienza con temas rudos y pesados y que va evolucionan a un escenario en el que el blues, el hard-rock y la psicodelia conviven en armonía en penetrantes canciones llenas de fuerza y atractivo. Con una primera parte del álbum en la que el heavy-rock de siempre y los riffs de metal golpean nuestro cerebro con contundencia, según avanza el álbum la banda saca todo su arsenal para navegar en aguas en las que el heavy blues humeante y crudo nos impregna de humeantes efluvios. Pero estos chicos no se quedan ahí, si seguimos explorando el álbum, encontramos temas cristalinos que recuperan el proto-doom de los 70’s para remodelarlo y crear fascinantes temas en los que la psicodelia pesada hace acto de presencia. Envolviéndonos con sus hechizantes y narcóticas atmósferas, THE AGE OF TRUTH sabe como despertarnos de ese placentero clímax. Elevando los decibelios el monolítico bajo y la inquebrantable base rítmica nos sacan del letargo a base de hard-rock primitivo con un pegadizo groovy retro. ¿Cómo pude equivocarme tanto en mi primera percepción del álbum?, tras cada nueva escucha continúo preguntándomelo, porque ‘RESOLUTE’ es un álbum descomunal, un álbum en el que cada tema nos ofrece algo, y todo sugestivo. THE AGE OF TRUTH bebe del sonido más primitivo de los 70’s pero tiene la capacidad para que esas vibraciones suenen renovadas sin perder un ápice de autenticidad y fuerza. El cuarteto de Filadelfia ha reconstruido todo su sonido sobre una base inquebrantable y ha producido un disco que es más grande y audaz que cualquier cosa que hayan intentado antes. La banda ha renovado su arsenal de tonos mortales, fuzz impulsado por diesel y blues psicodélico-pesado. Sin ninguna duda, un álbum para no dejar por alto.

‘Juntos hemos tratado constantemente de hacer evolucionar la composición de nuestras canciones, la instrumentación y el sonido que queríamos capturar’, explica el bajista William Miller‘Este álbum ha sido un verdadero viaje para nosotros y casi tres años en la fabricación. Nos hemos mantenido en los estándares más exigentes en cada paso del camino’.

RESOLUTE’ fue escrito por THE AGE OF TRUTH, producido por THE AGE OF TRUTH, Dave Klyman y Joseph Boldizar. Diseñado por Joseph Boldizar y Dave Klyman en Retro City Studios Filadelfia (Pensilvania); mezclado por Andrew Schneider en Acre Audio, Brooklyn (New York). ‘Seven Words’ mezclado por Joseph Boldizar en Retro City Studios, Filadelfia (Pensilvania). Masterizado por Ryan Smith en Sterling Sound, Nashville (Tennessee); con un arte de portada obra de Mikko Raima, Mänttä-Vilppula (Finlandia), fotografía y diseño obra de Shane K. Gardner Rock N Roll Socialite, Baltimore (Maryland) estando disponible a través de Contessa Music

THE AGE OF TRUTH son: Kevin McNamara (voces) Michael DiDonato (guitarras) Scott Frassetto (batería y percusión) y William Miller (bajo).

El álbum abre sin contemplaciones con los poderosos riffs de ‘Palace of rain’. Conjugando elementos heavy-rock con riffs stoner y unas fantásticas melodías en línea Elder, el tema se presenta rebosante de fuerza. Una contundencia que se ve amortiguada por el buen uso de las melodías vocales. Ondulante y golpeando una y otra vez, el corte hace una parada para reposar en ensoñadoras atmósferas psico-progresivas. Oscuro y nebuloso por momentos, la esencia del heavy-rock de los 80’s adquiere múltiples formas para completar siete minutos estelares en los que la banda brilla enormemente. Alejados de convencionalismos, pero sin renunciar a diversas propuestas estilísticas, la canción se completa con cadenciosos ritmos entre una espiral de efectos que enturbia la atmósfera. Pesado, progresivo y psicodelia, el tema es un crisol de vibraciones con un resultado fascinante.

‘Horsewhip’ mantiene el pistón con pesados riffs y estribillos de puro heavy-rock. Tomando elementos de la época gloriosa del género ensanchan su sonido haciéndolo más contundente y plomizo. Todo un martillo que golpea con insistencia con unos riffs sólidos y sin fisuras. Crudo, pero con la sensación de que todo está controlado, el tema evoluciona a un espacio de metal auspiciado por tambores atronadores. En esta ocasión los de Filadelfia van directos, sin distraerse.  

En ‘A promise of nothing’ encontramos una cabalgada de Stoner-metal y heavy-rock contundente. Provocando esguinces cervicales la canción es como una ametralladora de riffs que no cesan. La desgarradora voz pone el tono épico antes de ofrecernos pasajes de psicodelia pesada en los que la guitarra aflora mostrando todo su poder psicotrópico con relajados desarrollos que sirven de bálsamo a la embestida inicial del tema. 

Dando un giro respecto a los temas anteriores ‘Seven words’ se sustenta en acordes acústicos y melodías de blues humeante que nos susurran proporcionándonos un estado de relax necesario para reposar la descarga de los cortes anteriores. Guitarras y voz son suficientes para construir un tema delicado en el que los aromas sureños aparecen en un escenario con tonos melancólicos a modo casi de balada. La belleza en detrimento de la fuerza, lo que refleja que estamos ante una banda de gran calidad.

El blues lisérgico es el protagonista de ‘Eye one’. El cadente y pausado ritmo de apertura nos va introduciendo en un escenario en el que el blues y el hard-rock unen fuerzas para crear un tema grueso y psicotrópico. EL monolítico bajo y el parsimonioso ritmo de los tambores custodian unos riffs que se estiran creando una atmósfera envolvente. Pegadizo y rompe cuellos, el desgarrador corte evoca los momentos del proto-doom entre su armonía de blues pantanoso y viscoso. Todo un desgarrador relato guiado por una voz aguardentosa y llena de fuerza. Sus constantes giros hacen que el corte se encabrite por momentos en contraste de sus pasajes más chamánicos. Humeante y denso, la canción nos empapa con un sonido poderoso y penetrante a través de sus ásperos y rudos riffs. La perfecta banda sonora para un ritual chamánico en la profundidad de la espesura de un bosque impregnado de la humedad del pantano.

‘Salome’ mantiene los genes blues, sin perder el espíritu heavy-rock aderezado con riffs stoner de los de Filadelfia. Con melodías vocales entre Clutch y los clásicos del heavy-rock de décadas pasadas, entran en un mestizaje en el que los elementos desérticos y psicodélicos consiguen crean una atmósfera llena de magia y fuerza. Embistiendo en su apertura el tema evoluciona a un escenario más psicodélico entre riffs que golpean una y otra vez con aulladoras armonías vocales que parecen van a quebrar las cuerdas vocales de su cantante manteniendo un groovy blusero que rápidamente se contagia.  

Para el cierre, una canción de mas de nueve minutos. ‘Return to the ships’ pone el broche de oro a un álbum impactante, versátil y lleno de ganchos para el oyente. recreándose en su faceta más psicodélica, una suave apertura va adentrándonos en un espacio en el que los hongos mágicos emanan sus dosis de dietilamida para narcotizarnos. Suaves pasajes vocales afloran tenuemente en un caleidoscopio sonoro lleno de magia. Hechizante y anestesiarte cada nota es como un bálsamo reconfortante para nuestros oídos en el primer tercio de la canción. En la parte central, pegadizos riffs de talante retro golpean entre desgarradores pasajes vocales elevando la pesadez de la canción. Una embestida que rápidamente se deshace para regresar a paisajes de psicodelia pesada en un entorno oscuro. Retazos de heavy-rock no faltan a su cita para recordarnos de donde viene estos chicos. En este ir y venir el tema regresa a sus plácidos pasajes psicodélicos ofreciendo parte de los momentos mas bellos de un álbum soberbio.

The Age Of Truth



Reseña: WHEELS.- ‘Wheels EP’

El trio con sede en Gotemburgo WHEELS, publica su primer trabajo. Un EP que forma parte de nuestras recomendaciones semanales y que rinde tributo a los sonidos sureños de los 70’s envolviéndolos en una capa psicodélica de la que el blues asoma con timidez. Cuatro canciones bien construidas y en las que destaca un magistral trabajo de guitarra con un sonido que se desdobla creando en dos niveles diferentes, algo que da cuerpo y brillo a las canciones. Grabado en su espacio de ensayo, distribuido durante semanas durante la primavera de 2021 y con sobre-grabaciones mínimas, es una primera declaración de expresión sobre lo que vendrá de un trío que está circulando en la órbita alrededor del sol. Una magnífica carta de presentación para una nueva banda sueca que se asoma a la escena con gran desparpajo y haciendo las cosas bien. Sin información al respecto de la banda, ‘WHEELS EP’ parece ser el preludio de el primer álbum de la banda, algo que espero descubramos próximamente.

‘WHEELS EP’ fue grabado y diseñado por Axel Jonsson & WHEELS durante la primavera de 2021. La mezcla corrió a cargo de Axel Jonsson, la masterización fue obra de Bo Liungman. Foto de portada por Thom Estifanos y logo de Bianka Berggren.

WHEELS son:

Oscar Sundell – Guitarra
Albin Johansson – bajo y voces
Axel Jonsson – batería, Percusion y voces

Con campestres acordes sureños más propios de Marshall Tucker Band, ‘Badlands’ refleja a los suecos en un hábitat diferente a su Suecia natal.  Medios tiempos y una guitarra con slide van construyendo un corte de hard con incursiones Stoner gracias a unos riffs más fornidos. La melodía contenida del tema describe un paisaje colorista lleno de luminosidad.  Con un gran trabajo de guitarra el tema revolotea con esa dupla de seis cuerdas que se superponen constantemente. En el tema no faltan buenas dosis de fuzz lo que hace que su consistencia se agrande en un sonido más pesado y ampuloso. Una sorprendente combinación, pero con gran gancho para el oyente.

Con una introducción más calmado y psicodélica ‘Red sun’ nos susurra suavemente con cálidas y húmedas melodías. Juegos de voces de vocación 70’s aparecen por momentos entre las nebulosas lisérgicas de un corte oscilante que serpentea entre la psicodelia el hard-rock  y el rock del desierto.

Retomando los aromas sureños ‘Keep Rollin’ (Hell Rider)’ nos devuelve a un sonido rural. Suaves melodías y una elegante guitarra ponen las bases de un corte plácido y aterciopelado en el que no falta un groovy colorista. vistiéndose nuevamente de MARSHALL TUCKER BAND, pero sin renunciar a algunas vibraciones más contemporáneas en la base rítmica los suecos construyen una canción con estribillos pegadizos llena de vitalidad.

Cerrando este breve debut, ‘Lose the faith’ nos ofrece un escenario más blusero. Ritmos húmedos y cálidos más propios del swamp rock, habitan en una chamánica atmósfera en la que la psicodelia hace acto de presencia. Sonidos retro con un toque de acidez que serpentean gráciles repitiendo su armonía. Cadente, misterioso y nuevamente con un fantástico groovy, el tema rezuma psicotrópicos en un escenario netamente psicodélico. Desdoblando las guitarras una y otra vez consiguen una maraña sónica que eclosiona en ritmos vivaces que nos sacan del narcotismo de su primera parte sin perder su aura psicodélica.