Reseña: RAY TEMPLE.- ‘II’

Si con su primer álbum homónimo (reseña aquí) los alemanes RAY TEMPLE ya me sorprendieron, con su nuevo trabajo ‘II’, corroboran las buenas sensaciones de su debut. Con su álbum debut, plantaron unas semillas que ahora dan sus frutos en seis canciones lisérgicas empapadas de blues pantanoso. Porque RAY TEMPLE saben construir canciones con cautivadoras atmósferas, a las que dotan de pesadez con golpes de Stoner-doom y un divertido tono de garage-rock. Siempre con mesura y sin estridencias, los cortes fluyen entre boscosos caminos que nos llevan a un mar de psicodelia pesada vigilado por altas dunas construidas a base de arenosos riffs stoner. Un antídoto contra la monotonía, ya que los alemanes siempre se las apañan para dotar a sus canciones de pinceladas de una amplia gama cromática, lo que hace que las mismas, resulten siempre divertidas y de fácil digestión. Manejándose a la perfección en atmósferas psicotrópicas, pero también en tormentosas sendas en las que la contundencia de sus riffs arenosos es nublada por buenas dosis de fuzz; parece que RAY TEMPLE no quieren etiquetarse ni caer en convencionalismos, o más bien, tratan de reflejar en estas seis fascinantes pistas, todas sus influencias musicales, que son variadas. Porque si unes el rock del desierto, el blues, la psicodelia, el garage rock, y el hard rock de aroma vintage, probablemente el resultado sea algo parecido a este álbum. Por poner una pega al mismo, la media hora de duración de ‘II’, sin duda sabe a poco. Pondremos esto en el ‘debe’ de la banda, para que nos compense en su próxima entrega.

Los pesados riffs de vocación doom de ‘Wave The Grave’ nos ponen en una senda que tendrá una fisonomía cambiante a lo largo del álbum. Tras la apertura los efluvios lisérgicos del blues más pantanoso toman los mandos de la canción. Fuzz difuso sobre desarrollos heavy-psych llevan a la canción a un bosque humeante en el que la neblina y una cautivadora y cálida voz nos seducen bajo un grovvy cadencioso. Hipnóticos pasajes que se ven asediados por golpes de pesadez van guiando al corte a una atmósfera chamánica llena de magnetismo. Allí, la guitarra ácida va alternando el protagonismo con un bajo contundente y seco y un ritmo lleno de gancho.

Con un tono más setentero el hard-rock y los dictados del Stoner se fusionan en ‘No. 2 is doing well’. Una canción con sabor a desierto con guiños skifle y voces garageras poniendo la nota de color. Una atmósfera añeja con unas entrañas de fuzz y divertidos pasajes más propios de finales de los 60’s, en una atrevida combinación que acaba por funcionar yendo directos al grano en algo menos de tres minutos.  

‘Naked B’ bebe del legado de los 70’s entre ritmos contagiosos y una combinación de garage rock macarra y atmósferas psicodélicas. Mas pronto que tarde, los riffs desérticos aparecen en escena para llevar la canción a una especie de caos en el que se amontonan las vibraciones estilísticas. Con momentos más propios de Nebula, la canción serpentea tanto por espacios desérticos como por laderas pantanosas en las que la psicodelia encuentra su mejor lugar.  

Dejándose llevar por los dictados del Stoner y la psicodelia pesada, ‘Golden hanju’ recupera esa combinación de entornos chamánicos con las arenas de las dunas del desierto más caluroso y estéril. Los cautivadores pasajes vocales se adornan de una fluida narrativa que sube y baja constantemente su intensidad. Como siempre, en la misma canción cada oyente encontrará pinceladas de su estilo favorito, porque RAY TEMPLE se las apañan siempre para sus cortes no resulten monótonos. Embestidas de riffs rugosos, con un frenético ritmo que contrasta con los riffs headbanding que volarán tu cabeza. Pero también el corte contiene pasajes psicotrópicos más propios de un placentero viaje de peyote.

‘Sidemen’ vuelve a mirar al pasado con su crudo y cautivador sonido. Pero de reojo, RAY TEMPLE también mira a los 90’s y a esos pioneros del desert-rock. Desgarradores pasajes que transmiten un tormento a semejanza de como lo hacía Jim Morrison. Fuzz y un trepidante ritmo,  acelera el corte dejando una espesa polvareda. De nuevo consiguen que todo fluya y se desparrame por un amplio espacio de vibraciones, tanto Stoner como hard-rock, y sobre todo psicodélicas.

Con un nombre como ‘Dark Forest’, no es difícil intuir el contenido de sus surcos. Un corte que navega entre remansos psicodélicos, torrentes Stoner y meandros de blues. Con un flujo constante, desde su cautivadora apertura de blues lisérgico, la canción parece contonearse por momentos en un baile seductor, gracias a la calidez vocal, para desmelenarse entre riffs rugosos y de inequívoca vocación desértica en un frenesí rítmico. Una montaña rusa llena de pasajes chamánicos pero también de partes agrestes en las que todo se vuelve más pesado. Es destacable el buen uso de unas voces que saben transmutar para transmitir variadas sensaciones en otra canción que no se limita en su entorno estilístico y en la que nuevamente podemos encontrar distintas referencias sonoras.

Ray Temple

Reseña: ZALOMON GRASS.- ‘Space opera’

Tras la publicación de dos prometedores EP’s, ZALOMON GRASS publican su primer LP ‘SPACE OPERA’. Culminando un ciclo, el trio abre las puertas a un universo lleno de posibilidades sonoras con un disco conceptual, rico en matices analógicos y repleto de velados y sutiles guiños a obras clásicas del género, tanto en lo lírico como en lo musical. Así consolidan su estilo personal y navegando a través de un sonido único, abordan sin miedo todo el espectro del Rock and Roll con mayúsculas, desde las notas más clásicas a los matices más vanguardistas. La banda sabe ejecutar a la perfección las atmósferas vintage que tuvieron su esplendor en la década de los 70’s con canciones vibrantes que rezuman auténtico rock. Con cuidadas melodías e intercambio de registros vocales, el trio consigue que sus canciones tengan el suficiente gancho como para seducir al mas exigente de los fans de los sonidos vintage. Descargado altas dosis de adrenalina consiguen equilibrar los pasajes más suaves en los que el blues y la psicodelia se unen al particular viaje en el tiempo de los gallegos. Este trabajo supone la confirmación de una banda que lleva labrando su reputación desde hace ya un tiempo, y que merece un mayor protagonismo en la escena del rock retro español, porque de calidad andan sobrados. Alegorías aeronáuticas en un disco de sonido y estética atemporales que os transportará a través del cosmos, un viaje intergaláctico por las emociones humanas más intensas. Naves en llamas, tormentas de plasma y tripulaciones al borde del motín, éste es el escenario que Zålomon Grass han escogido para hablar de temas universales como la frustración, el abuso de poder o cómo liberarnos de las cadenas de una ansiedad que se expande más rápido que cualquier virus

ZALOMON GRASS son:

G. Mckenzie: voces, guitarras
David Rodd: bajo , sintetizadores y coros
Mauro Comesaña: batería, percusión y coros.
Hendrik Röver aparece como invitado a los mandos de la guitarra, Fender Rhodes & percusión.

’SPACE OPERA’ abre al ritmo de rock and roll y rythm & blues con ‘Cosmic relief’. Instalados en un ambiente vintage, los gallegos componen una corte vibrante y divertido con un aroma a rock auténtico y añejo.

Las cosas cambian de alguna manera en ‘The drill’. Sin perder la esencia rockera, aquí las guitarras se tornan más ácidas y afiladas. Una atmósfera psicodélica y uno tambores inquebrantables marcan el ritmo en un corte más lisérgico y rabioso. Unas pinceladitas de blues ponen color a esta lograda canción.

Con desarrollos más elaborados y pausados, ‘All hands on deck’ baja las revoluciones para acariciarnos con sus bellas y profundas melodías susurrantes. Con la voz como protagonista el corte transita por caminos de rock clásico suave y penetrante. La canción se eleva en su parte central con un flujo de ritmos funk, y efectivos juegos de voces y coros.

A caballo entre el rock clásico atemporal y un espacio casi progresivo ‘Harder to rise’ pone la emotividad. Desgarradora por momentos, la canción mantiene el ritmo pausado esparciendo atractivas melodías vocales entre un ritmo contenido y sólido a partes iguales. Un perfecto escenario lírico que se enriquece con pasajes bien construidos y rebosantes de matices.

El rythm & blues y el hard rock más auténtico se desfogan en ‘Hear i ton the news’. Otro corte de rock atemporal sin aditivos y con el suficiente gancho como para conquistar a cualquier amante del rock de los 70’s. Referencias Zeppelin y melodías atractivas, componen una canción solvente y de fácil escucha.

‘Too late now’ borbotea sutilmente en un estado en el que el blues y el soul complementan un espíritu de rock retro, en su forma mas calmada. Delicados y profundos acordes nos recuerdan que el blues es la esencia del rock, y aquí los gallegos ponen el alma.

Si algo encontramos en el álbum y la versatilidad y no ceñirse a un solo estilo. Así ‘Groove to prove’ vuelve a incidir en el hard-rock de siempre con acordes más propios de Zeppelin y melodías vocales llenas de fuerza. Blues de ojos azules adornado con profundos y afilados solos de guitarra y una voz que va sacando toda su garra en desgarradores pasajes que se aplacan con tonos melódicos. Sin duda, la fórmula funciona.

Para el final, ZALOMON GRASS nos dejan el corte más logrado de un álbum interesante. En ‘Don’t let me go down (space opera) el trio nos ofrece una mayor experimentación. Desde su suave apertura la banda se deja llevar por delicados y cálidos pasajes y una aterciopelada melodía. Sin guitarras estridentes, los gallegos componen una canción llena de emoción, sobre una base firma y sólida, Algunos solos de guitarra complementan ese espacio casi psicodélico en el que se desarrolla el corte.

Aquí os dejamos las fechas que la banda ha anunciado para la presentación de ‘SPACE OPERA’:

-Sábado 8 de abril, Teatro Corroios, Lisboa
-Jueves 13 de abril. Sala Azkena, Bilbao
-Viernes 14 de abril. Sohho, Burgos
-Sábado 15 de abril. TBD
-Viernes 21 de abril. Fun House, Madrid
-Sábado 22 de abril. Babylon, León
-Viernes 5 de mayo. Masterclub, Vigo
-Viernes 12 de mayo. Cofradía Cultural, Vilanova
-Viernes 19 de mayo. Auriense, Ourense
-Sábado 20 de mayo. La Alquitara, Béjar
-Domingo 21 de mayo. El Zagal, Valladolid
-Viernes 26 de mayo. Mardi Gras, A Coruña
-Sábado 27 de mayo. Sala Jagger, Lugo
-Sábado 2 de septiembre. TBA-Sábado 9 de septiembre, La Guarida del Ángel, Jerez de la Frontera
-Domingo 1 de octubre, Krazzy Kray, Cambados

Zålomon Grass

Reseña.- WOLVES OF SATURN.- ‘The deserts echo and the peyote delusion’

Durante la pandemia, los tres miembros de WOLVES OF SATURN cortaron cualquier conexión con el mundo y se encontraron juntos en un búnker de la Segunda Guerra Mundial en un pequeño pueblo alemán. Muy por debajo de la superficie, entre el silencio masivo del underground, crearon y auto-grabaron las canciones de su primer LP, que ahora ve la luz bajo el nombre de ‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION‘. Como estas canciones aspiraban a abrirse paso hasta el suelo y desplegarse, un desierto podría ser el lugar adecuado para sumergirse profundamente en ellas. Seis largos cortes en los que los ecos del desierto se impregnan de peyote para caminar por un viaje sensorial a través de desoladas dunas arenosas. Un álbum inspirador con el que consiguen abrir la mente del oyente a gratificantes y psicotrópicas sensaciones. Pesado, y sumamente psicodélico, sus impactantes riffs se amortiguan con pasajes ensoñadores que hacen explotar tu cabeza. Sin bajar el listón, en el álbum no hay una canción mala, ya que todas ellas transmiten una innumerable cantidad de sensaciones. Sin prisa para ejecutar cada canción, WOLVES OF SATURN se dejan llevar por la creatividad de su encierro abstrayéndose del mundo, para crear su propio espacio sonoro. Un mundo narcótico que logra penetrar en las neuronas del oyente para proporcionarle un estado sensorial sumamente fascinante. Guitarras pesadas, tambores atronadores, y una sensación lisérgica, son suficientes argumentos como para caer rendido a sus pies. Si a eso añadimos una ejecución pausada y una atmósfera vintage, y esos tonos chamánicos de inspiración doorsiana, y algún guiño a NEBULA,  el circulo se cierra con un resultado cautivador. Prepara tus sustancias psicotrópicas favoritas, relájate, y déjate llevar por este maravilloso viaje a una nueva dimensión sensorial. No te arrepentirás. A partir de aquí, solo queda esperar nuevas entregas de una banda joven con un potencial superlativo.

‘THE DESERT ECHO AND THE PEYOTE DELUSION está disponible en vinilo a través de Clostridium Records.

Una inquietante locución nos introduce a ‘Wolves Of Saturn’. Profundos riffs heavy-psych impulsan la canción a un territorio en el que los ecos del desierto se empapan de sustancias psicotrópicas en un auténtico viaje sensorial. Narcótico y chamánico, el corte contiene elementos stoner en su pausado gravitar por dunas cósmicas. Con un tempo pausado, la canción se recrea en insondables espacios lisérgicos con brillantes desarrollos de guitarra. Con visiones de peyote en sus surcos el corte evoca un viaje tras la ingesta de sustancias psicotrópicas

‘Eye Of The Buffalo’ nos trae el blues ácido con un carácter 70’sEse espíritu vintage se manifiesta entre ritmos vivaces y guitarra distorsionas. Ondulando en su intensidad el corte es una montaña rusa de riffs que oscilan constantemente. Poco a poco la canción se sumerge en aguas lisérgicas con solos empapados de fuzz. Ralentizando todo, la banda prosigue su transitar por esos espacios más propios de otros tiempos con un groovy más contenido y vacilón.

En una atmósfera envolvente auspiciada por el sonido del órgano y los efectos, ‘Escape To Mars’ explora un espacio psicodélicoen el que podemos encontrar algún elemento progresivo. Todo un trance psicotrópico presidido por la calma en el que las sustancias narcóticas nublan la mente del oyente haciéndole partícipe del ‘viaje’. Explorando insondables espacios a través de los teclados, WOLVES OF SATURN crea otro corte de innegable carácter vintage prescindiendo de las voces en esta ocasión. Siempre con elementos cambiantes, la canción mantiene la tensión y proporciona una agradable escucha.

Chile’ nos ilumina con sus sonidos campestres demostrando que la banda no se circunscribe a un estilo únicamente. Tomando un tono sureño la guitarra aflora entre un ritmo de tiempos medios más propio del rock clásico de los 70’s. nueve minutos dan para mucho esto hace que la canción explore distintos escenarios sonoros. Refrescante y rebosante de luminosidad, el corte se torna más experimental dejando fluir toda la creatividad. En la parte central los elementos psicodélicos hacen acto de presencia ´custodiados por una magnética línea de bajo que es complementada con bellas melodías. Con pasajes recitados en español con un particular acento la banda hace eclosionar el corte por un sendero más propio del rock desértico. La canción es un magnífico termómetro para medir el potencial de una banda, cuando menos, prometedora.

En este versátil trabajo también encontramos canciones como ‘Fragile’, un corte lleno de fuerza alternativa más propio de bandas como Nebula. Un torrente de fuzz y una dinámica más intensa. Ecos de los 90’s se conjugan entre golpes de distorsiones y riffs ásperos, en una pista cegadora que recupera la rabia y que nos empapada de vibraciones arenosas con un contagioso tono macarra.  Al igual que la mayoría de las canciones del álbum, a lo largo de su desarrollo, va mutando su aspecto para explorar diferentes vibraciones inspiradas en el sol abrasador que ilumina las dunas. En su parte final la canción se torna más psicodélica y chamánica con pasajes recitados y una guitarra que exhuma acidez, en lo que parece un guiño doorsiano.

‘Enceladu’ nos devuelve a la calma lisérgicaInsondables desarrollos instrumentales con el protagonismo de la guitarra y un sobresaliente trabajo de bajo nos sumen en un trance en el que la psicodelia pesada más luminosa se une a la fiestaAportando alguna pincelada progresiva, sus pasajes psicotrópicos nos invaden mostrando de lo que son capaces estos chicos. Una canción solvente y sólida llena de alicientes y en la que no aparecen las voces, algo que se mantiene en todo el trabajo. Una alternancia que hace que cada canción se muestre con su propia identidad ante el oyente.

Wolves Of Saturn

clostridiumrecords

Reseña: WESTING.- ‘Future’

SLOW SEASON pulsaban el botón de reinicio a finales de 2021 para dar un nuevo comienzo a la banda. Así tras el cambio de nombre a WESTING, e incorporando a la banda al guitarra de ALL THEM WITCHES, Ben McLeod publican su primer álbum ‘FUTURE’. Un álbum inspirado en la imprudencia de la raza humana en el mundo distópico en el que vivimos, y con canciones que suenan a la música que a la banda le gustaría escuchar.  Si hace unos años SLOW SEASON nos sorprendían con un sonido inspirado en LED ZEPPELIN, ahora, sin renunciar a ese estilo nacido a comienzos de los 70’s, encontramos a la banda mucho mas madura. Sus ocho emocionantes canciones rezuman rock clásico, boogie-rock, blues ácido y hard-rock atemporal. Siempre con una calidez reconfortante, sus canciones se construyen sobre tonos cálidos dulces melodías y un groovy infeccioso con el que de inmediato logran atrapar al oyente. Impregnado esas vibraciones del rock clásico de los 70’s con buenas dosis de fuzz, hacen que sus canciones proporcionen al oyente una escucha divertida. Porque a veces nos olvidamos que el rock es algo lúdico, y en este álbum eso resulta evidente. Las canciones del álbum nos ofrecen un amplio repertorio de brillantes guitarra, cuidadas melodías y un sinfín de matices con el que consiguen que las mismas resulten cautivadoras y llenas de ritmo. Ese groovy se complementa con pinceladas de rock progresivo, psicodelia y por supuesto el blues y el boogie para que la fiesta sea monumental. Con un agradable aroma sureño, cada pista se presenta como un regalo para cualquier amante del rock de siempre, un rock que con bandas como WESTING, sigue vivo y con un ‘futuro’ esperanzador. La escena necesita más bandas así, porque estos chicos son el hard-rock en estado puro.

WESTING son: Daniel Story Rice (voz, guitarra, teclados), Ben McLeod (guitarra) Hayden Doyel  (bajo) Cody Tarbell (batería).

‘FUTURE’ esta disponible Riding Easy Records.

‘Back in the twenties’ es un claro ejemplo del sonido que SLOW SEASON nos presentaron hace años. Teniendo muy presente el legado de LED ZEPPELIN, la canción gravita entre vibraciones de la banda británica, momentos sureños y psicodelia. Guitarras que llenan de luz la atmósfera se van sucediendo en una dualidad sumamente atractiva. Con parones y arrancadas, la canción adquiere un cierto tono doorsiano en su faceta más cálida y sugerente. Un claro ejemplo de la evolución de una banda que no se ciñe al legado de Robert Plant y sus huestes exclusivamente, sino que muestra sus cartas sin rubor. Y la jugada es ganadora sin ningún género de dudas.

A golpe de blues ácido y hard-rock crudo ‘Nothing new’ parece embarcarnos en un viaje con destino a los primeros años de la década de los 70’s. Melodías seductoras, guitarras empapadas de fuzz y un tono colorista, van ensamblando las piezas de una canción brillante y repleta de matices.  Si en el corte de apertura pudimos intuirlo, en esta ocasión queda mucho más palpable que las guitarras son uno de los mejores argumentos de la banda, pero también el uso de los registros vocales le sacan de cualquier encasillamiento. Los momentos de ortodoxia blusera contrastan con unos riffs que se vuelven turbios y difusos en un juego instrumental ciertamente fascinante.

En tonos atmosféricos ‘Lost riders intro’ es un interludio psicodélico instrumental que sirve de introducción al siguiente tema.

‘Lost riders’ palpita en un espacio de rock clásico con una cierta inclinación progresiva. Aquí la banda se muestra más contenida en una canción con las aristas pulidas y un sonido suave. Sustentado en atractivas melodías vocales las guitarras aparecen con cautela mostrando su lado más seductor. En un tono más cercano al ‘arena-rock’, WESTING optan por alejarse de estridencias en una canción colorista y una composición bien cuidada.

Los ecos Zeppelin aparecen en los primeros riffs de ‘Big trouble (in the city of love)’. Una nueva canción que recupera el registro vocal que popularizó Robert Plant en los 70’s. Un perfecto ejemplo del sonido de una banda que no tiene complejos en seguir la estela de su referente sonoro. Combinando estribillos y coros, el corte se muestra con un gancho efectivo para atrapar al oyente. Un claro ejemplo de rock atemporal que reivindica un sonido sin complejos ni florituras excesivas. Desde la sencillez, componen otra buena canción.  

Empapada por el bucolismo, la suavidad de la melodía de ‘Artemisa coming down’ nos ofrece un gratificante espacio sonoro en el que la dulzura aflora entre luminosas estrofas y delicados pasajes electro-acústicos. En ese ambiente campestre el corte se muestra como un gratificante bálsamo sonoro ideal para poder la pausa en un álbum que no se ciñe a un único estilo. Una hermosa canción en la que no faltan a la cita los brillantes desarrollos de guitarra

Instados en ese calmado escenario, ‘’Silent shout’ mantiene su tono acústico para empaparlo con embriagadoras pinceladas psicodélicas. En esta ocasión la banda incorpora un tono sinfónico en detrimento de riffs más ruidosos.

Sacando nuevamente del cajón el legado de Zeppelin ‘Stanley wu’ se empapa de blues y rock clásico en una atmósfera más propia de los 70’s. El tema se desarrolla en un escenario en el que los aromas del sur aparecen para llenar de luz una canción equilibrada y de fácil digestión.

‘Coming back to me’ cierra el álbum a ritmo de rock and roll, boogie-rock y blues. Sin estridencias, y con una armonía sencilla WESTING muestran que el rock de siempre sigue estando vivo y coleando. 

Westing

RidingEasy Records

Reseña: DEAD SHRINE.- ‘The Eightfold Path’

Una de las figuras más reputadas de la escena underground de Nueva Zelanda, el multi-Instrumentista CRAIG WILLIANSON, artífice de bandas como DATURA, ARC OF ASCENT o LAMP OF THE UNIVERSE, regresa con su nuevo proyecto DEAD SHRINE. En esta ocasión, apartado de los sonidos transcendentales de sus últimos trabajos, con ‘THE EIGHTFOLD PATH’ nos trae una tormenta de rock pesado a semejanza de los pioneros de los 70’s. Un rock crudo y primitivo, en el que las embestidas de rabia se contrarrestan con atmósferas lisérgicas en canciones turbias impregnadas en fuzz. Rock ácido sin demasiados aditivos, que cabalga a lomos de un corcel proto-metal sobre caminos labrados por riffs Stoner, y una atmósfera evocadora del sonido de los primeros años 70’s. Renunciando parcialmente a sus canciones devocionales y a ese misticismo que aparece en los trabajos bajo el nombre de LAMP OF THE UNIVERSE, Craig retoma los impulsos pesados de sus comienzos en DATURA. Sin duda Craig es un músico talentoso e inquieto que no puede quedarse anclado y con DEAD SHRINE revitaliza sus composiciones para que se muestren monumentales. Narcóticas y aturdidoras, la contundencia de sus riffs, los tambores estruendosos y una línea de bajo impactante, consigue crear un agujero negro en el que no se atisba el final. Todo un coctel explosivo en el que caben los ecos proto-metal de antaño, la psicodelia más acida y corrosiva, el blues, por su puesto la psicodelia más impactante que puede llegarnos de las antípodas. ‘THE EIGHTFOLD PATH‘ es una espiral sónica con zumbidos constantes, sus habituales voces místicas, y un sinfín de vibraciones reconocibles, que se inclina a un precipicio angosto, en el que la pesadez es la protagonista. Toda una ceremonia catártica en la que las vibraciones heavy-psych se nutren de plomizos riffs ejecutados a cámara lenta, creando un espacio ensordecedor, presidido por canciones que parecen sacadas de un laboratorio de drogas alucinógenas. 


The formless’ nos presenta un espacio de hard-rock stonerizado con un innegable sabor a 70’s. Su crudo y turbio sonido evoca momentos de rock primitivo. Con una poderosa línea de bajo el corte cruje nutriéndose de una pesadez inusitada. Los vestigios de bandas como los primeros WHITESNAKE aparecen en una canción potente.

Manteniendo ese sonido crujiente ‘Kingdome come’ transita entre hordas de heavy-rock y riffs stoner a un paso cansino y plomizo. Incorporando embestidas de rabia, y un aroma a blues humeante, el corte sale de la monotonía sin perder un ápice de fuerza y rabia.  Aquí encontramos toda una cortina sónica que hace que la canción se muestre turbia y borrosa. Su fuzz narcótico le dota de un aire diferente que nos lleva a una combinación bastante solvente y efectiva.

‘As pharaohs rise’ nos sitúa en un espacio a caballo entre el proto-metal y las vibraciones stoner. Con riffs distorsionados y un aroma a 70’s, el corte transcurre con un tempo cansino para inclinarse a un espacio más psicodélico. EL uso de voces ecualizadas le dota de ese espíritu lisérgico que se ve complementado por pedales fuzz en la guitarra. Mientras el soporte del tema se muestra turbio y aturdidor.

Con casi ocho minutos, ‘Enshrined’ es otro tema pesado que habita en una atmosfera psicotrópica auspiciada por una gran guitarra. Tratando de buscar el equilibrio entre el hard-rock de antaño y las modernas vibraciones heavy-psych, la canción retumba entre pausadas estrofas vocales. Alejado de cualquier atisbo del misticismo predominante en los trabajos anteriores de Craig, los elementos blues y hard-rock crudo y primitivo afloran entre efectos envolventes y pasajes ácidos. Como decimos en España ‘la cabra tira al monte’, y la canción se siente seducida por un entorno sonoro netamente psicodélico en una evolución bien manejada.

‘Rainbow child’ insiste en esos rudos sonidos vintage. Aquí se destapa el tarro de las sustancias psicotrópicas para impregnar una canción de hard-rock con un envoltorio pesado y lisérgico. Un elemento común en gran parte del álbum, ya que esa mirada al pasado se dota de fuertes pasajes narcóticos más propios de un poderoso viaje de ácido. Con esto se consigue un sonido pesado, pero sumamente narcótico en una atmósfera retro, perfectamente diseñada.  Toda una espiral aturdidora de la que es difícil escapar en la que los solos de guitarra se estiran hasta el infinito.

Con un cadente y turbio ritmo, las vibraciones retro afloran en ‘Through the constell’. Desgarrador a la vez que ácido, el corte controla su intensidad empapada de psicodelia pesada y vibraciones proto-metal de los 70’s. con cada riff y cada acorde ejecutado lentamente, el corte avanza como un enorme y cansino paquidermo, arrasando con todo a su paso. Sutiles pinceladas de blues entre sus entrañas hacen que la canción adquiera un tono peculiar. La desagarrada voz pone el resto para que el corte se muestre tosco, crudo y pesado.

Jugando con los efectos, ‘The blackest sun’ crea otra bacanal lisérgica entre poderosos tambores y guitarras que se desdoblan. Su carácter chamánico hace que el ímpetu frene por momentos. Esto contrasta con los crujientes riffs de vocación doom.  Su sencilla armonía sirve de sustento a los distintos devaneos en los que se mueve. Otra curiosa y fascinante mezcla de sonidos de antaño con los ecos más pesados del momento.

‘Incantations’ parece recuperar el sonido que lleva caracterizando a LAMP OF THE UNIVERSE durante años. Borroso y con un carácter devocional, la canción gravita entre múltiples efectos y un ritmo atronador y lento. La voz retoma ese carácter místico en contraste con la monumentalidad de un corte aturdidor y balsámico a partes iguales. Un cierto tono hipnótico se palpa entre coros celestiales y plomizos riff de un marcado carácter doom. Personalmente, se trata de mi canción favorita de un álbum rugoso y sumamente psicodélico. En esta ocasión (como en otras muchas canciones) DEAD SHRINE consigue crear un espectro cegador que envuelve al oyente entre embestidas de efectos atmosféricos que revolotean constante mente. El corte contiene buenos pasajes de guitarra impregnada en sustancias ácidas.  

Dead Shrine

Shiny Beast