Reseña: THE AGE OF TRUTH.- ‘Resolute’

Si hace cuatro años nos sorprendieron con su fascinante debut ‘THRESHOLD’, ahora, THE AGE OF TRUTH con su nuevo álbum ‘RESOLUTE’ van más allá para presentarnos un álbum impresionante. He de reconocer que en una primera escucha del álbum me quedé un poco frio, pero…… ¿En que estaría yo pensando? Tras retomarlo en nuevas escuchas solo puedo decir que este álbum es fantástico, un trabajo que podríamos decir que tiene de todo. Si bien encontramos ecos de Monster Magnet, ganchos en tonos Clutch o incluso guiños a Soundgarden, el trio de Filadelfia se mueve a la perfección en diversas aguas, y en todas nada con destreza. Un álbum que comienza con temas rudos y pesados y que va evolucionan a un escenario en el que el blues, el hard-rock y la psicodelia conviven en armonía en penetrantes canciones llenas de fuerza y atractivo. Con una primera parte del álbum en la que el heavy-rock de siempre y los riffs de metal golpean nuestro cerebro con contundencia, según avanza el álbum la banda saca todo su arsenal para navegar en aguas en las que el heavy blues humeante y crudo nos impregna de humeantes efluvios. Pero estos chicos no se quedan ahí, si seguimos explorando el álbum, encontramos temas cristalinos que recuperan el proto-doom de los 70’s para remodelarlo y crear fascinantes temas en los que la psicodelia pesada hace acto de presencia. Envolviéndonos con sus hechizantes y narcóticas atmósferas, THE AGE OF TRUTH sabe como despertarnos de ese placentero clímax. Elevando los decibelios el monolítico bajo y la inquebrantable base rítmica nos sacan del letargo a base de hard-rock primitivo con un pegadizo groovy retro. ¿Cómo pude equivocarme tanto en mi primera percepción del álbum?, tras cada nueva escucha continúo preguntándomelo, porque ‘RESOLUTE’ es un álbum descomunal, un álbum en el que cada tema nos ofrece algo, y todo sugestivo. THE AGE OF TRUTH bebe del sonido más primitivo de los 70’s pero tiene la capacidad para que esas vibraciones suenen renovadas sin perder un ápice de autenticidad y fuerza. El cuarteto de Filadelfia ha reconstruido todo su sonido sobre una base inquebrantable y ha producido un disco que es más grande y audaz que cualquier cosa que hayan intentado antes. La banda ha renovado su arsenal de tonos mortales, fuzz impulsado por diesel y blues psicodélico-pesado. Sin ninguna duda, un álbum para no dejar por alto.

‘Juntos hemos tratado constantemente de hacer evolucionar la composición de nuestras canciones, la instrumentación y el sonido que queríamos capturar’, explica el bajista William Miller‘Este álbum ha sido un verdadero viaje para nosotros y casi tres años en la fabricación. Nos hemos mantenido en los estándares más exigentes en cada paso del camino’.

RESOLUTE’ fue escrito por THE AGE OF TRUTH, producido por THE AGE OF TRUTH, Dave Klyman y Joseph Boldizar. Diseñado por Joseph Boldizar y Dave Klyman en Retro City Studios Filadelfia (Pensilvania); mezclado por Andrew Schneider en Acre Audio, Brooklyn (New York). ‘Seven Words’ mezclado por Joseph Boldizar en Retro City Studios, Filadelfia (Pensilvania). Masterizado por Ryan Smith en Sterling Sound, Nashville (Tennessee); con un arte de portada obra de Mikko Raima, Mänttä-Vilppula (Finlandia), fotografía y diseño obra de Shane K. Gardner Rock N Roll Socialite, Baltimore (Maryland) estando disponible a través de Contessa Music

THE AGE OF TRUTH son: Kevin McNamara (voces) Michael DiDonato (guitarras) Scott Frassetto (batería y percusión) y William Miller (bajo).

El álbum abre sin contemplaciones con los poderosos riffs de ‘Palace of rain’. Conjugando elementos heavy-rock con riffs stoner y unas fantásticas melodías en línea Elder, el tema se presenta rebosante de fuerza. Una contundencia que se ve amortiguada por el buen uso de las melodías vocales. Ondulante y golpeando una y otra vez, el corte hace una parada para reposar en ensoñadoras atmósferas psico-progresivas. Oscuro y nebuloso por momentos, la esencia del heavy-rock de los 80’s adquiere múltiples formas para completar siete minutos estelares en los que la banda brilla enormemente. Alejados de convencionalismos, pero sin renunciar a diversas propuestas estilísticas, la canción se completa con cadenciosos ritmos entre una espiral de efectos que enturbia la atmósfera. Pesado, progresivo y psicodelia, el tema es un crisol de vibraciones con un resultado fascinante.

‘Horsewhip’ mantiene el pistón con pesados riffs y estribillos de puro heavy-rock. Tomando elementos de la época gloriosa del género ensanchan su sonido haciéndolo más contundente y plomizo. Todo un martillo que golpea con insistencia con unos riffs sólidos y sin fisuras. Crudo, pero con la sensación de que todo está controlado, el tema evoluciona a un espacio de metal auspiciado por tambores atronadores. En esta ocasión los de Filadelfia van directos, sin distraerse.  

En ‘A promise of nothing’ encontramos una cabalgada de Stoner-metal y heavy-rock contundente. Provocando esguinces cervicales la canción es como una ametralladora de riffs que no cesan. La desgarradora voz pone el tono épico antes de ofrecernos pasajes de psicodelia pesada en los que la guitarra aflora mostrando todo su poder psicotrópico con relajados desarrollos que sirven de bálsamo a la embestida inicial del tema. 

Dando un giro respecto a los temas anteriores ‘Seven words’ se sustenta en acordes acústicos y melodías de blues humeante que nos susurran proporcionándonos un estado de relax necesario para reposar la descarga de los cortes anteriores. Guitarras y voz son suficientes para construir un tema delicado en el que los aromas sureños aparecen en un escenario con tonos melancólicos a modo casi de balada. La belleza en detrimento de la fuerza, lo que refleja que estamos ante una banda de gran calidad.

El blues lisérgico es el protagonista de ‘Eye one’. El cadente y pausado ritmo de apertura nos va introduciendo en un escenario en el que el blues y el hard-rock unen fuerzas para crear un tema grueso y psicotrópico. EL monolítico bajo y el parsimonioso ritmo de los tambores custodian unos riffs que se estiran creando una atmósfera envolvente. Pegadizo y rompe cuellos, el desgarrador corte evoca los momentos del proto-doom entre su armonía de blues pantanoso y viscoso. Todo un desgarrador relato guiado por una voz aguardentosa y llena de fuerza. Sus constantes giros hacen que el corte se encabrite por momentos en contraste de sus pasajes más chamánicos. Humeante y denso, la canción nos empapa con un sonido poderoso y penetrante a través de sus ásperos y rudos riffs. La perfecta banda sonora para un ritual chamánico en la profundidad de la espesura de un bosque impregnado de la humedad del pantano.

‘Salome’ mantiene los genes blues, sin perder el espíritu heavy-rock aderezado con riffs stoner de los de Filadelfia. Con melodías vocales entre Clutch y los clásicos del heavy-rock de décadas pasadas, entran en un mestizaje en el que los elementos desérticos y psicodélicos consiguen crean una atmósfera llena de magia y fuerza. Embistiendo en su apertura el tema evoluciona a un escenario más psicodélico entre riffs que golpean una y otra vez con aulladoras armonías vocales que parecen van a quebrar las cuerdas vocales de su cantante manteniendo un groovy blusero que rápidamente se contagia.  

Para el cierre, una canción de mas de nueve minutos. ‘Return to the ships’ pone el broche de oro a un álbum impactante, versátil y lleno de ganchos para el oyente. recreándose en su faceta más psicodélica, una suave apertura va adentrándonos en un espacio en el que los hongos mágicos emanan sus dosis de dietilamida para narcotizarnos. Suaves pasajes vocales afloran tenuemente en un caleidoscopio sonoro lleno de magia. Hechizante y anestesiarte cada nota es como un bálsamo reconfortante para nuestros oídos en el primer tercio de la canción. En la parte central, pegadizos riffs de talante retro golpean entre desgarradores pasajes vocales elevando la pesadez de la canción. Una embestida que rápidamente se deshace para regresar a paisajes de psicodelia pesada en un entorno oscuro. Retazos de heavy-rock no faltan a su cita para recordarnos de donde viene estos chicos. En este ir y venir el tema regresa a sus plácidos pasajes psicodélicos ofreciendo parte de los momentos mas bellos de un álbum soberbio.

The Age Of Truth



Reseña: GODS & PUNKS.- ‘The Sounds of the Universe’

Los brasileños GODS & PUNKS publican su cuarto álbum, un trabajo con canciones elaboradas que conjugan tanto vibraciones vintage, como nebulosas stoner y ciertos momentos progresivos. En cualquier caso, todo aderezado con buenas dosis de psicodelia. Si en una primera escucha el álbum no me aportó demasiado, he de reconocer que con las siguientes ha ido calándome cada vez más. Sus canciones están perfectamente diseñadas y elaboradas huyendo de tópicos fáciles y ofreciendo al oyente una ruta de escape a los convencionalismos. En este lanzamiento, GODS & PUNKS muestra una madurez musical más y crea una pieza única de rock espacial, en la que la dinámica del stoner siempre está alineada con matices espaciales y vocalizaciones con una atmósfera futurista. Después de tres álbumes publicados, las nueve pistas de ‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE‘, suponen el capítulo final de la serie ‘Voyage’ que comenzó en 2017 con ‘INTO DE DUNES OF DOOM’ su álbum debut. En el álbum encontramos cuatro canciones nuevas y cinco versiones reinventadas de de los temas anteriores de su EP debut, pero ahora con una producción moderna, nuevos arreglos y nuevos elementos.  Está claro que los brasileños no son una banda Stoner al uso, y eso queda patente en unos temas con muchos ecos de los 70’s en los que las exploraciones progresivas enriquecen su psicodelia dotando a las canciones de cuerpo y madurez.

‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE’ fue grabado en Estúdio Mata, en Niterói (RJ), mezclado y masterizado por Kleber Mariano y André Leal en Estúdio Jukebox. Todas las letras son del vocalista Alexandre Canhetti.

La carátula del álbum es una co-creación entre Cristiano Suarez y Bruno Kros. El proceso visual sigue el concepto de canciones regrabadas e inéditas, dando así un nuevo significado al arte original realizado por Cristiano Suarez para el EP de 2016. Para ello, Bruno Kros ha subido los niveles máximos de psicodelia, inspirado en los covers de bandas como Monster Magnet, Black Sabbath y Uncle Acid and the Deadbeats.

‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE’ está disponible en plataformas digitales vía Abraxas Records y obtendrá una versión en vinilo a color de 12 pulgadas (en la segunda mitad de 2021) vía Forbidden Place Records.

‘Eye in the sky’ se desarrolla en una hechizante atmósfera psicodélica en la que todo sucede con calma. Relajante y susurrante, el tema evoluciona en su intensidad elevándose majestuoso. con un cierto aire 70’s el tema va sucumbiendo a los dictados heavy-psych contemporáneos con sus solos ácidos y su excelsa base rítmica. Lento, y sin prisas para eclosionar, la banda opta por contener su sonido con sus pasajes psicodélicos, en los que el órgano aporta una parte vintage que siempre está presente en el sonido de los brasileños.

Imprimiendo mayor crudeza a su sonido ’Ejection’ se desarrolla entre tonos retro de puro hard-rock stonerizado. Si hay algo que caracteriza a la banda es ese aroma añejo que aporta a sus composiciones. Tras una hipnótico introducción atmosférica la canción conjuga elementos del pasado junto a vibraciones contemporáneas en una fusión que funciona a la perfección. Los elementos desértico se enriquecen con embestidas heavy-rock auspiciadas por buenas dosis de fuzz

‘The tusk’ abre con riffs arenosos que van moldeándose hasta acabar en una combinación de ecos Wishbone Ash que se asoman entre oscilantes y persistentes solos de guitarra con aroma boogie-rock, para crear un tema colorista y con el suficiente gancho. Las cuidadas melodías siempre son un plus en el sonido de los brasileños y este tema es un claro ejemplo de ello.

‘Nebula haze’ nace de extrañas locuciones antes de introducirnos en un entorno de apacible psicodelia en el que los pausados acordes reconfortan nuestros sentidos. La cuidada y magnética instrumentación se va engrosando lentamente por una senda más pesada. Así acaban construyendo un tema fornido y prieto, una canción sin fisuras con un solo de batería a la vieja usanza de Gabriel Santiago en su parte central. Algo no demasiado habitual en los tiempos que corren y que reflejan el espíritu 70’s que motiva a la banda. La parte final es una exploración psico-progresiva con buenos desarrollos de guitarra. Se trata de la pista instrumental mas larga que la banda haya compuesto nunca.

Embutidos en las vibraciones stoner, ‘Black apples’ nos ofrece riffs arenosos en una apuesta por acortar el camino para llegar al oyente. Aderezando la canción con chamánicas voces aportan ecos de hard-rock clásico a un tema pesado y versátil a la vez. Por la vía directa, GODS & PUNKS llegan al oyente con facilidad.  Con un bajo lleno de magnetismo el tema reposa en pasajes más calmados para elevarse rápidamente por un camino en el que el blues aparece brevemente entre sus difusos riffs oscilantes.

Envueltos en tonos retro, ‘Dimensionaut’ supone una importante descarga de fuzz. Fusionando elementos del siglo pasado con riffs contemporáneos el tema se eleva con fuerza bajo cadentes ritmos contagiosos. Con un sonido compacto la canción ofrece un sonido pesado, intenso y cautivador, con un coro dinámico nunca explorado por la banda en el que las voces hard rock asoman entre nebulosos riffs desérticos que acaban descendiendo a praderas psicodélicas.

En tonos melancólicos ‘Universe’ nos acaricia con lánguidas melodías vocales de tonos progresivos en su introducción. Elaborados desarrollos que reposan entre atmósferas psicodélicas de gran belleza. El tema evoca el sonido de las bandas británicas de comienzo de los 70’s con un logrado resultado. Usando con mesura los riffs pesados, la canción se desarrolla en un entorno apacible lo que no impide resaltar la fuerza con la que la banda crea sus composiciones. Soberbia.

‘All systems fall’ vuelve a utilizar extrañas locuciones para embarcarnos en una exploración de psicodelia pesada en la que los paisajes atmosféricos nos ofrecen un delicado bálsamo sonoro. Estratificado su sonido en capas consiguen crean un entorno cálido y lisérgico con logrados pasajes instrumentales en los que la guitarra brilla con luz propia. Un tema desbordante en su intensidad.

Gravity’, con sus ocho minutos, y siendo el tema más largo del álbum es el que mejores momentos nos ofrece. Con esa ambientación a caballo entre el stoner y lo vintage, sus ondulantes riffs y su gruesa base rítmica nos ofrecen mil alicientes. Desde momentos de puro heavy-rock a vibraciones más contemporáneas en línea GREENLEAF el tema serpentea grácil. Como en temas anteriores, el sonido del órgano en un segundo plano enriquece un tema que ya de por sí, se presenta perfectamente ensamblado. Incorporando nuevamente esas melodías psico-progresivas llenas de sentimiento, la canción va pasando por distintos estados de ánimo en su versátil relato. Los momentos de belleza aportados por los solos de guitarra son otro de los alicientes de una de las canciones más destacadas de un álbum que mejora con cada nueva escucha.

Gods & Punks

Forbidden Place Records

Abraxas

Reseña: HIPPIE DEATH CULT.- ‘Circle of days’

Tras el éxito de su aclamado debut, llegaba la hora de corroborar las gratas sensaciones que HIPPIE DEATH CULT nos dejaron. Ahora, tras la publicación del Split ‘DOOM SESSIONS VOL​.​5’ junto a HIGH REEPER la semana pasada, llega ‘CIRCLE OF DAYS’, como puente musical a su debut ‘111’. El cuarteto sigue ofreciéndonos su particular homenaje a los sonidos proto-metal de los 70’s, pero en un tono más sosegado y ampliando su espectro sonoro a bosques psico-progresivos. Con ‘111’ habían dejado el listón muy alto, y ahora puliendo más sus canciones, no defraudan al oyente. Posiblemente haya cedido algo en su crudeza, pero sin duda, han pulido más sus canciones sin que éstas resulten apáticas. Cinco temas que suenan a rock añejo, envuelto en buenas dosis de psicodelia humeante, con melodías susurrantes que equilibran la balanza de sus momentos más ásperos de su potentes riffs. La banda de Oregón extiende su abanico estilístico en un álbum reflexivo, con una nueva visión que refleja la frustración y la esperanza experimentadas a medida que evolucionamos en los confinamientos y la autocomplacencia. Con su propia identidad, el álbum contiene sus habituales guiños a Sabbath, todo un referente para el cuarteto, pero también encontramos más atmósferas lisérgicas. Precisamente aquí, su exploración los lleva a ofrecernos canciones que bien pudieran haber firmado Uriah Heeep en los 70’s, con hechizantes tonos de hard-progresivo con bellas y delicadas melodías. Pero HIPPIE DEATH CULT siguen siendo una banda de hard y heavy-rock a la vieja usanza, pero con un sonido y un espíritu contemporáneo. Sus cabalgadas de riffs impactantes se asoman a momentos Stoner metal, pero no reniegan de los hechizantes pasajes heavy-psych envueltos en humeantes y narcotizantes atmósferas más propias de Colour Haze. Siempre ofreciendo una salida, el álbum fluye en cada una de sus canciones, ondulando su sonido, lo que hace que no resulten una banda predecible. Sin embargo, su familiar sonido, se siente cómodo explorando pasajes hard-progresivo en contraposición a la crudeza de su debut. ‘CIRCLE OF DAYS’ resulta ser un álbum más pulido, más elaborado, pero aun así, su frescura sigue intacta, y encada nueva escucha, nos ofrece un nuevo aliciente con el que disfrutar. ¿Madurez?, ¿Evolución?, llámalo como quieras, pero este álbum es fantástico y el cuarteto sigue labrando su personalidad con gran maestría, logrando que su corte de fans se amplíe hacia nuevos campos sonoros. Cualquier amante del proto-metal, el hard-rock, la psicodelia y el hard-progresivo de los 70’s va a encontrar aquello que añora en una banda del siglo XXI.

‘CIRLCE OF  DAYS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records en formatos Vinilo, CD, Digital

HIPPIE DEATH CULT son: Ryan Moore – batería, Ben Jackson – voz / teclas, Eddie Brnabic – guitarra y Laura Phillips – bajo.

‘Red Meat tricks’ abre el álbum con marciales riffs que golpean con fuerza. Una apertura evocadora de lo que podemos encontrar en sus entrañas. Un sonido pesado que toma elementos retro y pinceladas lisérgicas con unas guitarras extenuantes que nos guían a una oscura atmósfera más propia del proto-metal 70’s. Su cadente ritmo se estira y afloja en un entorno magnético entre voces chamánicas. El legado de Sabbath se revisa en una canción sólida y con aditamentos pesados, pero también psicodélicos. Con una melodía ondulante el tema derrocha garra.  El aroma del hard-rock añejo está presente a lo largo de todo el tema haciendo su escucha bastante gratificante. Seductores y misteriosos, logran crear un tema versátil y pesado con el suficiente gancho para seguir explorando el resto del álbum con mucha expectación

En un entorno más misterioso ‘Hornet party’ se desarrolla en una atmósfera nebulosa que explota en una tormenta de riffs Stoner-metal salvajes y poderosos. Un frenesí con un ritmo contagioso y unos tambores más propios de una banda heavy-metal. Una montaña rusa en la que los descensos se producen a praderas heavy-psych. Una dualidad con la que la banda maneja bien, haciendo que la canción resulte atrayente para el oyente. En su parte final las guitarras se desbocan en una huida con solos virtuosos entre una poderosa base rítmica.

Nuevamente los pasajes calmados aparecen en ‘Walk within’. Una introducción con sonido de teclado entre efectos en una atmósfera psico-progresiva en la que la melancolía aflora con inquietantes pero plácidas voces que se rinden a la calma. Sus momentos sinfónicos evocan el legado de bandas como Uriah Heep en su faceta más relajada. Un estado de tristeza se vislumbra en la tenue luz que preside todo el tema. La voz se acompaña de unos coros delicados lo que da otro aspecto al tema respecto de los cortes precedentes. Aquí no hay riffs gruesos ni ritmos pesados, solo un elegante pasaje de guitarra en su parte final.

Tras la pausa del tema anterior, con ‘Circle of days’ regresan las hostilidades 70’s.En esta ocasión mas cercanos a un escenario hard-prog, los tambores golpean con una cadencia rítmica moderada pero contundente. Voces más propias del progresivo acompañan ese cadente ritmo difuso con los acordes muy marcados. El grueso bajo golpea una y otra vez mientras el tema se muestra contenida a pesar de su fuerza. Su sonido añejo se adorna con cálidas melodías vocales que parecen flotar sobre la densidad de la armonía de un tema que se mantiene en un mismo nivel. Sin oscilaciones, la imperturbable base rítmica sirve de guía en esta dupla entre lo progresivo y lo heavy. Con la sensación de que algo va a cambiar, el magnetismo de la canción sigue obteniendo sus frutos en el oyente. Su lineal estructura en lugar de ser un obstáculo supone uno de los alicientes de una canción que también cuenta con algún elemento psicodélico.

Para cerrar este fascinante álbum, los truenos y unos hipnóticos pasajes heavy-psych nos introducen en ‘Eye in the sky’. Si los de Portland se desenvuelven con soltura en los pesados sonidos retro-stoner y hard-rock, cuando descienden a praderas lisérgicas, su magnetismo se eleva en sobremanera. La psicodelia pesada, oscura y hechizante va invitando al oyente a explorar un territorio sonoro más propio de comienzos de los 70’s. Sus efluvios lisérgicos van narcotizando el sonido de HIPPIE DEATH CULT como nunca lo habían hecho.  La calma se rompe a mitad del tema con una explosión de riff pesados entre sus psicotrópicos pasajes. Una voz desgarrada y ahogada parece elevar sus plegarias mostrando todo su desasosiego, junto a unos riffs que no cesan en su batalla rítmica. El pegadizo ritmo te atrapa entre los devaneos vocales y ese trasfondo psico-progresivo que se mantiene en un segundo plano a lo largo de diez minutos completamente cautivadores. Manteniendo la estructura de los temas anteriores, la parte final da libertad a las guitarras para desarrollar sus solos hirientes sin que esto haga cambiar demasiado la dinámica de la canción.  

HIPPIE DEATH CULT :
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Reseña: DITCH.- ‘Coldfoot, Alaska’

‘COLDFFOT, ALASKA’ es el nuevo EP de los stoners holandeses DITCH. Cuatro temas que nos dejan con ganas de más. Toda una bofetada de riffs arenosos envueltos en tormentas de fuzz en línea LOWRIDER. 7 años después de su álbum debut, DITCH finalmente han regresado con nueva música y formación. Tres canciones rocosas de desert-rock turbio en el que las melodías vocales ofrecen un aliciente para sacarnos de la monotonía. Sus coros pegadizos y una cierta vocación heavy-rock, especialmente en las guitarras hacen que los temas brillen con luz propia. Ciertamente no tenía referencia de la banda hasta ahora, pero sin duda, estos chicos saben lo que hacen. Directos, frenéticos, pero con la suficiente madurez para que sus canciones sean sólidas y con mucho gancho. Rebosantes de autenticidad y fieles al sonido de los pioneros del género, DITCH cuidan los temas al detalle para ofrecer un sonido difuso y cegador que inmediatamente conecta con el oyente. Con la excepción del paseo psicodélico de la susurrante ‘3959 miles’, los otros tres temas harán las delicias de los fans más puristas del stoner desértico. Sin aditivos ni artificios, su descarga de fuzz se enriquece con un gran trabajo vocal para mantener canción resulte versátil y seductora.

DITCH son: Douwe de Wilde (voz, bajo), Eric Hazebroek (guitarras) y Alexander de Goede (batería)

‘COLDFFOT, ALASKA’ se grabó en los estudios E-Sound, Weesp, en los Países Bajos, en noviembre de 2020. Diseñado por Thomas Cochrane. Mezclado por Douwe de Wilde y Eric Hazebroek. Masterizado por The Void Studios.

‘Coldfoot,Alaska’ nos arrastra en una tormenta fuzz arenoso por una senda en línea LOWRIDER. Sus pegadizos riffs ten enganchan desde el primer instante. Un ritmo insaciable y melodías vocales que si inclinan a un escenario heavy-rock con estribillos pegadizos entre sus cegadores riffs. Sin duda este tema tiene todos los alicientes para tararearlo y una y otra vez Toda una embestida Stoner que se convierte en una estampida de búfalos en las llanuras dejando un rastro de desolación a su paso. Un tema que bien podría ser un himno del Stoner contemporáneo. Una de esas canciones que te dejan exhausto.

Tras la adrenalina descargada con el corte de apertura, ‘Broncola’ abre con una silenciosa introducción que deja paso a una nueva descarga desértica. Sus melodías flotantes oscilan entre gruesos riffs. Aquí todo se muestra más sosegado con la incorporación de sutiles pasajes heavy-psych. -tambores briosos y constantes arrancadas de fuerza las voces melodiosas parecen flotar entre un nuevo derroche de fuzz. Ondulante pero pesado el corte tiene múltiples paradas y arrancadas, entre guitarras intoxicantes.

A diferencia de las canciones precedentes, ‘3959 miles’ con sus pausados y silenciosos acordes, nos invita a un paseo por espacios más sinfónicos en los que la psicodelia aparece con suaves desarrollos atmosféricos. Creando un entorno chamánico, todo sucede desde la calma. Lo que aparentemente es un sonido de órgano envuelve los lentos y medidos acordes en un entorno de relajación y misterio. Prescindiendo de las voces el tema se eleva en un lento génesis con solos de guitarra virtuosos y pasajes recitados a los que se unen los tambores. Momentos en los que se intuye una explosión que finalmente no se produce para descender nuevamente la intensidad hasta diluirse en el silencio.

Este breve trabajo cierra a lo grande con otro tema de sonido rugoso. ‘Obey the Mountain 2020’ supone el regreso a un escenario desértico, un espacio en el que el trío se maneja a la perfección. Con un buen trabajo en las voces y coros, quizás algo alejadas de los cánones del Stoner tradicional, éstas resultan atractivas entre sus riffs arenosos. Un sonido pesado que transita dentro de los cánones del Stoner tradicional.


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