Reseña: LORD MOUNTAIN.- ‘The Oath’

Desde la bahía de San Francisco, LORD MOUNTAIN rinde tributo a las grandes leyendas del proto-doom y el heavy-metal más clásico. Todo regalo para los amantes más ortodoxos del género. Enarbolando la bandera del heavy-metal legendario, las ocho canciones construyen un relato épico en el que el rey es el riff. Si, porque estamos ante canciones con una estructura sencilla, pero con un poder de persuasión y autenticidad, que no todos pueden conseguir. Sustentadas en un voz magistral, LORD MOUNTAIN consigue que sus canciones nos eleven al cielo para después descendernos a los infiernos a golpe de espada para liberar el Santo Grial del proto-doom con más alcurnia. Venerando a Sabbath, y con guiños a Pentagram o Pagan Altar, el cuarteto californiano desempolva los viejos estandartes del rock pesado más auténtico. ‘THE OATH’ invocará a las huestes durmientes del heavy-metal para que presten su juramento y se unan a la batalla para reivindicar que el género no está muerto. Desempolva tu chaqueta de cuero, adórnala con las mejores tachuelas, y regresa a la vida con un álbum que contiene todo aquello que amaste. Sus conmovedores solos de guitarra, y sus voces monolíticas, son un argumento suficiente como para explorar unos surcos que rebosan autenticidad. El cuidado tratamiento que LORD MOUNTAIN da a los tesoros más preciados del heavy metal de finales de los 70’s y de los primeros 80’s, hace que sus canciones resulten frescas, sin olor a naftalina. ‘THE OATH’ se postula como candidato a enarbolar el estandarte del doom y el heavy rock moderno, sin perder un ápice de autenticidad. ¡No rompas el juramento!

‘THE OATH’ está disponible vía Kozmik Artifactz y King Volume Records .

Por la senda del heavy-metal más clásico ‘Well of fates’ nos invita a un viaje a finales de los 70’s o los primeros 80’s. Riffs de la vieja escuela, una poderosa voz,  y un ritmo cadencioso, impulsan el corte por un espacio vintage en el que el legado de bandas como PENTAGRAM está muy presente. Proto-doom añejo sobre una estructura sencilla, dejándonos un buen sabor de boca.

Escarbando en la oscuridad, ‘The giant’ viene cargado de guitarras virtuosas que se solapan entre golpes de heavy-metal lento y plomizo. Con ese peculiar registro vocal, el corte se torna más melódico, moldeando de alguna manera sus aristas. Dotando la canción de épica consiguen de cada riff, cada estrofa se convierta en un elemento de veneración. Salpimentado con algún elemento psicodélico nos sumen en una neblina densa y oscura con aroma del pasado. Sin duda, todos elementos de cualquier viejo rockero, se conjugan aquí con sobrada destreza.  

‘Beyond the frozen sea’ pone la pausa a modo de interludio acústico presidido por arpegios en una estancia invadida por la melancolía.

Pero está claro que LORD MOUNTAIN aman el heavy-rock en su pura esencia. Y eso precisamente es lo que demuestran con ‘The last crossing’. Una canción que contiene la esencia de los pioneros del género. Proto-doom ejecutado con unas buenas voces y una guitarra con los suficientes alicientes como para caer rendido a sus pies. Un espiral de riffs que invitan al balanceo cervical. Pero no solo eso ya que una pausa guiada por la línea de bajo cambia la fisonomía de la canción para evocar relatos guerreros llenos de emotividad. Un golpe de nostalgia que muchos agradecerán.  

Con las hostilidades desatadas, la dinámica ‘Chasm of time’ sirve de guía para añadir aceptos a su causa. Otra canción que suena a un pasado glorioso en el que las chupas de cuero y las tachuelas dominaban el mundo del rock. En esa fina línea en la que el hard y el heavy rock se fusionan, las melodías y estribillos contagiosos emergen entre solos que revolotean estirando una y otra vez las cuerdas.

‘The sacrifice’ es otra canción con la que, cumpliendo todos los estereotipos, los californianos salen airosos. Su autenticidad, la aleja de todas esas propuestas en la que se trata de homenajear a los grandes del pasado. Estos chicos tienen su propia identidad y parecen tener claro lo que hacen.

Sumiéndonos en la oscuridad, ‘Serpent temple’ refleja un sonido Sabbath en su mas pura expresión. Con el riff como argumento, las hordas se preparan para la batalla. Una batalla de guitarras pesadas y ritmos poderosos que dejaran sin aliento al más pintado. Sin duda uno de los principales avales de LORD MOUNTAIN queda de manifiesto. No es fácil encontrarse a bandas con buenos cantantes, y en esta ocasión, esa cautivadora y altísima voz, logra brillar como faro en el horizonte, haciendo que la tripulación rítmica lleve la flota puerto.

Cerrando el álbum “The Oath” es una canción sobre la guerra, el sacrificio y la lealtad incondicional: la voluntad de morir por el líder de uno sin ninguna consideración por la política o la razón. Compuesta hace un par de años, la banda utiliza el riff principal para ir enriqueciéndola con distintos elementos que recogen el legado del pasado para construir un nuevo relato lleno de épica.

 

Lord Mountain

Kozmik Artifactz

King Volume Records

Reseña: DRAKEN.- ‘Book of Black’

Formados en Oslo en 2018 por el bajista de Spidergawd/Orango, Hallvard Gaardløs, y su amigo cercano Andre Drage, DRAKEN, el trio mas explosivo del rock progresivo noruego, es una banda con apetito por la reinvención. Operando como un triunvirato de pleno derecho con la incorporación del virtuoso del jazz/progresivo y guitarrista de Bushman’s Revenge, Even Hermansen, el trío profundiza en los Metales y el Hard Rock de antaño, y al hacerlo canaliza la inspiración para descubrir algo verdaderamente único. ‘BOOK OF BLACK’, su segundo álbum, es un cóctel que te sorprende. Denso y aromático, su contenido logra proporcionarte gratificantes y nuevas sensaciones. DRAKEN mete en la coctelera, elementos de metal, de rock progresivo, de heavy-rock, pero también de hard-rock y de stoner, para obtener una pócima mágica, digna de los Dioses. Un manjar que, con cada sorbo, te ofrece un matiz diferente de la banda, y todos ellos, sumamente placenteros. Con una espiral de riffs, DRAKEN dejan patente su evolución hacia una pesadez que no mostraron con tanto descaro en su álbum debut. Un dominio del tempo ejecutado con destreza, deja a la luz toda la calidad que atesora una banda, que avanza en su carrera con pasos de gigante. Lo suficientemente melódicos, lo suficientemente psicodélicos, pero sobre todo, más duros, más pesados y más salvajes, de lo que jamás les habíamos visto. Una grata sorpresa a comienzos de año, que me llena de satisfacción y de esperanza, y ojalá que el nivel de las publicaciones de este año, mantengan este calidad, porque DRAKEN, ponen desde la línea de salida, el listón muy alto.

‘BOOK OF BLACK’ está disponible en vinilo pesado de 180 g de edición limitada (blanco/púrpura combinado con salpicaduras negras) a través de Majestic Mountain Records.  y se puede reservar aquí .’

DRAKEN son: Hallvard Gaardløs, Even Hermansen & Andre Drage.

El tema de apertura, ‘The Book of Black’, nos deja claro las intenciones de los noruegos. Un corte, pesado pero fluido en el que la voz desgarrada y atormentada se combina con coros contagiosos en un torbellino de metal progresivo rebosante de fuerza. Plomizo y dinámico a la vez, la canción se construye con un carácter innovador en el que los ecos del heavy rock primitivo se revitalizan por los efectos de fórmula, que funciona, enganchando de inmediato al oyente. El rock añejo se fusiona con el carácter innovador de los noruegos como preludio de lo que nos espera.

Cambiando el registro y sin salirse del guion, la agresiva ‘Bastards’ es una bofetea en la cara en toda regla. Su carácter punk y la contundencia de su base rítmica se adorna con pegadizas melodías y un bajo tremendo e impactante. Sin perder ese carácter primitivo, el corte índice en usar elementos de metal junto a momentos salvajes y arcaicos. Un frenesí sonoro que se enriquece con buenos golpes de fuzz intoxicante. La canción no hace prisioneros.

Con ‘We Deserve to Suffer’ el ímpetu no cede. En una atmósfera más borrosa, la canción se sustenta en ecos del pasado con algunos elementos progresivos. El trío ya nos había avisado, y nuevamente ese lado indómito y rabioso, aflora sin remisión una vez más.  Tres canciones con genes comunes, pero una presentación completamente diferente. Enturbiando su sonido, la bacanal continúa incorporando elementos de viento, para flirtear con descaro con el jazz más vanguardista. Una evolución realizada con destreza, ya que, sin darnos cuenta, el escenario en el que se mueve el corte a mutado notablemente. Otro de las habilidades de la banda.

Asentado en una atmósfera progresiva, ‘House of horrors’ bebe de los dinosauros de los 70’s, y del heavy rock de los 80’s, en una ecuación con un resultado fácil de predecir. Con el espíritu de Sabbath en su versión más dulcificada, la banda golpea con esa impactante línea de bajo entre armonías reconocibles. Envueltos en tinieblas, DRAKEN parecen rendir pleitesía a las fuerzas ocultistas, con una canción ondulante que nunca mira hacia atrás. Así nos muestran su versión más contenida y tenebrosa. Estos chicos tienen la facilidad de hacer plenamente suyo sonido rico en matices.

‘Symbiote’ se sumerge en aguas progresivas con riffs rugosos y un sonido contundente. La banda amortigua la intensidad haciendo ondular su melodía, mientras la desgarradora voz nos sume en un relato desgarrador que contrasta con angelicales coros en una montaña rusa de emociones y vibraciones del pasado. Solos incisivos, un ritmo trepidante, y una apisonadora en las cuatro cuerdas crean un corte poderoso e impactante a partes iguales, que acaba por arrollarnos. Uno de los temas más brillantes de un álbum repleto de buenas canciones.

Manteniendo las vibraciones progresivas, ‘Devotees of the Faith’ gira su mirada al pasado. Con tonos sinfónicos DRAKEN nos invitan a una ceremonia ritual, en la que el rock pesado del siglo XXI pone la banda a sonora. Son tantos los estilos que se agolpan, que resulta difícil definir un sonido que habla por si mismo. Con constantes cambios, el heavy-rock, el metal, el rock progresivo y el Stoner crean su particular orgía sónica.

La bacanal nos ofrece un nuevo capítulo con ‘Relentless Sinners’. Con una apertura más propia del heavy-rock más rugoso, la canción atraviesa el espejo para caminar por un insondable espacio psicodélico, asediado por golpes de metal progresivo. Otra canción arrolladora e impactante que se sustenta más en un sonido del siglo pasado, retocado con un aspecto más contemporáneo.

Cerrando el álbum con la canción más larga, los casi diez minutos de ‘Bloodguilt‘ son el culmen de la creatividad de la banda que refleja su evolución en cada composición. tomándose su tiempo en su apertura, DRAKEN nos sorprenden con pasajes chamánicos en línea doorsiana, en una mutación Sabática que resulta fascinante. En un escenario más propio del psycho-doom, van haciendo evolucionar la canción a un entorno magnético en el que la oscuridad preside la escena. La mutación constante que DRAKEN hacen a sus canciones, resulta precisa y certera. Nada es aburrido aquí, siempre hay una salida con la que sorprender al oyente. Si en la mayor parte del álbum, la pesadez ha dominado la escena, aquí, los noruegos se zambullen en atmósferas lisérgicas, que van coloreando con distintas tonalidades sonoras.

Draken

Majestic Mountain Records

Reseña: GAUPA.- Myriad’

Saliendo completamente de cualquier encasillamiento y superando incluso en calidad su anterior álbum ‘FEBERDRÖM’, los suecos GAUPA parecen dar un puñetazo en la mesa con su nuevo álbum ‘MYRIAD’. En este nuevo relato épico, la fantasía y la espiritualidad se desarrollan entre poderosos ritmos y unas seductoras melodías celestiales, con las que la banda, te hará despertar de cualquier sueño, invitándote a un maravilloso relato. Comandados por una línea de bajo que taladra la cabeza del oyente, unos tambores que suenan como el trueno en una noche de tempestad, una voz seductora, y rebosante de magnetismo, así como unas guitarras afiladas, GAUPA publica su mejor álbum hasta el momento. Un álbum en el que se percibe la madurez de una gran banda que sabe jugar con los elementos Stoner, el heavy-rock, el folk, lo progresivo, la psicodelia, y un sinfín de géneros, para componer unas magníficas canciones alejadas de cualquier estereotipo. Sin duda, estamos ante un álbum poderoso que pondrá a la banda en el punto de mira de mucha gente, para la que hasta ahora era desconocida. Usando los tiempos con destreza, la contundencia y monumentalidad de sus melancólicas atmósferas, crean unos fascinantes paisajes sonoros a los que no podrás resistirte. El registro lírico de su fascinante cantante  Emma Naslund, destaca en unas canciones que difícilmente se identificarán con un género concreto, porque, en ellas vive la versatilidad. A veces comparada BOJRK, Emma se erige como al alma mater de una banda sólida, que sabe arreglar sus canciones para que se muestren esplendorosas. Una exuberancia impregnada de fragancias lisérgicas y la crudeza de momentos hard & heavy rock, bajo cegadoras tormentas desérticas, son los mimbres de un abanico de estilos que podrías definir en cada canción. Con estos antecedentes, no resulta extraño que hasta el blues o incluso el soul, acudan a la ceremonia de la banda de la ciudad de Falun. No olvidemos el significado de GAUPA, ese misterioso gato salvaje de orejas puntiagudas, garras poderosas, mirada profunda y pelo aterciopelado. Una descripción que bien podría servir para definir las cualidades de la banda. Porque GAUPA son así, y sus canciones contienen elementos compositivos sobre los que podrás recostarte apreciando su ternura, una fuerza desgarradora que te intimidará por momentos, y ese halo de misterio que te lleva a un entorno desconocido. Con ‘MYRIAD’, GAUPA se consagran como una banda a tener muy en cuenta en la escena pesada europea, ya que acaban de publicar un álbum sobresaliente y bastante poco convencional. Solo me queda invitarte a entrar en este cuento de misterio, para que te dejar llevar y descubras un mundo lleno de gratificantes sensaciones.

‘MYRIAD’ está disponible vía Nuclear Blast.


Abriendo de una forma arrolladora, los briosos tambores y los fuertes riffs de ‘Exosekeleton’ nos hacen augurar que estamos ante un monstruo de álbum. Un bajo que te machaca una y otro vez va impulsando un corte pesado como el plomo y que conjuga elementos Stoner, con tonos de heavy rock y una seductora voz lírica. Toda una estampida que nos lleva a un plácido paseo por prados verdes en una atmósfera progresiva que va in crescendo hasta convertirse en un demoledor huracán. Impetuoso y difuso, el sonido de los suecos contiene un sin fin de elementos, que hacen que la canción se enriquezca sin perder sus genes. Una portentosa percusión, unos riffs hilarantes, unido a voz dulce y un bajo monstruoso, completan un corte brutal.

Impulsado por una fornida línea de bajo ‘Diametrical Enchantress’ gravitan entre el blues el soul y el rock de siempre. Su poderoso sonido se alimenta de infecciosos y afilados riffs que contrastan con la seductora voz. Un tempo cadente va ondulando marcado por el sonido de las cuatro cuerdas con elementos progresivos. Un corte vibrante, luminoso y pesado a la vez.

En una espacio suave y relajante ‘Moloken’ nos susurra con una seductora voz y un ritmo pausado. Oscuro y con un aura de misterio, el tema no necesita demasiado en eclosionar entre crujientes riffs elevando el tono vocal. Su lírica desgarradora aflora entre suaves pasajes que acaban por envolvernos en una atmósfera densa y aterradora. Partiendo de una suavidad compositiva, la canción va tornándose más compleja en su armonía en una inclinación psico-progresiva.

‘RA’ se sitúa en un espacio entre el que el Stoner, el rock progresivo y la psicodelia cohabitan en armonía. Una canción poderosa que no renuncia a delicados pasajes auspiciados por la dulce y sentimental voz de su cantante. El tema pasa por distintos estados de ánimo sin perder un ápice de fuerza, desde los pasajes más suaves a los momentos más tortuosos y pesados.

Desde la pausa y dulzura, ‘Elden’ se desarrolla en una tenue atmósfera desde la que una fascinante y susurrante voz llena de encanto nos hipnotiza perturbando nuestros sentidos, haciéndonos partícipe de su hechizo. Aturdidos por la potente línea de bajo, la lírica poética colorea con su sensualidad unos acordes de tintes clásicos en una conjunción melódica con tintes de misterio y oscuridad. Consiguiendo sumergir al oyente en este terrorífico escenario la canción se eleva majestuosa con esa voz lírica más propia de los cantos de sirena. Un sortilegio de vocación ocultista, que parece llamar a alguna divinidad con su melodía. Solos impactantes y la profundidad melódica habitando en un espacio lisérgico y aturdidor. Un corte oscuro, lleno de épica.  

‘My Sister Is A Very Angry Man’ se recrea en contagiosos sonidos hard-rock potente con un aroma añejo. Con un gran frenesí rítmico, la banda nos lleva al foco de la canción. Un vodevil salvaje en el que el blues se asoma a la ventana para impregnar de un groovy retro el auditorio central del corte. Idas y venidas, siempre bajo magnéticos ritmos, hacen que el corte se estira y se afloje con destreza para activar la capacidad sensorial del oyente. Sin darte cuenta estás sumido en una espiral de la que resulta difícilmente salir. Groovy, cambios de ritmos, pesadez y vientos desérticos son en esta ocasión los argumentos para conquistarnos.

Suaves y exóticos acordes una cautivadora voz son el punto de partida de ‘Sömnen’. Un canto ceremonial empapado en sentimiento a través de las estrofas hechizantes de una voz portentosa. Una bella canción que nos susurra entre acordes acústicos de una guitarra que exhuma magia en cada nota. Cuidadas y delicadas melodías son teñidas de sentimientos en una hermosa canción mística.

La psicodelia espacial nos acerca a ‘Mammon’ para demostrar la variedad de registro que nos pueden ofrecer GAUPA. Desarrollándose en un nebuloso espacio arropado por una neblina lisérgica, la sacerdotisa mayor de la mayor expande sus plegarias antes de que la bestia aparezca. Tambores ceremoniales y cantos desgarrados invocan a las fuerzas de este misterioso entorno. Retomando la fórmula de taladran las neuronas del oyente entre polvos narcóticos, la dualidad bajo-batería socava la capacidad del oyente. Un sonido denso y plomizo, que contrarresta lo liviano de su melodía. Un yin yan efectivo que la banda parece tener en sus genes. Encaminando a un territorio más propio del psycho-doom, el corte explora sinuosas cavernas entre vapores psicotrópicos. Una combinación atractiva, construida con unos cuidados arreglos y cambios de ritmo en el momento oportuno. La canción precipita en us parte final en una explosión de aturdidores riffs pesados que estiran la cuerda hasta el infinito.

GAUPA

Nuclear Blast 

Reseña: RUBY THE HATCHET.- ‘Fear is a cruel master’

Cinco años después de la publicación de su alabado álbum ‘PLANETARY SPACE CHILD’, la banda de New Jersey está de vuelta con ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’. Un thriller desgarrador con el que la banda muestra al mundo toda su crudeza, pero también toda su maestría en el trabajo melódico, con canciones pegadizas y llenas de energía. Sus cuidadas melodías vocales contrarrestan la fuerza de sus ritmos y riffs pesados. Un magnífico compendio de sonido vintage con la suficiente fuerza como contentar a los paladares más exigentes.  Impulsados tanto por guitarras exuberantes y nítdas, que serpentean por el heavy-rock de los 80’s, como por un órgano que emana cuidados pasajes melódicos más propios del rock progresivo. Las canciones parecen diseñadas para el lucimiento de ese portento vocal que es su cantante Jillian Taylor, capaz de arrullarnos con su dulzura, o de zarandearnos con toda virulencia. Un álbum pesado y sinfónico a partes iguales, en el que el rock de siempre adquiere una nueva dimensión. Con un sonido impecable, cada canción nos ofrece un estado de ánimo diferente, algo que enriquece sumamente este nuevo álbum de la banda de Filadelfia. Instalados en vibraciones vintage, RUBY THE HATCHET saben como sacar el máximo partido a cada canción. Sus conmovedoras melodías siempre encuentran la forma perfecta para seducir al oyente en este aquelarre de sonidos de rock clásico, con brillantes momentos psicodélicos y progresivos. ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ personifica el estado de ánimo del período de encierro en el que fue escrito, y como resultado tenemos un álbum ardiente, sensual, emotivo, a la vez que espontáneo y sumamente divertido, que te proporcionará una agradable escucha.  

RUBY THE HATCHET son:

Jillian Taylor – voz
Johnny Scarps – guitarra
Lake Muir – bajo
Owen Stewart – batería, voz
Sean Kahn Hur – teclados, órgano

‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

‘The change’ escarba en el legado del heavy-rock de los 80’s entre atractivas y seductoras melodías vocales. El tema se colorea con sutiles pinceladas progresivas enriqueciendo su sonido y dotándole de una gran luminosidad.  Un corte sobrio en el que encontramos algunos momentos de brillante retro rock que transitan por una senda de suavidad. La voz de Jillian se muestra esplendorosa como perfecto contrapunto a la pesadez de un sonido que coquetea con el rock clásico entre estribillos pegadizos. La canción captura esos sentimientos de cambiar de este estilo de vida joven, despreocupado y roquero a envejecer y tratar de ser fiel a ti mismo y a lo que amas desde el lado salvaje… mientras te das cuenta de que no todo te sigue sirviendo. Las cosas que suceden en gira, para bien o para mal, viajar a otros países y la gente está cantando tus canciones, ese crecimiento y camaradería que obtienes en el camino, no hay nada como eso.

Con una aparente mayor contundencia, ‘Deceiver’ sigue la estela del corte anterior. Una poderosa instrumentación y todo el poder melódico de la voz tejen un corte de hard-rock vigoroso y de fácil escucha. Oscilando entre los melódico y la pesadez.

Sin salirse del guion ‘Primitive’ se muestra con más garra, tanto vocal como en sus entrañas. Su dinámico ritmo se balancea entre golpes de rock clásico y hard-rock con un sonido difuso, aclarado por la portentosa voz de su cantante, que en esta ocasión parece dejar de lado su sensualidad para sacar a relucir todo su poderío. Vibrante y enérgico el corte nos regla algunos buenos solos de guitarra amortiguados con una envolvente instrumentación y un hipnótico y poderoso bajo.  

Sucumbiendo a un sonido más sinfónico, ‘1000 years’ explora suaves paisajes sonoros llenos de dulzura. La hermosura de las melodías vocales se adorna con delicados pasajes dotados de una gran belleza. Balsámico y sumamente reconfortante, el corte refleja a una banda rebosante de sensibilidad.

‘Shootsayer’ eclosiona en una atmósfera psico-progresiva de tintes retro mostrando todo el potencial de la banda. Una sutil línea de bajo nos pone en situación antes de desplegar los encantos de una pegadiza armonía adornada con enriquecedores elementos que nos sitúan en un espacio sonoro más propio del hard-rock de los 70’s. Sus suaves y delicadas melodías contrastan con las embestidas de fuerzas auspiciadas por incisivos solos de guitarra y el envolvente sonido del mágico órgano vintage.

Sin salirse de su particular estilo ‘Lasta saga’ explora espacio hard-progresivos desde una mirada amable y suave. Las atractivas melodías de rock clásico son un argumento suficiente para caer rendido a los pies de esta hermosa canción. Combinando voces con gran acierto, RUBY THE HATCHET se muestran como una banda solvente en la ejecución de sonidos más propios del pasado. Casi en ‘modo balada‘ consiguen crear un corte lleno de belleza aportando una especial luminosidad a su sonido. Pero no nos engañemos, porque entre sus delicados pasajes melódicos afloran contundentes solos de guitarra entre unos ritmos sólido como rocas.

Envueltos en la oscuridad, ‘Thruster’ se desarrolla entre riffs inquietantes y melodías ensoñadoras. Nuevamente desplegando todo su arsenal seductor, Jillian muestra su lado más sombrío en un ritual de rock ocultista más propio de otros tiempos. Un equilibrado corte en el que la banda reparte el protagonismo entre el sonido penetrante del órgano con sus riffs melodiosos.

 ‘Amor gravis’ pone el punto final al álbum con golpes de heavy-rock oscuro y pesado. Dinámico y oscilante, el tema cuenta con influencia Sabbathicas en una nueva ceremonia ritual en la que la sensualidad aflora en cada estrofa. Un contraste que resulta prometedor y cautivador a partes iguales.

RUBY THE HATCHET:
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MAGNETIC EYE RECORDS:
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Reseña: GNOME.- ‘King’

Los belgas GNOME nos presentan su álbum ‘KING’. Con canciones que combinan ganchos irresistibles y guitarras troncadoras, tambores y bajo con giros aventureros, elaboran su poción única y suplente de stoner, prog y reminiscencias 70’s. Con ríos de hard-rock salvaje y primitivo la banda conjuga elementos heavy-rock y stoner haciéndolos gravitar en un escenario vintage. Pero GNOME en sonidos ya trillados por otras bandas, sino que aportan su propia a luz a unos temas sólidos en los que los vientos arenosos nos impregnan del sonido del desierto. Insertando pasajes progresivos consiguen unas canciones con múltiples aristas y alicientes para que el álbum resulte fluido y de fácil escucha. Sus endiablados solos de guitarra y la contundencia de su base rítmica consiguen seducir las terminaciones nerviosas del oyente aportándole amplias dosis de energía. Todo un reconstituyente creado a base de fuzz, que GNOME cocinan con destreza para mostrar un plato muy apetecible de degustar. ‘KING’ es un álbum que pone a prueba la capacidad del oyente para abrir su mente a un sonido innovador que bebe de las fuentes de los tradicionales sonidos hard & heavy rock de los 70’s, pero que también recoge el legado de los pioneros del desert-rock.

‘KING’ fue grabado con Frank Rotthier en Rockstar Recordings entre confinamientos en el otoño de 2020 y está disponible vía POLDERRECORDS en formato digital, en CD y vinilo.

‘Ambrosius’ nos noquea a las primeras de cambio con sus poderosos riffs desérticos. La canción explora territorios stoner guiada por buenas dosis de fuzz. Su turbio sonido se sustenta en un riff sobre el que van incorporando diferentes armonías y solos con un innegable espíritu psicodélico. En la parte central el corte bebe de la inagotable fuente del proto-metal nacido en los 70’s.

Con la colaboración del miembro de THE VINTAGE CARAVANOscar Logi‘Your empire’ se precipita por un torrente de hard-rock crudo y primitivo.  Melodías vocales y estribillos de gran gancho hacen que la canción penetre en las terminaciones neuronales de oyente insuflándole buenas dosis de energía y vitalidad de puro rock de siempre. Impulsado por una poderosa base rítmica el colorista corte se ejecuta con un alto dinamismo.

Envueltos en una espiral de sonido retro ‘Bulls of bravik’ combina vibraciones vintage con contemporáneos riffs stoner. Una canción pegadiza con la que es fácil congeniar y que eleva la intensidad con desarrollos fluidos que son enriquecidos con elementos hard & heavy-rock más propios del siglo pasado.

Dejando una estela de fuzz intoxicante ‘Antibeast’ recorre largas rectas desérticas con oscilantes riffs sobrevolando su portentosa y frenética base rítmica en su primera parte, para tornarse más parsimonioso y plomizo en su segunda mitad. Con incrustaciones de psicodelia pesada el corte se muestra difuso en su tormentoso desarrollo.

 La atractiva apertura de ‘Wenceslas’ nos sumerge en un nuevo espacio en el que los turbios riffs se transmutan para tomar elementos del hard-progresivo de los 70’s. Una dualidad presente en la mayoría de las canciones del álbum y que en esta ocasión se adorna con atractivas melodías con las que logran conquistar al oyente. Destaca el talentoso trabajo del bajo y la constate oscilación de su armonía. Rudas voces aparecen en la parte final para imprimir garra a un nuevo corte diabólico.  

‘Kraken wanker’ parte de plomizos riffs stoner-doom avanzando parsimonioso y pesado como un paquidermo antes de contonearse con pegadizas armonías. Entre ecos de blues y de psicodelia, el tema se balancea con un fascinante groovy en largos desarrollos instrumentales. El corte cierra el círculo retomando la vocación doomy de su apertura bajo una atmósfera lisérgica prescindiendo de las voces. Nuevamente los vestigios de los sonidos vintage de los 70’s hacen acto de presencia en una combinación de gran atractivo.

Una hipnótica línea de bajo es el argumento de partida de ‘Stinth thy clep’. Otro corte arenoso lleno de ganchos irresistibles. Ondulante, la canción instrumental, contiene el clásico sonido stoner a prueba de esguinces cervicales y constantes variaciones en su argumento provocadas por una guitarra endiablada y poderosa.

Para el final, la banda belga deja el tema más largo de todo el álbum. ‘Platypus Platton’ con sus casi doce minutos es como una especie de jam en la que GNOME refleja todas sus inquietudes. Pegadizos riffs difusos se combinan con momentos psico-progresivos a lo largo de extensos desarrollos de guitarras que van y bien, pero que siempre regresan al punto de partida. Un tema intenso, pesado, dinámico y a su vez con las suficientes dosis psicodélicas como para amortiguar su turbio y áspero sonido, como lo hacen en su parte final, en la que el blues chamánico nos impregna de vibraciones psicotrópicas.

 

Gnome

Polderrecords