Reseña: TREBUCHET.- ‘Harbinger’

Si con su primer álbum los británicos TREBUCHET, pasaron desapercibidos para mí, con ‘HARBINGER‘, su segundo LP, redimo ahora mi culpa. Si, porque TREBUCHET son una magnífica banda, que acaba de lanzar un magnífico álbum. Un trabajo en el que cualquiera de sus canciones tiene el suficiente atractivo como para brillar con luz propia, un álbum versátil y sin temas de relleno, que lentamente nos seduce con cada canción, hasta conquistarnos. Vintage, progresivo, psicodélico, doomy, heavy, son muchos los adjetivos y estilos que podrían servirnos para describir un álbum monumental de unos músicos talentosos y con una gran habilidad para componer canciones épicas. TREBUCHET, tomaron su nombre de una enorme honda medieval en la que se catapultan objetos, un nombre que les dio una imagen perfecta para lo que estaba tratando de lograr musicalmente. ¡¡¡Caos total!. Aunque estamos ante un caos controlado, un caos en el que caben por igual el legado de Black Sabbath, como el de Neil Young, pero siempre tomando como referente a los pioneros de proto-doom, y el hard psico-progresivo de los 70’s. Con un cantante que sabe ofrecernos distintos registros para realzar bien el espíritu de cada canción, las vibraciones más pesadas conviven entre atmósferas que se vuelven cada vez más psicodélicas sin remitir en su fuerza. Sus épicos pasajes, parecen ser los narradores de batallas y sonidos del pasado, pero siempre remodelados con un toque más contemporáneo. Sin duda, estamos ante un trabajo en el que los temas largos predominan con el objetivo de dar mayor realismo a sus canciones, Pero también, la breve introducción del tema de apertura, y un interludio de poco mas de un minuto, consiguen no resultar superfluos para el oyente. Hard crudo y primitivo, aliñado con buenas dosis de lisergia a través de solos virtuosos herederos de la época dorada del heavy-rock, así como buenas melodías construyen un álbum impactante.

Inmediatamente ‘Marnstor Moor’ nos golpea con sus riffs proto-metal e hirientes solos heavy-rock. Con una melodía más propia del Neil Young de los 90’s, la canción nos seduce de inmediato. Pegadizos estribillos y constantes juegos de guitarras cabalgas en volandas de un fantástico groovy rítmico. Un sonido vintage que se adorna con un aspecto contemporáneo despierta inmediatamente mi curiosidad. Evolucionando a un espacio psico-progresivo el tema descubre la calidad de la banda.

‘Don’t Burn The Witches’ mantiene entre sus surcos ese sonido hard-rock vintage, realzado por una seductora voz que nos susurra bajo bellas melodías. Con un sonido estratificado, equilibran turbias vibraciones con una voz cristalina y eficaces solos de guitarra. Bajo una sencilla apariencia, el tema contiene un elaborado y acertado trabajo compositivo. Amortiguando su poderosa base rítmica, TREBUCHET crea una canción pesada en la que sus ornamentos le dotan de una belleza cautivadora. Sutilmente, algunos elementos progresivos se unen a la fiesta, para hacer que el resultado final sea fascinante.

Una oscura apertura proto-doom nos introduce en ‘Plague bearer’. Otro tema rugoso en el que la voz toma tintes líricos, como si de un trovador del medievo se tratara. Con una atmósfera casi bélica, los pasajes heavy-progresivos dominan la primera parte del tema. Cargada de tonos épicos, la canción nos ofrece desgarradores momentos llenos de tensión. Una narrativa épica que no prescinde de elementos psicodélicos que hacen que el corte se vuelva más turbio y lisérgico sin deshacerse de su vocación doom. 

‘In dreams we see’ es breve un interludio en el que el folk y lo progresivo se unen para aplacarnos del turbio corte anterior e introducirnos en un nuevo escenario sonoro.

Esta claro que los británicos se sienten cómodos componiendo temas largos, y ‘Night rain’ de nuevo, con casi ocho minutos, es prueba de ella. preparándose con calma la atmósfera en la que desarrollar la canción, una atmosférica y misteriosa introducción va preparando el aterciopelado y vintage espacio al que nos trasladan. La dulce melodía y un ambiente más propio de una banda progresiva de los 70’s, van construyendo un corte melancólico que parece describir relatos del pasado. Con un entorno sinfónico como soporte, el tema prescinde de los sonidos pesados y los riffs hirientes de los temas anteriores, para seducirnos con un relato en tonos grises. Delicado, suave y reconfortante, la canción se soporta en el sonido de teclados para crean su atmósfera.

‘And now we see…’ vuelve a sorprendernos con un nuevo giro. En un espacio heavy-psych los sonidos pesados y lentos aparecen entre solos psicotrópicos. Como un aquelarre lisérgico, la canción se deja llevar por incisivas vibraciones psico-progresivas. Nuevamente la voz aflora mostrándonos un nuevo registro, lo que dota de un mayor brillo y valor a un álbum versátil que poco a poco nos seduce hasta conquistarnos. Jugando con la intensidad, el tema oscila con pasajes más desgarrados y con otros en las que la psicodelia nos narcotiza suavemente.

El álbum cierra con ‘The Work Of A Demon’, otro tema de ocho minutos en el que los británicos vuelven a usar elementos progresivos entre fuertes ritmos y pasajes heavy-psych más propios de los 70’s. Entre voces y coros la psicotrópica instrumentación genera un aturdir estado sensorial. Un corte sorprendente que parece haberse construido de retales, pero finalmente logran encajar a la perfección. Aquí la banda no renuncia a ningún elemento que pueda ‘sumar’ a un tema anárquico en su ejecución, o al menos aparentemente…. Lo cierto es que la canción vuelve a sorprendernos con su gran poder seductor entre pesados y oscuros momentos en contraste con otros mucho más coloristas. Una especie de jam psicotrópica en la que el hard-rock, el doom y lo progresivo compite con sus genes psicodélicos.  Monumental, el tema se pavonea sabiendo de su innegable poder de seducción para el oyente. El resultado es un tema épico que compite para ser el mejor del álbum y en el que queda reflejado todo el talento compositivo de estos chicos.  

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Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘Fuzz Sagrado’

En España a veces usamos la frase ‘la cabra tira al monte’, que es una forma de decir que algo vuelve a su entorno natural, esto precisamente es lo que ha hecho Christian Peters, el guitarra y cantante de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, en su nuevo proyecto personal FUZZ SAGRADO. Si Christian había estado en los últimos tiempos creando álbumes bajo su pseudónimo SURYA KRIS PETERS, en los que el principal instrumento eran los sintetizadores y su sonido era la electrónica, ahora vuelve a retomar la guitarra para crear sus nuevas canciones. Tras haber puesto final a su pequeño retoño SAMSARA BLUES EXPERIMENT, el gusanillo de seguir haciendo música lo devuelve a la escena. Hace una semana Chris me comentaba ante mi gozo y asombro, esta gran noticia que nos devuelve a un gran músico a la actualidad, con este nuevo proyecto llamado FUZZ SAGRADO. En él Chris toca la guitarra, bajo, hammond, mellotron y mini-moog siendo acompañado únicamente a la batería por un misterioso personaje llamado Mr. Slater, aportando el groovy perfecto para sus canciones. De momento solo tres temas que suponen una vuelta a los orígenes, con atmósferas vintage, pinceladas psicodélicas, atmósferas progresivas y rock guitarrero. El EP contiene tres cortes con un denominador común en su sonido, pero que cada uno tiene su propia identidad. Desde vibraciones y aromas sureños, hasta momentos de gran intensidad en la que la psicodelia aparece majestuosa mostrando una amplia gama cromática; sin olvidarse de las vibraciones progresivas de comienzo de los setenta, consigue que los temas se vuelvan más complejos y majestuosos. Si a eso añades el contraste entre algunas de las bellas melodías con la intensidad y pesadez de algunos pasajes, podemos concluir que estamos ante un debut fascinante y una nueva etapa esperanzadora. Si aquí todos los temas son instrumentales, en próximas entregas podremos encontrar canciones con voces, lo que puede ser un aliciente más para este ilusionante regreso.

Duck Dharmacon sus bucólicos acordes nos traslada a un escenario campestre. Solos que coquetean con sonidos sureños bajo un halo de psicodelia colorista. Bellos desarrollos que nos acarician como la fresca brisa, acompañados del sutil sonido del órgano nos envuelven en un gratificante entorno. Si bien el tema se mantiene suave en su estructura, no faltan las escaramuzas de pesadez, algo que aporta brillantez a una canción en la que también podemos encontrar exóticos pasajes que rezuman extasiantes fragancias sonoras. Precisamente esa dualidad entre lo frágil y lo fornido hace que el tema adquiere tintes monumentales.

Sin perder el espíritu del corte anterior, ‘Two faces’ bajo sus vivaces tambores se desarrolla entre pasajes de psicodelia con muchas aristas. Con la guitarra tomando el protagonismo de una melodía oscilante y relajante en tema se va envolviendo en distintas capas que insertan variadas vibraciones. sumergiéndose en un bosque psicotrópico que hace que el sonido evolucione a momentos más pesados. Aquí una variedad de sonidos e instrumentos se superponen creando un tema mucho más turbio y tupido. Todo un vendaval de vibraciones llenas de magnetismo en una auténtica espiral psicotrópica sustentada por unos monumentales tambores.

Cerrando este breve pero intenso debut, ‘Pato’s blues’ mantiene la esencia. Arropado por sutiles teclados, mientras la guitarra se muestra esplendorosa en un entorno melancólico. Bellos acordes superpuestos. Efectos y una atmósfera envolvente custodian las embestidas de fuerza que el tema posee. Sus contenidos momentos heavy-psych hacen aflorar maravillosos pasajes de guitarra en la que Chris se muestra en su pleno esplendor. Pero aquí nada es sencillo, y el tema se enturbia cambiando su aspecto y volviéndose más progresivo en una exploración de los sonidos de comienzos de los 70’s en la que el sonido aumenta su intensidad para mostrar un entorno más perturbador. Intrincados desarrollos solo al alcance de un gran músico consiguen crear un exuberante corte.  

Fuzz Sagrado

Reseña: SAVANAH.- ‘Olympus Mons’

Cuatro años han tardado los austriacos SAVANAH en componer y pulir su tercer álbum ‘OLYMPUS MONS’, pero la espera, ha merecido la pena. Evocando con el nombre del álbum a la montaña más grande del Sistema Solar, sus surcos, rezuman una monumentalidad con la que consiguen su álbum más pesado y progresivo hasta la fecha. Sus pesados y difusos riffs, colorean un espectro sonoro que golpea con la contundencia stoner, pero que también sabe explorar territorios psico-progresivos con gran acierto. Cuatro largos temas con desarrollos monumentales que saben coquetear con el metal, la psicodelia e incluso el heavy-rock. Envueltos en fuzz intoxicante, su crujiente y aturdidor sonido se amortigua con desarrollos psico-progresivos de gran belleza. ‘OLYMPUS MONS’ es el álbum que consolida a la banda afianzando su sonido pesado hasta cotas no vistas en sus anteriores álbumes. Entre su mastodóntico sonido, podemos encontrar ecos de Kadavar en alguno de los temas, pero también de bandas como Greenleaf o Colour Haze, eso unido a la inclinación progresiva que aportan a sus vigorosas canciones, hace que este álbum consiga salir de los estereotipos de la escena Stoner. La marca de doom psicodélico del trio retumba y ruge, conectándonos a la tierra y nos transporta a un estado de éxtasis. El álbum transita en una tortuosa travesía sonora en la que podemos encontrarnos distintos escenarios sonoros por el camino, pero todos ellos sin perder la fuerza y contundencia. Un álbum genuino y una aventura galopante, que guía al oyente a través de un sueño mágico. Estos maestros instrumentistas pintan paisajes serenos repletos de imaginación, color y estilo, sin apresurarse en sus canciones, por el contrario, las dejan que respiren y suden, saboreando la posibilidad de descubrir un reino nuevo y extraño. Cada canción es un relato de esta odisea sonora que culmina con su particular homenaje a la montaña más alta del universo en un tema de 13 minutos que bien podría resumir la esencia del álbum. ‘OLYMPUS MONS’ es la grandiosidad del sonido pesado en estado puro.

SAVANAH son: Benny Schwarz (bajo, voz), Jakob Gauster (guitarra) y Felix Thalhammer (batería). ‘OLYMPUS MONS’ está disponible vía Stonefree Records y Ripple Music.

‘Kaleidoscopia’ abre el álbum con guiños de metal y riffs poderosos. Su grueso sonido y las dosis de fuzz lo convierten en un corte cegador. Con una carencia proto-metal en los registros vocales y cierto aroma a KADAVAR, los austriacos van creando un relato épico. El grueso sonido que su bajista y cantante Benjamin Schwarz, inunda todo de la grandiosidad del sonido del desierto. Mientras la guitarra revolotea dibujando en el firmamento múltiples líneas heavy-rock. En la parte central la canción reposa su sonido en un espacio chamánico con pasajes heavy-psych salpicados por ramalazos de rabia. Con elementos de blues, el tema vuelve a engrosar su sonido en una eclosión grandilocuente de Stoner-metal. Con la suficiente capacidad para colorear de pasajes más progresivos el tema, los austriacos golpean con fuerza hasta noquear al oyente con su conjunción de estilos.

Con un ritmo cadente de vocación retro, ‘Velvet sarf’, se desarrolla entre nebulosos bosques psico-progresivos. El monolítico bajo y una guitarra que se inclina hacia los dictados de Colour Haze, van construyendo un relato que contrasta con la dureza del corte anterior en su primera parte. Solo un espejismo que queda disuelto con una oleada de riffs y pasajes más propios de Greenleaf. Aquí las melodías vocales juegan un papel fundamental para darle brillo a un sonido monolítico innato en SAVANAH. La conjunción de fuzz, monolíticos riffs bajo ritmos retro y los tonos progresivos logran un resultado atractivo. Sus paisajes ensoñadores contrastan con lo plomizo de su sonido. Aquí está el gran aval de la banda y del álbum. El equilibrio entre estilos aparentemente tan diferentes funciona a la perfección. Un tema de gran potencial en el que todo resulta bien ensamblado.

‘Tharsis’ rompe la dinámica del resto de los temas. En esta ocasión solo tres minutos son suficientes para desarrollar un corte en el que la aspereza del metal se conjuga con una atmósfera que cruje. Lento, plomizo, y metálico, el tema no duda en explorar espacios más sosegados con aditamentos psico-progresivos.

Evolucionando lentamente en su intensidad, ‘1982’ golpea con sus ásperos riffs por una senda más propia de los dictados del metal. Con un gran trabajo melódico, las voces surfean entre las agrestes olas de su contundente sonido. Los tonos progresivos se mestizan con los dictados del Stoner-metal en una combinación atrayente para el oyente. Con esa dualidad de suaves voces y crudos riffs, los 9 minutos del tema resultan completamente fascinantes. Los constantes cambios de escenario sonoro son ensamblados para construir un ‘todo’ que funciona y fluye con soltura. La fisonomía del tema va cambiando para dejarse seducir por un espacio más psicodélico en el que los solos afloran dejando patente el virtuosismo de su guitarrista.

Con un nombre tan majestuoso, el tema más largo del álbum tenía que ser precisamente ‘Olympus Mons’. Trece minutos que conjugan todos los referentes de SAVANAH. Con guitarras que se retuercen en solo infinitos la canción navega entre fuertes ritmos por un espacio pesado pero que oscila constantemente. Con pasajes de psicodelia ensoñadora custodiados por cadentes tambores la banda se deja llevar casi a modo de jam por un escenario más amable y calmado. No faltan los golpes del errático bajo entre sus finos desarrollos. Sus desarrollos heavy-psych dejan espacio a melodías vocales llenas de un encanto atrayente mientras el tema se adentra en bosques progresivos. Haciendo ondular la canción por agrestes pasajes, la intensidad va oscilando para construir un corte de gran monumentalidad. Con una lenta cadencia rítmica el corte avanza con parsimonia, sin prisas, ofreciendo los pasajes más lisérgicos de toto el álbum para poner el broche final a un gran trabajo que refleja la evolución de la banda austriaca.

Savanah

StoneFree Records

Ripple Music

Reseña: VOKONIS.- ‘Odyssey’

El trio sueco VOKONIS da un paso al frente con su cuarto álbum ‘ODYSSEY’ como culminación de la evolución de una banda nacida de la escena Stoner-doom metal, para ofrecer su álbum más ambicioso hasta el momento. Las cuidadas canciones se sumergen en elaboradas canciones progresivas, algo que cada vez vemos con más frecuencia en bandas de la escena pesada. Sus cristalinas voces amortiguan los arrebatos de su contundente sonido de metal y sus rabiosas voces guturales. Si bien las texturas de las composiciones son ricas en matices, sus melodiosos pasajes vocales es uno de los grandes alicientes de un álbum notable y solvente. Un álbum para una nueva década que cuenta con la presencia de Per Wiberg como invitado. Su solvencia en bandas como Opeth, Spiritual Beggars o Kamchatka esta fuera de toda duda, y su talento hace que los temas de ‘ODYSSEY’ se ven beneficiados. Con el objetivo establecido de expandir aún más el panorama progresivo de su música, VOKONIS diseñó grabaciones que son más dinámicamente diversas y con más visión de futuro que nunca. Con influencias progresivas tangibles combinadas con coros destacados, las 6 pistas de ‘ODYSSEY’ exploran aún más el sonido que VOKONIS introdujo en su álbum ‘Grasping Time’ de 2019. Las limpias líneas vocales de Jonte se mezclan eficazmente con el ladrido agresivo de Simon, creando toneladas de profundidad gutural. El sonido cambia de la psicodelia de ensueño a la pesadez del sludge que derrite la confusión. Las nuevas pistas están respaldadas por los patrones rítmicos proporcionados por el nuevo baterista de la banda, Peter Ottosson, quien, desde su llegada a principios de 2019, ha demostrado ser una bujía de inspiración para la banda. Esta claro que el trio ha conseguido el objetivo, un álbum pesado sobresaliente que cuenta con constantes giros en los que conviven, tanto suaves pasajes contemplativos, como la virulencia de sus riffs de puro metal. De esta manera consiguen enganchar al oyente a su dinámica narrativa hacia esos nuevos territorios progresivos por los que el álbum se siente nítidamente seducido sin olvidarse de la crudeza de sus comienzos. Una conjunción que resulta perfecta acompañada de sus bellas melodías y juegos corales.

VOKONIS está aquí para aturdirnos con su furiosa vibra de doom y pasajes melódicos. Empapado en una distorsión explosiva, melódica y amenazante. Ahora florece con fuerza la bestia progresiva que han mantenido desde 2015. Con un estilo que va desde riffs pesados, capas de fuzz que derriten la cara y voces arenosas y aulladores, hasta paisajes sonoros absolutamente limpios y de ensueño, su objetivo es sumergirte por completo en su composición. Mientras comparte un viaje psicodélico y emocionante, demuestran su versatilidad manejándose bien en el espectro que va desde el doom al rock progresivo.

ODYSSEY’ fue grabado en Studio Soundport, Suecia, por Mikael Andersson masterizado por Magnus Lindberg. El fascinante arte del álbum y sus singles fueron realizados por Kyrre Bjurling; y está disponible vía The Sign Records.

Sin contemplaciones ‘Rebellion’ golpea sin contemplaciones con contundentes riffs pesados. Las melodías vocales se yuxtaponen a la fuerza de una banda que consigue crean un espacio melódico entre elementos progresivos y una voz gritona llena de garra. Los coros suavizan las embestidas de una banda potente creando un tema dual. Desgarradores momentos de metal conviven con sus melodiosos pasajes de inclinación progresiva para ofrecer un tema arrollador con guiños sludge.

Tras el shock del tema de apertura ‘Odyssey’ el tema que da nombre al álbum nos lleva en volandas por espacios de metal progresivo.  La solide de la canción y los cuidados detalles nos ofrecen muestras de la evolución que la banda ha tenido desde su nacimiento. Complejos desarrollos de fácil digestión para el oyente inciden en la exploración de los sonidos progresivos presente en todo el álbum. VOKONIS es una banda pesada, pero también es una banda que cuida sus canciones para ofrecer atmósferas relajantes en las que los teclados toman el protagonismo en un viaje en el que el colorido psicodélico está presente. Suavizando su rudo sonido, la canción refleja el estado de forma de una banda que sabe crean la ambientación perfecta para el desarrollo de sus canciones sin que ello signifique perder un ápice de fuerza. Recordándome de alguna manera el camino iniciado por ELDER en sus últimos trabajos, aquí VOKONIS se muestran solventes y efectivos. Una poderosa base rítmica, buenos teclados envolventes y efectivos solos conforman una canción sobresaliente.

‘Blackened wings’ parte mostrándose como en un tema áspero y pesado en línea Mastodon. Sus voces guturales y sonido a puro metal en la primera parte contrastan con pasajes más melodiosos en los que los genes de metal se transforman en un espacio de progresivo al alcance solo de los mejores.  La agresividad del comienzo evoluciona a un sonido en el que se pulen los detalles con esas voces limpias presentes en todo el álbum para cambiar su aspecto y desarrollarse en una atmósfera más placentera y trabajada.

Con hipnóticos riffs y desgarradores pasajes vocales ‘Azure’ ofrece un sonido rugoso, pero los suecos saben sacar de la chistera trucos que hacen que la canción oscile entre buenas melodías progresivas bajo el ritmo de unos poderosos tambores. Enrevesados pasajes que ondulan constantemente dejando espacio a la garra, pero también ofreciendo sonidos balsámicos en los que los sonidos progresivos se hacen su hueco recuperando vibraciones más propias del siglo pasado.

En tonos épicos ‘Hollow Waters’ parece prescindir de la agresividad para ofrecer una nueva vía en el sonido de VOKONIS. Entre efluvios psico-progresivos, los teclados y la guitarra van de la mano. Delicadas melodías sirven de contrapunto a los ramalazos de metal que la canción contiene. Una montaña rusa que proporciona momentos de intensidad, pero también deja espacio a la belleza de unos pasajes instrumentales más propios de un mundo de ensueño. Puede que estemos ante la mejor canción de todo el álbum. Aquí los suecos nos ofrecen los suficientes alicientes para sentirnos gratificados de la exploración de este soberbio álbum. La capacidad para jugar con las voces es algo de lo que muchas bandas pesadas carecen, y aquí, es todo un aval, para poder construir una canción el la que la belleza supera a la fuerza. El resultado de un gran trabajo compositivo en el que los matices están cuidados al detalle dejando atrás los sonidos doom de sus inicios.

El álbum cierra con los casi trece minutos de ‘Through the Depth’.  Instalados en los sonidos progresivos el tema parte de suaves pasajes que se elevan con fantásticas voces aumentando la intensidad y pesadez. Dinámico, pero sin estridencias los ecos psicodélicos se unen a la fiesta progresiva en un escenario en el que la banda decide interpretar transmitiendo sentimientos. Épico por momentos, los tambores golpean con fuerza entre conseguidos tonos vocales en una combinación elaborada que vuelve a dejar patente que la banda se ha tomado la composición en serio. Sus ganchos vocales dominan la escena usando las voces guturales ocasionalmente lo que resulta completamente efectivo.

‘Through the depth’ es el tema en la que la belleza de sus pasajes de psicodélicos adquiere un protagonismo no visto en las canciones anteriores. Su larga duración sirve para que los suecos envuelvan la canción en múltiples texturas con gran brillantez.  Las guitarras se arremolinan acompañadas de sutiles y comedidos pasajes de teclados que dan cuerpo y belleza a este maravilloso corte en el que la banda se olvida de la pesadez doom. Por si solo, el corte hace que este brillante álbum merezca la pena.

VOKONIS

The Sign Records

Reseña: BOOK OF WYRMS.- ‘Occult New Age’

‘OCULT NEW AGE’ es el nuevo álbum de la banda de Virginia BOOK OF WYRMS. Ahora como cuarteto, en su tercer álbum se inspiran en libros ocultistas para mostrar al mundo todo el poder de sus riffs con sabor añejo. El sonido del proto-metal de los 70’s con inspiración en una aparentemente extraña, pero efectiva mezcla en la que el sonido de bandas como Hawkwind o Ecstatic Vision coquetea con ZZ TOP, y por supuesto sin perder de vista el legado de Black Sabbath, Blood Ceremony o los contemporáneos Jess And The Ancient Ones. El resultado son ocho fantásticas canciones construidas en oscuras atmósferas que mantienen el ritmo. Sí, hay ciertos coqueteos doom, pero también hay blues, boogie, y fantásticas melodías en las que la voz de Sarah Moore Lindsey brilla con luz propia. Altas dosis de psicodelia pesada con muchos elementos progresivos (algo distintivo y fundamental) construyen un álbum que huele a 70’s, pero que se ejecuta con un espíritu contemporáneo. Intentando que el álbum suene como uno de sus shows en vivo, las canciones fluyen entre bellos pasajes con ritmos lentos y cadenciosos, pero siempre con un aliciente en sus surcos para atraer al oyente. Esta fórmula funciona, y sus canciones juegan con distintos estilos para salir de cualquier encasillamiento. Sí, probablemente estemos viviendo un momento en el que muchas bandas usan una voz femenina para celebrar sus rituales ocultistas bajo pesados riffs doomies, pero los de Virginia, son algo más que esto. Sus escarceos progresivos, con la incorporación de ciertos pasajes en los que los sintetizadores aportan un halo cósmico, resultan ser todo un fascinante acierto. La esencia blues, y el amor por el rock de siempre, los lleva a transitar territorios que incluso se acercan a momentos más propios de Zeppelin, pero sin duda, lo más sorprendente es verlos explorar territorios boogie rock, algo inusual en este tipo de bandas. Su tercer álbum ‘OCULT NEW AGE’, abre un nuevo camino para el ocult-rock, coloreando sus texturas con gamas cromáticas que aportan riqueza a sus oscuras composiciones. Con todos esos elementos, tienen la capacidad para crean atmósferas en las que el oyente se siente partícipe, siendo un elemento más dentro de las mismas. Un álbum notable que puede ser atractivo para los amantes del doom, pero que es todo un tesoro por descubrir para todos aquellos que no conocían a la banda.

OCULT NEW AGE’ está disponible vía Desert Records, habiendo sido grabado y mezclado por Jamie Rose en Absolute Future Studios con Chris Ratterree. Diseño obra de Nathan Landolt sobre arte del álbum de Taralyn Phillips con imágenes de alta resolución a cargo de Ben DeHaven.

BOOK OF WYRMS son:

Chris DeHaven – Batería y percusión
Sarah Moore Lindsey – Voz / Sintetizador
Jay “Jake” Lindsey – Bajo / Sintetizador
Kyle Lewis – Guitarra
Órgano en ‘Speedball Sorcerer’ por LJ Rafalko

‘Meteoric Dagger’ abre el álbum entre vibraciones blues de tonos ocultistas. Introduciéndonos inmediatamente en una atmósfera oscura, en tema deambula en un escenario hard-rock con un sonido grave aportado por su poderosa línea de bajo. Los efluvios psicodélicos no tardan en aparecer, algo que se repetirá en los temas siguientes. La sensual voz de su cantante Sara,  siempre nos va a llevar a un escenario ritual en su vocación de sacerdotisa de la banda. El tema fluye oscilando entre riffs ácidos y una cierta herencia 70’s con momentos de pesadez y un ambiente con muchas dosis lisérgicas.

Instalados en los sonidos hard & heavy de los 70’s, ‘Colossal Yield’ golpea con sus fuertes tambores entre melodías vocales que suavizan sus fornidas entrañas. Ecos, heavy-rock se entremezclan con efectos espaciales impregnado el ambiente de psicodelia así como momentos casi proto-metal. Una combinación que funciona, proporcionando una versatilidad de fácil digestión para el oyente.

‘Albrionlilly’ da un giro completamente a su sonido a través de dos minutos de arpegios acústicos llenos de belleza.

Emergiendo entre efectos, ‘Hollergoblincoquetea con elementos progresivos en un espacio de oscuridad. El lento ritmo se colorea con seductores pasajes de guitarra. Una magnética línea de bajo hace girar el tema a territorios heavy-psych. Con un tempo bien marcado y medido, la banda va desarrollando el tema dotándole de un aura psico-progresiva. Aquí la pesadez se deja apartada para susurrarnos con pasajes melódicos con un aroma de misterio. De esas nebulosas aflora la dulce voz para aportar su lírica litúrgica con melodías casi ocultistas. Con los teclados haciendo acto de presencia el ritmo cadente nos atrapa con todo su hipnotismo. Tras desarrollarse en un calmado entorno, la canción eclosiona en su parte final con riffs más barrocos que suben la tensión. Aquí las guitarras afilan su sonido haciéndose hueco en la espesa neblina persistente en todo el corte.

Usando elementos ocultistas y tonos psycho-doom ‘Keinehora’ parece invocar a alguna oscura divinidad con sus plegarias rituales. Sensuales pasajes vocales se desarrollan entre sus tenebrosos riffs, esta vez, netamente inclinados a espacios más pesados. Con esa dualidad entre lo inquietante y oculto, así como los acaramelados y desgarradores pasajes vocales, los bosques narcóticos se abren ante nosotros entre los riffs más contundentes del álbum. El resultado resulta espeluznante.

Evocando el sonido de ZZ Top y cubriéndolo de elementos ocult-rock, los primeros riffs de ‘Speedball Sorcererrezuman boogie-rock. Sin perder su aura de oscuridad la canción se muestra más ortodoxa en su sonido. Todo un espejismo que nos abre los ojos entre solos heavy-psych con cierta inclinación progresiva. El tema conjuga todos los elementos usados por la banda en este álbum, hard, ocult-rock, psicodelia, y pasajes progresivos. Puede parecer arriesgado, pero el tema fluye con naturalidad mostrando que nada es forzado.

‘Weatherworke’ se desarrolla en una atmósfera psico-progresiva con un sonido pesado y denso. Entre nebulosas que por momentos adoptan ritmos blues y en otros se despegan por torrentes doom, la canción recoge elementos más propios de Led Zeppelin para retorcerlos y adaptarlos al sonido propio de la banda.

Cerrando el álbum, ‘Dracula practice’ con el grueso sonido de un bajo que parece se vaya a quebrar, incide en la psicodelia pesada como inspiración para su sonido. Solos virtuosos y una oscura atmósfera de la que aflora una especie de blues doom, resultan efectivos y atrayentes para el oyente. Efectos, pasajes vocales llenos de sentimiento se arremolinan en una espiral lisérgica con un ritmo que rápidamente empapa al oyente con su poder psicotrópico.

Book of Wyrms

Desert Records