Cronica: DERIVA + PIEDRA ROJA en Wurlitzer Ballroom

En una noche en el que las limusinas circulaban por una Gran Vía madrileña en plena ebullición, la luz al final del túnel iluminaba nuestro querido templo del Wurlitzer Ballroom. De la mano de Nooirax Producciones los sevillanos PIEDRA ROJA se presentaban en la capital para acompañar a los madrileños DERIVA, que presentaban su álbum ‘HAIKU’. Con un importante poder de convocatoria y con la sala remodelada con sillas altas junto a mesas, el Wurli se iba llenando de personal. El retraso en el comienzo del show debido a los múltiples preparativos nos introducía en esta ‘nueva normalidad’ en la que el personal podía disfrutar de un concierto de pie, algo que ya casi ni nos acordábamos de como era. Sensaciones encontradas y una cierta expectación por ver como se desarrollaría la noche que contaba con muchos alicientes para que fuera toda una fiesta. El ambiente festivo que se palpaba en el centro de Madrid, era el preludio de una velada que finalmente acabó por convertirse en épica.  

La puesta en escena del quinteto sevillano y las gratas sensaciones percibidas durante su prueba de sonido, me hacía augurar un concierto que calaría entre el público presente. Una audiencia que se veía sorprendida por la propuesta sonora de PIEDRA ROJA. Con un escenario presidido por una inquietante luz roja, y los músicos con los rostros pintados, ambientaban su show. Una actuación en la que la banda dejaba patente su amor por las raíces del rock andaluz con una propuesta llena de estímulos para el oyente. Con voces trascendentales, desarrollos psicodélicos gravitando en una atmósfera cósmica, los sevillanos iban desvelando los temas que formarán parte de su álbum debut. Fusionando chamánicos desarrollos, la voz de su cantante ponía el punto poético a una narrativa que adquiría tintes trascendentales gracias a los efectos salidos de los dos ordenadores que presidian la parte central del escenario. Largos desarrollos con una guitarra hiriente y profunda, ritmos tribales, nos llevaban a una explosión en las que los volcánicos riffs Stoner, tomaban el revelo a sus atmosféricos pasajes instrumentales. Entre ritmos tribales, los ecos del heavy-rock sustituían los trascendentales pasajes instrumentales ante la sorpresa de un público impresionado por el potencial de la banda. Sin perder su esencia andaluza, PIEDRA ROJA hacía arder la noche madrileña con una apuesta atrevida y ecléctica, pero de gran calidad.

Según iba avanzando la noche, daba la sensación de que todos, de alguna manera, nos sentíamos más integrados en lo que era una vuelta a algo parecido a lo que vivíamos hace dos años. Poco a poco el público, en un principio, contenido en el fondo de la sala, iba adelantando sus posiciones hacia el escenario para sentir más de cerca el calor que salía del mismo con la impactante puesta en escena de PIEDRA ROJA. La banda, todavía conjuntándose, ofrecía un brillante show que nos hace presagiar que su eclosión en la escena va a llegar en breve.

Recuperando la agradable sensación de tomarte una cerveza en la barra, esperábamos la presencia de DERIVA. El álbum que recopila sus dos Ep’s ‘HAIKU’, era el argumento para su actuación. Ya ha pasado algún tiempo desde su publicación, pero la banda todavía no había tenido la oportunidad de presentarlo en directo, y aquí, lo hicieron por todo lo alto. El cuarteto madrileño, desde sus primeros riffs, sorprendía al público con un sonido cristalino y monumental a partes iguales.  Fuerza y melodía conjugadas con gran acierto en cada canción, hacían que el ambiente siguiera caldeándose en el Wurli. Los madrileños tardaron poco en hacer que el público cayera rendido a su atractiva y bella apuesta sonora. Sus magnéticos desarrollos post-rock, flotaban entre comentarios como ‘joder que buenos’, ‘son la leche’….

Lo cierto es que DERIVA parecen llamar con fuerza a las puertas del Olimpo de la escena post-rock nacional. Sus limpias guitarras contrastaban con sus incursiones en terrenos más exóticos. Ritmos de música latinas, ecos andaluces, y desarrollos progresivos de alto nivel iban sucediéndose en su actuación. En contraste con la oscuridad ambiental de la banda anterior, DERIVA ponían la luz con su sonido y con su atractiva puesta en escena sobre el escenario. Una banda que es capaz de ofrecer momentos de gran pesadez, su coquseteos con los dictados del post-metal, eran solventados con destreza. Pero sin duda, sus momentos más apoteósicos venían de la mano de esos hermosos solos de su guitarrista.  Monumentalidad, belleza, frescura, así como una técnica envidiable, hacían el resto en una actuación en la que los madrileños estuvieron en un altísimo nivel. Sin duda una magnífica carta de presentación, que a buen seguro ha de abrirles las puertas del cielo del post-rock, nacional, y me atrevería a decir que europeo. Cualquier amante del post-rock más ortodoxo se vio sumamente gratificado con lo vivido en la noche del viernes en Madrid; una noche que se convirtió en un fuerte soplo de esperanza de todos aquellos que amamos la música en directo, y que por esta puta pandemia nos hemos visto privados durante demasiado tiempo de eso que tanto nos gusta. La sensación de tomarse una cerveza en la barra era algo que ya casi había olvidado, y algo, que disfruté enormemente.

Puede parecer algo anecdótico, pero a pesar de que en los últimos meses he podido vivir numerosos conciertos, las sensaciones percibidas, me hacen pensar que una nueva etapa se abre ante nosotros. Esa ‘libertad’ o más bien la falta de ella, parece que se vislumbra ya en el horizonte, y la pesadilla vivida este último año y medio, tiene pinta de  tener los días contados, y finalmente estamos ante el final de este oscuro túnel que nos ha tenido sumidos en las tristeza tanto tiempo. 

DERIVA

Piedra Roja

Nooirax Producciones

Crónica.- ‘VOLCANO SESSIONS’

En un verano atípico en el que he visitado pequeños festivales alejados de lo convencional, y tras dos viajes a Alemania, en esta ocasión el destino era Francia, y más concretamente el volcán Montpeloux en el área de Auvergne. Allí lleva celebrándose desde hace varios años un evento único en un lugar idílico, VOLCANO SESSIONS. El cráter del volcán recibe un festival organizado por la asociación Black Owl. Una asociación cultural de la zona, que realiza con tesón y con unos medios limitados un evento muy particular. Lo primero que hay que aclarar es que para este festival no hay venta de entradas a la venta, sino que, para poder acceder al mismo, hay que hacerse socio de la asociación Black Owl, pagando una cuota anual que ronda los 40 euros, y que te da derecho a acceder al mismo. Condicionado por las restricciones de la pandemia, este año para poder acceder al mismo era necesario acreditar una prueba negativa de Covid o la pauta completa de vacunación, algo que la organización siguió con rigor. Lo primero que llama la atención es el lugar en el que está enclavado, una zona montañosa que ya desde varios kilómetros antes, te enamora por su belleza sin igual. Al llegar el recinto me encuentro con gente de la organización dando los últimos retoques a la infraestructura de la entrada. Allí un puesto de merchan y una barra de bar aprovisionaban al público con comida local como el sabroso queso Saint-Nectaire y Le pâté de patates, un hojaldre típico relleno de patata cocida y crema de queso que era toda una delicia. A escasos metros de la entrada se encontraba habilitada la zona de acampada, así como el aparcamiento. Algo fundamental ya que las poblaciones cercanas se encuentran a varios kilómetros del lugar y no cuentan con alojamientos a una distancia razonable. Con un predominio de público joven, dicho lugar se llenaba de tiendas de campaña con gente ávida de vivir de nuevo un festival. En ese ambiente de camaradería típico de cualquier pequeño festival el ambiente festivo se palpaba. El escenario situado sobre el lago que cubre el cráter del volcán y una pequeña grada era el mágico entorno en el que íbamos a vivir un fin de semana para el recuerdo. La organización había programado en la zona de acampada un jam sesión en la que en la jornada del sábado, durante unas horas cualquiera podía tocar su instrumento favorito. Este tipo de iniciativas es algo siempre de agradecer, ya que fomenta la interacción de los músicos y de la gente, que sentada en la hierba disfrutaba de las jams que durante varias horas allí se produjeron. También en la zona de la entrada al recinto había situado un edificio con baños y zona de aseo. Si es cierto que eché en falta una zona de duchas, pero teniendo en cuenta lo rustico del lugar, puede ser comprensible su ausencia. Estamos ante un festival con pocos medios y que no cuenta con una gran infraestructura, pero que a la postre cumple su objetivo haciendo las delicias de todo el que lo visita, tanto por el ambiente como por su impresionante ubicación. Algo que me llamó la atención es que cada banda llevaba su propio equipo, lo que hacia que los cambios entre banda y banda se hacían excesivamente largos. En cuanto al sonido, en un lugar así, difícilmente algo podía sonar mal, ya que la acústica del cráter hacía que aquel lugar pareciese un anfiteatro, con una acústica envidiable. En cuanto a la iluminación del escenario, si eché en falta que con el telón de fondo que había con el cráter del volcán, aquello no se explotara mejor, ya que podría ser un lugar perfecto para algunas proyecciones, ya que la iluminación nocturna, con unos cuantos focos era escasa. En cualquier caso, lo importante es la música, pero sin duda, el enclave es para sacarle un mayor partido con la ambientación del escenario. Sin duda, el festival es un lugar que recomiendo a cualquiera que quiera vivir la música en un entorno maravilloso y alejado de los convencionalismos, lo que le hace un evento único, y que nadie debería perderse. En la presente edición el festival se desarrolló en dos jornadas en las cuales actuaron mayoritariamente bandas francesas, ya que la situación actual de la pandemia impide a bandas de fuera poder programar un tour que les haga llegar allí. Un programa en que el tenían cabida el Stoner, la psicodelia, el hard.rock, el blues, el doom y demás géneros afines de la mano de RED CLOUD, LITTLE JIMI, MARS RED SKY, ASHINOA, SUPER CANDY, WORMSAND, MAD FOXES, DIJIIN, MOUNDRAG y los barceloneses CACHEMIRA. Diez bandas con las que disfrutamos las aproximadamente 200 almas privilegiadas en este fantástico fin de semana que siempre va a quedar en mi memoria. Desde DenpaFuzz quería destacar las facilidades dadas desde la organización para poder documentaros el mismo, y darles las gracias por hacer que festivales así puedan alegrar la vida de la gente.

Los parisinos RED CLOUD eran los encargados de abrir la 6ª edición del festival francés VOLCANO SESSIONS. El paradisiaco lugar recibía la embestida del rock clásico de los parisinos en la tarde de la primera jornada. Ante un público ávido de música en directo, el quinteto encendía la mecha con las gradas todavía sin llenar. Una banda solvente que poco a poco fue calentando con su show las cenizas del volcán como preludio de la erupción que nos esperaba más adelante… Comandados por la sensualidad de su cantante, la banda nos ofrecía un show que fue de menos a mas entre riffs asesinos y momentos retro. Como si la banda se hubiera asentado tras interpretar sus primeros temas en la parte final de show dejaron patente todo su potencial. La banda contó con la colaboración a los teclados de Laura, guitarra de FUZZY GRASS.

En el día que publicaban su Lp ‘The Cantos’, (disponible vía Mrs Red Sound), el trio de Bordeaux se presentaba en directo. Muchas eran las ganas que tenía de ver como serían capaces de desarrollar esos temas en vivo, y sin duda, LITTLE JIMI no me defraudaron. Si con la apertura del festival por parte de RED CLOUD la temperatura del volcán había subido, con ellos, la erupción se produjo. Con un espectáculo lleno de fuerza consiguieron crean verdaderos muros de sonido gracias a dos guitarras salvajes y explosivas. Psicodélicos y fuertemente influenciados por el sonido de los 60’s la banda no renegaba de la pesadez stoner en alguna de sus canciones. Los momentos más psicotrópicos eran resueltos con la solvencia de una banda asentada y madura. Convirtiéndose en una de las bandas triunfadoras del festival incendiaron la noche en una actuación sobresaliente y ardiente.

Tras el aluvión de sus pupilos LITTLE JIMI, MARS RED SKY iniciaban su actuación con la noche veraniega cubriendo el lago del volcán. Meticulosos en sus preparativos el trio tiene claro a lo que lo juega. En esta ocasión el sonido de la banda se inclinaba más a su faceta doom, en detrimento de los viajes espaciales a los que nos tienen acostumbrados. Pesados, contundentes y oscuros, su show estuvo presidido por el color rojo, algo que no me sorprende ya que en el resto de las actuaciones que los he visto en vivo, este color marciano ha presidido sus shows. Algo menos acertados de lo habitual en sus registros vocales, los largos desarrollos de la banda impactaban en los corazones de los presentes. Una audiencia entregada a la descarga pesada que hacía que las aguas del lago del cráter volcán se estremecieran ante la monumentalidad de sus riffs. Su solvencia está a prueba de toda duda, pero aquí me quede un poco con ganas de más, MARS RED SKY es una banda que me apasiona y que tiene una calidad a prueba de cualquier duda, pero que en el volcán pudo ofrecer algo más, porque talento les sobra. No obstante, el trio brilló con luz propia conquistando a una audiencia que a esas horas estaba completamente entregada a la causa de los de Marte. Asimismo, MARS RED SKY, como sucedió durante otras actuaciones, contaron con la presencia del guitarra de LITTLE JIMI para interpretar un tema junto a ellos, algo que siempre es de agradecer por parte del público.  

Cerrando la primera jornada del festival ASHINOA dejaron patente toda su calidad con su ecléctica apuesta sonora en la que caben los ritmos kraut, la psicodelia y el rock espacial de la vieja escuela. En una actuación en la que sus hipnóticos ritmos iban mutando con momentos en los que se dejaban llevar por la experimentación con una solvencia a prueba de bombas. Todo un crisol de sonidos psicotrópicos que constantemente ofrecían un aliciente a un público que en el cierre de la jornada se encontraba eufórico. Pogos y bailes constantes acompañaban una actuación sobresaliente. Los de Lyon despertaron mi curiosidad y corroboraron las altas expectativas sobre lo que podían ser capaces de ofrecer en directo. Una de las bandas más destacadas de la 6º edición del festival. Tras ellos, solo quedaba ir a descansar para la siguiente jornada, aunque la noche todavía fue larga en la zona de acampada donde las pequeñas fiestas se sucedían, algo habitual en cualquier festival.

SUPER CANDY abrían la jornada del sábado con su heavy-blues sustentado en riff stoner. Una perfecta banda para empezar a calentar una jornada que nos depararía emociones fuertes. La banda comenzaba su show en una calurosa tarde mostrándonos todo su potencial. No es una banda que haga nada nuevo, pero con una correcta actuación sellaba su paso por la 6ª edición de VOLCANO SESSIONS dejando un agradable sabor de boca. Rebosantes de energía, el trio golpea nuestras cabezas con solos hirientes y un sonido pesado en el que el blues jugaba un importante papel.

WORMSAND, El trio de Menton hizo temblar las entrañas de la tierra con una actuación salvaje en la que la psicodelia, el sludge y los riffs stoner-doom dejaban un rastro de desolación. Los cambios constantes en la intensidad de su sonido hacían que el público explotara en una deflagración a prueba de esguinces cervicales. Psicotrópicos por momentos, los momentos más pesados y salvajes inundaban el cráter del volcán. El derroche de fuerza del trio se reflejaba en sus constantes careras y saltos por el escenario, algo, que indudablemente era contagiado a un público sorprendido y maravillado a partes iguales. Desde los desgarradores momentos en los que las voces guturales parecían quebrar la garganta de su cantante, hasta los pasajes más narcóticos la banda dejaba patente que lo que mostraron en su álbum ‘Shapeless Mass’, no era obra de la casualidad. Uno de los shows más ardientes de la jornada que dejó al personal exhausto con esa combinación de doom, metal, sludge y psicodelia tan particular como certera. Sin duda los tres miembros de WORMSAND pueden ser incluidos en la lista de armas de destrucción masiva tras su paso por el volcán.

No era fácil salir al escenario después del tsunami que habían provocado WORMSAND, pero MAD FOXES, el trio de Nantes lo hacían mostrando una propuesta sonora algo alejada de lo que habíamos vivido anteriormente. Temas que gravitaban en la órbita del post-punk, con alguna incursión psicodélica (momento en los que más brillaron) y determinadas voces grunge completaban un show irregular en el que se vieron algunas pinceladas, pero que en general no consiguió conectar con el personal tal y como lo habían hecho las bandas precedentes.

La caída de la noche daba la bienvenida a una de las bandas que más ganas tenía de ver. DJIIN ofrecía una actuación intensa y memorable en la que los sonidos de los 70’s flotaban en el ambiente. Combinando con destreza su chamánica propuesta sonora, la banda se dejaba llevar por los designios de la psicodelia más aromática en contraste con momentos en los que la intensidad psicotrópica se apoderaba de la banda para sumirnos en una bacanal impactante. Cambiando su registro en cada tema, e incluso dentro de los mismos, dejaban patente que son una banda a tener muy en cuenta. Durante su actuación el mágico sonido del arpa nos seducía entre voces etéreas que se balanceaban entre solos asesinos que dejaban patente que no son una banda blanda. Con un repertorio en el que las canciones de su próximo álbum se vestían de largo en un entorno inmejorable, DJIIN se metía al público en el bolsillo con la solvencia de unos auténticos veteranos. A la postre se convertirían en una de las bandas destacadas de todo el fin de semana, porque calidad, les sobra.

Bien entrada la noche, MOUNDRAG, el poco convencional dúo procedente de Rennes era el encargado de que la fiesta estallara en el volcán. Su sonido de puro hard-rock 70’s contagiaba a la concurrencia sus vibraciones vintage. ¿Una banda sin bajo y sin guitarra? Cualquiera respondería que es una locura, y la realidad es que lo fue. Toda una locura de ritmos contagiosos salidos de ese órgano vintage y de una batería que hacía las veces de bajo. Su sonido no requería de mas ya que estos tipos se las saben manejar a la perfección para que la ausencia de esos dos instrumentos fundamentales en cualquier banda, aquí no se les eche en falta. El poderoso sonido del órgano y una actitud inquebrantable de sus dos miembros, intercambiandose las voces ponía al auditorio patas arriba. Episodios de crowd-surfing y con la gente amontonada junto al escenario hacía que la noche se convirtiera en una fiesta de rock a la vieja usanza. Sabiendo jugar con las voces y los tiempos, MOUNDRAG sonaba por momentos a DEEP PURPLE, para cambiar el registro en la siguiente canción y hacer guiños a YES, o recordarnos incluso a RARE EARTH. Todo el espectro del hard-rock, el rock progresivo de los 70’s y la psicodelia, era recorrido con solvencia por un dúo ardiente que sabía contagiar su estado de ánimo a los presentes. Durante su actuación, contaron con la presencia de Claudia, bajista de CACHEMIRA, y de Tom, guitarra de DJIIN para dar todavía más brío a alguna de sus canciones. Sin duda, toda una sorpresa que nos hace olvidar los complejos, ya que a veces, un simple dúo es capaz de conquistar a todo un auditorio. ¡¡¡Soberbios!!!

El festival se acababa y los barceloneses CACHEMIRA eran los encargados de poner el cierre a esta maravillosa 6ª edición de VOLCANO SESSIONS con el mismo tono festivo que había presidido toda la jornada. Con tan solo un show en su haber desde el regreso con la incorporación de Claudia al bajo y las voces, la ocasión era una magnífica oportunidad para calibrar como había afectado este cambio a la banda. Fieles a su sonido acido heredero de finales de los 60’s y primeros 70’s, los solos asesinos de Gastón seguían clavándose en nuestros corazones, mientras que el aporte de Claudia al bajo daba un sonido más contundente y pesado a la banda. Por otro lado, el registro vocal de ésta nos trasladaba al verano del amor, con vibrantes y desgarrados momentos. Con una indumentaria apropiada para la ocasión, los colores de sus atuendos servían de perfecta puesta en escena para su sonido colorista, psicodélico y blusero. La banda se decantaba por ofrecer un repertorio mayormente compuesto por nuevas canciones que eran ejecutadas con ese espíritu de jam con el que la banda nació. Para poner el broche final a la velada, el teclista de MOUNDRAG se incorpora al trio para acentuar su sonido retro y una bacanal sónica que fue recibida con jolgorio por el personal desatado y festivo. Con el fin de show se ponía el broche de oro a un magnífico fin de semana en el que la música, para muchos volvía a la normalidad con un festival tras mucho tiempo de sequía.

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Crónica.- ‘Hoflärm Backyard Session 2021’

Por segunda vez en menos de una semana me dirigí a Alemania para a asistir a uno de los pocos Festivales que mantienen su edición. Aguantando sin sucumbir a las cancelaciones masivas y con medidas preventivas adecuadas para evitar los temidos contagios del Covid, en la pequeña localidad de Marienthal se llevaba a cabo los pasados días 13 y 14 de agosto un modesto pero magnífico festival. Enclavado en entorno privilegiado cercano al lugar en el que se celebra el mítico FREAK VALLEY, HOFLÄRM BACKYARD SESSION 2021 nos devolvía la ilusión por la música en directo con un fantástico line-up y un ambiente exquisito. La belleza del lugar me recuerdaba a la orografía del norte de España, con prados verdes y colinas custodiadas por bosques que me hacían augurar un gran fin de semana en un entorno idílico. Su ubicación se situaba en una granja perfectamente acondicionada con troncos a modo de bancos, una confortable zona de acampada y distintos servicios para que la gente se sienta lo mas cómoda posible. La cercanía al lugar en el que se celebra el FREAK VALLEY hace que mayoritariamente la concurrencia fuera de habituales de dicho festival, nombrándolo como si de su su hermano pequeño se tratara.   Con unos medios rústicos, la organización consigue que el lugar se muestre acogedor y se convierta en un oasis de paz, de camaradería, algo que se palpa con los múltiples encuentros de gente ávida de música en vivo. Con estos elementos la fiesta estaba asegurada. Unas horas antes del comienzo del mismo iban llegando los habituales de estos eventos a una colorista zona de acampada en la que las camper y las grandes tiendas con tenderetes y mesas iban ocupando el espacio destinado para acampar. La cerveza corría de mano en mano, y cada vez que me acercaba a saludar a alguien, recibía una invitación de bienvenida, lo cual siempre es de agradecer. Si bien la primera jornada sufrió un importante retraso en su comienzo, cuando todas las adversidades técnicas y logísticas fueron solventadas ,aquello comenzó a ser lo que me esperaba, un gran fin de semana de fiesta con buena gente y buenas bandas. La organización había dispuesto distintos puestos de comida y bebida, así como unos servicios junto a la zona de acampada. La zona no contaba con duchas, pero esto había sido resuelto por la organización habilitando las duchas de un monasterio situado en el pueblo cercano, para la comodidad de los asistentes que por solo dos euros podían refrescarse y asearse. Estábamos en un medio rural y los elementos de labranza servían para que aquello se convirtiera en un sorprendente recinto en el que disfrutar.  Con un público curtido en mil batallas, la calma y la ausencia de incidentes, hacía que la estancia fuera agradable y gratificante para cualquiera de los asistentes. Un público que se comportó con civismo y que cuidaba de sus desechos para mantener el entorno impoluto, algo que siempre es de agradecer y que no siempre sucede en otros lugares. Con un aforo limitado por las restricciones de la pandemia y con la obligatoriedad de acreditar vacunación o prueba negativa de Covid, el festival había colgado el cartel de sold-out hacia varias fechas. Sin duda, teniendo en cuenta lo visto en ediciones anteriores, HOFLARM es un festival con potencial para crecer y hacerse un hueco en la escena en vivo alemana, tanto por la calidad de las bandas que presenta, como por el respaldo que tiene del público. Un público mayoritariamente local, ya que no eran muchos los foráneos que allí estábamos, pero aún así, la hospitalidad hacía que nos sintiéramos como en casa. Tras muchos reencuentros con amigos alemanes, y con estos condicionantes, solo quedaba disfrutar de un fin de semana que a la postre resultaría mágico y muy gratificante. La hospitalidad y facilidades de Casper, el promotor del evento, hizo que me sintiera como en casa, para poder relataros lo acontecido. El recinto se encontraba rodeado de carteles de pasadas ediciones del Freak Valley, así como distintos elementos como un curioso vehículo accidentado junto a unas cruces que marcaban la seña de identidad del festival. Un escenario modesto, pero suficiente para albergar un evento de estas características y unos juegos de luces efectivos entre efectos de humo presidían la mayoría de las actuaciones. Probablemente, desde el aforo no podía comprobarse que en realidad el escenario era un remolque reconvertido, lo que hace todavía más peculiar el mismo.  Sin duda, un lugar en el cualquiera se puede sentir cómodo. Si en un principio, el recinto estaba diseñado para estar sentado, la amplitud del mismo hacía que junto al escenario la gente pudiera estar de pie, bailando y disfrutando de la música, algo que sucedió en la mayoría de las actuaciones. Acostumbrado en el ultimo año y medio a ver conciertos sentado, guardando distancia de seguridad, en aforos reducidos y con la máscara puesta, la asistencia a Hoflarm, tal y como me había pasado una semana antes en Aquamaria, era como una vuelta a una cierta ‘normalidad’, ya que poder disfrutar de un festival sin estas limitaciones, es como una forma de recuperar la libertad. Lo cierto es que no es posible poner ningún reparo a un festival acogedor, cómodo y amigable en el que se puede disfrutar en armonía con la naturaleza en unas condiciones agradables y de camaradería mutua, algo que define la escena psicodélica y pesada en la que nos movemos. Desde aquí felicito a la organización por el arduo y duro trabajo, una tarea que se vio recompensada con la mejor edición del festival hasta el momento, (según me comentabas asistentes de pasadas ediciones), un festival que seguramente veremos tener una mayor visibilidad en ediciones futuras, y al que espero regresar de nuevo. Desde aquí gracias a la organización a todos los hicieron que mi estancia allí fuera tan placentera.  

BONGBONGBEERWIZARS, el trio de Dortmund abría una intensa jornada en Hoflärm Backyard Session 2021 – Sold Out con su doom atmosférico y sus lentos pero atronadores riffs. Tras un considerable retraso en el comienzo de su actuación la banda nos golpeaba con un sonido grave, plomizo, y lento que  hacia que el escenario atronara con un sonido poderoso y denso que solo atrajo a una parte de la audiencia mientras la gente poco a poco se iba poniendo en situación.

SMOKEMASTER, el quinteto de Colonia eran los elegidos para sustituir a Circus Electric y sin duda aprovecharon la oportunidad para dejar patente toda su calidad en el desarrollo de los sonidos psicodélicos vintage con hipnóticos ritmos de vocación kraut. Atmosféricos, incisivos y ácidos, dejaron una grata sensación entre el personal con un increíble show confirmando que lo mostrado en su Lp no era por obra de la casualidad. La banda se convirtió para muchos en una de las sorpresas agradables del fin de semana.

Desde Manhein THVNDERKVLT invadían de enérgicos sonidos heavy-rock de vocación 80’s el recinto del festival. Llenos de fuerza, el quinteto ofrecía un show a la vieja usanza, en el que las poses convivían con riffs hilarantes con sabor añejo y una actitud a prueba de bombas. Mientras su cantante trataba de mantener la melodía, sus dos guitarras interactuaban constantemente entre ellos y con el público haciendo que la temperatura subiera.

EARTH SHIP, era una de las bandas que despertaba especialmente mi curiosidad. El trío nos ponía en órbita con su doom de tintes cósmicos sin renunciar al sludge de alcantarilla. Por momentos emulando a Hawkwind, la banda con su penetrante intensidad, activaba al personal en la noche con un sonido potente, poderoso, pero también chamánico y lisérgico. Gruesos, pesados y psicotrópicos EARTH SHIP acabaron encandilando al público con una actuación notable, convirtiéndose para muchos en los triunfadores de la jornada, lo que se corroboraba con la estruendosa ovación con la que fueron despedidos.

Los suizos MONKEY3 eran los encargados de cerrar la noche llenándola de color y humo, en una actuación sensacional en la que ponían música al silencio con sus pasajes psicodélicos más delicados. En contraste con momentos de verdadera intensidad en los que sus riffs golpeaban con fuerza a una audiencia entregada, la banda conjugaba a la perfección su doble faceta psicodélica y pesada. MONKEY3 son una banda fantástica y en Hoflärm lo dejaron meridianamente patente una vez mas, coronándose unos de los triunfadores de una jornada intensa. Cuidando los detalles en toda su actuación, el cuarteto ofrecía el mejor show de luces y puesta en escena de la jornada, lo que daba un mayor brillo a su hechizante actuación.

La jordana del sábado comenzaba sin los retrasos que habíamos sufridos el día anterior. Abrir una jornada de festival a las 3 de la tarde, con un sol de justicia, no es tarea fácil, pero sin duda, STEW hicieron que el calor ambiental se codeara con el calor meteorológico en un show que hizo vibrar a una audiencia que en gran parte se vio sorprendida por la calidad del trio de Örebro. Dejando patente todo su buen hacer en esto del hard-rock clásico, con sus dosis de blues, la banda ofreció un repertorio en el que interpretaron varias de las nuevas canciones que conformarán su segundo Lp, álbum que verá la luz en pocos meses y que a buen seguro corroborará las buenas sensaciones que nos dejó su álbum debut. Solos asesinos, con un fantástico groovy, hacían que cada canción activara las articulaciones de un público que, pertrechado a la sombra, al comienzo de su actuación, fue viéndose atraído hacia un escenario del que salía fuego en forma de rock and roll honesto y sin complejos. STEW es una magnífica banda y en el marco de Hoflärm, lo dejó patente. ¡¡Grandiosos!!

La cálida tarde alemana continuaba con la mezcla entre el heavy-rock y los riffs stoner de PHIASCO. Con algunos problemas con el sonido que obligaban a una breve pausa, el cuarteto se las apañaba para seguir calentando una tarde que había empezado fuerte. Con un show solvente y sencillo, la banda mantenía la energía en una jornada en la que todavía teníamos platos fuertes por degustar.

SPLINTER, el curioso cuarteto, desconocido para mí hasta esta ocasión, ejecutaba otro show ardiente en el que los sonidos heavy-rock más ortodoxos se mestizaban con el hard-retro gracias al sonido de un vetusto órgano hammond. Una curiosa banda formada por el cantante Douwe y el guitarrista Sander, ambos ex DEATH ALLEY, y con Gertjan, teclista de BIRTH OF JOY, a los que acompañaba a la batería Barry, ex-Vanderbuyst. Veteranos de la escena, con una actitud a prueba de bombas, Douwe, como suele hacer en sus conciertos no dejaba de danzar sobre el escenario interpelando constantemente a un público que cada vez estaba más predispuesto a la fiesta. Con la curiosidad de ser una banda carente de bajo, el sonido de las cuatro cuerdas era suplido por ese peculiar timbre que su teclista conseguía dar a sus notas. Entre esas vibraciones vintage, los riffs de puro heavy-rock aullaban entre los atronadores tambores de banda manteniendo una pose más propia de una banda punk. Cumpliendo su misión de banda que debe elevar al personal los holandeses cumplieron su tarea la perfección haciendo que los pogos se sucedieran en las filas cercanas al escenario.

Los italianos GIÖBIA volvían a los escenarios tras un largo periodo sin actividad en vivo con una formación renovada. Habiendo cambiado su batería y ocupando el lugar en unos teclados en los que su cuervo se había quedado en el esqueleto, Melissa, (La Morte Viene Dallo Spazio), nos seducía con sus sonidos cósmicos. La banda despertaba la curiosidad de parte de la audiencia al verse confundidos por estas renovaciones. Lo cierto es que, GIÖBIA dejaron toda su esencia psico-espacial sobre el escenario de Hoflärm. Completando un show de algo más de una hora en la que los sonidos siderales hipnotizaban a un público ávido de recibir cualquier tipo de estímulo en forma de música. Por momentos emulando a Hawkwind, los milaneses hacían que la etérea atmósfera del festival levitara ante su ‘viajes’ interestelares. Contundentes y con riffs hirientes, la conjunción de elementos con las que la banda juega estuvo al nivel al que nos tiene acostumbrados. Prueba de ello fue la gran ovación con la que fueron despedidos por un público que disfrutó de sus excursiones psicodélicas a través de los confines de su particular universo sonoro. Sin duda, la gran calidad del sonido que vivimos a lo largo de las dos jornadas hizo que el cuarteto brillase en todo su esplendor. Para ellos, las largas horas de coche habían merecido la pena.

Creciendo como banda cada día más, THE VINTAGE CARAVAN no dejan indiferente a nadie. Su fuerza y su magnífica puesta en directo hacen de los islandeses una banda importante en cualquier festival en el que participen. Así lo demostraban en el Festival HOFLÄRM BACKYARD SESSION en el que su combinación de stoner y hard rock clásico ponían el recinto patas arriba. Siempre ofreciendo su lado más amable, son todo un aliciente para cualquiera. Melodía, buenas canciones en forma de himnos, riffs rabiosos, y una actitud que todas las bandas deberían tener Estos chicos tienen claro de que va esto de la música en directo y en cada actuación se dejan la piel para que el público disfrute de la fiesta. Su show así lo dejaba patente con gran parte de la audiencia cantante y bailando sus canciones de modo desenfrenado.

MY SLEEPING KARMA eran los encargados de cerrar el festival. La banda era recibida por sus incondicionales con una gran ovación Si durante todo el festival las presentaciones de las bandas habían corrido a cargo de Kath y Carsten (Galactic Superlords), en esta ocasión el querido speaker de FREAK VALLEY FESTIVAL Volker Fröhmer era el encargado de presentarlos a la audiencia. Seguramente nadie como él podría darles la bienvenida al escenario con más cariño. Durante una hora y media la banda desplegaba todo su arsenal de riffs así como de desarrollos llenos de hipnotismo, haciendo que el misticismo y la magia de sonido se fusionara con una fuerza inusitada. Había pasado más de 4 años desde la última vez que los había visto en directo, y tras su actuación puedo decir sin temor a equivocarme que la banda se encuentra en plenitud de facultades. Una actuación sobresaliente ponía el b roche de oro a un fin de semana mágico en el que muchos volvían a sentir lo que es la música en vivo tras meses de abstinencia de conciertos. MY SLEEPING KARMA se retiraban del escenario recibiendo todo el calor de un público entregado, un público que tenía claro que la banda regresaría al escenario para regalarnos algún bis, algo que inevitablemente sucedió. Como siempre, ¡¡¡MÁGICOS!!!

Aftermovie pronto…..

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Crónica: AQUAMARIA Festival (Plattenburg-Alemania)

En otro año difícil para la celebración de festivales todavía encontramos maravillosos reductos que siguen manteniendo sus ediciones, uno de ellos es el festival alemán AQUAMARIA. Con casi una década de vida, y habiendo albergado a la flor y nata de la escena psicodélica, rock y stoner contemporánea, y situado en un idílico enclave en la localidad de Plattenburg, este modesto festival se celebra en el interior de un castillo rodeado de bosques y pequeños estanques y lagos, lo que hace que el lugar por si mismo tenga un gran atractivo para visitarlo, si a eso añades la presencia de magníficas bandas, la cita resulta obligada. Tras volar a Berlín y después de dos horas de viaje en coche, a la llegada al lugar, lo primero que llama la atención es la extensa zona de acampada en los prados aledaños. Sobre un manto verde, con la hierba como perfecto colchón para ubicar las tiendas de campaña, el lugar hacía presagiar una gran fiesta. En un ambiente de absoluta camaradería, las roulotte, campers y demás tenderetes se desplegaban en el lugar. Es algo habitual en los festivales alemanes el que la gente vaya preparada para todo. Mesas, sillas, colchones, barbacoas y tenderetes varios iban tiñendo de color el lugar con un personal bien aprovisionado de cervezas y demás viandas para que todo sea perfecto. Alrededor de setecientas almas, mayoritariamente alemanas, habían conseguido que la organización colgara el cartel de sold-out. Teniendo en cuenta las restricciones vigentes, junto a la zona de acampada se había instalado una carpa en la que se llevaban a cabo pruebas PCR gratuitas para todos los asistentes (algo que en España seguramente sería impensable), estando exentos de las mismas aquellos que acreditaran una pauta competa de vacunación. Asimismo, a la entrada era necesario rellenar un formulario para que cualquier incidente en forma de contagio pudiera ser atajado. Una vez realizados estos trámites ya se podía acceder al recinto sin ningún problema. Sin duda el cuidado y esmero que los organizadores de los festivales en Alemania ponen, es algo digno de mención y en este caso los artífices de AQUAMARIA , Maria y Eike, siguen esta norma no escrita para que cualquiera a asista a su festival se sienta como en casa, y mas teniendo en cuenta las condiciones actuales. Un gran trabajo por parte de la organización que demuestra que la cultura y especialmente la música en vivo, es posible en estos tiempos de pandemia. La llegada al lugar realmente impresiona, el vetusto castillo que lo alberga y el entorno que lo rodea, tiene la primera parada en la sirenita situada en un pequeño estanque lleno de nenúfares y cubierta por grandes árboles, lo que la convierte en la imagen del festival. A continuación, y unos metros más adelante una pequeña explanada da paso a la ancestral puerta de arco que da acceso al recinto. Tras atravesar el muro de los edificios que componen el complejo, el lugar te hechiza rápidamente. Varias carpas con bancos y distintos puestos de comida y bebida, así como stand del merchan ocupan parte del lugar. A la izquierda y en una ubicación distinta a la de años anteriores, el pequeño escenario en lo alto nos espera con las primeras bandas probando sonido. Un sonido que, dadas las características del lugar, hace que su acústica sea sencillamente excelente.

La primera jornada daba su inicio a las 8 de la tarde con un cielo lleno de nubes amenazantes que hacían prever que íbamos a necesitar los chubasqueros. Con una tarde fresca, los primeros en abrir las hostilidades eran los berlineses VUG. Una de las bandas que más despertaban mi curiosidad por ver en directo. Si sus dos albúmenes dejaban patente su solvencia para recrear los sonidos proto-metal y hard rock de tintes setenteros, tras los primeros compases de su actuación la joven banda dejaba muestras de su buen hacer en estas lides. No les hizo falta mucho para conectar con un público ávido de música en directo, para muchos de los presentes éste era su primer festival en dos años, y sin duda las ganas de buen rock eran palpable. Todo un derroche de energía que rápidamente puso al personal a bailar con sus sonidos vintage. Después de una primera parte en la que repasaron parte de su repertorio, la incorporación de los teclados en la segunda mitad de su show hacía que los sonidos retro-rock invadirán el Castillo. Una conexión total con un público enfervorizado. En su hora de actuación la temperatura iba subiendo y el público se veía contagiado por la energía de los berlineses mientras su guitarra se despojaba de su camiseta para terminar el show con el torso al aire, lo que reflejaba el calor que la banda desprendía. El quinteto se retiraba con una gran ovación. 

En una jornada corta, con tan solo tres bandas, y con el personal con ganas de fiesta, la siguiente banda en saltar al escenario eran CIRCUS ELECTRIC. Con el recinto ya ocupado por el grueso de los asistentes, y continuando con el ambiente festivo y los sonidos vintage de los 70’s, la banda subía al escenario comandada por su guitarra ataviado con su habitual sombrero y chupa de cuero como toda una declaración de intenciones. Habría su actuación con ‘What are you wating for you’ dejando claro lo que nos esperaba en la próxima hora y media. Puro hard y blues rock de siempre lleno de calidad y un fantástico groovy. La banda dejaba claro que el rock atemporal sigue vigente y teniendo multitud de adeptos, algo que se sentía entre un público que ya estaba en modo ‘fiesta total’. Las primeras filas cercanas al escenario estaban copadas por gente bailando al ritmo de una banda sobrada de calidad. Enérgicos, pero con la capacidad para trasmitir sus temas llenos de sentimiento, iban desgranado su repertorio de catorce canciones directas, en una brillante actuación que finalmente se nos hizo corta. Concluían su actuación con ‘Horizon’, ante un público completamente entregado y que supo valorar el buen hacer de estos jóvenes sobre el escenario. Probablemente entre los asistentes habría gente con sus propias preferencias estilísticas, pero mayoritariamente el público pertenecía a esa estirpe de viejos rockeros curtidos en mil batallas, y por tanto el sonido de CIRCUS ELECTRIC era recibido con gozo. Si algo tiene la escena alemana es que te puedes encontrar a distintas generaciones juntas disfrutando del rock. Como si fuera una forma de vida, es habitual ver a padres que no dudan en llevar a sus pequeños hijos a vivir el rock and roll, algo que se reflejaba en esos diminutos con enormes cascos para proteger sus frágiles oídos de los decibelios que hay en cualquier concierto, algo que siempre me ha parecido maravilloso y que en España se ve raramente.

La velada discurría con esa lluvia que las previsiones anunciaban, pero que en ningún momento llegaba a deslucir el espectáculo.  Ya entrada la noche llegaba el turno del cierre con una banda desconocida par mía, pero que había despertado mi curiosidad. Con una gran reputación y una importante corte de seguidores, THE HIRSCH EFFEKT hacía acto de presencia en un escenario presidido por la oscuridad. El trio es una de esas bandas que te hace salir de la zona de confort, ya que su ecléctica apuesta sonora se apartaba de lo que habíamos vivido con las bandas precedentes. Pero ufff!!, poco tardaron en dejar claras sus intenciones. Entre momentos de math-rock, post-metal, hardcore y oscuros sonidos alternativos que incluso coqueteaban con lo progresivo, el trío golpeaba con fuerza. Riffs hilarantes, pesados y una atronadora batería envolvía las embestidas de su guitarra y bajista. Recorriendo el escenario, retando al personal al borde de este entre efectos de humo y explosiones que les cubrían, unidos a un espectáculo de luces electrizante, la banda era como una chincheta en nuestro asiento. Difícil no sentirse estimulado por sub descarga de fuerza y decibelios. Por momentos emulando a Neurosis en contraste con momentos más melódicos, THE HIRSCH EFFEKT fueron una agradable sorpresa para un servidor y un perfecto final para jornada intensa y gratificante en la que la música en directo volvía para muchos de nosotros a nuestras vidas. El trio es de esas bandas que siempre tiene que haber en un festival; de esas que incitan a los pogos, tal y como sucedió en la noche del viernes en el Castillo de Plattenburg. Era hora de retirarse a descansar y retomar fuerzas para la intensa jornada que nos esperaba el sábado.

La jornada del sábado nos tenía reservadas fuertes emociones, con un tiempo más soleado y con la lluvia alejada del lugar, todo se presentaba fantástico para disfrutar de un buen día de rock.

Dando el pistoletazo de salida a la jornada del sábado, MY LITTLE WHITE RABBIT con un recinto todavía con poco público, algo habitual en cualquier festival. La segunda jornada, tras el frenesí de la primera noche, suele iniciarse con calma y con resaca. El quinteto era desconocido para mí ,teniendo solo la referencia de su último single publicado hacía unos días, por lo que, como siempre, mi mente estaba abierta para ver que podían ofrecer. Comandados por su cantante y guitarrista, una chica rubia de aspecto frágil, pero con el suficiente gancho como para atraer al personal con una apuesta sonora que iba desde el rock clásico, las baladas y sonidos indie que por momentos también coqueteaban con la psicodelia y el rock and roll. Melódicos y con fuerza la formación contaba con dos guitarra y teclados, lo que hacía que su sonido ocupara un amplio espectro. A pesar de haber tocado ante poco público, consiguieron que la gente bailara con su apuesta alternativo en la que el rock and roll se mestizaba con otros estilos tendiendo un puente entre el pasado y el presente. Solventes.

Tras ellos, y con el grueso del público ya en el recinto, otra de las bandas que despertaban mi atención eran PYRAMID. Tras haber estado charlando con ellos minutos antes de su actuación y comprobar lo divertidos que eran, poco tardaron en hacerme caer rendido a sus pies. Teniendo en cuenta que eran una de las bandas que tenía en mi punto de mira, sin duda no me decepcionaron. Con su guitarra ataviado con una llamativa maya de girasoles y un collarín en su cuello tardaron unos minutos en atraer al público hasta el pie del escenario. En una jornada en la que los cabezas de cartel eran Colour Haze, PYRAMID era el aperitivo perfecto. Heavy-psych instrumental de muchos kilates con el que consiguieron conectar con la concurrencia. A lo largo de su actuación los solos de guitarra se conjugaban con vibraciones Stoner llenas de pesadez logrando un equilibrio entre ese sonido que invita al ‘viaje’ y la fuerza. Con una actitud a prueba de bombas e interactuando con el público, el trio iba dando rienda suelta a sus temas con solvencia. Durante su show se veían las caras de felicidad entre la gente que movía sus cabezas acompasadamente al ritmo que desde el escenario marcaba la banda. Con leve problema con el cableado de su bajo la banda se tomaba el tema con resignación resolviéndolo rápidamente para continuar su descarga. Elementos curiosos como el arco sobre las cuerdas del bajo o con una taladradora sobre las cuerdas de su guitarra, PYRAMID conquistaba AQUAMARIA recibiendo el reconocimiento de un público que las aplaudía fervientemente lo que hizo que regresaran al escenario para reglarnos una nueva canción. En definitiva, una actuación sobresaliente de una banda que debería tener mas reconocimiento en la escena heavy-psych y que desde DenpaFuzz, invitamos a descubrir a todo aquel que todavía no los haya escuchado. 

Con el listón puesto en lugar alto llegaba el momento de TOCCOA, otra banda hasta ahora desconocida para mi y que me dejo un gran sabor de boca. Con una oferta sonora diferente a lo que habíamos vivido hasta ahora, los sonidos americanos envolvían un ambiente que había decrecido junto al escenario. Desafortunadamente la banda no contó el calor que merecía un sonido, limpio, eficaz y la vez contundente. Una combinación que realmente funcionó durante su actuación. El quinteto contaba en la parte final de su actuación con la colaboración de una cantante par mas brillo a su espectáculo. Una notable actuación que debió tener un mayor reconocimiento del público. Así las cosas, el publico deambulaba por el recinto en los puestos de comida y bebida mientras una muchacha con su cuerpo decorado por bodypainting daba réplica la imagen de la sirena que es la seña de identidad del festival. Este tipo de actividades solo hacen que enriquecer una apuesta cultural versátil sirviendo amablemente a la gente para que se hicieran fotos junto a ella, sin duda el trabajo estaba muy logrado.

Ahora era el turno de una nueva banda para mí, THE WAKE WOODS. Un trio contundente y pesado que sabía jugar con el rock para transformarla en algo arrollador. El organizador me alertado de ellos y mi curiosidad siempre está abierta a nuevas bandas; sin duda sabía de lo que hablaba. Un nuevo torbellino descargaba su fuerza ante un público que, ya caída la noche, lo daba todo con su ardiente show. Nuevamente los pogos y episodios de crowdsurfing se sucedían junto al escenario lo que claramente reflejaba que la banda había conectado y lograba transmitir toda su fuera a una audiencia predispuesta a emociones fuertes, y THE WAKE WOODS, sin duda, lo eran. Una actuación divertida y caliente que no defraudó a personal.

Poco a poco nos íbamos acercándonos al final, y ¡¡¡qué final!!!. Sin dudas una de las bandas que mas me seducían de todo el line-up eran POLIS. Un magnífico quinteto del que previamente había reseñado alguno de sus álbumes y que me tenía totalmente enamorado. En la pausa de cambio de equipo el backstage era un hervidero de bultos. Evidentemente un quinteto con un batería a la vieja usanza, con aéreos y timbales e incluso un gong, ocupa mucho espacio. Entre todo el equipo que la banda traía había llamado mi atención unos paneles de cristal que no sabía para que se usarían. La duda se resolvió cuando vi que se situaban delante de las torres para amortiguar el sonido, algo curioso y que no había visto con anterioridad. Por otro lado, cabe señalar que el sonido vintage de la banda requiere de instrumentos vintage, y emulando al mismismo Keith Emerson, su teclista traía tres teclados que ocupaban un amplio espacio en el escenario lo que hacía casi imposible el paso de los técnicos y el cámara que la banda traía para acceder a él, dando lugar a alguna estampa curiosa más propia de una yincana. Cualquiera que haya escuchado a POLIS, seguramente sabrá que no puede haber un escenario más apropiado para una banda así que el Castillo de AQUAMARIA. Yo no tenía claro como sería recibida la banda, pero teniendo en cuenta como dije antes, que el público que asistía al festival estaba curtido en mil batallas, una apuesta psico-progresiva como la suya, tendría muchos aceptos y sin duda, así fue. POLIS son una banda fantástica que hace música fantástica y en directo todavía brillan más. Cinco tipos divirtiéndose sobre el escenario, interactuando constantemente con la gente y con la sonrisa puesta, es difícil que algo salga mal. El mágico entorno en el que se celebra el festival era el lugar perfecto para su sonido.

Con reminiscencias de CAMEL en sus pasajes progresivos, con un cantante que desprende sensibilidad, un batería versátil y efectivo, un bajista que sabe hacer su trabajo y un guitarra virtuoso que se retuerce con cada punteo como si la guitarra y él fueran una pieza unidos a un organista que se maneja bien en los pasajes clásicos y en el hard rock, ofrecieron la que seguramente fue la mejor actuación del festival, y eso que tuvimos muchas buenas. Al igual que hacen en sus álbumes, en cada canción son capaces de cambiar el registro sin que nos enteremos. Pasando de bosques psicotrópicos en los que la guitarra se retuerce en solos ácidos, la banda pasaba a llevarnos a relatos más propios de cuentos y leyendas, muy acordes con en lugar en el que estábamos. POLIS fueron la locura, pero una locura maravillosa. Con momentos de gran pesadez, elementos folks, psicodelia, hard-rock y mucho rock progresivo, la banda dejaba espacio a cada miembro para su lucimiento. Si su guitarra se retorcía en mil muecas con cada riff, era el momento para que su cantante reposara agachado o sentado en el escenario dejando a su compañero, si llegaba el momento de los teclados, aquello explotaba mientras era custodiado por el resto de la banda en un segundo plano. Todo ensamblado, y sonando a gloria. Su actuación hizo que la audiencia enloqueciera con una propuesta más propia del pasado en su esencia, pero que sabe conjugar los tiempos, ofreciendo un sonido brillante y actual a la vez Porque si, los amantes de la pesadez también tuvieron su ración, pero los gustos más refinados, fueron igualmente recompensados con una música que sabía a gloria, a gloria de una grandísima banda. ¡¡Los mejores!!.  No hay un ‘pero’ que poner a la banda en su actuación, porque a pesar de que la banda previa había hecho estallar el escenario, ellos supieron meterse al público en el bolsillo. Incluso compartieron cigarritos de la risa durante su show, entre risas y competa profesionalidad. Especialmente destacado su guitarra, un monstruo de las seis cuerdas que sabe como incendiar un escenario con sus riffs, pero que también sabe seducirnos con bellas melodías entre muecas y gestos que siempre son de agradecer. La banda se retiraba gratificada por el calor recibido por el público tras una actuación sublime. Me atrevería a decir que solo por haber visto a POLIS, el viaje había merecido la pena, pero aún quedaban las leyendas, COLOUR HAZE.

La banda liderada por Stefan, eran los encargados de poner el broche final al festival. El comienzo de su actuación se retraso algo respecto a lo previsto, pero la gran parafernalia de la banda anterior con instrumentos y equipo hizo que el cambio fuera algo más lento de lo habitual. Eso, unido a la meticulosidad de Stefan, fue el origen del ligero retraso. En torno a las 11-30 de la noche, los primeros acordes de la banda en un formato casi minimalista empezaban a impregnar nuestros corazones. Si el día anterior habían actuado con teclado en su show junto a MY SLEEPING KARMA en Munich, aquí se presentaban en formato trio, con su nuevo bajista. La sombra de Philip es muy larga, y mi interés versaba en comprobar como esta ausencia afectaría a COLOUR HAZE.  Quizás lo primero que me sorprendió era la rudeza de su sonido inicial, en el que ofrecieron su versión más pesaba. Sus riffs crujían quizás mas de lo habitual, o probablemente era que yo esperaba su versión más ‘viajera’. En cualquier caso, COLOUR HAZE se sustenta básicamente en el trabajo de Stefan, y ahora probablemente su labor, es más importante si cabe. La puesta en escena sobre el escenario era sencilla. En las actuaciones anteriores los focos ofrecían más alicientes del que ofrecieron durante su actuación, pero eso no importa, COLOUR HAZE son siempre una garantía, y si bien puede que su actuación fuera la que menos me ha impactado de las que los he visto, verlos de nuevo dos año y medio después de mi última vez en Berlín, siempre es gratificante. Poco antes de su actuación la gente buscaba la mejor posición para disfrutar de su show, recordándome la situación a los conciertos de antes de la pandemia, cuando acercarse al escenario era complicado para un fotógrafo, y más en un festival que no cuenta con foto-pit, lo que dificulta enormemente mi trabajo, ya que la gente quiere divertirse y no le gusta tener al lado a un tipo que se mueve tratando de buscar la mejor ubicación para capturar el momento.  Tras escuchar las primeras canciones opté por retirarme a otra ubicación y lo primero que me sorprendió es que el sonido era muchísimo mejor a distancia del escenario, algo que por contra no había sucedido con el resto de las bandas. En cualquier caso, la acústica del lugar es inmejorable, lo que contribuye al lucimiento de los músicos. En los últimos tiempos con la incorporación de los teclados, el sonido de COLOUR HAZE se acerca más a postulados más progresivos, pero teniendo en cuenta esta ausencia, optaron por un repertorio más Stoner, sin perder su magia psicodélica.  

Y así finalizaba un fin de semana mágico en el que por fin, tras muchos años queriendo asistir, y por motivos de coincidencia con otros festivales, tuve la oportunidad de visitar un lugar especial, uno de esos lugar que transite su magia como es el castillo de Plattenburg donde se celebra el festival. Pero no solo el lugar y las magníficas bandas son el aliciente para visitarlo nuevamente. El ambiente de camaradería que siempre vivo en los festivales alemanes, unido a la exquisita hospitalidad que Eike y Maria me dispensaron ofreciéndome todas las facilidades para cubrir el evento, hace que AQUAMARIA a partir de ahora esté en mi corazón. Gracias, ¡espero volver!!.

Solo se me ocurre una palabra para definir la edición 2.021 del festival AQUAMARIA : ¡¡¡Mágico!!!

(Aftermovie pronto…..)

Todas las fotos en facebook: DenpaFuzz

AquaMaria

VUG

Circus Electric

The Hirsch Effekt

My Little White Rabbit

Pyramid

TOCCOA Band

The Wake Woods

Polis

Colour Haze

Crónica ACID MESS en Sala Moby Dick (Madrid)

Tres meses después de la publicación de su último álbum ‘Sangre de otros Mundos’ (disco que ocupó el número 1 del ranking nacional 2020 de Denpafuzz) la formación asturiana ACID MESS podía finalmente presentarlo en directo.  El sello Spinda Records, con el que había salido el trabajo, había organizado una sesión doble en la Sala Moby Dick de Madrid. Mucho tiempo había pasado desde la última vez que había podido asistir a un evento en vivo, y la ilusión por recuperar esas vibraciones que transmite la música en directo era alta. El concierto servía como punto de encuentro para los habituales de la escena en vivo madrileña, que tras meses sin poder asistir a ningún concierto, hacían que los rencuentros y saludos se sucedieran entre el personal que llegaba a los alrededores de la sala. Las sensaciones que todos teníamos eran las mismas, por un lado la ilusión de retomar lo que nos gusta y por otro la incertidumbre de cómo podría desarrollarse el concierto. Comentarios como ‘jo, ¡¡cuánto tiempo!!, ¡Ya era hora!, ¡Por fin! o ¡se hace raro a estas horas! se repetian. Debido a las restricciones del toque de queda vigente en la capital, la sala había tenido que programar el primer pase a las 5 de la tarde. Una hora inusual para este tipo de eventos, lo que hizo que el aforo de éste primer pase no se completara, teniendo en cuenta, tanto la existencia de un segundo show, como los recelos que todavía tiene mucha gente a asistir a eventos públicos por miedo a posibles contagios.

Aún así y con todos estos condicionantes tanto la Sala Moby Dick como la promotora Spinda Records, habían trabajado incansablemente para que todo se desarrollara teniendo en cuenta la seguridad de los presentes y para que se cumplieran las medidas de seguridad necesarias para el desarrollo del evento con todas las garantías. Con un aforo máximo de 80 personas, la sala se encontraba con sillas repartidas con la misma agrupadas de dos en dos y el personal de Moby Dick ubicaba a los presentes teniendo en cuenta si venían juntos para situarlos en el mismo espacio. Con mascarilla de seguridad obligatoria durante todo el concierto para evitar cualquier peligro de posible contagio en el caso de alguno de los presentes fuera portador del jodido virus, hacían que, a pesar de lo raro de la situación todo se desarrollara sin ningún incidente. Evidentemente no es la mejor forma de ver un concierto, pero al menos de esta manera, se puede retomar una actividad que lleva sufriendo durante el último año, la mayor dureza de las restricciones. Cualquier voz que se alce diciendo que la cultura no es segura, debería pasar por la Sala Moby Dick, uno de los pocos reductos de música en directo, que sigue programando conciertos a pesar de todas las adversidades, lo cual merece todo mi elogio. Todos estos condicionantes, así como la extraña sensación de asistir a un concierto de rock sentados y sin poder levantarnos durante la realización del mismo, no era impedimento para poder disfrutar de una gran banda.

ACID MESS se había tomado esta presentación como algo grande, y así lo corroboraba la puesta en escena que nos tenían preparada. Los asturianos se presentaban con su formación con la que llevan años pateando los escenarios, con Antonio a la batería, Borja al bajo y Misha a la guitarra, los que hace un tiempo se les unió Juan a los teclados como un miembro mas de la banda, lo que da una mayor riqueza a su sonido. Pero ahí no quedaba la cosa, ya que el sonido de su último álbum había sido enriquecido con voces flamencas y percusión, algo que trasladaron a su show con la presencia de Aurora Salazar (Auri) a las voces y quejios y la percusión de Sergio Pevida. Dos grandes músicos que a la postre hicieron que sus shows fueran fantásticos con su presencia. De esta manera, encontrábamos a seis músicos en el escenario para ofrecernos una gran tarde de rock psicodélico. Programado para las 5 de la tarde, el primer show no completaba su aforo, lo que hacía que fuera algo desangelado, por contra, los presentes tenían toda la comodidad para disfrutar de esa magnifica puesta en escena, siendo en el segundo de los shows donde el calor de un público ardiente hacia que la fiesta adquirieran dimensiones descomunales. En cualquier caso, ambas actuaciones fueron sobresalientes.

El show comenzaba con una introducción atmosférica que se acompañaba de la voz de Auri dándole un tono andalusí al comienzo del show, algo que ya nos había sorprendido en algunos de los temas del álbum, y que en esta puesta en escena, hacía que el sonido de la banda adquiriera una dimensión especial dotando a los temas de un mayor sentimiento y magia. Tras unos minutos de ambientación los magnéticos acordes de la guitarra nos enlazaban con ‘El reflejo de tu piel’. Con un silencio sepulcral en la sala y el personal con sus sentidos puestos en las magnéticas vibraciones que salían del escenario, ACID MESS comenzaba a desgranar los temas del disco que estaban presentando. El show repasó los siete temas del álbum modificando el orden para ir creando un hilo conductor en el show. Desde los magnéticos momentos psicodélicos del citado ‘Reflejo de tu piel’ en una versión que se extendía hasta la explosión final en la que los ecos andaluces explotaban entre el sonido del órgano de Juan aportando un tono vintage que veríamos en varios momentos del show. Esto hacia que el personal despertara del trance inicial para ponerse en modo ‘concierto’. El gran trabajo a la percusión de Sergio hacia que el tema adquiriera una dimensión monumental. Una gran ovación estallaba a la finalización de la canción con el público entregado desde el primer momento. A continuación, la suave introducción de ‘Futuro sin color’ daba paso a la descarga de energía, mostrando el lado más contundente de la banda. La voz de Borja desataba el lado más alternativo mientras el público no dejaba de mover sus piernas en sus asientos al ritmo de los riffs que salían del escenario. Envueltos entre la batería de Antonio, situada inusualmente a la izquierda del escenario tras Borja, y el amplio despliegue de la percusión de Sergio en el lado derecho del mismo, hacía que aquello explotara en un carnaval de ritmos, mientras Misha nos hechizaba con su guitarra en el centro del escenario. Llegaba el momento de la presentación de los invitados con una nueva ovación de un público completamente entregado Entre sonidos alternativos los tonos flamencos hacían acto de presencia, ‘Salvaje historia’ nos llevaba a esa fusión con las mil y una noches gracias a los magnífico coros de Auri, está vez llenando de exotismo el sonido que nos envolvía en la Sala.

Indudablemente ACID MESS son una de las bandas con más calidad del panorama nacional y eso quedaba patente con los constantes cambios de registro que ofrecían en su show. La fusión de ritmos con la dualidad de batería y percusión hacía que ‘Infierno gris’ se adornara de sonidos caribeños entre sus fornidos riffs en una nueva explosión sónica que dejaba al personal extasiado. Entre sonidos progresivos de carácter monumental ‘Hechicera’ terminaba de hipnotizar a aquellos que todavía no lo estaban. Pasajes en los que el rock progresivo nos envolvía entre el sonido vintage del órgano y riffs que explotaban constantemente conjugando calma y fuerza. Si bien el público permanecía en sus asientos, el personal de la Sala estaba siempre pendiente para servir las bebidas en las localidades que cada uno ocupábamos evitando así que el personal abandonara sus sillas para ir a la barra, lo cual en estas circunstancias es algo tremendamente acertado y por otro lado necesario para el buen desarrollo del show. Con un Borja poseido, su voz alternativa y la hipnótica línea de su bajo nos trasladaban a los noventa con ‘Hijos del Sol’.

El sonido de la banda resultaba completamente equilibrado, sin estridencias ni incidentes que deslucieran un show enérgico pero hechizante con el que conquistaban al personal. Estaba llegando la hora del final de la actuación, con la banda agradeciendo al público su presencia y apoyo y mostrando su alegría por esta extraña vuelta a los escenarios. Solo quedaba por repasar ‘Fuego al templo’, tema con el que iban a cerrar su actuación antes de la sorpresa final. Un explosivo homenaje a The Beatles con una brutal versión de ‘She so Heavy’ pone el epílogo a una tarde mágica en la que el rock and roll volvía a renacer en un escenario cual Ave Fenix. Comentarios como ‘son la bomba’, ‘brutal’, ‘conciertazo’ ‘bolarrazco’ salían de las bocas de un público con ganas de seguir la fiesta, pero que debía regresar a casa con un cierto sabor agridulce por las circunstancias pero con los corazones plenos de felicidad por el show vivido.

Solo cabe hacerse la pregunta de cómo hubiera sido la presentación de este disco en unas circunstancias normales. Porque si con todos los condicionantes y adversidades ACID MESS ofreció un show sobresaliente, seguramente en aquellos tiempos de ‘normalidad’ sus dos actuaciones del pasado viernes en la Sala Moby Dick hubieran sido probablemente épicas.

En cualquier caso pudimos vivir en nuestras carnes la prueba de que LA CULTURA ES SEGURA, porque tanto la organización por parte de Spinda Records, como la Sala Moby Dick, se esforzaron para que ninguna medida de seguridad faltara y para todo fuera lo mejor posible. Desde aquí, mi agradecimiento a ambos por las facilidades dadas para poder cubrir este evento y por hacer que pudiéramos retomar aquello que mas nos gusta, que no es otra cosa que LA MÚSICA EN VIVO. Esperamos que dentro de poco podamos volver a vivir un nuevo concierto, a pesar de que es algo que no parece demasiado probable tal y como se están desarrollando los acontecimientos en los últimos tiempos, pero, en cualquier caso, no hay que perder la fe.

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