Reseña: GREEN LUNG.- ‘Black Harvest’

Dos años después de su alabado Lp debut, los británicos obsesionados con el horror folclórico han resurgido de sus catacumbas abigarradas armados con docenas de riffs recién tallados. ‘BLACK HARVEST’, la secuela de ‘WOODLAND RITES’, es una reinvención más colorida del sonido de la banda.‘Este nuevo álbum de GREEN LUNG viene cargado de ganchos que seducen al oyente con un arco iris de sonidos vintage. Temas enérgicos con aroma retro sobre una base hard-progresivo, heavy-rock y acertadas melodías vocales. ‘BLACK HARVEST’ es un álbum dinámico, retro y lleno de alicientes que rápidamente te atrapan en un viaje al final de los 70’s y a la época dorada del heavy-rock. En cuatro cortos años de existencia, GREEN LUNG ha surgido de la oscuridad del heavy underground del Reino Unido para convertirse en una verdadera banda de culto con seguidores devotos. El éxito y los elogios que recibió su álbum debut ‘WOODLAND RITES’, tienen ahora la confirmación de que no estábamos ante la ’flor de un día’, sino que nos encontramos ante una banda solvente y creativa, que no solo se queda en el binomio Sabbath-Purple, sino que explora los vestigios del hard-progresivo de los 70’s para enriquecer su sonido de puro heavy-rock. El gran trabajo melódico, la capacidad para arreglar las canciones, y la impactante producción, junto a la fuerza de sus impactantes riffs, hacen de ‘BLACK HARVEST’, un serio candidato a colmar las listas de mejores álbumes del año.  Hartos de apuestas repetitivas y de álbumes que suenan igual, los británicos no dudan en incorporar pasajes de órgano más propios de Atomic Rooster, para envolvernos en una atmósfera que no tiene reparos en coquetear con momentos folk. GREEN LUNG son pura energía, pero también son una banda fresca y auténtica, una banda que sabe componer canciones, y sabe presentárselas al oyente, para que este, caiga rendido a sus pies.

Grabado en Giant Wafer Studios en la zona rural de Gales central en el transcurso de dos semanas con el productor Wayne Adams, es un disco más expansivo y texturizado que cualquier cosa que la banda haya hecho antes, con una calidad cinematográfica y más atención. Todas las muestras se obtuvieron del campo local y de instrumentos encontrados en el estudio, incluida la inquietante voz de apertura de ‘The Harrowing’, que se grabó por capricho después de que la banda irrumpiera en la iglesia local (se puede escuchar el órgano crujiendo de fondo). El álbum fue grabado a finales de otoño, y la atmósfera estacional se filtró en una música, que huele a brumas, hojas caídas y la gloria derrumbada de los cementerios Magnificent Seven de Londres, la ciudad a la que la banda llama hogar.

Masterizado por John Davis en Metropolis (Led Zeppelin, Royal Blood), ‘BLACK HARVEST’ viene empaquetado en vidrieras del renombrado artista Richard Wells (, y está disponible en formatos de CD y vinilo plegable.

Ferozmente independiente, la banda rechazó un contrato con un sello importante y, en su lugar, optó por lanzar ‘BLACK HARVEST’ con el sello finlandés de culto Svart Records. Recientemente, encabezó la lista de álbumes de pedidos anticipados de Bandcamp“Es el último bastión de la industria de la música”, dice Templar sobre el servicio ético de transmisión y venta de música, que ha sido un salvavidas para los artistas más pequeños durante el año pasado. “Hemos ganado más dinero con eso que con el anticipo que nos ofreció un sello importante”, agrega. “No estamos tratando de ser una gran banda de rock convencional; solo estamos tratando de hacer nuestras pequeñas cosas. Pero esa cosita se siente como si estuviera creciendo todo el tiempo “.

GREEN LUNG son:

Tom Templar (voz)
Scott Black (guitarra)
Joseph Ghast (bajo)
Matt Wiseman (batería)
John Wright (órgano)

Los británicos nos introducen a su nuevo trabajo con los cantos rituales de ‘The harrowing’ . con la voz, algunos efectos y el profundo sonido del órgano crean un breve corte de hard-rock vintage. Una pequeña locura a modo de apertura que inmediatamente nos enlaza con el siguiente tema.

Instalados en los ecos retro, ‘Old Godfs’ se muestra esplendoroso por una senda hard-progresiva. Rifss potentes y unas voces y coros completan un tema impactante y versátil en el que los británicos dan el do de pecho.  Sus espirales diabólicas y las melodías vocales nos llevan a un escenario más propio de cuentos y leyendas del pasado en el que el heavy-rock más impactante se enriquece con bellos desarrollos prog.

Balanceándose en una dualidad en la que el heavy-rock se fusiona con riffs stoner, ‘’Black harvest’ mantiene el sabor añejo entre densos y pesados riffs. Poniendo la nota de color con el sonido vintage de esos maravillosos teclados el tema avanza con fuerza. El sonido de la canción, sin duda puede grosso modo resultar familiar, pero GREEN LUNG dejan patente su clase para hacerlo atractivo y personal. Voces, cambios de ritmos, teclados pastorales y riffs pesados conforman un denso tapiz sonoro con olor a 70’s con el que rápidamente conectan con el oyente.  Solos virtuosos de puro heavy-rock clásico, buenas melodías, tambores explosivos y un bajo que cruje en cada nota crean una canción llena de gancho.

En una impostada bajada de revoluciones, ‘Reapers’ parte desde la calma, para despeñarse por un precipicio de riffs hard-prog. Rock de alto octanaje con cuidados pasajes en un frenesí sonoro que mira al pasado. Aquí el legado de Sabbath aparece entre coros con falsetes y un ritmo trepidante.  

En un álbum de estas características, no podían faltar pasajes acústicos que miran al folk. Así ‘Graveyard sun’, es una especie de balada pesada que combina esos elementos folk con oleadas de riffs pesados. Sus atmósferas ensoñadoras están impregnadas de una épica oscura y atrayente.

En un oscuro e inquietante entorno nebuloso, ‘Black Harvest’ se despeña entre riffs de puro heavy-rock por una senda contenida pero pesada en la que los elementos doom y progresivos afloran con natural.

‘Upon the altar’ vuelve a ofrecernos esos tonos de vocación proto-metal aderezados con la atmósfera vintage que preside el álbum. Conjugando elementos Sabbath, con tonos más propios de bandas como Kadavar, el corte ondula entre teclados y afiladas guitarras al ritmo de unos tambores poderosos. GREEN LUNG tienen devoción por el heavy-rock de los 80’s, y aquí lo dejan patente una vez más.

Los rugosos y difusos riffs de ‘You bear the mask’ nos embarcan en un vertiginoso tema en el que los elementos Stoner aparecen entre pasajes de hard-progresivo. Amortiguando su fuerza con buenas melodías vocales, los británicos saben bien donde está su objetivo. Golpear al oyente con un sonido poderoso y pesado, pero amortiguándolo con cuidadas melodías vocales, algo, que consiguen con acierto. Eso sí, los riffs de puro heavy-metal aparecen vigorosos como en cada una de sus canciones.

‘Doomsayer’ muestra la potencia de una banda que sabe muy bien a lo que juega. Hard & heavy rock a la vieja usanza. Potentes tambores, estribillos contagiosos y un espíritu vintage conforman un corte pesado con ganchos suficientes para caer rendido a sus pies. Con una poderosa base rítmica, las hordas de riffs empapados de fuzz nos impregnan de virutas stoner en otro potente e impactante tema, en el que la parte más pesada de la banda aflora sin complejos.

Cerrando el álbum nos sorprenden con un tema diferente a cualquiera que hayan compuesto antes. ‘Born To A Dying World’ nos acaricia con bellas melodías en una atmósfera vintage. Aquí la suave psicodelia se complementa con embestidas de riffs y épicos pasajes que por momentos la convierten en una balada himno. Una canción monumental solo al alcance de una banda que sabe como componer canciones impactantes. Una neblina cubre los devaneos de los solos de guitarra virtuosos en los momentos álgidos del tema. Porque, aunque en su conjunto estamos ante una especie de balada, la canción tiene embestidas de furia que la hace sencillamente sublime.

GREEN LUNG 

Svart Records

Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records

Reseña: WOODEN FIELDS.- ‘Wooden Fields’

Tres constelaciones de la escena retro rock sueca se unen en una nueva conjunción astral con el nombre de WOODEN FIELDS. El nuevo supergrupo formado por el vocalista y guitarra Sartez Faraj (Three Seasons , Mouth Of Clay) el bajista de Siena Root Samir Erickson y Fredrik Jansson Punkka (Witchcraft, Angel Witch) en la batería, publica su álbum debut vía Argonauta Records. Toda una bacanal de riffs difusos y sonidos penetrantes de guitarra, grandes ritmos con un groovy contagioso unido a voces conmovedoras y características, permiten que WOODEN FIELDS te lleve en un viaje entre las esferas vintage de los 70 y los himnos del rock moderno, pesados, bluseros, ​​pero pegadizos. Estamos ante tres veteranos de la escena hard-rock sueca por lo que este fascinante nuevo proyecto, a buen seguro se convertirá en uno de los referentes de los amantes de retro rock contemporáneo. Este debut es un álbum que te aplasta, haciendo que sus melodías hagan que el corazón de los fans del rock vintage lata más rápido. Está claro que el trio no descubre nada nuevo, pero ¡¡joder!! son muy buenos, y saben cómo componer e interpretar muy buenas canciones. Estamos ante un álbum de puro hard rock 70’s, con canciones que se estructuran con un fascinante groovy y en las que siempre afloran momentos psicodélicos y de blues. Sus ondulantes temas miran al pasado, pero se muestran contemporáneos en sus formas, a pesar de tener una estructura similar. Con un cálido sonido analógico la sensualidad de las melodías vocales, la acidez de la guitarra y el calor del bajo, facilitan que cada canción sea una gratificante experiencia para el oyente. Solo me surge una pregunta, ¿Tendrá continuidad este proyecto? ¿Los veremos pronto sobre un escenario? Me temo que solo el tiempo nos dará la respuesta, pero por el momento, saca tus pantalones de campana, sube el volumen, y disfruta de uno de los mejores trabajos de rock clásico de los últimos tiempos.

WOODEN FIELDS son:
Sartez Faraj – Guitarra, Voz
Samir Eriksson – Bajo, Voz
Fredrik Jansson Punkka – Batería

‘Read the sings’ te atrapa desde sus primeros riffs. Frenético, vintage y con unas seductoras melodías vocales, la canción camina por la senda del rock clásico. Tambores diabólicos, un bajo magnético y unos solos afilados construyen el tema proporcionando al oyente un estado de euforia. Rock a la vieja usanza con un sonido analógico que gravita en una esfera retro en la que el trio se siente con total comodidad. Wah wah, platillos chispeantes y unas cuidadas melodías hacen el resto.  Impactante y directo, el corte no hace prisioneros.  

El wah wah cadencioso de ‘Shiver and shake’ nos introduce en un nuevo viaje en el tiempo. El blues aflorando entre esa guitarra impactante y un groovy portentoso, conquistan al oyente con medios tiempos y un sonido ondulante. Esa atmósfera añeja se complementa con coros que funcionan en su serpenteante deambular. El tema nos ofrece algún guiño psicodélico y un aroma a medio oeste atrapándonos en su cadente y contagioso ritmo. Cualquiera diría que estamos ante una canción compuesta a comienzos de los 70’s, pero no, esto es Suecia en pleno Siglo XXI.

‘Show we care’ es una canción bulliciosa y divertida con estribillos que se repiten en su introducción para cambiar el escenario a prados más psicodélicos en los que el trio se muestra seductor. Aquí, mientras las aterciopeladas melodías nos susurran, la base rítmica se eleva mostrando un sonido grueso. En ese entorno los solos afilados se presentan mostrando toda su acidez. La canción frena su impulso para tomar fuerzas en nuevas arrancadas conjugando pausados pasajes lisérgicos por el retro-rock más reconocible.

Los fuertes tambores de ‘I’m home’ nos presagian una nueva embestida de rock vintage. En esta ocasión amortiguando su sonido, el blues se asoma a un tema que se desarrolla contenido. Los estribillos contagiosos dan paso a pasajes llenos de sentimiento en los que los elementos psicodélicos vuelven a aparecer. Con un registro vocal más desgarrado y la guitarra más afilada, el tema camina entre espacios psicotrópicos custodiados por el magnetismo de la línea de bajo de Samir.

‘Don’t be a fool’, el tema más largo del álbum con sus casi siete minutos muestra a la banda en su faceta más sensual. Aterciopeladas melodías de rock clásico nos seducen con toda su belleza. Suave y algodonado, el tema es un bálsamo gratificante. Elegante y refinado, sus melodías muestran la maestría y buen hacer de estos brillantes músicos en un tema que bebe del blues. La calidez vocal hace que la canción sea un estimulante analgésico para los sentidos, sin que por ello WOODEN FIELDS renuncien a las habituales subidas de intensidad. Esos momentos álgidos son presididos por los solos lisérgicos y una estructura que convierte la canción casi en una jam. El tema es todo un regalo para los oídos más exigentes.    

Los riffs retro rock aparecen nuevamente mostrando todo el carácter de la banda en ‘Wind of hope’. Un corte cantado con voz aguardentosa con poderosos riffs, y un atrayente groovy de rock vintage. Pinceladas de blues, y un tempo lento, construyen con paciencia el tema. Aquí la línea de bajo adquiere un mayor protagonismo mientras sus melodías nos atrapan en una nueva espiral de rock setentero en la que no faltan las atmósferas psicodélicas. Repitiendo la estructura de la mayoría de las canciones, el tema pasa por momentos de calma para elevarse con solos asesinos, así como voces y estribillos con mucho gancho.

Nuevamente las suaves melodías afloran en ‘Endless time’. A modo de balada, la canción refleja un espíritu optimista en el que el rock clásico encuentra su sitio para desarrollarse entre floridas atmósferas. Con constantes meandros en su desarrollo, la guitarra ofrece brillantes desarrollos en los que sus cuerdas se retuercen en solos penetrantes. Un plácido epílogo para un álbum brillante.

  

Wooden Fields

Argonauta Records

Album premiere, reseña y ‘Track by Track por la banda: SNOWY DUNES.- ‘Sastrugi’

Os presentamos en exclusiva ‘SASTRUGI’, el nuevo álbum del cuarteto sueco SNOWY DUNES. La banda nos explica sus impresiones sobre cada canción en un ‘TRACK BY TRACK’ de este magnífico álbum que devuelve al cuarteto de Estocolmo a la actualidad.

Un fantástico trabajo en el que las canciones evolucionan en sus formas y en sus influencias sonoras, ofreciendo al oyente diferentes alicientes y estados de ánimo. Las ondulaciones que encontramos en la estructura de cada canción, es una de las señas de identidad de ‘SASTRUGI’. El álbum es una aventura completamente estimulante para el oyente, ya que cada giro en la trama nos sitúa en un escenario distinto. ‘SASTRUGI’ es el álbum más suave de SNOWY DUNES hasta ahora, pero esto no significa que no tenga ganchos capaces de hacerte volar. Fascinante, hechizante y emotivo, el álbum ofrece momentos desgarradores en los que la voz se quiebra, exhumando atormentados pasajes que parecen beber del legado de The Doors en una conjunción astral con Zeppelin en un viaje de ácido que nos traslada a gratificantes estados sensoriales. Pero precisamente eso hace que los suecos, y su devoción por la psicodelia, acabe siempre en desarrollos heavy-psych de gran monumentalidad y magnetismo.  Como los grandes álbumes, ‘SASTRUGI’ es de esos trabajos que ganan con cada nueva escucha. Si, quizás sea un álbum diferente a lo que nos tiene acostumbrados, con menos riffs Stoner, y una mayor complejidad compositiva, algo, que por otro lado ya nos habían mostrado con anterioridad en alguna de sus canciones.  Pero que el oyente no se lleve a engaño, no es su álbum mas pesado, pero tampoco es un álbum flojo, ya que cada canción tiene unas entrañas robustas que hacen que su sonido oscile de la calma al frenesí psicotrópico. Todo un paseo por los 70’s con atmósferas vintage en las que el blues y la psicodelia adquieren cotas superlativas. ‘SASTRUGI’ es un álbum imprescindible para los fans del blues psicodélico y SNOWY DUNES es una banda que no te debes perder.

SASTRUGI‘ ha sido producido por SNOWY DUNES y Anders Oredson. Grabado, mezclado y masterizado por Anders Oredson: la portada es obra de Tobias Kingstedt y estará disponible en formato físico vía Ozium Records.’

SNOWY DUNES son:

Niklas Eisen – voz solista, percusión, y guitarra acústica.
Christoffer Kingstedt – guitarras
Carl Oredson – Bajo, teclados y mellotron
Jonathan Wårdsäter – Batería y percusión.

Músicos invitados:
Alex Gatica: teclados, guitarra acústica y coros en ‘Let’s save dreams’
Adele Friberg: voces en ‘Let’s save dreams’

TRACK BY TRACK

DenpaFuzz: Un nuevo álbum y un nuevo carril en la autopista del estilo de la banda. Con “SASTRUGI” parece que amplías aún más tu espectro de sonido al utilizar algún elemento cercano al progresivo. El nombre del disco refleja perfectamente su sonido, el viento erosiona el glaciar creando una especie de dunas que le dan un nuevo aspecto y tú moldeas tus canciones con diferentes estilos, ¿es eso? ¿Estamos ante el disco más versátil y menos pesado de SNOWY DUNES?

SNOWY DUNES: (Carl): Podrías verlo así. Nuestro último álbum, Atlantis, fue más un álbum conceptual en el que queríamos ver si podíamos escribir canciones que tuvieran un tema en todas ellas, tanto líricamente como melódicamente. Esta vez no teníamos un plan real para el álbum, sino que pensamos que escribiríamos canciones y veríamos cómo resultaban. Estoy muy contento de cómo terminó todo. También hemos experimentado con algunos otros instrumentos como teclados y mellotron.

DenpaFuzz: La primera canción del álbum ‘Sastrugi’, es una canción abrumadora. Blues, funk, wah wah y puro hard rock de los 70. Es ideal para enganchar al oyente y la canción más reconocible del sonido que hay en tus álbumes anteriores, ¿no?

SNOWY DUNES: (Carl): Sastrugi es solo una buena canción de rock contundente, en nuestra opinión, así que queríamos que fuera lo primero que la gente escuchara. Después de eso, estarás más preparado para adentrarte en el lado más experimental del álbum.

DenpaFuzz: ‘Let’s Save Dreams’ fue la primera canción que desvelaste del álbum hace dos años. ¿Por qué fue este el tema elegido? Su atmósfera vintage se ve reforzada por el sonido de los teclados, invitándonos a un viaje a los años 70. Melodías suaves con cierto tono melancólico y buenos momentos psico-progresivos. ¿Es un canto de esperanza o de anhelo?

SNOWY DUNES: (Carl): Cuando escribimos y grabamos ‘Let’s Save Dreams‘, acabábamos de añadir dos nuevos miembros a la banda y escribimos lo que nos vino naturalmente con el instrumento añadido del órgano. Se grabó solo para ser un sencillo, pero pensamos que la canción en sí era demasiado buena para dejarla como un sencillo, por eso decidimos incluirla en el nuevo álbum también.

DenpaFuzz: ‘Great divide’ tiene un suave comienzo de blues para luego volverse nublado y desgarrador, incluso un poco progresivo. Esto es una constante en vuestras canciones, momentos de calma en contraste con explosiones de intensidad, ¿está completamente premeditado? ¿Cómo nació esta canción?

SNOWY DUNES: (Niklas): Definitivamente es premeditado. El aspecto dinámico es siempre una parte importante en la composición de canciones para nosotros y se utiliza como una herramienta para llevar al oyente a lo largo del viaje. Temáticamente en el caso de esta canción. Es muy personal para mí. Se trata de una ruptura muy dura por la que pasé. Esta canción fue una forma de lidiar con los sentimientos que surgen en ese momento de la vida.

DenpaFuzz: ‘Medicinmannen’ es la primera canción que cantais en sueco. En el tema aparece un crisol de sonidos de los años 70; desde suaves tonos jazzísticos hasta marcados elementos progresivos que se integran con blues psicodélicos. Lo cierto es que las voces en sueco le dan un aire más vintage si cabe a la canción. ¿Qué nos puedes contar al respecto?

SNOWY DUNES: (Niklas): Medicinmannen significa The Medicine Man y musicalmente esta canción es un guiño definitivo a la escena progresista sueca de los años 60 y 70. Es una canción sobre problemas psicológicos y cómo alguien puede ser tratado y percibido por el establecimiento médico en lo que respecta a la salud mental. Es un tema que nos preocupa mucho.

DenpaFuzz: ‘Helios’ tiene lugar en medio de vibraciones de blues psicodélico pantanoso. Desde que te escuché por primera vez, percibí vuestro amor por el sonido más chamánico de The Doors, aquí, de nuevo siento esas vibraciones junto con otros matices….

SNOWY DUNES: (Christoffer): Para nosotros esta es una de esas canciones que lleva mucho tiempo sin terminar. Creo que se me ocurrió la parte del riff en 2013 o 2014, pero nunca pudimos averiguar cómo materializar lo que sentimos internamente que era la vibra deseada del resto de la canción. En otras palabras, esta canción ha sido escrita y reescrita un montón de veces. Al final, decidimos mantenerlo bastante atascado y abierto. Creo que tienes razón cuando lo llamas un ambiente de Doorsiano: cuando nosotros en la banda simplemente improvisamos, creo que a menudo logramos algo parecido The Doors, y eso es lo que pensamos. Gasté mucho tiempo en esta pista en particular. Luego definitivamente hay otras influencias brillando, personalmente en cuanto a la guitarra, estaba conjurando cosas como The Smashing Pumpkins y Quicksilver Messenger Service.

RESEÑA

‘Sastrugi’ nos arrolla con momentos de blues ácido, wah wah y tambores poderosos. La desgarrada voz de Niklas Heisen pone el resto para completar un corte ardiente con sabor a 70’s. Con arrancadas en las que las guitarras se retuercen entre ritmos casi funky el tema nos lleva en volandas. Un corte lleno de fuerza en la línea de los álbumes precedentes de los suecos. Tras el torbellino inicial, la canción baja la intensidad para recorrer brumosos paisajes psicodélicos. Con un tempo lento y con pasajes vocales más melodiosos, va tornándose más ácido con esa conjunción de guitarras y sus solos afilados entre una base rítmica que se va inclinando por el blues.

Después de un comienzo tan impactante, los ritmos tribales de ‘Let’s save dreams’ nos sitúan en un entorno netamente vintage. La aparición de teclados y los pegadizos estribillos nos toda una fiesta colorista de camisas de colores y pantalones de campana. Una canción más elaborada y menos cruda, que nos marca un poco el espíritu de este nuevo trabajo. Melodías flotantes en un caleidoscopio sonoro multicolor que inevitablemente nos traslada a décadas pasadas. Si bien no es un tema pesado, tiene el suficiente gancho para mantenernos con un espíritu positivo. La canción transmite buen rollo sin necesidad de sonidos estruendosos. El tema se torna más alocado en su parte final con aturdidores pasajes psico-progresivos.

Asentados en un espacio de calma ‘Great divide’ nos acaricia con dulzura a base de blues psicodélico. Relajadas melodías nos van conduciendo a un entorno en el que todo se torna más crudo y ácido. Desgarrados pasajes vocales elevan el corte para descender nuevamente a un entorno plácido y susurrante. Esas ondulaciones en cada canción son una de las señas de identidad del álbum. En nuevo giro, los tonos hard-progresivos se adueñan por momentos del tema en una conjugación psicodélica que va mutando sus formas hasta volverse mucho más ácido y psicotrópico. Un viaje realmente estimulante. Que tiene un epílogo en el que la atmósfera retro se muestra exuberante y poderosa.  

Utilizando por primera vez el idioma sueco, ‘Medicinmannen’ con una base rítmica de inclinación jazz, transita por una atmósfera retro entre suaves melodías. Los elementos llegados de los 70’s afloran en el tema mientras se eleva engrosando su sonido. Una evolución que nos eleva a intensos momentos sonoros. Con cuidados ornamentos, la banda hace que el corte, sin perder su rumbo, se cimbree incorporando elementos sonoros que no le hacen perder su esencia. Una montaña rusa con laderas suaves que la banda libra con destreza entre solos afilados que sacan el lado más ácido de SNOWY DUNES. A lo largo de sus diez minutos la banda hace un repaso por las distintas vibraciones de los 70’s para zambullirse en un entorno psicodélico en su parte central. Aquí una instrumentación envolvente y la garra de las voces arrastran el corte a territorios más tortuosos. Aquí los riffs pesados, los efectos y los atronadores tambores conviven con sustancias psicotrópicas produciendo un efecto aturdidor y narcótico a la vez. No nos hemos dado cuenta y el corte a mutado su fisonomía. Esto, dice mucho de la capacidad compositiva del cuarteto, atreviéndose con pasajes de hard-progresivo completamente salvajes.

Sin darnos cuenta, llegamos al último tema del álbum. ‘Helios’ parte de chamánicos momentos de blues psicodélico con tonos pantanosos. Una cadencia Doorsiana se siente en cada estrofa. Con explosiones de intensidad con los diabólicos teclados en un segundo plano, el corte serpentea entre ciénagas humeantes. Blues impregnado en humo cannabico transmitiendo sensaciones en cada nota. Sus momentos turbios, contrastan con los relajados y sigilosos pasajes en los que el corte parece ir de puntillas, sin hacer ruido. Estos momentos hipnóticos consiguen narcotizar al oyente con todo su poder psicotrópico. Aquí aparecen más sonidos sureños en una inclinación a un entorno casi swamp rock, en el que los momentos psicodélicos adquieren todo el protagonismo. El tema cuenta también con pasajes de guitarra acústica haciendo que se me muestre más versátil y atractivo. Sus épicos momentos nos van dirigiendo a ese insondable escenario en el que la psicodelia ácida borbote en cada nota, pero siempre con consistencia.

Snowy Dunes

Ozium Records

Reseña: GONDHAWA.- ‘Käampâla’

De la psicodelia a la música oriental a través del Afrobeat y el rock progresivo, GONDHAWA quiere ser la música del mundo y de los mundos. En su nuevo álbum ‘KÄAMPÂLA’ crean un universo musical ecléctico y singular sobre textos escritos en una lengua local de los albores de los tiempos: el Gondhawii, elección asumida para devolver a la voz su papel de instrumento, de emoción. La banda francesa es un laboratorio musical, una fusión entre el ritmo de Fela Kuti y la electricidad de Hendrix con canciones que habitan en aromatizadas atmósferas psicodélicas. Seis potentes y eclécticos temas psicodélicos bañados en stoner, afro-beat y rock progresivo. Seis pistas que unen ritmos intrincados y riffs ingeniosos. GONDHAWA ofrece la banda sonora de una road movie interestelar. Un tornado eléctrico con abundancia de ritmos y texturas. Los franceses dotan al stoner de un tono peculiar y atractivo, con esa brillante combinación de psicodelia y ritmos africanos llenos de aromas exóticos. Una oferta sonora llena de frescura que escapa de los convencionalismos para ofrecernos nuevas rutas sonoras.

Formada en 2018 en Angers (Francia) por Idriss (voz y guitarra), Clément (batería) y Paul (bajo), la banda explora diferentes estilos con una energía ilimitada. Inspirándose en la literatura de ciencia ficción francesa, inventaron un idioma. Resultado. Gondhawii, una fusión de sonidos de todo el mundo y otros aún no identificados. Con este nuevo lenguaje toda la mente se sumerge en un delicioso trance donde atravesamos ritmos extraños, riffs de cuartos de tono, groove oriental y explosiones eléctricas, así como instrumentos de cuerda de otros países. (n’goni, sanxian, guitarra microtonal).

GONDHAWA son:

Clement Pineau: batería, kamele n’goni, voz, percusiones
Idriss Besselievre: voz, guitarras, Sanxian
Paul Adamczuk: bajo, guitarras, teclados,
Margot Guilbert: voz en ‘Konesay’, ‘Djoliko’.

KÄAMPÂLA’ fue grabado en La Ferrière por Malcom Berthou, mezclado por Malcom Berthou, masterizado por Dan Coutant en Sun Room Audio y cuenta con ilustraciones de Jeremy Perodeau, estando disponible vía Stolen Body Records.

Los suaves y pegadizos ritmos afro-beat de ‘Rabha diska’ abren el álbum entre suaves melodías vocales y vientos exóticos. Marcando bien los tiempos y con constantes oscilaciones, el atrayente tema reposa en suaves pasajes antes de subir los decibelios con unos potentes tambores y una atmósfera psicodélica.

‘Konesay’ se desarrolla en una mística atmósfera psicodélica y ritmos tribales. Con los tambores como protagonistas entre zumbidos y suaves voces susurrantes. Con marcadas pausas, el tema acelera con riffs más pesados y parones que frenan su ímpetu, aquí la psicodelia florece sin perder el alma afro de los franceses. El tema contiene buenos solos ácidos que se estiran con wah wah antes de sucumbir a un exótico sonido Stoner. Un corte fresco y versátil de gran intensidad y aromáticos pasajes pesados.

Los ritmos tradicionales se mestizan con elementos funk en ‘Käampâla’. Un colorista corte que irradia color entre voces y coros afro. Un sonido turbio y vertiginoso de genes Stoner que se mezcla entre melodías vocales que oscilan y mutan constantemente. Todo un tapiz sonoro con un gran abanico cromático en el que todo parece caber, ecléctico, pero efectivo. 

Algo más virulentos, las embestidas de riff heavy-psych de ‘Assid Bubu’ contrastan con sus suaves pasajes psicodélicos. En esta canción conjugan mágicos momentos de psicodelia aromatizada con voces llenas de fuerza en un tortuoso corte que oscila constantemente entre distintas vibraciones estilísticas sin perder ese espíritu exótico que contiene el álbum.

‘Fortun Qüki’ es posiblemente el corte más experimental del álbum. Sus hipnóticos ritmos se dotan de ese exotismo afro presente en todo el trabajo. Sus cálidas voces y efectivos coros, son arrastradas por sus pegadizos ritmos coloristas creando un arco iris cromático en el que caben distintas vibraciones. Sobre su espíritu psicodélico, la canción repite su armonía enriqueciéndola con vibraciones más propias de la música tradicional.  

Cerrando el álbum, ‘Djoliko’ es una hermosa balada arrullada por la melancolía de las cuerdas acústicas de todo el mundo. Aquí la tradición muestra su cara más pausada creando un corte lleno de melancolía con sencillos y relajantes acordes. El tema es como un bálsamo relajante que refleja la vocación de la banda por los sonidos tradicionales.

Gondhawa

Stolen Body Records