Reseña: HYPERNAUT.- ‘Ozymandas’

La saturación de álbumes que recibo cada semana ha hecho que este artefacto sonoro a caballo entre el heavy-rock y el stoner más desértico quedara en la bandeja de entrada hasta ahora. Por fín nos adentramos en ‘OZYMANDAS, el álbum debut del quinteto peruano HYPERNAUT. . Nueve temas directos que golpean sin contemplaciones para gozo de los amantes de las vibraciones más rugosas. Pero no solo encontramos un derroche de fuzz en ‘OZYMANDAS’, en el álbum parecen estar muy presentes los ecos grunge de los 90’s (un pilar fundamental), así como la psicodelia. Siempre sin bajar demasiado el listón del alboroto sonoro en el que se desarrolla cada tema, cada uno de ellos se envuelve en un embalaje alternativo.  Lo cierto es que los temas funcionan, ofreciendo verdaderos ganchos que nos invitan al desenfreno entre arenosos riffs y una constante estela de fuzz. Pero esto no quiere decir que estemos ante otra banda stoner más, aquí todo se muestra atractivo, y con un poder contagioso inquebrantable. Sin salirse de su apuesta alternativa, enriquecen esta, con voces que a veces parecen salir del rock más crudo y primitivo de los 70’s y en otras ocasiones se instalan en el legado del grunge innato en el quinteto limeño. Aún así, posiblemente estemos ante una banda que no quiere renunciar a su espíritu heavy-rock, pero que se siente atraída por el sonido de los desiertos más arenosos y cegadores. Si a eso unes ese espíritu alternativo que flirtea hasta con el punk, estamos ante un debut, que no te dejará exhausto, sin un momento de respiro. Un álbum ruidoso pero a su vez con su punto psicodélico, y en el que los ecos de los pioneros del desert-rock, se reflejan en cada una de sus canciones. Unas canciones ásperas en su instrumentación pero mucho más suaves en algunas de sus melodías.

HYPERNAUT son: Santiago Echecopar (voz), Gary Saavedra (batería y coros), Giancarlo Yepez (guitarra rítmica), Mike Yugra (bajo) y Martín Cardich (guitarra solista). ‘OZYMANDAS‘ fue mezclado y masterizado por Eduardo Albareda, habiendo sido producido por propio Eduardo e HYPERNAUT.

‘Panic attack’ conjuga elementos hard-rock con el Stoner tradicional. Con una batería atronadora todo se desarrolla a la velocidad del rayo. Juegos vocales que serpentean en constantes giros y momentos heavy-rock, hacen que el tema nos enganche sin remisión. Fuzz y heavy-rock unidos por una causa común.

Como si de una fusión de Truckfighters y Fu Manchú, ‘Bad Hombres’ coquetea con voces grunge entre continuos riffs turbios para aturdirnos entre una cortina de fuzz.

Recuperando los ecos de los 70’s, ‘Atomic breath’, nos contagia su ritmo entre una estética desértica. Toda una invitación al baile con esos tonos clásicos y rudos sin renunciar a pasajes arenosos. La fórmula, sin duda, funciona.

Ya con la careta quitada, ‘(This Is Where I) Draw The Line’ con una actitud punk, nos invita a un nuevo frenesí. Un tema divertido y pegadizo ideal para hacer pogos. Un tema cambiante en el que aparecen buenas voces y que supone una huida hacia adelante. La perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad por largas rectas desérticas.

Con una inconmensurable línea de bajo, ‘Multiverse​.​.​. Battleworld’ tiende un puente entre el desierto californiano y el Seattle de los 90’s. Como si no quisieran renunciar a su legado, el tema serpentean en mil requiebros, Acelerones y parones, siempre con un denominador común, el fuzz intoxicante que nos ciega con toda su fuerza, entre distintos estados de ánimo y pasajes aparentemente cambiantes.

Con buenos ganchos ‘Worlogog’, nos muestra el hard rock stonerizado más crudo de los peruanos. Voces trascendentales afloran de la espesa cortina de fuzz salida de unos riffs diabólicos. Elementos heavy-rock se incrustan en los sonidos desérticos de la banda andina en una montaña rusa de sonidos ondulantes. Un tema lleno de garra que no baja el pistón ni un instante.

‘Swamp thing’ se desarrolla en un ambiente psicodélico con herencia de los ecos del Seattle de los 90’s. Una combinación que resulta de lo más efectiva. Un turbio y difuso sonido en un segundo plano custodia melodías vocales más reconfortantes. El humeante ambiente cenagoso al que alude su nombre aparece más evidente en la parte final del tema.

Como una apisonadora de Stoner-metal con actitud casi punk, ‘Cynicism is Self-Harmofrece una visión más alternativa. El tema parece tener dos partes diferenciadas, una primera parte arrolladora y una segunda en la que los peruanos se dejan llevar por un escenario más psicodélico en detrimento de la fuerza. Aquí las guitarras esparcen psicotrópicos par narcotizarnos tras la embestida inicial. Ésta se retoma en la pare final, devolviéndonos al origen.

Con un carácter Incisivo y mostrando su sonido alternativo, ‘Ozymandas’ la canción que da nombre a este debut, se sustenta en un diabólico ritmo de batería en rasgueos de guitarras sucias. Con un tono más macarra golpean una y otra vez con riffs difusos entre armonías más cercanas al hard-rock. Buenas dosis de fuzz y constantes cambios de ritmos, hacen que el tema acabe por dejarnos exhaustos. Otro ejemplo mas de la vitalidad con la que estos chicos construyen su música.

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Reseña: MAR LUNAR.- Mar Lunar EP’

Desde las laderas andinas y con el bello cielo del hemisferio sur como testigo, nos llega una nueva banda del cono Sur con una calidad prometedora. Desde Chile, MAR LUNAR publica su primer EP mostrando al mundo todo su potencial. Otra pieza más salida de la prolífica escena latinoamericana, que sabe tejer grandes canciones con elementos de psicodelia y de rock progresivo sin renunciar a la pesadez de los sonidos Stoner. Construyendo apacibles temas llenos de belleza, sus reconfortantes melodías beben del legado del blues y el hard rock de los 70’s para construir canciones que se salen de los dictados del Stoner más tradicional. Por momentos evocando el legado de Led Zeppelin, pero sobre todo de bandas como Jethro Tull o especialmente Gravy Train, gracias al mágico sonido de la flauta de Diego Diaz, el cuarteto de Curica, fusiona los elementos del rock clásico con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Melancolía en un ambiente lisérgico que nos envuelve en un gratificante ungüento sonoro para gratificar nuestros sentidos. Con una narrativa ágil, y un cuidado en la composición de las canciones, seducen al oyente a explorar su atrayente universo sonoro. Al igual que ya hemos visto en otras formaciones originarias de parajes cercanos a la Cordillera Andina, los chicos logran transmitir su amor por la naturaleza con evocadores y delicados pasajes.

MAR LUNAR son: Fernando Lizana (guitarra y voces), Diego Diaz (flauta y voces), Luis Hirsch (bajo) y Freddy Bustamante (batería)

‘Mente errante’ Nos sorprende con sus riffs retro y el particular sonido de la flauta. No es demasiado habitual en formaciones stoner-retro este instrumento, pero lo cierto que aquí le aporta vibraciones más propias del progresivo de los 70. El tema resulta una conjunción del sonido Zeppelin, con voces más propias de la escena californiana y el inevitable toque Tull, que intuimos en cada banda con flauta. Sobre una armonía sencilla, van insertando distintos elementos que hacen que el tema adquiera una riqueza compositiva digna de halago. El blues entre sus pasajes stoner de vocación puramente hard-rock se colorea con el mágico sonido de esa flauta para hacer virar el tema a un escenario hard-prog. Más propio de bandas como Gravy Train.


Con ’Diamante’ se alejan de las vibraciones pesadas para sumergirse en placenteras atmósferas psico-progresivas en las que todo sucede desde la calma. Sus pasajes instrumentales trascurren placenteramente por un escenario heavy-psych en la primera mitad del corte, para ir tornándose más pesados sin renunciar al carácter lisérgico del tema. Voces más profundas tratan de infundirnos el sentimiento con el que ha sido compuesta la canción.   Sus casi ocho minutos permiten desarrollar el potencial intrínseco de esta joven formación.

Entre cadentes y magnéticos acordes psicodélicos ‘El impulso del sol’ es un relajante tema que se desarrolla en atmósferas psico-progresivas que van evolucionando en su intensidad. Buenos momentos heavy-psych en los que se insertan riffs más pesados y difusos, hacen que el tema conjugue la belleza de sus melodías y la fuerza de la banda. Evocando la presencia de los Andes el tema se cubre de evocadores momentos en los que la melancolía parece apropiarse de él con la entrada del sonido de la flauta. El resultado es un tema intenso y equilibrado que coquetea con elementos post-metal en su ampulosa parte final.

 
‘Sueño fugaz’
se deja llevar por desarrollos más progresivos en los que una rica instrumentación se ve asediada por poderosos riffs. Siempre con el mágico sonido de la mágica flauta, omnipresente en todos los temas aportando la dosis de dulzura y sobriedad. Una oscilación constante por las insondables laderas de los Andes como testigo de sus bellos pasajes que se inclinan por momentos a postulados más propios del post-rock, pero que regresan al camino por el que transita el sonido de MAR LUNAR. Sobriedad no reñida con elegancia y, sobre todo, la capacidad de transmitir sensaciones con su música.

Reseña: KABBALAH.- ‘Omen’

Como si hubieran salido de las Cuevas de Cuevas de Zugarramurdi , KABBALAH liberan su nuevo álbum ‘OMEN’. Las hechiceras navarras nos seducen con sus conjuros llegados del más allá para invitarnos a descubrir el poder de lo oculto. Un sonido ocultista heredero de Sabbath pero un carácter ritual en línea de bandas como Coven, Purson, High Priestess o Blood Ceremony, consigue crear un trabajo lleno de mística ocultista. Todo un aquelarre con olor a pócima mágica de la que fluye un humo narcótico que nos aturde entre sus súplicas rituales. Las pamplonicas usan la seducción como arma para crear un aquelarre con tonos folk entre pesados pasajes psicodélicos. Ensanchando una vez más el territorio del doom, el trio explota con acierto su papel de sacerdotisas mayores de un nuevo género, que sigue ampliando su territorio sonoro. De una forma más asequible para el oyente que no tiene fervor por el doom más ortodoxo, KABBALAH pone su granito de arena, para que los ecos pesados puedan llegar a un público más amplio. Seguramente tras escuchar ‘OMEN’ caigas rendido a un estilo del que no querrás separarte.  Un álbum inquebrantablemente creativo, enigmático y fascinante en el Carmen, Alba y Marga tienen una forma única de convertir sus influencias de proto-metal en un arte propio. Las voces litúrgicas crean un ambiente seductor y espeluznante, con atrayentes guitarras y un notable trabajo de bajo. Gira como en un carrusel embrujado mientras mantiene intacto el peso. ‘THE OMEN’ llenará tus exigentes oídos con ganchos creativos y estribillos deliciosamente oscuros. Un álbum sencillo, con canciones cortas que no llegan a los 4 minutos, pero que nos seduce durante 25 minutos de bellas melodías, que nos dejan con ganas de más.

‘OMEM’ está disponible vía Rebel Waves Records, sello subsidiario de Ripple Music.

KABBALAH son: Carmen Espejo (Batería y voz) Marga Malaria ((bajo y voz) y Alba DDU (guitarra y voz. voz

Procedente de Pamplona, ​​en el norte de España, y nacido a principios de 2021, KABBALAH  se formó sobre las cenizas del traje local Las Culebras, que se asoma en los reinos oscuros y esotéricos de la brujería y las artes a puerta cerrada. El trío comenzó un ciclo prolífico de música al lanzar tres EPs (‘Kabbalah’, ‘Primitive Stone’ y ‘Revelations’) entre 2013 y 2016, progresando a su álbum debut de 2017 ‘SPECTRAL ASCENT’. Con su hard rock al estilo de los 70 con sonido de garaje y atmósferas ocultas inspiradas en Coven que cubren los huesos de Black Sabbath y Blue Öyster Cult, el power trio español ha sido bien recibido entre los seguidores de los sonidos más oscuros.

‘Stigmatizedt‘ nos inicia en el oscuro ritual de estas sacerdotisas de los sonidos pesados. Jugando con voces y coros, el culto se desarrolla entre cadentes ritmos y un marcado ambiente ceremonial. Como si rindieran pleitesía a alguna divinidad de las profundidades de lo oculto, envuelven su sonido en un halo nebulosos y hechizante.

Sin contemplaciones y a base de pesados riffs llenos de crudeza, ’Ceibas’ es un claro ejemplo del sonido que define a la banda. Psycho-doom. Siempre con la voz como auténtico protagonista, la guitarra exhuma fuzz entre coros tenebrosos pero seductores. Aquí es donde reside el potencial de estas sensuales encantadoras del stoner más misterioso.  Contrarrestando la rugosidad de su sonido con las cálidas voces, consiguen un equilibrio de lo más sugerente.

‘Night comes near’ ya de por sí es un título que nos augura un nuevo aquelarre sonoro. Con ritmo más vivaz, el mágico mundo de lo oculto no parece tener secretos para estas brujas navarras. Cuidadas melodías y coros bajos tonos folk, nos envuelven en ese fascinante manto mágico. Logradas armonías con sutiles solos de guitarra acompañan a voces que parecen revolotear como espectros en una danza más propia de un aquelarre tradicional.

Su nombre ya nos indica por donde se va a desarrollar el siguiente tema, ‘Ritual’ ve a las sacerdotisas navarras desplegar todo su ritual psycho-doom, con cadentes ritmos y voces angelicales que nos seducen entre melodías contagiosas. Los tonos ceremoniales presiden un tema que se desboca bajo fuertes tambores y sangrantes pasajes de guitarra. Música pesada y oscura, pero con la fragilidad de una hechizante voz aflorando entre contundentes riffs. Un hipnótico final termina de hechizarnos.

Entre efectos y una cadente línea de bajo, más propios de Sabbath, ‘Lamentations’ se desarrolla entre brumosos bosques habitados por las pitonisas. Sus cantos celestiales ejercen de imán para introducirnos en su misteriosa narrativa. Las tinieblas ofreciéndonos sus más bellos manjares para atraernos a un ritual tenebroso y mágico.

‘Labyrinth’ nos recibe con espectrales voces con aroma a psicodelia bizarra de los 60’s. Puro sonido ocult-rock heredero de bandas como Coven manteniendo su lado lírico y ritmos que coquetean con momentos kraut. Un sonido más propio de la neo-psicodelia más ceremonial pero que no reniega de pesado sonido proto-metal. Un tema con un sonido algo diferente auspiciado por un bajo grueso y magnético que sirve para demostrar que estas chicas pueden manejarse con otros registros.

En un tono más festivo, ‘Duna’ juegan con delicadas melodías para arrullarnos entre atmósferas que dejan vislumbrar algún rayo de luz. Entre la densidad y penumbra en la que se desarrolla todo el álbum el tema, sin salirle de esos tonos resulta más algodonado. Pincelas de folk tradicional se conjuga con destreza con su oscuro e inquietante sonido pesado.

‘Litury’ cierra bajo tambores rituales y un magnético bajo que nos introducen en un corte de doom con ecos Sabbath. Las tinieblas nos reciben con toda su belleza entre cantos celestiales que nos atraen en un nuevo sortilegio. Seductores pasajes narcotizantes que acaban por hipnotizarnos. Las sacerdotisas mostrando todo su poder con dulces melodías susurrantes.

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Album Premiere y Reseña: MARIJUANA JOHNSON.- ‘Gem City Kush’

Os presentamos en primicia el nuevo álbum de MARIJUANA JOHNSON, ‘GEM CITY KUSH’, disponible a partir de mañana en su página de bandcamp.

Como una horda salvaje en pleno campo de batalla, MARIHUANA JOHNSON nos asalta nuestra paz con ‘GEM CITY KUSH’. Un álbum crudo y salvaje lleno de riffs cannábicos en el que juegan desde su stoner ortodoxo con vibraciones hard, blues y heavy-rock llegadas de la década prodigiosa del rock. Un álbum festivo con un sonido primitivo, pero completamente cautivador. Instalados en la cultura del cannabis (solo tenemos que ver el nombre de la banda y el del álbum) estos chicos de Ohio nos llenan de humo intoxicante entre neblinas de fuzz. Nuevamente el puente entre los difusos riffs desérticos se conjuga con el hard rock de los 70’s adornado con momentos de blues más propios de ZZ TOP. Piensa en una conjunción planetaria de los tejanos con bandas como WO FAT o LO-PAN. Canciones que nos atrapan entre sus fauces para zarandearnos con virulencia con su rudo sonido y demostrando que el trio cree en lo que hace. El resultado es un debut completamente arrollador que nos patea como una manada de búfalos en estampida por la estepa. Stoner rock con un profundo énfasis en los riffs groove y los buenos momentos de hard-rock directo con actitud casi punk. Sin andarse con rodeos y sin darnos concesiones, su energía entusiasta provocará esguinces cervicales (avisados estáis). ‘GEM CITY KUSH’ es de esos álbumes que te dejan exhausto con sus aplastantes tonos y a la vez es una carta de amor a su ciudad natal (conocida como la ciudad de las gemas).  

Si bien la banda ha pasado por varios cambios de formación a lo largo de los años, la formación actual de tres miembros de Ashley Ashbrook (guitarra / voz), Elliott Harrell (batería y coros) y Matt Clark (bajo y coros) encuentra a la banda en su forma más pesada y más punto musicalmente diverso. Después del lanzamiento de su álbum ‘GREEN HIT’ en 2010 y un puñado de EP, incluida la compilación de 2020 de material antiguo e inédito, ‘B. HAWKWIND’, ‘GEM CITY KUSH’ es el trabajo que consolida (¡y de que manera!) el sonido de los de Ohio.

La última presentación en vivo de MARIHUANA JOHNSON tuvo lugar el 4 de agosto de 2019, lamentablemente momentos antes y a unos pasos de los trágicos eventos del tiroteo en el distrito de Oregon en Dayton. Después de la reorganización de la alineación y los intentos de reenfocarse, el nuevo álbum se escribió en el transcurso de los largos y arduos meses de la pandemia COVID de 2020. Pero en lugar de caer en una sensación de desesperación y fatalidad, GEM CITY KUSH’ es un homenaje a su hogar.

 ‘GEM CITY KUSH’ fue grabado en Encore Studios, Dayton, Ohio, diseñado, mezclado y masterizado por Shaun O’Shaughnessy y producido por MARIHUANA JOHNSON, correspondiendo el diseño de portada a Chad Wells.

‘This smoke’ nos golpea con riffs hard-rock y Stoner en los que los ecos 70’s están muy presentes. Con un ritmo diabólico el tema se esconde entre una cegadora nube de fuzz. Golpeando con una maza de rock pesado el corte se muestra arrollador, sin concesiones. Resulta destacable el buen uso de unos registros vocales que, sin ser sobresalientes, son usados con gran acierto haciendo que nunca se pierda el dinamismo rítmico. Con un resultón groovy, los tonos casi funk, nos llevan en volandas con una ola a un surfista. Las letras presionan para arrojar luz sobre la naturaleza inclusiva de la cultura del cannabis y la resistencia de Dayton

Cadente y ondulante ‘Nuclear Godzilla’ cruje hasta quebrarse por la senda del Stoner más ortodoxo. Oscilante y cargado de fuzz sus gruesos sonidos se ven asaltados puntualmente por unos fantásticos y afilados solos de guitarra que nos sacan del cegador sonido en el que se desarrolla. Una y otra vez el mismo riff insaciable consigue atraparnos entre algunos momentos heavy-rock que emergen de las arenas desérticas atrapándonos entre sus fauces. 

‘Green means go’ fusiona Stoner al uso con puro hard & heavy 70’s en un vibrante y contundente tema. Nuevamente sin hacer prisioneros, sus arrolladores tambores contrastan con el juego de voces y coros. Una espesa neblina sirve de escenario para cabriolas y contoneos. Sin faltar a su cita, el brillo de las guitarras reluce entre la brumosa base rítmica.

Rescatando el blues para arañarlo con uñas de fuzz, ‘Kush’ nos devuelve a cegadores escenarios desérticos. Un divertido y vibrante ritmo de blues y el legado de los sonidos más crudos del pasado siglo hacen el resto para darnos un nuevo motivo para amar este álbum. Un tema lleno de gancho con una fuerte herencia ZZ Top.

‘Trees’ nos invita a danzar a ritmo del rock and roll más diabólico y vacilón. Con un aire macarruzo el trio de Ohio nos invita a una frenética fiesta en la que la cerveza corre entre cuerpos saltarines. Si por algo se caracteriza MARIHUANA JOHNSON es por imprimir siempre un fantástico groovy a sus temas, y aquí tenemos el ejemplo perfecto. Un arrollador corte de Stoner-roll acelerado y con mucho gancho. Sin faltar a su cita, la guitarra hace su cameo en la parte final con esos chirriantes solos que consiguen hacerse su espacio entre la densidad de su ritmo.

Sin bajar un momento las revoluciones, ‘You don’t get off until you cough’ retoma los momentos más brillantes del género en otro corte pegajoso y lleno de humo y cerveza. El desenfreno por senda arenosa con otro musculoso tema que mantiene la temperatura en todo lo alto. Recuerda a los mejores WO FAT y sabrás de lo que te hablo. Curios el comienzo y final entre toses para dar más realismo si cabe.

‘Endo in the outdo’ nos muestra a los de Ohio más ácidos que el resto de las canciones del álbum. Esto no significa que bajen el pistón.. Crujientes y monolíticas líneas de bajo y toneladas de fuzz narcótico empapan el ambiente de thc. Con carencia blues heredero de ZZ TOP y constantes y ondulantes riffs, juegan con los tiempos acelerando o frenando el corte a su antojo. Los solos asesinos aquí tienen un espacio para arañarnos con su dosis corrosiva de stoner crudo, salvaje y sobre todo divertido.

Para cerrar, el destartalado bajo abre las hostilidades de ‘Smoke signals’. Sonido crudo y con aura vintage entre toneladas de fuzz y ritmo atronador. Travistiendo el hard-rock setentero con ropajes netamente stoner, MARIHUANA JOHNSON van directos a la yugular, sin contemplaciones con la energía del que comienza a hacer algo en lo que cree.


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Álbum premiere y Reseña: WEIRD TALES.- ‘Y’all Motherfuckers Forgot ‘Bout Good Ol’ Son of a Bitchin’ Blues’

Una forma diferente y completamente particular de rendir homenaje al origen de todo, el blues. Ya lo dijo el mítico Muddy Waters (aquí homenajeado): ‘El blues tuvo un hijo y lo llamaron rock and roll’. Con esa premisa, la banda polaca de psycho-doom WEIRD TALES nos ofrecen su particular versión del blues clásico, adaptándolo a los dictados de la escena pesada contemporánea.  Contundentes en su título: “Todos ustedes, hijos de puta olvidaron el buen viejo hijo de un Bitchin ‘Blues”., nos ofrecen cuatro versiones de blues sucios y pesados que se travisten de doom retorciendo sus melodías para ir más allá de los confines explorados del doom. Sin blues, no hay rock, sin rock no hay doom metal, y sin doom metal, bueno, ni siquiera especulemos dónde estaría WEIRD TALES. El concepto de este álbum: pasar el blues a través del prisma de WEIRD TALES, retorciéndolo y doblándolo hasta que sea apenas reconocible. Capta la esencia de cada pista, envuélvela con nuestros riffs pesados ​​y extrapola. ¿El resultado? ¡El álbum de blues más pesado jamás publicado! La banda comenta: “¡Cómo estamos hartos de las portadas! Siempre es lo mismo, nota por nota, ralentizado, sintonizado, las portadas de DOOM. ¡Cómo nos aburre! La única forma aceptable de portada es abstracta. Una nueva pieza de música original e independiente. Riffs y arreglos completamente nuevos, y aun así, es una versión. Está ligada al original con su intención y mensaje. La cubierta que es un replanteamiento del original convirtiéndose en su evolución!’

Con este EP, WEIRD TALES, capturan en su propio idioma el blues asesino de cuatro bluesmen. Lonnie Johnson, Skip James, Blind Willie Johnson, Muddy Waters, son los cuatro hijos de puta que sabían de qué se trataba todo esto antes de que nacieras.

‘Got the blues for murder only’, tema original de Lonnie Johnson, que se trasmuta hasta hacer desaparecer sus acordes originales. Un sonido contundente y pesado que nada tiene que ver con el original. Dotando a la canción de una dimensión faraónica la voz trata de mantener la esencia del original, pero con un registro alternativo que si el bluesman de Nueva Orleans levantara la cabeza se volvería a su tumba, ¿o no? Igual daba rienda suelta al movimiento de sus cervicales. Solos ácidos entre monolíticos riffs de bajo crean un tema poderoso y contundente en el que los vestigios blues aparecen narcotizados en las cuerdas de la guitarra. Esa guitarra que se retuerce entre el retumbar de los tambores y la excelsa línea de bajo.

Explorando en el sonido del delta de Skip James, ‘Hard Time Killin’ Floor Blues’ ese blues lánguido y clásico se trasviste de fuzz y doom ofreciendo una transmutación que hace difícil su comparación con el original. En definitiva, ese es el objetivo de la banda, poder travestir el sonido del blues a las modernas vibraciones pesadas. Doblando la duración del corte, le llenan de una épica stoner-doom con pasajes monolíticos y densos. Con una inusual explosión de riffs que se despeñan por un angosto precipicio el corte se aleja del original para caminar por agrestes espacios propios del Stoner más plomizo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Blind Willie Johnson no es precisamente un bluesmen demasiado conocido. Si tenemos en cuenta que su producción musical se produjo en los albores del siglo XX, resulta cuando menos curioso que una banda pesada escoja uno de sus temas para hacer una versión de este. Así ‘Too fucking cold, too fucking…’  cambia hasta el nombre de la original, ‘Dark was the night…’. Si en el tema original Blind Willie dejaba patente su amor por lo espiritual y por el gospel, WEIRD TALES convierten la canción en un espeso y plomizo corte psycho-doom que lógicamente poco tiene que ver con el original. Difusos sonidos de los que afloran pasajes ácidos de guitarra que por otro lado si parecen evocar los desarrollos slide del músico texano. Si de algo pueden presumir los polacos es sabar desenvolverse en esas turbias aguas psico-doom, y aquí lo dejan patente.

Para cerrar, el pequeño homenaje al gran Muddy Waters y su tema ‘You Got to Take Sick an Die Some of These Days’, aquí acortado el nombre a ‘Take sick and die’. Si la versión original se sustenta básicamente en la voz, con leves acordes de guitarra acústica, los polacos se dejan llevar por un corte fornido de riffs crujientes y coros pegadizos. Dotando al tema de una oscuridad Sabbathica, los juegos vocales y coros se conjugan para que todo resulte divertido y contagioso. Entre una bacanal de fuzz, las guitarras revolotean en mil cabriolas entre su pesada base rítmica. Nuevamente una versión que poco tiene que ver con el original, pero cuyo resultado es sencillamente sorprendente y muy apetecible.

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