Reseña: THE BLACK HEART DEATH CULT.- ‘Sonic mantras’

Después de su maravilloso álbum debut, llegaba la hora de corroborar aquellas buenas vibraciones que nos ofrecieron los australianos THE BLACK HEART DEATH CULT a comienzos de 2019. Ahora, dos años después, sin duda ‘SONIC MANTRAS’ confirma que aquel maravilloso álbum no fue obra de la casualidad. ‘SONIC MANTRAS’ es esa joya que todo amante de la psicodelia desea encontrar. Un álbum emocionante en el que la psicodelia y las melodías shoegaze adquieren una nueva dimensión. Todo un mantra sonoro que atrapa al oyente desde el primer hasta el último tema. Si en cada canción el hechizo es mágico, solo por su última pista, ‘Sonic doom’ este trabajo ya merece la pena. Cuidando cada detalle, los australianos nos invitan a un viaje sensorial del que el oyente no querrá escapar. Con un magnetismo hipnótico consiguen que sus lánguidas voces encajen en esa triada de shoegaze, psicodelia pesada y ritmos kraut. Mientras, sus perturbadores efectos nos castigan neuronalmente en contraposición con sus acolchados registros vocales, que sirven de bálsamo a aturdidor sonido. THE BLACK HEART DEATH CULT no canta canciones sobre el amor, las encanta. Intentan comprender lo que hay debajo y se les ocurre la frustración del corazón sentido del estado jodido de la humanidad.
Tómate tu tiempo para escuchar la tierra, está llorando y así es como suena. Al encontrar su inspiración en el sombrío estado del mundo actual, ‘SONIC MANTRAS‘ es todo un alivio que nos invita a un viaje de descubrimiento, amor y, en última instancia, esperanza. Habiendo pasado por cambios en su alineación, junto con la pandemia global de Covid-19 que cerró la industria de la música en vivo en todo el mundo, TBHDC ciertamente ha utilizado este tiempo de inactividad para garantizar que su nuevo álbum, no solo siga el éxito de su homónimo debut, sino que irrumpa en la escena, estableciéndolos como uno de los actos de psicodelia contemporánea más emocionantes del momento. ‘SONIC MANTRAS’ es oro puro para los paladares más exquisitos de los sonidos psicodélicos, así como uno de esos trabajos llamado a estar en las listas de los mejores álbumes de 2021. ¡Un álbum magistral!

‘SONIC MANTRAS’ fue grabado y mezclado en Newmarket Studio por Julian McKenzie, masterizado por Don Bartley en Benchmark Mastering y la maravillosa portada es obra de Adam Pobiak, estando disponible en vinilo el próximo 26 de marzo vía Kozmik Artifactz .
En su grabación ha participado:
Sasha L Smith – guitarra, voz
Domenic Evans – guitarra
Deon Slaviero – bajo, guitarra, órgano
Gabbie Potocnik – órgano, voz
Andrew Nunns – batería
Bill Patching – guitarra
David Balaban – sitar
Todas las canciones escritas por Sasha L Smith & TBHDC, excepto “Cold Fields” Slaviero/ Smith & TBHDC

‘Goodbye gatwick blues’ emerge entre cadentes acorde heavy-psych y un perenne zumbido en segundo plano. Voces de vocación 60’s conjugan el espíritu de muchas de las propuestas de la neo-psicodelia con ciertos dictados shoegaze. Suave y acariciando al oyente con su melodía el tema se desarrolla en una algodonada atmósfera en la que todo sucede pausadamente. Un tema amable que refleja la esencia de los australianos. Entre tonos exóticos y ritmos que se inclinan a los dictados kraut el tema se desarrolla como si fuera un bálsamo para los sentidos describiendo un entorno mágico y difuso a la vez. El tema combina una parte oscura con un espacio mucho más colorista a lo largo de sus nueve minutos.

Enlazado con el corte anterior, ‘Cold fields’ incide en los ritmos kraut en una espesa brisa sónica con bastantes elementos shoegaze. Un tema poderoso y con un sonido difuso que conjuga los estándares de la neo-psicodelia. Una pista breve, pero intensa.

‘One way through’ parece continuar la travesía iniciada en el tema anterior. Toda una espiral de psicodelia con un cierto ambiente espacial. Nuevamente la conjunción de voces más propias de los 60’s con un sonido tan cosmopolita resulta bastante atractiva. Seguramente abra oyentes que perciban una vocación indie en los temas de los australianos, algo que no tendrá discusión por mi parte, pero aquí, el desarrollo de los temas esto es mucho más complejo. Las turbinas de la banda funcionan a pleno rendimiento hasta el alunizaje.

Manteniendo el zumbido y los ritmos hipnóticos ‘Trees’ acaricia al oyente con seductoras melodías vocales entre remolinos flotantes que gravitan en un espacio sicodélico de tintes cósmicos. Con incrustaciones vintage el sonido de los australianos toma prestados sutiles momentos sinfónicos para acompañar su plácido viaje sideral. Las guitarras muestran su belleza tras la difusa estela que custodia el tema.

En un tono más aturdidor, ‘Death from home’ sigue la estela de la canción anterior con esa yuxtaposición de psicodelia vintage y melodías shoegaze. Fuertes tambores y vestigios de los 60’s completan una canción aturdidora que fluye provocando un mantra para el oyente.

Sin duda la experimentación de la psicodelia en todas sus facetas en uno de los puntos fuertes de los australianos. Así lo demuestras los apacibles y chamánicos sonidos de ‘The sun inside’. Otra vez esta trilogía de rock espacial, psicodelia y shoegaze nos seduce con acierto enlazando exóticos sonidos con el rock acido y los vestigios de los ritmos kraut. Hipnóticos pero reconfortantes. Insondables atmósferas empíricas sirven de soporte para el susurro de esa voz melodiosa que sirve de contrapeso a un sonido que oscila entre lo turbio y lo magnético.

‘Dark waves’ sigue una senda más espiritual en esta travesía cósmica en la que la música hace que nuestros sentidos palpen nuevas dimensiones sensoriales. Mántricos, místicos y con un espíritu que flota entre atmósferas espaciales para llevarnos en volandas por sus algodonados pasajes. Sus tonos melancólicos se ensamblan en este sonido hechizante que preside todo el álbum.

Sin duda, desde mi primera escucha del álbum, si hubo un tema que me cautivo por completo, ese fue ‘Sonic doom’. El mágico sonido del sitar elevándose en una atmósfera espiritual que gravita más allá de lo terrenal a lo largo de sus casi diez minutos. Un broche de oro para un álbum mágico que corrobora la buena salud que goza la escena psicodélica de las antípodas. Bellas melodías shoegaze flotando entre un caleidoscopio psicodélico de proporcionales descomunales creando uno de esos temas que te cautiva y del que no quieres salir. Encontrando el equilibrio entre los graves sonidos del bajo y de la batería con las chispeantes vibraciones del sitar y guitarras en un auténtico muro sónico de carácter sanador. Activando los sentidos en un ejercicio sanador del alma, la canción explora pausadas atmósferas místicas en un plácido paseo sensorial lleno de belleza. La espiritualidad puesta al servicia de una psicodelia elegante y no por ello exenta de fuerza. La canción a pesar de su larga duración fluye con desparpajo dejando al oyente con ganas de más. ¡Magistral!

The Black Heart Death Cult

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Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: KIMONO DRAG QUEENS.- ‘Songs of Worship’

‘SONG OF WORSHIP’ es el álbum debut de el combo australiano KIMONO DRAG QUEENS, un nombre posiblemente algo bizarro y que bien pudiera inducirnos a engaño sobre el contenido de su música. La realidad es que estamos ante un mas que notable trabajo de neo-psicodelia aromatizada y llena de sensualidad en una línea evocadora de bandas como KIKAGAKU MOYO. Sus temas se desarrollan entre hechizantes atmósferas devocionales y coloristas ritmos tribales para crear un caleidoscopio sonoro de lo más sugerente. Una amplia gama de colores en los que la psicodelia se siente cómoda para ofrecernos temas con unas mágicas melodías que alcanzan cotas celestiales. Erotismo con arrullos en unos temas que no reniegan de los momentos ácidos gracias a riffs y ritmos más pesados que nunca traspasan un límite imaginario. Todo un bálsamo para los sentidos y para alejarnos del estresante mundo en el que vivimos para dedicarnos a disfrutar de media hora mágica y relajante. ‘SONG OF WORSHIP‘ es un afrodisiaco para los sentidos que conjuga ritmos de vocación kraut con pasajes devocionales entre una tibia y relajante neblina lisérgica con aroma a incienso u otras fragancias orientales. A lo largo del año nos habían ido dosificando con varios singles que nos hacían intuir que el álbum completo sería todo un elixir mágico, y sin duda, las expectativas se han cumplido y la labor de éstos siete jóvenes músicos bien merece el reconocimiento a un trabajo bien hecho con el que consiguen transmitir un amplio abanico de sensaciones de lo más gratificantes tejiendo influencias musicales que abarcan continentes, géneros y sabores. Con su enfoque en las paredes rítmicas pesadas de sonido, han logrado formar formado un estilo que combina elementos del rock psicodélico, la música tuareg, el pop de los 60 aportando un gran lirismo.

‘SONG OF WORSHIP está disponible vía el sello australiano Copper Feast Records.

En un ambiente trascendental ‘Song of worship’ se desarrolla bajo devocionales voces que nos arrullan en un canto redentor. La sutileza de sus acordes bajo un manto psicodélico mantiene una atmósfera redentora. Con algún eco west-coast y delicados acordes los australianos crean un tema lleno de misticismo susurrante de gran belleza. La destreza que estos chicos tienen en el uso de las melodías es conmovedora. Solo en la parte final el tema se eleva luminoso poniendo más intensidad a sus riffs añadiendo acidez al tema. La neblina lisérgica sobrevuela con elegancia todo el tema

‘Hunters’ se muestra más dinámico con el wah wah de sus riffs y un efectivo ritmo. Entre brumosas atmósferas su rica instrumentación parece jugar con ritmos pseudo-kraut en un escenario más propio de KIKAGAKU MOYO. Voces aterciopeladas y una nítida vocación neo-psicodélica es combinada con destreza con unas atrayentes armonías que se adornan con exóticas fragancias de lo más cautivadoras. Un estado de placidez sensorial entre coros sutiles en la lejanía. Sus estribillos y ritmos contagiosos parecen atrapar nuestros sentidos con su poder de seducción. Sin grandes alardes, desde una aparente sencillez consiguen crean un corte de lo más atrayente.

Bajo un influjo de aromatizada psicodelia heredera de los 60’s ‘Delilah’ se muestra frágil en sus suaves melodías vocales pero sólido en su instrumentación. Jugando con los parones y arrancadas en tema ondula entre efectos sutiles que acaban por llevarnos a un jardín del Edén en el que todo parece ser frágil y delicado. La elegancia de las armonías contrasta con momentos ácidos en los que los riffs parecen obnubilarse. Siempre usando las guitarras con mesura, pero con eficacia el tema se sumerge en su parte final en un escenario más pesado y oscuro en contraste con la forma en la que nació.  El uso de las distintas capas sonoras da a los temas de la banda un aspecto brillante.

’Wild animals’ fluye como un manantial en la montaña, delicado y con aire transcendental nuevamente los japoneses KIKAMAKU MOYO aparecen en mi mente. La psicodelia más aromática y devocional se transmite con suaves caricias gracias a la sensualidad de un voz cálida y penetrante. En una huida hacia adelante el bajo nos invita a la fiesta entre celestiales voces y ritmos coloristas. Un contraste de lo mas sugerente en el que las voces siguen contrastando con unos riffs que se vuelven más lisérgicos e intensos. Aquí radica uno de los muchos atractivos que contiene este maravilloso trabajo.

Conjugando los ecos devocionales con la neo-psicodelia ‘Evil desires’ sigue inmerso en ese espacio exótico en el que los australianos crean sus canciones. Música para disfrutar desde la calma para apreciar todo su poder de seducción. Ritmos tribales entre teclados serpenteantes y un ritmo con un fantástico groovy van creando otro tema variado y colorista con un carácter más ‘moderno’

Calmado y hechizante ‘Willy’s world’ nos invita a la introspección mística. La delicadeza de sus acordes y un aroma a incienso hacen de bálsamo antiestrés. haciéndonos olvidar el alto ritmo de la vida que llegamos entramos en un espacio sensorial en el que todo flota grácilmente entre esos efluvios psicodélicos que tan bien saben usar estos chicos. Lleno de matices el tema serpentea con calma en variados momentos sonoros sin salirse del camino psicodélico. Cauto por momentos, parece querer comprobar donde pone sus pasos. Teniendo en cuenta que se trata del tema de mayor duración del disco, la oportunidad para desarrollar todo su potencial como banda está servida. Así son capaces de ofrecer momentos de intensidad, pasajes psicotrópicos de gran valor y por supuesto esos soplos susurrantes y sanadores que tan bien saber usar con las melodías vocales, uno de los principales avales del álbum, aunque no el único.  

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Reseña: PERMANENT CLEAR LIGHT.- “Cosmic Comics”

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“COSMIC COMICS” es el nuevo trabajo de los finlandeses PERMANENT CLEAR LIGHT. Ha pasado un tiempo desde su debut en 2.014, pero está vuelta a la primera línea resulta de lo más sugerente. Fuertemente enraizados en la psicodelia pop de los 60’s, el trío nos ofrece un bello trabajo en el que las melodiosas voces con sabor a almibar flotan entre varias capas de sonido presididas por los sintetizadores y teclados. Una apuesta por la psicodelia que flirtea por momentos con elementos jazz y con los sonidos kosmiche de vocación kraut.  El resultado es un caledoscopio colorista nacido de la psicodelia pop de hace décadas con una mística cautivadora. Sus temas se construyen sobre ornamentos barrocos y distintas influencias que van desde The Beatles, a Love, pasando por Moody blues o The Nice, lo cual no impide excursiones en las que  vibraciones góticas intentan por rememorar la modernidad de finales del siglo pasado. Cada canción fluye sin prisa, y siempre tratando de ofrecer su lado más amable al oyente; a veces de forma introspectiva y otras más experimental, pero siempre de una manera sencilla y asequible.  La dulzura puesta al servicio de una música jugando con el lado más sentimental de nuestros sentidos para proporcionarnos una sensación de bienestar y confort. 

PERMANENT CLEAR LIGHT son: Markku Helin (guitarra solista, sintetizadores, y percusión), Arto Kakko (batería, bajo, guitarra, teclados y voces) y Matti Laitinen (voz solista, sintetizador y percusión). “COSMIC COMICS” está disponible vía Sulatron Records.

“This quiet smiling man” nos recibe con una pomposa introducción que recupera los ecos de la psicodelia pop de los 60’s. Un espacio casi barroco que crea un caleidoscopio sosegado qeu va modulandose con suavidad. Un sencillo y cautivador ritmo bajo una sutil atmósfera sinfónica es suficiente para arropar las acarameladas voces con sabor a miel. El tema da un pequeño giro para adentrarnos en un espacio en el que los aromas doorsianos aparecen con un sonido vintage que conjuga la psicodelia con desarrollos más clásicos.

Sin salirse de esos espacios mas propios de los 60’s, “Corneville Skyline”,  transita entre tonos campestres que afloran en ese viaje a la década dorada al que nos invitan los finlandeses. Con melodías más propias de The Beatles en modo floral. Un ritual acid-folk, sobre armonías propias de la psicodelia barroca. Una primera parte más melódica da paso a una atmósfera en la que el sabor del L.S.D. aparece entre en un tono orquestal que se va tornando más lisérgico e intoxicante sin perder sus delicadas texturas.

“Peasants and Peons” nos ofrece el pegajoso pop de confitería. Empalagosas melodías se combinan con una instrumentación mas experimental para crear una atmósfera neo-psicodélica que mantiene la mirada puesta en el pasado. En esta ocasión aparecen algunos elementos progresivos que me recuerdan por momentos a The Nice.

Sobre una estructura kraut kosmiche, “Maurice n’est pas la” nos muestra el lado más sideral con la banda embarcándose en una exploración espacial por apacibles entornos sonoros. Hipnóticos pasajes instrumentales que prescinden de las melodiosas voces flirtean con la electrónica en logrado ejercicio compositivo sobre cajas de ritmos y sintetizadores. Usando unas voces más propias de la corriente gótica con un ambiente entre litúrgico y robótico, retoman las melodías en una magnétical espiral modernista. 

Si hay algo que hace a este trabajo interesante, es la facilidad para modular sus temas con distintas influencias. “Irish Murray”, sin desdeñar los dictados de la psicodelia nos situa en un escenario más folk. Acordes acústicos nos sacan de los espacios interestelares para hacernos flotar entre algodonados pasajes que vuelven a beber de la fuente de los 60’s. Algún guiño a los californianos LOVE, preceden una incursión en un territorio algo más progresivo en el que el sinfonismo dota de un tono lánguido y gris a un bello tema. 

“One In Five” sin abandonar esos sonidos psicodélicos llegados de los sesenta, se muestra con mas cuerpo. Un bello tema con pasajes ensoñadores, que se ornamentan con apacibles teclados y un organo envolvente. Un corte colorista que fluye con solvencia.  

Dejandose llevar por tonos jazz “Salmiac” parece querer diferenciarse de alguna manera de los temas anteriores. Con unas armonías más elaboradas, el tema combina ese espíritu jazz con pasajes de neo-psicodelia entre efectos y sintetizadores. Todo un acierto que no hace sino enriquecer un logrado y bello trabajo, en esta ocasión con vibraciones más contemporáneas.

“Until The End Of Time” se gesta desde un órgano pastoral y melodiosas voces en lánguidos registros litúrgicos. Envolvente y místico el tema aporta paz y sosiego con su cuidados desarrollos instrumentales.  Todo un bálsamo antiestrés con una belleza reconfortante que se viste casi de balada para susurrranos en una terapia reconfortante. 

El álbum cierra con un corte más experimental. “The Rip” parece alimentarse de sustancias psicotrópicas para ofrecer una turbia combinación de melodías psico-pop y efectos. El tema se presenta como si estuviera inacabado, o sencillamente, los finlandeses se han querido tomar aquí alguna licencia para salir de la estructura de canción mostrada en el resto del álbum.    

 

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Reseña: THE KUNDALINI GENIE.- “11​:​11”

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Desde que lanzaran su primer álbum “REVERBERATION” en 2.017, los galeses THE KUNDALINI GENIE me han estado reconfortando con sus maravillosos trabajos de psicodelia relajada. Ahora, con su cuarto álbum “11:11” crean un nuevo mantra sonoro en el que las influencias de oriente se aúnan con ese típico sonido de la psicodelia pop de la segunda mitad de los años sesenta tan floreciente en las Islas Británicas. Temas hipnóticos que no se privan de tomar prestados elementos kraut para invitarnos a un viaje en el que estimular nuestros sentidos. Con unos maravillosos ganchos pop que hacen que las flores estallen en una explosión de color. Tonos místicos que los acarician con delicadeza y que en su interior esconden un gran trabajo compositivo. Desde la aparente sencillez, las canciones fluyen con gracia entre narcóticos pasajes que esconden un torbellino de sonidos. Siempre sin perder el control, nos evocan prados aterciopelados en los que reposar y dejar estimular nuestros sentidos. Un ensoñador éxodo hacia lugares sensoriales de auténtico confort espiritual. Es difícil abstraerse del hechizo de unos temas que son tan reconfortantes como una canción de cuna para un bebé. Trascendentes, brillantes y profundos, la elegancia con se ejecuta cada acorde de guitarra contrasta con el mantra que crean a su espalda a través de zumbidos hipnóticos que nos hacen ir más allá de nuestro cuerpo.

Los siete minutos de “Mantra”, el tema que abre el álbum, ya nos dejan en un estado de relajación del que no saldremos en el resto del álbum. Con evolutivos efectos de teclados y los exóticos acordes del sitar construyen un corte raga-rock con olor a incienso reconfortante. Melodías neo-psicodélicas que evolucionan lentamente en un eterno génesis que supone, como su propio nombre indica, el tema es todo un mantra para los sentidos. Sus ritmos kraut en línea Kikagaku Moyo se desenvuelven entre una neblina narcótica que se eleva a las alturas celestiales con gran intensidad hasta alcanzar el nirvana.

En una atmósfera más espacial y tonos psicodélicos, “The two draw killer” nos atrapa con su hipnotismo de corte kraut y esa delicada guitarra bajo melodiosas y cálidas voces neo-psicodélicas de fuerte ascendencia sesentera. Siempre con los zumbidos perturbadores en un segundo plano, la dulce y profunda guitarra nos acaricia con ternura. Un tema relajado que transmite confort y sosiego bajo altas dosis lisérgicas.

Instalados en la psicodelia pop de los años sesenta “Can’t get you out my mind” camina por el sendero de aquellos ecos, en una revisión contemporánea de aquellas vibraciones. Tambores más ruidosos y una armonía ensoñadora y más pesada pone el contrapunto a la calma. Un corte que se presenta con altas dosis de melancolía.

“You left it all behind” se ve arropada por un turbio sonido de órgano y un bajo más férreo y sólido. Una brisa narcótica y estimulante con un cadente ritmo sirve de alfombra a afiladas guitarras que recorren acolchados prados sonoros. Un paisaje florido y místico que crea un aterciopelada cuadro sonoro.

“The sky is falling (But the stars look good on you)” se desarrolla entre un bucolismo arropado por bellas melodías. Los acordes de los teclados nos arrullan entre mágicas, cálidas y susurrantes voces. Una combinación en la que la dualidad entre lo grave y lo seductor y delicado de la voz de Julia McTiernan/Kate, resulta de lo más efectiva. Los coros celestiales crean de nuevo una estampa llena de misticismo entre los aromas florales que tan bien saben utilizar los galeses. La destreza de su guitarrista aparece nuevamente de una forma sobresaliente con grandes pasajes.

“Sunrise” se viste de The Beatles más trascendentales creando un aura mántrica creando una envolvente atmósfera de psicodelia pop rebosante de misticismo. El tema fluye lentamente, sin prisa, entre profundos sonidos de unos teclados que crean una neblina narcótica. Toda una constante en la mayoría de los temas.

Para el cierre del álbum, reservan el corte de mayor duración. “You had it all”. Las canciones de larga duración suelen ser siempre un escenario en el que las bandas se dejan llevar y desarrollar todo su potencial. Si con el resto de los temas no hubiéramos tenido bastante, aquí la vocación psicodelia de inspiración en los años sesenta se manifiesta majestuosa y sin complejos. Entre la melancolía y la esperanza el tema se eleva en su intensidad entre armonías que ondulan con aspecto frágil, pero conteniendo un sólido interior. Su largo minutaje, permite como licencia la incorporación de una extraña lución final entre hipnóticos acordes que no llego a saber a qué corresponde.

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