Reseña: KING BUFFALO.- ‘The Burden of Restlessness’

A estas alturas nadie puede dudar de lo que son capaces KING BUFFALO. Una banda que se ha labrado su reputación a base de buenos álbumes y de fantásticos shows en vivo. Hace unos meses, los de Rochester nos anunciaban que, ante la imposibilidad de actuar en directo por las restricciones de la pandemia, publicarían en este año 2.021 tres álbumes. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es la primera de esas tres entregas, y…. joder!, ¡no se podía empezar de mejor forma!. Dentro de la escena heavy-psych, pocas bandas han conectado con el público como KING BUFFALO, y con este nuevo trabajo seguirán ampliado su corte de seguidores. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es seguramente su álbum más oscuro y pesado hasta la fecha. Si a su contrastada habilidad para crear atmósferas heavy-psych, unimos sus aterciopeladas melodías shoegaze, y una sucesión de ritmos hipnóticos de vocación kraut, junto a sus arrancadas pesadas en vena Stoner, la tormenta perfecta está servida. Logrando transmitir al oyente sus demonios internos, el trio, con un sonido cristalino hace que sus canciones por momentos se recuesten en vibraciones de metal progresivo; este es uno de los alicientes que KING BUFFALO nos ofrece en su nuevo álbum. Un sonido férreo que golpea nuestras neuronas con ritmos milimétricos nos seduce irremisiblemente. Nada aquí parece estar dejado al azar, desde los desgarradores y atormentados registros vocales, a los chamánicos pasajes de su narrativa. Por momentos aturdidores, los de Rochester lo han vuelto a hacer. Si alguno de sus trabajos previos ha sido catalogado por algunos como pequeñas obras maestras, en este nuevo álbum, volverán a recibir ese calificativo. Sin anquilosarse en un sonido único, exploran territorios hasta ahora poco transitados para ellos; esto no significa que KING BUFFALO haya renunciado a su esencia, sino que, precisamente siendo fieles a sí mismos, consiguen ampliar se espectro sonoro con maestría. La frustración a veces nos hunde, y en otras ocasiones nos hace mas fuertes, haciendo que saquemos nuestra rabia, y eso precisamente es lo que este álbum significa, una vía de escape a estos tiempos convulsos que estamos viviendo. Los rangos de frecuencia usados, prescindiendo del abuso de los sintetizadores, son como ronroneos de gatos, lo que hace que los mismos, tengan un efecto calmante para el oyente. Sus reverberaciones y ecos siguen siendo importantes para crear ese sonido espacial tan característico en KING BUFFALO, un sonido que trasmite serenidad, comprensión y paz. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ nos abre un nuevo horizonte en el sonido de una gran banda, solo nos queda esperar a la llegada del resto de su trilogía, pero mientras tanto, disfruta de este mágico y hechizante álbum, un trabajo que perdurará en el tiempo.

‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ está disponible vía Stickman Records.

KING BUFFALO son: Sean McVay, (voz, guitarra y sintetizador),  Scott Donalson (batería y percusión) Dan Reynolds (bajo y sintetizador) .

‘Burning’ nos introduce de inmediato en la particular espiral psicodélica de los de Rochester. Incisivos tambores y golpeos de guitarra con tonos hipnóticos van construyendo un tema que borbotea manteniendo una línea continua.  La cálida voz de Sean cambia ligeramente el rumbo del tema. Aquí el magnetismo del bajo toma un papel principal antes de que todo se alborote. Con una mayor pesadez la canción no pierde su vocación psicodélica. La atmósfera futurista del tema contrasta con los ásperos sonidos que el trio ofrece. Guitarras rugosas y gran una pesadez se mestizan con la vocación pseudo-espacial de una canción casi futurista. Un aturdidor corte que golpea con fuerza sin perder un ápice de magnetismo.

Con un sonido más difuso ‘Hebetation’ mantiene los ritmos vibrantes. El tema conjuga el sonido KING BUFFALO a la perfección. Melodías shoegaze y los ganchos lisérgicos habituales crean un tema colorista. Elevaciones de intensidad y sin perder su carácter hipnótico los sintetizadores crean una atmósfera ensoñadora en la que la psicodelia gravita entre el magnetismo de la base rítmica. La aterciopelada voz hace el resto entre crujientes notas que mantiene la tensión. Ondulando entre mesetas más suaves y torbellinos de fuzz intoxicante el corte se eleva majestuoso con esa psicodelia característica de la banda. Pasajes heavy psych se colorean con la incisiva guitarra en una constante oscilación de ritmos modernistas.

Partiendo de una atmósfera casi espacial, ‘Locus’ gravita entre tonos casi kraut en un susurrante trance sonoro. Suave y aterciopelado, sus melodías vocales nos susurran describiendo insondables espacios cósmicos. Mostrando su lado más suave, KING BUFFALO va construyendo otro tema lleno de magnetismo entre desarrollos de sintetizadores para explotar en una deflagración más pesada sin perder su aura sideral.  Con la habilidad para envolver al oyente con sus suaves melodías sus psicotrópicos pasajes nos van describiendo un espacio cósmico en el que la psicodelia encuentra su lugar.  Un atrayente tema que mantiene todo su poder de seducción y que nos ofrece buenos solos de guitarra acompañando a sus letárgicos ritmos. Siempre dinámico, la atmósfera cósmica persiste en su particular odisea sónica. El resultado son seis minutos versátiles de psicodelia de tinte espacial.

Con un carácter más freak, ‘Silverfish’, camina pausado con un aire vacilón. Repitiendo sus acordes en una especie de trance místico de corte futurista, los sintetizadores crean un manto cósmico para arropar las calmadas melodías. Todo un espejismo que gira súbitamente para golpearnos con crujientes riffs de vocación metal y voces atormentadas.

Nuevamente tomando ritmos repetitivos ‘Griffter’ nos sume en una atmósfera robótica entre pinceladas de psicodelia cósmica. El sueño letárgico de los de Rochester se desarrolla entre sintetizadores y rasgueos de guitarra que van evolucionando sin prisa. Chamánicos y psicotrópicos, el trío imprime fuerza al tema con contundentes y rugosos riffs elevando su sonido sobre la cadente base rítmica. Aquí se refleja la faceta más stoner de los de Rochester. Entre un vendaval de riffs difusos el tema cambia su aspecto con un sonido mucho más pesado. Con la guitarra de Sean desangrándose en largos solos la canción se sumerge en aguas heavy-psych con un torrente de crudos pasajes.

‘The knocks’ nace con la batería contenida y con pegadizos ecos de sonidos futuristas. Retomando la melodía, crean acolchados pasajes en un mundo ensoñador. Su flotante sonido consigue contagiar un clima apacible y catártico en el que los elementos psicodélicos hacen acto de presencia. Imprimiendo pesadez a la canción, el sonido se engrande sin perder su vocación psicotrópica. La conjunción de los elementos pesados con el hipnotismo de los ritmos crea una espiral sónica que sube y baja entre turbias vibraciones que se repiten. Sin llegar al colapso, el corte ondula ofreciendo pasajes de vocación progresiva en una atmósfera más espacial. Aquí la guitarra nos regala solos virtuosos sin alterar el espíritu del tema.

El álbum cierra con ‘Loam’, un tema en el que la psicodelia nos narcotiza entre efectos envolventes y ritmos kraut. Un nuevo espacio para desarrollas todo su encanto sobre melodías algodonadas y una colorista atmósfera lisérgica que refleja a la banda en todo su esplendor. Hechizantes y suaves, KING BUFFALO usa los sintetizadores para adornar sus bellos y magnéticos desarrollos. Con potentes riffs consiguen que el tema se muestre esplendoroso y lleno de magnetismo. Siempre sin pausa, su sonido va mutando, explorando distintas vibraciones que van desde la psicodelia, lo progresivo, el stoner y lo espacial. El resultado es apoteósico. Casi nueve minutos que por sí mismos hacen que este nuevo álbum merezca la pena.  

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Stickman Records

Reseña: THE BLACK HEART DEATH CULT.- ‘Sonic mantras’

Después de su maravilloso álbum debut, llegaba la hora de corroborar aquellas buenas vibraciones que nos ofrecieron los australianos THE BLACK HEART DEATH CULT a comienzos de 2019. Ahora, dos años después, sin duda ‘SONIC MANTRAS’ confirma que aquel maravilloso álbum no fue obra de la casualidad. ‘SONIC MANTRAS’ es esa joya que todo amante de la psicodelia desea encontrar. Un álbum emocionante en el que la psicodelia y las melodías shoegaze adquieren una nueva dimensión. Todo un mantra sonoro que atrapa al oyente desde el primer hasta el último tema. Si en cada canción el hechizo es mágico, solo por su última pista, ‘Sonic doom’ este trabajo ya merece la pena. Cuidando cada detalle, los australianos nos invitan a un viaje sensorial del que el oyente no querrá escapar. Con un magnetismo hipnótico consiguen que sus lánguidas voces encajen en esa triada de shoegaze, psicodelia pesada y ritmos kraut. Mientras, sus perturbadores efectos nos castigan neuronalmente en contraposición con sus acolchados registros vocales, que sirven de bálsamo a aturdidor sonido. THE BLACK HEART DEATH CULT no canta canciones sobre el amor, las encanta. Intentan comprender lo que hay debajo y se les ocurre la frustración del corazón sentido del estado jodido de la humanidad.
Tómate tu tiempo para escuchar la tierra, está llorando y así es como suena. Al encontrar su inspiración en el sombrío estado del mundo actual, ‘SONIC MANTRAS‘ es todo un alivio que nos invita a un viaje de descubrimiento, amor y, en última instancia, esperanza. Habiendo pasado por cambios en su alineación, junto con la pandemia global de Covid-19 que cerró la industria de la música en vivo en todo el mundo, TBHDC ciertamente ha utilizado este tiempo de inactividad para garantizar que su nuevo álbum, no solo siga el éxito de su homónimo debut, sino que irrumpa en la escena, estableciéndolos como uno de los actos de psicodelia contemporánea más emocionantes del momento. ‘SONIC MANTRAS’ es oro puro para los paladares más exquisitos de los sonidos psicodélicos, así como uno de esos trabajos llamado a estar en las listas de los mejores álbumes de 2021. ¡Un álbum magistral!

‘SONIC MANTRAS’ fue grabado y mezclado en Newmarket Studio por Julian McKenzie, masterizado por Don Bartley en Benchmark Mastering y la maravillosa portada es obra de Adam Pobiak, estando disponible en vinilo el próximo 26 de marzo vía Kozmik Artifactz .
En su grabación ha participado:
Sasha L Smith – guitarra, voz
Domenic Evans – guitarra
Deon Slaviero – bajo, guitarra, órgano
Gabbie Potocnik – órgano, voz
Andrew Nunns – batería
Bill Patching – guitarra
David Balaban – sitar
Todas las canciones escritas por Sasha L Smith & TBHDC, excepto “Cold Fields” Slaviero/ Smith & TBHDC

‘Goodbye gatwick blues’ emerge entre cadentes acorde heavy-psych y un perenne zumbido en segundo plano. Voces de vocación 60’s conjugan el espíritu de muchas de las propuestas de la neo-psicodelia con ciertos dictados shoegaze. Suave y acariciando al oyente con su melodía el tema se desarrolla en una algodonada atmósfera en la que todo sucede pausadamente. Un tema amable que refleja la esencia de los australianos. Entre tonos exóticos y ritmos que se inclinan a los dictados kraut el tema se desarrolla como si fuera un bálsamo para los sentidos describiendo un entorno mágico y difuso a la vez. El tema combina una parte oscura con un espacio mucho más colorista a lo largo de sus nueve minutos.

Enlazado con el corte anterior, ‘Cold fields’ incide en los ritmos kraut en una espesa brisa sónica con bastantes elementos shoegaze. Un tema poderoso y con un sonido difuso que conjuga los estándares de la neo-psicodelia. Una pista breve, pero intensa.

‘One way through’ parece continuar la travesía iniciada en el tema anterior. Toda una espiral de psicodelia con un cierto ambiente espacial. Nuevamente la conjunción de voces más propias de los 60’s con un sonido tan cosmopolita resulta bastante atractiva. Seguramente abra oyentes que perciban una vocación indie en los temas de los australianos, algo que no tendrá discusión por mi parte, pero aquí, el desarrollo de los temas esto es mucho más complejo. Las turbinas de la banda funcionan a pleno rendimiento hasta el alunizaje.

Manteniendo el zumbido y los ritmos hipnóticos ‘Trees’ acaricia al oyente con seductoras melodías vocales entre remolinos flotantes que gravitan en un espacio sicodélico de tintes cósmicos. Con incrustaciones vintage el sonido de los australianos toma prestados sutiles momentos sinfónicos para acompañar su plácido viaje sideral. Las guitarras muestran su belleza tras la difusa estela que custodia el tema.

En un tono más aturdidor, ‘Death from home’ sigue la estela de la canción anterior con esa yuxtaposición de psicodelia vintage y melodías shoegaze. Fuertes tambores y vestigios de los 60’s completan una canción aturdidora que fluye provocando un mantra para el oyente.

Sin duda la experimentación de la psicodelia en todas sus facetas en uno de los puntos fuertes de los australianos. Así lo demuestras los apacibles y chamánicos sonidos de ‘The sun inside’. Otra vez esta trilogía de rock espacial, psicodelia y shoegaze nos seduce con acierto enlazando exóticos sonidos con el rock acido y los vestigios de los ritmos kraut. Hipnóticos pero reconfortantes. Insondables atmósferas empíricas sirven de soporte para el susurro de esa voz melodiosa que sirve de contrapeso a un sonido que oscila entre lo turbio y lo magnético.

‘Dark waves’ sigue una senda más espiritual en esta travesía cósmica en la que la música hace que nuestros sentidos palpen nuevas dimensiones sensoriales. Mántricos, místicos y con un espíritu que flota entre atmósferas espaciales para llevarnos en volandas por sus algodonados pasajes. Sus tonos melancólicos se ensamblan en este sonido hechizante que preside todo el álbum.

Sin duda, desde mi primera escucha del álbum, si hubo un tema que me cautivo por completo, ese fue ‘Sonic doom’. El mágico sonido del sitar elevándose en una atmósfera espiritual que gravita más allá de lo terrenal a lo largo de sus casi diez minutos. Un broche de oro para un álbum mágico que corrobora la buena salud que goza la escena psicodélica de las antípodas. Bellas melodías shoegaze flotando entre un caleidoscopio psicodélico de proporcionales descomunales creando uno de esos temas que te cautiva y del que no quieres salir. Encontrando el equilibrio entre los graves sonidos del bajo y de la batería con las chispeantes vibraciones del sitar y guitarras en un auténtico muro sónico de carácter sanador. Activando los sentidos en un ejercicio sanador del alma, la canción explora pausadas atmósferas místicas en un plácido paseo sensorial lleno de belleza. La espiritualidad puesta al servicia de una psicodelia elegante y no por ello exenta de fuerza. La canción a pesar de su larga duración fluye con desparpajo dejando al oyente con ganas de más. ¡Magistral!

The Black Heart Death Cult

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Reseña: KING BUFFALO.- ‘Live at Freak Valley’

El pasado mes de diciembre el sello alemán Rock Freak Records, publicaba nuevo el álbum de KING BUFFALO, ‘LIVE AT FREAK VALLEY’ para gozo de los cada día más numerosos seguidores fervientes del trio de Rochester. Un doble Lp que recogía la actuación de la banda en la última edición del maravilloso festival alemán. Siempre he pensado que una banda donde verdaderamente muestra su potencial es en sus actuaciones en vivo, y sin duda el show que los neoyorkinos ofrecían en el coqueto y acogedor festival alemán Freak Valley Festival, bien merecía que fuera plasmado en un álbum, como así ha sido. El álbum, con sus seis largos temas, refleja a la perfección lo vivido en aquella soleada tarde del mes de junio de 2.019. Un concierto mágico en el que tuve la suerte de estar presente y comprobar in-situ como KING BUFFALO conquistaban a las más de dos mil almas asistentes a los tres días de fiesta underground, con sus sonidos heavy-psych y shoegaze llenos de elegancia y sentimiento. Sin duda, su actuación fue la más destacada de la última edición del festival como así corroboraban los comentarios del personal y las ovaciones recibidas por los de Rochester a la conclusión de cada canción. Consiguiendo esa conexión mágica entre banda y público, KING BUFFALO se coronaron como los auténticos ‘reyes’ de un festival en el que la calidad de las bandas era altísima, (no en vano de la edición de 2019 ha generado dos álbumes más de GREAT ELECTRIC QUEST así como de ELECTRIC MOON, capturando sus respectivas actuación en el evento) por lo que todavía tiene mucho más merito su hazaña. Este registro supone todo un regalo en tiempos en los que la música en vivo ha desaparecido de nuestras vidas, pero que gracias a ‘LIVE AT FREAK VALLEY’ nos hace rememoran momentos que nunca se escaparán de nuestras retinas. Personalmente es una satisfacción para mí, tanto por haberlo vivido en directo, como por haber participado aportado alguna de las fotos que aparecen en el collage interior del álbum.

El álbum está limitado a 750 unidades y prensado en vinilos con salpicaduras verdes de 2 a 12 “. La edición estándar incluye una bolsa de plástico y un código de descarga

‘LIVE AT FREAK VALLEY’ ha sido completamente remezclado y masterizado para vinilo,con un sonido óptimo que queda refleja en el doble vinilo.

‘LIVE AT FREAK VALLEY’ es un lanzamiento SOLO de VINILO y no estará disponible como CD o digitalmente (excepto por el código de descarga que viene con él).

Consigue el álbum aquí:

kingbuffalo.com

www.rockfreaks-shop.de

El show comenzaba con los flotantes sonidos de la guitarra de Sean, interpretando ‘Sun Shivers’. Creando un marco completamente hipnótico la banda llamaba la atención del personal. La languidez de la voz se complementaba a la perfección con los letárgicos sonidos que la base rítmica de la batería de Scott Donalson y el bajo de Dan Reynolds. Un tema relativamente breve en comparación con el resto de los que componen el álbum pero que definitivamente enganchaba al personal. Guitarra bajo y batería eran suficientes para llenar de sonidos etéreos aquella soleada tarde del mes de junio de 2019.  

Tras una breve pausa para hidratarse las primeras notas del sintetizador de Sean abrían ‘Longing To Be The Mountain’. Un silencio sepulcral respetaba los efectos que sobrevolaban sobre nuestras cabezas. La hipnótica batería y la aparentemente extasiada voz nos acariciaba mientras el tema evolucionaba en un trance chamánico en el que el shoegaze se adornaba con un constante ritmo y embestidas de psicodelia pesada. En un escenario casi kraut el tema serpentea mientras el personal balanceaba sus cabezas en un trance sensorial. Solos ácidos que se retuercen y una inquebrantable línea de bajo se sucedían mientras el tema se diluye. Los pasajes más psicodélicos hacían acto de presencia con melodías reconfortantes y misteriosas creando con un aura psicotrópica de la mejor psicodelia del momento. El tema concluía con una explosión de riffs Stoner. Una nueva ovación ante el saludo de Sean a la audiencia cierra una conexión que se había producido desde el primer momento. Banda y publico unidos en una causa común.

Era el momento de los sintetizadores en loop que se alargaban entre los cadentes tambores para arrancar con ‘Repeater’. Trece minutos de éxtasis en los que los sintetizadores de su guitarra y su bajista se iban alternado creando una atmósfera nebulosa que seguramente hubiera sido apoteósica en la oscuridad de la noche arropada por luces y proyecciones, pero que en mitad de la tarde no desmerecía en absoluto. En este tema KING BUFFALO ofrecía sus momentos más experimentales entre etéreas melodías ensoñadoras que relajaban los sentidos de una audiencia con caras de felicidad. El público enganchado por completo entre los sutiles ritmos llenos de hipnotismo y los efectos constantes. Todo un trace que hacía que mi cámara se dirigiera hacia el público para captar como se sucedían los episodios de crowdsurfing y captara como mi amiga Paula sobrevolaba las cabezas del personal en pleno éxtasis.  El tema suponía todo un hechizo sonoro para los presentes deparando los momentos más mágicos de todo el álbum. Si ‘Repeater’ era uno de los temas más alabado KING BUFFALO, en este álbum alcanza unas cotas de majestuosidad que hacen que ‘El Rey Buffalo’ se coronara como el auténtico ‘Rey’ de la pasada edición de Freak Valley Festival. Sencillamente apoteósico.  Potente, pesado, psicodélico, ensoñador, melódico, mágico.

Después de esos momentos de auténtico éxtasis sensorial, ‘Orion’ ofrecía el lado más espacial de una banda que sabe hacer que su sonido sea versátil, huyendo de los convencionalismos. Suaves acordes lisérgicos entre efectos de sintetizadores ofrecen una leve pausa antes de que los solos ácidos nos inviten a una nueva exploración psicodélica a la que nos tiene habituados el trio de Nueva York. Una nueva explosión de júbilo reconocía el buen hacer de la banda.

Jugando con el slide, ‘Kerosene’ ofrece la cara más aturdidora de la banda entre pesados ritmos. Una larga introducción con solos y efectos va creando una canción que refleja faceta más experimental de una banda que puede ofrecer distintos registros sonoros, su calidad se lo permite. Solos que se alargan entre unos atronadores tambores y esa ocasional voz melancólica. Todo un derroche de fuerza psicodélica y experimentación que acaban precipitándose por un torrentes Stoner para acabar mostrando en un mismo tema, la cara psicotrópica y el lado más plomizo de KING BUFFALO.

El álbum cierra con ‘Eye Of The Storm’, tema incluido en el anterior LP de la banda ‘LONGGING TO BE THE MOUNTAIN’. Aquí estiran el tema alargando las melodías shoegaze con etéreos desarrollos de psicodelia colorista que evoluciona intensificando el sonido a un escenario más Stoner. Con pasajes improvisados la maquinaria del rey se desata en una nueva explosión de fuerza con una pausa central en la que la banda agradece la acogida a los asistentes antes de iniciar una nueva exploración por laderas psicodélicas.  El punto final a un álbum mágico que refleja a la perfección lo vivido en aquella tarde mágica del mes de junio de 2019.

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Reseña: ÂGE ⱡ TOTAL.- ‘Âge ⱡ Total’

¿Estás listo para experimentar el doom-metal de una manera nunca antes escuchada y que cambia tu vida? Prepara tus oídos y corazones para lo que está por venir, ya que los franceses ÂGE ⱡ TOTAL, el equipo colaborativo de  ENDLESS FLOODS  y GREYFELL publican en el día de hoy su debut homónimo.

Con 43 minutos, el debut de ÂGE  ⱡ  TOTAL  es un intrigante viaje sónico que gotea con la audacia doom de ENDLESS FLOODS  y GREYFELL., hábiles sintetizadores y la sutil adición de violín y trombón. A veces, voces etéreas y sobre todo apasionantes te llevan a un intervalo fuera de tiempo, donde historias de caballeros épicos y criaturas de otro mundo se encuentran en el camino tejido por sintetizadores celestiales y capas de riffs que retumban la tierra. Siempre creando una atmósfera envolvente los elementos progresivos se yuxtaponen entre pesados riffs de vocación doom para crean un encantador espacio sonoro que rápidamente te atrapa entre sus fauces. Riffs monolíticos y una sensación grandilocuente, nos eleva a una dimensión catártica y mágica a través de sus envolventes desarrollos instrumentales. Un nuevo horizonte para un género en constante evolución que en esta ocasión nos traslada a un espacio experimental en el que todo vale. Un coctel sonoro en el que tienen cabida la música psicodelica, los sonidos industriales, el post-metal y las melodías shoegaze. Una apuesta ecléctica que acabara por engullirte sin remisión.

La grandilocuencia de ‘Armure’ con sus casi quince minutos crean un espacio monumental, con brillantes momentos de metal progresivo entre poderosos riffs doom. En un lento génesis la calma y la dulzura inicial va evolucionando a una atmósfera más inquietante y grandiosa. Ecos shoegaze envueltos entre sintetizadores y teclados con voces celestiales. Rozando el sinfonismo melódico el tema va expandiéndose en busca de un escenario más pesado. Aquí el doom de manual se conjuga con distintos elementos para crecer hasta el infinito ampliando las fronteras del género.

En contraste con el tema anterior ‘Carré’ se sumerge en la experimentación mas inquietante a través de drones y una espacio propicio para desarrollar sonidos drone meditativos que acaban por aturdirnos. Con un predominio de los sintetizadores el tema nos aturde con un histriónico sonido.

‘Metal’ retoma la vocación doom de los franceses combinándola con un espacio más propio del metal melódico. Voces catárticas y espectrales amortiguan la fuerza de unos riffs rugosos y espesos que golpean con lentitud sin renunciar a su fuerza. Creando un espacio expansivo con sucesión de efectos y sintetizadores hacen que las fronteras del doom se amplíen en busca de nuevos horizontes sonoros. Hipnótico para a su vez redentor ‘Metal’ explora los confines del universo doom elevándolo a través del cosmos infinito.

Cerrando el círculo, ‘The songbird’ con casi dieciséis minutos se postula como un nuevo espacio experimental en el que desarrollar su sonido. Sintetizadores y efectos evolucionan en un viaje sideral en el que el post-metal se fusiona con la estética doom entre voces más propias del shoegaze.

Levantemos las gujas a las estrellas y saludemos a la Mujer con su Armadura ligera. Dejemos que los simios toquen su música celestial, que por la noche todos entramos en el ÂGE ⱡ TOTAL  mientras acariciamos la Gran Plaza por última vez’. 

Los especialistas en el doom catártico francés  ENDLESS FLOOD se formaron en 2015 en Burdeos alrededor de Stephane Miollan (Monarch, Bombardement), Benjamin Sablon (Bombardement, Shock) y Simon Bédy. Con “sin límites en la pesadez” como lema, levantan una pared de sonido prodigiosamente gruesa al combinar la estética de la doom y sludge con estructuras metálicas ambientales que expanden la mente. Una procesión dolorosa que surge del limbo. El trío lanzó su debut homónimo en 2015, luego regresó rápidamente con su segundo álbum de larga duración “II” en enero de 2017. El nuevo álbum ‘Circle The Gold “(2019) es el resultado de una reevaluación de un año entre el trío y simboliza una nueva comenzar en su proceso creativo. A lo largo de 40 minutos y dos canciones, ve a la banda evolucionar hacia un aspecto más melódico de su sonido. Como el primer rayo de luz que brilla en la penumbra después de una violenta tormenta, 

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En el centro de la escena local de Rouen,  GREYFELL son el brazo armado del colectivo Soza. Stoner, por si acaso, no por tendencia, donde toques de black metal, doom y hardcore que tampoco son coincidencia. Dibujando la influencia de los pesos pesados ​​sónicos como el tipo o negativo, el sueño y el retroceso, y también rindiendo homenaje a los antiguos astronautas3. Dominando el poder interior de la música extrema, su sonido demuestra ser celestial, telúrico y en general masivo. Riffs de guitarra molestos amontonados en un sonido de bajo de una pesadez inaudita, encadenado a ritmos de batería entregados como si no hubiera un mañana. Las melodías hipnóticas y tensas mantienen voces vehementes y encantadas. Su música hará temblar los cimientos de los poderes fácticos. Habrá una luz en la oscuridad, habrá tranquilidad antes de la tormenta, habrá armonía en el caos.
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 AGE  ⱡ TOTAL
son:
Voz: Quentin / Hugo / Stéphane / Anne-Laure
Guitarras: Simon, Clément
Bajo: Quentin, Stéphane
Sintetizadores: Hugo
Batería: Benjamin, Thierry
Machines: Quentin
Violín: Anne-Laure
Trombón: Theo

SOZA / COLLECTIF 5024:

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ÂGE ⱡ  TOTAL  es el proyecto colaborativo formado por el cuarteto francés de stoner progresivo Greyfell y los especialistas en ambient doom / drone Endless Floods. Escrito y grabado colectivamente y con la participación de otros músicos de su séquito, su álbum debut homónimo eleva el dominio de ambos conjuntos a clímax celestiales en el transcurso de sus cuatro pistas. El disco fue grabado por Hugo Magontier, mezclado por Cyrille Gachet y masterizado por Bruno Varea. Obra de François Vesin.

Reseña: KIMONO DRAG QUEENS.- ‘Songs of Worship’

‘SONG OF WORSHIP’ es el álbum debut de el combo australiano KIMONO DRAG QUEENS, un nombre posiblemente algo bizarro y que bien pudiera inducirnos a engaño sobre el contenido de su música. La realidad es que estamos ante un mas que notable trabajo de neo-psicodelia aromatizada y llena de sensualidad en una línea evocadora de bandas como KIKAGAKU MOYO. Sus temas se desarrollan entre hechizantes atmósferas devocionales y coloristas ritmos tribales para crear un caleidoscopio sonoro de lo más sugerente. Una amplia gama de colores en los que la psicodelia se siente cómoda para ofrecernos temas con unas mágicas melodías que alcanzan cotas celestiales. Erotismo con arrullos en unos temas que no reniegan de los momentos ácidos gracias a riffs y ritmos más pesados que nunca traspasan un límite imaginario. Todo un bálsamo para los sentidos y para alejarnos del estresante mundo en el que vivimos para dedicarnos a disfrutar de media hora mágica y relajante. ‘SONG OF WORSHIP‘ es un afrodisiaco para los sentidos que conjuga ritmos de vocación kraut con pasajes devocionales entre una tibia y relajante neblina lisérgica con aroma a incienso u otras fragancias orientales. A lo largo del año nos habían ido dosificando con varios singles que nos hacían intuir que el álbum completo sería todo un elixir mágico, y sin duda, las expectativas se han cumplido y la labor de éstos siete jóvenes músicos bien merece el reconocimiento a un trabajo bien hecho con el que consiguen transmitir un amplio abanico de sensaciones de lo más gratificantes tejiendo influencias musicales que abarcan continentes, géneros y sabores. Con su enfoque en las paredes rítmicas pesadas de sonido, han logrado formar formado un estilo que combina elementos del rock psicodélico, la música tuareg, el pop de los 60 aportando un gran lirismo.

‘SONG OF WORSHIP está disponible vía el sello australiano Copper Feast Records.

En un ambiente trascendental ‘Song of worship’ se desarrolla bajo devocionales voces que nos arrullan en un canto redentor. La sutileza de sus acordes bajo un manto psicodélico mantiene una atmósfera redentora. Con algún eco west-coast y delicados acordes los australianos crean un tema lleno de misticismo susurrante de gran belleza. La destreza que estos chicos tienen en el uso de las melodías es conmovedora. Solo en la parte final el tema se eleva luminoso poniendo más intensidad a sus riffs añadiendo acidez al tema. La neblina lisérgica sobrevuela con elegancia todo el tema

‘Hunters’ se muestra más dinámico con el wah wah de sus riffs y un efectivo ritmo. Entre brumosas atmósferas su rica instrumentación parece jugar con ritmos pseudo-kraut en un escenario más propio de KIKAGAKU MOYO. Voces aterciopeladas y una nítida vocación neo-psicodélica es combinada con destreza con unas atrayentes armonías que se adornan con exóticas fragancias de lo más cautivadoras. Un estado de placidez sensorial entre coros sutiles en la lejanía. Sus estribillos y ritmos contagiosos parecen atrapar nuestros sentidos con su poder de seducción. Sin grandes alardes, desde una aparente sencillez consiguen crean un corte de lo más atrayente.

Bajo un influjo de aromatizada psicodelia heredera de los 60’s ‘Delilah’ se muestra frágil en sus suaves melodías vocales pero sólido en su instrumentación. Jugando con los parones y arrancadas en tema ondula entre efectos sutiles que acaban por llevarnos a un jardín del Edén en el que todo parece ser frágil y delicado. La elegancia de las armonías contrasta con momentos ácidos en los que los riffs parecen obnubilarse. Siempre usando las guitarras con mesura, pero con eficacia el tema se sumerge en su parte final en un escenario más pesado y oscuro en contraste con la forma en la que nació.  El uso de las distintas capas sonoras da a los temas de la banda un aspecto brillante.

’Wild animals’ fluye como un manantial en la montaña, delicado y con aire transcendental nuevamente los japoneses KIKAMAKU MOYO aparecen en mi mente. La psicodelia más aromática y devocional se transmite con suaves caricias gracias a la sensualidad de un voz cálida y penetrante. En una huida hacia adelante el bajo nos invita a la fiesta entre celestiales voces y ritmos coloristas. Un contraste de lo mas sugerente en el que las voces siguen contrastando con unos riffs que se vuelven más lisérgicos e intensos. Aquí radica uno de los muchos atractivos que contiene este maravilloso trabajo.

Conjugando los ecos devocionales con la neo-psicodelia ‘Evil desires’ sigue inmerso en ese espacio exótico en el que los australianos crean sus canciones. Música para disfrutar desde la calma para apreciar todo su poder de seducción. Ritmos tribales entre teclados serpenteantes y un ritmo con un fantástico groovy van creando otro tema variado y colorista con un carácter más ‘moderno’

Calmado y hechizante ‘Willy’s world’ nos invita a la introspección mística. La delicadeza de sus acordes y un aroma a incienso hacen de bálsamo antiestrés. haciéndonos olvidar el alto ritmo de la vida que llegamos entramos en un espacio sensorial en el que todo flota grácilmente entre esos efluvios psicodélicos que tan bien saben usar estos chicos. Lleno de matices el tema serpentea con calma en variados momentos sonoros sin salirse del camino psicodélico. Cauto por momentos, parece querer comprobar donde pone sus pasos. Teniendo en cuenta que se trata del tema de mayor duración del disco, la oportunidad para desarrollar todo su potencial como banda está servida. Así son capaces de ofrecer momentos de intensidad, pasajes psicotrópicos de gran valor y por supuesto esos soplos susurrantes y sanadores que tan bien saber usar con las melodías vocales, uno de los principales avales del álbum, aunque no el único.  

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