KING BUFFALO.- ‘Acheron’

KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido completamente personal, pero también nos está demostrando en cada nuevo álbum, que la evolución de ese sonido no tiene fin. Aquí, de nuevo, nos lo vuelven a demostrar con un álbum mágico y rebosante de gratificantes canciones con elementos innovadores. Cuatro largos temas de diez minutos cada uno, que tienen identidad propia y que nos muestran el crisol de vibraciones en las que desenvuelven con soltura el trio de Rochester. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades más abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes junto a la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. Como ya nos mostraron en su anterior álbum ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ (reseña aquí) en 2021 KING BUFFALO son más psicodélicos, más shoegaze, más kraut, más espaciales, y más pesados que nunca. ‘ACHERON’ con el paso del tiempo será conocido como el disco de la cueva., como el álbum con el sonido más expansivo psicotrópico y pesado del trio de Rochester. Otro retoño más que la pandemia nos ha traído en estos tiempos convulsos. Su nombre ‘Acheron’ proviene de la mitología griega, y viene a ser algo así como ‘Rio de la aflicción’, y trae la tensión y la inquietud de la ofrenda anterior a un nuevo concepto. Un álbum con aristas, que no son redondeadas, sino que son enriquecidas con desarrollos de mayor complejidad compositiva mestizando su sonido con el ambiente cavernario, húmedo y oscuro de la cueva en la que se grabó.  Ya estoy acostumbrado a que ante un nuevo trabajo de KING BUFFALO me asalte la misma pregunta ¿Con qué nos van a sorprender ahora? La respuesta aparece tras la escucha del álbum. Son KING BUFFALO, suenan a KING BUFFALO, pero hay muchas cosas nuevas, sonidos, ritmos, riffs, melodías, que hacen que cada canción contenga mil sensaciones que transmitir al oyente. En España decimos: ‘Quién tiene magia, no necesita trucos’, y el trío tiene magia, y esa magia la convierte en trucos sonoros que descolocan al oyente, llevándolo donde quieren. Desde momentos floydianos que parecen mestizarse con KIKAGAKU MOJO, hard-progresivo espacial de los 70’s, metal del siglo XXI en línea TOOL, psicodelia ensoñadora; todo un mundo por descubrir preparado para regalarte gratificantes sensaciones con sus magnéticas y bellas canciones. Doctorándose una vez más como una de las bandas que mejor sabe crear la atmósfera idónea para hacer que el oyente sucumba a sus encantos, KING BUFFALO vuelven a ser firme candidato para llevarse el puesto de honor como creadora del álbum del año. Y no nos olvidemos, en 2.021 han publicado dos, mientras que la tercera entrega llegará la próxima primavera. Atentos, porque la historia aún no ha terminado.

Para grabar las cuatro canciones extendidas de ‘ACHERON’, la banda viajó tres horas al este desde Rochester hasta Howe Caverns en Nueva York, grabando con el ingeniero de confianza Grant Husselman y el camarógrafo Adam Antalek, quienes trabajaron en sus sesiones de cuarentena a principios de 2020, para documentar un día. Larga sesión en vivo en una cueva. En la cueva. “Underground” en el sentido más literal. Es apropiado que Acheron se haya registrado cerca del agua. Una corriente que fluye es audible en varios puntos a lo largo del álbum, incluso al comienzo de la pista del título de apertura.

KING BUFFALO son: Sean McVay (guitarrista y vocalista), Dan Reynolds (bajista) y Scott Donaldson (baterista). ‘ACHERON’ está disponible vía Stickman Records.

Entre borboteos de agua del interior de la cueva y magnéticos acordes, ‘Acheron’ fluye lentamente para mostrarse como una canción bella y maravillosa. La cálida y gratificante voz de Sean comienza su ronroneo seductor entre una plácida e hipnótica armonía. Repitiendo hasta la saciedad el mismo acorde sin que resulte aburrido, KING BUFFALO nos va introduciendo en su particular campo magnético. Sabiendo como sacar al oyente del trance, salpican de riffs cambiantes el tema cada cierto tiempo. Una estructura lineal, bien perfilada que eclosiona retumbando en la cavidad de la cueva como un torrente imponente de sonido. KING BUFFALO consigue tener enganchado al oyente con los mismos acordes durante diez reconfortantes minutos. Sin la sensación de monotonía, el trío sabe como usar sus cartas, mostrándose difuso y pesado a la vez que psicotrópico. Los sintetizadores acompañan los momentos más lisérgicos del tema.  Una prueba mas de que estamos ante la banda que mejor sabe crear atmósferas del momento.

Los milimétricos tambores de Scott, abren ‘Zephyr’. Aquí las artes de seducción shoegaze de Sean y un groovy kraut van dando forma a la canción. Hechizantes, sus dulces acordes van describiendo un florido entorno lleno de magia. Imprimiendo lentamente intensidad al tema, éste, va adquiriendo tintes de monumentalidad con nebulosos pasajes psico-progresivo. envolviéndolo en una atmósfera espacial, las melodías flotantes nos llevan a un territorio más pesado y turbulento. Aturdidores riffs retumban aquí, mostrando que KING BUFFALO también sabe ser una banda pesada. No quiero imaginarme como pudo sonar esto en esa mágica cueva cuando efectuaron la grabación. Desblocando el sonido de la guitarra consiguen un sonido que envuelve al oyente en un mar de sustancias psicotrópicas sin renunciar al fuerte ritmo.  Los sintetizadores se encargan de rebajar la energía para devolvernos a ese espacio cósmico en el que los sonidos gravitan plácidamente. Una sensación que vuelven a transmitir al oyente con gran maestría.

Una introducción más experimental a base de percusión, hace cambiar la fisonomía de ‘Shadows’. En algún lugar entre Pink Floyd y Kikagaku Mojo depositan una canción con innegables genes KING BUFFALO. Porque si KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido, también nos está demostrando en cada nuevo álbum que su evolución no tiene fin. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades mas abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes y la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. En esta ocasión se decantan por los sonidos más letárgicos para dejarse llevar por una jam en la que su psicodelia cósmica se muestra majestuosa. Llevando al oyente a un trance catártico y narcótico, hacen que este despierte de ese estado, golpeando con toda su fuerza de riffs. Un zarandeo que acaba por devolvernos a ese placentero estado hipnótico en el tan bien saber introducirnos.  

‘Cerverus’ nace de efectos inquietantes y misteriosos situándonos mas allá del umbral de la oscuridad. Un mundo paralelo que rápidamente muestra sus cartas. narcóticos pasajes en un magnético espacio de gratificantes sensaciones. Melodías shoegaze sobre una estructura floydiana, y una cadencia casi kosmiche. La dualidad de guitarra cristalina y nebulosos sintetizadores consigue sumirte en un nuevo trance hipnótico. ¡¡Joder!! ¡Que fácil me conquistan estos chicos! Nuevamente me viene a la cabeza la imagen del trio haciendo retumbar la cueva con este chamánico sonido. Rugoso, áspero, pero a la vez narcótico y gratificante. De nuevo, la evolución más metálica de la banda hace acto de presencia. Poderos, cambiante y lleno de fuerza, el tema nos ofrece distintas fases en un relato cautivador y poderoso. La parte final del tema es un búfalo desbocado por un precipicio rocoso lleno de aristas. Estos crujientes riffs harían palidecer a alguna banda de metal. Sin darnos cuenta, lo que comenzó como un gratificante paseo por un jardín del Edén, se convierte en una tortuosa travesía por territorios hostiles.  Si el tema tiene momentos de metal, también ofrece momentos progresivos en los que Sean saca a relucir todas sus artes en esto de las seis cuerdas. ¡¡¡apoteósico y grandilocuente!!!!

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Reseña: THE SLOW VOYAGE.- ‘Soul’s whisper’

No debería sorprendernos a estas horas que vea la luz un excepcional álbum de psicodelia pesada de una banda del cono sur americano. Es toda una evidencia que se trata de un territorio fértil para este tipo de propuestas, como demostraban días atrás los argentinos IAH. Ahora los chilenos THE SLOW VOYAGE vuelven a confirmarlo con su nuevo álbum ‘SOUL’S WHISPER’. Un canto sereno y pausado, elegante y completamente magnético. Ofreciendo al oyente diferentes viajes sonoros con elementos de la psicodelia moderna de los 90’s, pero también del Stoner, de las melodías shoegaze, e incluso con calientes momentos reggae envueltos en una esfera de space-dub. Ciertamente sofisticado, hipnótico, sus canciones llevan al oyente a gratificantes estados sensoriales impulsados por una nave espacial cargada de psicotrópicos. Todo un mundo paralelo en el que dejan patente que su madurez y exquisitez a la hora de componer sus canciones, lo que no supone un obstáculo para dejar noqueado al oyente. Todo un trance multicolor salpicado por coloristas caleidoscopios sonoros insertados en cada surco. Siete canciones sin desperdicio, en las que las aterciopeladas y casi empalagosas melodías vocales contrastan con la fuerza de sus tambores o de unos riffs que tienen reparo en golpear con toda su fuerza. Una dualidad con muchos más matices que enriquecen su psicodelia pesada. Un tono trascendental, consigue que cada canción seduzca al oyente, sumiéndole en un narcótico trance entre bellas, magnéticas y logradas atmósferas lisérgicas. Todo un ritual liberador de gratificantes sensaciones, que acaba por absorberte como si de un susurro en el alma se tratara.  

THE SLOW VOYAGE son: Milila Muñoz en el Bajo, Rodrigo Salamanca en Guitarra, Demian Soto en Batería y Freddy Lepe en Guitarra y Voz. El disco fue editado en formato físico por SurPop Records .

Abrir un álbum con un tema tan impactante como ‘Expansión’, es apostar fuerte y poner las cartas encima de la mesa a las primeras de cambio. Hipnóticos y frenéticos ritmos kraut, una diabólica ambientación espacial asediada por tormentas de psicotrópicos, aromas orientales y pincelas de neo-psicodelia, uffff. ¡Tremendo!! Todo un frenesí sonoro que te deja noqueado con su fuerza narcótica y su espíritu kosmiche.

Tras dejarnos exhaustos con el corte de apertura, ‘The conquest’ baja las revoluciones y nos sumerge en un escenario lisérgico. Emanaciones de dietilamida en forma de desarrollos de guitarra y pelades sirven de efecto balsámico. Melodías shoegaze, arropadas por un cadente ritmo nos invitan a la relajación a la liberación sensorial. Todo un mantra narcótico entre algodonados pasajes psicodélicos.

Si con los dos primeros temas los chilenos nos han mostrado dos facetas distintas, con ‘Recover’ dan otra vuelta de tuerca a su sonido. Vibraciones alternativas se mestizan con melodías neo-psicodélicas con un aroma a 90’s. Pero no nos engañemos, los pasajes ácidos aparecen en una espiral de psicodelia abrasiva en su parte final.

‘Primavera de octubre’ incide en las vibraciones psicodélicas. Con afilados solos de guitarra yun protector bajo, SLOW VOYAGE’ prosigue con su odisea psicodélica. Un nuevo trance redentor con reverberaciones constante y un sonido completamente lisérgico. Una gran jam para el lucimiento de sus guitarristas.

Si este álbum tiene de todo, ‘Sunset’ nos deja todavía más claro. Con momentos en los que los ritmos reggae se enlazan con psicodelia caramelizada más propia de los 90’s. Un hibrido, con mucho wah wah y ritmos luminosos. Un corte fresco que no pierde su poder alucinógeno, algo presente en todas sus canciones.

Las fragancias orientales nos acarician en ‘Exotic mirror’, otro tema en el que los sonidos exóticos colorean oscuras atmósferas introspectivas. Lleno de magnetismo, el corte es un nuevo mantra sonoro que nos hace flotar entre placenteros pasajes de psicodelia envolvente. Lleno de efectos y distorsiones, los chilenos crean una narrativa misteriosa pero llena de magia a lo largo de 8 minutos.

‘Slow down’ pone el cierre a este brillante trabajo, con ambientales pasajes que coquetean con distintas influencias sonoras. Ritmos calientes habitan en una atmósfera tenue. Aquí los ecos de los 90’s regresan en este crisol de sonidos de dispares procedencias. Pausado pero atractivo, el tema vuelve a proporcionarnos relajados momentos de introspección mental.

The Slow Voyage

SurPop Records

Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records

Reseña: COMET CONTROL.- ‘Inside the sun’

Cinco años hemos tenido que esperar para tener un nuevo álbum de los canadienses COMET CONTROL, pero ‘INSIDE THE SUN’ hace que la espera haya merecido la pena. Entre cósmicas atmósferas mas propias de Hawkwind y dulces melodías psicodélicas a semejanza de los primeros Pink Floyd, los ocho fascinantes temas incluidos en el álbum, nos trasladan a una dimensión sideral en la que los efluvios lisérgicos nos introducen en un túnel del tiempo. Una conjunción espacial que se sustenta en un motorik rítmico más propio de los pioneros del kraut. Teniendo en cuenta que la nave espacial de COMET CONTROL está propulsada por fuzz de alto octanaje, el resultado es completamente cautivador. Con la maquinaria engrasada a la perfección, el regreso de estos viajeros del espacio es una magnífica noticia para los amantes de la psicodelia de tintes cósmicos. El equilibrio entre las cuidadas melodías y los turbios riffs que contienen sus canciones, hacen que cada una de ellas, sea un gratificante regalo para el oyente. Aquí no hay canciones menores, puede que alguna tome algún matiz diferente, pero siempre con el debido control para que todo funcione como una maquinaria perfecta. Heavy-psych, fuzz, cuidadas melodías, space-rock, motorik-kraut, y ecos de los 60’s, se unen en un ritual mesiánico en el que lo terrenal, pasa a un segundo plano. Su turbio sonido, se conjuga con unas voces cristalinas que hacen que la fórmula funcione.

Formados en Toronto en 2013, después de la ruptura del aclamado grupo de forasteros de Chad Ross y Andrew Moszynski, Quest for FireCOMET CONTROL requiere poca presentación para cualquiera que esté bien versado en los reinos de la psicología contemporánea.

Después de discutir ideas para un nuevo disco luego de una gira europea con Earthless en 2018, Ross y Moszynski escaparon por la madriguera de su propio Palace Sound Studio, para escribir y grabar nuevo material. Material que se dará a conocer este verano con el lanzamiento del tercer álbum de estudio de la banda, ‘INSIDE THE SUN’, en el legendario sello underground de Nueva York, Tee Pee Records.

Junto con la bajista y compañera fundadora Nicole Ross, el baterista Marco Moniz, el teclista Jay Lemak y Sophie Trudeau de Godspeed You Black EmperorCOMET CONTROL forma lo que podría decirse que es una de las bandas de rock más cinéticas y dinámicas de los últimos tiempos. Inspirándose en una cósmica bien entrelazada con los imponentes riffs de Dead Meadow y Sacri Monti, los ritmos motorik de Krautrock, y esos pasajes de ruido tenuemente iluminados sinónimo del shoegaze europeo de Spiritualized y Ride, son una banda fenomenal, tanto en disco como en en el escenario
‘INSIDE THE SUN’ ha sido producido por Ross y Moszynski, grabado y mezclado por Steve Chahley (US Girls), y está disponible a través de Tee Pee Records.

‘Keep On Spinnin’ nos noquea a las primeras de cambio. Cinemáticos ritmos kraut se fusionan con una psicodelia 60’s más propia de Syd Barret. Toda una bacanal psicotrópica que nos deja exhaustos. Melodioso y algodonado, el corte amortigua su bullicio cósmico con dulces melodías vocales. Todo un frenesí que nos muestra a la banda sin renunciar a nada para construir un corte bullicioso y fascinante. Hipnótico, frenético, extasiante, el tema tiene tantos elementos que le dan brillo que acaba por deslumbrarme durante sus siete intensos minutos.

Tras la embestida anterior, ‘Welcome to the wave’ mantiene su motorik sideral con suaves melodías vocales y un ritmo implacable. Aterciopelado, pero intenso, los ecos de los primeros Pink Floyd se revisten de rugosos riffs entre fugaces retazos de psicodelia cósmica. Otro tema lleno de fuerza con atrayentes momentos psicotrópicos.

‘Secret life’ transita entre turbias galaxias, con atronadores tambores como medio de propulsión. Las guitarras distorsionadas y los múltiples efectos crean un nuevo corte cósmico de proporciones infinitas.

Con el bidón de combustible repleto de fuzz, ‘Good Day To Say Goodbye’ gravita entre pegadizos riffs y pasajes heavy-psych de altos vuelos. Seduciendo al oyente con una cautivadora voz entre su difuso sonido, la canción combina elementos pausados con una vocación estruendosa. Mitigando su fuerza con cuidados pasajes, lograr mantener la vocación pausada de una canción borrosa pero hechizante.

‘Inside the sun’ nace de una constelación psicotrópica en alguna galaxia lejana. Instalados en los sonidos cósmicos, la cadencia kraut, y las melodías vocales hacen que nuevamente me vuelva a la mente una conjunción sideral entre Hawkwind y los primeros Pink Floyd como germen del tema en el que los efectos nos acechan.

Poniendo la pausa al frenesí cósmico, ‘The afterlife’ emana con etéreos acordes psicodélicos para mostrarnos un espacio sensorial en el que dejarnos llevar por las sensaciones. Suave y susurrante, el tema es todo un bálsamo de gran belleza que nos relaja tras la intensidad del corte anterior. Todo un mundo de ensueño entre bellos acordes con un gratificante poder terapéutico.

‘Heavy moments’ cambia de alguna manera la dinámica cósmica de los temas precedentes. En un espacio a caballo entre los 60’s y los 70’s las vibraciones psicodélicas se adornan con elementos más americanos sin que esto haga que la canción pierda fuerza.

Cerrando el álbum los sintetizadores de ‘The deserter’ con sus melodías y estribillos a caballo entre el pop de confitería y el shoegaze ponen la guinda a un magnífico álbum. Dulce, tierno y con su halo caleidoscópico, el tema sabe jugar tanto con los elementos de la psicodelia barroca como con un sinfonismo particular en el que hasta el violín tiene cabida.

Comet Control

Tee Pee Records

Reseña: LITTLE JIMI.- ‘The Cantos’

‘THE CANTOS’, el segundo trabajo de los franceses LITTLE JIMI, se basa en la historia de iniciación sónica de Jimi, un niño extraño cuya personalidad esquizofrénica es una puerta hacia un universo musical introspectivo y fantasioso en profundidad. Space rock, trippy con guiños doom y algo de grunge se mezclan perfectamente aquí. Pero su verdadera vocación retro-psicodélica hace que el álbum se empape de psicotrópicos creando una atmósfera hipnótica completamente fascinante. Con fuertes reminiscencias de la psicodelia de finales de los 60’s y con elementos que van desde el Christian-rock, el folk, y el rock progresivo. Sus seis canciones nos envuelven en una neblina de la que afloran melodías shoegaze, más propias de All Them Witches, entre melancólicos pasajes con un sinfonismo intrínseco. Sus voces etéreas y el buen uso de los coros, unido al sonido difuso de sus guitarras hace que este fascinante trabajo nos impregne los sentidos con un aroma más propio de tiempos pasados. Chamánico por momentos, el álbum nos ofrece un crisol de sonidos retro que adoptan un papel contemporáneo gracias a una narrativa fluida en la que las voces juegan un papel fundamental. Otro de los elementos que caracteriza a la banda es la ausencia de bajo, lo que pudiera hacer que su sonido quedará algo huérfano, pero la realidad es bien distinta. Supliendo esa carencia con un extraordinario trabajo a las seis cuerdas, el oyente posiblemente no se percate de la ausencia del bajo ya que sus canciones resulten sólidas y hechizantes a partes iguales. Estos chicos saben como introducirnos en auténticos Jardines del Edén creando mágicas atmósferas coloristas de florida psicodelia de tintes 60’s. Si ese sonido predomina en la mayor parte del álbum no faltan momentos más Stoner, incluso desarrollos mas propios de EARTHLESS en una conjunción en la que el doom y lo cósmico coquetean acercándose al sonido de bandas como ELEPHANT TREE. En algún momento de cada tema, bien sea de los más calmados como de los más ruidosos, la banda bebe de la fuente de la psicodelia de finales de los 60’s para dotar a las canciones de un toque retro que enriquece su sonido.

La banda nos comenta:«El proyecto Cantos, música y obras de arte, está inspirado en escritos sobre viajes, como Homer’s Odyssey. Ha sido un hilo conductor para toda la creación musical, sabíamos a dónde queríamos ir desde el principio. Nos tomamos el tiempo necesitábamos escribir y crear este disco, no nos apresuramos, así que no se dejó nada al azar. Los Cantos es un tema del que estamos muy orgullosos «. 

Grabado en Mana Studio (Chateauneuf, Francia) por Manuel Meslier y masterizado por Pierre Etchandy, ‘THE CANTOS’ está disponible el 20 de agosto en formato digital y el 17 de septiembre de 2021 en LP a través de Mrs Red Sound, el sello discográfico creado por Mars Red Sky.

LITTLE JIMI son:
Benjamin Monnereau: guitarra, voz
Guillaume Arancibia: guitarra, coros
Antoine Le Gall: batería

La canción de apertura, ‘First Cantos’, nos introduce en el álbum a través de sosegados acordes acústicos. Con una lenta evolución el tema explora atmósferas psicodélicas que gravitan con tonos vintage entre el Christian rock de comienzo de los 70’s y el folk psicodélico de inclinación progresiva. Suave y apacible, el tema resulta ser un bálsamo gratificante. Voces y coros celestiales se asoman a un tema floral que se desarrolla con sosiego en su primer parte para adentrarse en un espacio psico-progresivo en el que la instrumentación se vuelve más profunda y variada. Tornándose más oscuro en su parte final, la canción golpea con riffs repetitivos creando un ambiente algo más inquietante.

‘The way’ se nutre de la melancolía para desarrollarse en un entorno apacible de suave psicodelia. Rebosante de bellas fragancias la canción mantiene un ritmo contenido entre melodías shoegaze. Una ensoñadora y susurrante canción que se desarrolla sin prisa pero que va incorporando pasajes flotantes que hace que su sonido gravita arropándonos con delicadeza. Como ya hemos visto en muchas propuestas en los últimos tiempos l tema juega con elementos más propios de los 60’s y con vibraciones de neo-psicodelia de lo más ortodoxas.

Oscuro y pausado, ‘Palace afternoon’ persiste en la melancolía antes de dejarse llevar por melodías psicodélicas en un insondable espacio en el que la banda incorpora momentos de mayor intensidad. Sucumbiendo ante una propuesta heavy-psych, las voces chamánicas aportan un halo misterioso a una canción que se siente cómoda en la penumbra sin terminar de perder el aire bucólico de los temas precedentes. Las bellas melodías de los pasajes de guitarra aportan brillantez a un tema que va de menos a más.

Con tonos retro-stoner ‘Machetehew’ nos presenta un sonido más pesado y fornido sin salirse del entorno lisérgico en el que se desarrolla todo el álbum. Nuevamente la suave neblina psico-progresiva se nutre de ecos 70’s en un relato que oscila constantemente en su intensidad. El gancho de los difusos riffs contrasta con las atmósferas lúgubres en las que el tema se desarrolla. Lánguidos pasajes que parecen inclinarse en esta ocasión en un espacio más melancólico y perturbador en el que las voces y coros definitivamente sucumben a un escenario más progresivo. En todo este relato la base rítmica con sus poderoso tambores y un bajo grueso tiene un gran protagonismo.

Si la mayor parte del trabajo habita en un entorno gris, ‘Indian rain’ evocando el sonido más oscuro de bandas como All Them witches, incide en esta apuesta. Susurrantes y dulces voces y una instrumentación cadente y enigmática consiguen atraernos a ese relato antes de sorprendernos con un giro inesperado. En esta ocasión el tema se decanta por elementos hard-progresivo. Constantes juegos instrumentales nos golpean en giros imprevistos que mantiene nuestra atención en alerta. Desarrollos más elaborados vuelven a crean un espacio de psicodelia en la que encontramos numerosos elementos progresivos. Este inquietante espacio se nutre de la psicodelia intrínseca de la banda para obtener una canción llena de misterio y en la que todo se vuelve más turbio e intenso.  Sin duda el tema es una montaña rusa de emociones y vibraciones que se mestizan para crean un ‘todo’ impactante en el que aparecen los momentos más pesados del álbum.

‘Last Cantos XXIV’ es otro largo tema en el que los franceses dejan patente su particular apuesta sonora. Lánguidos pasajes vocales en un ambiente de añoranza y melancolía se conjugan con la pausada psicodelia. Tonos 60’s y una luminosidad tenue en su introducción explotan en una explosión colorista en la que los tonos vintage hacen acto de presencia. Sin estridencias, LITTLE JIMI retoman los ecos psico-progresivos con gran acierto. Sin darnos pistas del verdadero desarrollo del tema, el mismo ondula mutando su sonido con la incorporación de riffs difusos. Un sonido grave solo alterado por los chasqueantes platillos nos insufle un hipnotismo que sin duda atrapa al oyente con facilidad. Sólidos y más pesados hacen que los acordes retumben por momentos. Un nuevo giro en la trama de la canción recupera esa esencia folk innata en la banda. Aquí los acordes acústicos van dando a paso a magnéticos espacios de apacible psicodelia en una exploración por esos insondables espacios en los que habita la mayor parte del álbum.  

Little Jimi

Mrs Red Sound