Reseña: SONIC FLOWER.- ‘Me and my bellbottom blues’

SONIC FLOWER, el proyecto paralelo de la legendaria unidad psicodélica japonesa CHURCH OF MISERY, nos presentan ’ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’, su álbum más pesado y ácido hasta la fecha. Instalados en los sonidos heavy-blues de los 70’s, cada canción se muestra cruda e impactante. Guitarras que se enzarzan en solos interminables en los que la psicodelia aflora en cada riff, ritmos estruendosos y una línea de bajo realmente poderosa, hacen que las canciones se muestren llenas de rabia. Un gratificante viaje a los albores de la música pesada con el blues como protagonista. Todo un regalo para los amantes de bandas como CACTUS, SIR LORD BALTIMORE, BLUE CHEER o el mismísimo HENDRIX, pero también manteniendo intacta una parte de la esencia de su banda matriz, CHURCH OF MISERY. Un álbum impactante lleno de buenas canciones con las que conquistar a los que todavía no los conocen. Estamos ante una bacanal psicotrópica sustentada en blues más primitivo, pero que cuenta también con sonidos difusos más propios de los nuevos tiempos. Rock vintage, rock retro, sí; pero tan sumamente fresco, pesado y diabólico, como para caer rendido a sus pies. Estos hijos bastardos de bandas como FLOWER TRAVELING BAND saben perfectamente cómo manejar los hilos para trasladar al oyente al corazón de los 70’s con una música ácida y corrosiva, pero sumamente fascinante. Capaces de hacer que se levanten de sus tumbas esos viejos rockeros con largas melenas y chupas de cuero que se quedaron en el camino. Un verdadero homenaje al rock más lisérgico y salvaje.

SONIC FLOWER  se formó como un proyecto paralelo de Church of Misery en 2001. Tatsu Mikami (bajista de Church Of Misery) y Takenori Hoshi (guitarrista del segundo álbum de Church of Misery, «The Second Coming») se unieron para tocar más blues y rock pesado instrumental. influenciado por actos de los 70 como Cactus, Grand Funk Railroad, Groundhogs o Savoy Brown. La guitarrista Arisa y el baterista Keisuke Fukawa se unieron rápidamente a ellos. En 2003, lanzaron su álbum debut homónimo de rock pesado y blues ‘Sonic Flower’ en el sello japonés Leafhound Records. Este disco instrumental improvisado con doble guitarra fue aclamado internacionalmente, y tuvieron la oportunidad de apoyar a Electric Wizard, Bluebird o Acid King en sus shows en Japón.
En 2005,  SONIC FLOWER fue al estudio a grabar material nuevo, pero como Arisa estaba embarazada y prevalecían los trabajos diurnos, pusieron a la banda en pausa después de la sesión de grabación. Estas grabaciones han estado durmiendo en la bóveda durante quince años hasta que Tatsu decidió reformar la banda en 2018. Esta vez se asoció con el ex cantante de Church Of Misery: el resultado fue su nuevo álbum ‘Rides Again‘, 2021 a través de Heavy Psych Records. Su nuevo álbum ‘ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’ tiene al guitarrista Fumiya Hattori uniéndose a la guitarra, para un lanzamiento a fines de septiembre en el sello italiano. Grabado en Tokio a principios de 2022 y mezclado por el gurú del doom japonés Yukito Okazaki de Eternal Elysium , ‘ME AND MY BELLBOTTOM BLUES’ es «su mayor trabajo hasta la fecha», según Mikami.

SONIC FLOWER son:
Tatsu Mikami – Bajo
Kazuhiro Asaeda – Voz
Fumiya Hattori — Guitarra
Toshiaki Umemura – Batería


‘Swineherd’, aúlla con olor a heavy-blues entre riffs ácidos y ritmos Stoner. Como si de repente nos hubiéramos hecho un viaje en el tiempo los ecos de los primeros Whitesnake aparecen en un corrosivo corte con olor a cannabis. Un sonido sucio más propio de otros tiempos, pero robustecido con distorsiones. Sus fuertes tambores, ese bajo tosco y los solos ácidos, unidos a la gritona voz, hacen al tema imprescindible para conocer a esta banda. Sin duda esto es echar un órdago a las primeras de cambio.

Con nuestros sentidos todavía aturdidos por el corte anterior, ‘Love Like Rubber’, con su fantástico groovy destilla blues psicodélico de alto octanaje. Con una cadencia Sabbath, los ecos del proto-metal se embadurnan de blues viscoso en otro corte de gran pesadez. Tosco en su presentación, su orgánico sonido hace que en tu cabeza retumben esos ritmos monolíticos y corrosivos.

‘Black Sheep’ eclosiona entre gruesos riffs por una senda retro en la que el blues ácido es el protagonista. Voces rabiosas aportan el tono de crudeza necesario para una propuesta como esta. Heavy-blues asesino con un groovy que de inmediato conecta al oyente a su particular espiral lisérgica. Su incuestionable espíritu retro hace que el tema se construya a semejanza de los temas primitivos de comienzos de los 70’s. Más de seis minutos en los que los japoneses dejan espacio para impactantes solos de guitarra bajo una instrumentación, en esta ocasión, más contenida.

 Entre distorsiones y gruesos golpes stoner, ‘Captain Frost’ mantiene el nivel con elementos más contemporáneos sobre una base heavy-blues completamente atronadora. Construido sobre un riff que se repite, las melodías vocales y su sucio sonido se complementan con acierto para mostrarse como un corte lleno de autenticidad. El tema cuenta con los habituales guiños a los sonidos más psicotrópicos y una dualidad de guitarras bien ensambladas.  

En una atmósfera más pantanosa, la humeante ‘Quicksand’ nos sitúa en un entorno sureño propio del swamp rock. Otro corte intoxicante y pesado que combina el blues rural con vibraciones más plomizas. Rítmico y con gancho, el corte se desarrolla en una espiral que repite su armonía manteniendo su espíritu 70’s. Algo más psicodélico que el resto de canciones, su sencilla estructura resulta de fácil digestión para el oyente.

Con más duración que los temas precedentes, ‘Poor Girl’ no se sale del guionEn esa frontera entre el hard-rock más primitivo, el blues pesado y humeante es el leit motiv de otra canción ácida y cruda. El tema cuenta con brillantes pasajes de psicodelia ácida en los que la banda deja fluir su creatividad por esa senda marcada por el blues, mostrando un aspecto más psicotrópico e hipnótico. Contenidos por momentos, SONIC FLOWER parecen divertirse con lo que hacen.

Con casi diez minutos, el tema de cierre del álbum ‘Sonic Flower’, retoma ese espíritu de jam en una bacanal de sonidos lisérgicos, hard-rock y por supuesto blues. En esta canción la rabia y la fuerza parece por momentos, ceder su ímpeto para ofrecer un entorno melodioso que contrasta con la crudeza del interior de sus canciones. Un gratificante viaje chamánico a las raíces de una psicodelia más propia de otros tiempos.

Sonic Flower official

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: PARALYZED.- ‘Heavy road’

Los surcos de ‘HEAVY ROAD’, el segundo álbum de los alemanes PARALYZED, vienen impregnados de heavy-blues humeante y desgarrado, impulsado por golpes de rudo hard-rock vintage y actualizaciones Stoner. Un sonido evocador de los pioneros de los sonidos mas crudos de los 70’s pero que resulta honesto y sólido. Toda una fiesta de sonidos vintage con guitarras que se retuercen a base de wah wah, tambores que atruenan y una voz que te cautiva con cada estrofa. Con un mestizaje entre THE DOORS y STEPPENWOLF, en gran parte de sus canciones, los alemanes, no renuncian a momentos de rock pesado, acoplados a su base de puro blues.  Pero a pesar de esto, PARALYZED no son una banda retro, sino que son una banda de comienzos de los 70’s que por arte del azar ha nacido en el siglo XXI, y eso también se nota en el enfoque más Stoner que alguna de sus canciones contiene. Anecdótico a veces, pero siempre presente en algún momento de unas canciones que prefieren precipitarse por un torrente de blues diluido en sustancias psicotrópicas. En ‘HEAVY ROAD’, cada canción consigue, de una u otra manera, atrapar al oyente en una espiral sónica. En ocasión por la vía directa y en otras cociendo sus canciones a fuego lento, siempre consiguen ese punto idóneo de cocción para gozo de los mas fervientes seguidores de los sonidos crudos y primitivos. Esas vibraciones irreverentes y sin complejos que ejecutan con completa honestidad y teniendo muy claro cual es su propósito. Si con su álbum debut, los alemanes consiguieron sorprender, con el salvaje ‘HEAVY ROAD’, se consolidan como una banda a tener muy en cuenta, porque calidad, les sobra. Prepárate para un buen viaje.

‘HEAVY ROAD’ está disponible vía StoneFly Records.

PARALYZED son :
Michael Binder – Voz y guitarra solista
Caterina Böhner – Guitarra rítmica y órgano
Philipp Engelbrecht – Bajo
Florian Thiele – Batería

‘Devil’s Bride’ abre el álbum entre tonos de heavy-blues doorsiano. La cálida y penetrante voz de Michael Blinder muestra sus artes desde el primer instante. Algo que marcará gran parte de las canciones del álbum. La stonerización del blues hace que la canción se muestre plomiza. No faltan los solos asesinos en los que el wah wah se mezcla con los vómitos de puro blues, humeante, denso y desgarrado. Una forma arrolladora de abrir un magnífico álbum de rock hecho a la vieja usanza.

Estamos ante un álbum creado con el espíritu de los pioneros del rock mas irreverente de finales de los 60’s y primeros 70’s. Prueba de ello son las vibraciones en pura línea STEPPENWOLF de ‘Orange carpet’. Otro corte vibrante que acaba arrollando al oyente con una inusitada rudeza mas propia de los pioneros. Evolucionando hacia momentos más pesados, los riffs humeantes consiguen mantener al oyente sin salir del círculo diabólico de su sonido vintage.

Ya sin ningún tipo de complejo, ‘Mayday’ sigue la línea marcada en la canción anterior, en esta ocasión por un camino de blues atemporal y lleno de vitalidad. Una invitación al baile, que se adorna con golpes de hard-rock insertados con la destreza suficiente como casi pasar inadvertidos en el conjunto de la canción, pero que están ahí ofreciendo solos diabólicos dentro de su bacanal sonora.

Como contrapunto a la vitalidad del corte anterior, ‘Black tres pt. 1’ se sustenta en suaves y cálidos acordes de blues psicodélico, evocadores de entornos campestres. Ciertos tonos All them witches son adornados con elegantes solos de guitarras. Una canción llena de sentimiento en la que encontramos numerosos matices, pero que se sustenta nuevamente en el blues.

‘Pilgrim boots’, con sus siete minutos incide en una fórmula que funciona. A diferencia de los cortes anteriores el sonido del órgano juega un papel fundamental en el hilo conductor. Esa dualidad entre The Doors y Steppenwolf hace que la canción sea garantía de éxito. Con un ritmo cadente y una voz chamánica la atmósfera se llena de sustancias narcóticas que envuelve al oyente en una nube de rock retro. Bebiendo del manantial del pasado de los 70’s, PARALYZED son fieles a su amor por estos sonidos de antaño, y lo hace con completa maestría. El tema se permite momentos en los que la improvisación parece aflorar para dotar al corte de un tono de jam. Cociéndose a fuego lento el corte endurece su sonido y sus estribillos se tornan más pegadizos, para acabar en una fiesta vintage en la que la cerveza y los cannabinoides campan a sus anchas.

 Tomando elementos heavy rock ‘Black Trees Pt.2’ incide en una fórmula que funciona, en esta ocasión con una mayor contundencia en su sonido. Nuevamente la canción nos ofrece buenos solos que se desarrollan hasta la estuación entre ritmos salvajes y pesados. El resultado es una orgía contagiosa que invita a dejarte llevar por bailes desenfrenados.

‘Coal Mine’ pone la pausa tras el extenuante corte anterior. Aquí con tonos mucho más psicodélicos de lo que habían mostrado hasta ahora, el bajo toma el mando de las operaciones de otro blues ácido. Con un ritmo cadencioso pero implacable poner freno a la bacanal para llevarnos de ’viaje’ a través de chamánicos pasajes en los que los psicotrópicos toman el control. Una destacada producción hace que cada instrumento cobre vida propia ofreciendo distintos estados de ánimo al oyente. El corte acaba golpeando oyente con insistencia produciendo un efecto aturdidor, pero sumamente placentero.

‘White Jar’ cierra el álbum entre golpes de wah wah y manteniendo ese, tan apetecible, espíritu vintage.  Sin muchos artificios, la dualidad de órgano y guitarra, es complementada con una narrativa dinámica y cierto tono stoner.

Paralyzed

StoneFly Records

Reseña: BLUES WEISER.- ‘Obey The Booze’

‘OBEY THE BOONZE’ es el tercer álbum de los madrileños BLUES WEISER, y en él vuelven a dejar patente su amor por el heavy-blues y por las vibraciones de los 70’s. Un torrente de wah-wah, de rock heredero del mismísimo JIMI HENDRIX, a través de ocho canciones que arrollan al oyente con toda su energía. Sin sutilezas, sus crudos temas, con su contagioso groovy, consiguen atrapar al oyente en sus fauces para zarandearlo con esas estruendosas y primitivas vibraciones vintage. Con bandas como Fu Manchú o Nebula en el radar, los madrileños crean un álbum que te derretirá la cara con su perfecta banda sonora para pasar una noche de fiesta.  El álbum es un viaje salvaje a los orígenes del rock más vibrante y crudo con composiciones honestas, perfectamente interpretadas. Entre golpes de blues ácido y humeante y unos ritmos llenos de gancho, cada tema es una fiesta por si mismo. A veces oscuros, a veces sosegados, lo cierto es que estos chicos llevan los genes de los 70’s en sus venas, y eso se traduce en canciones a la vieja usanza, rebosantes de alicientes para el oyente. Pero también beber de la fuente nacida en los desiertos californianos en los 90’s, algo que queda patente en sus crudas y arenosas canciones.

‘OBEY THE BOIZE’ está disponible vía Argonauta Records.

BLUES WEISER son: Jozz – (Guitarra, Voces), Bobysan (bajo y coros) Michael (batería)

Con un sucio sonido retro, ‘Fortune Teller’ nos lleva directamente a comienzo de los 70’s. Una voz ruda y aguardentosa, despliega toda su rabia sobre unos riffs rugosos y un groovy con el que rápidamente consiguen atrapar al oyente. Con el blues en sus entrañas el tema también contiene vibraciones arenosas de bandas como FU Manchú, (por citar alguna). Compuesto sobre un riff que se repite, el corte contiene intoxicantes momentos en los que la acidez de su guitarra nos impregna de psicotrópicos sin perder un momento el ritmo.  

‘Loose’ con una magnética línea de bajo en su apertura se desarrolla teniendo en cuenta el legado de los pioneros. Un sonido retro muy apetecible que se ejecuta sobre ciertos estándares, pero BLUES WEISER saben como hacerlo para que su sonido resulte auténtico. Heavy-blues al uso con golpes de fuerza y un ritmo cadente pero que te atrapa en sus fauces. Un corte que destila sentimiento y que contiene estribillos con los que conquistar al oyente. La guitarra vuelve a mostrar toda su fuerza con solos asesinos, una constante en todas las canciones de la banda. La canción nos hace dudar si vivimos en 2022 o si hemos regresado a 1970.

Los tambores iniciales de ‘Grass’ nos hacen presagiar otra canción retro llena de fuerza. Con un ritmo contenido pero firme, el corte se eleva por la senda del rock clásico stonerizado manteniendo la fórmula, estribillos pegadizos, riffs ácidos de aroma vintage y un ritmo cautivador en el que el blues ácido aflora con naturalidad. Una canción ondulante y con gran poder de seducción.

En un todo más sosegado y recuperando ecos de finales de los 60’s, ‘Echoes of oblivion’ contiene estribillos y coros almidonados en contraste con las canciones anteriores. Dejando más espacio a la melodía, crean una canción colorista con algunos elementos exóticos en sus dos partes diferenciadas. Una primera mitad suave con ritmos cadenciosos y una segunda parte en la que la banda eleva la intensidad de su psicodelia aromatizada. Sus hechizantes pasajes suponen todo un bálsamo para el oyente en este trance hipnótico.

Aviation’ explora atmósferas de psicodelia pesada en las que los elementos desérticos aparecen a través de rugosos y pesados riffs. Manteniendo la tensión las reverberaciones lisérgicas nos empapan de sustancias psicotrópicas para proporcionar al oyente un placentero viaje. El tema consigue aunar los sonidos expansivos con la contundencia. Estamos ante uno de esos temas que te hace flotar en un gratificante mundo sensorial repleto de agradables sensaciones.

El magnetismo de la susurrante línea de bajo de ‘No imput’ es solo el preludio de otro corte de hard-rock en el que el blues acido está muy presente. Un nuevo viaje al corazón de los 70’s de una banda que nació con varias décadas de retraso, ya que su espíritu vintage, coloca su música en la época más gloria del rock. Sus desgarradores momentos conjugan la fuerza de sus riffs, con momentos llenos de acidez. Esta senda clásica es un camino fácil de transitar para BLUES WEISER.

La ortodoxia retro de ‘Clint Eastwood’ consigue crear una canción que insufla energía y buen rollo al oyente. Si su sonido arcaico parece sacado de los albores de los 70’s, la banda introduce elementos contemporáneos con un resultado sumamente atrayente. Sus descargas de fuzz y wah wah acaban creando una orgía sónica que nos invita al desenfreno del puro rock and roll.

‘Void catcher’ completa este maravilloso trabajo a base de melodías 60’s que escarban en legado del rock clásico más exótico. Las pinceladas psicodélicas aparecen en forma de extraños efectos que nos sumen en un caleidoscopio sonoro. Los riffs arenosos hacen acto de presencia en la parte central del corte, siguiendo una senda ortodoxa de los dictados del stoner contemporáneo. Una mutación que nos sitúa en un espacio en el que la garra de la banda aparece con voces que se desgañitan vomitando toda su rabia.  

Blues Weiser

Argonauta Records

Reseña. SUPERSONIC BLUES.- ‘It’s heavy’

Cualquiera que escuche el álbum sin tener referencias de la banda, seguramente pensará que está escuchando una demo de esas bandas pioneras de comienzos de los 70’s que sentían devoción por el blues, la psicodelia ácida y las vibraciones mas pesadas. SUPERSONIC BLUES cuenta en sus filas con miembros de ORANGE SUNSHINE o MERCURY BOYS, lo cual ya nos indica el camino que pueden tomar sus vibraciones de puro proto-metal. Su sucio y primitivo sonido, así como una calidad de grabación manifiestamente mejorable, hace que cada canción rebose autenticidad. A pesar de que la música que tocan ya se inventó hace décadas, lo hacen de una forma auténtica, que no resulta impostada. Escarbando en el legado de pioneros como Cream, Leafhound, Taste, Sir Lord Baltimore y tantos otros, los estribillos pegadizos, sus guitarras ruidosas, y una turbia instrumentación, son el instrumento mediante el cual nos trasladan a un tiempo en el que los amplificadores echaban humo gracias a unos tipos que amaban el rock. Con esa misma ilusión, las siete canciones del álbum son una patada en el trasero que hará despertar a los amantes de los sonidos más crudos y salvajes. Estamos ante un álbum impactante que con una mejor calidad de grabación podría ser memorable.

Grabado por Laurens ten Bergeen The Womb Studio y masterizado en Motorwolf por Guy Tavares. Obra de Ruud Aarbodem y Maarten Donders.

‘IT’S HEAVY’ está disponible vía Who Can You Trust? Records!

Con un sucio sonido de blues añejo ‘High As A Kite’ revolotea en una atmósfera vintage con golpes de rock pesado. Piensa en CREAM, LEAFHOUND o cualquier otro de los pioneros y encontrar el sonido del interior de sus surcos. Denso y crudo, el corte mantiene un groovy pegadizo del que es fácil enamorarse a las primeras de cambio. Estribillos pegadizos conectan de inmediato con ese carácter vacilón de auténtico rock sin aditivos. Los solos de guitarra contrastan con un sonido deficiente que le aporta un valor de autenticidad.

Los ritmos retro de ‘They See Me Comin’ vuelven a ofrecer mas de lo mismo. Un viaje al corazón más underground de comienzos de los 70’s con un sonido arcaico, primitivo, pero lleno de autenticidad.  Blues ácido con solos corrosivos y un ritmo pesado nos llevan en volandas por territorios tantas veces transitados por cientos de bandas, pero aquí encontramos un punto de autenticidad que no todas logran conseguir.

‘It’s Heavy’ suena a proto-metal áspero pero resultón. Un innegable aroma a 70’s revolotea por unos surcos pesados, pero con mucho atractivo. Pinceladas Sabbath se incrustan en su difuso sonido. sumergiéndose en los sonidos más pesados de los pioneros de lo que después sería el heavy-rock, el corte mantiene la frescura. Dejando al lado el blues, crean un tema poderoso con su punto de acidez para mostrarse más auténtico si cabe. Todo un cañonazo abrasivo de rock lleno de autenticidad.

Homenajeando a una banda mítica e infravalorada, encontramos ‘Phantom Child’, una canción original de Lincoln Street Exit, aquella banda de hispanos y latinos americanos que puso patas arriba los cimientos del rock más ácido a comienzos de los 70’s y que recibe una honesta versión de manos de los holandeses. Bastante fiel al original, el tema rezuma solos ácidos sobre su contundente base rítmica. Una canción que encaja a la perfección en el sonido de SUPERSONIC BLUES, una banda que nació en la época equivocada pero que no reniega de los precursores de un género que siguen décadas después dándonos grandes satisfacciones.

Sin abandonar ese sonido crudo y sucio ‘No Good For Conversation’ juega con ganchos en formas de riffs ácidos de gran pesadez. Turbio y frondoso, el tema golpea con un rock oscuro y plomizo durante dos minutos son mas aliciente.

‘Crawlin’ Back’ cruje con riffs diabólicos por una senda retro entre crudas vibraciones con un groovy pegadizo. Un sonido que bebe de la escena de Detroit y que tiene un tono macarra y vacilón con buen derroche de fuzz. Ondulante en su desarrollo, el corte siempre cabalga con la vista al frente con pinceladas blues.

El álbum cierra con ‘Got No Time For Trouble’, otra canción rugosa de blues intoxicante en pura línea Cream. Ritmos contagiosos y armonías hard-rock de nítido carácter 70’s. Avanzando firmemente en su primera mitad con esos envolventes riffs retro, en la segunda mitad dejan aflorar toda la artillería de solos ácidos y corrosivos con una turbia base rítmica.

Supersonic Blues

Who Can You Trust? Records