Reseña: CRIPTA BLUE.- ‘Cripta blue’

Desde Ravenna (Italia) nos llega un artefacto sonoro que parece llegado de comienzos de los 70’s en una capsula del tiempo, solo hay que ver su lisérgica portada para intuir el contenido de sus surcos. El trio CRIPTA BLUE, dejan patente su devoción por los ecos proto-metal y heavy-blues de comienzo de la década dorada, en su álbum debut homónimo. Con músicos de bandas como Desert Wizard, Thrash act Rising Dark y Talismanstone que se manejan bien con esos sonidos del pasado, crean un álbum crudo, pesado y psicotrópico. Un trabajo ácido, bluesero, tosco y con alma de doom primitivo. Mirando al pasado más oscuro del rock, pero sin letras ocultistas, sino metáforas distorsionadas y horribles de lo que significa saborear la vida y vivirla hundiéndose profundamente, rodeada de muertos vivientes. Sus turbias pero magnéticas canciones son capaces de despertar a los viejos rockeros de sus tumbas para unirse al aquelarre chamánico de CRIPTA BLUE. Un auténtica pleitesía al legado de bandas como los eternos Sabbath, Pentagram, Sir Lord Baltimore, Josefus, Blue Cheer, Toad o Captain Beyond, pero enriquecido con altas dosis de psicodelia pesada y unas pinceladas de grueso sonido stoner. ‘CRIPTA BLUE’ es un álbum demoledor, un álbum que suena honesto y auténtico, y cuyo sonido se mete en las entrañas del oyente. Su penetrante grueso e hipnótico bajo, su ritmo incansable, ese peculiar y profundo registro vocal, junto a esa guitarra que parece bañada en un barril de LSD, rezumando solos ácidos, hacen que no puedas resistirte a su poder.

CRIPTA BLUE son: Andrea Giuliani (voces y bajo) Federico Bocchini (guitarra) Silvio Dalla Valle (batería), acompañados del vocalista invitado Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. ‘CRIPTA BLUE’ está disponible vía Argonauta Records, y está llamado a ser uno de los álbumes del año en el género de la música pesada de genes 70’s.

Dejándose llevar por el doom, ‘Tombstone’ cuenta con la voz de Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. Musicalmente el tema se desarrolla entre ecos proto-metal que evocan el legado de Sabbath y con el sonido Saint Vitus muy presente.  Siguiendo una estructura similar, la parte final se llena de oscuras nebulosas psicodélicas antes de morir en el cementerio del proto-doom más oscuro.

‘Creepy Eyes’ borbotea entre riffs ondulantes a caballo entre el heavy-rock y el blues. Con un carácter chamánico, el tema exhuma fuzz narcótico y riffs pesados. El bosque mágico se llena de oscuridad entre vibraciones psicodélicas y blues pesado. Con olor a 70’s la canción se presenta con un sonido rugoso y nebuloso. Si bien su mayor parte tiene a la guitarra como protagonista, el tema reposa en unos acordes de bajo antes de emprender su huida hasta el precipicio final.

Por una senda aparentemente diferente, ‘Spectral Highway’ emerge de un suave trance psicodélico. En una atmósfera misteriosa y humeante, el blues regresa a u cita con los alucinógenos acordes de los italianos. El tema transita por esa senda tranquila y narcótica, con embestidas puntuales de oscuros y pesados riffs proto-doom. Sin embargo, en ningún momento pierde su espíritu psicotrópico.

‘Death Wheelers’, se desarrolla en un oscuro relato proto-doom de guitarras humeantes. Lento y pesado, el corte serpentea por la senda del blues y los ecos 70’s. Su espíritu Sabbathico se complementa con altas dosis de psicodelia chamánica. Viscoso, pantanoso y nebuloso, el tema suena añejo y contiene solos asesinos que le dotan de un mayor poder narcótico. El trabajo del bajo en un segundo plano hace que la canción adquiera un poder hipnótico que pasa con sutileza ante el oyente.

Cerrando este debut, ‘A Space Tale’ el tema mas largo del álbum con sus mas de siete minutos, parte de pasajes de psicodelia calmada y susurrante. Con efectos sobrevolando la armonía el corte borbotea entre riffs pesados y graves y solos ácidos para llevarnos a un entorno misterioso de gran magnetismo. Estratificando su sonido en dos planos diferentes, avanza con fuerza combinado pasajes ácidos con momentos más tortuosos. La parte final rinde nuevamente pleitesía a Sabbath con un final oscuro y psicotrópico.

Cripta Blue

Argonauta Records

Reseña: HOLY DEATH TRIO.- ‘Introducing…’

‘INTRODUCING…’ es el ardiente álbum debut de los hard-rockers texanos HOLY DEATH TRIO. Seleccionado por el reverenciado bajista de Ozzy,  Blasko  como el primer lanzamiento de su asociación con Ripple Music, los de Austin nos ofrecen un tornado de 9 pistas de rock’n’roll de alto octanaje, empapado en boogie texano, ritmos retro de puro heavy-rock y ganchos de fuego rápido en los que el blues esta presente. Mostrando su amor reverencial por Hendrix, Black Sabbath y con un sonido a caballo entre Radio Moscow y sus paisanos ZZ TOP, ‘INTRODUCING…’ es de esos álbumes que huele a humo y a whisky de garito de carretera. Su bacanal de ardientes riffs y ritmos aplastantes, hacen que el álbum sea una perfecta banda sonora para una fiesta de rock crudo y primitivo con un sonido a semejanza de los pioneros. Texas siempre nos ha dado este tipo de bandas y HOLY DEATH TRIO, son unos dignos sucesores de aquellos precursores. ‘INTRODUCING…’ es un álbum que te invita a abrocharse los cinturones y disfrutar de sus impactantes y sucias canciones, ya que este viaje lleno de riffs, hará volar tu mente. Uno de los detalles que llama mi atención, es el sonido que el trio da a su bajo, una linea de bajo que no cruje al modo de las bandas stoner, pero que se muestra poderosa en cada nota, lo que hace que el oyente se sienta integrado en cada canción. Las ondas sónicas de HOLY DEATH TRIO nos llevan a esos cielos calurosos del medio oeste, y a una auténtica fiesta del rock and roll. Desde sus espirales psicotrópicas en las que las guitarras revolotean entre sustancias alucinógenas, hasta los cadentes ritmos de boogie rock, sus canciones te arroyan pateando tu trasero y haciendo que tu cabeza estalle. ¿Estas deprimido?, ‘INTRODUCING…’ es el remedio perfecto para salir de la monotonía y darte un chute de energía al cuerpo con su rock salvaje.

Una breve introducción nos lleva a ‘White Betty’. Un tema que muestra las intenciones del trio. Ecos heavy-blues sustentados en unos poderosos tambores y riff rugosos y directos. Con un inequívoco carácter 70’s el tema golpea con fuerza.  Lleno de energía desbordante, las rabiosas y pegadizas voces junto a su turbio sonido hace que el corte resulte eficaz. Solos ácidos y diabólicos, un bajo que suena a bajo, y una batería chispeante crean un tema vibrante de hard rock con tonos stoner contemporáneos.

‘Bad vibrations’ se deja llevar por la senda heavy-rock adornándola con distintos elementos. Rock and roll sudoroso con un grovvy macarra y el suficiente gancho como para caer rendido a sus encantos. Ciertos pasajes ácidos se unen a una fiesta en la que el olor a gasolina lo inunda todo. Algunas pinceladas blues ponen el contrapunto perfecto entre solos ácidos.

Sin bajar la intensidad ‘Get down’ incide en la fórmula del heavy-blues más primitivo y salvaje. La desgarrada y aguardentosa voz y unos solos asesinos construyen un tema oscuro y pesado que lleva el ritmo  del boogie rock en sus venas.  

‘Black Wave’ se despeña por un torrente de rock ácido. El cadencioso ritmo del bajo y las embestidas de las guitarras enriquecen los devaneos vocales. Vibrante y bulliciosa, la canción mantiene el espíritu blusero y psicotrópico que encontramos en muchos de los temas del álbum. El tema transita por una senda más propia de RADIO MOSCOW, ofreciendo un espiral psicotrópica en la que el blues nos intoxica a través de riffs asesinos.

A igual que el corte que abre el álbum la banda lo introduce con un corte breve. Tras ella ‘The killer’ se presenta con un excepcional groovy que rápidamente contagia al oyente con una cadencia de la que es difícil escapar. El aroma de los 70’s impregna un tema caliente que se desboca una vez más con una garra elocuente. No cabe duda que estos chicos saben cómo hacer que los sonidos añejos adquieran altas dosis de actualidad. ‘The killer’ es de esos temas en los que es difícil dejar de mover las articulaciones al son de su contagioso ritmo.  Heavy-blues primitivo y efectivo.

Si en el álbum encontramos buenos solos de guitarra y bulliciosos tambores, ‘Fish sticks’ nos recuerda que el trabajo de bajo que contiene el álbum es simplemente soberbio. El blues lisérgico es el entorno en el que se desarrolla uno de los temas más psicodélicos del álbum.  Casi cinco minutos que contiene de todo, riffs stonerizados, pasajes heavy-psych de altos vuelos y una garra innata. Entre bacanales ácidas el corte vuelve a despeñarse por un torrente de ritmos trepidantes y una estructura proto… todo.

El álbum cierra con otro corte impactante como ‘Witch doctor’. Sobre una estructura más pesada, el tema avanza cadencioso entre ecos Sabbath, para transitar por un oscuro bosque en el que los efluvios psicodélicos se unen a la fiesta. La fuerza vocal se une a unos riffs que se inclinan a un espacio más tenebroso y plomizo en el que el blues se siente cómodo. Seis minutos narcóticos llenos de alicientes para poner el punto final a un gran álbum.

 

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Reseña: THE AGE OF TRUTH.- ‘Resolute’

Si hace cuatro años nos sorprendieron con su fascinante debut ‘THRESHOLD’, ahora, THE AGE OF TRUTH con su nuevo álbum ‘RESOLUTE’ van más allá para presentarnos un álbum impresionante. He de reconocer que en una primera escucha del álbum me quedé un poco frio, pero…… ¿En que estaría yo pensando? Tras retomarlo en nuevas escuchas solo puedo decir que este álbum es fantástico, un trabajo que podríamos decir que tiene de todo. Si bien encontramos ecos de Monster Magnet, ganchos en tonos Clutch o incluso guiños a Soundgarden, el trio de Filadelfia se mueve a la perfección en diversas aguas, y en todas nada con destreza. Un álbum que comienza con temas rudos y pesados y que va evolucionan a un escenario en el que el blues, el hard-rock y la psicodelia conviven en armonía en penetrantes canciones llenas de fuerza y atractivo. Con una primera parte del álbum en la que el heavy-rock de siempre y los riffs de metal golpean nuestro cerebro con contundencia, según avanza el álbum la banda saca todo su arsenal para navegar en aguas en las que el heavy blues humeante y crudo nos impregna de humeantes efluvios. Pero estos chicos no se quedan ahí, si seguimos explorando el álbum, encontramos temas cristalinos que recuperan el proto-doom de los 70’s para remodelarlo y crear fascinantes temas en los que la psicodelia pesada hace acto de presencia. Envolviéndonos con sus hechizantes y narcóticas atmósferas, THE AGE OF TRUTH sabe como despertarnos de ese placentero clímax. Elevando los decibelios el monolítico bajo y la inquebrantable base rítmica nos sacan del letargo a base de hard-rock primitivo con un pegadizo groovy retro. ¿Cómo pude equivocarme tanto en mi primera percepción del álbum?, tras cada nueva escucha continúo preguntándomelo, porque ‘RESOLUTE’ es un álbum descomunal, un álbum en el que cada tema nos ofrece algo, y todo sugestivo. THE AGE OF TRUTH bebe del sonido más primitivo de los 70’s pero tiene la capacidad para que esas vibraciones suenen renovadas sin perder un ápice de autenticidad y fuerza. El cuarteto de Filadelfia ha reconstruido todo su sonido sobre una base inquebrantable y ha producido un disco que es más grande y audaz que cualquier cosa que hayan intentado antes. La banda ha renovado su arsenal de tonos mortales, fuzz impulsado por diesel y blues psicodélico-pesado. Sin ninguna duda, un álbum para no dejar por alto.

‘Juntos hemos tratado constantemente de hacer evolucionar la composición de nuestras canciones, la instrumentación y el sonido que queríamos capturar’, explica el bajista William Miller‘Este álbum ha sido un verdadero viaje para nosotros y casi tres años en la fabricación. Nos hemos mantenido en los estándares más exigentes en cada paso del camino’.

RESOLUTE’ fue escrito por THE AGE OF TRUTH, producido por THE AGE OF TRUTH, Dave Klyman y Joseph Boldizar. Diseñado por Joseph Boldizar y Dave Klyman en Retro City Studios Filadelfia (Pensilvania); mezclado por Andrew Schneider en Acre Audio, Brooklyn (New York). ‘Seven Words’ mezclado por Joseph Boldizar en Retro City Studios, Filadelfia (Pensilvania). Masterizado por Ryan Smith en Sterling Sound, Nashville (Tennessee); con un arte de portada obra de Mikko Raima, Mänttä-Vilppula (Finlandia), fotografía y diseño obra de Shane K. Gardner Rock N Roll Socialite, Baltimore (Maryland) estando disponible a través de Contessa Music

THE AGE OF TRUTH son: Kevin McNamara (voces) Michael DiDonato (guitarras) Scott Frassetto (batería y percusión) y William Miller (bajo).

El álbum abre sin contemplaciones con los poderosos riffs de ‘Palace of rain’. Conjugando elementos heavy-rock con riffs stoner y unas fantásticas melodías en línea Elder, el tema se presenta rebosante de fuerza. Una contundencia que se ve amortiguada por el buen uso de las melodías vocales. Ondulante y golpeando una y otra vez, el corte hace una parada para reposar en ensoñadoras atmósferas psico-progresivas. Oscuro y nebuloso por momentos, la esencia del heavy-rock de los 80’s adquiere múltiples formas para completar siete minutos estelares en los que la banda brilla enormemente. Alejados de convencionalismos, pero sin renunciar a diversas propuestas estilísticas, la canción se completa con cadenciosos ritmos entre una espiral de efectos que enturbia la atmósfera. Pesado, progresivo y psicodelia, el tema es un crisol de vibraciones con un resultado fascinante.

‘Horsewhip’ mantiene el pistón con pesados riffs y estribillos de puro heavy-rock. Tomando elementos de la época gloriosa del género ensanchan su sonido haciéndolo más contundente y plomizo. Todo un martillo que golpea con insistencia con unos riffs sólidos y sin fisuras. Crudo, pero con la sensación de que todo está controlado, el tema evoluciona a un espacio de metal auspiciado por tambores atronadores. En esta ocasión los de Filadelfia van directos, sin distraerse.  

En ‘A promise of nothing’ encontramos una cabalgada de Stoner-metal y heavy-rock contundente. Provocando esguinces cervicales la canción es como una ametralladora de riffs que no cesan. La desgarradora voz pone el tono épico antes de ofrecernos pasajes de psicodelia pesada en los que la guitarra aflora mostrando todo su poder psicotrópico con relajados desarrollos que sirven de bálsamo a la embestida inicial del tema. 

Dando un giro respecto a los temas anteriores ‘Seven words’ se sustenta en acordes acústicos y melodías de blues humeante que nos susurran proporcionándonos un estado de relax necesario para reposar la descarga de los cortes anteriores. Guitarras y voz son suficientes para construir un tema delicado en el que los aromas sureños aparecen en un escenario con tonos melancólicos a modo casi de balada. La belleza en detrimento de la fuerza, lo que refleja que estamos ante una banda de gran calidad.

El blues lisérgico es el protagonista de ‘Eye one’. El cadente y pausado ritmo de apertura nos va introduciendo en un escenario en el que el blues y el hard-rock unen fuerzas para crear un tema grueso y psicotrópico. EL monolítico bajo y el parsimonioso ritmo de los tambores custodian unos riffs que se estiran creando una atmósfera envolvente. Pegadizo y rompe cuellos, el desgarrador corte evoca los momentos del proto-doom entre su armonía de blues pantanoso y viscoso. Todo un desgarrador relato guiado por una voz aguardentosa y llena de fuerza. Sus constantes giros hacen que el corte se encabrite por momentos en contraste de sus pasajes más chamánicos. Humeante y denso, la canción nos empapa con un sonido poderoso y penetrante a través de sus ásperos y rudos riffs. La perfecta banda sonora para un ritual chamánico en la profundidad de la espesura de un bosque impregnado de la humedad del pantano.

‘Salome’ mantiene los genes blues, sin perder el espíritu heavy-rock aderezado con riffs stoner de los de Filadelfia. Con melodías vocales entre Clutch y los clásicos del heavy-rock de décadas pasadas, entran en un mestizaje en el que los elementos desérticos y psicodélicos consiguen crean una atmósfera llena de magia y fuerza. Embistiendo en su apertura el tema evoluciona a un escenario más psicodélico entre riffs que golpean una y otra vez con aulladoras armonías vocales que parecen van a quebrar las cuerdas vocales de su cantante manteniendo un groovy blusero que rápidamente se contagia.  

Para el cierre, una canción de mas de nueve minutos. ‘Return to the ships’ pone el broche de oro a un álbum impactante, versátil y lleno de ganchos para el oyente. recreándose en su faceta más psicodélica, una suave apertura va adentrándonos en un espacio en el que los hongos mágicos emanan sus dosis de dietilamida para narcotizarnos. Suaves pasajes vocales afloran tenuemente en un caleidoscopio sonoro lleno de magia. Hechizante y anestesiarte cada nota es como un bálsamo reconfortante para nuestros oídos en el primer tercio de la canción. En la parte central, pegadizos riffs de talante retro golpean entre desgarradores pasajes vocales elevando la pesadez de la canción. Una embestida que rápidamente se deshace para regresar a paisajes de psicodelia pesada en un entorno oscuro. Retazos de heavy-rock no faltan a su cita para recordarnos de donde viene estos chicos. En este ir y venir el tema regresa a sus plácidos pasajes psicodélicos ofreciendo parte de los momentos mas bellos de un álbum soberbio.

The Age Of Truth



Reseña: EARTHOMEN.- ‘Beyond the Pale’

Con un Ep, un single y un álbum en directo publicados previamente, el trio australiano EARTHOMEN acaba de lanzar su nuevo trabajo ‘BEYOND THE PALE’. Solo tres temas que nos dejan con ganas de más, en los que el blues, los crujientes riffs stoner y altas dosis de psicodelia consiguen conquistarnos a la primera escucha. A estas alturas no debería sorprendernos al encontrar una banda sobrada de calidad llegada de las antípodas, pero el volcán australiano sigue ofreciendo constantemente erupciones de alto nivel, y EARTHOMEN son una de ellas. Tres canciones con garra, magia y melodías que rápidamente logran capturar al oyente; con fuertes influencias del sonido de los 70’s, el trio deja patente toda su calidad con sus oscilaciones rítmicas y su pesado sonido. Todo un balanceo que acaba por atraparnos entre unos surcos que rezuman psicodelia y blues en temas construidos de una forma original. Si, seguramente el sonido te sonará familiar, pero la personalidad del trio está fuera de toda duda. Una penetrante voz, un bajo difuso y poderoso, unido a una guitarra ácida y ensoñadora, son usados con acierto para que las canciones resulten fascinantes y demoledoras. Con un sonido y una cadencia rítmica que inevitablemente me recuerda los momentos más gloriosos de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, los australianos golpean con fuerza entre riffs ásperos, pero también saben bajar las revoluciones para introducirnos en bosques psicodélicos llenos de acidez con un caracter retro.  Sin duda, un gran descubrimiento de una banda con mucho potencial y que sabe tocar psicodelia pesada de muchos quilates.  

EARTHOMEN son: Jesse James Murphy (guitarra y voces), Sean Andrews (bajo) y Sean Magennis (batería).

‘Father of time’ nos invita a un paseo por coloristas atmósferas psicodélicas. Con un equilibrado balance entre un bajo hipnótico y penetrante y una guitarra que revolotea en solos floridos el tema crea un espacio reflexivo. Una voz llena de fuerza aparece como de la nada para poner más brillo al tema. En una escapa hacia adelante la canción se revoluciona por momentos. Un espejismo que rápidamente nos devuelve a la calma de sus contenidas melodías. Arrancada y pausas completan un tema oscilante que decae en bellos pasajes heavy-psych con la guitarra tomando el protagonismo. La canción consigue el equilibrio entre la pesadez y lo liviano con la hábil combinación de elementos stoner y psicodélicos con los que cuenta.

Sin salir de los dictados psicodélicos ‘Beyond the pale’ golpea con sus riffs humeantes con sabor a blues. Áspero y contundente el tema flota en una atrayente atmósfera vintage. Su tupida instrumentación logra conjugar toda la fuerza de la banda con su innata vocación 70’s. Por momentos lento y plomizo, la canción oscila constantemente entre elementos desérticos, el blues y la psicodelia. El crujiente y turbio bajo toma las riendas del tema para mostrar el lado más arenoso del trio. Aquí también encontramos pasajes psicodélicos que por momentos se inclinan casi a un escenario progresivo sin perder su aura stoner. El carácter trascendental de las melodías vocales aporta brillantez a un logrado tema en el que no faltan los solo ácidos y penetrantes.  

‘Living a lie’ se deja llevar por el hard-rock stonerizado de crudeza total. Blues y ecos 70’s se entrelazan manteniendo el legado del blues-rock más primitivo y salvaje. Golpeando una y otra vez con sus riffs las melodías juegan un importante papel en una canción rugosa y áspera. Podríamos hablar de proto-doom, pero lo cierto es que EARTHOMEN saben componer y ejecutar temas sólidos e impactantes. Con un sonido pesado sus devaneos blues tienen el  suficiente gancho como para que nada resulte aburrido. Denso, espeso y pesado el corte puede acercarse a algunos estándares del género, aun así, contiene los suficientes elementos brillantes como para salirse de convencionalismos. Monolítico por momentos, psicotrópico en otros, sus cinco minutos están llenos de intensidad.

EarthOmen

Reseña: LUNAR SWAMP.-‘ Moonshine blues’

¡¡Los italianos LUNAR SWAMP lo han vuelto a hacer!!. Si hace un año y medio nos sorprendían con su magnífico álbum debut ‘UnderMudBlues’, ahora nos impregnan con los efluvios de su blues-doom pantanoso nuevamente. Con seis canciones empapadas en thc, sus densos y chamánicos blues nos narcotizan y golpean por igual. Poderosos riffs, ecos 70’s y psicodelia pesada logran magnetizar al oyente con un tempo lento pero plomizo gracias a sus ecos stoner-doom. Bajo las neblinas intoxicantes que emerguen de los pantanos más misteriosos, LUNAR SWAMP saben moverse a la perfección en esas atmósferas psicotrópicas. Con el sigilo de un caimán en su habitad natural, el trio de Catanzaro se sumerge en el legado del Rey Lagarto, apoderándose de su facultad chamánica para elevarnos a un trance lisérgico en el que el proto-doom y los turbios sonidos Stoner se apoderan de nuestros sentidos a ritmo de blues. Sintiendo cómodos en territorios ocultistas, sus fangosas canciones bien podrían ser la sintonía de un ritual tenebroso y mágico en las profundidades del bosque. La perfecta combinación de la voz, con su particular estilo entre Morrison y Glenn Danzig, y el trabajo de las guitarras (con la ausencia de bajo) en esos blues cocidos a fuego lento con leña de la mejor calidad, resulta fascinante. Sus cegadores pasajes, nos nublan como el humo de la hoguera en medio del boscaje junto a la neblina de los manglares. Ese entorno espiritual es el espacio ideal para tocar sus canciones. Unos temas densos y húmedos, en los que el fuzz aparece siempre en el momento justo, balanceándose entre guitarras asesinas. Precisamente otro de los puntos a destacar de este trabajo, la versatilidad para crear sonidos graves y espesos en contraposición con solos más afilados. Cualquier amante de los sonidos viscosos, bluseros y psicodélicos, sin duda se sentirá atraído por ‘MOONSHINE BLUES’, un álbum ideal para las noches de luna llena junto al fuego y en el que los ecos de proto-doom y el blues pantanoso de los 70’s, tienen su particular homenaje.

‘MOONSHINE BLUES’ fue grabado, y mezclado en Country House en Catanzaro Stone Mountain y cuenta con un arte de portada obra de  Steven Yoyada, estando disponible vía The Swamp Records (EE.UU.), Vinilo vía Clostridium Records (Alemania) y cassette vía Burning Coffin Recs (Chile)

LUNAR SWAMP son:

Mark Wolf: voces y armónica

Machen: guitarras y Cigar Box

S.M. Ghoul: batería

‘Muddy Waters’ abre el álbum por la senda del blues. Con un nombre así no podía de ser de otra manera. Una breve introducción por la senda del blues clásico nos introduce en los fornidos riffs difusos que conjugan tanto elementos blues como momentos doom en los que la psicodelia aparece para mostrar una atmósfera borrosa. Con cadentes ritmos y una ambientación tenebrosa, el tema avanza con una parsimoniosa cadencia entre ecos 70’s. Con leves ecos doorsianos el tema se desarrolla en un entorno nebuloso con chamánicos pasajes.

Siguiendo una línea similar al tema anterior ‘Moonburt smoke’ nos intoxica con sus riffs blues-doom. Espeso y viscoso, el corte nos impregna de thc entre sus gruesos riffs y sus solos intoxicantes. Pesado, lento y completamente narcótico, el tema nos sumerge en un entorno oscuro y tenebroso en el que los ecos del pasado quedan reflejados.

Con una apertura misteriosa y psicodélica, ‘Redneck squatch’, índice en la fórmula del blues. Los parsimoniosos riffs stoner de vocación doom se entrelazan con las melodías de blues chamánico. Una constante que se repite en gran parte de los temas contenidos en el álbum. Sin perder de vista los entornos pantanosos, los efluvios lisérgicos se elevan entre sus cadenciosos y parsimoniosos riffs.   La neblina narcótica envuelve el tema entre sus emanaciones psicotrópicas ampliando el espectro del doom y del blues.

Sin salirse de la línea presente en todo el álbum ‘Old ben the gator’ conjuga el legado del Rey Lagarto en una versión psycho-doom completamente psicodélica. Solos ácidos, voces crudas, pero de gran magnetismo y una armonía que se repite una y otra vez van construyendo otro corte denso y pesado en el que el blues es el punto de partida. Coloreando con el sonido de la armónica la propuesta se vuelve más ortodoxo por momentos sin perder su vocación pesada. Cambiando el aspecto, el tema se deja llevar por momentos mucho más psicodélico que se elevan majestuosos entre sus crujientes e impactantes riffs.

‘Cross swamp blues’ nace entre las emanaciones lisérgicas de su pantanosa atmósfera para impregnarnos de thc nuevamente. Una constante de un álbum que tiene claro su objetivo. Un corte desgarrador lleno de fuerza que gravita en humeantes atmósferas para narcotizar al oyente con su oscuro y denso sonido. Sin perder el carácter doorsiano en la voz, el tema trata de emergen de entre la niebla para golpear con toda su fuerza,

Con un tono más ceremonial ‘Sweet sue’, el tema original de WITCH,  presta un mayor protagonismo a las melodías vocales sin salirse del guión. Viscoso y oscuro, el corte muestra a la banda en un estado de melancolía en el que se toman alguna licencia estilísticaEl resultado es un versión densa y narcótica en el que la psicodelia toma un mayor protagonismo en detrimento de la pesadez de los cortes precedentes. Teniendo en cuenta que estamos ante la canción más larga del álbum, la oportunidad para desarrollar su sonido se presenta evidente, logrado una particular versión incluso más impactante que el tema original. Con un parón en su parte central la banda hace un hiato para resurgir como Ave Fenix por la senda del blues del delta. Sin complejos, la armónica sirve para ofrecernos momentos de blues clásico prescindiendo de la pesadez stoner-doom a modo de guiño a los pioneros.

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