Reseña: THE AGE OF TRUTH.- ‘Resolute’

Si hace cuatro años nos sorprendieron con su fascinante debut ‘THRESHOLD’, ahora, THE AGE OF TRUTH con su nuevo álbum ‘RESOLUTE’ van más allá para presentarnos un álbum impresionante. He de reconocer que en una primera escucha del álbum me quedé un poco frio, pero…… ¿En que estaría yo pensando? Tras retomarlo en nuevas escuchas solo puedo decir que este álbum es fantástico, un trabajo que podríamos decir que tiene de todo. Si bien encontramos ecos de Monster Magnet, ganchos en tonos Clutch o incluso guiños a Soundgarden, el trio de Filadelfia se mueve a la perfección en diversas aguas, y en todas nada con destreza. Un álbum que comienza con temas rudos y pesados y que va evolucionan a un escenario en el que el blues, el hard-rock y la psicodelia conviven en armonía en penetrantes canciones llenas de fuerza y atractivo. Con una primera parte del álbum en la que el heavy-rock de siempre y los riffs de metal golpean nuestro cerebro con contundencia, según avanza el álbum la banda saca todo su arsenal para navegar en aguas en las que el heavy blues humeante y crudo nos impregna de humeantes efluvios. Pero estos chicos no se quedan ahí, si seguimos explorando el álbum, encontramos temas cristalinos que recuperan el proto-doom de los 70’s para remodelarlo y crear fascinantes temas en los que la psicodelia pesada hace acto de presencia. Envolviéndonos con sus hechizantes y narcóticas atmósferas, THE AGE OF TRUTH sabe como despertarnos de ese placentero clímax. Elevando los decibelios el monolítico bajo y la inquebrantable base rítmica nos sacan del letargo a base de hard-rock primitivo con un pegadizo groovy retro. ¿Cómo pude equivocarme tanto en mi primera percepción del álbum?, tras cada nueva escucha continúo preguntándomelo, porque ‘RESOLUTE’ es un álbum descomunal, un álbum en el que cada tema nos ofrece algo, y todo sugestivo. THE AGE OF TRUTH bebe del sonido más primitivo de los 70’s pero tiene la capacidad para que esas vibraciones suenen renovadas sin perder un ápice de autenticidad y fuerza. El cuarteto de Filadelfia ha reconstruido todo su sonido sobre una base inquebrantable y ha producido un disco que es más grande y audaz que cualquier cosa que hayan intentado antes. La banda ha renovado su arsenal de tonos mortales, fuzz impulsado por diesel y blues psicodélico-pesado. Sin ninguna duda, un álbum para no dejar por alto.

‘Juntos hemos tratado constantemente de hacer evolucionar la composición de nuestras canciones, la instrumentación y el sonido que queríamos capturar’, explica el bajista William Miller‘Este álbum ha sido un verdadero viaje para nosotros y casi tres años en la fabricación. Nos hemos mantenido en los estándares más exigentes en cada paso del camino’.

RESOLUTE’ fue escrito por THE AGE OF TRUTH, producido por THE AGE OF TRUTH, Dave Klyman y Joseph Boldizar. Diseñado por Joseph Boldizar y Dave Klyman en Retro City Studios Filadelfia (Pensilvania); mezclado por Andrew Schneider en Acre Audio, Brooklyn (New York). ‘Seven Words’ mezclado por Joseph Boldizar en Retro City Studios, Filadelfia (Pensilvania). Masterizado por Ryan Smith en Sterling Sound, Nashville (Tennessee); con un arte de portada obra de Mikko Raima, Mänttä-Vilppula (Finlandia), fotografía y diseño obra de Shane K. Gardner Rock N Roll Socialite, Baltimore (Maryland) estando disponible a través de Contessa Music

THE AGE OF TRUTH son: Kevin McNamara (voces) Michael DiDonato (guitarras) Scott Frassetto (batería y percusión) y William Miller (bajo).

El álbum abre sin contemplaciones con los poderosos riffs de ‘Palace of rain’. Conjugando elementos heavy-rock con riffs stoner y unas fantásticas melodías en línea Elder, el tema se presenta rebosante de fuerza. Una contundencia que se ve amortiguada por el buen uso de las melodías vocales. Ondulante y golpeando una y otra vez, el corte hace una parada para reposar en ensoñadoras atmósferas psico-progresivas. Oscuro y nebuloso por momentos, la esencia del heavy-rock de los 80’s adquiere múltiples formas para completar siete minutos estelares en los que la banda brilla enormemente. Alejados de convencionalismos, pero sin renunciar a diversas propuestas estilísticas, la canción se completa con cadenciosos ritmos entre una espiral de efectos que enturbia la atmósfera. Pesado, progresivo y psicodelia, el tema es un crisol de vibraciones con un resultado fascinante.

‘Horsewhip’ mantiene el pistón con pesados riffs y estribillos de puro heavy-rock. Tomando elementos de la época gloriosa del género ensanchan su sonido haciéndolo más contundente y plomizo. Todo un martillo que golpea con insistencia con unos riffs sólidos y sin fisuras. Crudo, pero con la sensación de que todo está controlado, el tema evoluciona a un espacio de metal auspiciado por tambores atronadores. En esta ocasión los de Filadelfia van directos, sin distraerse.  

En ‘A promise of nothing’ encontramos una cabalgada de Stoner-metal y heavy-rock contundente. Provocando esguinces cervicales la canción es como una ametralladora de riffs que no cesan. La desgarradora voz pone el tono épico antes de ofrecernos pasajes de psicodelia pesada en los que la guitarra aflora mostrando todo su poder psicotrópico con relajados desarrollos que sirven de bálsamo a la embestida inicial del tema. 

Dando un giro respecto a los temas anteriores ‘Seven words’ se sustenta en acordes acústicos y melodías de blues humeante que nos susurran proporcionándonos un estado de relax necesario para reposar la descarga de los cortes anteriores. Guitarras y voz son suficientes para construir un tema delicado en el que los aromas sureños aparecen en un escenario con tonos melancólicos a modo casi de balada. La belleza en detrimento de la fuerza, lo que refleja que estamos ante una banda de gran calidad.

El blues lisérgico es el protagonista de ‘Eye one’. El cadente y pausado ritmo de apertura nos va introduciendo en un escenario en el que el blues y el hard-rock unen fuerzas para crear un tema grueso y psicotrópico. EL monolítico bajo y el parsimonioso ritmo de los tambores custodian unos riffs que se estiran creando una atmósfera envolvente. Pegadizo y rompe cuellos, el desgarrador corte evoca los momentos del proto-doom entre su armonía de blues pantanoso y viscoso. Todo un desgarrador relato guiado por una voz aguardentosa y llena de fuerza. Sus constantes giros hacen que el corte se encabrite por momentos en contraste de sus pasajes más chamánicos. Humeante y denso, la canción nos empapa con un sonido poderoso y penetrante a través de sus ásperos y rudos riffs. La perfecta banda sonora para un ritual chamánico en la profundidad de la espesura de un bosque impregnado de la humedad del pantano.

‘Salome’ mantiene los genes blues, sin perder el espíritu heavy-rock aderezado con riffs stoner de los de Filadelfia. Con melodías vocales entre Clutch y los clásicos del heavy-rock de décadas pasadas, entran en un mestizaje en el que los elementos desérticos y psicodélicos consiguen crean una atmósfera llena de magia y fuerza. Embistiendo en su apertura el tema evoluciona a un escenario más psicodélico entre riffs que golpean una y otra vez con aulladoras armonías vocales que parecen van a quebrar las cuerdas vocales de su cantante manteniendo un groovy blusero que rápidamente se contagia.  

Para el cierre, una canción de mas de nueve minutos. ‘Return to the ships’ pone el broche de oro a un álbum impactante, versátil y lleno de ganchos para el oyente. recreándose en su faceta más psicodélica, una suave apertura va adentrándonos en un espacio en el que los hongos mágicos emanan sus dosis de dietilamida para narcotizarnos. Suaves pasajes vocales afloran tenuemente en un caleidoscopio sonoro lleno de magia. Hechizante y anestesiarte cada nota es como un bálsamo reconfortante para nuestros oídos en el primer tercio de la canción. En la parte central, pegadizos riffs de talante retro golpean entre desgarradores pasajes vocales elevando la pesadez de la canción. Una embestida que rápidamente se deshace para regresar a paisajes de psicodelia pesada en un entorno oscuro. Retazos de heavy-rock no faltan a su cita para recordarnos de donde viene estos chicos. En este ir y venir el tema regresa a sus plácidos pasajes psicodélicos ofreciendo parte de los momentos mas bellos de un álbum soberbio.

The Age Of Truth



Reseña: EARTHOMEN.- ‘Beyond the Pale’

Con un Ep, un single y un álbum en directo publicados previamente, el trio australiano EARTHOMEN acaba de lanzar su nuevo trabajo ‘BEYOND THE PALE’. Solo tres temas que nos dejan con ganas de más, en los que el blues, los crujientes riffs stoner y altas dosis de psicodelia consiguen conquistarnos a la primera escucha. A estas alturas no debería sorprendernos al encontrar una banda sobrada de calidad llegada de las antípodas, pero el volcán australiano sigue ofreciendo constantemente erupciones de alto nivel, y EARTHOMEN son una de ellas. Tres canciones con garra, magia y melodías que rápidamente logran capturar al oyente; con fuertes influencias del sonido de los 70’s, el trio deja patente toda su calidad con sus oscilaciones rítmicas y su pesado sonido. Todo un balanceo que acaba por atraparnos entre unos surcos que rezuman psicodelia y blues en temas construidos de una forma original. Si, seguramente el sonido te sonará familiar, pero la personalidad del trio está fuera de toda duda. Una penetrante voz, un bajo difuso y poderoso, unido a una guitarra ácida y ensoñadora, son usados con acierto para que las canciones resulten fascinantes y demoledoras. Con un sonido y una cadencia rítmica que inevitablemente me recuerda los momentos más gloriosos de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, los australianos golpean con fuerza entre riffs ásperos, pero también saben bajar las revoluciones para introducirnos en bosques psicodélicos llenos de acidez con un caracter retro.  Sin duda, un gran descubrimiento de una banda con mucho potencial y que sabe tocar psicodelia pesada de muchos quilates.  

EARTHOMEN son: Jesse James Murphy (guitarra y voces), Sean Andrews (bajo) y Sean Magennis (batería).

‘Father of time’ nos invita a un paseo por coloristas atmósferas psicodélicas. Con un equilibrado balance entre un bajo hipnótico y penetrante y una guitarra que revolotea en solos floridos el tema crea un espacio reflexivo. Una voz llena de fuerza aparece como de la nada para poner más brillo al tema. En una escapa hacia adelante la canción se revoluciona por momentos. Un espejismo que rápidamente nos devuelve a la calma de sus contenidas melodías. Arrancada y pausas completan un tema oscilante que decae en bellos pasajes heavy-psych con la guitarra tomando el protagonismo. La canción consigue el equilibrio entre la pesadez y lo liviano con la hábil combinación de elementos stoner y psicodélicos con los que cuenta.

Sin salir de los dictados psicodélicos ‘Beyond the pale’ golpea con sus riffs humeantes con sabor a blues. Áspero y contundente el tema flota en una atrayente atmósfera vintage. Su tupida instrumentación logra conjugar toda la fuerza de la banda con su innata vocación 70’s. Por momentos lento y plomizo, la canción oscila constantemente entre elementos desérticos, el blues y la psicodelia. El crujiente y turbio bajo toma las riendas del tema para mostrar el lado más arenoso del trio. Aquí también encontramos pasajes psicodélicos que por momentos se inclinan casi a un escenario progresivo sin perder su aura stoner. El carácter trascendental de las melodías vocales aporta brillantez a un logrado tema en el que no faltan los solo ácidos y penetrantes.  

‘Living a lie’ se deja llevar por el hard-rock stonerizado de crudeza total. Blues y ecos 70’s se entrelazan manteniendo el legado del blues-rock más primitivo y salvaje. Golpeando una y otra vez con sus riffs las melodías juegan un importante papel en una canción rugosa y áspera. Podríamos hablar de proto-doom, pero lo cierto es que EARTHOMEN saben componer y ejecutar temas sólidos e impactantes. Con un sonido pesado sus devaneos blues tienen el  suficiente gancho como para que nada resulte aburrido. Denso, espeso y pesado el corte puede acercarse a algunos estándares del género, aun así, contiene los suficientes elementos brillantes como para salirse de convencionalismos. Monolítico por momentos, psicotrópico en otros, sus cinco minutos están llenos de intensidad.

EarthOmen

Reseña: LUNAR SWAMP.-‘ Moonshine blues’

¡¡Los italianos LUNAR SWAMP lo han vuelto a hacer!!. Si hace un año y medio nos sorprendían con su magnífico álbum debut ‘UnderMudBlues’, ahora nos impregnan con los efluvios de su blues-doom pantanoso nuevamente. Con seis canciones empapadas en thc, sus densos y chamánicos blues nos narcotizan y golpean por igual. Poderosos riffs, ecos 70’s y psicodelia pesada logran magnetizar al oyente con un tempo lento pero plomizo gracias a sus ecos stoner-doom. Bajo las neblinas intoxicantes que emerguen de los pantanos más misteriosos, LUNAR SWAMP saben moverse a la perfección en esas atmósferas psicotrópicas. Con el sigilo de un caimán en su habitad natural, el trio de Catanzaro se sumerge en el legado del Rey Lagarto, apoderándose de su facultad chamánica para elevarnos a un trance lisérgico en el que el proto-doom y los turbios sonidos Stoner se apoderan de nuestros sentidos a ritmo de blues. Sintiendo cómodos en territorios ocultistas, sus fangosas canciones bien podrían ser la sintonía de un ritual tenebroso y mágico en las profundidades del bosque. La perfecta combinación de la voz, con su particular estilo entre Morrison y Glenn Danzig, y el trabajo de las guitarras (con la ausencia de bajo) en esos blues cocidos a fuego lento con leña de la mejor calidad, resulta fascinante. Sus cegadores pasajes, nos nublan como el humo de la hoguera en medio del boscaje junto a la neblina de los manglares. Ese entorno espiritual es el espacio ideal para tocar sus canciones. Unos temas densos y húmedos, en los que el fuzz aparece siempre en el momento justo, balanceándose entre guitarras asesinas. Precisamente otro de los puntos a destacar de este trabajo, la versatilidad para crear sonidos graves y espesos en contraposición con solos más afilados. Cualquier amante de los sonidos viscosos, bluseros y psicodélicos, sin duda se sentirá atraído por ‘MOONSHINE BLUES’, un álbum ideal para las noches de luna llena junto al fuego y en el que los ecos de proto-doom y el blues pantanoso de los 70’s, tienen su particular homenaje.

‘MOONSHINE BLUES’ fue grabado, y mezclado en Country House en Catanzaro Stone Mountain y cuenta con un arte de portada obra de  Steven Yoyada, estando disponible vía The Swamp Records (EE.UU.), Vinilo vía Clostridium Records (Alemania) y cassette vía Burning Coffin Recs (Chile)

LUNAR SWAMP son:

Mark Wolf: voces y armónica

Machen: guitarras y Cigar Box

S.M. Ghoul: batería

‘Muddy Waters’ abre el álbum por la senda del blues. Con un nombre así no podía de ser de otra manera. Una breve introducción por la senda del blues clásico nos introduce en los fornidos riffs difusos que conjugan tanto elementos blues como momentos doom en los que la psicodelia aparece para mostrar una atmósfera borrosa. Con cadentes ritmos y una ambientación tenebrosa, el tema avanza con una parsimoniosa cadencia entre ecos 70’s. Con leves ecos doorsianos el tema se desarrolla en un entorno nebuloso con chamánicos pasajes.

Siguiendo una línea similar al tema anterior ‘Moonburt smoke’ nos intoxica con sus riffs blues-doom. Espeso y viscoso, el corte nos impregna de thc entre sus gruesos riffs y sus solos intoxicantes. Pesado, lento y completamente narcótico, el tema nos sumerge en un entorno oscuro y tenebroso en el que los ecos del pasado quedan reflejados.

Con una apertura misteriosa y psicodélica, ‘Redneck squatch’, índice en la fórmula del blues. Los parsimoniosos riffs stoner de vocación doom se entrelazan con las melodías de blues chamánico. Una constante que se repite en gran parte de los temas contenidos en el álbum. Sin perder de vista los entornos pantanosos, los efluvios lisérgicos se elevan entre sus cadenciosos y parsimoniosos riffs.   La neblina narcótica envuelve el tema entre sus emanaciones psicotrópicas ampliando el espectro del doom y del blues.

Sin salirse de la línea presente en todo el álbum ‘Old ben the gator’ conjuga el legado del Rey Lagarto en una versión psycho-doom completamente psicodélica. Solos ácidos, voces crudas, pero de gran magnetismo y una armonía que se repite una y otra vez van construyendo otro corte denso y pesado en el que el blues es el punto de partida. Coloreando con el sonido de la armónica la propuesta se vuelve más ortodoxo por momentos sin perder su vocación pesada. Cambiando el aspecto, el tema se deja llevar por momentos mucho más psicodélico que se elevan majestuosos entre sus crujientes e impactantes riffs.

‘Cross swamp blues’ nace entre las emanaciones lisérgicas de su pantanosa atmósfera para impregnarnos de thc nuevamente. Una constante de un álbum que tiene claro su objetivo. Un corte desgarrador lleno de fuerza que gravita en humeantes atmósferas para narcotizar al oyente con su oscuro y denso sonido. Sin perder el carácter doorsiano en la voz, el tema trata de emergen de entre la niebla para golpear con toda su fuerza,

Con un tono más ceremonial ‘Sweet sue’, el tema original de WITCH,  presta un mayor protagonismo a las melodías vocales sin salirse del guión. Viscoso y oscuro, el corte muestra a la banda en un estado de melancolía en el que se toman alguna licencia estilísticaEl resultado es un versión densa y narcótica en el que la psicodelia toma un mayor protagonismo en detrimento de la pesadez de los cortes precedentes. Teniendo en cuenta que estamos ante la canción más larga del álbum, la oportunidad para desarrollar su sonido se presenta evidente, logrado una particular versión incluso más impactante que el tema original. Con un parón en su parte central la banda hace un hiato para resurgir como Ave Fenix por la senda del blues del delta. Sin complejos, la armónica sirve para ofrecernos momentos de blues clásico prescindiendo de la pesadez stoner-doom a modo de guiño a los pioneros.

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Reseña: OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT.- ‘Old Boys’ Blues Experiment’

Entre nuestras recomendaciones semanales aparecía un curioso trabajo de los británicos OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT. La banda está compuesta por el guitarra de INDICA BLUES, Tom Pilsworth, Tom Mc Keand (teclados) y el malogrado Aaron Jarvie-Swain (bajo y batería). Aaron tristemente fallecía falleció hace pocas fechas víctima del cáncer pero su quisieron crean un álbum con su trabajo y donar la recaudación del mismo para destinarlo a su hija. Una triste historia que nos ofrece su lado bueno con cuatro temas en los que el blues y psicodelia sirven de tributo al músico. Sus ácidos temas con aroma vintage gravitan entre lisérgicas melodías y fornidos ritmos. Desde la sencillez y la honestidad sus atmosferas humeantes se ven asediadas por bacanales de guitarras psicotrópicas sin perder la esencia del blues clásico. Sus chamánicos temas sirven de bálsamo para el oyente ávido de propuestas honestas hechas desde la sencillez. El resultado es brillante.

Fuertes tambores y una densa línea de bajo abren ‘Dude, where’s my helicopter? ‘. Enseguida la guitarra de Tom comienza a rezumar blues ácido entre los cadentes ritmos. Elevando la intensidad el tema incursiona por paisajes psicodélicos de gran belleza. Robusto y pesado, el tema consigue el equilibrio entre sus lisérgicas melodías y los fornidos ritmos. Con una bacanal de solos ácidos el tema se convierte casi en una jam heavy-blues en la que los pasajes heavy-psych revolotean sin control. Un impactante sonido lleno de ‘duende’ bajo una atmósfera acogedora.

Instalados en el heavy-blues, ‘Cherry Bomb’ golpea con toda su fuerza entre poderosos ritmos y un sonido denso y turbio. Su difuso sonido es asediado por esa guitarra afilada que no cesa en su empeño por explorar los blues del pasado en un entorno nebulosos y humeante. Su repetitivo ritmo se complementa con los virtuosos pasajes heavy-psych sin perder su esencia blues. El aturdidor sonido del bajo dota de fuerza y pesadez a un tema construido de una aparente sencillez, pero con un resultado brillante. En la parte final, la banda se deja llevar por la ortodoxia blues.

Entre nebulosos pasajes, ‘A Long Train Home’ repite la formula psicodélica. Con misteriosos desarrollos esbozan pinceladas de blues lisérgico con gran destreza. Un ritmo lento pero sólido, y sin prisa para arrancar, hace que el tema narcotice al oyente con su vocación lisérgica innata. Con sus cinco minutos, y siendo el corte más largo del EP, la canción incorpora los teclados con un sonido cálido que se aleja de los afilados solos de las canciones precedentes. dejándose llevar por la placidez de sus ritmos, el tema

Cadenciosos y silencioso ‘Epilogue’ se sumerge en el blues entre psicotrópicos. Con un carácter chamánico el tema explora los confines del blues en su versión más lisérgica.  Solos ácidos y una cálida instrumentación conjugan un tema profundo en el que podemos encontrar vestigios vintage en tonos doorsianos. El cálido y penetrante sonido del órgano aporta la calma entre sus efluvios psicotrópicos en un tema que parece inconcluso y del que aparentemente podría sacarse mas. Como si se tratara del primer esbozo, la canción se muestra prometedora.

Reseña: 1968.- ‘Salvation, If You Need …’

Después de las fantásticas sensaciones que nos dejó su álbum debut ‘BALLAD OF THE GODLESS‘ en el verano de 2018, esperaba con impaciencia el nuevo álbum de los británicos 1968, ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, y sin ninguna duda, la espera ha merecido la pena. Un BOMBAZO de blues psicodélico pesado, viscoso, humeante y salvaje. Sus crudos y primitivos sonidos evocan la intensidad de bandas como con Captain Beyond, Budgie, Toad, Bolder Down, Hendrix, Sabbath o Josefus, por citar solo algunas, porque la lista podría ser interminable. Aquellas bandas rudimentarias que hacían que los amplificadores echaran humo y que sonaban con toda su crudeza, ofreciendo un sonido primitivo, brutal, pero completamente impactante y maravilloso. Estos 10 temas te aplastan, introduciendo al oyente en un soporífico ambiente narcótico, denso y pesado, pero con el gancho suficiente para que cada canción te atrape por sí misma. Un álbum creado en pleno siglo XX, pero con toda la esencia del rock más explosivo de los 70’s, algo que ya nos mostraron en su impactante debut, pero aquí 1968, se superan. Con un estilo y propuesta sonora definida, son capaces de sorprendernos en cada canción, con giros sorprendentes que hacen que cada tema sea moldeado usando distintas influencias estilísticas. Así consiguen que todos los elementos encajen, el blues, la psicodelia, el proto-metal, el hard-rock y la pesadez Stoner. Si alguno de los viejos rockeros que se quedaron en el camino, y sus almas reposan en el infierno, esos tipos rudos de pelo largo, barbas fornidas, chupas de cuero y una bolsa llena de sustancias psicotrópicas en la zamarra, levantaran la cabeza y volvieran a este mundo, sentirían que el camino de vuelta al mundo de los vivos, habría merecido la pena al escuchar este poderoso brebaje sonoro. Los temas de ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, a pesar de tener una identidad propia, suelen guardar una estructura similar. Una primera parte arrolladora, pesada, cruda y contundente, y una parte central o final en la que 1968 se dejan seducir por los efluvios psicotrópicos y el blues, creando verdaderas bacanales de sonidos narcóticos y humeantes. Thc en vena, para unas canciones turbias, desgarradoras y llenas de fuerza. Este segundo Lp, supera la potencia y fuerza que mostraron en su primer álbum, sus nuevos temas te arrancarán el corazón a base de riffs turbios, narcotizándote con sus fuertes dosis lisérgicas. Estamos ante un álbum creado a la vieja usanza y manteniendo ese espíritu añejo adaptándolo a los nuevos tiempos de la música pesada. Afortunadamente como en tantas ocasiones, las palabras sobran, así que, prepara tu bong, sube el volumen y disfruta de este impactante ‘viaje’ con olor a marihuana y a rock en estado puro. Hay que tener en cuenta que la publicación el 4/20, no es algo casual. ¡No te arrepentirás!

Este álbum fue grabado en vivo en el estudio como en los viejos tiempos. Durante los inicios de la pandemia mundial, se dirigieron durante la cuarentena al estudio para grabar durante un período de dos meses. Los resultados son como esperábamos, ruidosos, gratuitos y de salvación de un mundo plagado en el que terminaron todos los shows en vivo en 2020. El álbum está disponible vía No Profit Recordings en un disco plegable exclusivo de edición limitada en formatos coloreados.

‘A ritmo de blues-rock abre el álbum con ‘Railroad boogie’. Entre wah wah y platillos antes de explotar por un camino heavy-blues ácido y con aroma a 70’s.  Rock crudo y primitivo más propio del comienzo de la década dorada del rock. Unos impertérritos tambores acompañan a los británicos en este particular viaje al pasado. Adornado con solo asesinos, el tema golpea con fuerza en un espacio entre los tonos retro y el stoner más aguerrido. Desbocándose con ritmos endiablados en la parte final, el tema va de menos a más en su intensidad, hasta el agotamiento final con el que concluye.

Ritmos pegadizos y una atmósfera psicodélica nos introducen en ‘Trail of dogs’. Una canción mucho más ácida y ‘viajera’ que mantiene un aroma blues en sus riffs. Un crudo sonido 70’s empapado en humo narcótico con cautivadoras voces. En una montaña rusa de intensidad el tema se eleva vertiginoso con pesados riffs ácidos, con guitarras desangrándose entre una tormenta de tambores y un bajo que exhuma una espesa neblina. El corte se atasca en una explosión final hasta disolverse.

Los pegajosos riffs de ‘Blackwing’ preceden otro blues lisérgico lleno de garra. En este espacio en el que mejor se desenvuelve la banda. Sus incursiones en en pantanoso mundo del blues psicodélico es el lugar en que dejan patente toda su calidad y creatividad. Si nos ofrecen ‘viaje’ también nos ofrecen un sonido poderoso y pesado. El Stoner está presente en una apuesta que bien podríamos definir como ‘retro’, como proto-metal incluso, pero que suena glorioso.

‘Here is life’ suena añejo, pero sin duda sus riffs, su plomizo sonido, suena a siglo XXI, también. La mejor forma de saber rendir tributo a los pioneros sin alejarse de los dictados del género stoner mas ortodoxo. Nuevamente en una atmósfera difusa y cargada, la banda golpea con toda su fuerza en la primera parte de la canción. Casi tres minutos arrolladores que giran su aspecto para descender a pasajes de pura psicodelia susurrante y narcótica. Un espejismo de un minuto que nos devuelve a las turbulencias psicotrópicas en un bosque heavy-psych con follaje de blues.

Los sonidos primitivos siguen presentes en ‘Guts’. Hard-blues denso y poderoso con voces ahogadas y desgarradas que se desgañitan por esa senda blues. Toda una apisonadora que nos deja exhaustos. Su ritmo implacable se apodera del tema original de BUDGIE con un aroma a cannabis y haciéndolo todavía más denso y pesado. Sabiendo conjugar el protagonismo entre la desgarrada voz con los momentos mas intensos y la acidez de una guitarra que siempre acaba llevándonos a un mundo mágico en el que el L.S.D. y las sustancias psicotrópicas se apoderar de cada riff, de cada acorde. Una versión intensa, intoxicante y espesa hecha a la medida de 1968. Cuando una banda se atreve con Budgie y consigue un resultado así, solo hay que quitarse el sombrero.

‘Expressway’ nos atrapa con una contagiosa línea de bajo y un ritmo atractivo que va elevándose, infectando al oyente con su esencia psicotrópica en un interludio de escasos dos minutos.

A ritmo de hard rock clásico y abrasador ‘Eastern wind’ combina momentos Sabbath, con el rock más salvaje de los 70’s. Sin duda su sonido espeso hace que cada riff se mastique. Como el resto de los temas del álbum, las nebulosos y su turbio sonido es precisamente el nexo con el oyente. Haciendo que el sonido resulte pegajoso como el alquitrán, con fuerte aroma y un carácter fornido. Así son las canciones de 1968, espesa, pegajosas y crudas. Otro torbellino de fuerza desgarradora que nos aplasta con toda su fuerza, pero que también nos deleite con momentos más chamánicos y magnéticos.  

Susurrantes acordes de blues psicodelico, se suceden lentamente en un bosque más propio de The Doors. ‘Small victories’. Tras ese guiño al Rey Lagarto, el tema se impregna de sustancias psicotrópicas en su desgarrador relato. Incitándonos a un trance místico y alucinógeno. Absorbiendo al oyente con su poder narcótico, la banda despliega todo su arsenal de heavy-blues ácido entre poderosos riffs primitivos. Siendo el tema más largo, con sus casi siete minutos, permite a la banda explayarse en los sonidos heavy-psych. Aquí es donde demuestran todavía mas destreza si cabe. Atrapándonos en su ritual chamánico, los británicos se desenvuelven con soltura en estos pantanos pasajes a caballo entre la psilocibina y una fuerte ingesta de LSD.

Sorprendentemente más melodiosos, ‘Night Hornet’ se convierte el el tema más suave de un álbum, pero lleno de garra y poder de seducción. Sin dejar de lado el blues psicodélico, el tema va armándose lentamente, pero sin llegar a eclosionar como las canciones precedentes. Con un tempo lento, evoluciona sin prisa, marcando bien los pasos. Pero como decimos en España, ‘la cabra tira al monte’, y la banda termina imprimiendo más garra al tema para retomar los pasajes heavy-psych llenos de acidez entre unos tambores poderosos y fornidos. Por una senda aparentemente más ortodoxa, ‘God bless’ se recuesta sin rubor en el blues más acido y pantanoso. Sus narcóticos pasajes y su cálida voz menos desgarradora, muestra ahora su perfil más seductor. Con un tempo lento, los solos de guitarra se suceden en una atmósfera de blues humeante. Incorporando el sonido del órgano el tema se siente cómodo en el perfil más ortodoxo del género.

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