Reseña: MATHEW’S HIDDEN MUSEUM «Mathew’s Hidden Museum’

MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM es la oferta musical de la mente abierta de Mathew Bethancourt. El veterano cantante y guitarra de JOSIAH, CHERRY CHOKE o KING OF FROG ISLAND busca la inspiración creativa en los espacios entre espacios, evocando una sensación de fornicación todo el tiempo. En su nuevo álbum, mantiene el amor por los sonidos mas primitivos de los 70’s, dotándolos de una capa de psicodelia envolvente y experimental. Con canciones que parecen salidas de la marmita de un druida, golpea la mente del oyente para sumirle en una catarsis liberadora. Un álbum lleno de sensaciones en el que abundan los ritmos tribales, las voces chamánicas las atmósferas lisérgicas, pero también los riffs difusos. Usando la repetición como elemento motivador, construye canciones impregnadas en sustancias psicotrópicas con un zumbido aturdidor que gravita en un espacio de rock ácido, que por momentos se torna espacial. Usando voces chamánicas construye su propio ceremonial redentor, un rito que no tiene reparos en trasladarse a la California mas soleada para empaparse tanto de sonidos coloristas, como de un cierto bucolismo. Quizás estemos ante un álbum con momentos extraños, en los que el músico se deja llevar por la experimentación, pero también ante fantásticas canciones construidas bajo atmósferas vintage, presididas por una psicodelia auténtica y sumamente ácida.  Este es uno de esos álbumes que te taladra las neuronas para conseguir expandir tu mente y entrar en un mundo sensorial, en el que todo puede suceder. ¿Quieres un billete para viajar al otro lado del espejo? MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM te lo facilita.

MATHEW’S HIDDEN MUSSEUM está disponible vía Interstellar Smoke Records.

‘The Resurrectionist’ abre el álbum entre risas fantasmales y monolíticos riffs entre tambores ceremoniales. Una presentación a la altura de los reyes a modo de introducción al álbum en la que no faltan los efectos.

Naciendo de efetos inquietantes y asediado por riffs que golpean una y otra vez ‘Naked & Rolled In That Rotten Dirt’ nos aturde con su difuso sonido y su ritmo tribal. Con esa base, la guitarra se retuerce en solos imposibles duplicando su sonido hasta crear una atmósfera narcótica. Ecos de sonidos vintage parecen resucitar para salir de su tumba y mostrarse al mundo con toda su crudeza. Me resulta difícil poder describir en que estadio estamos, pero la avalancha de elementos que aparecen, crean un corte denso, magnético y muy muy psicodélico, envuelto en una nebulosa mas propia de otros tiempos.

Escarbando en polvorientos sonidos psicodélicos mas propios de los 60’s ‘Golden’, gravita en una armonía repetitiva y difusa enriquecida con una voz chamánica. Un corte que vuelve a aturdirnos con un sonido turbio y sucio así como un ritmo penetrante y repetitivo. Ese es precisamente su principal aval, la capacidad de narcotizar al oyente a base de una repetición sonora que acaba por aturdirte. Un ritmo incesante que se nutre de un efecto vintage con un sonido de órgano pastoral, oscuro y penetrante. Toda una cortina sonora en la que los instrumentos se agolpan en un estado de aparente anarquía y descontrol que nos precipita a un estado Histriónico y esquizoide.

Parece que las canciones del álbum se nutren de esa vocación aturdidora, y ‘The Voyage Of Psyche’ no iba a ser menos. Golpes de platillos, un órgano vintage da la bienvenida a brillantes solos de guitarra de vocación floydiana para crear un corte hermoso y psicotrópico. Una misteriosa vocación espacial habita en un escenario sonoro presidido por la oscuridad y los elementos pastorales. Un tapiz sonoro que parece pintado a brochazos inconexos, pero que acaba por tener sentido. Así transcurren siete minutos brillantes de psicodelia narcótica llena de encanto y misterio.

‘Echoes Flow’ se soporta en un zumbido perenne y voces etéreas que crean un celestial corte que flota sobre nosotros con su carácter angelical. Un suave masaje para los sentidos a través de bellas y discretas melodías balsámicas.

El siguiente tema, ‘Sinphony’, es un breve interludio sin nada que aportar.

Mucho más intenso y pesado que el corte anterior ‘Born On The 3rd Of July’ explora espacios heavy-psych con un cierto tono retro. Solos asesinos y unos turbadores tambores van tejiendo el tapiz en el que el corte de desarrolla. Su carácter hipnótico y aturdidor se conjuga con logrados desarrollos de guitarra y giros inesperados que nos sitúan en el corazón de los 70’s. Estamos ante un corte ácido y psicotrópico que juega con distintos elementos mostrándose aparentemente caótico.

‘Summer Rain (Will Fall)’ desprende color con un contenido que se sustenta en el sonido de raíces americanas. Un bucólico corte en el que se puede sentir el aroma campestre.

Instalado en las vibraciones de los 70’s, ‘All Of The Saints Will Sin Again’, coquetea con elementos folk en una atmósfera de apacible psicodelia floral. Dulces melodías fluyen con solvencia en ese ambiente de sosiego.

Emergiendo lentamente con una introducción atmosférica, ‘(Golden) Kiss Divine’, mantiene el carácter psicodélico del álbum. En esta ocasión entre efectos envolventes el corte adquiere un tono sinfónico auspiciado por el sonido de sintetizadores y drones. Ausente de voces, la canción es un nuevo bálsamo para el oyente con su reconfortarle sonido. Un corte extraño pero a su vez efectivo y meditativo.

Josiah

Interstellar Smoke Records

Reseña: DEWOLFF.- ‘Love, Death & In Between’

Con canciones aparentemente sencillas, DEWOLFF vuelve a conquistarnos dejándonos claro porque son una de las mejores bandas retro del momento. Labrándose su carrera desde hace casi 15 años, el trio se encuentra en un periodo de lúcida madurez; aún así, la banda no ha perdido un ápice de frescura. Las doce canciones de este nuevo álbum han sido grabadas en vivo en una cinta analógica, sin sobregrabaciones, algo habitual en el trio; y en cada una de ellas encontramos giros inesperados con los que consiguen mantener al oyente enganchado. Con el legado de los grandes del rythm & blues muy presentes, el álbum contiene canciones de fácil digestión, que bien podrían haber sido compuestas hace 5 décadas, y que se muestran, como si no hubiera pasado el tiempo por estas vibraciones vintage. Su penetrante órgano, sus solos de inclinación blues y unos fantásticos coros y estribillos negroides, completan un álbum que es toda una fiesta de sonidos vintage de alto nivel.  El álbum nace de la experiencia del cantante y guitarrista Pablo van de Poel asistiendo a un sermón en la iglesia de Al Green en Memphis, Tennessee. Conmovido por esa experiencia musical quiso crear nuevas canciones que encajaran con esa vibra, casi como una experiencia religiosa, y sin duda lo ha conseguido. Tras el periodo en el que publicaron sus dos últimos álbumes, uno grabado en la carretera y el otro grabado desde la distancia en el periodo pandémico, DEWOLFF vuelven por sus fueros,  con las pilas cargadas, trayéndonos canciones en las que el soul y el blues están más presentes que nunca. Cabe destacar el buen trabajo de las melodías vocales con conmovedores coros negroides y estribillos pegadizos, así como una impactante sección de viento. En esta ocasión la banda se mira en el espejo de los grandes del soul de los 70’s y especialmente en músicos como Leon Russel, Edgar Winter o el mismismo Joe Cocker de sus comienzos. Pocas dudas quedan del lugar que DEWOLFF ocupa en la escena retro contemporánea, y el alegre y colorista ‘LOVE, DEATH & IN BETWEEN’ es la prueba de ello. Dentro del álbum destaca especialmente su canción ‘Rosita’, en la que a lo largo de quince minutos el trio nos presenta un auténtico catálogo de vibraciones vintage a las que nos tienen acostumbrados.

DEWOLFF son: Pablo van de Poel (voces, guitarras, Luka van de Poel (batería) y Robin Piso (órgano hammond, Wurlitzer piano).

LOVE, DEATH & IN BETWEEN’ está disponible vía Mascot Records.

Sin contemplaciones ‘Night Train’ nos invita al baile con sus ritmos vintage. A caballo entre el soul y el blues, el corte se desarrolla con un fantástico groovy. Las voces negroides y los golpes de las teclas hacen el resto. Los 70’s están aquí, y estos saben cómo recordárnoslo. El tema cuenta con buenos solos de guitarra, un ritmo trepidante y un juego de voces y coros sensacionales.

‘Heart Stopping Kinda Show’ se desarrolla entre vientos sureños a caballo entre el sonido de  GRATEFUL DEAD y el de los grandes del rythm & blues de la década dorada. Con un tempo medio y algunas pinceladas boogie-rock,  la canción cuenta con un tono más contenido y una atmosfera de color sepia, lo que no impide que encontremos ritmos calientes en ella.

En modo balada soul Will o’ the Wisp’ nos susurra con suaves melodías y coros entre la humareda vintage de su órgano. Blues y psicodelia se dan de la mano en un corte balsámico y colorista a la vez.

inclinándose hacia un territorio más propio del jazz fusión, ‘Jackie Go To Sleep’ es una aterciopelada canción que rebosa sentimiento en cada estrofa. Los holandeses se visten de gala para componer una canción elegante y sofisticada. Su atmosfera soft-rock progresiva, se enriquece con cuidados ornamentos para dotarla de una hermosura suprema.

‘Rosita’ retoma las atmósferas sureñas entre sonidos de vientos y guitarras afiladas. El soul, el blues, la psicodelia, el boogie… Todos los ritmos y estilos tienen su espacio en esta epopeya de 16 minutos en la que consiguen crear un auténtico collage de vibraciones vintage. Delicada, psicodélica, con alma de soul, la canción va serpenteando en subidas y bajadas de intensidad y voces que vienen y coros que van y vienen. EL soul-rock de los 70’s ejecutado en el siglo XXI, sin perder un ápice de autenticidad hace acto de presencia en la parte central. Desde allí ritmos calientes nos llevan a la pista de baile, con un sonido mas propio de LEON RUSSELL o DELANEY & BONNIE. Toda una cabalgada de órgano y unos tambores vibrantes nos hacen sudorar con toda la energía que el corte transmite. No faltan los desgarradores pasajes a caballo entre JAMES GANG y los citados DELANEY & BONNIE más divertidos y fiesteros. La parte final se siente seducida por el blues en su faceta más psicodélica, evocando momentos más propios de JOE COCKER en el legendario festival de Woodstock, para concluir en un tono mucho mas rockero y contundente. ¡¡¡Brutal!!!!, solo por esta canción, el álbum ya merece la pena.

Siguiendo la vertiente más ortodoxa del blues ‘Mr. Garbage Man’, se erige como una pseudo-balada llena de sentimiento. perfumándose con unas gotitas de psicodelia, el corte se desarrolla entre pausados acordes con un mayor protagonismo de la guitarra. Todo un bálsamo sumamente gratificante.

‘Counterfeit Love’ se sustenta en un órgano más propio de Ray Manzarek para eclosionar en golpes de rock retro de alto nivel. En esta ocasión el legado de THE DOORS se fusiona con momentos boogie bajo una atmósfera densa en la que no faltan pasajes de rock sureño y de soul-rock rebosante de garra.

La apertura hendrixiana de ‘Message For My Baby’ se fusiona con ritmos funk en otro episodio de rock vintage en un híbrido entre Leon Russell y Edgar Winter. Una canción que se convierte en una bacanal de ritmos con un órgano endiablado y una guitarra asesina que parecen competir en intensidad con unos tambores desbocados. Todo un frenesí sonoro que contrasta con otras canciones más aterciopeladas.  

‘Gilded (Ruin of Love)’ es una canción suave y aterciopelada ejecutada a ritmo lento. Al escuchar sus delicadas melodías no puedo evitar recordar a Buddy Miles en su vertiente soul. Coros de ensueño y una calidad vocal hacen del corte un bálsamo reconfortante en el que no faltan los vientos y ese tono vintage aportado por el fantástico órgano. 

Y metidos en faena, ‘Pure Love’ es una balada con alma de soul que nos susurra con mimo provocando una sensación de relax y bienestar. Bello y pausado, el corte evoca el lado más romántico del soul de hace 6 décadas. 

‘Wontcha Wontcha’ es otra canción que activa las articulaciones con su ritmo contagioso. Soul y rock emparejados en una canción ideal para bailar hasta el amanecer. Su alma negroide gravita a la perfección entre ritmos funk estribillos pegadizos y unos coros divertidos.  

Poniendo el cierre a este fascinante álbum, ‘Queen of Space & Time’ se nutre de pasajes psicodélicos para desarrollar sus acordes de blues y delicado rock con un cierto aroma sureño. Una canción suave y susurrante llena de magia.

DeWolff 

Mascot Records

Reseña: BUDDHA SENTENZA.- ‘High Tech Low Life’

La tercera exploración sonora de la banda alemana BUDDHA SENTENZA, contiene cinco canciones de larga duración que no se ciñen a un estilo concreto, de ahí su valía y potencial. Capaces de coquetear con momentos heavy-rock y aportando un tono progresivo, la banda no renuncia a los dictados de la psicodelia pesada, base de su propuesta sonora.  Bien podríamos decir que cada canción contiene en si misma varias canciones diferentes, ya que los alemanes no indagan una sola ruta, sino que exploran constantemente diferentes caminos, con cambios cada una de sus canciones, algo que a la postre, se convierte en el principal aval de un álbum complejo y fascinante. Si buscas canciones lineales, en este nuevo álbum no las encontrarás, ya que si por algo se puede identificar a estos chicos, es por la capacidad para hacer mutar cada una de sus canciones. ‘HIGH TECH LOW LIFE‘ es un álbum difícilmente clasificable, que sabe cómo sorprender al oyente haciendo que su escucha resulte emocionante. Composiciones bien trabajadas en la que los detalles son cuidados con esmero hacen que las canciones se muestren esplendorosas. Siguiendo el camino trazado por su aclamado lanzamiento de 2016 ‘SEMAPHORA’, el quinteto de Heidelberg continúa tejiendo paisajes musicales de «realidades» aparentemente divergentes. El resultado es una composición que vive en las grietas entre espacios en conflicto; una entidad que constantemente nos provoca con su apertura lúdica, pero también nos libera a momentos de claridad enfocada y asombro. Una vez más, la banda nos invita a la escucha profunda; para dejar que la miríada de melodías y texturas se hunda mientras fluimos a lo largo de la costa de 45 minutos de las 5 canciones intrincadamente elaboradas del álbum. Y, como ocurre con una gran película, es un registro que te pedirá que vuelvas a él una y otra vez.

Es seguro decir que el nacimiento de ‘HIGH TECH, LOW LIFE’ fue extremadamente largo y difícil. Después de una sesión de grabación inicial abortada en el verano de 2019, la banda tuvo que enfrentar la terminación de su largo tiempo de ensayo y espacio de grabación a principios de 2020, justo cuando el mundo entraba en un bloqueo prolongado que silenciaba el escenario. A lo largo de este difícil período, el quinteto logró continuar y finalmente completar la producción del álbum a principios de 2021. Sin embargo, el lanzamiento se retrasó un año y medio completo debido a las dificultades con el prensado en vinilo y la precaria situación general de los sellos independientes de escena musical a raíz de la pandemia. ‘HIGH TECH, LOW LIFE’ está disponible vía Pink Tank Records


BUDDHA SENTENZA son: Jesus Malverde: batería y percusión, B. B. Blacksheep: guitarra y violín, Pontifex Maximus: teclados y sintetizadores, Amnesio Bodega: bajo y Major Mayhem: guitarra.


‘’Oars’ golpea con fuerza desde sus primeros acordes. Una sucesión de riffs stoner cohabita con pasajes progresivos en un cóctel denso y variado de vibraciones pesadas y psicodélicasLa incorporación del órgano hace que el corte adquiera un cierto tono vintage en esa exploración rica en matices y elementos sonoros. Pinceladas de heavy-rock dando color a unos desarrollos elaborados y de gran riqueza compositiva aparecen antes de que la canción cambie su presencia y se introduzca en un entorno de oscuro sinfonismo de tintes clásicos. Misterioso por momentos, el corte resucita con un carácter hipnótico, para dejarse llevar por pasajes psico-progresivos. Una especie de génesis redentor que acaba por situarnos en un mundo en el que la monumentalidad aparece entre golpes de riffs pesados antes de morir con las botas puestas en una espiral psicotrópica.

Abriendo con pasajes de heavy-rock el turbio ‘Anabranch’ se nutre de efectos y de riffs crujientes mostrándose como un corte rudo y contundente. Aparentemente inconexo, su grueso sonido golpea una y otra vez modulando los pasajes más lisérgicos. Estos chicos no ciñen a ningún estereotipo y eso queda patente con la incorporación de acordes acústicos. Una tupida maraña sónica en constante evolución nos va llevando hacia un escenario psico-progresivo. Presidido por la oscuridad la canción se frena y acelera constante haciendo que cambie completamente a lo largo de su desarrollo. Pero BUDDHA SENTENZA siempre encuentra la salida, y esta no es otra que llevarnos a un mundo mágico en el que todo sucede sin avisar. Riffs de vocación doom, pasajes de psicodelia aromatizada y un sinfonismo intrínseco son los elementos clave de un corte tupido y rico en matices.

‘Ricochet’ se construye con un ritmo fuerte y un sonido pesado que la banda amortigua con los desarrollos de los teclados. En esta ocasión explorando pasajes post-rock o incluso post-metal, su psicodelia fragante surfea entre una nube de vibraciones pesadas bajo un manto de reconfortante psicodelia. Fuertemente ornamentado el corte mantiene el dinamismo sin que eso impida que sus ornamentos nos conquisten. Una canción intensa no exenta de belleza que nuevamente da un giro inesperado para pasear por un espacio más reconfortante y hermoso. Aquí los violines hacen acto de presencia modulando nuevamente el carácter del corte.

Si la canción anterior solo tenía 5 minutos, los largos desarrollos son el espacio en el que mejor se maneja la banda. Así, los teclados y sintetizadores de ‘Afterglow’ la convierten en una canción monumental en la que lo progresivo se une a una fiesta multicolor en la que caben diferentes resonancias. Con pasajes recitados la intensidad desciende a un espacio presidido por una cierta oscuridad. Sucumbiendo a la experimentación algunos tópicos heavy-psych se perciben en una canción con un fuerte carácter progresivo aportado principalmente por esos teclados incisivos y penetrantes. ¿‘Hard-progresivo’?, Pudiera ser, pero también podría ser otras muchas cosas, lo cierto es que es sorprendente y muy bueno.

  ‘Shapeshifters’ nos sugiere un espacio vintage desde su apertura. Con golpes de stoner al uso BUDDHA SENTENZA mantiene su particular exploración pro un escenario de psicodelia pesada. Sólido y con un ritmo contagioso en su apertura, la intensidad no dura demasiado. Tras dos minutos estruendosos las delicadezas de sus suaves pasajes nos invitan a disfrutar de un entorno de belleza melódica a la que atacan con sus habituales empujones de contundencia. Siempre equilibrados en su propuesta el balanceo de su armonía nos lleva a disfrutar de la hermosura de una composición bien trabajada y en la que los detalles son cuidados con esmero. Arrancadas y parones y en cada uno de estos parecen escribir un nuevo capítulo de esta travesía sensorial a través de crudos entornos sonoros en los que nuevamente nacen los desarrollos progresivos de cierta complejidad. Una forma de hacer difícil lo fácil y que tiene sus resultados en otra canción llena de argumentos para conquistar a su público.

Buddha Sentenza

Pink Tank Records

Reseña: HEAVY BLANKET.- ‘Moon is’

Regresando después de un paréntesis de diez años, el atípico J Mascis, publica con su proyecto heavy-psych HEAVY BLANKET su nuevo álbum, ‘MOON IS’. Un tesoro lisérgico compuesto por seis fascinantes canciones impregnadas en sustancias psicotrópicas. Todo un alijo de riffs pesados a la vez que ácidos, a los que el creador y custodio del noise J. MACIS, los viste de vibraciones malhumoradas de proto-metal y rock de baja fidelidad. Un álbum que puede hacer las delicias de los acólitos de DINOSAUR JR., pero que conquistará a todo aquel que se tope por primera vez con HEAVY BLANKET. Ritmos contagiosos, fragancias penetrantes envueltas en nebulosas atmósferas y unos solos de guitarra majestuosos, completan un álbum para enmarcar. No se si supera en calidad las entregas anteriores, pero puedo decir, que desde que hice la primera escucha, ‘MOON IS’ me ha atrapado en sus fauces. Porque es un álbum anárquico por momentos, al margen de estereotipos, pero también es un álbum en el que el ADN de los pioneros del proto-metal aparece en sus surcos. Agolpando los elementos y los instrumentos, las canciones fluyen impulsadas por vientos de psicodelia pesada. Por momentos sencillo, la composición de los temas parece no poderse barreras, ya que, desde la sencillez, consiguen canciones monumentales y llenas de gancho. Completamente instrumental, ‘MOON IS’ no necesita de la voz para difundir su magia, sus desarrollos, se las apañan por si mismos con suma solvencia. Un álbum vertiginoso, y absolutamente recomendable para cualquier amante de la psicodelia pesada

‘MOON IS’ está disponible a través de Outer Battery Records y se puede reservar  aquí.

‘Danny’ parte de un ritmo contagioso, con una guitarra floreada reglándonos una magnífica melodía. Un espacio en el que la psicodelia aromatizada es reflejada con un resultado sumamente convincente. Con los tiempos perfectamente marcados, la canción se desarrolla repitiendo su armonía entre solo ácidos y un tempo incesante. Ceñido a una atmósfera heavy-psych de altos vuelos, el corte se manifiesta esplendoroso, dejando una sensación de que algo importante está por venir en el resto de las canciones.  Su milimétrica estructura y el cuidado de los detalles hacen que estemos ante una canción ganadora.  

Engrosando su sonido, ‘Crushed’ nos arrolla con una fuerza descomunal. Desde la rugosidad de sus riffs crean un corte difuso y sumamente psicotrópico. Difícil de encasillar por la variedad de elementos que se agolpan, la canción recrea un espacio colorista lleno de garra. Esto no impide que en su interior habiten pasajes ensoñadores que no restan dinamismo al tema. Un magnífico ejercicio de psicodelia pesada en el que la afilada guitarra no falta a su cita para mostrarse elegante, incisiva y poderosa.  Un torbellino de fácil digestión para el oyente.

En un tono más sosegado ‘Moon is’ nos arropa con un cálido y reconfortante sonido. Marcado por el ritmo de esa potente batería, el corte se muestra casi como una jam en la que la línea de bajo guía los devaneos lisérgicos de una guitarra que nuevamente se muestra brillante y seductora. Con una estructura sencilla, la canción se nutre de brillantes elementos con los que se refleja un virtuosismo que no apabulla al oyente, sino que lo hechiza. En el fondo el resultado da la sensación de corresponder a una canción inacabada, pero, aun así, con el suficiente gancho.

‘String along’ alarga su duración dejando que la banda explote todo su potencial con un sonido borroso por momentos, pero completamente atrayente. Expandiendo su sonido en múltiples capas, la guitarra se erige en protagonista de una canción impregnada en psicodelia. Una pesada canción en la que los instrumentos se amontonan en un caos controlado. La banda sabe salir del desconcierto con fascinantes melodías que ponen el brillo a la exuberancia de cortina sónica.

Con un sonido tosco y pesado, ‘Eyevoid’ parece sustentarse en la columna de los pioneros del proto-metal. Un sonido sucio y borrosos custodia los devaneos de una guitarra superlativa que ejerce de maestra de ceremonias una vez más. Su hipnótico y trepidante ritmo es usado como flujo de olas sobre el que surfear en un viaje lleno de emociones. El virtuosismo, una vez más, queda al descubierto en esta canción con forma de incesable torrente.

‘Say to you’ cierra el álbum partiendo desde la pausa. Oscuro y melancólico por momentos, el corte mira a los 90’s con su tenue y turbio ritmo. Una cortina cegadora con golpes de acidez, dejando claro que la psicodelia pesada es un territorio familiar para la banda. Una bella canción con la que prefieran narcotizarnos, en lugar de la excitación y energía transmitida del resto de canciones. Magnetismo y efectividad en otro buen ejemplo de la calidad de este proyecto.

Heavy Blanket

Outer Battery Records

Reseña: DEAD MEADOW.- ‘Force Form Free’

El trío compuesto por el guitarrista/vocalista Jason Simon, el bajista Steve Kille y el baterista Mark Laughlin ofrecen su primera grabación de estudio desde ‘THE NOTHING THEY NEED’ de 2018, una obra de arte única que fue escrita y grabada de forma remota y ve al trío sumergirse en otra forma más de experimentación sin límites. ‘FORCE FORM ME’ es un álbum que se deleita en los paisajes oníricos construidos sobre nebulosas ensoñadoras sobre las que construyen un particular viaje astral. Recopilando una serie de canciones sobre las que llevaban tiempo trabajando, consiguen cohesionarlas para ofrecer un trabajo versátil y único, que mantiene la esencia de la banda. Tenues vibraciones psicotrópicas que se insertan en un espacio turbio y aturdidor para el oyente, del que sacan su particular tarro de las esencias en forma de bellas melodías. Una combinación de elementos e ideas, que acaba por funcionar para proporcionar al oyente algo mas de media hora intensa. Porque en este nuevo álbum, encontramos referencias a la psicodelia aterciopelada de los 60’s, pero sobre todo canciones que inciden en crear un estado mental, a veces aturdidor, a veces ensoñador, lo que a la postre, resulta ser un gran acierto. Si bien con la primera escucha, el álbum me dejo un poco desconcertado, una vez puesto en faena, sus surcos contienen los alicientes suficientes, como para escarbar en ellos, una y otra vez con un resultado fantástico. Si bien se percibe que las canciones tienen bastante de improvisación, el ejercicio compositivo para que éstas se muestren cohesionadas, se realiza con gran acierto. Porque DEAD MEADOW son uno de los estandartes de la psicodelia del nuevo milenio, y así, lo reflejan una vez mas en este gratificante trabajo. Cósmicos, y profundamente introspectivos, los temas borbotean en una atmósfera sideral que nos aleja de la vida cotidiana y nos sitúan directamente al otro lado del espejo. Un mundo, en el que todo puede suceder y en el que parecen poner banda sonora a un ‘viaje’ de ayahuasca, salpimentándolo con ecos tan dispares como el jazz, o el spaguetti western, pero sobre todo con la psicodelia más profunda. DEAD MEADOW continúan mirando hacia adelante con este nuevo álbum creado para la serie Post-Wax del sello Blues Funeral Recordings.

DEAD MEADOW son: Jason Simon (voz, guitarras), Steve Kille (bajo, sitar) y Mark Laughlin (batería).

Un zumbido latiente nos introduce en ‘The Left Hand Path’. Un corte que de alguna manera marca el espíritu de este particular viaje astral. Aturdidor, difuso y sumamente hipnótico, el corte crea una atmósfera psicotrópica con la que engulle al oyente. Un ritmo lento y cansino y los efectos de una guitarra turbia y borrosa van construyendo una canción que lleva los genes de la banda en cada surco. Con ausencia de voces en esta ocasión, DEAD MEADOW pone al oyente justo en lugar deseado, un espacio para disfrutar de esta aventura lisérgica más propia de una ingesta de ayahuasca. La banda consigue crear esas imágenes figuradas de esta ingesta narcótica.

 ‘The Lure Of The Next Peak’, en un tono más pausado, borbotea con calma en una atmósfera vintage sumamente penetrante. Su ritmo casi tribal y los elementos a caballo entre el jazz y los ritmos exóticos van tejiendo un bello tapiz sonoro. Un fragante y gratificante entorno en el que las melodías se suceden bajo el cobijo de un hipnótico ritmo incesante pero suave. Casi con un aspecto de jam, los instrumentos acaban ensamblándose en busca de un fin común. Todo un paseo por un jardín del Edén al otro lado del espejo.

Tras la relajación del corte anterior ‘Valmont’s Pad’ vibra entre vibraciones más propias de un espagueti western, en una mutación de la versión de una canción de la banda sonora compuesta por Ennio Morricone para la película Danger Diabolik. Esta película ha sido una de las favoritas de la banda durante mucho tiempo y llevan años jugando con la idea de cubrir esto durante años. Una exploración contemporánea que mantiene el tono de la versión original empapada de psicotrópicos.

Envuelta en un manto de melancolía ‘To Let The Time Go By’, se soporta en acústicas melodías heredera de la psicodelia mas azucarada y melosa de los 60’s. Dulce, delicada, pero por supuesto, impregnada en la psicodelia particular de la banda, la canción nos ofrece un placido espacio para la relajación. Una suave brisa que acaba por narcotizarnos en un placentero sueño

‘Force form free’ se torna más difuso en su sonido. Ese persistente zumbido y unos fuertes tambores van armando otro corte impregnado en psicotrópicos. Un ritmo lento y algo anárquico sustenta los devaneos ensoñadores en un segundo plano. Envuelto en una densa neblina, la canción consigue socavar los sentidos del oyente con sus turbadoras reverberaciones y a la vez logra masajearnos con delicadas melodías escondidas entre su brumosa atmósfera.

Como cierre, ‘Binah’ nos enseña un entorno de calma de gran magnetismo. Delicadas melodías combinadas con golpes de pesadez en un ambiente heavy-psych de manual. Algo que la banda sabe crear con suma destreza y que en esta ocasión repite como lleva haciendo durante años. Sus tonos melancólicos se nutren de oscuras vibraciones psicodélicas de los 60’s en un viaje a nuevos universos sin explorar. Conteniendo magníficos pasajes de guitarra, la canción se contonea con sutileza sobre un ritmo constante y mantenido.

Dead Meadow (Official)

Blues Funeral Recordings