Reseña: FEVER DOG.- ‘Alpha waves’

Siete años esperando un Lp de los californianos FEVER DOG, y la espera, por fin ha terminado con su fascinante nuevo álbum ‘ALPHA WAVES’. Un crisol de sonidos de los 70’s que nos hace bailar a ritmo de glam-rock, emulando a THE SWEET. Vibrar con los coloristas aromas sureños herederos de MARSHALL TUCKER BAND o de THE OUTLAWS. Vestirnos de negro para travestirnos en una mutación de RAINBOW y ALICE COOPER o lucir las melenas al viento en modo DEEP PURPLE para sgitar los pantalones de campana como LED ZEPPELIN. Pero no solo eso, porque ‘ALPHA WAVES’ también nos ofrece cruces de caminos entre David Gilmour y Ray Manzarek en una chamánica conjunción astral en la que por momentos Pink Floyd se cruzan con The Doors. Y por si faltara poco, T. REX derrochando sensualidad y chulería en contraste con la sobriedad y melodía de Phil Collins. La lista de referencias podría ser interminable en este logrado catálogo de canciones vintage. ¿Se puede pedir más?. Pero no nos engañemos, FEVER DOG han vuelto a la actualidad diciendo: ¿Querías música nuestra? Pues aquí la tenéis bastardos. Sin miedo a sumergirse en atmósferas psico-progresivas, y tampoco a caminar por duros desiertos sonoros; su enérgico hard-rock primitivo, no teme emparejarse con nadie, y si hay que tomar elementos de distintos estilos, se toman sin complejos. Aún así no pierden su esencia, porque ‘APHA WAVES’ es una auténtica fiesta del rock vintage, directo y sin artificios, hecha desde frescura y la honestidad. Un álbum que refleja a una banda apasionada y que contiene emocionantes canciones con una mayor elaboración, pero que funcionan como auténticos ganchos para el oyente. Una gran noticia el regreso de los californianos a la actualidad.

‘Frewhelin’’ nos sitúan a las primeras de cambio en una fiesta de rock sureño en clara línea Marshall Tucker Band. Colorista y lleno de vitalidad, el corte danza entre vibrantes ritmos de rock and roll clásico con un inequívoco aroma vintage. Coros y estribillos pegadizos así como un aire glam, acompañan esta impactante apertura con aroma del sur. Toda una bacanal de órgano y guitarra entre vigorosos tambores.

Mas cadente y con aires de psicodelia 60’s ‘Solid ground’ profundiza en sonidos del pasadoahora con carácter más progresivo. El control de los mandos por parte de los teclados es algo que marca el devenir de la canción. Un caleidoscopio colorista con un carácter amable.

Casi ocho minutos necesita FEVER DOG para desarrollar todo su potencial en la canción que da nombre al álbum. ‘Alpha waves’ y sus ondas expansivas nos impregnan de hard rock 70’s una especie de Led Zeppelin con vocación glam. Efectos, solos ácidos y la superposición de voces y coros conforman un espacio versátil en el que caben distintas vibraciones, sin perder su vocación retro. Con una parte central en las que las vibraciones cósmicas llegan de mano del teclados y sintetizadores, consiguen narcotizarnos en una espiral de hipnóticos sonido con un carácter floydiano. El aquelarre culmina con un lento amerizaje en una acolchada plataforma lisérgica.

‘Hold on you’ se precipita en unos surcos que rezuman hard-rock crudo y directo. Con guiños Rainbow, el tema se deja seducir por una aparición de  Alice Cooper. Esas incursiones glam, vienen de la mano de riffs crudos de puro rock pesado, algo con lo que se manejan a la perfección los californianos. Subiendo la intensidad, llegan a un escenario más propio del heavy-rock más arcaico arrollándonos con sus riffs.

Con un nombre tan evocador ‘Star power’, un insondable universo cósmico, se abre ante nuestros sentidos con cálidos y sosegados pasajes psico-progresivos. Entre teclados doorsianos, y suaves melodías, el tema fluye entre nebulosos pasajes de pausada psicodelia. Guiados por las armonías salidas de los teclados, la ácida guitarra aparece en la parte central evocando a los mismísimos Pink Floyd en una conjunción astral con los jinetes de la tormenta, esta vez, guiados por el espíritu de Ray Manzarek. El registro vocal me suena familiar, pero no soy capaz de identificar de donde viene esa cadencia. Lo cierto es que estanos ante uno de los temas más mágicos del álbum.

quitándose la careta psicodélica y pintándose la cara con estrellas, ‘Bruiser!’ emula con descaro el legado de T. Rex, vistiendo a FEVER DOG de pura glam-rock entre luces de neón y esferas multicolores. Adornando el tema con una capa cósmica, los efetos se suceden entre ritmos oscilantes. Glam del siglo XXI ejecutado de manera fiel a los pioneros. La canción te invita al baile.

Los tonos pastorales abren ‘The demon’. El órgano ceremonial es el argumento para sumergirnos en un oscuro bosque del que escapan a toda prisa. Golpes de blues proto-metal nos golpean entre voces ecualizadas y un frenesí de solos y tambores. Una ceremonia pagana que exorciza nuestros demonios con una sensacional banda sonora. Toda una danza macabra y ácida envuelta en tonos retro más propia de los primeros Deep Purple. Todo un golpe de efecto en este crisol de canciones más propias de los 70’s.

Aplastante y cósmico, ‘The King of the street’ retoma los contagiosos ritmos de raw & roll ahora vistiéndose de The Sweet. Si los británicos armaban jaleo en el salón de baile, FEVER DOG toman las calles con un frenesí de rock and roll con lentejuelas y amplios pantalones de campana. Esto suena genial, y además es imposible escapar de su seductor y contagioso ritmo. ¿Te unes a la fiesta?

‘Mystics of Zanadu’ se desboca en una especie de boogie cósmico que se ejecuta a la velocidad de la luz. De nuevo la herencia de Deep Purple se conjuga con momentos de hard-progresivo alegre y colorista. Siete minutos de torbellino sónico que nos lleva a lejanos entornos siderales en los que el vacío se muestra ante nuestros ojos y nuestros sentidos. Un cambio radical en el guión que nos deja gravita en un mundo cósmico con agradables impulsos sensoriales.  El corte acaba en un descenso majestuoso a un gratificante lugar que parece evocar un reino lleno de color y gratificantes sensaciones.

FEVER DOG vuelven a dar una vuelta de tuerca a su sonido con ‘In my hands’. En un espacio de soft-rock, el sonido de los ochenta de formaciones como Genesis o de melódicas bandas AOR. Aquí se despojan de su crudeza para componer una suave canción en la que la melodía es su principal aval.

Fever Dog

Reseña: SPACELORD.- ‘False down’

Marcado por el sonido de Led Zeppelin y su faceta acústica, las vibraciones hard-rock 70’s se fusionan con elementos del Seattle de los 90’s en ‘FALSE DAWN’ el nuevo álbum de SPACELORD. Una nueva dualidad tantas veces utilizada por las bandas en su sonido, pero que en esta ocasión resulta reconfortante. Con la curiosidad de ofrecer una portada cósmicamente evocadora que no fue creada por manos humanas, sino que fue generada por un programa de IA llamado Artbreeder es una curiosidad que despierta mi atención y me hace reflexionar sobre el mundo al que nos dirigimos. ‘FALSE DAWN’ es un álbum sólido y evocador que reúne las muchas influencias de la banda, desde el rock ácido de los años 70 como Zeppelin y Sabbath hasta el sonido oscuro y pesado de Soundgarden y Alice in Chains. Cualquier seguidor de la banda percibirá que aquí existen menos vibraciones stoner, pero por el contrario, el hard-rock y el blues adquieren un mayor protagonismo de una narrativa oscura, que refleja el dolor por la pérdida de un familiar, lo que lo hace un trabajo más reflexivo y contenido. Marcado por ese registro vocal cercano al de Robert Plant, SPACELORD construye canciones psicodélicas en las que los elementos acústicos aportan un mayor sosiego que el que encontramos en sus álbumes precedentes. Un ejemplo mas de que no necesitas grandes distorsiones y riffs pesados para crean buena música. ‘FALSE DOWN’ es un álbum sincero y preciso, que nos ofrece otra forma de música, reflejando las distintas influencias de una banda que no se pone barreras a su creatividad y que compone canciones sin complejos. Todo un soplo de aire fresco que enriquece a una escena, a veces, demasiado estereotipada.

‘Enemy lines’ abre el álbum con unos acordes acústicos que no tardan en sucumbir a un sonido más propio de Led Zeppelin. Hard-rock 70’s de manual aderezado con buenas voces y una atmósfera algo difusa. Con leves tonos sureños y algo de slide, el tema habita en una atmósfera rural en la que el blues también está presente.

Con una misteriosa y extraña introducción, ‘Broken teeth ritual’ nace entre efectos y distorsiones con unos tambores que nos hacen presagiar una hecatombe sonora. El espíritu Zeppeliniano se deja llevar en esta ocasión por una ruta más psicodélica. Con elementos más propios de los 90’s el tema se mantiene contenido en su oscura atmósfera, ahí el fuzz hace acto de presencia para poner la nota turbia a una armonía repetitiva, pero a su vez oscilante.

Si algo tiene este álbum son temas en los que los acústicos nos trasladan a algún lugar en el medio oeste. ‘How the devil got into you’ es uno de ellos, aquí los riffs pesados desaparecen en beneficio de efectivas armonías vocales. Un ritmo sutil acompaña los devaneos de la guitarra acústica y la voz. ¿Para que más? Si el resultado es satisfactorio.

‘Breakers’ cambia el estado de ánimo con suaves melodías y una apacible instrumentación.  En la dualidad 90’s 70’s SPACELORD parecen manejarse a la perfección, y este tema es la prueba palpable de ello. Entre la melancolía y la esperanza el corte habita en una oscura atmósfera trasmitiendo todo el desasosiego a modo casi de balada.  Psicodelia, grunge y rock clásico, unidos en tema gris que parece acariciarnos con sus melodías prescindiendo de la pesadez.

Nuevamente utilizando los acordes acústicos, ‘Crypt ghost’ nos devuelve a un escenario sombrío a caballo entre el Seattle de los 90’s y las vastas campiñas. Cálido y susurrante, el tema eclosiona en momentos de mayor intensidad sin perder su halo psicodélico. Marcado por el registro vocal de Robert Plant, las vibraciones mas pesadas descansan mientras la banda muestra su faceta más sosegada. El buen trabajo de las voces complementa y da brillo a una canción sencilla, pero toda su magia intacta.

‘All night drive’ se construye con medios tiempos, entre vibraciones Stoner y hard-rock con un manto psicodélico cubriendo sus armonías. Otro corte con entrañas sólidas que no nos abruma con su pesadez. La banda mantiene la tensión en unos pasajes serpenteantes que no terminan de subir las revoluciones. El resultado es un espacio chamánico en el que el ritmo colorista, Contrasta con la languidez de alguna de sus melodías. Aquí encontramos alguno de los momentos más ácidos de todo el álbum.  

Entre locuciones radiofónicas y coros celestiales, ‘M-60’ mantiene el suave espacio psicodélico. Nuevamente decantándose por lo que parece ser una pseudo-balada, SPACELORD crean otro interesante corte en el que el espíritu de los 70’s se mestiza con vibraciones mucho más contemporáneas. sumergiéndose en un sonido más grunge el corte tiene ramalazos de fuerza y unas voces desgarradas transmitiendo toda su rabia. Sonidos alternativos, dosis de fuzz, psicodelia…Seguramente aquí encontremos todo un crisol estilístico, un arco iris que bien podría definir el verdadero sonido de SPACELORD. El tema sucumbe finalmente a los psicotrópicos ofreciendo pasajes más lisérgicos y envolventes sin que por ello su fuerza se vea alterada.

Si una de las características del álbum es el buen trabajo de las melodías acústicas, ‘Starswan’ es el perfecto epílogo para completar un álbum solvente. La suavidad de la guitarra acústica pone el cierre acompañado por una voz profunda que logra transmitir sentimientos, algo muy presente en este decente álbum.  

Facebook

Instagram

spacelordband.com

Reseña: KAL-EL.- ‘Dark Majesty’

El quinto álbum de los noruegos KAL-EL nos lleva a un desolado desierto cósmico en el que ejecutan el stoner-doom más contundente de su carrera. Publicado por el sello Majestic Mountain Records, ‘DARK MAJESTY’ es uno de esos discos llamados a aparecer en las listas de los álbumes más destacados del año. Haciendo que sus canciones den mil giros, consiguen atrapar al oyente con una apuesta sonora llena de atractivos. El glorioso universo sónico de la banda se compone de ritmos con graves pesados, guitarras distorsionadas y letras alucinantes. Los fuzzers noruegos dan rienda suelta a su disco más pesado y complejo hasta la fecha. Partiendo del legado Sabbath, construyen sus canciones haciéndolas transitar por hipnóticos espacios psico-progresivos; lo que no impide que sigan descargando sus monolíticos e intoxicantes riffs por la senda stoner-doom más contundente. El tono melódico de sus voces hace que las canciones muestren una dualidad fascinante, dando con la tecla correcta para acabar fascinando al oyente. He de reconocer que en una primera escucha el álbum no me sorprendió, pero cada nueva audición me ha seducido haciéndome degustar compulsivamente unos surcos llenos de magnetismo. El equilibrio logrado usando los vestigios proto-doom, con la psicodelia pesada contemporánea, hace que estemos ante una nueva vuelta de tuerca a un género que se resiste a quedar anquilosado, como así demuestra ‘DARK MAJESTY’.



«Ha sido un gran viaje llegar a este punto», explica Kal, el vocalista, Captain. “Hemos escuchado el disco, completamente masterizado; Hemos visto la obra de arte juntarse, ahora todo lo que queremos es que los fans le hundan el diente. Estamos orgullosos de este álbum, Esto es algo que hemos forjado a partir de la brujería interestelar y está listo para recolectar sus almas «.

‘Temple’ nos invita a través de sus más de once minutos a explorar la faceta más psicodélica de los noruegos. Una canción que evoluciona a un escenario más progresivo, en el que el fuzz intoxicante batalla con estándares doom, entre voces etéreas que le dotan de un tono épico. Una canción grandilocuente con una gran riqueza compositiva que por si misma hace que el álbum sea un bocado muy apetecible.

Tomando un camino más directo ‘Spiral’ bebe del heavy-rock y el proto-metal de los 70’s para arrollarnos con estruendosos tambores y un frenesí de riffs pesados. Su aura 70’s se manifiesta especialmente en sus estribillos y voces en un entorno de gran dinamismo.

‘Mica’ se construye entre riffs Stoner-doom, que dejan al descubierto el lado mas rugoso de los noruegos. Aún así, las voces siguen teniendo un papel importante en un tema que decae en espacios más lisérgicos sin perder su espíritu doomy.

Siguiendo con temas de largo minutaje, ‘Hyperion’ con una inquietante y misteriosa apertura muestra a la banda experimentando en un entorno psicodélico. Aquí l banda sabe moverse bien, pero enseguida retoman la pesadez proto-doom en una canción oscura. El legado Sabbath se siente en unas melodías y riffs que golpean con fuerza manteniendo el equilibrio. El tema siempre mira hacia adelante en su búsqueda de nuevas rutas sonoras a pesar de que el vehículo se sustenta en el legado de grandes nombres del desert-rock.

‘Dark majesty’ mantiene la formula. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Gruesos riffs Stoner-doom con sabor al siglo pasado construyen un corte monumental que es adornado con sus características voces entre una estructura clásica que moldean a su propia semejanza. Como muchas de las canciones del álbum, el tema no se queda anclado en un único estilo. Sin perder su espíritu pesado, desciende a bosques psico-progresivos en los que las melodías vocales juegan un papel fundamental. Un escenario más cósmico, en el que banda se siente como en casa. Toda una invitación a presenciar las aventuras de cinco cohetes que reúnen las ideas y los ecos sonoros de toda una carrera en una misión estelar. Una misión para poner la banda sonora a la colisión de mundos que pasan.

Devolviéndonos a la crudeza, ‘Comêta’ se sustenta en una estructura heavy-rock, aderezada con elementos desérticos. Aquí, los estribillos y el fuzz dan un paso al frente, para comandar el corte. Todo se torna más nebulosa según avanza la canción.

Una crujiente línea de bajo nos introduce en ‘Kala Mishaa’. Un tema que brota en tonos chamánicos. Diez minutos en los que la narcótica psicodelia pesada va tornándose más borboteante para acabar transitando un paisaje más pesado.  Entre riffs psycho-doom y solos lisérgicos el tema nos engulle en sus desarrollos con gran poder hipnótico.

Para cerrar, otro tema de larga duración como ‘Vimana’ nos muestra el poder Stoner-doom de los noruegos. Turbio, lento y pesado, el corte se toma su tiempo para eclosionar con sus hordas de fuzz polvoriento. Sus contagiosos ritmos no dudan en coger el legado de Sabbath para crear otro tema monumental. Todo un paquidermo que nos aplasta con una pesadez no vista hasta ahora en la banda. Melodioso, plomizo, pero también psicodélico, el tema nos hace atravesar una barrera sensorial, llevándonos al particular universo de KAL-EL.

Kal-El 

Majestic Mountain Records

Reseña: GODS & PUNKS.- ‘The Sounds of the Universe’

Los brasileños GODS & PUNKS publican su cuarto álbum, un trabajo con canciones elaboradas que conjugan tanto vibraciones vintage, como nebulosas stoner y ciertos momentos progresivos. En cualquier caso, todo aderezado con buenas dosis de psicodelia. Si en una primera escucha el álbum no me aportó demasiado, he de reconocer que con las siguientes ha ido calándome cada vez más. Sus canciones están perfectamente diseñadas y elaboradas huyendo de tópicos fáciles y ofreciendo al oyente una ruta de escape a los convencionalismos. En este lanzamiento, GODS & PUNKS muestra una madurez musical más y crea una pieza única de rock espacial, en la que la dinámica del stoner siempre está alineada con matices espaciales y vocalizaciones con una atmósfera futurista. Después de tres álbumes publicados, las nueve pistas de ‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE‘, suponen el capítulo final de la serie ‘Voyage’ que comenzó en 2017 con ‘INTO DE DUNES OF DOOM’ su álbum debut. En el álbum encontramos cuatro canciones nuevas y cinco versiones reinventadas de de los temas anteriores de su EP debut, pero ahora con una producción moderna, nuevos arreglos y nuevos elementos.  Está claro que los brasileños no son una banda Stoner al uso, y eso queda patente en unos temas con muchos ecos de los 70’s en los que las exploraciones progresivas enriquecen su psicodelia dotando a las canciones de cuerpo y madurez.

‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE’ fue grabado en Estúdio Mata, en Niterói (RJ), mezclado y masterizado por Kleber Mariano y André Leal en Estúdio Jukebox. Todas las letras son del vocalista Alexandre Canhetti.

La carátula del álbum es una co-creación entre Cristiano Suarez y Bruno Kros. El proceso visual sigue el concepto de canciones regrabadas e inéditas, dando así un nuevo significado al arte original realizado por Cristiano Suarez para el EP de 2016. Para ello, Bruno Kros ha subido los niveles máximos de psicodelia, inspirado en los covers de bandas como Monster Magnet, Black Sabbath y Uncle Acid and the Deadbeats.

‘THE SOUNDS OF THE UNIVERSE’ está disponible en plataformas digitales vía Abraxas Records y obtendrá una versión en vinilo a color de 12 pulgadas (en la segunda mitad de 2021) vía Forbidden Place Records.

‘Eye in the sky’ se desarrolla en una hechizante atmósfera psicodélica en la que todo sucede con calma. Relajante y susurrante, el tema evoluciona en su intensidad elevándose majestuoso. con un cierto aire 70’s el tema va sucumbiendo a los dictados heavy-psych contemporáneos con sus solos ácidos y su excelsa base rítmica. Lento, y sin prisas para eclosionar, la banda opta por contener su sonido con sus pasajes psicodélicos, en los que el órgano aporta una parte vintage que siempre está presente en el sonido de los brasileños.

Imprimiendo mayor crudeza a su sonido ’Ejection’ se desarrolla entre tonos retro de puro hard-rock stonerizado. Si hay algo que caracteriza a la banda es ese aroma añejo que aporta a sus composiciones. Tras una hipnótico introducción atmosférica la canción conjuga elementos del pasado junto a vibraciones contemporáneas en una fusión que funciona a la perfección. Los elementos desértico se enriquecen con embestidas heavy-rock auspiciadas por buenas dosis de fuzz

‘The tusk’ abre con riffs arenosos que van moldeándose hasta acabar en una combinación de ecos Wishbone Ash que se asoman entre oscilantes y persistentes solos de guitarra con aroma boogie-rock, para crear un tema colorista y con el suficiente gancho. Las cuidadas melodías siempre son un plus en el sonido de los brasileños y este tema es un claro ejemplo de ello.

‘Nebula haze’ nace de extrañas locuciones antes de introducirnos en un entorno de apacible psicodelia en el que los pausados acordes reconfortan nuestros sentidos. La cuidada y magnética instrumentación se va engrosando lentamente por una senda más pesada. Así acaban construyendo un tema fornido y prieto, una canción sin fisuras con un solo de batería a la vieja usanza de Gabriel Santiago en su parte central. Algo no demasiado habitual en los tiempos que corren y que reflejan el espíritu 70’s que motiva a la banda. La parte final es una exploración psico-progresiva con buenos desarrollos de guitarra. Se trata de la pista instrumental mas larga que la banda haya compuesto nunca.

Embutidos en las vibraciones stoner, ‘Black apples’ nos ofrece riffs arenosos en una apuesta por acortar el camino para llegar al oyente. Aderezando la canción con chamánicas voces aportan ecos de hard-rock clásico a un tema pesado y versátil a la vez. Por la vía directa, GODS & PUNKS llegan al oyente con facilidad.  Con un bajo lleno de magnetismo el tema reposa en pasajes más calmados para elevarse rápidamente por un camino en el que el blues aparece brevemente entre sus difusos riffs oscilantes.

Envueltos en tonos retro, ‘Dimensionaut’ supone una importante descarga de fuzz. Fusionando elementos del siglo pasado con riffs contemporáneos el tema se eleva con fuerza bajo cadentes ritmos contagiosos. Con un sonido compacto la canción ofrece un sonido pesado, intenso y cautivador, con un coro dinámico nunca explorado por la banda en el que las voces hard rock asoman entre nebulosos riffs desérticos que acaban descendiendo a praderas psicodélicas.

En tonos melancólicos ‘Universe’ nos acaricia con lánguidas melodías vocales de tonos progresivos en su introducción. Elaborados desarrollos que reposan entre atmósferas psicodélicas de gran belleza. El tema evoca el sonido de las bandas británicas de comienzo de los 70’s con un logrado resultado. Usando con mesura los riffs pesados, la canción se desarrolla en un entorno apacible lo que no impide resaltar la fuerza con la que la banda crea sus composiciones. Soberbia.

‘All systems fall’ vuelve a utilizar extrañas locuciones para embarcarnos en una exploración de psicodelia pesada en la que los paisajes atmosféricos nos ofrecen un delicado bálsamo sonoro. Estratificado su sonido en capas consiguen crean un entorno cálido y lisérgico con logrados pasajes instrumentales en los que la guitarra brilla con luz propia. Un tema desbordante en su intensidad.

Gravity’, con sus ocho minutos, y siendo el tema más largo del álbum es el que mejores momentos nos ofrece. Con esa ambientación a caballo entre el stoner y lo vintage, sus ondulantes riffs y su gruesa base rítmica nos ofrecen mil alicientes. Desde momentos de puro heavy-rock a vibraciones más contemporáneas en línea GREENLEAF el tema serpentea grácil. Como en temas anteriores, el sonido del órgano en un segundo plano enriquece un tema que ya de por sí, se presenta perfectamente ensamblado. Incorporando nuevamente esas melodías psico-progresivas llenas de sentimiento, la canción va pasando por distintos estados de ánimo en su versátil relato. Los momentos de belleza aportados por los solos de guitarra son otro de los alicientes de una de las canciones más destacadas de un álbum que mejora con cada nueva escucha.

Gods & Punks

Forbidden Place Records

Abraxas

Reseña: ELECTRIC VALLEY.- ‘Tapes From The Galactic Tavern’

Dicen que el tercer álbum de una banda es el verdadero termómetro de su capacidad musical. Aquí, con su tercera entrega los madrileños ELECTRIC VALLEY nos ofrecen un sonido más compacto y trabajado sin renunciar a sus raíces arenosas lo que confirma la evolución del trío. Estamos ante un álbum de rock desértico que sabe explorar los designios de la psicodelia como no nos habían mostrado antes. Prescindiendo de alguna manera de la crudeza de sus primeros dos álbumes, pero sin renunciar a sus habituales y ásperos riffs stoner, la banda nos invita a un viaje a través de las arenas del desierto con un marcado carácter cósmico. Incorporando elementos psico-progresivos crean fascinantes atmósferas en busca de nuevas formas de expresión de su sonido. Los ecos grunge en las voces, se conjugan con una pesadez llena de crudeza, contrastando con una apuesta que, en esta ocasión, incide más en paisajes de psicodelia pesada. Seguramente estamos ante el álbum más elaborado de la banda, lo que no hace que esta pierda su frescura y su crudeza, pero sí que nos brinde nuevos alicientes a su narrativa.  ELECTRIC VALLEY es una banda stoner, y eso queda patente nuevamente en sus canciones. ‘TAPES FROM THE GALACTIC TAVERN’ nos habla de lo efímero de la existencia, de la lucha estéril y desesperada por permanecer en ella, y eso queda reflejado en unas canciones con mucha carga de profundidad. El álbum es un homenaje al dibujante Josep Maria Beá y su cómic ‘Historias de la Taberna Galactica, historias de otros planetas, de viajes espaciales, de lo desconocido. Es un retrato de la inmensidad del cosmos, solitario, insondable, algo que queda patente en el álbum. Sabiendo jugar con la improvisación, el trio crea canciones honestas, sin artificios, pero en la que se percibe un trabajo compositivo más maduro y sobrio. Este es su álbum más psicodélico hasta el momento, algo que puede ser un nuevo punto de partida en una banda que a pesar de ello sigue fiel a sus genes desert-rock.

ELECTRIC VALLEY son Mario Garcia (guitarra), Miky Simón (bajo y voz) y Charlie Sánchez (batería) y en el álbum han contado con la colaboración en el saxo y sintetizadores de Alex Cid.

TAPES FROM THE GALACTIC TAVERN’ está disponible vía Nooirax Producciones, Discos Macarras, Quebranta Records y Violence in The Veins.

El álbum abre con los gruesos riffs de ‘Odyssey’. Un tema poderoso que inmediatamente decae en un espacio chamánico en el que las voces grunge gravitan en pasajes psicodélicos con aroma desértico. Un ritmo cadente hace ondular el tema entre los designios del desierto y suaves y envolventes pasajes psicodélicos. A pesar de un aparente caos en su desarrollo, el tema se cohesiona mostrándonos los distintos tonos de la banda.

En ‘Dark star’ el trio madrileño hace aflorar su faceta más psicodélica, algo que en este nuevo álbum toma un mayor protagonismo en su sonido. Magnéticos y suaves, los acordes de la guitarra nos invitan a un espacio de relajación en el que expandir nuestra mente bajo las envolventes atmósferas psicotrópicas. Con una ambientación cósmica el tema nos susurra bajo una armonía pausada y hechizante ofreciéndonos grandes momentos heavy-psych más propios de bandas como Colour Haze.  Casi ocho minutos en los que los ecos del desierto adquieren una dimensión monumental y épica. Si bien el tema se desarrolla en un escenario apacible, en él no faltan laos ásperos riffs habituales en su propuesta.

Instalados en ese entorno reflexivo, ‘Uranus’ way’ vuelve a ofrecernos bellas melodías con susurrantes acordes. El tema explota en momentos de mayor intensidad con ecos grunge en una combinación que funciona entre coros sosegados. Elevando su sonido la banda nos hace viajar por insondables espacios arenosos manteniendo el groovy pegadizo presente en todo el álbum.

Three Phasing (Interlude)’ abre con un bajo crujiente e hipnótico en una introducción que precede a reflexivos y apacibles pasajes psicotrópicos. Tonos cósmicos entre insondables pasajes de psicodelia atractiva sirven para crear una especie de interludio que evoluciona a un entorno puramente heavy-psych en el que la banda prescinde de las voces.

Ecos de hard-rock y vibraciones Stoner de manual nos invitan a una plácida exploración de las dunas en ‘Four phasing’. Sus tonos blues y esa quebrada voz sirven de gancho para un tema con sabor añejo que conjuga los cánones de desert-rock la psicodelia y el hard-rock de los 70’s. Siempre contenidos las melodías oscilan gráciles con un cadente ritmo en este paseo por desérticos entornos.

Seducidos por los sonidos de los 90’s, ‘Roswell’ ofrece un sonido áspero que coquetea con el metal y el grunge sin resultar explosivo. Manteniendo un nivel de intensidad alto el tema nos envuelve en una espiral de riffs Stoner de alto nivel que golpean una y otra vez entre los desagarrados pasajes vocales. Con una estructura ondulante, la canción oscila balanceándose entre esas vibraciones que tan bien saben interpretar estos chicos. Aquí la banda se siente cómoda.

Cerrando el álbum, ‘Montaña’ con sus quince minutos, rompe la estructura de los temas anteriores con una entrada de blues psicodélico en una canción que ofrece momentos calmados y en la que encontramos elementos progresivos. Sin tardar demasiado la introducción lis´sergica se va viendo seducida por las vibraciones del desierto. Elevando la intensidad el tema se muestra como una montaña rusa de emociones, pero sin duda, los momentos heavy-psych brillan con luz propia. Belleza introspectiva para mirar el ocaso entre cactus y bochornosos ambientes. Con buenos solos de guitarra el tema contiene su pesadez dejando paso a fascinantes desarrollos de psicodelia pesada de la que emanan narcóticos efluvios psicotrópicos. ELECTRIC VALLEY se deja llevar como si de una jam se tratara con virtuosos solos entre ritmos llenos de magnetismo que hacen que entremos en trance. Ua vez aturdidos con el sonido, el trio golpea con impactantes riffs antes de llevarnos en volandas por un nuevo paseo psicodélico. Aquí desatan toda su fuerza en un tema cocido a fuego lento para sacar toda su esencia. En la parte final utilizan el silencio para ofrecernos un epílogo cósmico a su relato con efectos y distorsiones que se pierden en la inmensidad del espacio sideral, punto final de su travesía.

Violence In The Veins

Nooirax Producciones

Discos Macarras

Quebranta Records