Reseña: DITCH.- ‘Coldfoot, Alaska’

‘COLDFFOT, ALASKA’ es el nuevo EP de los stoners holandeses DITCH. Cuatro temas que nos dejan con ganas de más. Toda una bofetada de riffs arenosos envueltos en tormentas de fuzz en línea LOWRIDER. 7 años después de su álbum debut, DITCH finalmente han regresado con nueva música y formación. Tres canciones rocosas de desert-rock turbio en el que las melodías vocales ofrecen un aliciente para sacarnos de la monotonía. Sus coros pegadizos y una cierta vocación heavy-rock, especialmente en las guitarras hacen que los temas brillen con luz propia. Ciertamente no tenía referencia de la banda hasta ahora, pero sin duda, estos chicos saben lo que hacen. Directos, frenéticos, pero con la suficiente madurez para que sus canciones sean sólidas y con mucho gancho. Rebosantes de autenticidad y fieles al sonido de los pioneros del género, DITCH cuidan los temas al detalle para ofrecer un sonido difuso y cegador que inmediatamente conecta con el oyente. Con la excepción del paseo psicodélico de la susurrante ‘3959 miles’, los otros tres temas harán las delicias de los fans más puristas del stoner desértico. Sin aditivos ni artificios, su descarga de fuzz se enriquece con un gran trabajo vocal para mantener canción resulte versátil y seductora.

DITCH son: Douwe de Wilde (voz, bajo), Eric Hazebroek (guitarras) y Alexander de Goede (batería)

‘COLDFFOT, ALASKA’ se grabó en los estudios E-Sound, Weesp, en los Países Bajos, en noviembre de 2020. Diseñado por Thomas Cochrane. Mezclado por Douwe de Wilde y Eric Hazebroek. Masterizado por The Void Studios.

‘Coldfoot,Alaska’ nos arrastra en una tormenta fuzz arenoso por una senda en línea LOWRIDER. Sus pegadizos riffs ten enganchan desde el primer instante. Un ritmo insaciable y melodías vocales que si inclinan a un escenario heavy-rock con estribillos pegadizos entre sus cegadores riffs. Sin duda este tema tiene todos los alicientes para tararearlo y una y otra vez Toda una embestida Stoner que se convierte en una estampida de búfalos en las llanuras dejando un rastro de desolación a su paso. Un tema que bien podría ser un himno del Stoner contemporáneo. Una de esas canciones que te dejan exhausto.

Tras la adrenalina descargada con el corte de apertura, ‘Broncola’ abre con una silenciosa introducción que deja paso a una nueva descarga desértica. Sus melodías flotantes oscilan entre gruesos riffs. Aquí todo se muestra más sosegado con la incorporación de sutiles pasajes heavy-psych. -tambores briosos y constantes arrancadas de fuerza las voces melodiosas parecen flotar entre un nuevo derroche de fuzz. Ondulante pero pesado el corte tiene múltiples paradas y arrancadas, entre guitarras intoxicantes.

A diferencia de las canciones precedentes, ‘3959 miles’ con sus pausados y silenciosos acordes, nos invita a un paseo por espacios más sinfónicos en los que la psicodelia aparece con suaves desarrollos atmosféricos. Creando un entorno chamánico, todo sucede desde la calma. Lo que aparentemente es un sonido de órgano envuelve los lentos y medidos acordes en un entorno de relajación y misterio. Prescindiendo de las voces el tema se eleva en un lento génesis con solos de guitarra virtuosos y pasajes recitados a los que se unen los tambores. Momentos en los que se intuye una explosión que finalmente no se produce para descender nuevamente la intensidad hasta diluirse en el silencio.

Este breve trabajo cierra a lo grande con otro tema de sonido rugoso. ‘Obey the Mountain 2020’ supone el regreso a un escenario desértico, un espacio en el que el trío se maneja a la perfección. Con un buen trabajo en las voces y coros, quizás algo alejadas de los cánones del Stoner tradicional, éstas resultan atractivas entre sus riffs arenosos. Un sonido pesado que transita dentro de los cánones del Stoner tradicional.


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Reseña: YAWNING MAN.- “Live at Giant Rock”

Quince años han pasado desde que los pioneros del desierto YAWNING MAN publicaron su primer álbum “Rock Formations”, y ahora por fin, los podemos ver en su hábitat natural. Toda una experiencia redentora inspirada en aquella grabación que hace décadas hiciera Pink Floyd en las ruinas de Pompeya. Con ese espíritu, se cumple un sueño de toda la vida: Capturar a YAWNING MAN actuando en el mismo ambiente que tanto inspiró su música. La oportunidad surgió en 2020 a partir de los desafíos que enfrentaron artistas y músicos durante la pandemia de Covid 19, el distanciamiento social que obliga a los artistas a adaptarse creativamente a alternativas para expresarse musical y visualmente. Así, en las primeras horas de la mañana del 18 de mayo de 2020 en el impresionante y misterioso paraje de Giant Rock en el desierto de Mojave la banda comenzó la grabación y filmación con dos únicos actores, la propia banda y el paisaje. Sin público la banda realiza sus meditaciones instrumentales en ese bello e inspirador entorno, un lugar al que ponen banda sonora de la mejor manera posible. Un espacio que a lo largo del tiempo ha atraído a nómadas nativos americanos, científicos, investigadores de ovnis y viajeros de todo el mundo, hechizados por su magnética energía espiritual. Las actuaciones de las bandas al aire libre son legendarias y este álbum-película es la primera representación ingeniosamente compuesta de esa experiencia. La música expansiva, atmosférica y cinematográfica de YAWNING MAN ha encontrado el lugar más apropiado para desarrollarse. Si en algo son maestros es precisamente en su capacidad para crear atmósferas, y aquí con sus cuatro jams lo consiguen una vez más. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos.

‘LIVE AT GIANT ROCK’ es un trabajo meditativo y que invita a la reflexión en una busca de la paz interior como gran parte de los trabajos de la banda y está disponible vía Heavy Psych Sounds en vinilo, CD y DVD.

A modo de perfecta banda sonora para el amanecer, ‘Tumbleweeds in the snow’ parece querer introducirnos a la luz del día con sus acordes. Un génesis que hace que el tema se vaya creando entre el magnetismo del bajo de Lalli, siempre poniendo el músculo y la destreza y belleza de la guitarra de Gary. Siempre creando esa atmósfera envolvente y protectora, estos chamanes del desierto consiguen reflejar en su música toda la inmensidad y soledad del desierto. Poniendo banda sonora al viento los efectos nos arrullan en canto redentor de lo mas gratificante. Belleza en cada acorde de estos quince minutos de jam instrumental en la que los californianos se rencuentran con su entorno natural.  La fornida línea del bajo custodia ese deambular por el yermo entorno en el que desarrollan su creatividad. Elevando la intensidad con sonidos más pesados crean una atmósfera psicodélica en la que la guitarra de Gary se estira en solos infinitos entre dinámicos ritmos de batería que van oscilada constantemente. Repetitivo, el tema en su parte final hace honor a lo que en realidad es una jam arenosa, envolvente y hechizante y rebosante de mística. En su parte final el incremento de los efectos aporta un aspecto espacial a un escenario desde el que el visionado del cosmos adquiere una particular dimensión.

‘The last summer eye’ con la mitad de duración que el tema anterior parece ofrecernos visión distinta de una única estampa. Sus primeros acordes casi doom, lentos y plomizos dejan rendijas para que la guitarra interfiera poniendo el contrapunto con acordes llenos de belleza. Hipnótico y con aires chamánicos nos envuelven con arenosos e interminables acordes en un ambiente intimista y casi triste. La desolación del entorno parece reflejarse en una composición que va mutando a un escenario casi post-rock. Entre efectos el tema se desboca por una senda libre en la que los tres músicos se dejan llevar por sus instintos. Incorporando elementos y sonidos espaciales el tema avanza si mirar a tras en busca del horizonte mediante hipnóticos pasajes. Seguramente muchas bandas post-rock quisieran tener la creatividad y técnica para realizar los desarrollos de estos moradores de las arenas.

Sumidos en un espacio más oscuro ‘Nazi synthesizer’ consigue equilibrar el tenebroso bajo con imposibles pasajes de guitarra para crear una atmósfera más pesada y aturdidora. Bajando paulatinamente la intensidad vuelven a construir una atmósfera meditativa que parece mirar al horizonte en su ocaso. Siempre con ese aura melancólica y lánguida aquí se muestran más aturdidores e inquietantes, pero a su vez llenos de magnetismo. Esa extraña habilidad para absorber al oyente con sus atmosféricos desarrollos queda patente nuevamente.

El álbum cierra con la jam más larga. Con sus casi dieciocho minutos divididos en dos partes “Blowhole sunrise/space finger”, llena de bellos acordes el desierto de Mojave. Una total paradoja en ese duro y hostil entorno, pero, en definitiva, YAWNING MAN, están en “su entorno”. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos. Interpretando libremente sus creaciones consiguen crear un mantra liberador en el que la música es la protagonista. Todo un ritual liberador que pasa por distintos estados de ánimo y en el que los efectos del peyote parecen apoderar por momentos del trio en un trance místico y redentor. Mágico y envolvente el tema parece atravesar una nueva dimensión sensorial para sumirnos en un nuevo mundo. Un entorno apacible y acogedor que no reniega del hipnotismo para atraernos en su interior. En su segunda mitad el tema explora otros sonidos con un incremento de la pesadez sin abandonar el hipnotismo. sumiéndonos por momentos en una espiral caótica de acordes repetitivos hasta llevarnos a un nuevo espacio místico en el que encontrarnos con espíritus ancestrales en una redención anímica.

Formados a fines de la década de 1980, la formación de Gary Arce, Mario Lalli y Bill Stinson completa su programa de giras y grabaciones activas de un año. Los antecedentes de Arce y Lalli juntos se remontan al comienzo de YAWNING MAN con antecedentes de Stinson empapado en el mundo de SST Records a través de presentaciones y grabaciones con Greg Ginn y Chuck Dukowski de Black Flag durante varios años. YAWNING MAN son reconocido en toda la comunidad de música heavy underground como una pieza clave en el desarrollo de los subgéneros del desert-rock. Mientras sus contemporáneos gravitaban hacia los pesados ​​riffs del grunge y el post punk, YAWNING MAN se inclinaron en otra dirección con sus composiciones cinematográficas únicas y orgánicas e improvisaciones psicodélicas … la banda sonora perfecta para abarcar la atmósfera espaciosa de paisaje lunar de las bien documentadas “generator parties” de su área a fines de la década de 1980. Fue en estas reuniones donde desarrollaron este estilo y sonido distintivo al encantar a los espectadores con sus aparentemente interminables sesiones instrumentales de forma libre, que resonaban en los hermosos desiertos, mesetas y paisajes del Valle de Coachella.

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Reseña: HORIZON.- ‘The White Planet Patrol’

El tercer trabajo del trío alicante es un torbellino arenoso y cegador bañado por la brisa del Mediterráneo. Un álbum que desprende sudor en cada tema y en el que los sonidos espaciales de anteriores entregas se muestran más contenidos; lo que si vas a encontrar aquí es una borrachera de fuzz intoxicante y nebuloso. Stoner desértico en un álbum en el que cada tema va al grano y en el que encontramos ecos llegados de los 70’s, especialmente en las voces, así como aditamentos exóticos que nos aromatizan con perfumes llegados de la otra orilla del Mare Nostrum. Groovy contagioso y nebulosas polvorientas con dosis de psicodelia siempre con contundentes ritmos y un bajo excelso en su sonido. Toda una coctelera que agita el rock del desierto llegado de la Península Ibérica y que les aleja de la etiqueta de rock espacial. Los paisajes heavy-psych construyen una narrativa fluida muy del gusto de los puristas del género ofreciendo alicientes atractivos que lo sacan de la monotonía ofreciéndonos un trabajo equilibrado. Los ecos Truckfighters adquieren una nueva dimensión en un trabajo fluido y ágil que no decepciona y que constituye la oferta más contundente y versátil del trio alicantino. El trio compuesto por Nicolas D’Andrea (voz y guitarra), Cesar Tenorio (bajo y sintetizadores) y Paula V. Dominguez (batería) habiendo contado con la colaboración de Judit Aliaga (Violines) y Juan Angel Slang (Sintetizadores).

Grabado en Red Records Estudios y masterizado para una reproducción óptima de vinilo por Tony Reed (Mos Generator, Seedy Jeezus, etc..) muchos más) en HeavyHead Rec y contando de nuevo con el artwork de Creu Estudio; lo que supone un salto de calidad que queda reflejado en un álbum con un sonido limpio y puro a pesar del nebuloso viaje en el que nos embarcan.

‘THE WHITE PLANET PATROL’ está disponible vía Cursed Tongue Records, La Rubia Producciones, Aneurisma Records, Aladeriva RecordsSurnia Records, así como Three Moons Records.

El álbum abre con una marcada vocación doom entre efectos en los primeros riffs de ‘The Backyard’. Inmediatamente el fuzz despega repitiendo su estructura en una oscilación que conjuga Stoner y puro hard-rock sudoroso. Nebuloso y con un fantástico groovy el tema se soporta en unas melodías vocales pegadizas y directa.

Sin perder un ápice fuerza ‘King Serpent’ camina entre exóticos ecos y una combinación vocal de lo más pegadiza. Ondulante y lento en su apertura golpea repetidamente con su poderosa maza de fuzz y el exótico sonido del violín. Mutando su sonido incorporando momentos misteriosos que nos hacen presagiar alguna terrible cruzada.  A paso marcial el corte avanza sin retorno; un breve momento de pausa parece precede la batalla final entre arenosos estandartes.

‘Death and Teddies’ sin renunciar a ese fuzz omnipresente en todo el álbum toma elementos de hard rock al uso. Serpenteando entre poderosos tambores y nebulosos pasajes, la descarga de los alicantinos no cesa un solo instante. Endiablados pasajes de guitarra se asoman irreverentes entre riffs que parecen atascarse creando momentos de tensión. Los ecos Truckfighters parecen apoderase de la banda en una nueva arranca de stoner ortodoxo, al estilo de los pioneros del género, si bien en este tema los vestigios retro asoman entre la tormenta.  

Incidiendo mas si cabe en la formula, el rock más rudo se viste de desert-rock impactante en ‘Blind world’. Un cegador e implacable tema que se adereza con momentos de rock clásico sin perder su vocación desértica. En este punto parece que se hubieran olvidado de sus comienzos más lisérgicos, pero en la parte central del tema parecen quitarme la razón. Una cálida voz y unos pasajes heavy-psych cambian la vocación del tema dándole un brillo especial. Saliendo de aparente monotonía y haciéndolo mucho más atractivo y versátil.

‘The white planet patrol’ con sus siete minutos se presenta como excursión psicodélica en su primera parte. Cadentes acordes van introduciéndonos en un espacio heavy-psych que crece entre violines y voces trascendentales con cierta herencia de los 90’s en una combinación misteriosa que genera una cierta expectación de la ruta que puede tomar. Aquí encontramos el reflejo de la vocación espacial entre pasajes fornidos y nebulosos que dejan espacio al desarrollo del potencial de los alicantinos. Usando el fuzz con destreza entre melodías más cuidadas sin renunciar a las arrancadas de garra. Posiblemente estemos ante el corte más psicotrópico de todo el álbum.

Las hostilidades se desatan entre briosos tambores y la arenosa neblina desértica en “End of  Utopía”. Entre genes 70’s y poderoso desert-rock, el trio sigue fiel a su apuesta stoner con un tema directo envuelto en una atmósfera nebulosa en la que el fuzz arropa sus desarrollos juguetones. Jugando con distintos elementos el manto sideral envuelve la coctelera de proto-metal, desert-rock y psicodelia con la que el trio pone banda sonora a una frenética road-movie entre largas rectas por la que transitan con los cactus como testigos. Nuevamente encuentro algún eco más propio de los 90’s en esta coctelera efectiva llena de versatilidad.

‘L.A. (Honneymoon)’ sigue instalada en espacios desérticos, ahora con una cálida voz con aroma a blues los sonidos sureños aparecen en un cadente corte bajo acordes que se repiten arropándonos.  

Con aromas mediterráneos entre sonidos psicodélicos ‘Meet the forest’ nos acaricia con bellas melodías custodiadas por un cadente bajo. El corte se muestra fresco y luminoso entre unos exóticos pasajes instrumentales que reciben las brisas del Mediterráneo. Huyendo de lo anodino aderezan la canción con voces que de desarrollan sobre melodías setenteras ysin renunciar a altas dosis de fuzz que aportan el lado psicodélico de un tema menos pesado y mucho más viajero y experimental.

Horizon nació en 2011, en la Costa Este de España, en la provincia de Alicante. Después de un año de ensayos, el trío grabó su primer EP mientras trabajaban en canciones que viajaban desde el rock stoner duro al rock espacial stoner. En 2014 llegó su primer LP “The last man in Terminus” (Nasoni Records) la banda definitivamente encontró su sonido, una mezcla de riffs y atmósferas arremolinados, de hard rock clásico y canciones introspectivas. Encontramos la siguiente parada en 2016 con su segundo LP “Tales from Hydra Cluster”(Nasoni Records), un grupo de canciones con una búsqueda más profunda en sus almas que sonidos más oscuros. Luego de algunos cambios en la banda, en 2019 llegó su EP “Pigs” (Surnia Records); una especie muestrario de su evolución a un espectro aún mayor de sonidos con las mismas raíces de origen, el poder de los riffs.

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