Reseña: KIMONO DRAG QUEENS.- ‘Songs of Worship’

‘SONG OF WORSHIP’ es el álbum debut de el combo australiano KIMONO DRAG QUEENS, un nombre posiblemente algo bizarro y que bien pudiera inducirnos a engaño sobre el contenido de su música. La realidad es que estamos ante un mas que notable trabajo de neo-psicodelia aromatizada y llena de sensualidad en una línea evocadora de bandas como KIKAGAKU MOYO. Sus temas se desarrollan entre hechizantes atmósferas devocionales y coloristas ritmos tribales para crear un caleidoscopio sonoro de lo más sugerente. Una amplia gama de colores en los que la psicodelia se siente cómoda para ofrecernos temas con unas mágicas melodías que alcanzan cotas celestiales. Erotismo con arrullos en unos temas que no reniegan de los momentos ácidos gracias a riffs y ritmos más pesados que nunca traspasan un límite imaginario. Todo un bálsamo para los sentidos y para alejarnos del estresante mundo en el que vivimos para dedicarnos a disfrutar de media hora mágica y relajante. ‘SONG OF WORSHIP‘ es un afrodisiaco para los sentidos que conjuga ritmos de vocación kraut con pasajes devocionales entre una tibia y relajante neblina lisérgica con aroma a incienso u otras fragancias orientales. A lo largo del año nos habían ido dosificando con varios singles que nos hacían intuir que el álbum completo sería todo un elixir mágico, y sin duda, las expectativas se han cumplido y la labor de éstos siete jóvenes músicos bien merece el reconocimiento a un trabajo bien hecho con el que consiguen transmitir un amplio abanico de sensaciones de lo más gratificantes tejiendo influencias musicales que abarcan continentes, géneros y sabores. Con su enfoque en las paredes rítmicas pesadas de sonido, han logrado formar formado un estilo que combina elementos del rock psicodélico, la música tuareg, el pop de los 60 aportando un gran lirismo.

‘SONG OF WORSHIP está disponible vía el sello australiano Copper Feast Records.

En un ambiente trascendental ‘Song of worship’ se desarrolla bajo devocionales voces que nos arrullan en un canto redentor. La sutileza de sus acordes bajo un manto psicodélico mantiene una atmósfera redentora. Con algún eco west-coast y delicados acordes los australianos crean un tema lleno de misticismo susurrante de gran belleza. La destreza que estos chicos tienen en el uso de las melodías es conmovedora. Solo en la parte final el tema se eleva luminoso poniendo más intensidad a sus riffs añadiendo acidez al tema. La neblina lisérgica sobrevuela con elegancia todo el tema

‘Hunters’ se muestra más dinámico con el wah wah de sus riffs y un efectivo ritmo. Entre brumosas atmósferas su rica instrumentación parece jugar con ritmos pseudo-kraut en un escenario más propio de KIKAGAKU MOYO. Voces aterciopeladas y una nítida vocación neo-psicodélica es combinada con destreza con unas atrayentes armonías que se adornan con exóticas fragancias de lo más cautivadoras. Un estado de placidez sensorial entre coros sutiles en la lejanía. Sus estribillos y ritmos contagiosos parecen atrapar nuestros sentidos con su poder de seducción. Sin grandes alardes, desde una aparente sencillez consiguen crean un corte de lo más atrayente.

Bajo un influjo de aromatizada psicodelia heredera de los 60’s ‘Delilah’ se muestra frágil en sus suaves melodías vocales pero sólido en su instrumentación. Jugando con los parones y arrancadas en tema ondula entre efectos sutiles que acaban por llevarnos a un jardín del Edén en el que todo parece ser frágil y delicado. La elegancia de las armonías contrasta con momentos ácidos en los que los riffs parecen obnubilarse. Siempre usando las guitarras con mesura, pero con eficacia el tema se sumerge en su parte final en un escenario más pesado y oscuro en contraste con la forma en la que nació.  El uso de las distintas capas sonoras da a los temas de la banda un aspecto brillante.

’Wild animals’ fluye como un manantial en la montaña, delicado y con aire transcendental nuevamente los japoneses KIKAMAKU MOYO aparecen en mi mente. La psicodelia más aromática y devocional se transmite con suaves caricias gracias a la sensualidad de un voz cálida y penetrante. En una huida hacia adelante el bajo nos invita a la fiesta entre celestiales voces y ritmos coloristas. Un contraste de lo mas sugerente en el que las voces siguen contrastando con unos riffs que se vuelven más lisérgicos e intensos. Aquí radica uno de los muchos atractivos que contiene este maravilloso trabajo.

Conjugando los ecos devocionales con la neo-psicodelia ‘Evil desires’ sigue inmerso en ese espacio exótico en el que los australianos crean sus canciones. Música para disfrutar desde la calma para apreciar todo su poder de seducción. Ritmos tribales entre teclados serpenteantes y un ritmo con un fantástico groovy van creando otro tema variado y colorista con un carácter más ‘moderno’

Calmado y hechizante ‘Willy’s world’ nos invita a la introspección mística. La delicadeza de sus acordes y un aroma a incienso hacen de bálsamo antiestrés. haciéndonos olvidar el alto ritmo de la vida que llegamos entramos en un espacio sensorial en el que todo flota grácilmente entre esos efluvios psicodélicos que tan bien saben usar estos chicos. Lleno de matices el tema serpentea con calma en variados momentos sonoros sin salirse del camino psicodélico. Cauto por momentos, parece querer comprobar donde pone sus pasos. Teniendo en cuenta que se trata del tema de mayor duración del disco, la oportunidad para desarrollar todo su potencial como banda está servida. Así son capaces de ofrecer momentos de intensidad, pasajes psicotrópicos de gran valor y por supuesto esos soplos susurrantes y sanadores que tan bien saber usar con las melodías vocales, uno de los principales avales del álbum, aunque no el único.  

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Reseña: BLUES PILLS.- “Holy Molly!!”

¿Una vuelta a los orígenes? Cualquiera que tras la publicación de su último álbum “LADY IN GOLD” se sintiera defraudado con el camino que tomó el sonido de la banda, ahora puede estar de enhorabuena, BLUES PILLS recupera la acidez que les vio nacer. Con su nuevo álbum parece que han superado la etapa en la que la banda se alejaba de la crudeza. “HOLY MOLLY!!” es una especie de liberación de la banda tras los convulsos tiempos pasados desde su anterior álbum según sus propias palabras. Tras algunas depresiones y estados de ánimo bajo mínimos, recuperan las riendas de lo que de verdad quieren ser. Renovados con la salida de su guitarrista Dorian y habiendo asumido su puesto el hasta ahora bajista Zack Anderson, éste deja su lugar en el bajo al nuevo miembro Kristoffer Schander. Todos estos cambios y la necesidad de recuperar su identidad hacen de su nuevo trabajo una oportunidad para congraciarse con su auténtico sonido a una banda que quiere (y aquí lo demuestra con solvencia) volver a sonar cruda, olvidándose de unos artificios a los que se vieron llevados a usar por quienes movían sus hilos. Sin miedo a equivocarme, me atrevo a decir que ¡¡BLUES PILLS han vuelto!!!, ¡¡y de que manera!!!!. Esa banda que había sorprendido años atrás a propios y extraños está en plenitud de facultades, tanto compositivas como interpretativas.

Es posible que no haya una vocalista en la escena como Ellin Larson, algo que queda patente en todos los temas del álbum. Desplegando su repertorio de registros vocales entre ácidos riffs que recuperan el sonido basado en las guitarras con el que nacieron,

Los temas guardan una constante en su desarrollo y siempre acaban eclosionando en momentos de rabia y pesadez por muy sosegados que se muestren en su inicio. Utilizando los teclados únicamente en un par de temas, la banda nos golpea con ácidos riffs entre los derroches vocales de su cantante, El cambio de roll de Zach, pudieran hacer pensar que los cimientos de la banda se resientan, pero la realidad es que vuelven a recuperar la solidez y la firmeza de siempre. Explorando todo el espectro sonoro que va desde el blues al soul, pasando por el jazz, la psicodelia y hard rock más rabioso, nos ofrecen un trabajo variado y logrado. Sonidos vintage, sonidos retro, pero construidos con la suficiente calidad para que a pesar de su origen, su aspecto sea de lo más contemporáneo. Nada es rancio aquí, y la frescura y efervescencia de las canciones contenidas en el álbum son una invitación y un regalo para los fans de la banda que pensaban que ya los habíamos perdido para siempre. El reflejo de unos músicos jóvenes y sencillos, que no quieren perder esa frescura y que como ellos mismos dicen, no están preparados para el mainstream, ¡¡Mejor así!!

Entre vibraciones blues y soul-rock “Proud woman” con sus fuertes ritmos nos devuelven la esencia de los primeros 70’s. Una Ellin esplendorosa despliega todo su arsenal de registros vocales dejándose al alma en un tema lleno de garra que es toda una invitación a seguir explorando este nuevo álbum. Un trabajo que, a la vista de éste primer tema, promete fuertes emociones. Pesado, ácido y colorista, el tema irradia energía por los cuatro costados. El tema refleja la liberación de la banda tras unos años duros.
“Low road” sin andarse con tonterías, nos sumerge en una espiral ácida como las que la banda ofrecía en sus comienzos. Parece estar superada la etapa más “blandita” de la banda.  Heavy-blues y psicodelia ácida en una orgía psicotrópica en un convite al frenesí. Un tema arrollador en el que BLUES PILLS recuperan toda la fuerza que les vio nacer. Fuzz y solos asesinos se suceden en un torbellino rítmico que evoca su autentico sonido.   Ese que hizo correr ríos de tinta sobre su calidad y que ahora la banda retoma con gran acierto para satisfacción de muchos de sus seguidores acérrimos.
El hard-rock y el heavy-blues construyen “Dreaming my life away” aderezándolos con un aroma vintage. Otro nuevo derroche vocal de Ellin. Una cantante que no parece tener límites en su talento. Rock clásico, sólido, contundente, pesado en el que se incrustan esos solo asesinos que tan resultones son. Entre desgarradoras voces y coros la canción refleja que todo está perfectamente ensamblado.
“California”, un evocador nombre para una canción que parece mostrarse como una oda al verano del amor. En modo pseudo-balada los elementos west-coast se suceden evocando floridos paisajes llenos de color. El tema supone un nuevo escaparate para el lucimiento de su vocalista. Variando los registros, con desgarradores aullidos de tonos negroides entre coros más propios de una iglesia baptista.  Con unas armonías de rock clásico en las que brillantes momentos de guitarra consiguen el equilibrio entra la dulzura y la garra.

“Rythym in the blow” no hace prisioneros. Hard psych de altos vuelos en un tema ardiente. La destrucción iniciar y los potentes riffs, unido al aullido inicial de Ellin nos muestra que los BLUES PILLS más crudos están inexorablemente de vuelta.  Guiños a Janis y riffs de corte retro construyen un tema primitivo y áspero en el que el blues sigue presente entre endiablados ritmos.

Bajo los acordes del blues-soul más sensual “Dust” nos acaricia con sensuales melodías que reflejan el lado más sosegado de la banda. Esto no quiere decir que las guitarras no afloren entre las embestidas de rabia de la voz que esa chica tan talentosa.

Entre ritmos contagiosos que coquetean con el funk y soul-rock, “Kiss my past goodbye” retoma la faceta bailona de la banda entre sus pesados desarrollos guitarreros. Ondulante y con mucho “flow” el tema se contonea en una espiral de ritmos y solos con momentos netamente hard-rock, que contrastan con ese blues rock desgarrador que las voces y coros generan. Todo un torrente que por una u otra vía acaba por arrollarnos. El frenesí y el desenfreno se apoderan de otro tema poderoso,

En modo balada, “Wish I’d Know” partiendo de delicados acordes acústicos, los suecos nos susurran con un tema heredero de algún momento west-coast. Un soleado ambiente campestre nos cubre de tonos grises entre algodonados momentos con un envoltorio negroide. Más cerca del soul, el tema fluye elevándose en una evolución que va haciéndolo más sólido. Con coros casi gospel, contrapesan los momentos más desgarradores de la voz, mientras la guitarra en un segundo plano se desangra en solos hirientes hasta que se el corte se disipa lentamente,

“Bye bye birdy” transita por una atmósfera más oscura. Un espacio más lisérgico e inquietante. Una nueva arista de una banda que tiene claro el camino pero que no se encorseta. Siguiendo la tónica de la mayoría de los temas, las revoluciones van incrementándose según avanza la canción. Ramalazos vocales en línea Janis y unos momentos de gran pesadez nos hacen olvidan como había comenzado todo, Con extraños momentos la banda se sumerge en una insondable psicodelia entre coros y extrañas voces mientras la batería explota entre distorsiones y efectos.

El cierre parte de unos acordes de piano en “Song from a mourning Dove”. Un elemento que aparecía en su anterior trabajo y que aquí tiene los momentos contados, Un blues de tonos jazz e incluso soul, en el que no faltan esas arrancadas de rabia a las que nos tienen acostumbrados, En cualquier caso, BLUES PILLS son capaces de lucir en distintos escenarios sonoros y este tema, es una muestra de ello. Adornando con pasajes más psicodélicos el tema va mostrando distintas caras en una evolución constante que hace que se module en sus armonías abarcan un amplio espectro sonoro.

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Reseña: ACID MOON AND THE PREGNANT SUN.- “Speakin’ Of The Devil”

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“SPEAKIN’ OF THE DEVIL” es el álbum debut de la banda de Tel Aviv (Israel) ACID MOON AND THE PREGNANT SUN, una especie de supergrupo formado por Aviran Haviv y Omer Haviv bajista y guitarra de THE GREAT MACHINE en unión con diversos músicos de la escena israelita. Un cuidado y delicado trabajo en el que no vas a encontrar riffs poderosos y esa actitud punk que caracteriza a la banda, sino que te vas a embarcar en un túnel del tiempo a la California mas florida de finales de los sesenta, a las vastas praderas en las que la banda sonora es la música country y americana, al rock ácido de los primeros 70’s entre exóticos aromas mediterráneos de psicodelia colorista, o la los momentos garage rock más primitivos. Su evocadora portada, es una invitación a explorar un contenido al que hace justicia. Siempre ofreciendo el lado más melódico en canciones que rezuman sentimientos y que inevitablemente nos evocan épocas pasadas. Siempre es agradable ver a unos músicos saliendo de la zona de confort del estilo que les hace populares para, sin ataduras experimentar con otras vibraciones que nunca han visto la luz. En esta ocasión, se percibe a una banda llena de frescura, una banda que se mueve como pez en el agua por estilos que probablemente nunca nos hubiéramos imaginado, pero que a la postre, supone todo un regalo para el oyente. Son distintas las influencias que podemos encontrar en estos surcos, desde un sonido evocador de Jefferson Airplane, hasta momentos de loner-folk, más propios de un híbrido entre Johnny Cash, Marc Benno o Tom Waits. Puede parecer algo demasiado meloso, pero por el contrario el groovy contagioso de los primeros Rolling Stones también aparecen para brillo a alguno de los temas. Unas canciones que también tomas prestados los sonidos tradicionales de su tierra, para adornar unas canciones bien construidas. La participación de gran numero de músicos israelitas más habituados a distintos estilos, solo hace que enriquecer a este proyecto llamado ACID MOON AND THE PREGNANT SUN. La pregunta es: Después de este sobresaliente álbum, ¿La banda tendrá continuidad con nuevos trabajos?? Como decía Bob Dylan: “La respuesta está en el viento….”

El álbum abre con los sonidos americana de “I love you”, aderezados con psicodelia aromatizada de tonos orientales. Entre armonías garage-rock el tema nos traslada al espectro mas underground de los 60’s. Cuidadas melodías con bordes ásperos y primitivos. un tema ondulante y envolvente que guarda un espacio para atmósferas lisérgicas que lo hacen cambiar de aspecto. Un tema fresco y pegadizo que supone una magnífica carta de presentación de este nuevo proyecto. 

Con una apertura mas rockera, “Speakin’ of the devil” se viste con el sonido de los 70’s. Evocando ambientes rurales los aromas sureños arropan una quebrada sobre medios tiempos. En un escenario casi country la desgarradora voz se balancea entre acordes acústicos. Un bello tema con olor  a brisa campestre por una senda que me evoca a Marc Benno o Delaney Bramlett. Evidentemente estamos ante un sonido alejado del que practica THE GREAT MACHINE, por lo que no salgo de mi asombro. En una nueva pirueta controlada, la parte final se desarrolla en ritmos boogie rock más dinámicos entre buenos solos de guitarra. 

Juegos de percusión nos introducen en “Creatures of the abyss” para hacernos flotar en algodonadas atmósferas sureñas con acolchados prados. Con los teclados y la percusión como protagonistas y entre arrancadas y parones, el tema coquetea con elementos jazz, folk, y hasta progresivos para ofrecernos una cara distinta de la que comenzó. Ornamentos exóticos dan dar brillo a otro notable tema lleno de calidad.

En un espacio más progresivo y con reminiscencias freak “Wide”, rezuma sabor a west-coast y a bandas como TRAFFIC. Olor a marihuana y flores en el pelo con ecos de JEFFERSON AIRPLANE por los cuatro costados. Con buenos momentos psicotrópicos la canción es un caleidoscopio multicolor. Ritmos hipnótico y pegadizos que nos sumen en un viaje ácido de mucha calidad.  Sintetizadores y efectos completan un tema que cualquiera, tras su escucha, dataría en la California de 1967. ¡¡¡Absolutamente brutal!!!

Latiendo con acordes acústicos “Brith sky at night” nos seduce con su bella melodía y la calidez de una voz que denota melancolía. Otra bella canción sencilla y llena de sentimientos con cuidados y delicados acordes de gran sencillez.  Una armonía repetida entre sutiles ritmos que acaba atrayéndome de nuevo. 

Instalados en esas apacibles atmósferas, los israelitas construyen “Save me”. Nuevamente los ecos west-coast con ritmos stonianos van construyendo otro espacio colorista con sabor a 70’s. Un tema que van moldeando con cuidado usando distintas influencias sonoras. siempre con pincelas, consiguen moldear un tema que conjuga elementos eléctricos y acústicos entre guitarras coloristas y riffs mas propios del dúo RichardsJagger en los primeros años de los Stones. Una canción envuelta en un atrayente manto vintage. 

A modo de epílogo “Sparrow”, nace de sosegados acordes de tonos rurales llenos de melancolía. El folk triste de voz aguardentosa entre Johnny Cash y Tom Waits fluyendo entre armonías con ecos sureños con desgarrador relato de añoranza y melancolía pone el epílogo a un sorprendente y sobresaliente trabajo. 

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Reseña: ASIMOV AND THE HIDDEN CIRCUS.- “Flowers”

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Todo un trance devocional por atmósferas de psicodelia pesada con exóticos aromas orientales el que nos ofrecen los portugueses ASIMOV en su cuarto álbum “FLOWERS”. Un fascinante trabajo lleno de espiritualidad construido sobre bellas melodias cautivadoras. En esta ocasión el trío incorpora a Joana Guerra para un determinante trabajo con el violonchelo y a Peter Wood en la segunda guitarra lo que hace que todos los temas adquieran dimensiones épicas. El álbum conjuga la psicodelia de bandas como LAMP OF THE UNIVERSE o YAHOWA 13 junto a otros elementos más propios de la escena stoner dotando sus ritmos tribales de gran fuerza. Aquí todo es bello, sólido y a la vez liviano y sugerente. Todo un canto seductor que invita a la meditación con momentos west-coast y atmósferas de gran acidez con una lisergia amortiguada por ese mágico sonido del cello y unas voces y coros completamente seductores. La versatilidad nos lleva a encontrar ecos mediterráneos en una apuesta que explora el exotismo entre brumosas atmósferas con olor a incienso. Los riffs pesados complementan los vaporosos momentos psicotrópicos creando un apacible y logrado caleidoscopio sonoro  para conseguir un espacio meditativo y reflexivo que nos aleje de lo terrenal. Los temas se balancean entre cuidadas melodías de las que aflora toda la fuerza unas poderosas guitarras que consiguen introducirnos en un agujero negro de confort narcótico. Sin duda, “FLOWERS” es el mejor trabajo de una banda con un década de trabajo a sus espaldas, en la que no ha dejado de madurar huyendo de cualquier estereotipo y sin titubear a la hora de enriquecer sus temas con distintas texturas e influencias.  

“FLOWERS” está disponible vía Irene Records Vinil Experience 

El trabajo parte con “People of the mountain sermon”, Un tema presidido por la psicodelia con aromas orientales. Entre hipnóticos ritmos el misticismo de la voz aireada con exóticos vientos pseudo arábigos los portugueses crean un mantra sonoro de proporciones monumentales. Un tema gratificante y lleno de magnetismo, una de esas canciones que tras la primera escucha te ha atrapado en unos surcos llenos de una belleza meditativa ideal para la introspección. Relajante y sanador cada uno de sus acordes sirve de terapia anti estrés bajo sus bellas melodías con olor a incienso.  

Entre acordes acústicos y riffs heavy-psych se va cocinando “The seeker”.  Un corte con aroma a west-coast lleno de una espiritualidad heredera de bandas como YAHOWA-13 en el que no faltan los solo ácidos y corrosivos. De aspecto frágil pero con unas entrañas sólidas fluye con toda su fuerza entre su vocación mística. 

“Until the morning comes” levita entre hipnóticos acordes sobre coros chamánicos para elevarse sobre un escenario más stoner sin renunciar a sus genes psicodélicos.  Sin duda su misticismo sigue latente entre riffs que se elevan ofreciendo una dimensión algo más pesada.

En una línea parecida, “Shaman sacrifice”, aporta intensidad con sis prietos riffs. Un tema con cadentes ritmos que nos invita a un paseo por boscosos parajes entre tambores tribales que auguran que algo va a suceder. En esa espesura psicotrópica se desarrollan momentos ensoñadores de gran fuerza en una combinación efectiva y atractiva. Huyendo de los mantras, los portugueses experimentan con sonidos que no abandonan la psicodelia colorista en la que se mueve todo el trabajo. El tema es el escenario para el desarrollo de buenos solos entre una cuidad y compleja instrumentación. 

Bajando la intensidad y dejándose llevar por un nuevo mantra, “Shadows of the summer” con sus cadentes ritmos nos va guiando por una nueva ruta psicodélica. Coqueteando con los sonidos heavy-psych más ortodoxos construyen un tema lleno de hipnotismo. Partiendo de la calma el tema evoluciona lentamente a un entorno más ácido en el que las guitarra van creando una bacanal con sus punzantes y humeantes solos entre exóticos pasajes que mantienen esa mística oriental. 

Bajo acordes acústicos con un cierto aroma mediterráneo nace “The merchant”.   otro tema con olor a especies en el que los aromar de oriente colorean unos ritmos atractivos y espirituales. Seducidos por el misticismo oriental, los elementos folclóricos aparecen entre coros de tonos arábigos entre una intoxicante neblina psicotrópica. Entre violines y el sonido del cello, el tema nos traslada a momentos medievales en un relato de cuentos y leyendas del pasado alejándose de los ritmos pesados y tomando elementos más tradicionales.  

“The healer” cierra el álbum por una senda mas pesada que los temas anteriores. Sin perder la espiritualidad predominante en “FLOWERS” los repetitivos riffs soportan los chamánicos coros creando un espacio hipnótico y ritual que atrapa al oyente.  Un espacio turbio y narcótico que se colorea con el cello en un ritual magnético y cautivador. Un escenario casi kraut que no ceja en su empeño de crear un atractivo tapiz colorista que sucumbe al espacio espiritual que hace que nos alejemos de la realidad para entrar en un mundo mágico. 

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Reseña: MAGIC BUS.- “The Earth Years”

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Manteniendo ese espíritu hippie de finales de los 60’s, los británicos MAGIC BUS liberan “THE EARTH YEARS”. Un álbum bañado en colorista cuadro vintage en el que los ecos del rock progresivo y el sonido Cantenbury están muy presentes conjugándose con vientos llegado del verano del amor y el sonido west-coast. Un pequeño viaje a través de un particular túnel del tiempo en el que las melodiosas voces herederas de The Beatles nos iluminan en un trance espiritual con una visión hippie del mundo más propia de bandas como Grateful Dead.  Si en sus anteriores trabajos ya dejaron clara cual es su propuesta musical, ahora continúan por esa senda en la que la campiña británica está muy presente en muchos de sus temas. Una particular versión del rock progresivo experimental nacido a principios de los años 70’s y que en pleno siglo XXI sigue vigente con apuestas como ésta. Sus acarameladas melodías en ese ambiente rural hace que cada tema sea una terapia contra el estrés de los tiempos modernos. Fuertemente influenciados por ese pilar que es el sonido Canterbury, “THE EARTH YEARS” es un álbum que hará las delicias de los amantes tanto del rock progresivo, como de la psicodelia más floral gracias a esos vientos folk que aparecen con sutileza en estos atractivos temas vintage llenos de bucolicos pasajes entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.

Cuatro álbumes en diez años probablemente no se una gran producción, pero desde luego, ese detalle deja patente que estos chicos no tiene prisa y se toman las cosas con calma, lo que se refleja en un nuevo álbum en el que todos los detalles están perfectamente cuidados para que surja la magia.  

“Easy on” abre el paseo por campiña con tonos progresivos y una voz heredera del la psicodelia freak de finales de los sesenta. Las acarameladas melodías pop se van modulando hasta llevarnos a un escenario progresivo más propio del entorno de Canterbury. Con ecos freak y pop colorista los sonidos vintage se apoderan de un tema con subidas y bajas en las que se fusionan elementos hard-progresivo con la psicodelia beat más colorista.

Con ramalazos Zappa “Inca trail” nos devuelve a esos espacios vintage a través de un tema con una cuidad composición en las que las melodías adquieran gran protagonismo. Ese legado a caballo entre Zappa y Gong se conjuga con elementos más propios de la west coast.  Tejiendo su propio tapiz, el folk se une a esta fiesta de colores con olor a frutos silvestres. Alguna guitarra de aspecto elegante aparece entre brisas con aroma sureño para dar otra vuelta de tuerca al tema. Un corte optimista con sus momentos más tenues que acaba trasladándonos a un entorno psico-progresivo con aromas exóticos.

“Settin sun” evocando la campiña británica con reminiscencias Jethro Tull en su faceta más campestre, salpican de bellas y masajeantes melodías otro apacible y bucólico tema. Acariciando cada nota con suavidad, todo fluye con la naturalidad con la que la primavera eclosiona en una explosión de colores. Un entorno amable y rural en el que parecen sentirse cómodos y que de alguna manera es su hábitat natural. El tema concluye por armonías más propias de Poco en su faceta más melódica.    

Un sonido de órgano pastoral envuelve la apertura de “The road to Mezquita”. El sonido Canterbury se muestra en toda su plenitud bajo la cálida y ahogada voz que nos susurra con coros angelicales. La banda experimenta con los sonidos llevando el tema a una evolución en su intensidad. Insuflando energía a cada acorde giran en el camino para modular la armonía sin perder el rumbo en este intento.  Mas fornido y crujiente en sus riffs, el corte no pierde su objetivo.

Con acordes acústicos “New day” nos traslada a la West Coast. Su sonido folk entre una explosión de color transmite ese aroma a flores frescas.   En un segundo plano el órgano nos envuelve con su sonido vintage entre juegos malabares y unas gotas de reconfortante psicodelia. Nubes de algodón dulcifican la una atmósfera que va tornándose más hacia los sonidos hard-progresivos herederos de bandas como Camel. Serpenteando con armonías seductoras van creando una ceremonia colorista para retomar la bucólica estampa campestre gracias a los acordes sureños que fluyen de un guitarra dulce y delicada. Una muestra de la versatilidad de los británicos, una banda que no se encorseta en sus composiciones.

Un sonido mucho más ampuloso e inquietante no sorprende en “Barleycorn”. Una atmósfera más oscura y psicodélica sestea entre inquietantes efectos y una acústica pseudo-ocultista, bajo acordes acústicos que beben del néctar de unos hongos mágicos el ambiente en una atractiva combinación que a buen seguro puede hacer las delicias de de los amantes de hard y el folk-progresivo. Siempre bajo pinceladas sinfónicas y gotas de euforizante psicodelia. Un clímax de relax que toma muchos elementos psico-progresivos herederos del sonido Canterbury.

“Squirrel” me evoca a Camel en su faceta más campestre. Con sutiles elemento jazz se acercan a ese sonido ofreciendo una faceta más sencilla, pero no por ello menos brillante. Como sucede en muchos de los temas del álbum, unos inicios progresivos acaban convirtiéndose en espacios donde la psicodelia se mueve como pez en el agua.  Aportando aires místicos, el tema parece dividirse en tres partes diferenciadas. La canción va cambiando de aspecto y de propuesta musical. Los reflejos de las delicadas guitarras palpitan entre acordes de un bajo con un profundo e impactante sonido entre platillos chispeantes.  Con sus siete minutos y siendo el corte de mayor duración del álbum, acaba convirtiéndose en una oda psico-progresiva de grandes dimensiones. Su gran belleza nos sirve de efecto terapéutico prescindiendo de los arrullos de la voz para dejar todo el protagonismo a unos instrumentos bien interpretados.

Cerrando el álbum “We are one” retoma la campiña con delicadas melodías vocales sobre una atmósfera de folk progresivo entre el manto del órgano protector. Bucolismo entre armonías acolchadas que nos acarician con delicadeza.