Reseña: PURPLE SKIES.- ‘A Million Years’

La fértil ciudad noruega de Bergen sigue dando una excelente cosecha y el último brote de ese vergel es la banda que hoy os presento. Si son muchas las bandas progresivas nacidas a la orilla de las aguas del fiordo de Sogn, ahora, de sus aguas emerge PURPLE SKIES para poner la pesadez a sus escarpadas montañas con un álbum que guiña al pasado a la vez que apunta hacia el futuro, capturando la esencia del rock pesado, melódico y honesto con potencia y precisión. Esas raíces proto-doom de los 70’s quedan reflejadas con acierto en nueve canciones épicas. PURPLE SKIES brinda un rock empapado de fuzz que deambula sin reparos entre oscuros riffs aplastantes y melodías legendarias. Dinámicos y controlando los tiempos ejecutan bellas melodías con una interpretación vocal que se mantiene firme dentro de un paisaje sonoro masivo pero controlado. Piensa en bandas como Sleepwulf, Witchcraft. Kadavar o Dunbarrow, todas ellas herederas del legado de Sabbath y añádele un aura psico-progresiva innata en sus genes noruegos, y encontraras la fórmula mágica de su sonido. Inspirados en el stoner rock, el proto-doom y el heavy rock clásico de bandas como Jethro Tull o Focus, PURPLE SKIES tiran la puerta abajo con su debut ‘A MILLION YEARS’. Este fantástico trabajo refleja el resultado de años de evolución y artesanía, pero las raíces pesadas y doom siguen siendo un hilo conductor de un sonido que evolucionó hacia algo más amplio y dinámico con el paso del tiempo. Con una interpretación vocal que se mantiene firme dentro de un paisaje sonoro masivo pero controlado, la banda de Bergen tiende un puente entre la expresión retro y moderna, con raíces que se remontan al pasado pero que conquistan el presente. Si el álbum contiene una pesadez que cualquier viejo rockero amante del proto-doom apreciará, la capacidad para envolver las canciones es lo que le hace verdaderamente único y épico. ¡Únete a la cofradía y encontraras la gloria!

PURPLE SKIES son: Henrik Solheim (guitarra), Marius Aasen Moe (guitarra y voces), Robert Johansen (bajo) y Jøran Mjelde (batería)

‘A MILLION YEARS’ está disponible vía Apollon Records.

‘Haven’ con su potente y pausado ritmo con una cadencia pronto Doom y un aura psico-progresiva aportada por los teclados sirve de manera genial para sumergirnos en este épico relato. Placenteros pasajes en una ondulación sónica descomunal. Un grueso corte con los bordes acolchados.

Entre ritmos Sabbath y momentos Witchcraft ‘Mr. Fear’ plasma la épica nórdica con una melodía que parece anunciar el preludio de la batalla mientras la oscuridad se cierne sobre nosotros.  Heavy rock legendario y glorioso.

‘Bitchraft’ es una canción de heavy rock melódico con una atmósfera vintage. Un relato ancestral con instantes progresivos que sin demasiadas complicaciones logra su objetivo. 

En un escenario más acogedor ‘Too worm to hell’ se muestra radiante con los focos progresivos evocadores de algunos momentos Jethro Tull, especialmente en la voz. Sus pasajes corales se ejecutan con habilidad en esta sencilla pero hermosa canción.

Los riffs pegadizos son un argumento primordial en sus canciones, pero como demuestra ‘Quite Flowers’ el melódico trabajo compositivo y su encaje en una propuesta pesada es un aval de la banda. En su lado más psicodélico la epopeya de batalla deja paso a un ambiente más seductor reflejado en cómodos pasajes en los que continuar con su relato.

Evocándome por momentos a Kadavar, las delicadas melodías de ‘A million years’ contrastan con su ritmo marcial, con un resultado en el que lo melódico dirige lo pesado. Solos épicos completan la jugada en otra canción sencilla pero adecuadamente hilada.

‘Worthless men’ es una bella canción heavy-prog con guiños Focus, y asombrosas melodías dentro de la ortodoxia. Subiendo la apuesta las guitarras ponen la nota virtuosa haciendo sin exageración. Todo perfectamente cosido. 

Con un argumento claro, ‘Archaic freeway’ camina parsimoniosa como un paquidermo venerado por el proto-doom de antaño. En su plomizo tempo hay hueco para tejer otra pista sólida con humildes recursos que resultan efectivos una vez visto el resultado. De nuevo consiguen modular la crudeza tornando la oscuridad en luz momentáneamente.

El epílogo a este emociónate relato del heavy rock legendario llega con ‘Red road’. Su crujiente línea de bajo inicial y ese tono Sabbathico nos sitúa en un misterioso espacio chamánico. Un emotivo relato que vibra entre una melodía repetida y pasajes envolventes con olor a azufre. Como un bucle, la canción repite su sencilla armonía sin estridencias. Geniales una vez mas.

Purple Skies

Apollon Records

Reseña: DEVIL ELECTRIC.- ‘Thalia’

Cuatro años y medio después de su último álbum, el cuarteto ocultista australiano DEVIL ELECTRIC regresa a la actualidad con su nuevo álbum ‘THALIA’, Un tango entre el doom metal clásico y el heavy rock moderno salpicado con alguna pincelada psicodélica y el aroma del rock pesado de los 70’s. Sus oscuras canciones de puro ocult-rock cuentan con la emotividad de su cantante Pierina O’Brien ejerciendo de suma sacerdotisa de este inquietante y conmovedor ritual ocultista. Riffs potentes en unas canciones pesadas en la línea de bandas como ELECTRIC WIZARD, BLOOD CEREMONY, o LUCIFER en un ajuste de cuentas que ahora queda resuelto en una atractiva fusión de doom y hard rock crudo y añejo.  ‘THALIA’ es un álbum que versa sobre la fractura y la supervivencia, el dolor, la frustración y las relaciones que se rompen bajo presión, algo que se plasma nitidamente en sus pistas. Sorprendentemente, sus temas reflejan los años posteriores a su grabación, lo que intensifica aún más el trasfondo emotivo de ‘THALIA’. Todo ello plasmado en voces potentes, estribillos inolvidables y riffs contundentes. Un relato cohesionado y personal que te sumirá en la melancolía en un relato con el poder de las tinieblas como protagonista. Heavy-rock y doom ejecutados de una forma particular sin renunciar a la esencia y roles del género con una narrativa fluida en la que las oscilaciones de intensidad se ejecutan de una forma cohesionada. Enciende las velas para disfrutar de este ritual de doom vintage y sus emotivas y desgarradoras canciones en las que la tensión deja paso a liberación.

‘THALIA’ está disponible vía Kozmik Artifatcz

DEVIL ELECTRIC son:

Pierina O’Brien (Voz)
Christos Athanasias (Guitarras)
Nicolas Dumont (Bajo y Voz)
Mark Van De Beek (Batería)   

‘Tahlia’ la canción que abre el álbum es un regreso contundente al sonido clásico de la banda. Tonos proto-doom  y una épica heavy-rock se nutren de una atmósfera ocultista con la melancolía omnipresente. Sus pegadizos estribillos contrastan con la oscuridad de su envolvente base rítmica. Una enigmática y enérgica pista que narra un descenso visceral desde el fondo del abismo a la redención. Tahlia es un homenaje a la frase latina “lo que me nutre, me destruye”. Un perfecto termómetro para medir la temperatura de este trabajo. Un regreso contundente al sonido clásico de la banda. Narra un descenso visceral desde el fondo del abismo hasta la redención. Un tango entre el doom metal clásico y el heavy rock moderno., contada a través de una mezcla de versos enérgicos, estribillos pegadizos y riffs melancólicos. Todo diseñado para dejar al oyente en un estado mental enigmático

Cambiando de alguna manera el ritmo y con elementos retro rock ‘Jill and jack shit”. Con una fornida base rítmica la pista se balancea entre momentos proto-doom y una épica aplastante. La canción rinde homenaje con orgullo a la crudeza y el carácter de su ciudad natal, Melbourne incorporando algunos enigmáticos pasajes psicodélicos que eclosionan en una huida hacia delante de riffs contundentes y un sonido pesado.

Con un carácter más alternativo las melodías se alternan con momentos de hard rock contundente en ‘Weirdos’, una pista con un sonido más reconocible que no reniega de las las simas ocultistas en un tortuoso viaje a través de pesadas simas.

Mucho más psicodélica ‘ … When We Talk About Nothing’ cuenta con la alternancia de voces en un espacio más calmado. Lírica y melódica la pista se presta a unos arreglos más experimentales que las canciones precedentes. Sus suaves pasajes centrales mantienen el tipo con un carácter sosegado aportando brillo al sonido de los australianos.

Con la presencia de Lex Waterreus (SEEDY JEZUS), Acid Bath va construyendo un muro sónico entre solos ácidos acompañados de una inquietante y oscura base rítmica. Sus más de siete minutos ofrecen los mejores solos de guitarra en turbios e inquietantes pasajes psicodélicos en ese entorno nebuloso y lúgubre que estos chicos construyen sus canciones. Disonante y desquiciante, la pista contiene elementos doom, heavy-rock entre sus entrañas psicodélicas. Una pista perturbadora en la que DEVIL ELECTRIC prescinde de las voces dejando aflorar su faceta más experimental. Un auténtico cenagal humeante.

El cierre llega con ‘This Hereafter’. Con sus nueve minutos y erigiéndose en la canción más larga del álbum. Todo una maratón de tensión y liberación a través de momentos épicos y momentos de profunda tristeza, como empujar una roca por las arenas del desierto antes de alcanzar un oasis. Esta dualidad funciona combinando voces logradas llenas de sentimiento y la vocación proto-doom de la banda. Crudeza y emoción unidas en una causa común junto a su pesadez y oscuridad. Con un ritmo cadente en su parte final la voz de Pierina se quiebra visiblemente en los versos finales, dejando al oyente con un frágil pero innegable destello de esperanza. Uno de los momentos más emotivos y álgidos de este álbum ocultista y pesado.

Devil Electric 

Kozmik Artifactz

Reseña: WITCHCRAFT.- ‘A Sinner’s Child EP’

Después de la decepción de alguno de sus conciertos de regreso tras años de silencio, MAGNUS PELANDER parecía volver su esencia con su anterior álbum ‘IDAG’. Ahora con su nuevo EP ‘A SINNER’S CHILD’ nos da un halo de esperanza con cinco canciones que presentan la composición de Pelander en su forma más conmovedora y vulnerable: un conducto directo a las melodías inquietantes y la profundidad emocional que han definido el legado de WITCHRAFT durante más de dos décadas. Un testimonio del poder atemporal de una voz, una melodía y la esencia pura del rock, destilada a su máxima expresión, y un potente epílogo para «IDAG». Dos décadas después y tras haber tocado la gloria y conocer los sinsabores de la caída, este Ep es una luz de ilusión y una forma de volver a conquistar a muchos de sus seguidores de siempre. Despojándose de su sonido icónico, pero sin perder su esencia Magnus navega con maestría en emotivas canciones melódicas con las que se desnuda ante su amplia cohorte de seguidores. Su calidad como músico está fuera de toda duda, y en esta ocasión se despoja de la apatía y la insolencia que ha presentado en algún momento de sus carrera para dejar fluir su creatividad en sencillas y apacibles canciones rebosantes de magia y sentimiento. Con un espíritu folk, el doom y el rock vintage se visten de sencillez en oníricas canciones con un registro vocal mejorado, algo que aporta brillantez al torrente de emotividad que contienen estas bellas composiciones. Puede que estemos ante una nueva etapa en este tortuoso viaje de WITCHCRAFT, ¡Bienvenida sea!

‘A SINNER’S CHILD’está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘Drömmen Om Död Och Förruttnelse’ contiene los elementos proto-doom característicos de WITCHCRAFT en una visión más intimista. Oscuro e inquietante por momentos Pelander conjuga la profundidad melódica con ese sonido pesado de años atrás que tanta gloria le dio. Magnus toca todos los instrumentos.

En un tono más pausado adornado con unas gotas de blues la apacible y luminosa ‘Sinner’s Child’ refleja la mirada interior del músico entre dulces y hermosas melodías. Susurrante y delicada la canción es un bálsamo para los sentidos alejada de la contundencia y pesadez habitual en la banda sueca. Una pista llena de sentimiento y belleza. Fredrik Landh: Bajo. Clas Olofsson: Guitarra eléctrica manchada por el sol. Micke Dahlén: Batería. Magnus Pelander: Habilidades vocales


En modo folk los acordes acústicos de ‘Even Darker Days’ llevan al oyente a un mundo mágico y espiritual. Este traje de loner-folk le sienta bien Pelander y eso se refleja en una cautivadora canción compuesta desde la sencillez, un lugar desde el que puede expresarse sin reparos ofreciendo su lado más personal e intimista en esta emotiva elegía. Magnus Pelander: guitarra acústica y voz


Las hostilidades se desatan con la oscuridad proto-doom de ‘Själen Reser Sig’. Inquietante, lenta y desgarradora, la pista nos sume en una nebulosa retro de tonos inquietantes. Magnus Pelander: Guitarra, batería y voces guturales de pueblo pequeño) Grabado en lugares olvidados hace mucho tiempo, sin nombres significativos, durante un período de 8 años en tres ocasiones distintas.


En un nuevo cambio de registro ‘Sinner’s Clear Confusion’ contiene florales melodías que parecen mecidas por una sueva brisa de folk rock de los 70’s. Desde la calma, la sensibilidad aflora en unos acordes sosegados en los que la delicadeza se plasma en ese voz cálida y conmovedora. Una canción perfecta para amenizar cualquier noche de verano contemplando las estrellas desde un porche solitario.  

Witchcraft 

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: KRYPTOGRAF.- ‘Kryptonomicon’

Si en una primera escucha el álbum de la banda de Bergen me dejo un poco frio, pero lo cierto es que después de repetidas audiciones, solo tengo que reconocer la valía de los noruegos y su capacidad para hacer evolucionar un sonido muy tradicional, pero siempre efectivo. Una banda que en sus dos álbumes previos (‘KRYPTOGRAF’ de 2020 (reseña aquí)  y ‘THE ELDORADO SPELL’ de 2022 (reseña aquí) ya dieron muestras de su talento, y que ahora regresan manteniendo intacto el sonido que les vio nacer, en una apuesta mas pesada y compleja, pero igual de atractiva. Centrándose en un enfoque más profundo de las melodías KRYPTOGRAF nos sumerge en un pozo de vibraciones pesadas con un evidente aroma vintage. Tomando elementos progresivos para dar brillo a sus contundentes canciones, el cuarteto corrobora que no son una banda efímera, sino una formación que profundiza en sus canciones para que estas tengas un aspecto contemporáneo alejándose así de ciertos convencionalismos que puedan sugerir sus clásicas canciones de hard-rock setentero. Sus dinámicas canciones son dotadas de una apetecible complejidad que hace que se abstraigan de propuestas lineales y sin gancho. Pasionales y sin demasiadas estridencias KRYPTOGRAF presentan otro álbum notable en el que plasmar su magia y creatividad, un perfecto bocado para los devoradores de ecos hard & heavy rock de innegable inclinación psico-progresiva. A semejanza de los clásicos del género, la brevedad del álbum hace que su escucha se convierta en fluida y emocionante, proporcionando nuevas sensaciones y matices con cada nueva escucha, ¿Se puede pedir más de este recomendable álbum? Disfruta de su escucha empapándote del poder de su criptonita y saca tus propias conclusiones.

‘KRYPTONOMICON’ está disponible vía Apollon Records.

KRYPTOGRAF son: Vegard Strand (guitarra y voces), Odd Erlend Mikkelsen (guitarra y voces), Eirik Arntsen (batería y voces) y Eivind Standal Moen (bajo).

Sin ningún tipo de preámbulo, ‘Beyond The Horizon ‘nos arrolla con sus sonidos retro con sabor a 70’s. En algún espacio entre el sonido de los dinosaurios de los 70’s y el sonido de bandas contemporáneas como Graveyard, las melodías de los noruegos nos conquistan a las primeras de cambio. La banda combina a la perfección su rock más crudo con apacibles y ensoñadoras melodías psico-progresivas llenas de encanto. Dejando patente la capacidad para hacer mutar sus canciones la pista nos brinda la oportunidad de de escuchar a KRYPTOGRAF en toda su esencia.

‘The Blade’ rebosa energía proto-metal coloreada con complejos pasajes progresivos con un sonido pesado que mantiene la esencia de los pioneros del género. Con mucho fuzz y sus habituales melodías rebosantes de gancho, la pista nos aturde con un sonido psicotrópico y denso entre constantes giros argumentales.

La canción que da nombre al álbum ‘Kryptonomicon’ resume a la perfección la propuesta sonora de los noruegos. Hard y heavy-rock ejecutados a la vieja usanza. Sin rubor las variaciones de intensidad van y vienen como una goma que se contrae y estira por la senda del hard rock clásico enriquecido esos elementos progresivos tan habituales en muchas bandas noruegas. Poco a poco la canción se enreda en una espiral heavy-psych sin perder nada de su pesadez innata.

La vibrante y enérgica You and I’ destila impactantes vibraciones de los 90’s con una honestidad a prueba de cualquier duda. Con ese tono de rock crudo, la banda nos invita a una fiesta de ritmos oscilantes y riffs rugosos entre sus habituales descargas vocales.

El proto-doom más tenebroso hace acto de presencia en la oscura y pesada ‘From Below’. Riffs monolíticos con reminiscencias de bandas como MASTODON son ejecutados a cámara lenta viéndose atraídos por una tormenta de sonidos pesados con aroma viejas glorias. La pista refleja el camino emprendido por la banda en esta tercera entrega expandiendo su sonido a territorios casi desconocidos hasta ahora. La complejidad y los acertados arreglos hacen que la canción no se centre en un solo sonido sino, que entre sus surcos aparecen ornamentos que abarcan un amplio espectro estilístico con un resultado brillante.  

‘Lost at Sea’ nos lleva a un escenario sonoro en el que los paisajes hard-progresivos de inclinación retro nos seducen sin remisión en otra pista épica llena de encantos.

La estética retro de ‘The Gales’ índice en el uso de las cuidadas melodías de los noruegos insertadas en una instrumentación densa en la que la melancolía preside la tenue instrumentación. Una epopeya con todos los genes de la banda luciendo entre tonos comedidos de vibraciones más propias de los 70’s, el espacio en el que mejor se mueven KYPTROGRAF.

Kryptograf

Apollon Records

Reseña: RED EYE.- ‘III’

La banda malagueña RED EYE da un puñetazo en la mesa con su tercer álbum ‘III’. Un soberbio álbum repleto de riffs megalíticos en el que exploran los designios del doom para enriquecerlo con un amplio espectro estilístico. Sus pesadas canciones ofrecen al oyente una espiral de riffs aplastantes con notables elementos psicodélicos y un aroma al rock más crudo de los 70’s. Venerando el doom tradicional, el sonido de la banda ha sufrido una mutación en su dinamismo, consiguiendo que este, sea más profundo y intenso. Sin renunciar a sus genes, RED EYE exploran amplios territorios sonoros para componer canciones que no te van a dejar indiferente. Estos chicos son el ejemplo de que en España también se puede hacer buenos álbumes de doom sin caer en convencionalismos, pero siendo fieles a un género que va en su ADN. El trio canaliza ese espíritu psicodélico y enigmático, utilizando la música como una fiel compañera que nos transporta a paisajes sonoros profundos y desconocidos. Su sonido evocador consigue cautívanos con una invitación a explorar los rincones más oscuros de la mente, sumergiéndose en un viaje transformador y que altera nuestros sentidos. Hábiles en manejarse en diferentes territorios sonoros, estos chicos dan un paso adelante en su carrera culminando un álbum soberbio en el que plasman todo su potencial.

‘III’ está disponible vía Discos Macarras.

RED EYE son: Pablo Terol Rosado (batería, percusión, sintetizadores, voces), Antonio Pérez Muriel (bajo, sintetizador) y Antonio Campos del Pino (guitarra, voces).

‘Ad infinitum’ es una breve e inquietante introducción atmosférica de algo menos de dos minutos para ponernos en órbita.

El lanzamiento se concreta con la tenebrosa ‘Sagittarius A’. Doom de manual con riffs monolíticos ejecutado a cámara lenta del que asoman atormentadas voces creando una atmósfera inquietante y lúgubre. Una sima con olor a azufre en la que la banda se cobija para desatar todo su poder.

‘See yourself’ persiste en ofrecer un entorno inquietante en el que desplegar todo su arsenal de riffs megalíticos. En esta ocasión adornando la canción con melodías mucho más amigables, los malagueños dulcifican su poderosa apuesta sonora, dotándola de un brillo especial a través de sus evocadoras sinfonías vocales.

Con una locución inicial la caótica ‘No morning after’ nos envuelve en una maraña de distorsiones y ruidos inconexos que van tomando forma gracias a un bajo que cruje hasta quebrarse. A partir de ahí el headbanging aturde nuestra cabeza con una fuerza sobrenatural. Con momentos de proto-metal 70’s RED EYE crean una canción dual que no renuncia a sus genes doom, pero que también a los sonidos más underground del pasado. Una fusión que resulta ser todo un acierto. 

‘Beyond’ mantiene el tipo con su crudo sonido y su dinámico ritmo. De nuevo, los sonidos primitivos son adoptados por el trio en una pista que rezuma rock auténtico. Ese rock honesto y salvaje que es acompañado de una buena dosis de humo cannabico para crear el ambiente perfecto. La pista cuenta con embestidas de rabia en su mutante deambular por la ruta de los sonidos más pesados. Una senda que bebe de una atmósfera presidida por la psicodelia fuliginosa.

Envuelta en una nebulosa psicotrópica ‘Stardust’ parece bajar las revoluciones para dejarse llevar por caminos más lisérgicos. Sin perder un ápice de fuerza RED EYE incorpora variados elementos que enriquecen su pesada apuesta. Entre tonos grunge su Stoner doom y un manto psicodélico nos sumen en un trance hipnótico con final incierto. Magnética y aturdidora, la pista socaba las neuronas del oyente con un ritmo implacable entre sus desvaríos de rabia con un cierto aroma vintage. Con su amplio abanico estilístico la canción destaca en un álbum con grandes temas.

‘Nebula’ palpita en un nuevo ataque de riffs abrumadores ejecutados con parsimonia. La crudeza del rock más primitivo se asoma en otra canción con sabor a rock salvaje. Los tonos Sabbathicos también están presentes en este nuevo aquelarre sonoro. Conjugando la rabia de los pioneros los malagueños consiguen otra canción aguerrida con la que derretir tu cara en una espiral que se torna cada vez más psicotrópica. Otro ejemplo de que estos chicos no se quedan anclados en el doom más tradicional.

Sin darnos cuenta llegamos a la última canción del álbum. ‘The nine billion names of God’ ofrece la versión más chamánica de RED EYE. Delicados acordes y dulces melodías vocales son acompañados de una instrumentación heavy-psych que acaba por susurrar al oyente sumiéndolo en un placentero sueño. Con pasajes progresivos RED EYE nos sorprende una vez más. Hábiles en manejarse en diferentes territorios sonoros, estos chicos dan un paso adelante en su carrera culminando un álbum soberbio en el que plasman todo su potencial, con una suave y hermosa canción psicodélica que contrasta con la bravura de gran parte de las pistas del álbum.  

RED EYE

Discos Macarras Records