Reseña: LÁGOON.- ‘Bury Me Where I Drop’

Sumidos en cavernas proto-doom, la banda de Portland nos ofrece su particular pócima lisérgica y pesada con su nuevo álbum ‘BURY ME WHERE I DROP’. Seis infecciosas y pesadas canciones que gravitan en un espacio de oscuridad en el que los elementos psicodélicos narcotizan sus monstruosos riffs de vocación doom. Con la sombra de Sabbath cayendo sobre la banda, LÁGOON con su séptimo álbum, ya no tiene que demostrar nada a nadie. Asentados como trio, la banda ejecuta canciones con aroma primitivo y crudo en un cóctel en el que cabe tanto la psicodelia pesada más infecciosa, como el doom tradicional, pero también el heavy-rock y los sucios sonidos proto-punk. Sin duda una amalgama de elementos bien ensamblados con un aroma añejo en el ambiente y unas vibraciones que bien podrían definirse como garage-doom, ya que en el álbum, la contundencia no está reñida con la fiesta. Con el fuzz como elemento principal de sus composiciones, LÁGOON nos arrolla con un trabajo notable, vibrante y sumamente gratificante en el que seguramente encontrarás tu espacio sonoro favorito, porque en ‘BURY ME WHERE I DROP’ la monotonía no existe. ¿Te atreves a comprobarlo?.  

LÁGOON son: Anthony Gaglia (guitarras y voces), Brady Maurer (batería) y Kenny Coombs (bajo).

‘BURY ME WHERE I DROP’ está disponible vía Electric Valley Records.

‘I see the hate’ viene cargado de gruesos riffs que crean una cortina difusa de la que tratan de salir con solos afilados envueltos en sustancias psicotrópicas. Lento en su desarrollo el tema conjuga elementos heavy-psych con una propuesta psycho-doom. La voz ceremonial aporta un carácter litúrgico a un corte oscuro, pesado y psicodélico. Estamos ante una canción tenebrosa y oscura que es ejecutada con completa parsimonia.

Mucho más dinámico en su ritmo, ‘Dead and gone’ parece beber de los sonidos retro en una espiral repetitiva de riffs. Con elementos proto-metal el corte fluye con desparpajo bajo tonos ocultistas. La sombra de Sabbath ya sabemos que es alargada, algo que se refleja en la canción. El tema ofrece una lograda composición con buenos pasajes de guitarra, un ritmo imperturbable y una línea de bajo cálida e hipnótica.

‘Bury me’ cruje en su apertura para despeñarse por un torrente rockero entre constantes distorsiones. Con un espíritu alternativo, la canción ofrece ocroso con falsete en una vuelta de tuerca al sonido de la banda.  Diferente a sus temas precedentes, aquí LAGOON muestran la versatilidad de su sonido.  Esas voces poppies no impiden que el sonido global del corte se turbio y borroso.

Sumidos en ese pozo de oscuridad presente en todo el álbum, ‘Sharpen it’ con sus atrayentes riffs oscila grácil creando una banda sonora para un thriller construido con desgarradores pasajes. El tema nos ofrece una buena descarga de fuzz.

‘Face down’, en un nuevo giro argumental, reposa en suaves acordes que se ven violentados por profundos desarrollos de guitarra en tonos psicodélicos. Con su sonido estratificado en capas, el tema se deja llevar por un espacio heavy-psych en el que la banda baja la intensidad ofreciendo bellos y suaves pasajes instrumentales.

Para cerrar el álbum, ‘Some nerve’ vuelve a mostrar un sonido crujiente y difuso.  Un buen trabajo de guitarra colorea un ritmo dinámico y constante. Ecos proto-punk en la desgarrada voz complementan un corte versátil que parece beber de distintas fuentes estilísticas con resultado bastante logrado.

LáGoon 

Electric Valley Records

Reseña: ALUNAH.- ‘Strange machine’

‘STRANGE MACHINE’, el nuevo álbum de los británicos ALUNAH, viene marcado por la dualidad de sonido proto-doom de tonos ocultistas, con la suavidad y sensualidad que su vocalista imprime a cada canción. Con el legado de los 70’s muy presente, en todas sus vertientes, pero también con el sonido pesado del siglo XXI, golpeando en cada corte, el álbum nos ofrece una agradable escucha. Con una producción impecable, el álbum contiene nueve canciones que no se quedan en los estereotipos del rock ocultista, sino que se complementan con vibraciones heavy-rock, pinceladas blues, y fuertes ritmos Stoner, algo muy de agradecer, ya que son demasiadas las propuestas de este tipo que suenan igual. Marcado por el poder seductor de la voz de su cantante Siân Greenaway, las composiciones se muestran con un gran atractivo para el oyente. El álbum funciona entre remolinos psicodélicos que adornan unas melodías que siempre ofrecen al oyente esos tonos ocultistas marca de la banda. Sin duda cualquier amante de los sonidos proto-doom de los 70’s encontrará aquí un aliciente para su gratificante escucha, pero a la vez, los nuevos seguidores también encontrarán su espacio sonoro.

‘STRANGE MACHINE’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ALUNAH son: Siân Greenaway (voces) Matt Noble (guitarra), Daniel Burchmore (bajo) Jake Mason (batería).

‘Strange Machine’ se desarrolla entre golpes de hard-rock ocultista. Con la voz de Siän amortiguando con su sensualidad las embestidas de sus gruesos riffs, el corte se muestra firme y pesado. Sus coros efectivos ponen el tono colorista a una canción con altas dosis de vibraciones proto-doom. Un buen uso de bajo y guitarra complementa un tema que de inmediato golpea al oyente poniéndole en el camino por el que se va a desarrollar el álbum.

Con un sonido más primitivo ‘Over The Hills’ sigue explorando la fórmula de voces ensoñadoras y riffs contundentes. Las atrayentes melodías se colorean de un ambiente retro con mucho gancho. El clásico sonido pesado de los 70’s toma tintes contemporáneos con la densidad de sus riffs y constantes oscilaciones bien trabajadas. Siempre aportando momentos sugerentes, el tema se contonea mostrando todo su atractivo. Algunos ganchos de guitarras heavy-rock aparecen para dar brillo a una canción que cuida todos los detalles para mostrarse digerible para el oyente.

En un ambiente más psicodélico, ‘Fade Into Fantasy’ baja la intensidad para mostrar el lado más sensual de los británicos. Un tempo lento amortigua la fuerza de la banda, esto hace que el tema se muestre suave y sugerente a pesar de que la banda no se sale de su propuesta. Delicado en su melodía, el tema prescinde de los sonidos pesados para dejarse llevar por un relato en el que la sensualidad toma un mayor protagonismo. Los pasajes líricos se complementan por los siempre poderosos tambores y una guitarra que camina por desarrollos lisérgicos entre falsetes ensoñadores y una nebulosa ambientación.

En ‘Broken Stone’, encontramos una apertura guiada por una poderosa línea de bajo que nos lleva a un escenario Stoner en el que se mantiene el espíritu ocultista. Su sonido difuso se alimenta de turbios riffs mientras la voz aparece con mayor fluidez. En el corte aparecen ciertos ecos blues que enriquecen un tema en el que el sonido de los 70’s se fusiona con vibraciones arenosas más contemporáneas.  La épica heavy-rock del registro vocal, se mantiene en la nebulosa del tema.

‘Psychedelic Expressway’ es un oasis colorista en esta amalgama de vibraciones pesadas. Casi con un espíritu west-coast, la suavidad del corte destaca en un álbum que se inclina por vibraciones pesadas. Aquí las aterciopeladas melodías vocales se complementan con una instrumentación más volátil y calmada. Todo un bálsamo que refleja a una banda versátil y que se maneja bien con las vibraciones vintage herederas del flower-power.

Retomando el espíritu hard-rock stonerizado, ‘The Earth Spins’ se empapa de fuzz y crujientes riffs para mostrar un tono más contundente. Con la colaboración de Shane Wesley (Crowbar) a la guitarra el sonido se torna más plomizo y difuso, con voces y coros que contrarrestan la fuerza de sus riffs. Con una primera parte pesada y rugosa, el tema nos ofrece una segunda parte en la que cambia el sonido para ofrecer pasajes más ensoñadores y líricos. Una fórmula que funciona y con la que ALUNAH se sienten cómodos.

‘Silver’ es un torrente de heavy-rock con adornos Stoner. Un frenético corte lleno de ritmo que no se sale del guion ofreciendo sus ganchos retro-rock. Fuertes tambores, riffs difusos y voces y estribillos pegadizos son el argumento de un a canción vitalista que no se queda en un sonido estereotipado, sino que se adapta a las habilidades de los británicos.

En la misma línea heavy-rock, ‘Teaching Carnal Sins’ continúa con su turbio sonido, así como unos atractivos estribillos y coros superpuestos. Lleno de fuerza, el corte es un derroche de energía y en él, encontramos interesantes solos de guitarra que afloran del torrente de sonidos difusos y voluptuosos, que comanda gran parte de la canción.

‘Dead Woman Walking’ pone el cierre con vigorosos riffs y una gran solidez. Sus poderosos tambores llevan en volandas la canción sin salir del territorio de los sonidos pesados. Heavy-rock vs Stoner en una combinación llena de gancho y en la que los estribillos consiguen que todo transcurra con fluidez.

ALUNAH:
FacebookBandcamp | Instagram | Spotify

HEAVY PSYCH SOUNDS:
WebsiteFacebookBandcampInstagramYoutube

Reseña: PURPLE DAWN.- ‘Peace & Doom Session Vol. II’

Manteniendo la esencia de su primer álbum, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ es un trabajo equilibrado en el que los ecos del stoner-doom contemporáneo habitan entre narcóticos pasajes heavy-psych que miran de reojo al legado de los 70’s. Con devoción en el sonido de bandas como Pentagram, Sabbath o incluso Led Zeppelin, sus ganchos de hard-rock primitivo se desarrollan en chamánicos espacios desérticos. Una fascinante combinación que funciona a la perfección y que el trio de Colonia también bebe de la fuente de bandas contemporáneas como MastodonWindhand. Con sumo desparpajo la ruda voz de su bajista y cantante Patrick Rose sabe destilar las influencias del heavy-blues con los primitivos hard-rock de la década dorada. Toda una montaña rusa de sensaciones y ritmos, en canciones que siempre te ofrecen una salida para escapar de la monotonía y que difieren unas de otras. Habiendo sido grabado en vivo en su sala de ensayo, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ nos ofrece una caraA, más cruda y virulenta, en contraste con la cara B, (grabada en el estudio), donde las canciones se muestran más pulida sin que esto signifique que PURPLE DAWN renuncie a su fuerza. Riffs masivos, voces poderosas y una atmósfera lisérgica muy propia, abren un circulo con la canción de apertura de ‘Bonganchamun’, que cierran con el tema ‘Bonganchamun part 2’. De esta forma consiguen un ‘todo’ cohesionado y creíble, dejando en su parte central espacio para cinco canciones intermedias en las que relatan rituales nómadas en el desierto, hasta la opresión de las profundidades del mar: la revolución, las mentes equivocadas y la maldad intrínseca de los seres humanos. Un notable álbum que sabe recrear momentos de proto-doom, con psicodelia pesada y altas dosis de energía hard-rock de la vieja escuela.

PURPLE DAWN son:
Timo Fritz: guitarras
Patrick Rose: bajo y voz
Florian Geiling: batería



Todas las canciones escritas e interpretadas por PURPLE DAWN. Grabado en vivo por Goldie en dialogstudios. Mezclado por Timo Fritz en Peace & Estudios Doom. Masterizado por Thomas Ölscher en Railroad Tracks Studios.

El álbum abre con los cadentes ritmos hard de vocación 70’s de ‘Bonganchamun’. De inmediato el sonido se despeña por un torrente doom arropado por atmosféricos pasajes psicodélicos. Riffs duros y contundentes golpean al oyente en este aturdidor espacio en el que la psicodelia aromatizada reuma narcóticas fragancias que contrastan con las aristas de sus pesados riffs. Un sonido difuso con aroma a los pioneros del proto-doom que se diluye lentamente en la inmensidad.

El crujiente bajo de apertura de ‘100 years a day’ se acompaña de rudas voces Stoner-doom con un carácter vigoroso. Una estructura de heavy-metal contrasta con un precipicio doom y las pinceladas de psicodelia. Un lento pero plomizo transitar por una senda tortuosa impulsada por el fuzz y voces más propias del heavy-rock de los 80’s. Atractivas melodías lisérgicas colorean un corte sólido que no duda en contonearse seductor en alguno de sus pasajes, hasta tornarse ácido y penetrante.

‘Old Fashioned Black Madness’ escarba en el legado de los 70’s para desarrollar sus riffs masivos entre voces conmovedoras. Avanzando a trompicones, los riffs parecen atascarse en un turbulento transitar que sortea los meandros del camino. Los solos hirientes aparecen sin que su base rítmica baje el pistón ni un solo instante. La quebrada voz adopta elementos de heavy-blues con un nítido sabor a los primitivos sonidos del siglo pasado. Un sonido crujiente y pesado que se vuelve monumental gracias a los monolíticos riffs presentes en todo el álbum. Todo un reto para las cervicales de un oyente, al que le será difícil no sucumbir a la magnética y pesada apuesta sonora.

Seduciéndonos con un groovy contagioso ‘Power to the people’ toma elementos de blues para crear un relato arenoso lleno de fuerza. Los constantes cambios de intensidad hacen que la canción funcione sin problemas, tanto en sus momentos más suaves, como en sus deflagraciones pesadas. Toda una montaña rusa de emociones con la que consiguen atraparnos en su particular neblina de fuzz intoxicante y narcótico. Aún así, el tema tiene momentos de fuerza y vibrantes ritmos contagiosos.

‘The moon song’ baja la intensidad para explorar un bosque humeante en el que la psicodelia envuelve todo. Cadentes acordes de la dupla de bajo y guitarra muestran su cara más amable del trío, para ir construyendo el tema más largo de todo el álbum. Cerca de diez hechizantes minutos heavy-psych que se adornan con magnéticas vibraciones desérticas y un sabor a rock clásico. Sus recurrentes armonías transitan por un espacio 70’s lleno de atractivo. Melodioso por momentos, los conmovedores registros vocales oscilan entre un espacio de calma y la virulencia de un sonido empapado de fuzz narcótico. Pincelas de heavy rock y un ritmo implacable hacen que la canción se muestre esplendorosa. Todo un peregrinar entre picos escarpados y acolchados prados con los que consiguen sumirnos en un reconfortante espacio sonoro lleno de magia. La parte central del tema se recrea en chamánicos pasajes rituales en los que los ecos del desierto nos envuelven en un gratificante trance. La parte final eleva el sonido de los alemanes hasta llevarnos a fascinantes entornos desert-rock con esas hordas de fuzz que tan bien saben manejar estos tipos.

El ritual de reverberaciones pesadas continúa con ‘Death To A Dying World’. Un corte vigoroso y fornido que golpea con fuerza la capacidad neuronal del oyente con una explosiva mezcla de psicodelia pesada y stoner-doom, heredero de Sabbath. Tras los intensos tres minutos iniciales, la canción reposa en plácidos y mágicos desarrollos heavy-psych en los que la guitarra brilla con luz propia ofreciéndonos solos llenos de encanto. El trabajo del magnético bajo en un segundo plano, da brillo a un corte que acaba encabritándose con una bacanal de solos ácidos que reafirman el amor de estos chicos por la psicodelia pesada de vocación 70’s. Siempre ofreciendo una salida a sus atascos, la banda se desmelena en turbios pasajes Stoner-doom sin salirse de su contundente apuesta psicodélica.

La banda cierra el círculo con la segunda parte de su tema de apertura. ‘Bonganchamun Part II’ ofrece un sonido difuso, contundente y a la vez psicotrópico en el que los golpes de doom de manual, socaban nuestra resistencia neuronal. Con la suficiente destreza como no caer en convencionalismos, las aristas sin pulir de sus riffs, golpean una y otra vez.

PURPLE DAWN :
web  
facebook
instagram
youtube
bandcamp

Electric Valley Records:
web
bandcamp
facebook
htwitter
instagram


Reseña: KRYPTOGRAF.- ‘The Eldorado spell’

Instalados en los sonidos retro de los 70’s el cuarteto noruego KRYPTOGRAF, se gradúa con su segundo álbum ‘EL DORADO SPELL’. Retomando su música donde lo dejaron en su primer álbum, nos ofrecen 10 canciones llenas de energía que gravitan en los sonidos hard & heavy-rock de los 70’s, aderezando éstos, con momentos de psicodelia y hechizantes pasajes progresivos. Sus abrasadores solos de guitarra, unidos al triplete de voces, hace que cada canción nos seduzca con ese sonido vintage más propio de bandas como Witchcraft o Graveyard. Sumidos en oscuras atmósferas, sus canciones revolotean en la órbita de los pioneros del proto-metal, pero también contienen momentos más propios de Uriah Heep, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, así como plácidas composiciones herederas del legado de Wishbone Ash que nos muestran un mundo irreal en el que la psicodelia también tiene cabida.  Con un tono característico, KRYPTOGRAF consigue que sus composiciones avancen guiadas por ritmos galopantes, guitarras profundas bajo una atmósfera retro muy apetecible. Evidentemente la piedra filosofal del sonido de los noruegos está en los omnipresentes Sabbath, a cuyo legado le incrustan esos momentos de flirteo con vibraciones folk, y por supuesto, un claro carácter progresivo, algo que les hace escapar de algunas propuestas demasiado estereotipadas. ‘THE ELDORADO SPELL’ es la confirmación de que KRYPTOGRAF tienen claro cual es su sonido, unas vibraciones retro altamente recuperadas por muchas bandas contemporáneas, pero no siempre con el acierto con el que estos chicos lo hacen.

KRYPTOGRAF son: Vegard Strand – Guitarra / Voz, Odd Erlend Mikkelsen – Guitarra / Voz, Eirik Arntsen – Batería / Voz, Eivind Standal Moen – Bajo

‘THE DORADO SPELL’ está disponible vía Apollon Records.

Como si de un viaje al corazón de los 70’s se tratara, ‘Asphodel’ con sus oscuros riffs proto-doom nos devuelve a las vibraciones del pasado. Su cadente ritmo y una melodía oscilante que avanza a trompicones va creando una canción oscura con momentos de sosiego, pero también con ganchos llenos de rafia y fuerza.

‘Cosmic suicide’ golpea con riffs más contundentes. Hard-rock crudo en una atmósfera vintage al más puro estilo 70’s. su implacable ritmo se colorea con melodías rabiosas y solos de guitarra insertados con mesura, sin estridencias. Aquí los noruegos no se andan con atajos y crean un tema que va directo al grano.

En tonos más sosegados y con una notable influencia Sabbath, ‘Lucifer’s hand’ se desarrolla en una oscura atmósfera en la que los tonos ocultistas afloran entre su base de rock clásico. Dinámico, y sustentado en un riff, la canción cabalga lentamente sobre brumosos paisajes, para verse asediada con embestidas más pesadas y turbias. Con estos elementos logran crear un clima inquietante.  

Con momentos más propios de URIAH HEEP, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, ‘Across the creek’ se erige en un bálsamo que contrasta con los cortes precedentes. Arpegios de guitarra acústica se suceden en algo menos de dos minutos que marcan el descanso del guerrero.

‘The Eldorado spell’, la canción que da nombre a este notable álbum nace de una introducción psicodélica antes de eclosionar en logrados momentos de hard-progresivo. A diferencia de las primeras canciones, aquí la banda parece inclinarse a un sonido en el que una sutil estructura de blues se fusiona en un sonido envolvente más propio de Wishbone Ash.  Ese carácter psico-progresivo se adorna con efectos, elementos de viento y unas inquietantes voces más propias de la narración de un relato de misterio. De esta manera, KRYPTOGRAF ensancha su espectro sonoro hacia un territorio más lisérgico y misterioso.

Con casi siete minutos, ‘’The spiral’ se erige como el tema más largo del álbum. Su apertura retro rock, sucumbe a los ecos proto-doomDe nuevo, el legado de Sabbath, aparece como un ave fénix 50 años después. Parsimonioso y oscurosu hipnótico ritmo nos sume en una espiral ocultista más propia de los albores de los años 70’s. todo un aliciente para esos viejos rockeros que mecían sus melenas al viento en el siglo pasado portando sus chupas de cuero y los pantalones de campana. El corte cambia su carácter en su parte central, para lanzarse a una espiral diabólica de heavy-rock lleno de gancho y un aura casi ceremonial. El tema vuelve al lugar en el que nació en su parte final, cerrando así el circulo, y a pesar de ser un tema sencillo, erigirse en uno de los más logrados del álbum.

‘When the witches’ juega con el fuzz y un ritmo impactante de puro proto-doom. Golpeando una y otra vez con sus plomizos riffs, las chamánicas voces aportan una estela lisérgica su contundente y pesada base rítmica. Constantes subidas y bajadas de intensidad nos sumen en un trance en el que los sonidos pesados nos aturden entre efectivas melodías. Nebulosos pasajes de blues psicodélico afloran entre la densidad de sus riffs, logrando un efecto fascinante para el oyente. A modo de ruptura, consiguen dotar de brillo y creatividad un corte que parecía lineal y que finalmente se torna mucho más versátil y atractivo.

‘Wormwood’ es un nuevo interludio acústico de poco más de minuto y medio a través de sinfónicos pasajes dotados de un cierto romanticismo.

El álbum cierra con ‘The well’. Una nueva canción que avanza lentamente con un aire misterioso y que rápidamente eclosiona en una espiral de riffs retro-rock tradicionalesAquí los ecos Wishbone Ash aparecen para desarrollar una nueva canción hard-progresiva con melodías balsámicas. Menos pesada que la mayoría de las canciones incluidas en el álbum, sus elementos florales aportan esas gotitas de psicodelia que aparecen en alguna de sus canciones. Conteniendo solos punzantes, los noruegos completan un álbum correcto, que corrobora que su álbum debut no fue obra de la casualidad.

Kryptograf

Apollon Records

Reseña: SLEEPWULF.- ‘Sunbeams Curl’

Desde el pico de la montaña hasta el valle profundo, el nuevo álbum de SLEEPWULF, ‘SUNBEAMS CURL’, es un viaje que gotea con los seductores sonidos de riffs vintage, rock psicodélico y buenas dosis de proto-doom. Conjurando los sonidos de bandas legendarias como Black Sabbath, PentagramJethro Tull o Wishbone Ash, pero también bebiendo de vibraciones más contemporáneas de formaciones como Kadavar o Witchraft, han convocado un álbum que rezuma sonidos difusos, cuentos sórdidos y un ocultismo seductor. Estos cuatro alquimistas de los sonidos de los 70’s, ahondan en las vibraciones nigromantes que mostraron en su alabado álbum debut, para hacer transitar sus canciones envueltas en densas neblinas que nos trasladan a otros tiempos.  Un álbum con un sonido orgánico y cálidas melodías vocales, que proporciona una gratificante escucha para cualquier amante de esos atemporales sonidos retro.  Si su primer álbum era de ciclos, este es de romperlos y sus consecuencias. ‘SUNBEAMS CURL’ transita por un hilo subyacente que lo conecta todo. Los suecos usan las palabras para manifestar la realidad; tanto en la conciencia individual, como en la colectiva. Esto se extiende a la carátula del álbum, con ópticas y códigos ocultos. Descifrarlos obtendrá sus propias recompensas. El álbum fue grabado en vivo en su propio estudio en el bosque en las afueras de Kristianstad (Suecia). Para capturar un sonido orgánico en vivo, todo se hizo en directo en una vieja máquina de cintas. El resultado es un álbum más pesado y dinámico, que se basa en todos los aspectos que ya nos mostraron en su debut. Sumérgete en los misteriosos bosques repletos de hongos psicodélicos para captar toda la esencia de un álbum llamado a consolidar al joven cuarteto, como una de las bandas emergentes de la escena pesada sueca. Para completar la lograda ejecución de sus canciones, muchas de ellas, se recuestan en un escenario progresivo, lo que hace que su sonido se suavice, sin perder su esencia pesada.

‘SUNBEAMS CURL’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records.

SLEEPWULF son:
Owen Robertson – Voz
Sebastian Ihme – Guitarra
Carl  Lindberg – Batería
Viktor Sjöström – Bajo

Esberg Fuzztival

‘Satan is the king’ abre el álbum por la misma senda ocultista por la que transcurría su fantástico álbum debut. Relatos de cuentos y leyendas entre golpes de proto-metal de nítido carácter 70’s. Difuso y nebuloso, el corte contiene elementos retro-rock entre sus pesados riffs. Un corte áspero que se suaviza con cálidas melodías vocales y solos de guitarra que se inclinan por los vestigios del pasado. Evocando a las huestes del proto-metal, el cuarteto nos ofrece un corte fascinante y lleno de gancho.

Instalados en esa atmosfera vintage ‘Green mad dead’ se muestra misterioso en su narrativa. Elevando la intensidad los golpes de hard-rock 70’s se amontonan entre ágiles melodías vocales. Con un ritmo cadente el tema ondula sin estridencias en ese entorno gris en el que los suecos desarrollan sus canciones. Como en muchas de sus canciones, se perciben pincelas progresivas que dotan de cuerpo a un relato nebuloso, que toma prestados algunos solos bluseros en su parte final.

Sumidos en ese espíritu 70’s, ‘Sex magic manifestation’ se desarrolla en una línea similar a los últimos trabajos de bandas como KADAVAR. Un innegable espíritu progresivo se une a una canción retro en la que los ecos de los 70’s aparecen como un cuento fantástico. La épica del hard-progresivo del siglo pasado aflora con naturalidad en una canción en la que los solos de guitarra no faltan a su cita. Piensa en Hällas y sus relatos de caballeros y doncellas y encontraras el espíritu del corte.

‘Stoned ape ’explora esos ancestrales espacios sonoros más propios del pasado. Un tono melancólico contrasta con el colorista sonido del órgano. Algunos estándares del retro rock de espíritu progresivo aparecen en un bello y susurrante tema. Optando siempre por un sonido amable y de fácil digestión, consiguen una narrativa fluida con momentos del tan venerado progg sueco.

Mas estruendoso, ‘Man under the mountain’ mantiene ese espíritu ocultista. Oscuros desarrollos y una épica innata, crean otro corte que ondula en sus armonías con un sonido denso y pesado. Esto no implica que SLEEPWULF sea una banda estruendosa, ya que siempre modula sus canciones con bellas y sugerentes melodías vocales. Marcando cada acorde, estos alquimistas del proto-metal crean un tema en el que los vestigios del pasado están muy presentes.  Nuevamente, su compacto sonido se va salpicado de ese solo de guitarra que siempre aparece para sacarnos de la monotonía con su apuesta por un entorno más psicodélicoAquí consiguen atrapar al oyente con riffs pegadizos y una dinámica rítmica con muchos atractivos.

‘Tyrand song’ se desenvuelve con destreza en esa alquimia retro en la que tan bien se desenvuelven SLEEPWUFF. La canción se construye sobre un riff al que aderezan con distintos elementos hard-rock bajo un nebuloso manto vintage. Apacible en su desarrollo, pero un groovy que funciona, los seductores ecos proto-doom, son insertados sin estridencias hasta la llegada de la guitarra en su faceta más lisérgica. Una excelsa línea de bajo nos atrapa en las fauces de su sencilla estructura.  

Embutidos en un tenebroso entorno, ‘Toad licker mushroom picker’ rezuma ocultismo en unas armonías herederas del legado de Sabbath. Difuso en su instrumentación, las apacibles melodías vocales le dotan de un espíritu arcaico con sabor a hard-rock en su vertiente más pesada.  No faltan los plácidos pasajes de psicodelia humeante produciendo un embriagador efecto para el oyente.

‘Bury me backwards’ cierra el álbum con un sonido más vitalista y progresivo. En esta ocasión más cercanos al legado de Jethro Tull, sus aterciopeladas melodías se cubren de estandartes y relatos del pasado. Su sonido analógico nos traslada a un escenario más propio de siglos pasados, Otro fascinante corte con suaves, pero a la vez pesados tonos bajo una narrativa de leyenda.

SLEEPWULF:
Facebook ⎪ Bandcamp  | Instagram  | Spotify

HEAVY PSYCH SOUNDS:
Sitio web ⎜ Facebook ⎜ Bandcamp ⎜ Instagram ⎜ Youtube