Pisándole los talones al explosivo EP ‘DRY RIVERS’ del pasado mes de junio, el equipo unipersonal de doom psicodélico de la era espacial se niega a salir de la velocidad de la luz. Su tercer EP, «SKY OFFERING». toma el puente de ida y vuelta a los 70’s para regresar al presente con los sonidos más primitivos y narcóticos de aquella gloriosa época. Cumpliendo todos los detalles que se le puede pedir a una banda pesada de vocación desértica, REDWOOD, crea canciones narcóticas en las que los crujientes y difuminados riffs nos ciegan con su aletargante poder. Manteniendo intacta la vocación doom, sus salvajes y arcaicos ritmos evocan un espíritu vintage completamente indómito. Rock sin sutilezas, con el espíritu de antaño en unas canciones pesadas con mimbres contemporáneos. Rock en estado puro que te derretirá la cara con la densidad de unas pistas aguerridas y sobre todo psicodélicas. REDWOOD extiende sus raíces en un territorio propicio en el que se siente cómodo para expresar toda su rabia en poderosas canciones que harán que tu cabeza explote. Con la libertad de crear paisajes sonoros que giran en torno a historias fantásticas sobre extraterrestres que vienen a la Tierra, antiguos sacrificios a los dioses desde el espacio, caídas de las nubes o cualquier otra locura REDWOOD da en el centro de la diana con su nuevo EP ‘SKY OFFERING’
‘ Sky offering’ despega entre atmósferas psicodélicas antes de emprender una huida hacia adelante. Turbio y pesado el tema gravita en la órbita del rock más aguerrido. Un rock no apto para débiles. Con golpes de proto-doom, la pista mantiene el tono arenoso y un espíritu de psicodelia vintage. Impactante apertura.
Humeante, densa y narcótica, ‘The green’ camina parsimoniosa por un escenario sonoro en el que la psicodelia arenosa se nutre de potentes riffs y proto-metal ancestral. Tomando ese puente de ida i vuelta al corazón de los 70’s, REDWOOD crean otra pista con mucho gancho sin prescindir de su particular elixir narcótico.
‘Hills’ explota de nuevo esas balsámicas atmosferas de psicodelia humeante ejecutada a paso lento. Creando un acogedor y narcótico entorno, sus acordes parecen palpitar livianos en un particular espacio meditativo. Estas colinas nacidas de la acumulación de psicotrópicos parecen sufrir una metamorfosis, sintiéndose atraídas por un espacio más pesado. La ahogada voz parece intentar hacerse un hueco entre la espesura de la base rítmica de la canción. Consiguiendo en un desgarrador intento. A su alrededor una maraña de solos de guitarras enturbiando un entorno inquietante por momentos.
‘Friend or foe’ evoca un ritual chamánico con sus envolventes pasajes lisérgicos y su densa instrumentación. Rock crudo y primitivo alterado por la ingesta de sustancias estimulantes. Otra rugosa y pesada canción salpicada con buenas de psicodelia.
‘SKY OFFERING’ concluye con otra canción que evoca la ingesta de sustancias, ‘Hollow’. Su potente y dinámico ritmo golpea el cerebro del oyente produciendo una catarsis en su interior. Abduciendo nuestros sentidos su carga de riffs difusos y su potente ritmo, lograr noquearnos sin remisión.
Los australianos ROBOT GOD son una banda que siempre ha estado en el radar de Denpafuzz desde sus inicios. Sus álbumes previos (SILVER BUDDHA DREAMING (reseña aquí), VALLEY OF PRIMORDIA (reseña aquí) o WORLDS COLLIDE (reseña aquí) hicieron que nuestras neuronas se estimularan con sus vibrantes vibraciones heavy-psych y ahora el trio nos presenta otra nueva odisea sónica. Su nuevo álbum ‘SUBCONSCIOUS AWAKENING es un viaje sensorial que transporta al oyente a una dimensión de sonido completamente nueva que llega a los rincones mas profundos de la mente, en ese espacio en el que la realidad se difumina con los sueños y en el que cada acorde resuena con el pulso del subconsciente. Solo con cuatro largas canciones ROBOT GOD nos noquean con su impactante sonido heavy-psych dotando a las mismas de la pesadez suficiente como para reactivas tus terminaciones nerviosas. Toda una aventura sonora que te invita a cerrar los ojos, abrir la mente y dejar que la música te guíe a lugares en los que nunca has estado antes. Cada pista está meticulosamente elaborada para evocar un paisaje mental vívido, con capas de sonido que fluyen y refluyen como las corrientes de la mente misma. Las pistas están entrelazadas con una calidad casi cinematográfica, lo que hace de ‘SUBCONSCIOUS AWAKENING‘ una experiencia que trasciende la música tradicional, desafía las percepciones y despierta el alma. Estos tres músicos experimentados tienen una conexión cósmica y juntos han creado un set en vivo gigantesco que ofrece una monstruosa pared de sonido y una experiencia espiritual, todo al mismo tiempo. El trío combina sin esfuerzo jams espaciales experimentales con elementos del stoner rock tradicional y el doom para crear un viaje musical que es a la vez poderoso y cautivador. ROBOT GOD lleva la composición de canciones al siguiente nivel con muchos giros inesperados, un exuberante paisaje sonoro lleno de distorsión saluda los sentidos de los oyentes para una experiencia extracorporal que querrás revivir una y otra vez. Estamos ante un álbum que hará aumentar su legión de fieles creyentes a su particular religión de las vibraciones psicodélicas más pesadas en una combinación de elementos del rock ácido de siempre fusionadas con los sonidos pesados más contemporáneos. Disfruta de este gratificante ‘viaje’, la experiencia merece realmente la pena.
‘SUBCONSCIOUS AWAKWNING’ está disponible vía Kozmik Artifactz.
ROBOT GOD son: Matt Allen – voces, bajo, sintetizador, Raff Iacurto (guitarra voces y sintetizadores) y Tim Pritchard (batería y sintetizadores).
‘Blind Serpent’ nace lentamente entre efectos lisérgicos de sintetizadores y sutiles acordes de guitarra. Sus chamánicas voces crean un espacio perfecto para la expansión mental a base de sus vibraciones psicotrópicas. Suave en su apertura, la pista va tomando cuerpo con riffs monolíticos creando una atractiva dualidad entre lo liviano y lo pesado. Una pista meditativa que aglutina todas las inquietudes de una banda que mantiene su esencia en lo creativo pero que siempre avanza en busca de nuevas rutas para su sonido. A lo largo de sus trece minutos la canción mantiene el tono meditativo creando un particular mundo sensorial en el que los efluvios sintetizados se fusionan con las reverberaciones de la guitarra. Sus cálidas y cautivadoras voces hacen el resto en una pista monumental que hará las delicias de cualquier amante de la psicodelia pesada.
Las cosas se ponen más virulentas y tormentosas en la poderosa ‘Mandatory Remedy’ . Partiendo de atmosféricos pasajes, la pista se deja llevar por una guitarra que se desmelena en una bacanal de solos custodiados por una base rítmica que se inclina hacia postulados doomies. Una pista ácida y pesada en la se vislumbran elementos cósmicos y ecos de los sonidos alternativos más contundentes de los 90’s.
‘Subconscious Awakening’ nos impulsa a esa dimensión cósmica en la que la mente se expande en busca de nuevas sensaciones. Su atronador base rítmica y la orgía de sonidos de guitarra crean un escenario sonoro abrumador. Nebulosa en su aspecto los elementos chamánicos afloran en forma de cautivadoras voces que ponen el contrapunto a su hipnótico y pesado ritmo. Este es el entorno en el que mejor se manejan los australianos y eso queda patente en el resultado, una canción de psicodelia pesada de manual que no escatima esfuerzos en llevar al oyente más allá. A pesar de sus once minutos, la pista fluye con dinamismo recorriendo entornos lisérgicos de gran nivel musical hasta conseguir un resultado brillante y seductor en el que no faltan ganchos Stoner de lo mas ortodoxos.
Sin darnos cuanta, el fluido desarrollo de las canciones anterior nos lleva a la última canción del álbum, ‘Sonic Crucifixion’. Cerca de 8 minutos en los que el proto´-doom nacido en los 70’s adquiere una nueva dimensión a través de la creatividad de los australianos. Pesada, lisérgica, rítmica e hipnótica, la pista se muestra rugosa y sólida con un sonido pesado y psicodélico a partes iguales. Pero no nos llevemos a engaño, los elementos cósmicos logran crean un espacio nebulosos en el que nuestros sentidos se verán alterados por su poder magnético.
Tras una década de silencio, los gigantes psicodélicos estadounidenses BLACK PYRAMID regresan con ‘THE PATHS OF TIME ARE VAST’. Una pequeña obra maestra de pesadez cósmica en la que los elementos stoner-doom habitan en un espeluznante y maravilloso escenario lisérgico. Sin duda los fans más acérrimos de la psicodelia pesada están de enhorabuena, pero también aquellos que gustan de esos riffs contundentes en los que el género adquiere una nueva dimensión. Su sonido masivo generado por una tormenta de riffs se mitiga con cuidados arreglos que reflejan el poder alquímico de esos hechiceros de las vibraciones heavy-psych. A diferencia de sus trabajos anteriores, esta nueva entrega relata una historia épica de pérdida y redención, muerte y renacimiento, fuego y escarcha que se presenta casi como un álbum conceptual. Enlazando las historias de cada canción, el trio logra su propósito. Huyendo de los convencionalismos del doom tradicional, pero sin apartarse de ellos, BLACK PYRAMID saben cómo conquistar al oyente con canciones gloriosas. En esa ruta que venimos viendo en los últimos tiempos en otras formaciones pesadas, la banda busca nuevas ruitas sonoras usando la psicodelia pesada y los elementos progresivos para enriquecer un sonido ya de por sí majestuoso. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Usando un ritmo lento pero plomizo, BLACK PYRAMID saben cómo insertar esa guitarra mágica para hacernos caer rendidos a su magnífica propuesta sonora. La banda estará en un mes en Desertfest Berlin y allí estaremos para contaros como suenan estas hechizantes y fornidas canciones.
Trabajando con Justin Pizzoferrato (Dinosaur Jr., Witch, Elder) en Sonelab, el trío capturó impecablemente su magia visceral y su hechicería sónica mientras la magnificaba en la decadencia psicodélica de la experimentación en el estudio. El resultado es igualmente inmenso y etéreo, masivo y de otro mundo, elemental e insustancial, tanto un terremoto como una proyección astral. Cada canción encarna la energía cruda, el poder atávico y la interpretación apasionada del trío, yuxtaponiendo elaborados arreglos con una ardiente improvisación de forma libre. Una obra imprescindible para todos los fans del stoner, el doom y la psicodelia pesada.
El líder Andy Beresky dice: «Este álbum es tu boleto dorado para viajar más allá de los reinos del nacimiento y de la muerte, para emprender el viaje a través de las muchas puertas de la realidad radiante y la dimensión oscura, para recorrer los senderos celestiales tallados en los cadáveres de las estrellas, y finalmente saborear la inmensidad del tiempo y el espacio.»
«THE PATHS OF TIME ARE VAST’ está disponible vía Totem Cat Records.
BLACK PYRAMID son: Andy Beresky – guitarra y voz Eric Beaudry – bajo Andy Kivela – batería
Bajo todos meditativos ‘Bile, Blame And Blasphemy’ va armándose lentamente sobre una atmósfera psicodélica sobre la que caen los potentes riffs stoner creando una pista poderosa y lisérgica. Doce minutos en los que la banda conjuga todos los elementos con los que se dieron a conocer hace años. Las crudas y rugosas voces se entrelazan con un ritmo lento pero pesado y una vocación que navega en aguas psicodélicas en las que puntualmente aparecen corrientes progresivas. Su vigoroso ritmo mira al pasado en una canción en la que todos los tiempos parecen perfectamente predefinidos. La pista se envuelve en una neblina difusa con buenas dosis de fuzz narcótico haciendo que la pista se torne por momentos más alocada. Estos elementos no interfieren en el verdadero espíritu de esta monumental canción de tintes de epopeya y en la que no faltan ganchos deliciosos con los que atrapar al oyente. Brillante forma de abrir este fantástico álbum.
‘The Crypt On The Borderlands’ golpea con virulencia con riffs stoner-doom de manual en otro corte épico en el que los pasajes psico-progresivos adornan la monumentalidad y crudeza de su sonido. Está claro que estos chicos no se andan con tonterías, siendo capaces de modular un sonido pesado para que resulte atractivo gracias a la multitud de ornamentos melódicos que afloran entre las grietas de su rocoso sonido. De esta forma colorean una canción que cumple con los estándares del género, pero en la que también encontramos pasajes vintage rebosantes de épica.
Los meditativos efluvios psicotrópicos afloran en ‘Astral suicide’. Una canción que reposa en narcóticos pasajes con una instrumentación cautivadora que sirve como interludio antes de someternos a una nueva batalla sónica.
‘Take Us To The Threshold’ se eleva resplandeciente con juegos melódicos de gran belleza que enaltecen su grandilocuente relato sonoro. La destreza para usar elementos psico-progresivos no desmerece de los genes pesados de la banda. Aquí las voces juegan un importante papel entre andanadas de un torrente de riff y una batería poderosa. Esa tendencia a inclinarse a un escenario más progresivo es todo un acierto de una banda que muestra su solvencia y versatilidad para no caer en los convencionalismos del doom tradicional. En sus casi diez minutos, la banda explora territorios desconocidos (o no tanto), enarbolando la bandera del stoner doom con descaro. Al igual que alguna otra de las canciones, el carácter progresivo que imprimen a su psicodelia se traduce en otra pista grandilocuente y pesada. La pista ondula constantemente pasando de la pesadez extrema a la calma más gratificante. Acertada elección.
Dividida en tres partes, ‘The Paths Of Time Are Vast’ parece erigirse en la columna vertebral de un trabajo soberbio. Así ‘The paths of time are vast, part I’ sirve de introducción con sus escuetos dos minutos de calma expansiva para ponernos en la ruta con hermosos pasajes melódicos antes de entrar de lleno en faena.
La segunda parte, ‘The Paths Of Time Are Vast, Part II’ describe un espacio rugoso en el que la magia aparece sin rubor en una combinación verdaderamente cautivadora. La dualidad de su grueso sonido con la delicadeza de su melodía hace que sintamos en centro de una historia con tintes de epopeya. Usando esa lentitud en la ejecución de sus armonías, la fuerza no se disipa en ningún momento. Porque a pesar de transitar por sendas acolchadas, sus riffs siguen teniendo todos los ingredientes para conquistar al más exigente de sus seguidores. Una oda psico-progresiva en la que el stoner-doom adquiere una dimensión descomunal. Esos solos virtuosos más propios del heavy-progresivo de los 80’s encajan a la perfección en este particular puzzle sonoro. ¡Impresionante!
La tercera parte, ‘The paths of time are vast, part III’ se deja llevar por los tonos cósmicos de la psicodelia de los americanos. El epilogo perfecto de este capítulo en el que la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgico-cósmicos apartándose de alguna manera de su pesadez innata. La pista prescinde de las voces y nos sumerge en un espacio sideral en el que los efectos nos envuelven en una bacanal psico-espacial con altas dosis de improvisación. La faceta más experimental de BLACK PYRAMID se manifiesta aquí para dejar patente que son una banda imprevisible.
El cierre llega con los superlativos quince minutos de ‘The Quantum Phoenix ‘. Entre intrigantes tonos cósmicos, la pista se toma su tiempo para elevarse y ponernos en la ruta. Un hipnótico y excelso bajo va marcando el camino mientras la guitarra exhuma efluvios lisérgicos. Lentamente los momentos doom aparecen con sutileza en una canción pausada con momentos en el que su crujiente sonido nos arrolla en un vendaval de riffs. La voz vuelve a poner el tono épico en otra poderosa canción pesada. Todo un paquidermo sonoro que avanza con paso firme sin volver la mirada atrás. Con resquicios del heavy-rock y el proto-doom de los 70’s el sonido se balancea entre ecos contemporáneos y vibraciones más propias del siglo pasado. Erigiéndose como la pista de mayor metraje del álbum, su contenido es todo un manifiesto de música pesada y psicodélica con un final más progresivo, algo que ya han mostrado en las pistas anteriores.
‘ASTRAL WANDERER’, el álbum debut de los heavy-psych desérticos australianos es dinamita pura. Sustentados en los sonidos salvajes del proto-metal de los 70’s, la banda desarrolla sus canciones en un espacio sonoro en el que los riffs trogloditas golpean con fuerza entre densas atmósferas lisérgicas. Sin duda una bofetada en la cara no apta para los débiles de espíritu. Con el legado de bandas como Sabbath así como de los pioneros del proto-metal y el proto-doom de los 70’s IRON BLANKETT nos presentan un artefacto sonoro de dimensiones descomunales en el que los ecos del desierto se riegan con fluidos psicotrópicos que harán que tu cabeza explote. Poniendo a prueba tus cervicales sus canciones cuentan con un groovy vintage entre hordas de riffs Stoner. Ese sonido familiar visto ya con anterioridad adquiere en este impacte debut una dimensión sensorial a prueba de bombas. El bunker monolítico en el que se gestan sus poderosos riffs es solo una de las señas de identidad de la banda, ya que son muchas las influencias que aparecen en este trabajo que no te dará un solo respiro. Bien sea creando escenarios espeluznantes en los que la acidez corrosiva de sus guitarras te llevará a dimensiones insospechadas, o bien usando los elementos más ortodoxos del Stoner, estos chicos tienen claro su propósito. Y este no es otro que hacer canciones pesadas con un aroma retro, sin renegar de momentos narcóticos. Con este explosivo combinado consiguen un álbum impactante que no olvidarás fácilmente, confirmando que desde las antípodas se mantiene la fertilidad de la escena psicodélica y pesada del momento. Olvídate de todo y disfruta de esta estimulante descarga de adrenalina convertida en una auténtica bacanal.
‘ASTRAL WANDERER’ está disponible vía Sound Effect Records/Copper Fast Records.
IRON BLANKET son: Mark Lonsdale / Guitarra Nick Matthews / Batería Tom Withford / Guitarra Charles Eggleston / Bajo Johann Ingemar / Voz
Sin hacer prisioneros ‘Evil Mind’ nos recuerda esos sonidos crudos y salvajes del proto-metal de los 70’s. Con la sombra de Sabbath siempre acechando, los australianos componen una canción pesada y llena de energía envuelta en una atmósfera empapada de fuzz y abrasadores riffs Stoner. El corte cuenta con pasajes heavy-psych que nos sumen en un trance lisérgico demostrando su buen hacer en esto de la psicodelia más contundente. Una buena piedra de toque para comprobar lo que nos espera en este sólido trabajo.
Con algunos ganchos Stoner ‘Mystic Goddess’ se muestra potente y atractivo entre melodías setenteras y un groovy dinámico que oscila en un entorno rugoso y pesado. Usando con destreza la melodía logran equilibrar las cosas en corte no exento de su cita con el fuzz, pero también con el legado del heavy-rock más troglodita. Dinamita pura.
‘ Witch’s Kiss’ mantiene el tipo con un sonido rugoso y vintage en el que el legado de bandas como Pentagram y los eternos Sabbath es reflejada con solvencia manteniendo su personalidad. En una fusión de fuzz y heavy-rock su pesado sonido es amortiguado por una melodía contenida pero llena de fuerza y un ritmo que se torna cansino por momentos.
Bajo un entorno oscuro e inquietante ‘Kookaburra Nightmare’ asoma al mundo entre efectos psicodélicos y un tono misterioso. A paso lento pero firme, el corte nos sume en nebulosos psicotrópicas bajo un cierto tono cósmico y pasajes meditativos custodiados por una base rítmica a prueba de bombas nucleares. El resultado es una pista lenta y psicodélica que nos lleva mas allá. A lo largo de casi nueve minutos, IRON BLANKETT muestran todas sus cartas en esta espiral heavy-psych con pinceladas doom y un carácter sideral. Con inquietantes y lúgubres pasajes así con voces etéreas nos sumen en la oscuridad más psicotrópica.
Dando nombre al álbum ‘Astral Wanderer’ nace de una mastodóntica línea de bajo que golpea sin remisión entre oscuros pasajes de vocación Sabbath. Sumidos en la oscuridad la canción es todo un homenaje al cuarteto comandado por Iommi, pero también tiene su propia esencia heavy-psych. Esta combinación es el mayor aval de los australianos. Saber conjugan los ecos proto-doom de los 70’s con la psicodelia más pesada e impactante nacida de las dunas arenosas de asfixiantes desiertos.
‘Iron Blanket’ es otro artefacto sonoro más propio de los comienzos de los 70’s en el que las vibraciones proot-metal se muestran con toda su mala leche. En su oscura y enigmática atmósfera se curten una horda de riffs intoxicantes y una voz gritona cubiertas de un ritmo pesado y trepidante. La pista sucumbe ortodoxos riffs arenosos entremezclados con los ecos vintage innatos en la banda.
Con el fuzz como Santo Grial ‘Visions of the End’ nos ofrece una visión mas calmada del sonido troglodita del quinteto australiano. Un nebuloso mar de sustancias psicotrópicas nutre una pista oscilante que arranca y frena manteniendo un groovy pegadizo hasta la estampida final.
Emergiendo lentamente desde oscuras profundidades ‘Tongue of Time’ se muestra como una pista colorista que pondrá a prueba tus cervicales con sus crudos sonidos setenteros. Asentando su sonido en giros constantes consiguen mantener el nivel y al oyente enganchado a otro corte pesado y psicodélico a partes iguales. Toda una bacanal de sonidos pesados con golpes de doom y impactantes pasajes heavy-psych que harán que tu cabeza explote.
El paquidermo peludo griego regresa a la actualidad con su nuevo álbum ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’. El cuarto álbum de la banda de Atenas viene cargado de fuzz narcótico y un espíritu vintage más propio de las bandas pesadas de los 70’s. Reverenciando el legado de Black Sabbath, con ritmos atronadores y una fuerza descomunal salpicada de unas voces peculiares, ACID MAMMOTH desata la tormenta. Una tempestad comandada por el riff, en una celebración impía de los sonidos pesados del siglo XXI, pero con todos los ingredientes que gestaron el género en el pasado. Un álbum que te aplasta con una fuerza inusitada para convertirse en una bestia malvada, explosiva y cuyo Santo Grial es el fuzz. Recorriendo el camino en sentido inverso, la vocación doom mira al pasado para ofrecernos un álbum instaurado en el proto-doom más rugoso y contundente. Una celebración ocultista que poco a poco nos va introduciendo en un mundo intrigante en el que inquietantes pasajes lisérgicos se nutren de la pesadez que tanto ama la banda. Sin duda una buena fórmula para no caer en la rutina, que se ve enriquecida por un perfecto manejo de los tiempos. Desgarrador por momentos, ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ bien puede ser el álbum de confirmación de una banda que desde sus inicios ya tuvo el reconocimiento de los fans de la escena doom. Un género que puede parecer aburrido para los no iniciados, pero que en esta ocasión, sin renunciar a los tópicos, explora una nueva dimensión musical. Todo una Oda a las tinieblas en un ritual pagano en el que el doom más crudo y psicotrópico va minando nuestras neuronas con golpes de una pesadez inusitada con la que ponen banda sonora a la angustia. Este enfoque pesimista no se traduce en desesperanza, sino que se muestra como un elemento diferenciador y atractivo de esta descarga descomunal de riffs faraónicos. Con ‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’, ACID MAMMOTH llegan al cenit de carrera musical dejándonos abierta la puerta a nuevas odiseas de psicodelia pesada impulsada por sus lentos y difusos riffs doom. Un disco ‘con mayúsculas’ que consagra a una banda solvente y con carisma. Una banda que sabe perfectamente a lo que juega y cual es su propósito. Disfruta de esta Oda a la Tinieblas.
‘SUPERSONIC MEGAFAUNA COLLISION’ fue grabado, mezclado y masterizado en Descent Studio, con la batería grabada en Ritual Studios. La obra de arte fue creada por Branca Studio y está disponible vía Heavy Psych Sounds.
ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (voz y guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo), Marios Louvaris (batería) y Chris Babalis Sr. (guitarras)
Con unos poderos tambores y una guitarra empapada de fuzz el corte que da nombre al álbum, ‘Supersonic Megafauna Collision’ nos muestra a una banda pesada, con un sonido turbio y difuso. Evocando el irreductible legado de Sabbath, el trio griego nos sume en las tinieblas. Lenta, plomiza y narcótica, la canción evoca el proto-doom de los 70’s como no habíamos visto antes. Sus tonos ocultistas describen un relato intrigante con un ritmo poderoso y una instrumentación ejecutada a cámara lenta. Una buena forma de ponernos en la ruta.
‘ Fuzzorgasm (Keep On Screaming)’ nos impregna de fuzz intoxicante y un sonido poderoso como el trueno. Recreando en el riff en el que se sustenta la canción el cuarteto expande todo su poder narcótico en una pista cruda, turbia y con altas dosis lisérgicas. Una constante que se repite en el resto de las canciones y que sirve como preludio a momentos de inquietante oscuridad. Dominando los tiempos y la melodía, estos chicos saben como conquistar a oyente.
En un tono completamente ortodoxo la monstruosa ‘Garden Of Bones’ parece subir la apuesta por un sonido más envolvente a golpe de lentos y monolíticos riffs. Pero también dejando espacio a momentos heavy-psych, la canción nos brinda terroríficos pasajes instrumentales que no se salen del guion. Poniendo el contrapunto la lánguida voz ejecuta su papel a la perfección en este relato que mas bien parece una Oda a las Tinieblas.
‘ Atomic Shaman’ se recrea a la adoración por los oscuros y pesados sonidos Sabáticos con un ritmo más vivaz y una puesta escena propia de la banda. Incorporando algunos elementos metálicos, la pista se recrea en los inquietantes pasajes nebulosos con una descarga descomunal de fuzz aletargante.
En ese descenso a sinuosas cavernas, ‘One With The Void’ parece bajar la intensidad para dejar llegar por trascendentales pasajes empapados de misterio. Una lúgubre pista que muestra que los griegos también sabe ejecutar la psicodelia como auténticos maestros de lo oculto.
Pero todavía queda el plato fuerte de este inquietante, pero maravilloso trabajo. El cénit del álbum llega con ‘Tusko’s Last Trip’. Una pista oscura y pesada que además de contener todos los tópicos del género tiene un espíritu psicodélico con el que logran crean una misteriosa atmósfera empapada de fuzz. A lo largo de doce minutos, el cuarteto ateniense construye un relato vintage basado en el sonido mas pesado que puedas imaginar. Pero no solo de riffs viven estos chicos, porque su capacidad para empapar de psicodelia su canciones, y la habilidad par recrear una voces lúgubres y atormentadas, hace que el resultado sea grandioso.