Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records

Reseña: BLUES WEISER.- ‘Obey The Booze’

‘OBEY THE BOONZE’ es el tercer álbum de los madrileños BLUES WEISER, y en él vuelven a dejar patente su amor por el heavy-blues y por las vibraciones de los 70’s. Un torrente de wah-wah, de rock heredero del mismísimo JIMI HENDRIX, a través de ocho canciones que arrollan al oyente con toda su energía. Sin sutilezas, sus crudos temas, con su contagioso groovy, consiguen atrapar al oyente en sus fauces para zarandearlo con esas estruendosas y primitivas vibraciones vintage. Con bandas como Fu Manchú o Nebula en el radar, los madrileños crean un álbum que te derretirá la cara con su perfecta banda sonora para pasar una noche de fiesta.  El álbum es un viaje salvaje a los orígenes del rock más vibrante y crudo con composiciones honestas, perfectamente interpretadas. Entre golpes de blues ácido y humeante y unos ritmos llenos de gancho, cada tema es una fiesta por si mismo. A veces oscuros, a veces sosegados, lo cierto es que estos chicos llevan los genes de los 70’s en sus venas, y eso se traduce en canciones a la vieja usanza, rebosantes de alicientes para el oyente. Pero también beber de la fuente nacida en los desiertos californianos en los 90’s, algo que queda patente en sus crudas y arenosas canciones.

‘OBEY THE BOIZE’ está disponible vía Argonauta Records.

BLUES WEISER son: Jozz – (Guitarra, Voces), Bobysan (bajo y coros) Michael (batería)

Con un sucio sonido retro, ‘Fortune Teller’ nos lleva directamente a comienzo de los 70’s. Una voz ruda y aguardentosa, despliega toda su rabia sobre unos riffs rugosos y un groovy con el que rápidamente consiguen atrapar al oyente. Con el blues en sus entrañas el tema también contiene vibraciones arenosas de bandas como FU Manchú, (por citar alguna). Compuesto sobre un riff que se repite, el corte contiene intoxicantes momentos en los que la acidez de su guitarra nos impregna de psicotrópicos sin perder un momento el ritmo.  

‘Loose’ con una magnética línea de bajo en su apertura se desarrolla teniendo en cuenta el legado de los pioneros. Un sonido retro muy apetecible que se ejecuta sobre ciertos estándares, pero BLUES WEISER saben como hacerlo para que su sonido resulte auténtico. Heavy-blues al uso con golpes de fuerza y un ritmo cadente pero que te atrapa en sus fauces. Un corte que destila sentimiento y que contiene estribillos con los que conquistar al oyente. La guitarra vuelve a mostrar toda su fuerza con solos asesinos, una constante en todas las canciones de la banda. La canción nos hace dudar si vivimos en 2022 o si hemos regresado a 1970.

Los tambores iniciales de ‘Grass’ nos hacen presagiar otra canción retro llena de fuerza. Con un ritmo contenido pero firme, el corte se eleva por la senda del rock clásico stonerizado manteniendo la fórmula, estribillos pegadizos, riffs ácidos de aroma vintage y un ritmo cautivador en el que el blues ácido aflora con naturalidad. Una canción ondulante y con gran poder de seducción.

En un todo más sosegado y recuperando ecos de finales de los 60’s, ‘Echoes of oblivion’ contiene estribillos y coros almidonados en contraste con las canciones anteriores. Dejando más espacio a la melodía, crean una canción colorista con algunos elementos exóticos en sus dos partes diferenciadas. Una primera mitad suave con ritmos cadenciosos y una segunda parte en la que la banda eleva la intensidad de su psicodelia aromatizada. Sus hechizantes pasajes suponen todo un bálsamo para el oyente en este trance hipnótico.

Aviation’ explora atmósferas de psicodelia pesada en las que los elementos desérticos aparecen a través de rugosos y pesados riffs. Manteniendo la tensión las reverberaciones lisérgicas nos empapan de sustancias psicotrópicas para proporcionar al oyente un placentero viaje. El tema consigue aunar los sonidos expansivos con la contundencia. Estamos ante uno de esos temas que te hace flotar en un gratificante mundo sensorial repleto de agradables sensaciones.

El magnetismo de la susurrante línea de bajo de ‘No imput’ es solo el preludio de otro corte de hard-rock en el que el blues acido está muy presente. Un nuevo viaje al corazón de los 70’s de una banda que nació con varias décadas de retraso, ya que su espíritu vintage, coloca su música en la época más gloria del rock. Sus desgarradores momentos conjugan la fuerza de sus riffs, con momentos llenos de acidez. Esta senda clásica es un camino fácil de transitar para BLUES WEISER.

La ortodoxia retro de ‘Clint Eastwood’ consigue crear una canción que insufla energía y buen rollo al oyente. Si su sonido arcaico parece sacado de los albores de los 70’s, la banda introduce elementos contemporáneos con un resultado sumamente atrayente. Sus descargas de fuzz y wah wah acaban creando una orgía sónica que nos invita al desenfreno del puro rock and roll.

‘Void catcher’ completa este maravilloso trabajo a base de melodías 60’s que escarban en legado del rock clásico más exótico. Las pinceladas psicodélicas aparecen en forma de extraños efectos que nos sumen en un caleidoscopio sonoro. Los riffs arenosos hacen acto de presencia en la parte central del corte, siguiendo una senda ortodoxa de los dictados del stoner contemporáneo. Una mutación que nos sitúa en un espacio en el que la garra de la banda aparece con voces que se desgañitan vomitando toda su rabia.  

Blues Weiser

Argonauta Records

Reseña: THE SKULL GURU.- ‘Sofar nofar’

Presentando canciones más pesadas, THE SKULL GURÚ prosiguen en su nuevo álbum el camino en el punto en el que se quedó su último álbum bajo el nombre de SLAP GURÚ. Una evolución hacia un sonido más crudo y difuso. El blues y el hard-rock siguen estando presentes en un álbum que continúa bebiendo del inagotable manantial del rock de los 70’s, pero que a su vez, explora estilos más contemporáneos en una mezcla que funciona. Dejando algo apartadas las vibraciones folk, o los aires orientales, ‘SOFAR NOFAR’ se recrea más en las vibraciones proto-metal y hard-rock naciadas el pasado siglo, abofeteando al oyente con toda su fuerza retro. Creando unas canciones más oscuras, el cuarteto mantiene en ellas esa atmósfera vintage en la que tan cómodos se sienten. No faltan cortes de hard-progresivo, ni los habituales desarrollos psicodélicos, pero probablemente con un tono más rugoso de lo habitual. Así, sus canciones suenan auténticas, gracias a un sonido orgánico que nos traslada al corazón de los 70’s. SKULL GURÚ son una banda fantástica, y nuevamente, han creado un álbum fantástico, a la altura de su calidad.

‘A Crimson Fire’ bebe de la fuente de Sabbath ofreciendo riffs oscuros y un carácter retro. El tema contiene voces en línea Morrison aportando un tono trascendental que se va tornando más desgarrado con pinceladas de blues ácido. El corte cuenta con un groovy que cala fácilmente en el oyente, sin salirse del estilo hard-rock de inspiración 70’s. El corte finaliza aportado vibraciones de blues psicodélico.

En un giro estilístico, ‘Melting pot’ explota para escarban en el hard-rock vintage, con un tono colorista. Todo un torbellino sónico que muta su aspecto y en el que las voces adquieren un matiz más propio de finales de los 60’s. El contraste con su pesada estructura resulta bastante atractivo, lo que hace que se muestre con un sonido estereotipado. Todo un arco iris de sonidos vintage se dan cita en una canción con muchas aristas diferentes, pero con un objetivo común

‘Underwater’ abre con una melodía Beatles, para lanzarse al vacío impulsado por crujientes riffs y fuertes tambores. Su sonido alternativo se muestra mas rugoso de lo habitual, a pesar de que la psicodelia barroca parece estar presente, su estructura se acerca a un sonido más 90s. Como tantas veces, el puente de ida y vuelta entre 70’s y 90’s se recorre con gran facilidad. El caleidoscopio de las voces instalado en la psicodelia de los primeros Pink Floyd, logra encajar bien con sus trepidantes y cambiantes ritmos. A pesar de las influencias descritas, estaos ante una canción potente y cruda, que se suaviza con voces más acolchadas.

Si la banda se maneja bien con el blues, el hard-rock y la psicodelia, en ‘You own this road’ dejan patente que los ecos proto-metal tampoco tienen secretos para ellos. El fuerte ritmo de la pista nos lleva en volandas a los momentos más salvajes de la década de los 70’s. Un tema sudoroso y pesado, en el que algún elemento progresivo aparece en ese torrente de hard-rock indómito.

‘The risk is me’ nos hace bailar con sus contagios ritmos retro. Pinceladas de blues de garito con olor a bourbon y atmósfera humeante. Su sonido pantanoso se empapa de elementos de psicodelia narcótica y divertida. Una nueva invitación al baile con un groovy magnético y absorbente.  Una buena banda sonora para comenzar una noche de fiesta en algún club de carretera del profundo sur.

El trepidante ‘Rock & roll demonds’ golpea con riffs heavy-rock sobre una estructura de rock vintage. El aguerrido tema contiene solos asesinos y una nebulosa ambientación impulsada por un ritmo diabólico y contundente. Ecos proto-metal afloran en las voces para teñir de sonidos añejos un corte pesado y directo.  

En ‘Moon tide’ se conjugan vibraciones psicodélicas sobre un pausado ritmo con reminiscencias 90’s. Rock atemporal con buenas melodías y coros en una pista con tonos de melancolía y un sonido armónico más contemporáneo. El tema sirve de bálsamo tras las embestidas de pesadez de los cortes precedentes.

Cerrando el álbum ‘The mose’s down’ se desarrolla en una insondable atmósfera psico-progresiva. Mostrándose rugoso, el tema se contiene en su eclosión de pesadez ofreciendo unas armonías que serpentean en su avance dejando desarrollos de suma belleza y prescindiendo de las voces en esta ocasión.

The Skull Guru

Reseña: BBF.- ‘I Will Be Found’

En activo desde 2016 el trio italiano de retro rock BBF publica su álbum más maduro y personal. Este tercer trabajo mantiene el arraigo por los sonidos de los 60’s y 70’s, pero es una fuente de creatividad que mana del contraste entre el ruido y el silencio, así como de lo eléctrico y lo acústico, balanceándose entre gritos y susurros. El nuevo álbum de BBF tiene que ver con el contraste. Ruido y silencio, eléctrico y acústico, gritos y suspiros. ‘YOU WILL FOUND’ presenta una alternancia constante de todos estos elementos. Un álbum más nacido de la frustración de la pandemia, y que trata de transmitir al oyente los paisajes sonoros que brotaban de la evolución ye inspiración surgida en ese periodo. Con seis canciones palpitantes, en las que la psicodelia freak de finales de los 60’s se hermana con el hard-rock y el blues en una nueva excursión al pasado. Gravitando sus canciones en atmósferas vintage impregnadas en psicotrópicos, hacen que éstas, sirvan de imán para hipnotizar al oyente.  No faltan los tonos chamánicos en esta bacanal de vibraciones lisérgicas dando brillo a sus cautivadores temas. Sin duda, un álbum fascinante y sorprendente a la vez, que cualquier amante de los sonidos ácidos del siglo pasado no debería perderse.

‘YOU WILL FOUND’ está disponible vía Argonauta Records.

BBF son: Pietro Brunetti (bajo, sintetizadores y voces), Claudio Banelli (guitarras y voces) y Carlo Forgiarini (batería y percusión)

‘1 Freedom’ abre al álbum con sonidos de blues acústico y una voz susurrante. Con ecos el tema transita durante dos minutos por esa senda antes de explotar en una espiral de hard rock vintage llena de gancho. Un ritmo vibrante y unos estribillos pegadizos nos ponen en órbita.  Buenos pasajes de guitarra y tonos chamánicos ponen las dosis psicodélicas a una canción que palpita entre vibraciones retro más propias de los 70’s. el tema en su parte final sucumbe a los dictados de la psicodelia ácida.

Con magnéticos acordes psicodélicos ‘Cosmic surgery’ incide en esa psicodelia vintage de finales de los 60’s. Un espíritu freak que no tarda en expandirse bajo los dictados de un bajo poderos e hipnótico sobre el que se recuesta la melodía de la canción. Con una fusión de elementos garaje, de psicodelia y de hard-rock, el corte se desarrolla en una atmósfera psicodélica auspiciada por un caleidoscopio sónico invadido por efectos. Su tono contenido, habita entre bellos pasajes lisérgicos impregnados de aromas exóticos.

Sin salirse del guion, ‘Rise’ añade sonidos almibarados a sus genes psicodélicos. Bajo un entorno humeante y lisérgico, el tema reposa en pausadas melodías custodiadas por el cálido sonido del bajo. Un plácido paseo por un escenario netamente psicodélico con un poder terapéutico para el oyente, ya que sus narcóticos y balsámicos pasajes mantienen la calma sin que en esta ocasión se produzca la explosión sónica hasta los momentos finales. Aquí el tema retoma elementos hard-psych que lo enriquecen.

‘T. Rex’ con sus ocho minutos de duración, supone un espacio para escarbar en el garaje-rock de tonos psicodélico.  Un escenario vintage en el que la banda se muestra cómoda para ejecutar su sonido con honestidad. Pero no solo eso, ya que BBF saben cómo sumergirnos en espacios dominados por sonidos lisérgicos en los que el blues hace acto de presencia con un carácter chamánico. En esta senda la banda nos ofrece su mejor versión entre narcóticos desarrollos psicodélicos describiendo un entorno onírico. Tras el ‘viaje’ de la canción anterior, ‘Wake up’ incide en esa ambientación

B.B.F

Argonauta Records

Reseña: KRYPTOGRAF.- ‘The Eldorado spell’

Instalados en los sonidos retro de los 70’s el cuarteto noruego KRYPTOGRAF, se gradúa con su segundo álbum ‘EL DORADO SPELL’. Retomando su música donde lo dejaron en su primer álbum, nos ofrecen 10 canciones llenas de energía que gravitan en los sonidos hard & heavy-rock de los 70’s, aderezando éstos, con momentos de psicodelia y hechizantes pasajes progresivos. Sus abrasadores solos de guitarra, unidos al triplete de voces, hace que cada canción nos seduzca con ese sonido vintage más propio de bandas como Witchcraft o Graveyard. Sumidos en oscuras atmósferas, sus canciones revolotean en la órbita de los pioneros del proto-metal, pero también contienen momentos más propios de Uriah Heep, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, así como plácidas composiciones herederas del legado de Wishbone Ash que nos muestran un mundo irreal en el que la psicodelia también tiene cabida.  Con un tono característico, KRYPTOGRAF consigue que sus composiciones avancen guiadas por ritmos galopantes, guitarras profundas bajo una atmósfera retro muy apetecible. Evidentemente la piedra filosofal del sonido de los noruegos está en los omnipresentes Sabbath, a cuyo legado le incrustan esos momentos de flirteo con vibraciones folk, y por supuesto, un claro carácter progresivo, algo que les hace escapar de algunas propuestas demasiado estereotipadas. ‘THE ELDORADO SPELL’ es la confirmación de que KRYPTOGRAF tienen claro cual es su sonido, unas vibraciones retro altamente recuperadas por muchas bandas contemporáneas, pero no siempre con el acierto con el que estos chicos lo hacen.

KRYPTOGRAF son: Vegard Strand – Guitarra / Voz, Odd Erlend Mikkelsen – Guitarra / Voz, Eirik Arntsen – Batería / Voz, Eivind Standal Moen – Bajo

‘THE DORADO SPELL’ está disponible vía Apollon Records.

Como si de un viaje al corazón de los 70’s se tratara, ‘Asphodel’ con sus oscuros riffs proto-doom nos devuelve a las vibraciones del pasado. Su cadente ritmo y una melodía oscilante que avanza a trompicones va creando una canción oscura con momentos de sosiego, pero también con ganchos llenos de rafia y fuerza.

‘Cosmic suicide’ golpea con riffs más contundentes. Hard-rock crudo en una atmósfera vintage al más puro estilo 70’s. su implacable ritmo se colorea con melodías rabiosas y solos de guitarra insertados con mesura, sin estridencias. Aquí los noruegos no se andan con atajos y crean un tema que va directo al grano.

En tonos más sosegados y con una notable influencia Sabbath, ‘Lucifer’s hand’ se desarrolla en una oscura atmósfera en la que los tonos ocultistas afloran entre su base de rock clásico. Dinámico, y sustentado en un riff, la canción cabalga lentamente sobre brumosos paisajes, para verse asediada con embestidas más pesadas y turbias. Con estos elementos logran crear un clima inquietante.  

Con momentos más propios de URIAH HEEP, con elementos acústicos y ciertos tonos progresivos, ‘Across the creek’ se erige en un bálsamo que contrasta con los cortes precedentes. Arpegios de guitarra acústica se suceden en algo menos de dos minutos que marcan el descanso del guerrero.

‘The Eldorado spell’, la canción que da nombre a este notable álbum nace de una introducción psicodélica antes de eclosionar en logrados momentos de hard-progresivo. A diferencia de las primeras canciones, aquí la banda parece inclinarse a un sonido en el que una sutil estructura de blues se fusiona en un sonido envolvente más propio de Wishbone Ash.  Ese carácter psico-progresivo se adorna con efectos, elementos de viento y unas inquietantes voces más propias de la narración de un relato de misterio. De esta manera, KRYPTOGRAF ensancha su espectro sonoro hacia un territorio más lisérgico y misterioso.

Con casi siete minutos, ‘’The spiral’ se erige como el tema más largo del álbum. Su apertura retro rock, sucumbe a los ecos proto-doomDe nuevo, el legado de Sabbath, aparece como un ave fénix 50 años después. Parsimonioso y oscurosu hipnótico ritmo nos sume en una espiral ocultista más propia de los albores de los años 70’s. todo un aliciente para esos viejos rockeros que mecían sus melenas al viento en el siglo pasado portando sus chupas de cuero y los pantalones de campana. El corte cambia su carácter en su parte central, para lanzarse a una espiral diabólica de heavy-rock lleno de gancho y un aura casi ceremonial. El tema vuelve al lugar en el que nació en su parte final, cerrando así el circulo, y a pesar de ser un tema sencillo, erigirse en uno de los más logrados del álbum.

‘When the witches’ juega con el fuzz y un ritmo impactante de puro proto-doom. Golpeando una y otra vez con sus plomizos riffs, las chamánicas voces aportan una estela lisérgica su contundente y pesada base rítmica. Constantes subidas y bajadas de intensidad nos sumen en un trance en el que los sonidos pesados nos aturden entre efectivas melodías. Nebulosos pasajes de blues psicodélico afloran entre la densidad de sus riffs, logrando un efecto fascinante para el oyente. A modo de ruptura, consiguen dotar de brillo y creatividad un corte que parecía lineal y que finalmente se torna mucho más versátil y atractivo.

‘Wormwood’ es un nuevo interludio acústico de poco más de minuto y medio a través de sinfónicos pasajes dotados de un cierto romanticismo.

El álbum cierra con ‘The well’. Una nueva canción que avanza lentamente con un aire misterioso y que rápidamente eclosiona en una espiral de riffs retro-rock tradicionalesAquí los ecos Wishbone Ash aparecen para desarrollar una nueva canción hard-progresiva con melodías balsámicas. Menos pesada que la mayoría de las canciones incluidas en el álbum, sus elementos florales aportan esas gotitas de psicodelia que aparecen en alguna de sus canciones. Conteniendo solos punzantes, los noruegos completan un álbum correcto, que corrobora que su álbum debut no fue obra de la casualidad.

Kryptograf

Apollon Records