Reseña: SUPERMOON.- ‘Supermoon’

Desde la capital griega, SUPERMOON publica su álbum debut en el final de este trágico 2020. Lo que parece ser el proyecto personal de Vasilis Tsigkris se desarrolla en un trance lleno de misticismo en el que caben los ecos folk, la psicodelia más chamánica y espiritual, así como los nebulosos riff stoner. La evocadora y destacable portada nos invita a la exploración de unas canciones con letras llenas de espiritualidad, naturaleza, cuentos populares y mitología. Esos elementos se conjugan en unos temas que se van entrelazando recogiendo el legado del Mediterráneo para vestirlo de rock del desierto en su versión más atmosférica. Teniendo muy presente la música tradicional griega, SUPERMOON se viste de Yawning Man en una dualidad de lo más atrayente y hechizante. Con la cálida y sugerente voz de Vasilis, consigue que nos sumerjamos en un emocionante viaje mántrico lleno de alicientes sonoros. Estratificando las canciones con dos niveles de sonido, éstas su recubren de un manto de difuso del que afloran bellas melodías nacidas de las cuerdas de la guitarra introduciéndonos en un mundo mágico. Una dimensión rebosante de espiritualidad, narcótica, placentera y estimulante para los sentidos. Delays de guitarras superpuestas, ritmos cadentes y continuas oscilaciones, hacen que la escucha sea un verdadero mantra sensorial. Este álbum puede resultar tan atractivo para los amantes de la psicodelia más mística, como para los amantes del stoner desértico, ya que a pesar de sus algodonados pasajes, también encontramos momentos de verdadera pesadez. Déjate llevar por el hechizo de SUPERMOON, no te arrepentirás.

Producido compuesto, escrito e interpretado por Vasilis Tsigkris. Grabado y mezclado por el propio Vasilis Tsigkris (Atenas 2019/2020) Masterización por John Tsiakopoulos en Mothstudio Productions. Diseño de portada por Dask Stc, Mandalas por Orge Kalodimas. Ilustración de Manster Design.

‘Sedna/open’ toma elementos folk para invitarnos a un viaje místico en el que la psicodelia nos arrulla con suaves melodías y un cierto aroma mediterráneo. La canción posee una espiritualidad innata con voces trascendentales y una bella armonía que se repite entre momentos en los que la banda engrosa su sonido haciéndolo todo más difuso. Una dualidad que se concreta con apacibles pasajes que dominan el tema y con esos momentos de pesadez. EL resultado es de lo más atrayente.

Como si se metieran en el alma de Yawning Man‘Sun is high’ se muestra con un sonido evocador de la soledad del desierto. Riffs arenosos entre bellos desarrollos de guitarras dejan paso a la entrada de la voz sobre bellas melodías. Hermosos pasajes que reflejan que estos chicos se toman su trabajo en serio. Estratificando su sonido con una cortina de nebulosas desérticas y dejando el primer plano a un sonido más seductor el corte ondula y serpentea por insondables espacios para la meditación

Poco se puede decir del contenido de un tema con el nombre de ‘Mantra’. Voces devocionales y una ambientación atmosférica van tejiendo un tema suave en el que se incrustan fuertes riffs ocasionales. Con pausa y manteniendo el misticismo, el tema transcurre con calma entre una difusa instrumentación en un segundo plano. Una característica que encontramos en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. La canción nos invita a la reflexión como su propio nombre nos sugiere. Todo un mantra hechizante.

‘Manzanilla’se desarrolla en una ambientación oscura y melancólica manteniendo su aura psicodélica. Repitiendo su armonía, el corte parece más un interludio que una canción como tal. Sencillo, pero a la postre, intrascendente.

Desatando la fuerza entre ritmos kraut y una estela cósmica más propia de HAWKWIND‘Serpent spirit’ nos arrastra a un frenético viaje con registros vocales más alternativos. Alejado de la mística, SUPERMOON utiliza la vía rápida para atraparnos e invitarnos a un aquelarre en el que se vislumbran algunos elementos 70’s. entre ese espacio cósmico y Stoner nebuloso con una estela de fuzz intoxicante.

En ‘Mandala’ se produce una exploración heavy-psych de tintes trascendentales entre un sonido difuso contrarrestado por los registros vocales. Manteniendo esa espiritualidad el trance místico se adereza con un sonido cercano de a DEAD MEADOW. Psicodelia envolvente y narcótica con distintos niveles sonoros y momentos psicotrópicos en un bosque mágico e inquietante. Usando efectos y ecualizaciones vocales, las notas brotan en una explosión arenosa manteniendo la espiritualidad intrínseca en todo el álbum. El resultado es un caleidoscopio sonoro con múltiples matices y estratos sonoros que se complementan a la perfección.

Un sonido hueco aflora en una cortina sónica con alta concentración lisérgica en ‘The dome’. Chamánicos pasajes sonoros con elementos de psicodelia ortodoxa que serpentean en un nuevo trance místico en el que los alucinógenos parecen tener una alta presencia. Incorporando atrayentes melodías, consiguen contrarrestar el permanente sonido difuso que caracteriza la gran mayoría de las canciones.

Para el cierre, encontramos un tema profundo y relajante. ‘Moon rabbit’ el corte más largo del álbum con sus mas de ocho minutos, fluye lentamente entre delicados acordes con un sonido cristalino. A diferencia del resto de los temas, aquí no existen desarrollos nebulosos, sino que la pausa manda en la canción en todo su duración. Cálido y relajante, es el típico tema para disfrutar en la paz y sosiego del hogar con luz tenue. Sugerentes pasajes instrumentales habitan en una atmósfera oscura con ciertos tonos de melancolía para poner el broche de oro a un magnífica y atrayente debut.

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Reseña: L’UOMO NERO.- ‘Andiamo Nel Deserto’

Sorprendente banda de Alburquerque desconocida para mí hasta que recibí una promo de la agencia Purple Sage Pr. y tras la primera escucha dije ¡¡wow!! ¡¡esto es genial! Este debut en forma de EP es la primera parte de la trilogía sónica de THE BOOGEYMAN, (nombre con el que también se hacen llamar el trio L’UOMO NERO, Los tres capítulos son: ‘ANDIAMO NEL DESERTO‘, ‘DEL LA MER‘ y ‘VODA ATEBO OHEN‘. y en ellos la banda de Nuevo Mexico siguen las aventuras de los detectives ocultistas Nico L’Oscuro, Quello Bello y Sentire, y sus prácticas sobrenaturales y mágicas para descubrir el misterio detrás de la desaparición de una mujer de Nuevo México. Creados sobre una base de suspense fantástico e inspirados en hechos reales y por el autor estadounidense HP Lovecraft, los tres EP llevan al protagonista a través de las etapas de dolor, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Los tres registros juntos forman el marco de una lúgubre investigación de un crimen oculto ilustrada por una obra de arte especial y diseños que revelan algunas pistas faltantes. Esta ópera rock melódica y melancólica está impulsada por las ardientes voces y riffs del líder Dominic Cagliostro. Algo más de un cuarto de hora de blues oscuro y cegador evocador del aire del desierto en un cóctel que incluye voces más propias de David Clayton Thomas, riffs con el groovy de Bo Didley y la fuerza de MONSTER MAGNET, todo envuelto en el caluroso aroma sureño y unas melodías de lo mas sugerentes que afloran entre tambores que retumban y guitarras ácidas. Marcando bien los tiempos, ese groovy contagioso hace que nos sentamos partícipes del derroche de garra y sentimiento que sus cuatro temas contiene. Jugando a la perfección con voces y coros los temas parecen compactos en su relato, tomando prestados momentos 70’s para adaptarlos a los nuevos tiempos en el que stoner brilla y se reproduce de una forma tan prolífica. Arenoso, rockero, blusero y con las suficientes dosis de psicodelia como para llegar un amplio espectro de público. Su breve duración hace que espere con ansia las nuevas entregas de la trilogía que llegarán en los próximos meses.

ANDIAMO NEL DESERTO‘ está disponible vía Desert Records a partir del 6 de noviembre.

L’UOMO NERO son: Dominic Cagliostro (Domenico L’obscure) (Voz y guitarra , Robson Guy (The Handsome One) (bajo) y Luke Seelau (Hear) (batería).

Desde la calma entre magnéticos acordes y una profunda voz fluye ‘Andiamo’. Un tema colorista que se engrosa poso a poco con un espíritu 70’s. Rock clásico adornado de riffs Stoner sin perder su vocación hard-blues con un cantante que me recuerda a David Clayton Thomas en modo stoner. Un profundo vozarrón bien custodiado por atractivos ritmos que marcan un tempo vivaz. Implacable en su ritmo el tema nos evoca luminosos y soleados espacios. Una perfecta combinación de elementos en los que no faltan los solos asesinos rebosantes de acidez y unos coros de lo mas pegadizos. Todo un amanecer en el desierto que se eleva entre las dunas y los cactus con gran brillantez.

Recuperando el legado de Bo Didley y añadiéndole unos tambores atronadores y nbuenas dosis de fuzz ‘Afterman’ camina por senda del blues-rock lleno de ritmos boogie y grandes coros. Arrancadas de furia que se conjugan con un ritmo absorbente y pegadizo que nos lleva en volandas a activar nuestras articulaciones. Rock a la vieja usanza, contagioso y arrollador. Otro luminoso tema lleno de vitalidad y un ambiente optimista y dicharachero.

Mas oscuro y con vestigios de banda sonora de spaghetti western, ‘Nel deserto’ refleja el sol sobre las dunas y las dunas de los cactus. Atmósfera chamánicamente psicodélica y sentimiento que aflora de las estrofas de esa voz portentosa y aguardentosa de su cantante Dominic. Un tempo más calmado que los cortes anteriores nos sumerge en un ambiente oscuro de blues lisérgico que nos narcotiza con su poderoso influjo chamánico. Un desgarrador relato que nos invade entre un brumoso espacio en el que los instrumentos resuenan grandiosos. La prueba palpable de que estos chicos van en serio y saber hacer bien las cosas.  Lo solos ácidos no faltan a una cita en medio del desierto en este canto liberador que va alumbrándose según avanza llenándose de garra.

‘Walk away’ cierra esta breve entrega dejándonos con ganas de más. Un cadencioso ritmo blues rock con aroma sureño y buenas guitarras vuelve a construir un relato más propio del lejano oeste. Su fantástico groovy nos penetra hasta las vísceras con todo su gancho. Ritmos contagiosos que caminan sin prisa, pero sin pausa, pero sobre con paso firme. Otra vez encontramos esos juegos vocales tan atractivos y coloristas lo que hace que el grueso del sonido del tema adquiera una dimensión superlativa. Las fantásticas melodías ondulan en ese peregrinar por el desierto con el blues como sintonía.

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Reseña: RUFF MAJIK.- ‘The Devil’s Cattle’

THE DEVIL’S CATTLE‘ es el nuevo álbum de los sudafricanos sludge n rollers RUFF MAJIK y primero con su nuevo sello Mongrel Records. El álbum es a partes iguales Johni Holiday y Evert Snyman y se grabó a finales de 2019 en el estudio de Evert en Johannesburgo. Desde que les vi hace unos años arrasar con sus riffs en la piscina del festival Sonicblast supe que RUFF MAJIKK es de esas bandas que quieres tener en cualquier festival. Ahora con su nuevo confirman que son una banda que te deja exhausto, como te dejará su nuevo álbum ‘THE DEVIL’S CATTLE’. Toda una locura de trabajo que te lleva en volandas entre una alfombra mágica de fuzz que transita a toda velocidad por autopistas que atraviesan desiertos narcóticos.  Como la propia banda describe, ‘Piensa en montajes de zombies, cabarets demoníacos, persecuciones de coches con drogas, riffs claustrofóbicos, freak-outs de psychobilly y sonics hipnóticos en dúo empaquetados en una rebanada muy fluida de rock and roll de alta velocidad’. No me atrevo a rebatir esta afirmación ya que la gran locura sónica del álbum impide una calificación certera. Desde el Stoner más contundente, algunos momentos sludge, mucha psicodelia subliminar, blues, soul y puro rock and roll, sus temas se suceden sin dejarnos tomar aliento. Puede ser un tópico y pecar de poco original, pero creo que este es su mejor álbum hasta el momento.
Un álbum pesado, lleno de ritmo y acertados juegos vocales entre melodías bien construidas es toda una invitación que no debes rechazar. Aquí puedes encontrar 50 minutos intensos que se te pasarán volando en este viaje a toda velocidad por una autopista demoníaca en la que todo puede suceder. Olor a gasolina y a bourbon, pero también a marihuana entre cegadores tornados arenosos. Siempre con la habilidad para llevarnos al blues de los 70’s y aparecer sin darnos cuenta en el Seattle de los noventa. Un viaje lleno de sorpresas desde el Detroit de finales de los 60’s con temas proto-punk, para arribar en los desiertos californianos de los noventa. Esos desiertos en los que el fuzz es el dueño del asfalto y en los que el legado de QUEENS OF STONE AGE está presente. En ‘THE DEVIL’S CATTLE‘ es la perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad, aquí no hay tiempo para el descanso, todo sucede con gran ímpetu, y desde luego, con él, no te aburrirás.

THE DEVIL’S CATTLE‘ está disponible vía Mongrel Records así como también en vinilo vía Black Farm Records.

‘All you need is speed’ abre sin contemplaciones. Puro biker-rock frenético que nos deja una estela de fuzz grasiento a su paso. Todo un tornado que nos arrolla dejando tumbados a los cactus a su paso dejando patente la pesadez Stoner de banda en su tramo final.

Con un bajo difuso y voz pantanosa, ‘Swine tooth grin’ retumba entre estribillos y voces precisas. Un corte plomizo, denso, crudo, pero a su ágil que se adorna de psicodelia en su parte final.  

Toneladas de fuzz nos invitan a oscilar nuestros cuerpos en ‘Shurg of the year’. Stoner ortodoxo que se apodera del trío entre ecos 70’s. Poderoso y contundente el bajo vuelve a golpear con fuerza entre aroma de blues humeante en segundo plano. Aparentemente simple los registros vocales con su particular vibrato consiguen un resultado óptimo en contraposición con los crujidos de sus riffs. Al igual que el tema anterior parece disminuir su pegada en su ocaso.

Con una actitud punk, ‘Heart like an alligator’ chirria entre una tormenta arenosa de dimensiones descomunales antes de mutar en un viaje a los 90’s entre melodías más cuidadas. Voces alternándose entre la espesura de sus riffs para aparecer casi celestiales con las voces más seductoras. Sus desgarradores aullidos parecen pausar la orgía sónica que nos engulle como un tornado.

Entre brumas psych y voz pantanosa el blues aparece con coros negroides ‘Gregory’ cambia el registro tras el agotamiento producido por el corte anterior. Juegos armónicos de voces que coquetean con el soul y el blues en una atmósfera lisérgica de lo más atrayente. Llevándonos en volandas en una flotación psicotrópica que nos conduce a un túnel de fuzz intoxicante sin ninguna prisa.

En un escenario casi proto-punk ‘The devil’s cattle’ arranca con ímpetu antes de un frenazo a golpe de riff, lento pero pesado. Con vestigios setentero el corte avanza hacia el desierto entre gruesas vibraciones y tambores implacables. Encontrando el equilibrio con las voces y coros nos invitan a viaje entre el Detroit de finales de los 60’s y los desiertos californianos de los 90’s

‘Jolly Rodger’ activa las articulaciones a golpe de rock and roll. Vocecillas agudas y tonos más propios de David Bowie danzan entre sus poderoso y enardecidos riffs. Insaciable e infatigable el ritmo vuelve a hacernos sentir el viento en nuestra cara con ese constante viaje a lo largo de largas rectas entre cactus y garitos llenos de Harley’s Davidson en su exterior. Otra perfecta banda sonora para conducir por el desierto.

Una nueva orgía de fuzz nos nubla en ‘Who keeps score’. Sin bajar las revoluciones vuelven a tomar elementos 70’s con rock directo y vacilón. El crujiente e infatigable bajo sigue generando toneladas de fuzz cegador entre los pegadizos estribillos crean una humareda aturdidora en su borrachera del Stoner más lisérgico. Me resulta de lo más gratificante los juegos y registros vocales que nos llevan a otra estancia distinta tras un breve stop en su bacanal.

Con acordes de piano llenos de un cadente ritmo ‘Lead pills and thrills’ nos devuelve a un extraño trance de blues antes de iniciar la marcha por la eterna autopista de fuzz. Lleno de subidas y bajadas se vuelven más cabareteros y riffs claustrofóbicos y bajadas lisérgicas.

En una especie de Stoner-billy ‘Trading blows’ retoma los crujidos entre armonías bien trabajadas y olor a gasolina y bourbon. Una constante repetida pero no por ello aburrida. Con una cortina de fuzz crujiente tras nosotros, los serpenteantes momentos se suceden entre unos tambores llenos de rabia. Esparciendo sustancias narcóticas en ese aturdidor entorno ponen la salsa a un tema vibrante que serpentea sin cesar entre distintos estilos ofreciéndonos momentos de doom y psicodelia pesada de lo más inquietante.

‘Born to be bile’, con sus mas de siete minutos va a ser el escenario más acogedor para que los sudafricanos usen melodías más propias de los noventas entre los incesantes riffs parsimoniosas y pesados.  Siempre cegadores y atronadores se aceleran con riffs que se repiten y que acaban mutando con una precisión que hace que no nos demos cuenta de que nos llevado a un escenario distinto. El tema remite en su fuerza y en la orgía desértica para relajarse en atmósferas llenas de narcótico humo cannabico. Una vez que nos tienen en sus manos, sacan el sludge de alcantarilla y caverna mugrienta para amenazarnos con sepulcrales voces y locuciones vintage. El espacio de mayor oscuridad de un álbum en el que todos sus temas se desarrollan en soleados y sudorosos espacios.

Decididamente a modo de bálsamo los primeros acordes acústicos de ‘God knows’ nos invitan a un ritual chamánico en medio del desierto. Piano y voz seductora a la luz de la luna y con la compañía de seductores coros femeninos. Con una roma a brisa de los setenta el tema se robustece entre pasajes psych y voces que se elevan en un canto redentor. Aquí tenemos la cara más psicodélica de una banda que no deja de hacer oscilar su registro incorporando distintos estilos.

‘Hymn nº 5’ pone cierre al álbum con una apertura doom. Riffs golpeando con contuncencia y nuevamente los registros vocales entre locuciones mas propias de un relato de los años 50’s. Viento cavernoso entre murallas sludge y ecos del Alice Cooper más tenebroso complementan este cuadro tétrico.

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Reseña: BIG SCENIC NOWHERE.- ‘Lavender blues’

La constelación de estrellas de la escena underground que componen este ‘supergrupo’ retroalimentan sus talentos ofreciendo un conmovedor e impresionante trabajo evocando atmósferas desérticas con suaves y envolventes composiciones psico-progresivas. Solo habría que poner un inconveniente, tres temas a lo largo de poco más de 20 minutos nos dejan irremediablemente con ganas de más. Esos paisajes arenosos se enriquecen con vibraciones de hard-rock clásico y un talante progresivo de lo más gratificante y glorioso. ‘LAVENDER BLUES’ rezuma una gran química entre todos músicos y eso, sin duda, queda patente en sus tres canciones. Resulta admirable como los temas fluyen a veces en forma de jam en la que no puedes encontrar el verdadero protagonista, ya que todos se dejan su espacio para desarrollar sus cualidades en busca de un objetivo común. Bellas melodías, delays hechizantes, gruesos riffs y enrevesados pasajes con teclados hacen de este trabajo un producto gourmet, a la altura de los más exquisitos paladares. Todo un regalo para los melómanos más exigentes que con el paso del tiempo se convertirá en un trabajo de legendario del desert-rock más elegante y sofisticado. Con una actitud suave y psicodélica que envuelve sus paisajes sonoros del desierto, las 3 canciones contenidas en el EP se mantienen unidas con una inspiración progresiva y de hard rock de la vieja escuela que dejará boquiabiertos a cualquier amante del rock. Esperemos en que esta asociación perdure en el tiempo ofreciéndonos más maravillas como esta.

El ambicioso proyecto formado por Bob Balch  (FU MANCHU) y  Gary Arce  (YAWNING MAN) a la guitarra, también con  Tony Reed  (MOS GENERATOR) al bajo, voz, sintetizadores y guitarra, y  Bill Stinson  a la batería (YAWNING MAN) acoge en su senoen esta ocasión a ilustres invitados como  Per Wiberg  (KAMCHATKA, ex-OPETH) en sintetizadores y piano,  Daniel Mongrain  (VOIVOID) y  Chris Goss. (MASTERS OF REALLITY) a la guitarra. 

Cualquiera que esté familiarizado con los términos “Stoner Rock” o “Desert Rock” seguramente habrá escuchado los nombres FU MANCHU o YAWNING MAN. Si eres un fanático del género o un observador casual, sabes que ambas bandas han estado repartiendo material de calidad desde el principio. Aunque estilísticamente diferentes, ambas bandas ocupan un estatus legendario. El sonido de adoración fuzz, estratosférico y bañado por el sol de FU MANCHU y el delay ambiental etéreo de YAWNING MAN nunca se habían cruzado hasta ahora. Sin duda, es un buen momento para estar vivo si eres fan de cualquiera de las bandas.

Su nuevo EP ‘LAVENDER BLUES’ se publicará el 23 de octubre de 2020 vía Heavy Psych Sounds. Todas las canciones fueron mezcladas y masterizadas por Tony Reed, la obra de arte fue diseñada por Max Loeffler.

En una atmósfera con coros lejanos ‘Lavender blues’ transcurre por sosegadas atmósferas entre una tupida instrumentación muy gratificante. Un espacio de confort y belleza en el que las guitarras se superponen bajo un ritmo cadente creando un ambiente psicodélico lleno de elegancia. Con un aura progresiva los instrumentos se fusionan entre acarameladas voces en una sucesión de estratos sonoros que crean un ambiente de confort. Los sintetizadores arropan la dulzura que logran transmitir a lo largo de los trece minutos que el tema nos arrulla. Dejando patente que estamos ante unos excelentes músicos que saben cómo sacar el mayor partido a su instrumento para lograr una canción llena de belleza. Alejado de los pesados ritmos stoner que los integrantes del proyecto suelen ejecutar en sus respectivas formaciones, los aterciopelados pasajes psico-progresivos adquieren una dimensión grandiosa. Sin duda, solo por este tema merece la pena disfrutar de este corto, pero maravilloso E.P. El tema se presenta como la perfecta sintonía para alcanzar la paz interior a través de sus ensoñadores pasajes. La parte final se vuelve más compleja en sus armonías explorando aún más si cabe, ese espacio psicodélico y llenando el tema de una intensidad inusitada. El resultado de todo el proceso es un cuadro con mil texturas y matices del que cualquiera puede disfrutar.

La banda nos da su punto de vista sobre el tema: Esta jam es la primera toma con todas las partes originales. Realmente puedes escucharnos a todos tocando entre nosotros y eso tenía que quedarse. Per Wiberg agregó algunas partes clave increíbles, Tony Reed agregó algunos fantásticos teclados también junto con los pasajes vocales. Esta canción está pensada para viajar … lo que sea que eso signifique para ti. ‘Lavender Blues’ tiene una vibra Hawkwind y Alan Parson Project y Pink Floyd. Me gusta mucho cuando las bandas se inspiran en diferentes géneros y mezclan hasta convertirlo en un guiso sónico único’ 

‘Blind o fan eye’ nos invita a un paseo por evocadores espacios desérticos en los que los ecos hard rock que te enganchan desde el primer riff. Con sutiles aromas de blues sureño aparecen construyendo un tema menos experimental. Rico en matices el tema va mutando su sonido hacia un escenario más psico-progresivo en el que los efectos aparecen contrarrestando la firme línea de bajo. Un ritmo estable soporta unas melodías vocales más ensoñadoras tras un comienzo más convencional.

Esta canción presenta a Chris Goss y Per Wiberg ‘ comenta Balch‘ Chris salió al tercer día de nuestra sesión y tocamos cuatro melodías durante unos 10 minutos. Toqué el bajo en una canción. Esa canción es ‘Blink Of An Eye’. Chris Goss manejó mi pedalera y mi amplificador, y yo toqué el equipo de bajo de Tony Reed. A Gary Arce se le ocurrió el riff principal y la sensación de la melodía. Tony agregó guitarras y voces después de inspirarse en una de las melodías clave de Per que nos enviaron después la sesión.  Per también arrancó el solo al final. Esta canción tiene un Herbie Hancock se encuentra con Alice Cooper cumple onda de rock pop de 70 a mí. ganchos vocales de Tony Reed están locos! todavía tengo que profundizar en algunos de los otros atascos de Goss. Él reglas y estábamos súper emocionados de tocar con él para hablar sobre equipo y banda “.

Incorporando registros vocales, ‘Labyrinths fade’ refleja el buen hacer de Gary Arce y sus características atmósferas. El tema fluye sobre una estructura de rock-progresivo adornado con los vientos del desierto. Los poderos tambores y una sucesión de efectos dotan de cuerpo a otro corte cuya instrumentación resulta exuberante.  Con esos mimbres aparecen incluso solos más propios de cualquier virtuosos guitarra de heavy-metal en una combinación curiosa y aparentemente inconexa, pero que resulta de lo mas efectiva por la calidad para ensamblar las piezas que tiene la banda. En un espacio evocador de sonidos más propios de MOTORPSYCHO la canción nos sorprende con un nuevo giro. Si algo siempre ha caracterizado a las bandas progresivas es precisamente la complejidad de alguna de sus composiciones, aquí ese matiz, resulta de lo mas evidente. Como si fuera una especie de jam, la línea de bajo se eleva poderosa y gruesa sobre los estilizados y vertiginosos solos de esa guitarra afilada más propia del heavy-rock.

Si bien el proyecto crecería lo suficientemente pronto para incluir a músicos como Tony Reed (Mos Generator), Mario Lalli (Fatso Jetson, Yawning Man), Per Wiberg (Spiritual Beggars, ex-Opeth), Bill Stinson (Yawning Man), Nick Oliveri (Mondo Generator, ex-Kyuss, etc.), Lisa Alley e Ian Graham (ambos de The Well), Alain Johannes (Them Crooked Vultures, Chris Cornell, Eleven) y Thomas V.Jäger (Monolord), BIG SCENIC NOWHERE es fundado por Balch y Arce lanzando riffs de guitarra y solistas de ida y vuelta, juntando las partes de la canción un movimiento a la vez. Interactuando y compartiendo música. Desarrollar una química para construir algo nuevo basado en sus experiencias individuales. De esta manera, BIG SCENIC NOWHERE es el corazón de lo que debe manifestarse la colaboración. Algo que se hace más fuerte para la cohesión entre quienes lo hacen posible. El resultado de esta simbiosis fue el álbum debut ‘VISION BEYOND HORIZON‘, que fue lanzado el 31 de enero de 2020 en el sello Heavy Psych Sounds. 

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Reseña: PSYCHLONA.- “Venus skytrip”

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Las fantásticas sensaciones que nos había dejado el debut de los británicos PSYCHLONA hace dos años con “MOJO RISING“, quedan corroboradas con “VENUS SKYTRIP”, su nuevo álbum. Creando toda una hemorragia de fuzz cósmico, entre chamánicas voces y atronadores ritmos, me dejan con una sensación de que han conseguido la fórmula mágica para atrapar al oyente con su desert-rock sideral impregnado de intoxicantes pasajes heavy-psych.   Fuzz cósmico que nos arrolla entre nebulosas arenosas herederas de sus paisanos Hawkwind. Haciendo de mediadores entre el mundo terrenal y dimensiones que van más allá de la mente humana, el álbum es una invitación a una travesía por el desierto tras una ingesta de peyote. Haciendo salir todos los demonios, PSYCHLONA con sus canciones, trata de llegar a lo más profundo de nuestras neuronas, para dejarnos a merced de su música. A pesar de que siempre inyectan dosis de psicodelia pesada a cada canción, “VENUS SKYTRIP” es todo un escaparate de desert-rock a la altura de grandes como LOWRIDER, o los propios KYUSS. Jugando con habilidad con distintos elementos, las dosis de proto-doom también están presentes en este impactante álbum que volará cabezas. Como aquellas grandes pirámides construidas por las antiguas civilizaciones, los británicos tratan de estar cerca del espacio sideral con sus torbellinos de fuzz intergaláctico. Una apuesta que, al margen de ser ortodoxa, sabe conjugar vibraciones que van desde Pink Floyd a The Doors, lo que demuestra que, a pesar de que el stoner es el la piedra angular de la creación de sus temas, no se circunscriben solo a estas vibraciones. Sin duda, los fans más acérrimos de los sonidos del desierto están de enhorabuena, pero aquellos menos ortodoxos, también podrán disfrutar de un álbum sólido, prieto y bien construido.

El álbum está disponible vía Ripple Music y Cursed Tongue Records.

PSYCHLONA son: Phil (Voz / Guitarra), Dave (Guitarra / Voz), Martyn (Bajo) y Scott (Batería). 

Fue en el verano de 2015 cuando el embrión de  PSYCHLONA  comenzó a desarrollarse en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Solo tres años después, la máquina de groove de ocho patas completamente formada lanzó su álbum debut ‘Mojo Rising’ en Ripple Music y Cursed Tongue Records, luego defendió a este último en las etapas de connaisseur de Desertfest London, Fuzztival Denmark y HRH Doom v Stoner Festival , junto con una gira europea completa.

Nunca una banda para sentarse y tomar las cosas con calma, escribir para lo que se convertiría en el próximo álbum comenzó a fines de 2019. Los cuatro desaparecieron en ‘The Cave’ para el invierno, armados con cervezas, kebabs y un puñado de ideas para nueva música y no surgió hasta que se realizó el trabajo en los primeros meses de 2020.

Desde los primeros acordes, “Blast off” nos hace ver que estamos ante algo grande. Majestuosa apertura que te engancha al relato de los británicos. Una apertura hipnótica entre locuciones y efectos desatan la maquinaria arenosa. Tormentas de fuzz sobre pesados y bien construidos ritmos conjugan un tema que coquetean tanto con el mejor sonido heavy-psych y el más puro desert-rock. Solidez y contundencia lleva al tema a un escenario desértico con sus tonos chamánicos. Un magnífico tempo rítmico y esa voz ahogada transitan por nebulosas mientras la maquinaria rítmica resulta perfectamente ensamblada. Aquí todo suena perfecto, crujiente y mostrando una gran solidez. Estamos ante un tema rocoso, arrollador pero a su vez, lleno de un magnetismo que acaba atrapandonos entre sus fauces. Todo un himno que volarán cabezas, sin duda. 

Con un aspecto mas oscuro y misterioso “10.000 volts” juega con hechizantes momentos ocultistas impregnados en thc entre riffs proto-doom de dimensiones descomunales. Transitando entre humeantes bosques en un clima lleno de tensión, la psicodelia pesada juega con los tenebrosos riffs en verdaderas arrancadas de furia. Una nueva forma de exploración psycho-doom en las que las voces ecualizadas aportan ese tono chamánico y misterioso.Todo un elixir que acaba por narcotizarnos con sus altas dosis psicotrópicas.  Estamos ante un tema aturdidor (como la mayoría de los incluidos en este trabajo) que consigue crear una dualidad de sonidos perfectamente diseñada. Golpeando las neuronas del oyente, y zarandeandolo a su gusto, estos chicos saben cómo transmitir toda su fuerza. Un tema grueso, pesado, rugoso y sobre todo, muy psicotrópico. 

Tras las dos embestidas anteriores, “Blow” no baja el listón. Su stoner lento y plomizo transita cadencioso entre nebulosas arenosa en las que las melodías vocales adornan una muro sónico inexpugnable. Sin renegar de los ecos proto.metal, los dictados Sabbath aparecen en esa dualidad con la que constantemente juega la banda. Un atractivo tema que coquetea sin rubor con la oscuridad pseudo-ocultista y las arenosas tormentas desert-rock.  Su cansino ritmo no es un obstáculo para atraernos a su espiral de fuzz intoxicante entre atronadores tambores. ¡¡Otro tema brutal!!.

Sin hacer prisioneros, “Star” va directo a la yugular. Un torbellino proto-metal con vocación cósmica heredera de Hawkwind. Olor a 70’s en una escenario desértico ubicado en algún lugar de universo infinito. Fuzz, fuzz, fuzz…. y pegadizos ritmos invitan a todo un aquelarre sónico que hace balancear nuestro cráneo. Uno de esos temas que puede provocar esguinces cervicales y que supone toda una invitación al desenfreno. “Star” es una de esos temas que te insufla energía hasta dejarte exhausto. 

Crujiendo entre una combinación de ecos proto-metal y desert-rock “Edge of the universe” nos invita a un nuevo aquelarre de fuzz cósmico. Librando una batalla entre cegadores riffs con aromas sureños y espacios más lisérgicos construyen una tormenta arenosa de proporciones descomunales. Sonidos primitivos en un entorno post-apocalíptico descargando fuzz. Un tema cavernícola que golpea con fuerza sin desdeñar una buena dosis de psicodelia intoxicante. 

Una inquietante línea de bajo nos recibe en “Resin”. Efectos envolventes en un escenario pantanoso en el que la bruma despide efluvios narcóticos. Magnéticas voces arrastran a la banda a un escenario más propio de Pink Floyd entre majestuosos y exuberantes pasajes heavy-psych.  Estamos ante el tema más lisérgico de todo el álbum y en el que la banda nos traslada a una dimensión sensorial haciendo que nuestras neuronas traspasen una frontera cósmica dejándose llevar por sus potentes e impactantes riffs. Un ritual chamánico en el que el legado de The Doors aparece sutilmente como invitado a esta fiesta pagana en el desierto. 

Tras el trance anterior, los británicos se pertrechan  en “Tijuna” entre turbios espacios rebosantes de fuzz cósmico. Un vendaval cegador que prosigue su viaje por espacios arenosos con una cierta herencia Hawkwind. Un nuevo torbellino sónico del que es difícil escapar. Su frenético ritmo y sus crujientes y monolíticos riffs reciben los ecos de los 70’s especialmente en los registros vocales. Un voz que consigue salir airosa en ese turbio ambiente.  

Instalados en esas vibraciones stoner desérticas, PSYCHLONA sabe modular sus canciones con ecos de clara vocación setentera como demuestra una vez mas “The owl”. Una canción que vuelve a tomar prestados elementos usados por Hawkwind hace décadas, para insertarlos entre pasajes de clara vocación doom. Creando un agujero negro de fuzz, el tema pone banda sonora a un ritual chamánico entre tambores ceremoniales. Sólido y pesado el corte, muestra el lado más crudo de la banda. 

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