Reseña: KING BASTARD.- ‘It Came From the Void’

La joven banda canadiense KING BASTARD, nos invita a una verdadera experiencia sinestésica, con su álbum debut ‘IT CAME FROM THE VOID’. Un viaje de un grupo de colonos cósmicos, que parte en la Tierra agonizante y asciende al cosmos, trayendo visiones de desastre y fracaso humano. Combinando imágenes de terror de ciencia ficción con un sonido de doom moderno que incorpora sintetizadores, percusiones, saxofón, violines chirriantes, el trio te arrastra su propia dimensión, aplastando tu cráneo con pasajes trippy de psicodelia pesada y Stoner-doom. Una apuesta mas, que ensancha las fronteras de la música pesada para impregnarla de un brebaje sonoro creado a base de sustancias psicotrópicas. Un álbum con sonidos expansivos que lograr abrir la mente del oyente a una experiencia en la que los guiños a la ciencia ficción de los 70’s, se traducen en locuciones cinematográficas de un claro acento vintage. Una travesía cósmica que nos sume en un trance sensorial en el que KING BASTARD despliegan toda su maestría, para zarandearnos a su antojo con pesados riffs, y a la vez narcotizarnos con su intensa psicodelia. Uno de los mayores avales del álbum, es precisamente esa gran habilidad para cambiar el signo de unas canciones ricas en texturas y que serpentean por distintos escenarios sonoros, sin que nos demos cuenta de donde giró el camino. Si bien, hay muchos elementos habituales en este tipo de propuestas, ‘IT CAME FROM THE VOID’ tiene una ejecución lo suficientemente atractiva, como para sorprender al oyente sin caer en la monotonía. 

Solo tomó un fatídico momento de 2018 en la Universidad de Stony Brook para hacer que los planetas se alinearan y la pasión de Izzy Guido (sintetizador), Arthur Erb (bajo) y Mike Verni (guitarra) se uniera para crear la bestia intrépida y gigantesca que pronto sería conocido como KING BASTARD. Si bien su baterista inicial no pudo hacer frente a la fuerza aplastante de la convergencia cósmica del trío, la llegada del baterista Matt Ryan detrás del kit finalizó el sellado de su juramento sónico. 

Después de una serie de cintas de, el cuarteto se trasladó a Menegroth, el estudio de Thousand Caves en Queens, Nueva York, para grabar su primer larga duración ‘It Came from the Void’ con el legendario Colin Marston, una colaboración que fue alentada con benevolencia por El tío de Mike, Darren Verni de Unearthly Trance. Las seis pistas se grabaron en vivo en un fin de semana, ya que KING BASTARD sabía exactamente dónde querían llevar su sonido: una fusión de riffs doom tradicionales con jams psicodélicos experimentales. El año siguiente se dedicó a perfeccionar los detalles más pequeños, desde rastrear sintetizadores y pistas de guitarra, hasta agregar percusiones, saxofón, violín y viola, agregando esa vibra sobrenatural que hace que su música se destaque del resto. ‘IT COME FROM THE VOID’ fue grabado, mezclado y masterizado por Colin Marston (Gorguts, Krallice) en el estudio Thousand Caves en Queens, NY. 

KING BASTARD son: Mike Verni (Guitarra), Isabel Guido (Sintetizador, saxofón, voz), Arthur Erb (bajo), Matt Ryan (Batería y percusión adicional 

Desde los siete minutos de la canción de apertura, ‘From hell to horizon’, se puede percibir que estamos ante un álbum que no se pone ningún límite a su estilo. Una introducción casi espacial nos lleva a una cuenta atrás en la que KING BASTARD, dejan patente toda su fuerza. Monstruosos riffs Stoner-doom de manual van socavando nuestras neuronas para sumirnos en un estado de agradable narcolepsia. Una vez ahí, descargan todo su arsenal de psicotrópicos en una atmósfera calmada y nebulosa. Gratificantes acordes que se ejecutan con lentitud y que poco a poco van sumiendo al oyente en un trance comandado por magnéticas vibraciones heavy-psych. El poderoso y cálido bajo despliega su poder hipnótico entre briosos tambores y una guitarra ácida. El corte cierra por con una conjunción de elementos pesados y psicodélicos.

 ‘It Came From The Void’ avanza parsimonioso por plomizos riffs crujientes y un ritmo cansino y cadencioso. Creando un escenario en el que emanaciones psicotrópicas impregnan el ambiente, el tema oscila con golpes de fuerza en su paseo narcótico.  Casi a modo de jam, los instrumentos juegan unos con otros, invitándose a este aquelarre de fuzz arenoso y dietilamida que acaba con pasajes de jazz y locuciones, que dan un punto de originalidad a un tema sólido. 

Es difícil no encontrar referencias Sabbathicas en un álbum de estas características, y ‘Pyshosis in a vacum)’, me confirma esta afirmación. Oscuro y tenebroso el tema se despeña en una terrorífica caverna en la que voces guturales arrastran el tema a golpes de sludge. Una sima en la que el doom de manual respira entre contaminadas atmósferas lisérgicas mas propias de un inframundo.

‘Bury the survivors, Ashes to ashes’ nos trae esos riffs rompe cuello que provocan ese estado catártico al amante de los riffs pesados emanados del fuzz. Con una dualidad entre la calma y la contundencia, la canción explorar insondables espacios de pura psicodelia. Lo cierto es que los canadienses hacen oscilar sus canciones con una destreza que hace que la transición pase desapercibida en su escucha.  Lo que parecía una canción proto-doom en su comienzo, acaba convirtiéndose en uno de los temas más psicodélicos del álbum. De nuevo, extrañas locuciones cinematográficas aportan un tono vintage y cósmico al corte.

Con ese familiar sonido de bajo que parece que se va a quebrar, echa a andar ‘Black hole viscera’ otro corte que fusiona elementos de doom tenebrista con cegadores pasajes de psicodelia arenosa.  De nuevo, es de destacar el gran trabajo de su bajista para encauzar el tema a una nueva sima. En la parte central, la guitarra se desdobla en distintos sonidos creando la atmósfera perfecta para este inquietante tema.

‘Sucumb to the void’ pone el broche al álbum por una senda similar a la del resto de canciones. Diez minutos de hipnóticos sonidos de bajo que ponen a prueba nuestra capacidad neuronal, y serpenteantes pasajes de psicodelia narcótica y turbia, guiada por ritmos pesados.  Todo parecía que transcurría cumpliendo el guion, pero no, KING BASTARD da una vuelta de tuerca más, y nos introduce en una atmósfera drone y noise, en la que los efectos se suceden con un tono cósmico.

King Bastard

Reseña: THE FUR.- ‘Sonntag’

¿Quieres hacer un placentero viaje a los confines de la psicodelia cósmica y dejar que tu mente vuele? Si la respuesta es SI, estás en el lugar correcto. Ya me había olvidado de los maravillosos sonidos expansivos de THE FUR, la banda instrumental belga que hace siete años nos presentaba un fantástico debut, en el que la psicodelia espacial alcazaba cotas sublimes. Ahora el cuarteto publica su segundo álbum ‘SONNTAG’. Un nuevo viaje sensorial a través de lejanas galaxias con un paisaje sonoro exquisito, nebuloso y completamente magnético. El álbum cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó (algo, que reflejan con acierto). A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo. Con esta premisa, cada canción nos ofrece una narrativa distinta, con preciosos momentos de psicodelia balsámica, atormentados descensos a territorios mas hostiles en los que el Stoner y en algún momento casi el doom hacen acto de presencia. Pero, sobre todo, ‘SONNTAG’ es un trance sonoro en el que la mejor psicodelia del siglo XXI se muestra ante nosotros a través de mas de 40 minutos mágicos y cautivadores. Ritmos kraut se conjugan con exóticos aromas para seducir al oyente con bellas melodías, que se modulan tornándose más ácidas o pesadas. Mostrando a cuatro músicos en plenitud, y con un sonido nítido en los pasajes más balsámicos, y mucho más difuso en los momentos cósmicos estamos ante un viaje sin retorno hacia un big-bang en el todo parece transformarse. Si la base de todas las canciones es la psicodelia pesada de tintes cósmicos, en ellas, encontramos también contundentes pasajes de puro Stoner arenoso, de ensoñadora psicodelia oriental, del desert-rock más ambiental, así como de la elegancia del post-rock. Todo fusionado con solvencia en un envoltorio cósmico propulsado por enérgico fuzz narcótico. No estoy seguro si es la emoción de poder escuchar un nuevo álbum de THE FUR, o la calidad de sus canciones, pero ‘SONNTAG’ me ha sorprendido gratamente por la calidad de sus composiciones y por la forma en la que la banda consigue hacer partícipe al oyente de su narrativa. ¡Sobresaliente!!

Proveniente de Bélgica, este trío de instrumentistas alucinantes se ha inspirado en el movimiento de libertad, amor y paz de los psicodélicos años 60. Jams expansivos, arremolinados, llenos de wah y un zumbido profundo, uno no puede evitar sentir que su mente se aleja de la realidad con solo escuchar a The Fur explorar cada límite de su cautivador sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para un viaje cósmico de amor, paz y armonía, mientras The Fur te lanza a la frontera psicodélica.

El nuevo álbum Sonntag ve a la banda sumergirse más profundamente en el pozo del subconsciente. Cada canción un viaje dentro de un viaje. Sonntag cuenta la historia sobre el origen del universo y todo el caos que lo acompañó. A medida que el tiempo trae orden y equilibrio gradualmente, la humanidad hizo su introducción. Trajeron de vuelta el caos a través de varios rituales y finalmente reiniciaron el ciclo de nuevo

THE FUR son:

Bajo: Erik Burgelman
Batería: Elias Piens
Guitarra: Jens Verslijcken
Sintetizador: Lionel Schrevens

‘Sagan’ se sumerge en un espacio de psicodelia pesada con gran hipnotismo. Lentos y profundos acordes desprenden sutileza en contraposición al turbador sonido del bajo en un segundo plano. Creando una densa atmósfera el tema rezuma psicotrópicos en cada acorde. Un entorno cósmico que consigue atrapar al oyente entre locuciones misteriosas y seductoras. Bellas melodías se superponen en una tupida instrumentación impregnada de alucinógenos. Sus nueve minutos permite que THE FUR explore territorios más propios del Stoner con un sonido más grueso, pero no menos hechizante. Una travesía sonora que atraviesa distintos escenarios y que culmina en pasajes de psicodelia aromatizada en la frontera con el territorio del post-rock. Un corte impactante, con un gran trabajo de guitarra, bajo, batería y sintetizadores sonando como una orquesta. El tema, rápidamente me conquista y me deja con ganas de descubrir lo que vendrá en las siguientes canciones.  

En un tono más kraut, ‘OSB’ combina las vibraciones cósmicas con ritmos más dinámicos y floreados pasajes de guitarra. Un aroma exótico se percibe en un tema luminoso y fresco en el que la guitarra toma formas casi de surf.  No faltan las arrancadas de fuerza con turbios y pesados riffs cargados de fuzz. Serpenteante, el tema va cogiendo intensidad ofreciendo un sonido más difuso y potente. De nuevo esa locución futurista de una sensual voz, da paso a momentos más inquietantes en los que la banda aprieta tanto con la psicodelia pesada, que llega a coquetear con momentos doom. Siempre de una forma sutil, atrapando al oyente.

‘Reesmasjien’ es un viaje sensorial a través de floridos bosques infectados de setas mágicas abriendo sus esporas para narcotizarnos con su dietilamida. Psicotrópico hasta las trancas, todo un viaje astral nos transporta a otra dimensión. Ácido, hipnótico, pesado y completamente atrayente, en el tema, la banda se deja llevar por sus instintos más lisérgicos proporcionándonos un intenso y gratificante ‘viaje’ a través de la inmensidad del cosmos.

En un tono más suave, ‘Shake’ nos devuelve a un entorno más terrenal. Calmado pero dinámico, el tema toma algún elemento cinematográfico en línea Yawnning Man. Dos minutos desérticos a modo de interludio hacen que el sonido de los belgas mute, sin perder su esencia.

Una trepidante apertura de tintes cósmicos nos introduce en ‘Bake’. Otro tema pesado, difuso y completamente psicotrópico. Sus ritmos krauts y la sucesión de efectos perturbadores lo convierten en un hijo bastardo del legado de Hawkwind. Un frenesí cósmico que nos lanza al espacio exterior. Insertando ocasionales voces perturbadoras, el tema avanza a la velocidad de la luz hacia quien sabe dónde.  Toda una bacanal de turbios sonidos psicodélicos empapados en fuzz.

‘Mirage’ cambia el ritmo para ofrecernos otro viaje sensorial a través de floridos y bellos entornos psicodélicos. Delicadas melodías bien ejecutadas nos asaltan para proporcionarnos un placenteros y relajantes momentos. Con unos acordes que parecen contonearse para seducir al oyente a su gratificante y magnético sonido. El clásico tema de psicodelia para cerrar los ojos y dejarte llevar por la multitud de sensaciones que puede proporcionarnos la música llena de belleza como esta.  Una pequeña obra maestra de la psicodelia contemporánea con fuertes poderes terapéuticos.  En su parte final, el sonido que vuelve más grueso y pesado sin perder su encanto.

Retomando los pasajes exóticos ‘Hawawa’ es un tema de pausada psicodelia aromatizada. Como su borboteara la melodía se contonea rítmicamente mostrando todo su poder de seducción. Una vez caído en su hechizo, el oyente se encuentra con solo ácidos y un ritmo que evoluciona a un escenario de pesadez en el que THE FUR golpean con lentos y plomizos riffs. Sin darnos cuenta ya escuchamos psicodelia ensoñadora, sino un perturbador corte psycho-doom Pero si en algo son magos los belgas, es en hacer que el viaje esté lleno de alicientes, así cambian nuevamente el rumbo del tema, para fusionar los momentos de pesadez con su tonos más exóticos en pasajes  perturbadores.

Si el álbum abría con el tema más largo, cierra con el segundo en duración. ‘Yage’ son ocho minutos mágicos en los que la nave sideral belga gravita en atmósferas psicodélicas llenas de encanto. Psicodelia pesada de alto octanaje que camina por distintos caminos dentro del género. Con una combinación de Stoner aderezado con envolventes sonidos creados por los sintetizadores, consiguen llevarnos a un desierto cósmico. Allí, el vacío se refleja en suaves y hechizantes acordes entre nebulosas siderales aportando un tono de misterio a ese entorno. Entrando en una fase de completo magnetismo, el tema gravita en ese insondable entorno espacial, con una narrativa fluida e impactante. Modulando la intensidad a lo largo del corte, consiguen que el viaje sea tractivo y pintoresco.   

The Fur

Reseña: MONOLORD.- ‘Your time to shine’

Un álbum para dejar los complejos de lado y entender que las bandas pueden evolucionar en su sonido sin necesidad de renunciar a su esencia. Durante un tiempo MONOLORD me pareció una banda demasiado repetitiva en sus canciones, pero cada día que pasa me demuestran que su capacidad compositiva va mas allá. A pesar de ser una de las bandas estandartes del doom contemporáneo, MONOLORD lleva tiempo sabiendo evolucionar, pero siguen siendo reconocibles. Con la mente abierta a explorar nuevas rutas sonoros, el trio de Goteborg, aporta mucha mas melodía a sus canciones, algo, que queda patente con el registro de la voz de Thomas en muchas de ellas. A su vez, las embestidas de riffs con los que han creado la ‘escuela MONOLORD‘, siguen apareciendo, incluso con una mayor virulencia. Ese sonido característico sigue presente en unas canciones que se abren a un universo más oscuro, más progresivo e incluso más psicodélico. ¿Pérdida de fuerza? ¿Renegar de la pesadez? Cualquiera que escuche ‘YOUR TIME TO SHINE’ con atención, se dará cuenta de que no es así, sino que la banda amplía su espectro sonoro para componer canciones mucho más ricas en texturas y matices. Si aquí encontramos a la banda en su faceta más atmosférica, también encontramos al trío más agresivo, con guiños al death metal de la vieja escuela incluso. Aunque la mayoría de las canciones se dejan llevar por suaves y envolventes desarrollos, en ellas siempre hay una grieta por la que sacar esos crujidos que te golpean el cerebro y que te recuerdan que los suecos son una banda de doom. ‘YOUR TIME TO SHINE’ es uno de esos álbumes que hay que escuchar con la mente abierta (como la mayoría de los álbumes, por otro lado) para poder disfrutar de todos sus matices y nuevos alicientes, si lo haces así, te parecerá un álbum maravilloso, pero si solo buscas pesadez, podrá decepcionarte. Lo cierto es que es un álbum completo y notable que hace que un género como el doom, demasiadas veces anquilosado, amplíe su territorio sonoro. MONOLORD lo hacen, como antes lo han hecho bandas como ELDER o los mismísimos KADAVAR, y esto es una muestra palpable de la madurez que tienen como banda.

MONOLORD son: Thomas V. Jagger (guitarra y voz), Mika Häkki (bajo) y Esben Willians (batería). ‘YOUR TIME TO SHINE’ está disponible vía Relapse Records.

El álbum abre con un sonido tan crujiente que pareciera que los altavoces fueran a reventar, doom en estado puro para noquear al oyente durante casi un minuto, pero ‘The weary’ no tarda en tomar un camino diferente en su sonido. Con unas delicadas melodías vocales y una instrumentación que se inclina a territorios progresivos, la guitarra construye una bella melodía entre los rasgueos del inquebrantable bajo de Mika. Con un subyacente espíritu a 70’s, el tema se dispone en dos niveles en los que las melodías coexisten sobre los pesados y plomizos riffs.

‘The each their own’’ es un tema que abre con un sonido difuso y pesado en el que los pasajes psico-progresivos afloran para cambiar radicalmente su fisonomía. Con reminiscencias del sonido hard-progresivo de los 70’s el corte ondula entre embestidas de riffs monolíticos y una armonía calmada y suave. Un claro ejemplo de la nueva ruta que sigue el sonido de los suecos en este nuevo álbum. Acolchadas voces y guitarra como protagonistas de los momentos más sosegados. Lento en su desarrollo, mantiene la esencia de la banda en este peregrinar por nuevos espacios sonoros. Doomy y atmosférico el corte logra conjugar las distintas referencias estilísticas con las que nace.

‘I’ll be damned’ el segundo sencillo que el trio sueco presentó como adelanto de este nuevo álbum. Fieles a la pesadez que les caracteriza, el tema parte de plomizos riffs que van remitiendo en su intensidad hasta generar una atmósfera densa y psicotrópica. Con unas voces casi en tonos rituales, el corte avanza firmemente dejando un rastro de desolación a su paso. Sumergiéndonos en un oscuro bosque psicodélico, sus misteriosos pasajes toman tintes casi ocultistas custodiados por hordas de riffs que protegen los devaneos de una guitarra que explora entornos heavy-psych. El corte, vuelve a la casilla de salida para morir a monos de monolíticos riffs Stoner-doom a los que nos tienen acostumbrados.

Naciendo de una atmósfera inquietante, ‘Your time to shine’ se desarrolla a paso lento en una ambientación en la que MONOLORD vuelve a explorar espacios psico-progresivos. Con una atractiva melodía el tema sigue el camino que bandas como ELDER o los mismísimos KADAVAR exploran en sus últimos álbumes. Las etéreas voces flotan entre los habituales riffs monolíticos a los que la banda nos tiene acostumbrados. Dando un matiz diferente, la melodía ocupa un espacio de mayor protagonismo sobre su habitual apuesta doom. Pareciera que estemos ante una banda diferente, pero sin duda, este paso adelante solo refuerza su potencial. La belleza de las melodías de guitarra y el matiz de las voces, hace que el tema adquiera tintes monumentales.

En la apertura de ‘’The siren of Yersin’ encontramos a los MONOLORD más reconocibles. Sus poderosos riffs golpean con fuerza antes de abrir una puerta a un mundo mágico en el que todo se muestra liviano y sutil. Nuevamente explorando atmósferas psico-progresivas la banda pone pausa a un tema bien construido con momentos de gran belleza sonora. Con reminiscencias de algunos de los dinosaurios de los 70’s, el trio pone la pausa con delicadas melodías que son asediadas con embestidas de pesadez. Esa conjunción entre lo inquietante y lo ensoñador, entre la pesadez y la calma, resulta lo suficientemente atrayente para caer rendido a esta nueva propuesta. El resultado es un relato lleno de épica con dulces voces riffs gruesos y desarrollos progresivos de alto nivel. El tema consigue aturdirnos y narcotizarnos a partes iguales, un equilibrio fruto de un gran trabajo compositivo.

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Reseña: GREEN LUNG.- ‘Black Harvest’

Dos años después de su alabado Lp debut, los británicos obsesionados con el horror folclórico han resurgido de sus catacumbas abigarradas armados con docenas de riffs recién tallados. ‘BLACK HARVEST’, la secuela de ‘WOODLAND RITES’, es una reinvención más colorida del sonido de la banda.‘Este nuevo álbum de GREEN LUNG viene cargado de ganchos que seducen al oyente con un arco iris de sonidos vintage. Temas enérgicos con aroma retro sobre una base hard-progresivo, heavy-rock y acertadas melodías vocales. ‘BLACK HARVEST’ es un álbum dinámico, retro y lleno de alicientes que rápidamente te atrapan en un viaje al final de los 70’s y a la época dorada del heavy-rock. En cuatro cortos años de existencia, GREEN LUNG ha surgido de la oscuridad del heavy underground del Reino Unido para convertirse en una verdadera banda de culto con seguidores devotos. El éxito y los elogios que recibió su álbum debut ‘WOODLAND RITES’, tienen ahora la confirmación de que no estábamos ante la ’flor de un día’, sino que nos encontramos ante una banda solvente y creativa, que no solo se queda en el binomio Sabbath-Purple, sino que explora los vestigios del hard-progresivo de los 70’s para enriquecer su sonido de puro heavy-rock. El gran trabajo melódico, la capacidad para arreglar las canciones, y la impactante producción, junto a la fuerza de sus impactantes riffs, hacen de ‘BLACK HARVEST’, un serio candidato a colmar las listas de mejores álbumes del año.  Hartos de apuestas repetitivas y de álbumes que suenan igual, los británicos no dudan en incorporar pasajes de órgano más propios de Atomic Rooster, para envolvernos en una atmósfera que no tiene reparos en coquetear con momentos folk. GREEN LUNG son pura energía, pero también son una banda fresca y auténtica, una banda que sabe componer canciones, y sabe presentárselas al oyente, para que este, caiga rendido a sus pies.

Grabado en Giant Wafer Studios en la zona rural de Gales central en el transcurso de dos semanas con el productor Wayne Adams, es un disco más expansivo y texturizado que cualquier cosa que la banda haya hecho antes, con una calidad cinematográfica y más atención. Todas las muestras se obtuvieron del campo local y de instrumentos encontrados en el estudio, incluida la inquietante voz de apertura de ‘The Harrowing’, que se grabó por capricho después de que la banda irrumpiera en la iglesia local (se puede escuchar el órgano crujiendo de fondo). El álbum fue grabado a finales de otoño, y la atmósfera estacional se filtró en una música, que huele a brumas, hojas caídas y la gloria derrumbada de los cementerios Magnificent Seven de Londres, la ciudad a la que la banda llama hogar.

Masterizado por John Davis en Metropolis (Led Zeppelin, Royal Blood), ‘BLACK HARVEST’ viene empaquetado en vidrieras del renombrado artista Richard Wells (, y está disponible en formatos de CD y vinilo plegable.

Ferozmente independiente, la banda rechazó un contrato con un sello importante y, en su lugar, optó por lanzar ‘BLACK HARVEST’ con el sello finlandés de culto Svart Records. Recientemente, encabezó la lista de álbumes de pedidos anticipados de Bandcamp«Es el último bastión de la industria de la música», dice Templar sobre el servicio ético de transmisión y venta de música, que ha sido un salvavidas para los artistas más pequeños durante el año pasado. “Hemos ganado más dinero con eso que con el anticipo que nos ofreció un sello importante”, agrega. “No estamos tratando de ser una gran banda de rock convencional; solo estamos tratando de hacer nuestras pequeñas cosas. Pero esa cosita se siente como si estuviera creciendo todo el tiempo «.

GREEN LUNG son:

Tom Templar (voz)
Scott Black (guitarra)
Joseph Ghast (bajo)
Matt Wiseman (batería)
John Wright (órgano)

Los británicos nos introducen a su nuevo trabajo con los cantos rituales de ‘The harrowing’ . con la voz, algunos efectos y el profundo sonido del órgano crean un breve corte de hard-rock vintage. Una pequeña locura a modo de apertura que inmediatamente nos enlaza con el siguiente tema.

Instalados en los ecos retro, ‘Old Godfs’ se muestra esplendoroso por una senda hard-progresiva. Rifss potentes y unas voces y coros completan un tema impactante y versátil en el que los británicos dan el do de pecho.  Sus espirales diabólicas y las melodías vocales nos llevan a un escenario más propio de cuentos y leyendas del pasado en el que el heavy-rock más impactante se enriquece con bellos desarrollos prog.

Balanceándose en una dualidad en la que el heavy-rock se fusiona con riffs stoner, ‘’Black harvest’ mantiene el sabor añejo entre densos y pesados riffs. Poniendo la nota de color con el sonido vintage de esos maravillosos teclados el tema avanza con fuerza. El sonido de la canción, sin duda puede grosso modo resultar familiar, pero GREEN LUNG dejan patente su clase para hacerlo atractivo y personal. Voces, cambios de ritmos, teclados pastorales y riffs pesados conforman un denso tapiz sonoro con olor a 70’s con el que rápidamente conectan con el oyente.  Solos virtuosos de puro heavy-rock clásico, buenas melodías, tambores explosivos y un bajo que cruje en cada nota crean una canción llena de gancho.

En una impostada bajada de revoluciones, ‘Reapers’ parte desde la calma, para despeñarse por un precipicio de riffs hard-prog. Rock de alto octanaje con cuidados pasajes en un frenesí sonoro que mira al pasado. Aquí el legado de Sabbath aparece entre coros con falsetes y un ritmo trepidante.  

En un álbum de estas características, no podían faltar pasajes acústicos que miran al folk. Así ‘Graveyard sun’, es una especie de balada pesada que combina esos elementos folk con oleadas de riffs pesados. Sus atmósferas ensoñadoras están impregnadas de una épica oscura y atrayente.

En un oscuro e inquietante entorno nebuloso, ‘Black Harvest’ se despeña entre riffs de puro heavy-rock por una senda contenida pero pesada en la que los elementos doom y progresivos afloran con natural.

‘Upon the altar’ vuelve a ofrecernos esos tonos de vocación proto-metal aderezados con la atmósfera vintage que preside el álbum. Conjugando elementos Sabbath, con tonos más propios de bandas como Kadavar, el corte ondula entre teclados y afiladas guitarras al ritmo de unos tambores poderosos. GREEN LUNG tienen devoción por el heavy-rock de los 80’s, y aquí lo dejan patente una vez más.

Los rugosos y difusos riffs de ‘You bear the mask’ nos embarcan en un vertiginoso tema en el que los elementos Stoner aparecen entre pasajes de hard-progresivo. Amortiguando su fuerza con buenas melodías vocales, los británicos saben bien donde está su objetivo. Golpear al oyente con un sonido poderoso y pesado, pero amortiguándolo con cuidadas melodías vocales, algo, que consiguen con acierto. Eso sí, los riffs de puro heavy-metal aparecen vigorosos como en cada una de sus canciones.

‘Doomsayer’ muestra la potencia de una banda que sabe muy bien a lo que juega. Hard & heavy rock a la vieja usanza. Potentes tambores, estribillos contagiosos y un espíritu vintage conforman un corte pesado con ganchos suficientes para caer rendido a sus pies. Con una poderosa base rítmica, las hordas de riffs empapados de fuzz nos impregnan de virutas stoner en otro potente e impactante tema, en el que la parte más pesada de la banda aflora sin complejos.

Cerrando el álbum nos sorprenden con un tema diferente a cualquiera que hayan compuesto antes. ‘Born To A Dying World’ nos acaricia con bellas melodías en una atmósfera vintage. Aquí la suave psicodelia se complementa con embestidas de riffs y épicos pasajes que por momentos la convierten en una balada himno. Una canción monumental solo al alcance de una banda que sabe como componer canciones impactantes. Una neblina cubre los devaneos de los solos de guitarra virtuosos en los momentos álgidos del tema. Porque, aunque en su conjunto estamos ante una especie de balada, la canción tiene embestidas de furia que la hace sencillamente sublime.

GREEN LUNG 

Svart Records