‘MIRAGE’, el tercer álbum de larga duración de la banda continúa con la fórmula característica de SOUND OF SMOKE con un fabuloso manejo de distinto estilos vintage, combinándolos con vibraciones más modernas. Hace tiempo que sigo a la banda y desde su álbum ‘TALES’ (reseña aquí) han permanecido en mi radar. La banda de Friburgo se mueve como pez en el agua entre el blues, la psicodelia, el soul el folk para crea un rock clásico atemporal al que añade unas dosis de Stoner e incluso doom. Estas nuevas canciones nacen guiadas por la portentosa y emotiva voz de su cantante Isabelle Bapté pero están acompañadas de creativas guitarras, y ritmo potente y poder de seducción al que es difícil resistirse. Un manantial creativo que desciende lentamente por cauces atravesados por aromas orientales, el espíritu bucólico de la West-Coast o por los desiertos más luminosos. Un collage sonoro vintage con identidad propia y completamente entretenido. Cada canción, aun con nexos comunes discurre por diferentes arroyos sonoros pintados con variados estilos. El bajo y la batería forman una base sólida e indestructible a lo largo de todo el álbum, sobre la cual la guitarra eléctrica y, sobre todo, la voz, pueden florecer y desplegarse plenamente. Extensos solos de guitarra salpican las canciones. Los sonidos de sintetizador, interpretados por Kiefer y Bapté, transportan todo a otra dimensión, un mundo mágico rebosante de belleza y color que me trasladas a otras épocas. Sin ser una banda mas retro, SOUND OF SMOKE sabe como despertar al oyente con oníricas canciones, lo cual parecería una contradicción, pero los cambios de registro y arreglos de cada una de ellas, y el buen manejo de los tiempos y las melodías hacen de ‘MIRAGE’ un álbum fluido y emotivo, un trabajo único en el que se muestran todavía más solventes que en sus anteriores entregas, un disco de fácil escucha y múltiples detalles. Estos chicos son una banda única y especial que todavía no he podido ver en directo, así que, tras este nuevo tesoro sonoro, espero encontrármelos pronto en la carretera, lo necesito.
El título ‘MIRAGE’ y la portada del álbum no dejan lugar a dudas sobre hacia dónde se dirige el viaje de SOUND OF SMOKE: las siluetas de los miembros de la banda se alzan rodeadas por un desierto árido y pedregoso, que parece fundirse con el fondo. Un sol radiante, un cielo estrellado y diversos objetos que recuerdan a planetas y setas se vislumbran en el horizonte. La portada invita al espectador a un viaje psicodélico con SOUND OF SMOKE a través de paisajes desérticos surrealistas. La obra fue creada por Mirkow Gastow, y la banda volvió a confiar en su talentoso artista, ya que Gastow también ha colaborado con otros artistas. Diseñaron la icónica portada de su álbum anterior, ‘PHASES’.
SOUND OF SMOKE son: Isabelle Bapté (voz, teclados) Jens Stöver (guitarra) Florian Kiefer (bajo) Johannes Braunstein (batería).
‘MIRAGE’ está disponible vía Tonzonen Records.
‘Dancing Like Smoke’ nos presenta un mundo colorista en el que la psicodelia y la dulce voz de Isabelle Bapté crean un espacio sonoro psicodélico con elementos retro en los que el soul el hard rock y algún elemento Stoner avanzan con calma en una pista apacible pero no exenta de fuerza. La pista cuenta con acertados pasajes de guitarra sustentando su ritmo comedido.
Decantándose por los sonidos vintage más hipnóticos ‘Röntgenstrahlen’ presenta una combinación de ritmos kraut y unas armonías con reminiscencias más propias del Berlín más underground de los 80’s. Un collage luminoso que penetra en tu cuerpo sin remisión.
En un escenario de fantasía ‘Endless Night’ se nutre de una melancolía encumbrada por las dulces melodías vocales. Los elementos exóticos y las pincelas folk se adornan con pasajes psico-progresivos más propios de un relato ancestral. Es uno de los temas más psicodélicos del álbum y cuenta con un sonido de sintetizador que, junto con las voces que recuerdan a sirenas, es sin duda su sello distintivo
El exotismo de ‘Fata Morgana’ vuelve a situarnos en un entorno mágico entre sus ritmos tribales con una fusión de rock acolchado y pasajes más propios de otras tierras. Misticismo colorista en un caleidoscopio sonoro adornado con fragancias orientales. La canción bien podría interpretarse como el título del álbum, ya que una Fata Morgana es lo mismo que un espejismo. La canción tiene un paisaje sonoro crudo pero agresivo que recuerda a la atmósfera de un desierto oriental. La letra aborda una relación amorosa tóxica y la compara con una Fata Morgana. Bapté demuestra una vez más su habilidad y originalidad como compositora, y sabe cómo integrar los sentimientos de forma adecuada en el paisaje sonoro.
Sin salirse del guion, pero con un tono más retro los ecos bluseros de ‘New Direction’ se adornan con guitarras surf y reminiscencias desérticas más propias del lejano oeste. En este espacio, la cultivadora voz de Isabelle surge majestoso acompañando a una apacible instrumentación que fluye lentamente con el sol en el horizonte. Hermosa canción con tonos bucólicos y unos arreglos contenidos que explotan en la parte final con guitarras surf. Un ejemplo de la versatilidad de la banda.
‘Wicked Games’ se nutre de blues envolvente y retazos vocales que me recuerdan a la Janis más sensual. Su lento ritmo contiene livianos elementos psicodélicos antes de la eclosión de rock potente con reminiscencias 70’s. Su ritmo cambiante acaba apagándose entre nebilas psicodélicas.
Los ritmos se aceleran en ‘Lush’. El blues como argumento entre guitarras surf invitándonos al baile en toda una fiesta llena de color y aroma vintage. Flower power desde Alemania, una fórmula que funciona.
Las cosas se ponen serias con la contundente ‘San Junipero’. El lado mas pesado de la banda aparece por momentos entre ecos de classic-rock y cambios constantes. Stoner, blues, soul en una mezcla explosiva que te derretirá la cara a la vez que sanará su alma en los pasjes más suaves y susurrantes.
‘Zweierlei’ pone el cierre al álbum con una mezcla de elementos atmosféricos en su apertura que van evolucionando a un escenario campestre a través de ritmos sencillos y repetitivos que se van fusionando con riffs poderosos y tonos rurales en los que la psicodelia subyacente aparece con mesura. La pista se diluye entre sonidos de sintetizadores aportando un carácter cósmico a su sutil psicodelia.
