Reseña: SPIN OFFS.- ‘The Cry of the Mandrake’

El rock clásico y el blues siguen siendo un filón para multitud de bandas contemporáneas que toman esas vibraciones como si estuvieran en su ADN. Como ya nos mostraron en su EP debut, la banda extremeña tiene pasión por los sonidos vintage de los 60’s y 70’s dejándolo más que patente en éste, su segundo EP ‘THE CRY OF MANDRAKE’. Aterciopeladas melodías con una variedad de ecos de los 70s afloran de la portentosa voz de su cantante María Monterroso, que ejerce como pilar fundamental del sonido de la banda. Temas con una estructura sencilla, que acaban por magnetizar al oyente haciéndonos partícipes de la particular fiesta retro con la que SPIN OFFS sigue experimentando con gran acierto. Estribillos y ritmos pegadizos entre duros sonidos hard-rock, contrastan con la elegancia de canciones en las que sutiles elementos jazz, pero sobre todo el soul y el blues hacen acto de presencia. Una especie de versión española de BLUES PILLS que también sabe usar los elementos Stoner para dotar de pesadez a a sus canciones, que de por sí mismas brillan con luz propia. Rock potente sobre atmósferas que se inclinan a la psicodelia, complementan esta nueva entrega que ratifica las sensaciones que tuvimos con su EP debut. La banda sigue progresando por la senda correcta, sin complejos, mostrando su talento compositivo e interpretativo. Todo un soplo de aire fresco con un sonido añejo.

SPIN OFFS son:
David Andrino (Guitaras y coros), María Monterroso (voces, guitarra acústica y pandereta), Victor Sánchez (bajo y coros) y Francisco J. Pérez (batería y coros)

‘THE CRY OF THE MANDRAKE’ fue grabado en local en Puebla de la Calzada (Badajoz), mezclado y masterizado por Victor Sánchez, María Monterroso y SPIN OFFS. Todas las canciones y letras por compuestas por SPIN OFFS excepto “Coming Through the Rye” ( Robert Burns (1782).
El arte de portada es obra de Rafael Ramírez Casas, con fotos de Jara Martínez Crespo.

‘Coming through the rye’ abre con una cadencia que evoca al clásico ‘Sweet Jane’ de Lou Reed suavizado con la seductora voz de María Monterroso. Medios tiempos en un espacio de fuerza contenida que se eleva con estribillos pegadizos con una cadencia soul. Así con esta fórmula, completan un tema divertido y luminoso en el que dejan patente su amor por el rock clásico de los 70’s. Sin estridencia, juegan con buenos solos de guitarra con la mesura suficiente para que nada suena estridente.  El tema se desarrolla sobre una misma armonía que se repite una y otra vez en coros atrayentes.

Por la senda del soul ‘Quarantine song’ nos susurra con ritmos cadentes y sosegados dejando espacio para las delicadas melodías vocalesDesde la sencillez los extremeños crean un tema luminoso con un gratificante resultado. Rock elegante ejecutado de forma suave, alejándose del rock más fornido. Aun así, el trabajo del bajo resulta notable en un tema que fluye bien y en que aparece mesurados solos de guitarra aportando esa dosis de chispa que siempre incluyen en sus temas.  

Con una atmósfera más ácida, ‘Woman’s hell’ se deja llevar por el blues-rock stonerizado sin perder los genes vintage innatos en la banda. Piensa en Blues Pills en su faceta más blues, y entenderás de lo que hablo. Tonos retro y ritmos coloristas van creando una canción que define el espíritu de SPIN OFFS.  Como si estuvieran instalados en los 70’s la banda sabe construir canciones atractivas y pegadizas sin renunciar a una cierta pesadez. El tema se adorna con ciertas dosis de psicodelia que encajan perfectamente en la energía retro con la que se mueve la banda. El cuidado con el que se ensamblan los instrumentos hace que el tema se presente sólido y lleno de atractivo gracias su contagioso ritmo.

Blues back’ nos sumerge en el heavy-blues psicotrópico de comienzos de los 70’s. Usando la seducción de la voz de María Monterroso, la canción evoluciona envolviéndonos en su manto psicodélico haciendo que se convierta en un bálsamo narcótico no exento de garra. Seguramente sea la canción más psicodélica del álbum a pesar de que el blues es el faro que la ilumina. Un fascinante y magnético tema creado sin artificios para resultar efectivo y efectista. En la parte final encontramos ritmos jazz que se unen a la fiesta logrando enriquecer otra notable composición que juega con el blues, el jazz la psicodelia y el rock retro sin complejos.

En modo balada ‘The cry of the mandrake’ ofrece el lado más sofisticado de SPIN OFFS. Adornando un tema suave con seductoras melodías la canción nos susurra llena de romanticismo dejando patente que no se necesitan los decibelios para construir una bella canción. Aquí el jazz hace de nuevo acto de presencia mostrando su cara más sensual y seductora. Dulce y algodonado, pero con gran fuerza interior, el tema nos invita a la relajación con elegantes pasajes de guitarra.‘Exquisite corpse’ cierra el EP desatando las hostilidades más pesadas de la banda. Crujientes y ondulantes riffs crean un tema heavy-blues ácido como soporte al derroche vocal de María. Con una parte central más contenida la pesadez queda patente en un corte que cierra el círculo haciendo que todo fluya de manera natural. Sin duda, es la canción más vigorosa de un álbum que nos ofrece distintas visiones del rock y el blues más clásico haciendo que nada suena añejo.

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Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Venus Ryder’

Sin descubrir nada nuevo, el trio alemán nos embadurna en una viscosa gama de riffs que coquetean con el doom, ofreciéndonos una versión stoner cruda y primitiva, pero a su vez en la que encontramos ecos de blues y de proto-metal 70’s. Un interesante debut en el que encontramos distintos aditamentos para degustar un Ep bien construido y que resulta de lo mas atractivo. COSMIC MARAUDER sabe combinar la psicodelia más chamánica y hechizante con la aspereza de un sonido pesado. Sin esconder su vocación por los riffs crujientes y plomizos, los temas gravitan entre esa dualidad de pesadez y sosiego para ofrecernos algo mas de veinte minutos prometedores. La calidad con la que afloran los pasajes de guitarra se mestiza con una poderosa línea de bajo que nos golpea con fuerza con sus crujientes y monumentales desarrollos. Ofreciendo siempre una faceta psicodélica a su sonido, obtienen un trabajo prieto y solvente que me hace tener al trio en mi punto de mira en espera de nuevas entregas. Si, estamos ante una de tantas bandas noveles y su técnica es mejorable, pero desde luego parecen tener buenos mimbres para construir un gran cesto. El hecho de que en algún momento las canciones recuperan ese espíritu setentero que tantas veces hemos visto, es otro gran aliciente para dejarnos llevar por su propuesta. Blues, Stoner y puro hard rock, en un cóctel embriagador y equilibrado que nos permite una buena digestión tras su ingesta. ¡Estos chicos saben lo que quieren!

COSMIC MARAUDER son: Daniel (guitarras / voz); Daney (batería) y Dominik (bajo).

‘Venus ryder’ gravita entre pausados acordes en una insondable atmósfera de tonos pseudo-espaciales ofreciendo un dulce paseo por reconfortantes espacios psicodélicos que se engrosan con poderosos riffs de vocación doom. Una constante que se repite en el resto de los temas de este EP debut. Dando todo el protagonismo a los susurrantes pasajes casi drone, juegan con la pesadez usándola con mesura para obtener un corte de lo mas atractivo.

Por la senda del hard rock stonerizado ‘Dynamite’ deflagra en un corte que me evoca el ‘Come Together‘ de The Beatles en una versión cruda en la que los riffs golpean entre ritmos y estribillos pegadizos. Áspero y cadente el corte avanza entre una estela de fuzz humeante como un verdadero trueno impulsado por el blues.

Atractivos y ondulantes riffs retro van construyendo ‘Green ether’. Lento y pesado la canción se inclina por la ladera del doom sin perder esa vocación 70’s que aparece en cada una de las canciones. Aplastador, el corte deja al descubierto toda la crudeza que atesoran los alemanes con un groovy contagioso que acaba por atraparnos en una tupida tela de araña sonora de la que no querremos salir. Stoner primitivo con connotaciones doomies y ecos proto-metal.

Tras la descarga del tema anterior ‘Too closet o the sun’ nos devuelve la calma lisérgica a través de lentos y penetrantes acordes. El cadente ritmo de la materia y el hechizante bajo custodian unos riffs ácidos y pesados. Heavy-psych poderoso y cegador con una densidad arenosa considerable.  Toda una conjunción de Stoner ortodoxo con momentos de psicodelia narcótica entre ritmos pegadizos.

‘Cosmonaut’ parece quebrar los amplificadores con su crujiente sonido antes de emprender una huida hacia adelante con dinámicos y arrolladores riffs nebulosos de los que parece aflorar el legado de Motorhead. Manteniendo ese tono típico del mejor hard rock 70’s el corte se precipita en un torrente de riffs con buenos y pegadizos estribillos.

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Reseña: STONE DEAD CROOKS.- ‘In ruins’

Desde Viena, el trío austriaco STONE DEAD CROOKS presentan su nuevo EP ‘IN RUINS’. Un trabajo totalmente grabado y producido por la banda en el que dejan patente su amor por el blues y la psicodelia. Uno de esos descubrimientos que de vez en cuando llegan a mis oídos y que bien merece sea promocionado por la calidad que atesoran sus cuatro temas. Sin noticias previas del trío, los austriacos han ido publicando singles y jams previamente a esta entrega. Enraizados en el heavy-blues de los primeros 70’s y adornándolo con crujientes riffs stoner hacen que sus canciones nos envuelvan en un halo de psicodelia ácida en la que el blues esta muy presente. Con muchos momentos en los que el legado de The Doors aparece, especialmente en el registro vocal de su cantante, pero que también los momentos de bandas como The Black Keys o sus paisanos The Heavy Minds vienen a mi cabeza. Su sonido primitivo es otro de los alicientes que encontramos en un trabajo oscuro y chamánico que sabe conjugar la calma con su innato sonido difuso. Esa crujiente línea de bajo es uno de los soportes principales del EP, pero la habilidad para insertar esos solos afilados y ácidos hacen que las canciones se enriquezcan para ofrecernos la mejor de una banda a la que debemos seguir para poder comprobar su evolución en futuras entregas.

STONE DEAD CROOKS son: Max Gärtner, Adrian Stelzl y Thomas Tobias.

‘Nothing of all’ parte con una cadencia lenta y pesada para llevarnos a un espacio en el que el crujiente bajo es seducido por pasajes de psicodelia chamánica en el que la voz juega un papel primordial. Con el blues en sus genes, el corte camina entre ecos más propios de los 70’s en una conjunción de lo viejo y lo nuevo de lo mas apetecible. Con un cierto tufillo Morrisiano en los registros vocales, su oscuridad latente se conjuga con un espacio de neo-psicodelia muy atractivo. La aparente pereza con la que se desarrolla el tema es precisamente uno de sus alicientes; el saber conjugar esos ritmos lentos con la pesadez sin caer en lo monótono resulta ser todo un aval.

Dando más vitalidad a su sonido, ‘Falling down’ sube las revoluciones entre vibrantes tambores y difusos rasgueos sin perder esa carencia doorsiana de su vocalista. En un escenario más propio de sus paisanos The Heavy Minds, el corte se desarrolla entre medios tiempos y guitarreos más propios de una banda de garage-blues impregnando sus notas en un halo lisérgico. Entre el humo cannabico el corte va oscilando sin perder su ritmo en ningún momento ni esa vocación retro que los austriacos dejan patente en su sonido.

If You Could Only See’ el tema más largo de todo el EP, hace crujir sus riffs en una cadencia lenta y mística. Los ecos de The Black Keys y la vocación doorsiana van creando un corte que apunta con explotar pero que se asienta en un espacio heavy-blues narcótico entre crujientes riffs combinados con solos afilados y una buena melodía. El corte combina los sonidos de finales de los sesenta con los ecos desérticos creando un espacio multidisciplinar en el que la psicodelia pesada se desarrolla en su hábitat. Sus tonos trascendentales nos llevan en volandas en una narrativa que va cambiando pero que siempre acaba regresando a su origen. Si bien el corte se desarrolla sobre una armonía que sirve de soporte, los austriacos tienen la habilidad de colorearlo con distintos giros que hacen que todo fluya.

Cerrando el trabajo ‘In ruins’ el tema que le da nombre vuelve a relatar un escenario en el que la noche parece ser la protagonista de una historia oscura. Creando ese sonido difuso con un bajo que parece vaya a quebrarse las plegarias chamánicas nos envuelven en un manto psicodélico. Pasajes netamente heavy-psych combinados con ecos desert-rock construyen un tema menos rítmico que no pierde el espíritu del trio a la ahora de construir sus canciones.

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Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘The Best of their Early Year’

‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados ​​se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.

MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).

‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green ‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo   dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema.
Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo.
Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente.   La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero.
‘Drop out’   a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción.
En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.

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Reseña: L’UOMO NERO.- ‘Andiamo Nel Deserto’

Sorprendente banda de Alburquerque desconocida para mí hasta que recibí una promo de la agencia Purple Sage Pr. y tras la primera escucha dije ¡¡wow!! ¡¡esto es genial! Este debut en forma de EP es la primera parte de la trilogía sónica de THE BOOGEYMAN, (nombre con el que también se hacen llamar el trio L’UOMO NERO, Los tres capítulos son: ‘ANDIAMO NEL DESERTO‘, ‘DEL LA MER‘ y ‘VODA ATEBO OHEN‘. y en ellos la banda de Nuevo Mexico siguen las aventuras de los detectives ocultistas Nico L’Oscuro, Quello Bello y Sentire, y sus prácticas sobrenaturales y mágicas para descubrir el misterio detrás de la desaparición de una mujer de Nuevo México. Creados sobre una base de suspense fantástico e inspirados en hechos reales y por el autor estadounidense HP Lovecraft, los tres EP llevan al protagonista a través de las etapas de dolor, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Los tres registros juntos forman el marco de una lúgubre investigación de un crimen oculto ilustrada por una obra de arte especial y diseños que revelan algunas pistas faltantes. Esta ópera rock melódica y melancólica está impulsada por las ardientes voces y riffs del líder Dominic Cagliostro. Algo más de un cuarto de hora de blues oscuro y cegador evocador del aire del desierto en un cóctel que incluye voces más propias de David Clayton Thomas, riffs con el groovy de Bo Didley y la fuerza de MONSTER MAGNET, todo envuelto en el caluroso aroma sureño y unas melodías de lo mas sugerentes que afloran entre tambores que retumban y guitarras ácidas. Marcando bien los tiempos, ese groovy contagioso hace que nos sentamos partícipes del derroche de garra y sentimiento que sus cuatro temas contiene. Jugando a la perfección con voces y coros los temas parecen compactos en su relato, tomando prestados momentos 70’s para adaptarlos a los nuevos tiempos en el que stoner brilla y se reproduce de una forma tan prolífica. Arenoso, rockero, blusero y con las suficientes dosis de psicodelia como para llegar un amplio espectro de público. Su breve duración hace que espere con ansia las nuevas entregas de la trilogía que llegarán en los próximos meses.

ANDIAMO NEL DESERTO‘ está disponible vía Desert Records a partir del 6 de noviembre.

L’UOMO NERO son: Dominic Cagliostro (Domenico L’obscure) (Voz y guitarra , Robson Guy (The Handsome One) (bajo) y Luke Seelau (Hear) (batería).

Desde la calma entre magnéticos acordes y una profunda voz fluye ‘Andiamo’. Un tema colorista que se engrosa poso a poco con un espíritu 70’s. Rock clásico adornado de riffs Stoner sin perder su vocación hard-blues con un cantante que me recuerda a David Clayton Thomas en modo stoner. Un profundo vozarrón bien custodiado por atractivos ritmos que marcan un tempo vivaz. Implacable en su ritmo el tema nos evoca luminosos y soleados espacios. Una perfecta combinación de elementos en los que no faltan los solos asesinos rebosantes de acidez y unos coros de lo mas pegadizos. Todo un amanecer en el desierto que se eleva entre las dunas y los cactus con gran brillantez.

Recuperando el legado de Bo Didley y añadiéndole unos tambores atronadores y nbuenas dosis de fuzz ‘Afterman’ camina por senda del blues-rock lleno de ritmos boogie y grandes coros. Arrancadas de furia que se conjugan con un ritmo absorbente y pegadizo que nos lleva en volandas a activar nuestras articulaciones. Rock a la vieja usanza, contagioso y arrollador. Otro luminoso tema lleno de vitalidad y un ambiente optimista y dicharachero.

Mas oscuro y con vestigios de banda sonora de spaghetti western, ‘Nel deserto’ refleja el sol sobre las dunas y las dunas de los cactus. Atmósfera chamánicamente psicodélica y sentimiento que aflora de las estrofas de esa voz portentosa y aguardentosa de su cantante Dominic. Un tempo más calmado que los cortes anteriores nos sumerge en un ambiente oscuro de blues lisérgico que nos narcotiza con su poderoso influjo chamánico. Un desgarrador relato que nos invade entre un brumoso espacio en el que los instrumentos resuenan grandiosos. La prueba palpable de que estos chicos van en serio y saber hacer bien las cosas.  Lo solos ácidos no faltan a una cita en medio del desierto en este canto liberador que va alumbrándose según avanza llenándose de garra.

‘Walk away’ cierra esta breve entrega dejándonos con ganas de más. Un cadencioso ritmo blues rock con aroma sureño y buenas guitarras vuelve a construir un relato más propio del lejano oeste. Su fantástico groovy nos penetra hasta las vísceras con todo su gancho. Ritmos contagiosos que caminan sin prisa, pero sin pausa, pero sobre con paso firme. Otra vez encontramos esos juegos vocales tan atractivos y coloristas lo que hace que el grueso del sonido del tema adquiera una dimensión superlativa. Las fantásticas melodías ondulan en ese peregrinar por el desierto con el blues como sintonía.

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