Reseña: PARALYZED.- ‘Paralyzed’

Todo un cañonazo de heavy-blues y hard-rock primitivo y salvaje. PARALYZED en su Lp debut, nos presentan un coctel en el que caben Steppenwolf, The Doors, Leafhound, Deep Purple, Danzing o Sabbath, por citar solo algunos de los ingredientes que usan para construir este magnífico brebaje sonoro. Temas rugosos comandados por una quebradiza voz que acaba por engancharnos sin remisión. Como tantas veces hemos visto, no estamos ante un gran cantante, pero sin duda, Michael Binder tiene duende, y eso se percibe en cada canción. Su registro roto y aguardentoso conjuga el legado de Glenn Danzing, Jim Morrison y sobre todo de John Kay en modo etílico.  Los alemanes tienen el blues en sus genes, algo que no debería sorprendernos, ya que continúa siendo un referente primordial en el que muchas bandas se siguen mirando. Tras su fantástico EP del otoño de 2019, PARALYZED irrumpen como un elefante en una cristalería en la escena pesada con su perfecta conjunción de heavy blues, Stoner y buenas dosis de psicodelia ácida. Un atrayente trabajo, sin resquicios, en el que cada tema nos ofrece un aliciente para desear escuchar el siguiente con ilusión. Transitando por ese puente imaginario que nos traslada al comienzo de los años 70’s, sus temas huelen a gasolina y bourbon, pero también a marihuana. Tonos vacilones con una notable influencia del sonido que Steppenwolf nos brindaban al final de los años 60’s, para erigirse como referente de los moteros de la época. Ahora PARALYZED bien podrían ocupar ese espacio con un sonido que cruje, que golpea y que nos deja K.O.  Rock directo que transmite un espíritu optimista y en el que no faltan momentos de melancolía para recuperar el espíritu del rock and roll. Sin duda ‘PARALYZED’ es uno de esos álbumes que hace volar tu cabeza.

PARALYZED son: Michael Binder (guitarra y voz), Caterina Böhner (guitarra), Philipp Engelbrecht (bajo) y Florian Thiele (batería), contando con la colaboración de Daniel con su órgano Hammond en ´Golden Days´. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en Turtle Records Studio.

‘Paralyzed’ sirve de introducción a un soberbio álbum. Conjugando elementos doom, con un sonido crudo en el que los ecos heavy-blues aparecen intoxicantes entre riffs Stoner y solos extasiantes. Un espacio psicotrópico en el que la banda deja patente toda su pesadez.

Tras la entrada anterior los momentos hard-rock vintage entran en escena en ‘Lucifer’s Road (My Baby And Me)’. Un tema que conjuga el legado Sabbath con una voz al mas puro estilo John Kay. Con esa cadencia melódica Steppenwolf, el tema ofrece riffs contagiosos con un carácter retro entre momentos heavy-blues impregnados en papel secante. Rock macarra y vigoroso que golpea con fuerza cuidando las melodías. Crudo y directo el tema se deja seducir por hirientes y penetrantes creando una espiral que nos envuelve.

Tras la Tempestad llega la calma, y ‘Prophets’ parte del sosiego para elevarse y convertirse en un tema desgarrador. La influencia del registro quebrado de su vocalista tiene una gran trascendencia en el sonido de los alemanes. Riffs, sencillo, pero familiares acompañan la comitiva heavy-blues hacia un espacio de psicodelia pesada y ritmos Stoner sin perder su carácter vintage. Tras tres minutos las hostilidades se desatan con crudos momentos hard-psych herederos de los 70’s más salvajes. Sus casi ocho minutos hacen que podamos disfrutar de distintas etapas en el caminar de un corte que reposa su epílogo entre paisajes de psicodelia chamánica.

Derrochando fuzz, ‘Noise on the river’ se debate entre el heavy-blues y los rudos ecos Stoner. Con esos tonos macarras, el tema se desata en solos ácidos entre ondulantes ritmos reflejando el espíritu del medio oeste. Un sonido primitivo, pero bien ensamblado con distintos momentos estilísticos que acaban despeñándose sin control por un torrente pesado y lisérgico. Un corte denso y pegajoso en el que la fuerza de la banda queda patente entre solos endiablados.

Con la cadencia de los primeros acordes del clásico de Deep Purple ‘Child on time’, ‘Golden days’ parece beber de esa fuente. Si ya Deep Purple en su día se inspiraron en el tema de It’s a beautiful day ‘Bombay Calling’, de nuevo esos ecos son retomados aquí. Con un órgano retro envolviéndolo todo con su sonido vintage, el difuso sonido de los riffs en segundo plano custodia desgarrados pasajes en los que el humo cannabico está presente. Si bien la voz de Michael Binder parece quebrarse en cada verso, eso supone un aliciente y una auténtica seña de identidad de la banda.

‘Lowlands’ cruje poderoso antes de tornarse a un escenario bluesero sin perder su groovy. Cocinando a la perfección los riffs Stoner con la esencia del blues de los 70’s el tema tiene arrancada y paradas constantes para acabar siendo seducido por la acidez sin perder su espíritu turbio.

Emulando al Rey Lagarto en su introducción, ‘Green eyes se precipita impulsado por el fuzz en un torrente de rock salvaje y crudo. El calor del desierto reflejado en otro tema con un groovy impactante que nos invita al desenfreno entre armonías que rápidamente nos enganchan. No puedo evitar la comparación con STEPPENWOLF nuevamente en una versión Stoner que tiende el puente entre el siglo XX y los curdos sonidos de los 70’s. Guitarras rabiosas y ritmos poderosos acompañan esta huida.

‘This woman’ nos lleva a las largas rectas Californianas en una nueva revisión stonerizada de la banda de John Kay mostrado su lado más salvaje. Rudo y desbocado, el tema contiene momentos más melódicos sin perder un ápice su rugosidad. Un tema crudo en el que también aparecen ecos blues, entre su contundentes y rugosos riffs.

Sutiles acordes llenos de mística misteriosa abren ‘Mother’s only son’. Un tema que se eleva poderoso entre zarpazos de psicodelia salida de la guitarra. Crujientes y cadenciosos riffs con pasajes recitados al más puro estilo Morrison van creando un tema chamánico. Desgarradores pasajes que se clavan en nuestros sentidos mostrando una faceta oscura pero hechizante de la banda. Lleno de efluvio psicotrópicos el tema se contonea suave pero poderoso. Su ambiente pantanoso se conjuga con atormentados pasajes vocales para inclinarse por un espacio heavy-psych que se asoma a precipicios doom.

‘Parallel’ pone el cierre en una atmósfera psicodélica en la que la quebrada voz derrocha sentimiento. Entre el dark folk y ese escenario lisérgico lleno de magia. El tema parece divide en dos partes, con un segundo acto en el que momentos Danzing se fusionan con ácidas atmósferas que se elevan hacia un espacio Stoner con un nítido matiz añejo. 

Reseña: SPIN OFFS.- ‘The Cry of the Mandrake’

El rock clásico y el blues siguen siendo un filón para multitud de bandas contemporáneas que toman esas vibraciones como si estuvieran en su ADN. Como ya nos mostraron en su EP debut, la banda extremeña tiene pasión por los sonidos vintage de los 60’s y 70’s dejándolo más que patente en éste, su segundo EP ‘THE CRY OF MANDRAKE’. Aterciopeladas melodías con una variedad de ecos de los 70s afloran de la portentosa voz de su cantante María Monterroso, que ejerce como pilar fundamental del sonido de la banda. Temas con una estructura sencilla, que acaban por magnetizar al oyente haciéndonos partícipes de la particular fiesta retro con la que SPIN OFFS sigue experimentando con gran acierto. Estribillos y ritmos pegadizos entre duros sonidos hard-rock, contrastan con la elegancia de canciones en las que sutiles elementos jazz, pero sobre todo el soul y el blues hacen acto de presencia. Una especie de versión española de BLUES PILLS que también sabe usar los elementos Stoner para dotar de pesadez a a sus canciones, que de por sí mismas brillan con luz propia. Rock potente sobre atmósferas que se inclinan a la psicodelia, complementan esta nueva entrega que ratifica las sensaciones que tuvimos con su EP debut. La banda sigue progresando por la senda correcta, sin complejos, mostrando su talento compositivo e interpretativo. Todo un soplo de aire fresco con un sonido añejo.

SPIN OFFS son:
David Andrino (Guitaras y coros), María Monterroso (voces, guitarra acústica y pandereta), Victor Sánchez (bajo y coros) y Francisco J. Pérez (batería y coros)

‘THE CRY OF THE MANDRAKE’ fue grabado en local en Puebla de la Calzada (Badajoz), mezclado y masterizado por Victor Sánchez, María Monterroso y SPIN OFFS. Todas las canciones y letras por compuestas por SPIN OFFS excepto “Coming Through the Rye” ( Robert Burns (1782).
El arte de portada es obra de Rafael Ramírez Casas, con fotos de Jara Martínez Crespo.

‘Coming through the rye’ abre con una cadencia que evoca al clásico ‘Sweet Jane’ de Lou Reed suavizado con la seductora voz de María Monterroso. Medios tiempos en un espacio de fuerza contenida que se eleva con estribillos pegadizos con una cadencia soul. Así con esta fórmula, completan un tema divertido y luminoso en el que dejan patente su amor por el rock clásico de los 70’s. Sin estridencia, juegan con buenos solos de guitarra con la mesura suficiente para que nada suena estridente.  El tema se desarrolla sobre una misma armonía que se repite una y otra vez en coros atrayentes.

Por la senda del soul ‘Quarantine song’ nos susurra con ritmos cadentes y sosegados dejando espacio para las delicadas melodías vocalesDesde la sencillez los extremeños crean un tema luminoso con un gratificante resultado. Rock elegante ejecutado de forma suave, alejándose del rock más fornido. Aun así, el trabajo del bajo resulta notable en un tema que fluye bien y en que aparece mesurados solos de guitarra aportando esa dosis de chispa que siempre incluyen en sus temas.  

Con una atmósfera más ácida, ‘Woman’s hell’ se deja llevar por el blues-rock stonerizado sin perder los genes vintage innatos en la banda. Piensa en Blues Pills en su faceta más blues, y entenderás de lo que hablo. Tonos retro y ritmos coloristas van creando una canción que define el espíritu de SPIN OFFS.  Como si estuvieran instalados en los 70’s la banda sabe construir canciones atractivas y pegadizas sin renunciar a una cierta pesadez. El tema se adorna con ciertas dosis de psicodelia que encajan perfectamente en la energía retro con la que se mueve la banda. El cuidado con el que se ensamblan los instrumentos hace que el tema se presente sólido y lleno de atractivo gracias su contagioso ritmo.

Blues back’ nos sumerge en el heavy-blues psicotrópico de comienzos de los 70’s. Usando la seducción de la voz de María Monterroso, la canción evoluciona envolviéndonos en su manto psicodélico haciendo que se convierta en un bálsamo narcótico no exento de garra. Seguramente sea la canción más psicodélica del álbum a pesar de que el blues es el faro que la ilumina. Un fascinante y magnético tema creado sin artificios para resultar efectivo y efectista. En la parte final encontramos ritmos jazz que se unen a la fiesta logrando enriquecer otra notable composición que juega con el blues, el jazz la psicodelia y el rock retro sin complejos.

En modo balada ‘The cry of the mandrake’ ofrece el lado más sofisticado de SPIN OFFS. Adornando un tema suave con seductoras melodías la canción nos susurra llena de romanticismo dejando patente que no se necesitan los decibelios para construir una bella canción. Aquí el jazz hace de nuevo acto de presencia mostrando su cara más sensual y seductora. Dulce y algodonado, pero con gran fuerza interior, el tema nos invita a la relajación con elegantes pasajes de guitarra.‘Exquisite corpse’ cierra el EP desatando las hostilidades más pesadas de la banda. Crujientes y ondulantes riffs crean un tema heavy-blues ácido como soporte al derroche vocal de María. Con una parte central más contenida la pesadez queda patente en un corte que cierra el círculo haciendo que todo fluya de manera natural. Sin duda, es la canción más vigorosa de un álbum que nos ofrece distintas visiones del rock y el blues más clásico haciendo que nada suena añejo.

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Reseña: COSMIC MARAUDER.- ‘Venus Ryder’

Sin descubrir nada nuevo, el trio alemán nos embadurna en una viscosa gama de riffs que coquetean con el doom, ofreciéndonos una versión stoner cruda y primitiva, pero a su vez en la que encontramos ecos de blues y de proto-metal 70’s. Un interesante debut en el que encontramos distintos aditamentos para degustar un Ep bien construido y que resulta de lo mas atractivo. COSMIC MARAUDER sabe combinar la psicodelia más chamánica y hechizante con la aspereza de un sonido pesado. Sin esconder su vocación por los riffs crujientes y plomizos, los temas gravitan entre esa dualidad de pesadez y sosiego para ofrecernos algo mas de veinte minutos prometedores. La calidad con la que afloran los pasajes de guitarra se mestiza con una poderosa línea de bajo que nos golpea con fuerza con sus crujientes y monumentales desarrollos. Ofreciendo siempre una faceta psicodélica a su sonido, obtienen un trabajo prieto y solvente que me hace tener al trio en mi punto de mira en espera de nuevas entregas. Si, estamos ante una de tantas bandas noveles y su técnica es mejorable, pero desde luego parecen tener buenos mimbres para construir un gran cesto. El hecho de que en algún momento las canciones recuperan ese espíritu setentero que tantas veces hemos visto, es otro gran aliciente para dejarnos llevar por su propuesta. Blues, Stoner y puro hard rock, en un cóctel embriagador y equilibrado que nos permite una buena digestión tras su ingesta. ¡Estos chicos saben lo que quieren!

COSMIC MARAUDER son: Daniel (guitarras / voz); Daney (batería) y Dominik (bajo).

‘Venus ryder’ gravita entre pausados acordes en una insondable atmósfera de tonos pseudo-espaciales ofreciendo un dulce paseo por reconfortantes espacios psicodélicos que se engrosan con poderosos riffs de vocación doom. Una constante que se repite en el resto de los temas de este EP debut. Dando todo el protagonismo a los susurrantes pasajes casi drone, juegan con la pesadez usándola con mesura para obtener un corte de lo mas atractivo.

Por la senda del hard rock stonerizado ‘Dynamite’ deflagra en un corte que me evoca el ‘Come Together‘ de The Beatles en una versión cruda en la que los riffs golpean entre ritmos y estribillos pegadizos. Áspero y cadente el corte avanza entre una estela de fuzz humeante como un verdadero trueno impulsado por el blues.

Atractivos y ondulantes riffs retro van construyendo ‘Green ether’. Lento y pesado la canción se inclina por la ladera del doom sin perder esa vocación 70’s que aparece en cada una de las canciones. Aplastador, el corte deja al descubierto toda la crudeza que atesoran los alemanes con un groovy contagioso que acaba por atraparnos en una tupida tela de araña sonora de la que no querremos salir. Stoner primitivo con connotaciones doomies y ecos proto-metal.

Tras la descarga del tema anterior ‘Too closet o the sun’ nos devuelve la calma lisérgica a través de lentos y penetrantes acordes. El cadente ritmo de la materia y el hechizante bajo custodian unos riffs ácidos y pesados. Heavy-psych poderoso y cegador con una densidad arenosa considerable.  Toda una conjunción de Stoner ortodoxo con momentos de psicodelia narcótica entre ritmos pegadizos.

‘Cosmonaut’ parece quebrar los amplificadores con su crujiente sonido antes de emprender una huida hacia adelante con dinámicos y arrolladores riffs nebulosos de los que parece aflorar el legado de Motorhead. Manteniendo ese tono típico del mejor hard rock 70’s el corte se precipita en un torrente de riffs con buenos y pegadizos estribillos.

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Reseña: STONE DEAD CROOKS.- ‘In ruins’

Desde Viena, el trío austriaco STONE DEAD CROOKS presentan su nuevo EP ‘IN RUINS’. Un trabajo totalmente grabado y producido por la banda en el que dejan patente su amor por el blues y la psicodelia. Uno de esos descubrimientos que de vez en cuando llegan a mis oídos y que bien merece sea promocionado por la calidad que atesoran sus cuatro temas. Sin noticias previas del trío, los austriacos han ido publicando singles y jams previamente a esta entrega. Enraizados en el heavy-blues de los primeros 70’s y adornándolo con crujientes riffs stoner hacen que sus canciones nos envuelvan en un halo de psicodelia ácida en la que el blues esta muy presente. Con muchos momentos en los que el legado de The Doors aparece, especialmente en el registro vocal de su cantante, pero que también los momentos de bandas como The Black Keys o sus paisanos The Heavy Minds vienen a mi cabeza. Su sonido primitivo es otro de los alicientes que encontramos en un trabajo oscuro y chamánico que sabe conjugar la calma con su innato sonido difuso. Esa crujiente línea de bajo es uno de los soportes principales del EP, pero la habilidad para insertar esos solos afilados y ácidos hacen que las canciones se enriquezcan para ofrecernos la mejor de una banda a la que debemos seguir para poder comprobar su evolución en futuras entregas.

STONE DEAD CROOKS son: Max Gärtner, Adrian Stelzl y Thomas Tobias.

‘Nothing of all’ parte con una cadencia lenta y pesada para llevarnos a un espacio en el que el crujiente bajo es seducido por pasajes de psicodelia chamánica en el que la voz juega un papel primordial. Con el blues en sus genes, el corte camina entre ecos más propios de los 70’s en una conjunción de lo viejo y lo nuevo de lo mas apetecible. Con un cierto tufillo Morrisiano en los registros vocales, su oscuridad latente se conjuga con un espacio de neo-psicodelia muy atractivo. La aparente pereza con la que se desarrolla el tema es precisamente uno de sus alicientes; el saber conjugar esos ritmos lentos con la pesadez sin caer en lo monótono resulta ser todo un aval.

Dando más vitalidad a su sonido, ‘Falling down’ sube las revoluciones entre vibrantes tambores y difusos rasgueos sin perder esa carencia doorsiana de su vocalista. En un escenario más propio de sus paisanos The Heavy Minds, el corte se desarrolla entre medios tiempos y guitarreos más propios de una banda de garage-blues impregnando sus notas en un halo lisérgico. Entre el humo cannabico el corte va oscilando sin perder su ritmo en ningún momento ni esa vocación retro que los austriacos dejan patente en su sonido.

If You Could Only See’ el tema más largo de todo el EP, hace crujir sus riffs en una cadencia lenta y mística. Los ecos de The Black Keys y la vocación doorsiana van creando un corte que apunta con explotar pero que se asienta en un espacio heavy-blues narcótico entre crujientes riffs combinados con solos afilados y una buena melodía. El corte combina los sonidos de finales de los sesenta con los ecos desérticos creando un espacio multidisciplinar en el que la psicodelia pesada se desarrolla en su hábitat. Sus tonos trascendentales nos llevan en volandas en una narrativa que va cambiando pero que siempre acaba regresando a su origen. Si bien el corte se desarrolla sobre una armonía que sirve de soporte, los austriacos tienen la habilidad de colorearlo con distintos giros que hacen que todo fluya.

Cerrando el trabajo ‘In ruins’ el tema que le da nombre vuelve a relatar un escenario en el que la noche parece ser la protagonista de una historia oscura. Creando ese sonido difuso con un bajo que parece vaya a quebrarse las plegarias chamánicas nos envuelven en un manto psicodélico. Pasajes netamente heavy-psych combinados con ecos desert-rock construyen un tema menos rítmico que no pierde el espíritu del trio a la ahora de construir sus canciones.

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Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘The Best of their Early Year’

‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados ​​se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.

MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).

‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green ‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo   dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema.
Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo.
Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente.   La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero.
‘Drop out’   a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción.
En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.

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