Reseña: MAR LUNAR.- Mar Lunar EP’

Desde las laderas andinas y con el bello cielo del hemisferio sur como testigo, nos llega una nueva banda del cono Sur con una calidad prometedora. Desde Chile, MAR LUNAR publica su primer EP mostrando al mundo todo su potencial. Otra pieza más salida de la prolífica escena latinoamericana, que sabe tejer grandes canciones con elementos de psicodelia y de rock progresivo sin renunciar a la pesadez de los sonidos Stoner. Construyendo apacibles temas llenos de belleza, sus reconfortantes melodías beben del legado del blues y el hard rock de los 70’s para construir canciones que se salen de los dictados del Stoner más tradicional. Por momentos evocando el legado de Led Zeppelin, pero sobre todo de bandas como Jethro Tull o especialmente Gravy Train, gracias al mágico sonido de la flauta de Diego Diaz, el cuarteto de Curica, fusiona los elementos del rock clásico con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Melancolía en un ambiente lisérgico que nos envuelve en un gratificante ungüento sonoro para gratificar nuestros sentidos. Con una narrativa ágil, y un cuidado en la composición de las canciones, seducen al oyente a explorar su atrayente universo sonoro. Al igual que ya hemos visto en otras formaciones originarias de parajes cercanos a la Cordillera Andina, los chicos logran transmitir su amor por la naturaleza con evocadores y delicados pasajes.

MAR LUNAR son: Fernando Lizana (guitarra y voces), Diego Diaz (flauta y voces), Luis Hirsch (bajo) y Freddy Bustamante (batería)

‘Mente errante’ Nos sorprende con sus riffs retro y el particular sonido de la flauta. No es demasiado habitual en formaciones stoner-retro este instrumento, pero lo cierto que aquí le aporta vibraciones más propias del progresivo de los 70. El tema resulta una conjunción del sonido Zeppelin, con voces más propias de la escena californiana y el inevitable toque Tull, que intuimos en cada banda con flauta. Sobre una armonía sencilla, van insertando distintos elementos que hacen que el tema adquiera una riqueza compositiva digna de halago. El blues entre sus pasajes stoner de vocación puramente hard-rock se colorea con el mágico sonido de esa flauta para hacer virar el tema a un escenario hard-prog. Más propio de bandas como Gravy Train.


Con ’Diamante’ se alejan de las vibraciones pesadas para sumergirse en placenteras atmósferas psico-progresivas en las que todo sucede desde la calma. Sus pasajes instrumentales trascurren placenteramente por un escenario heavy-psych en la primera mitad del corte, para ir tornándose más pesados sin renunciar al carácter lisérgico del tema. Voces más profundas tratan de infundirnos el sentimiento con el que ha sido compuesta la canción.   Sus casi ocho minutos permiten desarrollar el potencial intrínseco de esta joven formación.

Entre cadentes y magnéticos acordes psicodélicos ‘El impulso del sol’ es un relajante tema que se desarrolla en atmósferas psico-progresivas que van evolucionando en su intensidad. Buenos momentos heavy-psych en los que se insertan riffs más pesados y difusos, hacen que el tema conjugue la belleza de sus melodías y la fuerza de la banda. Evocando la presencia de los Andes el tema se cubre de evocadores momentos en los que la melancolía parece apropiarse de él con la entrada del sonido de la flauta. El resultado es un tema intenso y equilibrado que coquetea con elementos post-metal en su ampulosa parte final.

 
‘Sueño fugaz’
se deja llevar por desarrollos más progresivos en los que una rica instrumentación se ve asediada por poderosos riffs. Siempre con el mágico sonido de la mágica flauta, omnipresente en todos los temas aportando la dosis de dulzura y sobriedad. Una oscilación constante por las insondables laderas de los Andes como testigo de sus bellos pasajes que se inclinan por momentos a postulados más propios del post-rock, pero que regresan al camino por el que transita el sonido de MAR LUNAR. Sobriedad no reñida con elegancia y, sobre todo, la capacidad de transmitir sensaciones con su música.

Álbum premiere y Reseña: WEIRD TALES.- ‘Y’all Motherfuckers Forgot ‘Bout Good Ol’ Son of a Bitchin’ Blues’

Una forma diferente y completamente particular de rendir homenaje al origen de todo, el blues. Ya lo dijo el mítico Muddy Waters (aquí homenajeado): ‘El blues tuvo un hijo y lo llamaron rock and roll’. Con esa premisa, la banda polaca de psycho-doom WEIRD TALES nos ofrecen su particular versión del blues clásico, adaptándolo a los dictados de la escena pesada contemporánea.  Contundentes en su título: “Todos ustedes, hijos de puta olvidaron el buen viejo hijo de un Bitchin ‘Blues”., nos ofrecen cuatro versiones de blues sucios y pesados que se travisten de doom retorciendo sus melodías para ir más allá de los confines explorados del doom. Sin blues, no hay rock, sin rock no hay doom metal, y sin doom metal, bueno, ni siquiera especulemos dónde estaría WEIRD TALES. El concepto de este álbum: pasar el blues a través del prisma de WEIRD TALES, retorciéndolo y doblándolo hasta que sea apenas reconocible. Capta la esencia de cada pista, envuélvela con nuestros riffs pesados ​​y extrapola. ¿El resultado? ¡El álbum de blues más pesado jamás publicado! La banda comenta: “¡Cómo estamos hartos de las portadas! Siempre es lo mismo, nota por nota, ralentizado, sintonizado, las portadas de DOOM. ¡Cómo nos aburre! La única forma aceptable de portada es abstracta. Una nueva pieza de música original e independiente. Riffs y arreglos completamente nuevos, y aun así, es una versión. Está ligada al original con su intención y mensaje. La cubierta que es un replanteamiento del original convirtiéndose en su evolución!’

Con este EP, WEIRD TALES, capturan en su propio idioma el blues asesino de cuatro bluesmen. Lonnie Johnson, Skip James, Blind Willie Johnson, Muddy Waters, son los cuatro hijos de puta que sabían de qué se trataba todo esto antes de que nacieras.

‘Got the blues for murder only’, tema original de Lonnie Johnson, que se trasmuta hasta hacer desaparecer sus acordes originales. Un sonido contundente y pesado que nada tiene que ver con el original. Dotando a la canción de una dimensión faraónica la voz trata de mantener la esencia del original, pero con un registro alternativo que si el bluesman de Nueva Orleans levantara la cabeza se volvería a su tumba, ¿o no? Igual daba rienda suelta al movimiento de sus cervicales. Solos ácidos entre monolíticos riffs de bajo crean un tema poderoso y contundente en el que los vestigios blues aparecen narcotizados en las cuerdas de la guitarra. Esa guitarra que se retuerce entre el retumbar de los tambores y la excelsa línea de bajo.

Explorando en el sonido del delta de Skip James, ‘Hard Time Killin’ Floor Blues’ ese blues lánguido y clásico se trasviste de fuzz y doom ofreciendo una transmutación que hace difícil su comparación con el original. En definitiva, ese es el objetivo de la banda, poder travestir el sonido del blues a las modernas vibraciones pesadas. Doblando la duración del corte, le llenan de una épica stoner-doom con pasajes monolíticos y densos. Con una inusual explosión de riffs que se despeñan por un angosto precipicio el corte se aleja del original para caminar por agrestes espacios propios del Stoner más plomizo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Blind Willie Johnson no es precisamente un bluesmen demasiado conocido. Si tenemos en cuenta que su producción musical se produjo en los albores del siglo XX, resulta cuando menos curioso que una banda pesada escoja uno de sus temas para hacer una versión de este. Así ‘Too fucking cold, too fucking…’  cambia hasta el nombre de la original, ‘Dark was the night…’. Si en el tema original Blind Willie dejaba patente su amor por lo espiritual y por el gospel, WEIRD TALES convierten la canción en un espeso y plomizo corte psycho-doom que lógicamente poco tiene que ver con el original. Difusos sonidos de los que afloran pasajes ácidos de guitarra que por otro lado si parecen evocar los desarrollos slide del músico texano. Si de algo pueden presumir los polacos es sabar desenvolverse en esas turbias aguas psico-doom, y aquí lo dejan patente.

Para cerrar, el pequeño homenaje al gran Muddy Waters y su tema ‘You Got to Take Sick an Die Some of These Days’, aquí acortado el nombre a ‘Take sick and die’. Si la versión original se sustenta básicamente en la voz, con leves acordes de guitarra acústica, los polacos se dejan llevar por un corte fornido de riffs crujientes y coros pegadizos. Dotando al tema de una oscuridad Sabbathica, los juegos vocales y coros se conjugan para que todo resulte divertido y contagioso. Entre una bacanal de fuzz, las guitarras revolotean en mil cabriolas entre su pesada base rítmica. Nuevamente una versión que poco tiene que ver con el original, pero cuyo resultado es sencillamente sorprendente y muy apetecible.

https://www.facebook.com/weirdtalesband/

https://www.facebook.com/Interstellar-Smoke-Records-101687381255396/

Reseña: CHAMÁN.- ‘Maleza’

Hace unos días recibía un mensaje de una seguidora de DenpaFuzz recomendándome el primer trabajo de una banda argentina llamada CHAMÁN. Con la bandeja de entrada saturada, tarde unos días en sumergirme en su escucha, pero wow!!, sin duda merecía la pena. ‘MALEZA’ es el debut de trio compuesto por Emanuel Fernandez (bajo y voz), David Dominguez (batería y derbake) y Hernán Andino (guitarra). Todo un trance chamánico que nos invita a un viaje meditativo a un estado sensorial liberador gracias a su apacible psicodelia. Un viaje iniciático de ese Chamán amamantado por los animales del desierto con la banda sonora de la psicodelia de los 60’s y que nos hace despertar de nuestro letargo. Temas que fluyen por bosques heavy-psych con un aura devocional para convertirse en furiosas cascadas de fuzz. Con canciones inspiradas en vivencias personales el trio de Mendoza nos invita a su particular ritual psicotrópico. Con un simple vistazo a la evocadora portada obra de David Dominguez, puedes intuir el contenido de sus seis largos temas. Sus pasajes devocionales se complementan con un excelso e hipnótico bajo y unos solos ácidos que siempre aparecen para hechizarnos con su mágica. Temas que flotan en una pausa reparadora por aguas más propias de Colour Haze ,para después sortear un torrente de sonidos pesados herederos de los 70’s en forma de una jam libre pero cohesionada con sabor a blues. Estamos ante un destacable debut de una nueva banda nacida en el prolífico Cono Sur, lo cual nos llena de satisfacción poder comprobar que esa escena a pesar de los tiempos que vivimos sigue gozando de muy buena salud. Enciende el incienso, baja la luz y déjate llevar…..

Con ‘MALEZA’ terminamos un año en el que hemos reseñado 213 álbumes/EP’s y esperamos que en 2021 podamos ofreceros alguno más. Desde DenpaFuzz os doy las gracias por todo el apoyo y cariño recibido.

‘Despierta’ me atrapa desde el primer instante con esa fantástica introducción en la que se produce un lento génesis lleno de magnetismo. Desde la pausa el tema late con pausa bajo un aura mística entre efluvios psicodélicos. Sus suaves acordes y los cantos devocionales cubren un desarrollo hacia un espacio de meditación con bellos pasajes. Con tonos trascendentales de los que emerge una voz mesiánica del chamán recitando sus proclamas, lo que le da ese tono litúrgico alejado de lo convencional.  Todo un acierto que relaja los sentidos para hacernos participes de un trance místico y sanativo.

Tras esos diez minutos de éxtasis sensorial, ‘Ganesh’, otro tema de diez minutos incide en esa línea devocional en la que los acordes de guitarra nos aportan un estado de relajación y liberación mental. La guitarra soporta con cada nota un nuevo trance místico entre pausados platillos y ocasionales líneas de bajo lleno de magnetismo. Imagina a Colour Haze en su faceta más mágica y podrás apreciar de que estoy hablando. Los solos de guitarra se arremolinan creando una espiral psicotrópica que va engrosándose hacia un espacio heavy-psych de manual con coqueteos stoner. Entre efectos y distorsiones el vacío espiritual es adornado con solos rebosantes de acidez.

‘Poliforme’, el tema más corto de todo el álbum con sus seis minutos se recuesta en ritmos más propios de los 70’s sin perder su vocación psicodélica. Con un sonido más crudo y crujiente el tema se construye sobre un riff para trasladarnos décadas atrás entre genes blues y hard rock. Perdiendo ese espíritu devocional la aspereza de voces y riffs hace que el tema se aparte del estilo de los cortes precedentes. Difuso y contundente, el tema no pierde su cadencia rítmica en ningún momento. El fuzz se apodera del trio en este borroso tema.

Continuando con la experimentación, ‘Maleza’ el tema que da nombra al álbum, indaga en distintos sonidos psicodélicos que van desde el jazz con una línea de bajo inmensa hasta los dictados del rock más cósmico. Una especie de jam de casi 15 minutos que nos arrolla con su fuerza. Sus cadentes tambores y as pinceladas de riffs abrasivos se superponen entre la columna vertebral que supone el hipnótico bajo. Aquí los tonos místicos desaparecen casi por completo para sumirnos en una bacanal de riffs, efectos y desarrollos que revolotean sin definirse en un camino concreto. En un entorno misterioso y oscuro, van explorando sin pausa, insondables espacios entre emanaciones de alucinógenos que poco a poco van narcotizándonos.

‘Concreto’ arranca con ritmos infernales en ciertos tonos retro en una nueva espiral en la que los sonidos hard tiene un mayor protagonismo. Con una narrativa más misteriosa, se sumergen en un blues pesado al estilo de los pioneros argentinos de los 70’s. Un sonido grueso en el que vemos nuevamente brillar el trabajo del bajo entre tambores chispeantes y riffs mas pesados que dejan parecen dejar de lado la psicodelia. En realidad, se trata solo de un espejismo ya que el tema vuelve a sumergirnos en un espacio psicotrópico en el que los solos y los efectos campan a sus anchas. En la segunda parte del tema, su sonido ha mutado nítidamente al lugar en el que verdaderamente brillan más. Sin duda la psicodelia pesada es el escenario en el que mejor se mueve esta novel banda argentina.

Cerrando este sorprendente y magnífico trabajo, ‘¡Temazca!’ recupera las vibraciones psicodélicas por la senda más apacible y chamánica. Un nuevo mantra trascendental que nos arrolla entre apacibles pasajes y voces ceremoniales. El regreso del chamán recitando sus conjuros para liberar nuestra alma de malas vibraciones y ofrecernos el karma trascendental. dejándose llevar por una jam heavy-psych ortodoxa en la que todo va ondulando en una sucesión de ritmos que se aceleran y que frenan retomando los espacios de pausa con un buen trabajo técnico tanto en el bajo como en la guitarra. Una conjunción que resulta de lo mas efectiva y atrayente.

https://www.facebook.com/Cham%C3%A1n-345561709370369

Reseña: WITCHWOOD.- ‘Before the Winter’

Tomando como referente el rock clásico de los 70’s el nuevo álbum de los italianos WITCHWOOD nos ofrece un repertorio de canciones en las que podemos encontrar influencias de bandas como Jethro Tull, Led Zeppelin, Deep Purple, Camel, pero también de bandas contemporáneas como Hällas. Sus canciones ponen banda sonora a un relato de cuentos y leyendas por la senda del mejor retro rock de carácter progresivo del momento. Coloreando con distintos estilos sus temas, tanto el blues, como el hard-rock, la psicodelia o los desarrollos progresivos de vocación folk conforman un álbum apasionante en el que ninguno de sus temas baja el nivel de calidad. Cuidando con delicadeza las melodías logran crear un tapiz sonoro que transita por esas vibraciones vintage que tanto atractivo tienen para los que hemos crecido con el rock clásico como banda sonora de nuestra vida. Siempre ofreciendo una alternativa, los temas escapan de un desarrollo lineal ofreciéndonos gratificantes alternativas que consiguen enganchar al oyente a este relato casi literario. El sonido analógico de la banda es otro de los grandes alicientes de un álbum sin fisuras, en el que todo se muestra compacto y lleno de magnetismo. Entre sus tonos místicos fluyen pasajes con la suficiente pesadez para que nada resulte anodino, lo que supone un aliciente para una escucha profunda que nos aportará cuarenta minutos de intensidad y belleza como pocos álbumes consiguen transmitir. Sin encasillarse en la clásica propuesta retro-rock sin gancho, aquí todo emerge con naturalidad para crear un entorno lo suficientemente atractivo como para sentirnos partícipes de este relato ‘vintage’ construido con estrofas contemporáneas. La exuberante instrumentación y la versatilidad de los instrumentos usados hace que nada destaque especialmente por encima del resto; aquí el “todo” está por encima de egos individuales lo que hace que el resultado sea sencillamente fantástico. Por otro lado, el sonido de la flauta incorporado a unos temas eminentemente rock, supone todo un aliciente respecto a otras propuestas sonoras mucho más lineales y ortodoxas, pero también los elegantes momentos líricos y ese sinfonismo lleno de elegancia hacen que ‘BEFORE THE WINTER’ sea un oasis entre tantos sonidos desérticos cortados por el mismo patrón. Estamos ante un álbum sencillamente MARAVILLOSO.

‘BEFORE THE WINTER’ está disponible vía Jolly Roger Records y WITCHWOOD son: Riccardo “Ricky” Dal Pane (Voces, guitarras, mandolina y percusión, Andrea “Andy” Palli (batería y percusión), Stefano “Steve” Olivi (Hammond, piano, sintetizadores, Mellotron y Fender Rhodes), Luca Celotti (bajo), Samuele “Sam” Tesori (flauta y harmónica). Antonino “Woody” Stella (guitarras y coros). La banda contó con la colaboración de Diego Banchero (bajo), Natascia Placci (soprano) y Jenifer Vargas (voces y coros).



‘Anthem For A Child’ abre entre efectos para llevarnos a algún lugar remoto en el que el hard-progresivo de los 70’s es la banda sonora de cada día. Flautas, riffs heavy rock y una tupida instrumentación en línea Halläs nos lleva a un espacio de cuentos y leyendas más propias de alguna época pasada. Un espacio en el que vivían los dinosaurios del rock de esa prodigiosa década. Brujas, hechiceros, caballeros de armadura y otras hierbas.

Con crudos riffs herederos de momentos hard-progresivo de comienzos de los 70’s ‘A taste of winter’ camina entre las cenizas de aquellos dinosaurios. Riffs rugosos con buenas melodías vocales y una atmósfera vintage conjugan momentos hard & heavy con pegadizos estribillos con ese escenario progresivo en el que tan bien se mueven WITCHWOOD. Intercalando los solos en el momento justo, el aditamento de elementos e instrumentos se produce con mesura para que nada resulte sobrecargado.

‘Feelin’’ ecos Zeppelin entre flautas y wah wah van construyendo un corte rock con buen ritmo y juegos vocales que le aportan frescura. El uso de teclados y sintetizadores le aporta otro carácter a un tema que partía como puro hard y que según avanza va siendo coloreado con distintas influencias sin renunciar a los juegos mala bares de la guitarra. Evidentemente si hay algo que destaca en los italianos es el sonido de su flauta, y cuando eso sucede, es completamente inevitable pensar en las huestes de Ian Anderson.
‘A Crimson moon’ con sus delicados acordes acústicos nos evoca bucólicos pasajes del pasado a través de bellas melodías. Una suave brisa impregnada de ecos folk arropados por ligero manto progresivo. Coros celestiales, una cálida y susurrante voz y una neblina en segundo plano en forma de turbio sonido van desarrollándose en el sinfonismo que la banda incorpora a cada tema. Momentos litúrgicos más propios de un florido jardín de ninfas. Sosegada belleza en melódicos momentos bellos y susurrantes.
Con un sonido evocador de Jethro Tull, los riffs hard rock de tintes retro se conjugan con la mágica flauta en ‘Hesperus’. Hard progresivo de los 70’s en todo su esplendor. Un buen trabajo vocal vuelve a adornar la canción dotándola de pegadizas melodías entre constantes cambios de ritmos e incorporación de elementos. Hammond, flauta, vibrantes tambores, y guitarras que saltan entre el tupido manto generado por el bajo. Todo fluyendo con naturalidad da la sensación de que aquellos ecos de los dinosaurios de los 70’s, están clavados en los genes de estos chicos.

‘No reason to cry’, se desboca en lamentos blues-rock y ritmos pesados. Conjugando la oscuridad con el puro rock sudoroso el tema cabalga a lomos de Zeppelin, en una montura de Whitesnake. Con un fantástico groovy, y algún leve tufillo Sabbath, el rock en estado puro se apodera de los italianos. Un tema con muchos detalles propios de Deep Purple que sucumbe a emanaciones lisérgicas. En esta ocasión incorporando sintetizadores y teclados analógicos moldean un tema que nació con el hard rock en sus venas para crecer a una madurez netamente psico-progresiva. Una parte final con solo hirientes que se retuercen devuelven el corte a sus origines, cerrando el círculo de una notable composición.
Si acaso faltara algún ingrediente, ‘Nasrid’, con acordes acústicos, arpegios y una suave flauta nos relaja en una estancia cálida y acogedora. Con pasajes envolventes y una voz lírica nos elevan a estancias celestiales entre agradables fragancias mas propias del medievo. Un relajante canto devocional alejado de la pesadez del corte anterior.
‘Crazy Little lover’ se desarrolla en un ambiente rural, con la armónica y la guitarra como protagonistas de una introducción que explota en ondulantes riffs de corte retro, y ramalazos de blues de garito con olor a bourbon y chupas de cuero.  
Si le faltaba algún ingrediente al álbum, los coros soul y una atmósfera sureña dan forma a ‘Crazy Little lover’. Como si vistieran de Delaney & Bonnie, construyen un tema lleno de fuerza y sentimiento, dejando de lado los dictados progresivos y centrándose en un sonido mucho más americano en el que los tonos negroides se mestizan con sombreros tejanos en un blues intenso con aroma a 70’s en el que no faltan delicados pasajes con seductores coros.
‘Slow color of shade’ se sumerge en un espacio psico-progresivo en el que el sinfonismo aporta un aire melancólico. Sus casi once minutos sirven para ofrecernos la faceta más cercana al sonido Canterbury y al hard-progresivo de corte setentero. Flauta y teclados van creando una atmósfera oscura en la que la banda desarrolla todo su poder compositivo con inquietantes pasajes a los que se incorporan voces líricas dando un carácter más misterioso e incluso inquietante. Una narrativa lúgubre más propia de bandas como Camel con ciertos tonos místicos custodiados por pasajes de bajo de gran magnetismo.
Cerrando álbum, ‘Child star’ mantiene la atmósfera progresiva entre delicados pasajes en los que la psicodelia más reconfortante parece unirse a la fiesta. Se trata de una versión de T. Rex que nos acaricia con sus dulces melodías. Ejecutando a la perfección un sonido más propio del inicio de los 70’s el rock clásico no es un secreto para los italianos. La incorporación de los pasajes de flauta y la espesa y envolvente instrumentación acerca el tema a los dictados de Jethro Tull, algo inevitable y que hemos encontrado en muchos de los temas de este maravilloso trabajo. El tema concluye con un buen solo de guitarra que refleja la calidad de una banda que merece un mayor reconocimiento.

http://www.progstreaming.nl/pages/play-album.php?activeAlbum=2020-11-20-02%20-%20Witchwood%20-%20Before%20the%20Winter&fbclid=IwAR19K5vOva8F4vJps5RnrvEFZPiveioEHHT5ASiDGPnYycH_00PhSdHmIuE

https://www.facebook.com/Witchwoodband/

https://www.facebook.com/JollyRogerRecords/

Reseña: MANDALA. ‘The echoes of your mind’

El segundo álbum de MANDALA nos trae la crudeza de su sonido analógico contrastando con una pesadez intrínseca entre cuidadas melodías bien construidas. Un fascinante álbum en el que las atmósferas psico-progresivas y la cálida, sensual y hechizante voz, logran crear seductores temas llenos de fuerza y belleza. Cinco años después de la publicación de su debut “MIDNIGHT TWILIGHT”, la banda anglo-noruega MANDALA nos sirve su segundo majar. Un álbum gourmet para los amantes de del rock ácido psicodélico cuyo contenido se compone de entrantes lisérgicos, un plazo principal pesado y crudo, todo ello regado con especias y aromas llegados de oriente en monumentales comitivas. Si a eso unimos la profunda y cálida voz aflorando de esas atmósferas progresivas, estamos ante un menú más propio de un Restaurante de la guía Michelin. Unos temas para degustar en atmósferas sosegadas y dejar que los mismos te pongan los pelos de punta. Sensualidad, mística, garra, son muchos los adjetivos que podríamos usar para describir toda la voz de su líder y guitarra Rhys Marsh. Cualquiera que escuche este álbum sin tener ningún detalle previo de la banda, pensaría que está grabado hace 40 o 50 años, pero no, si escarbamos en sus surcos, podemos vislumbrar entre los mágicos bosques psicotrópicos de sus temas, la pesadez Stoner contemporánea. Siempre con sutileza y elegancia, pero a la vez tratando se originales y sonar auténticos, sin artificios ni sobreproducciones. En tiempos en los que muchas cosas son impostadas, aquí encontramos un oasis de pureza entre las atmósferas psico-progresivas que construyen con tanta delicadeza. Trances místicos, momentos bucólicos, blues pantanosos, sinfonismo, algodonadas melodías, bosques ácidos o monumentales desarrollos palaciegos, componen todo un tesoro para los amantes de la psicodelia. Con la influencia del rock ácido californiano de finales de los 60’s, y también la de grandes dinosaurios del rock progresivo de los 70’s como Génesis, incluso Pink FLoyd pero especialmente King Crimson, crean un brebaje sonoro con multitud de sensaciones gustativas, que nos narcotizará por completo ofreciéndonos 40 minutos de puro éxtasis en los que no tienen ningún obstáculo para experimentar. De esa explotación logran crear temas bien elaborados que no dudan en recoger el legado de bandas como Motorpsycho o God is An Astronanaut, aportando el sonido contemporáneo y combinando mágicos pasajes ensoñadores, en contraposición de momentos pesados sin perder su vocación vintage ni sus fragancias exóticas.

MANDALA lo componen, Rhys Marsh (voz, guitarra), Will Spurling (Batería) y su nuevo bajista Markus Wisth EdvardsenTHE ECHO OF YOUR MIND’  abarca siete temas grabadas en vivo en el estudio de grabación propiedad de Rhys Marsh en Autumnsongs, en el centro de Noruega. Una grabación que se extendió a lo largo de diez días del verano noruego y sus luminosas noches. 

‘A soul in the night’ nos seduce desde sus primeros acordes con pasajes exóticos que son golpeados por riffs secos y tambores poderoso. La profunda voz comienza su hechizo en las primeras estrofas. Una épica llena de mística se apodera del oyente cautivándole en un trance de psicodelia con dulces melodías entre el ocasional estruendo de unos pasajes que envuelven el tema en manto psico-progresivo de tintes vintage. Con desgarradores momentos el corte serpentea entre melodías orientales y la rugosidad de su base rítmica. Esos aromas del medio riente que aparecerán en el resto de los temas son una seña de identidad de los anglo-noruegos.

Con pasajes sinfónicos más propios de los 70’s ‘Alive on the Edge’ sigue la estela psico-progresiva del corte anterior con dulcificadas melodías que nos susurran en gratificante tema en el melancólico estribillo principal se desgarra en un derroche de sentimiento adornado con pasajes orientales de cierta épica.  La elegante melodía y la destreza de una voz sobresaliente hace que caiga rendido al conjuro de MANDALA. El tema entre en una espiral psicotrópica en la que las guitarras se retuercen mostrando su acidez entre un bosque borroso de sonidos y efectos que crean un a atmósfera caótica. Toda una bacanal heavy-psych a la altura de los grandes del género. La parte final se relaja gracias al magnético sonido de un bajo que me evoca a momentos KING CRIMSON, referencia que podríamos encontrar en otros pasajes del tema, a pesar de un cierto trasfondo Stoner de algunos de sus riffs.

La percusión es la encargada de abrir ‘Blood is water’, un corte más bucólico que se sustenta en una base acústica entre nubes de psicodelia que parece proteger sus frágiles pasajes. Sobre esa estructura folk la banda toma elementos vintage para adornarlos pasajes más propios del rock progresivo sin que pierdan su sencillez y dulzura.

‘In the midst of a midnght escape’ se desarrolla en una atmósfera más oscura entre acordes de blues y un aura psicodélica chamánica. Haciendo que todo se desarrolle a cámara lenta para subir la intensidad en momentos puntuales. Elevándose por desgarradores pasajes que transitan entre un bosque enigmático e inquietante en una narrativa que logra atrapar al oyente y en la que el legado de King Crimson parece estar presente nuevamente. Siempre de menos a más, el tema se adorna con buenos momentos de guitarra en extenuantes solos que no reniegan del legado de Pink Floyd antes de que el corte se zambulla en un rico de sustancias lisérgicas.

Con una entrada más propia de un tema de Bob Dylan,  ‘One last circle’ se decora con fragancias orientales entre los acordes repetidos de la guitarra acústica. Ritmos tradicionales más propios de las mil y una noches, con el hechizante sonido del sitar ponen la nota de color en un tema que juega con lo tradicional sin perder su aura piscodélica.

Crudo pesado y difuso, ‘This fading light’ rompe la magica atmósfera del tema anterior para ofrecer el lado más pesado de MANDALA. Riffs Stoner y voces que navegan entre registros más propios del grunge de los 90’s y de otros más setenteros que bien podrían hacer bandas GENESIS. Pero no solo eso, sus giros nos señalan espacios casi doom con un sonido de bajo inmenso, pero también nos muestran bellos prados más cercanos al post-rock. evocándome momentos de bandas como GOD IS AN ASTRONAUT, entre fuertes tambores y un excelso bajo, las curvas del camino son ofrecen un paisaje multicolor y versátil que pasa por palacios progresivos y cauces tortuosos. Salpicando con una neblina narcótica el tema pasa a una fase más psicodélica, algo que no debería sorprendernos a estas alturas, ya que la estructuración de los temas, tiene un patrón prediseñado. En esta ocasión con menos pasajes cantados, la banda experimenta distintos sonidos al largo de sus más de siete minutos. El álbum cierra con ‘Beneath the captive sun’. Un tema de psicodélica chamánica que parece acariciarnos para narcotizarnos entre efluvios de hongos mágicos que expanden su sonido introducirnos en una dimensión desconocida donde todo se sucede con calma. Apacible y con alguna resonancia exótica, el tema se vuelve más áspero y pesado. Un nuevo giro hace que el tema descienda nuevamente a frondosos espacios con ciertos tonos místicos bajo un oscuro manto psico-progresivo en el que los instrumentos analógicos se ejecutan como en décadas atrás. Ese sonido limpio y en bruto supone uno de los alicientes de la banda.  Una arrancada de furia nos deleita con desgarradores momentos que nos sacan de la oscuridad para liberarnos. Épico.

https://soundcloud.com/search?q=mandala%20the%20echoes%20of%20your%20mind

https://www.facebook.com/withinMandala/