Reseña: GREY MOUSE.- ‘A Moment of Weakness’

Ya hace tiempo que me topé con los rusos GREY MOUSE, y desde entonces, cada nuevo álbum suyo es un motivo para mi gozo. Su último álbum ‘A MOMENT OF WEAKNESS’ no me ha defraudado sino todo lo contrario. Embutidos en un cuerpo de loner-folk sus oscuros temas se desarrollan en tórridas y chamánicas atmósferas más propias del dark-folk. El ambiente del medio oeste se refleja en unos chamánicos temas llenos de sentimiento en los que el blues y el dark-country conviven con misteriosas atmósferas psicodélicas. Sustentado en el gran trabajo de la cálida línea del bajo, el plácido y romántico sonido del violonchelo y la hechizante y profunda voz de Mikkhail Kudrey, el álbum nos arrulla con una narrativa romántica con canciones atormentadas en las que GREY MOUSE dejan patente su calidad. La combinación de esos elementos hace que canción nos aporte un estado de ánimo, a menudo depresivo, pero sin duda impactante. Sus lentos temas nos acarician con delicadeza sacando los demonios al exterior en un ejercicio catártico en el que el blues y la psicodelia en su faceta más sosegada, están omnipresentes. Estamos ante un álbum intimista, y como todos los álbumes de estas características los sentimientos están a flor de piel. Su narrativa pausada no reniega de sonidos más pesados con guiños doom, en un acercamiento a las vibraciones más oscuras. El espíritu country nos traslada a solitarios y tórridos paisajes del medio oeste donde el silencio crea un espacio reflexivo en el que poder transmitir unas canciones que salen de las entrañas de GREY MOUSE. Sin estridencias, cada tema hace que nos sintamos participes de su relato, algo que no muchas bandas consiguen. Ese gran aval, y una cuidada composición, hace de ‘A MOMENT OF WEAKNEES’, un álbum ideal para introspección. Disponible vía Addicted Label.

GREY MOUSE son: Mikhail Kudrey – voz, Alex Chunikhin – guitarra/bajo, Kirill Chunikhin – batería (‘Dark Road’, ‘Rat Race, Survival Song’, ‘Here Comes the Storm’), Denis Bayukansky – batería (‘Better than Me’, ‘On The Run’, ‘Suicide Song‘), Uliana Volkova – violonchelo.

El ruido de la tormenta abre el álbum en ‘Backwater’. Suaves acordes nos trasladan a un mundo mágico en el que la psicodelia nos susurra con dulzura. Con una atmósfera melancólica el tema fluye dócilmente. Las dualidades de sonidos graves, con los acordes más afilados crean un tema plácido y reconfortante con la ausencia de voces.

Nuevamente la calma preside la apertura de ‘Dark road’. En una atmósfera oscura y con violines entre los acordes evocadores del medio oeste, los rusos se trasladan al corazón de la América profunda. La cálida voz parece acariciarnos en un halo de romanticismo con el blues en el horizonte.  Susurrante y acogedor, el tema se toma la pausa para ofrecer al oyente una cálida brisa en una atmósfera gris. Pinceladas psicodélicas asoman la mirada a una canción más propia del dark-folk. En un ambiente intimista, la voz nos tararea melodías oscuras pero gratificantes.

Instalados en la suavidad ‘Better than me’ borbotea con la grave voz entre cadentes y cálidos acordes. Arropado por el sonido del violín el sentimiento blues preside otro tema aterciopelado y susurrante.  Blues oscuro y misterioso con una magnífica voz que logra transmitir todos sus sentimientos en cada estrofa bajo una atmósfera nebulosa de psicodelia reconfortante.

Siempre misteriosos, nuevamente el violonchelo se une al grueso bajo para introducirnos en ‘On the run’. Con el dark-folk en el horizonte el tema cuenta con una narrativa más dinámica. Sin salirse de los dictados del blues, la canción está marcada por el sonido de un bajo penetrante y unas voces se superponen mostrando todo su desasosiego en un ejercicio coral que resulta muy efectivo.

Los vientos románticos regresan en ‘Rat race’. Otra canción intimista con el cello arrullándonos en una atmósfera oscura. Preparando la canción con platillos y ritmos que van elevándose, el bajo portentoso crea un espacio inquietante en un espacio más propio del medio oeste. Con medios tiempos y un susurro constante el tema nos introduce en un espacio de oscuridad inquietante en el que la psicodelia y el blues se unen en un peculiar ejercicio de romanticismo en el que los pasajes narrados crean una cierta inquietud al oyente.

Nuevamente la calidad del country y los sonidos del medio oeste se muestran esplendorosos en ‘Survival song’. Sus suaves acordes describen un entorno intimista en el que la banda rusa crea otro magnífico tema con aroma a música americana. Bellas y penetrantes melodías vuelven a acariciarnos con delicadeza entre acordes de ese violonchelo hechizante. Siempre atmosféricos, consiguen dotar de garra al tema a través de las bellas y cálidas melodías vocales. Subidamente el tema se retuerce mostrando todo su desasosiego en una explosión de garra y sentimientos atormentados.

’Here comes the storm’ mantiene la atmósfera sombría persistente en todo el álbum. Nuevamente la dualidad de bajo y violonchelo van dando forma a otro tema oscuro e intrigante. Los ecos dark-country y alguna pincela blues habitan en ese entorno enigmático en el que la psicodelia está presente con sutileza. Luchando con sus fantasmas la profunda voz desarrolla su turbio relato con un sonido limpio que contrasta con la nebulosa atmósfera en la que se desarrolla la canción. Con el bochorno del ambiente palpándose en cada acorde el tema se deja llevar por los pausados ecos blues en esta encrucijada lisérgica.

Los inquietantes acordes y una narración más propia del Rey Lagarto abren la misteriosa ‘Suicide song’. En tonos chamánicos los pausados pero profundos acordes nos hacen partícipes de un mantra sonoro lleno de poder narcótico. Trascendentales pasajes en la persistente atmósfera de oscuridad y soledad presente en todo el álbum nos ofrecen otro corte mágico e inquietante.

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Reseña: OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT.- ‘Old Boys’ Blues Experiment’

Entre nuestras recomendaciones semanales aparecía un curioso trabajo de los británicos OLD BOYS’ BLUES EXPERIMENT. La banda está compuesta por el guitarra de INDICA BLUES, Tom Pilsworth, Tom Mc Keand (teclados) y el malogrado Aaron Jarvie-Swain (bajo y batería). Aaron tristemente fallecía falleció hace pocas fechas víctima del cáncer pero su quisieron crean un álbum con su trabajo y donar la recaudación del mismo para destinarlo a su hija. Una triste historia que nos ofrece su lado bueno con cuatro temas en los que el blues y psicodelia sirven de tributo al músico. Sus ácidos temas con aroma vintage gravitan entre lisérgicas melodías y fornidos ritmos. Desde la sencillez y la honestidad sus atmosferas humeantes se ven asediadas por bacanales de guitarras psicotrópicas sin perder la esencia del blues clásico. Sus chamánicos temas sirven de bálsamo para el oyente ávido de propuestas honestas hechas desde la sencillez. El resultado es brillante.

Fuertes tambores y una densa línea de bajo abren ‘Dude, where’s my helicopter? ‘. Enseguida la guitarra de Tom comienza a rezumar blues ácido entre los cadentes ritmos. Elevando la intensidad el tema incursiona por paisajes psicodélicos de gran belleza. Robusto y pesado, el tema consigue el equilibrio entre sus lisérgicas melodías y los fornidos ritmos. Con una bacanal de solos ácidos el tema se convierte casi en una jam heavy-blues en la que los pasajes heavy-psych revolotean sin control. Un impactante sonido lleno de ‘duende’ bajo una atmósfera acogedora.

Instalados en el heavy-blues, ‘Cherry Bomb’ golpea con toda su fuerza entre poderosos ritmos y un sonido denso y turbio. Su difuso sonido es asediado por esa guitarra afilada que no cesa en su empeño por explorar los blues del pasado en un entorno nebulosos y humeante. Su repetitivo ritmo se complementa con los virtuosos pasajes heavy-psych sin perder su esencia blues. El aturdidor sonido del bajo dota de fuerza y pesadez a un tema construido de una aparente sencillez, pero con un resultado brillante. En la parte final, la banda se deja llevar por la ortodoxia blues.

Entre nebulosos pasajes, ‘A Long Train Home’ repite la formula psicodélica. Con misteriosos desarrollos esbozan pinceladas de blues lisérgico con gran destreza. Un ritmo lento pero sólido, y sin prisa para arrancar, hace que el tema narcotice al oyente con su vocación lisérgica innata. Con sus cinco minutos, y siendo el corte más largo del EP, la canción incorpora los teclados con un sonido cálido que se aleja de los afilados solos de las canciones precedentes. dejándose llevar por la placidez de sus ritmos, el tema

Cadenciosos y silencioso ‘Epilogue’ se sumerge en el blues entre psicotrópicos. Con un carácter chamánico el tema explora los confines del blues en su versión más lisérgica.  Solos ácidos y una cálida instrumentación conjugan un tema profundo en el que podemos encontrar vestigios vintage en tonos doorsianos. El cálido y penetrante sonido del órgano aporta la calma entre sus efluvios psicotrópicos en un tema que parece inconcluso y del que aparentemente podría sacarse mas. Como si se tratara del primer esbozo, la canción se muestra prometedora.

Reseña: JESS AND THE ANCIENT ONES.- ‘Vertigo’

Lo que comenzó en el disco anterior, ‘THE HORSE & OTHER WERIRD TALES’, se lleva más y más profundamente, hacia una conclusión sobre su cuarto álbum ‘VERTIGO’. Envueltos en una funda de la vieja escuela adornada con un tornado, las ocho pistas del álbum burbujean en un caldero hirviente de influencia de la cultura pop vintage y paranoia con tintes ocultistas. Posiblemente estemos ante uno de sus álbumes más asequibles para todos los públicos, si bien la vocación ocultista de la banda persiste, en ‘VERTIGO’ todo se presenta con mesura. Comandados por su gran sacerdotisa y cantante Jasmin Saarela los finlandeses nos presentan un álbum con sonidos retro en el que el poder protector del órgano vintage amortigua los sonidos de sus brillantes guitarras. Como si fuera un vodevil, las canciones prescinden de elementos artificiosos para ofrecernos el lado más poético y lírico hasta el momento. Sus melodías cabalgan a lomos de un dócil corcel entre ritmos oscilantes siempre guiados por la seductora voz de Jess. JESS AND THE ANCIENT ONES construyen sus canciones en la oscuridad, pero a diferencia de otras bandas ocultistas, consiguen que sus canciones sean divertidas y no transmitan esa tristeza que aplaca los ánimos del oyente. Sus composiciones melódicas, pegadizas y psicodélicas se adornan con un misticismo reconfortante en el que caben los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitando en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma y en el que no faltan momentos freak. Aún así, tenemos momentos en los que la banda ofrece su faceta más pesada, ofreciendo pasajes que hubieran firmado cualquier banda hard-progresiva de los 70’s. Sin duda, JESS AND THE ANCIENT ONES sigue labrando su carrera con un notable álbum en el que queda reflejado que son una gran banda. ‘VERTIGO’ es uno de esos álbumes en los que cada nueva escucha va a ofrecer al oyente un nuevo aliciente no percibido anteriormente, algo que prueba la calidad que esconden sus mágicos surcos. Un álbum construido sobre una atmósfera retro pero que no suena a ninguna banda del pasado, sino que suena a JESS AND THE ANCIENT ONES en estado puro.

‘VERTIGO’ está disponible vía Svart Records.

 El compositor y guitarrista Thomas Corpse nos comenta: “Para mí, este álbum suena como un caballo oscuro, un hermano del álbum anterior. Hay una extraña sensación siniestra que se cierne sobre todo el álbum, tal vez sea la sensación de nostalgia que surge de la letra “.

‘Burning of the velvet fires’. Abre el álbum marcado por la poderosa voz de Jasmin Saarela y sus cantos ceremoniales. Teclados y guitarras creando una atmósfera vintage en un corte con tintes de cabaret y la esencia lírica de la banda. Espacios progresivos que se salpican con locuciones y una neblina psicodélica crean un aterciopelado espacio sonoro en el que los ritos paganos se desarrollan con un espíritu de los 60’s. Las cuidadas melodías llenas de fuerza habitan entre ritmos oscilantes. Sonidos difusos y el órgano en un primer plano van creando un entorno poético de gran atractivo en el que la psicodelia aparece con mesura. Salpicando pasajes recitados con momentos en los que la intensidad se eleva arrastradas por armonías más pesadas.

De nuevo el órgano toma el protagonismo en ‘World paranormal’. Armonías con inclinación pop revolotean en una canción de gran frescura. Un ritmo sencillo se colorea con suaves acordes y una voz que se inclina por registros más desagarrados.  Alejados de las vibraciones más pesadas los coros y estribillos transitan en esa atmósfera retro bajo los dinámicos ritmos. El tema evoluciona en su intensidad entre guitarras más difusas y persistentes.

‘Taking board’ abre entre locuciones radiofónicas y el órgano pastoral. Instalados en una atmósfera freak, el relato ocultista es narrado por su particular sacerdotisa. Siempre usando los elementos líricos la banda aumenta la intensidad de su relato bajo el pragmático sonido del órgano. Constantes oscilaciones en la trama hacen que el hipnotismo del tema se vea afectado. Pinceladas progresivas colorean el tema dotándole de un aspecto más pesado. Nuevamente encontramos un brillante ejercicio vocal complementado por el tétrico sonido de su órgano en esta bacanal pagana. Aportando risas siniestras el tema se sumerge en ese espacio tenebroso con el que tan bien saber jugar JESS AND THE ANCIENT ONES.

El penetrante sonido del órgano pone ritmo a ‘Love zombi’. Buenos solos de guitarra se unen a esta fiesta en la que los ritmos funk parecen poner banda sonora a una divertida película de terror de serie B. Aquí la banda muestra toda su esencia con versátiles ritmos que danzan en la espeluznante narrativa de los finlandeses. Una cadencia freak de origen 60’s acompaña las armonías del tema para hacer resucitar a los muertos en una nueva danza pagana. Esta vez con un punto de vista festivo.

‘Summer tripping man’ repite la fórmula de las locuciones en su apertura. Los diabólicos tambores acompañan el penetrante sonido del órgano en otro tema que conjuga elementos progresivos con voces atractivas voces líricas. Lleno de dinamismo el tema se eleva con su sonido vintage invitando a la ceremonia de las tinieblas. A diferencia de otras bandas ocultistas, los finlandeses construyen temas divertidos sin renunciar a la oscuridad. Esto supone un soplo de aire fresco a un estilo que suele ejecutarse con los mismos tópicos y parámetros den la mayoría de las bandas.

Dando un pequeño giro, las guitarras retumban en la lejanía mientras las voces se ecualizan en ‘Born to kill’. Otro tema marcado por los acordes de ese vibrante órgano que en esta ocasión soporta un tema más rockero. El sonido se expande mostrando sus aristas bajo poderosos e insistentes tambores. La lucha entre guitarra y órgano se complementa con desgarradores pasajes vocales que toman elementos blues. Sin perder su espíritu vintage, los ecos psicodélicos se muestran más nítidamente. Los gritos de su vocalista imprimen más fuerza a un tema más salvaje.

 De nuevo las vibraciones freak de tintes vodevilescos aparecen en ‘What’s on your mind’. Afiladas guitarras y un ritmo más cadente son amortiguado por los teclados. Ondulando en su intensidad y con mil florituras en su composición la canción se muestra firme y contundente en su sonido. Desde una aparente sencillez, el tema contiene variedad de matices que hacen que su escucha sea bastante atractiva. Incluso con algún elemento sinfónico, la fuerza de la banda queda patente nuevamente en otro tema arrollador. Los estribillos se elevan majestuosos acompañados por una corte sinfónica más propia de una orquesta en una especie de ópera rock.

Poniendo el cierre de oro al álbum, ‘Strange earth illusion’ con sus once minutos, nos muestra a los finlandeses en su esplendor creativo. Con una apertura atmosférica en la que la psicodelia preside el sonido, el tema se muestra como una suite. Los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitan en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma. Con una introducción presidida por la guitarra la entrada del órgano en escena eleva la voz con desgarradores pasajes con los habituales tonos ocultistas. Intercalando locuciones y voces susurrantes el tema transita por un psicotrópico entorno de oscuridad. Sus pasajes progresivos llenos de riqueza compositiva aparecen elevando el tono de la canción. Siempre manteniendo los ecos hard-prog 70’s, el tema avanza hacia un destino indefinido. Dentro de sus desarrollos progresivos, no dudan en incorporar elementos sinfónicos con coros clásicos dotando al tema de una espiritualidad casi celestial. En el tema encontramos pasajes soul en los que la voz vuelve a hechizarnos envuelta en efluvios psicodélicos. Sin duda, el mejor tema de todo el álbum.

Jess and the Ancient Ones

Svart Records

Reseña: ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD.-‘Mystic Goddes

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD publican su segundo álbum ‘MYSTIC GODDESS‘. Un agujero de gusano en un viaje cósmico con una versatilidad que les embarca a explorar distintos estilos que van desde la psicodelia, el Stoner y el hard rock con aroma de blues de los 70’s. Sus surcos atraviesan tormentas de meteoritos con riff de alto octanaje que confluyen en un vórtice intergaláctico. Con una producción cruda y voces con guiños a DANZING, su sonido bebe de la fuente de KYUSS con algún sorbo SABBATH, pero también recoge el legado del hard-blues retro para rebozarlo en fuzz arenoso y potente. Las canciones fluyen ofreciendo siempre al oyente altas dosis de energía contagiosa con un sonido difuso pero efectivo.  Envueltos en una neblina psicodélica, su sonido navega entre las crudas aguas del sonido primitivo de la gloriosa década de los 70’s y un espacio cósmico en el que los dictados del stoner rock se ejecutan con maestría dotándolos de un cierto sabor añejo. Un sonido sucio que se adorna con cuidadas melodías que consiguen atrapar al oyente. Retumbando como una tormenta virulenta, su bajo ofrece una pesadez que sirve de soporte a sus balanceos lisérgicos para llevarnos a misteriosas atmósferas que acaban explotando tras pasar por momentos más contenidos. Magnéticos y sin complejos, los de Ohio se visten con los sonidos del desierto en una combinación que a veces toma prestados ecos vintage más propios del norte de Europa. Sus descargas de fuzz intoxicante consiguen aturdir los sentidos del oyente para llevarle a un placentero viaje por laderas siderales con honestos pasajes de blues ácido. Un álbum esotérico que deja espacio a una particular mística en la que los sonidos ásperos golpean con fuerza dejándonos noqueados en un éxtasis narcótico y psicotrópico. Tampoco faltan suaves pinceladas doom entre sus arrolladores riffs, con dos guitarras que siempre aparecen en el momento justo.

‘MYSTIC GODDESS’ fue grabado en los Soundhouse Studios de Seattle en febrero de 2020 por Jack Endino, y está disponible vía Small Stone Recordings

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD son:
Caleb Weidenbach – voz
Nico Schmutz – guitarra
Justin Laubscher – guitarra
Trevor Berecek – bajo
Harry Silvers – batería

‘Mystic Goddess’ abre el álbum con una ambientación oriental y acordes de guitarra en tonos blues. En una atmósfera psicodélica el tema va fluyendo lentamente creando una introducción en sus primeros dos minutos, para explotar en una conjunción Stoner y heavy-psych en la que se vislumbran sonidos del pasado. Un fuerte bajo y las inserciones de la guitarra van dando forma a una canción que se vuelve más pesada, pero sin llegar deflagrar definitivamente.  En su parte final el tema desciende a mágicos pasajes psicodélicos describiendo un entorno protector y agradable para el oyente sin perder su halo de misterio.

Una hipnótica línea de bajo abre ‘Wasteland’, un tema de blues ácido con aroma a 70’s.Cadente pero lleno de fuerza sus riffs retro-stoner golpean con su difuso sonido. La ahogada voz trata de aflorar entre la espesura del tema. El riff principal guarda los cánones del Stoner, mientras la melodía ondula en un espacio en el que la psicodelia está muy presente. Su aspecto vintage se ve asediado por los momentos en el que el estribillo principal se eleva arrastrando su sonido a un espacio más pesado.

‘Agua caliente’ se desarrolla entre pesados riffs Stoner y ecos de salvaje hard-rock setentero. Con buenas dosis de fuzz y un sonido grave, su pegadiza armonía se contagia con facilidad. Un tema crudo en el que la voz se vuelve algo más melodiosa con una cierta inclinación blues. Su ritmo constante solo se ve alterado por momentos de psicodelia pesada que son engarzados entre sus pasajes hard-blues. El fuerte ritmo de los tambores se mantiene durante todo el tema aportando un sonido primitivo más propio de bandas como Josefus. Si bien la voz parece algo ahogada, su registro dota al tema de ese aire primitivo y retro.

Riffs evocadores del hard-retro hacen de ‘Out of the gallows’ otro corte salvaje Enel que el pasado y el presente se fusionan. Un tema de Stoner con alma de crudo blues rock de comienzos de los 70’s. Sin sutilezas, el tema se muestra poderoso y pesado entre sus solos de blues ácido. Toda una apisonadora rítmica que únicamente se perturbada por el afilado sonido de la guitarra. Sin duda un tema perfecto para una fiesta de moteros en un garito con olor a bourbon.

En un tono más oscuro los crujientes riffs de ‘Unholy Trinity’ se dejan llevar por un sonido retro con melodías vocales desagarradas. Tratando de volverse más ácido el tema usa elementos psicodélicos manteniendo una calma tensa. En la parte central la canción se vuelve más turbia y pesada, caminando por una senda Stoner en la que el excelso bajo retumba con un sonido aturdidor de inclinación doom.

‘MK Ultra Violence’ mantiene la fórmula de recuperar los sonidos primitivos y vestirlos de difusos riff Stoner. Una conjunción hard del pasado con un sonido más contemporáneo con un resultado atractivo. Ondulantes riffs, cambios de ritmo y guitarras afiladas crean una espiral de sonidos pesados que pone a prueba los esguinces cervicales. Nuevamente los sonidos pesados se adornan de ritmos llenos de gancho entre salvajes solos de guitarra asesina.

‘Lucifyre’ con sus casi once minutos es el tema en el que la psicodelia más aromática aparece en un álbum con canciones directas y ásperas. Su introducción suave, cadente y oscura nos introduce en un bosque del que emanan efluvios lisérgicos.   Con una brisa oriental, su grueso bajo aporta la pesadez en unos desarrollos más chamánicos. Aquí el blues vuelve a hacer acto de presencia entre oleadas de riffs de vocación doom. Algún tono Sabbathico se une a una fiesta que supone una encrucijada de estilos en los que la psicodelia parece tomar más protagonismo.

Con la suficiente habilidad para mestizar las influencias presentes en sus genes, la banda solventa los pasajes con voces llenas de fuerza. Las guitarras se inclinan por desarrollos heavy-psych, mientras el bajo y los tambores ponen el músculo. El tema cierra entre extrañas locuciones y pasajes atmosféricos.

Cerrando este brillante trabajo, ‘Ordo Ab Khao ’nace de acordes acústicos no vistos en el resto del álbum. Algo que ofrece una nueva visión de una banda solvente. Sin embargo, el blues y la psicodelia vuelven a estar presentes en una curiosa canción que acaba sucumbiendo a esas vibraciones en su parte final, eso si, prescindiendo completamente de la pesadez del resto de temas.  

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Reseña: JACK HARLON & THE DEAD CROWS.- ‘The Magnetic Ridge’

Los primeros adelantos de ‘THE MAGNETIC RIDGE’ eran solo el botón de muestra de la calidad de los temas contenidos en el segundo álbum de los australianos JACK HARLON & THE DEAD CROWS. Un trabajo llamado a estar en las listas de los mejores álbumes del año. La fórmula que ofrecieron en su alabados debut ‘HYMS’ en el año 2028, se ve ahora reforzada para crear uno de esos álbumes que rozan la perfección. Con un sonido que inevitablemente recuerda a ALL THEM WITCHES en su faceta más pesada, la banda sabe jugar con los elementos blues, las incursiones en territorios que se acercan a los dictados del doom, pero sobre todo, con la psicodelia pesada y los riffs desérticos, pero que también nos ofrece momentos de dark-folk. Este nuevo álbum es la banda sonora perfecta para un viaje por el desierto tras una generosa ingesta de peyote. Su sonido expansivo y pesado a la vez, nos ofrece momentos atmosféricos más propios de Colour Haze, pero también innumerables riffs llenos de la crudeza del stoner más ortodoxo. Haciendo que cada canción vaya explorando distintas intensidades, la montaña rusa de sus armonías nos lleva en volandas a un entorno en el que la pesadez se conjuga con lo psicotrópico. Guiños al Rey Lagarto crean canciones chamánicas con las que JACK HARLON & THE DEAD CROWS han encontrado la fórmula perfecta. Pocos álbumes pueden resultar tan fascinantes a la vez para los amantes del desert-rock y de la psicodelia como este. Sin alargarse en desarrollos estériles y carentes de alicientes, optan por crean canciones cortas, que van directamente al grano, buscando su objetivo sin atajos. A pesar de esto, cada tema ofrece giros en su narrativa llevándonos a distintos niveles de intensidad, con lo que logran un equilibrio que funciona y engancha al oyente a la primera escucha. ‘THE MAGNETIC RIDGE’ es un álbum ruidoso, pesado, pero también es un álbum que sabe acariciar al oyente para hacerle flotar en su atractiva psicodelia, con desarrollos que por momentos se inclinan hacia los dictados de Earthless. Sin duda un álbum que no deberías dejar pasar sin escucharlo, y del que se va hablar mucho a lo largo del año.

El álbum cuenta con una inquietante portada obra de Adam Burke, fue grabado, mezclado y masterizado por la propia banda y se encuentra disponible vía Psychedelic Salad Records y Forbidden Place Records.

‘The tale of’ abre el álbum con suaves acordes acústicos y coros más propio del sonido del medio-oeste. Con un sonido más propio de ALL THEM WITCHES, la cálida voz comienza a susurrarnos. Dulces melodías dark-folk nos van llevando a un oscuro paisaje de psicodelia pesada. La dualidad de guitarra acústica y eléctrica y los envolventes efectos crean el clima propicio para la reflexión. Una canción oscura pero rebosante de belleza y sentimiento que nos acaricia con delicadeza antes de explotar con un sonido de bajo grueso que golpea narcotizándonos, convirtiendo el corte en una canción heavy-psych de gran solidez.  Sin duda una apertura impactante.

Los riffs arenosos descargan sus hostilidades en ‘The Magnetic Ridge’. El tema se desarrolla en una nebulosa atmósfera con chamánicas voces y buenas dosis de psicodelia pesada.  Con el sonido que hizo popular ATW, los australianos construyen un tema pesado y lleno de magnetismo en el que la guitarra rezuma fuzz. El trabajo del bajo con su difuso sonido dota al tema de gran fuerza mientras los efectos y guitarras aportan la ambientación lisérgica con sus atractivos pasajes heavy-psych.

‘De la luna’ es una especie de interludio de menos de minuto y medio en el que la psicodelia se presenta con magnéticos acordes narcotizantes.

La crudeza y una pesadez casi doom aparecen en la poderosa ‘Rat poisoning’. Sin prescindir de los omnipresentes efectos envolventes, el tema juega con elementos de psicodelia ensoñadora creando una atmósfera llena de magnetismo más propia de Colour Haze. Sus voces ecualizadas convierten el tema en un trance chamánico para el oyente. Con desarrollos de psicodelia expansiva el tema se convierte en uno de los cortes más destacados del álbum y donde los australianos brillan con luz propia entre sus sombríos pasajes lisérgicos. La combinación de la pesadez de sus riffs y el aura psicotrópica de sus pasajes ofrece una perfecta combinación de su estilo.

‘Dream secuence 1’ es un breve interludio con extrañas locuciones que deja paso a un tema crudo como ‘Langolier’. Aquí la psicodelia pesada toma elementos de los 60’s en los registros vocales, mientras, sus riffs Stoner golpean con fuerza. El sonido difuso de la banda toma diferentes caminos de escape para ofrecer un tema plomizo en el que el fuzz cegador nos envuelve en una tormenta arenosa.

Dando un giro a su sonido ‘Stray’ nos ofrece guitarras asesinas, tambores turbulentos y una espiral de efectos que decae en una fosa psicodélica, algo con lo que la banda saber jugar con gran efectividad. Lleno de rabia, el corte se atreve a usa elementos proto-punk mas propio del sonido Detroit. Sus constantes giros argumentales lo convierten un corte un poco loco, ya que, sin perder su esencia Stoner, la contundencia y adrenalina de sus surcos ofrece una montaña rusa con subidas y bajadas a los infiernos psicotrópicos de bandas como Earthless.

Tras dejarnos exhaustos, aparece un nuevo interludio con locuciones, ‘Dream sequence2’.

‘The painter in the woods’ nos devuelve a paisajes ambientales en los que la bruma psicodélica va creando una atmósfera misteriosa. Pausado, y evolucionando lentamente, su sonido va adquiriendo consistencia. La vuelta a los dictados del medio oeste en línea All Them Witches, reaparecen en escena. Los efluvios del peyote parecen enturbia la canción para convertirla en un trance místico en medio del desierto. Ecos Doorsianos en las voces y sus cadentes tambores crean un clima extasiante. La psicodelia más chamánica reaparece para narcotizarnos con un sonido penetrante no exento de arrancadas de fuerza. La guitarra y los múltiples efectos juegan un papel importante.  

Retomando la ortodoxia stoner ‘Absolved’, un tema dividido en dos partes nos arrolla con sus poderosos riffs sobre una atmósfera de blues desértico y psicodélico. Un tira y afloja entre la pesadez y las nebulosas de un sonido heavy-psych que nos atrapa en su magnético atractivo lisérgico. Volviéndose más oscuro, el tema acaba siendo seducido por sus pasajes psicodélicos sin perder un ápice de fuerza en su primer parte, Mientras que, en la segunda, el relato continúa con la exploración de espacios más psicodélico hasta una explosión final en la que una locura de riffs nos golpea intoxicando nuestros sentidos y provocando esguinces cervicales.

Jack Harlon & The Dead Crows

Psychedelic Salad Records

Forbidden Place Records