Reseña: THUS LIVE HUMANS.- ‘Light of Ancient Times, Vol. 2’

El dúo francés compuesto por Jérémy Payan (guitarras, teclados, bajo y batería) y Lucas Serra (guitarras y voces), THUS LIVE HUMANS, acaba de publicar el volumen segundo de su álbum ‘LIGHT OF ANCIENT TIMES’. Un esperanzador álbum que transmite un viaje entre pesadillas y esperanzas de que brille una nueva luz, a través de delicadas canciones que beben del manantial de la psicodelia. Pausados tragos que se enriquecen con buenos momentos de blues y ocasionales embestidas Stoner., así como ciertos coqueteos con el jazz. Desde su cálida y reconfortante voz, hasta los solos de guitarra incluidos en sus canciones, nos llevan a ese viaje tan repetido a lo más profundo de los 70’s. Sus cuidadas melodías sirven de plácido susurro al oyente entre duelos de guitarras y excursiones a otros entornos estilísticos en los que se visten de gala para ofrecer un sonido sofisticado. Húmedos pasajes de blues pantanoso conviven con pasajes más propios de Pink Floyd en contraste con las montañas de fuzz y overdrive rebosantes de fuerza. Hard rock con medios tiempos en un conjunto de cautivadoras canciones llenas de magnetismo. Incluso podríamos hablar de un ‘verso libre’ dentro de la escena pesada francesa, pero precisamente eso es lo que les hace tan fascinantes. THUS LIVE HUMANS componen sus canciones con una estructura sencilla heredera del rock clásico, pero saben como moldearlas para que se muestren seductoras. ‘LIGHT OF ANCIENTE TIMES’ es un álbum que se digiere bien, y que contiene oscuros momentos Sabbath y un tema final, en el que a lo largo de 15 minutos nos ofrecen su mejor versión como banda, imprescindible.

El blues pantanoso abre el álbum con ‘Bring the night’ y sus pausados y húmedos pasajes vocales. Susurrante, va evolucionando entre suaves melodías, riffs punzantes y un bajo crujiente, hasta convertirse en un corte de rock clásico.

‘The run’, con sus casi siete minutos, se muestra más oscuro y pesado. Con elementos del Stoner rock y una cautivadora voz, el tema oscila contoneándose. Seduciendo al oyente con un tempo ágil, oscuro pero cautivador, nos lleva a un espacio psicotrópico. Allí, los solos guitarra reparten su acidez en una orgía lisérgica, arropada por un fuerte ritmo stoner.

Mas elegante y sofisticado, la conjunción con acordes acústicos y ese denso bajo de ‘What’s in your mind’ nos invita a un espacio en el que el blues y jazz aparecen con sutileza. Acolchado, pero con una base sólida, el corte contiene buenas melodías y coros. Al igual que en los cortes anteriores, el lucimiento de la guitarra aparece en la segunda parte de la canción. Siempre con ese fantástico groovy, el tema concluye con bellos acordes de guitarra acústica en tonos clásicos.

‘Hear my prayers’ vuelve a hechizarnos con una lograda apertura de bajo. Blues con unas dosis de psicodelia humeante entre riffs hard-rock 70’s. Absorbiéndonos con ese groovy cautivador, su sonido difuso nos envuelve en un cautivador entorno sonoro.

El blues regresa con más fuerza en ‘The wake’. Con un sonido ortodoxo, pero algo endurecido, el tema avanza contoneándose entre seductoras y cálidas voces. Con riffs crujientes elevando la intensidad, el tema oscila entre los chamánicos momentos de psicodelia y la aspereza de las vibraciones Stoner. Sin duda, su cautivador groovy hace que tus articulaciones oscilen en un gratificante balanceo.

El álbum cierra con una canción que por sí misma, hace que este ‘Vol. 2’ merezca la pena. Los quince minutos de ‘‘Light of Ancient Times’ con el misticismo de su apertura,sus inclinaciones floydianas, y ese aroma a blues pantanoso son todo un regalo final para un álbum notable. Acordes de blues acústico con envolventes sonidos de folk medieval y esa susurrante y cálida voz van construyendo una atmósfera cortesana más propia de siglos pasados. Cinco minutos mágicos que dejan paso a una especie de hard-progresivo con suaves melodías. Optando por la calma construyen un relato de cuentos y leyendas de fácil digestión. Ya hemos comprobado como el dúo se toma su tiempo para hacer explotar sus temas, aquí, tras diez minutos de atmosféricos pasajes, el corte explota entre riffs pesados y solos asesinos. Todo un espejismo que no hace cambiar la vocación sosegada del tema, ya que éste, retoma ese espacio de calma. Alterado brevemente por un final más esplendoroso.

TLH – Thus Live Humans

Reseña: SPACELORD.- ‘False down’

Marcado por el sonido de Led Zeppelin y su faceta acústica, las vibraciones hard-rock 70’s se fusionan con elementos del Seattle de los 90’s en ‘FALSE DAWN’ el nuevo álbum de SPACELORD. Una nueva dualidad tantas veces utilizada por las bandas en su sonido, pero que en esta ocasión resulta reconfortante. Con la curiosidad de ofrecer una portada cósmicamente evocadora que no fue creada por manos humanas, sino que fue generada por un programa de IA llamado Artbreeder es una curiosidad que despierta mi atención y me hace reflexionar sobre el mundo al que nos dirigimos. ‘FALSE DAWN’ es un álbum sólido y evocador que reúne las muchas influencias de la banda, desde el rock ácido de los años 70 como Zeppelin y Sabbath hasta el sonido oscuro y pesado de Soundgarden y Alice in Chains. Cualquier seguidor de la banda percibirá que aquí existen menos vibraciones stoner, pero por el contrario, el hard-rock y el blues adquieren un mayor protagonismo de una narrativa oscura, que refleja el dolor por la pérdida de un familiar, lo que lo hace un trabajo más reflexivo y contenido. Marcado por ese registro vocal cercano al de Robert Plant, SPACELORD construye canciones psicodélicas en las que los elementos acústicos aportan un mayor sosiego que el que encontramos en sus álbumes precedentes. Un ejemplo mas de que no necesitas grandes distorsiones y riffs pesados para crean buena música. ‘FALSE DOWN’ es un álbum sincero y preciso, que nos ofrece otra forma de música, reflejando las distintas influencias de una banda que no se pone barreras a su creatividad y que compone canciones sin complejos. Todo un soplo de aire fresco que enriquece a una escena, a veces, demasiado estereotipada.

‘Enemy lines’ abre el álbum con unos acordes acústicos que no tardan en sucumbir a un sonido más propio de Led Zeppelin. Hard-rock 70’s de manual aderezado con buenas voces y una atmósfera algo difusa. Con leves tonos sureños y algo de slide, el tema habita en una atmósfera rural en la que el blues también está presente.

Con una misteriosa y extraña introducción, ‘Broken teeth ritual’ nace entre efectos y distorsiones con unos tambores que nos hacen presagiar una hecatombe sonora. El espíritu Zeppeliniano se deja llevar en esta ocasión por una ruta más psicodélica. Con elementos más propios de los 90’s el tema se mantiene contenido en su oscura atmósfera, ahí el fuzz hace acto de presencia para poner la nota turbia a una armonía repetitiva, pero a su vez oscilante.

Si algo tiene este álbum son temas en los que los acústicos nos trasladan a algún lugar en el medio oeste. ‘How the devil got into you’ es uno de ellos, aquí los riffs pesados desaparecen en beneficio de efectivas armonías vocales. Un ritmo sutil acompaña los devaneos de la guitarra acústica y la voz. ¿Para que más? Si el resultado es satisfactorio.

‘Breakers’ cambia el estado de ánimo con suaves melodías y una apacible instrumentación.  En la dualidad 90’s 70’s SPACELORD parecen manejarse a la perfección, y este tema es la prueba palpable de ello. Entre la melancolía y la esperanza el corte habita en una oscura atmósfera trasmitiendo todo el desasosiego a modo casi de balada.  Psicodelia, grunge y rock clásico, unidos en tema gris que parece acariciarnos con sus melodías prescindiendo de la pesadez.

Nuevamente utilizando los acordes acústicos, ‘Crypt ghost’ nos devuelve a un escenario sombrío a caballo entre el Seattle de los 90’s y las vastas campiñas. Cálido y susurrante, el tema eclosiona en momentos de mayor intensidad sin perder su halo psicodélico. Marcado por el registro vocal de Robert Plant, las vibraciones mas pesadas descansan mientras la banda muestra su faceta más sosegada. El buen trabajo de las voces complementa y da brillo a una canción sencilla, pero toda su magia intacta.

‘All night drive’ se construye con medios tiempos, entre vibraciones Stoner y hard-rock con un manto psicodélico cubriendo sus armonías. Otro corte con entrañas sólidas que no nos abruma con su pesadez. La banda mantiene la tensión en unos pasajes serpenteantes que no terminan de subir las revoluciones. El resultado es un espacio chamánico en el que el ritmo colorista, Contrasta con la languidez de alguna de sus melodías. Aquí encontramos alguno de los momentos más ácidos de todo el álbum.  

Entre locuciones radiofónicas y coros celestiales, ‘M-60’ mantiene el suave espacio psicodélico. Nuevamente decantándose por lo que parece ser una pseudo-balada, SPACELORD crean otro interesante corte en el que el espíritu de los 70’s se mestiza con vibraciones mucho más contemporáneas. sumergiéndose en un sonido más grunge el corte tiene ramalazos de fuerza y unas voces desgarradas transmitiendo toda su rabia. Sonidos alternativos, dosis de fuzz, psicodelia…Seguramente aquí encontremos todo un crisol estilístico, un arco iris que bien podría definir el verdadero sonido de SPACELORD. El tema sucumbe finalmente a los psicotrópicos ofreciendo pasajes más lisérgicos y envolventes sin que por ello su fuerza se vea alterada.

Si una de las características del álbum es el buen trabajo de las melodías acústicas, ‘Starswan’ es el perfecto epílogo para completar un álbum solvente. La suavidad de la guitarra acústica pone el cierre acompañado por una voz profunda que logra transmitir sentimientos, algo muy presente en este decente álbum.  

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Reseña: JAIL JOB EVE.- ‘Wildfire’

Energía y pasión por rock clásico, hacen que JAIL JOB EVE nos ofrezca fantásticas canciones en las que los sonidos retro se enriquecen con distintas influencias estilísticas que van desde el blues, el soul, la psicodelia, hasta el rock progresivo. Con una descomunal fuerza de la naturaleza como son las cuerdas vocales su cantante Victoria, un cálido órgano vintage, y una guitarra asesina, construyen unas fascinantes fresca canciones. El quinteto de Osnabruek es uno de los estandartes del rock retro alemán, y la calidad de su nuevo álbum ‘WILDFIRE’ así lo corrobora. Tras haber seguido el trabajo de la banda en los últimos tiempos, me pregunto: ¿Por qué esta banda no tiene la repercusión que merece?, calidad no les falta. JAIL JOB EVE se sabe desenvolver a la perfección en las transitadas aguas del rock clásico, pero sabe hacerlo con la elegancia de los ganadores. Esa voz celestial a veces, que se convierte casi en demoníaca en los momentos más desgarradores, y la sólida y versátil base instrumental, son suficiente aval para pensar en tocar el Olympo del rock vintage. Si bandas como Blues Pills , con unos argumentos similares, conquistaron a la audiencia con su propuesta de heavy-rock stonerizado, ¿Qué necesitan JAIL JOB EVE para convencer?. Desde aquí, trataré de poner mi grano de arena para su legado musical llegue a una audiencia mayor, porque una banda que se maneja con solvencia con unos teclados más propios de Deep Purple, una voz quebrada y portentosa a semejanza de Janis Joplin, una base rítmica heredera de Led Zeppelin, y una guitarra ácida, más propia de cualquier discípulo de Hendrix, bien merece un reconocimiento. Sus canciones en vena Siena Root o con los ritmos y ganchos de Rival Sons, son todo un regalo para cualquier amante del rock clásico, ese rock de carretera y de garito humeante como los que tantas noches hemos pasado, es el entorno natural de una banda que sabe muy bien lo que se hace. ‘WILDFIRE’ es un álbum que te costaría ubicarlo temporalmente, ya que su rock de hoy es el mismo rock de ayer, y con bandas como JAIL JOB EVE, seguirá siendo el ROCK de siempre.

‘WILDFIRE’ está disponible vía MIG Music.

‘Down the rabbitt hole’ abre el álbum con un sonido vintage stonerizado, toda una constante en este nuevo trabajo. Envolviéndonos en una neblina psicodélica esa seductora voz a caballo entre el blues y lo lírico va describiendo un entorno sonoro completamente ensoñador. La canción contiene distintas influencias que van desde el rock progresivo y la psicodelia, hasta el rock clásico más ortodoxo. Los teclados y la guitarra realizan un logrado ejercicio instrumental para dotar al tema atrayentes matices sonoros.

Cambiando completamente la propuesta sonora, ‘Mid-flight’ gravita en una atmósfera retro en la que los ecos del blues y el soul rock nos dejan meridianamente clara cual es la esencia de la banda. Con un derroche de registros y de capacidad vocal, el tema cuenta con buenos ganchos de hard rock 70’s. Busca un híbrido entre Janis Joplin y Ellin Larson (Blues Pills) y encontrarás el espacio en el que se mueve su cantante, gran protagonista de la mayor parte de las canciones. Aquí el órgano os envuelve en una cortina de sonidos vintage entre ritmos oscilantes y pegadizos. Un corte con gran fuerza, patente en desgarradores momentos.

Por la senda del hard rock retro con muchos aditamentos soul ‘Hit me with a lightning’ ve a los alemanes llenos de fuerza, tanto en los desgarradores pasajes vocales como en una armonía sólida y contundente. La maquinaria alemana funciona a la perfección en estos momentos de blues-rock de tintes retro. Sus embestidas de fuerza no desmerecen de las de ninguna banda pesada a pesar de estar en un entorno de rock ortodoxo y clásico.

‘Wildfire’, el tema que da nombre al álbum, con sus mas de siete minutos, contrasta con otras canciones más directas e impactantes. Aquí, los ensoñadores paisajes sonoros impregnan de suave psicodelia. Rebosante de sensualidad, el tema tiene una cadencia que me evoca (salvando las distancias) al clásico de Blind Faith, ‘Can’t find my way home’. Solo a modo de referencia, aquí, la banda se recuesta en calmados pasajes con un aura lisérgica, sin perder su esencia vintage. En este escenario, no faltan los elementos progresivos aportados por ese cálido y balsámico órgano. Evolucionando en su intensidad, los ritmos, y una rica composición completan el tema más experimental de todo el álbum; un tema en el que no faltan momentos de oscuridad y de riffs pesados. Este es uno de los grandes avales de un álbum fascinante para los amantes de los sonidos ‘vintage’.

Con ritmos de tonos Funky y con una voz que se inclina por el soul, ‘Lost’ recorre un escenario netamente 70’s. Coros y estribillos pegadizos y ese característico sonido retro, hacen el resto en un corte colorista y lleno de frescura, que invita a la fiesta.

Con el órgano dirigiendo el camino a seguir, ‘Flying V’ es un ejercicio de blues lleno de sentimiento. Escogiendo el lado más colorista, adornan su armonía con incrustaciones preciosas del penetrante sonido del órgano. Como si fuerza a trompicones, el tema parece atascarse por momentos, para salir airoso y esplendoroso.  

Cambiando el tercio, ‘Keet it quiet’ es una balada sacada de manga para sorprendernos con su fuerza y lirismo. Con una instrumentación gruesa por momentos, el tema susurra suavemente al oyente con una seductora voz a la que se acosa con avalanchas de riffs pesados. Así rompen la calma, pero dotar a la canción de una épica monumental.

Los coloristas ritmos retro regresar con más fuerza que nunca en ‘No means no’. Rock de los 70’s con dosis de blues y de soul para salir de la monotonía. Sus cuidadas melodías vocales se complementan con una impactante base rítmica, y continuos rasgueos de guitarra. Aquí el órgano juega su papel en un segundo plano. Como en cada canción, los alemanes siguen insertando matices, que en esta ocasión llegan de la mano de unos solo ácidos que ponene la pausa en su arrollador desarrollo.

Los ecos del hard-progresivo aparecen con sutileza en ‘Neither man nor machine’. Otro tema poderos de rock con momentos desgarradores en los que el blues se une a una elegante fiesta vintage. Si la banda se maneja bien con cualquier registro, en temas como éste en los que el blues es el protagonista, alcanzan cotas muy elevadas de efectividad.

‘Riot’ se mueve entre pasajes Purplelianos, chamánica psicodelia y blues humeante. Con un tempo lento, el tema serpentea por un cauce lisérgico de blues pantanoso. Un magnético y sosegado corte con unas entrañas robustas. Un viaje en busca del legado de Janis Joplin, con elementos contemporáneos. ¡¡¡Desgarrador!!!

Jail Job Eve

MIG music

Reseña: WOODEN FIELDS.- ‘Wooden Fields’

Tres constelaciones de la escena retro rock sueca se unen en una nueva conjunción astral con el nombre de WOODEN FIELDS. El nuevo supergrupo formado por el vocalista y guitarra Sartez Faraj (Three Seasons , Mouth Of Clay) el bajista de Siena Root Samir Erickson y Fredrik Jansson Punkka (Witchcraft, Angel Witch) en la batería, publica su álbum debut vía Argonauta Records. Toda una bacanal de riffs difusos y sonidos penetrantes de guitarra, grandes ritmos con un groovy contagioso unido a voces conmovedoras y características, permiten que WOODEN FIELDS te lleve en un viaje entre las esferas vintage de los 70 y los himnos del rock moderno, pesados, bluseros, ​​pero pegadizos. Estamos ante tres veteranos de la escena hard-rock sueca por lo que este fascinante nuevo proyecto, a buen seguro se convertirá en uno de los referentes de los amantes de retro rock contemporáneo. Este debut es un álbum que te aplasta, haciendo que sus melodías hagan que el corazón de los fans del rock vintage lata más rápido. Está claro que el trio no descubre nada nuevo, pero ¡¡joder!! son muy buenos, y saben cómo componer e interpretar muy buenas canciones. Estamos ante un álbum de puro hard rock 70’s, con canciones que se estructuran con un fascinante groovy y en las que siempre afloran momentos psicodélicos y de blues. Sus ondulantes temas miran al pasado, pero se muestran contemporáneos en sus formas, a pesar de tener una estructura similar. Con un cálido sonido analógico la sensualidad de las melodías vocales, la acidez de la guitarra y el calor del bajo, facilitan que cada canción sea una gratificante experiencia para el oyente. Solo me surge una pregunta, ¿Tendrá continuidad este proyecto? ¿Los veremos pronto sobre un escenario? Me temo que solo el tiempo nos dará la respuesta, pero por el momento, saca tus pantalones de campana, sube el volumen, y disfruta de uno de los mejores trabajos de rock clásico de los últimos tiempos.

WOODEN FIELDS son:
Sartez Faraj – Guitarra, Voz
Samir Eriksson – Bajo, Voz
Fredrik Jansson Punkka – Batería

‘Read the sings’ te atrapa desde sus primeros riffs. Frenético, vintage y con unas seductoras melodías vocales, la canción camina por la senda del rock clásico. Tambores diabólicos, un bajo magnético y unos solos afilados construyen el tema proporcionando al oyente un estado de euforia. Rock a la vieja usanza con un sonido analógico que gravita en una esfera retro en la que el trio se siente con total comodidad. Wah wah, platillos chispeantes y unas cuidadas melodías hacen el resto.  Impactante y directo, el corte no hace prisioneros.  

El wah wah cadencioso de ‘Shiver and shake’ nos introduce en un nuevo viaje en el tiempo. El blues aflorando entre esa guitarra impactante y un groovy portentoso, conquistan al oyente con medios tiempos y un sonido ondulante. Esa atmósfera añeja se complementa con coros que funcionan en su serpenteante deambular. El tema nos ofrece algún guiño psicodélico y un aroma a medio oeste atrapándonos en su cadente y contagioso ritmo. Cualquiera diría que estamos ante una canción compuesta a comienzos de los 70’s, pero no, esto es Suecia en pleno Siglo XXI.

‘Show we care’ es una canción bulliciosa y divertida con estribillos que se repiten en su introducción para cambiar el escenario a prados más psicodélicos en los que el trio se muestra seductor. Aquí, mientras las aterciopeladas melodías nos susurran, la base rítmica se eleva mostrando un sonido grueso. En ese entorno los solos afilados se presentan mostrando toda su acidez. La canción frena su impulso para tomar fuerzas en nuevas arrancadas conjugando pausados pasajes lisérgicos por el retro-rock más reconocible.

Los fuertes tambores de ‘I’m home’ nos presagian una nueva embestida de rock vintage. En esta ocasión amortiguando su sonido, el blues se asoma a un tema que se desarrolla contenido. Los estribillos contagiosos dan paso a pasajes llenos de sentimiento en los que los elementos psicodélicos vuelven a aparecer. Con un registro vocal más desgarrado y la guitarra más afilada, el tema camina entre espacios psicotrópicos custodiados por el magnetismo de la línea de bajo de Samir.

‘Don’t be a fool’, el tema más largo del álbum con sus casi siete minutos muestra a la banda en su faceta más sensual. Aterciopeladas melodías de rock clásico nos seducen con toda su belleza. Suave y algodonado, el tema es un bálsamo gratificante. Elegante y refinado, sus melodías muestran la maestría y buen hacer de estos brillantes músicos en un tema que bebe del blues. La calidez vocal hace que la canción sea un estimulante analgésico para los sentidos, sin que por ello WOODEN FIELDS renuncien a las habituales subidas de intensidad. Esos momentos álgidos son presididos por los solos lisérgicos y una estructura que convierte la canción casi en una jam. El tema es todo un regalo para los oídos más exigentes.    

Los riffs retro rock aparecen nuevamente mostrando todo el carácter de la banda en ‘Wind of hope’. Un corte cantado con voz aguardentosa con poderosos riffs, y un atrayente groovy de rock vintage. Pinceladas de blues, y un tempo lento, construyen con paciencia el tema. Aquí la línea de bajo adquiere un mayor protagonismo mientras sus melodías nos atrapan en una nueva espiral de rock setentero en la que no faltan las atmósferas psicodélicas. Repitiendo la estructura de la mayoría de las canciones, el tema pasa por momentos de calma para elevarse con solos asesinos, así como voces y estribillos con mucho gancho.

Nuevamente las suaves melodías afloran en ‘Endless time’. A modo de balada, la canción refleja un espíritu optimista en el que el rock clásico encuentra su sitio para desarrollarse entre floridas atmósferas. Con constantes meandros en su desarrollo, la guitarra ofrece brillantes desarrollos en los que sus cuerdas se retuercen en solos penetrantes. Un plácido epílogo para un álbum brillante.

  

Wooden Fields

Argonauta Records

Album premiere, reseña y ‘Track by Track por la banda: SNOWY DUNES.- ‘Sastrugi’

Os presentamos en exclusiva ‘SASTRUGI’, el nuevo álbum del cuarteto sueco SNOWY DUNES. La banda nos explica sus impresiones sobre cada canción en un ‘TRACK BY TRACK’ de este magnífico álbum que devuelve al cuarteto de Estocolmo a la actualidad.

Un fantástico trabajo en el que las canciones evolucionan en sus formas y en sus influencias sonoras, ofreciendo al oyente diferentes alicientes y estados de ánimo. Las ondulaciones que encontramos en la estructura de cada canción, es una de las señas de identidad de ‘SASTRUGI’. El álbum es una aventura completamente estimulante para el oyente, ya que cada giro en la trama nos sitúa en un escenario distinto. ‘SASTRUGI’ es el álbum más suave de SNOWY DUNES hasta ahora, pero esto no significa que no tenga ganchos capaces de hacerte volar. Fascinante, hechizante y emotivo, el álbum ofrece momentos desgarradores en los que la voz se quiebra, exhumando atormentados pasajes que parecen beber del legado de The Doors en una conjunción astral con Zeppelin en un viaje de ácido que nos traslada a gratificantes estados sensoriales. Pero precisamente eso hace que los suecos, y su devoción por la psicodelia, acabe siempre en desarrollos heavy-psych de gran monumentalidad y magnetismo.  Como los grandes álbumes, ‘SASTRUGI’ es de esos trabajos que ganan con cada nueva escucha. Si, quizás sea un álbum diferente a lo que nos tiene acostumbrados, con menos riffs Stoner, y una mayor complejidad compositiva, algo, que por otro lado ya nos habían mostrado con anterioridad en alguna de sus canciones.  Pero que el oyente no se lleve a engaño, no es su álbum mas pesado, pero tampoco es un álbum flojo, ya que cada canción tiene unas entrañas robustas que hacen que su sonido oscile de la calma al frenesí psicotrópico. Todo un paseo por los 70’s con atmósferas vintage en las que el blues y la psicodelia adquieren cotas superlativas. ‘SASTRUGI’ es un álbum imprescindible para los fans del blues psicodélico y SNOWY DUNES es una banda que no te debes perder.

SASTRUGI‘ ha sido producido por SNOWY DUNES y Anders Oredson. Grabado, mezclado y masterizado por Anders Oredson: la portada es obra de Tobias Kingstedt y estará disponible en formato físico vía Ozium Records.’

SNOWY DUNES son:

Niklas Eisen – voz solista, percusión, y guitarra acústica.
Christoffer Kingstedt – guitarras
Carl Oredson – Bajo, teclados y mellotron
Jonathan Wårdsäter – Batería y percusión.

Músicos invitados:
Alex Gatica: teclados, guitarra acústica y coros en ‘Let’s save dreams’
Adele Friberg: voces en ‘Let’s save dreams’

TRACK BY TRACK

DenpaFuzz: Un nuevo álbum y un nuevo carril en la autopista del estilo de la banda. Con «SASTRUGI» parece que amplías aún más tu espectro de sonido al utilizar algún elemento cercano al progresivo. El nombre del disco refleja perfectamente su sonido, el viento erosiona el glaciar creando una especie de dunas que le dan un nuevo aspecto y tú moldeas tus canciones con diferentes estilos, ¿es eso? ¿Estamos ante el disco más versátil y menos pesado de SNOWY DUNES?

SNOWY DUNES: (Carl): Podrías verlo así. Nuestro último álbum, Atlantis, fue más un álbum conceptual en el que queríamos ver si podíamos escribir canciones que tuvieran un tema en todas ellas, tanto líricamente como melódicamente. Esta vez no teníamos un plan real para el álbum, sino que pensamos que escribiríamos canciones y veríamos cómo resultaban. Estoy muy contento de cómo terminó todo. También hemos experimentado con algunos otros instrumentos como teclados y mellotron.

DenpaFuzz: La primera canción del álbum ‘Sastrugi’, es una canción abrumadora. Blues, funk, wah wah y puro hard rock de los 70. Es ideal para enganchar al oyente y la canción más reconocible del sonido que hay en tus álbumes anteriores, ¿no?

SNOWY DUNES: (Carl): Sastrugi es solo una buena canción de rock contundente, en nuestra opinión, así que queríamos que fuera lo primero que la gente escuchara. Después de eso, estarás más preparado para adentrarte en el lado más experimental del álbum.

DenpaFuzz: ‘Let’s Save Dreams’ fue la primera canción que desvelaste del álbum hace dos años. ¿Por qué fue este el tema elegido? Su atmósfera vintage se ve reforzada por el sonido de los teclados, invitándonos a un viaje a los años 70. Melodías suaves con cierto tono melancólico y buenos momentos psico-progresivos. ¿Es un canto de esperanza o de anhelo?

SNOWY DUNES: (Carl): Cuando escribimos y grabamos ‘Let’s Save Dreams‘, acabábamos de añadir dos nuevos miembros a la banda y escribimos lo que nos vino naturalmente con el instrumento añadido del órgano. Se grabó solo para ser un sencillo, pero pensamos que la canción en sí era demasiado buena para dejarla como un sencillo, por eso decidimos incluirla en el nuevo álbum también.

DenpaFuzz: ‘Great divide’ tiene un suave comienzo de blues para luego volverse nublado y desgarrador, incluso un poco progresivo. Esto es una constante en vuestras canciones, momentos de calma en contraste con explosiones de intensidad, ¿está completamente premeditado? ¿Cómo nació esta canción?

SNOWY DUNES: (Niklas): Definitivamente es premeditado. El aspecto dinámico es siempre una parte importante en la composición de canciones para nosotros y se utiliza como una herramienta para llevar al oyente a lo largo del viaje. Temáticamente en el caso de esta canción. Es muy personal para mí. Se trata de una ruptura muy dura por la que pasé. Esta canción fue una forma de lidiar con los sentimientos que surgen en ese momento de la vida.

DenpaFuzz: ‘Medicinmannen’ es la primera canción que cantais en sueco. En el tema aparece un crisol de sonidos de los años 70; desde suaves tonos jazzísticos hasta marcados elementos progresivos que se integran con blues psicodélicos. Lo cierto es que las voces en sueco le dan un aire más vintage si cabe a la canción. ¿Qué nos puedes contar al respecto?

SNOWY DUNES: (Niklas): Medicinmannen significa The Medicine Man y musicalmente esta canción es un guiño definitivo a la escena progresista sueca de los años 60 y 70. Es una canción sobre problemas psicológicos y cómo alguien puede ser tratado y percibido por el establecimiento médico en lo que respecta a la salud mental. Es un tema que nos preocupa mucho.

DenpaFuzz: ‘Helios’ tiene lugar en medio de vibraciones de blues psicodélico pantanoso. Desde que te escuché por primera vez, percibí vuestro amor por el sonido más chamánico de The Doors, aquí, de nuevo siento esas vibraciones junto con otros matices….

SNOWY DUNES: (Christoffer): Para nosotros esta es una de esas canciones que lleva mucho tiempo sin terminar. Creo que se me ocurrió la parte del riff en 2013 o 2014, pero nunca pudimos averiguar cómo materializar lo que sentimos internamente que era la vibra deseada del resto de la canción. En otras palabras, esta canción ha sido escrita y reescrita un montón de veces. Al final, decidimos mantenerlo bastante atascado y abierto. Creo que tienes razón cuando lo llamas un ambiente de Doorsiano: cuando nosotros en la banda simplemente improvisamos, creo que a menudo logramos algo parecido The Doors, y eso es lo que pensamos. Gasté mucho tiempo en esta pista en particular. Luego definitivamente hay otras influencias brillando, personalmente en cuanto a la guitarra, estaba conjurando cosas como The Smashing Pumpkins y Quicksilver Messenger Service.

RESEÑA

‘Sastrugi’ nos arrolla con momentos de blues ácido, wah wah y tambores poderosos. La desgarrada voz de Niklas Heisen pone el resto para completar un corte ardiente con sabor a 70’s. Con arrancadas en las que las guitarras se retuercen entre ritmos casi funky el tema nos lleva en volandas. Un corte lleno de fuerza en la línea de los álbumes precedentes de los suecos. Tras el torbellino inicial, la canción baja la intensidad para recorrer brumosos paisajes psicodélicos. Con un tempo lento y con pasajes vocales más melodiosos, va tornándose más ácido con esa conjunción de guitarras y sus solos afilados entre una base rítmica que se va inclinando por el blues.

Después de un comienzo tan impactante, los ritmos tribales de ‘Let’s save dreams’ nos sitúan en un entorno netamente vintage. La aparición de teclados y los pegadizos estribillos nos toda una fiesta colorista de camisas de colores y pantalones de campana. Una canción más elaborada y menos cruda, que nos marca un poco el espíritu de este nuevo trabajo. Melodías flotantes en un caleidoscopio sonoro multicolor que inevitablemente nos traslada a décadas pasadas. Si bien no es un tema pesado, tiene el suficiente gancho para mantenernos con un espíritu positivo. La canción transmite buen rollo sin necesidad de sonidos estruendosos. El tema se torna más alocado en su parte final con aturdidores pasajes psico-progresivos.

Asentados en un espacio de calma ‘Great divide’ nos acaricia con dulzura a base de blues psicodélico. Relajadas melodías nos van conduciendo a un entorno en el que todo se torna más crudo y ácido. Desgarrados pasajes vocales elevan el corte para descender nuevamente a un entorno plácido y susurrante. Esas ondulaciones en cada canción son una de las señas de identidad del álbum. En nuevo giro, los tonos hard-progresivos se adueñan por momentos del tema en una conjugación psicodélica que va mutando sus formas hasta volverse mucho más ácido y psicotrópico. Un viaje realmente estimulante. Que tiene un epílogo en el que la atmósfera retro se muestra exuberante y poderosa.  

Utilizando por primera vez el idioma sueco, ‘Medicinmannen’ con una base rítmica de inclinación jazz, transita por una atmósfera retro entre suaves melodías. Los elementos llegados de los 70’s afloran en el tema mientras se eleva engrosando su sonido. Una evolución que nos eleva a intensos momentos sonoros. Con cuidados ornamentos, la banda hace que el corte, sin perder su rumbo, se cimbree incorporando elementos sonoros que no le hacen perder su esencia. Una montaña rusa con laderas suaves que la banda libra con destreza entre solos afilados que sacan el lado más ácido de SNOWY DUNES. A lo largo de sus diez minutos la banda hace un repaso por las distintas vibraciones de los 70’s para zambullirse en un entorno psicodélico en su parte central. Aquí una instrumentación envolvente y la garra de las voces arrastran el corte a territorios más tortuosos. Aquí los riffs pesados, los efectos y los atronadores tambores conviven con sustancias psicotrópicas produciendo un efecto aturdidor y narcótico a la vez. No nos hemos dado cuenta y el corte a mutado su fisonomía. Esto, dice mucho de la capacidad compositiva del cuarteto, atreviéndose con pasajes de hard-progresivo completamente salvajes.

Sin darnos cuenta, llegamos al último tema del álbum. ‘Helios’ parte de chamánicos momentos de blues psicodélico con tonos pantanosos. Una cadencia Doorsiana se siente en cada estrofa. Con explosiones de intensidad con los diabólicos teclados en un segundo plano, el corte serpentea entre ciénagas humeantes. Blues impregnado en humo cannabico transmitiendo sensaciones en cada nota. Sus momentos turbios, contrastan con los relajados y sigilosos pasajes en los que el corte parece ir de puntillas, sin hacer ruido. Estos momentos hipnóticos consiguen narcotizar al oyente con todo su poder psicotrópico. Aquí aparecen más sonidos sureños en una inclinación a un entorno casi swamp rock, en el que los momentos psicodélicos adquieren todo el protagonismo. El tema cuenta también con pasajes de guitarra acústica haciendo que se me muestre más versátil y atractivo. Sus épicos momentos nos van dirigiendo a ese insondable escenario en el que la psicodelia ácida borbote en cada nota, pero siempre con consistencia.

Snowy Dunes

Ozium Records