Reseña: ROBOT GOD.- “Silver Buddha Dreaming”

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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Reseña: SATORINAUT.- “Slow Psychedelic Speedrock”

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SATORINAT es el proyecto paralelo del guitarra de la banda húngara LEMURIAN FOLK SONGS Ambrus Bence y del bajista, Kránitz Róbert, a los que se une Megyeri Krisztián a la batería, para desarrollar toda su creatividad psicodélica sin ataduras en un formato de jam band. Así nace, SATORINAUT, con la  intención de asociar los mantras del universo con su música cósmica. Siempre que escribo sobre un álbum de improvisaciones me surge la gran duda: ¿Cómo se puede reflejar un trabajo así en una reseña? Todavía no he encontrado la respuesta, pero aún así, aquí estoy intentándolo. A diferencia de los otros proyectos como los citados LEMURIAN FOLK SONGSLIQUIDACID con su sonido psicodélico o la pesada KORGOTH con su sludge-metal, en SATORINAUT no hay un concepto de canción. Las largas improvisaciones surgen de manera espontánea, de una forma completamente etérea.  Grabado en un local de ensayo junto a un bosque, el aroma de la frondosidad se refleja en unos temas impregnados de la psilocibina que rezuma de los hongos de la vecina espesura. Pasajes intensos que se convierten en verdaderas espirales psicotropicas, unas veces soportadas por una de blues o de jazz, en otras ocasiones mucho más pesadas. El trío libera endorfinas en cada tema, con un uso de pedales que hace que el sonido adopte mil formas para hechizarnos con suavidad o para hipnotizarnos con contundencia. Una forma de transmitir el silencio psicodélico, pero muy fuerte, a través de grandes amplificadores, pedales y tambores. Si quieres viajar, aquí tienes un billete hasta espacios infinitos….

Los tonos entre el jazz y el blues abren el álbum en “Grand hotel sonic swing”. Buenos pasajes de guitarra en la primera jam. El blues fluyendo bajo un cadente ritmo de tambores para elevar su intensidad hacia espacios psicodélicos. Un corte orgánico con florales solos que demuestran la maestría de  Ambrus Bence con las seis cuerdas y los pedales. Pasando por distintos estados de ánimo el tema se va moldeando a lo largo de sus catorce minutos. Sin perder esos genes bluseros,  el trío se embarca en una espiral lisérgica que acaba por atraparnos. 

“Valley Path to the Source” mucho más psicotrópico si cabe que el tema anterior, parece recuperar el espíritu de Hendrix bajo un trepidante ritmo. Dejándose llevar por sus instintos, el corte parece caer en un caos controlado, o no. Sólo eso lo pueden saber los propios músicos, pero lo que si es cierto es que claramente aquí se están dejando llevar por instintos para crear un corte intenso y diabólico. una locura ácida que parece calmarse en su primera mitad, pero acaba sucumbiendo al poder de los psicotrópicos. 

“OHM” parece ser un tema algo más premeditado. Son primeros acordes, aparecen más extraños. De la repetición hipnótica de riffs y de efectos inicia una exploración pseudo-espacial a ritmo lento. Repitiendo su armonía, tras un aparente respiro, crean una misteriosa atmósfera que parece anunciar una inminente deflagración. En esta ocasión la bacanal psicodélica se viste de adornos siderales para crear una sensación de vértigo y caída al vacío.  Un espejismo que acaba por situarnos gravitando a la deriva en insondables atmósferas entre pasajes heavy-psych de manual. Quince minutos que ofrecen distintas visiones de un mismo proyecto con la guitarra siempre como protagonista, pero en el que la base rítmica es sencillamente arrolladora. 

Regodeándose en los mismos acordes, Hyperyaya” abre con oscuros y susurrantes pasajes con la batería a lento ritmo de jazz, mientras el bajo con golpea con una cdencia hipnótica. Un aturdidor corte que se sumerge en una espiral psicotrópica de la que tanto gustan estos tres chicos húngaros.  Tras largos momentos de calma psicotrópica, acaban imprimiendo máxima velocidad a unos repetitivos pasajes que acaban enmarañándose intoxicantes sonidos. 

Con una introducción con una batería contenida, “Sliding Parallel Spaces” deja espacio al lucimiento de Kránitz Róbert con su bajo.  aparece un nuevo elemento no visto hasta ahora con el sonido slide de la guitarra evocando vastas praderas con el sol en el horizonte. Recreándose en esos entornos, acaba enredándose en turbios pasajes para retomar la impostada calma en una nueva catarsis psicotrópica. un corte que resulta menos emocionante por su constante repetición. 

“Dharma expres”, el tema más corto del álbum con sus cinco minutos, se muestra más pesado y vibrante. Fuerza rítmica entre hirientes solos entre los vertiginosos ritmos. El tema, sin perder su vocación de jam, parece mostrarse como el corte mas estructurado del álbum. 

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Reseña: HEAVY TRIP.- “Heavy trip”

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Si Obelix adquirió su fuerza al caer en la marmita de poción mágica de pequeño, el trío canadiense originario de Vancouver, HEAVY-TRIP debieron de tomar L.S.D. en sus biberones de la infancia. Estamos acostumbrados a  encontrarnos endiablados álbumes de psicodelia pesada, pero la acidez y el aroma a psicotrópicos que contienen estos surcos, están al alcance de pocos. Si a ello unimos su amor por el blues y por los oscuros sonidos Sabbath, el cóctel perfecto está servido. Muchos son los que tratan de experimentar con drogas alucinógenas, pero aquí se pueden ahorrar la visita al camello de turno para tener un buen “viaje”. Cuatro temas que se desarrollan en oscuros y nebulosos bosques en los que las setas mágicas impregnan la atmósfera de psilocibina a través de ácidos solos que se incrustan entre la poderosa base rítmica de unos tambores que retumban y de un bajo impactante e hipnótico. Sus frenéticos desarrollos y solos en forma de jam, golpean con fuerza a nuestras neuronas hasta dejarnos exhaustos. Una bacanal ácida y psicotrópica soportada en el blues y en plomizos ritmos doom que habitan entres narcóticos vapores pantanosos. Su majestuosidad y exuberancia, son toda una invitación a un viaje sensorial del que no podrás salir con facilidad. Este debut solo hace incrementar mi ansia por una segunda entrega, que espero sea pronta, porque sino, mi síndrome de abstinencia será duro.  

ADVERTENCIA: Una escucha prolongada puede causar daños sensoriales.

“Hand of shroom” abre el trabajo fluyendo lentamente en una génesis entre efectos y una guitarra que nos hace intuir que estamos ante algo grande. Creando pausadamente una atmósfera mántrica con cadentes ritmos blues-doom herederos del legado de Sabbath. Tras la introducción y una vez que el tema ha alcanza la suficiente intensidad, los canadienses nos introducen en un bosque psicotrópico rodeados de hongos mágicos que rezuman psibicilina  toda una espiral en la una poderosa sección rítmica nos lleva en volandas entre los desvarios y giros de esa guitarra que se retuerce en mil cabriolas. Solos infinitos, hirientes, se suceden antes de una huida hacia adelante con frenéticos ritmos. Tomándose un respiro, el tema cede en su ímpetu,  antes de retamar la bacanal ácida. Solos psicotrópicos que se moldean a gran velocidad. La destreza de su guitarrista Cole Jandrisch, queda patente. Impactantes y pesados a su vez, sus sonidos se amortiguan en ese salto al vacío, mientras hipnóticas líneas de bajo, tambores irreductibles y recorridos por los trastes de la guitarra se suceden hasta dejarnos exhaustos. 

Tras la locura anterior, “Lunar Throne”, se sumerge en un blues narcótico. los ecos de los pantanos y su densa bruma se reflejan en un tempo cadente y pausado. El humo cannabico nos va narcotizando con los desarrollos de guitarra mientras el imponente bajo de Cole Vibert nos golpea casi con la misma fuerza de la batería de Ben Frith. Sin darnos cuanta estamos sumidos en oscuros espacios blues-doom. De nuevo la guitarra no podía faltar a su cita con los solos chirriantes. Una hábil combinación de instrumentos en los que cada uno aporta su clase a este somnífero y embriagador tema en el que los vestigios sabbathicos siguen presentes.  Una buena dosis de ácido nos lleva a un mundo de color en que todo oscila modulando sus formas.

Blues y psicodelia se unen en una causa común en “Mind leaf”. Transitando por una apacible vereda en la que los hechizos psicotrópicos nos acechan en forma de solos hirientes llenos de acidez. Sobre esa base rítmica basada en el blues el trío desarrolla una jam impactante. Un chute de sustancias alucinógenas enturbian nuestros sentidos en estos surcos llenos acidez. el tema nos traslada a estado sensorial alejado de la razón en el que los diabólicos desarrollos consiguen anular la misma. 

Retomando de alguna manera el oscuro legado Sabbath, “Treespinner” recorre esos ecos entre las sombras para desarrollar, en sus catorce minutos un autentico ritual heavy-psych. Contoneándose entre plomizos riffs  guiados por esa implacable línea de bajo, el corte avanza ondulando hasta entrar en nuevo bucle de pegadizos ritmos, para dejarse llevar por las afiladas garras de esa estruendosa guitarra. Mil giros inesperados en una misma trama que pasa por distintos actos. Amenazadores pasajes casi doom invocan a las tinieblas en un ritual tenebroso hasta que los ritmos pesados se evaporan liberando extenuantes pasajes de lisergia envolvente con narcóticos momentos stoner-doom entre efectos envolventes. Incluso encontramos pegadizos y vertiginosos riffs más propios del hard-rock setentero en este exaltado corte.   

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Reseña: CB3.- “Aeons”

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Basados en la improvisación, el trío sueco CB3 nos presenta su nuevo álbum “AEONS”. Con su líder Charlotta Andersson recuperando el espíritu de Hendrix para hacerlo navegar por atmósferas siderales en una exploración psico-progresiva en la que los límites no existen. Influenciados por la libre experimentación conjugan la fusión de Mahavishnu Orchestra con desarrollos más propios de King Crimson en una revisión contemporánea en línea Earthless. Utilizando elementos del rock espacial, sus cinco temas instrumentales no dejan indiferente a nadie. Siempre encontrando la chispa para que nada parezca aburrido, nos embarcan en un viaje serpenteante que nos deparará múltiples emociones. Huyendo de la sutilezas, combinan sonidos altos, bajos o medios, utilizando distintas frecuencias para conseguir su objetivo sin renunciar a la pesadez. Alejándose de cualquier estereotipo desarrollan libremente su propósito  tratando siempre de conseguir un sonido orgánico en el que los elementos progresivos tiene un peso fundamental.  Siempre tomando el camino directo, las espirales psicotrópicas están presentes en todos los temas, revoloteando y haciendo todo más borroso y narcótico. Si la melodía juega un papel importante, los momentos pesados llegan a coquetear con el doom, siempre oscilando y sorprendiéndonos.  “AEONS” está disponible vía The Sign Records.

En “Zodiac”, un atasco de riffs stoner-retro va poco a poco dejando espacio a desarrollos más progresivos en los que los múltiples efectos de vocación psicodélica aparecen entre un hipnótico persistente bajo. Estamos ante un tema en  el que los sonidos difusos y persistentes van ondulando bajo una armonía que se repite tornándose más pesada y cadenciosa en su parte final. El tema concluye casi por la senda del doom.

Por atmósferas heavy-psych de ambientación espacial “Sonic Blaze” toma forma de jamen la que la guitarra se eleva majestuosa entre efectos narcóticos manteniendo un ritmo grueso. A pesar de su pesadez, el tema se cimbrea antes de despegar hacia insondables escenarios siderales. Creando un relato de suspense y ciencia ficción, el bajo nos golpea con contundencia manteniendo la tensión. Dando un giro al argumento, la jam se colorea de crujientes riffs que engrosan el sonido. Los constantes giros y requiebros hacen que pasemos a un nuevo escenario en el que los afilados solos de la guitarra vuelven a elevarse tensionando más aún el ambiente. Tras una elevación a espacios más pesados en los que el doom nuevamente se otea en el horizonte, el corte desciende a plácidas atmósferas psico-espaciales.

En un entorno netamente psicotrópico “Acid haze” habita entre pasajes envolventes que se suceden dando forma a una nueva jam psico-espacial. con ritmo lento, hipnótico y con reminiscencias kraut, el grueso sonido de la guitarra se desangra nuevamente en hirientes solos para sucumbir a la psicodelia en una espiral de efectos psicotrópicos. Aquí crean un caleidoscopio sonoro que se deja llevar en ese boscoso ambiente heavy-psych, En la segunda parte el corte emprende una huida hacia adelante incrementando su intensidad para después ir agonizando disipándose en el infinito rodeado de una corte de efectos espaciales.

Con un vocación más setetentera, “Warrior queen”, sigue la línea marcada por los temas anteriores. Repitiendo su estructura y serpenteando en su avance, poco a poco nos va introduciendo en un túnel psicodélico que acaba abriéndose a la luz por atractivos y bellos pasajes con formas cambiantes sin perder la vocación de jam, innata en la banda. Aquí dejan un espacio para el virtuosismo de la guitarra se desarrolle en todo su explendor hasta llegar a introducirse en espacios más progresivos.

“AEONS” cierra con “Apocalypse”, un tema en el que los tonos acústicos toman el protagonismo para ir creando una atmósfera más propia del sonido west-coast” aderezando éste, con pasajes sinfónicos de una belleza superlativa. El resultado es un corte más compacto, mas estructurado y que de alguna manera,  se aleja de las jams anteriores. En medio de un entorno progresivo incorporan bellos pasajes de saxo que evocadores de Mahavishnu Orchestra que enriquecen extremadamente el corte más atractivo de todo el trabajo. Los momentos de coqueteo free-jazz nos sorprenden gratamente en esta fusión. El tema evoluciona y se agita con naturalidad, para concluir con un resultado sobresaliente.

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Reseña.- KANAAN.- “Odense Sessions”

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“ODENSE SESSIONS” es un absorbente ejercicio sensorial que nos atrapa en una dimensión desconocida con un gratificante resultado. Cuatro largos temas con vocación de jam de difícil descripción que se desenvuelven con soltura en espacios netamente heavy-psych con algún adorno espacial y que reflejan un viaje astral que sobrevuela la fría tundra. Su contenido es toda una oportunidad para dejarte llevar por los sentidos en esa estimulación sensorial que cada acorde, cada ritmo cada riff nos provocan.  siempre magnéticos y hechizantes, cada tema es una oportunidad para la relajación y la introspección. Absorbentes y atractivos, sus cuatro temas gozan de una calidad que muchos quisieran para si. Aquí no vas a encontrar momentos que agiten tu cuerpo, pero si, numerables espacios donde desarrollar toda la sensibilidad que la música puede aportar. En cada tema se describen coloridos paisajes en construcciones libres que no olvidan momentos jazz y ritmos kraut. De alguna forma, alejándose de lo mostrado en su álbum debut, los noruegos, con la inestimable colaboración de Jonas Munk (Causa Sui) se dejan llevar por sus instintos mas primarios en la libre creación de estas improvisaciones que acaban convirtiéndose en cuatro fantásticas canciones para el deleite de los oídos mas sensibles. Toda la épica contenida en los surcos de “ODENSE SESSIONS” es una muestra de que KANAAN evoluciona sin frene hacia nuevos escenarios creativos que a buen seguro, nos seguirán dando buenos momentos para el goce de los amantes de la psicodelia.  

kANAAN lo componen Ask Vatn Strøm (guitarra), Ingvald André Vassbø (batería) y Eskild Myrvoll (bajo), y el álbum se encuentra disponible vía El Paraiso Records.

En “Seemingly chingeless stars”, partiendo de susurrantes acordes psicodélicos el corte va evolucionando repitiendo sus acordes. Elevándose con calma las guitarras van soltando trazos que colorean un apacible espacio de reconfortable lisergia. Añadiendo intensidad paulatinamente sus tonos místicos se engrosan dentro su hipnotismo innato. Una dupla de guitarras colorean con bellas y misteriosas melodías el tema creando un estado de expectación que nos hace pensar que algo puede suceder.  Una lenta metamorfosis nos invade mientras todo va fluyendo con naturalidad y eficacia bajo una lograda instrumentación que me evoca a momentos Causa Sui. En el horizonte los espacios de narcótica psicodelia pesada instrumental se adornan con algún momento de sinfonismo creado por los teclados. Persistentes efectos en su parte final generan un estado catártico con un nítida vocación espacial.

Mas pesados en sus riffs, “Of raging bilows breaking on the gorund” huele a stoner-reto. Con una cadente batería y una pegadiza melodía el corte se muestra más asequible que su predecesor. Tras la intensidad inicial el tema desciende a brumosos pasajes heavy-psych susurrantes y cautivadores. Aquí la banda se deja llevar por una jam en la que todo sucede con calma. Sin perder el hechizo el corte pasa por momentos más turbios. Las guitarras se retuercen serpenteándose y con contoneos a través de elegantes solos atrayentes llenos de misterio. En un segundo plano un magnífico bajo aporta un magnético aura en cada uno de sus acordes mientras las guitarras juegan con efectos creando un caleidoscopio multicolor en el que las formas cambian su estructura.  En un segundo plano la armonía se repite insistente, recuperando la fuerza y pesadez inicial.  Es tema refleja que estamos ante grandes músicos creando una gran música haciendo que la estructura del tema se deja llevar por una jam en la que cada miembro se siente libre antes de regresar al origen para recuperar la estructura. 

Con retazos y acordes que surgen de la nada, “Vacant spaces”, el tema parece surgir de la nada como gotas de rocio en la mañana que nacen y desaparecen evaporándose.  Las guitarra juegan en dos planos diferentes lo que aporta consistencia al tema, mientras el bajo con sus tenues acordes nos introducen en insondables espacios psicotrópicos. Bellos y reconfortantes, tratan de aportar luz a esa tenue penumbra en la que vio la vida. Una psicodelia ensoñadora y misteriosa que se deja llevar por un camino alejado de lo terrenal en un magnético mantra que nos acaricia y reconforta incrustándose en nuestros sentidos.  toda una terapia regresiva que hace huir de la realidad para transportarnos a nuevas dimensiones sensoriales. El tema supone toda una catarsis para los sentidos que absorbe la razón dejándonos flotando en un estado terapéutico de completo bienestar.    

Instalado en esos espacios en los que el vacío es el protagonista, “Urgent excursions to the tundrasphere” va describiendo la calma con algo más de dinamismo. un vivaz ritmo de batería juega su papel custodiado por los repetitivos acordes de las guitarras y un sutil pero imperturbable sonido de bajo.  Nuevamente las guitarras moldean el tema repitiendo desde distintos niveles un corte que evoluciona lentamente con su hipnotismo hasta llevarnos a nuevo estado de inconsciencia. Instalados en esa dimensión desconocida la música parece llevar de otro mundo para que solo primen las sensaciones que nos aporta. Todo fluyendo con acierto y naturalidad, sin rendijas, los noruegos dejan patente su calidad para crean esos mantos narcóticos.  Recuperando ritmos mas terrenales, las guitarras siguen explorando esa jam  infinita con una mayor intensidad y pesadez en su parte central. Aquí, los efectos espaciales hacen que se torne algo más perturbador para retomar la calma en su parte final con sutiles y apacibles acordes, dándonos la sensación de  que hemos alcanzado el nirvana. 

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