Reseña: BESVÄRJELSEN.- ‘Atlas’

Inspirados en el mítico titán griego que lleva el peso sobre sus hombros, BESVÄRJELSEN dan una vuelta de tuerca al doom, para mostrar su lado más melódico y progresivo. Con miembros de DOZER y GREENLEAF en sus filas, la banda nos ofrece su particular visión del desert-rock desde los sombríos bosques suecos. Con la tradición local muy presente, el misticismo y las oscuras leyendas se enriquecen con un sonido heavy-rock de inspiración 80’s.   Bajo la hechizante voz de su cantante de Lea Amlimg, la banda parece inspirarse en el sonido característico de bandas como MARS RED SKY. Con la melodía como soporte de su narrativa, las incursiones en el folk y en el psycho-doom se ven enriquecidas para crear fascinantes canciones impulsadas por el fuzz. Un flujo constante hace que el álbum resulte una conmovedora experiencia para el oyente.  Las sombrías canciones nacidas de los espesos bosques, se visten de gala en un ritual chamánico en el que los difusos sonidos pesados son modulados con contagiosos estribillos y un espíritu indomable. Si algo llama la atención de este disco, es que no su sonido puede resultar familiar, pero no estereotipado, sino que brota de un gratificante oasis dentro de los sonidos habituales de la escena pesada. Sin ponerse ninguna barrera a la hora de componer, las canciones se muestras frescas a pesar de la densidad y la fuerza intrínseca que habita en sus surcos. Ralentizando el tempo de los temas, éstos adquieren un tono melódico, llevándonos a una catarsis sonora, que acaba por engullirnos. Estamos ante un álbum diferente y original a pesar de basar su sonido en vibraciones ya transitadas previamente. Al igual que algunas bandas pesadas, BESVÄRJELSEN sienten como su sonido se ve seducido por ese fantástico bosque de vibraciones progresivas, algo que a la postre, hace que sus canciones resulten mucho más fascinantes e innovadoras.

‘ATLAS’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

BESVÄRJELSEN son:

Lea Amling Alazam – voces
Staffan Stensland Vinrot – guitarras, voces
Andreas Baier – guitarras, voces
Erik Bäckwall – batería
Johan Rockner – bajo

Sin contemplaciones, ‘The Cardinal Ride’, nos introduce por la vía directa en ‘ATLAS’. Impulsado por altas dosis de fuzz, el corte se muestra esplendoroso. Fuertes tambores con un ritmo implacable, entre sus nebulosas arenosas y una voz alta y brillante componen la base de esta impactante canción. Ondulante, y bien ensamblada, la canción contiene fantásticos pasajes de guitarra, voces y coros que se balancean entre atractivas melodías y un espíritu indomable. Es difícil abrir un álbum con un corte tan impactante. Una de esas canciones llamadas a convertirse en himnos contemporáneos.  El tema lo tiene todo para ser un imán que atraiga a múltiples seguidores a conocer a esta maravillosa banda.

El crujiente sonido de ‘Acheron’ se incrusta de elementos heavy-rock en una encrucijada con los ecos del desierto. Creando un nebuloso manto difuso, el áspero sonido se va modulando con melodías que se inclinan hacia lo progresivo. La delicada voz y el espíritu del tema me hace pensar en bandas como MARS RED SKY. El legado del heavy-rock de los 80’s se une a un espíritu aventurero que cruza yermos desiertos plagados de dunas cósmicas. Otra canción superlativa en la que los detalles están cuidados al máximo para que se muestre esplendorosa ante el oyente. Con un tempo comedido y muy marcado, la canción consigue equilibrar el sonido turbio y grave con la delicadeza de una voz aparentemente quebradiza, pero llena de encanto. Sin duda otro gran gancho en el que se percibe el esmerado trabajo de una gran producción. Épica y melancólica, pero también pesada e impactante.

En ‘Clouds’ BESVÄRJELSEN modulan su sonido para llevarnos a un escenario de psicodelia aromática. Delicado y sutiles acordes y una chamánica y cautivadora voz sustentan un relato que se vuelve majestuoso. Los monumentales de corte progresivo se adornan con estribillos maravillosos en una constante oscilación estilística que acaba por sucumbir a un espacio psico-progresivo.  Con algunos elementos de metal melódico, la banda consigue crear otra impactante canción, y ya van tres de tres.

‘House Of The Burning Light’ retoma ese sonido crujiente y metálico. Con un cierto carácter atmosférico el corte parece beber del legado de los 70’s. Ganchos de hard-rock, elementos psico-progresivos unas gotitas de blues y un carácter cósmico en el que el desert-rock aflora por los poros componen el crisol de elementos sobre los que se construye la canción. Envuelto en nebulosas narcóticas el tema sucumbe a un sonido psicodélico en mayor medida que las canciones anteriores.  Rico en texturas, el tema es una muestra más de que estos chicos tienen calidad.

Le épica parece regresar con ‘Paradise’. Con una apertura atmosférica, la canción se arma lentamente entre fascinantes melodías ensoñadoras entre las garras de unos parsimoniosos y monolíticos riffs que coquetean con un entorno doom. Su oscura atmósfera se enriquece con una narrativa en la que la melancolía hace acto de presencia entre ganchos sinfónicos. Suave en su exterior, pero robusto en sus entrañas, el corte funciona creando un ambiente apacible y balsámico.

Si algo tiene este álbum es su versatilidad, y de nuevo en temas como ‘Digerliden’ la banda da una vuelta de tuerca más. Bajo una atmósfera densa, los riff crujientes y borrosos contrastan con lo liviano de unas melodías que se contonean seductoras ante el oyente. Custodiado por poderoso tambores, el tema evoluciona lentamente entre meandros en paz y bien insertados golpes de una furia contenida. El resultado es una exuberante y hechizante canción que contiene atormentados momentos.

‘Descent’ baja las revoluciones para dejar que la magia aflore desde la voz de su cantante xxxxx. Una especie de balada ensoñadora con un efecto balsámico para el oyente tras algunos de los excesos contenidos en las canciones anteriores. Con un espíritu lírica las delicadas melodías nos susurran junto a una calidad voz rebosante de sensualidad.

Con poco más de dos minutos, ‘Celestial’ nace de vientos exóticos y se convierte en una especie de interludio que pone freno a la pesadez y grandilocuencia.
Con un nítido carácter doom ‘Obscured By Darkness’ nos devuelve a las inquietantes y oscuras atmósferas. Con un espíritu alternativo, la dualidad vocal y la contundencia de sus riffs consiguen crean un corte de psycho-doom, con atractivos momentos vocales de inclinación lírica. Un corte aplastante, pero que también tiene su lado amable y reconfortante.  

Como broche final, ‘Divided Ends’ con sus mas de siete minutos, y siendo la canción mas larga del álbum, recopila toda la gama estilística de una banda que no se pone barreras para componer sus canciones. Con un tono retro, los ecos arenosos parecen llevarnos a un oasis colorista en el que podemos encontrar distintos tesoros. Su frio y metálico sonido va modulándose con habilidad hasta llevarnos a un escenario mágico. Inevitablemente me vuelve a la mente alguna de las canciones de MARS RED SKY. Pero BESVÄRJELSEN siguen yendo mas allá, incorporando momentos de gran pesadez y dinamismo con elementos psico-progresivos de fuerte impacto.

BESVÄRJELSEN:
FacebookBandcampInstagramSpotify

MAGNETIC EYE RECORDS:
WebsiteFacebookBandcampInstagramYoutube

Reseña: GNOME.- ‘King’

Los belgas GNOME nos presentan su álbum ‘KING’. Con canciones que combinan ganchos irresistibles y guitarras troncadoras, tambores y bajo con giros aventureros, elaboran su poción única y suplente de stoner, prog y reminiscencias 70’s. Con ríos de hard-rock salvaje y primitivo la banda conjuga elementos heavy-rock y stoner haciéndolos gravitar en un escenario vintage. Pero GNOME en sonidos ya trillados por otras bandas, sino que aportan su propia a luz a unos temas sólidos en los que los vientos arenosos nos impregnan del sonido del desierto. Insertando pasajes progresivos consiguen unas canciones con múltiples aristas y alicientes para que el álbum resulte fluido y de fácil escucha. Sus endiablados solos de guitarra y la contundencia de su base rítmica consiguen seducir las terminaciones nerviosas del oyente aportándole amplias dosis de energía. Todo un reconstituyente creado a base de fuzz, que GNOME cocinan con destreza para mostrar un plato muy apetecible de degustar. ‘KING’ es un álbum que pone a prueba la capacidad del oyente para abrir su mente a un sonido innovador que bebe de las fuentes de los tradicionales sonidos hard & heavy rock de los 70’s, pero que también recoge el legado de los pioneros del desert-rock.

‘KING’ fue grabado con Frank Rotthier en Rockstar Recordings entre confinamientos en el otoño de 2020 y está disponible vía POLDERRECORDS en formato digital, en CD y vinilo.

‘Ambrosius’ nos noquea a las primeras de cambio con sus poderosos riffs desérticos. La canción explora territorios stoner guiada por buenas dosis de fuzz. Su turbio sonido se sustenta en un riff sobre el que van incorporando diferentes armonías y solos con un innegable espíritu psicodélico. En la parte central el corte bebe de la inagotable fuente del proto-metal nacido en los 70’s.

Con la colaboración del miembro de THE VINTAGE CARAVANOscar Logi‘Your empire’ se precipita por un torrente de hard-rock crudo y primitivo.  Melodías vocales y estribillos de gran gancho hacen que la canción penetre en las terminaciones neuronales de oyente insuflándole buenas dosis de energía y vitalidad de puro rock de siempre. Impulsado por una poderosa base rítmica el colorista corte se ejecuta con un alto dinamismo.

Envueltos en una espiral de sonido retro ‘Bulls of bravik’ combina vibraciones vintage con contemporáneos riffs stoner. Una canción pegadiza con la que es fácil congeniar y que eleva la intensidad con desarrollos fluidos que son enriquecidos con elementos hard & heavy-rock más propios del siglo pasado.

Dejando una estela de fuzz intoxicante ‘Antibeast’ recorre largas rectas desérticas con oscilantes riffs sobrevolando su portentosa y frenética base rítmica en su primera parte, para tornarse más parsimonioso y plomizo en su segunda mitad. Con incrustaciones de psicodelia pesada el corte se muestra difuso en su tormentoso desarrollo.

 La atractiva apertura de ‘Wenceslas’ nos sumerge en un nuevo espacio en el que los turbios riffs se transmutan para tomar elementos del hard-progresivo de los 70’s. Una dualidad presente en la mayoría de las canciones del álbum y que en esta ocasión se adorna con atractivas melodías con las que logran conquistar al oyente. Destaca el talentoso trabajo del bajo y la constate oscilación de su armonía. Rudas voces aparecen en la parte final para imprimir garra a un nuevo corte diabólico.  

‘Kraken wanker’ parte de plomizos riffs stoner-doom avanzando parsimonioso y pesado como un paquidermo antes de contonearse con pegadizas armonías. Entre ecos de blues y de psicodelia, el tema se balancea con un fascinante groovy en largos desarrollos instrumentales. El corte cierra el círculo retomando la vocación doomy de su apertura bajo una atmósfera lisérgica prescindiendo de las voces. Nuevamente los vestigios de los sonidos vintage de los 70’s hacen acto de presencia en una combinación de gran atractivo.

Una hipnótica línea de bajo es el argumento de partida de ‘Stinth thy clep’. Otro corte arenoso lleno de ganchos irresistibles. Ondulante, la canción instrumental, contiene el clásico sonido stoner a prueba de esguinces cervicales y constantes variaciones en su argumento provocadas por una guitarra endiablada y poderosa.

Para el final, la banda belga deja el tema más largo de todo el álbum. ‘Platypus Platton’ con sus casi doce minutos es como una especie de jam en la que GNOME refleja todas sus inquietudes. Pegadizos riffs difusos se combinan con momentos psico-progresivos a lo largo de extensos desarrollos de guitarras que van y bien, pero que siempre regresan al punto de partida. Un tema intenso, pesado, dinámico y a su vez con las suficientes dosis psicodélicas como para amortiguar su turbio y áspero sonido, como lo hacen en su parte final, en la que el blues chamánico nos impregna de vibraciones psicotrópicas.

 

Gnome

Polderrecords

Reseña: ECSTATIC VISION.- ‘Elusive Mojo’

El cuarto álbum de ECSTATIC VISION viene cargado de un sonido difuso y aturdidor ejecutado a la velocidad de la luz manteniendo algunos cánones de los sonidos pesados de los 70’s. Estos nuevos psiconautas del espacio dirigen su nave a los confines del cosmos sin importarles las tortuosas adversidades del camino. Retroalimentado por toneladas de sustancias psicotrópicas, su sonido consigue penetrar en las terminaciones nerviosas del oyente, produciendo un efecto perturbador sobre el mismo. Todo un frenesí sónico en el que el rock espacial se mestiza con las vibraciones más crudas de los 70’s en un matrimonio que funciona. Su mezcla de proto-punk de Detroit, y de histriónica psicodelia, gravita a toda máquina por insondables espacios sonoros entre ritmo cavernícolas que sacudirían los dientes restantes de los cráneos de los hermanos Asheton, saxofones abrasadores que harían que Nik Turner se sintiera alto y líneas de bajo lo suficientemente calientes como para derretir la estatua de Lemmy. La fuerte influencia del legado de Hawkwind se introduce en una batidora para crear un cóctel explosivo e impactante en el que todo es posible. ECSTATIC VISION son una locura de banda y en sus locos álbumes caben, tanto los ecos de pioneros del kraut lisérgico como Amon Duul con el robusto sonido Mothorhead, pero también algunos momentos chamánicos mas propios de The Doors,. Sin duda un trabajo atrevido, experimental, pero lleno de magnetismo y atractivos para los oyentes más intrépidos. ECSTATIC VISION ha aprovechado algo que expande el vocabulario del rock pesado y se traslada a una lejana galaxia sónica donde hay música en las esferas, pero las esferas vibran en frecuencias nunca antes contadas.  Así consiguen un álbum espacial, trippy y vanguardista, en el que el rock and roll adquiere una nueva dimensión. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue.

ELUSIVE MOJO’ fue grabado en vivo en una cinta de 2” en su amada ciudad natal de Filadelfia por Joe Boldizar (Sonic Praise) con Bob Pantella (Monster Magnet) y masterizado por su viejo compañero de copas Tim Green (Melvins).  Lo que surgió fue un disco de sonido corpulento, atemporal y único que es difícil saber si se grabó en 1971 o en 2022. El álbum está disponible en varios formatos de vinilo, CD y digital a través de Heavy Psych Sounds.



Sin contemplaciones, el álbum abre con ‘March of the troglodytes’. Un torbellino sonoro a modo de introducción de un minuto en el que ECSTATIC VISION pone las cartas sobre la mesa con su aturdidora apuesta de psicodelia espacial en línea HAWKWIND.

‘Elusive mojo’, el tema que da nombre al álbum, es una canción directa en la que los pedales y los efectos nos arrollan en una embestida sin freno. Buenos pasajes psicodélicos de vocación 70’s, recrean el frenético viaje sideral que nos proponen los de Filadelfia. Custodiado por la acidez de sus solos, la cadencia de la línea de bajo y los atronadores tambores nos llevan en volandas a algún remoto lugar en los confines del cosmos. La incorporación del sonido del saxo aporta un carácter más terrenal a esta apuesta que parece llegada del espacio exterior. Una tortuosa travesía que acaba por dejarnos exhaustos. Su chirriante sonido, junto con las constantes oscilaciones de su ritmo, consiguen crean un corte excelso y exuberante.  

Impulsado por hipnóticos ritmos kraut herederos de la kosmiche music de los 70’s, ‘Times up’ es otra canción psicodélica que se desarrolla entre pesadas vibraciones que miran de reojo al legado de bandas como MOTORHEAD, travestidas de trajes de astronautas. Turbio, difuso y envolvente, el corte es una bacanal psicotrópica en la que ECSTATIC VISION dejan patente su vocación de navegantes del espacio del siglo XXI. Una jam con reminiscencias de los más crudos sonidos del siglo pasado impregnados de altas dosis de dietilamida. La ruda voz ondulante va mutando su intensidad y registro a lo largo de otro tema aderezado con pasajes progresivos con ese mágico sonido de viento que la banda incorpora con acierto a sus canciones. Podríamos decir que la canción es el resultado de una unión bastarda de MOTORHEAD y AMON DUUL con un cierto espíritu doorsiano.

El transitar por los tortuosos espacios sideral prosigue con ‘The kenzo shake’. Otro corte acido de psicodelia espacial con las aristas rugosas y un sonido completamente turbio y difuso. Un espíritu 70’s predomina en unas melodías que tratan de hacerse hueco en la frondosidad de un sonido impactante y frenético. A pesar de la inmensa cortina sónica que genera cada una de las canciones del álbum.  

Está claro que en este nuevo trabajo hay pocas sutilezas, ya que todas las canciones se precipitan en un torrente diabólico- Pero canciones como ‘Venom’ sin terminar de bajar la intensidad, explora otros territorios sonoros. Con un registro vocal lleno de magnetismo, los efectos sobrevuelan los hipnóticos ritmos creando un insondable entorno lisérgico. Entre golpes de blues y boogie, las hostilidades se desatan en una nueva orgía sónica. Estratificando su sonido, la banda crea un tema algo más comedido y con un innegable sabor a 70’s y rebosante de wah wah y sonidos distópicos.  Otra canción superlativa y arrolladora.

Lentamente ‘The comedown’ se arma a partir de suaves acordes repetitivos que poco a poco nos van introduciendo en un particular espacio psicodélicoUnos logrados pasajes de guitarra nos incitan a sumergirnos en un gratificante entorno sensorial rebosante de magnetismo. Teniendo claro su objetivo, los efectos psicotrópicos van adueñándose de ese calmado mundo sensorial. La crudeza de la voz contrasta con sus inquietantes pasajes hasta dejarnos a nuestra suerte en este escenario donde las sensaciones brotan en cada nota. Todo un descanso tras los tortuosos viajes siderales de las canciones previas.

 ‘Deathwish 1970’ pone el broche final a este superlativo y exuberante álbum. Distorsiones, tambores retumbantes, un saxo hilarante y un frenesí rítmico, son los argumentos para un corte vanguardista en el que la psicodelia con genes 70’s, se encuentra de bruces con una narrativa futurista. Indudablemente los cimientos sobre los que se soporta el tema fueron creados por los pioneros de los 70’s, y eso queda patente en sus pesados y dinámicos riffs. La nota corista coquetea con el jazz gracias al predomino de ese saxo que se retuerce en cada nota. Un corte terrorífico que pone el cierre a una hora de intensidad máxima en la que la psicodelia adquiere una nueva dimensión.

ECSTATIC VISION:
Facebook ⎜ Bandcamp ⎜ Instagram ⎜ Sp otify

HEAVY PSYCH SOUNDS:
Sitio web ⎜ Facebook ⎜ Bandcamp ⎜ Inst agram ⎜ Youtube

Reseña: BLUES WEISER.- ‘Obey The Booze’

‘OBEY THE BOONZE’ es el tercer álbum de los madrileños BLUES WEISER, y en él vuelven a dejar patente su amor por el heavy-blues y por las vibraciones de los 70’s. Un torrente de wah-wah, de rock heredero del mismísimo JIMI HENDRIX, a través de ocho canciones que arrollan al oyente con toda su energía. Sin sutilezas, sus crudos temas, con su contagioso groovy, consiguen atrapar al oyente en sus fauces para zarandearlo con esas estruendosas y primitivas vibraciones vintage. Con bandas como Fu Manchú o Nebula en el radar, los madrileños crean un álbum que te derretirá la cara con su perfecta banda sonora para pasar una noche de fiesta.  El álbum es un viaje salvaje a los orígenes del rock más vibrante y crudo con composiciones honestas, perfectamente interpretadas. Entre golpes de blues ácido y humeante y unos ritmos llenos de gancho, cada tema es una fiesta por si mismo. A veces oscuros, a veces sosegados, lo cierto es que estos chicos llevan los genes de los 70’s en sus venas, y eso se traduce en canciones a la vieja usanza, rebosantes de alicientes para el oyente. Pero también beber de la fuente nacida en los desiertos californianos en los 90’s, algo que queda patente en sus crudas y arenosas canciones.

‘OBEY THE BOIZE’ está disponible vía Argonauta Records.

BLUES WEISER son: Jozz – (Guitarra, Voces), Bobysan (bajo y coros) Michael (batería)

Con un sucio sonido retro, ‘Fortune Teller’ nos lleva directamente a comienzo de los 70’s. Una voz ruda y aguardentosa, despliega toda su rabia sobre unos riffs rugosos y un groovy con el que rápidamente consiguen atrapar al oyente. Con el blues en sus entrañas el tema también contiene vibraciones arenosas de bandas como FU Manchú, (por citar alguna). Compuesto sobre un riff que se repite, el corte contiene intoxicantes momentos en los que la acidez de su guitarra nos impregna de psicotrópicos sin perder un momento el ritmo.  

‘Loose’ con una magnética línea de bajo en su apertura se desarrolla teniendo en cuenta el legado de los pioneros. Un sonido retro muy apetecible que se ejecuta sobre ciertos estándares, pero BLUES WEISER saben como hacerlo para que su sonido resulte auténtico. Heavy-blues al uso con golpes de fuerza y un ritmo cadente pero que te atrapa en sus fauces. Un corte que destila sentimiento y que contiene estribillos con los que conquistar al oyente. La guitarra vuelve a mostrar toda su fuerza con solos asesinos, una constante en todas las canciones de la banda. La canción nos hace dudar si vivimos en 2022 o si hemos regresado a 1970.

Los tambores iniciales de ‘Grass’ nos hacen presagiar otra canción retro llena de fuerza. Con un ritmo contenido pero firme, el corte se eleva por la senda del rock clásico stonerizado manteniendo la fórmula, estribillos pegadizos, riffs ácidos de aroma vintage y un ritmo cautivador en el que el blues ácido aflora con naturalidad. Una canción ondulante y con gran poder de seducción.

En un todo más sosegado y recuperando ecos de finales de los 60’s, ‘Echoes of oblivion’ contiene estribillos y coros almidonados en contraste con las canciones anteriores. Dejando más espacio a la melodía, crean una canción colorista con algunos elementos exóticos en sus dos partes diferenciadas. Una primera mitad suave con ritmos cadenciosos y una segunda parte en la que la banda eleva la intensidad de su psicodelia aromatizada. Sus hechizantes pasajes suponen todo un bálsamo para el oyente en este trance hipnótico.

Aviation’ explora atmósferas de psicodelia pesada en las que los elementos desérticos aparecen a través de rugosos y pesados riffs. Manteniendo la tensión las reverberaciones lisérgicas nos empapan de sustancias psicotrópicas para proporcionar al oyente un placentero viaje. El tema consigue aunar los sonidos expansivos con la contundencia. Estamos ante uno de esos temas que te hace flotar en un gratificante mundo sensorial repleto de agradables sensaciones.

El magnetismo de la susurrante línea de bajo de ‘No imput’ es solo el preludio de otro corte de hard-rock en el que el blues acido está muy presente. Un nuevo viaje al corazón de los 70’s de una banda que nació con varias décadas de retraso, ya que su espíritu vintage, coloca su música en la época más gloria del rock. Sus desgarradores momentos conjugan la fuerza de sus riffs, con momentos llenos de acidez. Esta senda clásica es un camino fácil de transitar para BLUES WEISER.

La ortodoxia retro de ‘Clint Eastwood’ consigue crear una canción que insufla energía y buen rollo al oyente. Si su sonido arcaico parece sacado de los albores de los 70’s, la banda introduce elementos contemporáneos con un resultado sumamente atrayente. Sus descargas de fuzz y wah wah acaban creando una orgía sónica que nos invita al desenfreno del puro rock and roll.

‘Void catcher’ completa este maravilloso trabajo a base de melodías 60’s que escarban en legado del rock clásico más exótico. Las pinceladas psicodélicas aparecen en forma de extraños efectos que nos sumen en un caleidoscopio sonoro. Los riffs arenosos hacen acto de presencia en la parte central del corte, siguiendo una senda ortodoxa de los dictados del stoner contemporáneo. Una mutación que nos sitúa en un espacio en el que la garra de la banda aparece con voces que se desgañitan vomitando toda su rabia.  

Blues Weiser

Argonauta Records

Reseña. FUZZ MEADOWS.- ‘Orange sunshine’

Con tan solo un EP previo, el trio australiano FUZZ MEADOWS irrumpe en la escena para mostrar al mundo su buen hacer en el campo de la psicodelia pesada instrumental con su álbum debut ‘ORANGE SUNSHINE’. Con una identidad propia, pero manteniéndose fieles a determinados estándares de la escena psicodélica, nos presenta cuatro largas canciones que surfean entre olas heavy-psych, corrientes post-rock y abismos stoner. Marcados por una narrativa cinematográfica, sus canciones psicodélicas no necesitan voces para seducir al oyente a su particular mundo onírico. Un entorno en el que las fragancias lisérgicas nos aportan agradables aromas con los que consiguen embriagar al oyente, proporcionándole un placentero viaje sonoro. Si tenemos en cuenta que las canciones nacen de horas de intercambio de riffs hasta la madrugada, podrás entender el verdadero espíritu de unas canciones creadas desde la libertad y la improvisación. FUZZ MEADOWS consiguen el equilibrio entre los aterciopelados pasajes ensoñadores y la rugosidad de alguno de sus riffs. Por si esto no fuera suficiente, aportan dosis de elegancia con sus narrativos pasajes post-rock, contrarrestando la firmeza de sus estremecedores golpes de metal, una fuente devastadora de energía en el lado opuesto de la balanza de su suave psicodelia aromatizada.

‘ORANGE SUNSHINE’ está disponible Copper Feast Records

El álbum abre con los tonos trascendentales de ‘You Are The Void’. Un espacio heavy-psych con el que los australianos nos introducen en su particular bosque lisérgico. Riffs con mucho gancho nos empujan a un entorno de vibraciones pesadas en vueltas en nebulosas psicodélicas. La embestida inicial deja paso a susurrantes acordes que nos van guiando por un insondable espacio psicotrópico. El hábitat en el que FUZZ MEADOWS se desenvuelve con suma soltura.  Inmersos ya en su narrativa, nos encontramos pausados acordes que miran de reojo a territorios post-rock. Un terreno fértil en las antípodas y en el que los miembros de la banda se desenvuelven con soltura como ya hemos comprobado en sus trabajos previos con bandas como The Black Heart Death Cult. Ensoñadores pasajes con solos infinitos y una instrumentación tormentosa, que va mutando en su intensidad a lo largo de un tema con espíritu de jam. Un cadente bajo pone la pausa con parsimonioso pero profundos acordes antes de la partida a exóticos lugares sonoros. Siguiendo los esquemas tradicionales del post-rock, el trio flirtea con monumentales desarrollos y con golpes de pesadez Stoner.  

Asentados en esos insondables entornos psicodélicos, ‘Reach’ avanza lentamente por un calmado espacio en el que la psicodelia aromatizada va tejiendo otro fascinante tema.  Tomándose su tiempo para arrancar, la guitarra se desdobla custodiada por briosos tambores. Casi susurrante el tema contiene explosiones de riffs plomizos que golpean rompiendo ese fascinante escenario de calma.  Si bien el tema se desarrolla sobre un espíritu netamente psicodélico, los guiños al post-rock aparecen para enriquecer la canción modulando su sonido. El tema abandona las sutilezas para mostrar un sonido rugoso y lleno de aristas sin perder su espíritu psicotrópico.

‘Orange sunshine’ nos invita a un paseo por el particular mundo onírico deFUZZ MEADOWS. Manteniendo su espíritu sosegado, el tema contiene incrustaciones más virulentas en forma de riffs que golpean con toda su fuerza. En esta mutación, las vibraciones post-rock aparecen para cambiar el rumbo hacia un insoluble espacio sensorial en el que expandir nuestra mente para dejarnos llevar por este sugerente viaje a lo desconocido. Un tormentoso y virulento transito que rompe la barrera sensorial para tirar los muros de este gratificante y relajante entorno en el que disfrutar del relax.

Con un sonido más pesado ‘Death echo’ nos saca momentáneamente del trance anterior con fuertes riffs tormentosos. Todo un espejismo inicial, ya que el tema hace descender su intensidad para dejarse llevar por una bacanal de psicodelia pesada con muchas bifurcaciones en el camino. EL trio no se encasilla en los cánones del género, sino que combina con gran acierto pasajes de gruesos sonidos con momentos en los que su música se relaja para abrir al oyente a su particular hábitat. Toda una montaña rusa de emociones en la que los australianos coquetean tanto con el post-rock como con el Stoner. En cualquier caso, tanto en un estilo como el otro, lo hacen con suma habilidad para que el corte tenga continuidad. ‘Benji’ cierra el álbum con catorce minutos de fragante psicodelia expansiva. Con un sonido atmosférico, el constante zumbido del tema nos hace transitar por misteriosos pasajes de psicodelia pesada llenos de belleza. Firme en su base rítmica, pero ensoñador en sus desarrollos instrumentales el tema pasa por distintas fases en su hechizante transitar. Desde momentos silenciosos hasta pasajes de gran monumentalidad, FUZZ MEADOWS va tejiendo sin prisa una canción con muchos alicientes para el oyente. Serpenteando entre meandros coloristas, el tema pasa por abruptos caminos en los que su fuerza intrínseca se abre paso sin miramientos. Pero también dejando paso a fascinantes momentos con los que consiguen atrapar al oyente en un gratificante viaje sensorial.

Fuzz Meadows

Copper Feast Records