Reseña: HYPERNAUT.- ‘Ozymandas’

La saturación de álbumes que recibo cada semana ha hecho que este artefacto sonoro a caballo entre el heavy-rock y el stoner más desértico quedara en la bandeja de entrada hasta ahora. Por fín nos adentramos en ‘OZYMANDAS, el álbum debut del quinteto peruano HYPERNAUT. . Nueve temas directos que golpean sin contemplaciones para gozo de los amantes de las vibraciones más rugosas. Pero no solo encontramos un derroche de fuzz en ‘OZYMANDAS’, en el álbum parecen estar muy presentes los ecos grunge de los 90’s (un pilar fundamental), así como la psicodelia. Siempre sin bajar demasiado el listón del alboroto sonoro en el que se desarrolla cada tema, cada uno de ellos se envuelve en un embalaje alternativo.  Lo cierto es que los temas funcionan, ofreciendo verdaderos ganchos que nos invitan al desenfreno entre arenosos riffs y una constante estela de fuzz. Pero esto no quiere decir que estemos ante otra banda stoner más, aquí todo se muestra atractivo, y con un poder contagioso inquebrantable. Sin salirse de su apuesta alternativa, enriquecen esta, con voces que a veces parecen salir del rock más crudo y primitivo de los 70’s y en otras ocasiones se instalan en el legado del grunge innato en el quinteto limeño. Aún así, posiblemente estemos ante una banda que no quiere renunciar a su espíritu heavy-rock, pero que se siente atraída por el sonido de los desiertos más arenosos y cegadores. Si a eso unes ese espíritu alternativo que flirtea hasta con el punk, estamos ante un debut, que no te dejará exhausto, sin un momento de respiro. Un álbum ruidoso pero a su vez con su punto psicodélico, y en el que los ecos de los pioneros del desert-rock, se reflejan en cada una de sus canciones. Unas canciones ásperas en su instrumentación pero mucho más suaves en algunas de sus melodías.

HYPERNAUT son: Santiago Echecopar (voz), Gary Saavedra (batería y coros), Giancarlo Yepez (guitarra rítmica), Mike Yugra (bajo) y Martín Cardich (guitarra solista). ‘OZYMANDAS‘ fue mezclado y masterizado por Eduardo Albareda, habiendo sido producido por propio Eduardo e HYPERNAUT.

‘Panic attack’ conjuga elementos hard-rock con el Stoner tradicional. Con una batería atronadora todo se desarrolla a la velocidad del rayo. Juegos vocales que serpentean en constantes giros y momentos heavy-rock, hacen que el tema nos enganche sin remisión. Fuzz y heavy-rock unidos por una causa común.

Como si de una fusión de Truckfighters y Fu Manchú, ‘Bad Hombres’ coquetea con voces grunge entre continuos riffs turbios para aturdirnos entre una cortina de fuzz.

Recuperando los ecos de los 70’s, ‘Atomic breath’, nos contagia su ritmo entre una estética desértica. Toda una invitación al baile con esos tonos clásicos y rudos sin renunciar a pasajes arenosos. La fórmula, sin duda, funciona.

Ya con la careta quitada, ‘(This Is Where I) Draw The Line’ con una actitud punk, nos invita a un nuevo frenesí. Un tema divertido y pegadizo ideal para hacer pogos. Un tema cambiante en el que aparecen buenas voces y que supone una huida hacia adelante. La perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad por largas rectas desérticas.

Con una inconmensurable línea de bajo, ‘Multiverse​.​.​. Battleworld’ tiende un puente entre el desierto californiano y el Seattle de los 90’s. Como si no quisieran renunciar a su legado, el tema serpentean en mil requiebros, Acelerones y parones, siempre con un denominador común, el fuzz intoxicante que nos ciega con toda su fuerza, entre distintos estados de ánimo y pasajes aparentemente cambiantes.

Con buenos ganchos ‘Worlogog’, nos muestra el hard rock stonerizado más crudo de los peruanos. Voces trascendentales afloran de la espesa cortina de fuzz salida de unos riffs diabólicos. Elementos heavy-rock se incrustan en los sonidos desérticos de la banda andina en una montaña rusa de sonidos ondulantes. Un tema lleno de garra que no baja el pistón ni un instante.

‘Swamp thing’ se desarrolla en un ambiente psicodélico con herencia de los ecos del Seattle de los 90’s. Una combinación que resulta de lo más efectiva. Un turbio y difuso sonido en un segundo plano custodia melodías vocales más reconfortantes. El humeante ambiente cenagoso al que alude su nombre aparece más evidente en la parte final del tema.

Como una apisonadora de Stoner-metal con actitud casi punk, ‘Cynicism is Self-Harmofrece una visión más alternativa. El tema parece tener dos partes diferenciadas, una primera parte arrolladora y una segunda en la que los peruanos se dejan llevar por un escenario más psicodélico en detrimento de la fuerza. Aquí las guitarras esparcen psicotrópicos par narcotizarnos tras la embestida inicial. Ésta se retoma en la pare final, devolviéndonos al origen.

Con un carácter Incisivo y mostrando su sonido alternativo, ‘Ozymandas’ la canción que da nombre a este debut, se sustenta en un diabólico ritmo de batería en rasgueos de guitarras sucias. Con un tono más macarra golpean una y otra vez con riffs difusos entre armonías más cercanas al hard-rock. Buenas dosis de fuzz y constantes cambios de ritmos, hacen que el tema acabe por dejarnos exhaustos. Otro ejemplo mas de la vitalidad con la que estos chicos construyen su música.

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Album Premiere y Reseña: MARIJUANA JOHNSON.- ‘Gem City Kush’

Os presentamos en primicia el nuevo álbum de MARIJUANA JOHNSON, ‘GEM CITY KUSH’, disponible a partir de mañana en su página de bandcamp.

Como una horda salvaje en pleno campo de batalla, MARIHUANA JOHNSON nos asalta nuestra paz con ‘GEM CITY KUSH’. Un álbum crudo y salvaje lleno de riffs cannábicos en el que juegan desde su stoner ortodoxo con vibraciones hard, blues y heavy-rock llegadas de la década prodigiosa del rock. Un álbum festivo con un sonido primitivo, pero completamente cautivador. Instalados en la cultura del cannabis (solo tenemos que ver el nombre de la banda y el del álbum) estos chicos de Ohio nos llenan de humo intoxicante entre neblinas de fuzz. Nuevamente el puente entre los difusos riffs desérticos se conjuga con el hard rock de los 70’s adornado con momentos de blues más propios de ZZ TOP. Piensa en una conjunción planetaria de los tejanos con bandas como WO FAT o LO-PAN. Canciones que nos atrapan entre sus fauces para zarandearnos con virulencia con su rudo sonido y demostrando que el trio cree en lo que hace. El resultado es un debut completamente arrollador que nos patea como una manada de búfalos en estampida por la estepa. Stoner rock con un profundo énfasis en los riffs groove y los buenos momentos de hard-rock directo con actitud casi punk. Sin andarse con rodeos y sin darnos concesiones, su energía entusiasta provocará esguinces cervicales (avisados estáis). ‘GEM CITY KUSH’ es de esos álbumes que te dejan exhausto con sus aplastantes tonos y a la vez es una carta de amor a su ciudad natal (conocida como la ciudad de las gemas).  

Si bien la banda ha pasado por varios cambios de formación a lo largo de los años, la formación actual de tres miembros de Ashley Ashbrook (guitarra / voz), Elliott Harrell (batería y coros) y Matt Clark (bajo y coros) encuentra a la banda en su forma más pesada y más punto musicalmente diverso. Después del lanzamiento de su álbum ‘GREEN HIT’ en 2010 y un puñado de EP, incluida la compilación de 2020 de material antiguo e inédito, ‘B. HAWKWIND’, ‘GEM CITY KUSH’ es el trabajo que consolida (¡y de que manera!) el sonido de los de Ohio.

La última presentación en vivo de MARIHUANA JOHNSON tuvo lugar el 4 de agosto de 2019, lamentablemente momentos antes y a unos pasos de los trágicos eventos del tiroteo en el distrito de Oregon en Dayton. Después de la reorganización de la alineación y los intentos de reenfocarse, el nuevo álbum se escribió en el transcurso de los largos y arduos meses de la pandemia COVID de 2020. Pero en lugar de caer en una sensación de desesperación y fatalidad, GEM CITY KUSH’ es un homenaje a su hogar.

 ‘GEM CITY KUSH’ fue grabado en Encore Studios, Dayton, Ohio, diseñado, mezclado y masterizado por Shaun O’Shaughnessy y producido por MARIHUANA JOHNSON, correspondiendo el diseño de portada a Chad Wells.

‘This smoke’ nos golpea con riffs hard-rock y Stoner en los que los ecos 70’s están muy presentes. Con un ritmo diabólico el tema se esconde entre una cegadora nube de fuzz. Golpeando con una maza de rock pesado el corte se muestra arrollador, sin concesiones. Resulta destacable el buen uso de unos registros vocales que, sin ser sobresalientes, son usados con gran acierto haciendo que nunca se pierda el dinamismo rítmico. Con un resultón groovy, los tonos casi funk, nos llevan en volandas con una ola a un surfista. Las letras presionan para arrojar luz sobre la naturaleza inclusiva de la cultura del cannabis y la resistencia de Dayton

Cadente y ondulante ‘Nuclear Godzilla’ cruje hasta quebrarse por la senda del Stoner más ortodoxo. Oscilante y cargado de fuzz sus gruesos sonidos se ven asaltados puntualmente por unos fantásticos y afilados solos de guitarra que nos sacan del cegador sonido en el que se desarrolla. Una y otra vez el mismo riff insaciable consigue atraparnos entre algunos momentos heavy-rock que emergen de las arenas desérticas atrapándonos entre sus fauces. 

‘Green means go’ fusiona Stoner al uso con puro hard & heavy 70’s en un vibrante y contundente tema. Nuevamente sin hacer prisioneros, sus arrolladores tambores contrastan con el juego de voces y coros. Una espesa neblina sirve de escenario para cabriolas y contoneos. Sin faltar a su cita, el brillo de las guitarras reluce entre la brumosa base rítmica.

Rescatando el blues para arañarlo con uñas de fuzz, ‘Kush’ nos devuelve a cegadores escenarios desérticos. Un divertido y vibrante ritmo de blues y el legado de los sonidos más crudos del pasado siglo hacen el resto para darnos un nuevo motivo para amar este álbum. Un tema lleno de gancho con una fuerte herencia ZZ Top.

‘Trees’ nos invita a danzar a ritmo del rock and roll más diabólico y vacilón. Con un aire macarruzo el trio de Ohio nos invita a una frenética fiesta en la que la cerveza corre entre cuerpos saltarines. Si por algo se caracteriza MARIHUANA JOHNSON es por imprimir siempre un fantástico groovy a sus temas, y aquí tenemos el ejemplo perfecto. Un arrollador corte de Stoner-roll acelerado y con mucho gancho. Sin faltar a su cita, la guitarra hace su cameo en la parte final con esos chirriantes solos que consiguen hacerse su espacio entre la densidad de su ritmo.

Sin bajar un momento las revoluciones, ‘You don’t get off until you cough’ retoma los momentos más brillantes del género en otro corte pegajoso y lleno de humo y cerveza. El desenfreno por senda arenosa con otro musculoso tema que mantiene la temperatura en todo lo alto. Recuerda a los mejores WO FAT y sabrás de lo que te hablo. Curios el comienzo y final entre toses para dar más realismo si cabe.

‘Endo in the outdo’ nos muestra a los de Ohio más ácidos que el resto de las canciones del álbum. Esto no significa que bajen el pistón.. Crujientes y monolíticas líneas de bajo y toneladas de fuzz narcótico empapan el ambiente de thc. Con carencia blues heredero de ZZ TOP y constantes y ondulantes riffs, juegan con los tiempos acelerando o frenando el corte a su antojo. Los solos asesinos aquí tienen un espacio para arañarnos con su dosis corrosiva de stoner crudo, salvaje y sobre todo divertido.

Para cerrar, el destartalado bajo abre las hostilidades de ‘Smoke signals’. Sonido crudo y con aura vintage entre toneladas de fuzz y ritmo atronador. Travistiendo el hard-rock setentero con ropajes netamente stoner, MARIHUANA JOHNSON van directos a la yugular, sin contemplaciones con la energía del que comienza a hacer algo en lo que cree.


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Álbum premiere y Reseña: WEIRD TALES.- ‘Y’all Motherfuckers Forgot ‘Bout Good Ol’ Son of a Bitchin’ Blues’

Una forma diferente y completamente particular de rendir homenaje al origen de todo, el blues. Ya lo dijo el mítico Muddy Waters (aquí homenajeado): ‘El blues tuvo un hijo y lo llamaron rock and roll’. Con esa premisa, la banda polaca de psycho-doom WEIRD TALES nos ofrecen su particular versión del blues clásico, adaptándolo a los dictados de la escena pesada contemporánea.  Contundentes en su título: “Todos ustedes, hijos de puta olvidaron el buen viejo hijo de un Bitchin ‘Blues”., nos ofrecen cuatro versiones de blues sucios y pesados que se travisten de doom retorciendo sus melodías para ir más allá de los confines explorados del doom. Sin blues, no hay rock, sin rock no hay doom metal, y sin doom metal, bueno, ni siquiera especulemos dónde estaría WEIRD TALES. El concepto de este álbum: pasar el blues a través del prisma de WEIRD TALES, retorciéndolo y doblándolo hasta que sea apenas reconocible. Capta la esencia de cada pista, envuélvela con nuestros riffs pesados ​​y extrapola. ¿El resultado? ¡El álbum de blues más pesado jamás publicado! La banda comenta: “¡Cómo estamos hartos de las portadas! Siempre es lo mismo, nota por nota, ralentizado, sintonizado, las portadas de DOOM. ¡Cómo nos aburre! La única forma aceptable de portada es abstracta. Una nueva pieza de música original e independiente. Riffs y arreglos completamente nuevos, y aun así, es una versión. Está ligada al original con su intención y mensaje. La cubierta que es un replanteamiento del original convirtiéndose en su evolución!’

Con este EP, WEIRD TALES, capturan en su propio idioma el blues asesino de cuatro bluesmen. Lonnie Johnson, Skip James, Blind Willie Johnson, Muddy Waters, son los cuatro hijos de puta que sabían de qué se trataba todo esto antes de que nacieras.

‘Got the blues for murder only’, tema original de Lonnie Johnson, que se trasmuta hasta hacer desaparecer sus acordes originales. Un sonido contundente y pesado que nada tiene que ver con el original. Dotando a la canción de una dimensión faraónica la voz trata de mantener la esencia del original, pero con un registro alternativo que si el bluesman de Nueva Orleans levantara la cabeza se volvería a su tumba, ¿o no? Igual daba rienda suelta al movimiento de sus cervicales. Solos ácidos entre monolíticos riffs de bajo crean un tema poderoso y contundente en el que los vestigios blues aparecen narcotizados en las cuerdas de la guitarra. Esa guitarra que se retuerce entre el retumbar de los tambores y la excelsa línea de bajo.

Explorando en el sonido del delta de Skip James, ‘Hard Time Killin’ Floor Blues’ ese blues lánguido y clásico se trasviste de fuzz y doom ofreciendo una transmutación que hace difícil su comparación con el original. En definitiva, ese es el objetivo de la banda, poder travestir el sonido del blues a las modernas vibraciones pesadas. Doblando la duración del corte, le llenan de una épica stoner-doom con pasajes monolíticos y densos. Con una inusual explosión de riffs que se despeñan por un angosto precipicio el corte se aleja del original para caminar por agrestes espacios propios del Stoner más plomizo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Blind Willie Johnson no es precisamente un bluesmen demasiado conocido. Si tenemos en cuenta que su producción musical se produjo en los albores del siglo XX, resulta cuando menos curioso que una banda pesada escoja uno de sus temas para hacer una versión de este. Así ‘Too fucking cold, too fucking…’  cambia hasta el nombre de la original, ‘Dark was the night…’. Si en el tema original Blind Willie dejaba patente su amor por lo espiritual y por el gospel, WEIRD TALES convierten la canción en un espeso y plomizo corte psycho-doom que lógicamente poco tiene que ver con el original. Difusos sonidos de los que afloran pasajes ácidos de guitarra que por otro lado si parecen evocar los desarrollos slide del músico texano. Si de algo pueden presumir los polacos es sabar desenvolverse en esas turbias aguas psico-doom, y aquí lo dejan patente.

Para cerrar, el pequeño homenaje al gran Muddy Waters y su tema ‘You Got to Take Sick an Die Some of These Days’, aquí acortado el nombre a ‘Take sick and die’. Si la versión original se sustenta básicamente en la voz, con leves acordes de guitarra acústica, los polacos se dejan llevar por un corte fornido de riffs crujientes y coros pegadizos. Dotando al tema de una oscuridad Sabbathica, los juegos vocales y coros se conjugan para que todo resulte divertido y contagioso. Entre una bacanal de fuzz, las guitarras revolotean en mil cabriolas entre su pesada base rítmica. Nuevamente una versión que poco tiene que ver con el original, pero cuyo resultado es sencillamente sorprendente y muy apetecible.

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Reseña: CAVE SUNS.- ‘Surt Skum (Live)’

La formación británica aprovechó los días del confinamiento como tantas otras formaciones para reunirse y grabar tres jams en vivo en las que juegan con la psicodelia y los ritmos kraut con un especial motorik que toma momentos más propios de bandas como Can. Toda una danza de truenos bajo un aura psicodélica en la que los ritmos hipnóticos, un magnético bajo y los juegos florales de sus guitarras nos ofrecen un trabajo que nos deja con ganas de más. En este Ep el cuarteto de Newcastle enreda con sonidos LO-FI embutidos en la particular burbuja lisérgica de su sala de ensayo ofreciéndonos tres temas psicotrópicas con puntos en común, pero a su vez, cada uno de ellos con su esencia particular. Escapando de ese paisaje lleno de máscaras y huérfano de actuaciones en vivo, dejan claras sus influencias en sus camisas de Cachemira, con guiños a Grateful Dead, los citados Can o los japoneses Minami Deutsch. Esta colección de imaginaciones improvisadas es una ventana al místico funcionamiento interno de una mente en colmena. ‘SURT SKUM’ es un dulce azucarado sueco, traducido como ‘espuma agria’, algo que queda patente en sus ácidas vibraciones. Este lanzamiento es el primero de una serie de instantáneas improvisadas que capturan a la banda en su forma más cruda.

CAVE SUNS, se formó en 2012 como un trío de stoner rock influenciado por el blues y ha sido un nombre familiar del circuito en vivo, tocando con pesos pesados de la psicodelia como Dead Meadow, Here Lies Man, White Hills o The Myrrors . Con la incorporación del guitarrista Dan Foggin en 2018, la banda ha evolucionado hacia una conciencia colectiva de ritmos motorik, líneas de bajo hipnóticas y guitarras altísimas.

CAVE SUNS son: Kit Endean (guitarra y voces), Dan Foggin (guitarra), Mike Hill (bajo y voces) y Ewan McLaughlin (batería y voces)

‘Surt skun’ y sus hipnóticos ritmos kraut nos empujan a una atmósfera psicodélica con tonos espaciales. Un sonido heredero de bandas como Can en línea al sonido de los japoneses Minami Deutch es coloreado con inserciones de guitarras ácidas y efectos envolventes. Un auténtico motorik que nos absorbe entre sus lisérgicos surcos. Con espacios silenciosos en los que la maquinaria rítmica baja sus revoluciones antes de rearmarse en una nueva embestida bajo los efectos de los psicotrópicos.

Tras la dinámica arrancada, ‘Sleep never rust’ se muestra más ensoñador y calmado en su maquinaria rítmica. Cadentes pasajes bajo una batería robótica, pero aportando distintos elementos diferenciadores. Aquí los británicos parecen decantarse por el legado de formaciones como Grateful Dead en una nueva jam en la que la psicodelia resulta más gratificante. Con menos estridencias, algunos adornos exóticos se incrustan entre un ritmo matemático y preciso. Entre emanaciones de hongos mágicos la atmósfera va llenándose de efectos y humo intoxicante para absorbernos nuevamente en su propuesta sonora.

Este corto trabajo cierra con otro tema de seis minutos. ‘Sloop John Dee’ parece decantarse desde su inicio por una atmósfera más mística y reconfortante. Jugando con las guitarras con delicadeza, el tema evoluciona entre atractivos ritmos con un tono de exotismo y continuos desarrollos de guitarra creando una tupida gama de texturas sonoras. Una fórmula que funciona a la perfección y que nos hace partícipes de su particular apuesta. 

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Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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