Reseña: MARAGDA.- ‘Maragda’

Sin saber claro ni ellos mismos como definir realmente su sonido, el trío barcelonés MARAGDA grababa su álbum debut, ahora ese bebé llega al mundo para fascinarnos con su versatilidad y creatividad. Todo un arco iris sonoro que abarca momento verdaderos momentos psicotrópicos envueltos en boscosas neblinas progresivas. Son muchas las vibraciones que contienen unas canciones en las que las algodonadas melodías contrastan con embestidas de riffs que nacen de la cantera del stoner- metal.   No tenemos muchas bandas en España que experimenten con sonidos más propios de Motorpsycho y a su vez nos ofrezcan espirales lisérgicas en línea Earthless o Slift. Su eclecticismo llega a retomar momentos más propios del rock de los 70’s para mestizarlo con vibraciones neo-psicodélicas. El trio sin duda, se maneja bien en estas lides, ya que, desde el magnetismo de su bajista, los poderosos e infatigables ritmos de su batería, hasta las bacanales psicotrópicas de su guitarrista, consiguen que el oyente disfrute de un fascinante viaje. Si a esto unimos, las cuidadas melodías de sus canciones, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos ante uno de los trabajos españoles más fascinantes de los últimos tiempos.  Teniendo en cuenta que MARAGDA son una banda novel, su irrupción en la escena no podía hacerse de mejor manera. En este álbum no encontrar canciones lineales, por el contrario, los giros en la trama de cada una de ellas, es precisamente su mayor aval. Si quieres salir de los convencionalismos y explorar nuevas rutas sonoras, no deberías perderte este magnífico álbum.

El álbum debut del trío cuenta la historia de Maragda, una antigua civilización que tras el Gran Desastre se vio forzada a buscar refugio en el subsuelo… Con el transcurrir de los años, los recuerdos de la vida en superficie eran eso, solo vagos recuerdos. El pueblo finalmente se acostumbró a vivir bajo la opresión de un gobierno totalitario conocido como The Core. Sin embargo, todo cambió el día en que la gente comenzó a escuchar la llamada de sus voces interiores… Un grupo de rebeldes armados de valor comenzaron una expedición por La Oscuridad, dispuestos a descubrir todos los secretos que escondía Maragda.”
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Para este debut han contado con Edgard Beltri (La Atlántida Estudio) en la producción, grabación y mezcla; y Peter Deimel (Black Box Studio) en la masterización; además de Error! Design en el apartado gráfico. ‘MARAGDA’, estará disponible el 15 de octubre en formatos digital, streaming y compact disc, además de una edición en vinilo ultra-limitada a 300 copias exclusivamente gracias a una co-edición hispano-americana entre Spinda Records, Nafra Records y Necio Records.

MARAGDA son:
Marçal Itarte: bajo y voces
Guilem Tora: guitarra
Xavi Pasqual: bateria

‘The core as the whole’ abre golpeando directo a la yugular con poderoso riffs para ir moldeándose para ofrecernos un sonido colorista. Esta impactante apertura deja paso a desarrollos progresivos con melódicos pasajes y un aroma psicodélico más propio de los 70’s. Describiendo un entorno mágico sus acordes nos susurran proporcionándonos un estado balsámico. Hipnótico y repetitivo en su armonía, pero con el suficiente gancho para atraparnos en su narrativa. El tema cuenta con un magnífico trabajo de guitarra y una composición ciertamente creativa. Todo un viaje de ida y vuelta con un trayecto fascinante que acaba apagándose lentamente.

Sumidos en ese espacio de experimentación, ‘The calling’ se muestra plácido en sus melodías desarrollándose en una atmósfera psico-progresiva con atractivos ornamentos sonoros. Ritmos acelerados y voces melódicas cohabitan con solos asesinos junto a una cadente y magnética línea de bajo. Si bien su base rítmica es implacable, el corte serpentea en un apacible escenario sonoro sin perder por un momento su dinamismo. La riqueza compositiva y un sonido cristalino hacen el resto en otro tema con unas entrañas robustas.

La pulsante línea de bajo de ‘Orb of delusion’ da paso a lánguidas voces que nos sumergen en un caleidoscopio lisérgico con un sonido estratificado pero que logran entrelazar en una narrativa única. Nuevamente encontramos esos solos de guitarra que se estiran hasta el infinito custodiados por el poderoso y cadente bajo. Siempre retorciendo sus temas, MARAGDA se aleja de los convencionalismos para ofrecer alicientes al oyente con su sonido.

Oscuro y lento, ‘Crystal pasage’ toma prestados elementos místicos para seducirnos a un meditativo entorno lleno de magia.  Relajante y magnético, el corte prescinde de las voces para invitarnos a expandir nuestros sentidos con su cálido y reconfortante sonido.

En la apertura de ‘Beyond the ruins,’ MARAGDA nos enseña su lado más pesado. Frenéticos riffs pesados nos sitúan en un nuevo escenario sonoro. Custodiados por ese monolítico y penetrante bajo la banda juega con distintos elementos creando un espiral diabólica de sonidos que nunca sabes a donde te van a llevar, ahí, precisamente reside su encanto. El lado más Stoner de la banda hace acto de presencia en contraposición con atmosféricos pasajes psico-progresivos. Una frenética escapada hacia adelante en una exploración de insondables y versátiles escenarios sonoros que por momentos miran al pasado.

Sin darnos cuenta, llegamos al último corte del álbum. ‘The blue ceiling’ retoma la narrativa psico-progresiva con ecos de los 70’s en otro tema con multitud de matices sonoros. Dinámico y siempre con la vista puesta al frente, la canción no reniega de distintas influencias sonoras, a pesar de su espíritu progresivo. Incorporando sintetizadores consiguen crear una atmósfera ensoñadora a modo de pentagrama sobre el que van insertando sus notas en un impostado caos que finalmente resulta con sentido. Ecos sureños incluso afloran entre sus armonías, lo que nos da muestra de que estos chicos tiene un amplio abanico de influencias. Nuevamente la guitarra se extenúa en solos infinitos hasta desaparecer en la lejanía en lo que parece más una jam, o un tema cuyo final no está aún escrito.

Maragda

Spinda Records

Nafra Records

Necio Records

Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records

Reseña: DUEL.- ‘In Carne Persona’

DUEL siguen fieles a sus raíces mostrando que son una banda de Texas. Ofreciendo un sonido de puro heavy-rock con canciones frenéticas en las que su boogie-rock mira al pasado de reojo para revitalizar los sonidos de los 70’s. Estribillos pegadizos, cuidadas melodías y riffs hilarantes, conquistan al oyente de inmediato, creando un álbum que hará volar tu cabeza con un sonido que te resultará familiar. Buenas dosis de proto-metal y psicodelia, completan este atractivo coctel sonoro ideal para los amantes del rock primitivo. Dejándose llevar por el puro heavy rock de chupas de cuero en detrimento de las vibraciones stoner, el fuzz de sus guitarras, nos intoxica en un viaje desértico en el que los ecos de ZZ Top aparecen con sutileza en los genes de sus canciones. Pero también el sonido de bandas como Thin Lizzy, Kiss o Iron Maiden. Sus canciones bien pueden ser candidatas para convertirse en himnos del siglo XXI. ‘IN CARNE PERSONA’ es un álbum pegadizo y de fácil digestión para el oyente, siendo ideal para revitalizar las almas más deprimidas con la potente energía incrustada en sus surcos. Si algo puede diferenciar este nuevo álbum de sus trabajos precedentes, es su marcada vocación heavy-rock, y el buen trabajo de sus melodías y estribillos. Sumergidos en esos sonidos siniestros del heavy metal de principios de los 80, el metal de los 70 y la psicodelia de finales de los 60, sus melodías hacen girar cuentos oscuros de horror ritual, sexo oculto y fatalidad apocalíptica mientras exploran reinos alternativos y la profundidad del espacio infinito con una cabeza llena de té de hongos. Lidiando con su propia marca de dark boogie, la banda vuelve a ofrecer un trabajo honesto, con una magnífica producción, y que mantiene el nivel respecto a sus álbumes anteriores a pesar que se intuyan nuevas vías en su sonido.

‘IN CARNE PERSONA’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

DUEL son:
Tom Frank – Guitarras y voz
Shaun Avants Bajo y voz
Justin Collins – Batería
Jeff Henson – Guitarras y voces

Children of fire’ cabalga sobre vibraciones más propias de Thin Lizzy con unas melodías y estribillos que rápidamente atrapan al oyente. Rememorando el sonido de los clásicos del heavy-rock de los 80’s, los texanos, fieles a su estilo de pesado boogie-rock, nos enganchan con estribillos pegadizos, solos virtuosos llenos de músculo y un groovy contagioso que sin duda, evoca el sonido de su primer álbum. Piensa en los grandes dinosaurios del heavy-metal de la vieja escuela y te toparás de bruces con el sonido del nuevo álbum

Los cadentes ritmos de ‘The Veil’ dedican más protagonismo a las melodías entre crudos y narcóticos riffs. El tema se muestra contenido, sin renunciar a explosiones de fuerza y pesadez dejándose llevar por la faceta más psicodélica de la banda. La canción se desarrolla en un ambiente más oscuro y fuertes acumulaciones salpicadas de solos vertiginosos, alejándose del proto-metal y el ambiente doom de la banda, para explorar una atmósfera más grungy infundida de los 90. Un ritmo cadente y terso, sirve de soporte a fascinantes solos de guitarra que elevan la temperatura junto a estribillos pegadizos. El tema cuenta con magnéticos pasajes de psicodelia susurrante convirtiéndolo con espíritu heavy-rock, en una montaña rusa de emociones.

‘Anchor’ nos aturde con su hipnotismo psicotrópico en un serpenteante tránsito por terrenos desértico que no dejan de mirar a los 80’s. Solos psicotrópicos y una firma base rítmica hacen el resto.

Poniendo la calma a tanto frenesí, ‘Behind the sound’ baja las revoluciones en una narcótica atmósfera psicodélica que no tarda en elevarse por una senda retro. Entre el heavy rock y con elementos casi progresivos en los registros vocales, los medios tiempos dominan la canción. El tema evoluciona a un escenario más pesado en su parte final.

‘Bite back’ es un himno de heavy rock impregnado de fuzz y ásperos riffs más propios de rock mas pesado de los 80’s.

La lenta y a la vez pesada apertura de ‘Wave of your hand’ nos hace pensar que tomarán otro camino. Un minuto después nos damos cuenta de que estamos ante un álbum de heavy rock en el que los ganchos en forma de estribillos y riff nos atrapan en la espiral sonora de los texanos. Nuevamente los ecos de Thin Lizzy se vislumbran en sus surcos.

‘Dead eyes’ refleja a la banda en un escenario más oscuro en el que los solos intoxicantes se dotan de psicotrópicos bajo unos ritmos más contenidos.

Manteniendo la esencia del álbum la combinación de heavy-rock y elementos desérticos dotados de pasajes más psicodélicos, aparece en ‘Lizard tongue’. Aquí volvemos a encontrar buenas melodías vocales que suavizan la fuerza de sus riffs.

Para el final los texanos dejan el tema más elaborado del álbum ‘Blood on the claw’ . Con una apertura suave y psicodélica DUEL parece darnos un descanso. Una pausa breve que se rompe con la elevación de su sonido. El tema parece cocerse a fuego lento antes de que finalmente acabe eclosionando, no sin antes ofrecernos los pasajes más calmados y psicodélicos de todo el álbum.  Jugando a la perfección con los tiempos, logran que las transiciones no pierdan el hilo del tema.

DUEL:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: CRIPTA BLUE.- ‘Cripta blue’

Desde Ravenna (Italia) nos llega un artefacto sonoro que parece llegado de comienzos de los 70’s en una capsula del tiempo, solo hay que ver su lisérgica portada para intuir el contenido de sus surcos. El trio CRIPTA BLUE, dejan patente su devoción por los ecos proto-metal y heavy-blues de comienzo de la década dorada, en su álbum debut homónimo. Con músicos de bandas como Desert Wizard, Thrash act Rising Dark y Talismanstone que se manejan bien con esos sonidos del pasado, crean un álbum crudo, pesado y psicotrópico. Un trabajo ácido, bluesero, tosco y con alma de doom primitivo. Mirando al pasado más oscuro del rock, pero sin letras ocultistas, sino metáforas distorsionadas y horribles de lo que significa saborear la vida y vivirla hundiéndose profundamente, rodeada de muertos vivientes. Sus turbias pero magnéticas canciones son capaces de despertar a los viejos rockeros de sus tumbas para unirse al aquelarre chamánico de CRIPTA BLUE. Un auténtica pleitesía al legado de bandas como los eternos Sabbath, Pentagram, Sir Lord Baltimore, Josefus, Blue Cheer, Toad o Captain Beyond, pero enriquecido con altas dosis de psicodelia pesada y unas pinceladas de grueso sonido stoner. ‘CRIPTA BLUE’ es un álbum demoledor, un álbum que suena honesto y auténtico, y cuyo sonido se mete en las entrañas del oyente. Su penetrante grueso e hipnótico bajo, su ritmo incansable, ese peculiar y profundo registro vocal, junto a esa guitarra que parece bañada en un barril de LSD, rezumando solos ácidos, hacen que no puedas resistirte a su poder.

CRIPTA BLUE son: Andrea Giuliani (voces y bajo) Federico Bocchini (guitarra) Silvio Dalla Valle (batería), acompañados del vocalista invitado Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. ‘CRIPTA BLUE’ está disponible vía Argonauta Records, y está llamado a ser uno de los álbumes del año en el género de la música pesada de genes 70’s.

Dejándose llevar por el doom, ‘Tombstone’ cuenta con la voz de Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. Musicalmente el tema se desarrolla entre ecos proto-metal que evocan el legado de Sabbath y con el sonido Saint Vitus muy presente.  Siguiendo una estructura similar, la parte final se llena de oscuras nebulosas psicodélicas antes de morir en el cementerio del proto-doom más oscuro.

‘Creepy Eyes’ borbotea entre riffs ondulantes a caballo entre el heavy-rock y el blues. Con un carácter chamánico, el tema exhuma fuzz narcótico y riffs pesados. El bosque mágico se llena de oscuridad entre vibraciones psicodélicas y blues pesado. Con olor a 70’s la canción se presenta con un sonido rugoso y nebuloso. Si bien su mayor parte tiene a la guitarra como protagonista, el tema reposa en unos acordes de bajo antes de emprender su huida hasta el precipicio final.

Por una senda aparentemente diferente, ‘Spectral Highway’ emerge de un suave trance psicodélico. En una atmósfera misteriosa y humeante, el blues regresa a u cita con los alucinógenos acordes de los italianos. El tema transita por esa senda tranquila y narcótica, con embestidas puntuales de oscuros y pesados riffs proto-doom. Sin embargo, en ningún momento pierde su espíritu psicotrópico.

‘Death Wheelers’, se desarrolla en un oscuro relato proto-doom de guitarras humeantes. Lento y pesado, el corte serpentea por la senda del blues y los ecos 70’s. Su espíritu Sabbathico se complementa con altas dosis de psicodelia chamánica. Viscoso, pantanoso y nebuloso, el tema suena añejo y contiene solos asesinos que le dotan de un mayor poder narcótico. El trabajo del bajo en un segundo plano hace que la canción adquiera un poder hipnótico que pasa con sutileza ante el oyente.

Cerrando este debut, ‘A Space Tale’ el tema mas largo del álbum con sus mas de siete minutos, parte de pasajes de psicodelia calmada y susurrante. Con efectos sobrevolando la armonía el corte borbotea entre riffs pesados y graves y solos ácidos para llevarnos a un entorno misterioso de gran magnetismo. Estratificando su sonido en dos planos diferentes, avanza con fuerza combinado pasajes ácidos con momentos más tortuosos. La parte final rinde nuevamente pleitesía a Sabbath con un final oscuro y psicotrópico.

Cripta Blue

Argonauta Records

Reseña: PRĄD.-‘Octotanker”

Con un EP, un Split y un álbum completo previos, los polacos PRĄD dan un paso adelante con su nuevo álbum ‘OCTOTANKER’. Desde sus inicios, el quinteto se ha dedicado a crear su propio sonido. Inspirándose en el programa espacial soviético, cold wave, el Stoner y la literatura de rock y ciencia ficción, han logrado crear una obra única e interesante mezcla. Su último álbum presenta un sonido más maduro, espacioso y equilibrado, que hipnotiza al oyente y emprende un viaje a oscuros paisajes sonoros. Las ocho canciones de ‘OCTOTANKER’ nos muestran a una banda mucho más madura y solvente. Creando auténticos trances chamánicos los de Wroclaw, hacen gravitar su sonido entre oscuras y frías atmósferas en las que una voz evocadora del legado del Rey Lagarto, lanza sus plegarias haciendo que el oyente se vea inmerso en un entorno narcótico. Estratificando su sonido como sui de nubes de hidrógeno se tratara, transitan por un oscuro cielo nocturno, entrelazando los horrores del vacío sin fin, tanto en lo alto del espacio interestelar como en el interior de las neuronas del oyente. Como muchas de las bandas polacas PRĄD saben desenvolverse a la perfección en los territorios heavy-psych más tenues y fríos. A diferencia de sus trabajos anteriores, sus canciones se muestran menos virulentas, transmitiendo una extraña sensación de sosiego. Una calma bañada en sustancias psicotrópicas en la que se zambullen ocasionalmente con riffs Stoner y algún coqueteo doom. Si algo me llama especialmente la atención del álbum, es ese regusto a The Doors que imprimen a sus temas. Las oscuras atmósferas reflejan el silencio y la soledad, pero también transmiten una extraña inquietud y misterio, algo de lo que escapan, haciendo serpentear sus armonías con una estructura ondulante. Un billete de ida al frío vacío, para regresar por un sendero más tortuoso a través de sus ásperos riffs. Estamos ante un logrado y fascinante trabajo que bien requiere una atenta escucha, ya que son muchos los alicientes que se esconden en el interior de unos temas con apariencia lineal. El resultado es una mezcla única, y original de psicodelia pesada,, aderezada con elementos que incluso llegan al metal, pero que siempre lucen su lado más suave.

‘OCTOTANKER’ fue grabado, mezclado, masterizado por Radek Sławuta / SoHigh Records, correspondiendo el arte del álbum a Kamil “Lupus” Boettcher y está disponible vía Galactic Smokehouse Records.

En esa atmósfera oscura, ‘Octotanker’ parece avanzar sigiloso sobre un frio entorno que va engrandeciendo su sonido en arrebatos de virulentos. Si bien el tema mantiene un ritmo contenido, los elementos modernistas se mezclan con riffs pesados y difusos que aportan carácter a la canción.

‘Conan the astronaut 2’ se desarrolla en un entorno chamánico y misterioso. Oscuros pasajes y melodías vocales que mantiene el legado de THE DOORS en un tenebroso e insondable entorno. Casi recitando, la voz se ve acechada por turbios pasajes heavy-psych con un carácter sideral. Repitiendo el riff principal en los momentos instrumentales, la banda modula su sonido en los pasajes cantados, para llevarnos a lúgubres bosques impregnados de sustancias alucinógenas.

Una crujiente línea de bajo nos introduce en ‘Nothing We Know Can Remain’. Una canción de casi diez minutos en los que PRĄD mantiene la línea argumental del álbum. Oscuridad, entorno que evocan una inquietante soledad, y un clima frio. Melodías casi shoegaze habitan entre sus psicotrópicos desarrollos. Calmado pero sólido, el tema golpea con hipnóticos riffs casi doomies. Manteniendo la tensión. Transmitiendo con sus pasajes un espíritu narcótico, sus chamánicos momentos nos aturden llevándonos a un trance casi místico en el que extrañas fuerzas parecen acecharnos. Inquietante y lisérgico, el tema transmite una sensación de inquietud con sus tenebrosos y plomizos pasajes, mientras la voz parece ejecutar un ritual liberador.

Siguiendo el hilo conductor del corte anterior, ‘Starlow distration’ nos ofrece un sonido más crudo. En un tono algo más inquietante, los pasajes vocales se vuelven algo más tortuosos y su instrumentación genera un entorno más inquietante. Casi sumergiéndonos en un entorno psico-progresivo, los elementos de metal aparecen con crudeza haciendo que el tema vaya elevando su intensidad.

Dejando un poco de lado las vibraciones mas pesadas, ‘Lunar sea’ explora un entorno de psicodelia enigmática y oscura que se ve contrastada con la calidad y dulzura de los pasajes vocales. El espíritu del Rey Lagarto parece aflorar nuevamente en otro tema frio, oscuro y que se enturbia según avanza.

Una poderosa y crujiente línea de bajo nos introduce a ‘Aokigahara’. El tema con el que los polacos cierran el álbum y en el que durante 10 minutos nos invitan a un trance chamánico en el que la psicodelia narcótica nos impregna los sentidos expandiendo nuestra mente. Con un tempo lento, la banda poco a poco construye su relato entre brumas intoxicantes y voz en su momento mas seductor.

PRĄD

Galactic SmokeHouse