Reseña: LUNAR SWAMP.-‘ Moonshine blues’

¡¡Los italianos LUNAR SWAMP lo han vuelto a hacer!!. Si hace un año y medio nos sorprendían con su magnífico álbum debut ‘UnderMudBlues’, ahora nos impregnan con los efluvios de su blues-doom pantanoso nuevamente. Con seis canciones empapadas en thc, sus densos y chamánicos blues nos narcotizan y golpean por igual. Poderosos riffs, ecos 70’s y psicodelia pesada logran magnetizar al oyente con un tempo lento pero plomizo gracias a sus ecos stoner-doom. Bajo las neblinas intoxicantes que emerguen de los pantanos más misteriosos, LUNAR SWAMP saben moverse a la perfección en esas atmósferas psicotrópicas. Con el sigilo de un caimán en su habitad natural, el trio de Catanzaro se sumerge en el legado del Rey Lagarto, apoderándose de su facultad chamánica para elevarnos a un trance lisérgico en el que el proto-doom y los turbios sonidos Stoner se apoderan de nuestros sentidos a ritmo de blues. Sintiendo cómodos en territorios ocultistas, sus fangosas canciones bien podrían ser la sintonía de un ritual tenebroso y mágico en las profundidades del bosque. La perfecta combinación de la voz, con su particular estilo entre Morrison y Glenn Danzig, y el trabajo de las guitarras (con la ausencia de bajo) en esos blues cocidos a fuego lento con leña de la mejor calidad, resulta fascinante. Sus cegadores pasajes, nos nublan como el humo de la hoguera en medio del boscaje junto a la neblina de los manglares. Ese entorno espiritual es el espacio ideal para tocar sus canciones. Unos temas densos y húmedos, en los que el fuzz aparece siempre en el momento justo, balanceándose entre guitarras asesinas. Precisamente otro de los puntos a destacar de este trabajo, la versatilidad para crear sonidos graves y espesos en contraposición con solos más afilados. Cualquier amante de los sonidos viscosos, bluseros y psicodélicos, sin duda se sentirá atraído por ‘MOONSHINE BLUES’, un álbum ideal para las noches de luna llena junto al fuego y en el que los ecos de proto-doom y el blues pantanoso de los 70’s, tienen su particular homenaje.

‘MOONSHINE BLUES’ fue grabado, y mezclado en Country House en Catanzaro Stone Mountain y cuenta con un arte de portada obra de  Steven Yoyada, estando disponible vía The Swamp Records (EE.UU.), Vinilo vía Clostridium Records (Alemania) y cassette vía Burning Coffin Recs (Chile)

LUNAR SWAMP son:

Mark Wolf: voces y armónica

Machen: guitarras y Cigar Box

S.M. Ghoul: batería

‘Muddy Waters’ abre el álbum por la senda del blues. Con un nombre así no podía de ser de otra manera. Una breve introducción por la senda del blues clásico nos introduce en los fornidos riffs difusos que conjugan tanto elementos blues como momentos doom en los que la psicodelia aparece para mostrar una atmósfera borrosa. Con cadentes ritmos y una ambientación tenebrosa, el tema avanza con una parsimoniosa cadencia entre ecos 70’s. Con leves ecos doorsianos el tema se desarrolla en un entorno nebuloso con chamánicos pasajes.

Siguiendo una línea similar al tema anterior ‘Moonburt smoke’ nos intoxica con sus riffs blues-doom. Espeso y viscoso, el corte nos impregna de thc entre sus gruesos riffs y sus solos intoxicantes. Pesado, lento y completamente narcótico, el tema nos sumerge en un entorno oscuro y tenebroso en el que los ecos del pasado quedan reflejados.

Con una apertura misteriosa y psicodélica, ‘Redneck squatch’, índice en la fórmula del blues. Los parsimoniosos riffs stoner de vocación doom se entrelazan con las melodías de blues chamánico. Una constante que se repite en gran parte de los temas contenidos en el álbum. Sin perder de vista los entornos pantanosos, los efluvios lisérgicos se elevan entre sus cadenciosos y parsimoniosos riffs.   La neblina narcótica envuelve el tema entre sus emanaciones psicotrópicas ampliando el espectro del doom y del blues.

Sin salirse de la línea presente en todo el álbum ‘Old ben the gator’ conjuga el legado del Rey Lagarto en una versión psycho-doom completamente psicodélica. Solos ácidos, voces crudas, pero de gran magnetismo y una armonía que se repite una y otra vez van construyendo otro corte denso y pesado en el que el blues es el punto de partida. Coloreando con el sonido de la armónica la propuesta se vuelve más ortodoxo por momentos sin perder su vocación pesada. Cambiando el aspecto, el tema se deja llevar por momentos mucho más psicodélico que se elevan majestuosos entre sus crujientes e impactantes riffs.

‘Cross swamp blues’ nace entre las emanaciones lisérgicas de su pantanosa atmósfera para impregnarnos de thc nuevamente. Una constante de un álbum que tiene claro su objetivo. Un corte desgarrador lleno de fuerza que gravita en humeantes atmósferas para narcotizar al oyente con su oscuro y denso sonido. Sin perder el carácter doorsiano en la voz, el tema trata de emergen de entre la niebla para golpear con toda su fuerza,

Con un tono más ceremonial ‘Sweet sue’, el tema original de WITCH,  presta un mayor protagonismo a las melodías vocales sin salirse del guión. Viscoso y oscuro, el corte muestra a la banda en un estado de melancolía en el que se toman alguna licencia estilísticaEl resultado es un versión densa y narcótica en el que la psicodelia toma un mayor protagonismo en detrimento de la pesadez de los cortes precedentes. Teniendo en cuenta que estamos ante la canción más larga del álbum, la oportunidad para desarrollar su sonido se presenta evidente, logrado una particular versión incluso más impactante que el tema original. Con un parón en su parte central la banda hace un hiato para resurgir como Ave Fenix por la senda del blues del delta. Sin complejos, la armónica sirve para ofrecernos momentos de blues clásico prescindiendo de la pesadez stoner-doom a modo de guiño a los pioneros.

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Reseña: ELECTRIC VALLEY.- ‘Tapes From The Galactic Tavern’

Dicen que el tercer álbum de una banda es el verdadero termómetro de su capacidad musical. Aquí, con su tercera entrega los madrileños ELECTRIC VALLEY nos ofrecen un sonido más compacto y trabajado sin renunciar a sus raíces arenosas lo que confirma la evolución del trío. Estamos ante un álbum de rock desértico que sabe explorar los designios de la psicodelia como no nos habían mostrado antes. Prescindiendo de alguna manera de la crudeza de sus primeros dos álbumes, pero sin renunciar a sus habituales y ásperos riffs stoner, la banda nos invita a un viaje a través de las arenas del desierto con un marcado carácter cósmico. Incorporando elementos psico-progresivos crean fascinantes atmósferas en busca de nuevas formas de expresión de su sonido. Los ecos grunge en las voces, se conjugan con una pesadez llena de crudeza, contrastando con una apuesta que, en esta ocasión, incide más en paisajes de psicodelia pesada. Seguramente estamos ante el álbum más elaborado de la banda, lo que no hace que esta pierda su frescura y su crudeza, pero sí que nos brinde nuevos alicientes a su narrativa.  ELECTRIC VALLEY es una banda stoner, y eso queda patente nuevamente en sus canciones. ‘TAPES FROM THE GALACTIC TAVERN’ nos habla de lo efímero de la existencia, de la lucha estéril y desesperada por permanecer en ella, y eso queda reflejado en unas canciones con mucha carga de profundidad. El álbum es un homenaje al dibujante Josep Maria Beá y su cómic ‘Historias de la Taberna Galactica, historias de otros planetas, de viajes espaciales, de lo desconocido. Es un retrato de la inmensidad del cosmos, solitario, insondable, algo que queda patente en el álbum. Sabiendo jugar con la improvisación, el trio crea canciones honestas, sin artificios, pero en la que se percibe un trabajo compositivo más maduro y sobrio. Este es su álbum más psicodélico hasta el momento, algo que puede ser un nuevo punto de partida en una banda que a pesar de ello sigue fiel a sus genes desert-rock.

ELECTRIC VALLEY son Mario Garcia (guitarra), Miky Simón (bajo y voz) y Charlie Sánchez (batería) y en el álbum han contado con la colaboración en el saxo y sintetizadores de Alex Cid.

TAPES FROM THE GALACTIC TAVERN’ está disponible vía Nooirax Producciones, Discos Macarras, Quebranta Records y Violence in The Veins.

El álbum abre con los gruesos riffs de ‘Odyssey’. Un tema poderoso que inmediatamente decae en un espacio chamánico en el que las voces grunge gravitan en pasajes psicodélicos con aroma desértico. Un ritmo cadente hace ondular el tema entre los designios del desierto y suaves y envolventes pasajes psicodélicos. A pesar de un aparente caos en su desarrollo, el tema se cohesiona mostrándonos los distintos tonos de la banda.

En ‘Dark star’ el trio madrileño hace aflorar su faceta más psicodélica, algo que en este nuevo álbum toma un mayor protagonismo en su sonido. Magnéticos y suaves, los acordes de la guitarra nos invitan a un espacio de relajación en el que expandir nuestra mente bajo las envolventes atmósferas psicotrópicas. Con una ambientación cósmica el tema nos susurra bajo una armonía pausada y hechizante ofreciéndonos grandes momentos heavy-psych más propios de bandas como Colour Haze.  Casi ocho minutos en los que los ecos del desierto adquieren una dimensión monumental y épica. Si bien el tema se desarrolla en un escenario apacible, en él no faltan laos ásperos riffs habituales en su propuesta.

Instalados en ese entorno reflexivo, ‘Uranus’ way’ vuelve a ofrecernos bellas melodías con susurrantes acordes. El tema explota en momentos de mayor intensidad con ecos grunge en una combinación que funciona entre coros sosegados. Elevando su sonido la banda nos hace viajar por insondables espacios arenosos manteniendo el groovy pegadizo presente en todo el álbum.

Three Phasing (Interlude)’ abre con un bajo crujiente e hipnótico en una introducción que precede a reflexivos y apacibles pasajes psicotrópicos. Tonos cósmicos entre insondables pasajes de psicodelia atractiva sirven para crear una especie de interludio que evoluciona a un entorno puramente heavy-psych en el que la banda prescinde de las voces.

Ecos de hard-rock y vibraciones Stoner de manual nos invitan a una plácida exploración de las dunas en ‘Four phasing’. Sus tonos blues y esa quebrada voz sirven de gancho para un tema con sabor añejo que conjuga los cánones de desert-rock la psicodelia y el hard-rock de los 70’s. Siempre contenidos las melodías oscilan gráciles con un cadente ritmo en este paseo por desérticos entornos.

Seducidos por los sonidos de los 90’s, ‘Roswell’ ofrece un sonido áspero que coquetea con el metal y el grunge sin resultar explosivo. Manteniendo un nivel de intensidad alto el tema nos envuelve en una espiral de riffs Stoner de alto nivel que golpean una y otra vez entre los desagarrados pasajes vocales. Con una estructura ondulante, la canción oscila balanceándose entre esas vibraciones que tan bien saben interpretar estos chicos. Aquí la banda se siente cómoda.

Cerrando el álbum, ‘Montaña’ con sus quince minutos, rompe la estructura de los temas anteriores con una entrada de blues psicodélico en una canción que ofrece momentos calmados y en la que encontramos elementos progresivos. Sin tardar demasiado la introducción lis´sergica se va viendo seducida por las vibraciones del desierto. Elevando la intensidad el tema se muestra como una montaña rusa de emociones, pero sin duda, los momentos heavy-psych brillan con luz propia. Belleza introspectiva para mirar el ocaso entre cactus y bochornosos ambientes. Con buenos solos de guitarra el tema contiene su pesadez dejando paso a fascinantes desarrollos de psicodelia pesada de la que emanan narcóticos efluvios psicotrópicos. ELECTRIC VALLEY se deja llevar como si de una jam se tratara con virtuosos solos entre ritmos llenos de magnetismo que hacen que entremos en trance. Ua vez aturdidos con el sonido, el trio golpea con impactantes riffs antes de llevarnos en volandas por un nuevo paseo psicodélico. Aquí desatan toda su fuerza en un tema cocido a fuego lento para sacar toda su esencia. En la parte final utilizan el silencio para ofrecernos un epílogo cósmico a su relato con efectos y distorsiones que se pierden en la inmensidad del espacio sideral, punto final de su travesía.

Violence In The Veins

Nooirax Producciones

Discos Macarras

Quebranta Records

Reseña: STÖNER.- ‘Stoners rule’

STÖNER  es el supergrupo formado por los padrinos del rock del desierto y viejos amigos  Brant Bjork  (miembro fundador de Kyuss, también ex Fu Manchu),  Nick Oliveri  (Mondo Generator, ex Kyuss, Queens of the Stone Age) y  Ryan Güt (baterista de Brant Björk). Puede parecer un poco pretencioso llamar a una banda STÖNER, pero si hay alguien que puede permitirse eso, son dos de los pioneros del género como Bjork y Oliveri. A partir de ahí las expectativas por este nuevo grupo pueden ser muy altas, pero en realidad lo que nos ofrece ‘STONER’S RULE’ son siete temas sencillos pero conmovedores en los que estas leyendas nos ofrecen una banda sonora para un paseo por los polvorientos caminos del desierto de Mojave. Marcado profundamente por los últimos trabajos en solitario de Bjork, el álbum es una continuidad de estos con el aliciente del crudo, difuso y áspero bajo de Nick Oliveri. Cualquiera que quiera ir mas allá probablemente se sentirá decepcionado. Sin duda, estos veteranos de la escena desértica están ya de vuelta de muchas cosas, y aquí parecen haberse reunido con el único propósito de divertirse. Si hay algo que caracteriza este álbum es el ritmo; ese groovy que Brant Bjork sabe imprimir a sus canciones aquí se convierte en el hilo conductor del álbum. Sobre una base que se repite una y otra vez el crujiente bajo de Nick pone el músculo a unas canciones suaves, chamánicas, pegadizas, pero sencillas. Con ecos de blues, de swamp-rock, de funky, ciertas dosis de sutil psicodelia, pero un corazón de puro desert-rock. Toda una celebración espiritual de esas generator-fest que les hicieron famosos décadas atrás y que ahora ve unidas a dos de las leyendas del género. Un álbum polvoriento y humeante a la vez que contiene canciones coloristas, frescas y sin muchas pretensiones. Su difuso sonido consigue equilibrarse con los pegadizos estribillos y unas armonías que sin demasiadas pretensiones consiguen funcionar. Probablemente ‘STONER’S RULE’ se convierta en foco de polémica entre los que se sientan decepcionados y entre los fieles que celebren está reunión de dos mitos. Por mi parte solo decir que el álbum tiene gancho, pero sus canciones seguramente no perdurarán y los fieles seguidores retomar aquellos álbumes que crearon con el legendario nombre de KYUSS.

STÖNER son Brant Bjork (Guitarra y voz), Nick Oliveri (Bajo y voz) y Ryan Güt (Batería); y ‘STONER’S RULE’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘Rad stays’ abre el álbum con el crujiente sonido del bajo de Nick, algo que será una constante a lo largo de todo el trabajo. El groovy desértico y el particular y personal registro vocal de Brant marcan un álbum que suena de Bjork. Ecos swamp rock se conjugan con el habitual sonido del desierto. El tórrido tema refleja la temperatura de la escena stoner a la perfección. Con el gancho suficiente, el tema avanza repitiendo su armonía con leves oscilaciones de rock clásico engrosadas por el grueso sonido de las cuatro cuerdas. Leves coros acompañan la voz de Brant en un tema sencillo pero resultón. Buenas descargas de fuzz intoxicante aportan las dosis lisérgicas a un tema luminoso que define a la perfección el sonido de este nuevo proyecto.

Con las aristas más ásperas ‘The older’ golpea con contundencia. Bajo una estructura aparentemente sencilla el tema nos insufla la energía de la banda entre cadentes ritmos. Ecos de los 70’s afloran entre los monumentales e hipnóticos riffs. El turbio y arenoso sonido queda patente en un corte con un fantástico groovy. Estribillos pegadizos completan la oferta tras la cortina de fuzz desértico. Sutiles pasajes de guitarra tratan de hacerse un hueco entre la densa base rítmica sirviendo de contrapeso a un tema turbio y pesado que funciona bien.

Con el blues en el horizonte, ‘Own yer bl..’ se empapa de sonidos añejos con aroma a pantano. Medios tiempos y la voz como protagonista van creando un corte vintage con gran magnetismo. El groovy vuelve a atraparnos contagiándonos esa cadencia rítmica suave pero firme. Sus chamánicos pasajes crean una atmósfera psicodélica con una humeante y narcótica sensación que nos atrapa irremediablemente.  En la parte final el bajo de Nick vuelve a tomar parte del protagonismo entre desgarradoras combinaciones vocales que se replican.

En tonos más rockeros ‘Nothin’’ ruge como perfecta banda sonora a un viaje por desolados y caluros espacios en los que la arena y los cactus son los protagonistas. El impactante bajo sirve de contrapunto a un tema alegre y colorista con un carácter cegador. Desert-rock en estado puro en una canción que tiene claro su propósito y que va al grano, sin rodeos.

‘Evel never’ es una invitación a la fiesta con un sonido más alternativo y punk. Manteniendo el tono vintage, los ecos del pasado se fusionan con vibraciones stoner más contemporáneas. Uno de esos temas que nos invita al desenfreno en el que la banda muestra su lado más alternativo en algo menos de tres minutos.

‘Stand down’ se desarrolla entre tonos psicodélicos y ritmos contagiosos con sabor a 70’s. El tema toma elementos primitivos para contagiarnos ese ritmo penetrante ten presente en todo el álbum. Con Nick imprimiendo la fuerza, en esta ocasión la guitarra toma el protagonismo con wah wah, y ese groovy pegadizo que rápidamente nos engancha. Fuertes tambores y riffs turbios nos instalan nuevamente en paisajes desérticos en los que el trio se maneja a las mil maravillas. Los tonos Funky y un estribillo contagioso hacen el resto para que el tema se meta en nuestras venas imprimiéndonos su contagioso compás.

Como si fuera un ejercicio de magia negra negra ‘Tribe/fly girl’ recupera ese sonido chamánico de Bjork. Un impactante e hipnótico bajo nos golpea entre fuertes dosis lisérgicas en un tema caliente que se desarrolla en dos partes durante trece minutos. Aquí se dejan llevar por sus instintos. La turbia cortina de riffs borrosos de Nick, los devaneos de la guitarra de Brant y el implacable ritmo describen el desert-rock como pocos. Sin duda es una especie de vuelta a los orígenes. Cautivadores, STÖNER juegan con la repetición de acordes para aturdirnos con su fuzz narcótico y vibrante. Tras la primera parte en la que los sonidos Stoner copan el protagonismo, la segunda parte del tema es como una especie de jam psicotrópica en la que el trio muestra su faceta más psicodélica con narcóticos pasajes llenos de magnetismo. Aquí el blues y los ecos pantanosos habituales en los últimos trabajos de Brant se muestran para llevarnos a un ‘viaje’ a través de los efluvios del peyote. Rock desértico en estado puro que hará las delicias de los amantes de estos pioneros. Todo un ritual extasiante que nos atrapa proporcionándonos un estado de bienestar entre fuertes elevaciones de intensidad que recuperan el inicio del tema.   

STÖNER:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: MAHA SOHONA.- ‘Endless searcher’

El trío sueco MAHA SOHONA consiguió hechizarme con sus dos primeros trabajos, y siete años después ya no tenía muchas esperanzas de que regresaran para maravillarnos con su música, pero ¡¡voilá!!, hace unas semanas nos sorprendían con una nueva y mágica canción. ‘Leaves’ era el preludio de su tercer álbum ‘ENDLESS SEARCHER’. Solo puedo decir que la espera, ha merecido la pena. Después de que su anterior batería se mudase con su familia a Suiza, la banda tenía algunas canciones sin terminar y decidieron finalizarlas con su nuevo batería y amigo de la banda David  Lundsten. MAHA SOHONA cuenta con un cantante que no solo canta, sino que nos susurra cada estrofa haciendo que caigamos rendidos a su poder de seducción. Cautivadores en todas sus facetas, los suecos saben preparar con calma la atmósfera en la que se desarrollan sus canciones. Siempre con un groovy que nos atrapa, sus temas toman los elementos del rock del desierto para escribir su particular historia psicodélica. Su magnetismo en línea Colour Haze se equilibra a la perfección con unas gotas de blues entre sus cristalinos y brillantes riffs; Unas buenas dosis de fuzz narcótico soportado por una poderosa base rítmica, completan sus atrayentes y largas canciones. Sus temas se estructuran con largos pasajes instrumentales ofreciendo el lado más sensual del trio, pero también tienen crestas en las que los ecos del desierto aparecen manteniendo el legado de bandas como Kyuss o sus paisanos Lowrider, en un alto nivel. Todo un viaje sensorial del que no querrás salir nunca, ya que la suavidad de sus magnéticas y bellas melodías, son un regalo que no todas las bandas pueden ofrecer. Sin duda ‘ENDLESS SEARCHER’ es la perfecta banda sonora para contemplar las estrellas en la noche del desierto o en cualquier paradisiaca y solitaria playa; sus canciones te invitan a una búsqueda interior con sus balsámicos y reconfortantes pasajes.  Si hay algo que me falta respecto a sus anteriores álbumes, son esos tonos exóticos que aportaban mística a sus canciones. En cualquier caso, en este, su tercer álbum, siguen ofreciendo alicientes suficientes para volver a darle al play una y otra vez. Porque ‘ENDLESS SEARCHER’ es uno de esos albúmenes que no querrás dejar de escuchar, de esos que uno escucha compulsivamente. Otra característica que se mantiene en el álbum es la perfecta sintonía entre su pesada y eficaz base rítmica y la brillantez del sonido de su guitarra, algo que no está al alcance de todas las bandas. Así consiguen un sonido sólido y cohesionado que logra cautivar tanto a los fans de los sonidos más contundentes, como a los amantes de los sonidos más narcóticos y ‘viajeros’. Perfectamente podríamos usar el tópico de que estamos ante el mejor álbum de psicodelia pesada del año, pero eso, solo el tiempo nos lo dirá. MAHA SOHONA lo tiene todo, unos músicos impresionantes, unas melodías seductoras, una voz sensual y penetrante, así como un groovy irresistible, con el que consiguen magnificas canciones. ¿Se puede pedir más?

Todas las canciones fueron escritas y compuestas por su guitarra y cantante, Johan Bernhardtson, el cual llevaba a la sala de ensayo las mismas, siendo completadas éstas por Thomas Hedlund (bajo) y David Lundsten (batería) tocando algo que hiciera que funcionaran. ‘ENDLESS SEARCHER’ fue grabado “en vivo” en el estudio tocando con guitarra, bajo y batería, todo a la vez el primer día, agregando las voces y algo más de guitarra. Los siguientes 2 días en Järnhjälmen Studio (traducido directamente al inglés significa ‘Iron Helmet’) en Holmsund, en las afueras de Umeå, bajo la dirección de Stefan Johansson que fue el ingeniero de grabación e hizo todas las mezclas para el álbum. El estudio se encuentra en el mismo edificio que el local de ensayo de la banda, habiendo sido usado en alguna ocasión por David, por lo que la banda le pareció oportuno hacerlo allí mismo, ya que el resultado había sido satisfactorio con anterioridad. El arte de portada es obra de Maciejkamuda Art.

‘Leaves’ ha sido el primer tema que la banda nos ofrecía tras un silencio de 7 años. La canción refleja a MAHA SOHONA en el punto en el que nos dejaron. Sumergiéndonos en el suave espacio heavy-psych al que nos tienen acostumbrados, el tema se desarrolla en bosques llenos de hongos mágicos. Sus relajadas melodías nos acarician los sentidos con delicadeza. Con la guitarra emanando vibraciones lisérgicas, el sonido de la banda se muestra complaciente con el oyente proporcionando un gratificante estado de relax. La cálida voz y la instrumentación contenida, hace que la canción flote en su desarrollo llenando la atmósfera de color. Pocas dudas hay de que los suecos saben de qué va esto de la psicodelia pesada contemporánea, y con este tema lo dejan meridianamente claro. El tema incita al dulce balanceo mientras la mente se expande en ese arco iris psicotrópico que tan bien saben construir. Sus acolchados pasajes hacen que el oyente se sienta como en una nube viajando por el cosmos. A lo largo del tema, no faltan las arrancadas de fuerza con riffs rugosos y difusos que ponen el contrapunto a la dulzura presente en toda la canción. La parte final del tema ofrece los riffs más pesados, aportando el tono Stoner a un tema heavy-psych de alto rango. Es difícil regresar de una manera tan brillante tras tantos años de silencio con diez minutos de esta calidad y magnetismo.

Con un tono psicodélico más caleidoscópico y vintage, ‘A black star’ toma vibraciones más propias de los 70’s para sumergirnos en un espacio psicodélico aderezado con ciertos elementos progresivos. Incluso con pinceladas jazz y un hechizante ritmo, los desarrollos instrumentales se alargan en un ambiente de melancolía. Efectos y un aumento de intensidad en el ritmo, hace que la canción nos invite a una bacanal de sonidos psicotrópicos en forma de jam. Si por algo se diferencian MAHA SOHONA de muchas de las bandas de la escena pesada es por el sonido que sale de sus tambores. No son golpes violentos, sino que usan la gama más grave de los parches, lo que hace que incluso eso, resulte mullido para el oyente. Con mas garra de la mostrada hasta ahora, las melodías se elevan en un relato más contundente y vibrante sin abandonar su espacio psicodélico. Stoner de tintes retro con el suficiente gancho como para provocar esguinces cervicales. Estos chicos saben como atraernos al interior de sus canciones, y lo hacen, ofreciendo cada vez un aliciente diferente.

‘Scavengers’ ofrece al trio en su versión más pesada. Sus difusos riffs y sus atronadores tambores nos golpean con contundencia desde los primeros riffs. Con un sonido más inquietante y una cadencia retro en las partes vocales, el tema está lleno de garra. Vibraciones pesadas, pero sin estridencias sin renegar de las buenas melodías, aquí la oscuridad parece haberse adueñado de los suecos. Por una senda más heavy-rock el tema usa elementos proto-metal en sus escasos cuatro minutos. A diferencia de los largos temas anteriores, en esta ocasión van directos al grano, sin preparar previamente la atmósfera.

Con acordes de blues lisérgico ‘Orbit X’ pone el cierre al álbum devolviéndonos a esos tupidos bosques psicodélicos en los que los efluvios de la dietilamida nos narcotizan. Desplegando toda su magia, cada nota nos invita a dejarnos llevar por las envolventes y magnéticas ondas de su sonido. Cautivadores paisajes sonoros se abren ante nosotros para acompañarnos en un trance en el que nuestros sentidos se expanden arropados por sus bellas y extasiantes melodías. El tema se desarrolla en esa suave atmósfera y solo en su parte final los rugosos riffs regresan a escena para aportar el músculo a otro fantástico y cautivador tema.

Maha Sohona

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Reseña: ELARA SUNTREAK BAND.- ‘Vostok 1’

Los alemanes ELARA SUNTREAK BAND publican vía Sulatron Records su nuevo álbum ‘VOSTOK 1’. Un fascinante, exuberante y cautivador álbum en el que se conjugan las vibraciones más ácidas de los 70’s, con cascadas heavy-psych y tormentas de fuzz desértico de vocación cósmica. Teniendo presente tanto el legado de Hendrix, como el del Rey Lagarto, sus largas jams viajan por un cosmos chamánico en el que los genes de Pink Floyd se enriquecen con ornamentos orientales con un resultado impresionante. Un álbum versátil en el que los sonidos retro cobran una dimensión monumental bajo sus complejos y bien cuidados desarrollos. Sin renunciar a los tonos cósmicos de sus anteriores álbumes, el trio rinde su particular homenaje al 60 aniversario del vuelo de inaugural de Gagarin. Un verdadero túnel del tiempo con un camino de ida y vuelta desde el rock ácido de finales de los 60’s hasta las dunas cósmicas del desert-rock del siglo XXI. Psicodelia ácida, rock espacial y desarrollos progresivos, conforman las cuatro largas pistas que completan los mas de 70 minutos de un álbum mágico. Teniendo en cuenta el legado del pasado, sus cuatro canciones oscilan sorteando los meandros de unas canciones ricas en matices y que se ven beneficiadas por la presencia del órgano y el mellotrón de su invitado Christian Wick. Porque en ‘VOSTOK 1’ hay muchas vibraciones del stoner más sideral, pero también podemos encontrar momentos en los que el sonido The Allman Brothers se mestiza con los ecos Sabbath, el karma de The Doors, los viajes futuristas más psicotrópicos de Pink Floyd y la acidez de la guitarra de Hendrix, ¿Se puede pedir más? Todas estas influencias aparecen sutilmente en unos temas con personalidad propia en los que las cuidadas melodías que muestran el lado más bello de su psicodelia sideral con fuertes connotaciones clásicas. ‘VOSTOK 1’ es uno de esos trabajos que cualquier fan de la psicodelia amara hasta el resto de sus días, porque en él siempre encontrarás esa atmósfera que te atrapa y de la que no desearías salir. Una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada en la que el trio alemán confirma todas las buenas sensaciones que nos había ofrecido con anterioridad, y que ahora quedan ratificadas en este maravilloso trabajo lleno de buenos momentos.

‘VOSTOK 1’ está disponible vía Sulatron Records en vinilo azul transparente 2-LP en tapa plegable y CD en digisleeve plegable. Ambos están limitados a 500 copias.

ELARA SUNTREAK BAND son: Daniel Wieland (Bajo, Voz); Martin Wieland (batería, percusión); Felix Schmidt (guitarras, efectos).  Voces invitadas en “Vostok 1” de Felix Seyboth; Órgano Hammond y Mellotron de Christian Wick.

Entre efectos espaciales ‘Nexus’ va tomando forma para eclosionar con riffs desérticos que se despeñan en un torrente heavy-psych. Con una voz ahogada pero llena de fuerza la canción toma un aspecto 70’s. Ese registro vocal a imagen de Ozzy pone el contrapunto al sonido difuso que nos ofrece la banda. Un turbio tema que se siente seducido a lo largo de sus casi veinte minutos por un entorno lisérgico que gran calado. Los solos ácidos toman el protagonismo frente a la barrera turbia del sonido que les custodia. La dualidad entre lo pesado y lo cristalino hace que encontremos dos capas de sonido que se van alternando constantemente. El tercer elemento es precisamente el uso de la voz. Con ese sonido arremolinado, la canción serpentea entre su sonido arenoso y el espacio psicotrópico que describen sus desarrollos de guitarra. Esos solos aplacan la furia del corte para sumergirnos en aguas psicodélicas. Aquí el legado de Hendrix se refleja entre efectos siderales dotando al tema de un tono cósmico. Dejándose llevar por sus instintos van moldeando el tema hasta convertirlo en una jam llena de sonidos psicotrópicos con un aura vintage aportada por las incursiones del órgano. Los sonidos retro afloran con naturalidad antes de decantarse definitivamente por las atmósferas más narcóticas en las que la psicodelia se nutre de los aromas orientales aportadas por esas fragancias exóticas. En la parte central el tema ha mutado completamente respecto de la forma sonora de la que partió. Elementos psico-progresivos se unen a la fiesta aportando nuevas texturas a un tema rico en matices. Estamos ante toda una odisea sonora que explora las fronteras de la psicodelia pesada mostrándonos los distintos escenarios en los que ésta puede desarrollarse. Lo cierto es que todo se hace con una continuidad que nos traslada a magnéticos espacios sonoros más propios de la espiritualidad oriental con cantos tibetanos que ponen el tono místico a un tema profundo y que cala en el oyente con suma facilidad.  Podríamos preguntarnos donde quedaron las vibraciones pesadas herederas del proto-metal de los 70’s, pero, en cualquier caso, los pasajes psicodélicos de la segunda parte del tema nos trasmiten un estado sensorial que abre nuestra mente y gratifica nuestros sentidos.

‘One a drink with Jim’ es un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido. Aquí ELARA se visten de Rey Lagarto para transitar por chamánicos espacios desérticos. Con inequívoco carácter doorsiano, el tema nos ofrece suaves pasajes psicodélicos. Todo un trance en tonos místicos en el que la banda explora pasajes transitados por The Doors décadas atrás. Dando más protagonismo al órgano en su primera parte, el tema se desarrolla entre pasajes trascendentales con las dunas como testigo en un entorno solitario. Prescindiendo de riffs pesados, el tema fluye entre locuciones que dotan a la canción de un aura introspectiva. Su belleza se conjuga con la instrumentación envolvente y cálida para reconfortar los sentidos en un ejercicio introspectivo. Su larga duración, con dieciséis minutos, no impide que el tema fluya con soltura sin que resulte monótono. Deleitándose con esos desarrollos de psicodelia transcendental el tema por momentos parece tomar elementos sureños más propios de Allman Brothers sin perder su vocación psicodélica. Mostrando la destreza con la guitarra, los pasajes ácidos se cubren de color en una espiral que parece no tener fin. El resultado es un tema sólido y solvente que engrosa su sonido con unos poderosos tambores y un sonido estratificado con varios niveles de intensidad. Al igual que el corte anterior, el sonido va mutando según avanza el tema, llevándonos a paisajes completamente distintos en cada momento. Esto lo hacen con la habilidad para que nada resulte impostando, siendo el fruto de su buen hacer.

Los pasajes trascendentales aparecen nuevamente en ‘Vostok 1’. Cadentes acordes llenos de magnetismo nos susurran con delicadeza en una pausa que da la sensación de que algo va a pasar. Un insondable espacio psicotrópico que súbitamente se decanta por la psicodelia pesada en todo su esplendor. Un ‘viaje’ tántrico que se adorna con delicadas melodías vocales. Con guiños floydianos el tema desarrolla garra entre sus psicotrópicos efectos y solos en una combinación que funciona a las mil maravillas. Psicodelia de muchos quilates que a buen seguro hará las delicias de los fans acérrimos del género. Si bien estamos ante otro largo tema psicodélico, los desarrollos progresivos se unen a este trance sonoro para aportar texturas diferentes al sonido de la banda. Sus desarrollos interminables van cambiando su aspecto haciendo que el viaje resulte fascinante para el oyente. Con juegos de voces y coros dotan a la canción de un aspecto ensoñador en un épico final lleno de gancho.

 ‘Orange october’ cierra este maravilloso álbum con sus hechizantes desarrollos psico-progresivos. Con un tono vintage, la melancolía preside la parte inicial del tema antes de invitarnos a entornos reconfortantes con suaves pasajes. Voces llenas de sentimientos nos acarician entre ricos acordes que oscilan balanceándose en un entorno plácido para el oyente. Golpeando con riffs más densos exploran un paisaje psicodélico que se ornamenta con ecos de oriente gracias al sonido del mágico sitar. Una bajada de intensidad que nos invitar a descubrir un mundo mágico con sus reconfortantes melodías. Con menos acidez, la canción se decanta por desarrollos más progresivos en esa búsqueda de un sonido único y hechizante.

Elara Sunstreak Band

Sulatron Records

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