Reseña: SPACE COKE.- ‘Lunacy’

Un álbum diferente, extraño por momentos, pero que también contiene ingeniosos momentos en los que todo te parecerá muy familiar. Fuertes riffs Stoner se encuentran en una encrucijada en la que los oscuros sonidos proto-doom de los 70’s se fusionan con un espíritu Zappa entre atmósferas netamente psicodélicas más propias de Hawkwind. Con el legado de Sabbath muy presente, pero con el suficiente descaro como para darle a vuelta a todo, consiguen su particular poción mágica. Porque lo cierto es que las canciones funcionan, a base de ganchos retro o de golpes de fuzz, siempre logran conectar con el oyente. Con ello consiguen un sonido pesado, turbio, pero sumamente atractivo. Una de las cosas que mas me ha llamado la atención es el juego que SPACE COKE dan a los registros vocales. Ecualizados, duales, pero siempre ofreciendo algo diferente en esta travesía a lo desconocido. ‘LUNACY’ es un viaje a un inframundo en el que la locura de la humanidad aparece reflejada en unos surcos turbios y pesados, impregnados de vibraciones vintage. Y recuerda…. si el amplificador no hecha humo, no es SPACE COKE.

Formados en 2009 y con dos álbumes previos, SPACE COKE son: Reno Gooch (guitarra y voz), Jay Matheson, (ingeniero de grabación y bajo), Brandon Johnson (batería), Moses Andrews III (órgano y teclas). Disponible vía Forbidden Place Records.

Abriendo el álbum con unos oscuros riffs difusos, ‘Bride of Satan’ se sumerge en las oscuras aguas del proto-metal de los 70’s. Una estructura heavy-rock con elementos de fuzz y un órgano vintage van llevándonos a los dominios de Sabbath. Con las voces ecualizadas consiguen dotar a la canción de un aura chamánica en su psicodélico peregrinar. Un corte sencillo basado en un riff, que oscila levemente sobre distintas armonías para acabar en un bosque impregnado de psicotrópicos. En el tema destaca el buen trabajo de su bajista, guiando los devaneos de una guitarra borrosa y distorsionada.

En un escenario fangoso y humeante ‘Alice Lilitu’ abre con locuciones y un perenne zumbido. Un carácter indómito con un turbio sonido añejo y un ambiente cargado y penetrante. ¡El hipnotismo de ese bajo es sencillamente diabólico! Doce minutos de exploración heavy-psych con muchos elementos de los sonidos mas pesados de los 70’s en una conjunción se sonidos cavernarios. Voces robotizadas aportan el tono underground de un corte que navega con destreza en aguas oscuras y turbulentas. Algunos riffs chirriantes, aceleran su desarrollo en modo ‘retro’.

‘Frozen world’ es otro corte áspero y añejo que va directo al grano. Aquí el sonido del órgano nos traslada a un escenario más propio de bandas como Grand Funk, entre fuertes tambores y riffs crujientes. Con una armonía pegadiza, el tema nos atrapa en su diabólica espiral retro. No faltan los riffs Stoner para poner el contrapunto pesado en una canción llena de vida.

Una locución inicial de una atormentada voz femenina nos introduce en ‘Lightmare’. Con un ambiente más propio de una mansión de un film de terror, consiguen introducirnos en una narrativa oscura y terrorífica. Los lentos riffs de vocación Sabbath, y ese órgano diabólico hacen arrancar otra canción pesada y con un sonido turbio y cegador. Con una grave voz entre ecualizaciones consiguen convertirla en un corta intrigante y lúgubre, pero con rayos de luminosidad aportados por los ganchos armónicos. Sin duda estos chicos saben como introducirnos en oscuros callejones más propios del proto-doom de los 70’s. y además, lo hacen sin caer en demasiados estereotipos del género.

‘Twist of cain’ aúlla en la noche antes de golpear con sus turbios riffs de vocación Stoner-doom de carácter cósmico. Un inquietante tema con un tono cinematográfico de serie B de los 70’s. Crudo, pero un fantástico groovy, el tema baña sus riffs en aguas vintage con buenos ganchos que contagian al oyente de un ritmo trepidante en una densa atmósfera cargada de fuzz intoxicante.

Space Coke

Forbidden Place Records

Reseña: STEW.- ‘Taste’

Definitivamente, tocando un género como el rock-retro, es muy difícil mostrarse originales, pero STEW son capaces de componer canciones de rock de los 70’s llenas de autenticidad, aun haciendo uso de sus influencias. Si con su álbum debut STEW dejaron boquiabiertos a una parte importante de los amantes del rock de siempre. Ahora, con su nuevo LP ‘TASTE’, dejan claro que han encontrado su propio sonido. Evidentemente las referencias de bandas como WHITESNAKE o FREE, son obvias en muchas de sus canciones. Unas vibraciones de hard-rock o de blues desgarrador, que se soportan en un groovy pegadizo, que rápidamente consigue engancharte. Estos restauradores de los sonidos vintage, cuentan con la voz de Markus para transmitir emociones como pocos. Si bien no es un cantante virtuoso, consigue imprimir a cada canción todo el sentimiento con su registro desgarrador, pero también en los momentos en los que se pone mas tierno. Una voz que transmita es algo fundamental en una banda, pero si a eso unes tres jóvenes, pero talentosos músicos, se produce la cuadratura del círculo. Solventes, tanto en momentos más salvajes, como en esas pausas en las que una atmósfera placentera lo inunda todo, STEW sigue con paso firme afianzándose como una banda a tener muy en cuenta. Porque el trío de Orebro tiene algo, tiene magia, y su amor por el hard y el blues rock, es el motor que les mueve. Una banda que en sus directos conquista al publico con su rock directo y desgarrado, como puede comprobar por segunda vez el pasado verano en tierras alemanas, donde dejaron un fantástico sabor de boca a los asistentes al festival Hoflärm Bakyard Session tocando alguna de las canciones contenidas en este álbum.

Por la senda del blues pesado, «Keep On Praying» suena poderoso con sus riffs stonerizado de puro heavy-blues desgarrador. Su turbio sonido nos lleva a una espiral ácida entre buenos estribillos y coros. EL lado negroide de STEW aflora entre vibraciones plomizas consiguiendo un corte sólido e impactante para ir abriendo boca a lo que nos espera.

‘Still got the time’ gravita entre el blues y el heavy-rock.Los ecos de los comienzos de bandas como WHITESNAKE y y un groovy más propio de FREE van moldeando un corte que suena primitivo y auténtico. Sin salirse de su habitual atmosfera 70’s, el tema camina con paso firme sorteando los meandros con buenos solos afilados. El resultado es un corte evocador y lleno de sentimiento.

Vistiéndose de tonos sureños, ‘You don’t need me’ cambia el registro para presentarnos al trio aparentemente más calmado y con cierto carácter bucólico. Guitarras que emulan por momentos a Duane Allman, y un registro vocal completamente penetrante nos ponen en situación. Haciendo balancearse la melodía desde pasajes suaves hasta momentos de una intensidad desgarradora.Sin duda un corte lleno de luz.

‘Earthless woman’ nos trae pegadizos estribillos y una inclinación por los sonidos heavy-rock con algunas incrustaciones sureñas y pasajes en los que se toman una relativa pausa antes de retomar sus embestidas de hard rock desgarrado y potente. A pesar de la fuerza, el tema mantiene un esmerado trato a la melodía para que el resultado sea completamente apetecible para el oyente. En su versatilidad, podemos encontrar alguna reminiscencia de bandas como CREAM.

En una atmósfera descaradamente retro, ‘All that i need’ juega con el ritmo entre riffs heavy-rock. Un tema divertido y pegadizo que insufla vitalidad. Rabia y tonos de blues decoran en envoltorio de rock clásico con mucha fuerza. La dualidad de voces en esta ocasión consigue dar brillo a los pasajes mas intensos. Mientras, el corte desciende a impostados momentos de pausa, ya que el corte está rebosante de energía. Como viene siendo habitual, el trio juega con los tiempos logrando que el resultado sea atractivo por la versatilidad que ofrecen al oyente. EL tema contiene buenos solos de guitarra asesina en línea a lo que nos tienen acostumbrados

‘Heavy wings’ es puro hard rock setentero de altos vuelos. Siempre con esa carencia más propia de Whitesnake, el tema toma elementos blues que le dotan de una cierta acidez a su vez. Las melodías y sus embestidas de rabia complementan una base rítmica que por momentos coquetea con el Stoner sin perder su esencia de puro rock 70’s. Rock rudo, pero con cuidadas voces y coros para que el resultado sea satisfactorio.

En un tono más festivo, los sonidos retro de ‘Stranger in the city’ beben del blues y del hard rock, pero no reniegan de la psicodelia para colorear sus momentos de pausa. Con un fantástico groovy el tema rezuma buenas vibraciones. Un olor a rock vintage de calidad cubre un tema dinámico y con un ritmo contagioso. Una pausa de tambores deja paso a el virtuosismo de unos solos de guitarra que coquetean con el heavy-rock sin perder su esencia. Dejando también espacio a pasajes de calma en los que crean una cálida atmósfera, para reemprender la subida de intensidad final.

Volviendo a su verdadero ser, el blues regresa en ‘New moon’. Otro corte marca de la casa, que se sumerge en el legado de FREE manteniendo ese groovy imperecedero. Que duda cabe que los giros y cambios que imprimen a sus temas hacen que estos, rompan las cadenas del rock retro al uso. Esto nos lleva a canciones en las que los giros y cambalaches son su argumento principal. De esta manera STEW mantiene la creatividad y se gana su propia reputación

Demostrando que son buenos tanto en los momentos de intensidad como en los más intimistas, ‘When lights go out’ refleja el lado más sentimental de la banda. Con una base de blues y soul, las estrofas vocales se cargan de sentimientos, que van aflorando con fuerza según avanza la canción. Elevando la intensidad en los momentos mas desgarradores, el tema se adorna con una neblina psicodélica, con una guitarra que, en esta ocasión, decide seducirnos con bellos pasajes. Una fascinante canción que pone el broche de oro a un álbum que confirma que STEW tienen un sonido personal a pesar de una banda retro-rock, algo que muchos agradecerán.

STEW

Uprising Records

Reseña: FEVER DOG.- ‘Alpha waves’

Siete años esperando un Lp de los californianos FEVER DOG, y la espera, por fin ha terminado con su fascinante nuevo álbum ‘ALPHA WAVES’. Un crisol de sonidos de los 70’s que nos hace bailar a ritmo de glam-rock, emulando a THE SWEET. Vibrar con los coloristas aromas sureños herederos de MARSHALL TUCKER BAND o de THE OUTLAWS. Vestirnos de negro para travestirnos en una mutación de RAINBOW y ALICE COOPER o lucir las melenas al viento en modo DEEP PURPLE para sgitar los pantalones de campana como LED ZEPPELIN. Pero no solo eso, porque ‘ALPHA WAVES’ también nos ofrece cruces de caminos entre David Gilmour y Ray Manzarek en una chamánica conjunción astral en la que por momentos Pink Floyd se cruzan con The Doors. Y por si faltara poco, T. REX derrochando sensualidad y chulería en contraste con la sobriedad y melodía de Phil Collins. La lista de referencias podría ser interminable en este logrado catálogo de canciones vintage. ¿Se puede pedir más?. Pero no nos engañemos, FEVER DOG han vuelto a la actualidad diciendo: ¿Querías música nuestra? Pues aquí la tenéis bastardos. Sin miedo a sumergirse en atmósferas psico-progresivas, y tampoco a caminar por duros desiertos sonoros; su enérgico hard-rock primitivo, no teme emparejarse con nadie, y si hay que tomar elementos de distintos estilos, se toman sin complejos. Aún así no pierden su esencia, porque ‘APHA WAVES’ es una auténtica fiesta del rock vintage, directo y sin artificios, hecha desde frescura y la honestidad. Un álbum que refleja a una banda apasionada y que contiene emocionantes canciones con una mayor elaboración, pero que funcionan como auténticos ganchos para el oyente. Una gran noticia el regreso de los californianos a la actualidad.

‘Frewhelin’’ nos sitúan a las primeras de cambio en una fiesta de rock sureño en clara línea Marshall Tucker Band. Colorista y lleno de vitalidad, el corte danza entre vibrantes ritmos de rock and roll clásico con un inequívoco aroma vintage. Coros y estribillos pegadizos así como un aire glam, acompañan esta impactante apertura con aroma del sur. Toda una bacanal de órgano y guitarra entre vigorosos tambores.

Mas cadente y con aires de psicodelia 60’s ‘Solid ground’ profundiza en sonidos del pasadoahora con carácter más progresivo. El control de los mandos por parte de los teclados es algo que marca el devenir de la canción. Un caleidoscopio colorista con un carácter amable.

Casi ocho minutos necesita FEVER DOG para desarrollar todo su potencial en la canción que da nombre al álbum. ‘Alpha waves’ y sus ondas expansivas nos impregnan de hard rock 70’s una especie de Led Zeppelin con vocación glam. Efectos, solos ácidos y la superposición de voces y coros conforman un espacio versátil en el que caben distintas vibraciones, sin perder su vocación retro. Con una parte central en las que las vibraciones cósmicas llegan de mano del teclados y sintetizadores, consiguen narcotizarnos en una espiral de hipnóticos sonido con un carácter floydiano. El aquelarre culmina con un lento amerizaje en una acolchada plataforma lisérgica.

‘Hold on you’ se precipita en unos surcos que rezuman hard-rock crudo y directo. Con guiños Rainbow, el tema se deja seducir por una aparición de  Alice Cooper. Esas incursiones glam, vienen de la mano de riffs crudos de puro rock pesado, algo con lo que se manejan a la perfección los californianos. Subiendo la intensidad, llegan a un escenario más propio del heavy-rock más arcaico arrollándonos con sus riffs.

Con un nombre tan evocador ‘Star power’, un insondable universo cósmico, se abre ante nuestros sentidos con cálidos y sosegados pasajes psico-progresivos. Entre teclados doorsianos, y suaves melodías, el tema fluye entre nebulosos pasajes de pausada psicodelia. Guiados por las armonías salidas de los teclados, la ácida guitarra aparece en la parte central evocando a los mismísimos Pink Floyd en una conjunción astral con los jinetes de la tormenta, esta vez, guiados por el espíritu de Ray Manzarek. El registro vocal me suena familiar, pero no soy capaz de identificar de donde viene esa cadencia. Lo cierto es que estanos ante uno de los temas más mágicos del álbum.

quitándose la careta psicodélica y pintándose la cara con estrellas, ‘Bruiser!’ emula con descaro el legado de T. Rex, vistiendo a FEVER DOG de pura glam-rock entre luces de neón y esferas multicolores. Adornando el tema con una capa cósmica, los efetos se suceden entre ritmos oscilantes. Glam del siglo XXI ejecutado de manera fiel a los pioneros. La canción te invita al baile.

Los tonos pastorales abren ‘The demon’. El órgano ceremonial es el argumento para sumergirnos en un oscuro bosque del que escapan a toda prisa. Golpes de blues proto-metal nos golpean entre voces ecualizadas y un frenesí de solos y tambores. Una ceremonia pagana que exorciza nuestros demonios con una sensacional banda sonora. Toda una danza macabra y ácida envuelta en tonos retro más propia de los primeros Deep Purple. Todo un golpe de efecto en este crisol de canciones más propias de los 70’s.

Aplastante y cósmico, ‘The King of the street’ retoma los contagiosos ritmos de raw & roll ahora vistiéndose de The Sweet. Si los británicos armaban jaleo en el salón de baile, FEVER DOG toman las calles con un frenesí de rock and roll con lentejuelas y amplios pantalones de campana. Esto suena genial, y además es imposible escapar de su seductor y contagioso ritmo. ¿Te unes a la fiesta?

‘Mystics of Zanadu’ se desboca en una especie de boogie cósmico que se ejecuta a la velocidad de la luz. De nuevo la herencia de Deep Purple se conjuga con momentos de hard-progresivo alegre y colorista. Siete minutos de torbellino sónico que nos lleva a lejanos entornos siderales en los que el vacío se muestra ante nuestros ojos y nuestros sentidos. Un cambio radical en el guión que nos deja gravita en un mundo cósmico con agradables impulsos sensoriales.  El corte acaba en un descenso majestuoso a un gratificante lugar que parece evocar un reino lleno de color y gratificantes sensaciones.

FEVER DOG vuelven a dar una vuelta de tuerca a su sonido con ‘In my hands’. En un espacio de soft-rock, el sonido de los ochenta de formaciones como Genesis o de melódicas bandas AOR. Aquí se despojan de su crudeza para componer una suave canción en la que la melodía es su principal aval.

Fever Dog

Reseña: JAIL JOB EVE.- ‘Wildfire’

Energía y pasión por rock clásico, hacen que JAIL JOB EVE nos ofrezca fantásticas canciones en las que los sonidos retro se enriquecen con distintas influencias estilísticas que van desde el blues, el soul, la psicodelia, hasta el rock progresivo. Con una descomunal fuerza de la naturaleza como son las cuerdas vocales su cantante Victoria, un cálido órgano vintage, y una guitarra asesina, construyen unas fascinantes fresca canciones. El quinteto de Osnabruek es uno de los estandartes del rock retro alemán, y la calidad de su nuevo álbum ‘WILDFIRE’ así lo corrobora. Tras haber seguido el trabajo de la banda en los últimos tiempos, me pregunto: ¿Por qué esta banda no tiene la repercusión que merece?, calidad no les falta. JAIL JOB EVE se sabe desenvolver a la perfección en las transitadas aguas del rock clásico, pero sabe hacerlo con la elegancia de los ganadores. Esa voz celestial a veces, que se convierte casi en demoníaca en los momentos más desgarradores, y la sólida y versátil base instrumental, son suficiente aval para pensar en tocar el Olympo del rock vintage. Si bandas como Blues Pills , con unos argumentos similares, conquistaron a la audiencia con su propuesta de heavy-rock stonerizado, ¿Qué necesitan JAIL JOB EVE para convencer?. Desde aquí, trataré de poner mi grano de arena para su legado musical llegue a una audiencia mayor, porque una banda que se maneja con solvencia con unos teclados más propios de Deep Purple, una voz quebrada y portentosa a semejanza de Janis Joplin, una base rítmica heredera de Led Zeppelin, y una guitarra ácida, más propia de cualquier discípulo de Hendrix, bien merece un reconocimiento. Sus canciones en vena Siena Root o con los ritmos y ganchos de Rival Sons, son todo un regalo para cualquier amante del rock clásico, ese rock de carretera y de garito humeante como los que tantas noches hemos pasado, es el entorno natural de una banda que sabe muy bien lo que se hace. ‘WILDFIRE’ es un álbum que te costaría ubicarlo temporalmente, ya que su rock de hoy es el mismo rock de ayer, y con bandas como JAIL JOB EVE, seguirá siendo el ROCK de siempre.

‘WILDFIRE’ está disponible vía MIG Music.

‘Down the rabbitt hole’ abre el álbum con un sonido vintage stonerizado, toda una constante en este nuevo trabajo. Envolviéndonos en una neblina psicodélica esa seductora voz a caballo entre el blues y lo lírico va describiendo un entorno sonoro completamente ensoñador. La canción contiene distintas influencias que van desde el rock progresivo y la psicodelia, hasta el rock clásico más ortodoxo. Los teclados y la guitarra realizan un logrado ejercicio instrumental para dotar al tema atrayentes matices sonoros.

Cambiando completamente la propuesta sonora, ‘Mid-flight’ gravita en una atmósfera retro en la que los ecos del blues y el soul rock nos dejan meridianamente clara cual es la esencia de la banda. Con un derroche de registros y de capacidad vocal, el tema cuenta con buenos ganchos de hard rock 70’s. Busca un híbrido entre Janis Joplin y Ellin Larson (Blues Pills) y encontrarás el espacio en el que se mueve su cantante, gran protagonista de la mayor parte de las canciones. Aquí el órgano os envuelve en una cortina de sonidos vintage entre ritmos oscilantes y pegadizos. Un corte con gran fuerza, patente en desgarradores momentos.

Por la senda del hard rock retro con muchos aditamentos soul ‘Hit me with a lightning’ ve a los alemanes llenos de fuerza, tanto en los desgarradores pasajes vocales como en una armonía sólida y contundente. La maquinaria alemana funciona a la perfección en estos momentos de blues-rock de tintes retro. Sus embestidas de fuerza no desmerecen de las de ninguna banda pesada a pesar de estar en un entorno de rock ortodoxo y clásico.

‘Wildfire’, el tema que da nombre al álbum, con sus mas de siete minutos, contrasta con otras canciones más directas e impactantes. Aquí, los ensoñadores paisajes sonoros impregnan de suave psicodelia. Rebosante de sensualidad, el tema tiene una cadencia que me evoca (salvando las distancias) al clásico de Blind Faith, ‘Can’t find my way home’. Solo a modo de referencia, aquí, la banda se recuesta en calmados pasajes con un aura lisérgica, sin perder su esencia vintage. En este escenario, no faltan los elementos progresivos aportados por ese cálido y balsámico órgano. Evolucionando en su intensidad, los ritmos, y una rica composición completan el tema más experimental de todo el álbum; un tema en el que no faltan momentos de oscuridad y de riffs pesados. Este es uno de los grandes avales de un álbum fascinante para los amantes de los sonidos ‘vintage’.

Con ritmos de tonos Funky y con una voz que se inclina por el soul, ‘Lost’ recorre un escenario netamente 70’s. Coros y estribillos pegadizos y ese característico sonido retro, hacen el resto en un corte colorista y lleno de frescura, que invita a la fiesta.

Con el órgano dirigiendo el camino a seguir, ‘Flying V’ es un ejercicio de blues lleno de sentimiento. Escogiendo el lado más colorista, adornan su armonía con incrustaciones preciosas del penetrante sonido del órgano. Como si fuerza a trompicones, el tema parece atascarse por momentos, para salir airoso y esplendoroso.  

Cambiando el tercio, ‘Keet it quiet’ es una balada sacada de manga para sorprendernos con su fuerza y lirismo. Con una instrumentación gruesa por momentos, el tema susurra suavemente al oyente con una seductora voz a la que se acosa con avalanchas de riffs pesados. Así rompen la calma, pero dotar a la canción de una épica monumental.

Los coloristas ritmos retro regresar con más fuerza que nunca en ‘No means no’. Rock de los 70’s con dosis de blues y de soul para salir de la monotonía. Sus cuidadas melodías vocales se complementan con una impactante base rítmica, y continuos rasgueos de guitarra. Aquí el órgano juega su papel en un segundo plano. Como en cada canción, los alemanes siguen insertando matices, que en esta ocasión llegan de la mano de unos solo ácidos que ponene la pausa en su arrollador desarrollo.

Los ecos del hard-progresivo aparecen con sutileza en ‘Neither man nor machine’. Otro tema poderos de rock con momentos desgarradores en los que el blues se une a una elegante fiesta vintage. Si la banda se maneja bien con cualquier registro, en temas como éste en los que el blues es el protagonista, alcanzan cotas muy elevadas de efectividad.

‘Riot’ se mueve entre pasajes Purplelianos, chamánica psicodelia y blues humeante. Con un tempo lento, el tema serpentea por un cauce lisérgico de blues pantanoso. Un magnético y sosegado corte con unas entrañas robustas. Un viaje en busca del legado de Janis Joplin, con elementos contemporáneos. ¡¡¡Desgarrador!!!

Jail Job Eve

MIG music

Reseña: NEON BURTON.- ‘Mighty mondeo’

Es una lástima que la horrorosa portada sea la carta de presentación de un álbum sobresaliente de psicodelia pesada. Dicho esto, ‘MIGHTY MONDEO’ es una grata sorpresa de una banda desconocida para mí, y que de inmediato me ha cautivado con sus mágicos temas. Seis canciones llenas de magnetismo que rápidamente te atrapan entre sus narcóticas atmósferas proporcionando al oyente un asombroso mundo sensorial. Delicados y sin prisa para hacer eclosionar las canciones, los alemanes dotas a sus canciones de bellas y seductoras melodías entre notas de blues y riffs pesados. Destacando dentro del conjunto el magnífico trabajo de la guitarra, NEON BURTON sigue la estela de bandas como Colour Haze o My Sleeping Karma, ofreciendo al oyente un éxtasis sonoro con el que dejarse llevar. Un álbum chamánico que utiliza algunos estándares de la psicodelia pesada, pero que no reniega del legado de los sonidos vintage de los 70’s con un resultado cautivador. El álbum contiene momentos hipnóticos, pero sobre todo tiene canciones bien construidas, que nos susurran haciendo que atravesemos esa dimensión sensorial que hace que nuestra mente reciba gratificantes sensaciones. Finas texturas que no dudan en explorar territorios cercanos a la frontera del post-rock, pero que a su vez vez de la inagotable fuente del hard-rock de los 70’s en su vertiente más lisérgica. NEON BURTON crea un álbum conceptual que explora los límites de la naturaleza en el Mighty Mondeo, su ángel de la guarda en aguamarina. A través de la tundra intacta, pasan la noche eterna con lobos aulladores en Siberia y dejan que las montañas y los mares les muestren cómo ser. Además, se sumergen profundamente en lo desconocido en una batisfera y dan forma al sonido de una naturaleza hostil al borde del ahogamiento. Después de un viaje a través de la conciencia humana donde uno prueba la luna, nada a través de la aurora boreal y es arrastrado por la gravedad cero, regresan a los acantilados de Grecia y finalmente se recuestan al sol, contando las nubes.

El álbum fue grabado NEON BURTON and Chris Brenk en Sofa Records Studios, Mezclado por NEON BURTON. Masterizado por Fabian Plaetlin. El arte de portada es obra de Canvas painting y Thumpah Lee

NEON BURTON son: Henning (voz/ guitarra), Simon (bajo) y Emil (batería)

 Dew Drops’ directamente nos sumerge en un bosque plagado de hongos mágicos que con sutileza van llenando la atmósfera de sustancias psicotrópicas. Pausado y marcando sin prisa cada acorde, consiguen mostrarnos un asombroso mundo sensorial que nos acaricia proporcionándonos un estado de relax. En un lento génesis el tema parece transitar por un plácido Jardín del Eden que nos proporciona gratificantes sensaciones. Una evolución lenta que va engrosando su sonido sin perder sus bellas melodías. Sin duda, una canción repleta de balsámicas sensaciones para el oyente.

En ese escenario psicotrópico, ‘Sundazed’ se adorna con ritmos de vocación kraut sin perder su espíritu psicodélico. Gratificantes pasajes de guitarra se superponen junto a una pulsante línea de bajo. Mas dinámico que el corte anterior, pero con una intensidad contenida, los alemanes a persisten en la exploración de atmósferas heavy-psych con gran destreza. La lenta mutación del sonido a un escenario más pesado se realiza con una transición acertada para llevar al oyente en volandas al sitio que NEON BURTON quieren. Susurrante y chamánicas voces afloran a lo largo de ocho minutos sumamente gratificantes. Sus cuidadas melodías de carácter 70’s encajan a la perfección en la trama argumental de un corte que modulándose con suma destreza ofreciendo fascinantes ritmos. Sin duda, un tema que muestra toda calidad de los alemanes en esto de los sonidos heavy-psych.

‘Neon Sleep’ con la participación de Thumpah Lee nos devuelve a esos insondables entornos psicodélicos. Ensoñadores pasajes de sumo magnetismo nos proporcionan un estado de bienestar ejerciendo de bálsamo para el oyente. Dejando patente de nuevo la calidad de la base rítmica, el tema nos acaricia protegiéndonos con el grueso, pero profundo sonido del bajo y voces aterciopeladas. Casi en un entorno que coquetea con el post-rock NEON BURTON siguen la estela de bandas como MY SLEEPING KARMA para llevarnos a un mundo mágico rebosante de belleza. Un cierto misticismo entre sus surcos hace que caigamos rendidos a su propuesta sonora. Chamánico pero monumental en sus riffs en tema fluye entre pedales y efectos impregnándonos de sustancia narcóticas que proporcionan un placentero estado de relajación. Aromático y colorista, el tema funciona con soltura como si de un mantra se tratara. De nuevo, la calidad de su guitarrista queda patente.

Un crujiente bajo abre ‘Trans Siberian Express’. Un tema que nos golpea con un sonido difuso y pesado que contrasta con los cortes anteriores. Siguiendo los dictados del Stoner instrumental, las voces melodiosas amortiguan la fuerza de sus sólidas entrañas. Manejándose a la perfección en las aguas de la psicodelia pesada, NEON BURTON ofrecen su lado más turbio y plomizo en contraste con sus melodías sosegadas. En una bajada de intensidad, el tema explora ensoñadores entornos sonoros con calmados desarrollos heavy-psych que traspasan esa dimensión sensorial que hace que nuestra consciencia viaje a mundo paralelo en el que todo fluye plácidamente.  Tras momentos instrumentales, las voces parecen desatar la furia con la llegada de difusos y pesados riffs en una atractiva combinación instrumental-vocal.

Un ritmo casi Funky sirve para introducirnos en ‘Mighty Mondeo’, otra nueva etapa en esta exploración de vibraciones psicodélicas. Aquí las guitarras se desdoblan con magnéticos pasajes que sirven de gancho para sumergirnos en un nuevo estado narcótico. Viajando a los 70’s la cadencia rítmica llena de color un tema con cierto aroma vintage. Colorista y con contagiosos ritmos, el wah wah nos seduce antes de embadurnarnos con ácidos solos de guitarra para activarnos en esos ritmos retro llenos de gancho. La voz más desgarrada oscila entre la calma y la rabia por momentos. De nuevo el descenso a los abismos lisérgicos con pasajes chamánicos con tonos de blues pantanoso.

Bathysphere’ cierra el álbum con un torrente de riffs pesados que van mutando a un escenario más ensoñador. Potentes ritmos dejan paso a ensoñadores pasajes en los que la psicodelia nos envuelve con tonos chamánicos en una especie de jam. Ondulante y rítmico su guitarra rezuma sustancias ácidas entre una base rítmica sólida que sustenta el tema. Tras una parte central en la que la psicodelia se adueña del tema, éste, retoma la rugosidad de sus riffs, ofreciendo un aspecto más rudo sin perder su vocación psicotrópica.

Neon Burton