Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records

Reseña: PARALYZED.- ‘Heavy road’

Los surcos de ‘HEAVY ROAD’, el segundo álbum de los alemanes PARALYZED, vienen impregnados de heavy-blues humeante y desgarrado, impulsado por golpes de rudo hard-rock vintage y actualizaciones Stoner. Un sonido evocador de los pioneros de los sonidos mas crudos de los 70’s pero que resulta honesto y sólido. Toda una fiesta de sonidos vintage con guitarras que se retuercen a base de wah wah, tambores que atruenan y una voz que te cautiva con cada estrofa. Con un mestizaje entre THE DOORS y STEPPENWOLF, en gran parte de sus canciones, los alemanes, no renuncian a momentos de rock pesado, acoplados a su base de puro blues.  Pero a pesar de esto, PARALYZED no son una banda retro, sino que son una banda de comienzos de los 70’s que por arte del azar ha nacido en el siglo XXI, y eso también se nota en el enfoque más Stoner que alguna de sus canciones contiene. Anecdótico a veces, pero siempre presente en algún momento de unas canciones que prefieren precipitarse por un torrente de blues diluido en sustancias psicotrópicas. En ‘HEAVY ROAD’, cada canción consigue, de una u otra manera, atrapar al oyente en una espiral sónica. En ocasión por la vía directa y en otras cociendo sus canciones a fuego lento, siempre consiguen ese punto idóneo de cocción para gozo de los mas fervientes seguidores de los sonidos crudos y primitivos. Esas vibraciones irreverentes y sin complejos que ejecutan con completa honestidad y teniendo muy claro cual es su propósito. Si con su álbum debut, los alemanes consiguieron sorprender, con el salvaje ‘HEAVY ROAD’, se consolidan como una banda a tener muy en cuenta, porque calidad, les sobra. Prepárate para un buen viaje.

‘HEAVY ROAD’ está disponible vía StoneFly Records.

PARALYZED son :
Michael Binder – Voz y guitarra solista
Caterina Böhner – Guitarra rítmica y órgano
Philipp Engelbrecht – Bajo
Florian Thiele – Batería

‘Devil’s Bride’ abre el álbum entre tonos de heavy-blues doorsiano. La cálida y penetrante voz de Michael Blinder muestra sus artes desde el primer instante. Algo que marcará gran parte de las canciones del álbum. La stonerización del blues hace que la canción se muestre plomiza. No faltan los solos asesinos en los que el wah wah se mezcla con los vómitos de puro blues, humeante, denso y desgarrado. Una forma arrolladora de abrir un magnífico álbum de rock hecho a la vieja usanza.

Estamos ante un álbum creado con el espíritu de los pioneros del rock mas irreverente de finales de los 60’s y primeros 70’s. Prueba de ello son las vibraciones en pura línea STEPPENWOLF de ‘Orange carpet’. Otro corte vibrante que acaba arrollando al oyente con una inusitada rudeza mas propia de los pioneros. Evolucionando hacia momentos más pesados, los riffs humeantes consiguen mantener al oyente sin salir del círculo diabólico de su sonido vintage.

Ya sin ningún tipo de complejo, ‘Mayday’ sigue la línea marcada en la canción anterior, en esta ocasión por un camino de blues atemporal y lleno de vitalidad. Una invitación al baile, que se adorna con golpes de hard-rock insertados con la destreza suficiente como casi pasar inadvertidos en el conjunto de la canción, pero que están ahí ofreciendo solos diabólicos dentro de su bacanal sonora.

Como contrapunto a la vitalidad del corte anterior, ‘Black tres pt. 1’ se sustenta en suaves y cálidos acordes de blues psicodélico, evocadores de entornos campestres. Ciertos tonos All them witches son adornados con elegantes solos de guitarras. Una canción llena de sentimiento en la que encontramos numerosos matices, pero que se sustenta nuevamente en el blues.

‘Pilgrim boots’, con sus siete minutos incide en una fórmula que funciona. A diferencia de los cortes anteriores el sonido del órgano juega un papel fundamental en el hilo conductor. Esa dualidad entre The Doors y Steppenwolf hace que la canción sea garantía de éxito. Con un ritmo cadente y una voz chamánica la atmósfera se llena de sustancias narcóticas que envuelve al oyente en una nube de rock retro. Bebiendo del manantial del pasado de los 70’s, PARALYZED son fieles a su amor por estos sonidos de antaño, y lo hace con completa maestría. El tema se permite momentos en los que la improvisación parece aflorar para dotar al corte de un tono de jam. Cociéndose a fuego lento el corte endurece su sonido y sus estribillos se tornan más pegadizos, para acabar en una fiesta vintage en la que la cerveza y los cannabinoides campan a sus anchas.

 Tomando elementos heavy rock ‘Black Trees Pt.2’ incide en una fórmula que funciona, en esta ocasión con una mayor contundencia en su sonido. Nuevamente la canción nos ofrece buenos solos que se desarrollan hasta la estuación entre ritmos salvajes y pesados. El resultado es una orgía contagiosa que invita a dejarte llevar por bailes desenfrenados.

‘Coal Mine’ pone la pausa tras el extenuante corte anterior. Aquí con tonos mucho más psicodélicos de lo que habían mostrado hasta ahora, el bajo toma el mando de las operaciones de otro blues ácido. Con un ritmo cadencioso pero implacable poner freno a la bacanal para llevarnos de ’viaje’ a través de chamánicos pasajes en los que los psicotrópicos toman el control. Una destacada producción hace que cada instrumento cobre vida propia ofreciendo distintos estados de ánimo al oyente. El corte acaba golpeando oyente con insistencia produciendo un efecto aturdidor, pero sumamente placentero.

‘White Jar’ cierra el álbum entre golpes de wah wah y manteniendo ese, tan apetecible, espíritu vintage.  Sin muchos artificios, la dualidad de órgano y guitarra, es complementada con una narrativa dinámica y cierto tono stoner.

Paralyzed

StoneFly Records

Reseña: ELEKTRIC MISTRESS.- ‘Chapter 99 EP’

Los canadienses ELEKTRIC MISTRESS, presentan una auténtica explosión sónica con su nuevo EP ‘CHAPTER 99’. Ecos proto-metal, blues, psicodelia, riffs arenosos y un inequívoco aroma vintage, componen el conglomerado que nos traen estos cuatro rabiosos temas de rock crudo e impactante. Estamos ante un nuevo viaje de ida y vuelta a los 70’s en el que la banda deja patente que aman las vibraciones de los pioneros del rock de comienzos de esa época dorada, pero que también miran de reojo al rock del desierto más crudo y contundente. El groovy con el que desarrolla cada una de las cuatro bacanales, se enriquece con elementos psicodélicos y una voz desgarrada que sabe modularse lo suficiente, como caer rendido ante ella. Temas capaces de resucitar a un muerto e invitarle a una fiesta de rock arcaico y rudo en el que las chupas de cuero, los vaqueros raídos y las melenas, se mecen al viento. Capaz de provocar esguinces cervicales, la fuerza que contiene cada canción es algo completamente incuestionable. Las letras se inspiran en acontecimientos, personas, recuerdos, sentimientos o cierta energía ocultista. Contar con un segundo guitarrista ha aumentado la complejidad de la banda, aunque su evolución, se ha mantenido bastante estable en los últimos dos años. Han empezado a incorporar armonías de guitarra para complementar su estilo de stoner rock, pero siguen dejando espacio para ser únicos y creativos y resonar con los oyentes. ELEKTRIC MISTRESS no pretenden reinventar la rueda, sino que ofrecen un rock n’ roll directo para los buenos y malos momentos. ‘CHAPTER 69’ es un trabajo que te volará la cabeza y que conseguirá que digas:. ¡Quiero mas de esto!

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).


‘Magic dust’ nos sumerge en este EP a base de fornidos riffs proto-metal con una ambientación vintage gracias a ese impactante órgano retro. Desgarrador, el tema tiene el blues en sus venas, pero no solo eso, pinceladas psicodélicas y una vocación stoner se encuentran entre sus intoxicantes surcos. Qué duda cabe que la canción te abofetea con descaro entre sus ecos 70’s, Sus riffs difusos y pesados tienden el puente de ida y vuelta al siglo pasado y sus vibraciones más descaradas y crudas.  Toda una espiral sónica con la que la banda arrolla al oyente poniendo a prueba la consistencia de sus cervicales. Solo asesinos, unos tambores explosivos y voz quebradiza llena de rabia son los argumentos con los que ELEKTRIC MISTRESS nos zarandean.

Exhaustos del corte anterior, ‘Radio’ no baja la intensidad, sino todo lo contrario. Un frenesí sónico nos arrolla a toda velocidad con un órgano impactante y una estructura de hard-rock vibrante y contagioso que nos invita al baile. Toda una fiesta de vibraciones vintage ejecutada con herramientas nacidas del rock del desierto. Riffs turbios, melodías y estribillos pegadizos y una fantástico groovy nos llevan en volandas en este aquelarre de rock primitivo y pesado.  En esta vorágine sónica, la banda sabe cómo utilizar las armonías para que la canción no resulte anodina, sino todo lo contrario. Ese órgano asesino te derretirá la cara con toda seguridad, pero si no es así, sus turbios riffs te embadurnarán de vibraciones arenosas, por lo que no hay escapatoria posible. Por si fuera poco, algunos desarrollos de guitarra nos llevan a los momentos de más esplendor del heavy-rock.

‘Cocaine Johnny’ es otro corte de rock ácido y pesado que bebe del manantial del blues y el proto-metal setenteroGolpeando una y otra vez con impactantes riffs, la banda modula su armonía a ritmo de blues para conseguir un tema contagioso. Energía pura, sin refinar, que te entra en vena para hacer que tu cabeza explote. Instalados en esas vibraciones vintage, los canadienses no se andan con tonterías para mostrarnos un corte con grandes atractivos. Toda una explosión de pesadez que te va a volar la cabeza y en la que no faltan pasajes ácidos para que el resultado resulte más efectivo.  

Con solo cuatro temas formando parte del Ep, ELEKTRIC MISTRESS, no pierden el tiempo y van directos al grano. Así lo atestigua ‘Chapter 99’, el tema que pone cierre al Ep, y en el que los ecos blues se contonean entre golpes de proto-metal y arenosas vibraciones psicotrópicas.  El tema repite su armonía una y otra vez, pero lo hace dotándola de elementos lo suficientemente atractivos como para que el tema contenga interesantes matices sonoros. Su parte final se despeña por un precipicio rocoso de stoner-doom con un entorno psicodélico que hace que nada resulte impostado. Nuevamente las murallas de sonido creadas por sus riffs se colorean con ese magnético sonido de órgano y unas voces quebradas llenas de gancho.

ELEKTRIC MISTRESS son: Maxwell Poole (voz), Kyle Cantfell (guitarra), Jason Cantfell (guitarra), Kieran Richardson (bajo), Riley MacDonald (teclados) y
Valencia Canales (batería).

Elektric Mistress

Reseña: BLUES WEISER.- ‘Obey The Booze’

‘OBEY THE BOONZE’ es el tercer álbum de los madrileños BLUES WEISER, y en él vuelven a dejar patente su amor por el heavy-blues y por las vibraciones de los 70’s. Un torrente de wah-wah, de rock heredero del mismísimo JIMI HENDRIX, a través de ocho canciones que arrollan al oyente con toda su energía. Sin sutilezas, sus crudos temas, con su contagioso groovy, consiguen atrapar al oyente en sus fauces para zarandearlo con esas estruendosas y primitivas vibraciones vintage. Con bandas como Fu Manchú o Nebula en el radar, los madrileños crean un álbum que te derretirá la cara con su perfecta banda sonora para pasar una noche de fiesta.  El álbum es un viaje salvaje a los orígenes del rock más vibrante y crudo con composiciones honestas, perfectamente interpretadas. Entre golpes de blues ácido y humeante y unos ritmos llenos de gancho, cada tema es una fiesta por si mismo. A veces oscuros, a veces sosegados, lo cierto es que estos chicos llevan los genes de los 70’s en sus venas, y eso se traduce en canciones a la vieja usanza, rebosantes de alicientes para el oyente. Pero también beber de la fuente nacida en los desiertos californianos en los 90’s, algo que queda patente en sus crudas y arenosas canciones.

‘OBEY THE BOIZE’ está disponible vía Argonauta Records.

BLUES WEISER son: Jozz – (Guitarra, Voces), Bobysan (bajo y coros) Michael (batería)

Con un sucio sonido retro, ‘Fortune Teller’ nos lleva directamente a comienzo de los 70’s. Una voz ruda y aguardentosa, despliega toda su rabia sobre unos riffs rugosos y un groovy con el que rápidamente consiguen atrapar al oyente. Con el blues en sus entrañas el tema también contiene vibraciones arenosas de bandas como FU Manchú, (por citar alguna). Compuesto sobre un riff que se repite, el corte contiene intoxicantes momentos en los que la acidez de su guitarra nos impregna de psicotrópicos sin perder un momento el ritmo.  

‘Loose’ con una magnética línea de bajo en su apertura se desarrolla teniendo en cuenta el legado de los pioneros. Un sonido retro muy apetecible que se ejecuta sobre ciertos estándares, pero BLUES WEISER saben como hacerlo para que su sonido resulte auténtico. Heavy-blues al uso con golpes de fuerza y un ritmo cadente pero que te atrapa en sus fauces. Un corte que destila sentimiento y que contiene estribillos con los que conquistar al oyente. La guitarra vuelve a mostrar toda su fuerza con solos asesinos, una constante en todas las canciones de la banda. La canción nos hace dudar si vivimos en 2022 o si hemos regresado a 1970.

Los tambores iniciales de ‘Grass’ nos hacen presagiar otra canción retro llena de fuerza. Con un ritmo contenido pero firme, el corte se eleva por la senda del rock clásico stonerizado manteniendo la fórmula, estribillos pegadizos, riffs ácidos de aroma vintage y un ritmo cautivador en el que el blues ácido aflora con naturalidad. Una canción ondulante y con gran poder de seducción.

En un todo más sosegado y recuperando ecos de finales de los 60’s, ‘Echoes of oblivion’ contiene estribillos y coros almidonados en contraste con las canciones anteriores. Dejando más espacio a la melodía, crean una canción colorista con algunos elementos exóticos en sus dos partes diferenciadas. Una primera mitad suave con ritmos cadenciosos y una segunda parte en la que la banda eleva la intensidad de su psicodelia aromatizada. Sus hechizantes pasajes suponen todo un bálsamo para el oyente en este trance hipnótico.

Aviation’ explora atmósferas de psicodelia pesada en las que los elementos desérticos aparecen a través de rugosos y pesados riffs. Manteniendo la tensión las reverberaciones lisérgicas nos empapan de sustancias psicotrópicas para proporcionar al oyente un placentero viaje. El tema consigue aunar los sonidos expansivos con la contundencia. Estamos ante uno de esos temas que te hace flotar en un gratificante mundo sensorial repleto de agradables sensaciones.

El magnetismo de la susurrante línea de bajo de ‘No imput’ es solo el preludio de otro corte de hard-rock en el que el blues acido está muy presente. Un nuevo viaje al corazón de los 70’s de una banda que nació con varias décadas de retraso, ya que su espíritu vintage, coloca su música en la época más gloria del rock. Sus desgarradores momentos conjugan la fuerza de sus riffs, con momentos llenos de acidez. Esta senda clásica es un camino fácil de transitar para BLUES WEISER.

La ortodoxia retro de ‘Clint Eastwood’ consigue crear una canción que insufla energía y buen rollo al oyente. Si su sonido arcaico parece sacado de los albores de los 70’s, la banda introduce elementos contemporáneos con un resultado sumamente atrayente. Sus descargas de fuzz y wah wah acaban creando una orgía sónica que nos invita al desenfreno del puro rock and roll.

‘Void catcher’ completa este maravilloso trabajo a base de melodías 60’s que escarban en legado del rock clásico más exótico. Las pinceladas psicodélicas aparecen en forma de extraños efectos que nos sumen en un caleidoscopio sonoro. Los riffs arenosos hacen acto de presencia en la parte central del corte, siguiendo una senda ortodoxa de los dictados del stoner contemporáneo. Una mutación que nos sitúa en un espacio en el que la garra de la banda aparece con voces que se desgañitan vomitando toda su rabia.  

Blues Weiser

Argonauta Records