Reseña: LORD MOUNTAIN.- ‘The Oath’

Desde la bahía de San Francisco, LORD MOUNTAIN rinde tributo a las grandes leyendas del proto-doom y el heavy-metal más clásico. Todo regalo para los amantes más ortodoxos del género. Enarbolando la bandera del heavy-metal legendario, las ocho canciones construyen un relato épico en el que el rey es el riff. Si, porque estamos ante canciones con una estructura sencilla, pero con un poder de persuasión y autenticidad, que no todos pueden conseguir. Sustentadas en un voz magistral, LORD MOUNTAIN consigue que sus canciones nos eleven al cielo para después descendernos a los infiernos a golpe de espada para liberar el Santo Grial del proto-doom con más alcurnia. Venerando a Sabbath, y con guiños a Pentagram o Pagan Altar, el cuarteto californiano desempolva los viejos estandartes del rock pesado más auténtico. ‘THE OATH’ invocará a las huestes durmientes del heavy-metal para que presten su juramento y se unan a la batalla para reivindicar que el género no está muerto. Desempolva tu chaqueta de cuero, adórnala con las mejores tachuelas, y regresa a la vida con un álbum que contiene todo aquello que amaste. Sus conmovedores solos de guitarra, y sus voces monolíticas, son un argumento suficiente como para explorar unos surcos que rebosan autenticidad. El cuidado tratamiento que LORD MOUNTAIN da a los tesoros más preciados del heavy metal de finales de los 70’s y de los primeros 80’s, hace que sus canciones resulten frescas, sin olor a naftalina. ‘THE OATH’ se postula como candidato a enarbolar el estandarte del doom y el heavy rock moderno, sin perder un ápice de autenticidad. ¡No rompas el juramento!

‘THE OATH’ está disponible vía Kozmik Artifactz y King Volume Records .

Por la senda del heavy-metal más clásico ‘Well of fates’ nos invita a un viaje a finales de los 70’s o los primeros 80’s. Riffs de la vieja escuela, una poderosa voz,  y un ritmo cadencioso, impulsan el corte por un espacio vintage en el que el legado de bandas como PENTAGRAM está muy presente. Proto-doom añejo sobre una estructura sencilla, dejándonos un buen sabor de boca.

Escarbando en la oscuridad, ‘The giant’ viene cargado de guitarras virtuosas que se solapan entre golpes de heavy-metal lento y plomizo. Con ese peculiar registro vocal, el corte se torna más melódico, moldeando de alguna manera sus aristas. Dotando la canción de épica consiguen de cada riff, cada estrofa se convierta en un elemento de veneración. Salpimentado con algún elemento psicodélico nos sumen en una neblina densa y oscura con aroma del pasado. Sin duda, todos elementos de cualquier viejo rockero, se conjugan aquí con sobrada destreza.  

‘Beyond the frozen sea’ pone la pausa a modo de interludio acústico presidido por arpegios en una estancia invadida por la melancolía.

Pero está claro que LORD MOUNTAIN aman el heavy-rock en su pura esencia. Y eso precisamente es lo que demuestran con ‘The last crossing’. Una canción que contiene la esencia de los pioneros del género. Proto-doom ejecutado con unas buenas voces y una guitarra con los suficientes alicientes como para caer rendido a sus pies. Un espiral de riffs que invitan al balanceo cervical. Pero no solo eso ya que una pausa guiada por la línea de bajo cambia la fisonomía de la canción para evocar relatos guerreros llenos de emotividad. Un golpe de nostalgia que muchos agradecerán.  

Con las hostilidades desatadas, la dinámica ‘Chasm of time’ sirve de guía para añadir aceptos a su causa. Otra canción que suena a un pasado glorioso en el que las chupas de cuero y las tachuelas dominaban el mundo del rock. En esa fina línea en la que el hard y el heavy rock se fusionan, las melodías y estribillos contagiosos emergen entre solos que revolotean estirando una y otra vez las cuerdas.

‘The sacrifice’ es otra canción con la que, cumpliendo todos los estereotipos, los californianos salen airosos. Su autenticidad, la aleja de todas esas propuestas en la que se trata de homenajear a los grandes del pasado. Estos chicos tienen su propia identidad y parecen tener claro lo que hacen.

Sumiéndonos en la oscuridad, ‘Serpent temple’ refleja un sonido Sabbath en su mas pura expresión. Con el riff como argumento, las hordas se preparan para la batalla. Una batalla de guitarras pesadas y ritmos poderosos que dejaran sin aliento al más pintado. Sin duda uno de los principales avales de LORD MOUNTAIN queda de manifiesto. No es fácil encontrarse a bandas con buenos cantantes, y en esta ocasión, esa cautivadora y altísima voz, logra brillar como faro en el horizonte, haciendo que la tripulación rítmica lleve la flota puerto.

Cerrando el álbum “The Oath” es una canción sobre la guerra, el sacrificio y la lealtad incondicional: la voluntad de morir por el líder de uno sin ninguna consideración por la política o la razón. Compuesta hace un par de años, la banda utiliza el riff principal para ir enriqueciéndola con distintos elementos que recogen el legado del pasado para construir un nuevo relato lleno de épica.

 

Lord Mountain

Kozmik Artifactz

King Volume Records

Reseña: STRIDER.- ‘Midnight Zen’

Ya hace años que de cuando en cuando, la escena psicodélica turca nos ofrece maravillas sonoras de alta calidad. En esta ocasión ‘MIDNIGHT ZEN’, el nuevo álbum de STRIDER, evoca cautivadores paisajes oníricos en los que la psicodelia de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR afloran para impregnarnos de hermosas fragancias sonoras. Pero este álbum no se queda ahí, y también contiene momentos de intensidad rockera en la que los ecos del proto-metal se mestizan con ásperos riffs desérticos. Doomy por momentos, las canciones contienen la suficiente acidez como para corromper la sensibilidad del oyente con su innegable apuesta psicotrópica. Pesado y liviano a su vez, el álbum consigue un equilibrio con fuertes ritmos pegadizos en contraste con los momentos en los que las delicadas melodías, se adueñan de la escena, Si bien STRIDER exploran territorios yermos, también son capaces de transitar con exquisitez por bosques mágicos, que nos una vez atravesados, abren las puertas de un auténtico Jardín del Edén. Esto hace que este nuevo trabajo pueda satisfacer tanto a los que gustan de los riffs del desierto, como a los abanderados de los ‘viajes’ narcóticos. ‘MIDNIGHT ZEN’ es un álbum vitalista, fresco, hermoso y con los ingredientes suficientes como para ofrecer una escucha satisfactoria y emocionante del mismo. Si te gustan bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, aquí encontrarás tu espacio de placer, pero si amas las vibraciones arenosas mas pesadas, también tendrás tu lugar.

STRIDER son : Atılım Karaca (voz); Selçuk Çelebi (guitarras); Yiğit Çiçek (guitarras); Sertuğ Kostik ( bajo) y Mertcan Kabaş  (batería).

 ‘Hive’ evoca los momentos del rock más crudo de los 70’s. un ritmo vibrante y riffS con la suficiente contundencia para aplastarte son combinados con destreza. Una fusión de stoner-rock, proto-metal y psicodelia con groovy rítmico que hace que el corte te atrape. Sus elementos retro se insertan con maestría en una propuesta de vibraciones pesadas contemporáneas en la que no faltan guitarras ácidas. Doomy por momentos, la canción sabe caminar por la fina frontera de la psicodelia pesada y el stoner más contundente.  Una canción que dejará satisfecho a los amantes más ortodoxos de los sonidos pesados contemporáneos.

Con una identidad parecida al corte de apertura, ‘Bystander apathy’ rezuma fuzz intoxicante y rugoso. Rock del desierto vitalista y crudo amortiguado por melodías más contenidas, pero con el suficiente atractivo como para rendirse a los turcos. La canción da un pequeño giro en su parte central a modo de descanso, para desarrollarse entre laderas de psicodelia pesada sin renunciar a su esencia. Este giro hace que el corte incida más en estereotipos heavy-psych con largos desarrollos de guitarra que van haciendo cambiar su aspecto. Todo parece volver a su cauce en la parte final, en la que regresan esos riffs ásperos con los que nació.

Dream with the dreamer’ baja la intensidad y nos presenta a la banda en otra faceta de la que salen airosos con buena nota. Oníricos pasajes, voces cálidas y aterciopeladas entran en escena para amansar nuestros sentidos. Delicadas melodías lisérgicas se aromatizan con bellos acordes para ir tejiendo un corte suave y reconfortante. Esto no es óbice para que el tema contenga riffs crujientes que lo elevan a un espacio de monumentalidad. Un claro ejemplo de hacer canciones de psicodelia pesada que aúnan lo delicado y lo contundente. Una de las canciones más atractivas del álbum.

Entre palpitantes acordes ‘Midnight zen’ mantiene la esencia psicodélica de los turcos. Con el misticismo del sitar el corte se toma su tiempo para arrancar con una larga introducción. Un minuto y medio que nos lleva a un espacio heavy-psych con reminiscencias de sonidos pesados del pasado siglo. Sustentado en un riff principal, la canción se balancea en un espacio lisérgico con golpes de hard-rock y pinceladas stoner. Más de diez minutos de un sonido reconocible y resultón en una nueva exploración de un espacio psicodélico. El corte desciende en su intensidad para caminar plácidamente en un entorno de sosiego en el que los acordes fluyen con naturalidad. Una pausa apetecible que transmite un estado de relax. Aquí las voces se vuelven susurrantes mientras la canción parece tomar prestados algunos pasajes progresivos. Si bien no hay demasiada complejidad, la canción se muestra sólida y cohesionada.

Evocando el sonido de bandas como COLOUR HAZE o ROTOR, ‘Molly the holy’ nos impregna de su gratificante belleza con delicadas melodías heavy-psych ortodoxas. Describiendo un mundo onírico la canción nos acaricia como una pluma que mece el viento adornada por suaves melodías vocales. Con golpes de fuerza los riffs se tornan ásperos y crujientes en embestidas controladas que aportan solidez a un corte hermoso.  STRIDER destapan el tarro de las esencias para empaparnos nos bellas fragancias dignas del mejor perfume.

https://www.instagram.com/strider_ankara/

Reseña: RED SPEKTOR.- ‘3’

Mas de dos años después de su último y salvaje álbum ‘HEART OF THE RENEWED SUN‘ (reseña aquí), los británicos RED SPEKTOR, renacen de sus cenizas para impregnarnos de sonidos pesados vintage. ‘3’, su nuevo álbum, mantiene esa fusión de los elementos clave más atractivos del rock psicodélico con el blues más ácido y primitivo. Escupiendo sus riffs de forma cruda, y vomitando sus canciones, RED SPEKTOR nos cargan las pilas desde el comienzo del año. Como si fueran conscientes de lo que nos puede venir, recogen el legado de los 70’s, para crear un álbum honesto y rebosante de vitalidad rockera de siempre. Distorsionando las guitarras y subiendo el volumen de los amplificadores, consiguen un sonido crudo y orgánico, clave en su personalidad. Poderosos en su propuesta, la banda insufla buenas dosis de blues humeante a su sonido desértico en una combinación que funciona. Sabiendo como sumir al oyente, ‘3’, contiene los genes que cualquier viejo rockero amaría. Rock crudo y primitivo, blues mezclado con psicotrópicos, son una fórmula que siempre ha funcionado, y en esta ocasión, y teniendo en cuenta la calidad de estos chicos, el éxito está garantizado.  Sin andarse con contemplaciones, sus canciones (todas, entre tres y cuatro minutos) no pierden el tiempo en prólogos y van directas al grano. Con un groovy magnético y pegadizo, bien sea en la forma más pesada y desértica, o en su parte más chamánica y blusera RED SPEKTOR contrala la situación. Lo cierto es que aquí las palabras sobran, y lo menor es zambullirse en unos surcos ácidos y corrosivos, que mantienen los sonidos pesados vintage, en un lugar muy, muy alto.

‘Dust’, el tema que abre el álbum, no se anda con contemplaciones y nos nuestras las cartas del álbum en la primera jugada. Un sonido sucio y primitivo de rock pesado nos invade trayéndonos el espíritu de los 70’s al siglo XXI.

Tomando elementos de blues ‘Hot wired’ es un paquidermo que nos aplasta a paso lento. ¿Proto-metal, Hard-rock, Stoner…?, Llámalo como quieras, pero esto suena tremendo. Una oscura canción con un tempo parsimonioso y unas entrañas fornidas. Lleno de garra, el corte es un lamento profundo impregnado en sustancias ácidas y corrosivas.

Mucho más vibrante y enérgico, ‘Heavy reign’ nos invita a una fiesta de hard blues salvaje. Un manto vintage nos envuelve entre la densa neblina que el corte expande. Turbio y con un sonido primitivo, el corte reboza vitalidad y descaro sobre una armonía sencilla pero sumamente efectiva. Esto el puro rock de la vieja escuela.

Con un sonido absolutamente reconocible a 70’s, ‘Absolution’ índice en una fórmula que funciona. El blues como punto de partida para caminar por segadores escenarios desérticos. Difuso, turbio y con un aroma vintage, el corte avanza sin remisión a un precipicio de vibraciones pesadas en pura línea Stoner. Otro corte intenso y vibrante que se nutre de elementos psicodélicos para acabar convirtiéndose en una estampida arrolladoras de riffs empapados en fuzz.

Sin salir de esa atmósfera ‘Aeroplanes’ evoca al rock del 70’s sin ningún rubor. Intenso y frenético por momentos el tema está lleno de riffs con un gancho indudable para seducir al oyente. Un desenfreno de los que pone a prueba la resistencia de las cervicales del oyente. Serpenteando en su empuje, el tema decae en la parte central a un espacio psicotrópico en el que todo se torna más calmado. Pero solo es un espejismo ya que el corte se rehace para convertirse por momentos en una locura. Un frenesí breve que nos devuelve a chamánicos pasajes envueltos en sustancias lisérgicas.

‘Apple tree’ bebe del legado de los 70’s en otra combinación de blues y psicodelia. Suave y melódico, el corte contiene los suficientes elementos pesados como para seducir a los más aguerridos seguidores, pero también a los más ‘viajeros’. Sin duda un viaje a tiempos gloriosos en los que el rock vivía entre humo cannabico y un espíritu rebelde.

Tomando la línea recta, ‘Progressive toke’ es otro artefacto nacido de los sonidos más crudos del pasado siglo. Blues, porto-metal y un aroma vintage que nos narcotiza en un placentero y explosivo viaje a la década dorada del rock en la que los solos de guitarra atravesaban nuestra alma.

‘Misery’ se nutre de un sencillo riff para desarrollarse dinámico y vital. Un sonido orgánico que coquetea con el blues para mostrarse muy digerible para el oyente. Una canción con un efecto hipnótico para el oyente sin faltar a la cita con algo de psicodelia que hemos visto en las anteriores canciones.

Sin ningún tipo de máscara el blues ácido más ortodoxo se muestra en ‘The batiphs’. Una canción que parece beber del siempre fluyente manantial de The Doors en su faceta más blusera. Con una chamánica voz el corte se torna desgarrador en algunos momentos. Manteniendo una calma tensa, las explosiones de intensidad lo hacen una imprescindible en un álbum repleto de buenas canciones. Sin duda el heavy-blues es un territorio en el que RED SPEKTOR se mueve a las mil maravillas, y eso queda patente en esta canción.

‘Tired’ pone el cierre de la mejor manera posible. De nuevo el blues como argumento para un viaje narcótico a través de insondables bosques rebosantes de hongos mágicos. Con ritmo lento y pausado pone el ambiente perfecto para otra canción con elementos familiares, pero siempre gratificantes. Contrarrestando la finura de una guitarra afilada, el bajo cruje majestosos creando el soporte perfecto para este trance chamánico.

Red Spektor

Reseña: SOMALI YACHT CLUB.- ‘The space’

Afortunadamente, dentro de la tragedia que sufre en estos días el pueblo ucraniano, encontramos un rayo de luz y esperanza con ‘THE SPACE’, el nuevo álbum de SOMALI YACHT CLUB. Asentados como una de las bandas destacadas de la escena psicodelia pesada europea, su sonido se ha convertido en el ying y el yang de la escena. Capaces se sumirte en frías grutas en la que el post-metal golpea con toda su pesadez, pero también preparados para elevarnos a algodonados entornos con sus delicadas y aterciopeladas melodías celestiales. Usando con destreza tanto los elementos lisérgicos, como el post-rock más exuberante, crean un álbum presidido por la melancolía. Una nueva vía de escape, en la que los riffs Stoner toman nuevas rutas creativas. Un espacio ilimitado de creatividad acompañado de una magnífica producción, hacen de ‘THE SPACE’, el trabajo más ambicioso hasta el momento de SOMALI. Balsámico, hipnótico, hermoso, contundente, psicotrópico, son muchos los adjetivos que podrían usarse para describir unos surcos llenos de atractivos, pero el mejor adjetivo, es que decidas tras su escucha. Siempre con todos los detalles cuidados escrupulosamente, el álbum es una alternancia constante, un ir y venir, en el que se alternan las canciones largas con las cortas; el estruendo con el silencio, la frialdad con la calidez, la sencillez con la exuberancia, la luz con la oscuridad. Un sinfín de alicientes para degustar un álbum maravilloso y fascinante con seis maravillosas canciones que no podrás sacar de tu cabeza.  

‘THE SPACE’ está disponible vía Season of Mist.

SOMALI YACHT CLUB son: Ihor (guitarra, voz, teclados), Artur (bajo) y Lesyk (batería).

Los interesados ​​en brindar apoyo financiero a Ucrania pueden hacerlo  (aquí)

‘Siver’ nace de unos estruendosos tambores que nos abren la puerta al mágico mundo shoegaze de SOMALI YACTH CLUBUn entorno mágico y ensoñador en el que las melodías y voces más pop, nos arrullan emulando los cantos de sirena. Rebosante de belleza, la canción se envuelve en una combinación en la que la oscuridad parece flotar sobre un calidoscopio líquido. Psicodelia gourmet no exenta de pesadez y de pinceladas post-rock. Una impresionante manera de abrir un álbum lleno de tesoros en forma de canciones.

Sin salir de ese hipnótico escenario sonoro, ‘Pulsar’, con sus nueve minutos de post-metal, rock progresivo y psicodelia, con un sonido impoluto y cautivador, parece por momentos beber del legado de los grandes dinosaurios de los 70’s para transformar aquellas vibraciones en algo contemporáneo e innovador. Lleno de fuerza, su monumental sonido brota como un manantial inagotable que muta su aspecto constantemente. Con un magnífico hilo conductor, los cambios estilísticos no alteran la solidez y fluidez de la canción. Sintetizadores, guitarras difusas, y unos atronadores tambores, llevan en volandas el tema. Sus aterciopeladas voces, son el néctar con el que empalagan al oyente contrarrestando la exuberancia de sus momentos más pesadosSiempre ondulante, el tema seducirá a cualquier amante de King Buffalo.  

En ‘THE SPACE’ no hay descanso, y sin reponernos del éxtasis anterior, ‘Obscurum’ conjuga la delicadeza y elegancia de los ucranianos, con la contundencia de sus riffs. Un yin/yam, en el que dos fuerzas opuestas consiguen que todo resulte equilibrado. Aquí los aditamentos post-rock se nutren de complejas melodías con las que consiguen un gigantesco muro de sonido que envuelve la sensibilidad del oyente.  

‘Echo of direction’ mantiene la constante del álbum. La alternancia de una canción corta con otra larga es la columna vertebral sobre la que se sustenta este trabajo. En esta ocasión, los elementos post-rock se alternan con momentos más propios de NEUROSIS. Sus voces se tornan más ceremoniales, y su ritmo mantiene su carácter hipnótico. Un crisol sonoro que parece no tener límites, y que refleja la fantástica creatividad del trio. Manteniendo el tono oscuro y melancólico, la frialdad de sus riffs contrasta con la calidez de sus ensoñadoras voces. Pasando del estruendo de las frías cavidades, al algodonado y cálido susurro celestial, la canción es un ir y venir constante, algo que define de alguna manera el particular sonido de SOMALI. Un ritmo implacable, golpea creando un sonido aterrador, que recibe una corriente espectral de voces shoegaze, en este amplio tapiz sonoro.

‘Gold’ baja las revoluciones entre guitarras post-rock, y un sonido más contenido. Esto no quiere decir que el trio pierda su contundencia, sino que la modula para mostrarse más comedido. Nuevamente estructurando en distintos niveles sus instrumentos, pero logrando que todo resulte cohesionado y con sentido.

Y para cerrar, el plato fuerte con ‘Momentum’. Doce minutos en los que la banda ofrece sus mejores galas. Pesados riffs post-metal sirven de puerta a un mundo mágico situado en otra dimensión sensorial. Paisajes oníricos que reflejan a SOMALI como una de las bandas más destacadas de la psicodelia pesada. Su originalidad para combinar elementos, y hacerlo de una manera sobria y elegante, es uno de sus mayores avales. Sus silenciosos momentos rebosan una magnética belleza que ejerce de bálsamo para el oyente. Unos gratificantes desarrollos que reposan en hermosos acordes de guitarra entre ritmos contenidos.

Somali Yacht Club

Season of Mist

Reseña: WYATT E.- ‘āl bēlūti dārû’

En mi primera incursión en el sonido de los belgas WYATT E. me encuentro gratamente sorprendido. ‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ es un agujero negro creado por dos largos temas de 18 minutos cada uno, en los que la espiritualidad oriental invade nuestros sentidos en un gratificante y aturdidor transito a una dimensión desconocida. Todo un espacio meditativo con olor a incienso, creado con gran maestría para lograr atraer al oyente a su fascinante y misteriosa narrativa. ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ nos sume en un ritual inmersivo en el que la psicodelia y la mística ambientación espacial nos invitan a un viaje astral a gratificantes escenarios de gran exotismo. Bellas fragancias, efectos envolventes y toda una liturgia psicodélica completan este ecléctico álbum con el propósito de que nos sintamos partícipes de una narrativa cinematográfica, magníficamente construida. No estamos ante un álbum para todos los públicos, ya que la complejidad de su sonido, hace que solo los iniciados perciban la grandiosidad de sus composiciones a la primera escucha. Es importante la predisposición del oyente para disfrutar de este mágico espacio meditativo. Estos visionarios del drone oriental y del post-rock, nos entregan la banda sonora hipnótica de una peregrinación al imperio neo-babilónico que conduce a dioses antiguos, ciudades olvidadas y civilizaciones perdidas. Envuelto en misterio, su segundo álbum ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ («la ciudad eterna» en acadio) es un viaje envolvente que combina paisajes sonoros cargados de efectos y monotonía con instrumentos tradicionales de Medio Oriente. La composición del álbum resulta de un desafiante uso de técnicas e instrumentos nunca utilizados por la banda: saxofones, Saz, uso inusual de voces, efectos y percusiones. Se grabaron 2 kits de batería simultáneamente durante la mayor parte del álbum para crear una especie de vibración desordenada proveniente de una gran multitud. Su sentido de la narración además de la magnífica producción de Billy Anderson (Sleep, Om, Melvins), lo convierte en un disco instrumental esencial para los fanáticos de la música instrumental con visión de futuro.

‘ÂL BÈLÛTI DÂRÛ’ está disponible vía ‘Stolen Body Records.

Los drones gestan la apertura de ‘Mušhuššu’ (nombre del animal sagrado de Marduk) crean un lento génesis en el que es difícil adivinar que senda llevará la canción. En una densa atmosfera psicodélica los acordes e instrumentos van apareciendo lentamente en escena. Con exóticas vibraciones orientales se gesta una canción llena de un inquietante misterio. Su atmosférico sonido bebe de la inagotable fuente de la psicodelia para crean un espacio de gran misticismo. Efectos y percusiones no tiene ninguna prisa en ensamblar su sonido, de hecho, la banda va incorporando distintos elementos que van dando brillo a este hipnótico corte. EL sonido del saxo, así como de los instrumentos tradicionales suponen todo un chakra sonoro que rápidamente penetra en la sensibilidad del oyente. Uno de esos temas que de va atrapando con su cautivador hechizo sonoro. Místico y rebosante de una inquietante espiritualidad su sonido se modula de una forma casi imperceptible para el oyente, lo que hace que cuando nos damos cuenta, hemos pasado a una nueva dimensión sonora. Siempre susurrante y nebuloso, el corte proporciona un gratificante un efecto narcótico con sus sutiles reverberaciones psicodélicas. El corte retoma los acordes orientales en su parte final, tras un tortuoso tránsito por nebulosas envolventes. Una pista bien equilibrada impulsada por un ritmo de bajo y con Y. Tönnes en el saxofón,

Al igual que el tema anterior, Šarru Rabu’ . («El Gran Rey») mantiene el estilo mostrado en el corte anterior. Una marcha militar mostrando lo mejor de la banda en términos de construir lentamente capas hasta el clímax y comenzar de nuevo hasta la explosión sónica final. Vibraciones orientales a través de instrumentos tradicionales se fusionan con una capa de psicodelia magnética. Con un tono mas espacial en esta ocasión, los drones revolotean por nuestra cabeza proporcionando ese zumbido cautivador omnipresente en todo el álbum. La banda crea un insondable espacio que conjuga lo inquietante con la belleza de sus tenues melodías. Un entorno espiritual y meditativo que se reactiva con un ritmo que evoluciona en su intensidad haciéndonos pasar a una nueva dimensión. La grandeza de la composición reside en la capacidad de modular el sonido haciendo que todo cambie a nuestro alrededor sigilosamente. La conjunción de efectos y drones se vuelve mas grandilocuente si cabe, algo que forma parte de la esencia de esta particular apuesta sonora. Incidiendo en ese espacio psicodélico, extrañas locuciones se unen a este particular ritual inmersivo. El tema se diluye en la inmensidad del cosmos dejándonos con ganas de más.

Wyatt E.

Stolen Body Records