Con cerca de una década de carrera , el trio de Países Bajos sin hacer mucho ruido han ido consolidándose como una banda a tener en cuenta en la escena heavy-psych europea. Con tres álbumes a sus espaldas ‘SCHEWERPUNKT’ (reseña aquí), RETROCAUSALITY (reseña aquí) y ‘AUSDAUER‘ (reseña aquí) y multitud de conciertos por los festivales europeos, BISMUT ha ido conquistando a la audiencia. Ahora con su nuevo álbum ‘MATSUTAKE’ mantienen su esencia intacta basándose en largas canciones instrumentales nacidas de la improvisación, dando una vuelta de tuerca mas a su sonido. Seis canciones, libres y anárquicas que arrollan al oyente entre elementos psicodélicos, stoner, así como golpes de doom y metal, con algún devaneo exótico, pasajes progresivos e incluso con pinceladas jazz. Todo un frenesí sónico en el que cualquier cosa puede suceder. Haciendo uso de la repetición, la estructura de sus canciones contiene una parte vitalista que se alterna con momentos de calma hasta la locura final. Inspirado en el libro de Anna Tsing de 2015, el matsutake es «el hongo del fin del mundo», una metáfora de la posibilidad de vida en las ruinas del capitalismo. Un manjar de olor peculiar, un gusto adquirido, el matsutake es un hongo que no se puede cultivar ni producir en granjas industriales. En un mundo regido por economías de escala, definidas por el individualismo, los monocultivos y el colapso de los ecosistemas, este hongo prospera en las ruinas de los pinares artificiales, donde los pinos ya no son comercialmente viables. Sus esporas son prácticamente inmortales y dependen de un complejo conjunto de flora y fauna para convertirse en las delicias japonesas que potencialmente son. El matsutake y su singular recorrido desde el bosque hasta el plato, que desafía al capitalismo, también nos invitan a pensar de forma diferente. En lugar de competir por recursos escasos, el matsutake vive en ecologías interdependientes (como un conjunto). Mediante la contaminación, infesta la vida vegetal, dándole una nueva vida. Aplicado a la música y la creatividad, ‘MATSUTAKE’ nos invita a pensar en polifonías, fluidez y experimentación, en lugar de líneas de bajo singulares, voces pegadizas y éxitos comerciales. Puede que la música instrumental no sea para todos, pero estos chicos tienen ‘mucho gain’, y eso queda fielmente reflejado en este, su nuevo álbum. ‘MATSUTAKE’ es un álbum, frenético, lisérgico y enmarañado que mantiene la esencia de la banda pero que supone un paso adelante en su brillante carrera.
BISMUT son: Peter Dragt, batería, Huibert der Weduwen (bajo) y Nik Linders (guitarra)
‘MATSUTAKE’ está disponible vía Tonzonen Records.
Por la vía rápida y sin darnos respiro, los vibrantes ritmos de ‘Alienation’ nos arrollan con su espiral de riffs heavy-psych. Con una base rítmica poderosa y los devaneos de la guitarra de Nik, BISMUT se precipitan en un torrente imparable que solo cede en suaves pasajes impregnados de un exotismo reconfortante. Un breve respiro envuelto en una atmósfera psicodélica en el que todo parece ralentizarse antes de emprender una huida hacia adelante con una contundencia post-metal y elementos progresivos.
En ’Neugier’ encontramos una construcción realizada con la repetición como base. Un corte que avanza poco a poco, pero volviendo siempre al origen haciendo que nuestra cabeza estalle. Hipnótico, vertiginoso y colorista, el tema desprende energía por los cuatro costados. Al igual que en la canción anterior, en su parte central la intensidad baja en una jam en la que caben diferentes elementos estilísticos que van desde el jazz hasta la psicodelia con una parte final en la que el lado más metálico y Stoner de la banda aparece sin rubor.
La calma cautivadora llega con ‘Assemblage’. Mostrando la faceta más contenida la guitarra nos lleva de paseo por un plácido Jardín del Edén con largos y hermosos desarrollos psico-progresivos guiados por ritmo lento y cadente. A diferencia de las pistas anteriores, todo parece más ensamblado para el lucimiento de una guitarra exquisita y versátil que va modulando su sonido entre efluvios ácidos y tonos envolventes. Pero estamos ante BISMUT, y todo puede suceder. Como si algo se hubiera quebrado la pausa eclosiona en una nueva espiral de ritmos diabólicos y riffs cada vez más contundentes. Elementos doom y una oscuridad subyacente se entremezclan con los floridos pasajes de una guitarra que se estira y se encabrita con mil piruetas.
Sin perder un ápice su pesadez ‘Contamination’ incorpora pasajes progresivos custodiados por potentes ritmos en otro hipnótico corte basado en la repetición de armonías. Un sonido crudo y áspero que avanza con firmeza en una especie de jam con mil argumentos para conquistar al oyente en este particular trance de vibraciones pesadas y psicotrópicas.
La crudeza de ‘(Potentially) Immortal’ es adornada con bellas armonías de guitarra creando una dualidad que explora profundos pasajes de psicodelia pesada en otro ejercicio compositivo sumamente estimulante. Pesado y con un ritmo trepidante, el corte ofrece la esencia del trio con su combinación psicotrópica y las entrañas pesadas. Su complejidad su muestra ante al oyente como algo fácil de digerir y ahí está el valor de esta canción en la que la esencia de la banda queda reflejada en otra estimulante improvisación. BISMUT ponen el cierre al álbum con una canción corta. Los dos minutos y medio de ‘Salvage’ resultan un resumen perfecto del sonido que la banda trata de transmiten. El caos hace que la pista parezca inconexa pero simplemente es un recurso para el epílogo de un álbum complejo y lleno de matices