Reseña: ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD.-‘Mystic Goddes

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD publican su segundo álbum ‘MYSTIC GODDESS‘. Un agujero de gusano en un viaje cósmico con una versatilidad que les embarca a explorar distintos estilos que van desde la psicodelia, el Stoner y el hard rock con aroma de blues de los 70’s. Sus surcos atraviesan tormentas de meteoritos con riff de alto octanaje que confluyen en un vórtice intergaláctico. Con una producción cruda y voces con guiños a DANZING, su sonido bebe de la fuente de KYUSS con algún sorbo SABBATH, pero también recoge el legado del hard-blues retro para rebozarlo en fuzz arenoso y potente. Las canciones fluyen ofreciendo siempre al oyente altas dosis de energía contagiosa con un sonido difuso pero efectivo.  Envueltos en una neblina psicodélica, su sonido navega entre las crudas aguas del sonido primitivo de la gloriosa década de los 70’s y un espacio cósmico en el que los dictados del stoner rock se ejecutan con maestría dotándolos de un cierto sabor añejo. Un sonido sucio que se adorna con cuidadas melodías que consiguen atrapar al oyente. Retumbando como una tormenta virulenta, su bajo ofrece una pesadez que sirve de soporte a sus balanceos lisérgicos para llevarnos a misteriosas atmósferas que acaban explotando tras pasar por momentos más contenidos. Magnéticos y sin complejos, los de Ohio se visten con los sonidos del desierto en una combinación que a veces toma prestados ecos vintage más propios del norte de Europa. Sus descargas de fuzz intoxicante consiguen aturdir los sentidos del oyente para llevarle a un placentero viaje por laderas siderales con honestos pasajes de blues ácido. Un álbum esotérico que deja espacio a una particular mística en la que los sonidos ásperos golpean con fuerza dejándonos noqueados en un éxtasis narcótico y psicotrópico. Tampoco faltan suaves pinceladas doom entre sus arrolladores riffs, con dos guitarras que siempre aparecen en el momento justo.

‘MYSTIC GODDESS’ fue grabado en los Soundhouse Studios de Seattle en febrero de 2020 por Jack Endino, y está disponible vía Small Stone Recordings

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD son:
Caleb Weidenbach – voz
Nico Schmutz – guitarra
Justin Laubscher – guitarra
Trevor Berecek – bajo
Harry Silvers – batería

‘Mystic Goddess’ abre el álbum con una ambientación oriental y acordes de guitarra en tonos blues. En una atmósfera psicodélica el tema va fluyendo lentamente creando una introducción en sus primeros dos minutos, para explotar en una conjunción Stoner y heavy-psych en la que se vislumbran sonidos del pasado. Un fuerte bajo y las inserciones de la guitarra van dando forma a una canción que se vuelve más pesada, pero sin llegar deflagrar definitivamente.  En su parte final el tema desciende a mágicos pasajes psicodélicos describiendo un entorno protector y agradable para el oyente sin perder su halo de misterio.

Una hipnótica línea de bajo abre ‘Wasteland’, un tema de blues ácido con aroma a 70’s.Cadente pero lleno de fuerza sus riffs retro-stoner golpean con su difuso sonido. La ahogada voz trata de aflorar entre la espesura del tema. El riff principal guarda los cánones del Stoner, mientras la melodía ondula en un espacio en el que la psicodelia está muy presente. Su aspecto vintage se ve asediado por los momentos en el que el estribillo principal se eleva arrastrando su sonido a un espacio más pesado.

‘Agua caliente’ se desarrolla entre pesados riffs Stoner y ecos de salvaje hard-rock setentero. Con buenas dosis de fuzz y un sonido grave, su pegadiza armonía se contagia con facilidad. Un tema crudo en el que la voz se vuelve algo más melodiosa con una cierta inclinación blues. Su ritmo constante solo se ve alterado por momentos de psicodelia pesada que son engarzados entre sus pasajes hard-blues. El fuerte ritmo de los tambores se mantiene durante todo el tema aportando un sonido primitivo más propio de bandas como Josefus. Si bien la voz parece algo ahogada, su registro dota al tema de ese aire primitivo y retro.

Riffs evocadores del hard-retro hacen de ‘Out of the gallows’ otro corte salvaje Enel que el pasado y el presente se fusionan. Un tema de Stoner con alma de crudo blues rock de comienzos de los 70’s. Sin sutilezas, el tema se muestra poderoso y pesado entre sus solos de blues ácido. Toda una apisonadora rítmica que únicamente se perturbada por el afilado sonido de la guitarra. Sin duda un tema perfecto para una fiesta de moteros en un garito con olor a bourbon.

En un tono más oscuro los crujientes riffs de ‘Unholy Trinity’ se dejan llevar por un sonido retro con melodías vocales desagarradas. Tratando de volverse más ácido el tema usa elementos psicodélicos manteniendo una calma tensa. En la parte central la canción se vuelve más turbia y pesada, caminando por una senda Stoner en la que el excelso bajo retumba con un sonido aturdidor de inclinación doom.

‘MK Ultra Violence’ mantiene la fórmula de recuperar los sonidos primitivos y vestirlos de difusos riff Stoner. Una conjunción hard del pasado con un sonido más contemporáneo con un resultado atractivo. Ondulantes riffs, cambios de ritmo y guitarras afiladas crean una espiral de sonidos pesados que pone a prueba los esguinces cervicales. Nuevamente los sonidos pesados se adornan de ritmos llenos de gancho entre salvajes solos de guitarra asesina.

‘Lucifyre’ con sus casi once minutos es el tema en el que la psicodelia más aromática aparece en un álbum con canciones directas y ásperas. Su introducción suave, cadente y oscura nos introduce en un bosque del que emanan efluvios lisérgicos.   Con una brisa oriental, su grueso bajo aporta la pesadez en unos desarrollos más chamánicos. Aquí el blues vuelve a hacer acto de presencia entre oleadas de riffs de vocación doom. Algún tono Sabbathico se une a una fiesta que supone una encrucijada de estilos en los que la psicodelia parece tomar más protagonismo.

Con la suficiente habilidad para mestizar las influencias presentes en sus genes, la banda solventa los pasajes con voces llenas de fuerza. Las guitarras se inclinan por desarrollos heavy-psych, mientras el bajo y los tambores ponen el músculo. El tema cierra entre extrañas locuciones y pasajes atmosféricos.

Cerrando este brillante trabajo, ‘Ordo Ab Khao ’nace de acordes acústicos no vistos en el resto del álbum. Algo que ofrece una nueva visión de una banda solvente. Sin embargo, el blues y la psicodelia vuelven a estar presentes en una curiosa canción que acaba sucumbiendo a esas vibraciones en su parte final, eso si, prescindiendo completamente de la pesadez del resto de temas.  

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Reseña: HIPPIE DEATH CULT.- ‘Circle of days’

Tras el éxito de su aclamado debut, llegaba la hora de corroborar las gratas sensaciones que HIPPIE DEATH CULT nos dejaron. Ahora, tras la publicación del Split ‘DOOM SESSIONS VOL​.​5’ junto a HIGH REEPER la semana pasada, llega ‘CIRCLE OF DAYS’, como puente musical a su debut ‘111’. El cuarteto sigue ofreciéndonos su particular homenaje a los sonidos proto-metal de los 70’s, pero en un tono más sosegado y ampliando su espectro sonoro a bosques psico-progresivos. Con ‘111’ habían dejado el listón muy alto, y ahora puliendo más sus canciones, no defraudan al oyente. Posiblemente haya cedido algo en su crudeza, pero sin duda, han pulido más sus canciones sin que éstas resulten apáticas. Cinco temas que suenan a rock añejo, envuelto en buenas dosis de psicodelia humeante, con melodías susurrantes que equilibran la balanza de sus momentos más ásperos de su potentes riffs. La banda de Oregón extiende su abanico estilístico en un álbum reflexivo, con una nueva visión que refleja la frustración y la esperanza experimentadas a medida que evolucionamos en los confinamientos y la autocomplacencia. Con su propia identidad, el álbum contiene sus habituales guiños a Sabbath, todo un referente para el cuarteto, pero también encontramos más atmósferas lisérgicas. Precisamente aquí, su exploración los lleva a ofrecernos canciones que bien pudieran haber firmado Uriah Heeep en los 70’s, con hechizantes tonos de hard-progresivo con bellas y delicadas melodías. Pero HIPPIE DEATH CULT siguen siendo una banda de hard y heavy-rock a la vieja usanza, pero con un sonido y un espíritu contemporáneo. Sus cabalgadas de riffs impactantes se asoman a momentos Stoner metal, pero no reniegan de los hechizantes pasajes heavy-psych envueltos en humeantes y narcotizantes atmósferas más propias de Colour Haze. Siempre ofreciendo una salida, el álbum fluye en cada una de sus canciones, ondulando su sonido, lo que hace que no resulten una banda predecible. Sin embargo, su familiar sonido, se siente cómodo explorando pasajes hard-progresivo en contraposición a la crudeza de su debut. ‘CIRCLE OF DAYS’ resulta ser un álbum más pulido, más elaborado, pero aun así, su frescura sigue intacta, y encada nueva escucha, nos ofrece un nuevo aliciente con el que disfrutar. ¿Madurez?, ¿Evolución?, llámalo como quieras, pero este álbum es fantástico y el cuarteto sigue labrando su personalidad con gran maestría, logrando que su corte de fans se amplíe hacia nuevos campos sonoros. Cualquier amante del proto-metal, el hard-rock, la psicodelia y el hard-progresivo de los 70’s va a encontrar aquello que añora en una banda del siglo XXI.

‘CIRLCE OF  DAYS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records en formatos Vinilo, CD, Digital

HIPPIE DEATH CULT son: Ryan Moore – batería, Ben Jackson – voz / teclas, Eddie Brnabic – guitarra y Laura Phillips – bajo.

‘Red Meat tricks’ abre el álbum con marciales riffs que golpean con fuerza. Una apertura evocadora de lo que podemos encontrar en sus entrañas. Un sonido pesado que toma elementos retro y pinceladas lisérgicas con unas guitarras extenuantes que nos guían a una oscura atmósfera más propia del proto-metal 70’s. Su cadente ritmo se estira y afloja en un entorno magnético entre voces chamánicas. El legado de Sabbath se revisa en una canción sólida y con aditamentos pesados, pero también psicodélicos. Con una melodía ondulante el tema derrocha garra.  El aroma del hard-rock añejo está presente a lo largo de todo el tema haciendo su escucha bastante gratificante. Seductores y misteriosos, logran crear un tema versátil y pesado con el suficiente gancho para seguir explorando el resto del álbum con mucha expectación

En un entorno más misterioso ‘Hornet party’ se desarrolla en una atmósfera nebulosa que explota en una tormenta de riffs Stoner-metal salvajes y poderosos. Un frenesí con un ritmo contagioso y unos tambores más propios de una banda heavy-metal. Una montaña rusa en la que los descensos se producen a praderas heavy-psych. Una dualidad con la que la banda maneja bien, haciendo que la canción resulte atrayente para el oyente. En su parte final las guitarras se desbocan en una huida con solos virtuosos entre una poderosa base rítmica.

Nuevamente los pasajes calmados aparecen en ‘Walk within’. Una introducción con sonido de teclado entre efectos en una atmósfera psico-progresiva en la que la melancolía aflora con inquietantes pero plácidas voces que se rinden a la calma. Sus momentos sinfónicos evocan el legado de bandas como Uriah Heep en su faceta más relajada. Un estado de tristeza se vislumbra en la tenue luz que preside todo el tema. La voz se acompaña de unos coros delicados lo que da otro aspecto al tema respecto de los cortes precedentes. Aquí no hay riffs gruesos ni ritmos pesados, solo un elegante pasaje de guitarra en su parte final.

Tras la pausa del tema anterior, con ‘Circle of days’ regresan las hostilidades 70’s.En esta ocasión mas cercanos a un escenario hard-prog, los tambores golpean con una cadencia rítmica moderada pero contundente. Voces más propias del progresivo acompañan ese cadente ritmo difuso con los acordes muy marcados. El grueso bajo golpea una y otra vez mientras el tema se muestra contenida a pesar de su fuerza. Su sonido añejo se adorna con cálidas melodías vocales que parecen flotar sobre la densidad de la armonía de un tema que se mantiene en un mismo nivel. Sin oscilaciones, la imperturbable base rítmica sirve de guía en esta dupla entre lo progresivo y lo heavy. Con la sensación de que algo va a cambiar, el magnetismo de la canción sigue obteniendo sus frutos en el oyente. Su lineal estructura en lugar de ser un obstáculo supone uno de los alicientes de una canción que también cuenta con algún elemento psicodélico.

Para cerrar este fascinante álbum, los truenos y unos hipnóticos pasajes heavy-psych nos introducen en ‘Eye in the sky’. Si los de Portland se desenvuelven con soltura en los pesados sonidos retro-stoner y hard-rock, cuando descienden a praderas lisérgicas, su magnetismo se eleva en sobremanera. La psicodelia pesada, oscura y hechizante va invitando al oyente a explorar un territorio sonoro más propio de comienzos de los 70’s. Sus efluvios lisérgicos van narcotizando el sonido de HIPPIE DEATH CULT como nunca lo habían hecho.  La calma se rompe a mitad del tema con una explosión de riff pesados entre sus psicotrópicos pasajes. Una voz desgarrada y ahogada parece elevar sus plegarias mostrando todo su desasosiego, junto a unos riffs que no cesan en su batalla rítmica. El pegadizo ritmo te atrapa entre los devaneos vocales y ese trasfondo psico-progresivo que se mantiene en un segundo plano a lo largo de diez minutos completamente cautivadores. Manteniendo la estructura de los temas anteriores, la parte final da libertad a las guitarras para desarrollar sus solos hirientes sin que esto haga cambiar demasiado la dinámica de la canción.  

HIPPIE DEATH CULT :
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: 1968.- ‘Salvation, If You Need …’

Después de las fantásticas sensaciones que nos dejó su álbum debut ‘BALLAD OF THE GODLESS‘ en el verano de 2018, esperaba con impaciencia el nuevo álbum de los británicos 1968, ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, y sin ninguna duda, la espera ha merecido la pena. Un BOMBAZO de blues psicodélico pesado, viscoso, humeante y salvaje. Sus crudos y primitivos sonidos evocan la intensidad de bandas como con Captain Beyond, Budgie, Toad, Bolder Down, Hendrix, Sabbath o Josefus, por citar solo algunas, porque la lista podría ser interminable. Aquellas bandas rudimentarias que hacían que los amplificadores echaran humo y que sonaban con toda su crudeza, ofreciendo un sonido primitivo, brutal, pero completamente impactante y maravilloso. Estos 10 temas te aplastan, introduciendo al oyente en un soporífico ambiente narcótico, denso y pesado, pero con el gancho suficiente para que cada canción te atrape por sí misma. Un álbum creado en pleno siglo XX, pero con toda la esencia del rock más explosivo de los 70’s, algo que ya nos mostraron en su impactante debut, pero aquí 1968, se superan. Con un estilo y propuesta sonora definida, son capaces de sorprendernos en cada canción, con giros sorprendentes que hacen que cada tema sea moldeado usando distintas influencias estilísticas. Así consiguen que todos los elementos encajen, el blues, la psicodelia, el proto-metal, el hard-rock y la pesadez Stoner. Si alguno de los viejos rockeros que se quedaron en el camino, y sus almas reposan en el infierno, esos tipos rudos de pelo largo, barbas fornidas, chupas de cuero y una bolsa llena de sustancias psicotrópicas en la zamarra, levantaran la cabeza y volvieran a este mundo, sentirían que el camino de vuelta al mundo de los vivos, habría merecido la pena al escuchar este poderoso brebaje sonoro. Los temas de ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, a pesar de tener una identidad propia, suelen guardar una estructura similar. Una primera parte arrolladora, pesada, cruda y contundente, y una parte central o final en la que 1968 se dejan seducir por los efluvios psicotrópicos y el blues, creando verdaderas bacanales de sonidos narcóticos y humeantes. Thc en vena, para unas canciones turbias, desgarradoras y llenas de fuerza. Este segundo Lp, supera la potencia y fuerza que mostraron en su primer álbum, sus nuevos temas te arrancarán el corazón a base de riffs turbios, narcotizándote con sus fuertes dosis lisérgicas. Estamos ante un álbum creado a la vieja usanza y manteniendo ese espíritu añejo adaptándolo a los nuevos tiempos de la música pesada. Afortunadamente como en tantas ocasiones, las palabras sobran, así que, prepara tu bong, sube el volumen y disfruta de este impactante ‘viaje’ con olor a marihuana y a rock en estado puro. Hay que tener en cuenta que la publicación el 4/20, no es algo casual. ¡No te arrepentirás!

Este álbum fue grabado en vivo en el estudio como en los viejos tiempos. Durante los inicios de la pandemia mundial, se dirigieron durante la cuarentena al estudio para grabar durante un período de dos meses. Los resultados son como esperábamos, ruidosos, gratuitos y de salvación de un mundo plagado en el que terminaron todos los shows en vivo en 2020. El álbum está disponible vía No Profit Recordings en un disco plegable exclusivo de edición limitada en formatos coloreados.

‘A ritmo de blues-rock abre el álbum con ‘Railroad boogie’. Entre wah wah y platillos antes de explotar por un camino heavy-blues ácido y con aroma a 70’s.  Rock crudo y primitivo más propio del comienzo de la década dorada del rock. Unos impertérritos tambores acompañan a los británicos en este particular viaje al pasado. Adornado con solo asesinos, el tema golpea con fuerza en un espacio entre los tonos retro y el stoner más aguerrido. Desbocándose con ritmos endiablados en la parte final, el tema va de menos a más en su intensidad, hasta el agotamiento final con el que concluye.

Ritmos pegadizos y una atmósfera psicodélica nos introducen en ‘Trail of dogs’. Una canción mucho más ácida y ‘viajera’ que mantiene un aroma blues en sus riffs. Un crudo sonido 70’s empapado en humo narcótico con cautivadoras voces. En una montaña rusa de intensidad el tema se eleva vertiginoso con pesados riffs ácidos, con guitarras desangrándose entre una tormenta de tambores y un bajo que exhuma una espesa neblina. El corte se atasca en una explosión final hasta disolverse.

Los pegajosos riffs de ‘Blackwing’ preceden otro blues lisérgico lleno de garra. En este espacio en el que mejor se desenvuelve la banda. Sus incursiones en en pantanoso mundo del blues psicodélico es el lugar en que dejan patente toda su calidad y creatividad. Si nos ofrecen ‘viaje’ también nos ofrecen un sonido poderoso y pesado. El Stoner está presente en una apuesta que bien podríamos definir como ‘retro’, como proto-metal incluso, pero que suena glorioso.

‘Here is life’ suena añejo, pero sin duda sus riffs, su plomizo sonido, suena a siglo XXI, también. La mejor forma de saber rendir tributo a los pioneros sin alejarse de los dictados del género stoner mas ortodoxo. Nuevamente en una atmósfera difusa y cargada, la banda golpea con toda su fuerza en la primera parte de la canción. Casi tres minutos arrolladores que giran su aspecto para descender a pasajes de pura psicodelia susurrante y narcótica. Un espejismo de un minuto que nos devuelve a las turbulencias psicotrópicas en un bosque heavy-psych con follaje de blues.

Los sonidos primitivos siguen presentes en ‘Guts’. Hard-blues denso y poderoso con voces ahogadas y desgarradas que se desgañitan por esa senda blues. Toda una apisonadora que nos deja exhaustos. Su ritmo implacable se apodera del tema original de BUDGIE con un aroma a cannabis y haciéndolo todavía más denso y pesado. Sabiendo conjugar el protagonismo entre la desgarrada voz con los momentos mas intensos y la acidez de una guitarra que siempre acaba llevándonos a un mundo mágico en el que el L.S.D. y las sustancias psicotrópicas se apoderar de cada riff, de cada acorde. Una versión intensa, intoxicante y espesa hecha a la medida de 1968. Cuando una banda se atreve con Budgie y consigue un resultado así, solo hay que quitarse el sombrero.

‘Expressway’ nos atrapa con una contagiosa línea de bajo y un ritmo atractivo que va elevándose, infectando al oyente con su esencia psicotrópica en un interludio de escasos dos minutos.

A ritmo de hard rock clásico y abrasador ‘Eastern wind’ combina momentos Sabbath, con el rock más salvaje de los 70’s. Sin duda su sonido espeso hace que cada riff se mastique. Como el resto de los temas del álbum, las nebulosos y su turbio sonido es precisamente el nexo con el oyente. Haciendo que el sonido resulte pegajoso como el alquitrán, con fuerte aroma y un carácter fornido. Así son las canciones de 1968, espesa, pegajosas y crudas. Otro torbellino de fuerza desgarradora que nos aplasta con toda su fuerza, pero que también nos deleite con momentos más chamánicos y magnéticos.  

Susurrantes acordes de blues psicodelico, se suceden lentamente en un bosque más propio de The Doors. ‘Small victories’. Tras ese guiño al Rey Lagarto, el tema se impregna de sustancias psicotrópicas en su desgarrador relato. Incitándonos a un trance místico y alucinógeno. Absorbiendo al oyente con su poder narcótico, la banda despliega todo su arsenal de heavy-blues ácido entre poderosos riffs primitivos. Siendo el tema más largo, con sus casi siete minutos, permite a la banda explayarse en los sonidos heavy-psych. Aquí es donde demuestran todavía mas destreza si cabe. Atrapándonos en su ritual chamánico, los británicos se desenvuelven con soltura en estos pantanos pasajes a caballo entre la psilocibina y una fuerte ingesta de LSD.

Sorprendentemente más melodiosos, ‘Night Hornet’ se convierte el el tema más suave de un álbum, pero lleno de garra y poder de seducción. Sin dejar de lado el blues psicodélico, el tema va armándose lentamente, pero sin llegar a eclosionar como las canciones precedentes. Con un tempo lento, evoluciona sin prisa, marcando bien los pasos. Pero como decimos en España, ‘la cabra tira al monte’, y la banda termina imprimiendo más garra al tema para retomar los pasajes heavy-psych llenos de acidez entre unos tambores poderosos y fornidos. Por una senda aparentemente más ortodoxa, ‘God bless’ se recuesta sin rubor en el blues más acido y pantanoso. Sus narcóticos pasajes y su cálida voz menos desgarradora, muestra ahora su perfil más seductor. Con un tempo lento, los solos de guitarra se suceden en una atmósfera de blues humeante. Incorporando el sonido del órgano el tema se siente cómodo en el perfil más ortodoxo del género.

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No Profit Recordings

Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: PARALYZED.- ‘Paralyzed’

Todo un cañonazo de heavy-blues y hard-rock primitivo y salvaje. PARALYZED en su Lp debut, nos presentan un coctel en el que caben Steppenwolf, The Doors, Leafhound, Deep Purple, Danzing o Sabbath, por citar solo algunos de los ingredientes que usan para construir este magnífico brebaje sonoro. Temas rugosos comandados por una quebradiza voz que acaba por engancharnos sin remisión. Como tantas veces hemos visto, no estamos ante un gran cantante, pero sin duda, Michael Binder tiene duende, y eso se percibe en cada canción. Su registro roto y aguardentoso conjuga el legado de Glenn Danzing, Jim Morrison y sobre todo de John Kay en modo etílico.  Los alemanes tienen el blues en sus genes, algo que no debería sorprendernos, ya que continúa siendo un referente primordial en el que muchas bandas se siguen mirando. Tras su fantástico EP del otoño de 2019, PARALYZED irrumpen como un elefante en una cristalería en la escena pesada con su perfecta conjunción de heavy blues, Stoner y buenas dosis de psicodelia ácida. Un atrayente trabajo, sin resquicios, en el que cada tema nos ofrece un aliciente para desear escuchar el siguiente con ilusión. Transitando por ese puente imaginario que nos traslada al comienzo de los años 70’s, sus temas huelen a gasolina y bourbon, pero también a marihuana. Tonos vacilones con una notable influencia del sonido que Steppenwolf nos brindaban al final de los años 60’s, para erigirse como referente de los moteros de la época. Ahora PARALYZED bien podrían ocupar ese espacio con un sonido que cruje, que golpea y que nos deja K.O.  Rock directo que transmite un espíritu optimista y en el que no faltan momentos de melancolía para recuperar el espíritu del rock and roll. Sin duda ‘PARALYZED’ es uno de esos álbumes que hace volar tu cabeza.

PARALYZED son: Michael Binder (guitarra y voz), Caterina Böhner (guitarra), Philipp Engelbrecht (bajo) y Florian Thiele (batería), contando con la colaboración de Daniel con su órgano Hammond en ´Golden Days´. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en Turtle Records Studio.

‘Paralyzed’ sirve de introducción a un soberbio álbum. Conjugando elementos doom, con un sonido crudo en el que los ecos heavy-blues aparecen intoxicantes entre riffs Stoner y solos extasiantes. Un espacio psicotrópico en el que la banda deja patente toda su pesadez.

Tras la entrada anterior los momentos hard-rock vintage entran en escena en ‘Lucifer’s Road (My Baby And Me)’. Un tema que conjuga el legado Sabbath con una voz al mas puro estilo John Kay. Con esa cadencia melódica Steppenwolf, el tema ofrece riffs contagiosos con un carácter retro entre momentos heavy-blues impregnados en papel secante. Rock macarra y vigoroso que golpea con fuerza cuidando las melodías. Crudo y directo el tema se deja seducir por hirientes y penetrantes creando una espiral que nos envuelve.

Tras la Tempestad llega la calma, y ‘Prophets’ parte del sosiego para elevarse y convertirse en un tema desgarrador. La influencia del registro quebrado de su vocalista tiene una gran trascendencia en el sonido de los alemanes. Riffs, sencillo, pero familiares acompañan la comitiva heavy-blues hacia un espacio de psicodelia pesada y ritmos Stoner sin perder su carácter vintage. Tras tres minutos las hostilidades se desatan con crudos momentos hard-psych herederos de los 70’s más salvajes. Sus casi ocho minutos hacen que podamos disfrutar de distintas etapas en el caminar de un corte que reposa su epílogo entre paisajes de psicodelia chamánica.

Derrochando fuzz, ‘Noise on the river’ se debate entre el heavy-blues y los rudos ecos Stoner. Con esos tonos macarras, el tema se desata en solos ácidos entre ondulantes ritmos reflejando el espíritu del medio oeste. Un sonido primitivo, pero bien ensamblado con distintos momentos estilísticos que acaban despeñándose sin control por un torrente pesado y lisérgico. Un corte denso y pegajoso en el que la fuerza de la banda queda patente entre solos endiablados.

Con la cadencia de los primeros acordes del clásico de Deep Purple ‘Child on time’, ‘Golden days’ parece beber de esa fuente. Si ya Deep Purple en su día se inspiraron en el tema de It’s a beautiful day ‘Bombay Calling’, de nuevo esos ecos son retomados aquí. Con un órgano retro envolviéndolo todo con su sonido vintage, el difuso sonido de los riffs en segundo plano custodia desgarrados pasajes en los que el humo cannabico está presente. Si bien la voz de Michael Binder parece quebrarse en cada verso, eso supone un aliciente y una auténtica seña de identidad de la banda.

‘Lowlands’ cruje poderoso antes de tornarse a un escenario bluesero sin perder su groovy. Cocinando a la perfección los riffs Stoner con la esencia del blues de los 70’s el tema tiene arrancada y paradas constantes para acabar siendo seducido por la acidez sin perder su espíritu turbio.

Emulando al Rey Lagarto en su introducción, ‘Green eyes se precipita impulsado por el fuzz en un torrente de rock salvaje y crudo. El calor del desierto reflejado en otro tema con un groovy impactante que nos invita al desenfreno entre armonías que rápidamente nos enganchan. No puedo evitar la comparación con STEPPENWOLF nuevamente en una versión Stoner que tiende el puente entre el siglo XX y los curdos sonidos de los 70’s. Guitarras rabiosas y ritmos poderosos acompañan esta huida.

‘This woman’ nos lleva a las largas rectas Californianas en una nueva revisión stonerizada de la banda de John Kay mostrado su lado más salvaje. Rudo y desbocado, el tema contiene momentos más melódicos sin perder un ápice su rugosidad. Un tema crudo en el que también aparecen ecos blues, entre su contundentes y rugosos riffs.

Sutiles acordes llenos de mística misteriosa abren ‘Mother’s only son’. Un tema que se eleva poderoso entre zarpazos de psicodelia salida de la guitarra. Crujientes y cadenciosos riffs con pasajes recitados al más puro estilo Morrison van creando un tema chamánico. Desgarradores pasajes que se clavan en nuestros sentidos mostrando una faceta oscura pero hechizante de la banda. Lleno de efluvio psicotrópicos el tema se contonea suave pero poderoso. Su ambiente pantanoso se conjuga con atormentados pasajes vocales para inclinarse por un espacio heavy-psych que se asoma a precipicios doom.

‘Parallel’ pone el cierre en una atmósfera psicodélica en la que la quebrada voz derrocha sentimiento. Entre el dark folk y ese escenario lisérgico lleno de magia. El tema parece divide en dos partes, con un segundo acto en el que momentos Danzing se fusionan con ácidas atmósferas que se elevan hacia un espacio Stoner con un nítido matiz añejo.