Reseña: KADABRA.- ‘Ultra’

ULTRA’ es el debut de los heavy-rockers de Washington KADABRA. Un álbum escrito durante la pandemia global de 2020. ‘ULTRA’ presenta una estética que se acerca al encanto psicotrópico y la energía del rock clásico. Con un sonido cálido y sensual que entrelaza el flujo lisérgico, el impulso difuso de la psicodelia moderna, un riffage de blues vertiginoso y una voz empapada de reverberación magnética, nos seducen en cada canción. Este debut es un álbum sin relleno, en la línea de los primeros All Them Witches. , Black Angels o  Dead Meado , pero con el legado de los 70’s muy presente. El registro vocal de su cantante y guitarrista Garret Zanol, hace que parezca que estamos ante una voz femenina, lo que le da un tono particular a sus psicotrópicas canciones. Sabiendo entrelazar momentos pesados en los que los ecos 70’s aparecen, con pasajes ácidos y psicodelia ensoñadora, este debut es todo un regalo para los amantes de la psicodelia pesada de tintes vintage. Con la suficiente pesadez como para llamar la atención del publico amante de los sonidos mas crudos y difusos, pero también con un poder de seducción capaz de atraer a los fans de la psicodelia más ácida. Sin duda un debut difícilmente encasillable, ya que son muchos los estilos y matices que aparecen en cada una de sus canciones, pero a la vez, estimulante y fascinante. ‘ULTRA’ se desarrolla en atmósferas oscuras pegajosas, pero también tiene la cualidad de ofrecer la luz a través de sus pegadizos y magnéticos ritmos. Un prometedor debut que esperemos tenga continuidad con nuevas entregas.

En 2020, un año devastado por la disidencia cultural y una pandemia mundial, los compañeros músicos y viejos amigos Garrett Zanol (Blackwater Prophet) e Ian Nelson decidieron comenzar su propia banda. Después de retener el talento de su baterista local favorito, Chase Howard, el grupo se puso a trabajar en la escritura de un álbum que ilustre su clima actual. KADABRA ofrece la inquietante psique de banda contemporáneas, pero también el pesado riff difuso de Black Sabbath. En el otoño de 2020, grabaron su álbum debut con Dawson Scholz, para un lanzamiento vía Heavy Psych Sounds.

KADABRA son:
Garrett Zanol – Voz / Guitarra
Ian Nelson – Bajo
Chase Howard – Batería

‘Graveyard’ explora los sonidos heavy-psych con un nítido acento stoner. Rugosos riffs difusos soportan los devaneos psicodélicos de una banda que mira a los 70’s de reojo. Voces pseudo-ocultistas flotan en un oscuro entorno retro del que emergen solos ácidos. La canción, sin estridencias, recupera vibraciones del rock clásico en una comunión con los contemporáneos sonidos stoner y heavy-psych de altos vuelos.

En un entorno más oscuro ‘Faded Black’ recupera el blues psicodélico de los 70’s. Con una marcada estructura, la canción avanza lenta pero cadenciosa, mientras sus notas nos impregnan de psicotrópicas reverberaciones con un gran poder magnético. Un oscuro y nebuloso bosque empapado de los efluvios de los hongos mágicos es el espacio en el que se desarrolla. Sus siete minutos permite al trio explorar distintos escenarios sonoros, pero siempre con la psicodelia acida como leit motiv.

Nuevamente el blues aparece en ‘Eagle 20’s’. Casi ocho minutos en los que los ecos proto-metal de los 70’s conviven con la psicodelia del siglo XXI sobre esos genes bluseros. Un borboteante tema con un ritmo vivaz y seductores pasajes. tornándose más oscuro y pesado en su parte central, la canción mantiene su carácter pseudo-ocultista con vibraciones añejas a las que revisten de difusos sonidos.

‘Bean King‘ es un hipnótico corte del que afloran voces más propias de finales de los 60’s entre ritmos difusos y una cadencia cansina pero divertida a la vez que psicotrópica. Lleno de gancho, el tema rápidamente consigue atraer al oyente a su particular espiral de sonidos vintage con guitarras que se desdoblan para ofrecer un particular caleidoscopio multicolor.

Los riffs retro de ‘Death’ nos introducen a un espacio nebuloso lleno de aristas y de momentos épicos. Con una melodía apacible, los rugosos riffs golpean una y otra vez con una parsimonia casi matemática. Su contagioso ritmo y la acidez de alguno de sus solos lo convierten en un corte lleno de fuerza, a pesar de su sencilla estructura.

‘Coyote’ muestra a la banda más desenfrenada en ofrecer su lado más pesado y colorista. Esa voz empapada de reverberaciones se erige como la protagonista de otra canción ácida y con ciertos tonos vintage en la primera mitad. Sin embargo, la última parte del tema es seducida por la psicodelia más envolvente y alucinógena. Aquí se produce una bacanal de vibraciones psicodélicas que enturbia la consciencia del oyente.

Lento pero firme, el embriagador ‘Settle me’ es toda una jam psicotrópica que refleja el contenido de uno de los álbumes de los que se hablará en los próximos meses dentro de la escena psicodélica. Ácido, dreamy, y muy lisérgico, sus riffs derretirán tus sentidos gracias esa cadencia ácida más propia de finales de los 60’s. Sus suaves voces y el groovy contagioso, nos llevan a una excursión por chamánicos bosques repletos de hongos mágicos expandiendo todo su poder narcótico.

KADABRA:

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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: THE AGE OF TRUTH.- ‘Resolute’

Si hace cuatro años nos sorprendieron con su fascinante debut ‘THRESHOLD’, ahora, THE AGE OF TRUTH con su nuevo álbum ‘RESOLUTE’ van más allá para presentarnos un álbum impresionante. He de reconocer que en una primera escucha del álbum me quedé un poco frio, pero…… ¿En que estaría yo pensando? Tras retomarlo en nuevas escuchas solo puedo decir que este álbum es fantástico, un trabajo que podríamos decir que tiene de todo. Si bien encontramos ecos de Monster Magnet, ganchos en tonos Clutch o incluso guiños a Soundgarden, el trio de Filadelfia se mueve a la perfección en diversas aguas, y en todas nada con destreza. Un álbum que comienza con temas rudos y pesados y que va evolucionan a un escenario en el que el blues, el hard-rock y la psicodelia conviven en armonía en penetrantes canciones llenas de fuerza y atractivo. Con una primera parte del álbum en la que el heavy-rock de siempre y los riffs de metal golpean nuestro cerebro con contundencia, según avanza el álbum la banda saca todo su arsenal para navegar en aguas en las que el heavy blues humeante y crudo nos impregna de humeantes efluvios. Pero estos chicos no se quedan ahí, si seguimos explorando el álbum, encontramos temas cristalinos que recuperan el proto-doom de los 70’s para remodelarlo y crear fascinantes temas en los que la psicodelia pesada hace acto de presencia. Envolviéndonos con sus hechizantes y narcóticas atmósferas, THE AGE OF TRUTH sabe como despertarnos de ese placentero clímax. Elevando los decibelios el monolítico bajo y la inquebrantable base rítmica nos sacan del letargo a base de hard-rock primitivo con un pegadizo groovy retro. ¿Cómo pude equivocarme tanto en mi primera percepción del álbum?, tras cada nueva escucha continúo preguntándomelo, porque ‘RESOLUTE’ es un álbum descomunal, un álbum en el que cada tema nos ofrece algo, y todo sugestivo. THE AGE OF TRUTH bebe del sonido más primitivo de los 70’s pero tiene la capacidad para que esas vibraciones suenen renovadas sin perder un ápice de autenticidad y fuerza. El cuarteto de Filadelfia ha reconstruido todo su sonido sobre una base inquebrantable y ha producido un disco que es más grande y audaz que cualquier cosa que hayan intentado antes. La banda ha renovado su arsenal de tonos mortales, fuzz impulsado por diesel y blues psicodélico-pesado. Sin ninguna duda, un álbum para no dejar por alto.

‘Juntos hemos tratado constantemente de hacer evolucionar la composición de nuestras canciones, la instrumentación y el sonido que queríamos capturar’, explica el bajista William Miller‘Este álbum ha sido un verdadero viaje para nosotros y casi tres años en la fabricación. Nos hemos mantenido en los estándares más exigentes en cada paso del camino’.

RESOLUTE’ fue escrito por THE AGE OF TRUTH, producido por THE AGE OF TRUTH, Dave Klyman y Joseph Boldizar. Diseñado por Joseph Boldizar y Dave Klyman en Retro City Studios Filadelfia (Pensilvania); mezclado por Andrew Schneider en Acre Audio, Brooklyn (New York). ‘Seven Words’ mezclado por Joseph Boldizar en Retro City Studios, Filadelfia (Pensilvania). Masterizado por Ryan Smith en Sterling Sound, Nashville (Tennessee); con un arte de portada obra de Mikko Raima, Mänttä-Vilppula (Finlandia), fotografía y diseño obra de Shane K. Gardner Rock N Roll Socialite, Baltimore (Maryland) estando disponible a través de Contessa Music

THE AGE OF TRUTH son: Kevin McNamara (voces) Michael DiDonato (guitarras) Scott Frassetto (batería y percusión) y William Miller (bajo).

El álbum abre sin contemplaciones con los poderosos riffs de ‘Palace of rain’. Conjugando elementos heavy-rock con riffs stoner y unas fantásticas melodías en línea Elder, el tema se presenta rebosante de fuerza. Una contundencia que se ve amortiguada por el buen uso de las melodías vocales. Ondulante y golpeando una y otra vez, el corte hace una parada para reposar en ensoñadoras atmósferas psico-progresivas. Oscuro y nebuloso por momentos, la esencia del heavy-rock de los 80’s adquiere múltiples formas para completar siete minutos estelares en los que la banda brilla enormemente. Alejados de convencionalismos, pero sin renunciar a diversas propuestas estilísticas, la canción se completa con cadenciosos ritmos entre una espiral de efectos que enturbia la atmósfera. Pesado, progresivo y psicodelia, el tema es un crisol de vibraciones con un resultado fascinante.

‘Horsewhip’ mantiene el pistón con pesados riffs y estribillos de puro heavy-rock. Tomando elementos de la época gloriosa del género ensanchan su sonido haciéndolo más contundente y plomizo. Todo un martillo que golpea con insistencia con unos riffs sólidos y sin fisuras. Crudo, pero con la sensación de que todo está controlado, el tema evoluciona a un espacio de metal auspiciado por tambores atronadores. En esta ocasión los de Filadelfia van directos, sin distraerse.  

En ‘A promise of nothing’ encontramos una cabalgada de Stoner-metal y heavy-rock contundente. Provocando esguinces cervicales la canción es como una ametralladora de riffs que no cesan. La desgarradora voz pone el tono épico antes de ofrecernos pasajes de psicodelia pesada en los que la guitarra aflora mostrando todo su poder psicotrópico con relajados desarrollos que sirven de bálsamo a la embestida inicial del tema. 

Dando un giro respecto a los temas anteriores ‘Seven words’ se sustenta en acordes acústicos y melodías de blues humeante que nos susurran proporcionándonos un estado de relax necesario para reposar la descarga de los cortes anteriores. Guitarras y voz son suficientes para construir un tema delicado en el que los aromas sureños aparecen en un escenario con tonos melancólicos a modo casi de balada. La belleza en detrimento de la fuerza, lo que refleja que estamos ante una banda de gran calidad.

El blues lisérgico es el protagonista de ‘Eye one’. El cadente y pausado ritmo de apertura nos va introduciendo en un escenario en el que el blues y el hard-rock unen fuerzas para crear un tema grueso y psicotrópico. EL monolítico bajo y el parsimonioso ritmo de los tambores custodian unos riffs que se estiran creando una atmósfera envolvente. Pegadizo y rompe cuellos, el desgarrador corte evoca los momentos del proto-doom entre su armonía de blues pantanoso y viscoso. Todo un desgarrador relato guiado por una voz aguardentosa y llena de fuerza. Sus constantes giros hacen que el corte se encabrite por momentos en contraste de sus pasajes más chamánicos. Humeante y denso, la canción nos empapa con un sonido poderoso y penetrante a través de sus ásperos y rudos riffs. La perfecta banda sonora para un ritual chamánico en la profundidad de la espesura de un bosque impregnado de la humedad del pantano.

‘Salome’ mantiene los genes blues, sin perder el espíritu heavy-rock aderezado con riffs stoner de los de Filadelfia. Con melodías vocales entre Clutch y los clásicos del heavy-rock de décadas pasadas, entran en un mestizaje en el que los elementos desérticos y psicodélicos consiguen crean una atmósfera llena de magia y fuerza. Embistiendo en su apertura el tema evoluciona a un escenario más psicodélico entre riffs que golpean una y otra vez con aulladoras armonías vocales que parecen van a quebrar las cuerdas vocales de su cantante manteniendo un groovy blusero que rápidamente se contagia.  

Para el cierre, una canción de mas de nueve minutos. ‘Return to the ships’ pone el broche de oro a un álbum impactante, versátil y lleno de ganchos para el oyente. recreándose en su faceta más psicodélica, una suave apertura va adentrándonos en un espacio en el que los hongos mágicos emanan sus dosis de dietilamida para narcotizarnos. Suaves pasajes vocales afloran tenuemente en un caleidoscopio sonoro lleno de magia. Hechizante y anestesiarte cada nota es como un bálsamo reconfortante para nuestros oídos en el primer tercio de la canción. En la parte central, pegadizos riffs de talante retro golpean entre desgarradores pasajes vocales elevando la pesadez de la canción. Una embestida que rápidamente se deshace para regresar a paisajes de psicodelia pesada en un entorno oscuro. Retazos de heavy-rock no faltan a su cita para recordarnos de donde viene estos chicos. En este ir y venir el tema regresa a sus plácidos pasajes psicodélicos ofreciendo parte de los momentos mas bellos de un álbum soberbio.

The Age Of Truth



Reseña: LA MAQUINARIA DEL SUEÑO.- ‘Rituales de los alucinados’

Bajo una temática ocultista ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘, el nuevo álbum del power trio mexicano, se desarrolla entre vibraciones psicodélicas que ponen banda sonora a un ritual chamánico de sonidos primitivos con el hard-rock de siempre uniéndose a la fiesta. Herederos de los pioneros de Avándaro, LA MAQUINARIA DEL SUEÑO mantiene la esencia de las primeras bandas que hacían rock en México a finales de los 60’s y primeros 70’s. Sin duda estamos ante un gran álbum de rock en el que los sonidos de la vieja escuela se reflejan décadas después sin que nada suene impostado. Desde que nacieran como banda en el año 2.012 en Ciudad de Mexico, el enérgico trio no ha tenido un camino fácil. En 2.016 publicaban su EP homónimo, y han tenido que pasar cinco años para que viera la luz este magnífico álbum auspiciado por el infatigable sello LSDR Records, todo un referente para mostrar al mundo lo que se cuece en la escena underground azteca. Sus siete temas gravitan entre el hard rock heredero de Led Zeppelin, impregnado en rock ácido de comienzos de los 70’s y la sombra de Sabbath siempre vigilante. Un sonido crudo y honesto que se envuelve en hechizantes atmósferas psicotrópicas con coloridas improvisaciones que logran crean fascinantes paisajes sonoros. ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘ es un álbum que suena añejo, pero en el que también encontramos vibraciones stoner contemporáneas, lo que le hace sumamente atractivo. El trio puede estar orgulloso que recoger el legado de sus ancestros musicales con tanta brillantez. Son muchas las bandas mexicanas que cada poco tiempo nos sorprenden con trabajos de esta calidad, lo que me lleva a reafirmarme en que algún día debería hacer un especial sobre esta prolífica y brillante escena que tantas alegrías nos da.

LA MAQUINARIA DEL SUEÑO se formó en 2012 en la Ciudad de México, experimentando con el blues, el jazz y el rock de la vieja escuela, ofreciendo enérgicos shows en vivo. Con un largo tiempo en el circuito underground mexicano, la banda lanzó un EP homónimo en 2016 y ahora su álbum completo que les pone en primera línea de la escena mexicana.
Este nuevo Álbum concentra toda su experiencia y presenta melodías clásicas y nuevas a sus fans.  ‘RITUALES DE LOS ALUCIONADOS‘ presenta a Gabrielle Pythonisse con un poema en el tema de apertura “Enterrado en la Oscuridad” y también Sergio Oscura de Satánico Pandemonium tocando guitarras adicionales. Grabado, mezclado y masterizado por Héctor Mosqueda en Grábale Estudios. El arte de este álbum proviene de Doom Peterete, bajista de la banda chilena Arteaga.

LA MAQUINARIA DEL SUEÑO son: José Alberto Morán (Batería y voz), Juan Alberto Padilla (Bajo) y José Luis Rodríguez (Guitarras).

‘Enterrado en la oscuridad’ Abre con una chamánica narración en la voz de Gabriele Pythonisse de un poema propio que crea la atmósfera de misterio y oscuridad en la que va a desarrollarse parte del álbum. Un relato inquietante y enigmático.

Con vibrantes tambores y riffs hard-rock más propios de Led Zeppelin‘Ayahuasca’ recupera los sonidos de los 70’s entre riffs ácidos y ecos de blues. Un tema fornido que golpea con su carácter por la senda del rock clásico. Sin duda estamos ante vibraciones mil veces transitadas, pero que en manos de estos chicos funcionan. En esta ocasión la banda prescinde de las voces para crear un corte vibrante y lleno de gancho a la vieja usanza. Con una guitarra que se deja llevar en solos afilados la base rítmica nos arrolla con toda su fuerza.

 Tras la descarga de energía del corte anterior, los ecos proto-metal aparecen en ‘Maldad eléctrica’. Otro tema vibrante y robusto que conjuga elementos de comienzos de los 70’s con riffs stoner al uso. Manteniendo esa atmósfera vintage, la canción borbotea con ritmos ágiles y llenos de dinamismo. Sin duda cualquier oyente podría ubicar el sonido de la banda décadas atrás, pero las embestidas arenosas le dotan de un aspecto más contemporáneo, a pesar de su indudable espíritu setentero.  Si estos chicos aman el hard rock de siempre, también dejan patente su amor por la psicodelia más ácida con esa guitarra impregnada de psicotrópicos que dota de un carácter más lisérgico al tema.

‘Mujer cabeza de cuervo’ nos sumerge en una atmósfera más psicodélica que la mostrada en los temas anteriores. Una hipnótica línea de bajo y rasgueos de guitarra sirve de introducción para un corte heavy-psych de gran calidad. La duración de la canción, con sus 8 minutos, permite que la banda experimente con un trascendental relato en el que la psicodelia más trascendental se explora con gran brillo. Cálidos y pausados en su base rítmica, con pasajes cantantes en todos más sentimentales dejan paso a una explosión sónica con constantes ondulaciones. Largos desarrollos y un ritmo trepidante imprimen carácter a una sólida canción de psicodelia pesada

‘Enterré mis dientes en el desierto’ puede parecer un nombre crudo para una canción, pero si escuchas su sonido comprenderás por qué. Poderosos y arenosos riffs stoner construyen un tema áspero y rugoso con pesados sonidos como protagonistas. Aquí los ecos psicodélicos que tanto ama la banda no faltan a su cita. El tema se sustenta en unos atronadores tambores sobre los que los devaneos lisérgicos de la guitarra no cesan en todo su desarrollo.  Ocho minutos que dan para una bacanal psicotrópica de gran nivel, así como para golpear con fuerza sobre nuestras neuronas. Tras la excursión psicodélica el tema sin salirse del guion, concluye retomando la pesadez sin renunciar a la los impactantes pasaje heavy-psych.

Crujiendo y bajo una cortina nebulosa ‘Ángel de fuego’ coquetea con sonidos oscuros. Melodías cálidas y trascendentales se insertan entre sus desérticos riffs en una sima tenebrosa en la que el tema se enturbia. Proto-doom y psicodelia pesada unidos en una causa común con un resultado impactante. El legado de Sabbath se vislumbra en unos surcos psicotrópicos entre los que encontramos un buen trabajo armónico.

El álbum cierra con otro tema de larga duración. Con sus más de ocho minutos, ‘La ninfa del agua’ pone el broche final a un álbum interesante y sólido. Entre ecos de blues ácido y ritmos de puro hard-rock el tema vibra chispeante entre vibraciones añejas. Nuevamente evocando a los pioneros de Avándaro, LA MAQUINARIA DEL SUEÑO componen una canción que se deja llevar por la psicodelia con pasajes experimentales que suponen una bacanal de sonidos lisérgicos. Ocho minutos dan para mucho, y aquí si hay algo que destaca son esos momentos en el que el blues se viste de psicodelia y rock áspero y crudo para golpear con toda su fuerza. Una canción versátil con distintas ondulaciones, tanto de intensidad como estilísticamente.

La Maquinaria Del Sueño

LSDR Records

Reseña: ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD.-‘Mystic Goddes

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD publican su segundo álbum ‘MYSTIC GODDESS‘. Un agujero de gusano en un viaje cósmico con una versatilidad que les embarca a explorar distintos estilos que van desde la psicodelia, el Stoner y el hard rock con aroma de blues de los 70’s. Sus surcos atraviesan tormentas de meteoritos con riff de alto octanaje que confluyen en un vórtice intergaláctico. Con una producción cruda y voces con guiños a DANZING, su sonido bebe de la fuente de KYUSS con algún sorbo SABBATH, pero también recoge el legado del hard-blues retro para rebozarlo en fuzz arenoso y potente. Las canciones fluyen ofreciendo siempre al oyente altas dosis de energía contagiosa con un sonido difuso pero efectivo.  Envueltos en una neblina psicodélica, su sonido navega entre las crudas aguas del sonido primitivo de la gloriosa década de los 70’s y un espacio cósmico en el que los dictados del stoner rock se ejecutan con maestría dotándolos de un cierto sabor añejo. Un sonido sucio que se adorna con cuidadas melodías que consiguen atrapar al oyente. Retumbando como una tormenta virulenta, su bajo ofrece una pesadez que sirve de soporte a sus balanceos lisérgicos para llevarnos a misteriosas atmósferas que acaban explotando tras pasar por momentos más contenidos. Magnéticos y sin complejos, los de Ohio se visten con los sonidos del desierto en una combinación que a veces toma prestados ecos vintage más propios del norte de Europa. Sus descargas de fuzz intoxicante consiguen aturdir los sentidos del oyente para llevarle a un placentero viaje por laderas siderales con honestos pasajes de blues ácido. Un álbum esotérico que deja espacio a una particular mística en la que los sonidos ásperos golpean con fuerza dejándonos noqueados en un éxtasis narcótico y psicotrópico. Tampoco faltan suaves pinceladas doom entre sus arrolladores riffs, con dos guitarras que siempre aparecen en el momento justo.

‘MYSTIC GODDESS’ fue grabado en los Soundhouse Studios de Seattle en febrero de 2020 por Jack Endino, y está disponible vía Small Stone Recordings

ROBOTS OF THE ANCIENT WORLD son:
Caleb Weidenbach – voz
Nico Schmutz – guitarra
Justin Laubscher – guitarra
Trevor Berecek – bajo
Harry Silvers – batería

‘Mystic Goddess’ abre el álbum con una ambientación oriental y acordes de guitarra en tonos blues. En una atmósfera psicodélica el tema va fluyendo lentamente creando una introducción en sus primeros dos minutos, para explotar en una conjunción Stoner y heavy-psych en la que se vislumbran sonidos del pasado. Un fuerte bajo y las inserciones de la guitarra van dando forma a una canción que se vuelve más pesada, pero sin llegar deflagrar definitivamente.  En su parte final el tema desciende a mágicos pasajes psicodélicos describiendo un entorno protector y agradable para el oyente sin perder su halo de misterio.

Una hipnótica línea de bajo abre ‘Wasteland’, un tema de blues ácido con aroma a 70’s.Cadente pero lleno de fuerza sus riffs retro-stoner golpean con su difuso sonido. La ahogada voz trata de aflorar entre la espesura del tema. El riff principal guarda los cánones del Stoner, mientras la melodía ondula en un espacio en el que la psicodelia está muy presente. Su aspecto vintage se ve asediado por los momentos en el que el estribillo principal se eleva arrastrando su sonido a un espacio más pesado.

‘Agua caliente’ se desarrolla entre pesados riffs Stoner y ecos de salvaje hard-rock setentero. Con buenas dosis de fuzz y un sonido grave, su pegadiza armonía se contagia con facilidad. Un tema crudo en el que la voz se vuelve algo más melodiosa con una cierta inclinación blues. Su ritmo constante solo se ve alterado por momentos de psicodelia pesada que son engarzados entre sus pasajes hard-blues. El fuerte ritmo de los tambores se mantiene durante todo el tema aportando un sonido primitivo más propio de bandas como Josefus. Si bien la voz parece algo ahogada, su registro dota al tema de ese aire primitivo y retro.

Riffs evocadores del hard-retro hacen de ‘Out of the gallows’ otro corte salvaje Enel que el pasado y el presente se fusionan. Un tema de Stoner con alma de crudo blues rock de comienzos de los 70’s. Sin sutilezas, el tema se muestra poderoso y pesado entre sus solos de blues ácido. Toda una apisonadora rítmica que únicamente se perturbada por el afilado sonido de la guitarra. Sin duda un tema perfecto para una fiesta de moteros en un garito con olor a bourbon.

En un tono más oscuro los crujientes riffs de ‘Unholy Trinity’ se dejan llevar por un sonido retro con melodías vocales desagarradas. Tratando de volverse más ácido el tema usa elementos psicodélicos manteniendo una calma tensa. En la parte central la canción se vuelve más turbia y pesada, caminando por una senda Stoner en la que el excelso bajo retumba con un sonido aturdidor de inclinación doom.

‘MK Ultra Violence’ mantiene la fórmula de recuperar los sonidos primitivos y vestirlos de difusos riff Stoner. Una conjunción hard del pasado con un sonido más contemporáneo con un resultado atractivo. Ondulantes riffs, cambios de ritmo y guitarras afiladas crean una espiral de sonidos pesados que pone a prueba los esguinces cervicales. Nuevamente los sonidos pesados se adornan de ritmos llenos de gancho entre salvajes solos de guitarra asesina.

‘Lucifyre’ con sus casi once minutos es el tema en el que la psicodelia más aromática aparece en un álbum con canciones directas y ásperas. Su introducción suave, cadente y oscura nos introduce en un bosque del que emanan efluvios lisérgicos.   Con una brisa oriental, su grueso bajo aporta la pesadez en unos desarrollos más chamánicos. Aquí el blues vuelve a hacer acto de presencia entre oleadas de riffs de vocación doom. Algún tono Sabbathico se une a una fiesta que supone una encrucijada de estilos en los que la psicodelia parece tomar más protagonismo.

Con la suficiente habilidad para mestizar las influencias presentes en sus genes, la banda solventa los pasajes con voces llenas de fuerza. Las guitarras se inclinan por desarrollos heavy-psych, mientras el bajo y los tambores ponen el músculo. El tema cierra entre extrañas locuciones y pasajes atmosféricos.

Cerrando este brillante trabajo, ‘Ordo Ab Khao ’nace de acordes acústicos no vistos en el resto del álbum. Algo que ofrece una nueva visión de una banda solvente. Sin embargo, el blues y la psicodelia vuelven a estar presentes en una curiosa canción que acaba sucumbiendo a esas vibraciones en su parte final, eso si, prescindiendo completamente de la pesadez del resto de temas.  

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Reseña: HIPPIE DEATH CULT.- ‘Circle of days’

Tras el éxito de su aclamado debut, llegaba la hora de corroborar las gratas sensaciones que HIPPIE DEATH CULT nos dejaron. Ahora, tras la publicación del Split ‘DOOM SESSIONS VOL​.​5’ junto a HIGH REEPER la semana pasada, llega ‘CIRCLE OF DAYS’, como puente musical a su debut ‘111’. El cuarteto sigue ofreciéndonos su particular homenaje a los sonidos proto-metal de los 70’s, pero en un tono más sosegado y ampliando su espectro sonoro a bosques psico-progresivos. Con ‘111’ habían dejado el listón muy alto, y ahora puliendo más sus canciones, no defraudan al oyente. Posiblemente haya cedido algo en su crudeza, pero sin duda, han pulido más sus canciones sin que éstas resulten apáticas. Cinco temas que suenan a rock añejo, envuelto en buenas dosis de psicodelia humeante, con melodías susurrantes que equilibran la balanza de sus momentos más ásperos de su potentes riffs. La banda de Oregón extiende su abanico estilístico en un álbum reflexivo, con una nueva visión que refleja la frustración y la esperanza experimentadas a medida que evolucionamos en los confinamientos y la autocomplacencia. Con su propia identidad, el álbum contiene sus habituales guiños a Sabbath, todo un referente para el cuarteto, pero también encontramos más atmósferas lisérgicas. Precisamente aquí, su exploración los lleva a ofrecernos canciones que bien pudieran haber firmado Uriah Heeep en los 70’s, con hechizantes tonos de hard-progresivo con bellas y delicadas melodías. Pero HIPPIE DEATH CULT siguen siendo una banda de hard y heavy-rock a la vieja usanza, pero con un sonido y un espíritu contemporáneo. Sus cabalgadas de riffs impactantes se asoman a momentos Stoner metal, pero no reniegan de los hechizantes pasajes heavy-psych envueltos en humeantes y narcotizantes atmósferas más propias de Colour Haze. Siempre ofreciendo una salida, el álbum fluye en cada una de sus canciones, ondulando su sonido, lo que hace que no resulten una banda predecible. Sin embargo, su familiar sonido, se siente cómodo explorando pasajes hard-progresivo en contraposición a la crudeza de su debut. ‘CIRCLE OF DAYS’ resulta ser un álbum más pulido, más elaborado, pero aun así, su frescura sigue intacta, y encada nueva escucha, nos ofrece un nuevo aliciente con el que disfrutar. ¿Madurez?, ¿Evolución?, llámalo como quieras, pero este álbum es fantástico y el cuarteto sigue labrando su personalidad con gran maestría, logrando que su corte de fans se amplíe hacia nuevos campos sonoros. Cualquier amante del proto-metal, el hard-rock, la psicodelia y el hard-progresivo de los 70’s va a encontrar aquello que añora en una banda del siglo XXI.

‘CIRLCE OF  DAYS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds Records en formatos Vinilo, CD, Digital

HIPPIE DEATH CULT son: Ryan Moore – batería, Ben Jackson – voz / teclas, Eddie Brnabic – guitarra y Laura Phillips – bajo.

‘Red Meat tricks’ abre el álbum con marciales riffs que golpean con fuerza. Una apertura evocadora de lo que podemos encontrar en sus entrañas. Un sonido pesado que toma elementos retro y pinceladas lisérgicas con unas guitarras extenuantes que nos guían a una oscura atmósfera más propia del proto-metal 70’s. Su cadente ritmo se estira y afloja en un entorno magnético entre voces chamánicas. El legado de Sabbath se revisa en una canción sólida y con aditamentos pesados, pero también psicodélicos. Con una melodía ondulante el tema derrocha garra.  El aroma del hard-rock añejo está presente a lo largo de todo el tema haciendo su escucha bastante gratificante. Seductores y misteriosos, logran crear un tema versátil y pesado con el suficiente gancho para seguir explorando el resto del álbum con mucha expectación

En un entorno más misterioso ‘Hornet party’ se desarrolla en una atmósfera nebulosa que explota en una tormenta de riffs Stoner-metal salvajes y poderosos. Un frenesí con un ritmo contagioso y unos tambores más propios de una banda heavy-metal. Una montaña rusa en la que los descensos se producen a praderas heavy-psych. Una dualidad con la que la banda maneja bien, haciendo que la canción resulte atrayente para el oyente. En su parte final las guitarras se desbocan en una huida con solos virtuosos entre una poderosa base rítmica.

Nuevamente los pasajes calmados aparecen en ‘Walk within’. Una introducción con sonido de teclado entre efectos en una atmósfera psico-progresiva en la que la melancolía aflora con inquietantes pero plácidas voces que se rinden a la calma. Sus momentos sinfónicos evocan el legado de bandas como Uriah Heep en su faceta más relajada. Un estado de tristeza se vislumbra en la tenue luz que preside todo el tema. La voz se acompaña de unos coros delicados lo que da otro aspecto al tema respecto de los cortes precedentes. Aquí no hay riffs gruesos ni ritmos pesados, solo un elegante pasaje de guitarra en su parte final.

Tras la pausa del tema anterior, con ‘Circle of days’ regresan las hostilidades 70’s.En esta ocasión mas cercanos a un escenario hard-prog, los tambores golpean con una cadencia rítmica moderada pero contundente. Voces más propias del progresivo acompañan ese cadente ritmo difuso con los acordes muy marcados. El grueso bajo golpea una y otra vez mientras el tema se muestra contenida a pesar de su fuerza. Su sonido añejo se adorna con cálidas melodías vocales que parecen flotar sobre la densidad de la armonía de un tema que se mantiene en un mismo nivel. Sin oscilaciones, la imperturbable base rítmica sirve de guía en esta dupla entre lo progresivo y lo heavy. Con la sensación de que algo va a cambiar, el magnetismo de la canción sigue obteniendo sus frutos en el oyente. Su lineal estructura en lugar de ser un obstáculo supone uno de los alicientes de una canción que también cuenta con algún elemento psicodélico.

Para cerrar este fascinante álbum, los truenos y unos hipnóticos pasajes heavy-psych nos introducen en ‘Eye in the sky’. Si los de Portland se desenvuelven con soltura en los pesados sonidos retro-stoner y hard-rock, cuando descienden a praderas lisérgicas, su magnetismo se eleva en sobremanera. La psicodelia pesada, oscura y hechizante va invitando al oyente a explorar un territorio sonoro más propio de comienzos de los 70’s. Sus efluvios lisérgicos van narcotizando el sonido de HIPPIE DEATH CULT como nunca lo habían hecho.  La calma se rompe a mitad del tema con una explosión de riff pesados entre sus psicotrópicos pasajes. Una voz desgarrada y ahogada parece elevar sus plegarias mostrando todo su desasosiego, junto a unos riffs que no cesan en su batalla rítmica. El pegadizo ritmo te atrapa entre los devaneos vocales y ese trasfondo psico-progresivo que se mantiene en un segundo plano a lo largo de diez minutos completamente cautivadores. Manteniendo la estructura de los temas anteriores, la parte final da libertad a las guitarras para desarrollar sus solos hirientes sin que esto haga cambiar demasiado la dinámica de la canción.  

HIPPIE DEATH CULT :
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