Reseña: 1968.- ‘Salvation, If You Need …’

Después de las fantásticas sensaciones que nos dejó su álbum debut ‘BALLAD OF THE GODLESS‘ en el verano de 2018, esperaba con impaciencia el nuevo álbum de los británicos 1968, ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, y sin ninguna duda, la espera ha merecido la pena. Un BOMBAZO de blues psicodélico pesado, viscoso, humeante y salvaje. Sus crudos y primitivos sonidos evocan la intensidad de bandas como con Captain Beyond, Budgie, Toad, Bolder Down, Hendrix, Sabbath o Josefus, por citar solo algunas, porque la lista podría ser interminable. Aquellas bandas rudimentarias que hacían que los amplificadores echaran humo y que sonaban con toda su crudeza, ofreciendo un sonido primitivo, brutal, pero completamente impactante y maravilloso. Estos 10 temas te aplastan, introduciendo al oyente en un soporífico ambiente narcótico, denso y pesado, pero con el gancho suficiente para que cada canción te atrape por sí misma. Un álbum creado en pleno siglo XX, pero con toda la esencia del rock más explosivo de los 70’s, algo que ya nos mostraron en su impactante debut, pero aquí 1968, se superan. Con un estilo y propuesta sonora definida, son capaces de sorprendernos en cada canción, con giros sorprendentes que hacen que cada tema sea moldeado usando distintas influencias estilísticas. Así consiguen que todos los elementos encajen, el blues, la psicodelia, el proto-metal, el hard-rock y la pesadez Stoner. Si alguno de los viejos rockeros que se quedaron en el camino, y sus almas reposan en el infierno, esos tipos rudos de pelo largo, barbas fornidas, chupas de cuero y una bolsa llena de sustancias psicotrópicas en la zamarra, levantaran la cabeza y volvieran a este mundo, sentirían que el camino de vuelta al mundo de los vivos, habría merecido la pena al escuchar este poderoso brebaje sonoro. Los temas de ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, a pesar de tener una identidad propia, suelen guardar una estructura similar. Una primera parte arrolladora, pesada, cruda y contundente, y una parte central o final en la que 1968 se dejan seducir por los efluvios psicotrópicos y el blues, creando verdaderas bacanales de sonidos narcóticos y humeantes. Thc en vena, para unas canciones turbias, desgarradoras y llenas de fuerza. Este segundo Lp, supera la potencia y fuerza que mostraron en su primer álbum, sus nuevos temas te arrancarán el corazón a base de riffs turbios, narcotizándote con sus fuertes dosis lisérgicas. Estamos ante un álbum creado a la vieja usanza y manteniendo ese espíritu añejo adaptándolo a los nuevos tiempos de la música pesada. Afortunadamente como en tantas ocasiones, las palabras sobran, así que, prepara tu bong, sube el volumen y disfruta de este impactante ‘viaje’ con olor a marihuana y a rock en estado puro. Hay que tener en cuenta que la publicación el 4/20, no es algo casual. ¡No te arrepentirás!

Este álbum fue grabado en vivo en el estudio como en los viejos tiempos. Durante los inicios de la pandemia mundial, se dirigieron durante la cuarentena al estudio para grabar durante un período de dos meses. Los resultados son como esperábamos, ruidosos, gratuitos y de salvación de un mundo plagado en el que terminaron todos los shows en vivo en 2020. El álbum está disponible vía No Profit Recordings en un disco plegable exclusivo de edición limitada en formatos coloreados.

‘A ritmo de blues-rock abre el álbum con ‘Railroad boogie’. Entre wah wah y platillos antes de explotar por un camino heavy-blues ácido y con aroma a 70’s.  Rock crudo y primitivo más propio del comienzo de la década dorada del rock. Unos impertérritos tambores acompañan a los británicos en este particular viaje al pasado. Adornado con solo asesinos, el tema golpea con fuerza en un espacio entre los tonos retro y el stoner más aguerrido. Desbocándose con ritmos endiablados en la parte final, el tema va de menos a más en su intensidad, hasta el agotamiento final con el que concluye.

Ritmos pegadizos y una atmósfera psicodélica nos introducen en ‘Trail of dogs’. Una canción mucho más ácida y ‘viajera’ que mantiene un aroma blues en sus riffs. Un crudo sonido 70’s empapado en humo narcótico con cautivadoras voces. En una montaña rusa de intensidad el tema se eleva vertiginoso con pesados riffs ácidos, con guitarras desangrándose entre una tormenta de tambores y un bajo que exhuma una espesa neblina. El corte se atasca en una explosión final hasta disolverse.

Los pegajosos riffs de ‘Blackwing’ preceden otro blues lisérgico lleno de garra. En este espacio en el que mejor se desenvuelve la banda. Sus incursiones en en pantanoso mundo del blues psicodélico es el lugar en que dejan patente toda su calidad y creatividad. Si nos ofrecen ‘viaje’ también nos ofrecen un sonido poderoso y pesado. El Stoner está presente en una apuesta que bien podríamos definir como ‘retro’, como proto-metal incluso, pero que suena glorioso.

‘Here is life’ suena añejo, pero sin duda sus riffs, su plomizo sonido, suena a siglo XXI, también. La mejor forma de saber rendir tributo a los pioneros sin alejarse de los dictados del género stoner mas ortodoxo. Nuevamente en una atmósfera difusa y cargada, la banda golpea con toda su fuerza en la primera parte de la canción. Casi tres minutos arrolladores que giran su aspecto para descender a pasajes de pura psicodelia susurrante y narcótica. Un espejismo de un minuto que nos devuelve a las turbulencias psicotrópicas en un bosque heavy-psych con follaje de blues.

Los sonidos primitivos siguen presentes en ‘Guts’. Hard-blues denso y poderoso con voces ahogadas y desgarradas que se desgañitan por esa senda blues. Toda una apisonadora que nos deja exhaustos. Su ritmo implacable se apodera del tema original de BUDGIE con un aroma a cannabis y haciéndolo todavía más denso y pesado. Sabiendo conjugar el protagonismo entre la desgarrada voz con los momentos mas intensos y la acidez de una guitarra que siempre acaba llevándonos a un mundo mágico en el que el L.S.D. y las sustancias psicotrópicas se apoderar de cada riff, de cada acorde. Una versión intensa, intoxicante y espesa hecha a la medida de 1968. Cuando una banda se atreve con Budgie y consigue un resultado así, solo hay que quitarse el sombrero.

‘Expressway’ nos atrapa con una contagiosa línea de bajo y un ritmo atractivo que va elevándose, infectando al oyente con su esencia psicotrópica en un interludio de escasos dos minutos.

A ritmo de hard rock clásico y abrasador ‘Eastern wind’ combina momentos Sabbath, con el rock más salvaje de los 70’s. Sin duda su sonido espeso hace que cada riff se mastique. Como el resto de los temas del álbum, las nebulosos y su turbio sonido es precisamente el nexo con el oyente. Haciendo que el sonido resulte pegajoso como el alquitrán, con fuerte aroma y un carácter fornido. Así son las canciones de 1968, espesa, pegajosas y crudas. Otro torbellino de fuerza desgarradora que nos aplasta con toda su fuerza, pero que también nos deleite con momentos más chamánicos y magnéticos.  

Susurrantes acordes de blues psicodelico, se suceden lentamente en un bosque más propio de The Doors. ‘Small victories’. Tras ese guiño al Rey Lagarto, el tema se impregna de sustancias psicotrópicas en su desgarrador relato. Incitándonos a un trance místico y alucinógeno. Absorbiendo al oyente con su poder narcótico, la banda despliega todo su arsenal de heavy-blues ácido entre poderosos riffs primitivos. Siendo el tema más largo, con sus casi siete minutos, permite a la banda explayarse en los sonidos heavy-psych. Aquí es donde demuestran todavía mas destreza si cabe. Atrapándonos en su ritual chamánico, los británicos se desenvuelven con soltura en estos pantanos pasajes a caballo entre la psilocibina y una fuerte ingesta de LSD.

Sorprendentemente más melodiosos, ‘Night Hornet’ se convierte el el tema más suave de un álbum, pero lleno de garra y poder de seducción. Sin dejar de lado el blues psicodélico, el tema va armándose lentamente, pero sin llegar a eclosionar como las canciones precedentes. Con un tempo lento, evoluciona sin prisa, marcando bien los pasos. Pero como decimos en España, ‘la cabra tira al monte’, y la banda termina imprimiendo más garra al tema para retomar los pasajes heavy-psych llenos de acidez entre unos tambores poderosos y fornidos. Por una senda aparentemente más ortodoxa, ‘God bless’ se recuesta sin rubor en el blues más acido y pantanoso. Sus narcóticos pasajes y su cálida voz menos desgarradora, muestra ahora su perfil más seductor. Con un tempo lento, los solos de guitarra se suceden en una atmósfera de blues humeante. Incorporando el sonido del órgano el tema se siente cómodo en el perfil más ortodoxo del género.

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No Profit Recordings

Reseña: POLYFRENETICS.- ‘Polyfrenetics’

Los noruegos POLYFRENETICS liberan su EP debut. Un trabajo con cuatro sólidos temas que conjugan distintas influencias sonoras que van desde el hard-rock, la psicodelia, proto-metal, rock progresivo y la música punk con cierto espíritu stoner-doom. El cóctel sonoro resulta de lo más versátil y apetecible. Sin decantarse definitivamente por ningún estilo no renuncian a golpearnos con riffs envolventes entre una tormenta de fuzz, en contraposición con pasajes en los que el metal progresivo parece apoderare de su sonido. Con una energía punk, sus tambores golpean con fuerza para activar nuestras articulaciones en una particular apuesta sonora.


La banda se formó en Oslo en el 2008 por Are Linnerud (guitarra) y Per Erik Saeter (bajo y voz) (alias: Toxic Twins), que habían estado juntos en varias bandas diferentes de forma intermitente desde mediados de los 90, pero nunca encontraron su espacio, lugar o compañeros en otras bandas. Esto se debió principalmente al daño infligido por tocar en bandas de rock progresivo a mediados y finales de los 90, su hostilidad general hacia la sociedad y sus habitantes, el abuso de sustancias y el trauma infantil. No fue hasta que empezaron a hacer su propia bebida psicodélica de brutal rock progresivo con sus corazones infestados de punk, las cosas empezaron a suceder. Poco después de esto, reclutaron al baterista Sven Martin Jørgensen (Dr. Jorgensen), y algún tiempo después a otro amigo y libertino, Nicholas Chung (Mr. Chung). La banda hizo algunos conciertos y grabaciones, pero todo se detuvo repentinamente en 2015 cuando el Dr. Jorgensen decidió dejar la banda y seguir su sueño de perseguir salmones en la Patagonia. Afortunadamente para la banda, muchos de sus «supuestos amigos» eran solistas y aspirantes a cantantes/compositores que necesitaban desesperadamente un ingreso estable para soportar las consecuencias de sus enormes habilidades de reproducción, por lo que la banda persuadió a su amigo y guitarrista Anders. Nannestad (AN) para completar la batería, mientras que la banda finalizaba la primera etapa de su gira «High Gain, Low Expectations Tour». Aunque esto fue en 2016, AN todavía está en la banda, lo que demuestra el hecho de que los mejores guitarristas mediocres son realmente los mejores bateristas. Avance rápido hasta aprox. 2019 y la banda está en racha escribiendo canciones, tocando y yendo con frecuencia al estudio para grabar pistas, cuando el Sr. Chung decide dejarlo. Lo ha tenido con las travesuras de la banda, y ahora está decidido a dedicar el resto de su vida adulta a restaurar video juegos de los 80 a su estado original de su época dorada. Con horas de grabaciones de estudio y un montón de canciones sin terminar, la banda se reagrupa para averiguar qué hacer a continuación. Mientras eliminaba las pistas que podían y no podían terminarse en un tiempo razonable, rastreaban las partes sin terminar en el estudio, etc., se hizo obvio que la banda necesitaba otro guitarrista. A mediados / finales de los 90, mientras intentaban tocar rock progresivo de la época comprendida entre 1967 y 1974, en un mundo que carecía de rock por cualquier medio, los «Toxic Twins» tocaban con otro brillante swinger llamado Simen Bing Stafseng (Bingo). Para cuando la banda progresiva, en la que todos tocaban, implosionó en su propio esmegma de bateristas cantantes, micrófonos de diadema, violines, flautas, saxofón, violonchelo y todo eso, Bingo había perdido interés en el glamour y el brillo del negocio de la música. Después de una gira por Alemania, con otra banda, Bingo buscaba en cambio una carrera más lucrativa en la filmación de películas, comerciales y otras películas de carácter dudoso. Por supuesto, esto fue en un intento fallido de llenar el vacío que solo los viejos amplificadores Marshall, los pedales fuzz vintage y las guitarras japonesas de los 70 pueden llenar. Así sucedió que Bingo terminó jugando con los dos mismos boneheads con los que jugó unos veinte y tantos años antes y un tercer guitarrista que tiene que tocar la batería para poder alimentar a todos sus hijos. La vida es realmente extraña, pero no divertida. Debido a un total de diez niños, crisis de la mediana edad, cambios de formación, estragos personales, guerra psíquica interna y «la vida como no queremos saberla», el EP debut de POLYFRENETICS no ha estado disponible para el público en general hasta ahora . La banda finalmente se puso de acuerdo y decidió lanzar algunas de las grabaciones que hicieron en breves intervalos entre el verano de 2019 y la primavera de202. Este monstruo del punk progresivo psicodélico pesado brutal que es POLYFRENETICS, ya está disponible.

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Reseña: PARALYZED.- ‘Paralyzed’

Todo un cañonazo de heavy-blues y hard-rock primitivo y salvaje. PARALYZED en su Lp debut, nos presentan un coctel en el que caben Steppenwolf, The Doors, Leafhound, Deep Purple, Danzing o Sabbath, por citar solo algunos de los ingredientes que usan para construir este magnífico brebaje sonoro. Temas rugosos comandados por una quebradiza voz que acaba por engancharnos sin remisión. Como tantas veces hemos visto, no estamos ante un gran cantante, pero sin duda, Michael Binder tiene duende, y eso se percibe en cada canción. Su registro roto y aguardentoso conjuga el legado de Glenn Danzing, Jim Morrison y sobre todo de John Kay en modo etílico.  Los alemanes tienen el blues en sus genes, algo que no debería sorprendernos, ya que continúa siendo un referente primordial en el que muchas bandas se siguen mirando. Tras su fantástico EP del otoño de 2019, PARALYZED irrumpen como un elefante en una cristalería en la escena pesada con su perfecta conjunción de heavy blues, Stoner y buenas dosis de psicodelia ácida. Un atrayente trabajo, sin resquicios, en el que cada tema nos ofrece un aliciente para desear escuchar el siguiente con ilusión. Transitando por ese puente imaginario que nos traslada al comienzo de los años 70’s, sus temas huelen a gasolina y bourbon, pero también a marihuana. Tonos vacilones con una notable influencia del sonido que Steppenwolf nos brindaban al final de los años 60’s, para erigirse como referente de los moteros de la época. Ahora PARALYZED bien podrían ocupar ese espacio con un sonido que cruje, que golpea y que nos deja K.O.  Rock directo que transmite un espíritu optimista y en el que no faltan momentos de melancolía para recuperar el espíritu del rock and roll. Sin duda ‘PARALYZED’ es uno de esos álbumes que hace volar tu cabeza.

PARALYZED son: Michael Binder (guitarra y voz), Caterina Böhner (guitarra), Philipp Engelbrecht (bajo) y Florian Thiele (batería), contando con la colaboración de Daniel con su órgano Hammond en ´Golden Days´. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en Turtle Records Studio.

‘Paralyzed’ sirve de introducción a un soberbio álbum. Conjugando elementos doom, con un sonido crudo en el que los ecos heavy-blues aparecen intoxicantes entre riffs Stoner y solos extasiantes. Un espacio psicotrópico en el que la banda deja patente toda su pesadez.

Tras la entrada anterior los momentos hard-rock vintage entran en escena en ‘Lucifer’s Road (My Baby And Me)’. Un tema que conjuga el legado Sabbath con una voz al mas puro estilo John Kay. Con esa cadencia melódica Steppenwolf, el tema ofrece riffs contagiosos con un carácter retro entre momentos heavy-blues impregnados en papel secante. Rock macarra y vigoroso que golpea con fuerza cuidando las melodías. Crudo y directo el tema se deja seducir por hirientes y penetrantes creando una espiral que nos envuelve.

Tras la Tempestad llega la calma, y ‘Prophets’ parte del sosiego para elevarse y convertirse en un tema desgarrador. La influencia del registro quebrado de su vocalista tiene una gran trascendencia en el sonido de los alemanes. Riffs, sencillo, pero familiares acompañan la comitiva heavy-blues hacia un espacio de psicodelia pesada y ritmos Stoner sin perder su carácter vintage. Tras tres minutos las hostilidades se desatan con crudos momentos hard-psych herederos de los 70’s más salvajes. Sus casi ocho minutos hacen que podamos disfrutar de distintas etapas en el caminar de un corte que reposa su epílogo entre paisajes de psicodelia chamánica.

Derrochando fuzz, ‘Noise on the river’ se debate entre el heavy-blues y los rudos ecos Stoner. Con esos tonos macarras, el tema se desata en solos ácidos entre ondulantes ritmos reflejando el espíritu del medio oeste. Un sonido primitivo, pero bien ensamblado con distintos momentos estilísticos que acaban despeñándose sin control por un torrente pesado y lisérgico. Un corte denso y pegajoso en el que la fuerza de la banda queda patente entre solos endiablados.

Con la cadencia de los primeros acordes del clásico de Deep Purple ‘Child on time’, ‘Golden days’ parece beber de esa fuente. Si ya Deep Purple en su día se inspiraron en el tema de It’s a beautiful day ‘Bombay Calling’, de nuevo esos ecos son retomados aquí. Con un órgano retro envolviéndolo todo con su sonido vintage, el difuso sonido de los riffs en segundo plano custodia desgarrados pasajes en los que el humo cannabico está presente. Si bien la voz de Michael Binder parece quebrarse en cada verso, eso supone un aliciente y una auténtica seña de identidad de la banda.

‘Lowlands’ cruje poderoso antes de tornarse a un escenario bluesero sin perder su groovy. Cocinando a la perfección los riffs Stoner con la esencia del blues de los 70’s el tema tiene arrancada y paradas constantes para acabar siendo seducido por la acidez sin perder su espíritu turbio.

Emulando al Rey Lagarto en su introducción, ‘Green eyes se precipita impulsado por el fuzz en un torrente de rock salvaje y crudo. El calor del desierto reflejado en otro tema con un groovy impactante que nos invita al desenfreno entre armonías que rápidamente nos enganchan. No puedo evitar la comparación con STEPPENWOLF nuevamente en una versión Stoner que tiende el puente entre el siglo XX y los curdos sonidos de los 70’s. Guitarras rabiosas y ritmos poderosos acompañan esta huida.

‘This woman’ nos lleva a las largas rectas Californianas en una nueva revisión stonerizada de la banda de John Kay mostrado su lado más salvaje. Rudo y desbocado, el tema contiene momentos más melódicos sin perder un ápice su rugosidad. Un tema crudo en el que también aparecen ecos blues, entre su contundentes y rugosos riffs.

Sutiles acordes llenos de mística misteriosa abren ‘Mother’s only son’. Un tema que se eleva poderoso entre zarpazos de psicodelia salida de la guitarra. Crujientes y cadenciosos riffs con pasajes recitados al más puro estilo Morrison van creando un tema chamánico. Desgarradores pasajes que se clavan en nuestros sentidos mostrando una faceta oscura pero hechizante de la banda. Lleno de efluvio psicotrópicos el tema se contonea suave pero poderoso. Su ambiente pantanoso se conjuga con atormentados pasajes vocales para inclinarse por un espacio heavy-psych que se asoma a precipicios doom.

‘Parallel’ pone el cierre en una atmósfera psicodélica en la que la quebrada voz derrocha sentimiento. Entre el dark folk y ese escenario lisérgico lleno de magia. El tema parece divide en dos partes, con un segundo acto en el que momentos Danzing se fusionan con ácidas atmósferas que se elevan hacia un espacio Stoner con un nítido matiz añejo. 

Reseña: KABBALAH.- ‘Omen’

Como si hubieran salido de las Cuevas de Cuevas de Zugarramurdi , KABBALAH liberan su nuevo álbum ‘OMEN’. Las hechiceras navarras nos seducen con sus conjuros llegados del más allá para invitarnos a descubrir el poder de lo oculto. Un sonido ocultista heredero de Sabbath pero un carácter ritual en línea de bandas como Coven, Purson, High Priestess o Blood Ceremony, consigue crear un trabajo lleno de mística ocultista. Todo un aquelarre con olor a pócima mágica de la que fluye un humo narcótico que nos aturde entre sus súplicas rituales. Las pamplonicas usan la seducción como arma para crear un aquelarre con tonos folk entre pesados pasajes psicodélicos. Ensanchando una vez más el territorio del doom, el trio explota con acierto su papel de sacerdotisas mayores de un nuevo género, que sigue ampliando su territorio sonoro. De una forma más asequible para el oyente que no tiene fervor por el doom más ortodoxo, KABBALAH pone su granito de arena, para que los ecos pesados puedan llegar a un público más amplio. Seguramente tras escuchar ‘OMEN’ caigas rendido a un estilo del que no querrás separarte.  Un álbum inquebrantablemente creativo, enigmático y fascinante en el Carmen, Alba y Marga tienen una forma única de convertir sus influencias de proto-metal en un arte propio. Las voces litúrgicas crean un ambiente seductor y espeluznante, con atrayentes guitarras y un notable trabajo de bajo. Gira como en un carrusel embrujado mientras mantiene intacto el peso. ‘THE OMEN’ llenará tus exigentes oídos con ganchos creativos y estribillos deliciosamente oscuros. Un álbum sencillo, con canciones cortas que no llegan a los 4 minutos, pero que nos seduce durante 25 minutos de bellas melodías, que nos dejan con ganas de más.

‘OMEM’ está disponible vía Rebel Waves Records, sello subsidiario de Ripple Music.

KABBALAH son: Carmen Espejo (Batería y voz) Marga Malaria ((bajo y voz) y Alba DDU (guitarra y voz. voz

Procedente de Pamplona, ​​en el norte de España, y nacido a principios de 2021, KABBALAH  se formó sobre las cenizas del traje local Las Culebras, que se asoma en los reinos oscuros y esotéricos de la brujería y las artes a puerta cerrada. El trío comenzó un ciclo prolífico de música al lanzar tres EPs (‘Kabbalah’, ‘Primitive Stone’ y ‘Revelations’) entre 2013 y 2016, progresando a su álbum debut de 2017 ‘SPECTRAL ASCENT’. Con su hard rock al estilo de los 70 con sonido de garaje y atmósferas ocultas inspiradas en Coven que cubren los huesos de Black Sabbath y Blue Öyster Cult, el power trio español ha sido bien recibido entre los seguidores de los sonidos más oscuros.

‘Stigmatizedt‘ nos inicia en el oscuro ritual de estas sacerdotisas de los sonidos pesados. Jugando con voces y coros, el culto se desarrolla entre cadentes ritmos y un marcado ambiente ceremonial. Como si rindieran pleitesía a alguna divinidad de las profundidades de lo oculto, envuelven su sonido en un halo nebulosos y hechizante.

Sin contemplaciones y a base de pesados riffs llenos de crudeza, ’Ceibas’ es un claro ejemplo del sonido que define a la banda. Psycho-doom. Siempre con la voz como auténtico protagonista, la guitarra exhuma fuzz entre coros tenebrosos pero seductores. Aquí es donde reside el potencial de estas sensuales encantadoras del stoner más misterioso.  Contrarrestando la rugosidad de su sonido con las cálidas voces, consiguen un equilibrio de lo más sugerente.

‘Night comes near’ ya de por sí es un título que nos augura un nuevo aquelarre sonoro. Con ritmo más vivaz, el mágico mundo de lo oculto no parece tener secretos para estas brujas navarras. Cuidadas melodías y coros bajos tonos folk, nos envuelven en ese fascinante manto mágico. Logradas armonías con sutiles solos de guitarra acompañan a voces que parecen revolotear como espectros en una danza más propia de un aquelarre tradicional.

Su nombre ya nos indica por donde se va a desarrollar el siguiente tema, ‘Ritual’ ve a las sacerdotisas navarras desplegar todo su ritual psycho-doom, con cadentes ritmos y voces angelicales que nos seducen entre melodías contagiosas. Los tonos ceremoniales presiden un tema que se desboca bajo fuertes tambores y sangrantes pasajes de guitarra. Música pesada y oscura, pero con la fragilidad de una hechizante voz aflorando entre contundentes riffs. Un hipnótico final termina de hechizarnos.

Entre efectos y una cadente línea de bajo, más propios de Sabbath, ‘Lamentations’ se desarrolla entre brumosos bosques habitados por las pitonisas. Sus cantos celestiales ejercen de imán para introducirnos en su misteriosa narrativa. Las tinieblas ofreciéndonos sus más bellos manjares para atraernos a un ritual tenebroso y mágico.

‘Labyrinth’ nos recibe con espectrales voces con aroma a psicodelia bizarra de los 60’s. Puro sonido ocult-rock heredero de bandas como Coven manteniendo su lado lírico y ritmos que coquetean con momentos kraut. Un sonido más propio de la neo-psicodelia más ceremonial pero que no reniega de pesado sonido proto-metal. Un tema con un sonido algo diferente auspiciado por un bajo grueso y magnético que sirve para demostrar que estas chicas pueden manejarse con otros registros.

En un tono más festivo, ‘Duna’ juegan con delicadas melodías para arrullarnos entre atmósferas que dejan vislumbrar algún rayo de luz. Entre la densidad y penumbra en la que se desarrolla todo el álbum el tema, sin salirle de esos tonos resulta más algodonado. Pincelas de folk tradicional se conjuga con destreza con su oscuro e inquietante sonido pesado.

‘Litury’ cierra bajo tambores rituales y un magnético bajo que nos introducen en un corte de doom con ecos Sabbath. Las tinieblas nos reciben con toda su belleza entre cantos celestiales que nos atraen en un nuevo sortilegio. Seductores pasajes narcotizantes que acaban por hipnotizarnos. Las sacerdotisas mostrando todo su poder con dulces melodías susurrantes.

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Reseña; RED SPEKTOR.- ‘Heart of the Renewed Sun’

Con las energías renovadas RED SPEKTOR nos ofrece un álbum salvaje de puro hard y heavy-blues primitivo y psicotrópico tras cuatro años de silencio. Después de todo este tiempo, la espera ha merecido la pena. El power trío británico ha creado un álbum ácido que bien podríamos fechar a comienzo de los años 70’s gracias a su sonido vintage. Lleno de temas que exudan sustancias alucinógenas, caminando por el lado más salvaje del blues y la psicodelia con un fantástico groovy contagioso. Incluyendo cortes pesados de proto-metal herederos de Blue Cheer o Sabbath con pegadizos ritmos y unas guitarras asesinas que se desangran en hirientes solos impactantes. Un álbum sólido, pesado y muy psicotrópico que te dejará extasiado. Ya nos sorprendieron desde la publicación de su EP homónimo de 2014 sorpresa que fue refrendada hace cuatro años con su álbum homónimo  “RED SPEKTOR”, ahora quizás por una senda más purista, aunque sin renunciar a los contemporáneos dictados Stoner de sus entregas previas.

En cualquier caso, estamos ante un sobresaliente trabajo de blues y de psicodelia ácida más propia de otros tiempos. Si, Hendrix sigue influyendo cincuenta años después de su muerte en decenas o cientos de guitarristas y bandas, pero también Robin Trower o sobre todo Peter Green influyen en una banda que recoge su testigo con maestría manteniendo un gran nivel compositivo.  Los británicos consiguen volarnos la cabeza con ocho temas salidos del alma, sin ningún desperdicio, aquí no hay tema malo ni mediocre. Un trabajo robusto que supone su mejor entrega hasta el momento, a pesar de que ya habían puesto el listo muy alto con sus trabajos previos. Sin terminar de apartarse de las rugosas vibraciones pesadas, aquí profundizan más en la esencia del blues psicodelico y los géneros afines que coexistieron con los pioneros del rock. ‘HEART OF THE RENEWED SUN’ es toda una explosión que deflagra sobre nosotros sin darnos tregua, atrapándonos entre sus intoxicantes efluvios. ¡¡¡Si te gusta el heavy-blues psicodélico de los 70’s este es tu álbum!!!

RED SPEKTOR son: John (guitara y voz), Johnny (batería) y Rob (bajo). ‘HEART OF THE RENEWED SUN’ está disponible vía Kozmik Artifactz

‘Warflower’ sin contemplaciones, va directo a la yugular desde los primeros riffs. Heavy-blues heredero de bandas como Blue Cheer o Leafhound. Contoneándose vacilón, la acidez rezuma de cada solo entre sus poderosos tambores. Una voz macarruza complementa un tema que se retuerce entre estribillos directos y efectivos. Con un giro inesperado decae a un espacio lisérgico y corrosivo antes de recomponerse con solos hirientes.

Mas inquietante y oscuro ‘Revol’ transita por atmósferas casi ocultistas con momentos floydianos entre un atuendo más propio del proto-metal. Psicodelia pesada y arrolladora con un armazón poderoso. Ecos Sabbath se vislumbran entre los humos narcóticos que envuelven las melodías del tema más largo del álbum. Todo un despliegue de fuerza contenida nos envuelve entre sus poderosas garras. Los juegos corales le aportan un aspecto ritual entre los persistentes efluvios lisérgicos. Intenso y embriagador.

‘Masquerade’ nos arrolla entre pasajes de heavy-blues ácido con una voz cálida y seductora. El blues y la psicodelia fusionadas para conseguir un tema serpenteante y embriagador. Una poderosa línea de bajo y unos platillos que chasquean sin remisión domina los momentos más pausados, mientras todo se ensancha en los arrebatos de rabia contenidos en el mismo. Como un buen blues, esa parte se ejecuta con maestría.

Con cadentes acordes psicodélicos ‘Guided tears’ transcurre entre un bosque en el que los hongos mágicos crean un espacio chamánico. Lento y calmado el tema nos envuelve con su neblina psicotrópica en un hechizo lleno de belleza. En ese entorno las notas del blues ácido aparecen sosegadamente en un ejercicio compositivo de la mas atrayente.

‘Long way down’ parece ser una nueva incursión lisérgica entre emisiones psicodélicas, pero tras un par de minutos el tema cambia su vocación para arrancarse por  el blues-rock sin perder su aroma cannabico. Un constante tira y afloja con cadentes riffs más propios del stoner-retro golpean cansinos entre los desgarros sentimentales de los registros v0cales y buenas guitarras. Un tema algo más anodino quizás.  

El blues ácido regresa en ‘Violet sun’. Afiladas guitarras y una melodía vocal cálida y profunda derrocha sentimiento entre contundentes tambores en una conjunción que funciona. Siempre con la habilidad para que todo aparezca entre nebulosas psicotrópicas con aroma a 70’s. Crudo e incisivo no pierde su aroma retro con los serpenteantes desarrollos.

‘Heel top pay’ muestra el amor de los británicos por el blues-rock más ortodoxo y puro. Desgarradores solos de guitarra con un ritmo cadencioso y gran sentimiento reflejado en su cantante. Si por algo caracteriza al blues es eso precisamente, su sentimiento, y aquí lo hay a raudales. Un esquema clásico al que la banda aporta energía y pesadez, así como un aura psicódelica. Ahí radica la esencia de esta banda, su capacidad para ofrecernos temas de blues lisérgico está fuera de cualquier duda. Aquí los puritas podrás disfrutar de lo lindo.

‘HEART OF THE RENEWED SUN’ cierra con otro blues infeccioso e intoxicante como es ‘Ivory towers’. Cociéndolo a fuego lento, el tema refleja las cualidades del trío. Su vocación por Hendrix, Robin Trower o los grandes del blues de los 70’s., mientras la cadencia rítmica recoge el legado de los grandes de los del género. Como si estuvieran cansados del frenesí de alguno de los temas del álbum, aquí prefieren ofrecen un corte calmado pero penetrante. Esto no significa que la canción no tenga fuerza, todo lo contrario, pero son otras los elementos con los que juegan, lo que refleja su calidad como músicos. Blues ácido en estado puro heredero del legado de Robin Trower.  El tema se desarrolla en una atmósfera humeante que acaba por narcotizarnos irremisiblemente.

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