Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records

Reseña: ONYRIC JOY/DOS BRUJOS ‘Sons of Morpheus’

Tras un año de pandemia global, las bandas DOS BRUJOS (Graz, Austria) y ONYRIC JOY (Barcelona, España) publican nuevo material juntos en forma de álbum split. ‘SONS OF MORPHEUS’ es el título del álbum que explora la filosofía estoica como una manera de entender nuestro destino y relación con la naturaleza, mientras la materia (hylé) se junta con el espíritu (pneuma) para crear nuestro universo. Mas de 40 minutos de sonidos psicotrópicos que reflejan el buen hacer de dos bandas en esto de los sonidos psicodélicos. Nunca he sido muy amante de los álbumes divididos, pero aquí podemos encontrar un atractivo contraste, entre los fascinantes desarrollos psico-progresivos de ONYRIC JOY, con sus suaves melodías y sus elevaciones stoner así como el sonido de los austriacos DOS BRUJOS. Éstos más pesados y turbios por momentos, pero sabiendo manejarse también en pausados desarrollos expansivos. ‘SONS OF MORPHEUS’ es un álbum para dejarse llevar y permitir que nuestra alma reciba las agradables sensaciones que nos produce este viaje a nuevas dimensiones sensoriales. En el fondo, ONYRIC JOY y DOS BRUJOS, son dos caras de la misma moneda, eso si, cada una con su propia personalidad.

‘SONS OF MORPHEUS’ fue masterizado por Haldor Grunberg en Satanic Audio y autoproducido por ambas bandas.

ONYRIC JOY es una banda de Barcelona formada en 2015 que navega entre el Stoner y el Progressive Rock dando un toque psicodélico a sus composiciones. Este nuevo trabajo fué grabado y mezclado en el estudio Cucumber Factory por Luis Díaz Vaca y Edu Rodríguez Garcia. Su anterior trabajo ‘Tales From The First Light’ fue publicado en 2017 por MMM Music.

ONYRIC JOY son:

Alvar de la Viuda (guitarras)

Víctor Navarro Aixalà (bajo y voces)

Eduard Rodríguez García (batería y coros)

‘78Th floor’ con sus casi once minutos, nos invita a explorar el particular universo psico-espacial de los barceloneses. Sus suaves pasajes atmosféricos, unido a la cálida voz crean un entorno de confort que lentamente se eleva entre bellas melodías y una instrumentación que transita territorios psico-progresivos. Con elementos heavy-psych el corte se va tornando más pesado en su parte central. Aquí la banda se muestra poderosa en sus difusos riffs. Aportando elementos que le dotan de un cierto exotismo, la canción ondula suavemente para descender su intensidad y caminar por misteriosos pasajes instrumentales de suma belleza. El corte de sirve de bálsamo sensorial incorporando elementos progresivos que elevan su carácter mágico y balsámico por morir en una explosión de carácter épico entre efectos y turbios sonidos de tintes espaciales.

El segundo tema de los barceloneses, ‘Tame the soul’, fluye lentamente de calmados pasajes de guitarra floydiana en un entorno netamente psicotrópico. La cálida línea de bajo y la susurrante batería protegen los solos de una guitarra esplendorosa y relajante. La aparición de las voces inclina la canción a laderas progresivas mientras el tema se eleva majestuoso con atractivas melodías. Un sonido cristalino que evoca momentos del rock de los 70’s sin renunciar a su espíritu heavy-psych. En una huida adelante, el corte se balancea con suavidad sobre hermosos pasajes que son el preludio de momentos más propios de Colour Haze. Amortiguando la intensidad de su sonido con las placidas voces, el tema se torna más ácido. Aquí la guitarra brilla con solos que se retuercen dejando patente la calidad de la banda y la creatividad que aportan a sus canciones. Los momentos más intensos no deslucen un tema susurante, mágico y de gran belleza.

DOS BRUJOS es un dúo austríaco nacido en 2016 está especializado en la improvisación de heavy instrumental. Todos sus trabajos son piezas únicas y están grabadas y mezcladas por ellos mismos en su local y home studio; siempre fieles a la filosofía DIY. Los últimos años han publicado multitud de jam sessions navegando entre el Doom Metal y el Space Rock

DOS BRUJOS son:

Xavi (batería)
Armin (guitarras)

DOS BRUJOS optan por ofrecer un corte de 15 minutos en el que la psicodelia se empapa de misticismo y misterio. ‘Aether’ se va construyendo lentamente. Sus suaves acordes iniciales nos sumergen en un mundo sensorial en el todo sucede con calma. Magnético y susurrante, el tema discurre sin prisa para elevarse en un turbio escenario heavy-psych en el que los pesados riffs hacen acto de presencia. Con fuertes tambores y un sonido rugoso avanzan con firmeza a un entorno más turbio y pesado. Psicodelia pesada de manual ejecutada con destreza. El bosque sonoro que se muestra ante nosotros está impregnado de dietilamida convirtiendo el tema en una espiral de sonidos lisérgicos que poco a poco eleva su intensidad sin perder su esencia psicotrópica. Con elementos stoner hacen que el corte se torne más pesado y denso llegando a coquetear con elementos doom antes de retomar su espíritu netamente psicodélico en su parte final. Todo un impactante relato sonoro que define la psicodelia pesada contemporánea con suma maestría.

‘Erebos’ con sus 5 minutos sirve de bálsamo a la bacanal a la que nos llevó el corte precedente. Con un magnífico trabajo de guitarra, la pausa domina un canción relajante y narcótica. Al igual que el tema anterior y a pesar de la corta duración, aquí los austriacos inciden en sus orgías psicodélicas con una guitarra explosiva y ácida y una base rítmica espeluznante.

Onyric Joy

Dos Brujos

Reseña: GLASGOW COMA SCALE.- ‘Sirens’

Tras haber pasado cinco años desde su debut, el segundo álbum de los alemanes se sitúa en una encrucijada sonora en la que el post-rock se une con los dictados psicodélicos y stoner de bandas como My Sleeping Karma o incluso Causa Sui. Desarrollándose en un entorno más oscuro que sus álbumes precedentes, la banda de Frankfurt logra aglutinar distintas vibraciones en sus canciones con un resultado brillante. Dotando a alguno de sus temas de un carácter espacial, las guitarras crean monumentales pasajes sonoros que envuelven al oyente. Incorporando ritmos de vocación kraut, así como desarrollos progresivos, crean un tapiz sonoro de gran belleza en el que su maestría interpretativa y compositiva quedan patentes. Lo cierto es que estos chicos consiguen llevarnos al éxtasis con cada una de sus composiciones. Si bien el post-rock puede parecer a veces algo lineal e incluso monótono, GLASGOW COMA SCALE crean temas que rompen algunos de estos estereotipos para deleite del oyente. Sus coqueteos con los ritmos stoner hacen que cada canción se muestre sólida y pesada como posiblemente no lo habían hecho hasta ahora. Ese carácter arenoso contrasta con la delicadeza de las melodías de unas canciones que no dudan en experimentar con vibraciones cósmicas, lo que a la postre, hace de ‘SIRENS’ un álbum versátil, fascinante y de fácil digestión para el oyente.  Con este nuevo trabajo, el trío debería ganar prestigio entre un público que demasiadas veces se queda en los nombres y no da la oportunidad de crecer a bandas menos conocidas pero sobradas de calidad, como es este caso. Existe un tópico que dice que el verdadero termómetro de una banda se mide por la calidad de su segundo álbum, pues ‘SIRENS’ confirma que GLASGOW COMA SCALE progresan adecuadamente en su carrera y seguramente seguirán dándonos muchas satisfacciones en el futuro.

SIRENS’ está disponible vía Tonzonen Records.

GLASGOW COMA SCALE son:

P. Kowalski – guitarras, teclados y programación,
M. kowalski – bajo
P. Adamowicz – batería

‘Orion’ abre el álbum con una introducción atmosférica que rápidamente nos lleva a un entorno heavy-psych en la que riffs arenosos hipnotizan al oyente. Sólidos desarrollos instrumentales que ofrecen el lado más pesado de la banda sin desdeñar la psicodelia que los acompaña desde sus inicios. Entre elementos de psicodelia espacial, la canción gravita en un entorno apacible con constantes cambios de ritmo. Así, la banda consigue un tema sólido y fascinante.

Más centrados en una apuesta post-rock, ‘Magik’ se desarrolla entre guiños kraut y una elegante instrumentación sin renegar de pasajes de psicodelia colorista.  Un sonido del siglo XXI que la banda ejecuta con solvencia estas vibraciones ofreciendo brillantes pasajes de guitarra junto a ritmos que no reniegan de la pesadez. Un forma demoledora de abrir un álbum

En un entorno pseudo-espacial, ‘Underskin’ borbotea gravitando en una atmósfera hipnótica con pasajes de post-rock que cobrar tintes siderales. Sin perder de lado su vocación psicodélica la cuidad instrumentación se sustenta en sintetizadores hasta adquirir un aspecto monumental con guitarra y ritmos más contundentes. Durante ocho minutos el tema se balancea entre distintos estilos para ofrecer al oyente un placentero viaje sonoro. Sobre la canción, su guitarrista Piotr Kowalski comenta: “Es una canción en tres por cuatro. Algo que siempre quise hacer, pero siempre sonaba demasiado descarado o parecido a un vals. Underskin, sin embargo, no es ni lo uno ni lo otro, sino una composición fuerte y coherente que cuenta su propia historia. Otra característica especial es la canción “One Must Fall”, donde hay … canto. Y se canta donde nadie lo espera (más). Muchos fans seguramente querrán leer esto y nosotros Sabemos que también ha salido mal con uno u otro representante de la escena. Pero estamos convencidos de la idea, así que déjate sorprender ” .

Incidiendo en el sonido característico de la banda. ‘Sirens’, con un sonido más ortodoxo, el post-rock elegante pero contundente preside los desarrollos de otro corte con gran poder hipnótico. Los devaneos de las guitarras y los vigorosos ritmos crean una canción dinámica que coquetea con elementos electrónicos sin renunciar a las vibraciones psicodélicas pesadas.

‘Day 366’ a lo largo de sus casi diez minutos nos invita a un viaje interestelar en la que los cadentes y repetidos acordes de guitarras gravitan entre hipnóticos ritmos kraut en un insondable espacio cósmico. Con la habilidad para incorporar nuevos elementos, la guitarra nos ofrece bellos desarrollos en un tema que adquiere dimensiones monumentales. Un colosal sonido envuelve al oyente proporcionado distintas sensaciones. Calma tensa, momentos psicodélicos, y embestidas de fuerza de gran caldo. Post-rock de altos vuelos que se sale de algunos estándares y estereotipos del género.

Las suaves melodías psicodélicas   os describen un apacible entorno en ‘One must fall’. La canción evoluciona para explorar territorios mas propios del Stoner. Nuevamente la fina línea entre la psicodelia pesada y los riffs arenosos se conjugan en un tema sólido y psicotrópico a la vez.

Glasgow Coma Scale

Tonzonen

Reseña: LITTLE JIMI.- ‘The Cantos’

‘THE CANTOS’, el segundo trabajo de los franceses LITTLE JIMI, se basa en la historia de iniciación sónica de Jimi, un niño extraño cuya personalidad esquizofrénica es una puerta hacia un universo musical introspectivo y fantasioso en profundidad. Space rock, trippy con guiños doom y algo de grunge se mezclan perfectamente aquí. Pero su verdadera vocación retro-psicodélica hace que el álbum se empape de psicotrópicos creando una atmósfera hipnótica completamente fascinante. Con fuertes reminiscencias de la psicodelia de finales de los 60’s y con elementos que van desde el Christian-rock, el folk, y el rock progresivo. Sus seis canciones nos envuelven en una neblina de la que afloran melodías shoegaze, más propias de All Them Witches, entre melancólicos pasajes con un sinfonismo intrínseco. Sus voces etéreas y el buen uso de los coros, unido al sonido difuso de sus guitarras hace que este fascinante trabajo nos impregne los sentidos con un aroma más propio de tiempos pasados. Chamánico por momentos, el álbum nos ofrece un crisol de sonidos retro que adoptan un papel contemporáneo gracias a una narrativa fluida en la que las voces juegan un papel fundamental. Otro de los elementos que caracteriza a la banda es la ausencia de bajo, lo que pudiera hacer que su sonido quedará algo huérfano, pero la realidad es bien distinta. Supliendo esa carencia con un extraordinario trabajo a las seis cuerdas, el oyente posiblemente no se percate de la ausencia del bajo ya que sus canciones resulten sólidas y hechizantes a partes iguales. Estos chicos saben como introducirnos en auténticos Jardines del Edén creando mágicas atmósferas coloristas de florida psicodelia de tintes 60’s. Si ese sonido predomina en la mayor parte del álbum no faltan momentos más Stoner, incluso desarrollos mas propios de EARTHLESS en una conjunción en la que el doom y lo cósmico coquetean acercándose al sonido de bandas como ELEPHANT TREE. En algún momento de cada tema, bien sea de los más calmados como de los más ruidosos, la banda bebe de la fuente de la psicodelia de finales de los 60’s para dotar a las canciones de un toque retro que enriquece su sonido.

La banda nos comenta:“El proyecto Cantos, música y obras de arte, está inspirado en escritos sobre viajes, como Homer’s Odyssey. Ha sido un hilo conductor para toda la creación musical, sabíamos a dónde queríamos ir desde el principio. Nos tomamos el tiempo necesitábamos escribir y crear este disco, no nos apresuramos, así que no se dejó nada al azar. Los Cantos es un tema del que estamos muy orgullosos “. 

Grabado en Mana Studio (Chateauneuf, Francia) por Manuel Meslier y masterizado por Pierre Etchandy, ‘THE CANTOS’ está disponible el 20 de agosto en formato digital y el 17 de septiembre de 2021 en LP a través de Mrs Red Sound, el sello discográfico creado por Mars Red Sky.

LITTLE JIMI son:
Benjamin Monnereau: guitarra, voz
Guillaume Arancibia: guitarra, coros
Antoine Le Gall: batería

La canción de apertura, ‘First Cantos’, nos introduce en el álbum a través de sosegados acordes acústicos. Con una lenta evolución el tema explora atmósferas psicodélicas que gravitan con tonos vintage entre el Christian rock de comienzo de los 70’s y el folk psicodélico de inclinación progresiva. Suave y apacible, el tema resulta ser un bálsamo gratificante. Voces y coros celestiales se asoman a un tema floral que se desarrolla con sosiego en su primer parte para adentrarse en un espacio psico-progresivo en el que la instrumentación se vuelve más profunda y variada. Tornándose más oscuro en su parte final, la canción golpea con riffs repetitivos creando un ambiente algo más inquietante.

‘The way’ se nutre de la melancolía para desarrollarse en un entorno apacible de suave psicodelia. Rebosante de bellas fragancias la canción mantiene un ritmo contenido entre melodías shoegaze. Una ensoñadora y susurrante canción que se desarrolla sin prisa pero que va incorporando pasajes flotantes que hace que su sonido gravita arropándonos con delicadeza. Como ya hemos visto en muchas propuestas en los últimos tiempos l tema juega con elementos más propios de los 60’s y con vibraciones de neo-psicodelia de lo más ortodoxas.

Oscuro y pausado, ‘Palace afternoon’ persiste en la melancolía antes de dejarse llevar por melodías psicodélicas en un insondable espacio en el que la banda incorpora momentos de mayor intensidad. Sucumbiendo ante una propuesta heavy-psych, las voces chamánicas aportan un halo misterioso a una canción que se siente cómoda en la penumbra sin terminar de perder el aire bucólico de los temas precedentes. Las bellas melodías de los pasajes de guitarra aportan brillantez a un tema que va de menos a más.

Con tonos retro-stoner ‘Machetehew’ nos presenta un sonido más pesado y fornido sin salirse del entorno lisérgico en el que se desarrolla todo el álbum. Nuevamente la suave neblina psico-progresiva se nutre de ecos 70’s en un relato que oscila constantemente en su intensidad. El gancho de los difusos riffs contrasta con las atmósferas lúgubres en las que el tema se desarrolla. Lánguidos pasajes que parecen inclinarse en esta ocasión en un espacio más melancólico y perturbador en el que las voces y coros definitivamente sucumben a un escenario más progresivo. En todo este relato la base rítmica con sus poderoso tambores y un bajo grueso tiene un gran protagonismo.

Si la mayor parte del trabajo habita en un entorno gris, ‘Indian rain’ evocando el sonido más oscuro de bandas como All Them witches, incide en esta apuesta. Susurrantes y dulces voces y una instrumentación cadente y enigmática consiguen atraernos a ese relato antes de sorprendernos con un giro inesperado. En esta ocasión el tema se decanta por elementos hard-progresivo. Constantes juegos instrumentales nos golpean en giros imprevistos que mantiene nuestra atención en alerta. Desarrollos más elaborados vuelven a crean un espacio de psicodelia en la que encontramos numerosos elementos progresivos. Este inquietante espacio se nutre de la psicodelia intrínseca de la banda para obtener una canción llena de misterio y en la que todo se vuelve más turbio e intenso.  Sin duda el tema es una montaña rusa de emociones y vibraciones que se mestizan para crean un ‘todo’ impactante en el que aparecen los momentos más pesados del álbum.

‘Last Cantos XXIV’ es otro largo tema en el que los franceses dejan patente su particular apuesta sonora. Lánguidos pasajes vocales en un ambiente de añoranza y melancolía se conjugan con la pausada psicodelia. Tonos 60’s y una luminosidad tenue en su introducción explotan en una explosión colorista en la que los tonos vintage hacen acto de presencia. Sin estridencias, LITTLE JIMI retoman los ecos psico-progresivos con gran acierto. Sin darnos pistas del verdadero desarrollo del tema, el mismo ondula mutando su sonido con la incorporación de riffs difusos. Un sonido grave solo alterado por los chasqueantes platillos nos insufle un hipnotismo que sin duda atrapa al oyente con facilidad. Sólidos y más pesados hacen que los acordes retumben por momentos. Un nuevo giro en la trama de la canción recupera esa esencia folk innata en la banda. Aquí los acordes acústicos van dando a paso a magnéticos espacios de apacible psicodelia en una exploración por esos insondables espacios en los que habita la mayor parte del álbum.  

Little Jimi

Mrs Red Sound

Reseña: ELARA SUNTREAK BAND.- ‘Vostok 1’

Los alemanes ELARA SUNTREAK BAND publican vía Sulatron Records su nuevo álbum ‘VOSTOK 1’. Un fascinante, exuberante y cautivador álbum en el que se conjugan las vibraciones más ácidas de los 70’s, con cascadas heavy-psych y tormentas de fuzz desértico de vocación cósmica. Teniendo presente tanto el legado de Hendrix, como el del Rey Lagarto, sus largas jams viajan por un cosmos chamánico en el que los genes de Pink Floyd se enriquecen con ornamentos orientales con un resultado impresionante. Un álbum versátil en el que los sonidos retro cobran una dimensión monumental bajo sus complejos y bien cuidados desarrollos. Sin renunciar a los tonos cósmicos de sus anteriores álbumes, el trio rinde su particular homenaje al 60 aniversario del vuelo de inaugural de Gagarin. Un verdadero túnel del tiempo con un camino de ida y vuelta desde el rock ácido de finales de los 60’s hasta las dunas cósmicas del desert-rock del siglo XXI. Psicodelia ácida, rock espacial y desarrollos progresivos, conforman las cuatro largas pistas que completan los mas de 70 minutos de un álbum mágico. Teniendo en cuenta el legado del pasado, sus cuatro canciones oscilan sorteando los meandros de unas canciones ricas en matices y que se ven beneficiadas por la presencia del órgano y el mellotrón de su invitado Christian Wick. Porque en ‘VOSTOK 1’ hay muchas vibraciones del stoner más sideral, pero también podemos encontrar momentos en los que el sonido The Allman Brothers se mestiza con los ecos Sabbath, el karma de The Doors, los viajes futuristas más psicotrópicos de Pink Floyd y la acidez de la guitarra de Hendrix, ¿Se puede pedir más? Todas estas influencias aparecen sutilmente en unos temas con personalidad propia en los que las cuidadas melodías que muestran el lado más bello de su psicodelia sideral con fuertes connotaciones clásicas. ‘VOSTOK 1’ es uno de esos trabajos que cualquier fan de la psicodelia amara hasta el resto de sus días, porque en él siempre encontrarás esa atmósfera que te atrapa y de la que no desearías salir. Una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada en la que el trio alemán confirma todas las buenas sensaciones que nos había ofrecido con anterioridad, y que ahora quedan ratificadas en este maravilloso trabajo lleno de buenos momentos.

‘VOSTOK 1’ está disponible vía Sulatron Records en vinilo azul transparente 2-LP en tapa plegable y CD en digisleeve plegable. Ambos están limitados a 500 copias.

ELARA SUNTREAK BAND son: Daniel Wieland (Bajo, Voz); Martin Wieland (batería, percusión); Felix Schmidt (guitarras, efectos).  Voces invitadas en “Vostok 1” de Felix Seyboth; Órgano Hammond y Mellotron de Christian Wick.

Entre efectos espaciales ‘Nexus’ va tomando forma para eclosionar con riffs desérticos que se despeñan en un torrente heavy-psych. Con una voz ahogada pero llena de fuerza la canción toma un aspecto 70’s. Ese registro vocal a imagen de Ozzy pone el contrapunto al sonido difuso que nos ofrece la banda. Un turbio tema que se siente seducido a lo largo de sus casi veinte minutos por un entorno lisérgico que gran calado. Los solos ácidos toman el protagonismo frente a la barrera turbia del sonido que les custodia. La dualidad entre lo pesado y lo cristalino hace que encontremos dos capas de sonido que se van alternando constantemente. El tercer elemento es precisamente el uso de la voz. Con ese sonido arremolinado, la canción serpentea entre su sonido arenoso y el espacio psicotrópico que describen sus desarrollos de guitarra. Esos solos aplacan la furia del corte para sumergirnos en aguas psicodélicas. Aquí el legado de Hendrix se refleja entre efectos siderales dotando al tema de un tono cósmico. Dejándose llevar por sus instintos van moldeando el tema hasta convertirlo en una jam llena de sonidos psicotrópicos con un aura vintage aportada por las incursiones del órgano. Los sonidos retro afloran con naturalidad antes de decantarse definitivamente por las atmósferas más narcóticas en las que la psicodelia se nutre de los aromas orientales aportadas por esas fragancias exóticas. En la parte central el tema ha mutado completamente respecto de la forma sonora de la que partió. Elementos psico-progresivos se unen a la fiesta aportando nuevas texturas a un tema rico en matices. Estamos ante toda una odisea sonora que explora las fronteras de la psicodelia pesada mostrándonos los distintos escenarios en los que ésta puede desarrollarse. Lo cierto es que todo se hace con una continuidad que nos traslada a magnéticos espacios sonoros más propios de la espiritualidad oriental con cantos tibetanos que ponen el tono místico a un tema profundo y que cala en el oyente con suma facilidad.  Podríamos preguntarnos donde quedaron las vibraciones pesadas herederas del proto-metal de los 70’s, pero, en cualquier caso, los pasajes psicodélicos de la segunda parte del tema nos trasmiten un estado sensorial que abre nuestra mente y gratifica nuestros sentidos.

‘One a drink with Jim’ es un nombre lo suficientemente evidente como para intuir su contenido. Aquí ELARA se visten de Rey Lagarto para transitar por chamánicos espacios desérticos. Con inequívoco carácter doorsiano, el tema nos ofrece suaves pasajes psicodélicos. Todo un trance en tonos místicos en el que la banda explora pasajes transitados por The Doors décadas atrás. Dando más protagonismo al órgano en su primera parte, el tema se desarrolla entre pasajes trascendentales con las dunas como testigo en un entorno solitario. Prescindiendo de riffs pesados, el tema fluye entre locuciones que dotan a la canción de un aura introspectiva. Su belleza se conjuga con la instrumentación envolvente y cálida para reconfortar los sentidos en un ejercicio introspectivo. Su larga duración, con dieciséis minutos, no impide que el tema fluya con soltura sin que resulte monótono. Deleitándose con esos desarrollos de psicodelia transcendental el tema por momentos parece tomar elementos sureños más propios de Allman Brothers sin perder su vocación psicodélica. Mostrando la destreza con la guitarra, los pasajes ácidos se cubren de color en una espiral que parece no tener fin. El resultado es un tema sólido y solvente que engrosa su sonido con unos poderosos tambores y un sonido estratificado con varios niveles de intensidad. Al igual que el corte anterior, el sonido va mutando según avanza el tema, llevándonos a paisajes completamente distintos en cada momento. Esto lo hacen con la habilidad para que nada resulte impostando, siendo el fruto de su buen hacer.

Los pasajes trascendentales aparecen nuevamente en ‘Vostok 1’. Cadentes acordes llenos de magnetismo nos susurran con delicadeza en una pausa que da la sensación de que algo va a pasar. Un insondable espacio psicotrópico que súbitamente se decanta por la psicodelia pesada en todo su esplendor. Un ‘viaje’ tántrico que se adorna con delicadas melodías vocales. Con guiños floydianos el tema desarrolla garra entre sus psicotrópicos efectos y solos en una combinación que funciona a las mil maravillas. Psicodelia de muchos quilates que a buen seguro hará las delicias de los fans acérrimos del género. Si bien estamos ante otro largo tema psicodélico, los desarrollos progresivos se unen a este trance sonoro para aportar texturas diferentes al sonido de la banda. Sus desarrollos interminables van cambiando su aspecto haciendo que el viaje resulte fascinante para el oyente. Con juegos de voces y coros dotan a la canción de un aspecto ensoñador en un épico final lleno de gancho.

 ‘Orange october’ cierra este maravilloso álbum con sus hechizantes desarrollos psico-progresivos. Con un tono vintage, la melancolía preside la parte inicial del tema antes de invitarnos a entornos reconfortantes con suaves pasajes. Voces llenas de sentimientos nos acarician entre ricos acordes que oscilan balanceándose en un entorno plácido para el oyente. Golpeando con riffs más densos exploran un paisaje psicodélico que se ornamenta con ecos de oriente gracias al sonido del mágico sitar. Una bajada de intensidad que nos invitar a descubrir un mundo mágico con sus reconfortantes melodías. Con menos acidez, la canción se decanta por desarrollos más progresivos en esa búsqueda de un sonido único y hechizante.

Elara Sunstreak Band

Sulatron Records

Sulatron store