Reseña: BOVEDA DEL SOL.- ‘Traveler Between Worlds’

Cada día nos encontramos con proyectos unipersonales en los que la calidad de las composiciones es digna de cualquier banda al uso. En esta ocasión el ex –FUZZ FORWARD, Jordi Vaquero libera el segundo trabajo con su alter ego BOVEDA DEL SOL. Cuatro años han pasado desde que publicara ‘TERRA FIRMA’, un trabajo en el que el doom predominaba en unos temas de vocación espacial con aditamentos drone. En esta ocasión ‘TRAVELER BETWEEN WORLDS’ con sus quince minutos divididos en dos temas, sin alejarse de esa propuesta, incide más en la psicodelia pesada y los sonidos espaciales con la conjunción de la guitarra y los sintetizadores fundamentalmente. Dos temas gestados a lo largo del presente año con la intención de tener una formación de músicos con la que llevar el proyecto a los escenarios, y poder así presentarlo como es debido. Como todos sabemos la pandemia ha hecho que eso no fuera posible, por lo que Jordi decidió pausar la finalización de lo que iba a ser un nuevo LP (que por otro lado está prácticamente escrito y grabado) y publicar este EP digital y gratuito para resarcirse de las ganas de publicar nueva música. Lo que supone un avance del camino que está transitando con una creación más espontánea que se aleja de la experimentación drone ambiental. Haciendo que los temas surjan de una forma más espontánea.  Precisamente de esas improvisaciones nacen estas canciones. Unos temas instalados en un ‘Empirical space doom’ como lo llama el propio Jordi con influencias tan dispares como Opeth, Bongripper o Oresund Space Collective. El resultado es quince extasiantes minutos en los que atravesamos esa barrera sensorial que muchas veces nos proporciona la música para alejarnos a un mundo lleno de sensaciones.  

En una aromatizada atmósfera psicodélica ‘Traveler Between Worlds’ cuenta con los elementos doom que encontrábamos en su debut y voces salidas de alguna sima tenebrosa para encontrar un mundo con elementos progresivos y exóticas resonancias psicodélicas. Creando un clima lleno de misticismo los graves tambores rituales golpean entre la densa bruma instrumental. Con ciertos tonos rituales, sintetizadores y guitarra van ornamentando un corte de apariencia apacible y ensoñadores pero que en su interior contiene una pesadez abrumadora. Ciertos elementos espaciales creados por los sintetizadores son atravesados por pasajes heavy-psych custodiados por una excelsa línea de bajo. Resulta de lo mas atractiva la combinación de los exóticos vientos traídos por los sintetizadores con la robustez de su cadente y pesado ritmo. Envolvente y hechizante el corte ensambla bien todos sus elementos para mostrarse cohesionado y atractivo.

Emergiendo de un entorno sideral, ‘Zero​-​G Elevator Music’ fluye en un lento génesis al que Jordi va incorporando distintos elementos sonoros. Desarrollándose entre una neblina narcótica todo se desarrolla en un paisaje onírico lento y paciente. Un capullo que tiene su pausada Metamorfosis para ofrecer una estancia apacible y psicodélica en la que se prescinde de los momentos doom del corte anterior. Heavy-psych de muchos kilates que deambula en misteriosos entornos, pero avanzando con paso firme. Encontrando el equilibrio perfecto entre guitarra y sintetizadores navega entre insondables espacios hasta disiparse en un particular cosmos sonoro en el que irremediablemente nos sentidos atrapados.

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Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

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Reseña: THE RE-STONED.- ‘Thunders of the deep’

Otro artefacto sonoro salido de los tiempos de confinamiento de una banda que tenía una gira prevista y no la publicación de un nuevo álbum. Ante la adversidad la maquinaria rusa se puso a funcionar para componer y darle la vuelta a la situación. Cada vez nos encontramos con más álbumes no previstos que tiene su origen en las largas horas de confinamiento, al menos la pandemia ha tenido algo positivo. La capacidad de su líder Ilya Lypin, para hacer que su guitarra se retuerza en mil acordes y solos impactantes a estas alturas no debería de sorprendernos. THE RE-STONED a estas alturas deberían de ser un referente para la multitud de bandas que practican el stoner instrumental y la psicodelia pesada. No es fácil brillar tanto con la ausencia de voces, pero la creatividad y técnica con las que construyen sus flotantes composiciones, no están al alcance de todos.  Estos chicos llevan una década explorando los confines de la psicodelia pesada, y en esta ocasión han abierto una nueva puerta que amplia el territorio sonoro del género. Puede que no añadan demasiadas cosas nuevas, pero sin duda cada tema puede ofrecernos algo particular y siempre nos brinda una salida fuera de lo convencional. Largos desarrollos instrumentales que juegan con las vibraciones de los 70’s dotando a los temas de un carácter diferente. Un guiño a los dictados de Hendrix insertando su legado en canciones que juegan con las dimensiones del cosmos entre sustancias psicotrópicas. Una inyección de psilocibina con la que impregnan cada nota para narcotizar nuestros sentidos y llevarnos a un viaje a nuevas dimensiones sensoriales con temas llenos de magnetismo y fuerza. Desde las delicadas y aromáticas melodías hasta los rugosos riffs de corte casi doom, el trio ensambla a la perfección las piezas de su maquinaria lisérgica. Toda una hazaña que que se perderán todos aquellos que siempre le ponen reparo a las bandas instrumentales. Aquí tiene una oportunidad de salir de la zona de confort y ampliar sus horizontes sonoros, el viaje, sin duda, merece la pena.

THE RE-STONED son: Ilya Lipkin (guitarras, efectos, mandola, flauta), Vladimir Kislyakov (bajo), Anton Yalovchuk (batería), y en la grabación de ‘THUNDERS OF THE DEEP’ estuvieron acompañados por Ivan Fedotov (wave drum) y Ark Fedotov (sintetizador).

La belleza de los acordes de la breve Intro (A Blaze of Distant Stars) me hace intuir que el contenido del álbum puede ser maravilloso. Delicados pasajes instrumentales en los que la guitarra ofrece su lado más tierno y amable en una atmósfera psicodélica que invita a la introspección.

Con fuertes tambores y poderosos riffs Stoner ‘Farther Beyond Moon Dustes una espacio de casi diez minutos para el virtuosismo de la guitarra de Ilya Lypin. En un cambiante escenario entre el heavy-rock los ritmos Stoner y la psicodelia pesada, los solos hirientes y barrocos se suceden entre firmes tambores creando un torbellino sónico. Golpeando con virulencia la dulzura del corte inicial se desvanece entre pesados riffs y solos extenuantes en sus primeros cinco minutos. A partir de ahí los pasajes lisérgicos se apoderan del tema haciendo descender la intensidad y enturbiando el ambiente con efectos envolventes.  Sin cesar un solo instante las cuerdas se quiebran en mil acordes psicotrópicos. Tras unos minutos de tensa calma, el tema retoma la energía en su parte final por una senda casi 70’s.

Where Heather Bloomsmantiene la tensión entre desarrollos stoner instrumental teñidos de psicodelia ácida con algunos guiños al rock de los 70’s. Insertando pasajes progresivos y salpicando sus clásicos efectos de corte espacial, el tema fluye sin prisa en un espacio psicodélico con numerosos ornamentos sonoros. Siempre con la guitarra como protagonista, pero perfectamente arropada por una base rítmica de muchos kilates. Una constante ondulación que va mutando sus formas ofreciéndonos siempre un aliciente para no caer en la monotonía.

Un espiral de riffs y ritmos acelerados abren ‘Supernova’, un tema con un carácter retro que mama del hard-rock de los 70’s. Constantes usos de pedales nos llevan a esa turbia estancia en la que la psicodelia pesada se siente como en casa. Desarrollos interminables y una batería espeluznante construyen el tema a una velocidad de vértigo. La cara más pesada de la banda queda reflejada en contraposición con sus genes de apacible psicodelia.

‘Rusty shouffle’ recuperan a ritmo de blues a los rusos más reconocibles. Entre brumas pantanosas y sustentado en un riff que se repite, el tema avanza entre efectos rezumando altas dosis de psicodelia.

Los exóticos sonidos de ‘Watch the Undines Playse combina con elementos acústicos para ir creando un tapiz sonoro que juega con el sonido del medio oeste, la psicodelia y la tradición oriental. Prescindiendo de los solos asesinos los rusos van creando un tema apacible sin perder su esencia lisérgica en esta ocasión soportado en sencillos acordes acústicos.

Toda la crudeza y el fuzz arenoso afloran en ‘Sea monk’. Un tema que sube las revoluciones tras la pausa del corte anterior. La guitarra en todo su esplendor repartiendo solos que alargan hasta los confines siderales. El acelerado corte se construye en dos niveles, uno en el que la base rítmica golpea frenéticamente y otro en el que la guitarra goza de total libertad para sucesivos desarrollos psicodélicos. Con distintas fases, los riffs más pegadizos adquieren un aspecto más vintage en la parte central bajando la intensidad sin renunciar a las atmósferas heavy-psych. volviéndose más corrosivo y ácido, el tema juega con los medios tiempos entre solos hirientes.

A modo de interludio, ‘Outro (Moon Eclipse)en poco mas de dos minutos nos golpea con riffs de vocación doom. En un entorno más misterioso y oscuro los devaneos lisérgicos se diluyen en unos pasajes inquietantes que se alejan del sonido del resto de los temas hasta el descenso final en el que pausados acordes entre efectos ponen el epílogo al corte.

Los algo mas de diez minutos de ‘Faced of Earth’ ponen el cierre a un maravilloso álbum de psicodelia pesada ey Stoner instrumental.  Creando un bosque sonoro invadido por la psilocibina en efluvios que brotan de la mágica guitarra. Fuertes riffs Stoner rompen la calma narcótica para ofrecernos la virulencia del sonido de los rusos. Creando un marco difuso y turbio los riffs se repiten antes de un nuevo transitar por atmósferas psicotrópicas en una línea a caballo entre Colour Haze y Earthless. La canción es el escenario perfecto para que Ilya exhiba su técnica en largos solos entre la nebulosa humeante que la base rítmica creada a su alrededor. Después la tortuosa parte centra en la que todo se vuelve más pesado, el corte gravita en un escenario psico-espacial como si hubiera traspasado una puerta a una nueva dimensión sensorial. Aquí emerge lentamente un caleidoscopio de tono y formas que nos deja completamente extasiados. Un momento de gratificante “viaje” que nos acompaña hasta las postrimerías de una parte final que vuelve a transformarse en algo más turbio.

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Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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Reseña: KADAVAR.- ‘The Isolation tapes’

Con diez años de intachable carrera y una legión de fieles seguidores a sus espaldas, el trio berlinés no tiene que rendir cuentas a nadie, y su nuevo álbum ‘ISOLATION TAPES’ es el claro ejemplo de ello. Concebido en los tiempos de pandemia y sin la posibilidad de actuar en directo, algo llevan haciendo incansablemente durante mucho tiempo casi sin descanso, la banda crea un álbum introspectivo lleno de melancolía que sorprenderá a más de uno. Los adelantos previos y sobre todo la lista de reproducción que la banda publicó hace semanas como fuente de inspiración del nuevo álbum nos hacían presagiar un resultado así. En ‘ISOLATION TAPES’ no esperes encontrar los riffs explosivos que les han caracterizado durante todo este tiempo, aquí la banda se deja llevar por el bucolismo y por su estado anímico en un trabajo íntimo y reflexivo que juega con elementos floydianos y la psicodelia pop de los 60’s. Dejando de lado los sonidos hard-retro Stoner habituales en sus álbumes anteriores la psicodelia y los bucólicos momentos progresivos de inspiración 60’s toman el protagonismo de un álbum suave y algodonado. El ‘lobo’ el ‘tigre’ y el ‘dragon’ pierden toda su fiereza para ofrecernos su lado más apacible. Muchas bandas a lo largo de la historia han dado un giro a su propuesta sonora y no siempre ésta ha sido bien acogida por sus fans, ¿Sucederá ahora los mismo con los alemanes? En este caso no estamos en un cambio ante exigencias comerciales de una discográfica, sino que la decisión es propia, sin presiones externas, no en vano su nuevo álbum está editado por el propio sello de KADAVAR, Robotor Records. ‘ISOLATION TAPES’ refleja ese estado de ánimo que a todos nos causa la pandemia, irradiando ese estado de tristeza y melancolía por los extraños tiempos que estamos viviendo. Ahora los temas no rugen, sino que nos arrullan en melancólicos cantos en los que las melodías juegan un papel fundamental. Los pasajes sinfónicos sustituyen a los ardientes momentos en los que sus riffs nos golpeaban activando nuestro sistema nervioso. Sus temas, nacidos de la espontaneidad reflejan ese estado de ánimo. Con momentos en los que Pink Floyd parece apoderarse de la banda las dulces armonías se llenan de un sinfonismo y una dulzura más propia de una banda pop de los sesenta cono The Beatles. Coloridos ecos que se tornan más grises y oscuros en manos de KADAVAR. Si, porque si el bucolismo está presente, los colores de las flores del hipismo de finales de los sesenta adquieren aquí una dimensión más oscura y melancólica. Una sensación de tristeza invade sus canciones desde el sosiego. No es la oscuridad de inspiración Sabbath de anteriores registros, no, estamos ante la penumbra de la tristeza, que queda reflejada en unos temas que sustituyen en muchas ocasiones las crudas guitarras por los sintetizadores ofreciéndonos otra cara de la banda.

Sin duda, ‘ISOLATION TAPES’ nos es álbum que podrías esperar de una banda como KADAVAR, pero si eres capaz de salir de la zona de confort, dejar al lado los complejos, puedes disfrutar de su sosegado paseo en la intimidad con su escucha.

Llegados aquí, cabría preguntarse si esto es un nuevo camino en el deambular de la banda, o solo es un paréntesis.  También me surge la duda de como pueden encajar estos temas en sus actuaciones en vivo, pero como dijo Bob Dylan, la respuesta está en el viento…. Y los vientos venideros nos lo confirmarán cuando la banda vuelva de gira.

Sin duda, KADAVAR no han pensado en las críticas y han sido honestos consigo mismos y con su creatividad, algo que merece todos mis respetos y admiración (desgraciadamente no siempre las bandas funcionan así y se dejan llevar por elementos externos)

ISOLATION TAPES’ está disponible vía Robotor Records.

El álbum abre con ‘The lonely child’ bajo una instrumentación psico-progresiva que va construyendo un tema atmosférico y misteriosos en el que encontramos algunos momentos floydianos. Tras varios minutos de introducción el tema hace presagiar un estallido que finalmente no se produce. Aquí los sintetizadores evocan momentos espaciales más propios de Tangerine Dream entre esa vocación Pink Floyd que encontraremos en varios de los temas del álbum.  

‘I fly among the stars’ parte con los sonidos de los sintetizadores y pausados acordes de guitarra que crean ese espacio psicodélico antes de la irrupción de la lánguida voz de Lupus en otro registro que se adorna con ornamentos floydianos sobre cuidadas y apacibles melodías. El resultado es uno de los temas más bellos y hechizantes de todo el álbum. Su carácter espacial contrasta con cualquier registro habitual de los berlineses en un giro inesperado pero muy apetecible si sabes dejarte llevar.

Otro tema sorprendente es ‘Unnaturaly strange ( )’ Claramente influenciado por los californianos Love el tema utiliza sencillas armonías adornadas con un colorista ritmo de tambores entre sintetizadores y guitarras sutiles. Plácido y ‘blandito’ estamos ante otro tema de psicodelia de confitería.

‘(I Won’t Leave You) Rosi’ adquiere un tono modernista bajo un dinamismo pseudo-espacial más propio de Hawkwind en un híbrido entre el sonido 60’s de Moody Blues y los pioneros espaciales. Un buen contraste entre los balanceos vocales y sintetizadores en un corte que parte casi a cámara lenta pero que se llena de un extraño dinamismo hasta deflagrar en su parte final

En tonos sci-ffi.y bajo un sinfonismo casi clasicista, ‘The world is standing still’ juegacon melodías vocales casi Beatles entre guitarras flotantes que retoman el legado Pink Floyd creando una atmósfera de relax mostrando un registro armónico que difiere del habitual en la guitarra de Lupus. Su introducción contrasta con la forma en la que acaba desarrollándose una canción con bellos y relajantes momentos.

En un nuevo espacio bucólico, “Eternal Light (We Will Be Ok)”entre voces lejanas, sintetizadores y niños jugando palpita en un lento génesis escondiendo una composición más rica que se soporta en tambores y un ambiente psico-progresivo.

‘Peculiareality’ es un interludio oscuro con lánguidas voces que sirve de introducción a ‘Everything is changing’, tema que fue escogido como single previo. Sobre un espacio de psicodelia pop más propia de los 60’s crean un tema empalagoso. Uno de esos temas con sabor a miel, heredero de la psicodelia barroco que se cubre de una instrumentación sinfónica en un segundo plano. Su sencillez vuelve a contrastar con el sonido habitual del rudo trio. Algodonados pasajes llenos de calma en una explosión de color lleno de dulzura. Adornado con bellos pasajes de guitarra el tema adquiere un brillo y un carácter espacial que escapa de alguna manera de la tristeza que siente en la mayor parte del álbum.

‘The flat earth theory’ es otro interludio con voces pop y ambientación sinfónica que nos lleva hasta el tema que cierra el álbum, ‘Black spring rising’. Aquí, en una vena de calmada psicodelia espacial volvemos a encontrar vestigios Pink Floyd. Sosiego y paz en otro plácido tema que prescinde de batería y se soporta en los teclados y sintetizadores hasta difuminarse.

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