Reseña: SPACE COKE.- ‘Lunacy’

Un álbum diferente, extraño por momentos, pero que también contiene ingeniosos momentos en los que todo te parecerá muy familiar. Fuertes riffs Stoner se encuentran en una encrucijada en la que los oscuros sonidos proto-doom de los 70’s se fusionan con un espíritu Zappa entre atmósferas netamente psicodélicas más propias de Hawkwind. Con el legado de Sabbath muy presente, pero con el suficiente descaro como para darle a vuelta a todo, consiguen su particular poción mágica. Porque lo cierto es que las canciones funcionan, a base de ganchos retro o de golpes de fuzz, siempre logran conectar con el oyente. Con ello consiguen un sonido pesado, turbio, pero sumamente atractivo. Una de las cosas que mas me ha llamado la atención es el juego que SPACE COKE dan a los registros vocales. Ecualizados, duales, pero siempre ofreciendo algo diferente en esta travesía a lo desconocido. ‘LUNACY’ es un viaje a un inframundo en el que la locura de la humanidad aparece reflejada en unos surcos turbios y pesados, impregnados de vibraciones vintage. Y recuerda…. si el amplificador no hecha humo, no es SPACE COKE.

Formados en 2009 y con dos álbumes previos, SPACE COKE son: Reno Gooch (guitarra y voz), Jay Matheson, (ingeniero de grabación y bajo), Brandon Johnson (batería), Moses Andrews III (órgano y teclas). Disponible vía Forbidden Place Records.

Abriendo el álbum con unos oscuros riffs difusos, ‘Bride of Satan’ se sumerge en las oscuras aguas del proto-metal de los 70’s. Una estructura heavy-rock con elementos de fuzz y un órgano vintage van llevándonos a los dominios de Sabbath. Con las voces ecualizadas consiguen dotar a la canción de un aura chamánica en su psicodélico peregrinar. Un corte sencillo basado en un riff, que oscila levemente sobre distintas armonías para acabar en un bosque impregnado de psicotrópicos. En el tema destaca el buen trabajo de su bajista, guiando los devaneos de una guitarra borrosa y distorsionada.

En un escenario fangoso y humeante ‘Alice Lilitu’ abre con locuciones y un perenne zumbido. Un carácter indómito con un turbio sonido añejo y un ambiente cargado y penetrante. ¡El hipnotismo de ese bajo es sencillamente diabólico! Doce minutos de exploración heavy-psych con muchos elementos de los sonidos mas pesados de los 70’s en una conjunción se sonidos cavernarios. Voces robotizadas aportan el tono underground de un corte que navega con destreza en aguas oscuras y turbulentas. Algunos riffs chirriantes, aceleran su desarrollo en modo ‘retro’.

‘Frozen world’ es otro corte áspero y añejo que va directo al grano. Aquí el sonido del órgano nos traslada a un escenario más propio de bandas como Grand Funk, entre fuertes tambores y riffs crujientes. Con una armonía pegadiza, el tema nos atrapa en su diabólica espiral retro. No faltan los riffs Stoner para poner el contrapunto pesado en una canción llena de vida.

Una locución inicial de una atormentada voz femenina nos introduce en ‘Lightmare’. Con un ambiente más propio de una mansión de un film de terror, consiguen introducirnos en una narrativa oscura y terrorífica. Los lentos riffs de vocación Sabbath, y ese órgano diabólico hacen arrancar otra canción pesada y con un sonido turbio y cegador. Con una grave voz entre ecualizaciones consiguen convertirla en un corta intrigante y lúgubre, pero con rayos de luminosidad aportados por los ganchos armónicos. Sin duda estos chicos saben como introducirnos en oscuros callejones más propios del proto-doom de los 70’s. y además, lo hacen sin caer en demasiados estereotipos del género.

‘Twist of cain’ aúlla en la noche antes de golpear con sus turbios riffs de vocación Stoner-doom de carácter cósmico. Un inquietante tema con un tono cinematográfico de serie B de los 70’s. Crudo, pero un fantástico groovy, el tema baña sus riffs en aguas vintage con buenos ganchos que contagian al oyente de un ritmo trepidante en una densa atmósfera cargada de fuzz intoxicante.

Space Coke

Forbidden Place Records

Reseña: FROZEN PLANET….1969.- ‘Not from 1969’

En activo desde hace una década, y con mas de una decena de álbumes a sus espaldas, los psycho-jammers australianos FROZEN PLANET…. 1969 siguen ofreciéndonos mas jams salvajes. Improvisaciones del siglo XX inspiradas en ese mágico año para la psicodelia que fue 1969. Su título es lo suficiente evocador como para aclararnos en que época vivimos, ‘NOT FROM 1969’. En su interior, tres largos temas en los que la psicodelia oriental impregna de aromáticas fragancias sus largos desarrollos. Y que contienen unas reverberaciones que están en constante evolución, ofreciendo distintos aspectos de la psicodelia moderna. Con implacables ritmos unidos a una hipnótica línea de bajo y a una guitarra que se desangra para ofrecernos su mejor versión. Todo cabe en estos anárquicos y magnéticos 45 minutos en los que las vibraciones llegadas de las antípodas nos envuelven en sus habituales atmósferas psicotrópicas. Es complicado reseñar un álbum nacido de la improvisación y que se desarrolla en largos temas (uno de ellos de 27 minutos), pero lo que, si puedo decirte, es que te dejes llevar por este gratificante viaje a los confines de la psicodelia contemporánea. Un viaje impulsado por tres tipos que dejan que su música fluya con un resultado magistral.

FROZEN PLANET….1969 son: Paul Attard (guitarra), Lachlan Paine (bajo), Frank Attard (batería)

Grabado, mezclado y producido por Frank Attard, masterizado por Philip Dust, con fotografía de Matthew Slager y un diseño y maquetación obra de John Debono-Cullen
NOT FROM 1969’  estará disponible en vinilo plateado en una edición limitada a 200 copias a través de HeadSpin Records en el próximo mes de febrero y en Cd desde ahora vía Pepper Shaker Records

Las vibraciones del medio oeste son el punto de partida de ‘Diamond Dust la primera de estas tres jams. Diez minutos de exploración psicodélica en los que las melodías flotantes de la guitarra nos ofrecen aromáticas fragancias de gran belleza. Con un trasfondo pesado, una cortina borrosa cubre los devaneos lisérgicos del trio.  Un corte intenso lleno de gratificantes reverberaciones en un insondable escenario con pasajes más calmados. Un flujo constante que es contenido por momentos para resurgir mas brioso y proseguir su camino por esos exóticos paisajes llenos de encanto. La jam atraviesa entornos más tortuosos en los que los efectos y distorsiones aparecen intensificando su sonido sin que por ello, pierdan el rumbo.

Con ritmos intensos y un bajo hipnótico, ‘Strangelands’ está dotado de un matiz casi espacial, con un guitarra que se contonea entre pedales y wah wah. Implacable en su base rítmica, el corte parece estar hecho de gruesas pincelas que crean un cuadro psicotrópico a semejanza de los que tienen acostumbrados desde hace casi una década. Con la improvisación como base de sus composiciones, consiguen una vez mas crean cortes compactos y con un hilo conductor que se va torneando, aportando diversos matices. Si en el tema anterior la guitarra se erigía como auténtica protagonista, aquí los laureles están compartidos con una línea de bajo completamente implacable. Sobre ella, los acordes de la guitarra se retuercen en mil cabriolas, mientras Frank, no cesa en su torpeo de los parches de su batería. Constantes borboteos con emanaciones de LSD a lo largo de site minutos llenos de color.

Con mas de 27 minutos de improvisación,‘Dissolver’ crea una espiral de sonidos lisérgicos que se amontonan ante el oyente. Una disonancia casi free-jazz en la que la anarquía de tres músicos inquietos y talentosos, que se dejan llevar por sus emociones. De nuevo, el bajo de Lachlan Paine crea ese entorno hipnótico sobre el que desarrollar su jam. Nebulosas coloristas con trazos espaciales con una línea de bajo que se te clava hasta el alma. Devaneos ácidos entre efectos y una variedad de ritmos independientes que consiguen sumirnos en un agujero negro. Las oscilantes reverberaciones van haciendo mutar la atmósfera sin perder su instinto lisérgico. Los tres músicos se retroalimentan con sus armonías, mientras Paul colorea los ritmos con pinceladas de una guitarra que incide sobre la misma nota.  Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en una fiesta llena de ritmos contagiosos con momentos kraut, tonos cósmicos así como juegos replicantes entre instrumentos que llegan a explorar territorios progresivos por momentos

Frozen Planet 1969

Pepper Shaker Records

HeadSpin Records

Reseña: THE KINGS OF FROG ISLAND.- ‘The King of Frog Island VII’

Los británicos THE KINGS OF THE FROG ISLAND son una de esas bandas que deberían tener un mayor reconocimiento por la calidad que atesora toda su discografía. En activo desde 2005, ahora nos presentan su sétimo álbum ‘VII’. Con un amplio abanico de influencias estilísticas, el rock del desierto heredero de bandas como Kyuss o Monster Magnet se enriquece con pasajes espaciales herederos de Hawkwind, oscuras atmósferas psicodélicas en línea Syd Barret, pinceladas de rock gótico con elementos post-punk. Un crisol de sonidos de los 70’s aparece en unas canciones de inclinación lisérgica, y en las que no faltan momentos chamánicos más propios de Jim Morrison en un viaje de peyote por el desierto.  Instalados en oscuros pasajes, su flujo rítmico constante es el impulso de unas canciones pesadas en las que el fuzz siempre está presente. Podríamos preguntarnos qué tiene de especial este álbum, Seguramente la respuesta es que cada uno de nosotros, al escucharlo, identificaríamos sus canciones con alguna de nuestras bandas favoritas. Eso precisamente es su mejor tesoro, componer algo que nos sea familiar y a la vez tenga su autenticidad y personalidad. Por sin duda, lo mejor es que lo escuches y decidas por ti mismo.

‘Beyond the void’ abre el álbum con sus sonidos difusos y una vibra Hawkwind claramente reconocible. Ecos desert-rock y una vocación espacial se conjugan con un espíritu alternativo y buenos pasajes de fuzz intoxicante. La canción nos lleva a un paisaje interestelar con la rena de las dunas cósmicas impregnado sus melodías post-pùnk de carácter gótico en línea de bandas como The Mission o Sister of Mercy.

Cambiando el carácter respecto al tema de apertura, los efluvios lisérgicos de los 60’s afloran en ‘All the King horses’. Un tema con acordes acústicos y el espíritu de Syd Barret revoloteando en sus melancólicas melodías. Un plácido y relajante paseo por atmósferas envolventes.

‘Blackened soul’ parece beber de la fuente de Lou Reed, para adaptar al sonido de los británicos. Otro tema psicodélico con elementos desérticos que navega entre el sonido de Colour Haze y el legado del neoyorkino en un viaje a las dunas desérticas.

Con un sonido más alternativo ‘Summer sun’ mantiene el nivel con una conjunción de melodías más propias de los 90’s y salpicaduras de psicodelia con atractivos coros pop.

Construyendo la canción con bellas y sencillas melodías ‘Dopamine’ nos transmite el bucolismo de finales de los 60’s y primeros 70’s con suaves pasajes que conjugan psicodelia con un cierto aroma desértico en un entorno narcótico lleno de lindeza.

‘Rain’ nos saca del letargo con solos de guitarra profundos y ritmos más pesados. Construyendo una cortina borrosa el tema conjuga el espíritu de Jim Morrison con la psicodelia de los nuevos tiempos. Un corte chamánico al que incorporan distintos ornamentos que lo hace lucir esplendoroso.

Retomando los sonidos góticos más propios de Bauhaus, ‘Empire’ es otro tema de oscura psicodelia con buenos ganchos de fuzz que nos sumen en un inquietante estado narcótico.

‘The silver arrow’ se nutre de buenas dosis de fuzz para golpear con ásperos y plomizos riffs, así como esas oscuras melodías omnipresentes en todo el álbum. Una de las canciones más pesadas de todo el álbum, que mantiene ese espíritu underground tan característico en los británicos. A pesar de su sólido sonido, la canción contiene buenos pasajes psicodélicos.

Cambiando radicalmente su apuesta sonora, ‘Five hours’ se muestra más pausado en su exploración de las vibraciones de rock clásico con un marcado carácter alternativo. Un tema fresco y fácil escucha.

Rompiendo la dinámica de canciones de corta duración ‘Superego’ con casi ocho minutos, y siendo el tema mas largo del álbum, nos devuelve a los oscuros pasajes de carácter gótico. Acordes susurrantes embutidos en esa atmósfera de suave psicodelia se van sucediendo en un tono melancólico y oscuro. Buenos pasajes de guitarras y un envoltorio de sonidos atmosféricos aportan el tono vintage a un corte dual, que nada entre las aguas del rock gótico y la psicodelia.

 The Kings Of Frog Island

Kozmik Artifactz

Reseña: TEMPLE FANG.- ‘Fang Temple’

El nuevo álbum de los holandeses TEMPLE FANG, contiene cuatro largas jams entre dieciocho y veintidós minutos que nos hacen volar entre pasajes de pura psicodelia. Adornando sus largos desarrollos con exóticas fragancias, los temas tienden a inclinarse hacia entornos siderales, con bellas melodías herederas de la psicodelia de finales de los 60’s conviviendo con momentos de pesadez en los que el cuarteto descarga toda su fuerza.  Un gran trabajo creativo que fluye con una naturalidad pasmosa. Siempre optando por la contención sus tonos épicos no explotan en sonido estridentes, sino que mantienen enganchado al oyente con suaves y delicadas melodías. Impregnados de psicotrópicos, sus riffs gravitan entre influencias floydianas coloreadas en ocasiones con elementos jazz, y en otras, con pinceladas progresivas. Qué duda cabe que el legado de Pink Floyd está presente, también lo está la experimentación en línea Motorpsycho. Con estos mimbres, dejan fluir su creatividad creando fascinantes escenarios sonoros en los que la psicodelia se eleva con narcóticos pasajes llenos de encanto. El álbum fue concebido en principio como un disco en vivo, con grabaciones efectuadas junto antes del confinamiento de la Pandemia, y con cambios en la formación, pero al llegar al estudio, se vieron sorprendidos el productor Sebastiaan van Bijlevelt, el cual les convenció para que esas canciones que estaban en pañales, se convirtieran en este fascinante doble álbum.  El resultado es el fiel reflejo del sonido de una banda habituada a presentar en vivo sus largas jams, y su desarrollo (las canciones oscilan entre 18 y 20 minutos) no resulta nada aburrido para el oyente, sino que, por el contrario, consiguen meterle en las entrañas de sus psicotrópicos sonidos. ‘FANG TEMPLE’ es uno de los mejores álbumes publicados en el presente año, y evidentemente debía estar en nuestro radar.  


TEMPLE FANG son: Jevin de Groot  (voz /guitarra, sintetizador, percusión) Dennis Duijnhouwer (bajo, voz, guitarra, sintetizador), Ivy van der Veer (guitarra, piano, y percusión) Egon Loosveldt (batería).


‘FANG TEMPLE’ está disponible vía Right On Mountain Records y Electric Spark

‘Abriendo con suaves y repetitivos acordes ‘Let It Go / When We Pray’ consigue capturar al oyente con mágicas voces ensoñadores mientras la instrumentación se toma su tiempo para ir armando el tema. Cautivadoras melodías produciendo un gratificante efecto narcótico, avanzan parsimoniosamente en ese espacio etéreo entre efectos creando un trance hipnótico. Casi seis minutos de introducción antes de crear un entorno aturdidor con un cierto tono espacial. Aquí el legado de Pink Floyd parece presentarse como un espectro. Utilizando con destreza los pasajes repetitivos, el tema nos acaricia con delicadeza intensificando su sonido entre efluvios lisérgicos. La espiral hipnótica continúa con una combinación de un bajo magnético y la repetición de una armonía que se va tornando más intensa. El tema muta en la segunda mitad, descendiendo a un plácido jardín del Edén entre exóticos aromas que desprenden bellas fragancias sonoras. Un verdadero trance sonoro que se adorna con bellas voces que se inclinan hacia un escenario más psico-progresivo. Un tema que fluye sin estridencias en una improvisación bien ensamblada. Veintidós minutos de magia.

Tras el impactante tema anterior, los holandeses han dejado el listón muy alto, pero ‘A Strange Place To Land’ no desmerece la sublime apertura del álbum. Creando un pasaje oscuro y melancólico las oscilantes y suaves pasajes vuelven a ser enriquecidos con esa seductora voz. Consiguiendo hechizar al oyente con sus psicotrópicas fragancias, TEMPLE FANG demuestra que es una banda que sabe a lo que juega. Haciendo música por el amor a tocar libremente, lograr atrapar al oyente en un gratificante relato. Hermosos e hipnóticos desarrollos crean una atmósfera apacible y algo nebulosa. Si bien las jams que contiene el álbum están llenas de la repetición de las armonías, la forma en la que están ejecutadas hace que su larga duración, no resulte monótona. Otro corte fantástico en el que también aparecen pinceladas jazz y algunos sonidos más pesados en contraste con sus hermosas melodías.

Con un carácter cósmico, una cálida e hipnótica línea de bajo dirige ‘The knife’. Otro tema con reminiscencias floydiana. Delicadas melodías de guitarra nos seducen como una suave brisa de verano. El contraste del marcado tempo del bajo, la dulzura de los acordes de guitarra y esa voz llena magnetismo, construyen otro atractivo y cautivador tema. Ofreciendo un efecto balsámico, toda parece ralentizarse. Un tema silencioso a la vez que encantador en el que la banda, vuelve a dejar patente ‘el duende’ que tienen sus composiciones. Al igual que las jams anteriores, aquí también encontramos momentos de intensidad que oscilan entre distintas influencias sonoras. Me viene a la mente una banda como Motorpsycho, ya que la versatilidad del tema, hace que lleguen a coquetear con momentos post-rock.

Para cerrar este doble álbum, ‘Not the skull’, toma una forma diferente a la que presentaba en el álbum debut de TEMPLE FANG. Teniendo en cuenta que el verdadero espacio favorito de la banda es el directo. Así, cada nueva interpretación de una de sus canciones cobra un carácter diferente. Incluido en su álbum en vivo de 2020 ‘LIVE AT MERLEYN’, la versión aquí incluida, tiene una intensidad aturdidora. Todo un viaje lisérgico que va cobrando proporciones descomunales en un impostado caos sonoro en el que la épica hace acto de presencia. Estas son las credenciales de una banda que deja fluir su creatividad en cada momento, lo que a la postre, siempre resulta fascinante.

Temple Fang

Reseña: ELECTRIC MOON meets TALEA JACTA.- ‘Sabotar’

‘SABOTAR’ es la conjunción intergaláctica de dos estrellas de la escena psicodélica espacial; por un lado, el gran planeta alemán ELECTRIC MOON, y por el otro un asteroide oculto en tierras portuguesas como el dúo TALEA JACTA, con Pedro Pestana, el mago de la guitarra de 10.000 RUSSOS, y Joao País Filipe a a la batería y percusiones. El acontecimiento galáctico sucedía el pasado 28 de septiembre de 2019 en el Club Sabotage de Lisboa, un lugar legendario que no ha sobrevivido al COVID. Aquí se refleja una actuación en tres largas jams sin nombre, que van de los 6 minutos ‘Part 1’, hasta los 20 minutos ‘Part. 3’ y en la que la libre creatividad de cinco músicos brillantes nos traslada a un insondable espacio en la galaxia, en el que rebrotan las vibraciones de la kosmiche music de los 70’s. Toda una orgía de efectos y pedales con momentos hipnóticos y aturdidores bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. No, no necesitas tomar nada para sentir alteraciones en tu mente, ELECTRIC MOON y TALEA JACTA, unidos como una sola banda, te proporcionan el ’viaje’ con 40 minutos de locura, de anarquía. Con una doble batería y dos guitarras enloquecidas, van creando atmósferas misteriosas que acaban por atrapar al oyente como si de un agujero negro se tratara. tomándose con calma cada tema, lo van elaborando lentamente con largas introducciones, hasta llevarnos al punto que quieren. Sin duda, en esta grabación se percibe la complicidad de unos músicos que se entretienen, algo que se refleja con nitidez en ‘SABOTAR’, un nuevo viaje galáctico de ELECTRIC MOON, una banda acostumbrada a compartir escenario con músicos de otras formaciones.

ELECTRIC MOON son: Sula Bassana (guitarra, efectos), Komet Lulu (bajo, efectos), Pablo Carneval (Batería).

TALEA JACTA son: Pedro Pestana (guitarra, efectos), Joao Pais Filipe (Batería/Percusiones).

‘SABOTAR’ fue grabado como un archivo estéreo de la mesa de mezclas. Masterizado por Eroc y con arte de la portada de Komet Lulu, y está disponible vía Sulatron Records en vinilo  jaspeado de 180 gramos, CD en Digisleeve plegable. ¡LP y CD están limitados a 500 copias cada uno!

Dividido en tres jams, la primera ’Part. 1’, con 6 minutos nos introduce en el particular mundo de estos psiconautas. Efectos y guitarras se fusionan en un viaje espacial en el que la psicodelia trata de hipnotizar al oyente sumiéndole en una dimensión sensorial alejada de la razón. Fuertes ritmos contrapuestos dotan al corte de fuerza. Todo un viaje sideral hacia algún espacio remoto del cosmos reflejando la compenetración de los músicos de ambas bandas.

‘Part. 2’ es un espacio para la experimentación con extraños efectos y sonidos que acaban por envolvernos con una mayor pausa. Insondables atmósferas se abren ante nosotros bajo momentos minimalistas. Con la habitual pausa para hacer que arranque el tema, la primera parte nos introduce en un escenario lleno de misterio y oscuridad. Reflejando el vacío infinito del cosmos, la repetición de elementos marca la primera parte de una jam que lentamente va adquiriendo una mayor intensidad. Que duda cabe que no es sonido apto para todos los oídos y es necesaria una predisposición para sacarle todo el partido. Finalmente, el tema en su parte final transita por unos derroteros mas ortodoxos dentro de la psicodelia de tintes siderales.

La segunda parte del álbum la ocupan los 20 minutos de ‘Part. 3’. Envueltos en una orgía de efectos y pedales, los músicos crean un sonido masivo y atmosféricos que no encuentra la luz. Extraño y con un aura de misterio, los momentos instrumentales parecen recorrer un paraíso sensorial en el que la psicodelia plácida y reconfortante nos arrolla con delicados pasajes. Que duda cabe que ELECTRIC MOON son maestros en hacer evolucionar sus canciones, y aquí queda patente una vez más.  Con una propuesta más ortodoxa sin renunciar a las improvisaciones, hacen que las piezas encajen y que ambas bandas suenen al unísono para crear una banda sonora de ciencia ficción impregnada de sustancias psicotrópicas. Con elementos kraut herederos de la kosmiche music de mediados de los 70’s el legado de los pioneros se ve reflejado en momentos estelares que son ejecutados desde la calma. Así logran crear la atmósfera perfecta para lentamente sumir al oyente en un trance superlativo y magnético. Música cósmica en estado puro.

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