Reseña: GLASGOW COMA SCALE.- ‘Sirens’

Tras haber pasado cinco años desde su debut, el segundo álbum de los alemanes se sitúa en una encrucijada sonora en la que el post-rock se une con los dictados psicodélicos y stoner de bandas como My Sleeping Karma o incluso Causa Sui. Desarrollándose en un entorno más oscuro que sus álbumes precedentes, la banda de Frankfurt logra aglutinar distintas vibraciones en sus canciones con un resultado brillante. Dotando a alguno de sus temas de un carácter espacial, las guitarras crean monumentales pasajes sonoros que envuelven al oyente. Incorporando ritmos de vocación kraut, así como desarrollos progresivos, crean un tapiz sonoro de gran belleza en el que su maestría interpretativa y compositiva quedan patentes. Lo cierto es que estos chicos consiguen llevarnos al éxtasis con cada una de sus composiciones. Si bien el post-rock puede parecer a veces algo lineal e incluso monótono, GLASGOW COMA SCALE crean temas que rompen algunos de estos estereotipos para deleite del oyente. Sus coqueteos con los ritmos stoner hacen que cada canción se muestre sólida y pesada como posiblemente no lo habían hecho hasta ahora. Ese carácter arenoso contrasta con la delicadeza de las melodías de unas canciones que no dudan en experimentar con vibraciones cósmicas, lo que a la postre, hace de ‘SIRENS’ un álbum versátil, fascinante y de fácil digestión para el oyente.  Con este nuevo trabajo, el trío debería ganar prestigio entre un público que demasiadas veces se queda en los nombres y no da la oportunidad de crecer a bandas menos conocidas pero sobradas de calidad, como es este caso. Existe un tópico que dice que el verdadero termómetro de una banda se mide por la calidad de su segundo álbum, pues ‘SIRENS’ confirma que GLASGOW COMA SCALE progresan adecuadamente en su carrera y seguramente seguirán dándonos muchas satisfacciones en el futuro.

SIRENS’ está disponible vía Tonzonen Records.

GLASGOW COMA SCALE son:

P. Kowalski – guitarras, teclados y programación,
M. kowalski – bajo
P. Adamowicz – batería

‘Orion’ abre el álbum con una introducción atmosférica que rápidamente nos lleva a un entorno heavy-psych en la que riffs arenosos hipnotizan al oyente. Sólidos desarrollos instrumentales que ofrecen el lado más pesado de la banda sin desdeñar la psicodelia que los acompaña desde sus inicios. Entre elementos de psicodelia espacial, la canción gravita en un entorno apacible con constantes cambios de ritmo. Así, la banda consigue un tema sólido y fascinante.

Más centrados en una apuesta post-rock, ‘Magik’ se desarrolla entre guiños kraut y una elegante instrumentación sin renegar de pasajes de psicodelia colorista.  Un sonido del siglo XXI que la banda ejecuta con solvencia estas vibraciones ofreciendo brillantes pasajes de guitarra junto a ritmos que no reniegan de la pesadez. Un forma demoledora de abrir un álbum

En un entorno pseudo-espacial, ‘Underskin’ borbotea gravitando en una atmósfera hipnótica con pasajes de post-rock que cobrar tintes siderales. Sin perder de lado su vocación psicodélica la cuidad instrumentación se sustenta en sintetizadores hasta adquirir un aspecto monumental con guitarra y ritmos más contundentes. Durante ocho minutos el tema se balancea entre distintos estilos para ofrecer al oyente un placentero viaje sonoro. Sobre la canción, su guitarrista Piotr Kowalski comenta: “Es una canción en tres por cuatro. Algo que siempre quise hacer, pero siempre sonaba demasiado descarado o parecido a un vals. Underskin, sin embargo, no es ni lo uno ni lo otro, sino una composición fuerte y coherente que cuenta su propia historia. Otra característica especial es la canción “One Must Fall”, donde hay … canto. Y se canta donde nadie lo espera (más). Muchos fans seguramente querrán leer esto y nosotros Sabemos que también ha salido mal con uno u otro representante de la escena. Pero estamos convencidos de la idea, así que déjate sorprender ” .

Incidiendo en el sonido característico de la banda. ‘Sirens’, con un sonido más ortodoxo, el post-rock elegante pero contundente preside los desarrollos de otro corte con gran poder hipnótico. Los devaneos de las guitarras y los vigorosos ritmos crean una canción dinámica que coquetea con elementos electrónicos sin renunciar a las vibraciones psicodélicas pesadas.

‘Day 366’ a lo largo de sus casi diez minutos nos invita a un viaje interestelar en la que los cadentes y repetidos acordes de guitarras gravitan entre hipnóticos ritmos kraut en un insondable espacio cósmico. Con la habilidad para incorporar nuevos elementos, la guitarra nos ofrece bellos desarrollos en un tema que adquiere dimensiones monumentales. Un colosal sonido envuelve al oyente proporcionado distintas sensaciones. Calma tensa, momentos psicodélicos, y embestidas de fuerza de gran caldo. Post-rock de altos vuelos que se sale de algunos estándares y estereotipos del género.

Las suaves melodías psicodélicas   os describen un apacible entorno en ‘One must fall’. La canción evoluciona para explorar territorios mas propios del Stoner. Nuevamente la fina línea entre la psicodelia pesada y los riffs arenosos se conjugan en un tema sólido y psicotrópico a la vez.

Glasgow Coma Scale

Tonzonen

Reseña: COMET CONTROL.- ‘Inside the sun’

Cinco años hemos tenido que esperar para tener un nuevo álbum de los canadienses COMET CONTROL, pero ‘INSIDE THE SUN’ hace que la espera haya merecido la pena. Entre cósmicas atmósferas mas propias de Hawkwind y dulces melodías psicodélicas a semejanza de los primeros Pink Floyd, los ocho fascinantes temas incluidos en el álbum, nos trasladan a una dimensión sideral en la que los efluvios lisérgicos nos introducen en un túnel del tiempo. Una conjunción espacial que se sustenta en un motorik rítmico más propio de los pioneros del kraut. Teniendo en cuenta que la nave espacial de COMET CONTROL está propulsada por fuzz de alto octanaje, el resultado es completamente cautivador. Con la maquinaria engrasada a la perfección, el regreso de estos viajeros del espacio es una magnífica noticia para los amantes de la psicodelia de tintes cósmicos. El equilibrio entre las cuidadas melodías y los turbios riffs que contienen sus canciones, hacen que cada una de ellas, sea un gratificante regalo para el oyente. Aquí no hay canciones menores, puede que alguna tome algún matiz diferente, pero siempre con el debido control para que todo funcione como una maquinaria perfecta. Heavy-psych, fuzz, cuidadas melodías, space-rock, motorik-kraut, y ecos de los 60’s, se unen en un ritual mesiánico en el que lo terrenal, pasa a un segundo plano. Su turbio sonido, se conjuga con unas voces cristalinas que hacen que la fórmula funcione.

Formados en Toronto en 2013, después de la ruptura del aclamado grupo de forasteros de Chad Ross y Andrew Moszynski, Quest for FireCOMET CONTROL requiere poca presentación para cualquiera que esté bien versado en los reinos de la psicología contemporánea.

Después de discutir ideas para un nuevo disco luego de una gira europea con Earthless en 2018, Ross y Moszynski escaparon por la madriguera de su propio Palace Sound Studio, para escribir y grabar nuevo material. Material que se dará a conocer este verano con el lanzamiento del tercer álbum de estudio de la banda, ‘INSIDE THE SUN’, en el legendario sello underground de Nueva York, Tee Pee Records.

Junto con la bajista y compañera fundadora Nicole Ross, el baterista Marco Moniz, el teclista Jay Lemak y Sophie Trudeau de Godspeed You Black EmperorCOMET CONTROL forma lo que podría decirse que es una de las bandas de rock más cinéticas y dinámicas de los últimos tiempos. Inspirándose en una cósmica bien entrelazada con los imponentes riffs de Dead Meadow y Sacri Monti, los ritmos motorik de Krautrock, y esos pasajes de ruido tenuemente iluminados sinónimo del shoegaze europeo de Spiritualized y Ride, son una banda fenomenal, tanto en disco como en en el escenario
‘INSIDE THE SUN’ ha sido producido por Ross y Moszynski, grabado y mezclado por Steve Chahley (US Girls), y está disponible a través de Tee Pee Records.

‘Keep On Spinnin’ nos noquea a las primeras de cambio. Cinemáticos ritmos kraut se fusionan con una psicodelia 60’s más propia de Syd Barret. Toda una bacanal psicotrópica que nos deja exhaustos. Melodioso y algodonado, el corte amortigua su bullicio cósmico con dulces melodías vocales. Todo un frenesí que nos muestra a la banda sin renunciar a nada para construir un corte bullicioso y fascinante. Hipnótico, frenético, extasiante, el tema tiene tantos elementos que le dan brillo que acaba por deslumbrarme durante sus siete intensos minutos.

Tras la embestida anterior, ‘Welcome to the wave’ mantiene su motorik sideral con suaves melodías vocales y un ritmo implacable. Aterciopelado, pero intenso, los ecos de los primeros Pink Floyd se revisten de rugosos riffs entre fugaces retazos de psicodelia cósmica. Otro tema lleno de fuerza con atrayentes momentos psicotrópicos.

‘Secret life’ transita entre turbias galaxias, con atronadores tambores como medio de propulsión. Las guitarras distorsionadas y los múltiples efectos crean un nuevo corte cósmico de proporciones infinitas.

Con el bidón de combustible repleto de fuzz, ‘Good Day To Say Goodbye’ gravita entre pegadizos riffs y pasajes heavy-psych de altos vuelos. Seduciendo al oyente con una cautivadora voz entre su difuso sonido, la canción combina elementos pausados con una vocación estruendosa. Mitigando su fuerza con cuidados pasajes, lograr mantener la vocación pausada de una canción borrosa pero hechizante.

‘Inside the sun’ nace de una constelación psicotrópica en alguna galaxia lejana. Instalados en los sonidos cósmicos, la cadencia kraut, y las melodías vocales hacen que nuevamente me vuelva a la mente una conjunción sideral entre Hawkwind y los primeros Pink Floyd como germen del tema en el que los efectos nos acechan.

Poniendo la pausa al frenesí cósmico, ‘The afterlife’ emana con etéreos acordes psicodélicos para mostrarnos un espacio sensorial en el que dejarnos llevar por las sensaciones. Suave y susurrante, el tema es todo un bálsamo de gran belleza que nos relaja tras la intensidad del corte anterior. Todo un mundo de ensueño entre bellos acordes con un gratificante poder terapéutico.

‘Heavy moments’ cambia de alguna manera la dinámica cósmica de los temas precedentes. En un espacio a caballo entre los 60’s y los 70’s las vibraciones psicodélicas se adornan con elementos más americanos sin que esto haga que la canción pierda fuerza.

Cerrando el álbum los sintetizadores de ‘The deserter’ con sus melodías y estribillos a caballo entre el pop de confitería y el shoegaze ponen la guinda a un magnífico álbum. Dulce, tierno y con su halo caleidoscópico, el tema sabe jugar tanto con los elementos de la psicodelia barroca como con un sinfonismo particular en el que hasta el violín tiene cabida.

Comet Control

Tee Pee Records

Reseña: POSSUM.- ‘Lunar gardens’

LUNAR GARDENS, el nuevo álbum del quinteto experimental de Toronto, es toda una experiencia cósmica a través de una exploración psicodélica fusionada con elementos progresivos, jazz, ritmos kraut e incluso vibraciones latinas. Una arriesgada apuesta que funciona a la perfección ofreciendo un álbum colorista, versátil y con un gran trabajo compositivo. Desde la psicodelia de los 60’s heredera de Syd Barret o los intrincados desarrollos progresivos de Soft Machine, hasta momentos en los que la banda se deja llevar por sus emociones a ritmo de jazz, cada canción es un aliciente para el oyente. Ecos Doorsianos envueltos en una atmósfera vintage contrastan con las múltiples texturas que se pueden descubrir en cada canción. Con una guitarra que destaca en los momentos justos, cada tema captura de energía cósmica y la alineación del flujo astral. En la intersección de la influencia y la intuición, POSSUM no renuncian a los ritmos funk para dar brillo a su particular apuesta sonora. Una apuesta bastante intrigante ya que los músicos son todos muy jóvenes, logran hacerlo de una manera nueva a través de texturas sonoras frescas y vibrantes. Es divertido, técnicamente impecable y emana vibraciones positivas y soleadas que son una gran bendición en este momento en particular. ‘LUNAR GARDENS’ usa el espacio como metáfora de la conciencia en todas sus infinitas formas fractales en expansión’, una fantasía espacial escapista surrealista de espacios imposibles: el tipo de lugar al que podrías ir cuando las cosas son demasiado pesadas aquí en 3D. El álbum supone un nuevo puente entre los sonidos de finales de los 60’s y primeros 70’s con la vanguardia más creativa del siglo XXI. Sin duda estamos ante grandes músicos, que se expresan libremente dejando aflorar toda su creatividad en un álbum fascinante, sorprendente y completamente magnético. Elegante a la vez que psicotrópico ‘LUNAR GARDENS’ es de ese tipo de álbumes que se sale de lo común, sacándote a patadas de tu zona de confort para ofrecerte una experiencia sensorial única. Toda una alquimia psicodélica con refinados momentos en los que el jazz, la música kosmiche y el rock progresivo de bandas como Camel, se unen a una fiesta en el particular jardín del Edén Lunar de los canadienses. Allí, las jams en vena King Gizzard y Oh Sees se ven las caras con el legado Can y los ecos del sonido Canterbury, adornados con pincelas del sonido de Zappa.

POSSUM son: Brandon Balk, Tobin Hopwood, Patrick Lefler, Christopher Shannon y Bradley Thibodeau. ‘LUNAR GARDENS’ está disponible vía Idée Fixe Records.

El tema de apertura ‘Clarified budder’ nos sirve para tomar la temperatura de un álbum que gusta de la psicodelia de tintes kraut. Transitando entre vibraciones vintage más propias de Syd Barret o de Soft Machine, y pasajes de neo-psicodelia el corte nos ofrece un brillante trabajo de guitarra entre ritmos coloristas. Con voces que toman elementos 60’s van construyendo un caleidoscopio sonoro multicolor. Hipnótico y con algún aderezo progresivo, la conjunción de elementos del pasado con su modernista sonido hace que el resultado sea bastante sorprendente. Sus elegantes momentos de fusión si intercalan en esos magnéticos ritmos presentes en todo el corte.

‘Gala at the universe city’ juega con el wah wah bajo una cadencia más propia de Jim Morrison en la voz. Esto hace que el tema se inclina a esas vibraciones de finales de los 60’s. mirando de reojo al jazz, los elementos de fusión se muestran nuevamente aquí. La solvente base ritma hace balancearse el corte entre finos y lisérgicos solos de guitarra en sus dos minutos.

Con una apertura que me recuerda inevitablemente al clásico ‘Riders of the storm’ de The Doors, ‘Heywood floyd’ es un espacio para explorar atmósferas psico-progresivas. Etéreos momentos nos acarician suavemente con una versátil instrumentación que no duda en oscilar constantemente cambiando su vocación sonora. Sus constantes giros hacen que el tema se nutra de ritmos jazz en su atmósfera psicodélica. A modo de jam la canción cambia su fisonomía de tal forma que hace que olvidemos como nació. Así el corte acaba sucumbiendo a momentos casi de free-jazz en una auténtica bacanal sonora.

Marcado por el sonido de la guitarra, ‘Guest of the moon’ se desarrolla en una volátil atmósfera psicodélica en la que refinados desarrollos exploran con libertad distintas vibraciones. A estas alturas del álbum podemos percibir que la capacidad creativa de estos chicos parece no tener límites. Voces y coros entre guitarras ácidas y ritmos de fusión construyen un tapiz con distintas texturas sonoras, pero con un acabado fascinante.  Nuevamente la guitarra brilla con luz propia en otra particular orgia psicotrópica de gran elegancia.

Un nuevo elemento aflora en ‘Leyline riders’. Ritmos que se inclinan a lo latino y una base jazzística en vena Herbie Hancock, van construyendo otro tema en el que los elementos progresivos vuelven a hacer acto de presencia en esta particular fusión estilística. Puede que no sean ecos muy ortodoxos, pero su ejecución resulta impecable. Controlando el tempo del tema los ornamentos en forma de coros que replican y los acordes incesantes van moldeando una canción que se sustenta en su magnético ritmo. A partir de ahí, todo vale.

‘Moonjuice’ mantiene el mestizaje de la banda entre sus ritmos casi tropicales, el jazz y la psicodelia. Una atmósfera vintage con un cierto tono kraut, acoge los solos de guitarra en su particular propuesta psicodélica. Casi en forma de jam, la canción aporta momentos de órgano que inciden en sonidos añejos, pero de gran frescura. Envolvente, lisérgico y experimental, la base rítmica sigue soportando con destreza los desvaríos de la guitarra en su particular exploración.

‘Dance of the eclipse’ con sus dos minutos y medio hace las veces de interludio entre delicados pasajes psico-progresivos. A pesar de ello estamos ante una canción con personalidad propia que se disipa en un espacio experimental con pasajes atmosféricos.

Con elegancia y bajo una luz tenue ‘Lunar gardens’ usa suaves elementos de jazz con aterciopelados pasajes vocales. Con su delicada psicodelia, POSSSUM crea un tema que vuelve a evocar a bandas como Soft Machine. Una elegante estructura progresiva adornada con elementos jazz y ese aroma vintage de los primeros 70’s.

Possum

Idée Fixe Records.

Reseña: KING BUFFALO.- ‘The Burden of Restlessness’

A estas alturas nadie puede dudar de lo que son capaces KING BUFFALO. Una banda que se ha labrado su reputación a base de buenos álbumes y de fantásticos shows en vivo. Hace unos meses, los de Rochester nos anunciaban que, ante la imposibilidad de actuar en directo por las restricciones de la pandemia, publicarían en este año 2.021 tres álbumes. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es la primera de esas tres entregas, y…. joder!, ¡no se podía empezar de mejor forma!. Dentro de la escena heavy-psych, pocas bandas han conectado con el público como KING BUFFALO, y con este nuevo trabajo seguirán ampliado su corte de seguidores. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es seguramente su álbum más oscuro y pesado hasta la fecha. Si a su contrastada habilidad para crear atmósferas heavy-psych, unimos sus aterciopeladas melodías shoegaze, y una sucesión de ritmos hipnóticos de vocación kraut, junto a sus arrancadas pesadas en vena Stoner, la tormenta perfecta está servida. Logrando transmitir al oyente sus demonios internos, el trio, con un sonido cristalino hace que sus canciones por momentos se recuesten en vibraciones de metal progresivo; este es uno de los alicientes que KING BUFFALO nos ofrece en su nuevo álbum. Un sonido férreo que golpea nuestras neuronas con ritmos milimétricos nos seduce irremisiblemente. Nada aquí parece estar dejado al azar, desde los desgarradores y atormentados registros vocales, a los chamánicos pasajes de su narrativa. Por momentos aturdidores, los de Rochester lo han vuelto a hacer. Si alguno de sus trabajos previos ha sido catalogado por algunos como pequeñas obras maestras, en este nuevo álbum, volverán a recibir ese calificativo. Sin anquilosarse en un sonido único, exploran territorios hasta ahora poco transitados para ellos; esto no significa que KING BUFFALO haya renunciado a su esencia, sino que, precisamente siendo fieles a sí mismos, consiguen ampliar se espectro sonoro con maestría. La frustración a veces nos hunde, y en otras ocasiones nos hace mas fuertes, haciendo que saquemos nuestra rabia, y eso precisamente es lo que este álbum significa, una vía de escape a estos tiempos convulsos que estamos viviendo. Los rangos de frecuencia usados, prescindiendo del abuso de los sintetizadores, son como ronroneos de gatos, lo que hace que los mismos, tengan un efecto calmante para el oyente. Sus reverberaciones y ecos siguen siendo importantes para crear ese sonido espacial tan característico en KING BUFFALO, un sonido que trasmite serenidad, comprensión y paz. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ nos abre un nuevo horizonte en el sonido de una gran banda, solo nos queda esperar a la llegada del resto de su trilogía, pero mientras tanto, disfruta de este mágico y hechizante álbum, un trabajo que perdurará en el tiempo.

‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ está disponible vía Stickman Records.

KING BUFFALO son: Sean McVay, (voz, guitarra y sintetizador),  Scott Donalson (batería y percusión) Dan Reynolds (bajo y sintetizador) .

‘Burning’ nos introduce de inmediato en la particular espiral psicodélica de los de Rochester. Incisivos tambores y golpeos de guitarra con tonos hipnóticos van construyendo un tema que borbotea manteniendo una línea continua.  La cálida voz de Sean cambia ligeramente el rumbo del tema. Aquí el magnetismo del bajo toma un papel principal antes de que todo se alborote. Con una mayor pesadez la canción no pierde su vocación psicodélica. La atmósfera futurista del tema contrasta con los ásperos sonidos que el trio ofrece. Guitarras rugosas y gran una pesadez se mestizan con la vocación pseudo-espacial de una canción casi futurista. Un aturdidor corte que golpea con fuerza sin perder un ápice de magnetismo.

Con un sonido más difuso ‘Hebetation’ mantiene los ritmos vibrantes. El tema conjuga el sonido KING BUFFALO a la perfección. Melodías shoegaze y los ganchos lisérgicos habituales crean un tema colorista. Elevaciones de intensidad y sin perder su carácter hipnótico los sintetizadores crean una atmósfera ensoñadora en la que la psicodelia gravita entre el magnetismo de la base rítmica. La aterciopelada voz hace el resto entre crujientes notas que mantiene la tensión. Ondulando entre mesetas más suaves y torbellinos de fuzz intoxicante el corte se eleva majestuoso con esa psicodelia característica de la banda. Pasajes heavy psych se colorean con la incisiva guitarra en una constante oscilación de ritmos modernistas.

Partiendo de una atmósfera casi espacial, ‘Locus’ gravita entre tonos casi kraut en un susurrante trance sonoro. Suave y aterciopelado, sus melodías vocales nos susurran describiendo insondables espacios cósmicos. Mostrando su lado más suave, KING BUFFALO va construyendo otro tema lleno de magnetismo entre desarrollos de sintetizadores para explotar en una deflagración más pesada sin perder su aura sideral.  Con la habilidad para envolver al oyente con sus suaves melodías sus psicotrópicos pasajes nos van describiendo un espacio cósmico en el que la psicodelia encuentra su lugar.  Un atrayente tema que mantiene todo su poder de seducción y que nos ofrece buenos solos de guitarra acompañando a sus letárgicos ritmos. Siempre dinámico, la atmósfera cósmica persiste en su particular odisea sónica. El resultado son seis minutos versátiles de psicodelia de tinte espacial.

Con un carácter más freak, ‘Silverfish’, camina pausado con un aire vacilón. Repitiendo sus acordes en una especie de trance místico de corte futurista, los sintetizadores crean un manto cósmico para arropar las calmadas melodías. Todo un espejismo que gira súbitamente para golpearnos con crujientes riffs de vocación metal y voces atormentadas.

Nuevamente tomando ritmos repetitivos ‘Griffter’ nos sume en una atmósfera robótica entre pinceladas de psicodelia cósmica. El sueño letárgico de los de Rochester se desarrolla entre sintetizadores y rasgueos de guitarra que van evolucionando sin prisa. Chamánicos y psicotrópicos, el trío imprime fuerza al tema con contundentes y rugosos riffs elevando su sonido sobre la cadente base rítmica. Aquí se refleja la faceta más stoner de los de Rochester. Entre un vendaval de riffs difusos el tema cambia su aspecto con un sonido mucho más pesado. Con la guitarra de Sean desangrándose en largos solos la canción se sumerge en aguas heavy-psych con un torrente de crudos pasajes.

‘The knocks’ nace con la batería contenida y con pegadizos ecos de sonidos futuristas. Retomando la melodía, crean acolchados pasajes en un mundo ensoñador. Su flotante sonido consigue contagiar un clima apacible y catártico en el que los elementos psicodélicos hacen acto de presencia. Imprimiendo pesadez a la canción, el sonido se engrande sin perder su vocación psicotrópica. La conjunción de los elementos pesados con el hipnotismo de los ritmos crea una espiral sónica que sube y baja entre turbias vibraciones que se repiten. Sin llegar al colapso, el corte ondula ofreciendo pasajes de vocación progresiva en una atmósfera más espacial. Aquí la guitarra nos regala solos virtuosos sin alterar el espíritu del tema.

El álbum cierra con ‘Loam’, un tema en el que la psicodelia nos narcotiza entre efectos envolventes y ritmos kraut. Un nuevo espacio para desarrollas todo su encanto sobre melodías algodonadas y una colorista atmósfera lisérgica que refleja a la banda en todo su esplendor. Hechizantes y suaves, KING BUFFALO usa los sintetizadores para adornar sus bellos y magnéticos desarrollos. Con potentes riffs consiguen que el tema se muestre esplendoroso y lleno de magnetismo. Siempre sin pausa, su sonido va mutando, explorando distintas vibraciones que van desde la psicodelia, lo progresivo, el stoner y lo espacial. El resultado es apoteósico. Casi nueve minutos que por sí mismos hacen que este nuevo álbum merezca la pena.  

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Stickman Records

Reseña: TECHNICOLOR BLOOD.- ‘Technicolor blood’

Los canadienses TECHNICOLOR BLOOD nos presentan un caleidoscopio de sonidos psicodélicos con atmósferas cósmicas que beben del legado del sonido espacial de HAWKWIND, pero que también lo hacen de los ecos del garage de finales de los 60’s, el kraut alemán de mediados de los 70’s y los dictados de la neo-psicodelia del siglo XXI. Canciones que se desarrollan entre hipnóticos ritmos con un motorik sideral y que golpean entre sintetizadores y guitarras ácidas creando un entorno ingravitatorio muy atractivo para el oyente.  Conjugando pasajes más pesados con melodías acarameladas consiguen un equilibrio entre lo difuso y lo ensoñador. Sin duda una apuesta llena de frescura en la que el fuzz se pone al servicio del atrayente poder del cosmos. Sus seis temas crean un sonido transversal que bebe de distintas fuentes sonoras en busca de un objetivo único. Sus trepidantes ritmos van llevando los temas en volandas para surcar los espaciaos siderales sin caer en lo anonado. Manteniendo un espíritu vintage, los psiconautas TECHNICOLOR BLOOD cierran las heridas con un arco iris multicolor que tiende puentes entre lo futurista y los vestigios del pasado. Kosmiche, ácidos, pesados y espaciales, sus temas siempre encuentran una salida para ofrecer un aliciente al oyente. Todo un viaje etéreo de rock psicodélico contemporáneo con unos genes arraigados en los pioneros del kraut, el garage y el rock ácido de tintes siderales.

‘TECHNICOLOR BLOOD’ está disponible vía LeBackstore Records .

TECHNICOLOR BLOOD son: Marty (voz, guitarra, sintetizadores), Boredom L (bajo, sintetizadores), Carl Ulrich (batería) y Spacy Steph (guitarra).

‘Last night’ abre el álbum con incipientes ritmos kraut , psicodelia garagera y una innata vocación HAWKWIND. Su trepidante ritmo se enturbia con sintetizadores y elementos lisérgicos emanados de las guitarras. Con un aroma vintage el tema cambia su vocación a la mitad del tema para sumergirse definitivamente en un espacio heavy-psych de gran calado. Incrementando su pesadez, el tema mantiene un aura sideral.

Mostrando mas aristas en su sonido psicotrópico ‘Moebius’, mantiene los ritmos hipnóticos con melodías más aromatizadas.  El carácter espacial de la banda no resiente por la pesadez de algunos de los desarrollos de este caleidoscópico tema. Manteniendo una atmósfera vintage los ecos de la neo-psicodelia se reflejan entre sus fornidos riffs y sus acarameladas voces. Rezumando acidez, la guitarra se retuerce en pasajes lisérgicos.

Tomándose su tiempo para arrancar, ‘Sonic space sister’ se convierte en una odisea cósmica por insondables espacios psicodélicos. La nave nodriza canadiense se recrea en una atmósfera kosmiche más propia de los 70’s con pasajes envolventes llenos de un misterioso magnetismo. Elevando la intensidad con sutileza un nuevo caleidoscopio sonoro se muestra ante el oyente. Ritmos cadentes y voces chamánicas toman elementos del siglo pasado para crear una canción en la que quedan reflejadas las distintas influencias de la banda. Su motorik cósmico, se acelera en busca de algún lugar en el espacio sideral. Efectos, distorsiones y un ritmo trepidante flotan en un entorno interplanetario que acaba por engullir el tema.

Los ecos Hawkwind regresan en la poderosa ‘War on terror’. Sus atmosféricos pasajes entre sintetizadores y ritmos diabólicos se engrosan para crear otro tema impactante en su viaje a los confines del universo. Un trémolo insistente en la guitarra genera un sonido aturdidor que va modulándose con destreza creando un estado narcótico para el oyente.

Con un ritmo más suave ‘Never comander’ se desarrolla entre sintetizadores que mantiene la vocación cósmica de los canadienses. Creando una dualidad entre la atmósfera y las melodías vocales, la psicodelia profunda se representa con buenas guitarras y un aspecto más retro, sin salirse de su propuesta sonora. Lisérgico, turbio y espacial, la canción combina distintos elementos para crear un todo impactante.

El álbum cierra con los tambores marciales en ‘Prisioner’ para sumergirnos en un nuevo agujero negro de sonidos psicotrópicos.  Ecos neo-psicodelicos que se salpican con guitarras difusas en un tema kraut con un sonido pesado, pero a la vez psicotrópico. Incluso con elementos casi blues aportados por la armónica, la canción gravita en el lugar en el que los canadienses se sienten mas cómodos, los confines del universo.

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LeBackstore Records