Reseña: SULA BASSANA.- ‘Nostalgia’

Con veinte años de carrera, el ex guitarra de ELECTRIC MOON, Sula Bassana, publica un álbum con canciones que fueron compuestas y grabadas entre 2013 y 2018, y que parecen reflejar su lado más introspectivo. Con una notable influencia de los sonidos kraut, y psico-progresivos de los 70’s, la mirada espacial se muestra más rockera que trabajos anteriores. Evolucionando en su sonido, las canciones se presentan con elementos que las hacen mutar a un escenario más futurista y espacial. Sinfonismo, golpes de pesadez y elementos exóticos, conforman un trabajo introspectivo presidido por una extraña oscuridad. Porque los suaves pasajes de sus canciones, nos invitan a mirar hacia nuestro interior en este gratificante viaje sonoro. Mas melódico pero los suficientes elementos psicodélicos y espaciales, Sula no tiene rubor en mirar al jazz para dar brillo a alguno de los temas, como también tiene reparos en aportar riffs más contundentes y ácidos en algunos pasajes. Pero sobre todo, el flujo constante de suave rock espacial, preside el conjunto de las canciones.  Con alguna voces chamánicas, las canciones cobran un gratificante poder narcótico para sumir al oyente en un mágico sueño lleno de alicientes.  ‘NOSTALGIA’ no es de esos álbumes que te pones por las mañanas para despertarte, pero si de los que te ayudar a la relajación y a la expansión de la mente, porque en eso, Sula es un maestro.

Después de algunos álbumes más orientados a la electrónica, este nuevo disco está enfocado más al estilo de los álbumes orientados al rock como Dreamer, The Night, Dark Days o Live At Roadburn 2014.

Sula Bassana es el pseudónimo de  Dave Schmidt, el multi-instrumentista, que toca en Zone Six e Interkosmos (y ha tocado en Electric Moon, Psychedelic Monsterjam, Krautzone, Weltraumstaunen, Liquid Visions, Growing Seeds, etc.).

Toda la música compuesta, interpretada, grabada, producida y mezclada por Sula Bassana (Dave Schmidt) en su Amöbenklangraum. Música grabada entre 2013 y 2018. Últimas sobre-grabaciones y voces grabadas entre 2019 y 2021.

Sula toca guitarras, bajos, batería, sintetizadores, órgano, Mellotron y sitar eléctrico e incorpora algunas voces en las pistas 1 y 2. ‘NOSTALGIA’ está disponible vía Sulatron Records.

‘Real Life‘ nos sumerge a las primeras de cambio en una atmósfera meditativa. Un entorno psicodélico ejecutado desde la calma y enriquecido con calidad y chamánicas voces, algo que supone una novedad en las composiciones de Dave. Su pausado tempo, hace que el corte se tome su tiempo para eclosionar, pero cuando sucede, lo hace de una manera esplendorosa. Melodías envolventes con un cierto tono floydiano, se conjugan con una pesadez intrínseca pero comedida. Sus exóticas melodías salidas de las cuerdas del sitar flotan en ese apacible espacio sonoro para gratificar nuestros sentidos proporcionando al oyente una grata sensación de bienestar y relajación. Prescindiendo de los elementos electrónicos que habían marcado sus álbumes previos, la canción es todo un bálsamo sensorial impregnado en sustancias psicotrópicas. La parte final nos ofrece un espacio monumental espacio psico-progresivo de gran belleza.

En un tono más experimental ‘We Will Make It’ explora calmados espacios psicodélicos. Un suave susurro adornado con bellas melodías de guitarra va evolucionando a un entorno de oscuridad de gran magnetismo.  Una mirada a los orígenes del kraut rock de los 70’s con los suficientes elementos psicodélicos como para seducir a los amantes de los sonidos más ‘viajeros’ Estamos ante una canción que hace gravitar livianamente sus elementos con un resultado balsámico para el oyente. Hipnótico y misterioso, el corte se adorna con un tono espacial que es como un gratificante viaje a los confines del cosmos. A pesar de los numeroso sintetizadores, la canción mantiene ese espíritu rockero predominante en todo el álbum.

Cuando pones a una canción el nombre de ‘Nostalgia’ no parece difícil adivinar cual puede ser su contenido. La dulzura en tonos grises aparece en cada nota proporcionando una atmósfera melancólica con ciertos elementos jazz. Su elegante sinfonismo le aporta un aroma vintage muy apetecible. Aquí los elementos progresivos predominan entre suaves ritos que no terminan de explorar, sino que mantiene la calma y la tristeza a lo largo de toda la canción.

‘Wurmloch’ nace entre efectos creando una sensación de misterio desde algún lugar del cosmos infinito. Un reducto para los sonidos espaciales auspiciado por los sintetizadores en una nueva experimentación sónica.  Sus tonos futuristas se envuelven en una neblina narcótica que rebaja la tensión. Explotando con dinamismo, sus tonos kraut aparecen sin complejos, mientras los efectos revolotean en el ambiente creando un espacio en el que la psicodelia espacial se desarrolla en su hábitat natural. Usando todos los ingredientes característicos del género, consigue crear otra banda sonora de película de ciencia ficción. El tema mas espacial e hipnótico del álbum. En la parte final, la canción se dota de profundos solos de guitarra rebosantes de psicodelia y una mayor intensidad rítmica. Un tránsito evolutivo que funciona a la perfección.

El álbum cierra con la oscura ‘Mellotraum’. Sin salir de ese escenario futurista, l canción parece incidir más en la exploración progresiva con un persistente tono sinfónico. Completamente instrumental, los sonidos de un nuevo mundo se presentan ante el oyente ofreciendo un espacio innovador. Suave y balsámico, el corte no desdeña algunos momentos kraut en su sinfonismo empírico.

 Sula Bassana 

Sulatron Records

Reseña: KING BUFFALO.- ‘Regenerator’

Poniendo fin a trilogía pandémica iniciada con ‘THE BURDEN OF RETLESSNESS’ (reseña aquí), y continuada con ‘ACHERON’ (reseña aquí), ‘REGENERATOR‘, sirve de nexo de unión entre ambos. Continuando con en esa exploración de la modernidad de la psicodelia pesada, sus canciones que te atrapan en auténticas espirales ´sónicas de tintes siderales, pero que sin renunciar a sus bellas y acolchadas melodías. Una formula que le sigue funcionan al trio.  Todo un crisol de sonidos psicodélicos, progresivos, espaciales, crean un álbum conmovedor a la vez que impactante, sorprendente y magistral a partes iguales. El álbum nos muestra las sombras, pero también es capaz de encontrar la luz con sus serpenteantes e hipnóticas canciones, que abarcan un crisol de estilos e influencias para ensamblarlos perfectamente. Una maquinaria rítmica acoplada con exquisitez, hace que las canciones vayan mutando entre diferentes atmósferas, creando un gratificante campo magnético para el oyente.  Sin renunciar a la psicodelia pesada, los elementos progresivos son mas numerosos que en anteriores entregas. Ese tono futurista y sideral hace que la banda no ceje en su exploración sónica sin que puede vislumbrarse donde está su final. Me pregunto….. ¿Estos chicos no van a dejar de evolucionar en su sonido sin renunciar a su esencia? De momento la respuesta la tenemos en ‘REGENERATOR’, un álbum que fluye impulsado por unos tambores inquebrantables, un bajo que parece no estar, pero que se siente, y una guitarra junto a una voz, que saben cuándo cambiar el registro y la intensidad para seducir al oyente.  KING BUFFALO conoce a la perfección como hacer progresar sus canciones, pero también son maestros en sacar provecho a la repetición ,sin caer en la monotonía y el hastío. ¿Cuántas bandas son capaces de componer tres obras maestras en un año como KING BUFFALO?. Esta reflexión es la que dimensiona verdaderamente el trabajo que KING BUFFALO lleva ofreciéndonos desde hace años. Una banda que no deja de crecer y captar más adeptos a su causa, como pude comprobar este verano en sus actuaciones en Krach am Bach y Sonicblast-Fest, donde conquistaron a la audiencia con su magnética psicodelia pesada del nuevo milenio. Para aquellos que piensan que en el rock todo está inventado, les invitaría a escuchar a KING BUFFALO, seguramente cambiarán de opinión. Porque los de Rochester hacen que el rock siga regalándonos albúmenes llenos de frescura y originalidad en su conjunto y desarrollo, sin caer en convencionalismos y consiguiendo que cada nuevo álbum suyo, lleve su sello de identidad y resulte plenamente reconocible.

KING BUFFALO son:
Sean McVay: guitarra, voz y sintetizador
Dan Reynolds: bajo y sintetizador
Scott Donaldson: batería

‘REGENERATOR’ fue producido, diseñado y mezclado por Sean McVay, y masterizado por Bernie Matthews. La obra de arte fue creada por Mike Del Rosario, con el diseño del álbum de Scott Donaldson y está disponible como autoedición en Norteamérica y en Europa a través de Stickman  Records.

Dando nombre al álbum, ‘Regenerator’ nos sume en un trance psicodélico en el que los ritmos hipnóticos van minando la capacidad neuronal del oyente. Con frescas melodías, el corte aporta luminosidad a su propuesta pseudo-espacial. Desarrollándose con gran agilidad el brillante trabajo de guitarra se conjuga con una base rítmica implacable. KING BUFFALO se deja llevar por una atmósfera heavy-psych con solos interminables que van contoneándose con suma destreza. Todo un gratificante mundo sensorial que nos hace escapar de cualquier espacio terrenal. Sin duda un sonido que mira hacia el futuro formando de la constante exploración sónica del trio. Si la guitarra brilla con luz propia, tanto batería como bajo parecen diseñados para golpear al unísono como si te un ‘todo’ se tratara. Un tema mágico y brillante a la vez.


‘Mercury’ susurra con aterciopeladas melodías salidas de voz de Sean. Los hipnóticos ritmos se muestras contenidos en un tema que explota con riffs pesados sin que esto haga cambiar su vocación sideral. Leves momentos de intensidad que se aplacan en una armonía dominada por una pulsante y poderosa línea de bajo. Aquí está el principal argumento sobre el que la canción se desarrolla. Pero KING BUFFALO sabe cómo conquistar al oyente y la luminosidad de su melodía unido a la intensidad nos rescata de este nuevo trance.


La poderosa apertura de ‘Hours nos sumerge en un estado hipnótico en el que el kraut rock más futurista hace acto de presencia con todo su esplendor. Veloz, punzante, pero sin renunciar a su poder magnético, el tema cruje entre gruesas líneas de bajo y unos tambores ejecutados milimétricamente. Sobre esos mimbres, las embestidas de la guitarra aportan brillantes momentos heavy-psych. Dejando que la instrumentación fluya, el hilo conductor del tema nos lanza a una espiral sónica. En ese insondable espacio los sintetizadores nos describen un insondable entorno sideral con matices electrónicos. Un sonido metálico lleno de fuerza que hace gravitar la nave nodriza de los de Rochester por el cosmos infinito.  

En ‘Interlude’ retoman el efecto balsámico para ofrecernos una estampa bucólica a través de sencillos acordes envueltos en sintetizadores y la cálida voz de Sean. Un espacio relajante y psicodélico como solo ellos saber hacer.

Después del trance anterior ‘Mammoth’ retoma los espacios progresivos ofreciéndonos pausados momentos que van serpenteando entre ritmos repetitivos. La melodía vuelve a tomar el protagonismo de una trama que parece mirar de reojo a los 70’s en su argumento. Una vibración Pink Floyd ocupa la parte final de un tema sólido, perfectamente estructurado y con muchos alicientes en sus magnéticos surcos. Seguramente el culmen melódico de un álbum que no se ciñe a un único estilo, sino que sabe evolucionar con unas transiciones realmente logradas.

 ‘Avalon’ regresa a los espacios oníricos con un mayor protagonismo de los teclados arropando su aterciopelada melodía mas propia de los dinosaurios progresivos de los 70’s. Suave en su envolvente desarrollo, el tema ofrece medidos arranques de fuerza que lo hacen elevarse majestuoso.  Riffs que crujen y se elevan entre una voz que se intensifica subiendo la intensidad. Con estas embestidas consiguen que cada pieza del puzzle, por muy dispar que sea, encaje a la perfección.

El álbum cierra con ‘Firmament’. Embutidos en un espacio de melancolía, los acordes se suceden con pausa creando una atmósfera envolvente y acogedora presidida en su parte inicial por la oscuridad. Lentamente la canción va en busca de la luz. De nuevo en un segundo plano, pero con un protagonismo estelar, el bajo va susurrándonos con sus notas con lo hace la voz con sus frases. elevándose con gruesos riffs, el pausado tempo sirve de contrapeso a una armonía que se decanta por el rock más punzante.  Nuevamente KING BUFFALO consigue su objetivo de transportar al oyente a diferentes espacios sonoros sin que ese transito resulte traumático, sino todo lo contrario. Muchas veces he dicho que los de Rochester son la banda del momento que mejor saber crear la atmósfera justa para atrapar al oyente. En su desarrollo pasamos por bucólicos espacios progresivos, psicodelia ensoñadora y ácida por momentos, pero también por el hipnotismo de unos ritmos que te atrapan en una espiral de la que es imposible salir. La epopeya de nueve minutos concluye con una explosión de intensidad que nos lleva algún espacio en lo más recóndito del cosmos.

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Stickman Records

Reseña: MOURA.- ‘Axexan, espreitan’

Los gallegos MOURA lo han vuelto a hacer. Si con su primer álbum nos sorprendieron, ahora con su segundo trabajo ‘AXEXAN ESPREITAN’, vuelven a dejarnos estupefactos. ‘AXEXAN ESPREITAN’ es un mapa del patrimonio inmaterial del pueblo gallego elaborado a base de recuerdos personales, costumbres populares, ritos como elemento social y la presencia de espíritus de los que ya no están. La banda nos observa y nos vigila en un sentido protector; y forman parte de nuestro ser, desdibujando la delgada línea entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Una banda tan particular como MOURA, no renuncia a nada. Si la tradicional del folk celta está muy presente en esta nueva entrega, ésta se enriquece con brillantes desarrollos progresivos como ya hicieron sus paisano NHU décadas atrás. Pero los gallegos no se quedan ahí, ya que se atreven sin ningún rubor, y por el contrario con sumo acierto, a sumergirse en ritmos kraut, para llevarnos a un viaje cósmico del que no sé muy bien si quisiera regresar. Pinceladas jazz, psicodelia ensoñadora envuelta en atmósferas rebosantes de misticismo, y rock pesado. Porque estos chicos se las ingenian para que cada nueva excursión hacia un estilo resulte sumamente placentera para el oyente. Cualquier convencionalismo está alejado del contenido de ‘AXEXAN ESPREITAN’. Esto hace que, a pesar de alejarse de la ortodoxia de los sonidos más underground, su propuesta resulte sumamente gratificante. Hay quién pudiera pensar que MOURA tratan de abarcar un espectro sonoro demasiado amplio, pero una vez escuchado el álbum, estos pensamientos se diluirán, ya que las canciones, con sus oscilaciones estilísticas están compuestas con destreza, para que todo se muestre ante el oyente de una forma natural, sin que nada resulte impostado. Este es uno de los grandes avales de esta fantástica banda de druidas, unos hechiceros que saben cocinar a la perfección su extasiante ‘poción mágica’.

‘AXEXANM ESPREITAN’ fue grabado durante el verano 2021 en una casa de la parroquia de Moruxo (Bergondo) en las afueras de A Coruña por J. Gutiérrez (quien también trabajó en la producción junto a la propia banda); para posteriormente ser mezclado por el propio productor en Cangas (Pontevedra) en otoño del mismo año y masterizado por Álvaro Gallego en Agmastering; yestá disponible vía Spinda Records.


MOURA son: Diego Veiga (voces, guitarra, órgano), Hugo Santerio (guitarras, voces), Fernando Vilaboy (teclados, theremin, sintetizadores, voces), Luis Casanova (batería y percusión), Pedro Alberte (bajo) y Belém Tajes (voces y percusión).


‘Alborada do alén’ nace entre efectos y sintetizadores de vocación espacial. Con un génesis lleno de épica con el que los gallegos nos introducen en la siguiente canción.

Con la tradición celta muy presente y como continuación del tema de apertura, ‘Romance de Andrés d’Orois’ se nutre de voces folk entre su envolvente ambientación psico-progresiva. Elementos tradicionales unidos a delicados acordes psicodélicos van tejiendo este maravilloso tema. Violines, un cálido bajo, un ritmo tenue y una guitarra sencilla arropan los versos que beben de la tradición celta. La combinación resulta completamente fascinante, proporcionando un hechizo sonoro de grandes dimensiones. Susurrante por momentos, pero rico en matices, el corte deambula entre la niebla de la cornisa cantábrica con la mirada puesta en los ancestros. Una gratificante forma de introducirnos en este fantástico trabajo. Una de las canciones de un álbum repleto de alicientes para aquellos que abren su mente a sonidos no demasiado habituales en la escena pesada. Coros celestiales y el legado de la magia de los pueblos del norte son el argumento de estos druidas del siglo XXI.

Enlazado con el tema anterior, ‘Pelerinaxes’ la combinación de guitarra con sonidos de viento de vocación jazz, crea un espacio sonoro por momentos inquietante.  Aquí los elementos progresivos se fusionan con pinceladas folk, (presentes en casi todas las canciones). Posiblemente en los tiempos que vivimos no abunden propuestas como la de MOURA, pero su existencia es todo un regalo para cualquier buen melómano. Loa co0mplejidad de su melodía parece querer abarcar un amplio espectro de vibraciones estilísticas. Aquí, la intensidad viene marcada por una guitarra que se contonea en solos profundos, mientras la base rítmica no cesa en su empeño por ofrecer una composición compleja, pero realmente brillante.

Cambiando el sonido de los temas precedentes, ‘Baile do dentón’ nos invita a un viaje cósmico a través de ritmos kraut envueltos en efectos persistentes. Manteniendo ese espíritu psico-progresivo y el misticismo de sus voces, MOURA crean un corte de gran hipnotismo con el que consiguen un fascinante contraste entre las reminiscencias tradicionales y una armonía mucho más pesada y magnética. Teclados y sintetizadores adquieren un mayor protagonismo en una canción con altas dosis psicodélicas y riffs más pesados. El claro ejemplo de que estos chicos no se ponen barreras a la hora de componer sus canciones. La canción trata sobre la historia del comercio de cornezuelo, un hongo de centeno del que posteriormente se sintetiza el LSD, y sobre los delirios y alucinaciones que causaba entre los campesinos en la elaboración del pan. ¿Te imaginas la escena?

En el siguiente tema, ‘Alalá do Abellón’ regresan los efectos entre coros pastorales que beben de la tradición galaica. Sustentado en esas voces corales, construyen un extraño corte con elementos drone y multitud de disonancias. Finalmente, los cantos tradicionales se adueñan de este enigmático y experimental tema.

‘Cantar do liño’ contiene bellas melodías progresivas en un cierto tono melancólico. Una nueva fusión de la tradición galaica con desarrollos más elaborados en los que los acordes de guitarra se vuelven a enriquecer con una cálida armonía de corte progresivo. Otro fiel reflejo de la fusión de los gallegos.

‘Encontro cunha moura fiadeira en Dormeá’ coquetea con elementos jazz y suaves ritmos coloristas entre sus pasajes psicodélicos. La alternancia de voces masculinas y femeninas logra un gratificante resultado.  Balsámico, ensoñador y sumamente relajante, el corte es otro claro ejemplo de que no hay límites en la creación compositiva de MOURA. Aterciopelado y dulce, el corte es toda una mirada al pasado con un carácter innovador y rebosante de creatividad.  Afiladas guitarras se unen a esta fiesta multicolor aportando gratificantes momentos psicodélicos. Por otro lado, los teclados vintage van dando forma a otro buen ejemplo de psicodelia-progresiva por parte de una banda que no parece querer renunciar a nada para dar brillo a sus canciones.

Para cerrar este segundo álbum, ‘Lúa vermellla’ nos devuelve a los sonidos tradicionales. Embutido en romanticismo clásico, el corte y su espíritu folclórico escarba en el pasado con su narrativa folk. Si nueve minutos de canción suele dar para mucho a la mayoría de las bandas, para alguien como MOURA, es un perfecto escaparate para dejar patente toda su creatividad y amor por la tradición.  Sumergiéndonos en una oscura atmósfera, la parte central se central en pasajes sinfónicos con sus delicados acordes. De ahí, el tema evoluciona a un escenario más rock sin perder las ensoñadoras voces corales aportan esa mística innata en la mayoría de las canciones de la banda.

MOURA

Spinda Records

Reseña: DHIDALAH.- ‘Sensoria’

Tras las puntas de lanza de la escena underground japonesa como KIKAGAKU MOYO o MINAMI DEUTCH, en el año 2013 aparecían en los japoneses DHIDALAH. Un trío que ve evolucionar su sonido desde sus comienzos y que ahora presenta su trabajo más sólido e impactante. Inspirados en los ritmos kraut y espaciales nacidos en la década de los 70’s, pero aportando su carácter contemporáneo, ‘SENSORIA’ es uno de los tesoros que nos dejará este año 2.022 para los anales de la psicodelia. Con un espíritu de jam, los tres músicos componen largas canciones con la que atrapar al oyente en su particular mundo lisérgico. Una dimensión paralela que juega con tiempo ye espacio haciéndonos escapar de la razón, para expandir nuestra mente con sus magnéticos sonidos. A lo largo del tiempo he podido comprobar la calidad técnica de los músicos japoneses, algo, que se evidencia una vez más en este nuevo álbum.  Hábiles en la ejecución e inspirados en la composición, DHIDALAH nos invitan con su nuevo álbum ‘SENSORIA’ a explorar su particular universo sonoro. Un mundo en que todo fluye de forma natural, y aunque las canciones puedan nacer de la improvisación, lo cierto es que consiguen que las mismas se muestren compactas, sin que los cambios de intensidad aprecien, mostrándose como ‘un todo’, con sentido. «¿Dónde está el espacio? ¿Está en nuestro cerebro? ¿O está fuera del planeta Tierra? DHIDALAH responde poéticamente a la pregunta con su nuevo álbum ‘SENSORIA’. Todo un ejemplo reflexivo y sobrenatural del espacio del trío japonés. ¿Cómo es tu espacio? En medio de la noche, o a plena luz del día, en las habitaciones más pequeñas, en la inmensidad del bosque, escuchar ‘SENSORIA’ te abrirá a un nuevo tipo de espacio, a través de sus vibraciones psicodélicas ejecutadas bajo hipnóticos ritmos kraut y explorando los confines del cosmos.

‘SENSORIA’ está disponible vía Guruguru Brain.

DHIDALAH son: Ikuma Kawabe (Guitarra), Kazuhira Gotoh (Bajo, voz, efectos)
Masahito Goda ( Batería).

‘Soma’ abre el álbum con hipnóticos ritmos custodiando pasajes de psicodelia aromatizada. Sus ritmos de vocación kraut consiguen una dualidad sónica con muchos alicientes para el oyente. Inquebrantable en su desarrollo, la guitarra nos sume en un mantra sonoro que de inmediato nos atrapa en sus fauces.  Voces etéreas complementan este brillante corte psicodélico. Todo un mundo sensorial en el que los sonidos fluyen creando una atmósfera invadida por los sonidos lisérgicos. Psicodelia del siglo XXI que toma elementos del pasado pero que se muestra completamente innovadora en su desarrollo. Con una estructura de jam el trio consigue unir las piezas de este particular puzzle sonoro. Sin duda DHIDALAH dejan patente su calidad como músicos con una interpretación fluida y con un gran magnetismo. Solos ácidos en una auténtica orgía psicotrópica de grandes dimensiones.

Un frenesí pseudo-espacial nos introduce a ‘Invader summer’ . Con la maquinaria rítmica a toda máquina, las voces ecualizadas y los efectos arropan los desarrollos de guitarra ácida. Toda una espiral psicotrópica que transita a la velocidad de la luz por entornos siderales. El tema camina por el terreno allanado por bandas como Hawkwind, incorporando ritmos kraut para aportar ese tono hipnótico. Seis minutos de intensidad máxima en los que los japoneses nos sitúan en algún insondable espacio en la lejanía del cosmos.

Bajando la intensidad, pero sin renunciar a los espacios lisérgicos, ‘Dead’ gravita entre bellos acordes psicodélicos auspiciados por unos incesantes efectos. Con un carácter más sosegado el tema poco a poco va insuflando al oyente sus tonos psicodélicos. Así logran crean un corte balsámico que sirve para la expansión sensorial de nuestras mentes. Su gratificante melodía, y el marcado magnetismo de su ritmo nos sumerge en un mundo irreal lleno de gratas sensaciones. repitiendo la armonía consiguen atraparnos en un entorno sensorial repleto de gratificantes sensaciones

Inspirados en el folclore japonés Yokai, las criaturas espirituales y a veces cambiantes que viven en las montañas oscuras de Japón. El espacio es espacio libre, y eso queda reflejado en los 20 minutos de‘Black shrine’ Un corte que va poco a poco incrementando su intensidad sin perder su esencia psico-espacial. Voces llenas de misticismo aparecen entre los desarrollos heavy-psych y su hipnótico ritmo. Siempre con la mirada al frente, esta magnífica jam consigue atraparnos en un agujero negro de psicodelia pesada lleno de matices. Si bien su estructura se sustenta en la libre interpretación, los japoneses consiguen que el corte se muestre ante el oyente como un ‘todo’ con sentido. En la parte central el corte desciende a una nueva dimensión sensorial. Aquí todo sucede desde la calma más absoluta, lo cual no impide que el corte siga transmitiendo su hechizo psicotrópico sobre el oyente. Pasajes que se desarrollan casi a cámara lenta van describiendo un nuevo espacio sensorial en el que la calma magnética se apodera del corte. Los acordes de guitarra se complementan con ese incesante pero cadente ritmo y unos desarrollos que se contonean con suavidad envueltos en sustancias psicotrópicas.  Sin duda los japoneses saben de qué va esto de la psicodelia pesada, y esta canción es todo un ejemplo de su maestría y calidad.   Pero DHIDALAH no se quedan ahí, como demuestra un sonido que se torna más difuso y pesado, dando muestras de que también saber manejarse en un escenario más stoner. Lo cierto es que estamos ante un tema de psicodelia pesada de cinco estrellas, absolutamente genial e impactante. Su turbio sonido se completa con momentos en los que los pasajes cristalinos aportan el efecto balsámico a esta auténtica bacanal psicotrópica.

Dhidalah

Guruguru Brain

Reseña: LAMMPING.- ‘Stars we lost’

‘STARS WE LOST’, el nuevo EP de los canadienses LAMMPING, contiene seis canciones empapadas de fuzz en las que el legado de los 70’s se conjuga con elementos de psicodelia, blues, rock clásico, indie, kraut, incluso pinceladas pop de confitería, para lograr un sonido personal y fuera de convencionalismos. Logrando expandir su sonido hacia nuevos territorios sonoros, su apuesta alternativa logra el objetivo, proporcionando al oyente media hora fantástica, divertida y llena de alicientes. Todo un arco iris multicolor en el que todo vale y en el que cada oyente encontrará sus propias referencias sonoras. Puede que a priori parezca difícil insertan influencias tan dispares en un mismo trabajo, pero cada una de las pistas, se presenta cohesionada y con los suficientes alicientes como para hacerte permanecer enganchado a su escucha. La variedad estilística que encontramos en sus temas no resulta nada forzada, sino que por el contrario, el resultado de una magnífica ejecución. Estamos ante un nuevo soplo de aire fresco en una escena que no deja de sorprendernos. ¿Atrevidos?, si, por supuesto, pero el resultado resulta sumamente satisfactorio. En el álbum encontramos canciones campestres, en contraste con los sonidos futuristas de otros cortes en los que la psicodelia y los ritmos hipnóticos se balancean en un puente que nos lleva a los 60’s. Un tránsito en el LAMMPING se recrean en el paisaje de este viaje sonoro, recolectando aquellas vibraciones que pueden serle útiles para enriquecer sus canciones. Eclécticos, pero resultones, los canadienses consiguen un trabajo solvente con muchos alicientes, en unos surcos con fascinantes líneas vocales asentadas sobre guitarras atmosféricas e hipnóticos ritmos de vocación kraut. 

LAMMPING fue fundada por el cantante y compositor Mikhail Galkin y el baterista Jay Anderson. Al reunirse en un concierto donde las bandas anteriores de Jay y Mikhail compartían cartel, conectaron rápidamente sobre sus gustos musicales, aprovechando su amor por todo, desde el boom-bap de mediados de los 90 hasta Tropicalia y la música de biblioteca. Completan la formación Matt Aldred a la guitarra y Scott Hannigan al bajo. La banda se inició como un intento de unir varias influencias e ideas musicales bajo un paraguas de psych-rock, expandiendo las posibilidades de la música pesada. Reflexionando sobre el nombre de la banda, Galkin reconoce: “Lammping vino de «Cold Lamping With Flavor», una canción de Public Enemy. Supongo que era nuestra forma de decir que el hip hop es una influencia para nosotros. Añadimos una “m” extra para darle un toque original. Un amigo mío dijo que sonaba como una banda de garaje de la era de los Nuggets, así que funcionó, supongo”.

STARS WE LOST’ está disponible vía We Are Busy Bodies. 

Con suaves melodías ‘Everlasting moor’ camina por un escenario de rock clásico entre pinceladas blues.  Con una combinación de sonidos difusos y un alma más pesada, el tema no pasa la frontera de la estridencia en su sonido. Una estela de fuzz parece imprimir fuerza a una canción en la que las voces mantienen el control.

Con aura casi de vodevil ‘Never Phoenix’ navega en un escenario alternativo en el que un recurrente ritmo contiene la contundencia. Un extraño sustentado en los registros vocales, pero en el que no faltan elementos psicodélicos hábilmente salpicados. La parte final ofrece buenos pasajes de guitarra que se ven seducidos por el blues en una mezcla que funciona.

Con tonos más propios de música ‘americana’ ‘Home of shadows’ es como un susurro del viento en vastas praderas. Suave, pero conteniendo guitarras afiladas, los canadienses crean una canción colorista con distintos elementos florales y golpes de fuzz y wah wah con los que logran salir de esos pasajes más propios del rock de confitería.

‘’21 interlude’ es un extraño interludio voces con fuertes golpes de bajo y leves acordes de guitarra entre cadentes ritmos.

Usando un sonido denso en el que los graves golpean con contundencia, ‘Beyond the veil’ contiene aterciopeladas voces herederas de la psicodelia pop de finales de los 60’s.La versatilidad de su sonido admite buenos pasajes de guitarra salpicados con prudencia y una acaramelada melodía. De nuevo, la poderosa línea de bajo nos empapa con cada nota. Una curiosa conjunción de pop con pinceladas de sonidos más contemporáneos en un mestizaje, cuando menos original.

‘Golem of garbage hill’ se muestra como uno de los temas más pesados. Siempre con atractivas y originales voces, el tema incorpora una densa capa de fuzz que le sirve como impulso para su desarrollo. Un nítido aroma vintage impregna la divertida melodía mientras su difuso sonido muestra un carácter más contundente. Difícilmente clasificable, este epílogo se erige como una de las canciones más atractivas de todo el EP, ya que la canción contiene logrados pasajes de psicodelia colorista llena de aromas intensos.

Lammping

We Are Busy Bodies