Reseña: FROZEN PLANET….1969.- ‘Not from 1969’

En activo desde hace una década, y con mas de una decena de álbumes a sus espaldas, los psycho-jammers australianos FROZEN PLANET…. 1969 siguen ofreciéndonos mas jams salvajes. Improvisaciones del siglo XX inspiradas en ese mágico año para la psicodelia que fue 1969. Su título es lo suficiente evocador como para aclararnos en que época vivimos, ‘NOT FROM 1969’. En su interior, tres largos temas en los que la psicodelia oriental impregna de aromáticas fragancias sus largos desarrollos. Y que contienen unas reverberaciones que están en constante evolución, ofreciendo distintos aspectos de la psicodelia moderna. Con implacables ritmos unidos a una hipnótica línea de bajo y a una guitarra que se desangra para ofrecernos su mejor versión. Todo cabe en estos anárquicos y magnéticos 45 minutos en los que las vibraciones llegadas de las antípodas nos envuelven en sus habituales atmósferas psicotrópicas. Es complicado reseñar un álbum nacido de la improvisación y que se desarrolla en largos temas (uno de ellos de 27 minutos), pero lo que, si puedo decirte, es que te dejes llevar por este gratificante viaje a los confines de la psicodelia contemporánea. Un viaje impulsado por tres tipos que dejan que su música fluya con un resultado magistral.

FROZEN PLANET….1969 son: Paul Attard (guitarra), Lachlan Paine (bajo), Frank Attard (batería)

Grabado, mezclado y producido por Frank Attard, masterizado por Philip Dust, con fotografía de Matthew Slager y un diseño y maquetación obra de John Debono-Cullen
NOT FROM 1969’  estará disponible en vinilo plateado en una edición limitada a 200 copias a través de HeadSpin Records en el próximo mes de febrero y en Cd desde ahora vía Pepper Shaker Records

Las vibraciones del medio oeste son el punto de partida de ‘Diamond Dust la primera de estas tres jams. Diez minutos de exploración psicodélica en los que las melodías flotantes de la guitarra nos ofrecen aromáticas fragancias de gran belleza. Con un trasfondo pesado, una cortina borrosa cubre los devaneos lisérgicos del trio.  Un corte intenso lleno de gratificantes reverberaciones en un insondable escenario con pasajes más calmados. Un flujo constante que es contenido por momentos para resurgir mas brioso y proseguir su camino por esos exóticos paisajes llenos de encanto. La jam atraviesa entornos más tortuosos en los que los efectos y distorsiones aparecen intensificando su sonido sin que por ello, pierdan el rumbo.

Con ritmos intensos y un bajo hipnótico, ‘Strangelands’ está dotado de un matiz casi espacial, con un guitarra que se contonea entre pedales y wah wah. Implacable en su base rítmica, el corte parece estar hecho de gruesas pincelas que crean un cuadro psicotrópico a semejanza de los que tienen acostumbrados desde hace casi una década. Con la improvisación como base de sus composiciones, consiguen una vez mas crean cortes compactos y con un hilo conductor que se va torneando, aportando diversos matices. Si en el tema anterior la guitarra se erigía como auténtica protagonista, aquí los laureles están compartidos con una línea de bajo completamente implacable. Sobre ella, los acordes de la guitarra se retuercen en mil cabriolas, mientras Frank, no cesa en su torpeo de los parches de su batería. Constantes borboteos con emanaciones de LSD a lo largo de site minutos llenos de color.

Con mas de 27 minutos de improvisación,‘Dissolver’ crea una espiral de sonidos lisérgicos que se amontonan ante el oyente. Una disonancia casi free-jazz en la que la anarquía de tres músicos inquietos y talentosos, que se dejan llevar por sus emociones. De nuevo, el bajo de Lachlan Paine crea ese entorno hipnótico sobre el que desarrollar su jam. Nebulosas coloristas con trazos espaciales con una línea de bajo que se te clava hasta el alma. Devaneos ácidos entre efectos y una variedad de ritmos independientes que consiguen sumirnos en un agujero negro. Las oscilantes reverberaciones van haciendo mutar la atmósfera sin perder su instinto lisérgico. Los tres músicos se retroalimentan con sus armonías, mientras Paul colorea los ritmos con pinceladas de una guitarra que incide sobre la misma nota.  Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en una fiesta llena de ritmos contagiosos con momentos kraut, tonos cósmicos así como juegos replicantes entre instrumentos que llegan a explorar territorios progresivos por momentos

Frozen Planet 1969

Pepper Shaker Records

HeadSpin Records

Reseña: HYPNOTIC FLOOR.- ‘Odd conjectures’

El segundo álbum de los austriacos HYPNOTIC FLOOR nos ofrece ocho brillantes canciones que cambian sus formas con gran habilidad. El crisol de estilos que confluyen en cada una de ellas, hace que ‘ODD CONJECTURES’ se postule como un álbum ecléctico pero lleno de riqueza. Todo un tesoro por descubrir en el que encontramos vibraciones progresivas mas propias de los 70’s, ecos west-coast, ritmos hard-rock y momentos de psicodelia exótica herederos del anatolian-rock. Canciones efervescentes que rescatan el legado de los 60’s con toques de garage-rock entre ritmos de vocación kraut y buenas dosis de psicodelia. Estamos ante una auténtica bacanal de vibraciones vintage que crean un caleidoscopio sonoro inquieto a la vez que lisérgico.  El álbum me llego sin hacer ruido, pero cada vez que lo escucho, me parece un álbum mejor, a pesar de que la primera vez no me transmitió todo el potencial que tienen sus canciones. Unas canciones camaleónicas que se van transformando internamente para mostrarse resplandecientes y frescas para el oyente. Ecos Jethro Tull, guiños ZZ Top se unen a este espectáculo vintage repleto de ritmos contagiosos y con el espíritu de Syd Barret en el horizonte. Rectificar es de sabios, así que, mi enmienda llega con esta reseña que espero haga justicia a un trabajo notable que es todo un soplo de aire fresco.

ODD CONJECTURES’ está disponible vía Stonefree Records.

El álbum abre con un tema monumental. ‘Toxo’ recoge las vibraciones progresivas de los 70’s para remodelarlas y hacer de la canción un tema que sabe beber de la fuente del Stoner contemporáneo, así como de la psicodelia. Escapadas psicotrópicas de una gran densidad habitan en el mismo entorno que sus atractivas melodías. Con una atmósfera vintage y ecos de los Jethro Tull de finales de los 70’s.

‘Feed the optopus’ juega con un sonido más campestre que oscila entre distintas vibraciones y con sus magníficas armonías vocales. Fuertes tambores, buenas guitarras y unas cuidadas voces y coros crean un tema colorista y fresco alejado de convencionalismos y en el que los ecos west-coast aparecen con sutileza. Momentos retro, psicodelia y algún elemento progresivo conforman una canción que suena muy americana.  Con una bacanal sónica, el tema se encabrita en una locura de ritmos y riffs.

Tomando elementos exóticos, ‘Mi go’ con su pegadizo ritmo parece explorar los sonidos orientales para incorporarlos a su esencia psico-progresiva. Una melodía usada como base, hace que el tema gravite en un entorno luminoso en el que no faltan momentos de intensidad y pesadez. La influencia del ‘anatolian-rock’ está muy presente en una canción versátil y llena de ganchos.

Emulando a ZZ TOP, ‘Plastic children’ nace de una combinación de ritmos boogie-blues, y una atmósfera psicodelia de tintes vintage. Arrolladoras vibraciones que se balancean para contagiar al oyente de su narrativa se conjugan con un irreverente espíritu garagero. Sin duda todo un estimulante para los sentidos.

Asentados en sonidos más propios del medio-oeste ‘Highway man’ gravita entre estas vibraciones y la psicodelia pop de los 60’s. Una perfecta conjunción entre la frescura y lo añejo a ritmo de blues bañado con unas gotitas de psicodelia.  Y ecos West-Coast.

Dando un giro a su sonido, ‘Snail’ nos hipnotiza con sus ritmos kraut. Sin salir de la atmósfera vintage, el tema se visto látex entre efectos espaciales. Evocando a una banda sonora de serie B de los 60’s la canción contiene pegadizos estribillos.

‘Tagaloa’ con casi diez minutos se convierte en el tema mas largo del álbum. Usando la atmosfera vintage para con un bajo magnético y una guitarra bailarina ofrecernos melodías del pasado. Una canción mutante que va tornando su aspecto entre vibraciones progresivas hacia una psicodelia impregnada de fragancias narcóticas y un halo lisérgico más propio de Syd Barret. Incluso en los momentos mas pausados, el corte no pierde el ritmo en ningún momento.

Retomando los hipnóticos ritmos kraut ‘Beinwärds’ cierra al álbum con un trance robótico de psicodelia aromatizada. Elementos kosmiche de nítida vocación espacial, aparecen aportando una intensidad sideral. Toda una tormenta de meteoritos que contrasta con calmados pasajes en los que todo parece gravitar nos llevan a corte futurista, intenso y aturdidor. Surcos imantados para el oyente caiga en su interior caleidoscópico.

HYPNOTIC FLOOR

StoneFree Records

Reseña: SPECK.- ‘Unkraut’

‘UNKRAUT’ es el psicotrópico álbum debut del trio austriaco SPEAK. Toda una locura explosiva, en un álbum adictivo que no te dejará indiferente. Repleto de sonidos diabólicos de gran hipnotismo, SPECK nos invita a una bacanal de psicodelia hipnótica y cautivadora. Pero me siento en la obligación de hacer una ADVERTENCIA: ‘Una escucha prolongada puede afectar a tu capacidad neuronal’. Desde Denpafuzz no nos hacemos responsables de los trastornos neurológicos que puede causar en tu cerebro, o tal vez si….. (??) jajaja. Bromas aparte, cuando recibí el correo con el álbum y le dí al play, solo tardé unos segundos en darme cuenta de que estaba ante uno de esos discos que me volvería loco. Ritmos frenéticos, ambientación espacial, y toneladas de psicotrópicos en cada riff. En algún lugar entre EARTHLESS y HAWKWIND, SPEAK encuentra su sitio para hacer que nuestras cabezas vuelen con su sonido infernal. Hipnóticas, pesadas y completamente psicotrópicas, sus canciones. Transmitir sensaciones a través de la música es uno de los objetivos de ésta, y SPEAK, consigue con sus canciones llevarnos al lugar donde ellos quieren. Como si sus canciones salieran de un laboratorio de LSD más que de un estudio de grabación, SPEAK construye un álbum impactante hipnótico, y lleno de pasajes que nos hacen atravesar una extraña dimensión sensorial para ofrecernos un mundo único lleno de gratificantes sensaciones. Con momentos meditativos, las canciones fluyen sumiendo al oyente en un agujero negro del que no querrá salir. Si el trabajo de los tres miembros de la banda es excepcional con ritmos de conducción y bajos maravillosos, los pasajes de guitarra de gato enojado son de otro mundo. Su kraut rock motorizado entra sin problemas en el reino de los sonidos retumbantes y repetitivos del desierto californiano y se completa con un salvaje y pesado accidente de nave espacial. Sin duda, uno de los álbumes psicodélicos más logrados del año.

¡Viajeros, abróchense los cinturones de seguridad y prepárense para una misión hacia lo desconocido! El viaje merece la pena.

El nacimiento de SPECK sigue una serie de coincidencias. A finales de 2019, había un espacio para conciertos en Viena para ser llenado con poca antelación. Tres personas que se habían reunido un par de veces decidieron llenar la ranura con cualquier jam que se les ocurra. A la multitud le encantó, así recibieron la oferta de apoyar ECSTATION VISION una semana después. El trio no pudo rechazar la oferta, así nació SPECK.

SPECK son: Marcel Cultrera (space captain / board voices) ,Lisa Winkelmüller ( low frequency commander) y Patrick Säuerl (galactic thrust engineer).

‘UNKRAUT’ fue grabado en Beardy Mountain Studios cerca de Viena (Austria), diseñado y masterizado por Alexandr Vatagin, mezclado por SPECK y Alexandr Vatagin, correspondiendo el arte de portada a Leonie Mathis. ‘UNKRAUT está disponible vía The Swamp Records.

‘Palim Palim’ abre el álbum de forma apabullante. Fuertes tambores, efectos, distorsiones y una estela cósmica que de inmediato te ponen en órbita. Psicodelia pesada de muchos kilates se cierne ante nosotros con el legado de HAWKWIND muy presente. Un corte frenético que nos empapa de psicotrópicos con una guitarra diabólica en vena Earthless. Largos desarrollos entre ritmos frenéticos y una pesadez intrínseca, nos llevan en volandas hacia algún lugar del cosmos. Wah-wah y un ritmo que se va tornando mas hipnótico socaban nuestras neuronas con insistencia. Toda una locura sideral que hace que la cabeza del oyente explote a la primera embestida. ¡¡¡Un corte arrollador!!!

habiéndonos dejado exhaustos el tema anterior, SPEAK, baja la intensidad en ‘II’.  Aquí la psicodelia pesada nos sumerge en un trance sensorial entre pausados y narcóticos desarrollos de guitarra. Ritmos cadentes ponen la pausa en una atmósfera lisérgica causando un efecto aletargante.  Empapados de los efectos de la dietilamida salida de sus notas, el tema parece susurrarnos dejándonos en un estado de relajación como antídoto a la fuerza del corte de apertura.

‘Unkraut’, tiene un nombre bastante evidente como para intuir su contenido. Ritmos kraut, y vestigios de la kosmiche music de los 70’s se conjugan en un corte que se desarrolla en atmósferas espaciales entre hipnóticos ritmos. Un groovy fantástico que toma nuevamente elementos de Hawkwind. Con la guitarra desangrándose en solos infinitos, la base rítmica golpea noqueando los sentidos del oyente. Cada día disfruto más con este tipo de propuestas nacidas de la psicodelia, pero desarrolladas bajo vibraciones de puro kraut rock. Esa conjunción de elementos nos sitúa en un espacio en el que EARTHLESS se llena de compases hipnóticos para sumirnos en un nuevo trance robótico. El tema contiene momentos de pesadez lo que le hace brillar más si cabe. Poderoso, arrollador y completamente psicotrópico, ‘Unkraut’, la canción que da nombre a este impactante debut pone a prueba nuestras neuronas con golpes aturdidores y guitarras explosivas llenas de acidez. Imposible salir de esta espiral diabólica.

La siguiente canción, ‘Firmament ’nos seduce de forma lasciva con una apertura cadenciosa en la que el bajo se contiene con un groovy que rápidamente nos atrapa en un mundo paralelo en el que los psicotrópicos revolotean gravitan sobre nuestras cabezas. Suave y penetrante, el tema contiene altas dosis de sustancias narcóticas que de inmediato golpean nuestro cerebro sumiéndonos en nuevo trance. Susurrante, silencioso y creando una atmósfera misteriosa, la guitarra llegada de alguna galaxia lejana ondula entre su hipnótico ritmo sumiéndonos en un placentero sueño. Sin sonidos estridentes, el trio consigue crean una atmósfera que cualquier amante de la psicodelia apreciara. Un tema ideal para bajar la intensidad de la luz, fumar un buen cogollo de hierba y disfrutar de las gratificantes sensaciones que el tema nos proporciona. Todo un éxtasis sensorial.

Para sacarnos del trance del tema anterior, ‘Mega chok’ retoma los hipnóticos ritmos kraut en un nuevo viaje sensorial. En esta ocasión mucho más dinámico, el trabajo del magnético bajo nos lleva en volandas entre solos interminables llenos de sustancias alucinógenas. Una cautivadora jam cósmica que va elevando su intensidad y tornándose más psicotrópica gracias a los devaneos de una guitarra que parece haber nacido en un laboratorio de LSD. Con alguna oscilación en la que descienden la intensidad, el implacable ritmo nos hace gravitar entorno a un sonido que actúa como un imán ante nuestras neuronas. Como si se retroalimentara de sus propios acordes, el tema inicia una huida hacia adelante intensificando su sonido en un insondable espacio en el que todo se muestra turbio y aturdidor.  Un diabólico final nos lleva a la velocidad de la luz a algún lugar en el infinito espacio sideral con una solvencia digna de admiración.

SPECK

KING BUFFALO.- ‘Acheron’

KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido completamente personal, pero también nos está demostrando en cada nuevo álbum, que la evolución de ese sonido no tiene fin. Aquí, de nuevo, nos lo vuelven a demostrar con un álbum mágico y rebosante de gratificantes canciones con elementos innovadores. Cuatro largos temas de diez minutos cada uno, que tienen identidad propia y que nos muestran el crisol de vibraciones en las que desenvuelven con soltura el trio de Rochester. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades más abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes junto a la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. Como ya nos mostraron en su anterior álbum ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ (reseña aquí) en 2021 KING BUFFALO son más psicodélicos, más shoegaze, más kraut, más espaciales, y más pesados que nunca. ‘ACHERON’ con el paso del tiempo será conocido como el disco de la cueva., como el álbum con el sonido más expansivo psicotrópico y pesado del trio de Rochester. Otro retoño más que la pandemia nos ha traído en estos tiempos convulsos. Su nombre ‘Acheron’ proviene de la mitología griega, y viene a ser algo así como ‘Rio de la aflicción’, y trae la tensión y la inquietud de la ofrenda anterior a un nuevo concepto. Un álbum con aristas, que no son redondeadas, sino que son enriquecidas con desarrollos de mayor complejidad compositiva mestizando su sonido con el ambiente cavernario, húmedo y oscuro de la cueva en la que se grabó.  Ya estoy acostumbrado a que ante un nuevo trabajo de KING BUFFALO me asalte la misma pregunta ¿Con qué nos van a sorprender ahora? La respuesta aparece tras la escucha del álbum. Son KING BUFFALO, suenan a KING BUFFALO, pero hay muchas cosas nuevas, sonidos, ritmos, riffs, melodías, que hacen que cada canción contenga mil sensaciones que transmitir al oyente. En España decimos: ‘Quién tiene magia, no necesita trucos’, y el trío tiene magia, y esa magia la convierte en trucos sonoros que descolocan al oyente, llevándolo donde quieren. Desde momentos floydianos que parecen mestizarse con KIKAGAKU MOJO, hard-progresivo espacial de los 70’s, metal del siglo XXI en línea TOOL, psicodelia ensoñadora; todo un mundo por descubrir preparado para regalarte gratificantes sensaciones con sus magnéticas y bellas canciones. Doctorándose una vez más como una de las bandas que mejor sabe crear la atmósfera idónea para hacer que el oyente sucumba a sus encantos, KING BUFFALO vuelven a ser firme candidato para llevarse el puesto de honor como creadora del álbum del año. Y no nos olvidemos, en 2.021 han publicado dos, mientras que la tercera entrega llegará la próxima primavera. Atentos, porque la historia aún no ha terminado.

Para grabar las cuatro canciones extendidas de ‘ACHERON’, la banda viajó tres horas al este desde Rochester hasta Howe Caverns en Nueva York, grabando con el ingeniero de confianza Grant Husselman y el camarógrafo Adam Antalek, quienes trabajaron en sus sesiones de cuarentena a principios de 2020, para documentar un día. Larga sesión en vivo en una cueva. En la cueva. “Underground” en el sentido más literal. Es apropiado que Acheron se haya registrado cerca del agua. Una corriente que fluye es audible en varios puntos a lo largo del álbum, incluso al comienzo de la pista del título de apertura.

KING BUFFALO son: Sean McVay (guitarrista y vocalista), Dan Reynolds (bajista) y Scott Donaldson (baterista). ‘ACHERON’ está disponible vía Stickman Records.

Entre borboteos de agua del interior de la cueva y magnéticos acordes, ‘Acheron’ fluye lentamente para mostrarse como una canción bella y maravillosa. La cálida y gratificante voz de Sean comienza su ronroneo seductor entre una plácida e hipnótica armonía. Repitiendo hasta la saciedad el mismo acorde sin que resulte aburrido, KING BUFFALO nos va introduciendo en su particular campo magnético. Sabiendo como sacar al oyente del trance, salpican de riffs cambiantes el tema cada cierto tiempo. Una estructura lineal, bien perfilada que eclosiona retumbando en la cavidad de la cueva como un torrente imponente de sonido. KING BUFFALO consigue tener enganchado al oyente con los mismos acordes durante diez reconfortantes minutos. Sin la sensación de monotonía, el trío sabe como usar sus cartas, mostrándose difuso y pesado a la vez que psicotrópico. Los sintetizadores acompañan los momentos más lisérgicos del tema.  Una prueba mas de que estamos ante la banda que mejor sabe crear atmósferas del momento.

Los milimétricos tambores de Scott, abren ‘Zephyr’. Aquí las artes de seducción shoegaze de Sean y un groovy kraut van dando forma a la canción. Hechizantes, sus dulces acordes van describiendo un florido entorno lleno de magia. Imprimiendo lentamente intensidad al tema, éste, va adquiriendo tintes de monumentalidad con nebulosos pasajes psico-progresivo. envolviéndolo en una atmósfera espacial, las melodías flotantes nos llevan a un territorio más pesado y turbulento. Aturdidores riffs retumban aquí, mostrando que KING BUFFALO también sabe ser una banda pesada. No quiero imaginarme como pudo sonar esto en esa mágica cueva cuando efectuaron la grabación. Desblocando el sonido de la guitarra consiguen un sonido que envuelve al oyente en un mar de sustancias psicotrópicas sin renunciar al fuerte ritmo.  Los sintetizadores se encargan de rebajar la energía para devolvernos a ese espacio cósmico en el que los sonidos gravitan plácidamente. Una sensación que vuelven a transmitir al oyente con gran maestría.

Una introducción más experimental a base de percusión, hace cambiar la fisonomía de ‘Shadows’. En algún lugar entre Pink Floyd y Kikagaku Mojo depositan una canción con innegables genes KING BUFFALO. Porque si KING BUFFALO se ha ganado su reputación haciendo reconocible un sonido, también nos está demostrando en cada nuevo álbum que su evolución no tiene fin. Ritmos implacables que siempre consiguen el golpe justo en el momento justo, guitarras capaces de llevarte al cielo o sumirte en las profundidades mas abyectas, y un bajo excelso, hipnótico y lleno de magnetismo. Esos ingredientes y la hechizante y cautivadora voz de Sean, hacen de KING BUFFALO una maquinaria perfecta de la psicodelia moderna. En esta ocasión se decantan por los sonidos más letárgicos para dejarse llevar por una jam en la que su psicodelia cósmica se muestra majestuosa. Llevando al oyente a un trance catártico y narcótico, hacen que este despierte de ese estado, golpeando con toda su fuerza de riffs. Un zarandeo que acaba por devolvernos a ese placentero estado hipnótico en el tan bien saber introducirnos.  

‘Cerverus’ nace de efectos inquietantes y misteriosos situándonos mas allá del umbral de la oscuridad. Un mundo paralelo que rápidamente muestra sus cartas. narcóticos pasajes en un magnético espacio de gratificantes sensaciones. Melodías shoegaze sobre una estructura floydiana, y una cadencia casi kosmiche. La dualidad de guitarra cristalina y nebulosos sintetizadores consigue sumirte en un nuevo trance hipnótico. ¡¡Joder!! ¡Que fácil me conquistan estos chicos! Nuevamente me viene a la cabeza la imagen del trio haciendo retumbar la cueva con este chamánico sonido. Rugoso, áspero, pero a la vez narcótico y gratificante. De nuevo, la evolución más metálica de la banda hace acto de presencia. Poderos, cambiante y lleno de fuerza, el tema nos ofrece distintas fases en un relato cautivador y poderoso. La parte final del tema es un búfalo desbocado por un precipicio rocoso lleno de aristas. Estos crujientes riffs harían palidecer a alguna banda de metal. Sin darnos cuenta, lo que comenzó como un gratificante paseo por un jardín del Edén, se convierte en una tortuosa travesía por territorios hostiles.  Si el tema tiene momentos de metal, también ofrece momentos progresivos en los que Sean saca a relucir todas sus artes en esto de las seis cuerdas. ¡¡¡apoteósico y grandilocuente!!!!

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Reseña: ELECTRIC MOON meets TALEA JACTA.- ‘Sabotar’

‘SABOTAR’ es la conjunción intergaláctica de dos estrellas de la escena psicodélica espacial; por un lado, el gran planeta alemán ELECTRIC MOON, y por el otro un asteroide oculto en tierras portuguesas como el dúo TALEA JACTA, con Pedro Pestana, el mago de la guitarra de 10.000 RUSSOS, y Joao País Filipe a a la batería y percusiones. El acontecimiento galáctico sucedía el pasado 28 de septiembre de 2019 en el Club Sabotage de Lisboa, un lugar legendario que no ha sobrevivido al COVID. Aquí se refleja una actuación en tres largas jams sin nombre, que van de los 6 minutos ‘Part 1’, hasta los 20 minutos ‘Part. 3’ y en la que la libre creatividad de cinco músicos brillantes nos traslada a un insondable espacio en la galaxia, en el que rebrotan las vibraciones de la kosmiche music de los 70’s. Toda una orgía de efectos y pedales con momentos hipnóticos y aturdidores bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. No, no necesitas tomar nada para sentir alteraciones en tu mente, ELECTRIC MOON y TALEA JACTA, unidos como una sola banda, te proporcionan el ’viaje’ con 40 minutos de locura, de anarquía. Con una doble batería y dos guitarras enloquecidas, van creando atmósferas misteriosas que acaban por atrapar al oyente como si de un agujero negro se tratara. tomándose con calma cada tema, lo van elaborando lentamente con largas introducciones, hasta llevarnos al punto que quieren. Sin duda, en esta grabación se percibe la complicidad de unos músicos que se entretienen, algo que se refleja con nitidez en ‘SABOTAR’, un nuevo viaje galáctico de ELECTRIC MOON, una banda acostumbrada a compartir escenario con músicos de otras formaciones.

ELECTRIC MOON son: Sula Bassana (guitarra, efectos), Komet Lulu (bajo, efectos), Pablo Carneval (Batería).

TALEA JACTA son: Pedro Pestana (guitarra, efectos), Joao Pais Filipe (Batería/Percusiones).

‘SABOTAR’ fue grabado como un archivo estéreo de la mesa de mezclas. Masterizado por Eroc y con arte de la portada de Komet Lulu, y está disponible vía Sulatron Records en vinilo  jaspeado de 180 gramos, CD en Digisleeve plegable. ¡LP y CD están limitados a 500 copias cada uno!

Dividido en tres jams, la primera ’Part. 1’, con 6 minutos nos introduce en el particular mundo de estos psiconautas. Efectos y guitarras se fusionan en un viaje espacial en el que la psicodelia trata de hipnotizar al oyente sumiéndole en una dimensión sensorial alejada de la razón. Fuertes ritmos contrapuestos dotan al corte de fuerza. Todo un viaje sideral hacia algún espacio remoto del cosmos reflejando la compenetración de los músicos de ambas bandas.

‘Part. 2’ es un espacio para la experimentación con extraños efectos y sonidos que acaban por envolvernos con una mayor pausa. Insondables atmósferas se abren ante nosotros bajo momentos minimalistas. Con la habitual pausa para hacer que arranque el tema, la primera parte nos introduce en un escenario lleno de misterio y oscuridad. Reflejando el vacío infinito del cosmos, la repetición de elementos marca la primera parte de una jam que lentamente va adquiriendo una mayor intensidad. Que duda cabe que no es sonido apto para todos los oídos y es necesaria una predisposición para sacarle todo el partido. Finalmente, el tema en su parte final transita por unos derroteros mas ortodoxos dentro de la psicodelia de tintes siderales.

La segunda parte del álbum la ocupan los 20 minutos de ‘Part. 3’. Envueltos en una orgía de efectos y pedales, los músicos crean un sonido masivo y atmosféricos que no encuentra la luz. Extraño y con un aura de misterio, los momentos instrumentales parecen recorrer un paraíso sensorial en el que la psicodelia plácida y reconfortante nos arrolla con delicados pasajes. Que duda cabe que ELECTRIC MOON son maestros en hacer evolucionar sus canciones, y aquí queda patente una vez más.  Con una propuesta más ortodoxa sin renunciar a las improvisaciones, hacen que las piezas encajen y que ambas bandas suenen al unísono para crear una banda sonora de ciencia ficción impregnada de sustancias psicotrópicas. Con elementos kraut herederos de la kosmiche music de mediados de los 70’s el legado de los pioneros se ve reflejado en momentos estelares que son ejecutados desde la calma. Así logran crear la atmósfera perfecta para lentamente sumir al oyente en un trance superlativo y magnético. Música cósmica en estado puro.

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