Siendo una de las bandas favoritas de DenpaFuzz, los australianos ROBOT GOD llevan años alegrándonos la vida con su psicodelia pesada con cinco álbumes publicados desde 2020: ‘SUBCONSCIOUS AWAKENING‘ (reseña aquí), PORTAL WITHIN’ (reseña aquí)‘SILVER BUDDHA DREAMING (reseña aquí), VALLEY OF PRIMORDIA (reseña aquí) o WORLDS COLLIDE (reseña aquí), ahora, nos llega una nueva entrega de su fantástica psicodelia pesada con su nueva entrega ‘ONTO THE AFTERLIFE‘. Combinando sin esfuerzo improvisaciones espaciales experimentales con elementos de abrumador stoner rock y golpes de doom crean un viaje musical empapado en hipnóticas texturas psicodélicas y dinámicas imponentes en una atmósfera presidida por la distorsión. Este trabajo inmersivo mantiene la crudeza de un sonido orgánico y estimulante desafiando las fronteras de la psicodelia pesada. Un manantial inagotable de creatividad que presenta al trio en plena forma. Siendo este el primero de los álbumes que la banda publicará en el presente año, ya que ‘CURSE OF THE DRIVEN’ llegará el próximo otoño, y teniendo en cuenta la calidad y cantidad de bandas psicodélicas nacidas en las antípodas, podemos preguntarnos ¿Qué contiene el agua que beben los australianos? ¿Se habrá desparramado por allí alguna poción mágica llena de sustancias psicotrópicas?, todo es posible, pero lo que es seguro que estos chicos siempre apuestan a caballo ganador. ROBOT GOD concibe la composición como un viaje, no como una fórmula, así crean una narrativa que supone para el oyente una experiencia completa. Extendiendo sus riffs entre improvisaciones cósmicas, las melodías flotan entre densas olas de fuzz y la solvente sección rítmica mantiene todo anclado con un pulso hipnótico. El resultado es una música que oscila entre el groove pesado, la meditación y muros de sonido imponentes que se plasman en un álbum en el que se siente al trio sin complejos y con la mirada puesta hacia adelante. Es difícil encontrar muchas bandas con las que puedas estar seguro de que cada nuevo álbum pueda sorprenderte, pero ROBOT GOD lo hacen una vez más y ya van seis…… ¡Bravo!
ROBOT GOD son:
Matt Allen – Bajo, voz y sintetizador
Raff Iacurto – Guitarra, voz y sintetizador
Tim Pritchard – Batería y sintetizador
‘ONTO THE AFTERLIFE‘ está disponible vía Kozmik Artifactz
‘Soldier Of Love’ se enfunda en un cuerpo doom, con gruesos y oscuros riffs golpeando con fuerza. El contrapunto lo pone una guitarra con emotivos solos punzantes. Un tono épico que se colorea con giros vocales que se sumergen en un entreno proto-doom coloreado con guiños grunge y la habitual psicodelia de los australianos definiendo su esencia. Manejando distintos estilos se perciben tonos vintage y elementos heavy rock con un cierto carácter progresivo. Un contundente caleidoscopio con infinidad de matices y densidad. Pesada y fluida pero turbia en su envoltorio.
Con un bajo pulsante y etéreas nebulosas lisérgicas de la guitarra, en ‘Onto The Afterlife’ el trio australiano va tejiendo otro tupido tapiz sonoro con brillantes pasajes de psicodelia pesada. Gruesa y con alma Stoner doom, en la pista cuenta con melodías vocales de carácter grunge amortiguando una nueva estampida sónica de la banda. La parte final se desarrolla en un bosque psicodélico en el que todo puede suceder entre la oscuridad más inquietante.
Usando voces ecualizadas el carácter cósmico de ‘Cerebral Annihilation’ se nutre de golpes de Stoner-doom de manual coqueteando con pasajes heavy-psych de gran profundidad. Repitiendo su armonía la pista se desarrolla en dos espacios paralelos en los que la acidez de su psicotrópica guitarra compite con los genes doom de la banda en una encarnizada lucha por el protagonismo. De nuevo todo se diluye en un sonido denso y narcótico.
Con sus once minutos, ‘I Am The Night’ se erige como la canción más larga del álbum. Con una apertura de Stoner de manual, ROBOT GOD van tejiendo los hilos de otra canción fornida en la que los ecos Sabbath se sienten bajo un aroma de blues humeante. La monumental fuerza de la base rítmica crea una onda expansiva de la que asoman desgarradoras voces y coros coloreados por incisivos solos de guitarra empapados en ácido. En su parte central encontramos pausados desarrollos psicodélicos envueltos en efectos y sintetizadores alterándose con una guitarra que se replica. Su flujo constante viene cubierto con agradables pasajes instrumentales de solvente contundencia. Sin fisuras, la canción ofrece buenas guitarras y un ritmo que solo frena su ímpetu en un bello espacio heavy-psych que culmina en su parte final regresado al talante doom.
‘Long Goodbye’ pone la pausa entre delicados acordes de guitarra y suaves sintetizadores revoloteando en un acolchado entorno sonoro en el que los ecos floydianos aparecen relumbrantes. Con un registro vocal más comedido sus balsámicos pasajes suponen el descanso del guerrero tras la batalla y fuerza de las pistas anteriores. En contraste con la crudeza de alguna de sus canciones en esta ocasión todas las aristas del tema aparecen pulidas milimétricamente. Simplemente cautivadora, ‘Long goodbye’ es una canción que me ha conquistado con sus cautivadores pasajes y ese tono cálido de unas voces con carisma.