Reseña: ACID MOON AND THE PREGNANT SUN.- “Speakin’ Of The Devil”

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“SPEAKIN’ OF THE DEVIL” es el álbum debut de la banda de Tel Aviv (Israel) ACID MOON AND THE PREGNANT SUN, una especie de supergrupo formado por Aviran Haviv y Omer Haviv bajista y guitarra de THE GREAT MACHINE en unión con diversos músicos de la escena israelita. Un cuidado y delicado trabajo en el que no vas a encontrar riffs poderosos y esa actitud punk que caracteriza a la banda, sino que te vas a embarcar en un túnel del tiempo a la California mas florida de finales de los sesenta, a las vastas praderas en las que la banda sonora es la música country y americana, al rock ácido de los primeros 70’s entre exóticos aromas mediterráneos de psicodelia colorista, o la los momentos garage rock más primitivos. Su evocadora portada, es una invitación a explorar un contenido al que hace justicia. Siempre ofreciendo el lado más melódico en canciones que rezuman sentimientos y que inevitablemente nos evocan épocas pasadas. Siempre es agradable ver a unos músicos saliendo de la zona de confort del estilo que les hace populares para, sin ataduras experimentar con otras vibraciones que nunca han visto la luz. En esta ocasión, se percibe a una banda llena de frescura, una banda que se mueve como pez en el agua por estilos que probablemente nunca nos hubiéramos imaginado, pero que a la postre, supone todo un regalo para el oyente. Son distintas las influencias que podemos encontrar en estos surcos, desde un sonido evocador de Jefferson Airplane, hasta momentos de loner-folk, más propios de un híbrido entre Johnny Cash, Marc Benno o Tom Waits. Puede parecer algo demasiado meloso, pero por el contrario el groovy contagioso de los primeros Rolling Stones también aparecen para brillo a alguno de los temas. Unas canciones que también tomas prestados los sonidos tradicionales de su tierra, para adornar unas canciones bien construidas. La participación de gran numero de músicos israelitas más habituados a distintos estilos, solo hace que enriquecer a este proyecto llamado ACID MOON AND THE PREGNANT SUN. La pregunta es: Después de este sobresaliente álbum, ¿La banda tendrá continuidad con nuevos trabajos?? Como decía Bob Dylan: “La respuesta está en el viento….”

El álbum abre con los sonidos americana de “I love you”, aderezados con psicodelia aromatizada de tonos orientales. Entre armonías garage-rock el tema nos traslada al espectro mas underground de los 60’s. Cuidadas melodías con bordes ásperos y primitivos. un tema ondulante y envolvente que guarda un espacio para atmósferas lisérgicas que lo hacen cambiar de aspecto. Un tema fresco y pegadizo que supone una magnífica carta de presentación de este nuevo proyecto. 

Con una apertura mas rockera, “Speakin’ of the devil” se viste con el sonido de los 70’s. Evocando ambientes rurales los aromas sureños arropan una quebrada sobre medios tiempos. En un escenario casi country la desgarradora voz se balancea entre acordes acústicos. Un bello tema con olor  a brisa campestre por una senda que me evoca a Marc Benno o Delaney Bramlett. Evidentemente estamos ante un sonido alejado del que practica THE GREAT MACHINE, por lo que no salgo de mi asombro. En una nueva pirueta controlada, la parte final se desarrolla en ritmos boogie rock más dinámicos entre buenos solos de guitarra. 

Juegos de percusión nos introducen en “Creatures of the abyss” para hacernos flotar en algodonadas atmósferas sureñas con acolchados prados. Con los teclados y la percusión como protagonistas y entre arrancadas y parones, el tema coquetea con elementos jazz, folk, y hasta progresivos para ofrecernos una cara distinta de la que comenzó. Ornamentos exóticos dan dar brillo a otro notable tema lleno de calidad.

En un espacio más progresivo y con reminiscencias freak “Wide”, rezuma sabor a west-coast y a bandas como TRAFFIC. Olor a marihuana y flores en el pelo con ecos de JEFFERSON AIRPLANE por los cuatro costados. Con buenos momentos psicotrópicos la canción es un caleidoscopio multicolor. Ritmos hipnótico y pegadizos que nos sumen en un viaje ácido de mucha calidad.  Sintetizadores y efectos completan un tema que cualquiera, tras su escucha, dataría en la California de 1967. ¡¡¡Absolutamente brutal!!!

Latiendo con acordes acústicos “Brith sky at night” nos seduce con su bella melodía y la calidez de una voz que denota melancolía. Otra bella canción sencilla y llena de sentimientos con cuidados y delicados acordes de gran sencillez.  Una armonía repetida entre sutiles ritmos que acaba atrayéndome de nuevo. 

Instalados en esas apacibles atmósferas, los israelitas construyen “Save me”. Nuevamente los ecos west-coast con ritmos stonianos van construyendo otro espacio colorista con sabor a 70’s. Un tema que van moldeando con cuidado usando distintas influencias sonoras. siempre con pincelas, consiguen moldear un tema que conjuga elementos eléctricos y acústicos entre guitarras coloristas y riffs mas propios del dúo RichardsJagger en los primeros años de los Stones. Una canción envuelta en un atrayente manto vintage. 

A modo de epílogo “Sparrow”, nace de sosegados acordes de tonos rurales llenos de melancolía. El folk triste de voz aguardentosa entre Johnny Cash y Tom Waits fluyendo entre armonías con ecos sureños con desgarrador relato de añoranza y melancolía pone el epílogo a un sorprendente y sobresaliente trabajo. 

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CRYPT TRIP.- “Haze county”

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El trío de Texas vuelve a la carga después de su alabado y aclamado “ROOSTOCK”, con su nuevo álbum “HAZE COUNTY” via Heavy Psych Sounds. Toda una exploración sonora en la que los ecos de la música americana de los setenta están presente bajo sonidos hard-rock, sureño y rock rural sin complejos. Nueve temas con vida propia que aún teniendo un denominador común, cada uno se presenta como único y diferente. Haciéndonos retrocer a la música con la que muchos hemos crecido y de la que tantos y tantos grupos han mamado.

Reverberaciones James Gang, ecos sureños en linea Lynyrd Skynyrd, o Marshall Tucker Band (especialmente éstos últimos), momentos country-rock evocadores de The Byrds o Flying Burritos Bross, sin olvidarse de sonidos clásicos zeppelinianos hacen de “HAZE COUNTY” un disco singular y maravilloso lleno de frescura y luminosidad en el que no falta el fuzz y los ecos psicodélicos. Sonidos que se insertarán en tu mente y alma con la lírica y potencia de tonos “vintage”.

Las primeras brisas sureñas vienen de la mano de “Forward”. Escasos dos minutos llenos de luz en los que una guitarra campestre nos hace presagiar todo lo que está por venir. Aquí ya nos damos cuenta de que los discos de Marshall Tucker Band formar parte de la colección de CRYPT TRIP.

A continuación “Hard Times” recupera la esencia del rock que se hacía en los Estados Unidos en los setenta Esencia americana con amables voces y ritmos que se repiten sin resultar empalagosos.  Un tema con una cadencia que le lleva a inclinarse a momentos Quicksilver Messenger Service, para mostrarse más floridos en un guiño west-coast. Unos riffs que me recuerdan el tema “Get Back” de The Beatles dan un giro al tema, sin perder la vocación californiana del tema. Buenos riffs ácidos  y un gran dinamismo hacen el resto.  El trabajo de la batería de Cameron Martin es algo digno de destacar, y prueba de ello es la voluptuosidad con la que abre “To be whole”. Haciendole sombra al maravillosos solo de guitarra de Ryan Lee, la exhuberancia de los tambores brilla con luz propia en un corte en el que la banda combina sonidos west-coast con ritmos sureños. Unos riffs pegadizos en los que la intesidad lucha con la brillantez se postran ante la dulzura vocal para resurgir de sus cenizas en una espiral infernal, desdoblandose y alargándose hasta el infinito en una lucha de igual a igual con el poderoso y diobólico ritmo.

Si algo encontramos en “HAZE COUNTY” son constantes cambios de ritmos y riffs pegadizos. “Death after life” con un nítido guiño a Cream en alguno de sus riffs va serpenteando entre el legado de Eric Clapton y Duane Allman. Como si Cream se vistieran con sombrero y camperas sureñas, en un ir y venir entre vibraciones de los británicos y bourbon de cantina de cualquier estado del sur. Una aplastante luminosidad que nos incita a sentir el calor del medio Oeste. y su Texas natal.

Una combinación de boogie, hard setentero y acidez encontramos en “Free rain”. Garra vocal con un gran trabajo de Sam Bryant a las cuatro cuerdas. Hirientes solos en los que el fuzz se nos clava con toda la crudeza posible, para nuevamente para llevarnos a momentos a caballo entre Eagles y James Gang con una guitarra imperturbable. Unos riffs ondulantes que solventan con precisión el tránsito del tema mientras la voz aparece chillona en un variado derroche de energía y rock and roll.

Dentro de la escena contemporánea encontramos muchas bandas que llevan la etiqueta “retro” colgada, pero ésta etiqueta no sería válida para definir una banda como CRYPT TRIP. Aquí nos encontramos a tres tipos que crean su música con honestidad, sin pretender una pose. Es algo simple, los tejanos crean su música desde sus sentimientos y eso se nota en los temas de “HAZE COUNTY”. Si, para muchos estos sonidos nos son familiares, pero considero que hay que valorar cuando realmente una banda siente la música que hace y cuando tratan de copiar., aunque cada uno será libre de valorar esta afirmación.

Alguien que es capaz de crear temas como “Word shot” en las que los riffs de gente como Status Quo pueden venir a nuestra cabeza, combinándolos con ecos de Marshall Tucker Band o Allman Bross,  no puede ser una copia. Rock and roll conviviendo con rock sureño y calmados momentos campestres en un frenesí rítmico en el que los solos se salpican por encima de una batería inquebrantable, con dulces armonías cercanas al country-rock.

Unas resonancias que encontramos también en “16 Ounce blues”. otro corte country-rock que rezuma vibraciones sureñas con ritmos más propios de Flying Burrito Bross

Si al comienzo hablaba de The Byrds, “Pastures”, es uno de los motivos. Acústicos momentos de belleza floral, donde los prados y flores se ven reflejados desde una mirada sosegada sentados en un porche de una cabaña con el horizonte ante nosotros. Un momento para la melancolía en algo menos de dos minutos.

La recuperación de las vibraciones hard-rock la encontramos en “Gotta get away”. Una conjunción de hard con inclinación stoner y rezumante de aromas sureños. guitarras ácidas con voces campestres en una mirada hard-psych en otro tema ondulante y vistoso donde la acidez de la guitarra está presente en otro tema que refleja el potencial rítmico de la formación de Texas. 

“HAZE COUNTY”  fue grabado y mezclado por James Campbell en los Estudios Cibolo en San Antonio, Texas. Masterizado por Jerry Tubb en Terra Nova Digital Audio en Austin, Texas, usando un equipo analógico de alta calidad en cada etapa de producción para obtener el mejor sonido “vintage” posible. 

 

 

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RIVAL SONS.- “”Feral roots”

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La banda californiana RIVAL SONS nos presenta su séptimo álbum via Low Country Sound / Atlantic Records. A estas alturas de la película, hablar de una banda como ellos sigue siendo hablar de rock clásico, con un marcado acento sureño, y muchas reminiscencias blues, pero, a pesar de llegar diez años en activo, cada nuevo álbum suyo es una buena experiencia para seguir disfrutando de la música que nació en los setenta. Si desde siempre su sonido ha estado ligado al legado de Led Zeppelin, en RIVAL SONS existen multitud de influencias que la banda actualiza al siglo XXI, y “FERAL ROOTS” es un claro ejemplo. Unos temas que siguen teniendo “duende” y que gracias a la costumbre de grabarlos en vivo en el estudio mantienen toda la fuerza. rock atemporal. Si hay algo que destacar es la magnífica salud que tiene la voz de Jay Buchanan, auténtico motor de la banda. Pero ademas seguimos encontrando prietos riffs complementados con magníficas melodías y una exuberante sección rítmica. Una banda que puede ser efectiva ante las grandes masas y que no defrauda a los más puristas. 

La poderosa batería que inicia “Do your worse” nos traslada a Led Zeppelin. Un timbre vocal lleno de fuerza a caballo entre Paul Rodgers y Robert Plant lleno de garra, nos lleva en volandas sobre unos ritmos y coros con una cadencia que se apoya en los ambientes sureños a los que nos tienen acostumbrados. En una línea similar, “Sugar on the bone” con algunos momentos de órgano incide en sonidos biker rock, con unos coros y carencia que me recuerda a los alemanes The Picturebooks. Un tema rural, en el que los efectos y distorsiones entran y salen cambiando constantemente la ruta pero sin salirse de la carretera.

“Back in the woods” refleja el lado más desértico de los californianos. Sucios y arenosos riffs desatan la fuerza blues-rock. La garra de la voz de Buchanan es compensada con unos coros acaramelados sobre las nebulosas rítmicas y algún guitarra punzante aquí y allá. 

Temas como “Look away” o “Feral roots” se apartan de los dictados más tradicionales del sonidos de la banda. las guitarras acústica toman protagonismo entre las logradas melodías. El primero de ellos acaba convirtiendo su sonido en algo cercano a la etapa de los noventa de Bad Company acercándose a dictados A.O.R. Esto lo encontramos también en “Imperial Joy” en la que los coros nos llevan a esos momentos de rock adulto sin perder el espíitu de la banda. Una apuesta más contenida que la garra y crudeza de los temas precedentes. Profundizando mucho más en “Feral roots”, en el que la profunda voz nos seduce sobre un blues con marcado acento sureño. Lánguido y melancólico, pero mágico a su vez, toma prestado algunos momentos con influencias folk para transformarlos y adaptarlos a su personal estilo.

 

Si con crujientes riffs de hard rock la banda se siente como pez en el agua, lo cierto es que con temas como “Too bad”, en el que las melodías atractivas se soportan sobre medios tiempos, la banda no se mueve nada mal. Bueno, realmente estamos ante un pequeño truco de prestidigitador. Un tema que poco a poco va elevándose, evolucionando a un estado de fuerza que hace las sedosas voces vayas recrudeciéndose según va avanzando el corte con un duelo de guitarras a cual más incisiva. Claramente un tema que va de menos a mas. Esto es algo que tiene en su haber esta banda, cuando parece que se ponen “blanditos”, surgen de sus cenizas para transmitir todo su poderío, sin mirar el escenario en el que se encuentran.  Si al principio destacaba que las influencias y versatilidad de la banda no tiene fin, “Stood by me” me da la razón.

Un corte fresco en el que algún eco funky se fusiona con coros soul. La sutileza se conjuga con la maldad de unos riffs hirientes, de tal manera, que uno no sabe si está en California, o en algún esta de la Confederación. Este gran activo que posee RIVAL SONS de saberse mover en distintos entornos debería darles un reconocimiento mayor si cabe del que tienen. Otro peculiar corte es “Shooting stars” con coros casi gospel y una voz que se mete en el pellejo de Fredy Mercury en un tema en el que el soul está más presente que nunca. Unos acordes y voces soul que siguen teniendo su parte blues y en el que las voces vuelven a resaltar por encima de unos instrumentos que permenencen agazapados hasta que llega su momento de gloria. 

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