Reseña. SUPERSONIC BLUES.- ‘It’s heavy’

Cualquiera que escuche el álbum sin tener referencias de la banda, seguramente pensará que está escuchando una demo de esas bandas pioneras de comienzos de los 70’s que sentían devoción por el blues, la psicodelia ácida y las vibraciones mas pesadas. SUPERSONIC BLUES cuenta en sus filas con miembros de ORANGE SUNSHINE o MERCURY BOYS, lo cual ya nos indica el camino que pueden tomar sus vibraciones de puro proto-metal. Su sucio y primitivo sonido, así como una calidad de grabación manifiestamente mejorable, hace que cada canción rebose autenticidad. A pesar de que la música que tocan ya se inventó hace décadas, lo hacen de una forma auténtica, que no resulta impostada. Escarbando en el legado de pioneros como Cream, Leafhound, Taste, Sir Lord Baltimore y tantos otros, los estribillos pegadizos, sus guitarras ruidosas, y una turbia instrumentación, son el instrumento mediante el cual nos trasladan a un tiempo en el que los amplificadores echaban humo gracias a unos tipos que amaban el rock. Con esa misma ilusión, las siete canciones del álbum son una patada en el trasero que hará despertar a los amantes de los sonidos más crudos y salvajes. Estamos ante un álbum impactante que con una mejor calidad de grabación podría ser memorable.

Grabado por Laurens ten Bergeen The Womb Studio y masterizado en Motorwolf por Guy Tavares. Obra de Ruud Aarbodem y Maarten Donders.

‘IT’S HEAVY’ está disponible vía Who Can You Trust? Records!

Con un sucio sonido de blues añejo ‘High As A Kite’ revolotea en una atmósfera vintage con golpes de rock pesado. Piensa en CREAM, LEAFHOUND o cualquier otro de los pioneros y encontrar el sonido del interior de sus surcos. Denso y crudo, el corte mantiene un groovy pegadizo del que es fácil enamorarse a las primeras de cambio. Estribillos pegadizos conectan de inmediato con ese carácter vacilón de auténtico rock sin aditivos. Los solos de guitarra contrastan con un sonido deficiente que le aporta un valor de autenticidad.

Los ritmos retro de ‘They See Me Comin’ vuelven a ofrecer mas de lo mismo. Un viaje al corazón más underground de comienzos de los 70’s con un sonido arcaico, primitivo, pero lleno de autenticidad.  Blues ácido con solos corrosivos y un ritmo pesado nos llevan en volandas por territorios tantas veces transitados por cientos de bandas, pero aquí encontramos un punto de autenticidad que no todas logran conseguir.

‘It’s Heavy’ suena a proto-metal áspero pero resultón. Un innegable aroma a 70’s revolotea por unos surcos pesados, pero con mucho atractivo. Pinceladas Sabbath se incrustan en su difuso sonido. sumergiéndose en los sonidos más pesados de los pioneros de lo que después sería el heavy-rock, el corte mantiene la frescura. Dejando al lado el blues, crean un tema poderoso con su punto de acidez para mostrarse más auténtico si cabe. Todo un cañonazo abrasivo de rock lleno de autenticidad.

Homenajeando a una banda mítica e infravalorada, encontramos ‘Phantom Child’, una canción original de Lincoln Street Exit, aquella banda de hispanos y latinos americanos que puso patas arriba los cimientos del rock más ácido a comienzos de los 70’s y que recibe una honesta versión de manos de los holandeses. Bastante fiel al original, el tema rezuma solos ácidos sobre su contundente base rítmica. Una canción que encaja a la perfección en el sonido de SUPERSONIC BLUES, una banda que nació en la época equivocada pero que no reniega de los precursores de un género que siguen décadas después dándonos grandes satisfacciones.

Sin abandonar ese sonido crudo y sucio ‘No Good For Conversation’ juega con ganchos en formas de riffs ácidos de gran pesadez. Turbio y frondoso, el tema golpea con un rock oscuro y plomizo durante dos minutos son mas aliciente.

‘Crawlin’ Back’ cruje con riffs diabólicos por una senda retro entre crudas vibraciones con un groovy pegadizo. Un sonido que bebe de la escena de Detroit y que tiene un tono macarra y vacilón con buen derroche de fuzz. Ondulante en su desarrollo, el corte siempre cabalga con la vista al frente con pinceladas blues.

El álbum cierra con ‘Got No Time For Trouble’, otra canción rugosa de blues intoxicante en pura línea Cream. Ritmos contagiosos y armonías hard-rock de nítido carácter 70’s. Avanzando firmemente en su primera mitad con esos envolventes riffs retro, en la segunda mitad dejan aflorar toda la artillería de solos ácidos y corrosivos con una turbia base rítmica.

Supersonic Blues

Who Can You Trust? Records

Reseña: GREEN DESERT WATER.- ‘Black harvest’

Los asturianos GREEN DESERT WATER nos presentan un álbum con canciones vestidas con ropajes modernos, pero que esconden unas entrañas de puro hard-rock psicodélico 70’s y unos genes de blues ácido. Desde sus comienzos, la banda ha ido modulando su sonido, y ahora, unos años después, las cabalgatas psicodélicas dejan un mayor espacio a las andanadas de hard-rock crudo, con una innegable alma Stoner. ‘BLACK HARVEST’ contiene melodías que te sonarán familiares, desde guiños a Fleetwood Mac, hasta pleitesías a los legados de Hendrix y Sabbath, como emocionantes momentos de blues lisérgico. Con estos ingredientes, te será difícil escapar  a su poder de seducción, ya que tras unos minutos, te encontrar atrapado en un mundo seno de sensaciones. Todo un crisol de referencias a las que los de Oviedo no quieren renunciar, para transformarlas en un relato personal lleno de autenticidad. Porque GREEN DESERT WATER es una banda que suena a honestidad, y que pone todo su amor en cada nueva canción. Canciones con un aspecto duro y contundente, pero que están empapadas de bourbon y humo cannabico. Con el encanto de que cada canción te sonará familiar, probablemente dirás…. ¿Qué es esto? ¿A qué me suena? y rápidamente te contestaras, ¡¡¡es igual!! ¡¡Me gusta!,¡¡es cojonudo!! Esa es la magia que tiene este poderoso álbum de rock sin aditivos, a la vieja usanza, pero sin desdeñar las nueva vibraciones pesadas.

‘BLACK HARVEST’ está disponible vía SmallStone Records.

GREEN DESERT WATER son: Juan Arias García (bajo fuzz) , Dani Barcena (batería, percusión), Kike Sanchís (guitarras y voces)

Invitados: Kent Stump (WO-FAT) (guitarra adicional) y Álvaro Barcena (coros).

‘Sacred tree’ oscila entre rabiosos golpes de Stoner, blues y hard rock desgarrado y humeante. Midiendo los tiempos y la fuerza de cada pasaje, el tema serpentea entre coros y vibrantes estribillos que galopan a lomos de una montura de rock salvaje y ácido hasta las trancas. Solos asesinos, oscuros momentos pesados, y un ritmo trepidante, conforman una canción notable y fascinante con sabor a 70’s.

Empezando donde lo dejó el tema anterior, ‘Dead sacred tree’ nos golpea con pesados y lentos riffs de tono Sabbath y una ahogada voz cazallera, de puro blues humeante. Solos salvajes se mezclan con golpes de Stoner-doom plomizo y parsimonioso.El tema ofrece una atractiva melodía para completar su seductora imagen.

Con una apertura que me recuerda el clásico ‘Oh well’ de Peter Green, ‘Two many wizards’ nos devuelve el blues stonerizado entre nebulosas heavy-psych. Midiendo los tiempos para que el tema no pierda su tempo, consiguen un corte rabioso en el que el ritmo variante se encaja con total esmero. Un tema directo y potente que te dejará noqueado una vez más.

‘Black Harvest’ nace de una gruesa y cadente línea de bajo que nos indica el camino hacia un bosque lisérgico.Turbio y envuelto en nebulosas cannábicas, el tema nos narcotiza con hipnóticos riffs. Aquí los asturianos se lo toman con calma antes de central el verdadero espíritu del corte y no es otro que un compendio de rock ácido y pesado con salpicaduras de blues. Unas bases que se repiten en la mayoría de las canciones, pero que, en cada ocasión, nos ofrecen un resultado diferente.

Una galopada inicial nos empuja hacia una ladera Stoner-doom en ‘The whale’ . Despeñados por esa pendiente el tema prosigue por entornos más tupidos y chispeantes a golpes de heavy-blues .

El hard rock pegadizo ‘Shelter of gurú’ nos recuerda que estos chicos se manejas bien en aguas retro. Cuidando las melodías vocales el corte suena a puro rock 70’s. Con un ritmo completamente contagiosos, el tema se muestra lascivo, seduciéndonos con descaro hasta sumergirnos en un escenario de blues chamánico. Con humeantes nebulosas pantanosas, el tema desprende intoxicantes brebajes que acaban por aturdirnos. La canción se despierta del letargo par, como una estampida de búfalos, arrollarnos con hordas de heavy-rock rugoso y trepidante.  

‘Soul blind’ a modo de epilogo, se desarrolla sobre una estructura de blues ácido pero cálido y reconfortante. Con bellos acordes de guitarra, GREEN DESERT WATER parece regresar a sus origines mas primitivos para calmar nuestros sentidos con un gratificante bálsamo sonoro. En la segunda mitad, el corte despierta con una espiral de riffs que elevan la temperatura y nos devuelven a ese ambiente vintage llegado de lo mas profundo de los 70’s. Cortando súbitamente la hemorragia rítmica, el corte frena por sorpresa y nos deposita en una cálida y psicotrópica atmósfera mas propia de los mismísimos FREE.

Green Desert Water

Small Stone Records 

Reseña: THE VINTAGE CARAVAN.- ‘Monuments’

Con cinco álbumes a sus espaldas, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda madura en su nuevo álbum ‘MONUMENTS’. Su apuesta por el hard-rock clásico y sus excursiones stoner se acompaña de devaneos progresivos y unas fascinantes melodías. Sus canciones, con riqueza compositiva, no se quedan ancladas en un único estilo, para ofrecer un fascinante arco iris sonoro de tintes retro. Se nota que el trio islandés se ha tomado en serio el trabajo compositivo para ofrecernos un fascinante álbum de rock atemporal, pero con un aspecto completamente contemporáneo. Todo un collage compositivo lleno de matices, en el que todos los detalles parecen cuidados para ofrecer fascinantes canciones.   El universo musical del trio islandés, sustentado en una fornida base rítmica se complementa a la perfección con la cada vez mejor voz de Óscar, así como de sus virtuosos pasajes de guitarra. Sus cavilaciones tanto psicodélicas como sobre todo progresivas, adornan canciones sólidas y atrayentes para el oyente. El álbum es una perfecta banda sonora para los amantes del rock clásico, pero también para las nuevas generaciones. Sus temas pasan por distintos estados, ofreciendo la pesadez stoner con mesura, pero sobre todo con un trabajo lírico no visto antes. ‘MONUMENTS’ se consolida como el trabajo más brillante hasta la fecha. Aquellas gratas sensaciones que tuvimos con su primer álbum, allá por el año 2.009, se confirman más de una década después con un álbum sobresaliente. La capacidad para llevarnos a suaves atmósferas en las que la nostalgia aparece con un sonido vintage, contrasta con la fuerza de unos ritmos trepidantes. Sus canciones conectan rápidamente con el oyente proporcionando un gratificante viaje al rock de los 70’s, pero también abriendo un nuevo paisaje sonoro con devaneos blues, prog y psicodélicos y bellas melodías llenas de lírica. Con un fascinante resultado en sus canciones más líricas, así como en sus temas más pesados, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda a seguir teniendo en cuenta para el futuro, los 60 minutos de ‘MONUMENTS’, así lo atestiguan.

‘MONUMENTS’ está disponible vía Napalm Records

La canción de apertura, ‘Whispers’ refleja todo el potencial de una banda que sigue evolucionando. Su sonido vintage de puro hard-rock con buenas melodías vocales y un aire stoner moderno conjugan un tema arrollador. Buenas guitarras, fuertes tambores y un ritmo trepidante hacen que caigamos rendidos a sus pies.

‘Crystalllized’ se desarrolla bajo tonos blues y ritmos pegadizos con cierto aroma progresivo. Sin salirse de su esencia retro sus ondulantes melodías esconden una sólida composición que hace que el tema resulte atractivo. Con fuertes embestidas, la canción conjuga los sosegados ecos vintage con virtuosos pasajes de guitarra mientras la maquinaria rítmica no cede en su propósito.

La fuerza e intensidad de la banda queda patente en temas como ‘Can’t get you off my mind’. Aquí las guitarras y los fuertes tambores dejan hábilmente espacio a dulces melodías. Sus pegadizos estribillos ofrecen un soplo de frescura sobre un sonido añejo, pero bien elaborado. Los solos afilados no faltan a su cita, siempre con solventes guitarras, el trio crea un corte grueso, pero de aspecto amigable.

Sobre las cenizas del rock clásico de los 70’s, ‘Dark times’, con su implacable ritmo, supone otro claro ejemplo del sonido de THE VINTAGE CARAVAN. Con buenas voces, y una poderosa embestida sónica de tinte retro, construyen un nuevo tema arrollador sin renunciar a la melodía, algo que saben hacer con verdadera maestría.  Lleno de texturas, el tema no duda en acercarse al rock progresivo sin perder un ápice de fuerza.

La ternura de la voz de Óscar en ‘This one’s for you’ es todo un arrullo sonoro para el oyente. Si ya hemos comprobado que el trio sabe ofrecer buenas dosis de energía, también tiene la capacidad para construir una balada. En un entorno bucólico, la canción nos acaricia con dulzura con sus reconfortantes pasajes ofreciendo el lado más melodioso de los islandeses.

Tras el bálsamo de la canción anterior, ‘Forgotten’ retoma la pesadez de una banda que cuida las voces, lo que hace que sus temas resulten seductores para el oyente. Sus atractivas melodías parecen flotar entre el torrente sónico de un tema fornido que nuevamente sabe encajar los sonidos retro con vibraciones más contemporáneas. Hard-progresivo por momentos, rock clásico en otros, y sobre todo mucha riqueza compositiva. Pinceladas psicodélicas adosadas a pasajes más sinfónicos con elementos stoner. Todo un collage compositivo de puro rock contemporáneo con sabor añejo.  8 minutos intensos que suponen el mejor escaparate para una banda solvente y madura.

‘Sharp teeth’ con su poderosa línea de bajo y sus fuertes tambores retoman el rock retro con solvencia. Con una voz más propia de una banda progresiva, la canción golpea con un sonido grueso entre delicadas melodías. Un tema que se vuelve más pegadizo según avanza sin perder un ápice de frescura.

Los momentos más psicodélicos del álbum los encontramos en ‘Hell’. Un tema que sabe usar tanto elementos progresivos, como el rock clásico presente en todo el álbum. Sus bellas melodías flotan entre pasajes progresivos de gran calidad. Rock atemporal, sugerente y seductor con sus habituales riffs pesados y una nítida herencia 70’s. Todo un reconfortante paseo psico-progresivo con luminosos solos de guitarra y agradables voces.  

‘Torn in two’ se viste de tonos retro con sus coloristas riffs. Un tema pegadizo que hace ondular sus armonías bajo el soporte de poderosos tambores. El tema tiene un sonido crudo que es pulido con acierto ofreciendo distintos alicientes al oyente. Pasajes de puro hard rock, espacios progresivos y momentos stoner.

‘Said & done’ incide en la fórmula que tan bien les funciona a los islandeses. Gruesos riffs de vocación stoner y una estructura de rock atemporal con momentos más sosegados. La perfecta combinación con la que la banda funciona a la perfección. El tema parte brioso para reposar en un valle en su parte central descansando en praderas progresivas antes de retomar la senda ruidosa.

Después de habernos dejados exhaustos, el álbum cierra con ‘Clarity’. Sus suaves paisajes atmosféricos llenos de lírica evocan la belleza de la naturaleza de su Islandia natal. Estribillos algodonados y acordes acústicos nos presentan un ensoñador espacio sonoro que sirve de reconfortarle bálsamo para el oyente. Una maravilla de canción lírica que vuelve a corroborar toda la calidad que cada día van atesorando THE VINTAGE CARAVAN a lo largo de ocho minutos llenos de belleza. Los islandeses son una banda maravillosa que sabe hacer canciones maravillosas.

The Vintage Caravan

Napalm Records

Reseña: DOMO.- ‘Domonautas Vol. 2’

Hace que 11 meses los alicantinos DOMO publicaban ’DOMONAUTAS VOL.1’ tras cuatro años de silencio. Un álbum en el que se mostraban más progresivos y algo menos espaciales, pero sobre todo muy influenciados por los sonidos del Mediterráneo. Aquella entrega solo era la primera parte de un álbum conceptual que ahora se completa con la publicación de ‘DOMONAUTS VOL. 2’. Si en la primera parte coloreaban con la brisa mediterránea unos temas eminentemente heavy-psych, aquí, ese hálito del Mare Nostrum se siente con mayor profundidad. Sobre su poderosa base pesada, el cuarteto aromatiza sus pasajes con fragancias exóticas dándole gran brillo y color a unos temas que habitan en oscuras atmósferas.  Tres largos temas y un breve interludio que continúan el relato de su primera parte y que suponen un atractivo y estimulante viaje a través de la psicodelia. Incluso en los momentos en los que DOMO saca a relucir toda su artillería pesada, lo hace sin caer en tópicos y en sonido ya demasiados trillados. Aportando un soplo de aire fresco a un género que parece no tener límite en sus variantes, a pesar de tantos albúmenes cortados por el mismo patrón stoner. Si te preguntas si no vas a encontrar riffs arenosos repletos de fuzz, la respuesta es SI. A pesar de que estemos ante un álbum psico-progresivo, los momentos cercanos al doom, con sus rugosos riffs, existen entre sus surcos, pero insertados con mesura, lo que hace que la sensación de ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ es de un álbum para “el viaje”. Entre los algodonados pasajes de guitarra afloran densos y crujientes riffs que a su vez vienen disfrazados entre bellos ornamentos llegados de oriente. Todo un hechizo seductor que hace que nos rindamos ante el magnetismo de sus temas.  Cualquiera que conozca la escena progresiva andaluza de mediados de los 70’s, encontrará aquí sonidos muy familiares, pero a su vez, los devoradores de la arena del desierto también van a encontrar su secarral. Por otro lado, si tus referentes, son bandas como Colour Haze, también tendrás tu espacio de gozo. Otro de los detalles que ya vimos en la primera entrega de ‘DOMONAUTAS’, era el cuidado trabajo que tenían las voces, algo que queda corroborado en esta segunda entrega. Por todo ello, podríamos decir que es un álbum para todos los públicos, siempre que estés dispuesto a salir de tu zona de confort, la experiencia sin duda merece la pena.

DOMO son: Pablo Criado (guitarras, trompeta, tambur y efectos), Samuel Riviere (guitarra eléctrica, sitar y efectos), Óscar Soler (bajo, guitarra acústica sintetizadores y voces), Paco García (batería y percusión).

El arte de la portada corresponde a Marteen Donders, y ‘DOMONAUTAS VOL. 2’ está disponible vía Clostridium Records.

‘Avaxasa’ abre el álbum con suaves acordes y poderosos tambores para discurrir en una atmósfera heavy-psych. Un cadente bajo y unos tambores gruesos soportan una excursión por exóticos sonidos de vocación mediterránea. El tema transcurre plomizo sin perder su aura psych. En este escenario la guitarra desarrolla pasajes aromatizados repartiendo bellas fragancias entre la densidad de la base rítmica. Tonos orientales se repiten dando brillo a los siete minutos de tema que se pasan sin darte cuenta, lo que refleja el poder seductor que la banda imprime al corte.  
Tras ese colorista paseo por la psicodelia pesada ‘Dolmen’ parte de un entorno ritual lleno de magnetismo. Los tonos exóticos del corte anterior vuelven a aparecer con delicados acordes de guitarra en tonos místicos. Susurrante la hermosura y el sosiego aparece para acariciarnos con delicadeza en un enigmático pero placentero entorno. Alejados de la pesadez en sus primeros tres minutos, el tema explota con difusos riffs intoxicantes para desarrollarse por momentos en esa fina línea en la que la psicodelia pesada coquetea con el doom. Tras ese flirteo, los seductores cantos nos inundan con aromáticas fragancias llegadas de oriente que penetran en el grueso soporte instrumental. Instalados en ese entorno de sonidos mediterráneos, los alicantinos parecen recuperar los ecos progresivos de los setenta en una conjunción con el pesado sonido innato en la banda. Breves pasajes recitados y Quejidos andalusís inundan el tema de sentimiento. La combinación de lo pesado y lo aromático resulta de lo más atrayente en un tema que está lleno de matices y textura que se conjugan con gran acierto. ¿Podría ser este el resultado si Triana se vistiera de doom?
‘El altar’ se muestra como un apacible interludio de dos minutos en el que sus delicados acordes sirven de bálsamo sanador y reconfortante entre tonos de cierta melancolía.
Con un sosiego gratificante, la apertura de ‘Vientohalcón’ nos muestra a la banda construyendo un tema de psicodelia aromática. Sin prisas para evolucionar, el corte nos traslada la pausa gracias al gran trabajo de la guitarra y al magnetismo de la línea de bajo.   Ecos de Colour Haze, en un tema que se eleva majestuoso incrementando el poder de sus riffs, pero siempre aportando el lado mágico y hechizante de una banda que aquí definitivamente se deja seducir por pasajes heavy-psych de mucho calado. A lo largo de sus quince minutos el tema consigue conjugar la dualidad entre la calma y el confort con un interior más pesado y fornido. Los pasajes vocales retoman elementos 70’s sin perder su vocación psych. Tras momentos de elevación de la intensidad, el corte reposa en delicados y susurrantes pasajes que nos acarician suavemente. Aquí la belleza aflora en acordes reconfortantes que aportan bienestar y sosiego. Instalado en esa atmósfera sanadora, En un espacio brumoso el tema se ve adornado por delicados pasajes de saxo custodiados por unos cadentes tambores. Aquí aflora el lado más progresivo de los alicantinos, llegando a flirtear con el jazz bajo una atmósfera psico-progresiva antes de elevarse majestuoso por senderos más tortuosos en los que la fuerza de la banda queda patente. Llenando de épica el corte, los vestigios del pasado aparecen con estrofas llenas de rabia en brillantes momentos de pesadez que no reniegan de su auténtica vocación psicotrópica.   Como si renacieran de las cenizas DOMO se muestran más firmes y sólidos en su sonido ofreciendo unos desarrollos de guitarra de lo más atrayentes.

https://www.facebook.com/domorockband

https://www.facebook.com/clostridiumrecords/

Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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