Reseña: DUEL.- ‘In Carne Persona’

DUEL siguen fieles a sus raíces mostrando que son una banda de Texas. Ofreciendo un sonido de puro heavy-rock con canciones frenéticas en las que su boogie-rock mira al pasado de reojo para revitalizar los sonidos de los 70’s. Estribillos pegadizos, cuidadas melodías y riffs hilarantes, conquistan al oyente de inmediato, creando un álbum que hará volar tu cabeza con un sonido que te resultará familiar. Buenas dosis de proto-metal y psicodelia, completan este atractivo coctel sonoro ideal para los amantes del rock primitivo. Dejándose llevar por el puro heavy rock de chupas de cuero en detrimento de las vibraciones stoner, el fuzz de sus guitarras, nos intoxica en un viaje desértico en el que los ecos de ZZ Top aparecen con sutileza en los genes de sus canciones. Pero también el sonido de bandas como Thin Lizzy, Kiss o Iron Maiden. Sus canciones bien pueden ser candidatas para convertirse en himnos del siglo XXI. ‘IN CARNE PERSONA’ es un álbum pegadizo y de fácil digestión para el oyente, siendo ideal para revitalizar las almas más deprimidas con la potente energía incrustada en sus surcos. Si algo puede diferenciar este nuevo álbum de sus trabajos precedentes, es su marcada vocación heavy-rock, y el buen trabajo de sus melodías y estribillos. Sumergidos en esos sonidos siniestros del heavy metal de principios de los 80, el metal de los 70 y la psicodelia de finales de los 60, sus melodías hacen girar cuentos oscuros de horror ritual, sexo oculto y fatalidad apocalíptica mientras exploran reinos alternativos y la profundidad del espacio infinito con una cabeza llena de té de hongos. Lidiando con su propia marca de dark boogie, la banda vuelve a ofrecer un trabajo honesto, con una magnífica producción, y que mantiene el nivel respecto a sus álbumes anteriores a pesar que se intuyan nuevas vías en su sonido.

‘IN CARNE PERSONA’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

DUEL son:
Tom Frank – Guitarras y voz
Shaun Avants Bajo y voz
Justin Collins – Batería
Jeff Henson – Guitarras y voces

Children of fire’ cabalga sobre vibraciones más propias de Thin Lizzy con unas melodías y estribillos que rápidamente atrapan al oyente. Rememorando el sonido de los clásicos del heavy-rock de los 80’s, los texanos, fieles a su estilo de pesado boogie-rock, nos enganchan con estribillos pegadizos, solos virtuosos llenos de músculo y un groovy contagioso que sin duda, evoca el sonido de su primer álbum. Piensa en los grandes dinosaurios del heavy-metal de la vieja escuela y te toparás de bruces con el sonido del nuevo álbum

Los cadentes ritmos de ‘The Veil’ dedican más protagonismo a las melodías entre crudos y narcóticos riffs. El tema se muestra contenido, sin renunciar a explosiones de fuerza y pesadez dejándose llevar por la faceta más psicodélica de la banda. La canción se desarrolla en un ambiente más oscuro y fuertes acumulaciones salpicadas de solos vertiginosos, alejándose del proto-metal y el ambiente doom de la banda, para explorar una atmósfera más grungy infundida de los 90. Un ritmo cadente y terso, sirve de soporte a fascinantes solos de guitarra que elevan la temperatura junto a estribillos pegadizos. El tema cuenta con magnéticos pasajes de psicodelia susurrante convirtiéndolo con espíritu heavy-rock, en una montaña rusa de emociones.

‘Anchor’ nos aturde con su hipnotismo psicotrópico en un serpenteante tránsito por terrenos desértico que no dejan de mirar a los 80’s. Solos psicotrópicos y una firma base rítmica hacen el resto.

Poniendo la calma a tanto frenesí, ‘Behind the sound’ baja las revoluciones en una narcótica atmósfera psicodélica que no tarda en elevarse por una senda retro. Entre el heavy rock y con elementos casi progresivos en los registros vocales, los medios tiempos dominan la canción. El tema evoluciona a un escenario más pesado en su parte final.

‘Bite back’ es un himno de heavy rock impregnado de fuzz y ásperos riffs más propios de rock mas pesado de los 80’s.

La lenta y a la vez pesada apertura de ‘Wave of your hand’ nos hace pensar que tomarán otro camino. Un minuto después nos damos cuenta de que estamos ante un álbum de heavy rock en el que los ganchos en forma de estribillos y riff nos atrapan en la espiral sonora de los texanos. Nuevamente los ecos de Thin Lizzy se vislumbran en sus surcos.

‘Dead eyes’ refleja a la banda en un escenario más oscuro en el que los solos intoxicantes se dotan de psicotrópicos bajo unos ritmos más contenidos.

Manteniendo la esencia del álbum la combinación de heavy-rock y elementos desérticos dotados de pasajes más psicodélicos, aparece en ‘Lizard tongue’. Aquí volvemos a encontrar buenas melodías vocales que suavizan la fuerza de sus riffs.

Para el final los texanos dejan el tema más elaborado del álbum ‘Blood on the claw’ . Con una apertura suave y psicodélica DUEL parece darnos un descanso. Una pausa breve que se rompe con la elevación de su sonido. El tema parece cocerse a fuego lento antes de que finalmente acabe eclosionando, no sin antes ofrecernos los pasajes más calmados y psicodélicos de todo el álbum.  Jugando a la perfección con los tiempos, logran que las transiciones no pierdan el hilo del tema.

DUEL:
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Reseña: SCARLET PIMPERNEL.- ‘Scarlet Pimpernel’

No recuerdo haber reseñado nunca un álbum de una banda de Malta, pero el debut homónimo del dúo SCARLET PIMPERNEL tiene todos los alicientes para ser el primero. Con un sonido clásico del blues y rock de los 70’s, el matrimonio compuesto por el guitarrista Chris Grech y la vocalista Jessica Grech, consiguen crean un álbum emotivo y seductor.  Este primer Lp contiene nueve canciones que gravitan en la órbita de los sonidos vintage de los 70’s con el blues como protagonista. Suaves canciones con elementos de hard-rock, algunas pinceladas psicodélicas y un cierto carácter stoner. Sustentados en la dulce voz de Jessica, los temas flotan en una atmósfera propia de bandas como Blues Pills, evocando los sonidos de la década dorada del rock. Un interesante álbum para los fans de los sonidos clásicos con una vibración vintage que fluye en ondulantes canciones, desde la nota inicial hasta los rasgueos finales. El versátil timbre de las cuerdas vocales de Jessica, así como de los atractivos arreglos musicales, energizan esta colección dinámica de canciones que se inspiran en una variedad de temas, desde la belleza natural escénica, los cuentos populares del Norte de Europa, aspectos sociales y psicológicos e incluso historia, esta última en particular centrándose sobre la invasión otomana de Gozo en 1551. Las canciones también sugieren un sutil conflicto de luz y oscuridad en juego que fluye y refluye a través de las notas y los versos. Un agradable soplo de aire fresco que espera ser experimentado por cualquier persona con un gusto por el auténtico rock clásico con grandes momentos de guitarra y seductoras melodías vocales llenas de lírica.

‘March of the trolls’ abre con riffs vintage a caballo entre Thin Lizzy y Led Zeppelin y una oscura cadencia psicodélica. La pesadez de sus riffs se amortigua en la particular voz ondulante de Jessica Grech y su registro en línea Ellin Larson (Blues Pills).

Con una vibra contagiosa en sus ritmos, ‘Embracing the unknown’ se deja llevar por el blues para decaer en sosegados espacios lisérgicos de los que resurge con un sonido pesado coloreado con esa portentosa voz casi lírica.

Contrastando con los cortes anteriores ‘1551’nos invade de dulzura y sensibilidad con bellos y suaves pasajes. Un tema de ida y vuelta en el que su parte central se engrosa hacia un escenario de hard rock clásico, para recostarse en su parte final en pausadas melodías llenas de magia.

Slashing the blue’ muestra al dúo instalado en el blues vintage más ortodoxo. Sonidos retro con mucho gancho en un tema con atractivos momentos que amagan con elevarse, pero se quedan a medio camino, conteniendo su energía.  

Con un inminente espíritu calmado, ‘Dancing with the wind’ nos susurra en una tenue atmósfera melancólica en la que el romanticismo clásico aparece ante nosotros.

Elevando las revoluciones ‘Koliba’ golpea con riffs pesados y una sensual voz guardando el equilibrio y mostrando la dualidad con la que Chris y Jessica crean sus canciones. Un tema dulce pero de gran consistencia y belleza.

Manteniéndose en las suaves atmósferas, ‘Could be sweeter’ camina por acolchados prados aportándonos una brisa cálida. El tema es el perfecto escaparte para demostrar todo su talento, tanto en las melodías vocales, como en los atrayentes solos de guitarra, dejando espacio de lucimiento para ambos.

‘Breaking the spell’ se reviste de blues y hard-rock vintage con un nuevo ejercicio de buenas voces y pasajes de guitarra que se inclinan por la psicodelia con un resultado con el suficiente gancho par el oyente. Ondulante y serpenteante, la canción se contonea ante nosotros mostrando todas sus armas de seducción.

Para cerrar, ‘Leaves of ore’ se muestro sólido y pesado, pero también liviano y duce. Un ejemplo del sonido de SCARLET PIMPERNEL. Blues, psicodelia y rock clásico, unidos en otro tema de aspecto frágil pero de entrañas sólidas.  

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Reseña: CRIPTA BLUE.- ‘Cripta blue’

Desde Ravenna (Italia) nos llega un artefacto sonoro que parece llegado de comienzos de los 70’s en una capsula del tiempo, solo hay que ver su lisérgica portada para intuir el contenido de sus surcos. El trio CRIPTA BLUE, dejan patente su devoción por los ecos proto-metal y heavy-blues de comienzo de la década dorada, en su álbum debut homónimo. Con músicos de bandas como Desert Wizard, Thrash act Rising Dark y Talismanstone que se manejan bien con esos sonidos del pasado, crean un álbum crudo, pesado y psicotrópico. Un trabajo ácido, bluesero, tosco y con alma de doom primitivo. Mirando al pasado más oscuro del rock, pero sin letras ocultistas, sino metáforas distorsionadas y horribles de lo que significa saborear la vida y vivirla hundiéndose profundamente, rodeada de muertos vivientes. Sus turbias pero magnéticas canciones son capaces de despertar a los viejos rockeros de sus tumbas para unirse al aquelarre chamánico de CRIPTA BLUE. Un auténtica pleitesía al legado de bandas como los eternos Sabbath, Pentagram, Sir Lord Baltimore, Josefus, Blue Cheer, Toad o Captain Beyond, pero enriquecido con altas dosis de psicodelia pesada y unas pinceladas de grueso sonido stoner. ‘CRIPTA BLUE’ es un álbum demoledor, un álbum que suena honesto y auténtico, y cuyo sonido se mete en las entrañas del oyente. Su penetrante grueso e hipnótico bajo, su ritmo incansable, ese peculiar y profundo registro vocal, junto a esa guitarra que parece bañada en un barril de LSD, rezumando solos ácidos, hacen que no puedas resistirte a su poder.

CRIPTA BLUE son: Andrea Giuliani (voces y bajo) Federico Bocchini (guitarra) Silvio Dalla Valle (batería), acompañados del vocalista invitado Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. ‘CRIPTA BLUE’ está disponible vía Argonauta Records, y está llamado a ser uno de los álbumes del año en el género de la música pesada de genes 70’s.

Dejándose llevar por el doom, ‘Tombstone’ cuenta con la voz de Ricky Dal Pane, cantante de Witchwood. Musicalmente el tema se desarrolla entre ecos proto-metal que evocan el legado de Sabbath y con el sonido Saint Vitus muy presente.  Siguiendo una estructura similar, la parte final se llena de oscuras nebulosas psicodélicas antes de morir en el cementerio del proto-doom más oscuro.

‘Creepy Eyes’ borbotea entre riffs ondulantes a caballo entre el heavy-rock y el blues. Con un carácter chamánico, el tema exhuma fuzz narcótico y riffs pesados. El bosque mágico se llena de oscuridad entre vibraciones psicodélicas y blues pesado. Con olor a 70’s la canción se presenta con un sonido rugoso y nebuloso. Si bien su mayor parte tiene a la guitarra como protagonista, el tema reposa en unos acordes de bajo antes de emprender su huida hasta el precipicio final.

Por una senda aparentemente diferente, ‘Spectral Highway’ emerge de un suave trance psicodélico. En una atmósfera misteriosa y humeante, el blues regresa a u cita con los alucinógenos acordes de los italianos. El tema transita por esa senda tranquila y narcótica, con embestidas puntuales de oscuros y pesados riffs proto-doom. Sin embargo, en ningún momento pierde su espíritu psicotrópico.

‘Death Wheelers’, se desarrolla en un oscuro relato proto-doom de guitarras humeantes. Lento y pesado, el corte serpentea por la senda del blues y los ecos 70’s. Su espíritu Sabbathico se complementa con altas dosis de psicodelia chamánica. Viscoso, pantanoso y nebuloso, el tema suena añejo y contiene solos asesinos que le dotan de un mayor poder narcótico. El trabajo del bajo en un segundo plano hace que la canción adquiera un poder hipnótico que pasa con sutileza ante el oyente.

Cerrando este debut, ‘A Space Tale’ el tema mas largo del álbum con sus mas de siete minutos, parte de pasajes de psicodelia calmada y susurrante. Con efectos sobrevolando la armonía el corte borbotea entre riffs pesados y graves y solos ácidos para llevarnos a un entorno misterioso de gran magnetismo. Estratificando su sonido en dos planos diferentes, avanza con fuerza combinado pasajes ácidos con momentos más tortuosos. La parte final rinde nuevamente pleitesía a Sabbath con un final oscuro y psicotrópico.

Cripta Blue

Argonauta Records

Reseña: LAND MAMMAL.- ‘Slow your mind’

El primer larga duración del dúo de Texas nos confirma las buenas sensaciones que nos dejó su EP debut. Will Weise (fundador de Gypsy Sun Revival) es un escritor de riffs, guitarrista y sitarista que crea composiciones con la ayuda de Kinsley August, un talentoso vocalista, líder, letrista y animador, que sabe cómo atraer y proporcionar una actuación dramática para una multitud. Los dos músicos encontraron una química natural en la composición de canciones que queda reflejado en este gran álbum de rock clásico. Si bien LAND MAMMAL son un dúo, aquí cuentan con distintas colaboraciones entre las que destaca la presencia de Isaiah Mitchel (Earthless). El sonido del álbum se sustenta en el legado de las canciones más campestres y suaves de Led Zeppelin. Un álbum ecléctico y en el que un amplio espectro de oyentes puede encontrar su particular filón. Manteniendo un espíritu pesado en sus composiciones, el bucolismo y los ecos rurales aparecen en unas canciones frescas y luminosas que aportan una fresca brisa al oyente. Destacando las cuidadas melodías vocales, LAND MAMMAL se las arregla para incrustar buenos solos de guitarra y sutiles pinceladas de órgano que aportan un tono vintage a sus canciones. La sinceridad lírica, la inteligencia y las melodías vocales pegadizas, respaldadas por una interpretación apasionada, lo convierten en un álbum memorable en el que cada pista tiene su propio valor. Si te gusta el rock clásico de calidad, este es tu álbum.

LAND MAMMAL son:
Kinsley August (voz y letras)
Will Weise (guitarra y sitar)

Con la colaboración de:
Toby Wilson (Mandolina y dobro) Isaiah Mitchell (Solo de guitarra en ‘Psychedelic Hand’), teclados por Jake Dexter excepto en ‘Psychedelic Hand’, obra de True Turner y ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, Batería en ‘One Woman to Love’ por Taylor Young, Cuerdas en ‘Full Ascension’ por Maria Grigoryeva , Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, desde el principio y Better Days’ Uriah Stake Jake Dexter (teclados) ‘True Turner’ and ‘One Woman to Love’ por Adam Pickrell, batería en ‘One Woman to Love’: Taylor Young, Cuerda en ‘Full Ascension’: Maria Grigoryeva, Bajo en ‘One Woman to Love’, ‘Grow’, ‘Right From The Start’ y ‘Better Days’ por Uriah Stake.

SLOW YOUR MIND’ está producido por LAND MAMMAL, y Bryan David. Grabado y mezclado por Bryan David en Anthem Recording. Masterizado por Richard Dodd. Arte de portada por Robin Gnista. Disponible vía Kozmik Artifactz.

El álbum abre con ‘Psychedelic hand’. Una canción que marca de alguna manera el devenir del álbum. Un sonido heredero de Led Zeppelin construye un tema en el que el blues y algún elemento stoner dan solidez a la composición. Con la colaboración de Isaiah Mitchell a la guitarra, el tema cuenta con voces desgarradoras y una atmósfera vintage, junto a rugosos riffs.  

‘Ring the bell’ muestra al dúo más calmado. Aquí las melodías vocales se adornan con elementos psicodélicos y una cadencia más propia del rock de los 70’s. Una estructura sencilla, pero que resulta efectiva y en la que encontramos subidas y bajadas de intensidad que no violentan su angustiosa esencia.  

En tonos retro, ‘Fuzzy purple to love’ retoma los dictados Zeppelin. Un ritmo cansino pero pegadizo lleva en volandas un tema colorista con buenas melodías y algunos solos atractivos. Los medios tiempos dominando una canción optimista que irradia luz y color bajo tonos funk..  

‘One woman to love’ nos impregna de aromas florales con un sonido el que encontramos elementos sureños y melodías zeppelinianas. Un corte fresco y radiante con buenas guitarras y unos ritmos contagiosos.

Sin perder la esencia Zeppelin, ‘Grow’ camina por espacios sosegados en los que el órgano cubre de tonos vintage otra canción fresca y luminosa. Con las melodías vocales como protagonistas, los elementos son acoplados con sencillez, con lo que consiguen un tema que acaricia al oyente con dulzura.

Por la senda acústica, ‘Slow your mind’ baja las revoluciones evocando paisajes ensoñadores creando una estampa bucólica de gran belleza. Finas guitarras sureñas aportan su granito de arena ubicar al oyente en el lugar en el que parece desarrollarse la canción. Casi a modo de balada, la canción contiene sólidos ritmos y pinceladas diversas que lo hacen resultón.  

Con una melodía evocadora de espacios más campestres, ‘Right from the start’ índice en una fórmula que funciona. Una sencilla armonía se enriquece con un buen trabajo vocal por la senda del rock clásico.

‘Full ascension’ endurece su sonido con riffs gruesos y unas voces más ásperasen contraste con aterciopelados pasajes. Incorporando pasajes de sitar crean una dualidad que nos lleva a una montaña rusa de emociones.  

Sing me a song’ se siente seducida por el legado del Hendrix más suave en su apertura. A modo casi de balada, la canción se desarrolla en una atmósfera colorista evocadora del sonido west-coast. Sus bellas melodías nos sumen van tornándose más melancólicas. Aquí el sonido del órgano aporta calidez a la canción.

Este fascinante trabajo cierra con ‘Better days (acoustic)’ una canción acústica con la voz como protagonista. Profundo y lleno de sentimiento, Kinsley August se las basta con leves acordes de guitarra que vuelven a describir un plácido espacio rural.

Land Mammal

Kozmik Artifactz

Reseña: SOLARIUS.- ‘Universal trial’

Siempre es un placer para un fan de una banda, cuando aparecen grabaciones escondidas de ella. En esta ocasión los fans de Graveyard pueden estar de enhorabuena, ‘UNIVERSAL TRIAL’ recupera unas grabaciones perdidas de 2006, que han estado ocultas durante 15 años y que el sello Heavy Psych Sounds saca ahora a luz. Se trata del emocionante proyecto de rock sueco SOLARIUS, fundado y liderado por el guitarrista de Graveyard, Jonatan Ramm. Bien podemos decir que se trata del germen que luego brotó en el clásico sonido de Graveyard. Este EP es una pequeña pieza de coleccionista que contiene cuatro canciones (una lástima que no sean más) en las que los sonidos analógicos de los 70’s nos sumergen en un groovy vintage de blues, hard-rock y psicodelia. Sonidos retro llenos de vitalidad con momentos rugosos, pero también con pasajes suaves, con los que el oyente caerá rendido.  Capturándonos con su magia, SOLARIUS componen cuatro fascinantes canciones en las que podemos encontrar vibraciones propias de pioneros como Leafhound, Samuel Prody o May Bitz, así como parte del sonido que luego encontramos en los álbumes más gloriosos de Graveyard. Todo un regalo para los paladares gourmet de los difusos sonidos hard-blues retro, en un viaje en el tiempo al comienzo de los 70’s. ¿Dejará algún día de sorprendernos la escena retro sueca? Confiemos que no sea así, porque esa fuente inagotable de bandas vintage sigue dándonos múltiples alegrías como esta.

‘UNIVERSAL TRIAL’ se grabó en 2006 en los estudios Don Pierre en Gotemburgo y fue producido por Don Alsterberg (Graveyard, Blues Pills), con un sonido 100% analógico. Estas cintas fueron olvidadas en algún lugar, estando ocultas hasta ahora.

SOLARIUS son:

Jonatan Ramm – Guitarra y voz
Mattias Ohde – Bajo y voz
Fredrik Aghem – Batería
Johan Grettve – teclados

‘Universal trial’ la canción que nombre al EP explora los sonidos ácidos del hard blues de los 70’s. Su torbellino de riff retro y esa voz desagarrada que vomita cada estrofa nos llevan al principio de la década dorada del rock. Su atmósfera vintage se llena de humo cannabico mientras la guitarra se desangra en riffs ardientes. Su contagioso ritmo nos invita a una fiesta desenfrenada de hard-rock primitivo entre neblinas narcóticas. Tras la embestida inicial el tema reposa en un espacio más psicodélico antes de emerger como el Ave Fénix sobre salvajes riffs de crudo rock.

Sustentada en un riff de inminente carácter retro, ‘Sky of Mine’ se balancea entre contagiosos ritmos funk. Aquí se pueden encontrar todos los ingredientes que usaban los pioneros de los 70’s. Blues, rock y hasta un alma soul, se perciben en unos vibrantes riffs que rápidamente te contagian el ritmo. Vacilón, chulesco e infeccioso, el tema se toma su momento de pausa para reposar entre psicotrópicos proporcionando momentos más suaves.  

En tonos más misteriosos y psicodélicos ‘Into the sun’ se deja llevar por los efluvios lisérgicos en una apertura chamánica que suavemente nos susurra. Una gratificante calma balsámica que inevitablemente recuerda el sonido que desarrollarían Graveyard tiempos después. Una cálida voz nos susurra recitando sus estrofas mientras la canción va tomando forma. Con momentos que me recuerda a la cadencia vocal de Greenleaf, el tema se toma su tiempo hasta la deflagración de riffs hilarantes. Aquí el tema se encabrita en una espiral que nos arrolla con toda su fuerza. Los extenuantes solos de guitarra se ven custodiados por una base rítmica endiablada antes del ocaso final, en el que el tema vuelve a la calma.

Con una apertura de arpegios acústicos ‘Mother nature mind’ evoluciona lentamente por una atmosfera suave y acogedora. Pasajes de gran belleza acompañados de una dulce voz, logran un efecto balsámico sobre el oyente. Sosegado y con genes blues, la canción arranca arrastrada por los acordes de un órgano vintage que hace que la temperatura suba. Poco a poco el tema va adquiriendo tintes épicos sin desdeñar la belleza de sus melodías. Una canción impactante que me deja el regusto a ser uno de esos temas en crudo, sin pulir, y del cual, seguramente se podría sacar un rendimiento mucho mayor. A pesar de este apunte, el corte es magistral.

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