Reseña: GNOME.- ‘King’

Los belgas GNOME nos presentan su álbum ‘KING’. Con canciones que combinan ganchos irresistibles y guitarras troncadoras, tambores y bajo con giros aventureros, elaboran su poción única y suplente de stoner, prog y reminiscencias 70’s. Con ríos de hard-rock salvaje y primitivo la banda conjuga elementos heavy-rock y stoner haciéndolos gravitar en un escenario vintage. Pero GNOME en sonidos ya trillados por otras bandas, sino que aportan su propia a luz a unos temas sólidos en los que los vientos arenosos nos impregnan del sonido del desierto. Insertando pasajes progresivos consiguen unas canciones con múltiples aristas y alicientes para que el álbum resulte fluido y de fácil escucha. Sus endiablados solos de guitarra y la contundencia de su base rítmica consiguen seducir las terminaciones nerviosas del oyente aportándole amplias dosis de energía. Todo un reconstituyente creado a base de fuzz, que GNOME cocinan con destreza para mostrar un plato muy apetecible de degustar. ‘KING’ es un álbum que pone a prueba la capacidad del oyente para abrir su mente a un sonido innovador que bebe de las fuentes de los tradicionales sonidos hard & heavy rock de los 70’s, pero que también recoge el legado de los pioneros del desert-rock.

‘KING’ fue grabado con Frank Rotthier en Rockstar Recordings entre confinamientos en el otoño de 2020 y está disponible vía POLDERRECORDS en formato digital, en CD y vinilo.

‘Ambrosius’ nos noquea a las primeras de cambio con sus poderosos riffs desérticos. La canción explora territorios stoner guiada por buenas dosis de fuzz. Su turbio sonido se sustenta en un riff sobre el que van incorporando diferentes armonías y solos con un innegable espíritu psicodélico. En la parte central el corte bebe de la inagotable fuente del proto-metal nacido en los 70’s.

Con la colaboración del miembro de THE VINTAGE CARAVANOscar Logi‘Your empire’ se precipita por un torrente de hard-rock crudo y primitivo.  Melodías vocales y estribillos de gran gancho hacen que la canción penetre en las terminaciones neuronales de oyente insuflándole buenas dosis de energía y vitalidad de puro rock de siempre. Impulsado por una poderosa base rítmica el colorista corte se ejecuta con un alto dinamismo.

Envueltos en una espiral de sonido retro ‘Bulls of bravik’ combina vibraciones vintage con contemporáneos riffs stoner. Una canción pegadiza con la que es fácil congeniar y que eleva la intensidad con desarrollos fluidos que son enriquecidos con elementos hard & heavy-rock más propios del siglo pasado.

Dejando una estela de fuzz intoxicante ‘Antibeast’ recorre largas rectas desérticas con oscilantes riffs sobrevolando su portentosa y frenética base rítmica en su primera parte, para tornarse más parsimonioso y plomizo en su segunda mitad. Con incrustaciones de psicodelia pesada el corte se muestra difuso en su tormentoso desarrollo.

 La atractiva apertura de ‘Wenceslas’ nos sumerge en un nuevo espacio en el que los turbios riffs se transmutan para tomar elementos del hard-progresivo de los 70’s. Una dualidad presente en la mayoría de las canciones del álbum y que en esta ocasión se adorna con atractivas melodías con las que logran conquistar al oyente. Destaca el talentoso trabajo del bajo y la constate oscilación de su armonía. Rudas voces aparecen en la parte final para imprimir garra a un nuevo corte diabólico.  

‘Kraken wanker’ parte de plomizos riffs stoner-doom avanzando parsimonioso y pesado como un paquidermo antes de contonearse con pegadizas armonías. Entre ecos de blues y de psicodelia, el tema se balancea con un fascinante groovy en largos desarrollos instrumentales. El corte cierra el círculo retomando la vocación doomy de su apertura bajo una atmósfera lisérgica prescindiendo de las voces. Nuevamente los vestigios de los sonidos vintage de los 70’s hacen acto de presencia en una combinación de gran atractivo.

Una hipnótica línea de bajo es el argumento de partida de ‘Stinth thy clep’. Otro corte arenoso lleno de ganchos irresistibles. Ondulante, la canción instrumental, contiene el clásico sonido stoner a prueba de esguinces cervicales y constantes variaciones en su argumento provocadas por una guitarra endiablada y poderosa.

Para el final, la banda belga deja el tema más largo de todo el álbum. ‘Platypus Platton’ con sus casi doce minutos es como una especie de jam en la que GNOME refleja todas sus inquietudes. Pegadizos riffs difusos se combinan con momentos psico-progresivos a lo largo de extensos desarrollos de guitarras que van y bien, pero que siempre regresan al punto de partida. Un tema intenso, pesado, dinámico y a su vez con las suficientes dosis psicodélicas como para amortiguar su turbio y áspero sonido, como lo hacen en su parte final, en la que el blues chamánico nos impregna de vibraciones psicotrópicas.

 

Gnome

Polderrecords

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