Crónica.- ‘VOLCANO SESSIONS’

En un verano atípico en el que he visitado pequeños festivales alejados de lo convencional, y tras dos viajes a Alemania, en esta ocasión el destino era Francia, y más concretamente el volcán Montpeloux en el área de Auvergne. Allí lleva celebrándose desde hace varios años un evento único en un lugar idílico, VOLCANO SESSIONS. El cráter del volcán recibe un festival organizado por la asociación Black Owl. Una asociación cultural de la zona, que realiza con tesón y con unos medios limitados un evento muy particular. Lo primero que hay que aclarar es que para este festival no hay venta de entradas a la venta, sino que, para poder acceder al mismo, hay que hacerse socio de la asociación Black Owl, pagando una cuota anual que ronda los 40 euros, y que te da derecho a acceder al mismo. Condicionado por las restricciones de la pandemia, este año para poder acceder al mismo era necesario acreditar una prueba negativa de Covid o la pauta completa de vacunación, algo que la organización siguió con rigor. Lo primero que llama la atención es el lugar en el que está enclavado, una zona montañosa que ya desde varios kilómetros antes, te enamora por su belleza sin igual. Al llegar el recinto me encuentro con gente de la organización dando los últimos retoques a la infraestructura de la entrada. Allí un puesto de merchan y una barra de bar aprovisionaban al público con comida local como el sabroso queso Saint-Nectaire y Le pâté de patates, un hojaldre típico relleno de patata cocida y crema de queso que era toda una delicia. A escasos metros de la entrada se encontraba habilitada la zona de acampada, así como el aparcamiento. Algo fundamental ya que las poblaciones cercanas se encuentran a varios kilómetros del lugar y no cuentan con alojamientos a una distancia razonable. Con un predominio de público joven, dicho lugar se llenaba de tiendas de campaña con gente ávida de vivir de nuevo un festival. En ese ambiente de camaradería típico de cualquier pequeño festival el ambiente festivo se palpaba. El escenario situado sobre el lago que cubre el cráter del volcán y una pequeña grada era el mágico entorno en el que íbamos a vivir un fin de semana para el recuerdo. La organización había programado en la zona de acampada un jam sesión en la que en la jornada del sábado, durante unas horas cualquiera podía tocar su instrumento favorito. Este tipo de iniciativas es algo siempre de agradecer, ya que fomenta la interacción de los músicos y de la gente, que sentada en la hierba disfrutaba de las jams que durante varias horas allí se produjeron. También en la zona de la entrada al recinto había situado un edificio con baños y zona de aseo. Si es cierto que eché en falta una zona de duchas, pero teniendo en cuenta lo rustico del lugar, puede ser comprensible su ausencia. Estamos ante un festival con pocos medios y que no cuenta con una gran infraestructura, pero que a la postre cumple su objetivo haciendo las delicias de todo el que lo visita, tanto por el ambiente como por su impresionante ubicación. Algo que me llamó la atención es que cada banda llevaba su propio equipo, lo que hacia que los cambios entre banda y banda se hacían excesivamente largos. En cuanto al sonido, en un lugar así, difícilmente algo podía sonar mal, ya que la acústica del cráter hacía que aquel lugar pareciese un anfiteatro, con una acústica envidiable. En cuanto a la iluminación del escenario, si eché en falta que con el telón de fondo que había con el cráter del volcán, aquello no se explotara mejor, ya que podría ser un lugar perfecto para algunas proyecciones, ya que la iluminación nocturna, con unos cuantos focos era escasa. En cualquier caso, lo importante es la música, pero sin duda, el enclave es para sacarle un mayor partido con la ambientación del escenario. Sin duda, el festival es un lugar que recomiendo a cualquiera que quiera vivir la música en un entorno maravilloso y alejado de los convencionalismos, lo que le hace un evento único, y que nadie debería perderse. En la presente edición el festival se desarrolló en dos jornadas en las cuales actuaron mayoritariamente bandas francesas, ya que la situación actual de la pandemia impide a bandas de fuera poder programar un tour que les haga llegar allí. Un programa en que el tenían cabida el Stoner, la psicodelia, el hard.rock, el blues, el doom y demás géneros afines de la mano de RED CLOUD, LITTLE JIMI, MARS RED SKY, ASHINOA, SUPER CANDY, WORMSAND, MAD FOXES, DIJIIN, MOUNDRAG y los barceloneses CACHEMIRA. Diez bandas con las que disfrutamos las aproximadamente 200 almas privilegiadas en este fantástico fin de semana que siempre va a quedar en mi memoria. Desde DenpaFuzz quería destacar las facilidades dadas desde la organización para poder documentaros el mismo, y darles las gracias por hacer que festivales así puedan alegrar la vida de la gente.

Los parisinos RED CLOUD eran los encargados de abrir la 6ª edición del festival francés VOLCANO SESSIONS. El paradisiaco lugar recibía la embestida del rock clásico de los parisinos en la tarde de la primera jornada. Ante un público ávido de música en directo, el quinteto encendía la mecha con las gradas todavía sin llenar. Una banda solvente que poco a poco fue calentando con su show las cenizas del volcán como preludio de la erupción que nos esperaba más adelante… Comandados por la sensualidad de su cantante, la banda nos ofrecía un show que fue de menos a mas entre riffs asesinos y momentos retro. Como si la banda se hubiera asentado tras interpretar sus primeros temas en la parte final de show dejaron patente todo su potencial. La banda contó con la colaboración a los teclados de Laura, guitarra de FUZZY GRASS.

En el día que publicaban su Lp ‘The Cantos’, (disponible vía Mrs Red Sound), el trio de Bordeaux se presentaba en directo. Muchas eran las ganas que tenía de ver como serían capaces de desarrollar esos temas en vivo, y sin duda, LITTLE JIMI no me defraudaron. Si con la apertura del festival por parte de RED CLOUD la temperatura del volcán había subido, con ellos, la erupción se produjo. Con un espectáculo lleno de fuerza consiguieron crean verdaderos muros de sonido gracias a dos guitarras salvajes y explosivas. Psicodélicos y fuertemente influenciados por el sonido de los 60’s la banda no renegaba de la pesadez stoner en alguna de sus canciones. Los momentos más psicotrópicos eran resueltos con la solvencia de una banda asentada y madura. Convirtiéndose en una de las bandas triunfadoras del festival incendiaron la noche en una actuación sobresaliente y ardiente.

Tras el aluvión de sus pupilos LITTLE JIMI, MARS RED SKY iniciaban su actuación con la noche veraniega cubriendo el lago del volcán. Meticulosos en sus preparativos el trio tiene claro a lo que lo juega. En esta ocasión el sonido de la banda se inclinaba más a su faceta doom, en detrimento de los viajes espaciales a los que nos tienen acostumbrados. Pesados, contundentes y oscuros, su show estuvo presidido por el color rojo, algo que no me sorprende ya que en el resto de las actuaciones que los he visto en vivo, este color marciano ha presidido sus shows. Algo menos acertados de lo habitual en sus registros vocales, los largos desarrollos de la banda impactaban en los corazones de los presentes. Una audiencia entregada a la descarga pesada que hacía que las aguas del lago del cráter volcán se estremecieran ante la monumentalidad de sus riffs. Su solvencia está a prueba de toda duda, pero aquí me quede un poco con ganas de más, MARS RED SKY es una banda que me apasiona y que tiene una calidad a prueba de cualquier duda, pero que en el volcán pudo ofrecer algo más, porque talento les sobra. No obstante, el trio brilló con luz propia conquistando a una audiencia que a esas horas estaba completamente entregada a la causa de los de Marte. Asimismo, MARS RED SKY, como sucedió durante otras actuaciones, contaron con la presencia del guitarra de LITTLE JIMI para interpretar un tema junto a ellos, algo que siempre es de agradecer por parte del público.  

Cerrando la primera jornada del festival ASHINOA dejaron patente toda su calidad con su ecléctica apuesta sonora en la que caben los ritmos kraut, la psicodelia y el rock espacial de la vieja escuela. En una actuación en la que sus hipnóticos ritmos iban mutando con momentos en los que se dejaban llevar por la experimentación con una solvencia a prueba de bombas. Todo un crisol de sonidos psicotrópicos que constantemente ofrecían un aliciente a un público que en el cierre de la jornada se encontraba eufórico. Pogos y bailes constantes acompañaban una actuación sobresaliente. Los de Lyon despertaron mi curiosidad y corroboraron las altas expectativas sobre lo que podían ser capaces de ofrecer en directo. Una de las bandas más destacadas de la 6º edición del festival. Tras ellos, solo quedaba ir a descansar para la siguiente jornada, aunque la noche todavía fue larga en la zona de acampada donde las pequeñas fiestas se sucedían, algo habitual en cualquier festival.

SUPER CANDY abrían la jornada del sábado con su heavy-blues sustentado en riff stoner. Una perfecta banda para empezar a calentar una jornada que nos depararía emociones fuertes. La banda comenzaba su show en una calurosa tarde mostrándonos todo su potencial. No es una banda que haga nada nuevo, pero con una correcta actuación sellaba su paso por la 6ª edición de VOLCANO SESSIONS dejando un agradable sabor de boca. Rebosantes de energía, el trio golpea nuestras cabezas con solos hirientes y un sonido pesado en el que el blues jugaba un importante papel.

WORMSAND, El trio de Menton hizo temblar las entrañas de la tierra con una actuación salvaje en la que la psicodelia, el sludge y los riffs stoner-doom dejaban un rastro de desolación. Los cambios constantes en la intensidad de su sonido hacían que el público explotara en una deflagración a prueba de esguinces cervicales. Psicotrópicos por momentos, los momentos más pesados y salvajes inundaban el cráter del volcán. El derroche de fuerza del trio se reflejaba en sus constantes careras y saltos por el escenario, algo, que indudablemente era contagiado a un público sorprendido y maravillado a partes iguales. Desde los desgarradores momentos en los que las voces guturales parecían quebrar la garganta de su cantante, hasta los pasajes más narcóticos la banda dejaba patente que lo que mostraron en su álbum ‘Shapeless Mass’, no era obra de la casualidad. Uno de los shows más ardientes de la jornada que dejó al personal exhausto con esa combinación de doom, metal, sludge y psicodelia tan particular como certera. Sin duda los tres miembros de WORMSAND pueden ser incluidos en la lista de armas de destrucción masiva tras su paso por el volcán.

No era fácil salir al escenario después del tsunami que habían provocado WORMSAND, pero MAD FOXES, el trio de Nantes lo hacían mostrando una propuesta sonora algo alejada de lo que habíamos vivido anteriormente. Temas que gravitaban en la órbita del post-punk, con alguna incursión psicodélica (momento en los que más brillaron) y determinadas voces grunge completaban un show irregular en el que se vieron algunas pinceladas, pero que en general no consiguió conectar con el personal tal y como lo habían hecho las bandas precedentes.

La caída de la noche daba la bienvenida a una de las bandas que más ganas tenía de ver. DJIIN ofrecía una actuación intensa y memorable en la que los sonidos de los 70’s flotaban en el ambiente. Combinando con destreza su chamánica propuesta sonora, la banda se dejaba llevar por los designios de la psicodelia más aromática en contraste con momentos en los que la intensidad psicotrópica se apoderaba de la banda para sumirnos en una bacanal impactante. Cambiando su registro en cada tema, e incluso dentro de los mismos, dejaban patente que son una banda a tener muy en cuenta. Durante su actuación el mágico sonido del arpa nos seducía entre voces etéreas que se balanceaban entre solos asesinos que dejaban patente que no son una banda blanda. Con un repertorio en el que las canciones de su próximo álbum se vestían de largo en un entorno inmejorable, DJIIN se metía al público en el bolsillo con la solvencia de unos auténticos veteranos. A la postre se convertirían en una de las bandas destacadas de todo el fin de semana, porque calidad, les sobra.

Bien entrada la noche, MOUNDRAG, el poco convencional dúo procedente de Rennes era el encargado de que la fiesta estallara en el volcán. Su sonido de puro hard-rock 70’s contagiaba a la concurrencia sus vibraciones vintage. ¿Una banda sin bajo y sin guitarra? Cualquiera respondería que es una locura, y la realidad es que lo fue. Toda una locura de ritmos contagiosos salidos de ese órgano vintage y de una batería que hacía las veces de bajo. Su sonido no requería de mas ya que estos tipos se las saben manejar a la perfección para que la ausencia de esos dos instrumentos fundamentales en cualquier banda, aquí no se les eche en falta. El poderoso sonido del órgano y una actitud inquebrantable de sus dos miembros, intercambiandose las voces ponía al auditorio patas arriba. Episodios de crowd-surfing y con la gente amontonada junto al escenario hacía que la noche se convirtiera en una fiesta de rock a la vieja usanza. Sabiendo jugar con las voces y los tiempos, MOUNDRAG sonaba por momentos a DEEP PURPLE, para cambiar el registro en la siguiente canción y hacer guiños a YES, o recordarnos incluso a RARE EARTH. Todo el espectro del hard-rock, el rock progresivo de los 70’s y la psicodelia, era recorrido con solvencia por un dúo ardiente que sabía contagiar su estado de ánimo a los presentes. Durante su actuación, contaron con la presencia de Claudia, bajista de CACHEMIRA, y de Tom, guitarra de DJIIN para dar todavía más brío a alguna de sus canciones. Sin duda, toda una sorpresa que nos hace olvidar los complejos, ya que a veces, un simple dúo es capaz de conquistar a todo un auditorio. ¡¡¡Soberbios!!!

El festival se acababa y los barceloneses CACHEMIRA eran los encargados de poner el cierre a esta maravillosa 6ª edición de VOLCANO SESSIONS con el mismo tono festivo que había presidido toda la jornada. Con tan solo un show en su haber desde el regreso con la incorporación de Claudia al bajo y las voces, la ocasión era una magnífica oportunidad para calibrar como había afectado este cambio a la banda. Fieles a su sonido acido heredero de finales de los 60’s y primeros 70’s, los solos asesinos de Gastón seguían clavándose en nuestros corazones, mientras que el aporte de Claudia al bajo daba un sonido más contundente y pesado a la banda. Por otro lado, el registro vocal de ésta nos trasladaba al verano del amor, con vibrantes y desgarrados momentos. Con una indumentaria apropiada para la ocasión, los colores de sus atuendos servían de perfecta puesta en escena para su sonido colorista, psicodélico y blusero. La banda se decantaba por ofrecer un repertorio mayormente compuesto por nuevas canciones que eran ejecutadas con ese espíritu de jam con el que la banda nació. Para poner el broche final a la velada, el teclista de MOUNDRAG se incorpora al trio para acentuar su sonido retro y una bacanal sónica que fue recibida con jolgorio por el personal desatado y festivo. Con el fin de show se ponía el broche de oro a un magnífico fin de semana en el que la música, para muchos volvía a la normalidad con un festival tras mucho tiempo de sequía.

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Crónica: KADAVAR + MARS RED SKY + HÄLLAS (Sala Mon) (Madrid)

Una vez mas, llegaba la hora de la enésima visita de los berlineses KADAVAR a Madrid. Una banda que en los últimos años nos visita con asiduidad y que ahora venía con el aliciente de su recientemente publicado, nuevo álbum “For the dead travel fast” debajo del brazo. No era el único aliciente que nos proponía la promotora Madness Live, organizadora del evento, sino que íbamos a contar también, por primera vez en España, con el quinteto sueco HÄLLAS, por lo que el aliciente era doble. Por otro lado, el trío francés MARS RED SKY, completaba el cartel, y me picaba la curiosidad por comprobar “in situ” el sonido de los temas de su reciente álbum “THE TASK ETERNAL”, que ocupó el lugar de disco de la semana de DenpaFuzz cuando salió el pasado agosto. Así las cosas, la noche del pasado sábado tenía los suficientes alicientes como para que fuera una gran noche, y a la postre, lo fue.

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Con un horario poco habitual, debido al recinto en el que se desarrollaba el evento, HÄLLAS eran los encargados de abrir la sesión alrededor de las siete y media de la tarde. Puntuales y con una sala con un gran ambiente, salían al escenario sus cinco componentes, con sus habituales vestimentas y maquillajes.

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Afortunadamente ya había tenido la ocasión de comprobar como se las gastan en directo en el pasado Deserfest Berlín, pero notaba la expectación que muchos de los asistentes tenían por ver su directo, ya que pocos de los presentes habían vivido esa experiencia. Con una gran ovación y la sensación de que el público asistente era algo distinto al habitual en este tipo de eventos, iniciaban su actuación. Los primeros acordes de “Astral seed” iniciaban el paseo que los suecos nos iban a dar por esos espacios heavy progresivos con sabor a años ochenta de los que tanto gustan.

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Creando espacios de fantasía a través de sus melodías y con unas luces cegadoras que en muchos momentos impedían ver con nitidez a los músicos (una constante a lo largo de la noche) arremetían con sus riffs  y con esas voces llenas de épica. La banda basaba su actuación en su último trabajo y sus tonos que por momentos coquetean con el folk, sin olvidarse de los riffs pegadizos en vena Maiden.

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La gente gozando y coreando sus temas, unos con caras de asombro y otros con gran gozo. Capas al viento y pantalones de terciopelo ponían esa nota de color que ya es una seña de identidad de la banda. De hecho, me atrevería a firmar que iban vestidos exactamente igual que lo habían hecho en mayo en Berlín.  Ondulando sus temas entre los espacios más progresivos y los momentos mas heavy-rock. Recuperando algún tema de su debut como “Autumn in space” que sonaba con una fuerza inusitada, parecía que estábamos ante otra banda mucha más pesada y poderosa que en disco. Poco a poco la sala iba completando su aforo con un público que estaba gozando con el show que estaba presenciando. El teclado de Nicklas Malmqvist marcaba el paso en temas como “Shadow of the Templar”. Un auténtico torbellino que era seguido por sus compañeros a un ritmo diabólico.

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Pero si algo tienen HÄLLAS, es saber compaginar la esencia pesada del heavy-rock, con esas melodías más propias de YES, algo que no es demasiado habitual en los tiempos que corren, y que forma parte de su gran éxito, tal y como pudimos comprobar en la Sala Mon, de la que se despidieron con una gran ovación de un público que confiaba en que nos regalaran con algún “bis”, cosa que desgraciadamente no sucedió. Es lo que tiene ser la banda que abre un concierto acompañando a estrellas de la talla de KADAVAR, el tiempo extra, no es para ellos. 

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Con esa agradable sensación y con comentarios del personal respecto a una pronta vuelta por estos lares, la banda retiraba sus instrumentos del escenario con gran premura. Los franceses MARS RED SKY hacían lo propio en sentido inverso con sus instrumentos mientras la gente aprovechaba para dirigirse a los puestos de “merchandise” para hacerse con material de las bandas.  

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Con un escenario en el que predominaban las luces rojas, los primeros riffs de “The light beyond” nos golpeaban con la pesadez doom que se gastan los franceses. Lentos y pesados, conseguían sorprender a muchos de los presentes. Me llamaba especialmente la atención que la gran parte de la gente venía obviamente a ver a KADAVAR, y también a HÄLLAS, pero parecía que MARS RED SKY no despertaban demasiado interés. Por un lado había un numeroso publico muy joven en las primeras filas que venían por primera vez a ver a KADAVAR y que no conocían a las otras bandas, y otros que habían visto al trío berlinés numerosas veces, estaban con el aliciente de ver a lo suecos al margen de sus ídolos teutones.

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Aún así, el recinto estaba abarrotado. MARS RED SKY nos trasportaban a su mundo espacial en el que los efectos de la guitarra y el peculiar registro de  Julien Pras se entremezclaba con plomizos riffs. Dos grandes pedaleras para conseguir los efectos y distorsiones de su guitarra hacían que Julien no estuviera cómodo, algo fallaba para desesperación del músico que golpeaba constantemente para que aquello hiciera la labor deseada. Con las cabezas del personal balanceándose al ritmo de “Collector”, proseguían su actuación. El sonido era potente, pero desigual dependiendo de la zona donde estuvieras ubicado. Concretamente en las primeras filas  era difícil percibir con nitidez las voces lo que en ese espacio, restaba lucimiento a las bandas, algo que fue mucho más intenso en el caso de KADAVAR. sin embargo si estabas ubicado en el centro de la sala o en la parte trasera, el sonido de las voces aumentaba su calidad. Los problemas de Julien con su pedalera le llevaban a parar la actuación reclamando a la mesa de sonido que aquello era una puta mierda, ante lo cual un técnico subía al escenario para tratar de solucionarlo ante un gran cabreo por parte del guitarrista.

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Es frustrante para un músico episodios de este tipo y el temor de que eso se reflejara en su actuación estaba allí. “Crazy hearth” daba paso a otro tema de su “Strangers in Arcadia”, así “Hovering Satellites” encarrilaba el set list entre las peculiares melodías vocales poppies y la pesadez de unos riffs que viajan entre la psicodelia espacial y el doom, quizás dando más peso a este último. También me sorprendía que el repertorio recorría toda su discografía en lugar de centrarse en su último álbum “The task eternal”: Los riffs de “Sky marble”, uno de sus primeros temas iban acercándonos al fin de su actuación con la continuación de “Strong Reflection”, el tema que abría su álbum homónimo. Un sabor agridulce, ya que me esperaba más peso del último disco en su set-list, pero en resumen los franceses completaron una gran actuación que no sé si llegó con fuerza a todo el personal.

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Llegaba el momento que todos esperaban mientras en escenario los técnicos se afanaban para dejar todo preparado al gusto los barbudos. La batería de Tiger en el centro del escenario a la misma altura que sus compañeros, custodiado por Lupus a su derecha y Simon a su izquierda como es habitual.

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El silencio y el escenario a oscuras recibían a los berlineses con una gran ovación. En esos momentos ya era difícil moverse por la sala y todo el mundo trataba de buscar su mejor ubicación. Los lánguidos acordes de “The end” iniciaban el show.  Con los tres primeros temas centrados en su último álbum, “The devil’s master” ponían un tono tétrico a la Sala Mon. Luces que se encendían y apagaban en modo flash cegando al personal y que hacían que muchas veces solo fuera posible ver la silueta de los músicos, los riffs de Lupus nos golpeaban con fuerza. 

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No cabe duda que KADAVAR se encuentran en un estrato superior, y el control sobre todo, es total, nada está dejado al azar. Auténticos animales de escena, saben como motivar al personal. Acercándose al borde del escenario como si retaran al público, nos golpeaban con fuerza ante el delirio de los presentes al son de “Evil Forces”  con Lupus modulando su voz con esos falsetes que tanto han usado en el último disco. Como ya nos comentaba en la entrevista que le hicimos el pasado mes de agosto había sido un pequeño reto para el él la modulación de la voz para obtener el resultado querido, pero aquello sonaba a gloria bendita.

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Así lo atestiguaban los cuerpos del personal que no paraban de bailar con desenfreno al son de cada tema. El “modo fiesta” estaba activado y KADAVAR se trasladaba a sus inicios con temas como “Black Sun” o “Living in your head”, antes de retomar su último álbum con “Demons in my mind”. a esas alturas los episodios de crowdsurfing se sucedían entre el personal.

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Aquello no tenía vuelta atrás. Lupus con sus melenas al viento y su guitarra apuntando al cielo, Tiger levantándose de su batería para alentar con sus baquetas a un público entregado y Simon sin parar de dar vueltas bajando su cuerpo hasta acercar su instrumento al personal de la primera fila. La apoteosis llegaba con “The old man” y su pegadizo riff.  estaba claro que la audiencia esta disfrutando de otro solvente y profesional show de KADAVAR. Tres tipos que son auténticos animales de escena y que cuentan con el cariño de la gente. Adjetivos, como “monstruos”, sublimes”, insuperables” se escuchaban entre la gente.

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Algunos enfervorecidos, otros tratando de captar el momento con sus móviles, algo que no  era del agrado de Lupus, que en un momento de su actuación se dirigió al personal pidiendo que guardaran sus teléfonos en el bolsillo y disfrutaran de lo que es un auténtico concierto de rock. “Die baby die” fue otro de los momentos álgidos de una actuación que sin darnos cuenta iba llegando a su fin.

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Con “Long forgotten song” unos de los temas más épicos de su último disco concluían su show retirándose del escenario. una de mis curiosidades era ver como desarrollaban los pasajes de sintetizadores que habían incluido en su último trabajo, y la duda me fue resuelta cuando tanto Lupus como Simon se giraban hacia el exterior de sus respectivos lugares y ambos, al unísono tocaban esos sintetizadores que le dan un tono más atmosférico a sus temas.  su actuación concluía definitivamente con “Come back life”, poniendo acento a su retro rock más reconocible con el tema de su álbum “Abra Kadavar”.

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Aquello había terminado y una vez mas habíamos podido comprobar que KADAVAR subieron hace tiempo a un nivel de que no les baja nadie, y a la vez, sus fans, cada vez les elevan más al Olimpo de sus favoritos. lo cierto es que el set-list elegido hizo que este para mí, fuera un concierto distinto y de alguna manera especial.Son muchas las veces que les he visto y sus últimos shows habían sido algo predecibles para mí, con lo cual agradecí enormemente esta variedad de una banda en un perfecto estado de forma. ¡Enormes! 

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Reseña.-MARS RED SKY.- “The task eternal”

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Tenía muchas ganas de escuchar nuevo material de los franceses MARS RED SKY, una banda que siempre me parecido sensacional, pero cuando hace un mes escuché por primera vez “THE TASK ETERNAL” me quede un poco decepcionado. Mis expectativas de casi tres años no se habían visto cumplidas. Tras las siguientes escuchas salí rápidamente de mi error. ¡Es absolutamente genial!. Muchas veces sucede que en una primera escucha de un álbum, éste, no acaba de convencerte, pero si insistes, consigues meterme en él y no quieres dejar de escucharlo una y otra vez. Este ha sido mi experiencia con este nuevo trabajo del trío francés.  Estamos ante un disco que puede satisfacer tanto a los amantes del doom como a los fieles seguidores de los sonidos stoner-psicodélicos. Una perfecta combinación de ambos estilos que se adereza con esas voces con sabor a miel herederas de la psicodelia pop de los años sesenta.  Un trabajo que suena a MARS RED SKY, pero que posee una riqueza compositiva  infinita donde los matices hacen que sea su álbum mas completo y mas exquisito. Con una aparente apariencia de disco aburrido y lineal, hace falta una buena predisposición para tocar el cielo con su escucha, pero…. mi consejo es que, ¡no lo dudes!, y si la primera escucha no ha sido de tu agrado,  insiste, porque tendrás tu recompensa. Grandes muros de sonido con un bajo difuso y espeso, así como el peculiar timbre vocal de Julien Pras y las bellas melodías,  hacen de THE TASK ETERNAL un álbum especial. Especial y espacial, porque las vibraciones lisérgicas nos invitan a un viaje a mundos desconocidos, densas atmósferas siderales en las que la psicodelia barroca convive con los sonidos stoner-doom en una perfecta armonía. Mundos que pueden parecer distintos, pero que en manos de los franceses conviven en perfecta comunión. Un álbum que nace de la oscuridad, y en ella se desarrolla, aunque su grandeza reside en la capacidad para poner rayos de luz en esas tinieblas sonoras. Miel pegajosa y fango viscoso combinados con gran acierto en ocho logrados temas que no podrás quitarte de la cabeza. Un disco que gana con cada escucha y que merece estar en lugares de honor en la producción discográfica de éste 2.019.

“The proving grounds”, el tema mas largo del álbum con sus casi ocho minutos, arranca con misteriosos efectos que calientan los motores de la maquinaría doom de los franceses. Lentos, plomizos, oscuros y difusos, la guitarra de Julien pone luz con exóticos pasajes ante de una voz salida de la psicodelia pop sesentera nos seduzca con su melodía con sabor a caramelo. Momentos que recuerdan a los Pink Floyd más lisérgicos de la época de Syd Barret, se entremezclan con agradables melodías entre la oscuridad latente de los pesados riffs y una plomiza y cadente batería. un ritual en el que las melodías vocales copan el protagonismo antes de que el corte se instale en atmósferas con olor a incienso en las que los vientos orientales traten de abrirse paso entre la espesura. Por la senda psico-progresiva van meciéndonos con delicadeza sin perder ese aura misterioso que contiene el tema. Una especie de mantra vintage en el que aparecen extraños episodios. las dulces y agudas voces se abren hueco entre los insondables pasajes mostrando una languidez espiritual reparadora. ¡Soberbio!

Es difícil escribir sobre un álbum que combina la pesadez doom con algodonosos momentos de psicodelia barroca. Así “Collector” liga la pesadez de un bajo atronador y aturdidor con melodías con sabor a sirope. Unos sólidos muros rítmicos junto a cuidadas melodías que se inclinan a precipicios progresivos consiguen una calma aterciopelada. Envueltos en esas nebulosas los pegadizos estribillos nos reconfortan en esa espiral psicotrópica. si en los últimos tiempos estamos encontrándonos con múltiples trabajos de psycho-doom, “THE TASK ETERNAL” nos descubre otros entornos sonoros. Muy pocas veces vemos una combinación de doom con pop psicodélico como aquí, inevitablemente la miel nos endulza la digestión de la pesadez.

Siempre atmosféricos, y con algunos tonos espaciales, la psicodelia de MARS RED SKY vive de una oscuridad sideral. “Recast” construye un relato de misterio que se soporta en la solidez de su base rítmica, para dejar que la melodía fluya. voces celestiales nos asaltan con delicadeza entre la majestuosidad de los tenebrosos riffs. Una extraña pero efectiva combinación entre las tinieblas y los cielos que no acaba de decantarse por ninguno de los dos espacios. Lejos de ello, es utilizada para crear temas únicos y peculiares en los que la psicodelia observa con atención los momentos doom. La guitarra crea una atmósfera lisergica hasta una nueva tormenta de oscuros y pesados riffs entre efectos envolventes. La parte final del tema desciende a susurrantes pasajes psico-progresivos con tonos espaciales como si describieran un apacible amanecer post-apocalíptico.

Por escenarios más propios del post-metal “Reacts” nace de cadentes riffs y una versátil trabajo a la batería de Mathieu Gazeau para introducirnos en un viaje sinfónico pseudoprogresivo. Una especie de post-heavy-psych (joder con el término). El tema se va moldeando hasta mostrarse mas maleable por la senda de la psicodelia. Distorsiones y efectos fuzz nos embarcan en una odisea espacial en la que las voces en la lejanía nos anticipan un calmado final. Así el corte se diluye en efectos de ambientación sideral que sirven de escenario para que la guitarra se muestre en toda su belleza custodiada por el poderoso bajo de Jimmy Kinast.

“Crazy earth” con sus cadentes riffs stoner, y la seductora y lánguida voz es posiblemente el tema más melódico. Un bello tema que transcurre por pasajes psico-progresivos algo alejados del doom que encontramos en la mayor parte de los temas. Melodías y coros más cuidados y etéreos en un pausado paseo por atmósferas menos violentas. Uno de los temas en los que encontramos a los MARS RED SKY mas reconocibles.

THE TASK ETERNAL es un álbum lleno de contrastes y así lo demuestra el siguiente tema, “Hollow king”. Otro tema que deja más espacio a la melodía en detrimento de los pesados riffs. Esto no significa que la banda se reblandezca, su sonido sigue siendo pesado, pero la ampulosidad de algún pasaje combinado con los juegos de voces y coros hacen que estemos ante un corte de vocación mucho más progresiva en detrimento del doom de los temas anteriores. 

“Soldier doom” recupera los sonidos más oscuros y pesados. Un pequeño guiño a Sabbath entre la grandilocuencia de una batería destacable y una guitarra más difusa que se rinde nuevamente a la psicodelia más misteriosos. El tema fue adelantado en su EP hace meses.

El epílogo lo pone “A far cry”, evolucionando de la nada entre efectos el trío de Burdeos nos ofrece una faceta desconocida hasta ahora. Los acordes de la guitarra acústica tratan de seducirnos por un camino diferente. Repitiendo los pasajes como si agonizaran, mantienen la constante melancolía.

Tras escuchar una y otra vez “THE TASK ETERNAL”, solo ardo en ganas de que llegue en mes de noviembre, en el que los franceses visitarán Madrid junto a Kadavar y Hällas. Un concierto imprescindible y marcado en rojo en la agenda.

El álbum está disponible vía Listenable Records, con los que han grabado sus últimos tres álbumes, en lo que parece un matrimonio bien avenido.

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