Crónica: KRISTONFEST (día 1), con ATAVISMO, SLIFT y WITCHCRAFT

Por fin llegaba una de las citas importantes de la primavera. La edición 2022 del KRISTONFEST celebraba su primera jornada el pasado sábado en la Sala Mon de Madrid, con una tripleta de bandas.  ATAVISMO en representación del rock patrio, como una apuesta segura, SLIFT, la expectación, y WITCHCRAFT, la deseada leyenda.

Con este apetecible cartel, esta primera jornada nos reservaba emociones fuertes. La banda de Algeciras ATAVISMO eran los encargados en dar el pistoletazo de salida a la jornada. Presentándose como trio, por la ausencia a última por Covid de su teclista Koe, la banda tenía un reto por delante. ¿Cómo suplir la ausencia de teclados? Los gaditanos no son unos recién llegados a esto, así que la banda lo tenía claro. Habiendo cambiado alguna canción de su set-list debido a esta ausencia, ATAVISMO elegía alguna canción de sus comienzos ausente de teclas para incluirla en su actuación. Tras unos problemas previos en la prueba de sonido, la banda asaltaba el escenario alrededor de las 7:30 de la tarde con el propósito de hacer vibrar a su público. En la sala se encontraba con distintos seguidores de la banda llegados de diferentes puntos de la geografía. Gente que sabe perfectamente de lo que son capaces Poti, Sandri y Mateo. Los gaditanos arrancaban su actuación sin hacer prisioneros. Sus viajes psicodélicos se complementaban con una versión más pesada y contundente. Solo fueron necesarios unos instantes para hacer que el público cayera rendido ante su buen hacer sobre el escenario. La temprana hora, no era obstáculo para que la Sala fuera llenándose desde el comienzo de su show. Sin haberse colgado el cartel de sold-out, la Sala Mon lucía con su aforo bastante poblado de gente. Durante su show, en las caras del personal se dibujaba una sonrisa de satisfacción por los mágicos vientos en forma de canciones que salían desde el escenario.

Con la capacidad de llevar de ‘viaje’ con algunos de sus clásicos, ATAVISMO volvían a deleitar a sus fieles seguidores, pero también conseguían alistar a mas fieles para su causa. Entre el público había numerosas personas que venían principalmente a ver a WITCHCRAFT, otros habían oído hablar de SLIFT, pero nunca se habían enfrentado a show de ATAVISMO. Tras lo sucedido en la Sala Mon, podemos asegurar, que los de Algeciras se vuelven al Sur con más aceptos a su causa. Actuaciones así, hacen empequeñecer a algunas de las bandas que llegan de fuera de nuestras fronteras con mucho más nombre, y es que dentro de nuestras fronteras tenemos bandas solventes capaces de poner patas arriba cualquier auditorio. Podríamos decir, que ATAVISMO se graduaron una vez con una alta nota en una actuación en la que supieron meterse al público en el bolsillo con su psicodelia con aroma andaluz, y con momentos en los que su sonido se volvía pesado y contundente. La banda fue despedida con una merecida ovación.

La jornada no había podido comenzar de mejor manera, y tras una pequeña pausa el público se preparaba para recibir a SLIFT. Algunos de los presentes ya habíamos podido comprobar in situ como se las gastan en directo el trio francés, el resto, en esos momentos no tenía ni idea del vendaval que se nos venía encima.

Si durante la actuación de ATAVISMO no había proyecciones sobre el escenario, SLIFT se presentaba con el mismo juego luminotécnico que lleva usando en los últimos meses.  Algo que realmente enriquece sus actuaciones, aunque lo verdaderamente importante está en su actitud y en sus instrumentos. Estos tres tipos retraídos y de trato amable, se transforman cuando suben al escenario. Desde los primeros instantes, sus distorsiones y efectos golpean a un público que comienza a sentir el tornado sónico desde la primera canción, comprobando de lo que son capaces los franceses. La locura sideral de psicodelia pesada y pesadez Stoner -doom arrasaba la Sala Mon de la mano de SLIFT. Diabólicos en su puesta en escena, los tres miembros se mimetizan con sus instrumentos en cada una de sus actuaciones, y el sábado lo volvieron a a hacer durante una hora que paso para todos a la velocidad de la luz. Seguramente si hubiera guardia de tráfico en los escenarios, SLIFT siempre saldrían multados, ya que vomitan sus canciones a una velocidad de vértigo. Creando una tela de araña sobre la audiencia, consiguen hipnotizar al personal. Un público que se dejaba querer y se embarcaba en los constantes ‘viajes’ que nos ofrecía la banda.

Con un set-list incidiendo sobre su alabado álbum ‘UMMON’, SLIFT combinaban momentos mágicos de psicodelia narcótica con torrentes de riffs que ponían a prueba la cervicales de los presentes. Tras su actuación el veredicto de los presentes era unánime, ¡¡¡¡estos chicos son la bomba!!!, ¡¡¡Qué pasada!!!. Si con ATAVISMO el personal había quedado sumamente gratificado, con la actuación de SLIFT, habían tocado el cielo. Sin duda, los grandes triunfadores de la jornada.

Ya eran alrededor de las 10 de la noche y todavía nos quedaba, lo que en principio iba a ser el plazo fuerte de la jornada. La leyenda WITCHCRAFT se presentaba por fin en Madrid. Para la gran mayoría de los presentes, incluido un servidor, era la primera oportunidad de ver en directo a la banda sueca. Aunque realmente, poco queda ya de ella tal, y como conquistó en su día a la parroquia pesada.

Únicamente con su líder MAGNUS PELANDER manteniendo el nombre, tenía ciertos recelos que lo que podíamos vivir. Ya con su último álbum había decepcionado a parte de sus seguidores, un álbum acústico con el nombre de ‘Black metal’ puede parecer un poco desconcertante, y ahora quedaba como se manejaría en directo. Acompañado en la sección rítmica con un veterano como Jussi Kalla ala batería, y al bajo, la novia de este, el trio salía al escenario ante un público expectante. Magnus con en zapatillas, vaquero y chaqueta de chándal no dejó pasar tiempo para hacernos entender que lo que cualquier fan que se precie podía esperar de WITCHCRAFT, no iba a suceder en esta ocasión. Una actuación con luces y sombras que no contento a la mayor parte de la audiencia. Un comienzo desalentador, en el Magnus se mostraba deficiente a la hora de cantar sus canciones con la magia con la que todos le hemos conocido. Limitado a la hora de llegar a su registro optimo, y con algunos gallos en el comienzo, hacía que su show cayera como una jarra de agua fría sobre muchos de los que llevábamos años esperando poder ver a WITCHCRAFT en directo. Lo cierto es que el show vino marcado con ciertos problemas de sonido en el micro de Magnus, aunque su actuación tuvo momentos álgidos en los que encontramos a los WITCHCRAFT que todos esperábamos.

Alternando las primeras canciones extraidas de su álbum ‘Nucleus’, los suecos continuaban con algún tema de su álbum homónimo, dejando la traca final para temas de su álbum ’Legend’ y cerrando su show con dos canciones de ‘Firewood’, los suecos ofrecieron un show irregular que defraudó a gran parte de los presentes. De hecho, había menos público durante su actuación que de la que había durante el explosivo show de SLIFT, algo, que reflejaba a la perfección la sensación generalizada de la noche.

En cualquier caso, el final de la noche del festival no empañaba lo vivido con las dos primeras bandas, que conquistaron a la audiencia con dos actuaciones de altísimo nivel. Por lo demás, la jornada transcurrió con normalidad, con gente que retomaba la música en directo y se sentía gratificada por ello y por lo vivido en la Sala Mon.

Pero esto no acaba aquí, el próximo sábado, se celebrará la segunda jornada de KRISTONFEST 202, con la presencia de EARTHLESS, STÖNER, MAIDAVALE y SLOMOSA, en una jornada que promete emociones fuertes. ¡¡Hasta el sábado!!!

Reseña. FUZZ MEADOWS.- ‘Orange sunshine’

Con tan solo un EP previo, el trio australiano FUZZ MEADOWS irrumpe en la escena para mostrar al mundo su buen hacer en el campo de la psicodelia pesada instrumental con su álbum debut ‘ORANGE SUNSHINE’. Con una identidad propia, pero manteniéndose fieles a determinados estándares de la escena psicodélica, nos presenta cuatro largas canciones que surfean entre olas heavy-psych, corrientes post-rock y abismos stoner. Marcados por una narrativa cinematográfica, sus canciones psicodélicas no necesitan voces para seducir al oyente a su particular mundo onírico. Un entorno en el que las fragancias lisérgicas nos aportan agradables aromas con los que consiguen embriagar al oyente, proporcionándole un placentero viaje sonoro. Si tenemos en cuenta que las canciones nacen de horas de intercambio de riffs hasta la madrugada, podrás entender el verdadero espíritu de unas canciones creadas desde la libertad y la improvisación. FUZZ MEADOWS consiguen el equilibrio entre los aterciopelados pasajes ensoñadores y la rugosidad de alguno de sus riffs. Por si esto no fuera suficiente, aportan dosis de elegancia con sus narrativos pasajes post-rock, contrarrestando la firmeza de sus estremecedores golpes de metal, una fuente devastadora de energía en el lado opuesto de la balanza de su suave psicodelia aromatizada.

‘ORANGE SUNSHINE’ está disponible Copper Feast Records

El álbum abre con los tonos trascendentales de ‘You Are The Void’. Un espacio heavy-psych con el que los australianos nos introducen en su particular bosque lisérgico. Riffs con mucho gancho nos empujan a un entorno de vibraciones pesadas en vueltas en nebulosas psicodélicas. La embestida inicial deja paso a susurrantes acordes que nos van guiando por un insondable espacio psicotrópico. El hábitat en el que FUZZ MEADOWS se desenvuelve con suma soltura.  Inmersos ya en su narrativa, nos encontramos pausados acordes que miran de reojo a territorios post-rock. Un terreno fértil en las antípodas y en el que los miembros de la banda se desenvuelven con soltura como ya hemos comprobado en sus trabajos previos con bandas como The Black Heart Death Cult. Ensoñadores pasajes con solos infinitos y una instrumentación tormentosa, que va mutando en su intensidad a lo largo de un tema con espíritu de jam. Un cadente bajo pone la pausa con parsimonioso pero profundos acordes antes de la partida a exóticos lugares sonoros. Siguiendo los esquemas tradicionales del post-rock, el trio flirtea con monumentales desarrollos y con golpes de pesadez Stoner.  

Asentados en esos insondables entornos psicodélicos, ‘Reach’ avanza lentamente por un calmado espacio en el que la psicodelia aromatizada va tejiendo otro fascinante tema.  Tomándose su tiempo para arrancar, la guitarra se desdobla custodiada por briosos tambores. Casi susurrante el tema contiene explosiones de riffs plomizos que golpean rompiendo ese fascinante escenario de calma.  Si bien el tema se desarrolla sobre un espíritu netamente psicodélico, los guiños al post-rock aparecen para enriquecer la canción modulando su sonido. El tema abandona las sutilezas para mostrar un sonido rugoso y lleno de aristas sin perder su espíritu psicotrópico.

‘Orange sunshine’ nos invita a un paseo por el particular mundo onírico deFUZZ MEADOWS. Manteniendo su espíritu sosegado, el tema contiene incrustaciones más virulentas en forma de riffs que golpean con toda su fuerza. En esta mutación, las vibraciones post-rock aparecen para cambiar el rumbo hacia un insoluble espacio sensorial en el que expandir nuestra mente para dejarnos llevar por este sugerente viaje a lo desconocido. Un tormentoso y virulento transito que rompe la barrera sensorial para tirar los muros de este gratificante y relajante entorno en el que disfrutar del relax.

Con un sonido más pesado ‘Death echo’ nos saca momentáneamente del trance anterior con fuertes riffs tormentosos. Todo un espejismo inicial, ya que el tema hace descender su intensidad para dejarse llevar por una bacanal de psicodelia pesada con muchas bifurcaciones en el camino. EL trio no se encasilla en los cánones del género, sino que combina con gran acierto pasajes de gruesos sonidos con momentos en los que su música se relaja para abrir al oyente a su particular hábitat. Toda una montaña rusa de emociones en la que los australianos coquetean tanto con el post-rock como con el Stoner. En cualquier caso, tanto en un estilo como el otro, lo hacen con suma habilidad para que el corte tenga continuidad. ‘Benji’ cierra el álbum con catorce minutos de fragante psicodelia expansiva. Con un sonido atmosférico, el constante zumbido del tema nos hace transitar por misteriosos pasajes de psicodelia pesada llenos de belleza. Firme en su base rítmica, pero ensoñador en sus desarrollos instrumentales el tema pasa por distintas fases en su hechizante transitar. Desde momentos silenciosos hasta pasajes de gran monumentalidad, FUZZ MEADOWS va tejiendo sin prisa una canción con muchos alicientes para el oyente. Serpenteando entre meandros coloristas, el tema pasa por abruptos caminos en los que su fuerza intrínseca se abre paso sin miramientos. Pero también dejando paso a fascinantes momentos con los que consiguen atrapar al oyente en un gratificante viaje sensorial.

Fuzz Meadows

Copper Feast Records

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

KALEIDOBOLT.- ‘ THIS ONE SIMPLE TRICK’ (Finlandia) proto-metal, fuzz, progressive, Stoner, hard-rock, 70’s, (reseña aquí)

WO FAT.- ‘THE SINGULARITY’ (US) desert-rock, fuzz, stoner, hard-rock, blues, proto-metal, psychedelic-rock (reseña aquí)

GNOME.- ‘KING’ (Belgica) psychedelic-rock, Stoner, heavy-rock, desert-rock, hard-rock, 70’s

FUZZ MEADOWS.- ‘ORANGE SUNSHINE’ (Australia) psychedelic-rock, stoner, fuzz, desert-rock, post-rock (reseña aquí)

KIKAGAKU MOYO.- ‘KUMOYO ISLAND’ (Japón) psychedelic-rock, kraut, rock, space, acid-folk

DA CAPTAIN TRIPS.- ‘MATHS OF THE ELEMENTS‘ (Italia) instrumental, psychedelic, psychedelic-rock, kraut

SYBERIA.- ‘STATEMENT ON DEATH’ (España) post-rock, post-metal, instrumental, rock

HASHISHIAN.- ‘HASHISHIAN’ (Indonesia) psychedelic-rock, drone, meditative, psychedelic, acid-rock, doom

KADAVERMARCH.- ‘INTO OBLIVION’ (Dinamarca) Stoner, psychedelic-rock, heavy-rock

STÖNER.- ‘TOTALLY’ (US) Stoner, desert-rock, fuzz, swamp-rock, blues, rock

BIRDSTONE.- ‘LOSS‘ (Francia) blues, rock, Stoner, hard-rock, heavy-rock, 70’s

MAAT.-MAAT’ (Mexico) psychedelic-rock, instrumental, kraut, jam-band,

ARKON.- ‘HYPERICUM’ (Italia) heavy-rock, Stoner, heavy-metal, proto-doom,

UFOMAMMUT.- ‘FENICE’ (Italia) psychedelic-rock, post-metal, experimental, metal, space

STRANGE HORIZON.- ‘BEYOND THE STRANGE HORIZON’ (Noruega) heavy-rock, doom, metal, doom, hard-rock

WASTE A SAINT.- ‘HYPERCARNIVORE’ (Noruega) fuzz, hard-rock, stoner, psychedelic-rock

KUNGENS MAN.- ‘KUNGENS LJUD & BILD‘ (Suecia) psychedelic- rock, space, kraut, improvisation, experimental,

SLEEP’S SISTER.- ‘ESCHEATMENT’ (Israel) darkwave, dark-ambient, post-metal, experimental

SLOW DRAW.-‘BORN IN COFFINS’ (US) experimental, drone, ambient,

LU SILVER.- ‘LUNELINESS’ (Italia) psychedelic-rock, psychedelic, dark-folk, folk, rock

Reseña: KALEIDOBOLT.- ‘This one simple trick’

Los fineses KALEIDOBOLT llevan tiempo labrándose su reputación como una de las bandas pujantes de la escena pesada de los últimos años. Su conjunción de sonido primitivos herederos del proto-metal de los 70’s, con elementos stoner y sus desarrollos progresivos, les hacen ser una banda particular y a la vez única. Así queda reflejado en su nuevo álbum ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’.  En este nuevo trabajo nada es como parece ser, ya que cada canción nos ofrece giros infinitos en su desarrollo, lo que convierte estas en un gancho fundamental para tener atrapado al oyente. Su proto-metal frenético hierve a fuego lento hasta conseguir un manjar de hard-progresivo, psicodelia, e incluso blues, pero ante todo estamos ante canciones elaboradas en las que nada parece dejado al azar. KALEIDOBOLT son un trio letal, capaz de aturdirte con riffs tóxicos y pesados, con bacanales de tambores estruendosos, y con hipnóticas líneas de bajo. Sonando más feroces que nunca, componer canciones euforizantes con las que de inmediato contagian al oyente con certeras andanas de riffs y melodías, en las que las voces juegas un papel importe y decisivo. Sus explosivas canciones no son únicamente la confirmación de la pesadez de la banda, sino que revelan que la composición de las mismas se realiza con cuidado y esmero, como reflejan las hechizantes voces coros y estribillos en ellas contenidas. En definitiva, estamos ante un apasionante e incendiario álbum, en el que cada una de canciones nos ofrece mil salidas diferentes, como si se tratara de una impostada improvisación en la que cada nota está milimétricamente medida, pero logrando que nada resulte fuera de sitio en este álbum de rock atemporal, compuesto por una banda inspirada. ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’ reverencia a los crudos y primitivos sonidos de los 70’s, pero también a los dinosaurios del rock progresivo, lo que no impide que se muestre como un álbum innovador y lleno de fuerza y frescura. Un trabajo que hará despegar aún más a una banda infravalorada por un sector de la escena, y que, sin arrogancia, da un puñetazo en la mesa diciendo: ¡Aquí estamos!
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El propio Marco Menestrina define así ‘THIS ONE SIMPLE TRICK’:  «Describiría este álbum como la batalla definitiva entre AC/DC y los dinosaurios del rock progresivo de antaño, o los primeros Metallica tocando canciones de Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band».

‘THIS ONE SIMPLE TRICK’ está disponible a través de Svart Records.

KALEIDOBOLT son: Sampo Kääriäinen en guitarras, voz principal y teclados y Marco Menestrina en bajo, voz, teclados y percusiones son revitalizados por el nuevo miembro de la banda, el baterista Mårten Gustafsson .

‘THIS ONE SIMPLE TRICK’” se grabó principalmente en E-Studio (un estudio grande y muy elegante en el sur de Finlandia) en agosto de 2021 y un montón de sobre-grabaciones y sesiones vocales en Wastement en septiembre/octubre (un lugar de ensayo muy usado en Tampere que ha sido el lugar de nacimiento de algunas de las mejores músicas rock psicodélicas finlandesas de la última década).
 
Todas las sesiones fueron supervisadas por Niko Lehdontie (mejor conocido por Oranssi Pazuzu & Kairon:IRSE! ) quien produjo y mezcló este álbum abrasador de blues de la edad de piedra y riffs aplastantes.

‘Fantastic corps’ abre el álbum de forma arrolladora. Sus turbios riffs de vocación retro parecen beber del legado de los 70’s para ser modulados con elementos contemporáneos. Hard rock rabiosos y crudo con buenas voces y coros. Amortiguando la fuerza de sus riffs con esas voces melodiosas, consiguen un corte equilibrado. Toda una espiral de sonidos pesados con un aroma vintage llenos de vitalidad.  El tema muestra dos facetas diferentes del trio finlandés, ya que si bien la primera mitad, escarba en el hard-rock primitivo, la segunda parte de la canción se desarrolla entre atmósferas psico-progresivas. Esto no quiere decir que la banda renuncie a sus embestidas de fuerza.

Si en la canción de apertura la banda se muestra ruda ‘I should be running’ comienza con suaves pasajes que se van tornando hacia un escenario más cercano al garaje rock y al rock de finales de los 60’s. el blues y elementos psicodélicos van tejiendo la particular tela de araña de la banda. Melodías aterciopeladas y una instrumentación cambiante van haciendo evolucionar la canción a un terremoto sonoro.  Solos infinitos, un bajo machacón y unos tambores inquebrantables, dan forma a un corte que indudablemente bebe del garaje rock, pero que no se queda ahí, ofreciéndonos momentos de gran intensidad. Para completar el círculo, el corte pasa por pausados momentos psicodélicos antes de retomar su desbocado caminar.

‘Merja-Liisa’ nace con un aire de romanticismo ofreciéndonos melodías florales como preludio de coloristas pasajes progresivos empapados de blues. Un claro ejemplo de que estos chicos no se ponen barreras a la hora de tomar diferentes elementos estilísticos para crear sus canciones. Entre atmósferas vintage, el tema se muestra más comedido en su intensidad que las canciones precedentes, algo que no le hace perder su atractivo.  

Manteniendo esos sutiles tonos garageros, ‘Weekend warrior’ es impulsado por una impactante línea de bajo sobre la que se colorean remolinos de guitarras y un zumbido persistente. De difícil calificación, la canción contiene elementos progresivos sobre una base psicodélica. Dinámico en su ritmo, el corte fluye incansable en un crisol de referencias sonoras con continuos cambios de intensidad y aspecto que hacen que resulte algo inconexo. Pero no nos engañemos, estas variaciones parecen ser algo completamente premeditado, lo que representa a la perfección la vocación de una banda sin complejos a la hora de ejecutar sus canciones.  

Tomándose su tiempo para despegar, ‘Border control’ nace de una introducción atmosférica embutida en un traje lisérgico. Toda cambia tras el primer minuto, desatándose una auténtica locura. Con el legado de los 70’s muy presente, la canción parece avanzar a trompicones entre ecos hard-prog y voces melodiosas. Combinando pasajes grandilocuentes con turbios momentos en los que los sonidos difusos parecen apoderase del tema en una auténtica montaña rusa de emociones.  

El crujiente sonido de la apertura de ‘Ultraviolent chimpanzee’ evoca momentos más propios del siglo pasado. Pero al igual que el resto de canciones contenidas en el álbum, la fusión de estilos, persiste en este tema que se sumerge en un espacio hard-progresivo enriquecido con vibraciones stoner y ecos proto-metal. Contrastando los momentos épicos con pasajes más acolchados, la canción acaba siendo seducida por un logrado espacio psico-progresivo en el que la melodía juega un importante papel.  

‘Walk on grapes’ pone el cierre a un interesantísimo trabajo en el que queda reflejado la calidad y creatividad de KALEIDOBOLT, una banda que continúa afianzándose en la escena como un referente de creatividad y calidad compositiva. Honestas vibraciones vintage envueltas en una turba de sonidos difusos que también dejan espacio a momentos de psicodelia chamánica.

KALEIDOBOLT 

Svart Records 

Reseña: WO FAT.- ‘Singularity’

Seis años después de su último álbum, las leyendas del blues psicodélico de Dallas regresan con su nuevo álbum ‘THE SINGULARITY’. Lo cierto que es que la espera ha merecido la pena, porque el séptimo álbum de los titanes WO FAT es un álbum aventurero y exploratorio, un álbum en el que los riffs pantanosos empapados de blues y fuzz, vuelven a narcotizarnos con sus pesados momentos lisérgicos. Con un sonido influenciado por los ecos más pesados de los 70’s, el sonido primitivo de sus canciones, llega cargado de distorsiones e impactantes momentos heavy-psych. WO FAT son unos veteranos en estas lides, y comprobar que se mantienen en forma, es todo un regalo para sus fans. Manejando con destreza las vibraciones proto-metal de los 70’s, impregnan éstas en un brebaje psicotrópico envuelto en humeantes atmósferas pantanosas. ’THE SINGULARITY’ llega con una magnífica producción y un tratamiento de las voces más enfocado si cabe, lo que a la postre, hace que estemos ante un trabajo notable y fascinante. Esta séptima entrega de los texanos cubre un amplio espectro sonoro, por lo que será satisfactorio, tanto para los fans de los sonidos más pesados, como para los amantes de la psicodelia cannabica. Con canciones que fluyen con un groovy que te atrapa, el trio golpea con contundencia con tambores vudú y ondas de riffs de guitarra templados por blues fundido, continuando con la tradición WO FAT  de mantener las cosas pesadas y difusas, pero también con ritmo, que con demasiada frecuencia, es un elemento que falta en gran parte de la música pesada moderna.

Puede escuchar los ecos de los gritos de campo y ese «funk de allá atrás» a menudo olvidado que alimenta el fuego que arde en lo profundo del pantano a la hora de las brujas. Puedes sentir la emoción de vivir al límite y vislumbrar un Coltrane fantasmal en tu visión periférica mientras se precipitan a través de jams improvisadas. Y todo esto con una implacable pesadez de metal que subraya letras apocalípticas que evocan visiones del fin de una era, y tratos negros de medianoche y las consecuencias cosechadas. Mientras WO FAT esté hablando un lenguaje familiar a los apóstoles del riff, no hay nadie que suene como ellos.


THE SINGULARITY’ está disponible en varias ediciones 2xLP, CD y digital a través de Ripple Music.

Su título puede referirse a un punto de inflexión ambiental más allá del cual son inevitables los bucles irreversibles de retroalimentación en cascada de la destrucción del clima; también puede referirse a un punto en la evolución de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático después del cual todo cambia y va más allá de lo que podemos controlar, lo que podría conducir a la destrucción de la humanidad. Estas ideas apocalípticas y basadas en la ciencia ficción también sirven como metáforas de la lucha por la verdad y la realidad frente a la desinformación, los hechos fabricados y el pensamiento sectario. En esencia, la batalla por el futuro de nuestro planeta y civilización. Fue grabado, mezclado y masterizado por Kent Stump en Crystal Clear Sound, Dallas, TX. La obra de arte fue creada por Eli Quinn.
WO FAT son:
Kent Stump – guitarra, voz
Zack Busby – bajo
Michael Walter – batería, percusión, armonía voz

‘Orphans of the singe’ abre el álbum con catorce minutos de WO FAT en su faceta más psicodélica. Tras una introducción atmosférica la canción se desarrolla en una atmosfera humeante. La banda se toma su tiempo para hacer despegar un tema con notables elementos psicodélicos. Con riffs poderosos relatando una cierta épica, el corte cuenta con una magnética línea de bajo que marca su devenir. Los ecos 70’s se asoman entre sus riffs stoner creando un entorno con mucho gancho para el oyente. Ondulante y cambiante, el dinamismo contenido en sus surcos, se adorna con elementos lisérgicos para crear un excelso paseo por sendas narcóticas custodiadas por la fuerza de sus riffs. Su acertada cadencia rítmica, muestra a la banda manejándose a la perfección en esos territorios rugosos en los que la estela de fuzz arenoso crea un efecto cegador. Sin duda, WO FAT tienen la maestría suficiente como para desenvolverse a la perfección en ambos escenarios, el pesado y el psicotrópico, y que sus solos de guitarra ácida empapada de fuzz son una herramienta para impregnarnos de sus genes psicodélicos sin renunciar a la pesadez de sus riffs. Una tortuosa travesía que concluye en un entorno pausado y contenido en el que no faltan los golpes de fuerza.

Las hostilidades se desatan en ‘The snows of banquo’. Aquí el sonido de la banda se decanta por golpear con sus riffs plomizos. Áspero, pero un fantástico groovy, el corte vuelve a tomar elementos proto-metal y hard rock llegados del siglo pasado. Pero innegablemente WO FAT son una banda cuya contundencia está contrastada, y eso se refleja en el carácter pesado de su base rítmica. Aderezando esta con buenas dosis de fuzz, los registros vocales oscilan en constantes subidas y bajadas de intensidad.  Este sonido turbio, es aderezado con buenos momentos heavy-psych en los que la guitarra se desgañita en largos desarrollos custodiados por hipnóticos y vibrantes ritmos. Un sonido propio y personal exento de monotonía.

‘Overworlder’ parece amontonar riffs en su apertura, antes de iniciar una nueva exploración de vibraciones lisérgicas. Ritmos casi funky y buenas dosis de wah wah, la guitarra se desdobla creando un sonido estratificado bajo la intensa mirada de un a línea de bajo inquebrantable. Siempre con ese tono 70’s, los contagiosos riffs consiguen crean un tema atractivo y sólido en el que la fuerza se conjuga con un buen groovy y la suficiente contundencia. Sus doce minutos de duración dejan el suficiente espacio para que la banda ejecute distintos estilos sin renunciar a su verdadera esencia arenosa. Esto es uno de los elementos diferenciadores de WO FAT con otras bandas pesadas, ellos no se encasillan y saben colorear su sonido de distintas vibraciones, con el fin de enriquecerlo notablemente.

Con toda la fuerza stoner, ‘The unravelin’ es de esas canciones que te arrolla con la fuerza de unos riffs arenosos empapados de fuzz. Con reminiscencias heavy-rock, el riff principal golpea una y otra vez entre ecos de blues y vibraciones crudas y directas. Sin duda una de esas canciones que define el sonido de WO FAT se han venido labrando desde hace años. Un corte cegador que pasa por distintas fases sin perder en ningún momento su impactante ritmo. Toda una apisonadora para recorrer las rectas del desierto entre polvo sudoroso y ásperos riffs. En la parte central encontramos diabólicos riffs que ponen el contrapunto a las embestidas de su turbio y rugoso sonido.

En una atmósfera más oscura y narcótica ‘The Witching.’ Nos sume en un perturbador espacio chamánico. Naciendo de un zumbido perenne, la vocación psicodélica de los texanos aflora entre turbios pasajes de psicodelia pesada.  Transitando por la fina línea que separa el territorio del stoner del de las vibraciones heavy-psych, la banda se desenvuelve con desparpajo en un entorno que coquetea con el blues, pero que también lo hace con el doom por momentos.  Como contrapunto una melodía vocal más suave, colorea la embestida de sus plomizos riffs. WO FAT saben mantener el groovy de sus canciones, bien sean más pesadas o más psicotrópicas, algo que queda aquí de manifiesto. El fuzz intoxicante no falta a su cita, al igual que esos solos afilados que siempre aparecen en algún momento de unas canciones que son cualquier cosa, menos monótonas.

‘The singularit’ no baja el pistón en este paseo por territorios desérticos. Con elementos blues entre sus surcos, el tema es todo un rompe cuellos que pone a prueba las cervicales del oyente. Si eres capaz de mantener tu cuerpo en reposo es que estas muerto. Siempre versátiles en su propuesta, el enriquecimiento de sus canciones con distintas referencias estilísticas y giros en la trama, hace que cada una de ellas resulte atractiva para el oyente. Ritmos vigorosos, riffs poderosos, y las dosis adecuadas de fuzz cegador, componen la trilogía mágica de WO FAT, pero no solo eso, porque estos chicos tienen claro su propósito, ofrecer canciones sólidas, pesadas, y llenas de gancho.

Poniendo el cierre a este notable álbum, ‘The oracle’, con sus más de dieciséis minutos de psicodelia pesada es el broche perfecto. Ejecutado en forma de jam y con un vibrante ritmo, los devaneos ácidos de las guitarras, así como ese poderoso y magnético bajo conforman una canción con muchos alicientes para degustar entre humo cannabico. El frenesí de los tambores solo cede cuando el corte desciende a explorar espacios impregnados de thc. Narcóticos pasajes heavy-psych en los que los efectos y cambios de ritmo se suceden en una tortuosa travesía por los reinos de la psicodelia pesada. Siempre con un sonido difuso y perturbador, el corte pasa por distintas etapas superponiendo su sonido para hacer mutar el espíritu del corte.

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