THE RETURN refleja a una banda novel que toma vibraciones pesadas para ejecutarlas con cierta ortodoxia. Canciones de larga duración y una aparente monotonía, nos sumergen en una fosa doom, con una atmósfera ocultista y vestigios del heavy rock de los 80’s. Sacándonos de la rutina con vibraciones alternativas de los 90’s, las canciones en su conjunto, están todas diseñadas siguiendo un mismo patrón. Riffs monolíticos ejecutados a ritmo lento y plomizo, y una voz que asoma de la oscuridad para poner algo de luz a sus sombrías canciones. Fuerza y sonidos difusos con alguna pincelada psicodélica, así como ciertas melodías pegadizas. Los brasileños no se andan con sutilezas y se postulan como una banda pesada mas dentro la prolífica escena sudamericana. Liderados por la fuerte voz de la doom-lady Lorraine Scar y con una sección rítmica sólida y asesina, la banda está lista para sacudir las cosas con sus cinco canciones, serpenteando a través de los fascinantes caminos de la música Stoner conducida por un trabajo conceptual que nos guía a aguas profundas. ‘THE RETURN’ es una bestia de cinco cabezas que basa su sonoridad inmersiva y cautivadora en riffs lacerantes, voces hipnóticas y una sección rítmica afinada y vibrante.
WEEDEVIL son: Lorraine Scar (voz), Paulo Ueno (guitarra), Bodão (guitarra), Dani Plothow (bajo) y Flávio Cavichioli (batería).
‘Underwater’ se nutre de crujientes riffs de vocación doom y voces más propias del heavy-rock de los 80’s. Con un registro agudo en las melodías vocales, los brasileños equilibran la pesadez de sus difusos riffs. El tema resulta bastante lineal en su ejecución instrumental, solamente alterada por la entrada de la voz. Aún así no contiene altibajos, pero si momentos en los que los solos cegadores aportan unas gotas de psicodelia a su contundente sonido, influenciado por momentos por el heavy-rock.
Sin salir de ese escenario de pesadez, ‘The Void’ contiene elementos heavy-psych, que aplacan la distorsión de sus guitarras. Lento en su ejecución, cada nota se toca con una parsimonia que encaja con su propuesta doom. En tonos más ocultistas, el corte parece querer despeñarse por un barranco psycho-doom, algo que nuevamente las voces amortiguan en su caída. Sus casi diez minutos pueden resultar excesivos y monótonos, pero, por el contrario, los más puritas del género, encontrarán en esto, un aliciente para su escucha. Su carácter ceremonial, especialmente en el registro vocal, lo acerca claramente a una propuesta de ocult-rock, aunque también se vislumbra un espíritu alternativo.
‘The return’ incide en esa propuesta psycho-doom. Desarrollándose en una pegajosa atmósfera humeante, el tema explora la penumbra adecuando su sonido a este entorno sombrío e inquietante. Al igual que el corte anterior, aparecen algunos matices alternativos que dan brillo a su turbio y pesado sonido. El tema se adorna con descargas de fuzz intoxicante que por momentos nos sacan de sus aterradoras resonancias.
El camino trazado en las canciones anteriores continúa por la misma senda con ‘Isn´t a Love Song’ Ecos heavy-rock, riffs parsimoniosos y plomizos y una cierta luminosidad vocal más cercanas a este género. Sin demasiados alardes, la canción deja un mayor espacio al lucimiento de su vocalista con melodías algo más elaboradas y pegadizas, pero, en cualquier caso, sin salirse del guión.
‘Genocidal’ deja un mayor espacio a los riffs heavy-metal desarrollados en oscuras grutas empapadas de fuzz. Con un ritmo lento, pero con un carácter menos doom, el tema cuenta con los mejores pasajes de guitarra de todo el álbum.
‘AN ENDLESS FEAST FOR HYENAS’, el álbum debut de los franceses DECASIA, es un impactante álbum que bebe del pasado, pero que mira al futuro con nuevos ojos. Sin una canción mala, todo su contenido es un regalo para cualquier amante de la psicodelia pesada. Sus canciones se construyen sobre verdaderos torbellinos heavy-psych para proporcionar al oyente un viaje único a través de las tierras y el cosmos. Toda una inmersión en el particular universo de DECASIA, un espacio en el que el trio francés nos arrastra rápidamente con su sonido de rock psicodélico matizado con pasajes instrumentales stoner casi narrativos. Sus impactantes melodías y los vestigios del rock de los 70’s, son la base sobre la que se sustentan sus fascinantes desarrollos psicotrópicos. Nítidamente influenciados por bandas como Earthless, All Them Witches, Elder, o los mismísimos The Doors, DECASIA, componen canciones magistrales. Un ejército de riffs Stoner cabalgan a lomos de un corcel lisérgico impulsado por fuertes tambores, adornado con estribillos pegadizos aflorando entre su turbio y narcótico sonido. Este debut parece tener en sus entrañas un imán que rápidamente te atrapará a su propuesta, porque el magnetismo de canción hará que no quieras escapar de este gratificante bosque psicotrópico. Para mí, es un claro ejemplo del sonido que figura en los genes de DenpaFuzz, por lo que me siento sumamente gratificado de poder degustar una y otra vez, un trabajo que volará tu cabeza. ‘AN ENDLESS FEAST FOR HYENAS’ no parece un álbum debut de una banda, ya que la solidez y creatividad de sus canciones, parece más propia de una banda asentada y reputada. DECASIA están llamados a conseguir grandes logros con esta magnífica carta de presentación. las improvisaciones para escribir y componer fueron grabadas en plena campiña de Auvernia (Francia). La casa en la que se tocaron se transformó en un estudio con instrumentos instalados en el granero y la sala de control en la sala de estar. Si todavía tienes dudas, escucha el álbum, y tus vacilaciones, se disiparán instantáneamente, porque ‘AN ENDLESS FEAST FOR HYENAS’ es una orgía de psicodelia pesada de la mejor calidad del momento. Ponte cómodo, enciende un buen cogollo de hierba, sube el volumen y disfruta de este trance lisérgico.
‘AN ENDLESS FEAST FOR HYENAS’ fue grabado y mezclado por Thomas de Fraguier. Masterizado por Erwan Le Mao. Obra de DECASIA, fotos tomadas por Mariette Briand, y está disponible vía Heavy Psych Sounds Records.
DECASIA son: Maxime Richard (Guitarra y voces), Fabien Proust (bajo) y Geoffrey Riberry (batería).
‘Ilion’ se muestra como un tema versátil que conjuga elementos puramente heavy-psych con golpes de Stoner. Turbio en su desarrollo el corte es todo un torbellino de vibraciones lisérgicas ejecutadas con un tono vintage en sus registros vocales. Esa conjunción de elementos es uno de los principales activos de este impactante álbum. A pesar de sus tres minutos, el tema se presenta dejándome la sensación de que es un corte incompleto, que todavía permitiría un desarrollo mayor. Esto, es algo a su favor, la capacidad de hacer que el tiempo pase rápido significa que su escucha es sumamente placentera.
Asentados en un balsámico espacio psicodélico, ‘Hrosshveli’s Ode’ con su carácter chamánico consigue aunar oscuros pasajes con un sonido lisérgico. Sus impactantes melodías vocales y una instrumentación heavy-psych, parecen ir más allá en esta exploración de pesados sonidos. Con el espíritu psico-progresivo de los 70’s, los franceses crean una canción que logra transmitir emociones entre armonías llenas de fuerza. Riffs potentes, tambores atronadores son amortiguados con la calma de la voz. Pero no nos engañemos, los desgarradores pasajes se custodian con unos riffs pesados y chirriantes que constantemente revolotean entre sus pegadizos estribillos.
‘Altostratus’ se presenta como un interludio de minuto y medio que parece sacado de un extracto de una canción completa. Supongo que algún día comprenderé este tipo de canciones breves y aparentemente inacabadas.
Al escuchar la doorsiana ‘Cloud Sultan’ encuentro en parte la respuesta. Tras la introducción del corte anterior, aquí los momentos Morrisianos habitan con crudos pasajes llenos de vitalidad. Toda una fiesta vintage en un ondulante corte que sube y baja su intensidad proporcionando gratificantes sensaciones. Hard-rock, psicodelia y Stoner unidos en una causa común, crean una canción llena de fuerza que se ornamenta con incrustaciones que la enriquecen completamente. Porque DECASIA parece no ponerse barreras, aunando elementos mas propios del heavy-rock con atmósferas que coquetean por momentos con un escenario más propio del hard-progresivo llegado de los 70’s. una canción perfectamente diseñada con la que consiguen un fascinante resultado.
Con una inquietante apertura psicodélica ‘Override’ mantiene la tensión sobre atmósfera heavy-psych llenas de gancho. ¡¡Joder, esto suena de maravilla!! Un nuevo torbellino psicotrópico que deja paso a bellos desarrollos de guitarra, pero que se muestra ensamblado con una solidez a prueba de bombas. Diabólico por momentos, el tema toma elementos de bandas como Earthless, bajo su pesado sonido Stoner sin perder la esencia retro que a veces aflora en el sonido de los franceses. Una montaña rusa de emociones con pasajes llenos de magnetismo y una belleza que explota paulatinamente con embestidas de fuerza. Totalmente equilibrado, el tema consigue hacer que tu cabeza vuele, ya que también el hard-rock de los 70’s aparece en alguno de sus pasajes. Aturdidor e impactante, el tema deja una sensación de desdoble de guitarra completamente hechizante.
Ya sin rubor, ‘Skeleton Void’ escarba en el legado de la psicodelia de comienzos de los 70’s. Su magnético bajo, el registro vocal en vena Jim Morrison, y ese espíritu heavy-psych van construyendo un corte en el que el blues tiene su momento de gloria, pero que, sin duda es una arista más del sonido puramente lisérgico de DECASIA. Con gratificantes fragancias sonoras y un groovy incesante, el tema parece vivir entre brumosos espacios pantanosos. Toda una bacanal de vibraciones psicotrópicas de la que me resulta muy difícil escapar. ‘Skeleton void’ es uno de esos temas que, sin darte cuenta, activa tus articulaciones haciendo que tu cabeza oscile al ritmo de cada una de sus notas. Sin duda, uno de los mejores temas de un álbum sin desperdicio.
A modo de interludio de un minuto, ‘Soft Was The Night’ es un suave bálsamo instrumental con acordes acústicos que nos señala el camino del siguiente corte.
La psicodélica ‘Laniakea Falls’ se nutre de plácidos pasajes instrumentales en los que las fragancias psicodélicas nos embriagan en un místico espacio sonoro que no tarda en elevarse. Humeantes atmósferas protegen los desarrollos ácidos de los franceses. Con reminiscencias del sonido pesado de los 70’s, el vibrante corte, pasea por tortuosos pasajes que elevan la intensidad de su sonido, sin renunciar a su verdadero espíritu lisérgico. Guitarras ácidas, golpes de hard-rock construyen un nuevo torbellino psicotrópico con voces llenas de sentimiento. Esto dota de cuerpo a un corte con un sonido apabullante pesado, pero que también deja espacio a magníficos momentos heavy-psych que se asoman a precipicios doom en algún momento.
‘Sunrise’ en un tono más oscuro, parte de chamánicos pasajes entre humeantes sonidos que se ejecutan desde la calma en una introducción breve pero eficaz. Tras la suave apertura DECASIA muestra su buen hacer por una senda más serpenteante. Avanzando con un estruendoso torrente de riffs, el tema se acelera en una caída libre. En ese descenso las voces y coros se suceden entre diabólicos riffs difusos con un claro espíritu 70’s. Toda una orgía ácida y pesada, en la que las guitarras se superponen creando un sonido implacable con improvisaciones bien hilvanadas.
Para cerrar este sobresaliente debut, ‘Hyenas At The Gates’ parece salido de la improvisación. Entre grabaciones ambientales, los acordes de la guitarra acústica y unos versos penetrantes y llenos de sentimiento aparecen con un aura de misterio y voces ecualizadas. Efectos envolventes completan un tema ecléctico y extraño.
Cinco años después, los británicos STEAK regresan para derretir el asfalto con una nueva colección de canciones de rock pesado que arde sin llama y que está hecho para tocar bajo y lento. Su particular blues del desierto expansivo penetra en los sentidos del oyente impregnándolo de vibraciones stoner con un tono melancólico, pero lleno de fuerza. STEAK son una banda particular, una banda que, a pesar de tocar un estilo definido, tiene su propia esencia, y eso se refleja en estas ocho fantásticas canciones. Un trabajo con una buena producción y un sonido nítido, lo que le hace ser un álbum versátil, tanto en sus pasajes psicodélicos como en los golpes de pesadez stoner. Lleno de ganchos en forma de estribillos, STEAK atrae a sus fieles a un espacio de intensidad sonora como pocos. Todo un despliegue de stoner-metal que no reniega de sus raíces blues, y que por momentos, se enriquece con pinceladas grunge. Emotivas canciones con magníficos arreglos, riffs poderosos, voces mágicas y una sensación de grandilocuencia en un trabajo con unas canciones en las que todos los detalles parecen perfectamente diseñados para enganchar al oyente. Con la llegada del álbum viene la llegada del cómic de edición limitada «Steak: Mad Lord» que acompañará al vinilo. Escrito por Samuel Smith e ilustrado por Rhys Wooton, el cómic reúne el futuro postapocalíptico establecido hace mucho tiempo de STEAK y el mundo samurái exagerado del Japón feudal del cortometraje «Mad Lord: Samurai of 1000 Deaths», la banda sonora del cual fue grabado íntegramente por la banda.
‘ACUTE MANIA’ está disponible vía Ripple Music.
‘Wolves’ parte de un entorno de rock clásico que evoluciona hacia difusos pasajes stoner. Oscilante con sus subidas y bajadas de intensidad, el corte contiene plácidos desarrollos pintados de psicodelia en contraste con momentos ásperos y pesados. Una melodía bien cuidada hace que el tema brille por igual, tanto en sus pasajes más contundentes, como en los remansos de paz que contiene. El uso del fuzz cegador presente en partes de la canción, está ejecutado con eficacia para que todas las piezas del puzle encajen. También el logrado trabajo en las melodías vocales es uno de los avales de la pista.
Golpeando con virulentos riffs pesados ‘Dead Meat’ se desarrolla en una atmósfera turbia y oscura. Una batería marcial, pinceladas grunge, y unos riffs mastodónticos, son los argumentos de este impactante corte. Si a estos elementos unimos unos coros exóticos, nos encontramos un resultado fascinante en una canción sustentada en los dictados stoner.
En todos acústicos ‘Ancestors’ cambia el registro de STEAK. Delicado y acolchado en su apertura, la canción se eleva majestuosa guiada por fascinantes melodías que arrastran unos riffs, que incrementan su intensidad. Nuevamente serpenteante entre remansos de calma, y tortuosos pasajes, logran otra atractiva canción marcada por un sonido difuso y unas voces cristalinas haciendo de contrapunto.
‘Last Days’ fluye lentamente en un espacio psicodélico evocador de bandas como All Them Witches. Tonos de psicodelia chamánica expanden su poder de seducción con pausados acordes con sabor a medio oeste. En esa atmósfera humeante el corte avanza firme entre embriagadores paisajes bien construidos. El lado más lisergico de los británicos aparece aquí de forma esplendorosa. Completamente cautivador, el corte nos sume en un trance narcótico enriquecido con sutiles coros y golpes de riffs de de psicodelia pesada
En ‘Frequencies’ los britanicos exploran insondables entornos de psicodelia pesada con gran acierto. Reconfortante en su melodía el corte es ornamentado con efectos envolventes. Su instrumentación indaga en un territorio más progresivo en el que los elementos espaciales hacen acto de presencia en su primera mitad. A partir de ese momento la banda desata toda fuerza transformando el carácter del corte con elementos stoner y hard-rock. Las voces alternan momentos desgarrados con melodías apacibles, lo que enriquece profundamente la canción, haciendo que ésta se muestre versátil y rica en matices. Su magnífica producción, hace que su sonido sea esplendoroso.
Los crujientes riffs de ‘System’ nos sitúan en un espacio stoner de gran rugosidad y pesadez. EL grueso sonido del bajo difuso y sus pujantes tambores son aplacados con una voz más amable con la que bajan la intensidad. El carater monolítico de sus riffs logran encajarlo con pasajes de psicodelia pesada de gran atractivo. Nuevamente vuelven a dotar la canción de una variedad de estilos con los que logran un resultado fascinante.
Los ocho minutos de ‘Papas Special Custard’ trascurren en un espacio de psicodelia pesada con un gran atractivo y magnetismo. Con una apertura contenida y lisergica, la banda va haciendo evolucionar su envolvente sonido hacia un entorno más virulento. El hipnotismo de su armonía se contrarresta con golpes de riff difusos en una línea que me recuerda a bandas como Rotor. Estas idas y venidas se suceden aunque el tema tiene un nitido caracter chamánico. Sus cálidas y hechizantes voces nos sumen en un gratificante trance que reconforma nuestros sentidos. Posibleente la canción mas notable de un interesante y atractivo álbum. Aquí se siente a la banda cómoda ejecutando estas magnéticas vibraciones lisérgicas.
En tonos acústicos, ‘Mono’ deja espacio a la espiritualidad. Suaves acordes y unas susurrantes voces corales, nos ponen en el lugar adecuado para percibir todos los sentimientos que el corte logra transmitir. Su carácter psico-progresivo se enriquece con riffs crujientes que datan al corte de una grandiosidad momentánea, ya que la esencia se mantiene en ese entorno psicodélico en el que tan bien se maneja STEAK.
‘ESTRELLA DESTRUIDA’, es el segundo álbum del quinteto austriaco TENTÁCULA. Con un nombre inspirado en la serie Star Wars, así como en los spaguetti western italianos de finales de los 60’s, la banda refleja en sus canciones su pasión por la psicodelia vintage. Con momentos de surf-rock, garage, blues o soul, los temas se actualizan con ganchos Stoner con los que son dotados de un aspecto mas contemporáneo. El álbum bien pudiera ser una especie de revival de sonidos clásicos, pero cada canción, tiene su propia esencia. Melodías oscuras, empapadas de reverberación y riffs inquietantes crean una mezcla refrescante, en algún lugar entre la psicodelia ensoñadora, el sucio garage-rock y las vibraciones pesadas del siglo XXI. Un álbum ecléctico, que funciona con canciones sencillas, pero con gran atractivo, ya que sus composiciones no se ponen límites. El trabajo viene marcado por la seductora voz de su cantante Penny, con un registro poderoso y sensual a la vez. Desde el pop de confitería hasta los ásperos riffs Stoner, cada canción ofrece al oyente un estado diferente, lo que hace que el álbum en su conjunto este dotado de un gran atractivo. Sacudidas contagiosas y atmósferas oscuras con un inequívoco tono vintage, hacen de ‘ESTRELLA DESTRUIDA’ un álbum que escapa a los estereotipos.
‘ESTRELLA DESTRUIDA’ está disponible vía StoneFree Records.
TENTACULA son:
Markus Kapeller (guitarras) Penny Slick Perry (voces) Michael Falkner (batería) Paul Eidenberger (guitarras) Arthur Darnhofer-Demàr (bajo)
Delicado y elegante, ‘Shadows’ se construye sobre unos sencillos acordes que eclosionan con rugientes riffs difusos y una voz impulsada por el blues. Una dualidad sónica que conjuga el rock retro con turbios sonidos Stoner, para crear una canción de rock clásico con un aspecto contemporáneo. Un sonido del siglo XXI, pero que emana del legado del pasado. Su magnetismo y su aroma psicodélico hacen que el corte resulte atractivo y con gancho, aún estando alejado de estándares estilísticos.
Con un nombre tan obvio como ‘Garage’, podemos hacernos una idea de su contenido. Ritmos garage con incrustaciones de blues componen los pilares de este áspero tema. Aportando dosis Stoner el tema camina brioso entre sutiles elementos psicodélicos ejecutados en un segundo plano.
‘Estrella destruida’ deja al descubierto la sensualidad de su vocalista. Aterciopeladas melodías vocales, y una oscilante base rítmica escarban en el blues con desgarradores momentos ejecutados a ritmo lento pero firme. Enfundado en un cuerpo vintage, la canción contiene algún riff grueso que nos saca de la ambientación 60’s. Su construcción se fundamenta en elementos del siglo pasado, pero también contiene vibraciones más contemporáneas. Aderezado con ganchos pegadizos el tema acaba por atraparnos sutilmente.
Bajando las revoluciones, los delicados pasajes psicodélicos de ‘Trip patterns’ son el espacio para el derroche de sensualidad de una voz con mucho hechizo y dulzura. Sus suaves pasajes se desarrollan en un ambiente de melancólica psicodelia. Casi susurrante, el tema es el espacio perfecto para mostrar todos sus atributos vocales, que son muchos. Oscuro pero reconfortante, la canción ejerce de bálsamo para el oyente.
‘Birds whispering’ parte desde momentos ‘a capella’ de su vocalista antes de dejarse llevar por vibraciones psicodélicas que lentamente nos acercan a territorios heavy-psych cercanos a la frontera con el Stoner. Manteniendo el espíritu blues y soul, el tema suena a 70’s, pero su composición resulta nuevamente fascinante, gracias a los elementos contemporáneos aportando las dosis de pesadez en momentos concretos del corte.
Con un sonido ecléctico, ‘No place for ponies’ se desarrolla en una tenebrosa atmósfera, con cierto carácter misterioso y oscuro. Sus tonos casi ocultistas, contrastan con la luminosidad del resto de canciones del álbum.
‘Warning signs’ muestra el lado más sofisticado de los austriacos. Pinceladas blues y soul se fusionan en un corte pausado en el que no faltas sutiles momentos de pesadez insertados ocasionalmente entre su plácida melodía. Su lento groovy se adorna con elementos exóticos con un satisfactorio resultado.
El álbum cierra con ‘Creator’, una canción que mantiene la esencia predominante en todo el álbum. Cadente, pesado y con aroma de blues, el corte sigue una senda de oscuridad con ocasionales golpes de fuerza dentro de su espíritu psicodélico. Las voces casi teatrales logran transmitir el desasosiego de este corte cadencioso.
CHIVO son una banda que evoca a los pioneros del Stoner y el rock de desierto con canciones cegadoras y de gran crudeza. En ‘OUROBOROS’, su nuevo trabajo, lo vuelven a hacer sin ningún tipo de complejos. Cualquiera que haya seguido a la banda, sabe que lo suyo es construir canciones directas, sin sutilezas. Riffs monolíticos como herramienta para llegar al oyente por la vía rápida, sin atajos. En España decimos que ‘la cabra tira al monte’, y CHIVO (cría de cabra en español) siguen alimentándose de su particular leche, que no es otra que la salida de los cactus del desierto. Con ella, consiguen impregnar de fuzz sus aguerridas canciones. Probablemente la herencia del legado del sonido grunge de los 90’s encuentra un espacio más amplio en este nuevo trabajo del quinteto de Portugalete. Pero CHIVO también sabe componer atractivas melodías con las que conquistar al oyente, con ellas, suavizan la rugosidad de sus ariscas canciones. El cuarto álbum de los vascos trae mas arena, mas distorsión, mas pesadez y más melodías, en sus 10 rugosas canciones de puro Stoner rock, a semejanza de los pioneros. Este nuevo álbum gira en torno al concepto de lo cíclico. En palabras de la banda: «Ouroboros trata sobre la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno. Todo en la vida se repite de nuevo: en la moda, en la música, en el cine. Hasta las cosas más simples de nuestra vida acaban y vuelven a empezar, aunque sea de otra manera».
CHIVO son:
Aitor Granadero “Cigarrettes” (Voz) Joseba Martínez “Molle” (Bajo) Alfonso Alvarez “Joes Homme” (Guitarra) Alvaro Alvarez “Pequeño” (Batería) Mikel “Mike” Becerra (Guitarra)
A las primeras de cambio, los vascos golpean con sus riffs arenosos en ‘Hard to Say’. Crudos y difusos sonidos empapados en fuzz, creando una turbia atmósfera desértica. Con el punto de mira puesto en los 90’s, el fornido tema deja patente la vocación de CHIVO. La canción se crea partiendo de un riff que se repite a lo largo de su desarrollo, siendo coloreado con alguna atractiva melodía. Stoner ortodoxo sin muchos aditivos, suficiente para resultar atractivo para los mas fervientes seguidores del género.
En el mismo espacio sonoro que el corte de apertura, ‘Altered Carbon’ mantiene la esencia de la banda con riffs diabólicos y turbios que golpean una y otra vez. Armándose hasta los dientes, las hordas de CHIVO nos arrollan con un corte lleno de fuerza en el que se inclinan más hacia vibraciones de metal.
‘Looking Upside Down’ coquetea con vibrantes ritmos hard-rock y una estela cegadora que conjuga el legado de los 70’s con las vibraciones que coparon los 90’s. Sin darnos un respiro, su pesado sonido nos envuelve en perturbadores pasajes Stoner. Cuidando algo más la melodía, la canción avanza por largas rectas desérticas meciendo las espinas de los cactus a su paso. Un tema perfecto para transitar a toda velocidad por la autopista.
La atronadora ‘Phony Braggart’ deja un rastro de destrucción masiva a su paso. En esta ocasión con un tono más macarra,CHIVOno hace prisioneros y ataca directamente a la yugular del oyente. Su turbio sonido es capaz de poner a prueba las cervicales del personal entre andanadas de fuzz intoxicante.
‘Fingers Crossed’ nace de una excelsa línea de bajo que parece que va a quebrar antes de caminar por el desert-rock con aditamentos grunge y momentos chamánicos en sus registros vocales. Una impostada calma que esconde unas entrañas poderosas en otra contundente canción que respeta los cánones del género en el que mejor se mueven.
A caballo entre el Stoner y el grunge, ‘Dark Path’ no baja el nivel de este vigoroso álbum. Con buenas melodías vocales, la banda contrarresta sus ataques de riffs inmisericordes. Así consiguen un corte equilibrado, en el que contrarrestan su descomunal fuerza con voces más apacibles (en apariencia). Porque la cabra tira al monte, y CHIVO se alimenta de fuzz.
‘Ashes’ mantiene el espíritu grunge entre sus hordas de riffs pesados. Con un ritmo cadente y plomizo, la banda deja espacio para sus embestidas de fuzz, unas embestidas que son seguidas por su arrollador y difuso sonido. El tema suena a 90’s, como si tres décadas después de la explosión de Seattle aquellas vibraciones siguieran estando de completa actualidad.
Sin bajar la intensidad ‘Breaking Me Down’ escudriña momentos grunge para arroparlos con un sonido desértico lleno de fuerza. Un equilibrio que hace que el tema muestre a la banda menos virulenta y mas comprometida con la melodía. Una faceta que permanece escondida en muchas de sus canciones, pero en la que se desenvuelven con soltura. Un tema sobrio en el que no abandonan su característico sonido a pesar de la distinta vocación estilística del mismo.
‘Looking Upside Down (Acoustic)’ como su nombre indica, se desarrolla bajo un sonido acústico en el que las vibraciones del desierto se reflejan con destreza. Manteniendo la admiración por el grunge, las voces recuperan estos ecos. Un atractivo corte con un sonido amortiguado por esos fascinantes acordes acústicos.
En una línea similar al tema anterior, ‘Dark Path (Acoustic)’ incide en la misma fórmula. Sus cuidadas melodías flotan en el ambiente con un atractivo tempo, que hace que el corte fluya con naturalidad.